Hola a todos :D Aquí les traigo este nuevo cap del humilde fic que escribo para ustedes, deseando que lo disfruten al leerlo tanto como yo al escribirlo :)
Guest: Es bueno saber que te ha gustado, ojalá este cap despierte más tu interés y el de todos los lectores ^_^
Caroline2186: Pues... ¿Qué te digo? Solo puedo reiterarte que me hace feliz saber tu opinión al respecto de cada capítulo, porque con las opiniones de todos ustedes es que puedo enterarme de si existe algo que pueda mejorarse, o incluso puedo obtener nuevas ideas para esta historia en construcción que más que para mí, es ara ustedes desde que me envalentoné y colgué el primer cap :D
Ugh, y antes de que se me olvide Disclaimer: Las locaciones y personajes pertenecientes al mundo Potteriano, son exclusivamente de la magnífica J.K Rowling, yo solo los he tomado prestados.
Y sin distraerlos más hablando tanta pistolada... !A leer!
Chapter 8: Banshees.
El gran comedor lucía a penas medio ocupado por los estudiantes que comenzaban a hacerse presentes a la hora del desayuno, cierto grupo de Gryffindors hablaban entre ellos, tratando de tomar distancia de sus demás compañeros para que nadie los escuchase.
–Se los digo en serio, cuando salía de la biblioteca e iba de camino a la sala común, vi a Malfoy caminando por uno de los pasillos sin su túnica y la camisa manchada de sangre, y cuando llegué a mi dormitorio, decidí ir a buscar a Hermione para hablar con ella, entonces la vi guardando una túnica de Slytherin entre sus cosas, la cual estoy segura que es del hurón- frunció el ceño.
–No sé en qué está ella metida, pero si esa serpiente tiene que ver, no puede ser bueno- agregó, quedando confusa al ver a sus amigos ponerse pálidos precipitadamente, se giró con desconfianza, solo para ver con ojos muy abiertos a cierta castaña de la que había estado hablando, se sintió realmente asustada al ver la expresión seria e iracunda de su amiga, percibiendo un tinte oscuro que inundaba las orbes almendradas de la leona, que volteó a ver a Harry, Ron y Neville, mientras Luna se quedaba a su lado, con su típica y adorable expresión de andar en otro mundo, los chicos la miraron sin saber qué hacer.
–Mione… Solo di que no es cierto, que fue una confusión, dinos que no eres una traidora y- trató de decir Ron, pero no pudo continuar.
–Si es cierto o no, ya no es de su incumbencia, veo que no son capaces de confiar en mí, ni siquiera tú, Harry ¡Por Merlín! están tan paranoicos que casi podría asegurar que me harían beber 'veritaserum' para poder confiar en que les he dicho la verdad y que no hay nada de malo en lo que sucedió- se inclinó hacia la mesa y tomó un par de cosas bruscamente pasa pasarle a la rubia que la esperaba con una cesta de picnic en las manos, se irguió de nuevo y metió su mano derecha en el bolsillo en que solía llevar su varita, buscando un trozo de fina tela de seda y oprimiéndole fuertemente para tratar de calmarse, como llevaba haciéndolo durante días, hasta convertirlo en un hábito.
–Chicos, creo que Hermione tiene razón, no pueden escoger qué cosas puede decir ni tampoco que cosas no, eso sería como tratar de obligar a los plimpies de agua dulce a vivir en el mar- razonó tranquila, con esa voz suave y dulce que la caracterizaba.
–Vámonos Luna, prefiero compartir mi desayuno con quien sí sea capaz de confiar en mí- la rubia asintió y se despidió de los demás con un gesto de la mano y una expresión de disimulada disculpa en el rostro.
–Hermione, no te molestes, ellos solo estás preocupados, seguro los torposoplos están haciéndoles creer esas cosas para confundirlos… Ya sabes que cuando llegan al cerebro impiden pensar claramente- musitó mientras continuaban su camino hacia el lago del calamar gigante, sacándole a su amiga una pequeña sonrisa triste, quizá Luna no estaba del todo cuerda, pero necesitaba creer que esa podía ser una posibilidad.
Los primeros días, desde que Draco le había dado el pañuelo, se había encargado de cargarlo consigo, para que nadie lo viera por error entre sus cosas, tanto así, que cuando Ginny se molestó, comenzó a tomarlo en sus manos de vez en cuando, para recordarse a sí misma por qué le guardaba ese secreto al chico, pero sin darse por enterada se le fue haciendo costumbre llevar su mano al bolsillo para distraerse con la suavidad de la tela, que parecía terciopelo en algún tipo de fina combinación con seda, era adictiva, cálida, atrapante e inevitablemente reconfortante, por lo que poco a poco fue haciéndose adepta a apoyarse en el sencillo y delicado objeto, en un exorbitante esfuerzo por sobrellevar la carga que implicaba su silencio, el cual solo su rara amiga Ravenclaw parecía comprender.
– ¿Lo ven? Se los dije, ni siquiera fue capaz de negarlo… Pero aun así no me creen del todo ¿No es así?- inquirió con gran enfado.
–Les haré ver que estoy en lo cierto, conseguiré esa cosa infernal y se las mostraré, y les demostraré que tienen algo que ver esos dos, les aseguro que si el hurón se entera de que su preciada y fina ropa ha ido a parar a un mal lugar no se contendrá y le reclamará sin importarle nada, es lo suficientemente estúpido como para hacer un escándalo en mitad del pasillo por una simple túnica- dijo con expresión solemne, para ponerse de pie y salir como flecha del gran comedor, rumbo a los dormitorios de las Gryffindor, dejando a unos muy confundidos chicos, sentados a la mesa de su casa en el gran comedor, entró a la habitación que compartía con Hermione y las demás chicas del séptimo, y rebuscó entre sus cosas, en efecto, allí estaba, una negra túnica con la capucha de interior verde esmeralda, perteneciente al uniforme de un Slytherin.
–Te tengo… Lo sabía…- la dobló lo más que pudo, hasta hacerla un pequeño bulto, saliendo del lugar y dirigiéndose, en lo que posiblemente fuera un arranque de demencia, hasta el sauce boxeador, sigilosa y apresuradamente, lo paralizó casi por completo con un 'Petrificus totalus' pues desconocía el truco del nudo entre las raíces del gran árbol, se acercó a sus cimientos y dejó allí la prenda, en la que se vislumbraba un plateado prendedor de serpiente con ojos de esmeralda, que brillaban con el resplandor de la mañana, se retiró y anuló el encantamiento cuando estuvo a una distancia segura, sin notar que cierta puerta que debería mostrarse entre las raíces del gran sauce ya no estaba allí, la planta comenzó a lanzar golpes al aire furiosamente, se alejó del lugar tratando de pasar desapercibida, sin percatarse de que a lo lejos, una silueta se dibujaba representando a una persona que vigilaba sus movimientos y sonreía malignamente.
