Y; finalmente, hemos llegado al final. :D
Pero sólo al final de este fic... Que aún queda historia que contar.
Quiero agradecer a todos aquellos que siguieron antes y que lo hacen ahora. También por los follow y Fav que esta y las demás historias pueden tener. También y no menor; agradecer a mi Sempai Tlacuilo por dejarme Review en cada Capitulo. Espero que este final sea de tu agrado ;)
Y tu, que leerás esta historia en el futuro, gracias. Si deseas dejarme un review puedes hacerlo. Que sepas que siempre contesto.
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Nota importante: Este capitulo contiene Lemmon... Explicito... También contiene una extraña narración – más de lo que ya era el fic en si -.
Servicio de utilidad publica: Advierto que las últimas 1200 palabras las escribí con bloqueo. Lo leí después un par de veces, pero si alguien lo encuentra... inconexo (?) me dice donde pa'ver como lo arreglo. Gracias.
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ANTES DE ESOS TIEMPOS.
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Durante la cena; cada alumno debió comer en su mesa. Por lo que Sirius estaba con sus amigos leones y Severus era acompañado por Regulus y las otras serpientes.
—¿Todo bien, Regulus?— Preguntó Severus mientras cortaba su carne en trozos pequeños.
—¿Mhnn?
—Tonto no eres, se que me has escuchado— Miró a su alrededor; los "amigos" de Regulus estaban sentados mas alejados del resto, junto a unos alumnos de séptimo año. Estos reían y miraban en la dirección de ambos. Pero al verse descubiertos, voltearon inmediatamente. Severus se volteó a Regulus. —¿Te han dicho o hecho algo?
—Hablas como mi madre.— Respondió Black de mala gana, pero sonrojándose un poco y mirando a su plato.
—Lo dudo. Pero soy tu amigo— Regulus levantó la vista sorprendido —O eso creo. Si algo te pasa, debes decirme. Si puedo te ayudaré.
—¿Y si no puedes?
—Buscaré la forma de hacerlo.
—¿Y si no la encuentras?— Seguía murmurando mientras pinchaba su puré de manzana.
—No me pongas a prueba, Regulus— dejó los cubiertos en la mesa. Y le miró fijamente. —Sólo para que lo entiendas. No estoy solo. Tengo una amiga que suele encontrar respuestas a enigmas sin sentido. De seguro ella también ayudaría de ser necesario.
—... Y si el problema es con mi hermano?
—Tu hermano es alguien con quien también puedes contar. Y con los idiotas de sus amigos. Aunque en menor medida.— Le dijo con una sonrisa amplia. Impropia de El. Aunque durante todo el día se había sentido impropio a decir verdad.
Regulus se le quedó viendo un momento. Severus siempre había sido poco hablador pero al mismo tiempo daba temor. Había pasado de ser un chico con el cual todos querían meterse – molestarlo – por su mestizaje a ser un joven peligroso en las clases de duelo y Pociones. Con lo que se había hecho de renombre. Actualmente solo unos pocos – su hermano y amigos – se metían con El. Y no siempre salían inmunes. Y ahora, parecía ser parte de ese grupo también. Se preguntaba si la sangre sucia tenía algo que ver en ello. Pero, honestamente, si le ayudaba a que aflorara en El esa personalidad tan segura de si mismo y positiva; lo dejaría pasar. Sólo esperaba que no lo cambiaran mucho. A El, le gustaba el Severus de siempre.
Después de eso, la cena pasó sin mayores problemas. Para el final de la comida. Severus fue llamado al despacho del Director. Sirius le acompañó de igual manera que o hizo Lily y por consiguiente James – que últimamente nos e despegaba de Lily -, Petter por curiosidad y Remus también, asumiendo que era por acompañar a sus amigos.
Aún así, al despacho subió Severus y Remus, el resto se quedó abajo en las escaleras.
—¿También te llamaron?
Asintió —¿Sabes lo que eso significa, no?
—Lo sé. Me siento mas nervioso de lo que creí... Y también con demasiadas energías.
—¿Asustado no?
—Aterrado... ¿Me va a doler?— De pronto Severus sonaba como un niño pequeño antes de ir con el medimago que un joven adolescente.
—No sabría decírtelo, a cada uno es diferente. Depende de que tan dispuesto estés a transfórmate. Hay quienes pueden hacerlo sin necesidad de la luna.
—Masoquistas...
—Ó solo deja de doler.
—Jóvenes.— Albus Dumbledore entraba al despacho, desde la salita contigua. Se paró cerca de ellos y les ofreció dulces de limón. Severus aceptó. Remus le miró raro. Esos dulces eran demasiado ácidos para cualquiera, pero El se lo había metido a la boca sin mayor gesto. —Me alegra ver que están comunicándose como corresponde.— ambos asintieron. —Esta noche, será tu primer luna llena...
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—¿En donde suelen hacerlo?
Sirius parpadeó un momento. Mientras los colores se le subieron al rostro. Acaso, ella sabía que ellos...—¿Perdón?
—Que, en donde suelen ir las noches de luna llena.— Liy le miró curiosa —¿De que crees que hablaba?— Entonces James se puso a toser... —¿Estas bien, James?—Pero Potter trataba de respirar a grandes bocanadas de aire. Sus ojos se enrojecieron. Estos miraron a Sirius con incredulidad. —¿Pregunté algo que no corresponde?
—Nos reunimos en la casa de los Gritos. De ahí hay una salida al bosque prohibido.— Lily asintió a lo dicho por Petter.
Aun recordaba lo que había dicho El de Sev-, pero lo dejaría pasar de momento. Después de las vacaciones había estado todo más tranquilo. Ignoraba si alguno de ellos había hablado con Petter o que? Pero de momento no era importante.
Sólo le preocupaba Severus.
