Hello mi hermosa gentesita :D He venid a dejarles un nuevo cap de esta historia, en verdad muchísimas gracias por sus reviews! :) no tienen idea de como me animan :3
Por allí me comentaron que querían ver a una Hermione más ella, que esta estaba como chillonsita y si, la verdad que si lo ha estado, pero como había dicho antes, eran cosas necesarias para la historia jeje y todo tiene una explicación, la razón de haberla mostrado así, la sabrán a su tiempo, eso se los prometo, a mí también me encanta ella y ha sido un reto 'suprimir' gran parte de su carácter para ponerla más dramática, sin embargo, ya grandes cosas se acercan (al menos en mi opinión) y con ellas pues... La cosa va a empezar a moverse en todas direcciones :P
Sé que debería contestar todos sus reviws, pero la verdad ahora no tengo mucho tiempo y me está costando escribir, incluso ahora que estoy de vacaciones, porque me desocupé hasta enero de la universidad, pero hay mucho que hacer en casa :/ Así que agradeceré en general todo su apoyo, sus cumplidos y sus deseos de seguir leyendo, porque jamás podré describir lo bien que me hace sentir saber que vale la pena pensar por horas y horas en qué escribir para que lo disfruten tanto como yo cuando estoy en eso :D Los adoro! 3
Disclaimer: Todo lo referente al mundo Potteriano es propiedad de J.K. Rowling :)
Ahora sin más ¡A leer! :D
Chapter 18: Amortentia y compromiso.
Astoria despertó con una sonrisa radiante al recordar la noche anterior, se había sentido terrible al ver a Dean marcharse de aquella manera y eso la había ayudado a comprender que el chico no solo le gustaba, sino que había algo más profundo que comenzaba a gestarse en ella, pero había vuelto a sentirse bien al notar como luego de que Draco los encerrara, después de unos eternos minutos de silencio, el moreno comenzaba a hablar, tratando de obtener explicaciones sobre qué era lo que la había lastimado, entonces ella le había gritado reclamándole la forma en que la había dejado y en que le había dado a entender que ser hermana del príncipe de Slytherin era motivo para que no estuviera a su lado, como reacción, el rostro del león no tuvo precio, su expresión empalideció y demudó totalmente, y comenzando a hablar agitados, llegaron a una obvia conclusión ¡Todo había sido un enorme malentendido!
Qué bien se había sentido cuando él se había acercado a ella y había terminado por decirle que la quería, fue en ese preciso momento en que se atrevió a poner nombre a sus propios sentimientos, entendiendo que no deseaba estar con nadie más, y eso, a pesar de que el rubio hubiera exagerado al llevarse al pobre muchacho a rastras desde su torre hasta las mazmorras, había que agradecérselo a sus dos mejores amigos, a los cuales en esos momentos amaba infinitamente, así que bien sabía que la felicidad de Theo había sido una compensación anticipada por su buena acción y que su nuevo objetivo era asegurar la felicidad del rey de las serpientes, y ya tenía una idea bastante acertada de qué debía hacer.
Los rayos de sol no entraban realmente por la ventana, pero sí la claridad que se filtraba a través del agua y por ende, del cristal, llevó su antebrazo al rostro para tratar de taparse y bufó al darse cuenta de que no podría seguir durmiendo otro poco más, suerte que fuera viernes, así podía despreocuparse al día siguiente por la hora de despertar, se sentó y pudo ver los restos de varitas de regaliz y de ranas de chocolate desperdigados por el colchón y entre las sábanas, Theodore estaba acostado a sus pies, sobre a su cama ¿Pero qué hacía allí? ¿Qué había pasado antes de que se durmieran? Solo recordaba haberse sentido muy cansado luego de acompañar a Luna y Tomas de vuelta a su torre, en ese momento había deseado con todas sus fuerzas echarse a dormir hasta año nuevo, había hallado dulces en su mesita de noche y los había compartido con el castaño, ambos se habían sentido en extremo exhaustos, recordaba haber tratado de descansar un poco la vista, pero ya después no existía nada más, ya luego todo era negro, se encogió de hombros achacándole la culpa al agotamiento emocional del día anterior y sacudió bruscamente a su amigo para despertarlo, se levantó con una cosa en mente, el deseo de buscar a alguien bastante especial y hacerle saber que era suya, y como todo buen Malfoy, se lo haría quedar muy claro a la chica y al resto de los alumnos de Hogwarts, para asegurarse de que ningún insulso tratara de quitársela.
