Hola gente. Este capitulo es especial. Puesto que marca algo importante.

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ANTES DE ESOS TIEMPOS.

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No podía creerlo. Se había pasado el siguiente mes, prácticamente persiguiendo a Severus.

No sabía que había hecho mal. Después de la clase de DCAO no había hablado con El ¿Sería tal vez que le molestó la forma de su patronus? No era el único en todo caso, Ella misma se sentía molesta con su animal. O bueno, no molesta realmente.

Caminaba por los pasillos cercanos al patio; varios alumnos correteando por ahí, preparándose para los exámenes del semestre. Pronto, legaría diciembre.

Entonces divisó a su amigo; parecía preocupado por algo – le había conocido por tantos años, que podía saber sus cambios de humor a simple vista -, miraba para todos lados y luego sin mas, salió del pasillo hacia el patio.

Fue tras El. Definitivamente, Sev no estaba bien y ella quería ayudarle.

El pelinegro le había contado sobre los pasos para convertirse en animago; un asunto que a ella le preocupaba y fascinaba por igual. Definitivamente era una práctica muy peligrosa; motivo por el cual debía ser observada y guiada en todo momento y que Severus, quisiera saltarse las reglas de aquella manera, no era de su agrado.

… Pero saber que Severus podía transformarse en algo tan interesante como un animal y ver las cosas de una perspectiva diferente, le tenía fascinada.

Aún podía recordar al bonito zorro plateado corriendo por el salón de DCAO...

Y también recordaba su patronus.

Suspiró con pesadez... La primera vez que hizo su patronus completo, tenía forma de borreguito. No le había agradado mucho aunque era un animal precioso. Semanas después había sucedido lo del callejón Diagon y de como James se había convertido en ese bonito y elegante ciervo y "ah~" sintió como sus mejillas se acaloraban.

Se preguntaba si ella también se convertiría en un ciervo si decidía ser animaga, pero; aunque así fuera, aquella magia estaba fuera de su liga. Le aterraba la idea de transformarse... De igual manera que odiaba usar la poción multijugos.

Sus pensamientos quedaron en el olvido cuando vio como cerca de los lindes del colegio su amigo dejaba escondido algunas de sus cosas mirando para todos lados mientras su cuerpo se iba empequeñeciendo.

Su ropa se se iba fusionando con su cuerpo y cambiando el color hasta quedar solo pelaje negro – e excepción de la punta de su cola y sus patitas que eran blanquecinas.

Sintió la imperiosa necesidad de tomar entre sus brazos aquel animalito y comprobar que tan esponjoso era su pelaje. Mas de inmediato el animal corrió hacia el interior del bosque.

Se asustó al pensar en que Severus se metiera solo en el bosque prohibido, pero poco después un perro negro y de gran tamaño pareció olfatear algo justo donde Severus había escondido sus cosas y casi volar siguiendo la huella al interior del bosque.

Aquello le dejó un poco confusa. Por lo que de inmediato fue en busca de quien podía darle una respuesta.

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Curiosamente lo encontró mas cerca de o que hubiera imaginado. James Potter se hallaba al final del pasillo. Al parecer – y junto a Petter – buscaban a alguien. Por como venía refunfuñando, no le encontraba.

—James— Dijo más alto para ser escuchada. De inmediato su llamado surtió efecto y James paró la cháchara para buscarle con la mirada. Le sonrió al verle. Lily sintió sus mejillas calentarse.

—Lily— Le dijo una vez estuvo a su lado. Hacia poco habían empezado a tratarse por sus nombres y de una forma mas amistosa que cordial.

—Hola, Petter ¿Están buscando a alguien?— Dijo mirando al pelinegro. Este asintió pero de inmediato le miró con suspicacia.

—¿Le has visto?— Preguntó. En realidad Lily no podía estar segura si era El o no... Aunque a decir verdad ¿Cuantos perros negros habían en los alrededores de Hogwarts? Ninguno se dijo. Definitivamente debía ser Sirius Black, tal como James le había dicho un tiempo atrás.

—Vi un perro negro y grande adentrarse al bosque hace unos minutos...— James pareció sorprendido por un momento, pero luego una sonrisa simple hizo aparición en sus labios.

Negó ligeramente. —Lo había olvidado—, le dijo mientras iba donde le señalaban.

—Espera— Lily le detuvo. —¿Remus aun se encuentra en la enfermería? Quería hacerle compañía un rato— James pestañeó un momento.

—¡Ah! N-no, se fue al dormitorio— Lily asintió comprendiendo. Ella sabía que Remus odiaba estar en la enfermería. Lo que no terminaba de comprender es como siempre se estaba enfermando, si no era dolor de estomago, eran alergias o simples desvanecimientos que lo tenían por días en la enfermería o descansando en su dormitorio. —Bien, nosotros vamos a buscar a Black, nos vemos Lily—. Y se encaminaron hacia el bosque.

—¡Espera, James!— y Volvió a llamarle. Este se giró sobre sus talones con una sonrisa ansiosa en el rostro —No estaba solo... Eso creo— Pero James comprendió de inmediato.

—Oh ya veo... De seguro estaba buscando su presa

—James, no le digas así... Yo lo vi y... y creo que es...—

—¿Te ha mostrado su transformación?

—No, lo vi transformarse antes de irse por el bosque...— James pareció notar que algo andaba mal con ella. Regresó sobre sus pasos y se paró frente a Lily. Ninguno notó como Petter volteaba la vista ante la escena de esos dos.

—¿Hay algo mal Lily?— Ella pareció dudar.

—Severus está algo raro, no estoy segura de si hice...— El ceño de James se frunció un poco pero luego sonrió. Sin mayor aviso la rodeó con sus brazos en un abrazo conciliador.

