ANTES DE ESOS TIEMPOS.

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Desde que había descubierto que era un animal – ahora en un sentido bastante literal – se daba cuenta de que su comportamiento siendo humano también se volvía mas salvaje. Se preguntó a si mismo si cuando El lograra convertirse en animago adquiriría ciertos "modales".

—te vi desaparecer de mi habitación y luego reaparecer mientras escapabas de la sala común, vi parte de tu cuerpo flotar mientras corrías por los pasillos y como te convertías en un pulgoso perro. Te vi desaparecer por el pasillo de las mazmorras.

—Lo viste todo, básicamente.

—Supongo que tenías mayores prioridades a que si alguien te seguía.

—Si, bueno, pues... ¿A que te refieres?

—Habías dicho que tenías cosas que hacer. Supuse que pensabas en eso. Lo que me lleva a pensar. Si te convirtieras en Perro para estar dentro del castillo te habría visto desde antes. Entonces... Eres hace poco o?

—Desde tercer curso.

—... Que?!

Una gran sonrisa apareció en sus labios. El rostro de Severus estaba asombrado.

—¿Vas al bosque prohibido?— le preguntó una vez se calmó. —Sabes que hay hombres lobos ahí verdad? entre otras cosas, lobos salvajes también ¿Sales a jugar con esos seres? ¿Es que no tienes sentido de supervivencia?

Sirius siguió con su sonrisa ante lo dicho por Severus. El levantó una ceja. Dejó de comer sus pastelitos y le dio un sorbo mas a su café. Luego de forma seria le dijo: —¿Y... si te digo que soy un hombre lobo?

Después el silencio se prolongó un instante. Bebió un poco mas de su té escondiendo una sonrisa. Desde ahí podía oler ese café amargo.

—No lo eres.— le dijo tajante —Eres un animago. Y no estás registrado ¿Verdad?— bufó indignado —No puedo creer que un idiota como tu haya logrado convertirse en un animago. Con lo difícil que es.

—Y aburrido y complicado... Pero así es.— le respondió ignorando el "idiota" Desde hacía un tiempo, que Severus le diga esas cosas, no le molestaba en absoluto.

—Cuéntame,— habló mientras bebía algo de su café.

—Para que...?

—También quiero convertirme en uno.— simplificó.

—¿Qué?¡No!— Se molestó. Porque Severus querría arriesgarse a hacer algo como eso?!

—¿Por que no?

—Mira,— Le dijo mientras le señalaba con su índice —Nosotros lo hicimos por motivos muy específicos y... Aún así es peligroso.— Su dedo mayor se unió al dedo índice, como indicando la cantidad de cosas —la pócima debe ser perfecta y— El dedo anular, se unió a los otros dos —hay que esperar por un rayo. Es tedioso y aburrido ¿Y si sucede en medio de una clase? Saldrías corriendo del salón para ir a hacer lo que debes hacer?

—¿Así lo hiciste tu?— Severus se cruzó de brazos.

—No, las nuestras funcionaron en la noche...

—¿Suyas...? Oh debí suponer que no eras sólo tu. Potter, Lupin y Petrigrew también.

—Si, claro. Los cuatro somos animagos y...— dijo, casi arruina las cosas. Es increíble como con Severus bajaba la guardia.

—Más razones para que lo sea yo también.— "Por supuesto. No va a sentirse inferior a nosotros" Pensó. Esa serpiente era demasiado terca.

—Deja que te explique y luego ves si te parece.— le dijo porque no sabía que mas decir. Se reascó la nuca como cuando se sentía nervioso.

—¿Es un trato?— Le miró achicando los ojos. Sirius pensó en que incluso con ese rostro desonfiado podía admirar lo bien que... "Borra ese pensamiento".

—Si, si. Lo que sea.— se removió incomodo.

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¿Se había acobardado? Puede ser... ¿No estaba seguro de si funcionaría? Estaba casi un ochenta por ciento seguro de que si lo haría. Entonces ¿por que dudaba?

Podría decir que le faltaban los materiales, pero trabajaba a medio tiempo en una tienda de pociones, los tenía de sobra. Tal vez no tenía tiempo para todo el procedimiento. Aunque estaban próximos a regresar al colegio. Era un buen momento para hacer los pasos de forma correcta.

Entonces ¿Que era esa duda que pesaba en su mente?

No importaba, ahora solo debía pensar en sus próximas clases, quedaba poco para iniciar el sexto año.

Y hablando de eso. Ahora esperaba a Lily para que fueran juntos a comprar sus materiales. Habían quedado de juntarse frente a la tienda de libros. Su primer parada hacia sus materiales escolares.

Pero mientras esperaba, algunos más llegaron también.

—Snape.

—Hola Severus...— Sirius le dedicó una sonrisa.

Esta vez no le regañó. Esta vez James se cayó. No podía ser que incluso en los silencios se coordinaran. Pero de igual manera con un leve asentimiento saludó a los dos jóvenes. A su lado Lily apareció y sonrió abiertamente. El le sonrió de regreso pero de reojo vio como Sirius apenas y si se fijaba en Lily ¿Por que tenía que verlo con tanta insistencia? Un estremecimiento sacudió su cuerpo ¿Que había sido aquello?

...

—¿Y? ¿Lo has resuelto?— Mientras estaban en la tienda se habían separado. Este año cursarían diferentes clases y por ello mismo, Lily había ido al fondo de los estantes, mientras Severus estaba en el segundo piso. Sin embargo; para su desgracia Sirius decidió seguirle mientras James acompañó a Evans.

—No se de que hablas.

—¡Oh vamos! No irás a hacerte el desentendido conmigo— Severus continuaba viendo la lista y sacando los libros. —Ven dame eso... ¡Dámelos!— Y se los arrancó literalmente de las manos. Achicó la mirada pero continuó con la búsqueda de los libros. —Lily y James están del otro lado, no van a escucharnos si eso te molesta. Sólo quiero saber lo de tu patronus.

Y ahí estaba, su primer obstáculo.

—¿En serio me ayudaras con la transformación si te muestro mi patronus?

—Hablo en serio.— Asintió y como si fuera lo mas normal mientras equilibraba con una mano los libros se Severus, sacó su propia lista —¡Hey! Soy un experto. Intentarlo por ti mismo es complicado. Debes ser asesorado en todo momento— Miraba de reojo la lista, pero evidentemente no habían muchos de sus libros en esa sección. —Por mas expertiz en pociones que tengas. Mantener la hoja bajo tu lengua y hablar con normalidad. Encontrar un lugar que no haya sido pisado por el ser humano... Y cuanta cosa mas. No puedes hacerlo solo.

Era cierto, lo había leído en su libro de Teorías avanzadas, por eso; los animagos debían registrarse, se les designaba un "mago guía" para que no hubieran fallos —Hasta hace poco, no tenía forma definida...— dijo en un tono mas bajo —Ahora, tiene algo así como cuatro patas.

—¿Es de gran tamaño?— preguntó Sirius mientras intentaba alcanzar un libro de lo alto, el mismo que Severus había sacado poco antes.