Ambos jóvenes bajaron poco después. Parecían algo tensos pero tranquilos. Severus le sonrió a Lily. Ella le miraba preocupada pero su amigo le mostraba una sonrisa amplia. Se sonrojó un poco al pensar que Sev se veía mucho mejor cuando sonreía.
—Dumbledore dice que debemos irnos a nuestros dormitorios.— Y miraron a Lily.
Esta levantó los brazos en señal de rendición. —Bien. Sé que significa. Al menos déjenme acompañarles hasta la salida del castillo.
—Por cierto ¿Como haremos para llegar ahí?— Preguntó Severus a Remus.
—Ah, tenemos nuestras formas. Tranquilo.— Y le sonrió en respuesta.
Así el grupo de leones – y la serpiente – caminaron por los pasillos, en esos ya pocos alumnos iban caminando. La mayoría aun hablando de la navidad y sus regalos.
Cuando llegaron a la salida. A unos metros de ellos, el sauce boxeador se movió de improviso cuando un ave intentó posarse en sus ramas.
—Ese árbol siempre me ha dado mala espina— Dijo Lily.
—Es la entrada secreta— Respondió un más repuesto James.
Ella sonrió. Se quedó de pie mientras los otros avanzaban, le dio un beso a James en los labios. —Cuida de mi amigo. Recuerda en lo que quedamos. Somos un pack.— James puso mala cara; pero aun así asintió.
Durante las vacaciones lo habían hablado. James debía comprender que Severus era muy importante para ella. Como su familia; de la misma forma que Sirius lo era para James. No se alejaría de El. Mientras Severus quiera ser su amiga, ella seguiría ahí para El. De la misma forma que James le había dicho estaría ahí para Sirius. Que era exactamente lo mismo. Así que si quería que estuvieran juntos, debía aceptar que Severus también estaría allí. Siendo parte de su vida.
James había aceptado, por supuesto. Lily le hacia sentir cosas maravillosas y podía detener su mundo con una mirada, con sus besos le hacia flotar y cuando le hablaba era como estar con su mitad. Le encantaba todo de Lily y por sobre todo como ella con su enorme y buen corazón había aceptado a sus amigos. Y le había dado una oportunidad a El. Y aunque le costara a su orgullo aceptar. Una pequeña parte de ello tenía que ver con que Severus estuviera a su lado.
Pero eso, no significaba que se volvería la niñera de Snape – o los mejores amigos – pero al menos no le molestaría... No tanto. Se dio media vuelta —¿Vienes o que?
—si si,— Severus seguía a su lado. Miró a Lily y cuando James se acercó al resto del grupo. Acotó —Aun no me acostumbro ¿Es necesario que te beses con El?
—Tanto como El que tu te beses con Sirius— le dijo ella. Parecía angustiada pero sonreía.
—Ve a tu cuarto e intenta dormir, se que te vas a pasar la noche desvelada leyendo. Si lo haces mañana no me darás la atención que requeriré— le dijo de forma tranquila. Pero con un pequeño regaño implícito.
Ella sonrío un poco, parecía que iba a llorar —Tu cuídate. Y... Severus...?— Este ya se alejaba pero se detuvo y le miró —Esto ya es parte de ti. Para bien o para mal. Debes aceptarlo. No estas solo ¿Ok?— Severus asintió.
—Lo se. Te tengo a ti.— y se despidió.
—no solo a mi Severus. Espero te des cuenta— murmuró Lily. Miró como Sirius le esperaba. Ella asintió y Black que le miraba a lo lejos hizo lo mismo.
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Caminaron hasta el árbol y cuando estuvieron cerca de El, apuntaron al nudo. De inmediato este se quedó quieto y ellos pudieron pasar por entre las ramas.
Se escabulleron por el hueco, como si de una madriguera se tratase y agachados pasaron. Black se transformó en can para ir mas cómodo, Petter también se convirtió.
—Quien como ellos— Dijo Severus. Mientras sentía como su cabello pasaba a enredarse en las raíces del árbol. El perro jadeó un poco como riéndose mientras movía la cola. Poco después; llegaron al final del túnel uy unas escaleras les esperaban. Al subirlas había una trampilla y cuando pasaron vieron una sala vieja. De madera gastadas y escaleras podridas, la casa parecía que se caería en cualquier momento. Pero los jóvenes leones subieron de forma tranquila. A pesar de como se veía el lugar, estaba todo envuelto en magia. No podía reconocer de quien era pero aquella era lo que impedía que se cayera realmente. - y probablemente había sellado las entradas y salidas –.
—Ven Severus, nos transformaremos acá, en esta habitación.— Remus le señaló al final del pasillo. Vieron una puerta cerrada. Sirius se volvió humano y le dio un beso en la boca. Sin pudor al estar frente a sus amigos.
—Nos veremos en unos minutos más.— Le dijo mientras se regresaba con el resto. Ellos acomodaban las cosas.
Severus asintió y siguió a Remus. Este también dejó sus cosas; varita y demás a un lado. Se sentaron en el suelo. —¿Cierro al puerta?
—Como quieras. Generalmente los chicos están en el mismo lugar que yo, pero esta vez como es tu primera vez, quería que fuera algo mas "Intimo"
—¿Que tanto olvidaré quien soy?
—Depende de cada uno.
—Dime algo mas que eso.
—Hasta la fecha solo recuerdo algunas cosas. Pero por mas que lo intente mis instintos me ganan. Recuerdo las cosas, pero hasta el día siguiente. Si hago algo de forma libre, siendo racional, lo dudo.
—Y cuando me mordiste.
—Desde que tengo 15 años, algo en mi me dice que debo buscar una pareja. Soy un alfa y busco un omega. Tu olías a uno. Lo supe porque nuestros sentidos se vuelven más agudos. Pero si me di cuenta realmente que eras tu, no lo se.
