10 meses antes...

Los cánticos de las mujeres en el exterior le despertaron, aun no terminaba por acostumbrarse a escuchar que alguien cantara sin el temor de ser sorprendido por un decepticon o un pretender.

Tampoco lograba acostumbrarse a despertar con un puñado de arena en la boca.

Jane McKenzie se estiró mientras bostezaba perezosamente.

¿Kaiser?- llamó a su amigo peludo.

El pastor belga no se encontraba por ahí, al parecer no estaba interesado en dormir unas horas más. Y a todo esto ¿qué hora era?

...

Ya habían pasado dos meses desde que Fallen había caído y los humanos con el apoyo de Optimus Prime y Jetfire habían recuperado el control del planeta, bueno, al menos de todos los territorios en los que habían peleado.

La intención de Optimus era alejarse de ahí al momento, era como si algo lo llamara a investigar qué sucedía en el intocable territorio de Megatron; pero, como siempre ocurre, no dejaban de necesitar al Peterbilt en todas partes aun cuando Lennox se hacía cargo de todo así que el viaje se posponía y se posponía y ahora ya no sabían cuando podrían partir.

Egipto parecía ser su nuevo hogar.

Tal vez La Diosa Guerrera y Wheelie se habían acostumbrado a esta vida lo mismo que Lennox y sus hombres pero para Jane y para el mismo Optimus no era lo que estaban buscando. Incluso Jetfire con todos sus retoños siguiendole los pasos parecía cansado del color arena del desierto.

...

Buenos días- saludo Jane solamente encontrarse con Optimus.

El líder autobot no le prestó atención, parecía estar más interesado en ver la Esfinge. La guardiana de las tierras de los faraones se levantaba imponente a la distancia bañada por los rayos del sol de la mañana.

¿Pensando en dónde poner la psicina?- molestó Jane.

Optimus por fin pareció darse cuenta de la presencia de la humana ya que bajó la vista hacia ella.

Lo sé, fue una mala broma ¿has visto a Kaiser?- le preguntó Jane sentándose en el pie del robot- No lo he visto en todo lo que va de la mañana.

-¡Jane! ¡Optimus!

Hola Diosa Guerrera, buenos días- saludó Jane.

Micaela Banes llegó acompañada de Wheelie.

¿Despierta tan temprano?- preguntó la Diosa Guerrera.

Al contrario, es muy tarde- Jane consultó su reloj de pulsera- Si estuviera en casa...

Jane se cortó a media oración "Si estuviera en casa, ya sería demasiado tarde para preparar el desayuno"

¿Ocurre algo?- preguntó Prime dándose cuenta del abrupto corte.

No, nada, solamente... ¿Has visto a Kaiser?- preguntó la canadiense cambiando el rumbo de la plática.

Sí- interrumpió Wheelie- se quedó a jugar con la hija del Mayor.

...

-¡Vamos Kaiser! ¡Buen perrito!

La joven Annabell no dejaba de acariciar la cabeza del pastor belga, la señorita estaba encantada con un perro tan inteligente como Kaiser.

¡Trae la varita, Kaiser!- gritó Annabell cuando lanzó un pequeño trozo de madera- ¡Buen chico!

El perro no dejaba de mover su cola de un lado para otro, estaba feliz por estar jugando con la niña, sí, era una niña buena.

-¡Kaiser!

Kaiser giró la cabeza olfateando el aire, sí, su ama había llegado. El perro corrió primero hacia Annabell entregándole su divertida rama y después corrió hacia Jane haciéndole fiestas como si no la hubiera visto en años.

¿Quién es un niño bueno? ¿Quién es el niño bueno?- decía Jane mientras el perro no dejaba de llenarle la cara de baba.

Solo estábamos jugando- dijo Annabell acercándose- ¡Ahhh casi lo olvido! ¡Papá los estaba buscando a usted y a Optimus Prime!

Jejeje, no te preocupes Ann- dijo de pronto Jane- Micaela nos aviso hace un rato.

...

¿Nos llamaste, Mayor?- preguntó Optimus.

El Mayor Lennox estaba sentado frente a un escritorio repleto de papeles amontonados.

Hola Jane- saludo Epps.

Señor- Jane se cuadro frente al militar.

Tenemos problemas, Optimus- habló Lennox levantando la vista de los papeles del escritorio.

¿Problemas? ¿Qué clase de problemas?- llamó su atención Jane.