Cuando llegó a su habitación para buscar sus libros, luego de su desayuno cerca del lago del calamar gigante, se sorprendió nada gratamente al ver sus cosas revueltas sobre la cama y el suelo, desparramadas aquí y allá, sin son ni ton, empalideció abruptamente hasta casi desmayarse al recordar que entre esas ropas debía estar cierta túnica que un rubio le había dado la noche anterior, rebuscó entre sus ropas y no la halló, iba a salir a buscar a su alocada compañera de la casa de las águilas para que le ayudara a conseguirla, pero en la puerta del dormitorio estaba la menor de los Weasley, con semblante serio, casi sombrío.
– ¿Es muy importante para ti entonces?- los ojos de Hermione se abrieron desmesuradamente al entender a qué se refería y casi de inmediato se entrecerraron hasta parecer solo rendijas, bajo una expresión que mostraba a todas luces como medía duramente a la pelirroja.
– ¿Planeas ocultarnos todo ahora y cambiarnos por esa sabandija? ¿Realmente es tan difícil para ti confiar en nosotros?- el ceño de la castaña se frunció con severidad.
–Confié en ti hasta ahora, como si fueras la hermana que siempre desee, pero tú no has sido capaz de creer en mí, sino que más bien has decidido pensar que estoy en algún tipo de mal camino- exclamó con fuerza, sus ojos comenzaron a escocer, quería llorar de la rabia y la impotencia, pero no dejaría que nadie la viera así, ya suficiente había sido que Draco la viera llorar, unas tres veces.
–Si tú tuvieras un secreto que no pudieras contar, yo lo respetaría y trataría de comprenderte y apoyarte como pudiera, pero siendo al revés, veo que no puedo esperar lo mismo de ti, en cambio de eso, has puesto a los chicos en mi contra, llenándoles la cabeza de cosas que no son verdad- agregó con sequedad, en un tono tan frío, que le hacía parecer familiar de Snape.
–Pero te equivocas en algo, si crees que con esto voy a ceder y a disculparme luego, dejándote como víctima, estás siendo una ilusa… Ahora habla y dime ¿Qué hiciste con la túnica, Ginevra?- preguntó con extrema seriedad y una mirada tan oscurecida y cargada de rabia, decepción y otras cosas que Ginevra no pudo identificar, que un escalofrío atravesó la columna de la menor, la leona mayor, por su parte, hablaba tajantemente, siguiendo el ejemplo de Malfoy, aferrándose a una barata imitación de ese escudo glacial que solía rodearlo y mantenerlo alejado del resto del mundo.
–Si es tan importante para ti, dile al sauce boxeador que te la devuelva…- respondió orgullosa, tratando de ocultar lo mucho que le pesaba la consciencia ahora.
No podía buscarla hasta terminar las clases porque no le sería favorable faltar, debía ser cuidadosa, impedir que cualquier otra persona la atrapara escabulléndose, y aunque no quisiera, en esa ocasión estaba sola, no inmiscuiría a Luna en aquello, no sería justo, ya bastante carga le había puesto sobre los hombros al contarle su secreto y hacerle soportar el mal carácter del hurón-albino-del-mal, como últimamente le llamaba mentalmente.
¿Cómo es que ella siempre se metía en toda clase de situaciones peligrosas, arriesgadas y descabelladas por sus amigos y ellos no eran capaces de hacerlo también para apoyarla? Se había preguntado bastantes veces, mientras trataba de hallar alguna salida a su predicamento, se había sorprendido a sí misma pensando en planes diferentes, unos más arriesgados que otros y en las cosas que eran convenientes y en las que no, ni siquiera había dicho que sí todavía a la propuesta del Slytherin y ya comenzaba a maquinar a su estilo, eso sí que era retorcido, tanto como lo era el mismo rey de las serpientes, Malfoy definitivamente podía ser una muy mala influencia, por instantes se preguntaba para qué recuperarla, pero a su vez, se respondía inmediatamente que debía hacerlo porque era su responsabilidad cuidar de aquella prenda, sobre todo, porque debía recuperar el prendedor que posaba en ella, pues según lo que McGonagall le había ordenado hacer esa mañana al encontrársela fuera del Gran Comedor, eso debía volver a las manos del chico, ya que era una especie de herencia, que iba de generación en generación, entre los descendientes del linaje de aquella familia de sangre-puras, pues les era otorgado al cumplir la mayoría de edad, como símbolo de su prominencia, estaba decidida, no importaba cuánto dudara, lo haría para sanar a su mallugada conciencia y a demás, aceptaría la propuesta de Draco Malfoy de darle apoyo a cambio de apoyo, como un intercambio mutuo, no es que confiara en él, tampoco que se hubiere vuelto idiota, pero debía hacer ciertas excepciones ahora que sus amigos le daban la espalda y que por lo visto, el chico estaba dispuesto a guardar su secreto, ese que por ningún motivo quería develar, así que si se aseguraba de que estuvieran en paz, podría no solo asegurarse de que nadie más se enterara de su situación, sino que tendría también con quien contar, o al menos eso esperaba.
Las clases habían pasado sin que pudiera darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor, ya podía irse a buscar su almuerzo al comedor para repetir lo del desayuno, Harry y Ron, junto con Neville se habían enterado de la existencia de la túnica que ahora estaba a merced del gran sauce semi-salvaje de Hogwarts, aunque ambos azabaches, a diferencia de Ron, pensaban que lo que Ginny había hecho había sido demasiado extremista, sin embargo eso no quitaba que el pelirrojo quisiera matar al rubio y muy probablemente a ella también, aunque tuviera que pagar condena en Azkaban luego de hacerlo con un par de imperdonables, en ese momento halló la oportunidad, allí estaba él, con Nott y la Greengrass menor, avanzó con Potter, Longbottom y su hermana tras de sí, flanqueándolo.