—Si.
Entonces, los sonidos fueron mas fuertes, las respiraciones claras y el corazón bombeando también sintió algo recorrer su espalda y en la oscuridad, la luna llena iluminar la estancia.
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Sirius parecía realmente nervioso, ni cuando se transformaron por primer vez estaba así. Sabía que tenía que ver con lo que Remus y Severus le habían dicho – por separado -. Pensar en que a pesar de todo lo que había logrado para estar con Sev se fuera al caño porque Remus – o su parte bestia – lo había elegido de pareja no le gustaba. Además de que su perro interior perjuraba que si era necesario lucharía contra su amigo para tener a Severus. El no quería llegar a eso... Pero tampoco quería perder a su Severus.
Miró a Petter quien por otro lado, seguía convertido en Rata y merodeaba por ahí.
James de pronto comenzó con su transformación y El mismo le siguió. Cuando sus manos tocaron el suelo y sus huesos crujieron sin dolor; cuando su nariz se alargó y su hocico se humedeció fue que lo sintió. Ahora convertido en un perro podía escuchar mejor a su alrededor. Incluyendo la conversación que se llevaba en el interior de la cocina. Miró a James que estaba tranquilo mientras Petter corría lo mas rápido que podía por las paredes... Para ser una rata regordeta tenía mucha agilidad.
Entonces un suave olor le llegó a su nariz. Leve al inicio, El lo reconocía como Severus. Incluso sin transformación podía sentir su cítrico aroma. Entonces una corriente de aire hizo que sus sentidos se nublaran. Aquel olor a almizcle mezclado con el cítrico; Remus solía tener un olor similar para llamar su atención, le había dicho que era el olor característico del líder de manada. Para que siempre supiera encontrarlo; pero este olor era repunante... Aunque en un MUY buen sentido. Fue poco a poco caminando por el pasillo; la cocina estaba al final, donde ese atrayente aroma estaba. El cítrico le daba un toque al dulce que le gustaba demasiado – incluso si El no era amante de lo dulce -.
Entonces la luna llena iluminó la cocina y con ello... Los gritos.
Primero una sorpresa; después los golpes, gruñidos y quejas. Aquello le hizo querer abrir la puerta de sopetón, pero sabía que aun no debía. No quería asustar a Severus a media transformación... Aunque no aguantara escuchar su lloriqueo.
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Unos segundos después, gemidos suaves y un par de aullidos. El gemido quedito cambió a un gruñido temeroso. El mismo ladró y gruñó a la entrada. Detrás escuchó el galope y los correteos de sus amigos. No podía detenerse mas.
Algo en su interior le dijo "NO" con fuerza. Pero el no haría caso, era terco cuando quería y esta vez, era una necesidad, debía proteger a Severus, incluso si era de Remus.
Abrió la puerta de un golpe. Dos siluetas alumbradas por la luna. Una se alzaba con sus pelos dorados brillando, la otra parecía una sombra en el suelo. Su pelaje negruzco le hicieron casi reír, no importaba en que se transformara siempre tendría ese pelaje característico.
Pero Remus le gruñó. Cosa que le causó sorpresa. De alguna forma se veía mas alto mas corpulento. Su aroma también ya no era tan dulce – aunque si atrayente – Pero algo le decía que ya no lo sentía tanto como "En casa" que siempre sintió. Ahora era como un olor extraño... Poderoso – si se podía decir de un olor – Pero no era de su total agrado.
Su postura la sintió gacha y no le gustó; no tenía porque doblegarse ante sus gruñidos. El olor del cítrico mezclado con el dulce volvió a entrar en sus fosas nasales y le dio el impulso que necesitaba; se irguió cuanto pudo y se dio cuenta que era ams grande de lo que recordara. Le ladró "No me iré" Decía "quiero estar con Severus" Seguía ladrando y gruñendo. Poniéndose Entre los dos hombres lobos. A la lejanía escucharon lobos; sabían que los hijos de la luna les esperaban – o a Remus, con quien mas se comunicaban -. Este lanzó un gruñido tan intenso y fuerte que retumbó en la habitación. Los demás entraron como rapidez al lugar. Por un momento no supo que hacer. Pero Remus fue quien dio el primer paso... O pata y se hizo para atrás. —Lo acepto— Murmuró con su voz, ya no era tan aguda pero seguía siendo extraña. No era la voz de Remus precisamente. Se volvió hacia los demás y caminaron hacia a otra puerta en la cocina. Esta se abrió sola. Moony fue el primero en salir. Wormtail se subió en Prongs quien pareció darle una cornada a aire mientras con su pata hacia sonar el piso. Se fueron hacia la espesura de bosque.
Una vez solos, Sirius con cuidado se acercó mientras daba pequeños y suaves gruñidos. Las orejitas de Sev se pararon y le miró. La una seguía iluminando su pelaje negro; tan símil al suyo y tan diferente a a vez.
Por supuesto; un hombre lobo no se veía como un lobo realmente – Aunque los hijos de la Luna eran idéntico a los lobos grises – Pero tampoco era un humano lleno de pelos. Sus extremidades eran largas pero tenían forma de patas; su hocico mas corto que el suyo pero mas largo que la boca humana. Y con muchas cantidades de pelo. Aunque Severus tenía mas pelaje que Remus ¿Podría ser que el largo de su cabello tuviese algo que ver con este suceso?
Agachó su cabeza hasta tocar el suelo y con sus patas delantera muy juntas, levantó sus cuartos traseros y movió la cola... Abrió la boca sacando la lengua y jadeo divertido.
No quería asustarlo.
Severus le miró, gruño un poco pero luego gimió. Intentaba ponerse de pie pero sus patas temblaban. Sirius pensó en que podía estar lastimado pero solo parecía ser como si fuera un recién nacido. Una cría de lobo intentando dar sus primeros pasos.