–Pansy- la aludida volteó sabiendo a quién pertenecía aquella voz, hizo seña a sus amigas, sentadas con ella en el sofá otomano verde botella, para que se esfumaran, y ellas lo hicieron entre risitas cómplices, el resto de Slytherins siguieron su ejemplo, presintiendo que quizá su líder estaría más a gusto en privado.
–Ven conmigo- ordenó con sequedad, tratando de contener el impulsivo deseo de lanzarse sobre ella y besarla allí mismo frente a todos hasta que se le cayeran los labios.
– ¿Sucede algo, Draco?- cuestionó fingiéndose inocente mientras se ponía de pie y le obedecía.
Theo que acababa de salir de la habitación vió aquello y lo único a lo que atinó fue a dirigirse a la habitación de las chicas de sexto año de su casa, Astoria debía saberlo, eso no era normal, algo no pintaba bien en ese comportamiento por parte del rubio.
Caminaban por los pasillos en silencio, ya comenzaba a arrepentirse de haberlo obedecido, ni siquiera pronunciaba monosílabos para indicar que tuviera algún interés en hablar con ella, no entendía, es que de verdad no podía, si no iba a decir nada, mejor era que se fuera, pero eso tampoco podía hacerlo, no pensaba desaprovechar la oportunidad, parecía que no se había mirado en un espejo, porque había olvidado su bufanda, de vez en cuando veía a su cuello, esa maldita cosa no desaparecía y le echaba en cara que no era la indicada, pero no importaba, lo conseguiría aunque fuese lo último que hiciera.
Ese camino se le hacía eterno, se sentía como idiota al quedarse simplemente en silencio, pero es que algo en su interior le decía que se alejara de la chica, una vocecilla que lo confundía, deseaba besarla y saberla solo suya, pero también deseaba hacerla desaparecer y no verla nunca más ¿Es que acaso se había terminado de trastornar? Probablemente, para colmo su omoplato no dejaba de doler ¿Qué le pasaba a Kenina que estaba tan inquieta y se negaba a hablar con él? No tenía ni la más mínima idea, pero algo llamó su atención al cruzar las puertas del gran comedor, una pelirroja sentada en la mesa de los leones, había mirado hacia ese sitio por mero instinto, buscando algo de qué burlarse mentalmente para distraerse del estrepitoso caos psicológico que era internamente, pero esa leona en particular lo había dejado en una especie de limbo momentáneo, apartó la vista con rapidez ¿En qué demonios estaba pensando? Ya tenía a Pansy, ella era quien lo enloquecía, además, no le gustaban las pelirrojas, de hecho las prefería castañas o de cabellos tan negros como la noche, tan negros como los de su chica.
–Créeme Astoria, esto no está bien, hasta ayer Draco la odiaba, no sé qué sucede pero estoy seguro de que algo va realmente mal- murmuró Theodore mientras se dirigían juntos a la mesa de los Slytherins.
–Lo sé, puedo sentirlo, es peligroso que ahora se fije en otra chica, él debe quedarse con Granger…- dijo sin fijarse en que hablaba de más.
– ¿A qué te refieres?- inquirió sagaz, con una ceja alzada.
–B-bueno…- la rubia lo miró nerviosamente, joder, había metido la pata –Antes de pelearme con Draco, pude ver en su cuello… Un anillo de Dezthio… Son muy raros, es evidente que él es el elegido para ser la pareja de Hermione…- explicó acercándosele más, en son de confidencialidad.
