Naruto y sus personajes no me pertenecen

! Advertencia: Naruto x Hinata, fic semi dark palabras subidas de tono Lemmon… sobre aviso no hay engaño!

Aclaraciones primordiales: Esta historia es Adaptación, la historia no me pertenece si no a mi amgui Zury Himura "Jazmín Rojo Bajo Lluvia De Sangre" del fandom RK (Runouri Kenshin).La cual agradezco mucho que la misma autora sea la primera en dejarme su lindo comentario.

Y bueno ahora ya todo aclarado, disfruten de esta lectura tal como lo hice yo, espero que les guste esta adaptación.


"Jazmin Rojo Bajo Lluvia de Sangre"

—Christine-core—


Capítulo 3: La injusticia del destino

"Me niego a verla,

No quiero cerrar los ojos,

Ni siquiera quiero pensar,

A consecuencia de su existencia,

Todo lo que hago es recordar su mirar,

Mi corazón se estremece y no lo puedo controlar,

Pero de algo estoy seguro… apresar de que lo niegue: no la quiero olvidar" R. H.

No dejaba de mirarse las manos, se preguntaba si se verían diferentes si su oficio fuera otro. Estaban llenas de cayos debido al uso de los kunais. Su piel sin duda era dura pero aun podía distinguir un poco de suavidad en ellas. Tal vez el camino que él había decidido seguir hace años había sido después de todo el incorrecto. Él quería proteger a la gente con las enseñanzas de su largo camino que había emprendido y por esa razón había decidido luchar por la paz de no solo su aldea sino de las demás tambien. Pero, después de tanto tiempo había algo que no se sentía bien, tal vez era él mismo y lo proyectaba a la relación con Sakura. Definitivamente trataría de estar mejor con ella. Después de todo él creía que el primer amor siempre era el verdadero. Alejó un momento los pensamientos y angustias que en esa noche lo atacaban. Decidió recorrer el jardín.

─Que hermosa madrugada…─ se sintió afortunado por respirar en aquel momento y por seguir vivo, se sentía feliz. ─Lazos de colores…─ sonrió suavemente recordando los ojos extraños pero atrayentes de la joven Hyuga.

Definitivamente conocer a Hinata había sido una suerte, pues por primera vez en su vida se sintió útil, importante, pero sobre todo apreciado. La joven se atrevió a pedirleperdóny eso significó mucho para él. No el hecho de que ella se haya sentido culpable, sino porque él pudo pedir perdón después de esa declaración. Siempre quiso hacerlo pero no sabía cómo empezar, y ver a aquella joven expresando sus emociones de tal manera hizo que a Kurama siguiera su ejemplo. Este sentimiento sin duda le dio paz. Por un instante volvió sus pensamientos hacia su compañera. Debería de ir arriba y pedirle perdón por ser como era; ella tendría que aceptarlo como lo que él ahora era. No estaba seguro de si la amaba todavía o no, o si todo lo que vivía con ella era costumbre, pero definitivamente él no dejaría a Sakura. Tomó la frazadita que Hinata le dejo y al quitársela un olor a jazmines le invadió su olfato. La acercó hacia su rostro y la olio. ─ "¿Qué haría con esa frazadita?"─ Pensó. Era de la señora Chiyo, pero él se la quería quedar como recuerdito de aquella chica que fue la primera en enseñarle algo bueno. ─" ¿Y si le echo la culpa a la mocosa y me la quedo?"─ se preguntó interiormente. "¡Sí!" eso era lo que haría definitivamente. Le diría a la señora Chiyo que Hinata se la había llevado con ella sin darse cuenta de que no era gratis, mientras, él la escondería por algún lado secreto. Dobló la frazadita en muchos cuadritos hasta que logró entrar en su saco. Aunque ahora el Naruto usualmente delgado parecía algo…"llenito". Pero según él podía pasar desapercibido. Muy entusiasmado subió corriendo las escaleras para poder llegar al cuarto con su mujer.

─Sakura ─entró al cuarto con los brazos cruzados para que su pancita no se viera. Y se dirigió hacia ella un poco emocionado.

