Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
Cuando te conocí.
Kagome suspiro al verse en el pasillo del salón. ¡Nuevamente había llegado tarde y esta vez si se había levantado temprano!
Bufo e inflo un poco las mejillas haciendo un pequeño berrinche. Giro su rostro enfadado al culpable de llegar tarde. El idiota solo la ignoro con notable irritación en su mirada.
-Deja de mirarme así, con eso no lograras que el profesor nos deje entrar. –contesto molesto. Cuando la joven chica quería lo jodia de una manera horrible. –Además fue tu culpa que llegáramos tarde.
-¡Pero tú fuiste el listo que tenía un "atajo"! –recalco la chica mientras hacía comillas con sus manos muy exageradamente.
-¡GUARDEN SILENCIO! –la voz del profesor retumbo asustando a ambos y logrando ponerlos derechos.
Inuyasha bufo molesto y se cruzo de manos recargándose un poco más en la pared. A Kagome le pareció un gesto encantador, pero le trajo mucha nostalgia… Sin poder evitarlo recordó el día en el que ese imbécil había golpeado en su vida sin avisar…
Dos años antes.
Pov Kagome.
El salón era un caos total, mis compañeros se habían juntado en sus grupitos de amigos y yo decidí hacer lo mismo. Me acerque a Sango y Miroku, quienes eran mis amigos desde hace algunos meses. Comenzamos a hablar sobre cosas vánales del día o sobre las razones de porque el profesor se estaba tardando, hasta que a Miroku se le ocurrió preguntar tremenda estupidez…
-Entonces, Kagome. ¿Koga no te ha invitado a salir? –mire al joven apenada y avergonzada. Era cierto que Koga me había tratado muy bien desde que le conocí, pero eso no era motivo para decir que él me quería de un modo romántico… ¿Cierto?
-Miroku, ya hemos hablado de eso. Koga es solo un amigo…
-Un amigo que te regala flores, chocolates y que te ha dedicado mucho de su tiempo sin razón aparente. Si, un gran amigo. –Mire con las mejillas infladas a Sango con toda la intención de darle un golpe en el brazo por decir eso, pero junto en ese momento entro el profesor acompañado de otro joven que jamás había visto.
Era peculiar, debía admitirlo. Tenía un cabello plateado, casi blanco, ¿se lo habría teñido? Además, contaba con unos ojos ámbar muy hermosos, un color muy peculiar, encantador y hechizante. Sin darme cuenta el giro su vista a mí. Trate de hacerme la tonta desviando la mirada para finalmente regresarla a su mirada ámbar. Él no dejo de mirarme y me sonrió ligeramente. Sentí mis mejillas arder y decidí girar mi vista para ya no mirarlo.
-Kagome, que te sientes. –Sango me jaloneo de la blusa escolar y me obligo a sentarme de golpe en la banca. Solté un quejido de dolor y escuche a toda la clase reír. Al parecer el profesor nos había pedido sentarnos y yo no lo había escuchado… ¡Seguramente ahora pensaba que era una idiota! ¡Genial primera impresión!
-Bueno, como decía. –el profesor carraspeo un poco. –El es Inuyasha Taisho, es un estudiante de intercambio de la escuela Otonashi. -¿Inuyasha? Era un nombre raro para un joven… Pero parecía quedarle a él muy bien. –Mire, siéntese al lado de Higurashi hay un lugar disponible.
Gire mi vista asustada al percatarme de que Ayame había faltado el día de hoy.
Maldita y jodida suerte…
Cuando él paso por mi lado no pude evitar girar la cabeza al descubrir que olía realmente bien… No pude evitarlo y me acerque un poco más a él, pero al parecer exagere porque de inmediato me miro como un bicho raro y yo rápidamente volvía a mi lugar sumamente avergonzada.
-Acabas de actuar como una acosadora, Higurashi. -¡¿Cómo que ACOSADORA?! ¡¿Y porque me estaba llamando por mi apellido de una manera tan despectiva?!
-N-no es cierto. –refute encarándolo.
-Me sentí acosado por un momento.
-Y-yo… -¡Grandioso! Trataba de dar una buena impresión y termine roja de vergüenza y etiquetada de acosadora.
-¿Tanto te guste? –esa pregunta me descoloque y lo mire aturdida.
-¿Qué?... ¡N-no digas tonterías!
