HEY BROTHER!

PARTE 2

Hey brother, do you still believe in one another?

Hey sister, do you still believe in love, I wonder?

Oh, if the sky comes falling down for you,

There's nothing in this world I wouldn't do.

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-Sabes, ya que no sé tu nombre te voy a llamar "Viernes". ¿Eh, qué opinas?

Jane seguía a la chica griega, después de una media hora más de intentar comunicarse sin muchos logros a base de señas, finalmente la niña le guiaría para encontrar a Kaiser (O al menos eso esperaba Jane)

Bajaron por la ladera contraria a la utilizada por Jane, mientras ella había tenido un desagradable ascenso gracias a todas las plantas y arbustos espinosos del otro lado ahora siguiendo a la niña era cosa de niños, solamente tenía que seguir el camino escondido a todo lo largo de la meseta hasta llegar a la base por lo que Jane se permitía bromear con la niña.

Sí, a partir de hoy dejaré de ser Jane McKenzie y pasare a ser Robinson Crusoe- seguía Jane al parecer de mejor humor- ¿O crees que debería llamarme Flone Robinson?

La niña escuchaba lo que decía Jane sin entender ni una sola palabra de lo que decía, al principio le había tenido terror absoluto a la extranjera porque la había confundido con uno de esos monstruosos robots que se disfrazaban de personas pero solo ver que era una mujer y no una máquina (aunque era más fuerte que las demás mujeres que ella conocía y también más tramposa por su truco con el que la derribó y le arrebató su rifle) se sintió mejor. Al parecer estaba buscando un perro, su perro y ella sabía dónde se encontraba el perro extraviado.

Solo llegar a la base de la colina de los explosivos Jane volvió a guardar la compostura y tornarse una vez más seria, no sabía si habría algún griego adulto cerca (si había una niña sola lo más lógico era pensar que alguno de sus padres se encontrara por ahí en los alrededores) Tal vez lo mejor hubiera sido contactar a Graham utilizando el radio de onda corta aunque prefirió evitarlo al estar en todo momento en que bajaron de la colina cerca de la niña, tal vez la griega no entendiera ni una sola palabra de Jane pero si podía avisar a los adultos que había usado el radio y todavía no sabían si estaban en territorio amigo o enemigo… Solo esperaba no tener que necesitar el apoyo de Graham y no poder solicitarlo con tiempo…

Siguieron caminando guardando siempre la misma dirección que el arroyo que Jane ya había visto del otro lado de la colina. Derecho siempre derecho y en todo lo que llevaban andado ni una sola alma a la vista ¿Realmente estaría la niña sola? ¿A dónde pensaba llevarla? ¿Cómo se había alejado tanto Kaiser de la colina de los explosivos?

Jane ya comenzaba a preguntarse si no había sido el tercer estúpido error del día el seguir a la niña sin avisar a Graham cuando un ruido entre los arbustos cercanos a un tupido grupo de árboles a menos de unos veinte pasos de ellas la hizo ponerse completamente en guardia, en menos de un segundo ya había jalado el rifle y lo mantenía cargado en las manos listo para ser usado en caso de ser necesario. La niña también escuchó el ruido y no pudo evitar ponerse algo tensa y más después de ver la rápida reacción de la canadiense.

El ruido entre los arbustos aumentó en el momento en que otras dos mujeres griegas salieron de entre los matorrales, ambas mujeres estaban vestidas con blusas y pantalones de lino la ropa de la derecha era de color blanco y la de la izquierda de color crema. Las dos portaban el mismo tipo de rifle que Jane le había quitado a la niña.

Yo esperaba caníbales- dijo para sí Jane al ver aparecer a las dos griegas.

¡Μητέρα!- gritó la niña griega solo ver a la mujer vestida de blanco.

¡Cora!- exclamó la mujer solo ver a la niña.

