Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.

Celos.

Kagome llego a su casa, cansada de correr entre la lluvia con el gran paraguas que Inuyasha le había dado… ¡Ese idiota! ¡Seguro se va a enfermar el terco! Con un suspiro dejo el paraguas y su mochila en una esquina y corrió a su habitación. No tenía ganas de hacer absolutamente nada, solo quería dormir un poco, después de todo su familia no le había hecho preguntas sobre la escuela y eso lo agradecía profundamente.

Ella recobro sus pensamientos de todo el día en la escuela… Cerro los ojos y soñó… O mejor dicho recordó.

Un salto al pasado…

POV Kagome.

Todos miramos atónitos a Inuyasha.

Luego de convivir con él durante aproximadamente seis meses, no habíamos hecho amigos. Claro que aún me molestaba mucho pero con el tiempo aprendí que esa era su forma de mostrar su afecto… O al menos eso me gustaba creer…

Miroku le levanto el pulgar en señal de aprobación, Sango lo miro impresionada y yo no sabía que cara poner…

-¿Dices que eres el novio de Kikyo? -pregunto Sango, como para confirmar lo que hace segundos nos había confesado.

-Si. -respondió, aparentemente molesto por las reacciones de todos.

-¿Kikyo Tama? -pregunto Miroku, apuntando al albino con los palillos de su comida.

-¡Demonios! ¿Cuántas veces se los tengo que decir? ¡Si, si es Kikyo Tama! -contesto exasperado luego de un rato de escuchar las preguntas agobiantes de nuestros amigos. -¿Y tú? -me pregunto a lo que lo mire confundida. -¿No piensas preguntarme algo? -supe que lo decía con ironía. Quería molestarlo, pero la verdad esa confesión me tomo desprevenida… Estaba como perdida, como shockeada… Por alguna extraña razón me sentí incomoda y decepcionada… negué con la cabeza. -Bien.

-Pues te envidio. -dijo Miroku tomando entre sus palillos mas comida. -Es una belleza y tiene un cuerpo… ¡Encantador! -Sango lo miro asesinamente. Molesta, tomo un poco de su comida y se lo comió, dejándolo sin alimento. -¡Eh!

Los mire con una sonrisa ligera. Ellos me parecían una pareja por su modo de ser… Sin embargo… Mire a Inuyasha, parecía calmado… ¿Realmente le gustaría esa chica? Había oído de ella en toda la escuela, pues era una de las chicas mas lindas e inteligentes, recuerdo que ella había ganado un reconocimiento hace no mucho… Yo no me podía pavonear de excelentes calificaciones, a comparación de ella solo tenía un mísero ocho que a cuestas mantenía… Definitivamente no podía compararme con ella…

-¿Sucede algo Kagome? -la voz de Sango me saco de mis pensamientos y vi a mis amigos sorprendida. Negue rápidamente con la cabeza para desviar la atención.

Cuando creí que dejarían de verme, levante levemente la cabeza y me encontré la penetrante mirada de Inuyasha sobre mí. Mis mejillas comenzaron a arder y el calor se extendió por todo mi rostro. Baje la cabeza apenada y me levante de mi lugar.

-¡Iré al baño!

-¡Ah! ¡Kagome! -me llamo Sango, pero no le hice caso, camine rápidamente a los baños dejándolos a todos atrás.

Me adentre en los baños de mujeres y me fui directamente al lavamanos. Me eche agua en el rostro, en un intento de calmar el calor de mis megillas. ¿Por qué me sonroje cuando él me miro? Su mirada siempre me ponía nerviosa, pero hoy fue diferente… Solo pocas veces me había sonrojado con él y justo debía ser cuando nos revelaba que tenía una novia.

-¡Kagome! -Sango entro al baño y se acercó a mí. Parecido observar mi rostro húmedo y me ofreció rápidamente una toalla que traía en su falda. Le agradecí en silencio y me seque el rostro húmedo. -¿Qué sucedió? ¿Por qué huiste?

-¡No hui! -la contradije, defendiéndome.

-Kagome…

-Solo… Quería lavarme la cara. Eso es todo… -mamure. Ni yo estaba segura de esa respuesta…

Mi amiga me observo unos segundos en silencio antes de colocar su mano en mi hombro.

-Que él tenga novia no cambiara las cosas Kagome…

La mire sorprendida y mis mejillas volvieron a arder. ¡¿Por qué me sonrojaba?! Solo asentí ante sus palabras sin saber que Sango no podía estar más equivocada…

El tiempo paso lento… Inuyasha y Kikyo eran novios desde hacia tres meses. Cuando creímos que nada cambiaria a lo que estábamos acostumbrados, en las horas para comer, cuando Inuyasha se iba a sentar con nosotros, llegaba Kikyo y se lo llevaba con sus amigas, como si él fuera un perro que presumir…

-Kagome… -no le preste mucha atención a mi amiga. -Kagome, estas derramando tu jugo. -abrí los ojos y me percate que mi delicioso jugo ahora estaba en mis manos y mesa tirado pues aparentemente había apretado mucho la cajita del jugo sin darme cuenta. -¿Sucede algo? Últimamente estas algo distraída.