—No. — dudó... —No lo sé... Se ve como un gato pero es mas grande.— Eso pareció emocionarlo más.

—¿Te parece si voy a tu casa después? Así lo intentas, Entre los dos podemos ver que animal es y...

—Tengo mi libro de Bestias, gracias.

—Oye Sev, no seas un amargado.

—¡Te dije que no me llames así!— le gruñó, pero en vez de que Sirius se molestara por ello, le sonrió lánguidamente.

Severus,— dijo con un leve tono cantarín—Severus, Sev, Severus,— repitió con diversión—Severus... Podría hacer esto todo el día— cantaba como en las canciones para niños. —Severus, Sev, Severus, Sev, Severus Se-

Pero El le tapó la boca con las manos. Enojado. Un libro que había bajado del estante cayó al suelo en un golpe seco.

Sintió algo húmedo recorrer sus dedos y le soltó de inmediato. La lengua de Sirius; traviesa entre sus labios, en una mueca aniñada, Elhijodeputa lo había lamido. Sus mejillas enrojecieron al máximo. Se quedó quieto mientras Sirius se acercó a El.

—Severus... Sev— No le miraba, se había avergonzado. El tono de voz de Sirius era más bajo y... Profundo —Severus...

—Bien. Después de las compras, después de dejar a Lily en su casa... Si quieres... Pero solo será un momento— dijo mientras se agachaba a levantar el libro que había caído y lo dejaba sobre el montón que Black cargaba. Pasó a tomar la lista de Black y caminó alejándose para buscar los libros que al mas alto le faltaban.

Si Sirius vio sus mejillas coloradas no dijo algo al respecto.

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—¿Lo viste...?

—No...— Lily miró a James, este retrocedió. Los libros en sus manos temblaron —No, no vi nada, sólo fue una alucinación, algún hechizo que alguien lanzó, no vi nada... Y tu no viste algo Lily, esto no fue real de ninguna manera.

—Pero ambos estaban... Y entonces... Y Sirius y Sev; y— Se tapó la boca con las manos asombrada. Una sonrisa bailaba en sus labios pero también estaba Preocupada, si esta era una nueva forma de Sirius para molestar a Severus entonces... —¿No estarán pensando en burlarse de Severus nuevamente?

—¿Que? ¡NO! Te lo dije Lily, no voy a hacer eso con Sniv... Con Snape.

—Me lo juraste James y juraste por Sirius. Si eres un hombre más te vale que aquello, sea lo que sea, sea real y no una jugarreta; por que sino...

—¡Ehy! Mi palabra vale— La miró intensamente. Aún así sentía que podría sumergirse en el verde mar de los ojos de Lily —Te juré que no planeo más bromas a Snape; y te prometí que Sirius tampoco lo haría... O Remus o Petter incluso. Nosotros no nos meteremos mas con El.

—¿Entonces que es esto?

—No lo se. Cuando pueda lo hablaré con El, con Sirius, pero no lo sé. Y puede que no sea nada.— pasó una mano por el cabello desordenándoselo más —Sabes lo molesto que puede llegar a ser Sirius y creo que tiene un fetiche con ver a Severus hacer caras.

—¿Un fetiche..?— Acaso, a Black le excitaba...? Sintió su rostro enrojecer... ¿Qué?

—ahmnn yo...

—¿Te dijo... eso?— ¿En serio había dicho aquello?

—mira, busquemos más libros ¿Quieres? Después hay que ir por las otras cosas también.

—mhnn— Dijo, pero por mas que intentó no pudo relajarse... Seguramente había exagerado o tal vez quería decir otra cosa... Ah~ se estaba ahogando en un vaso de agua.

Se acercaron a la caja mientras acomodaban los libros. Severus llegó tras ellos. —¿Y tus libros Sev?— le preguntó mientras separaba los suyos de los de James.

—ahmnn si... —miró atrás. —¡Date prisa!

Aye, aye...— Sirius tenía un montón de libros en sus manos —Aquí están.

—No sabía que necesitarías tantos...— Le dijo curiosa, si bien Ella tomaría mas materias que Severus, no necesitaba tantos como los que Sirius dejaba sobre el mesón.

—Creo que los de Sirius están ahí también— respondió James por su amigo.

—Yo llevaba las listas— Sev se encogió de hombros. James que estaba junto a Ella se pasó una mano por la cara totalmente frustrado. Parecía ser demasiado para El.

—¿Vamos a pagar?— dijo ella tratando de pensar en otras cosas.

—si vamos.— le respondió Severus.

Cuando la señora de la tienda les dijo el total, ambos amigos habían empezado a sacar sus cuentas. Pero les salía más de lo que tenían. —Espera, esos libros no son...— La mujer había pasado todos los libros juntos, los de Severus, los suyos, lo de James y los de Sirius.

—Si, tenga. Quédese con el cambio.— Dijo Sirius. Mientras tomaba los libros y los metía en su bolsillo; después de empequeñecerlos. —Luego los separamos.— se acercó a Severus... —¿Que dice la lista ahora?— dijo acercándose más a su amigo. Mirando por sobre su hombro.

—Primero salgamos. Ahora que tenemos los libros. Necesitamos...

—Todo lo demás— Dijo Severus tachando las cosas que ya tenían.

Mientras, James murmuraba algo como "no es real, no es real, no es real"

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Caminando por las calles concurridas de Londres mágico es que el grupo puede ver como las cosas han cambiado. Ese día en el cine de los muggle las cosas se veían bastante normal. Más, cuando Lily y Sev fueron por las calles de Londres... Esa niebla oscura... Ese cielo nublado a pleno verano fue lo que les dio mala espina. Ellos aún no podían moverse libremente al ser menores. Pero tenían las varitas listas en caso de cualquier emergencia.

Entonces... Así como lo habían previsto, sucedió.

Unas risas juveniles y burlonas por ahí y otras por allá. Una luz que golpeó a un transeúnte cualquier... Muy cerca de donde Lily caminaba y quedó noqueado. De inmediato Severus cogió a Lily de la mano y con su cuerpo la ocultó; ella no que necesitara ser defendida, de inmediato se dio vuelta protegiendo su espalda. Sabía que de frente y por detrás, los ataques podían venir de lugares inesperados.

—¿Qué hacen? Deben ponerse en guardia.—les gritó Severus.

—¿Qué?

—Primero nos ponemos en guardia y nos aseguramos que nadie viene... Luego corremos.— Lily respondió, era de las cosas que les habían enseñado en las clases de DCAO.

Ambos gryffindors hicieron lo que Lily y Severus pero de inmediato otro rayo cayó y como Lily había previsto casi le da de frente, con rapidez lo desvió.

—¡Vamos!— Dijo James, tomando a Lily del brazo, Sirius también tomó a Severus de la túnica.

Para ese momento, la calle había quedado despejada. El hecho de que cualquier mago adulto haya decidido refugiarse en vez de responder al ataque es porque el miedo a lo que podía suceder ya estaba en psiquis colectiva.