─ ¿Qué es lo que se te ofrece?─ se giró en su propio eje para darle la cara a su compañero.

─Tengo que hablar de algo contigo─ un muy dudoso Naruto caminó y se sentó a lado de la pelirosa. ─…Es algo que he querido decirte, pero no sabía cómo.

─Yo no quiero que me digas nada pues lo he visto con mis propios ojos─ Sakura muy molesta se incorporó alejándose del rubio. Su mirada era fría y vacía.

─No sé a lo que te refieres─ Dudoso se levantó y se sentó en "su rinconcito" siendo cuidadoso con la frazadita que guardaba bajo su ropa.

─He visto que me tomas como una idiota con otra mujer─ Ella se sentía molesta pero sobre todo irrespetada ─Miré como ella se te lanzaba a los brazos y tú no fuiste capaz de detenerla ¿Por qué? ¿Acaso te gustó esa chiquilla?─ El rubio no quería pelear, pero era cierto que no había hecho nada para separar a Hinata, se dio cuenta en ese instante de sus acciones.

─ ¡No es lo que tú piensas!… Ella sólo se despidió de mi con un beso en la mejilla, eso es todo ─ articuló seriamente ─ ¡Por favor! no comencemos a pelear de nuevo; tengo algo que decirte─ sonrió más animado tratando de cambiar el tema, pues ni él tenía las explicaciones adecuadas para darle a Sakura.

─Definitivamente nunca dejaras de crecer, crees que todo se arregla con tontas sonrisas─ habló mirándolo con rabia ─ ¡Mírame Naruto!, dime… ¿qué vez frente de ti?─ Naruto un poco confundido la miró suspirando pues sabía que esa pelea no tendría un final agradable.

─Veo a una mujer, y segun es mayor que yo, es incapaz de comunicarse con sólo un niño─ finalmente animado a entrar a la discusión se aventuró a contestar. Su corazón se rompió en dos, sabía que todo estaba mal y sólo pensaba en salir de allí y matar a alguien.─ Ni si quiera sabes lo que ha ocurrido con aquella mujer y ya estás dando manotadas y patadas. ¿Por qué no te preocupas más en preguntar y no concluir?─La mujer sintió volcársele el corazón de miedo cuando una mirada fría y enfurecida se dirigió hacia ella.

Sakura era solo meses mayor que él, de ante mano lo sabía pero ya no sabía qué hacer, lo estaba perdiendo. Estaba cansada, a cualquier dirección que mirara se sentía sin control sobre la situación. Ella a pesar de su rabieta se pudo dar cuenta de la mirada de Naruto. Percibió decepción en aquellos ojos rojizos. Nunca, en sus tres años juntos él la había visto así, lo cual la enojo aún más (se suponía que debía sentir lo contrario ¿no?)

─ ¡Te diré lo que eres incapaz de ver!─ exclamó dirigiéndole una mirada de repudio ─ Aquí frente de ti hay una mujer hermosa, cuyo cuerpo has tomado durante tres años y has irrespetado ayer por la noche. Aquí ante ti tienes a una mujer que te da lo que esa mocosa no puede darte. Ella no te conoce Naruto, o que ¡¿quieres que te llame Kurama?! Porque eso es lo que eres y lo serás siempre, no importa cuánto luches por tratar de ocultarlo─ formuló aquella mujer poseída por el enojo mientras Naruto sólo veía fuera de su ventana ─ ¡¿Sabes lo que vi ayer por la noche?!─ preguntó de nuevo ─ Vi a un niño asesino jugando a ser un niño "normal" eso fue lo que vi.

─¡Tú no sabes nada de mi Sakura!... tenemos tres años juntos y nunca te has preocupado por saber qué es lo que quiero, me has tratado de niño todo el tiempo tratando de humillarme sin darte cuenta que la única que se está humillando aquí eres tú. Pues a pesar de tus 22 años sigues en la cama de un "niño"─ Naruto estaba muy enojado no creía que estaba perdiendo el control de esta manera con la mujer que supuestamente era sagrada para él─ Hoy venía con las mejor intenciones, y para serte sincero al principio me emocioné porque pensé que estabas celosa, pero después regresaste a ser la Sakura de siempre. Aquella que no demuestra, no mide lo que dice y no le importa nada─ furioso continuó ─Yo venía a pedirte perdón, porque esa "mocosa" como la llamas de alguna manera me abrió los ojos para mejorar las cosas contigo.