– ¡Malfoy!- gritó a unos metros de Draco, el aludido se dio vuelta, algunos alumnos voltearon a ver y comenzaron a murmurar por lo bajo unos con otros –Tú y yo tenemos cuentas que arreglar- dijo fulminándolo con la mirada, el rubio alzó una ceja.
–No que yo sepa Weasley, aunque si tus problemas son en aritmancia, cosa que dudo porque no tomas esa clase, quizá podría pensar en ayudarte si me pagas por asesorarte… No, mejor olvídalo, dudo que puedas pagar aunque sea un segundo de mi preciado tiempo- respondió, sonriendo ladino, Theodore y Astoria lo imitaron.
–Ahora mejor sigue tu camino, no me hagas perder mi valiosísima juventud en escuchar tus necedades- dijo, iba a darse vuelta para seguir con su conversación.
– ¡Malnacido hurón dinos ahora ¿Qué le hiciste a Hermione para que no quiera contarnos y por qué tenía ella una de tus túnicas entre su ropa?!- exclamó Ginny alterada, gritando y haciendo que todos los presentes en el pasillo se quedaran inmóviles y conteniendo la respiración ante la expectativa de una respuesta, con expresiones de estupefacción, incluyendo a los acompañantes del rubio, que parecían haber sido tomados por sorpresa; las rubias cejas de su ceño se juntaron en una expresión de irritación, había descubierto una pequeña parte de uno de los secretos que ahora mantenía con la chica Gryffindor, brillante confidente de mierda la que se gastaba, debía saberlo, esa idiota no podía dejar de contarles todo a sus amiguitos buenos para nada.
–Eso no les incumbe, así que si ella se niega a contarles, deberías intuir que no podrás conseguir respuestas en mí- su semblante se volvió serio, entendiendo de golpe que había sido la pelirroja quien había hallado la capa en cuestión, era lo más lógico, pues estaba incluso más alterada que el tarado de su hermano, eso era malo, esa idiota era capaz de quemarla con todo y joya familiar.
– ¿Qué hiciste con el prendedor que estaba en la túnica?- la chica mostró signos de confusión en la expresión escéptica que se formó en su rostro, "¿De que habla?", se preguntó, Draco vio en sus pensamientos y comprendió que seguramente la Gryffindor se había apoderado de la túnica sin fijarse en nada más –Rayos- murmuró por lo bajo, percibió los razonamientos de McGonagall, ella se aproximaba, pocos segundos después se pudo vislumbrar por el pasillo.
–Profesora- le llamó, antes de que esta terminara de llegar al lugar, sin observarla, la mujer se acercó.
–Así que es cierto que están formando alboroto en el pasillo ¿A qué se debe esto?- inquirió seria, el rubio se giró para encararla, con aire ofendido.
–Bueno, ellos dicen que yo le hice algo malo su amiguita… Literalmente, no puedo comprender que piensan estos y creo que entiende bien a qué me refiero… Incluso la mini-Weasley tomó mi túnica, ya sabe, la de ayer, no sé qué hizo con ella, pero el prendedor estaba allí, se suponía que Granger iba a devolvérmelo- la mayor frunció el ceño, volteando a ver a los Gryffindors, qué mala suerte le había tocado, regañar a sus alumnos preferidos para defender justo a ese Slytherin en particular.
– ¡Qué comportamiento más penoso! La señorita Granger y el señor Malfoy acordaron bajo mi aprobación no comentar nada por bien de su amiga, señorita Weasley, ha sido usted siempre una muy buena alumna y sinceramente no me explico cómo se le ocurrió tomar algo que no le pertenecía sin medir las consecuencias de sus actos- los chicos estaban atónitos, incluyendo a los otros dos Slytherins que acompañaban a Draco, el cual sonreía ladino con aires de triunfo, Minerva estaba defendiendo al rubio, ¿En qué clase de mundo se habían metido? Ron fue quien se atrevió a hablar, tratando de no gritarle y con el rostro tan rojo como una grana.
–Directora… Hermione ha estado rara desde antes, incluso no sabemos qué ha estado pasando con ella desde que llegamos al colegio, pero sí estamos seguros de que él tiene que ver- dijo señalando a Draco.
–Merlín sabrá qué le hiso para que no quisiera contarnos que había sucedido cuando estuvimos en el expreso, después de eso ya no se ha comportado igual- el rubio masajeó el puente de su nariz con los dedos de la diestra, Astoria se le acercó para frotar sus hombros y ayudarle a relajarse, McGonagall no sabía bien qué responder a ello.
–Sea lo que sea… Si la señorita Granger ha decidido no contarles, me doy cuenta de que ha elegido la opción correcta, es inadmisible ver como sus amigos desconfían a tal punto de ella; tengan en mente que Hermione es una muchacha inteligente y muy centrada, no haría nada que fuera en contra de sus principios… Siento hacer esto pero, señorita Weasley, cuarenta puntos menos para Gryffindor - los leones dejaron desencajar sus quijadas en expresiones de total anonadamiento, Minerva los ignoró y fijó sus ojos en los grises de Draco.
–tengo algo que atender con el señor Zabini, trataré de hacer que Hagrid vaya mañana por la tarde o pasado mañana por la mañana a resolver el percance, estoy segura de que no debe estar en un lugar muy apropiado- dijo mirándolo, este asintió a medias satisfecho.
–Que tengan un provechoso almuerzo, ahora vayan y coman y no se metan en más problemas…- zanjó la mujer, retirándose del lugar.
Los Slytherins avanzaron por el frío pasillo, y marcharon hasta el comedor, en silencio, seguidos de los Gryffindors que todavía no podían escapar de su mutismo, demasiado impactados por lo ocurrido, ignorando al trío que caminaba al frente de ellos; en la entrada estaba Hermione acompañada de Lovegood, ambas cargaban la misma canasta de la mañana, la rubia Ravenclaw invitó a Theodore a comer con ellas, este aceptó gustoso, pero no se atrevió a extender tal invitación a sus amigos y los tres se fueron a comer cerca del lago negro, dejando al príncipe de Slytherin y a su 'princesa' solos para adentrarse en la gran sala, en la que ocuparían sus puestos de cada comida; para cuando el postre aparecía en los platos, una lechuza gris entró junto con otras que entregaban correo, se posó frente a Draco dejando caer una carta de su pico, este la tomó y le dio un trozo pequeño de carne, para después acariciarle el cogote, el ave se marchó al sentirse satisfecha, el rubio procedió a revisar el contenido del sobre.