Aun no lo sabemos con toda certeza, pero- Lennox mostró una imagen proyectada en ese momento por el cañón de la computadora- esto acaba de llegar...

No puede ser...- musitó Optimus

La imagen no era más que una imagen borrosa de lo que parecía...

¿Otro transformer?- preguntó Jane sin poder distinguir bien la imagen- ¿Autobot? ¿Decepticon?

No lo sabemos aun- continuó Lennox- pero tenemos que investigar... La imagen viene de Europa.

¿El territorio de Megatron?- Optimus no dejaba de ver la imagen.

Hasta que se nos hizo irnos de viaje- habló a la ligera Jane- ¿Y cuándo nos vamos?

...

A mí no me engañas, Optimus Prime- Jane estaba cruzada de brazos contra la puerta cerrada del peterbilt.

Optimus estaba inusualmente callado desde que viera la imagen del robot desconocido con Lennox.

¿Me escuchaste?- volvió al ataque Jane.

Sé que era un autobot... lo sé- fue la sencilla respuesta del líder de los autobots.

Entonces no hay más que hablar- Jane le dio un ligero codazo al trailer- mi mochila está lista.

-Jane... debo hacer esto solo...

¿Solo? Debes estar bromeando ¡Es mi oportunidad de conocer Europa! Bueno, debe estar tan destruída como cuando fue la Segunda Guerra Mundial pero aun así ¡Es una oportunidad única!- Jane McKenzie no iba a aceptar un NO por respuesta.

Optimus se transformó.

Jane, sé que eres una mujer muy valiente y lo has demostrado antes; pero... no quiero que me acompañes está vez... - Optimus se agachó hasta donde le fue posible para estar a su altura.

No voy a quedarme y esa es mi última palabra, Optimus Prime- Jane se cruzó de brazos- vamos a encontrar a Megatron y a hacerle pagar todos estos años de sufrimiento de una vez por todas y no me vas a decir que me quede.

La humana tiene razón, Prime- apareció de pronto Jetfire.

¿Estabas escuchando todo?- preguntó Jane con cara de pocos amigos.

Por supuesto, debo cuidar al Prime de ti... H U M A N A- molestó Jetfire.

Optimus negó con la cabeza. Tenía que admitir que sería imposible escaparse de Jane McKenzie o de Jetfire.

Lo mejor será que Kaiser se quedé aquí- dijo de pronto Jane- es más feliz con Annabell.

Mira nada más- Jetfire pegó con su bastón- tú ya llorabas porque Prime iba a dejarte y ahora tú quieres dejar al peludo.

...

-¿Prometes que escribirás?

Micaela no dejaba de despedirse de Jane.

¿Escribir? Sí, supongo que si tengo la oportunidad- Jane se separó de la Diosa Guerrera.

¿Segura que puedo quedarme con tu perrito?- preguntó Annabell.

Jane asintió aunque le dolía separarse de Kaiser.

Es lo mejor, además ya es un perro viejo- dijo ella tratando de mostrarse fuerte.

Jane- intervinó Graham- órdenes de Lennox.

Si son órdenes del Mayor- Jane suspiró- supongo que bienvenido, Graham.

El soldado sonrió.

Tranquila, yo te protegeré- dijo Graham haciendo que Jane se sonrojara- además es bueno visitar el viejo terruño.

Kaiser no dejaba de gimotear tratando de liberarse del abrazo de Annabell.

Por favor, perrito, no puedes ir- decía la señorita.

Por favor Kaiser- dijo Jane sin girarse a ver al perro.

Finalmente Kaiser se liberó corriendo hacia Jane.

¡Vete perro feo!- le gritó para asombro de todos- ¿Qué no ves que va a ser peligroso?- las lágrimas amenazaban con comenzar a correr por sus mejillas.

Optimus Prime entendió al momento lo que Jane intentaba hacer, lo que él mismo intentó hacer "Todo para protegerlo" pensó Prime.

Kaiser- llamó Optimus.

El perro se giró hacia él avanzando arrastrándose sobre la arena.

Vamos a necesitar al mejor detector de pretenders ¿No lo crees, Jane?- sonrió Optimus.

Jane negó con la cabeza mientras agradecía a Optimus hubiera sido él quien diera por terminado este problema.

- Tú eres el Jefe, Prime... Tú eres el Jefe...

Continuara...