─ ¡Yo no quiero tus disculpas! deja de ser un niño y compórtate como un hombre. No necesito tus cursilerías pues no me sirven de nada, lo único que quiero es que comprendas tu naturaleza y sepas que eres afortunado de tener alguien como yo. Afortunado porque sigo aguantándote aunque yo no…─ paró al darse cuenta que era lo que estaba a punto de decir.

─ ¡Dilo Sakura puede que esas palabras sean las que necesito escuchar para desengañarme de una vez! ─Apretó con ira su puño al sentir que por dentro se le desgarraba el corazón.

─No… es nada… ni siquiera iba a decir lo que tú te estas imaginando─ Soltó la mujer. Su mirada seguía fría y llena de indiferencia ─Es mejor que dejemos esta conversación así y te bajes a desayunar, esto se está saliendo de control─ No sabía qué hacer ni siquiera a dónde dirigirse. Naruto por su parte no se movía y ella sabía que sin duda él era muy astuto y le sacaría las palabras si ella se quedaba en el mismo cuarto que él. ─Bueno si no te vas tú, me iré yo, tengo muchas cosas que hacer el día de hoy.

Naruto se sentía decepcionado, herido y emocionalmente acabado. Pero todo eso cambió al sentir unos brazos rodeándolo. Era Sakura, su Sakura. Él sabía que en todas las relaciones había problemas y tal vez ellos estaban en una de las etapas más difíciles pero si eran fuertes y si sus sentimientos eran tan fuertes como los de él por ella, todo al final valdría la pena.

─Me desesperé y tal vez pienses que es una excusa de mujeres pero veras… mi periodo está muy cerca y me daba pena decírtelo y es por esa razón que he estado muy irritable─ Cerró los ojos con pena al mentirle a aquel joven. No era su periodo sino que era ella la que estaba odiando su vida.

─No te preocupes Sakura sólo déjame un rato solo, necesito pensar las cosas, no me quiero desquitar contigo─ estaba decepcionado aun… pues al parecer su mujer no le había puesto atención en la parte donde el hablo del perdón.

Cuando Sakura salió, Naruto no aguantó más y simplemente dejo caer su cabeza. Apreciaba a esa mujer pero los últimos meses no le podía agradar en nada. Otra vez sus inseguridades lo atacaban, tal vez en lo único en lo que era bueno era en asesinar personas. A pesar de todo Sakura tenía razón, él nunca podría cambiar lo que era. No podía hacer nada más que su trabajo. Algo le comenzó a picar en su pancita, "la frazada" pensó. Rápido se incorporó y en medio del cuarto se preguntaba un lugar donde Sakura jamás la encontraría.─ ¡Aquí!─ abrió un compartimento en el guarda ropa. Él sólo tenía conocimiento de este lugar, pues cuando Kabuto le entregaba algún documento que era necesario estudiar él lo guardaba ahí antes de deshacerse de él. Olió la mantita por última vez antes de guardarla en el fondo del compartimento. Esa mañana iría a ver si Hinata necesitaba su frazadita, y si no le era indispensable se retiraría al comedor al encuentro de su mujer (aunque sabemos de ante mano lo que él planeaba hacer con la mantita, pretextos). Aquella mañana Naruto terminó culpando al periodo de Sakura por las peleas "maldito periodo" pensó saliendo de la habitación.

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Sigiloso y muy precavido trataba de dirigirse a la habitación de Hinata. Le diría: "buenos días ayer olvidaste tu frazada planeaba devolvértela, lo siento, pero un perro me atacó por la noche y luche con todas mis fuerzas pero me ganó y se la comió, ¿qué estomago verdad?"…¡Sí! Era la excusa perfecta se disculparía nuevamente y le diría que nunca le había pasado algo similar. Ella lo entendería y olvidaría el asunto. "Naruto eres un genio" pensó (y he aquí el nacimiento de la excusa más vieja de la historia "el perro se comió mi tarea").