Ambas corrieron a encontrarse salvando los pocos pasos que las separaban, la mujer abrazó a la niña al parecer preocupada por encontrarla acompañada de una desconocida.

¿Cora?- repitió Jane sin bajar su arma- ¿Te llamas Cora?

Al parecer ese era el nombre de la niña aunque Jane no tuvo oportunidad de preguntar ya que la otra mujer, la que estaba vestida de color crema no le quitaba la vista de encima. Ni la griega de blanco ni la griega de crema eran militares, se veía a simple vista, la forma en la que sujetaban el rifle, su forma de pararse, no eran militares, una vez más la historia de los civiles que tenían que armarse para defender su vida y la de sus familias.

Vengo en son de paz- dijo Jane bajando el rifle.

No había nadie más cerca y tampoco vendría nadie más, dudaba que contaran con un buen francotirador y si así fuera tendría que ser el mejor de Milos y de toda Grecia para poder librar la mata de árboles que les rodeaba así que al menos por este breve instante Jane no estaba en peligro, es más estaba en franca ventaja comparada con las otras dos.

Como una tromba la niña griega comenzó a hablar con las dos mujeres explicando su encuentro con Jane, ella no entendía ni una sola palabra pero al parecer en cierto momento había llegado a la parte del cuento donde le quitaba el rifle y la tiraba porque ambas mujeres adultas voltearon a mirarla de una manera muy penetrante y reprobatoria. Jane se sintió como cuando su madre la regañaba sin saber exactamente por qué así que solo atinó a aclararse ruidosamente la garganta y fingir que veía hacia otro lado aunque no perdiera de vista a esas tres ni un solo momento.

Después de poner al corriente a las dos mujeres, Cora, la niña griega hizo una pausa muy larga para recuperar el aliento.

Las dos mujeres griegas se miraron mutuamente por varios minutos, primero Kaia había encontrado un perro merodeando la cima de uno de los montes donde tenían guardados los explosivos, Cora había sido mandada a revisar que el perro no hubiera hecho muchos destrozos y como se había tardado tanto su madre como Maia habían ido a investigar encontrándola con esta desconocida. Ahora la pregunta era ¿Dispararle o llevarla con ellas? Claramente se veía que la mujer extranjera –se veía porque ponía cara de extrañeza cuando ellas hablaban- era peligrosa ¿Qué tan rápido podía dispararles a ellas si intentaban algo en su contra? No, no podían poner en peligro a Cora, los niños eran un tesoro por lo escasos que eran… No tendrían más alternativa que llevarlas con ellas, aunque sabían eso no le agradaría nada a Megara…

¿Qué…? ¿Cuándo…? ¿Dónde…? Lo último que Graham recordaba era que alguien lo había tomado por sorpresa y le habían dado tremendo golpe que le hizo perder el conocimiento.

Al abrir los ojos el soldado británico se encontraba en una casa de piedra blanca de amplios espacios con apenas una mesa y un tapete tejido con una almohada solo intentar moverse se dio cuenta de que estaba fuertemente atado por la espalda y no solo no podía mover los brazos sino que también habían hecho un fuerte nudo entre sus piernas así que si no quería seguir tirado de cara al suelo tendría que encontrar la forma de liberarse.

¿Un momento desesperado? En absoluto, solo ver que no habían puesto ningún guardia para vigilarlo el británico procedió a torcerse como podía para alcanzar un cuchillo que siempre guardaba en su bota. ¿Por qué no se lo habrían quitado? Fácil, porque quién lo había atacado a campo abierto no tenía el entrenamiento militar para saber que tenía que haber buscado el cuchillo y quitárselo como habían hecho con su mochila, con su arma y el radio de onda corta. Graham solo esperaba Jane no le hubiera contactado durante el tiempo que estuvo inconsciente.

Aunque tardo un poco en poder liberarse finalmente la cuerda con la que había sido amarrado cayó rota al suelo, vaya que habían tenido buen gusto en atarlo, tenía los brazos entumecidos y las muñecas magulladas pero eso no era nada si lo hubiera encontrado un Pretender o un Decepticon ahora estaría muerto, tenía que ser todavía más cuidadoso.

