Paso a paso
.
.
Estuvimos a punto, pero tenías demasiado miedo a todo lo que yo podría significar en tu corta vida y tu larga experiencia. Temías a mi amor y a que te detuviera en tu camino. Temías a mi adoración y a no poder dejarme atrás cuando el deber te llamara. Temías, en todo caso, dejarme atrás y no volver. Como un cachorro asustado, echaste a correr. Huiste de mí cariño como un cobarde, como si no fuera tú, entre los Santos, el más letrado por ser alumno de quien eres.
Estuvimos a punto de algo grandioso, de algo eterno y sublime. Pero te asustaste.
Yo sé que te mueres de ganas por estar conmigo. Sé que soy tu primer y último pensamiento y también sé que si peleas es por mí, es de mis rezos de los que sacas fuerza y también sé que esos mismos rezos te salvaron la vida antes. Te mueres de ganas y, sin embargo, me dejas ir.
Sabes bien lo que siento por ti, todo esto que me como, que me quema y me engulle, y aun así tienes el descaro de venir hasta mí, llamarme pequeña hermana y al segundo siguiente exponer lo mucho que te enfurece verme con alguien más, de ver cómo intento con tantas ganas sacarte de mi corazón y romper ese pedestal al que te has subido dentro de mí alma. La verdad es que de todas formas no puedo hacerlo, no tengo la fuerza ni el deseo de conseguirlo.
Con todo lo que me quieres y lo que te esfuerzas en desaparecerlo, podríamos armar algo sin igual. Grande y maravilloso. Si pusieras la mitad de ese empeño en que todo entre nosotros sea, me estarías ahorrando muchas lágrimas. Pero como siempre, eres un impuntual en el amor. Y no te culpo, la verdad es que no.
A veces me esfuerzo por olvidarte, a veces te odio, pero aun así no me voy. No te dejo y tú tampoco haces ningún esfuerzo para alejarte. Pero sé que tarde o temprano seremos, el tiempo siempre se encarga de poner a cada cual en su lugar y sé que no puedes evitar quererme y sé que algún día tendrás que enfrentarte a tus temores, para algo eres hombre, por algo eres Santo y por algo fue mi padre quien te enseñó a ser.
La verdad es que me quejo sólo por vicio, porque sé perfectamente que me quieres. Pero el que te lo calles me enfada, hace que me ponga a llorar y que a ratos te desprecie. Pero creo que es todo eso lo que hace de esta historia tan interesante. Todos esos ni contigo ni sin ti lo que nos han mantenido juntos. Creí que pasaría lo contrario, que con el tiempo me cansaría de todo esto y me resignaría, que iba a poder olvidarte; pero en cuanto te alejas un poquito te extraño como si lleváramos siglos sin vernos. Sé que te pasa lo mismo, lo he leído en tus ojos, lo he sentido en tus abrazos; pero a diferencia de ti, yo no tengo problema en decirte lo que siento y no tendría miedo de amarte.
Sólo espero que cuando todo eso que te guardas explote, yo siga aquí, esperándote. Amándote como lo hago.
.
.
N/A: Por fin, tras muchos esfuerzos y muchos desvelos, he logrado finalizar este reto que me costó nada menos que cinco años. Es gratificante lo que siento en este momento, al fin cerrar un ciclo, una colección importante de fics, y avanzar en nuevos proyectos.
Si has llegado hasta aquí, te lo agradezco infinitamente.