—Todo esta bien, tranquila.— le susurró.

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¿Que todo estaba bien? Si correr por una vida significaba eso...

¿Qué demonios había ocurrido?

Recuerda que llegó al bosque en una nube de sopor luego de que Lily le hubiera correspondido el abrazo. Se transformó mas que rápido en cuanto fue la hora y esperaron a que Remus terminara con su transformación. Al momento de que eso sucediera y como había estado pasando las últimas veces, de inmediato corría hacia donde Sirius estaba. Contaba con que esperaba que Sirius haya logrado que Snivellus se hubiera largado del bosque. Pero que gran error, el mismo fue testigo de como un zorro de color negruzco saltaba mientras intentaba escapar del conocido perro negro que le ladraba.

¿No fue curioso que Black no se hubiera dado cuenta de que Remus estaba ahí?

Entonces sucedió lo que había temido. El zorro se percató de ellos. Remus había ido hasta Sirius y visto al zorro con curiosidad, más este había arrancado apenas sintió la cercanía.

Últimamente Remus había logrado decir algunos murmullos cuando estaba transformado... Y esta vez parecía comunicarse con Sirius. El perro ladró de regreso y mas que rápido corrió... Tal vez buscando al zorro.

James sintió a Petter removerse en su cabeza y les siguieron al trote.

Su olfato no era tan bueno, más, los efluvios de sus amigos los conocía a la perfección. Entonces vio aquello...

Un poco mas adelante, el zorro parecía crecer en tamaño y volverse más lento. Lupin aumentó la velocidad. El efluvio cambió y el olor del humano no se hizo más presente en el ambiente. Sirius había intentado detener a Remus. Pero este de un zarpazo lo tiró contra el piso. Entonces se detuvo un momento, viendo al perro caído, pero aulló con fuerza e intensidad. Un aullido demandante y siguió su cacería.

Por un momento lo perdieron. Corrió tan rápido que simplemente le perdieron el paso. Debían de encontrarle, si no haría algo de lo que estaba seguro se arrepentiría... Y no sería el único.

Pero con todo lo imaginado, nunca creyó verlos ahí, protegiendo al tembloroso Snivellus que en el suelo se agarraba con fuerza el hombreo izquierdo.

Unos lobos enormes, de pelaje blanco y ojos analíticos, sin duda, los hijos de la luna reales. Aquellos que se decían fueron nacidos de una pareja de hombres lobos en la luna llena. Animales, si; pero tanto o mas inteligentes que los humanos.

Remus parecía luchar entre sus instintos de lobo y algo más. Permitió que la manada se lo llevaran de ahí y como un rayo, el perro negro – Sirius -, se acercó a Severus que estaba lleno de sudor y un gran manchón de sangre.

No había duda, había sido mordido por Remus transformado.

Se puso frente a El y con la ayuda de Padfood, antes de caer desmayado. Se subió a su lomo. Una mirada al perro y comenzó su recorrido hacía el castillo.

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Se despertó con una gran incomodidad en su lado izquierdo. De inmediato el olor a Rosas le llegó y supo donde se encontraba. Odiaba la enfermería, odiaba el ungüento de Rosas que Maddame Pomfrey siempre colocaba, como si fuera el único remedio que existiera.

Abrió con pesar sus ojos. Miró a su derecha. Estaba sentada a su lado.

Recordó que había estado escapando de Lily. Se sentía avergonzado. No sabía con que cara mirarle. No sabía que decirle, no sabía como actuar con ella después de lo sucedido hacía unas semanas atrás.

Pero ahí estaba ella ¿Y por que parecía que había estado llorando?

—Hola Sev ¿Te duele mucho?

—Mi hombro se siente incomodo...Lil-

Pero no pudo continuar, había recordado lo que antes sucedió.

¿Que hacía ahí si había sido mordido?

Pero Lily se había puesto de pie. Entonces una de las cortinas se abrió y Sirius había aparecido. Lily salía por ese mismo espacio mientras Black se sentaba a su lado. Antes de cerrar la pelirroja le dijo: —Voy a avisar a Maddame Pomfrey que has despertado. Tienen unos minutos.— y se marchó a pasos rápidos.

Cuando ya no escucharon los pasos de la chica, fue que Sirius le tomó de la mano: —Lo siento— había dicho con pena. Por un momento creyó escuchar mal ¿Era la primera vez que Sirius se disculpaba? —fue mi error, debí sacarte de ahí, debí poder controlarlo... yo— Pero Severus, tenía cosas mas importante que saber.

—¿Como llegué aquí?— preguntó. Mientras intentaba ponerse mas cómodo sentándose.

Sirius le ayudó a acomodarse mientras le respondía. —James te trajo sobre su lomo— Severus puso cara de asco. —Cuando llegamos al castillo nos transformamos y te trajimos aquí. Petter fue por el director.

—que dijo... ?

—No hizo pregunta alguna. No hizo regaño alguno. Solo le dijo a Maddame Pomfrey que guardara silencio.— Severus sabía que eso significaba una reprimenda mayor. Después de todo, Albus era su tutor hasta que terminara el colegio.

Sirius seguía tomando de su mano. Fruncía sus labios y los abría, como si quisiera decirle algo. Severus incluso con el dolor de su hombro, uso su mano izquierda para agarrar la camisa de Sirius; acercándolo y acercándose a El.

Estampó su boca con la contraría. Había anhelado volver a besarlo.

Una vez había logrado su transformación por primera vez, Sirius le había sorprendido con un beso. Pero El había reaccionado de forma inesperada y había aceptado el beso. Entonces Sirius asombrado, había vuelto a besarlo pero esta vez con más intensidad – pasando sus brazos por la espalda y apretándolo contra su cuerpo. - Abriendo su boca y llevando la lengua hasta su cavidad para juguetear con la lengua.