Solo poder ponerse en pie y revisar que efectivamente ninguno de sus movimientos al liberarse habían llamado la atención del dueño de la casa salió de la habitación, que bueno que esa casa griega no tenía puerta…

Jane siguió a Cora, a su madre y a la otra mujer hasta lo que sintió eran las profundidades mismas del centro de Milos, para su sorpresa se encontró con un grupo de casitas blancas de paredes abiertas al exterior con amplios arcos hasta el techo abovedado.

No era una ciudad y tampoco era un refugio improvisado propiamente dicho, entonces ¿Dónde se encontraría? ¡Claro, uno de esos hoteles lujosos que hacen hasta lo imposible por ser uno con la naturaleza!

Wow, estas vacaciones mejoran a cada momento…- dijo con ironía Jane.

Una suerte que al parecer ninguna de sus nuevas anfitrionas entendieran tampoco una sola de sus palabras o podrían haberse sentido muy ofendidas.

Solo llegar a las casitas blancas otra mujer griega salió a su encuentro ¿Otra mujer? ¿Dónde se encontraban los hombres? Jane pensó que en algún lugar de la isla los hombres estarían vigilando o patrullando aunque eso no explicaría por qué una niña y dos mujeres civiles también portaban fusil.

La madre de Cora dijo algo a la centinela y ésta entró inmediatamente en una de las casitas blancas. Maia, la mujer que vestía de color crema bajó su rifle apoyándolo contra el suelo en lo que la otra griega regresaba. La madre de Cora se dirigió a su hija en griego y la niña asintió no sin antes dirigir un largo vistazo a Jane.

Descuida Viernes, por aquí andaré- fue la despedida de Jane.

Si las griegas planeaban una emboscada no lo iban a tener fácil… Pero en lugar de un recibimiento hostil el ladrido de un perro y no uno cualquiera desarmó completamente a Jane McKenzie.

¡Kaiser!- gritó la canadiense.

Las griegas se quedaron sorprendidas, sin importarle si era una trampa o no Jane se lanzó al encuentro del pastor belga, el perro negro no dejaba de saltarle como un niño pequeño mientras la rodeaba por todas partes golpeando a Jane con su cola.

Irónicamente la promesa de hacerle pagar al perro la correría de hacia unas horas se le olvidó a Jane solo ver a su pequeño peludo… Lamentablemente no duro mucho el olvido de "mamá" ya que solo ver que Kaiser estaba bien la Jane de siempre regresó.

¡Estás en serios problemas, jovencito!- dijo Jane con firmeza sujetando al perro fuertemente por el collar- No creas que te librarás de esta tan fácilmente- Kaiser comenzó a gimotear como un cachorrito- ¿Sabes por la que pasamos Graham y yo?

¡Graham! ¡Jane lo había olvidado momentáneamente!

Cuando Jane regresó a la realidad ya estaba rodeada por mujeres griegas, niñas, mujeres adultas y ancianas pero de hombres ni un solo rastro.

La centinela fue la que había traído a Kaiser, Kaia le había encontrado hurgando entre las cargas explosivas, sorprendida de que hubiera encontrado un perro lo llevó con ella a las casas blancas, además era peligroso dejarlo ahí con los explosivos. Con lo que no contaba era que el dueño se presentara tan pronto... Megara había llegado llevando consigo a un hombre, ¡Un hombre! ¡Nadie en las casitas blancas podía creerlo! Todas creyeron que se trataba del dueño del perro; pero, si el dueño estaba inconsciente en "la prisión" entonces ¿Quién era esta mujer que llegaba acompañando a Cora, su madre y a Maia? ¿Sería la esposa del hombre?

Menos de cincuenta mujeres griegas, Jane contó menos de cincuenta mujeres griegas entre niñas, adultas y ancianas.