Se refugiaron entre los callejones. Una humareda y algo sobre sus cabezas les hizo agacharse y esconderse entre otras callejuelas separándose. Severus buscaba a Lily, pero algo sobre ellos explotó, algunos techos cayeron.

—¿Que demonios es esto?— Preguntó Sirius. El desconocía como estaba el mundo mágico realmente. Puesto que se la pasaba de su casa a casa de James.

—Esto es la realidad ¿No se supone que serás auror para atrapar a quienes hacen estas cosas?— le respondió Severus tajante.

—¿Quieres que salga a pelear... ahora?— ¿Acaso quería Severus que le demostrara que tan bueno era con la magia?

—¿Eres idiota o que? ¿Por que querría que te mataran? Mejor intentemos ir por Lily.—había contestado molesto. Se sintió ofendido por la pregunta.

—¿Crees que quieran hacerle daño?— Respondió Black mientras apegaba a Severus a las paredes del callejón.

—No... Eso espero— Dijo, en esos momentos no le preocupaba la cercanía de Sirius, solo intentaba buscar una vía para salir de ahí —Parecen jóvenes, como nosotros, puede que unos años mayores, si pueden usar la magia de esa forma... Entre el público.

—Severus, a ti...— Sirius tomó de la s mangas de Severus e hizo que lo viera de frente. De pronto se instó en el una preocupación alarmante. Severus parecía tranquilo con esa situación, como si ya estuviera acostumbrado a eso ataques —A ti te han hecho algo así mientras ibas por las calles...—

—Los únicos que me han hecho algo similar han sido tu y Potter... Aunque no lo creas, entre serpientes solo llegamos a palabras hirientes... No ataques físicos.

Severus se fue. Salió de su escondite. Un grito femenino le hizo ponerse en pie y buscar a su amiga.

Pero antes de avanzar más un animal... Con cuernos estaba frente a El. Un sonido como un bramido y se giró mostrando que su amiga estaba sobre su lomo. Había perdido la conciencia. Pero al parecer se hallaba sana. De aquella misma forma, trotó hasta que se perdieron, Severus se había quedado quieto... Procesando todo. Si el ciervo era quien creía entonces...

Algo peludo acarició sus dedos... Su reacción principal, retirar la mano asustado. Vio a su izquierda y se encontró con un can, de pelaje negro despuntado que también se le quedó viendo mientras pasaba su lengua por el hocico.

—quiero pensar que tienes sed y no que me vas a morder...

Tres jadeos rápidos mostrando todos los dientes fue su respuesta. De seguro se burlaba de Severus. Caminó frente al Slytherin mientras iban por el mismo camino que el ciervo.

Unos minutos después y Severus corría para alcanzar al perro, un poco más adelante les esperaba James con Lily a su lado. Descansando en una banca. Habían caminado hasta la entrada de Gringgots. Se habían alejado bastante de donde los ataques sucedieron.

El perro siguió su camino tras el callejón para volverse humano y Severus se acercó a Lily; ella parecía solo dormir.

—Fue mi culpa— había dicho James... A nadie en especial —En cuanto nos siguieron atacando simplemente me transformé y prácticamente la empujé para que se subiera... Se asustó tanto que gritó.

—Sólo la sorprendiste.

—Olvidé que ella no lo sabía.

—¿Y no te molesta que yo lo sepa?

—No lo sé... ¿Debería?

—¿Me lo estás preguntando?— Levantó una ceja. Que james fuera civilizado con El era extraño. —¿Seguro de que no te golpeaste la cabeza? Esos cuernos que te aparecen de seguro te hacen presión en tu pequeño cerebro de venado.

—Soy un ciervo...— Le contestó apagado. Sin pensar en la broma o simplemente dejando pasar el insulto.

—Misma familia, misma familia.

—Sirius me dijo que había hablado contigo para...

—¿Al menos ya tienes una respuesta para mi pregunta?

—Yo...

—Cuando la tengas, hablaremos de nuevo— Se acercó a su amiga y le sacudió suavemente del hombro —Lily, Despierta. Ven, vamos por un helado, esos de arándanos ¿Que te parece?

—Suena delicioso...— Lily frotó su mejilla en el hombro de James y al inspirar hondo abrió los ojos. James estaba muy cerca de su rostro... rostro adormilado debido al reciente desmayo. Entonces probablemente recordó las cosas que pasó un momento atrás; sobre todo la del chico con lentes convirtiéndose en un majestuoso animal... Grande, elegante y con cornamenta..—Prongs*— Dijo entre asombrada y confundida.

—Si... Yo...

—¡¿eres Animago?!— Estaba realmente sorprendida.

Severus al verse ignorado por su amiga, cerró sus manos en puños y se alejó de ellos. Había dicho que les daría su espacio y eso haría; mientras se acercaba al callejón donde Sirius estaba.

James viendo que ella ya no estaba asustada de El, le habló entre susurros aún muy cerca uno del otro. Las manos de Severus temblaban pero seguía alejándose. Hasta que su espalda chocó con algo firme. No tan duro como una pared, se volteó para ver a Sirius, parecía ser unos centímetros mas alto que El.

Aunque puede también que siempre haya sido mas alto. Solo que nunca había estado tan cerca como para notar su porte. Volteó parte de su cuerpo, su mirada daba directo con la nariz de Black, seguía escuchando los murmullos de la voz de su antiguo amor fundirse con los ruidosos sonidos que salían de Potter.

Alzó la vista para ver a Sirius. —¿Tanto demoras en volver a ser tu?

—no, solo quería darles algo de privacidad.— Dijo mientras apoyaba una mano en el muro.

—ya ¿Cuando te transformas, tu ropa lo hace contigo?— preguntó Severus mientras se cruzaba de brazos.

—si y no. Aun me cuesta, pero puedo transformarme sin ropa... solo que después cuesta sacarme la tela por sobre el hocico.— y le sonrió.

—Será mejor irnos a casa. Lily está bien, solo que...— Cortó a media frase, sus hombros estaban rígidos —Fue demasiado y aun somos menores.— Aquello parecía preocuparle mas. Si bien El ya estaba "emancipado" al haber perdido a sus padres, la verdad es que aún estaba a cargo de alguien y lo que menos quería era depender de El de algún modo... O darle problemas —Suerte que los hechizos simples de defensa están sin restricciones, yo... Quiero irme a casa.

Había levantado su mano en dirección a Severus, pero a medio camino no supo que hacer. —¿Sigue en pie lo nuestro?— y cayó nuevamente junto a su costado.

—Si, Sirius, sigue en pie. Vamos con Lily.— respondió mientras le daba la espalda y volvía con los otros.

—... Si...— Sirius pensó que escuchar su nombre salir de los labios de Severus y con ese tono bajo había valido por todo lo anterior. Incluso por su indecisión.

...