Entonces fue consciente del lugar en donde se encontraban y a quien besaba torpemente... y que había sido su primer beso.

Se alejó de El con el rostro rojo de vergüenza; y sin mas le había dado las buenas noches a Sirius, alejándose de inmediato. Al llegar a su dormitorio se había encerrado tras las cortinas de su cama y llenado de hechizos para evitar que alguien entrara a media noche y... Lo que sea.

Sus sueños habían estado plagados de caricias, besos y risas. Pero por sobre todo, dudas.

Después había querido hablar de esto con alguien... Pero ¿Con quien? Si, Lily había sido su primer opción pero ¿Como? Es decir; El siempre había tenido sentimientos por Lily... ¿En que momento esto había cambiado? Su niño interior se burlaba de El diciendo que su primer beso había sido con ese chico. Pero contrario a lo que pensaría, el niño en cuestión no parecía molesto o berrinchudo. - tal vez debió preguntarse si era normal que El mismo tuviera un niño interior con conciencia propia, tal vez se estaba volviendo loco y el hecho de haberse besado con Sirius y que le gustase había sido la prueba -.

En cuanto se dio cuenta de que le había gustado los besos de Black, fue que dejó algo de funcionar.

No se había percatado del paso de las horas, de como había llegado tarde al desayuno, las clases y básicamente a todo. En cuanto Lily quería acercarse a El, este parecía correr de ella y esconderse. Lo mismo sucedía si veía a Sirius.

Y entonces recordó como se había sentido cuando fue un animal. Y como sus pensamientos humanos habían desaparecido. Necesitaba no pensar en los últimos sucesos. Que dejara que su animal interior tomara el control. Aun así el animal sabía que debía mantenerse en las lindes del bosque y no estaba más allá que para esconderse cuando alguien estaba cerca por ahí. Había ido a clases como un mago mas y luego se desaparecía apenas tenía un poco de tiempo y entonces se sentía libre de su revoltijo personal de no saber que sentía por Sirius y que sentía por Lily. De como debía actuar con ambos y porque debía actuar de alguna forma con esas dos personas.

Pero Sirius le había encontrado y a diferencia de la primera vez no se había acercado a El. Entonces Sirius se transformó en can y ambos se llevaban mejor. Jugaban y corrían.

Así había sido los últimos tres días. Severus luego de terminar sus labores se convertía en zorro y poco después Sirius le encontraba. Al inicio no quería mucho que este se le acercara pero siempre terminaban jugando juntos. Poco antes de que la noche llegara a su medio, se separaban; no sin antes Sirius lamerle el rostro completamente. Una vez estaba seguro de que Sirius no le encontraría se convertía en humano y volvía a su dormitorio.

Hasta ese día...

Esta vez había decidido tomar un poco las riendas pero se dio cuanta que era muy difícil. Y se internó más en el bosque. Luego el perro, luego el lobo que era un hombre lobo y entonces... Recordó que los hombres lobos... Atacaban humanos, por supuesto, El era un animal en este momento, pero ellos notarían la diferencia...? Se asustó y cuando eso sucedió, su parte racional tomó el mando y su perdición también. Sus pensamientos se mezclaron, se asustó y escapó. Cuando eso pasó fue que perdió la transformación.

Recuerda cuando cayó al suelo y el lobo tan cerca suyo que pudo olerlo... Escucharlo... Un murmullo "Lo siento" dijo de forma aguda y luego... un dolor estremecedor en su hombro.

Una vez terminado el beso, que fue seguido de un suspiro. Sirius tomó la iniciativa de un segundo beso. Que mas daba, no lo podía seguir negando. Sentía algo por ese estúpido Gryffindor.

Una exclamación de sorpresa, una risa contenida y alguien tosiendo les hicieron separarse... Pero solo un poco. La enfermera, Lily y el director habían llegado a su cubículo. Sirius se sentó en la silla nuevamente – en algún momento se había levantado y casi encimado sobre Severus -. Lily mantenía una mano en su boca, acallando la sonrisa en sus labios.

La enfermera se le acercó y mientras le sacaba los vendajes le preguntó como se sentía. Sin esperar respuesta le había frotado el ungüento de rosas.

—Ahora se viene el proceso difícil de adaptación, tu cuerpo va a luchar contra la infección pero esta se va a adaptar a tu sistema.

"infección", "adaptar"?

Por supuesto, la infección del hombre-lobo.

Una vez Maddame Pomfrey hubo terminado. Dumbledore corrió la cortina junto a El y encontró a Remus también recostado. A su lado estaban Petter y James. Potter apretaba los puños mientras fruncía el ceño. La señora Pomfrey sacó a Lily de ahí.

—muy bien jóvenes, ahora necesito respuestas— dijo el director con esa tranquilidad de siempre.

—Fue mi culpa.— de inmediato Remus alzó la voz. Su mirada en el suelo. Sus manos inquietas se retorcían sobre su regazo.

—No debía estar ahí...— dijo tajante James mientras aguantaba el enojo. Le miraba directamente. Taladrándole.

—Fue error mio, acepto el castigo— Habló, mirando a su tutor. Habían sido sus propios temores, su ingenuidad y pocos conocimientos lo que lo habían dejado indefenso en ese peligroso lugar.

Albus le miró entonces; de forma analítica como siempre. Odiaba cuando lo hacía.

—No tienes otra opción. No es un castigo que acabe en cuanto limpies unos cuantos calderos u ordenes los libros de la biblioteca.

—Lo asumo.— Fue todo lo que dijo.

—Bien— respondió El. Se dio media vuelta y comenzó a alejarse de lugar.

Una vez ya no le vieron. Todo se sumió en un profundo silencio.