-Τι συμβαίνει εδώ;

Desde el fondo de la casita blanca por la que había salido Kaiser salió una mujer griega vestida de blanco como la madre de Cora pero con adornos de flores en el cuello y las mangas. Por la forma en la que había hablado y por cómo todas las demás griegas giraron a verla al instante Jane supo quién era la líder del lugar. La mujer de blanco de cabello negro como el azabache llegó hasta donde Jane se encontraba aun sujetando a Kaiser de su collar ¡El muy traidor le gimoteaba a esa griega como si fuera su dueña! ¡Pero ya arreglarían cuentas ese perro y la canadiense!

La recién llegada barrió de pies a cabeza a Jane fijándose en todo el atuendo militar poniendo especial cuidado en el rifle y en que tenía colgado al hombro reconociendo uno de los fusiles que ellas utilizaban ¿A quién se lo habría quitado? Solo ver que detrás de ellas se encontraba la madre de Cora no necesitó más explicación.

A Jane no le gustó la forma en la que la griega le había pasado revista.

Déjame adivinar- se sonrió con altanería Jane- solo hablas griego…

Y para su mala fortuna la griega le sonrió de la misma manera antes de contestar…

No, también habló español, inglés, francés, portugués y árabe- dijo con toda su altanería la griega- ¿Tú cuántos idiomas hablas?

Español y mal español…- gruñó Jane.

La buena, había encontrado a alguien que hablaba español en Milos; la mala, era una maldita bruja.

Mi nombre es Megara Gianakopoulos- se presentó la griega- ¿Y tengo el gusto con…?

Jane- contestó de manera cortante Jane.

¿Solo Jane?- molestó Megara.

No todos tenemos apellidos impronunciables como usted, señora Ganganopolus- contestó Jane con el mismo tono altanero que utilizaría para contestarle a Jetfire.

Ja, ja, muy graciosa- ironizó Megara- ¿Qué es lo que has venido a hacer a Milos? ¿Quién te envió? ¿Cuántos más vienen contigo?

Wow, wow, tranquila, reina de Grecia- le detuvo con un movimiento de manos Jane- No contestaré a ninguna de tus preguntas sin un abogado presente…

Sí, en definitiva el encuentro de Jane con Megara había empezado con el pie izquierdo…

Graham salió de la casita blanca sin ser descubierto por nadie, al parecer algo había levantado una repentina conmoción en el lugar ya que solo un instante después de esconderse detrás del barandal de una escalinata de blancos peldaños un grupo de mujeres y niñas griegas pasaron a toda velocidad. El soldado ya se estaba preguntando de qué podría tratarse cuando escuchó el ladrido del perro y la inconfundible voz de Jane.

Por una agradable coincidencia del destino se habían encontrado de nuevo, bueno, no creía que Milos fuera demasiado grande, solo esperaba que Jane no se encontrara en problemas, tal vez también había sido hecha prisionera…

Pero no, solo poder llegar a lo que parecía la plaza de un pueblo o al menos el centro de las casitas blancas pudo ver a Jane "haciendo nuevos amigos" con las mujeres griegas. De un rápido vistazo, Graham también se dio cuenta de que no había ni un solo hombre a la vista.

¡Suficiente!- exclamó molesta Megara- ¡No toleraré estas tonterías! Si no quieres ser amable entonces pasarás una larga estadía en prisión.

-No cuente con eso, señora

De un salto Graham ya había librado la distancia del nivel de casitas blancas donde se encontraba para caer junto a Megara y Jane.

¡Graham, mi héroe!- molestó Jane aunque realmente sí se alegraba de ver al británico.

Megara pareció perder su altanería solo ver a Graham, si la extranjera no estaba sola y conocía al soldado que ella había dejado inconsciente y había encerrado en prisión ¿Quién podía asegurarle que no había más soldados?