Una vez el tren anunció que pronto se irían, ambos se encaminaron en búsqueda de vagones vacíos. Mientras avanzaban, las caras de los niños de primero les hicieron recuerdo de sus actividades una vez instalados en sus asientos. Una puerta a mano derecha fue abierta. En ella un sonriente James saludaba a Lily mientras esta se sonrojaba un poco. Algo mas escueto y forzado fue el saludo para Snape – si es que un "Snape" podía ser llamado saludo -. Dejó espacio para que ambos – si, ambos – pasaran. Dentro, Remus, Petter y un sonriente Sirius les esperaban. Remus parecía cansado y más pálido de lo usual pero de inmediato los demás iniciaban una trivial conversación sobre lo hecho durante las vacaciones.

Y cuando el tren comenzó a moverse; Remus, Lily y Severus alistaron sus cosas para iniciar con los recorridos.

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No recordaban como había iniciado la conversación, sólo podía escuchar las risas de esos jóvenes que estaban sentados junto a ellos.

Se le hacía tan extraño aquello, pero por sobre todo imaginar que esos mismos jóvenes podían transformase en animales como lo hacía la profesora McGonnagall en sus clases. Sin temor a sonar envidiosa, a ella le gustaría poder ser un animago también. Recuerda que le había pedido a Severus de sus libros en cuanto supo que su amigo también intentaría hacerlo. Pero después de todo se dio cuenta de los peligros. Por un momento, había dudado de que su amigo fuera a lograrlo. Luego pensó que si ellos lo habían logrado sin ayuda y siendo menos hábiles en pociones que Severus este podría sin problema alguno.

Ahora miraba a Petter y Remus. Estos seguían riéndose mientras molestaban a Sirius y su glotona forma de comer. Mientras más lo veía mas pensaba en Black como un can, se preguntaba si eventualmente lo escucharía ladrar aun siendo humano. Volvió su vista a Petter... El muchacho había crecido un poco durante las vacaciones, lo cual era bueno, Pettigrew era mas bajo que ella.

—¿Tengo chocolate en el rostro o que?

—¡Ah! No.. yo...— No supo que decir, la pregunta de Petter, si bien no fue con molestia llamó la atención de los otros. Lily se sonrojó y entonces no estaba segura de como proceder.

James también le vio curiosa, Sirius había levantado una ceja interesado.

—¿Intentas imaginar sus rasgos animales?— Severus como siempre había descubierto de inmediato lo que pensaba. Ella asintió intimidada. —Sólo deberías preguntarles si tienes curiosidad.

Entonces, miró a los chicos frente a ella —James me dijo que eran animagos los 4 y...

—¡Oh James!— Ese había sido Remus. Miraba con preocupación a su amigo.

—Aún no comprendo la intensión de volverse animagos solo para poder pasearse por por el bosque prohibido— Recordaba que esa había sido la excusa cuando cuestionó el motivo de su transformación —Aunque hay animales peligrosos... Incluso hombres lobos ¿No lo sabían?

Dijo ella con preocupación, había convivido con esos chicos durante tanto tiempo que no quería pensar en que alguno saliera realmente lastimado por algún ser de esos.

Pero el silencio se extendió de manera incomoda en el vagón. Ella se percató de eso, de como Sirius miró a la ventana con el ceño fruncido, que James miró a Remus de inmediato y Petter parecía curioso mirándola a ella. Remus tenía un rostro tranquilo ¿Había dicho algo malo?

De inmediato se levantó y se volteó buscando su bolso. Haciéndose la ignorante ante el cambio de ambiente. Sacó un libro y volvió a sentarse.

—Tenías razón,— le dijo a Severus —es un libro muy interesante. Me gustó mucho. Es increíble que hayan cosas así en la biblioteca.— Le dijo mientras ojeaba el libro. De entre las paginas cayó una flor seca y aplanada.

James de inmediato recogió la flor y se la entregó. Ella se la dio a Severus.

—Gracias— Le respondió. Mientras su amigo tomaba el libro. —¿Es la matalobos?

De reojo vio a Remus dar un respingo.

—"Acónita silvestre" conocida como matalobos... Exacto— dijo Su amigo de forma seria mientras tomaba la flor entre sus dedos. Lily durante este tiempo había aprendido a que debía ser mas disimulada para ver realmente lo que sucedía a su alrededor. Se había dado cuenta en cuanto vio la extraña relación que Sirius y Severus estaban creando. James parecía haberse enojado pero trataba de que no se le notara ¿Siempre había sido tan obvio en cuanto a sus reacciones?

—Esa planta es venenosa ¿Verdad?— Extrañamente Petter parecía interesado en la flor.

—Puede envenenar a los animales. Pero sus propiedades ayudan a crear pócimas para inhibir efectos en maldiciones u otras pócimas.

—Entonces no planeas crear un veneno para los hombres lobos?— Dijo Petter a modo de broma. O eso quiso creer Lily.

Sev miró raro a Petter, ella misma parecía haberse ofendido ante el comentario, por muy broma que fuese.

—¿Por que Sev haría eso?— Dijo ella mientras se cruzaba de brazos. Petter había tenido la decencia de avergonzarse. Todos los miraban como esperando algo. Ella sabía que debía defender a su amigo.

—Severus, cuéntale lo que Damocles te dijo.— Dijo ella a su amigo. Ella podría hacerlo, pero no había entendido todo lo que le había dicho Severus en su momento.

—Que? ¿Por que?— Sev parecía poco molesto ante el ambiente, incluso cunado parecía ser que estaban atacandolo.

—Solo hazlo.— Le pidió ella.

Severus la miró y simplemente negó ligeramente con la cabeza, si no había de otra. —La poción pretende ayudar a contrarrestar los efectos secundarios de la transformación en lobo. La idea es que no duela el transformarse y que no te nuble... Que puedas seguir siendo tu, aunque te veas como un lobo gigante.

—¿Contrarrestar los efectos...?— De pronto Remus estaba interesado en lo que Sev había dicho. A Lily eso le pareció extraño. —¿Es eso posible?

—Eso espero. No conozco a hombres lobos, pero Damocles dice que conoció a alguien que... Dijo que era horrible escuchar los gritos de esa persona cuando la luna llena se mostraba. Que mas de alguna vez casi fue mordido por esa persona; que luego ella no recordaba nada.

—Esa persona debe ser muy importante para Damocles si ha pasado años buscando una solución.

—En realidad no.— Sev le había contado parte de la historia, para Damocles, u amigo era una persona importante en su vida, la pareja de este, le tenía sin cuidado —Dijo que era la pareja de un amigo. Que le tocó vivir aquello el tiempo que estuvo en su casa de viaje. Aquella persona ya murió. Igual que su amigo.— Dijo Severus. Pero Lily abrió sus ojos sorprendida, ella no sabía de esa parte.

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Toda esa ira que sentía se había esfumado de repente. Sus viejas costumbres habían salido a flote demasiado rápido en cuanto escuchó el nombre de la planta. El solo pensar en que alguien quería hacerle daño a su amigo Remus le ponía los pelos de punta. Pero el escuchar algo tan "empatico" proveniente de Snape le había dejado en shock.