Los ojos verdes de Theodore se abrieron con gran impresión, no sabía mucho del tema porque no se interesaba por esas cosas, de hecho le parecían solo mitos absurdos, pero, por Morgana, eso era increíble, frunció el ceño ¡Ese idiota se lo había mantenido callado! Iba a matarlo por no contarle aquello, vaya mejores amigos que eran, ni siquiera le había revelado algo tan importante.
"¡Traición! ¡Traición! ¡Ese condenado hurón traidor!", gritaba Hermione en su subconsciente, allí estaba, sentado al lado de Parkinson, descaradamente, comiendo a su lado, compartiendo la cabecera de la mesa de Slytherin ¡Ese estúpido bribón! Estaba con ella y la miraba como si fuera una presa, como si planeara aprovechar de comérsela a ella junto con su desayuno, se sintió defraudada y furiosa, era deber del rubio cuidar de ella, él mismo le había propuesto mantener una relación civilizada e incluso de forma indirecta le había propuesto matrimonio, pero allí estaba, sonriéndole seductoramente a esa víbora desquiciada y ponzoñosa ante la mirada de estupefacción de Theodore y Astoria, quienes evidentemente trataban de fingir que estaban a gusto con la presencia de esa sucia serpiente tramposa "¿Y que?", cuestionaba otra voz en su cabeza, ese no era su jodido problema, si quería casarse con un hipogrifo que lo hiciera, ella no le iba a dar el gusto de pedirle explicaciones, mucho menos admitiría que estaba celosa o algo, porque no lo estaba ¡No señor!
–Draco, creo que sería bueno que me dieras tu opinión en algo- habló Pansy luego de sorber un poco de té de su taza humeante, rebosante de felicidad, podía sentir la mirada de la insulsa de Granger sobre ella y su objetivo, el rubio la miró con una ceja alzada y una sonrisa altiva.
–Habla preciosa- incitó.
–Verás, tú conoces mejor que yo a las buenas familias de la aristocracia mágica- comenzó con tono desentendido, fingiéndose ingenua.
–Así que me gustaría que me dieras una recomendación, ya sabes, un consejo útil sobre con quién debería casarme para poder cumplir con esta estúpida exigencia del Ministerio, es que no quiero que mi padre escoja por mí y yo no sé que hacer- adhirió con naturalidad, Theodore y Astoria se vieron entre sí y luego miraron al rubio, expectantes.
Algo hirvió rápidamente como lava en su sangre apenas le escuchó hablar de estar con alguien más, mataría a quien la tocara ¡Ella era solo suya! Frunció el ceño, de eso nada, tampoco iba a pedírselo, eso simplemente ya estaba decidido.
–Tú te casarás conmigo- espetó con tono amenazante, dejando fuera cualquier tipo de apelación, pero sentía que su omoplato escocía aun más y esa vocecilla en su cabeza le gritaba una y otra vez '!No lo hagas!', '¡Aléjate de ella!, '!No es la mujer indicada!', la imagen de la leona que había visto al entrar apareció en su mente y sintió como todos sus instintos brotaban hasta casi hacerle soltar un gruñido de placer, aunque se dijera que ya tenía a Pansy, sentía que debía tenerla a como diera lugar, se sentía dividido.
–Pero, Draco…- musitó haciéndose la sorprendida, la verdad es que si lo estaba, pero muy poco, lo único que la impactaba era escuchar una aseveración así de feroz, en vez de una petición, pero claro, era lógico, él era un mago orgulloso, un poderoso mago orgulloso, un Malfoy, el digno hijo de Lucius, así que estaba segura de que no lo vería arrodillado pidiendo su permiso para tomarla, y eso le confería exquisitez a ese carácter tan dominante, por supuesto que sí.