-Puff, se te ve a leguas, tomatito.
-¡Higurashi, Taisho! –asustada gire mi vista al profesor quien sin darnos cuenta estaba justo frente a nosotros con las manos en la cintura mirándonos muy molesto e irritado. –A pesar de que es una estudiante buena y de que usted es nuevo, no pueden darse el privilegio de interrumpir mi clase.
-Profesor, yo… -trate de hablar y defenderme, pero decidí callar al ver como nos miraba furioso a los dos.
-¡Fuera de mi clase!
Abrí la boca para decir algo pero de inmediato la cerré. Inuyasha se levanto de su lugar sin prisas y con tanta tranquilidad que me hiso enojar un poco. Ambos salimos y el profesor nos ordeno pararnos fuera del salón y no movernos de ahí.
-Idiota… ¡Por tu culpa me sacaron de la clase! –alce un poco mi voz sin llegar a gritar. Estaba enojada y frustrada mientras que él parecía tan relajado. -¿No te da vergüenza llegar y ser sacado de clase en menos de diez minutos?
-La verdad no, no me importa. –giro su vista a mí y me sonrió burlonamente. –Además, tú fuiste la tarada que grito.
Trate de reclamarle, pero sabía que tenía razón.
-Sin embargo, tú fuiste quien me obligo a hacerlo. –murmure por lo bajo, creí que no había odio hasta que lo escuche reírse ligeramente.
-No trates de culparme Higurashi.
-¡SILENCIO JOVENES! –ambos nos exaltamos y guardamos silencio.
Bufe molesta. Tampoco era que faltara mucho para que terminara su clase.
Mire por el rabillo del ojo al muchacho junto a mí. Tenía una pose tan despreocupada y relajada. Él cerró los ojos mientras se cruzaba de manos y se recargaba en la pared, aparentemente queriendo dormir. Por alguna razón me pareció muy lindo, no lo conocía muy bien, pero algo en mi quería hacerlo… Negué con la cabeza. ¿En que estaba pensando?
La clase termino. Me gire disimuladamente a Inuyasha, pero él ya se estaba alejando. Suspire cansada, lo más probable era que no me quería hablar… ¡¿Por qué me preocupaba de eso tan rápido?! ¡Comúnmente no me importaba que pensara la gente de mi! ¿Por qué con él quería dar buena impresión?
-Eh, chica. ¿Estás ahí? –Levante mi mirada nerviosa a Sango. Ambas habíamos salido a comer cerca de las canchas de futbol para ver a Miroku y Koga entrenar, era algo que se nos había hecho costumbre.
-Si, si… Perdona. ¿Dijiste algo?
Ella me miro lentamente, queriendo descifrar algo. Una sonrisa traviesa se dibujo en su rostro.
-¿En qué pensabas? ¿En como Koga juega? –negué rápidamente. –Oh, entonces seguramente piensas en el chico nuevo. Admito que es lindo, además, parecía quererte comer cuando entro a clase, solo te estaba mirando a ti. –me sonroje furiosamente. ¿Él solo me estaba mirando a mi? Eso quería decir que se dio cuenta que lo miraba desde el primer momento. ¡Por eso me había llamado acosadora!
-Seguramente pensó que soy una estúpida… -la castaña me miro divertida, creí que no sabría de que hablaba, pero una vez más, en todo el día, me equivocaba.
-Puede ser, pero estoy segura de que también pensó que eras linda.
-N-no es cierto… No soy tan bonita como tú, Sango… -la verdad podía llegar a tener problemas con ese tema. Me sentía poco proporcionada de cuerpo, mi pelo era un desastre y era por eso que usaba ese listón negro para amarrar mi cabello, pero aun así, se esponjaba.
-Eso no es…
-Eso no es cierto Kagome, eres la chica más hermosa que he conocido. –clave mi vista en el joven frente a mí. Mi sonrojo se hiso más notable.
-K-Koga…
-Koga, no te vayas así del entrenamiento. El entrenador no estará contento cuando… Olvídalo. Sango. –Miroku llego corriendo con la intención de llevarse al muchacho con él, pero al ver a mi amiga la saludo cordialmente y comenzó a platicar con nosotras.
Koga se alejo de nosotras por órdenes de su entrenador. Miroku se burlo de él en silencio pues a comparación de Koga, mi amigo ya había terminado su entrenamiento.