Despues de unos minutos en los que nadie habló, El decidió romper el silencio:

—Por cierto Lily, En tu lista habían muchos libros, pero no me dijiste que ibas a estudiar. Sirius y yo queremos ser aurores—

Snape bufó mientras rodaba los ojos; El le gruñó bajó, Snape era experto en sacarle de quicio.

—Historiadora.— decía con algo de vergüenza —Desde siempre me ha interesado la magia, sobre todo la antigua, la que se hace sin varita o no verbal. Aquella que nace de la tierra o de la naturaleza.— Entonces miró a su amigo que seguía con la plantita en sus pálidos dedos —Tu Severus ¿Serás pocionista, cierto?

Fue su turno para rodar los ojos. Era lo único en lo que destaca, eso y que era una serpiente como los de su nido.

—¿Y tu Petter? ¿Seguirás a tus amigos como auror?— Lily había preguntado realmente interesada en los futuros de sus amigos. Sonrió ante eso.

Entonces Sirius y James miraron al mas bajo. Este negó con una pequeña sonrisa en los labios: —quiero ser funcionario del ministerio de magia.

Un asombro general dentro de la cabina, les dio a entender que no se esperaban esa respuesta.

—Y tu ¿Remus?— Pero Remus no miró a Lily su mirada seguía pegada a la flor que ahora estaba entre las hojas del libro. Se encogió de hombros. El sabía que su amigo no esperaba mucho del futuro. Después de todo, quien contrataría a un hombre lobo como El... Pero pensó en la pócima que ese tal Damocles estaba creando...

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Un mes había pasado desde las clases habían iniciado. Aquella noche, cuando la luna llena estaba en el cielo nuevamente. Severus esperaba a Sirius. Entre la oscuridad de los pasillos una sombra se iba agrandando a medida que se acercaba a la salida. Pronto, Sirius llegaba a su encuentro.

Esta vez, el lugar de "reunión" sería diferente.

...

Aquel día después del incidente en las compras de materiales para el colegio. Y con un helado de vainilla para Lily y de Moca para Severus; James se había atrevido a dejar a Lily en su casa, mientras Severus había sido prácticamente arrastrado hasta su casa por Sirius.

Una vez en casa, fueron hasta el jardín. Donde había mas espacio. Además Severus estaba convencido que había un Dementor en la esquina oscura, junto a la chatarra de su padre.

—Tu patio es un asco...— fue lo primero que le dijo cuando vio la parte trasera de su casa.

—A lo que viniste Black.

—Cierto, no hay mucho tiempo.— Estaba mas animado, la sonrisa boba en su rostro lo demostraba —Vamos, hazlo.

—Tu primero, muestra el tuyo.— Le dijo mientras acomodaba las mangas de su sueter.

—pff no hay chiste, me interesa ver el tuyo.— le había respondido mientras con su varita ya en mano se rascaba tras la oreja.

Respiró profundo. Sabía que la clave de un patronus eran los recuerdos felices. El tenía muchos, todos con Lily... Quien ahora de seguro, estaba con James, era mas que seguro que sus padres estarían en casa y este se aprovecharía y los conocería. —Espectro patronus— dijo en un siseo. Una luz blanca y brillante, formando un tubo, aplanándose como un escudo, brillando con fuerza. De inmediato lo dejó. "Demonios, no habían sido lo suficientemente felices". Se concentró nuevamente.

—¿En que piensas?— le dijo con una leve sonrisa. No se burlaba de El pero si le causaba gracia que no lo hubiera conseguido a la primera. Caminó lentamente acercándose a Severus. —"Espectro patronus"— dijo El y de inmediato un perro, negro y grande, idéntico a su forma animaga pero en brillante resplandor. Y pasó un brazo por los hombros de Severus, de inmediato se tenso y miró mal a Black. De seguro lo hacía para que no pueda concentrarse.

—"Espectro patronus"— dijo una vez más y esta vez de la estela de luz desde la punta de su varita, una forma salió... No estaba completamente definida, pero tenía unas cortas patas, cuatro para ser exactas; su cuerpo parecía delgado pero tenía una buena forma...? ¿Quizás? Un hocico largo y fino y algo similar a unas grandes orejas.

—Su cola es felpudita.— dijo con una sonrisa, mientras sacudía levemente a Severus. Este al sentir tanto el cuerpo de Sirius, tenía las mejillas rojas. Pero no era por vergüenza, solo el calor de Black era mucho y muy molesto para El.

—¿Y tu, ya que eres un animal casi al completo, puedes decirme que es? Para eso viniste— Dijo mientras se alejaba un poco. Su patronus saltaba y corría o eso creía El de un lugar a otro, el patronus de Sirius que era mas grande corría como persiguiéndolo, ambos jugueteando. Entonces, Severus miró a Sirius, Este estaba concentrado, probablemente con su cerebro haciendo corto circuito, se preguntaba si tendría que reanimarlo o solo podría dejarle morir en su jardín. Aquella tontería le hizo sonreír...

—¡Es un zorro!— exclamó mientras se acercaba mas a la forma del conjuro. Severus miró su patronus, ahí estaba, a unos metros de El mientras Sirius sonreía al verlo. Una sonrisa alegre, una sonrisa maravillada... Sobre todo cuando se volteó a verlo. A su lado llegaba el patronus de Black. El zorro corrió a su encuentro y como si ambos fueran animales reales corrieron alrededor de Severus.

Nunca se había sentido rodeado de tanta Luz... Mucho menos en su propia casa.

...

—¡Ehy! ¿Lo tienes todo?— Severus asiente a regañadientes. Que Sirius sea algo así como "su guía" no significaba que se llevarían mejor. —¿Tienes el rocío?— El asintió y le mostró el frasquito. Entonces ambos caminaron hasta llegar a los pasillos exteriores. Los que se conectaban con el puente.

Dejaron las cosas en el suelo y mientras la luna era lo único que los iluminaba sacó la hoja que había estado bajo su lengua, prácticamente desde que las clases iniciaran; la puso en un envase de vidrio limpio y la mezcló con otros ingredientes.

Mientras lo hacía no podía evitar pasar la lengua por sus labios. No quería que nadie se de cuenta que hablaba raro, por lo que había practicado como hablar sin levantar mucho la lengua, ahora que estaba libre de la mandrágora se sentía extraño.

—No necesitas hacer todas esas caramonas...— Pero Severus no le contestó. No de inmediato.

—Se siente extraña mi lengua.— Pero Sirius no le contestó de inmediato. Lo miró un momento. La mirada de Sirius se había oscurecido; Severus sintió calor de pronto, pero mas que rápido continuó con su labor.

Una vez listo, se puso de pie y tomó su varita.

—Ahora debes guardarlo en un lugar tranquilo. Hasta la tormenta eléctrica.— Le dijo Sirius en un tono sorprendentemente grave, mientras caminaba a su lado.

—Lo sé.— le respondió mientras con su varita toca unos ladrillos. Estos se separan y colocó ahí el frasquito.

—¡Oh! Un escondite secreto.— parecía emocionado. Black.