Recorrió la puerta del cuarto el cual encontró vacío. Pero: "¿dónde rayos se había metido la mocosa insolente?". Entró al cuarto cuidando de que nadie lo viera. Recogió una nota que estaba sobre el futon doblado sobre el piso.

Señora Chiyo:

Gracias por su hospitalidad, nunca terminaré de agradecerle lo mucho que hizo por mí. Aunque fueron pocos, pero créame que recordare cada uno de los abrazos que me regalo. Sin duda la sentí casi como alguien de mi familia. Pero en fin, tengo que despedirme para seguir con mi destino. Por lo que sé es que mis conocidos se encuentran muy cerca de aquí así que algún día vendré a visitarla. En cuanto a mi despedida quería pedirle de favor que: personalmente le de mis agradecimientos al joven Naruto. No me atreví a dejarle una nota porque no quiero ocasionar problemas. Pero sólo dígale que le agradezco de nuevo lo que hizo por mí y que nunca lo olvidaré, pues gracias a él puedo seguir viva y cumpliré aquellas promesas que algún día hice a mi familia. Gracias señora Chiyo espero seguir en contacto.

Hyuga Hinata...

Naruto arrugó el papel entre sus manos. Se sintió un poco triste y para sincerarse con la soledad la chica le había caído muy bien. Pensó por un momento que al fin tendría a alguien con el que se pudiera reír. Aunque obviamente él no quería que ella supiera lo bien que le caía. Esta vez se la pondría difícil pues él no demostraría con tanta facilidad sus sentimientos. De alguna manera ella lo hizo reír con facilidad y en cuanto ella lo logró él reparó cuan especial era esa mocosa. Pero, ella ya se había ido y al final la excusa del perro no serviría, y "¡tanto que se esforzó en que se oyera tan real!". En fin tendría que deshacerse de la nota de aquella joven ya que si a Chiyo se le ocurría decir algo o preguntar cómo salvo la vida de aquella joven Naruto se vería en graves problemas ya que Kakashi (Su jefe) no permitía que se mezclaran asuntos personales con el trabajo. Y lo peor sería decirle que libero como a 20 esclavos quienes vieron su rostro y los dejo vivitos y corriendo. Sería mejor así.

─Lo lamento señora Chiyo─ rompiendo así la carta de Hinata─ Pero Hinata Hyuga se fue sin decir adiós

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─ ¡Buenos días a todos!─ Kakashi entrando al comedor saludó a todos los que se encontraban desayunando.

─ ¡Buenos días! ─saludaron todos en coro.

─Todos quédense después del desayuno tengo algunas cosas que hablar con ustedes─ Ordenó a todos mientras se sentaba a comer con ellos─ Kurama también tengo que hablar contigo así que tú después de terminar con la junta quiero que me acompañes al jardín─ Naruto asintió.

Todos esa mañana reían, algunos contaban lo bien que les había ido en la noche con algunas chicas, otros incluso contaban la reseña sobre sus últimos combates. Naruto y Sakura sólo comían calladamente sin mirar a nadie más que a su comida.

Minutos después todos habían terminado de comer y la señora Chiyo junto con otras tres chicas se las arregló para dejar el comedor resplandeciente. Así dejó el espacio libre para la junta.

─Como todos sabrán tenemos muchos enemigos incluyendo los más fuertes: el Akatsuki. He oído varios de mis contactos dar con personas que ya saben de nuestro secreto─ Todos asombrados miraron a Kurama, quien se encontraba sentado contra la pared sin reacción alguna ─Saben algunas características de nuestro compañero, detalles básicos porque lo han visto solo de noche, sólo saben que es corpulento y de estatura alta. Gracias a dios todos desconocen el color de su cabello y el rasgo de sus mejillas ya que si lo supieran créanme que tendríamos en este momento una carnicería en esta posada─ Añadió el líder ─ Es por eso que he decidido que por unos días Kurama descanse y los demás se repartan su trabajo─ Sólo se escuchó murmullos entre aquellos ninjas, algunos estaban contentos pues los trabajos principales al fin les serian otorgados y muchos otros se quejaban por los deberes extras que tendrían que ejecutar.