-¡Para nada! -resople, como si fuera una niña pequeña.

-Señorita Kagome… -se rio ligeramente Miroku. -Usted es pésima mintiendo.

Abrí la boca, pero pronto la cerré al no saber que decirle a los chicos para que dejaran de molestarme.

-Estas celosa Kagome… Se te ve a kilómetros. -Sango me golpeo la nariz mientras reía ligeramente, con una mirada maliciosa.

La mire en silencio, ignorándola comencé a comer de mi almuerzo… Pensando en que ella estaba loca y que solo era que me había acostumbrado a comer con ellos tres… Si… Seguramente era eso…

El tiempo paso lento… Inuyasha y Kikyo eran novios desde hacía tres meses. Cuando creímos que nada cambiaria a lo que estábamos acostumbrados, en las horas para comer, cuando Inuyasha se iba a sentar con nosotros, llegaba Kikyo y se lo llevaba con sus amigas, como si él fuera un perro que presumir…

-Kagome… -no le preste mucha atención a mi amiga. -Kagome, estas derramando tu jugo. -abrí los ojos y me percate que mi delicioso jugo ahora estaba en mis manos y mesa tirado pues aparentemente había apretado mucho la cajita del jugo sin darme cuenta. -¿Sucede algo? Últimamente estas algo distraída.

-¡Para nada! -resople, como si fuera una niña pequeña.

-Señorita Kagome… -se rio ligeramente Miroku. -Usted es pésima mintiendo.

Abrí la boca, pero pronto la cerré al no saber que decirle a los chicos para que dejaran de molestarme.

-Estas celosa Kagome… Se te ve a kilómetros. -Sango me golpeo la nariz mientras reía ligeramente, con una mirada maliciosa.

La mire en silencio, ignorándola. Comencé a comer de mi almuerzo… Pensando en que ella estaba loca y que solo era que me había acostumbrado a comer con ellos tres… Si… Seguramente era eso…

El tiempo paso y las cosas siguieron igual… Yo no podía hablarle a Inuyasha porque siempre estaba con Kikyo y me incomodaba mucha la presencia de ella… Especialmente si estaba cerca de él… No lo entendía, hacían cosas normales de una pareja y yo… Me sentía mal…

Por eso, cuando lo vi solo después de un entrenamiento en su club, fue mi oportunidad de ir y hablarle.

Logre escaparme de Sango sin ser cuestionada de nada y corrí en dirección al albino con una gran sonrisa en mi rostro. Estaba ansiosa y mis manos comenzaban a tornarse frías, con un poco de sudor. ¿Qué pasaba? ¿Estaba nerviosa de ir a hablar con Inuyasha? Tal vez era porque no habíamos hablado durante un buen tiempo…

Ya casi llego…

Entre más cerca estaba mi corazón latía rápido… Estuve por gritar su nombre con júbilo cuando sentí una mano en mi hombro, deteniéndome. abrí los ojos y me gire al culpable de que no fuera a hablar con Inuyasha…

-Que alegría verte Kagome. -Koga me sonrió amablemente, como saludo.

-Oh, Koga… -Trate de regresarle la sonrisa, pero estaba nerviosa y desesperada por hablar con el ambarino que falle rotundamente. -¿Sucede algo? -quería terminar la conversación rápido, de hecho no quería prestarle mucha atención a lo que él me dijera…

-Si, veras… -comenzó a hablar, trato de iniciar una conversación pero yo no dejaba de mirar en dirección a Inuyasha, quien se giró, dándome la espalda y caminando en dirección a los vestuarios. ¡No! ¡No quería que se fuera sin que yo hablara con él! Me mordí el labio inferior fastidiada de que Koga me retuviera. -¿Te parece bien?

-Si, si perfecto. -conteste sin prestarle mucha atención. -Pero si me disculpas…

-¡Genial! -lo mire con el ceño fruncido. -Entonces nos vemos el sábado afuera del cine a las tres de la tarde. -me dijo con alegría, despidiéndose de mi con la mano levantada.

Espera… ¡¿Qué?!

Me quede inmóvil en mi lugar, procesando lo que me había dicho Kouga y juntándolo con lo poco que recordaba de "nuestra conversación." Al parecer acababa de invitarme a salir y yo por desesperada había aceptado sin pensarlo…

¡Inuyasha!

Me gire con rapidez, descubriendo que él ya se había ido.

Corrí en dirección a los vestuarios, con el corazón oprimido y más nerviosa que antes. Al ver la puerta del vestíbulo de los hombres trague grueso. Acerque la mano para abrir la puerta cuando escuche risas… Risas femeninas…

Abrí la puerta un poco, lo suficiente para ver lo que sucedía adentro. Abrí los ojos al ver a Kikyo abrazándose con Inuyasha.

-Te he extrañado mucho, amor. -ella le rodeo el cuello con sus brazos, acercándolo a su cuerpo.