—No seas idiota, Black. Si así fuera no te lo mostraría.— y con su varita nuevamente tocó los ladrillos y estos se cerraron. Al voltearse a Sirius, le sonrió altanero.

Pero Sirius no le sonreía se veía serio. Sus ojos brillaban a la luz de la luna. Severus se quedó quieto, su sonrisa desapareciendo ¡¿Que le pasaba a ese ahora?!

Sirius se acercó a Severus un poco. Abrió su boca y una de sus manos la posó sobre su pecho, justo en el corazón. —"Amato Animo Animato Animagus"— dijo bajito y en un susurro. —cada tarde y noche hasta la tormenta eléctrica.

Después de eso, se alejó mientras se transformaba en perro y corría fuera del pasillo.

Severus le vio alejarse. Y unos minutos después; aullidos. Sólo aullidos.

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Y así pasaron los días de octubre... Y Mientras Severus se la pasaba de clases en clases, mejorando su técnica con las pociones y su memoria con herbología. Lily pasaba horas y horas en historia de la magia y Aritmancia avanzada – una de las clases que mas le gustaba -.

De vez en cuando Black se aparecía en su dormitorio. Estaba solo unos minutos y luego se iba. No le hablaba de nada en particular, solo cosas de su día. En general tenían que ver con el hecho de si no se veían a excepción del gran comedor.

Severus siempre le preguntaba el porque se aparecía en su dormitorio. Por que no mejor molestar a alguno de sus amigos y dejarle a El tranquilo; pero la verdad, esa que estaba desagradando a Snape era que cada vez que no veía a Sirius, se sentía cabizbajo.

Esto no era algo que el esperase tratándose de Sirius. Porque debía sentirse nostálgico cuando no compartían una clase, una estúpida broma o Las noches en las que no se aparecía en su cama.

Odiaba la forma en la que sentía.

Por otra parte, su amiga, se hacia mas y mas cercana a James. Por supuesto que le repetía como si fuera un mantra que no tenía intensiones de salir con El, pero valla que aceptaba ir a honeydukes cuando salían a Hosgmade.

Ahora estaban en clase de Defensa, el profesor quería enseñarles sobre patronus; la mayoría, si es que no todos, sabían hacer el escudo pero el profesor animaba a que todos lograran la versión final.

Lily como siempre fue la primera. Por un momento creería que su corazón volvería a romperse cuando vio la imagen de su patronus. Una cierva, que vigorosa saltaba por el salón.

Un grito ahogado, que definitivamente era de James se escuchó de fondo del salón. Potter se asomó poco después y sin que el maestro le dijera, hizo su intento. Obviamente lo había hecho a la primera. Mostrando al estúpido ciervo.

Pero para sus compañeros aquello había sido de lo mas normal – compañeros estúpidos -, y el que los animalitos se la pasaran saltando por el salón no era extraño. Otros lo intentaron. El maestro iba felicitando a cada alumno que lo lograra y se quedaba junto a quien fallaba ayudándole con sus recuerdos hasta que lo lograse.

—Señor Lupin, su patronus.— Se volteó a Remus que estaba algo mas alejado del resto. Y como si se hubiera vencido de buenas a primeras había invocado a un lobo. Se le hizo ligeramente curioso. No imaginaba a Remus como un lobo, para nada. Pero ahora entendía porque Sirius aullaba en respuesta a otro aullido.

Entonces, una presión en su pecho se instaló. Sirius y Remus realmente tenían algo mas que una buena amistad ¿No?

La imagen del lobo desapareció con rapidez pero otro canino, similar al de Remus se apareció correteando a los demás, sobretodo a la rata de Petter. De alguna manera, podía imaginar a Petter como un roedor, de por si ya era bajito y regordete, con sus dientes incisivos mas grandes del promedio.

El perro se acercó a Severus y como instándolo a que convoque su patronus. Severus miró mal a Sirius y antes de que el maestro le llame la atención; conteniendo una sonrisa. Agitó su varita. Sin decir una palabra. Y con un movimiento mas amplio, Un majestuoso zorro salió con grandes saltos mientras el can de Sirius le correteaba. Como aquel día en su patio.

Muerto de vergüenza, ante la desfachatez de su patronus, quiso preguntarle al maestro porque algunos tenían afinidad y parecían tener vida propia, pero no lo haría, no se avergonzaría más una pregunta de la cual estaba seguro su respuesta... sabía... Intuía.

Aunque no hubo necesidad de levantar la mano, El maestro previendo lo que la mayoría del alumnado pensaba dijo con una sonrisa bailando en sus labios: —Los patronus son extensiones de nuestros sentimientos, de nuestras personalidades y de nuestras emociones. Por eso para conjurarlos hay que tener pensamientos felices. Que además es lo opuesto al ser del cual deben protegerse usando este hechizo.

Claro, ellos estaban viendo seres obscuros, y el dementor lo era por excelencia.

Pero eso era lo de menos. Que rayos quería decirle su inconsciencia entonces si su patronus se la pasaba jugando con el animalito de Black.

Y como si algo quisiera que aun no se enterara de la respuesta, escucharon truenos. Y luego la clase había terminado.

Si habían truenos es porque se acercaban los relámpago.

Se fue sin esperar a alguien. Aunque deseaba no estar solo cuando debiera ver aquello.

Mientras los alumnos cambiaban de salón El fue hacia los pasillos externos, al mismo lugar donde su botella reposaba, oculta del bullicio y la luz solar.

Entonces la lluvia llega y el cielo oscurecido es iluminado con rayos. Sacó su varita pero dudó. Es decir había escuchado sobre algo que pasaba mientras se esperaba la tormenta, pero no había sucedido en El. Además solo habían pasado unas semanas. Noviembre estaba comenzando.

—¿Por que no lo tomas?— la voz de Sirius le tomó desprevenido. No quiso voltearse ¿Y si lo había hecho mal? Es decir, El era bueno en pociones, excepcional, sin ser exagerado, pero era la primera poción que hacía de esa forma, para El y con aquella complejidad.

—No escuché el segundo latido— murmura. Aun viendo los ladrillos.

—¿Que?

—El libro decía que eventualmente al repetir tanto el hechizo, podías escuchar el segundo latido. Yo no lo escuché.

—Eso no significa que no puedas hacerlo.— sintió las manos de Black posarse sobre sus hombros, no había rudeza en ello. Se tensó un poco al sentir el calor que irradiaban pero El las dejó ahí. —Ni James o yo, escuchamos los latidos, y eso que esperamos mas de tres meses. Solo Petter dijo escucharlo. Aun así, James y yo somos mas instintivos que Petter en cuanto a nuestras transformaciones.— volvió a apretarle suavemente los hombros —estarás bien. Solo hazlo.

Movió su mano un poco, con la varita en ella. El ladrillo se movió y dejó ver la botella. Al sacarla, con manos temblorosas; vio el color del contenido. Un rayo ilumino el cielo nuevamente. Era rojo. Oscuro, brillante e intenso. Rojo Sangre. Estaba seguro. Era el color que debía tener.