Kakashi se puso de pie y con una seña discreta llamó a Naruto hacia fuera.

─Dígame, ¿qué es lo que quiere tratar conmigo?─ preguntó seriamente el joven rubio.

─Quería decirte dos cosas y quiero que puedas confiar en mí como yo en ti─ soltó Hatake.

─Lo escucho─ Naruto se mostró muy atento. Nervioso acortó la distancia entre el jefe. Estaba seguro que se había dado cuenta de lo de Hinata y que se lo echaría en cara. Aunque él había dicho que la había encontrado afuera posiblemente alguien los había visto caminando juntos y le habrían dicho de lo ocurrido.

─La primera cosa que te diré es que: tienes que tener más cuidado con lo que haces, estos últimos meses han sido como si otra persona estuviera en tu cuerpo─ Observando al chico continuó ─Es como si sólo pensaras en matar y no te das cuenta quien está a tu alrededor. Por esta razón también te di unos días libres para que te relajaras…─ Hatake quería continuar pero Naruto lo interrumpió

─Disculpe pero…creo que soy yo el que se está exponiendo cada noche, a pesar de lo que todos digan siempre hago trabajos perfectos. No hay forma de que nadie diga lo contrario, siempre trato de ser rápido y limpio y eso de que tal vez alguien me vio y supo algunos de mis rasgos creo que no. Yo siempre vigilo mi objetivo, lo estudio, lo sigo, y después cuando sé que es seguro doy el golpe final. No hay manera de que usted u otra persona venga a decirme que estoy haciendo mi trabajo incorrectamente. En cuanto a mi trabajo, siempre he cumplido con usted y nunca dejo cabos sueltos─ Cruzó los brazos y dio algunos pasos hacia enfrente; no quería decirle lo de los 20 esclavos que en efecto lo vieron, ni mucho menos de la mocosa fastidiosa con la que se sentó casi toda la noche en el jardín.

─Lo sé─ entonces el RUBIO lo miró con confusión ─ No dejas a nadie vivo, sólo te estoy previniendo a lo segundo que te tengo que decir─ Kakashi caminó a lado de Naruto y miró hacia el cielo─ Tenemos un traidor en las filas, y tú junto con la organización son los blancos principales─ El más joven lo miró con asombro ─Por eso te dije que te cuidaras cuando fueras a tus misiones, que al terminar observes a tu ayudante, ¿qué es lo que hace? ¿Cómo lo hace?, ¿a dónde va y con quién va? Hasta tus "días libres" también han sido una excusa, porque sabiendo esto el traído dará luz verde a todos y de alguna manera podremos saber quién es la manzana podrida del Nuestra Organización.

─Entiendo, pero ¿cómo lo descubriremos? Como sabrá yo sólo me muevo en las sombras y no durante el día. Y no puedo pasearme como si nada con tantos lobos allí afuera durante el día. ¿Puedo pedir ayuda de los aliados?─ preguntó el joven mientras Kakashi asentía ante su petición.

─Ese será tu trabajo durante tu "descanso". Te dejaré salir y vigilaras a los informantes pues ellos serán nuestros primeros sospechosos. Saldrás con la excusa de divertirte o solamente de pasear por la ciudad y estarás pendiente de cualquier movimiento raro─ se cruzó de brazos y se retiró.

"¡Genial!" pensó. Ahora tenía que hacerla de espía, un espía con cabello dorado que tenía raras marcas en sus mejillas que mantenerse oculto durante el día. "¡Que fácil creen que es!". Y que difícil seria para él mantenerse desapercibido.