Habían transcurrido media hora cuando uno de los jóvenes suspiró y en un intento de charla dijo:

—Al menos ahora sabemos que Snape no andará de chivato por el secreto de Remus.— James y Remus habían abierto la boca, No estaba seguro si para reclamar o aprobar lo dicho. Había sentido las manos de Sirius apretar las suyas. Pero no le miró sólo podía ver las sabanas de la cama en la que se encontraba.

—¿Por que crees que Severus haría algo como eso?— Su pelirroja amiga entraba con pasos decididos en la enfermería. Su rostro lucía levemente molesto.

Pero pasó junto a ellos y se acercó a Remus. Sin mas le dio un abrazo apretado. —debiste decirme lo que te sucedía. Si lo hubiera sabido antes yo...— contuvo un suspiro —hubiera buscado la manera de ayudarte... de estar contigo cuando ya no tenías energías. Lo que sea.— y siguió abrazándole.

Severus no sabía por que, pero a pesar de que ella hablaba bajito, El podía escucharle y por lo que veía en los otros, también le escuchaban. Remus había cerrado sus ojos y sonreído. Estaba seguro que tenía ganas de llorar... ¿Como? No estaba seguro.

—¿Cuando lo supiste?— Remus le pregunta.

Lily le sonríe una vez suelta el abrazo. —Ustedes realmente se olvidan de quienes están a su alrededor cuando se enojan. Esta mañana les escuchaba despotricar mientras Sev dormía.— Y esta vez si había visto a James y Petter. Ambos parecieron avergonzarse al menos. —por sobre todo, somos amigos— le dijo a Remus —y eso es lo importante.— después se dio media vuelta y se le acercó. Con calma se sentó junto a sus piernas sobre la cama y tomó la otra mano – la izquierda -, con cuidado entre las suya. —Te dije que debíamos sacar a ese Ghoul de tu sótano. Ahora vamos a necesitar ese lugar limpio.— y le sonrió. Sus ojos se veían aguados.

Por un momento, Severus no había entendido lo que su amiga había dicho. Solo podía sentir la calidez de sus manos que era cubiertas por las manos de su amiga y su... Y de Sirius... Una nueva punzada en su hombro izquierdo le hizo reordenar sus ideas.

Había sido mordido por un hombre-lobo... Había sobrevivido. Y ahora sanaba. Pero la infección estaba ahí.

—Ahora podrás...— Pero la voz se le había perdido. Se obligó a terminar la frase —ahora podrás poner en practica esos hechizos ilusorios.— le dijo conteniendo el nudo en su garganta. Lily siempre había querido imitar el cielo estrellado que en el comedor del colegio había durante las cenas.

Pero su momento fue interrumpido cuando Maddame Pomfrey llegó y le pidió a los jóvenes que se fueran a sus clases. Lupin y El podrían reunirse con el resto del alumnado al final del día.

—Vendré por ti después de clases— Black aún estaba junto a El mientras el resto ya iba camino a la salida. Le miró con una sonrisa pequeña —no te vallas antes.

—No estoy lisiado, Black, puedo moverme por mi mismo— le respondió El con el ceño fruncido. Pero Sirius había besado su boca. Antes de darse cuenta ya le estaba correspondiendo con ganas aquella caricia.

—¡JOVENES! ¡Por favor! Mas respeto, están en el colegio.— Había exclamado la enfermera.

A regañadientes se habían separado. Pero El, sacando valentía de quien sabe donde, había tomado de la túnica a Sirius y le había dado un topón*.

—No te demores o me voy.

Sirius sonrió de forma lobuna. Asintió con energía y se encaminó con los otros.

James le miraba con el ceño fruncido – cosa que le tenía sin cuidado – pero no le había dicho nada a su amigo. Lily le decía algunas cosas a Remus sobre prefectos; - por un momento se preguntó donde estaría su compañera y si ella se habría dado cuenta que no había estado en la sala común de Slytherin -.

Finalmente Lily se había volteado a verle y le guiñó un ojo mientras se alejaba. Le tomaba el brazo a Potter – cosa que aún le desagradaba – y salían de la enfermería.

Una vez quedaron solos, el silencio aunque no incomodo era molesto. Ahora que no estaban rodeados de gente podía pensar analíticamente en lo que le sucedió durante las últimas semanas.

Había estado preocupado por lo que había sentido con respecto a Sirius y sus besos.

Había ignorado por casi un mes a Lily. Sentía que la había traicionado y a sus sentimientos por ella.

Había mejorado bastante en cuanto a sus transformaciones en zorro.

Había descubierto que como animal lograba limpiar su mente y – aunque no quería reconocerlo del todo – podía estar con Sirius sin sentir ese temor a aquello que le estaba naciendo en su corazón.

Se había puesto en peligro al meterse en el bosque prohibido.

Había sido mordido por un hombre-lobo y además ese hombre-lobo era Lupin.

Habíasobrevivido... Pero estaba infectado.

Irremediablemente se convertiría en un hombre-lobo, la próxima luna llena.

Ahora muchas cosas le cuadraban, que Remus desapareciera algunos días al mes, cada mes, desde... Siempre. Que los idiotas de sus amigos se hayan convertidos en animagos no registrados para poder estar con El durante esas noches... Y tantas cosas mas.

—Debí suponerlo en cuanto vi tu patronus...— le dijo a Remus aun sin mirarlo. —o cuando en clase de DCAO tuvimos que enfrentarnos al Boggart.

—yo... lo lamento.

—Fue mi culpa, tu no sabías lo que hacías.

Pero Remus no le dijo algo. Cosa curiosa, levantó su mirada. Sus ojos avellana estaba fijos en El, podía ver la turbiedad en ellos, la duda. Remus le escondía algo.

—Sabía que eras tu— Respondió finalmente.

—... Remus...