-Lo sé, pero recuerda que por culpa de Miroku estoy condenado a hacer limpieza. -respondió Inuyasha ante las insinuaciones de ella…

-Ese Miroku… -murmuro con enojo en su mirada. -Solo te causa problemas. -¿Era yo o ella le estaba aconsejando no juntarse con Miroku? Tal vez y solo tal vez… Ella lo estaba alejando de nosotros apropósito…

-Lo sé, pero es mi amigo. -contesto desviando la mirada.

Kikyo suspiro y tomo su rostro entre sus manos, acercándolo a ella para besarlo en los labios… Mire incrédula la escena unos momentos hasta que ya no lo soporte. No pensé en nada y me fui del vestíbulo. Con mi cuerpo frio y los ojos picándome, obligándome a sacar lágrimas.

No quería que nadie me viera en ese estado… Corrí lo más rápido que pude, trate de alejarme lo más posible del lugar y sin darme cuenta llegue a unos cuantos árboles que teníamos en la parte trasera de la escuela. Me senté en el pasto, con la espalda recargada en el tronco de uno de los arboles gigantes. Doble mis rodillas, las abrace y termine llorando con la cabeza oculta entre mis rodillas… Gemía e hipaba sin saber lo que sucedía… ¿Por qué me había dolido verlos besarse? Ellos dos eran novios y era normal… Yo solo era su amiga y… Mis lagrimas salieron más rápido, me lastimaba yo misma con mis propios pensamientos hasta que llego a mi memoria un recuerdo…

-Estas celosa Kagome… Se te ve a kilómetros. -Sango me golpeo la nariz mientras reía ligeramente, con una mirada maliciosa.

Abrí los ojos con lágrimas corriendo rápidamente de ellos… ¿Yo estaba… celosa?... No conocía a Inuyasha tanto como lo haría Miroku, pero tampoco era un desconocido para mí, admito que en ocasiones me había contado ciertas cosas que a Sango o a Miroku les había contado y eso me hacía feliz, porque sabía que me tenía una confianza especial a mi… Solo a mi… De alguna forma, pensar en que a Kikyo le haya contado algo a mí me dolía…

¿Por qué estaba siendo tan egoísta?... Ni que estuviera… Reforcé el agarre en mis rodillas sin quererlo admitir… Si lo hacía, me dañaría más, pero… Debía sacarlo…

-¿Kagome? -sorprendida, levante la cabeza y me encontré con Sango y su traje de su club, ella parecía haber sudado pero no me importaba nada en esos momentos. Sin aviso, me abalance a sus brazos, tirándola al suelo en el acto. -¡¿Kagome?! -ella me miro preocupada, me abrazo y como pudo se acomodo sobre sus rodillas para tener una mejor postura. -¡¿Sucede algo?! ¡¿Por qué lloras?!

-Yo… San… go… -no podía hablar bien, mi lengua se trababa, sentía que si hablaba terminaría por romperme y lloraría aún más, como si fuese una niña pequeña. -Él… No…

-¡Tranquila! -me rogo desesperada, sonaba confundida, al parecer no estaba diciéndole las cosas claras por mi estado. -Respira un poco, cálmate. -bajo el tono de voz a uno dulce. Saco un pañuelo de su bolso y me limpio mis lagrimas demás de alguno que otro moco escurriendo de mi nariz. -¿Mejor? -asentí levemente al sentirme con el apoyo de alguien. -¿Ahora si me cuentas que te paso?

-Yo… -la mire con impotencia y con nuevas lagrimas corriendo por mis mejillas le dije. -Creo que… Tenías razón…

-¿De qué hablas?...

-Me enamore de él… -le confesé finalmente, ocultando mi rostro en su pecho, intensificando mi llanto, incluso gritando…

De regreso al presente.

Abrí los ojos, molesta por los sonidos de mi celular. Revise los mensajes y se trataba de Sango. Comúnmente ella y yo hablábamos mucho por las noche cuando ninguna tenia algo que hacer… Me venia bien que me hablara, el sueño que había tenido fue uno me los peores que he tenido en años. ¿Por qué había soñado y recordado lo mismo ahora? No tenia ni idea, tal vez contárselo a Sango me ayudaría a entender algo.

Antes de abrir los mensajes de Sango, encontré las conversaciones que había tenido con Inuyasha recientemente.

No sé porque sentía que sucedería algo… Algo importante… Un nuevo mensaje de mi amiga me saco de mi ensoñación y comencé a charlar con ella…

Seguramente ese presentimiento no sería nada.

End POV Kagome.

Continuara…

¡Holiwis moffins!

Perdonen la tardanza, pero digamos que no sabia como adaptar el capitulo viejito con este, solo espero que el resultado final no quedara tan mal Xb

¿Cómo han estado? Han sido cuatro meses muy largos y me disculpo, prometo que ya no entrare en hiatus aquí (?)

¿Qué les pareció el capítulo? El próximo tratara sobre nuestro sexy albino favorito *corazón*

Saiko666: ¡Que bueno que te esta gustando de nuevo! Solo espero no arruinar nada. Has chonguitos XD ¡Besos!

Ahora sí.

¡ADIÓS!