El entrenador coloco un balón frente a él. Se giro a mí y me guiño un ojo, me sonroje ligeramente por ello. Pateo tan fuerte como pudo el balón, pero este se desvió.
-¡Cuidado! –grite sin pensarlo al ver como el balón estaba por golpear a una persona.
Mire perpleja como pateaba el balón de regreso y sin que nadie se lo esperara golpeo fuertemente a Koga en la nariz haciéndolo sangrar ligeramente.
Lo mire preocupada y me acerque a él. Se cubrió su nariz rápidamente, limpiándose el hilo de sangre. Miro al culpable con odio.
-¡¿Qué te pasa animal?! –grito Koga. Me gire para descubrir al sujeto. Casi me atragante al ver que se trataba de Inuyasha con un sándwich en la boca.
-Mira quien lo dice, el que me quiso dar un balonazo en la entrepierna. –él sonreía triunfalmente. –Por suerte, el golpe que diste no fue tan fuerte y pude regresarlo facilmente. –Koga se acerco a él con toda la intención de golpearlo, pero el entrenador se entrometió.
-Joven, ¿Cómo te llamas?
-Inuyasha.
-¿Te interesaría unirte al equipo? –Miroku casi se ahoga de risa al ver como Koga con una mano aun en la nariz miraba asombrado al profesor.
-¿De futbol? No me importaría. –Mire a los compañeros del equipo y todos parecían tener miedo. Koga pocas veces se enojaba, pero cuando lo hacía daba mucho miedo según sus palabras. A mí me preocupaba cuando un amigo estaba enojado.
-Bienvenido al equipo muchacho.
-¡Bienvenido! –Miroku pasó su brazo por sus hombros con toda confianza, como si se conocieran de años. –Creo que puedes empezar desde hoy. –el albino lo miro dudoso. Le dio un golpe en la espalda y mi amigo dio un quejo de dolor. –Eres de los míos.
Inuyasha no pareció tomarle tanta importancia, mira al entrenador y este le indico que fuera a los vestuarios.
Lo mire molesta y me acerque a él.
-Pídele una disculpa a Koga. –le ordene con el ceño fruncido. Esa actitud tan arrogante me molesto.
-¿Debería? Él no me pidió perdón al casi obligarme a castrarme. –Inuyasha me miro retadoramente. No aleje mi mirada de sus ojos.
Ambos nos miramos de manera retadora. Sus ojos reflejaban enojo, pero con algo que en su momento no entendí.
Paso su mano por detrás de mi cabeza. Me sonroje furiosamente y trate de alejarme de él.
-¡¿Qué haces?! –le pregunte nerviosa retrocediendo unos pasos de él.
-Me lo quedo. –mis ojos se abrieron enormemente al ver que entre sus dedos jugaba con un listón negro… Un momento…
Toque rápidamente mi cabello, buscando el listón negro que lo sujetaba.
-¡Eso es mío! ¡Devuélvemelo! –ordene y trate de quitárselo, pero al ser más alto que yo me hiso la tarea imposible.
-Pequeña.
-¡Oye imbécil! –sentí como una mano se posaba en mi hombro. Koga se había acercado a mí. -¡Devuélveselo!
-¿Por qué?
-¡Porque es mío! –me sentí como una niña haciendo berrinche, pero en ese momento no me importo, odiaba que me quitaran mis cosas sin permiso.
-Pues ahora es mío.
-No te quieras pasar de listo. –Koga lo miro enojado, parecía tener ganas de golpearlo.
-Bueno, calma. Estoy segura de que Inuyasha lo devolverá al término del entrenamiento, ¿verdad? –Miroku llego y se interpuso entre el ambarino y el moreno para después desviar su mirada a Inuyasha.
Él no dijo nada y se metió a los vestidores.
Cuando salió tenía amarrado el cabello con mi listón y vestía el uniforme del club de futbol. Aunque en su momento me costó admitirlo, él lucia extremadamente bien. Su pecho resaltaba mejor en el uniforme del club que en el de la escuela… Aunque tampoco negaba que con el uniforme de la escuela resaltaba una que otra cosa de él…
Espere pacientemente al término del entrenamiento y cuando finalizo me acerque a él.