¿Qué?

—En realidad, los hombres-lobos no somos tan inconscientes como puedas creer.

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Finalmente había llegado el atardecer y el término de las clases. Cuando le vio, Sev estaba sentado en el borde de la cama, con sus pies colgando graciosamente del borde. Tenía puesto su uniforme limpio y parecía no querer mirar más que el suelo.

Remus estaba de igual forma en la cama contraria.

Ambos hablaban, de forma incómoda.

—Es que... Por más que lo piense. No puedo simplemente aceptarlo como algo real.

—No estoy seguro, te lo dije.— Remus parecía realmente confundido y puede que dolido... ¿Qué sucedía? —Puede que no lo seas, también soy relativamente nuevo en estas cosas—.

—¿Nuevo?— Dijo Severus con ese tonito que dejaba en claro no le creía nada. Sintió sus manos hormiguear cuando Sev pasó su mano derecha por su cabello. Sabía que su cabello era suave. Quería tocarlo nuevamente.

—¿De que hablan?— pero, había algo en la conversación que no le había gustado del todo.

Ambos dieron un respingo en la cama y miraron al grupo que entró. Porque Sirius no venía solo, tras ellos, aunque completamente en su mundo; James y Lily hablaban de algo; sobre HoneyDucks. Se acercó a Severus y en cuanto le vio a los ojos le sonrió.

Severus se sonrojó al verle.

Ahí estaba, eso que... Nosabíacomollamar y que lo hacía sentirse como alguien diferente. Pero no era malo... o eso creía. Solo era como cuando tenía 5 – si es que aún podía recordar algo de esos años – y su tío Alphard le había enseñado a hacer magia por primera vez. Sólo había logrado un par de chispas y su peluche saltar por lo aires, pero aquello le había deslumbrado.

Y por mas estúpido que sonara, Ver a Sev tener esas reacciones por El, le hacía sentirse tan deslumbrado como aquella primera vez que pudo hacer magia por si mismo.

—Justo a la hora— Le dijo una vez que llegó junto a El.

—Pues si, quien lo diría.— Le respondió Severus. Se había puesto de pie en cuanto llegó. Pero Sirius seguía viéndolo, con una sonrisa en el rostro. Esperando. —¿Que sucede, Black?— Sirius se encogió de hombros. Pero lo miraba con insistencia. No lo diría. Había algo que quería pero ¿Era vergüenza lo que sentía? Ah~ Esto le era tan extraño.

—Oh— salió de sus labios. Las cejas se le fruncieron y aunado con sus mejillas arreboladas se veía adorable - ¿Adorable? -. Dándole algo de tono en su blanquecina piel - ¿Blanquecina? - Soltó un suspiro y le tomó de la túnica; como lo había hecho a medio día, acercó su boca y Sirius cerró sus ojos. Le tomó de la cintura y le besó con ansias.

Escuchó murmullos, pero era mas agradable esta sensación. Abrió la boca un poco para besar los labios de Sev, este abrió también los suyos y pudo sentir la lengua curiosa. Un beso... Un beso que le había hecho olvidar donde estaban.

—Si no nos vamos, Vendrá la Señora Pomfrey a sacarnos.— La voz de Lily, que sonaba extraña; les hizo separarse. Nunca había añorado y adorado besar tanto a alguien como con Severus. Se preguntaba si era por todo esto que sentía por El o... Bueno, que mas podía ser.

—Bien, ese fue tu premio— le dijo Severus en un susurro, sus mejillas aún enrojecidas. —Sigue portándote así de bien Chucho.

Lo que no esperaba es que Lily tomara la mano de Severus y se lo llevara de ahí. Mientras una risa risueña llenaba el salón.

—Sirius, vamos. Ya es tarde.— La voz de James le sacó de aquella sensación de sopor.

Siguió a sus amigos mientras veía la silueta de Severus avanzar por los pasillos.

Habían caminado por los pasillos. Cuando llegaron al comedor, muchos se les quedaban viendo curiosos; mientras James y los demás se iban a su mesa. El siguió el camino de Severus.

—¿Qué crees que haces, Black?— le dijo Sev mientras tomaba asiento. El hizo lo mismo a su lado.

—Voy a comer ¡Hola hermanito!— Reggy le miraba con una ceja alzada. No recordaba cuando había sido la ultima vez que habían comido en la misma mesa, puesto que desde hacía mucho El había dejado de comer en la mesa principal con su familia cuando estaba en casa.

—Cuida tus modales, Sirius, no estas con los Gryffindor— Asintió ignorando las puyas de Severus, le había llamado por su nombre.

La mesa se llenó de alimentos y El comía mientras intentaba hablar con Severus. Aunque más parecía preocuparse su bienestar que por lo que se llevaba a la boca.

—Eso es una servilleta, Black— le dijo Severus, mientras la tomaba de sus manos y le ponía un panquecito en su lugar. —Esto sabe mejor— y entonces El tomó uno de los mismos y le dio un mordisco.

¿Que se supone que deba hacer en esa situación?

Unas terribles ganas de abrazarlo y besarlo llenó su mente. Pero había aprendido a controlar esos sentimientos y simplemente se metió todo lo que pudo del postre en su boca.

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—¿Sigues escapando?— Lily le miraba afirmada en el ventanal. Severus miraba para todos lados hasta que le escuchó.

—No diría que escapo.

—Ajah.— le dijo. —Aún tengo ronda en unos pasillos ¿Te gustaría acompañarme?

Le asintió y avanzaron.

Lily sabía que su amigo había estado esquivo. La verdad ella misma estaba sorprendida y algo confusa con tanta cosa que había sucedido desde... Pues, El inicio de clases y tal vez desde antes.

—Quiero que me lo cuentes.

—Que cosa.