–No quiero peros, te casarás conmigo y no voy a repetirlo, iremos en cuanto terminemos de desayunar a firmar esa estúpida lista y asunto arreglado- espetó tratando de deshacerse del recuerdo de aquella intensa mirada ámbar, estaba haciendo lo correcto, iba a casarse con la persona que amaba, porque él la amaba ¿Verdad? '¡No! ¡No la amas!' dijo aquella voz interior.
–Te esperaré afuera, me duele la cabeza y el ruido lo empeora- dijo con voz inflexible, Pansy asintió, aunque no quisiera, debía comer para llenarse de energía, luego podría ir a su lado para firmar y atarlo finalmente a sí misma, sabía que le convenía aprovechar sus atenciones y moverse con rapidez para asegurar su objetivo.
–Está bien Draco, te veré en unos minutos…- respondió con toda la melosidad de la que fue capaz, el rubio sonrió satisfecho, le encantaba ser obedecido, se le acercó, oh Salazar ¡Iba a besarla! Lo siguiente que sintió fue un gran animal abalanzándosele encima y tumbándola de lado de su asiento, los gruñidos de un gran perro azul agazapado sobre sí misma, el incidente del sauce llegó a su mente de golpe intempestivamente, se quedó estática por unos segundos.
– ¡Kenina basta!- gritó más que escandalizado, y enojado la haló del collar negro como la noche, tan bruscamente, que llegó a lastimarla, Pansy salió de su ensoñación.
– ¡Nunca vuelvas a hacer algo como eso, joder!- le regañó ante la estupefacción de sus compañeros de casa y del resto del alumnado y profesorado, todo se había vuelto repentinamente silencioso.
Ginny observó algo bastante curioso, vaya, pobre hurón ciego, le hacía mejor gusto, lo suficientemente bueno como para buscarse a una novia más bonita, debía estar desesperado luego de haber deshecho su trato con Herms, eso lo explicaría todo, incluso recurrir a medidas tan drásticas como buscarse a una sucia arpía como esa, observó como Draco ayudaba a Parkinson a pararse y a acomodarse de nuevo en su asiento, él se sentó junto a ella, seguramente preguntándole si estaba bien.
–Estoy bien Draco, no pasó nada grave, pero tampoco quiero que vuelva a haber oportunidad para que pueda pasar, por favor, saca a esa cosa de aquí, es tu mascota, puedes ordenarle que se vaya y hacer que vuelva después ¿Verdad?- preguntó al final con ojos llorosos y enormes, como cordero a punto de ser degollado.
–Kenina…- murmuró en voz baja, casi funesta –Ya la escuchaste, obedece- la quiper le miró con ojos increíblemente grandes y las orejas caninas agachadas, tan tristemente, que él tuvo que esforzarse por no mirarla, esa voz en su cabeza de nuevo le acosaba diciéndole 'Está alejándote de tu preciosa mascota ¿Lo ves? Es malvada, córrela a ella más bien', vio de nuevo hacia la mesa de los leones, tratando de apartar sus ojos de los negros de su amada criatura mágica y volvió a encontrarse con un par de orbes de oro líquido que centelleaban en el pleno de un fulgor lleno de enojo ¿Quién era ella? No lo sabía, pero le parecía preciosa, vió de nuevo al animal.
–Vete…- ordenó quedamente en un suspiro, el perro obedeció y se marchó chillando, pero no a la salida del Gran Comedor, más bien al tumulto de gente amontonada en la mesa de los Gryffindors y al llegar a un punto en que el rubio no podía verla, se transformó en un pequeño titi, que se subió al hombro de una iracunda Hermione, quien la recibió y asesinó luego al príncipe de Slytherin con la mirada sin que este pareciera enterarse.