Se volteó mostrando una sonrisa, Sirius tras El al verlo también sonrío. —Exactamente el mismo color que la que yo bebí.

—Ahora solo ¿debo beberla?— Le preguntó mientras miraba la botella.

—Si, ven— le dijo mientras le tomaba del brazo. Salieron de los pasillos y se fueron alejando del lugar.

—¿es necesario ir tan lejos cuando solo me convertiré en un zorro?

—Hay posibilidades de que no te conviertas en zorro.

—¿Que? Pero mi patronus..

—Bueno, uno se convierte en un animal especifico una sola vez, cuando eres animago serás ese animal por siempre; cuando haces un patronus puede cambiar el animal dependiendo de si has tenido un gran impacto emocional o algo así.

Ahora lo comprendía —Lily sabía hacer un patronus desde antes que yo, pero su animal era un corderito... y—

—Y en la clase de la tarde, era un ciervo, como el de James.— Eso quería decir que los sentimientos de Lily eran tan fuertes por James como para cambiar sus emociones y hechizos —Puede que el zorro no sea tu verdadero patronus o puede que sí. Así mismo, el animal en el que te conviertas puede o no ser un zorro.

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Llegaron a las lindes del bosque prohibido. La tormenta no menguaba y ya tenía su ropa toda mojada, pero no importaba. Se paró en el claro y con la varita en mano repitió el hechizo en su corazón. Luego se bebió la poción. Sabía rasposa y ligeramente amarga.

Durante unos segundo no pasó nada.

Entonces llegó el dolor.

Tan agudo y fuerte que se dobló hasta caer al suelo. El frasquito vacío cayó de sus manos. Sus oídos pitaban y podía escuchar en su interior un repiqueteo que a doble velocidad tamborileaba. Era un corazón, estaba seguro. Además del suyo; había otro. Sonrió a pesar del dolor. En su mente se concentró en el zorro, imaginando su color, preguntándose si sería de color grisáceo, castaño o rojizo. Un ladrido le hizo abrir los ojos, estaba algo nublado y desenfocaba, pero veía al perro negro. Sintió algo de miedo al verle. Pero este solo se sentó en sus cuartos traseros y con la lengua afuera esperando.

Entonces, sus extremidades se encogían; al igual que su torso y su nariz se alargaba... Abrió los ojos asustado, el repiqueteo de las gotas al caer al suelo le habían asustado, además del fuerte aroma que emanaba algo frente a El.

Vio a un cazador mas grande que El que le miraba interesado. Bajó la vista y se vio muy cerca del suelo. Sus patas pequeñas y negras tenían manchas blancas cerca de las garras, como si usara botitas. Su varita a un lado en el suelo. Miró al frente para encontrar su hocico negro y alargado. Se preguntó si era negro completamente y que tan probable era que un zorro tuviera melanismo**.

Entonces el perro se acercó a El. Por un momento su instinto le dijo que se alejara y aunque no sabia usar bien este nuevo cuerpo, su instinto animal tomo posesión y retrocedió. El can detuvo su paso y le miró ladeando la cabeza... No estaba seguro de lo que hacía pero sentía que se había acuclillado. Algo en su parte trasera se enrollaba junto a su pierna.

El animal frente a el bajó su hocico mientras estiraba las patas delanteras, levantaba su cola abría la boca jadeando, dejando salir su lengua. No se veía peligroso. Aunque su instinto le dijera que saliera... Y eso hizo.

Con rapidez se puso de pie y entre saltos largos y rápido correteo desapareció del claro. Pronto miraba para atrás y un miedo empezó a envolverlo. Una bruma que causo terror en el. Estaba siendo seguido, no por uno si no mas animales.

Debía encontrar un lugar para esconderse.

Los zorros eran animales nocturnos. Aunque ahora veía que su visión no era tan buena no le molestaba, su olfato y oído le ayudaba a moverse sin golpearse contra un árbol o intentar perder aquello que le seguía.

Entonces mientras intentaba controlar su miedo. Que debía recordar quien era, y que había hecho, sintió algo saltar sobre el y caerle encima.

El aire de sus pequeños pulmones fue vaciado y un lastimero sonido salió de su hocico. Sus huesos dolieron así como sus músculos. No estaba seguro de cuanto podían soportar los zorros pero sabia que era el perro negro...

Esperen... Perro negro... ¡Black!

El era Severus, se había transformado en un zorro – esperaba - de color negro aparente y Sirius estaba con El en el claro.

Sirius era el cazador.

Sirius le perseguía.

No quería cazarlo. Había olvidado que no hablaban.

Se removió intentando que el perro se saliera sobre El. Este le mando un lengüetazo en toda la cabeza y se salió.

Unos jadeos rápidos como si se riera salieron de la boca de Sirius quien ahora le miraba raro.

Se paró y agachando el hocico - olía raro - le gruñó mostrando los dientes. Entonces Sirius le gruñó también. El corrió hacía el perro y en vez de abrir su hocico y morderlo saltó sobre su cabeza hasta el otro lado.

Sirius dio vuelta medio de su cuerpo para ver que había sucedido. Parecía asombrado. Severus estaba tan feliz que daba saltos. Se sentía tan ligero. Había empezado a dar carreritas y saltos, para ver que tan alto podía llegar. Era divertido. No sabía si podía reír pero estaba demasiado feliz por ello. Su cola – suponía El – no dejaba de moverse mientras El hacía todo ello. Con flexibilidad se dejó caer mientras daba su vuelta su cuerpo para ver su cola. Claro que no dudó mucho, recordó que estaba frente a Black y no quería que le viera hacer eso. Se paró rápido de nuevo.

Miró un momento a Black. Este había estado relajado, se había volteado y lo miraba tranquilo - o eso suponía El -. Entonces. Se puso de pie y moviendo el hocico le indico que lo siguiera. Luego esta se abrió nuevamente y como si se riera emprendió la carrera.

Severus lo sintió alejarse. El aroma de Black se alejaba. Sintió la tierra bajo sus esponjosas almohadillas y se preparó para el trote. Entonces con una velocidad inimaginable comenzó a correr. Por un segundo había temido perderse pero para su suerte – o desgracia - había memorizado el aroma del can negro y era lo que seguía su olfato ahora. Volvía a sentir que era perseguido por mas de un ser pero el aullido de perro le recordó que seguía a Sirius y este estaba solo un poco mas adelante. Intensificó la carrera y se sorprendió de lo rápido que se adaptaba a El y de como sus músculos estaban hechos definitivamente, para correr.

Entonces saliendo del bosque, llegaron al claro. Había oscurecido y no llovía; el cielo tenía la luna a medio llenar.

El perro lo esperaba justo en el lugar donde se habían "conocido"; cuando llegó a El, parecía ligeramente agotado. El perro ladró un par de veces y luego vio como se transformó.

Sintió un cambio en el aroma del perro. Ahora que era el humano de Sirius, este seguía sentado en el suelo. Pero sonreía mientras sus ojos brillaban. Le tendió al mano y El con desconfianza se acercó a olfatearlo.