Cuando finalmente se puso de pie, vio que era grande. Ladeó su cabeza preguntándose como era tan alto pero solo se le quedó viendo. Mientras este lo observaba dando vueltas a su alrededor. Entonces... Lo atacó.
En realidad si... pero no.
Saltó sobre El mientras lamía parte de su pelaje. Estando en el suelo intentaba tomarlo con sus patas y ponerlo bajo El. Sirius después del susto inicial se movió con rapidez, soltándose del agarre. El lobo gimió y el soltando un jadeo como una risotada le saltó encima para darle laguetazos en el hocico y parte de la cabeza. El hombre lobo jugueteo con el can durante el resto de la noche.
Correteándose por toda la casa; dándose mordiscos cariñosos y laguetazos, saltando sobre el otro... Conociéndose. Hasta que se cansaron y poco a poco se fueron quedando dormidos. Con Severus alrededor de Sirius quien se había hecho una bolita.
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Al día siguiente, ambos seguían durmiendo muy juntos. Entre el montón de telas que quien sabe donde habían sacado.
Generalmente, cuando Remus se transformaba, los demás estaban ahí y se iban juntos hasta el castillo o la casa de los gritos. Lo que quedara mas cerca. Y de ahí volvían a sus "vidas cotidianas" hasta la noche siguiente. Usualmente Sirius llevaba sus cosas si se volvían directamente al castillo, al ser veloz y no muy alto pasaba sin problemas por la madriguera. Si no, siempre podían hacer una accio varita – que era el único truco que se le daba bien sin la varita misma -.
Pero Sirius llegó cuando ellos ya se estaban vistiendo. Como muchas otras veces, Remus estaba en el dormitorio. No se había sentido mal de hecho. Y aunque se preguntó el porque – Bueno, James también se lo preguntó – no supo que contestar.
—¿Severus tuvo una buena noche?
—Fue agradable, nos llevamos bien.
—¿Solo bien?— Remus le miró curioso.
—Si, fue una experiencia nueva.
—El primer celo debe ser toda una experiencia.— Dijo mas bajo. Después de todo el resto también estaba ahí.
—¿Qué? ¡NO! Remus— Sirius pareció sorprendentemente sonrojado —¡¿Que cosas dices?!
Remus se sobó la cien. Sabía que debía decírselo a Black. Le tomó del brazo. —Anoche, actuaste como un alfa, como un igual a mi. Y exigiste quedarte con el omega... Con Snape.
—¿Yo hice eso?— Parpadeó un par de veces.
—Y creía ser yo quien olvidaba las cosas.— Dijo mientras se pasaba las manos por el cabello.
—Espera...— Dijo de pronto como repitiendo lo que El le había dicho —¿Alfas? ¿Omega? ¿Que dices Remus?
—Creía que Severus te lo había dicho. Pensé que... Creí que eso era lo que quería...— Comenzó a murmurar. No es que El deseara volverse pareja de Severus ni mucho menos, simplemente no estaba seguro de que pudo haber pasado mal.
—Deja que me cambie y voy a hablarlo con El.
—¿Sirius, Severus estaba bien?
—Cansado, pero bien.
—Menos mal.
…
—Se se como yo en mis primeros días.— Arrugó la nariz —Aunque un poco menos pálido.— Remus estaba visiblemente incomodo a los pies de la cama donde Severus descansaba. El aroma intenso le llegaba desde que pisaron la enfermería. Miraba a Sirius y se preguntaba como podía estar tan calmo a su lado.
—¿Estás bien? Te vez molesto— Sirius le miró.
Remus suspiró un poco... Mala idea. Dio un jadeo involuntario —¿Puedes sentir su aroma verdad?
—Si, es Agradable.
—Eso es quedarse corto. Porque ahora soy un mago racional no he... Es igual.— Miró a Sirius y como tenía esa mirada tan inocente. Tan "No se de que estas hablando" Le irritaba —Pero, Sirius. Los omegas utilizan sus aromas para atraer a un alfa y tener un compañero. DE igual forma que los alfas tenemos nuestros aromas para mantener a las manadas juntas.
—Remus, entiendo lo de la manada, del resto nada.
Volvió a dar una inhalada fuerte, y volvió a jadear —mala idea— murmuró. —Los alfas son los machos y los omegas son las hembras. Cada uno tiene olores distintivos, que nos atraen o nos repelen. Cuando un alfa y un omega se unen sus efluvios se asemejan, así ningún otro alfa u omega se acerca a ellos.— Le dijo de forma lenta para no quedarse sin el aire que aguantaba en los pulmones. —Snape tenía un olor que me atrajo y por eso le mordí. Es algo que nos pasa a los hombres lobos. Por eso atacamos humanos y magos. Nos atraen sus esencias. Después ellos deciden si nos aceptan o a otro.
Sirius pareció comprender eso. Se sonrojó al pensar en que significaba aquello. —Entonces... ¿Cada vez que se convierta, tu y yo nos tendremos que gruñir?
—Solo tienen que unirse una vez y listo.— El rostro de Sirius se sonrojó y el de Remus también. Ambos eran varones y se supone era común compartir ese tipo de cosas... Pero ¿Esto era siquiera normal?
—Podrían hablar esas cosas en su dormitorio— Severus había dicho bajo pero audible.
—Severus.— Murmuró Remus.
—Sev, eres hombre también no te deben avergonzar esos temas.— Le dijo Sirius con una sonrisa.
—Aparentemente, solo hasta cierto punto soy hombre.— Y miró mal a Remus.
—Pareces calmo ante tal situación— Sirius le miró curioso.
—No hablaré de eso contigo habiendo terceros presente— Le gruñó.