—Lo tuyo con Sirius.

—"Lo mio con Sirius"? Lily...— Severus se había detenido. Le tomó de las manos. Le miró fijamente. Severus había cambiado mucho desde ese fatídico día en quinto año. —Te quiero. Tanto y por tanto tiempo que simplemente no sabía como decirlo sin... sin creer que esto terminaría nuestra amistad. Yo... Eres de lo más preciado que tengo. Te quiero.

Escucharle decir todo aquello de forma tan abierta, tan sincera; tan poco El, pero siendo sólo El en todo momento. Sintió las lágrimas juntarse bajo sus ojos.

—¡Oh! Severus— gimió sin más y se apegó a su cuerpo abrazándole con fuerza.

—Eres mi mejor amiga, Lily. Lamento tanto no habértelo dicho antes.— Murmuró.

—Lo se, Sev. También te quiero mucho, eres mi mejor amigo.— Ella no diría más. Porque no había mas que decir. Era el momento de que Severus se expresara.

Una vez el abrazo terminado se separaron un poco. Rió con ganas y Severus también se rió.

—Pero no te salvas de la explicación que me debes.

—¡Oh! Lo se. Solo, solo quería decirte eso primero.

Lily escuchó entonces, todo lo que Severus tenía para decir. No sabía de donde había sacado tanta fuerza en su voz o calidez. Sólo habían pasado unas horas, un día desde que la mordida – que ella oficialmente no sabía quien o como se la había hecho – pero Severus parecía completamente diferente.

En un buen sentido.

—Es mucho para procesar...— Le dijo una vez había finalizado con todo su relato. Ella más o menos había intuido que el cambio de su amigo tenía mas que ver con Black que con su amistad rehecha. Pero que Severus haya tenido que guardarse todo eso, cuando ella estaba ahí... Pues... —Lo importante ahora, es como quieres sentirte cuando estas con El. Severus...— Su amigo había puesto caras cuando ella dijo aquello. —no sigas fingiendo. No luego de lo que me has contado. Y mucho menos luego de que les he visto besándose... así...

—se sigue sintiendo raro.

—Y lo es.— le sonrió. —Pero así como has tenido el valor de hablarlo conmigo deberías hacerlo con El.

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Sentía pequeñas corrientes recorrer su cuerpo. Temblaba; pero no por frío, ni siquiera por la nieve que caía en esos momentos le helaba.

Su corazón latía rápido y rítmico. Hace dos noches – porque sí, había pasado todo un día inconsciente - por esta misma hora; El había sido mordido por un hombre-lobo... Una punzada en su hombro se lo recordó. Pero sanaba de forma rápida; en la nada sólo sería una cicatriz grisácea.

Las puntas de sus dedos estaban heladas. Seguramente porque era lo único que sobresalía de su gruesa túnica – esa que había pertenecido a su padre y que nunca había usado, al igual que otras prendas que su madre le había comprado, muchos años atrás -, la piel del borde de al túnica acariciaba sus mejillas rojas. Constantemente miraba hacía la abertura, esta conectaba el pequeño patio interno con los pasillos. Levantó la vista; el vapor de su hálito mientras suspiraba le ponían mas nervioso de lo que se sentía... Por que si, no sentía escalofríos por el clima; su corazón no bombeaba con rapidez porque estuviera combatiendo la infección... Solo estaba nervioso; nervioso porque esperaba a Sirius...

Después de la cena, se había sentido abrumado y se había "escapado" de Black; Lily le había encontrado y habían hablado... Con la pelirroja le había enviado un mensaje. "Cuarto jardín, pasillo sur, primer piso" No le había dado una hora porque desde que se había aparecido en su dormitorio por primera vez a mediados de año, había descubierto que siempre era a la misma hora. Pasada la medianoche. Pensaba en que captaría el mensaje. Aunque claro, hablaba del tonto Gryffindor.

Un ladrido juguetón pero desde la espalda le hizo dar un respingó del susto. Se volteó para ver al perro que suponía debía acercársele pero sólo vio una forma extraña crecer, de color negro y cabello alborotado. Una sonrisa traviesa y ojos brillantes le saludaron.

—He llegado en punto.— Black se le había acercado.

—Te has demorado.— Respondió Severus sin poder evitarlo. Probablemente nunca dejaría de llevarle la contraria, solo porque podía.

—Sev- llegué a tiempo.— le dijo mientras estiraba los labios hacía abajo. Acaso ¿Le hacía pucheros...? ¿A El?

—Te he esperado por mucho tiempo.— Le siguió molestando mientras sutilmente se acomodaba mejor en el banquillo. Haciéndole espacio a Black.

—Tu eres mas que puntual...— Pero no continuó. Severus había apoyado su mano en la madera y daba toquecitos a ella. Instándole a que le acompañe. —Sev...— Murmuró. Sentándose a su lado.

—ven aquí idiota.— Le dijo una vez lo tuvo cerca. Tomándole del abrigo y acercándolo para poder besarlo. No estaba muy seguro de que era esta nueva necesidad que había aparecido en El o por que sentía que los labios de Sirius contra los suyos eran dulces. Pero —¡Auch!— Se quejó, había olvidado que su hombro aún estaba delicado. —Aun duele un poco.

—¿Está bien que nos encontremos aquí afuera... ?— Sintió la mano de Black acariciar su espalda. Un gesto cariñoso que aún no había conocido del ojigris. Miraron al cielo —parece que no dejará de nevar. No me gustaría que te enfermaras.

—Ese tono que escucho en ti es preocupación... ¿Por alguien más que no seas tu?— Le dijo con un deje de sarcasmo. La verdad es que se sentía vergonzosamente emocionado. —Te preocupas por Snivellus.

—Ya no te digo así... Severus.