El chico salió corriendo de la posada para así poder llegar a la base de los ninjas aliados de su organización los Ninjas Oscuros de la ALDEA CONTINUA. Al llegar al edificio tuvo que tocar la puerta en código para que los habitantes supieran que se trataba de un viejo amigo. Un joven de cabello oscuro y cara apacible que abrió la puerta y lo invitó a pasar.

─Buenos días Sai quisiera hablar con tu superior─ El rubio se dirigió familiarizado con el ninja delgado y alto que se encontraba frente a él. Naruto desatoraba sus cabellos dorados que se habían revuelto dentro de su capa.

─Estás hablando con él─ Respondió con una sonrisa juguetona esperando la reacción de su amigo quien había logrado desatorar sus cabellos

─ ¡¿No?! Ya deja de jugar…─ exclamó Kurama abrazando en forma de felicitaciones a su compañero.

─Después de que Shikamaru y Kiba nos dejaran decidí hacerme cargo, pero sólo es temporal pues en realidad no soy un ninja. Le dejaré el cargo a otra persona que está más preparada entre todos los ninjas que tengo por ahora─ Caminaron hacia el comedor y se sentaron.

─Bueno… entonces tengo que hablar contigo y espero que puedas guardar mi secreto─ Sai asintió ─Quiero mejorar otras de mis habilidades para ser de mayor utilidad en otros campos─ mintió ─Y quisiera que me enseñaras lo elemental para poder ser un buen"espía", pues veras que con este cabello y estar marcas en mis mejillas todos se darían por enterados quien los sigue─ suspiró "¡Qué difícil es ser yo!".

─Oh ya veo, en realidad como te dije no se muchas de esas cosas pero tengo a la persona adecuada para que te ensene lo básico, y así, al mismo tiempo entrenará contigo y me demostrará de lo que es capaz─ El luchador se puso de pie y se dirigió a otra habitación.

─ ¡Genial! me traerán al mejor, alguien como lo solía ser Kiba, aprenderé del mejor ─ El joven ilusionado pero no muy animado pensó que aprendería y así sería un excelente ninja con algo de espía "que buena combinación"

─Te presento al ninja que te enseñará y entrenará en todo lo que tu pidas─ Sonrió maliciosamente mientras que el rubio casi se iba de espaldas al ver a una mocosa flacuchenta que colocaba las manos en la cintura como muestra de orgullo y superioridad. ─ Su nombre es Ino Yamanaka y en este ninja puedes confiar, igual tú loca desquiciada puedes confiar en el cabeza de elote.

─ ¡¿Qué?!─ los dos gritaron al mismo tiempo que se lanzaban a Sai y lo dejaban inconsciente sobre el piso.

─ ¡Debe de estar bromeando! una "mujer" como tú no puede ser tan buena como para aspirar a una organización como esta, sólo me quiere fastidiar él muy idiota─ La miró con desprecio mientras se ponía de pie para ir en busca de su capa. El no caería tan bajo.

─ ¡Mira grandulón, no me subestimes porque así como me vez soy muy buena en mi trabajo!─ Molesta se cruzó de brazos.

─Serías un estorbo y sólo me causarías problemas─ alzó una ceja al ver a la joven poniéndose roja y lista para atacar, y de pronto recordó las escenas de la noche anterior. No pudo evitar recordar a Hinata. Pues ella e Ino parecían de la misma edad y su atrevimiento se le hizo un poco similar.

─No te causare problemas te lo prometo, a ti te conviene estar con alguien como yo, porque por lo visto esa cara de limón necesita reírse un poco…─ Más relajada la joven se dedicó a reírse del grandulón rubio que tenía como nuevo compañero sin tener idea de quién era él. "Muy pronto lo sabría" esa era la misión del rubio.─ Como sea… pero te advierto que si te metes en problemas no te ayudaré para nada y dejaré que te maten─ Naruto decidió ignorar lo de "cara de limón" y sólo le dedicó una mirada asesina a aquella supuesta ninja.