Draco,
Tu padre fue atacado en Azkaban, le hirieron de gravedad con una cantidad considerable de 'Sectumsempras', él estaba desarmado como es evidente, resistió cuanto pudo, cuando lo encontraron ya había perdido mucha sangre, su estado es crítico, los medimagos están haciendo cuanto pueden para salvar su vida, pero no dan muchas esperanzas de tener éxito, lamento informarte esto mediante una simple epístola que bien podrías tomar como una broma de mal gusto de alguna persona que quiera hacerte daño, sé bien que la desconfianza la llevas muy arraigada a través de los genes de la familia Malfoy y reafirmada en la celebre herencia congénita de los Black, pero te aseguro que esto es serio, por ello le he impreso a la lacra el sello de la familia y he dejado en el sobre el anillo que Lucius portaba antes de su encierro, como muestra de la autenticidad de mi lazo sanguíneo contigo, ya que ha sido la misma Narcissa quien me ha pedido enviártelo y escribirte: "Draconem et mundamur immundus", no sé a qué se refiere, aunque estoy segura de que tú sí.
Quiero que estés preparado para lo peor, tu madre está devastada, he tenido que escribir yo, en vez de permitirle a ella cumplir con esta tarea, puesto que tuve que hacerla dormir luego de dejar la joya en el sobre para mantenerla quieta, estaba al borde de un colapso nervioso y no podía hacer nada mejor en aquel instante, te mantendré informado en la medida de lo posible, cuídate mucho y recuerda, no te confíes de nadie allí, a estas alturas ya debes saber quienes son dignos de recibir de tu confianza y quienes no, mantente con la frente en alto.
Pd 1: Teddy se encuentra bien, aunque creo que le hace falta la presencia de su primo.
Pd 2: Espero que no respondas a esta carta, temo que puedan interceptar el correo para tratar de espiar tus movimientos ahora que en ausencia indefinida de tu padre, deberás asumir el mando de la familia Malfoy…
Toujours pur…
Andrómeda Tonks
Leyó, quedándose estático, y estrujó el sobre hasta hacerlo casi volverse una perfecta bolita de papel que llevó bruscamente al bolsillo de su túnica, se puso de pie y salió de allí sin mediar palabra con Astoria, que iba tras él, preguntándole consternada por su comportamiento, se giró momentáneamente para dirigirle una mirada gélida, que le decía a la chica que ese era momento de dejarlo solo.
No asistió a clases el resto del día, ni siquiera había mandado a excusarse por ello, desapareció de la vista de todos, se mantuvo en su sala común hasta que luego de la cena, durante la noche, se escabulló a la torre de astronomía, todavía con la carta en mano y portando ahora el anillo de su familia sobre su anular izquierdo, reemplazando el que llevaba antes como símbolo de ser el futuro patriarca de su linaje, la había estado re-leyendo una y otra vez, tratando de asimilar su contenido y de hallar en su mente a los posibles atacantes, deseaba ver a su madre, pero debía calmarse primero o solo empeoraría las cosas, tenía que actuar con sangre fría, sintió ruidos y pensó que era Filch o quizá la señora Norris, pero poco le importó, lo único bueno de todo era que su tía estuviera cuidando de Narcissa, con quien afortunadamente había retomado relaciones desde el día de su juicio, después de todo, la sangre sí llamaba, eso lo había aprendido, junto con muchas otras cosas, gracias a su desventurado pasado el cual todavía lo trastocaba sin descanso, probablemente así sería el resto de su vida.
Percibió un "¿Draco…?", era la primera vez que lo llamaba así incluso en sus pensamientos, no le molestaba, de ello podía dar fe, pero sí le extrañaba y le producía una peculiar sensación que no era capaz de definir y mucho menos de manejar, giró el rostro para mirar en dirección a la Gryffindor, pero no había nadie, perfecto, o se había vuelto loco o la chica estaba bajo algún tipo de hechizo de invisibilidad como los que seguramente usaba Potter para escabullirse sin que Dumbledore dijera nada al respecto cuando estaba vivo, 'malditos Gryffindors consentidos', pensó.
– Déjate ver Granger…- demandó mirando a la nada, la chica se acercó otro poco mientras se iba retirando la capa de invisibilidad de Harry y su silueta comenzaba a verse, iluminándose lentamente con cada paso que daba.
–Siéntate si vas a hacerlo y no te molestes en pedirme que me vaya, porque si no quieres mi presencia aquí, te informo que tendrás que largarte tú- agregó con estoicismo, ella quiso replicar, pero algo en el brillo melancólico de los glaciales ojos del chico le hiso cohibirse, se sentó en el suelo, a medio metro de distancia del cuerpo contrario.
–Malfoy, tengo dos cosas por decirte, aprovechando que estás aquí- el chico asintió, ella prosiguió –Yo- se detuvo en seco al escuchar maullidos cerca, rápidamente y por la costumbre que le habían generado los años, se colocó la capa sobre el torso como una manta.
–Estate callado- dijo, mientras se acercaba al rubio, se arrodillaba junto a él y lo cubría también, quedando el sentado y ella arrodillada, sujetando el brazo derecho masculino, ambos bajo el delicado tejido mágico, la gata apareció y merodeó el lugar, se quedó viendo hacia donde ellos estaban y por primera vez en esa noche, Draco fue consiente del problema en que se metería si lo hallaban, sin saber muy bien qué hacía, se deshizo del agarre de la castaña y la sujetó de la cintura, alzó las piernas femeninas un poco, para acomodarla en su regazo, entre sus piernas, para que entre ambos ocuparan menos espacio, y ella se dejó hacer, mientras se mordía en interior del labio inferior para no chillar por la sorpresa; de poder ser vistos, se habría observado como si Hermione hubiera formado un ovillo y el rubio la hubiera envuelto con su cuerpo en un segundo ovillo, Filch apareció con una lámpara, llevándose a la gata mientras maldecía por lo bajo al no ver a nadie, luego de ello, se quedaron así otros minutos más, para asegurarse de que el hombre no volviera y Hermione los descubrió a ambos, haciéndolos visibles otra vez, agradeciendo a Merlín que Harry olvidara la capa en el expreso y ella hubiera tenido que guardarla en su preciado bolso de mano.
Por alguna razón, se habían mantenido juntos, sin inmutarse, hasta que la chica reaccionó, poniéndose nerviosa y haciendo que el chico le mirara con una ceja arqueada, mientras ella volvía a sentarse a su lado, pero esta vez, a apenas unos pocos centímetros de distancia.