—Bien, se que no soy bien recibido— Remus dijo algo seco. Tenía un dolor de cabeza horrible por respirar tan poco. Necesitaba un poco de aire limpio.
—Remus.— Sirius frunció el ceño. Remus actuaba raro.
—Lupin.— Severus se había sentado en al cama. —¿Como te sientes?— Le preguntó evidentemente preocupado —Cuando Sirius me trajo creía que era normal quedar tan mal después de una transformación, pero tu te vez... bien.
—Me siento bien, de hecho.— Le sonrió un poco. Severus se veía tan poco El en esos momentos y sabía que se debía exclusivamente a sus cambios internos, emocionales y físicos.
—¿Estás muy cansado?
Severus asintió —Pero siento que un centauro me pateó el estomago... Un par de cientos de veces.— Con cuidado volvió a tenderse, Acercó la mano de Sirius a su cara y comenzó a restregarle con ella. Sirius rió un poco sin darle mayor importancia. Pero para Remus fue la confirmación.
—Ahora resulta que eres un minino también?
—No molestes pulgoso.— Le dijo abriendo un ojo y volviendo a cerrarlo —Hueles bien, hoy.— Sus mejillas se sonrojaron.
—Siempre huelo bien. Me baño todos los días.
Remus al escuchar esa conversación, supo que no era parte de ello. Salió de la enfermería con cuidado de no hacer ruidos.
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—Sev... ¿Te sientes mejor?— Sirius se le había acercado.
—Te dije que sólo necesito un poco de descanso. No tenías que traerme hasta aquí.— le regañó; pero no, no estaba realmente enojado.
—¿Preferías ir a mi dormitorio?— La sonrisa de Sirius era amplia y con picardía. —¡Auch!— dijo mientras Severus le mordía la mano. —Si sabes que estas actuando demasiado raro. Como sigas así me voy a aprovechar de ti.
—Me siento completamente fuera de mi. "Actuar raro" es quedarse corto. Pero por más que lo intento...— Miró a Sirius un momento —Mientras estés a mi lado no puedo evitarlo.
—¿No tendrás fiebre o si?— Se acercó lo suficiente como para pegar su frente en la de Snape. —De hecho estas mas frío de lo que creí.
—Eso es porque acabo de sufrir una transformación que mi cuerpo rechaza— Le dijo de forma seria. —Ser hombre lobo es una condición debido a una infección. Mi cuerpo tratará de eliminarlo pero no podrá. Y cada Luna llena mi cuerpo sucumbirá ante la infección mutándolo en un hombre lobo; cuando a luna se valla mi cuerpo recobrará energías para mantenerlo a raya.— Después; levantó su brazo derecho y se agarró del cuello de Sirius. Terminó por estampar sus labios en la boca de Black y atrayéndolo para que pueda besarle mejor.
Con tantas ganas y necesidad que Sirius terminó colocando parte de su cuerpo sobre Severus para mejor acceso.
Una escena muy similar a la de hace un mes atrás... Aunque esta vez estaban solos... ¿O no?
Una exclamación, una risilla mal contenida y una tos falsa; llamaron su atención. Haciendo que se separen de mala gana. A los pies de la cama, estaban Maddame Pomfrey que negaba con la cabeza. Lily se tapaba la boca conteniendo su risa y Dumbledore le miraba por sobre los lentes.
—Veo que te sientes mejor, Severus.
—Director— Saludó Severus. Se sentó con ayuda de Sirius quien le acomodó los cojines. —Sólo cansado y un poco dolorido. Recuerdo mis huesos crujiendo cuando perdía la conciencia.
—Joven Black— La enfermera se le acercó —Usted no debería estar aquí. Lo sabe.
—Vine a ver a Sev- Remus también estuvo aquí pero se fue hace poco.
—Sí, lo encontramos en las afuera de la enfermería. Señorita Lily; acompañe a Sirius afuera por favor.— Habló el director mientras acercaba una silla a la cama junto a Severus. —Necesito hablar con Severus un momento.
Maddame Pomfrey se fue a su escritorio y Sirius dejó a Severus. Mientras se alejaban Lily iba riéndose de Black.
...
Como pocas veces; Dumbledore se acercó a El. Tomó su mano un momento palmeandola. —¿Fue todo bien anoche?— El menor asintió. —Se que no he tratado mucho del tema contigo. He de decir, que cuando Remus llegó al colegio, me preocupé mas de encontrar un lugar para que pudiera transformarse que como se sentía.
—Hablé con Remus. El me guió en algunas cosas. Sobre todo en la seguridad. Pero— Miró sus manos. —Fue doloroso... Terriblemente doloroso. Tanto para perder la conciencia.
—Ahora si, te vez mas tranquilo.
—Me siento adormecido— Miró mas allá, sin duda, algunos de sus sentidos se habían desarrollado un poco mas desde que se había transformado, pero su cerebro parecía no reaccionar a nada de eso. —No me siento mal, aunque si muy cansado. Lupin me dijo que era parte de la transformación.
—No conozco mucho sobre los hombres lobos, Severus... Además de tratar con Remus, mi mayor acercamiento fue con los "hijo de la luna"— Volvió a mirarle por sobre los lentes —Que asumo ya conoces.— Severus asintió. Aunque si bien recordó poco, sabía que se refería a la manada de lobos blancos que se habían llevado a Remus cuando le mordió. —Si Remus es de ayuda, o dudes en preguntarle. Es un buen chico.
—Lo sé director.— Entonces quedaron en silencio unos minutos. Albus se puso de pie. La silla volvió a su lugar; pero antes de marcharse se volteó a Sev.
—Por cierto. En unos días; es tu cumpleaños— Severus asintió. —Entenderás que con tu mayoría de edad, ya no vas a necesitarme de tutor— Severus asintió nuevamente —Bien; sólo quería asegurarme de eso.
—Director ¿Puedo ir a mi dormitorio?