─ ¡Que rubio tan más amargado! hasta crees que me van a hacer algo, primero te convierten en papa rayada con limón antes de que le toquen un pelo a esta hermosa ninja─ Naruto la miró furioso. Definitivamente esta mocosa le recordaba a Hinata: sin pudor e igual de insolentes, aunque más atrevida esta mujer. Pero que mala suerte tenia él pues en una sola semana había conocido a dos personas muy parecidas que se empecinaban a descargar sus tan malas bromas contra un asesino. Hinata la otra noche, y ahora esta... "¡¿qué les pasa a las mujeres de hoy?!". Pero a pesar del parecido la señorita Hinata era sin duda más hermosa que la mocosa de enfrente.

─ Bueno pues esta "papa con limón" como tú me llamas tiene un nombre y es…Kurama─ sonrió levemente esperando ver la reacción de la niña pues sabia de ante mano lo que ese nombre infundía: miedo.

Ino palideció, sintió que se le movía el piso; gotas de sudor le recorriendo rápidamente el rostro. "¡Pero ella era una ninja, y una valiente!"… una que muy pronto se convertiría en Jounin así que no se dejaría asustar por ese grandulón intimidante, aunque era guapo, pero muy arrogante. Lo cual la llevó a idear un plan de contingencia.

─ ¡Hubiera comenzado por ahí señor Kuramai! ¿Quiere algo de té? ¿Galletitas están bien? siéntese no se vaya a cansar, recuerde que aunque se pare ya no crecerá más. , ¿Cuando quiere comenzar con esas clases de las que le habló a mi superior?─ Naruto pudo ver algunas gotitas de sudor apareciendo en la frente de la chica. Afortunadamente eso dejaba en claro la distancia que la joven tenía que tomar entre ellos dos. El negó con la cabeza, y con una sonrisa de satisfacción la miró fríamente.

─Me gusta más su actitud, aunque todavía no está al cien por ciento adecuada para nuestra acuerdo de aliados pero esta será la última que dejaré pasar─ sonrió triunfante mientras que la joven sólo asentía─ Empezaremos mañana mismo así que espero que seas puntual y te hayan quedado las cosas en claro mocosa─ sostuvo el joven ─Me tengo que ir, pero cuando Sai despierte dile que todo está arreglado no acepto errores mocosa, así como yo…sólo acepto lo mejor. Si no eres lo mejor no te aparezcas mañana en la base de la organización─ el rubio tomó su cabello y lo ocultó en su gran capa para poder salir a la calle.

¿Por qué todas las mujeres tenían que ser así? Hinata a pesar de verse inocente y bien educada también había hecho bromas como las de Ino. "Hinata" que nombre tan más bonito sonrió al recordarlo. "¿Pero qué demonios le pasaba?, ¿Porque cada rato tenía que pensar en aquella joven? ¿Por qué tenía que sonreír con el sólo hecho de recordar su nombre? En fin, no la vería nunca más así que se dijo así mismo que no tenía nada de malo recordar a la persona que le hizo sonreír sin ningún otro interés.

─Hinata…

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Hinata caminó varias calles después de dejar la posada de la señora Chiyo. A decir verdad caminaba un poco desorientada y "¿Por qué no decirlo?" ¡Ya estaba perdida! Estaba cansada, los pies le dolían y tenía hambre. Pensó en que si al menos ella estuviera en su casa no hubiera pasado por nada de lo que ella vivió durante esa semana. Sin tener dinero para llegar a Konoha tuvo que ideárselas para llegar hasta ahí. Se incorporó intencionalmente a una caravana que se dirigía a la aldea para la venta de esclavos. Después de que llegaran a su destino ella vería la forma de escaparse y reunirse con los amigos de su padre, los cuales ella alguna vez había conocido. Pero no todo había salido como ella espero porque el punto de encuentro se había perdido debido al incidente de la noche pasada.