Era Sirius a quien se acercaba, no debía olvidarlo.

Y lo mas importante, el era Severus. No debía olvidarse de ello.

Aun así dejo que sus instintos le acercaran al humano y olfateara su mano. Un suave lengüetazo... En los dedos e hizo reír suave a Sirius. Se alejó un poco. Había hundido un poco la cabeza entre sus patas delanteras. Pero Sirius bajo, muy bajo le habló.

—Ahora Severus. Debes volver a ser tu.

¿A que se refería? El era El.

Entonces recordó que era un humano como Sirius y no un zorro.

Sentía que tenia una mezcla de pensamientos y se preguntó si el zorro tenia voluntad propia.

Como si hubieran dos personas en El.

Se acercó a Sirius nuevamente. Para verlo mejor. El era un humano como Sirius pero no recordaba su propio rostro.

Aunque si recordaba algunas cosas.

Era mas pálido que Sirius, incluso con la luz de la luna menguante. Su cabello igual era negro pero mas corto.

Cerró los ojos y empezó a temblar... Era tan difícil recordarse a si mismo...

Sintió la electricidad recorrer su lomo. Pero no temió, era Sirius; la mano de Sirius recorriendo su lomo. Calmándolo.

Bien, el podía hacerlo. Era un humano. Ellos tenían 4 patas, pero andaban en dos. Sus torsos eran largos y carentes de cola. Su hocico corto. Sus bocas pequeñas.

Sus ojos estaban al frente, recuerda que sus ojos eran negros. Y su piel muy blanca. Ah si, su cabello era corto y sus orejas pequeñas.

Entonces recordó viéndose a si mismo en un espejo. Era mas pequeño si, a su lado estaba Lily, sabia que era ella porque era pelirroja. Probablemente si ella se hubiera transformado en zorro seria naranja como los zorros comunes y no negro como El. Entonces se vio con el rostro mas aniñado. No, no era su rostro correcto. Era El, pero muy joven. Entonces pensó en otra imagen.

Un recuerdo mas fresco. Estaba en el mismo espejo, pero a su lado estaba Sirius. El mismo que ahora estaba a su lado y le miraba con intensidad. A través del espejo.

Le decía a cada momento que debía recordar su rostro, que debía memorizarlo.

Ahora entiende porque, de lo que en ese momento creyó que era una tontería, ahora parecía tan importante.

Durante las vacaciones Sirius había estado yendo y viniendo a su casa. Ayudándole con lo del animago. Las cosas que debía hacer y como las había hecho El. La forma en que podía modular mejor para cuando debiera tener la hoja bajo su lengua y por último que recuerdo debía tener grabado a fuego para el gran día; el de su transformación en animal por primera vez.

Recordó a su yo actual.

No muy diferente del anterior - del mas joven -, pero este se veía mas maduro. Mas como un adulto.

Sintió sus brazos alargarse y su cuerpo crecer. Su hocico contraerse y sus orejas bajar hasta los costados de la cara. Entonces la desnudez -o piel - que antes le cubría con pelos ahora era suave pero rozaba insistentemente con su cuerpo. Estaba vestido. Al menos si se había transformado con su ropa.

Entonces sus recuerdos fueron suyos y humanos nuevamente.

Un rápido y desconcertante bum-bum le hizo sonreír inconsciente.

Pero abrió los ojos cuando sintió un jadeo bajo El.

Lo primero que vio fue un manojo de ropa que se movía bajo El. La tela subía y bajaba con rapidez. Entonces recordó a Sirius y alzó la cabeza. Estaba sobre casi medio cuerpo de Black mientras este estaba estirado en el suelo.

No recordaba que Sirius hubiera caído en el pasto, pero recordaba que se le había acercado y este le había ayudado a calmarse.

Tampoco recordaba que las mejillas de Black se hubieran teñido de un rosado alguna vez. Entonces alzó su cuerpo para que su peso no molestara al de abajo. Eso impulsó a que Sirius se acomodara bajo suyo. Había estirado sus piernas; Sev se había acomodado sobre ellas.

Aquello no parecía correcto ¿Que era ese momento que estaban viviendo? El no debería sentirse así de cómodo con Black tan cerca. Black no debería estar con ese rostro tan sereno y anhelante teniéndolo a El encima.

Aun tenía un revoltijo de imágenes en su cabeza. —¿Es normal sentir que el animal tiene mente propia?

Había dicho tan bajo que temió no haber soltado sonido alguno. —Al inicio, es nuestro instinto quien trata de apoderarse de nuestro cuerpo— había levantado su mano y poco a poco se acercó al rostro de Sev. Había tomado un mechón de cabello y lo puso tras su oreja, pasando a acariciar la delgada piel del lóbulo. Severus se estremeció ante ello. El no recordaba ser sensible ahí...

Abrió sus ojos asustado. De inmediato Se puso de pie rompiendo el momento. Había sentido algo desconocido hasta ese momento. Su cuerpo se había estremecido y había deseado que Sirius siguiera acariciándolo. Se dio media vuelta y puso sus manos sobre su cara, tapando su vergüenza.

Ni siquiera quería pensar en lo que Black pensaría de El o como lo usaría para molestarle.

Pero Escuchó a Black levantarse del suelo. Y como sacudía sus ropa. Le escuchó acercarse a El y tomar uno de sus hombros.

—A todos nos pasa al inicio— Le dijo siendo extrañamente conciliador. —Con el tiempo uno se acostumbra, puedes separar tus pensamientos humanos e instintos animales. Además, algunas habilidades humanas mejoran con nuestros rasgos animales activos.

El asintió. Se seguía sintiendo extraño, tan poco El y a la vez como si su niño interior hubiera tomado control de su animo.

Entonces de entre el remolino de recuerdos que tenía de su transformación uno fue mas claro que el resto.

—¡Me lamiste el rostro!— Pero al voltearse. El rostro de Sirius estaba tan cerca a El que no fue consciente del beso en que su boca se vio envuelta.

No reaccionó.

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Continuará...

(*) En Español latino, la traducción de Prongs es cornamenta. Ahora, yo sabía que eso significaba dientes – de animal – y google translate me lo corroboró. Peeeero, quiero que aquí Prongs siga significando, Cornamenta.

(**) Melanismo. Es el exceso de pigmentación negra en el pelaje animal. Y si hay zorritos negros y me encantaron cuando los vi.

"El zorro es extraordinariamente eficaz y adaptable, el zorro cambia sus actuaciones increíblemente, adaptándose siempre a las nuevas circunstancias. El zorro nos llama a no quejarnos, sino mas bien, adaptarnos a nuestro entorno, el zorro se funde en El y es así que el entorno (y de las circunstancias) las pone a su favor."

Pensé en como Severus se adaptaba a sus medios, en su casa de Hogwarts aunque el no era un sangre pura, entre las huestes de Voldemort, incluso cuando las cosas no iban a su favor, el ser doble espía y todo lo demás. Adaptarse siempre a las condiciones que Dumbledore le imponía.

Supuse que era un buen animal para El.