—No se que es peor, que me llames de esa forma o que uses mi nombre tan tranquilo.— Prefirió mirar para otro lado. Ciertamente aunque ya no le daba importancia a ese "apodo" seguía estando bien incrustado en su mente. —No tenía ganas de estar en el dormitorio, con este clima, las mazmorras se ponen muy calurosas y aún me molesta la mordida...— Prefirió pensar en otras cosas —Se siente bien aquí afuera.— le miró de reojo con una pequeña sonrisa bailando en sus labios.

Vio a Sirius que acercaba su mano derecha para tocar sus mejillas. Pasando a acomodar un mechón de su cabello. Por impulso El acercó su rostro. Verlo tan de cerca había provocado que sus ganas de besarle regresaran.

—tus mejillas están rojas...— le dijo bajito —¿Seguro que estás cómodo aquí?

Mirada suspicacia —No creo que sea una buena idea que sigas yendo a mi dormitorio.

—Peeero Sev- Me voy a portar bien— seguían cerca uno del otro. Hablando bajito con sus labios cercas pero sin tocarse.

—La primera vez que te metiste, me amarraste y robaste mi varita, me amordazaste y...— se mordió el labio un poco, no quitaba la mirada de sus ojos grises y brillantes —Y siguientes noches no fueron muy diferentes; incluso me noqueabas con un desmaius— tuvo el impulso de tirar de esas mejillas sólo para completar lo que le decía. Pero en vez de eso se alejó y miró al suelo. —No creo estar preparado para lo que me harías si fueras ahora...— Su cara ardía... En su mente aquellas palabras no sonaban tan "indecentes".

—Oye, Sev— El tono de Sirius se escuchaba diferente. Esta vez, ambas manos de Black tomaron sus mejillas , de seguro no quería que le alejara la mirada. —Tu me gus- mhnn!— Severus no quería escuchar lo que Sirius le iba a decir. Prefirió besar sus labios con ganas e intensidad. Aprovechando sus labios abiertos metiendo su lengua, explorando la cavidad opuesta, encontrando la juguetona lengua de Black y reconociéndola. Acariciándola; mientras sus brazos pasaban por el cuello, apegándose a Sirius, sintiendo sus manos en su cintura, recorrer hacia arriba a su espalda y bajando por sus costados. Apretándolo contra El.

Severus por las mañanas solía despertarse temprano. Desde la mordida, movía su brazo izquierdo; flexionándolo con cuidado, sintiendo su hombro herido. Se cambiaba los vendajes y se ponía la terrible crema... Sentía que si seguía usándola, el olor a rosas se impregnaría en su piel y ni con un buen baño se le saldría el olor floral.

Se ponía su uniforme para iniciar su día. Iba al comedor y con los pocos alumnos madrugadores y con Lily – generalmente – desayunaban mientras hablaban de alguna clase.

Aunque habían días...

—Hola Sev— Habían días en que en vez de su amiga, estaba su... —Lily se ha quedado hasta tarde estudiando en la sala común, puede que desayune mas tarde.— Le dijo al momento de sentarse a su lado en la mesa de los Gryffindor – la mayoría de los "Leones" no se levantaba tan temprano por lo que había consentido que para estar tranquilos se sentaran en esa mesa.

—Madrugaste— Le dijo a modo de saludo. Comenzando con su desayuno.

—¿Sólo dirás eso?— Sirius le miraba con una sonrisa y los ojos grandes. A veces sentía que ese no era el Sirius que había conocido en el colegio. —Ehy Sev...— le llamó, mientras sintió la mano de su... Mientras sintió como le acariciaban la espalda —¿Como va tu hombro?

—mhnn Mejor— Black se había acercado mucho a El. Había apoyado su mentón en su hombro derecho, tanto que su nariz rozaba con la mejilla, dándole un cosquilleo agradable... O al menos eso sintió hasta que levantó la mirada y vio como varios de otros alumnos – Slytherin sobre todo – Le miraban extraño —Sirius... Hay alumnos, estamos en el colegio, puedes...

—Vivimos en el colegio... Sev, todo el castillo lo es...— Le dijo sin alejarse. Murmuraba quedito en su oído. Su mano derecha estaba apoyada en su espalda baja. Severus prefirió bajar la vista. Había un calor intenso agolpándose en su vientre.

Miraba a Sirius de reojo, sabía que si giraba el rostro este le besaría. Cosa con la que ya no tenía problema pero no quería hacerlo frente a varios alumnos. Alumnos que habían agarrado la manía de murmurar cosas de El y de señalarle como si fuera un bicho raro.

No lo haría. Tomó un trozo de pan con nata y se lo llevó a la boca. Algo que solía hacer estas últimas semanas, desde que Sirius había pasado a desayunar con El en vez de Lily.

Black se alejó un poco mientras hacía un sonido con la boca, obviamente molesto con lo que acababa de suceder, pero había tomado de su zumo de calabaza y agarrado los pasteles condecorado navideño.

Dentro de poco la mayoría se iría a sus casas para pasar la navidad.

El aún no sabía que hacer.

En una que otra clase de las mañanas, una linda grulla de papel llegaba hasta su mesa y se desplegaba. Antes recordaba las arañas de papel que llegaban a molestarlo. Ahora eras esa aves que sin mensajes solo le alegraban – avergonzaban y desconcentraban – sus estudios.

Para su estabilidad emocional no eran demasiadas clases, además de pociones; solo dos mas compartían. Y al menos en 5 - contando historia de la magia - tenía a Lily como compañera. Como ahora.

—Ehy Sev— Estaban estudiando precisamente sobre magia antigua. El profesor Binns seguía hablando mientras flotaba alrededor de la clase, le prestó total atención a su amiga —Hay algo que quiero preguntarte hace días; pero no estaba segura de como hacerlo.