-Mi listón. –le pedí extendiendo mi mano en su dirección. Mire estupefacta como me sonreía divertido.
-¿Cuál? -¡¿Se estaba haciendo el imbécil?!
-¡El que traes en el pelo!
-Oh, este. –dijo mientras desamarraba el pedazo de tela de su cabello. Me miro fijamente y soltó una carcajada. –Me encariñe con él… Creo que me lo quedare.
-¡¿Estas de broma?! ¡Devuélvemelo!
-¡No! –sentencio mientras entraba a las duchas de los hombres. ¡¿Cuándo corrió hasta ahí?!
No pude evitar enojarme por esa actitud y porque me robo en mi nariz.
Al día siguiente le pedí mi listón, pero él se negó… Después de un rato se lo volví a pedir y me decía que era suyo. En un desesperado intento trate de hacer un berrinche, pero solo se carcajeo y después se fue… ¡Era un idiota!
Pensé que tal vez Inuyasha dejaría de actuar como un niño y me devolvería mi listón… Poco después me resigne y supe que ese listan no volvería a verlo…
End Pov Kagome.
Presente.
-Eh, Kagome. –la aludida levanto su rostro encontrándose con unos hermosos y profundos ojos ámbar. -¿Me escuchaste?
-No… ¿Dijiste algo importante? –la joven lo miro apenada. La había atrapado sumida en sus pensamientos.
Él la miro de forma extraña, frunciendo el ceño.
-Te dije que tomaras mi paraguas. –Kagome lo miro sorprendida. No había escuchado que estaba lloviendo fuertemente.
-Pero… ¡Te vas a resfriar! –sus ojos chocolates reflejaban preocupación. Él sonrió para sus adentros.
-Pues entonces pégate a mí. –Inuyasha la tomo de los hombros para pegarla a su cuerpo. Abrió el paraguas y comenzaron a caminar entre la lluvia.
Kagome se acomodo mejor para caminar sin dolor y recargarse en el cuerpo masculino. Estaba feliz y avergonzada. Inuyasha seguía oliendo igual de bien que en ese entonces… Tal vez ahora si se le podía llamar acosadora.
Ambos jóvenes caminaron en silencio, pero era agradable solo sentir el calor del otro.
Estaban tan sumergidos en la atmosfera que no se percataron del momento en el que un automóvil pasó junto a ellos y mojo por completo a Inuyasha. El joven soltó una maldición.
-¿Estás bien? –pregunto con gracias la azabache. Él parecía un perro mojado.
-Estoy perfecto. –suspiro con ironía mirando al frente, esquivando la mirada adorable de la joven.
-Deberías llegar a casa antes de que te enfermes.
Inuyasha la miro con un brillo de diversión en los ojos. Kagome supo que algo tramaba…
El muchacho se acerco a ella… tal vez demasiado… ¡TAL VEZ MUCHO!
Su respiración a comparación de todo su cuerpo era cálida, chocando contra su nariz. Ella cerró los ojos fuertemente, esperando algo que nunca llego. En su lugar solo sintió el cabello húmedo de su acompañante sobre su rostro. Abrió rápidamente los ojos al darse cuenta de que parte de su blusa estaba húmeda. Miro molesta a Inuyasha.
-¡Inuyasha! –ladro furiosa, pero el joven ya estaba más que lejos de ella. Dejándola con el paraguas y él corriendo a su departamento para no mojarse aun más.
Continuara…
¡Holiwis muffins!
¿Cómo están? Espero que bien.
Este… Para los que leyeron este fic en su primera versión, se habrán dado cuenta de que cambie muchas cosas, pero… Shhhhhhh… Nadie más que ustedes y yo sabemos.
Bueno, lo de la lluvia explicaría un hueco argumental que tuvo el anterior, pero de eso se dan cuenta más adelante (?)
Guest: Ja ja. Ya somos dos, a mí también me está gustando (aun que sufro) volver a escribirla, pero con algunos cambios ;)
Saiko666: Prometo que depararan cosas mejor escritas (?) ¡Pues nos vemos en el próximo capitulo!
?: Verga wey. ¿Hace cuanto que no aparecemos?
?: Ni puta idea…
?: Yo si he aparecido :3
?: Nadie pidió tu opinión mocosa.
Amgd12: ¿Quieren callarse? Trato de despedirme.
¡ADIOS!