–Oh, no me digas que nunca has tenido a alguien tan cerca, eso ni siquiera tú misma te lo creerías- dijo indiferente, ella lo miró ruborizada y ceñuda, comenzando a desear ser más salvaje para filetear hurones a placer, "¿Eso qué tiene que ver?", se preguntó, él bufó por lo bajo en señal de fastidio.
–Como sea… ¿Qué ibas a decirme?- ella relajó un poco el cuerpo, permaneciendo mínimamente tensa aun, tomó aire para controlarse y lo expulsó, liberando otra porción de tensión.
–Bueno, lo primero es que… Reitero mi respuesta a tu ofrecimiento- dijo tratando de no poner nombre a esa extraña relación que de alguna manera se estaba forjando entre ellos, él asintió, relajó un poco los hombros –Lo otro… Bueno…- "¿Cómo le digo lo de su túnica?", se preguntó, el Slytherin se cruzó de brazos.
–Lo sé… La mini-comadreja tomó la túnica en que estaba el prendedor…- ella abrió los ojos de par en par, sorprendida y repentinamente asustada, "Merlín… ¿Qué hago?", pensó, el rubio siguió indiferente.
–Solo recupéralo… Creo que eso es lo más adecuado…- ella agachó el rostro, en cualquier otra situación quizá le habría golpeado por tratarla como a una sirvienta, pero algo le decía que era esa su manera de responderle a lo que recién acababa de cuestionarse, cosa que le era escalofriante, dio un respingo al escuchar un desgarrador grito que se emitía desde las afueras del castillo, ya era la tercera vez que el Slytherin lo escuchaba, una silueta se desplazaba por allí, la piel se le erizó y el vello de detrás del cuello se le crispó, Draco miró la figura, sabiendo de antemano qué era, en un momento la criatura desapareció, y apareció otra vez pasados unos pocos instantes, subiendo por la gran abertura de la torre, como si la hubiera escalado al más puro estilo 'inferi', sus ojos inyectados de carmesí como si fueran de sangre, la piel verdosa y cadavérica, sus cabellos larguísimos y azabaches hasta casi rozar el suelo, ataviada solo de un vestido harapiento que había sido blanco alguna vez, dando pasos, tambaleante, hasta pararse justo frente a ellos.
Hermione se fue echando hacia un lado, tratando de poner distancia con esa cosa, al notar que parecía querer acercársele por un costado, pero no podía hacer mucho, porque Malfoy estaba allí sentado, con las piernas medio separadas, se fue girando y retrocediendo tratando de aferrarse a Draco inconscientemente, él flexionó una de su rodillas y la dejó moverse más, para luego volverla a extender, quedando la leona por segunda vez entre sus extremidades, también necesitaba aferrarse a algo y en ese caso poco le importaba que eso fuera ella, la castaña se inclinó a un lado, chocando con su pecho y llevando una de sus manos a la zona hasta dejarla sobre el hombro masculino mientras tiraba de su camisa tratando de contener el terror, la espantosa visión emitía escalofriantes lamentos, dejaba bajar lágrimas sanguinolentas, acercándose a ellos.
Draco deslizó los brazos alrededor de la castaña para infundirse algo de fuerza a sabiendas de que se sentía acobardado, no siendo consciente de lo que hacía, su cuerpo se movía por inercia, alzó su brazo, con varita en mano, sabiendo que pronto llegaría a tocarlo y así lo hiso, posando su esquelética y alargada mano sobre el hombro masculino, pero tratando de hacerlo, también tocó a la chica sin que él se percatara, la verduzca aparición se lamentó, llorando sin descanso y cerrando los ojos, él apuntó con su varita al cuello de la criatura con mano temblorosa, ella los abrió mostrando sus rojas orbes abiertas hasta su máximo y se quedó pasmada, Draco mismo no sabía en qué momento había soltado la carta que le había enviado Andrómeda, pero ese espectro la tenía en sus manos y lo único que sí sabía era que debía alejar a esa cosa.
–Vete- murmuró por lo bajo en un sonido visceral que salía desde el fondo de su garganta, resistiendo la sensación de escozor que se generaba en sus ojos y el terror que naturalmente estaba anclado a su pecho al tener frente a su persona a una criatura tan espantosa y que en algunos casos podía resultar mortal, llevó la mano con que sujetaba a la castaña hacia el frente, recibiendo de nuevo el pergamino que antes llevara consigo, la criatura desapareció volviéndose una nubecilla de humo blanquecino, "¿Qué fue…?", pensó Hermione.
–Una Banshee… La veladora ancestral de la familia Malfoy…- murmuró sin poner atención a nada en especial, apretando el papel en su mano, el cual la leona le quitó con cuidado, asumiendo que aquello era la razón del estado del rubio, sintiendo que una gran curiosidad la conducía a inmiscuirse, se movía muy despacio, para que el Slytherin no se alterara, fijó la vista en el papel invadida por una ciega necesidad de comprender qué sucedía, que la movió a leer su contenido y se llevó una mano a la boca al comprender lo que significaba.
–"¿Entonces Lucius Malfoy va a…?"- pensó, siendo interrumpida.
–Acaba de morir…- espetó Draco, completando los pensamientos de su compañera.
–Las Banshees solo lloran lágrimas de sangre, buscando al familiar directo más cercano cuando eso pasa, entonces, cuando lo encuentran, lo tocan anunciando que siguen siendo leales a la familia- agregó con tono ausente, tratando en vano de no sonar acongojado.
–Lo siento mucho Malfoy…- le susurró, mirándolo sinceramente conmovida, tal vez el hombre realmente había sido malo, tal vez lo que le dolía no era la muerte del gran Lucius Malfoy, pero si se condolía con el chico del que estaba recargada, pues técnicamente ella también se había quedado sin padres, se estremeció cuando se dio cuenta de ello y se percató de la cálida masa de aire que chocaba contra la corona de su cráneo por la respiración del Slytherin, pero no se apartó, cargaba consigo un miedo irracional a que aquella cosa pudiera volver y en los brazos del rubio sentía que estaba inesperadamente a salvo, además, ella había aceptado apoyarlo, debía cumplir con su palabra, como toda bruja con honor, sí, seguro era por eso que su pecho dolía y se encogía en pinchazos de tristeza y angustia, era porque estaba siendo empática con alguien que sufría la falta de un ser querido y por eso permanecer a su lado estaba bien, no había otra razón, solo ser condescendiente ¿Verdad?