—Le diré a Poppy. Pero si estas bien, no le veo necesidad a que te quedes acostado todo el día.
—Gracias.— De inmediato se levantó de la cama. Se puso la túnica y salió de la enfermería. Su animo había estado tranquilo, incluso se había sentido en una especie de sueño. Pero ahora; volvía a la realidad. Y no solo eso.
—Ya era hora— Lily estaba en la entrada. Pero Sirius no estaba con ella. —Lo siento ¿No soy quien esperabas?
Le sonrió —Siempre me alegra verte.
—Mentiroso. Ven vamos.— Le tomó del brazo —Demos un paseo— Pero no avanzó —¿O prefieres descansar?
Severus la miró un momento. Pero negó —Quiero hablar contigo.
—Soy toda oídos.
Y mientras ambos caminaron por los pasillos cerca del patio. Severus le habló de todo lo que Remus y Sirius habían hablado y a grandes rasgos de lo que había hecho con Sirius en las vacaciones.
Aun así había dado a entender muchas cosas. Lily se había sonrojado hasta las orejas. Severus estaba en las mismas.
—Sería un milagro— dijo después de un momento.
—Lily, sabes que la magia no es milagro.
Lily se paró frente a El —Ni los magos comunes podrían hacer lo que los omegas— y le señaló —hacen. Esa biología mágica es solo un milagro. Además... Se que serías un excelente padre.— Le dijo tomándole de los brazos de forma suave.
—Si quieres usar términos muggles di que es evolución o...
—¿Supervivencia del mas fuerte?— y sonrió ante la ocurrencia.
Siguieron caminando por los pasillos. Poco a poco Severus iba recuperando energías; Por suerte, sólo una noche al mes aguantaría aquel cansancio.
…
Una semana después, Severus seguía sin recordar mucho de lo que había pasado esa noche. Solo que el aroma de Sirius había sido suave y agradable para El. Que si lo comparaba con algún olor era como el de la tierra mojada, de un día de lluvia.
Aquello le hizo sonrojar. Sabía; estaba totalmente consciente de que se había unido a Sirius mientras era un lobo. El solo pensar en ello le había hecho avergonzar de forma mortal.
—Entonces...
—Entonces...
—No importa— Dijo Lily mientras negaba con la cabeza. Le tomo de las mejillas para que le mirara a los ojos. Habían estado hablando por al menos una hora. Sabía que su amigo estaba pensando en otras cosas. Pero aun así estaba mas hablador que de costumbre. Ya se le había pasado "El efecto" de la luna llena pero seguía siendo mas abierto, no solo a ella. —Te vez más feliz. Te vez... tan tu.
—Siempre he sido yo, Lily.
Ella negó. —Siempre habías sido una sombra. Intentando pasar desapercibido, pero las cosas que te han sucedido y los riesgos que has decidido tomar... Ahora si te vez como siempre he pensado que debías ser.
—Lil...
—¡Feliz cumpleaños Sev!— Le dijo mientras le soltaba y hacia aparecer un regalo frente a El —Se que te gustará.— Severus sabía que era un libro. Su amiga siempre le regalaba libros.
—De... ¿De donde ha sacado esto?— No había fallado si era un libro. De cuero rojo envejecido con letras en plata y oro.
—De una librería muggle. No sabes la vergüenza que me dio— dijo mientras ampliaba su sonrisa —Pero parecía muy interesante.
—Lily— Severus le vio horrorizado. Mientras sostenía el libro con fuerza —¿¡Que rayos hizo Potter contigo!? Tu no eras así.
—Tu tampoco, pero no voy por ahí acusando a Sirius que te haya cambiado.— Y se rió. Severus también rió. No era lo que imaginaba para su cumpleaños 16.
—Gracias.
—No hay de que— Y le guiñó un ojo.
...
Por la tarde, después del almuerzo. Sirius fue con Severus. Lily había acaparado la atención de Snape durante toda la mañana. Y no había querido aparecer en su dormitorio durante la madrugada. Aunque no podía quejarse, el mismo se había alejado de Severus porque se sentía avergonzado de lo que había sucedido aquella noche. Pero no mas. Ahora quería su atención y entregarle su presente. Le tomó de la mano cuando comenzaron a retirarse de la sala común y lo llevó a un lugar mas privado.
—Feliz cumpleaños— Le dijo mientras le daba un beso en la mejilla. Le dejó su regalo en las manos. Lo había colocado dentro de una caja. Le daba vergüenza lo que le había regalado. Sobre todo porque lo tenía desde las vacaciones y no se había atrevido a regalárselo en el Yule. Severus abrió la cajita de color bermellón. En su interior una piedra pequeña brillaba con intensidad incrustada en una cadena de plata.
—una piedra...— Severus miraba aún el regalo dentro de la caja decorada.
—Yo... No … No estaba seguro de que podía regalarte...— Se rascó la nuca nervioso, el rostro de Severus no mostraba emoción por la piedra.
—Sí sabes que piedra es... al menos...
—Sí es una alejandrita... o algo así.
—¿Y pensaste que me gustaría la joyería?— Levantó una ceja. Aun no mostraba señales de que le agradara el regalo. Como nunca Sirius sentía un nudo en la garganta. ¿Severus no aceptaría su regalo?
—¿No te gustan?
—Mamá tenía un anillo con una piedrita de este color. Solía usarla en un broche para ajustar su túnica.
—¿Y que le pasó?— Severus sacó el dije de su caja.
—Papá lo vendió para comprarse unas botellas de licor cuando yo tenía 8 años.— Y le entregó el colgante a Sirius. Luego esperó. Y siguió esperando —No se donde va.— Le dijo finalmente.
—Ah..? ¡Si! Espera...— Le dijo con una sonrisa mientras caminaba tras Severus y lo colgaba en su cuello. Luego le besó la coronilla. —Feliz cumpleaños Severus...