Ese imbécil era un insensible ¿Cómo se le ocurría gritarle de esa forma a una criaturita tan adorable? Esa no podía ser una conducta natural, era indignante, se había atrevido a poner como prioridad a una homicida potencial, en vez de defender a una legendaria mascota mágica que le serviría con infinito amor y fidelidad hasta el día de su muerte, y la había mirado como si jamás lo hubiera hecho, como si no supiera quién era, haciéndose el estúpido ¡Dos veces! Definitivamente, ese hurón había vendido sus últimas neuronas útiles en algún punto del Callejón Knockturn, era inconcebible lo que hacía, deseaba estrangularlo, pero no podía, si lo hacía seguramente la apresarían por violencia contra los animales, acarició la cabecita peluda de Kenina con delicadeza y esta se abrazó de su cuello, sus ojos se clavaron con gran enojo sobre Draco, que volteó a verla al sentir una opresora mirada sobre su persona, se sorprendió al ver a la quiper tan familiarizada con la pelirroja y repentinamente percibió el abrazo de Pansy como algo frustrante y sin gracia ¿Qué le estaba pasando? Se deshizo del agarre de su nueva 'casi prometida' y se puso de pie con expresión estoica.
–Te espero afuera preciosa- le dijo a la azabache y le dedico una sonrisa altiva tratando de fingir que no sucedía nada fuera de lo común, giró la vista a su amigo, que como siempre estaba a su diestra y Astoria pudo ver un reflejo extraño, en ese movimiento, la luz había conferido a los ojos de Draco un tono rosa que se mezclaba con rayas amarillas, y luego el efecto había desaparecido ¿Estaría imaginando cosas? ¡No! Ella sabía bien que no era su imaginación, o al menos lo supo cuando su corazón le transmitió un fuerte latido, era todo el sentido literal de una gran corazonada, eso debía ser, estaba hechizado, ahora estaba totalmente segura.
–Te acompaño Draco, quiero que me ayudes a conseguir algo que planeo darle a Luna como sorpresa durante el baile de navidad y como lleva tiempo quiero planearlo con todo y una bonita velada- espetó Theodore, poniéndose de pie y disculpándose con las chicas por dejarlas solas, para luego seguir a su amigo.
– Bien, Habla Nott- sonrió con petulancia – ¿En qué necesitas mi maravilloso consejo?- inquirió con sorna.
–Nada de eso Draco, eres mi amigo, así que voy a serte franco, creo que algo va mal contigo ¿Cómo se te ocurre querer casarte con Pansy?- inquirió acercándose y hablando en voz baja.
– ¿Qué tiene de malo que quiera casarme con ella? Además, no puedes interferir en una decisión que ya está tomada, así como yo no interfiero en tus decisiones Theo- respondió con una ceja alzada y tono áspero, la chica en cuestión salió en ese momento.
–Pansy- le habló Theodore con brusquedad, molesto como pocas veces – En este momento vas a explicarme cómo le diste filtro de amor a Draco…- exigió, el rubio frunció el ceño.
–Ella no me ha dado ningún filtro Theodore ¿Pero en qué rayos estás pensando?- exclamó airado.
–Por supuesto que no he hecho nada de eso, no sé qué clase de amigos te gusta tener Drake, pero no puedo soportar que cualquier amistad tuya me insulte de esta manera, en ese caso, prefiero no tener nada que ver contigo- espetó haciéndose la ofendida y con expresión de cachorro herido, la verdad era que estaba nerviosa ¿Se le habría pasado la mano con la dosis de poción? Mierda.
A las espaldas de Pansy, Hermione salía del comedor sin compañía de nadie, había aprovechado un descuido de Harry, Ron y Ginny, quienes hablaban sobre Quidditch, para escapar y tener algo de soledad durante esa hora libre antes de su clase de Runas Antiguas, necesitaba pensar, la única presencia que le era amena era la de Kenina, que seguía prendida de su cuello, pasó y vió de reojo al trío de serpientes, apartó la vista sintiéndose ofendida.