–Por esta noche, llámame Draco…- murmuró en un intento de petición lastimera, deseando olvidarse de quien era y ella sintió como se le arrugó todavía más el corazón, solo asintió en respuesta, sin animarse a mover un solo músculo más de los necesarios para ello, la respiración del joven era pesada, su pecho subía y bajaba lentamente, de vez en cuando de manera disimuladamente entrecortada, de forma casi imperceptible.
–Está bien… Draco…- murmuró luego de un rato, se quedaron en silencio, uno que los envolvía cómodamente en la tibieza de sus alientos y sin saber cuándo, ambos cedieron al sueño, el rubio despertó al poco tiempo, a causa de una brisa fría que se colaba por la torre y le llevaba un olor que le repugnaba al impedirle aspirar aquella otra esencia dulce y profunda que podía percibir en el lugar, aun somnoliento trató de levantarse, encontrándose con el peso extra que todavía reposaba sobre su cuerpo, el rostro de la castaña estaba perlado en sudor y con una mueca de dolor y las mejillas sonrosadas, seguro estaba teniendo un mal sueño.
–Granger…- le llamó, agitando suavemente su hombro, no estaba de humor para tratarla como siempre lo hacía, tampoco se sentía mal tenerla cerca, la chica comenzó a despabilar y al verlo se sonrojó más, se asustó al notar con quién y dónde estaba, "¿No fue un sueño?", se preguntó, el rubio negó con la cabeza, con semblante ensombrecido, se veía un poco pálido y la idea de que la leona tuviera pesadillas solo por tenerlo cerca le molestaba y le recordaba la clase de basura sin corazón que había sido por años, haciéndole desear con más fuerza dejar de ser quien era y olvidarse de todo.
–Será mejor irnos, si nos ven aquí estaremos en problemas- la castaña se levantó y se desperezó, tomó la capa de invisibilidad y la echo sobre sí misma y sobre su compañero y se encaminó con este por los desolados pasillos del castillo, debían aprovechar que todavía era de madrugada.
–Espera…- dijo y se detuvo, cayendo en cuenta de la situación –No podremos entrar a nuestros dormitorios- el rubio bufó frustrado al caer en cuenta de ello también – ¿Qué podemos hacer?- se preguntó en voz alta, Malfoy se cruzó de brazos, llevando una mano a la barbilla, ambos todavía cubiertos por la capa de invisibilidad de Harry.
–Bueno, sería arriesgado tratar de salir del castillo para que puedas llegar donde el semi-gigante y pedirle que nos cubra…- metió las manos en los bolsillos, Hermione le retó con la mirada por referirse así a Hagrid, Draco ignoró la reacción de la leona.
–Creo que debemos ir con Snape- dijo tranquilo.
– ¿Qué? ¿Te volviste loco Malfoy? ¡Nos llevará con McGonagall y nos hará expulsar!- exclamó en voz baja y tono chillón, alterándose tan solo de pensar en aquello, el rubio suspiró pidiendo paciencia a Morgana, la observó con una ceja arqueada y expresión relajada, definitivamente no dejaría relucir sus emociones como si fuera un libro abierto.
–No lo hará…- la chica seguía reacia –Confía en mí… Solo por esta vez- insistió con voz ronca y aterciopelada, con tono conciliador y ella todavía dudosa aceptó, sabiendo que no había muchas opciones.
Los toqueteos en la puerta, aunque fueron suaves, lo despertaron, eso no era nada bueno considerando su mal carácter, ¿Quién, por Salazar, se atrevía a interrumpir sus pocas horas de sueño? Más valía que fuera importante, se sorprendió, aunque no lo demostró, al ver a su ahijado al lado de la sangre-sucia amiga del 'niño que vivió', ambos envueltos a medias por la capa de invisibilidad que había pertenecido a James Potter, asomándose al dintel en cuanto abrió la puerta.
– ¿Qué se supone que hacen aquí a estas horas y rompiendo el reglamento, señor Malfoy? Sabe bien que esto puede costarle muchos puntos a nuestra casa, también podrían expulsarlo y eso no sería conveniente para su situación ante el… Ministerio- Severus hacía honor a su nombre con su expresión facial, un escalofrío atravesó la columna de la castaña.
–Severus, este no es un momento alumno-profesor, necesito la ayuda de mi padrino- respondió serio, el hombre contuvo un bufido, abrió completamente la puerta para dejarlos pasar, ignorando a la castaña, que no podía estar más incómoda.
–Solo déjanos pasar la noche en tu despacho…- pidió.
– ¿Qué?- dijeron ambos, el profesor con tono indignado y la castaña con tono espantado, el rubio observó a la leona con ceño fruncido, indicándole que se callara.
– ¿Qué te hace pensar que haré eso, Draco? Eres mi ahijado, pero no soy tu alcahuete personal… ¿Estás bajo el efecto de un 'imperio' o algo parecido?- musitó Snape, sabiendo de antemano que terminaría por ceder.
–Severus, no fue nuestra culpa, yo solo estaba allí, releyendo la carta de Andrómeda y ella llegó a la torre también, luego la Banshee apareció…- su voz se fue perdiendo, el profesor dedujo el resto de la historia que involucraba a la mítica criatura, sin comprender bien cómo encajaba la Gryffindor en aquello.
– ¿Entonces Lucius…?- el asintió – Ya veo… -suspiró quedamente.
–Tienen hasta la hora del desayuno, luego quiero que desaparezcan de aquí, si alguien les pregunta, digan que usted, señorita Granger - la señaló –Vino por algún tema relacionado con los EXTASIS y que a usted, señor Malfoy- señaló al chico –Yo lo mandé a llamar y que ambos coincidieron en este lugar- indicó y en un movimiento de varita hizo aparecer una puerta extra por la que cruzó para adentrarse en su habitación, dejándolos solos en el despacho.
– ¿Snape es tu padrino? Por Godric, lo había olvidado, nos ha hecho la vida imposible por años- dijo impresionada, el chico forzó una sonrisa que por misericordia de Circe le salió del todo creíble.
–Bueno, él es así… Mientras no le digas esto a nadie todo estará bien… Debo suponer que no lo harás- dijo y agitó la varita haciendo que un sofá de cuero negro se volviera del tamaño de una cama matrimonial.