—Ya lo habías dicho.— Se dio media vuelta. Pasó sus manos por sobre los hombros de Sirius y se acercó a El para besarle.
—Gracias— Le susurró contra sus labios. Sonrieron y en un impulso, Sev le tomó de la mano y lo guió al interior del castillo.
Caminaron por los pasillos sin detenerse. Varios alumnos regresaban a sus clases, las ultimas del día pero ellos seguían otro curso. Subieron por una de las torres.
—¿Vamos a mi dormitorio?— Preguntó Sirius de pronto.
—No me interesa estar en tu sala común si a eso te refieres.— Y siguieron avanzando. Una vez estuvieron en el dormitorio. Severus besó a Sirius. Este le correspondió de inmediato. Entonces se acercaron a la cama de Black y entre beso y beso se fueron desnudando.
Antes ya habían estado con poca ropa. De alguna manera había logrado mantener la cordura. Mas esta vez, quería llegar al final. Quería estar con Sirius sin que su mente este nublada, quería recordar lo que hacía con Black y poder repetirlo.
Antes de que cualquier cosa pasara, tomó una varita – la suya o la de Sirius, no estaba seguro – y cerró las cortinas. Insonorizó el pequeño espacio y entre las telas puso un Protego para que no fueran a abrirse desde fuera.
Una vez hecho esto. Sev se sintió libre para tocar a conciencia todo lo que quisiera de Sirius. Mientras el mayor no se quedaba atrás y besaba cada espacio de blanca piel que tenía a la vista.
Con calma, Sirius fue tendiendo a Severus, la ropa la dejaron en una esquina para que no les molestara. Cuando lo tuvo bajo suyo, desnudo, excitado y caliente. Bajó sus manos para acariciar su miembro. Los gemidos de Severus y la forma en la que se retorcía le daban a entender que estaba mas sensible que las veces anteriores cuando se tocaban el uno al otro.
—Espera... si sigues voy a...— Decía mientras intentaba aguantar, pero se sentía tan bien que no sabía si aguantaría mas.
—Esta bien— le dijo bajo y grave. Dejó de frotar su mano y sus dedos buscaron la entrada de Severus. Este dio un respingo cuando sintió una presión. Sirius cerró los ojos y concentrándose lo mas que pudo murmuró unas palabras "Oleum ducatus"* Su entrada se empapó con algo resbaloso, mientras era acariciado por los dedos de Sirius. —Dime si te duele.— Y poco a poco fue entrando... Un dedo acariciaba, después dos, abriéndose paso y un tercero que deseaba unirse a los demás... Severus temblaba para aquel momento, mientras Sirius admiraba cada movimiento de Severus.
—¡Espera!— Severus de pronto abrió los ojos y detuvo la mano que se movía en su interior. —Quiero estar arriba.
—A- arriba?
—Si, arriba. Déjame estar arriba...
El asintió. Bueno, era el cumpleaños de Severus y El realmente tenía ganas de hacerlo con El. Aunque honestamente solo había investigado lo básico y...
—¿Que... que harás?
—Me pongo arriba— Dijo Severus con sus mejillas y pecho enrojecido. Su cuerpo cubierto en sudor mientras empujaba a Sirius para que se tendiera en la cama y se subía a horcajadas.
—ah~ sentarte en mi... Wooooh~— Sirius miraba como Severus solo se acomodaba sobre El y con cuidado y lentitud se iba introduciendo. A medida que mas iba entrando en Severus las manos de este, apretaban sus hombros – que había usado para mantener el equilibrio -, sus uñas se enterraban en su piel —¿Estas... bien?— logró decir mientras respiraba con fuerza sintiendo su boca secarse y su miembro englobarse en algo caliente y muy suave.
—Ah~ estupidolibroqueteniarazónyasíesmuchomejooor— Murmuraba entre dientes una vez había entrado al completo. Los dedos de Sirius le habían dolido al inicio, pero a medida que su cuerpo se acostumbraba había sentido seguridad para subirse en El y solo empalarse a Sirius. Había sido lo mejor, lo había hecho a su ritmo.
—Q..que libro..?— Sirius tenía los ojos vidriosos y parecía levemente consciente.
—Después te... muestro...— Pero ya quería moverse... y empezó con pequeños movimientos.
—Diablos, si! Sigue-sigue...!— Las manos de Sirius fueron de inmediato al trasero de Severus. Y le instaron a que se mueva mas y mas.
Luego de eso solo fueron saltos, gemidos, gritos y palabras inconexas...
Besos, caricias y aguantarse hasta que ya no podían mas.
—Mhnn...!— se quejó mientras se movía con fuerza una ultima vez. Esparciendo su semilla entre ambos cuerpo y provocando que Sirius hiciese lo mismo en su interior.
Sin mas Severus se dejó caer sobre el cuerpo de Sirius. Su pecho estaba agitado e intentaba tomar grandes bocanadas de aire. Sabía que le pesaba a Sirius pero no podía moverse.
—No creo poder hacerlo tan seguido— dijo en un murmullo, mientras escuchando el desbocado corazón de Sirius acariciaba parte de su pecho.
—seguro...?!— Murmuró Sirius. Sus manos seguían en el trasero de Severus, que acarició con ganas. Frotando parte de su miembro en la entrada de Sev y es que este aún seguía en su interior.
—Nooo Si.. Sirius tonto... Idiota no... lo hagas...!
—Ven aquí— Le dijo ronco y lo acercó para besarlo. Con mucho esfuerzo y cuidado logró sentarse con Sev sobre El. El menor pasó sus brazos por el cuello de Black e hizo un poco mas de esfuerzo.