– ¡Por supuesto que lo hizo Draco no seas idiota! ¡Hasta ayer la odiabas fervientemente, querías asesinarla con tus propias manos y hoy dices que vas a casarte con ella ¿Qué no te das cuenta de lo absurdo que es? Por Merlín!- la leona se quedó estática al escuchar el grito furioso de Theodore, unos niños de primero que estaban acercándose retrocedieron instintivamente y la vieron, ella les hizo seña para que se alejaran, los pequeños obedecieron nerviosamente, la Gryffindor clavó sus ojos en el rostro de Draco, que lucía enojado y aparentemente más alto de lo normal, la pequeña monita se desprendió de ella y descendió transformándose en un perro nuevamente, el rubio miró en dirección a su persona al percibir el movimiento y sus miradas se encontraron, él se quedó embelesado con ella y dejó de prestar atención a su amigo y su aparente novia.
– ¡Draco no permitas que me hable de esta manera!- exclamó Pansy con tono de indignación, joder, necesitaba sacarlo de allí y distraerlo hasta que firmaran aquel listado de una maldita vez, el aludido volteó a mirarla con expresión de estar saliendo de una ensoñación y la leona pudo ver aquel extraño brillo rosa rayado de amarillo ¿Qué era eso? La azabache volteó para poder descubrir qué era lo que lo distraía tanto, su sangre se hizo fuego dentro de sus venas y el impulso asesino que llevaba consigo casi la dominó en un instante.
– ¡¿Qué demonios es lo que estas mirando maldita basura sangre-sucia?!- gritó, algunos alumnos que estaban saliendo del comedor se quedaron viendo y otros caminaron rápidamente y a hurtadillas para no quedar inmersos en aquella desaforada sarta de gritos histéricos, Kenina comenzó a gruñir y el molesto dolor en el omoplato de Draco se hizo más insistente.
– Parkinson, puedo ver a donde se me de la gana y por si no lo notas, es obvio que vengo a devolver a Kenina con su dueño- mintió, la verdad no sabía por qué se había quedado allí, idiotizada al encontrarse con los ojos gélidos del Slytherin, pero tampoco iba a cometer la idiotez de decir algo como 'Es que estaba admirando la belleza congénita de los Malfoy'.
–Así que si pudieras comportarte…- agregó fríamente, de algo había servido pasar tanto tiempo con el rubio, había aprendido a imitar mínimamente aquellas expresiones duras y heladas, y eso ya era algo, se acercó con la quiper caminando a su lado, con el ceño ligeramente fruncido, la criatura se negaba a abandonarla.
–Kenina…- le llamó por lo bajo, con tono amenazante, rápidamente, sin que él mismo pudiera distinguir cómo, los ojos del gran perro se tornaron dorados y su pelaje se hizo color ladrillo.
– ¿Pero qué…?- la estupefacción del rostro de los Slytherins y la leona era evidente, Pansy se acercó a ella como una fiera, sin fijarse en ningún tipo de detalles, Astoria salió y en cuanto vió aquello, se espantó ¡Mierda, el encantamiento de Fátum estaba revirtiendo la lealtad de la antigua bestia de Norna! Pero claro, era lógico, el deber de su amigo era cuidar a la chica y si él no lo hacía, lo haría aquella particular mascota en su lugar.
–Pansy detente, es peligroso lo que haces…- advirtió la princesa de las serpientes mientras se acercaba a ellos.
– ¡Cállate estúpida entrometida, ahora mismo acabaré con esa asquerosa!- exclamó conteniéndose un poco de gritar, suerte que McGonagall no estuviera allí todavía.
–Pansy es suficiente…- el dolor en su omoplato se estaba haciendo infernal, se agachó tratando de respirar mejor, sentía que quería partirla en dos si con eso lograba hacerla callar, era como si de un momento a otro la voz de la chica le aturdiera y fuera fuertemente repudiada por sí mismo, desde lo más hondo de su aristocrático crisma.
–Greengrass, mejor no te metas- le murmuró seriamente la leona al notar como Pansy sacaba su varita, Theodore hizo lo mismo a espaldas de la azabache, atento a cualquier intento de la serpiente y mirando de reojo a su amigo.