–Podremos acomodarnos allí- espetó apenas consciente de lo que decía, la castaña enrojeció de pies a cabeza.
– ¡En tus sueños Malfoy!- gritó casi chillando, alterada y con el ceño fruncido, abochornada ante tal idea – ¿Te ha trastornado ver a esa criatura tan horrible acaso?- cuestionó más calmada, el rubio bufó hastiado.
–Bien, duerme tú allí, yo tomaré el sillón- comenzó a atravesar la estancia con pasos marcados.
–No sé como es que hay mujeres tan exageradas, es solo dormir, lo dices como si pretendiera violarte o algo por el estilo- masculló entre dientes, mientras se dirigía al otro mueble, del lado contrario del despacho y se echó con pose relajada pero elegante.
–Ahora calla y déjame olvidar que estás aquí, Granger…- dijo por último y cuando la chica se acomodó en el sofá negro, las luces del despacho se apagaron.
En principio no podían dormir, pero con los minutos, Hermione logró hacerlo, a diferencia de Draco, que se mantenía en vela, pensando en su madre, preguntándose ¿Cómo estaría? Las horas continuaban pasando y seguía sin conciliar el sueño, necesitaba hacer algo, la temperatura comenzaba a elevarse un poco, con lo que podía suponer que estaba amaneciendo, aprovechó que estaba tras el escritorio de su padrino y sacó pluma, tintero y pergamino, escribió una nota utilizando su varita de lámpara, con un 'lumus' para iluminarse, la dejó abierta sobre la oscura madera, en una posición bastante visible, tomó un pellizco de polvos de una bolsita sobre el escritorio, se acercó a la 'red flu' y se metió allí.
–Malfoy's Mannor – dijo decididamente y de inmediato apareció en el lugar indicado.
– ¡Draco!- exclamó Andrómeda al verlo aparecer por la chimenea –Qué bien que estés aquí… Narcisa está…- trató de explicarse, pero su semblante preocupado y cansado hablaba por sí solo, él la observó apacible.
–Lo sé…- avanzó hasta las escaleras –Solo debemos darle tiempo, esto no es fácil para ella…- subió, seguido de su tía.
El amanecer se alzó y los primeros rayos de de luz que salían de las lámparas y que dieron en su cara la despertaron, la sensación de congoja y dolor no abandonaba su pecho, se sentó en el sofá y se asustó cuando al voltear hacia el escritorio, halló a Snape, sentado y tomando café al tiempo que leía 'El profeta', en lugar de hallar a Draco.
– ¡Profesor Snape!- exclamó y su rostro empalideció –Lo siento mucho, ahora mismo salgo…- observó a todos lados buscando a cierto rubio que parecía haber desaparecido, el hombre bajó su taza de café y la observó con indiferencia.
–Él está en Malfoy's Mannor, señorita Granger- dijo y acercó una nota escrita en pergamino hacia el borde del escritorio, ella se levantó y la tomó.
–Era para el primero de los dos que la encontrara, pero hay una parte que es específicamente para usted…- la castaña fijó la vista en el papel, con gestos tímidos.
Severus, Granger, a quien de ustedes la lea primero.
He decidido irme a través de la 'red flu' a Malfoy's Mannor, Narcissa no se encuentra bien.
Aunque quería esperar a hablar con McGonagall, creo que será más útil estar allá lo antes posible, por lo que tendrás que excusarme tú, independientemente de quien seas; dile a Minerva a dónde y por qué me he ido, aunque ella debe estar al tanto de la muerte de Lucius porque seguro hablarán de ello en 'El Profeta', se supone que debo tener su autorización, pues mi custodia durante mi estadía en el colegio, está en sus manos, eso ya lo sabes, de nuevo, seas quien seas.
Trataré de volver al atardecer, sé que Andrómeda se ha estado encargando de todo y no sería apropiado dejar toda esa carga sobre sus hombros, pues no le corresponde, así que deberé estar presente al menos hasta que ya el cuerpo de mi antecesor esté bajo tierra.
Granger, si lees esto, más te vale hacer lo que te he mandado, habla con Minerva y además, consigue el prendedor, es muy importante, espero que llegue a mis manos apenas regrese a Hogwarts, si Snape te molesta por haberte quedado en su despacho, dile que ya sabe quién se enterará de ya sabe qué, y que yo mismo me encargaré de divulgarlo, supongo que eso será suficiente para que no le diga nada a nadie de nuestra estadía allí.
Snape, si eres tú quien está leyendo esto, por favor, dile a Granger sobre el prendedor y por el resto… Ya sabes qué hacer…
DM
Su carta era bastante clara, parecía incluso tener carácter de negocios, no era sentimental sino más bien objetiva y certera, dirigiéndose de forma general y luego específica a cada uno, no importaba por dónde lo mirara, el Draco que había visto por unos momentos la noche anterior, había aparecido solo unos segundos y desaparecido sin dejar rastro, pero algo sí tenía claro, aunque no le gustara e incluso le indignara tener que seguir sus órdenes, debía recuperar el prendedor.
– Señorita Granger – la castaña le miró levemente encogida de hombros.
–Solo tengo una pregunta que hacerle- la leona asintió pesadamente – ¿La criatura… Llegó a tocarla?- Hermione entreabrió los ojos un poco más de lo habitual, tratando de ocultar su sorpresa, si hacía memoria, podía recordar que hubo un momento en que el dorso de su mano de sintió helado y luego ardiente, como si el frío la hubiera quemado.
–Creo que sí…- Snape la miró mostrando disconformidad ante la respuesta.
–No sé como deba sentirse el toque de una de esas criaturas, pero si se siente como si la zona quemara por el frío… Estoy segura que sí…- musitó en voz baja y con una leve inclinación de cabeza se despidió del profesor de DCAO, sin tener idea de lo que su respuesta implicaba.
Salió del despacho con pergamino en mano, ignorando por completo la figura de Severus que era dejada cada vez más atrás, lo fue doblando mientras caminaba, se dirigió a su dormitorio, con la capa de Harry en las manos, se decidió a devolverla al hallarlo en la sala común de los Gryffindors, odiaba no saber la hora.
–Ten, no quiero que luego digan también que soy una ladrona- le tendió la pieza plateada de tela, que Potter recibió moviéndose por inercia.
–Ahora si me disculpas, debo ir a mi habitación…- dio un paso para alejarse, Harry la detuvo.