Parecía que simplemente no podían detenerse, por mas que quisieran. Incluso si sentían cansancio, simplemente querían explorar mas de este placer que les nublaba los sentidos.
—Solo un poco más cariño... Solo un poco mas— decía una y otra vez en su oído mientras El alzaba y dejaba caer a Sirius sobre su eje. Severus solo se dedicaba a gemir y aferrarse fuerte del cuello de Sirius.
En aquel pequeño espacio, resguardados por los doseles de la cama y sus propios hechizos podían dar todo de si.
Una última vez y una última estocada que provocó el nuevo derrame de las semillas.
Se quedaron un momento así, recuperando energías. Severus miró cansado a Sirius, levantó su mano y en vez de acariciarle la mejilla le jaló el cabello con fuerza —Te dije que no podía mas...
—Pero lo hiciste... Excelentemente— Y le guiño un ojo.
—Idiota...
ambos se volvieron atender. Pero esta vez y con cuidado Sirius salió del interior de Severus. Este se quejó un poco pero se acomodó junto a Black.
—Te quiero... ¿Sabes?
Severus levantó el rostro. Miró a Sirius preguntándose si realmente podía creer en sus palabras. Habían pasado demasiadas cosas entre ellos. Y aunque estaba seguro que lo que sentía por Sirius era real, una parte de El le decía que lo que Sirius podía sentir por El solo era parte de su alfa queriendo estar con su omega. —También te quiero.— murmuró dejando esos pensamientos de lado. Ya tendrían tiempo para averiguar si lo que sentían era cierto o solo "magia".
Se besaron una vez más.
…
Escucharon murmullos. Gente que entraba en la habitación y demás, pero tenían tanto sueño que simplemente lo dejaron pasar. Sintieron el cuerpo tibio del otro a su lado y ambos sonrieron. El sopor del sueño no impidió que se acoplaran hasta que Severus pegó su espalda al pecho de Sirius y este, aunque medio dormido besaba el cuello y hombro desnudo de su amante.
—No molestes Sirius... Deja que duerma un poco mas— Dijo de forma infantil Severus, pero riendo un poco ante las atenciones del otro.
—Cariño, ya es tarde...— Decía despertando del sopor.
—¿Y...?
—Solo digo que...
—Ehy Sirius, hermano que...—James abrió la cortina y reveló algo que en su vida hubiera preferido no ver. Si bien todos en la habitación eran hombres, de momento se había volteado cuando se venía un beso o abrazo de esos dos. Solo el coqueteo de su amigo a la serpiente esa había aguantado. Pero ciertamente, ver a ambos desnudos en lo que parecía una escena post sexo... No supo que hacer.
—¿Que pasa james? Oh Por Dios— Remus se había acercado al ver que Potter no hacia gesto alguno. Y lo mismo. Aunque para Remus no fue tan choqueante. El había sido testigo de más.
—Valla, Sirius ¿En nuestro dormitorio ¿En serio?— Petter dijo de forma parca. Aunque realemnte le divertía la situación.
—James ¿Estás bien?— Sirius le preguntaba a su amigo quien seguía con la cortina en la mano y la boca abierta sin decir algo.
—James...— Remus le tocó el hombro.
—Entró en estado de shock.— Dijo Severus sin contener un amago de sonrisa. Que exagerado era ese.
—En estado de que...?— Preguntó Black. Mientras abrazaba a Severus.
—Se va a des... Se desmayó— Snape se dio media vuelta y abrazó a Sirius. Refujiandose entre sus brazos. —Aún tenemos unos minutos antes de que despierte.
—¿Seguro?— Sirius miraba como James seguía en el suelo. El tmabién creía que James se había pasado un poquito de exagerado.
—Seeeh...— Bostezó.
Finalmente, Remus y Petter levantaron a James y lo acomodaron en su cama. Cerraron las cortinas —Hay que poner mas hechizos para la próxima— Sirius murmuró mientras cerraba los ojos y olía el cabello de Severus. Ambos sonrieron al sentirse protegidos en ese pequeño refugio.
…::...
..::..
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.::..::...::...FIN...::...::..::.
Y hemos llegado al final de esta historia y pos, como ven, al final no fue tanto sobre la relación de James y Lily, aunque si terminé metiendo mas temas que surgieron en el camino, como Lucius, Remus, Petter – Que opinan de Petter? -, Regulus fue la gran sorpresa – no en serio. A Ese no lo había planeado, surgió de forma espontánea -. Bueno, El futuro aun no esta escrito – En serio, no está, solo tengo las ideas – así que quien sabe que mas les sucederá a estos Leones y serpientes.
(*) Oleum ducates; Lubricante aceitoso. Así literal. Pueden imaginar a lo que me refiero. No creo que exista, de seguro ellos tienen otros métodos, me basé en lo que conozco y entiendo (?)
Saben? Quería hacer algo simple con los hombres lobos y el porque Severus después puede... Bueno, ustedes imaginan; pero la verdad es que nada con los hombres lobos o cualquier otra bestia es simple. Y si se dieron cuenta que esto además de ser universo mágico es omegaverse? Como demonios pasó eso?!
Que mas... A ver...? Los hijos de la Luna... No se si hable antes de ellos pero según estos libritos electrónicos que escribió JK cuando habla de los hombres lobos, habla de una camada que habita en el bosque prohibido, estos nacieron de una pareja de hombres lobos que copularon en la luna llena. Al final que no son humanos, si no lobos, grandes como los lobos grises y mucho mas inteligentes que los humanos promedio pero también con sus sentidos muy desarrollados. Les nombro como "hijos de la luna" porque su concepción y porque en Crepúsculo así les llaman a los hombres lobos reales – Si, leí la saga Crepúsculo, no me juzguen! -.
Pido disculpas nuevamente por el lemmon, no es lo que acostumbro a escribir... Bueno, si, pero no para estos fics.