—¿Que sucede?

—Es cierto... que ya no puedes...— parecía avergonzada —que ya no te puedes transformar?

Ah~ Esa pregunta la esperaba desde hacía semanas... Un tiempo atrás le había emocionado pensar que en cuanto pudiera transformarse en zorro le mostraría a Lily, después simplemente había escapado de ella. Lily nunca le había visto – o le vería – transformado en zorro.

—Es cierto. Supongo que Remus te lo ha dicho.— Ella asintió.

Remus había estado con El cuando había intentado hacerlo. Y de la misma manera que Lucius alguna vez le había dicho. Aquella parte bestial parecía renegar de que cualquier otra entidad animal viva en su interior.

—Oh Sev... Y eras tan lindo, con ese pelaje negro y la colita esponjosa y...!

—¿Me habías visto?

—Ah~ yo...— Su amiga parecía avergonzada. —Aquel día te había seguido y vi cuando te convertías e ibas al bosque.

—yo quería mostrarte mi transformación... eventualmente.

—y me hubiera gustado verla de cerca. Pero al menos tienes tu patronus que también es bastante lindo.

Severus sonrió algo tenso, desde aquella clase de DCAO no había convocado nuevamente su patronus. Esperaba que siguiera siendo el zorrito que le había ayudado a descubrir su animal interior; más como Remus Sirius le había dicho poco antes de convertirse por primera vez, su patronus podía cambiar de forma. Así mismo como el borreguito de Lily se había convertido en una cierva.

Pero su amiga parecía ver su problemática a través de sus pensamientos. Con una sonrisa afable y colocando su mano sobre su brazo le dijo: —¿Te parece si me acompañas en mis rondas y lo intentamos por la tarde?

—¿No estarás muy ocupada?— En realidad quería ver si lograba su patronus. Necesitaba ver a su zorrito nuevamente.

—¿Bromeas? Con los exámenes tan cerca, la mayoría se la pasa estudiando en la biblioteca no haciendo travesuras.— y sonrió más ampliamente.

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Sirius iba por los pasillos con la cabeza bien levantada, buscando a Severus obviamente. En la mañana no le había visto y como cada miércoles desde que el año inició, no se habían visto en las horas de clases y al almuerzo y cena cada uno debía comer en su mesa. Quería preguntarle que haría para navidad. Había pensado en que si Severus se iba a casa El se auto invitaría. Incluso si le tocaba dormir en el patio convertido en perro lo aceptaría. En eso pensaba sin poder evitar sonreír. Por su mente corrían ciento de imaginaciones, pasar tiempo con Severus fuera del colegio, y siendo mas íntimos que en las vacaciones pasadas...

Algunas chicas pasaron a saludarle. El asintió y siguió pensando en lo divertido que podría ser convivir mas con Severus. Quería conocerle mas.

—Hermano, esas chicas te estaban coqueteando y tu... Ni las tomaste en cuenta.— Miró a James un momento. Había olvidado momentáneamente que estaba a su lado.

—James, ya no me interesan esas chicas.— le dijo con simpleza. No estaba mintiendo después de todo. Ya no lo sentía necesario. —Estoy seguro que está por acá.— Murmuraba para sí. Desde un tiempo hasta ahora, el aroma de Severus se sentía mas intenso y – aunque se sintiera mas animal al hacerlo -, su olfato le reconocía incluso cuando no estaban en la misma instancia.

—Tu nariz es mejor que la mía— dijo su amigo mientras miraba por las ventanas.

Una luz plateada le atrajo la atención, la tarde estaba dándole lugar a la noche, las luces naturales y las mágicas eran tenues, esta luz se veía diferente.

Una risa alegre... De una chica se escuchó en las afueras. A ella se le unió otra risa jovial y que conocía perfectamente.

Su Severus se estaba divirtiendo.

Se acercó al ventanal y a unos metros de ellos ambos jóvenes reían mientras un halo de luz corría alrededor de ellos. Severus aun con la risa en sus labios mantenía la varita en alto...

—Valla... como la profesora Mcgonagall nos había dicho. Pueden cambiar.

Pero Sirius perdido viendo el animalito que correteaba a su alrededor. Si bien no era el zorro que le había fascinado al inicio, tampoco era el lobo que temía fuera a convertirse. Era un can... Uno que el conocía perfectamente.

—Vamos con ellos—james miraba con intensidad a Lily, la muchacha había invocado su patronus y ambos animales jugaban alrededor de ellos.

—James...— el castaño saltó fuera de la ventana y corrió hasta la pelirroja. Esta al verlo pareció dudar, pero un gesto de Severus hizo que se decidiera y aceptara el abrazo de James, quien la levantó en el aire.

Un secreto a voces que ambos; estaban juntos. Pero seguía molestando a Severus, El lo sabía bien. Por eso mismo cuando Sev miró para otro lado fue fácil ver la mala cara que puso.

Severus entonces levanta su mano un poco, saludándole. El estaba mas lejos, no se le había acercado pero Snape si le había visto. Incluso a la distancia podía ver sus mejillas enrojecidas y la pequeña sonrisa que adornaban sus mejillas.

Un suspiro involuntario salió de sus labios. Ver a Severus sonrojado y tímido era hermoso, le amaba tanto.

… "Le amaba...?!"

Aquello le abrumó. De pronto sintió un miedo del que no supo por que y en vez de responderle se dio media vuelta y con apuro se fue de ahí.

No vio el gesto contrariado de Lily, el rostro dudoso de James o; la tristeza de Severus al sentirse ignorado.

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Continuará...

(*) Topón. Ah~ no se si en sus países se le llamará igual. Es un beso simple. Solo juntar los labios, pero muy corto. Como cuando saludas con un beso, pero en los labios.