–Hermione, espera…- ella volteó a verlo – ¿Qué es lo que está pasando? Ginny dice esas cosas, tú no nos dices nada, sinceramente, no sé que pensar, quiero confiar, pero… ¿Cómo hacerlo si tú misma no nos dices qué es lo que está sucediendo? No nos dejas ni siquiera una pista al respecto- la chica frunció el ceño, estaba harta de ser la villana sin haber hecho nada para merecer ese tipo de tratos.
–Lo único que pasa, Harry, es que la única persona que me apoya sin saber realmente que ha ocurrido es Luna, pasa que eso que guardo en secreto, no puedo decírselos porque di mi palabra- se acercó más al pelinegro y puso el dedo índice en su pecho, acusadoramente.
–Pasa, que cuando necesito que me apoyen, en vez de hacerlo sin interrogatorios de por medio, ustedes dudan de mí, pasa que me harté de tener que dar explicaciones como si mi vida dependiera de ello y pasa… Que al menos aunque Malfoy les parezca una mierda, no me ha hecho nada malo, sino que al contrario, le debo un gran favor, el cual estoy pagando con mi silencio… Él me ha insultado y humillado por años, también a ustedes, y eso no puede remediarse, tampoco compensarse de un día para otro, sin embargo, ahora ya no lo hace y por el contrario, cada vez termino debiéndole más, parece que está tratando de actuar con madurez, más ahora que es oficialmente el nuevo Señor Malfoy, porque Lucius falleció hace apenas unas horas, ni siquiera puedo decir que confío en él, pero estoy comenzando a considerar hacerlo, aparentemente eso es más ventajoso que esperar a que ustedes me comprendan – espetó escupiendo palabras cargadas de decepción, ira y tristeza, aunque Harry pudo notar la congoja que la azotaba incansable sin razón aparente, las palabras de la leona dejaron al Gryffindor petrificado, ¿Desde cuando Hermione lo trataba así? No supo qué decir y ella aprovechó su silencio para seguir con su camino, al llegar a su habitación era Ginny quien la esperaba, sentada sobre su cama.
–Aléjate de mis cosas- pasó al lado de ella, buscando ropa limpia y su toalla, para ir a darse un baño, debía darse prisa si quería desayunar en el gran comedor.
–Si no estás dispuesta a ser mi amiga, respetando mi privacidad, mejor desaparece de mi vista- jamás le había hablado así, eso había dolido, ¿Realmente esa era la Hermione que había conocido antes? No, no lo era, aquella era siempre hablachenta, pero servicial, muy adorable a su manera y esta solo estaba a la defensiva.
–Hermione ¿Qué ha hecho él contigo? Ni siquiera eres como antes- le preguntó cabizbaja, se sentía arrepentida por todo, incluso McGonagall había reprendido su comportamiento, y ella tenía razón, como su amiga, aunque no supiera qué sucedía y no le agradara la situación, estaba en el deber de apoyarla en vez de dejar que su orgullo se interpusiera arruinando una muy valiosa hermandad.
–Quizá es solo que me he hartado de siempre dar explicaciones y permitir que sus opiniones me importen tanto, Ginevra, porque no sé si lo notas, pero no puede ser así todo el tiempo, y les guste o no, he dado mi palabra porque a mi juicio, no hay nada de malo en ello, y no pueden hacer nada al respecto- espetó con amargura en respuesta, sintiendo que la congoja y el dolor en su pecho solo aumentaban, y que el enfado se escurría de ella, pero se aferraba a su orgullo, decidida a no dejarse vencer.
–Había venido a disculparme contigo, y es lo que haré, ya es cosa tuya si decides escucharme- la miró con ojos empañados, pero con firmeza.
–Hice mal y lo siento mucho, creo que estaba celosa porque nunca pensé que habría cosas que no podrías contarme y cuando vi que el estúpido hurón estaba de por medio… Me molesté todavía más porque pensé que te estaba chantajeando o algo por el estilo, y porque creo que me sentí desplazada por él, porque odié que él supiera cosas de ti que yo no… Lo siento…- dejó caer unas cuantas lágrimas, que inconscientemente la castaña secó con el pañuelo que el rubio le había dado, ella la miró consternada, pero no preguntó al respecto, tampoco pregunto dónde había pasado la noche, o con quién, mucho menos el por qué, no quería arruinarlo de nuevo, la leona la observó con la mirada suavizada, no podía olvidar que le había hecho sentir como una traidora indigna de confianza, pero si podía darle la oportunidad de arreglar las cosas, debía ser justa, los años que llevaban de conocerse y ser amigas pesaban en su balanza de prioridades, suspiró aliviada por su propia moción.
–Iré a bañarme, si quieres espera aquí o adelántate, hablaremos cuando regrese- le sonrió con ternura, una que no veía muy a menudo, aunque un escurridizo rastro de tristeza empañaba el perspicaz brillo de sus ojos almendrados, se irguió rápidamente y le dejó el pañuelo en las manos.
–Cuídalo mientras vuelvo- susurró, sabiendo que esta vez, la hallaría allí, con el objeto en las manos y no entre las raíces del sauce mágico, entró al baño con los pensamientos revueltos y el pecho oprimido sin razón, se duchó rápidamente prometiéndose a sí misma que antes de dormir tomaría el largo baño relajante que merecía, terminó y se secó y vistió tratando de serenarse, salió del cuarto de aseo y se encontró con que Ginny todavía estaba allí, ambas pudieron hablar durante el desayuno, tenían planeado hacerlo también entre clases, aunque la leona mayor no tocaba el tema sobre Draco, ni había dicho nada sobre lo ocurrido en la torre de astronomía, estaba haciendo las paces de nuevo con ella y algo parecido con Harry, pues Ron era una caso algo más difícil, todo parecía comenzar a tomar nuevamente su lugar, aunque se sentía vacía… Percibía que ya nada sería igual entre ellos nunca más.
Bueno, esto ha sido todo por esta noche, pero igual quiero pedirles de nuevo su opinión, realmente es muy importante, vital para poder mejorar lo que se pueda, tener más en cuenta cualquier detalle, recuerden que como seres humanos que somos, a veces nos equivocamos y no lo notamos, por lo que es más sencillo para otros hacerlo y decírnoslo, así se pueden construir mejores cosas, y esto aplica en todo, siempre y cuando exista la crítica constructiva y el deseo de crecimiento para nosotros y para los demás :D
Se despide de ustedes RM! Hasta la próxima semana! :D