–Malfoy ¿Estás bien?- preguntó por puro instinto, el rubio la miró con ojos enfebrecidos y ahí si, aquel brillo extraño había pasado a ser su color de ojos, rosa pálidos, con líneas entretejidas amarillas, el príncipe de Slytherin comenzaba a sudar frío, la princesa de las serpientes trató de acercarse, pero Hermione no se lo permitió.
–No te muevas, es más seguro deshacernos de Parkinson primero- espetó al notar que Pansy apuntaba a ellas con la varita, la quiper no dejaba de gruñir con furia.
– ¡Cierra la boca estúpida arrastrada!- gritó histérica –Ni siquiera te atrevas a acercarte más- advirtió por lo bajo al notar como la pelirroja trataba de dar pasos cortos hacia Draco.
–No eres más que basura, un estorbo, dijiste que venías a devolver a esa sucia bestia, ya lo hiciste, ahora lárgate- espetó amenazante, su furia era incontenible, gracias a Merlín el efecto de la poción no acababa, así podía hacer lo que quisiera y Draco no se enfadaría, o eso pensaba ella.
–Pansy, deja de gritar…- ordenó peligrosamente calmo, fue ignorado de nuevo.
–Ya fue suficiente de ti, sino aprendiste tu lección, puedo repetirla, pero esta vez, no cometeré el error de dejar que salgas viva- le apuntó directamente –Maldita zorra trepadora de- espetó, pero fue interrumpida.
– ¡Cállate de una jodida vez Parkinson!- el grito de Draco la asustó –Te dije que quería silencio porque me dolía la cabeza y tu voz es tan irritante que me hace querer matarte aquí mismo, y por supuesto que eres tan estúpida que pareces no entenderlo- espetó con voz más baja, pero igualmente gélida, la aludida volteó a verlo, olvidándose de las chicas a sus espaldas, el rubio se irguió forzosamente y Kenina volvió a ser azul y de ojos negros.
–Pero Draco…- murmuró con semblante pálido –Esa sangre-sucia…- ya Hermione a esas alturas estaba más que harta, deseaba asesinarle ella misma ¡No soportaba más sus insultos! Una cosa era que la llamara sangre-sucia, eso no le importaba, de hecho ya no lo era, pero otra muy diferente era soportar ser llamada zorra y arrastrada.
–Ya tuve suficiente de ti, Parkinson…- murmuró acercándose a donde estaba la azabache mientras sacaba su varita –Aquí la única zorra arrastrada eres tú- espetó.
–Y esta vez no cometeré la equivocación de dejar que me ataques por la espalda…- Theodore sonrió de lado, Astoria también lo hizo y desenfundó su varita siguiendo el ejemplo de la pelirroja.
–Parkinson…- se acercó la rubia con voz mortalmente melosa – ¿Sabes? Draco es como mi hermano, lo considero de mi familia…- frunció el ceño con odio puro brillando en sus pupilas, dio otro paso.
–Nadie se mete con mi familia…- advirtió, el rubio se sentía mareado ¿Qué coño estaba pasando y por qué sus amigos apoyaban a esa chica de Gryffindor de quien no sabía ni el nombre? ¿Por qué la voz de esa muchacha le era como bálsamo angelical para sus maltratados oídos? Se sentía realmente desorientado, hasta el punto de desear caer en la completa inconsciencia, Pansy no se giró a encararla.
–Draco…- le miró, él también lo hizo, entonces lo comprendió, algo estaba haciendo que la poción perdiera efecto, debía sacarlo de allí y hacerlo beber más –No dejes que me traten así… Ellos no pueden hablarle tan majaderamente a la futura señora Malfoy…- dijo con un puchero adorable, algo pareció hacer click en la mente de Hermione ¡Esa tramposa de verdad había hechizado a Draco y el muy idiota había caído fácilmente! Su bestia interior pareció alebrestarse en su pecho con un rugido potente y atronador, frunció su entrecejo hasta casi parecer que iba a saltar sobre la chica, su vena cruel y posesiva palpitó con fuerza en su sien, el colgante el pecho del rubio se hizo helado, descargando corrientazos certeros pero casi imperceptibles.