Su padre siempre le había hablado del clan al que pertenecía, se decía que era uno de los más fuertes de la época. Recordó las historias que su padre; él le contaba sobre las batallas intercambiadas contra otros grupos y que tan buenos eras sus compañeros. El día antes de partir a su última batalla, de la cual regreso moribundo, le dijo que: si algún día necesitaba algo, incluyendo protección, debería recurrir a su clan. Pues ellos tenían como prioridad la justicia y el orgullo Hyuga y sin duda la protegerían. Hinata tenía que encontrarlos y averiguar muy bien cómo fue que su padre sólo regreso a su casa para morir. ¿Qué había pasado aquella noche? y sobre todo ¿Quién lo había hecho? Tenía que recoger la carta que su padre le había dejado con ellos, también sabría de una buena vez que era lo que había pasado y cumpliría la última voluntad de su padre escrita en esta. Sabía que al encontrarlos no podría jamás regresar, aprendería de ellos como su padre lo hizo y así ella podría tener fortaleza para enfrentar la vida.

Su padre le había enseñado algunas cosas sobre el arte de sus tácticas como el puño suave y el uso de las katanas. Le había explicado lo básico y algunos movimientos para defensa personal. Pero las cosas no habían salido muy bien como ella lo hubiera querido. Un día Hiashi, el padre de Hinata, había decidido explicarle la teoría de su técnica pero se llevó una sorpresa cuando observo a su hija lanzar ataques perfectos en menos de 5 minutos. Él pensó que todo se trataba de suerte y lo pasó por alto. Un pretendiente de Hinata, compañero de su padre quien lo veía como posible candidato para esposo de su hija, decidió visitarla para continuar con el cortejo ya iniciado desde su presentación. Este apareció en el dojo Hyuga en compañía de uno de los informantes de su aldea, también muy amigo de Hiashi. Este, un prodigio con sus técnicas y el uso de los kunias y sobre todo de las katanas retó a Hinata en un duelo sólo para entretenerse con ella. Su padre para darle algunas sugerencias antes del combate trató de orientar a su hija. El padre no duró ni quince minutos hablando cuando la chica ya se enfrentaba contra su amigo con una serie de golpes y ataques seguidos, ninguno del padre sino que eso golpes eran frutos de la perfecta imitación del estilo de su contrincante. Hiashi al ver la expresión de sorpresa del anciano acompañante del pretendiente de Hinata supo que era demasiado peligroso dejar expuestas las habilidades de su hija. Decidió callar y hacerse el loco. Ambos, padre y pretendiente, asombrados y con la boca abierta le preguntaron a Hinata si alguna vez había practicado. Ella lo negó y regresó a la cocina tras prometer nunca más atacar a sus visitas y claro está, una buena regañada.

Cuando el joven pretendiente junto a su compañero partieron, Hiashi explicó las consecuencias de las guerras y las muertes si su hija volvía a utilizar sus dones. Estedenconsistía en imitar los ataques con tan sólo oír algunas de sus características, o incluso ella inventaba ataques que podrían hasta derrotar a su propio padre. Al saber sobre este don el decidió alejarla de todas las guerras y las personas mal intencionadas que se acercarían a ella con el afán de utilizarla, sin mencionar su otro don pues era una Hyuga a final de cuentas y el Byakugan había nacido con ella. Hinata muy comprensiva accedió a las peticiones de su padre, pues sabía que tenía la razón. Ella sería incapaz de herir o dañar a alguien, odiaba las guerras y amaba la tranquilidad, sólo usaría un poco de fuerza si fuera necesario pero sin utilizar una pisca de sus dones solo movimientos de auto defensa. Nunca más le dejo sostener un kunai o espada, ni activar su byakugan y hasta le hizo prometer que bajo ningún motivo pelearía, NINGUNO.

Hinata sólo había conocido a uno de los integrantes que conformaban alianza con el clan. Él chico era muy joven y era todo un prodigio con las técnicas. Su padre lo había invitado a su casa porque pensó que se llevaría bien con su amada hija. Era cierto, a ella le había agradado pero nada más. Aquel joven al verse rechazado como esposo decidió volver como líder de la tropa número uno del su aldea. "¡Él era el mejor!" decía su padre. Ahora tenía que dar con aquel chico y pedir ayuda y protección. Necesitaba respuestas pero para eso necesitaba encontrar al capitán de la tropa número uno de la aldea oculta de la Arena: Sabaku no Gaara.

Continuara.

Gracias, por favor pasen y comenten :3