Señora, no es necesario ponernos violentos- continuó Graham- Podemos hablar como las personas civilizadas…

Civilizadas o no, Jane no perdió la oportunidad de pasarle el rifle de Cora a Graham, solo por sí acaso.

Megara pareció dudar por un momento, cierto, superaban a los dos militares en número pero sabía muy bien que ni las ancianas ni las niñas podrían ser de gran ayuda, además por mucho que habían practicado muchas de las chicas griegas seguían siendo pésimas tiradoras. Tenía que admitirlo, aun siendo solo dos, ellas se encontraban en seria desventaja.

Me disculpo por mi anterior comportamiento, señorita Jane y señor Graham- dijo educadamente Megara.

Jane gruñó algo a su vez después de que Graham la obligara a disculparse a su vez.

Ahora fue el turno de las griegas de explicar qué era lo que estaba sucediendo ahí. Megara comenzó su relato después de que Jane y Graham fueron presentados no como enemigos sino como amigos y en lugar de recibir el trato de prisioneros de guerra todas les atendían como huéspedes o invitados de honor.

Cuando comenzó la guerra- inició Megara- tardó en llegar hasta aquí, pasaron meses antes de que esos monstruos devastaran Grecia y eso nos dio tiempo de huir a todos los que pudimos, muchos tuvimos oportunidad de llegar hasta Milos y escondernos, conocíamos el lugar y esperábamos que la isla volcánica no despertara el interés de los Decepticons… Así fue por unos meses, un año, más tiempo… pero finalmente también nos encontraron. Entre los que escapamos había algunos que eran policías antes de la guerra y sabían manejar un arma, intentaron defendernos a los demás pero cayeron, los que quedamos nos escondimos lo mejor que pudimos. Por un largo tiempo parecía que lo habíamos logrado, pasaron los años y seguimos escondidos sin saber cómo iba la guerra, en ocasiones llegaban los Pretenders y usábamos cualquier medio para eliminarlos antes de que avisaran de nuestra localización… Los años siguieron pasando hasta que llegó el Cíclope, algo buscaba en Milos, algo que nadie sabía que era y poco a poco él y su arpía se fueron llevando a los hombres, a los hombres jóvenes y hasta a los niños… Finalmente solo quedamos las ancianas, las niñas y las mujeres para defendernos nosotras mismas… Hemos intentado acabar de una vez por todas al Cíclope cada luna llena pero hasta ahora no lo hemos logrado y con el número tan reducido en que nos ha dejado dudo mucho que lo logremos algún día…

Teóricamente era la misma historia de siempre, civiles que habían sido forzados a tomar las armas para defenderse pero ahora había algo que nunca antes había escuchado ¿Un cíclope? ¿De verdad? ¿Un monstruo como el de Hércules? Ni Graham ni Jane tenían conocimiento de que entre los Decepticons hubiera algún Cíclope aunque claro, ninguno de los rebeldes de los territorios Norte, Sur, Este u Oeste sabía bien que estaba pasando en los otros territorios hasta que Optimus Prime había regresado y habían planeado el contra ataque.

Tal vez si preguntaran a Optimus o Jetfire ellos pudieran decirles contra qué Decepticons se estaban enfrentando en Milos.

Ni hablar- dijo de pronto Jane- tendremos que eliminar a ese Cíclope por ustedes.

Y aunque parecía una afirmación presuntuosa, Graham se mostró de acuerdo. Las mujeres griegas no tendrían oportunidad contra un nuevo ataque Decepticon si no recibían apoyo.

¿De verdad? ¿Harían eso por nosotras?- preguntó Megara sin poder creerlo.

¡Claro! Así será aunque tenga que sacrificar en honor a los dioses griegos al noble Graham para lograrlo- molestó Jane al británico.

No solo habían encontrado a Kaiser sino que también habían encontrado un nuevo reto y un nuevo enemigo… eso les encantaría a Optimus y a Jetfire…

Continuara…