–Yo…-balbuceó el rubio sin saber exactamente qué decir, una batalla entre la maldición y la poción librándose en su fuero.
–Parkinson…- le llamó, ella pareció recordar lo que había dejado pendiente, rayos, sería complicado escapar, la única manera era convencerlo a él para que se fueran del lugar y rogar por tener suerte, se giró con el ceño fruncido para encarar a la Gryffindor, Hermione la miró con expresión fiera y pudo notar para su sorpresa, como los irises de la chica se habían vuelto de un ámbar amarillento tan vivo y claro, que parecía que estuviera mirando a los ojos de un gato.
–Acabas de cometer uno de los errores más grandes de tu vida- sonrió con malicia ¿Esa sangre-sucia podía sonreír así, como una Slytherin en vez de Gryffindor? Aparentemente.
–Te explicaré algo muy importante y trataré de ir despacio para no fundir las pocas neuronas que flotan dentro de tu cabecita ¿Sí, querida?- comenzó con aire siniestro.
– ¿Ves esto?- le mostró su muñeca izquierda –Quiere decir que he dejado de ser una mestiza, de hecho en estos momentos, mi sangre es tan limpia como la tuya y en una semana, será tan pura como la de un Malfoy…- Draco alzó una ceja y se acercó sin que ninguna lo notara, Astoria fue a su lado junto con Kenina, el rubio vió con gran estupefacción aquello, vaya, así que la chica era una hija adoptiva de las Banshees y ahora pertenecía a alguien más de manera irreparable, se sintió repentinamente dolido y en su mente la idea de que no tendría ninguna oportunidad de conquistarle le causó una severa crisis de irritación que trataba de refrenar con todo su autocontrol, vio de nuevo la muñeca marfil de la pelirroja, esos colores… los recuerdos de algunos trozos de textos antiguos llegaron a su mente.
"Un mago o bruja, o muggle en caso de que lo sea y posea gracia ante Dezthio, al ser adoptado por una honorable Banshee poseerá con el tiempo debido una sangre tan pura como la del heredero original, aquel que debía ser tocado por la veladora de la muerte…"
"Si un mago o bruja de cuna muggle, o un muggle en cuestión, es tocado por dos Banshees diferentes, el encantamiento de Fátum revelará a su pareja predilecta, aquella elegida por Dezthio, que escribe todo en su libro y ordena su cumplimiento dejando como encargada a Fátum, su más fiel servidora, y guía de las obedientes fatas, y unirá sus destinos de forma inevitable e irrevocable, hasta que uno de ellos muera…"
"Cuando un anillo de Dezthio es obligado a romperse, el poder del encantamiento, se vuelve a una maldición aun más terrible que la muerte, asesinando a ambos violadores de la poderosa unión, con el poder destructivo y oscuro de Ananké, la que sirve al Señor del destino…"
El gemido cargado de dolor de Draco los sacó a todos del transe en que se habían sumido durante el momento de espeluznante tensión entre la leona y la serpiente, el rubio se apoyaba en la pared con la respiración agitada y una mano en su cuello, le dolía, quemaba, una zona de su piel estaba ardiendo y sentía que el resquemor radiaba al resto de su cuerpo.
– ¡Draco!- chillaron Pansy y Astoria, al mismo tiempo que Theodore también clamaba por su amigo.
– ¿Malfoy qué te pasa?- cuestionó Hermione asustada, llegando a su lado.
– ¡Apártate bastarda, no lo toques!- le gritó y luego la empujó una histérica y preocupada Pansy.
– ¡No Parkinson, tú quítate del medio!- gritó una enfurecida Gryffindor, que arremetió contra la azabache casi tacleándola, el rubio se dejó caer de rodillas –Vuelve a tocar lo que es mío y yo misma te arranco la garganta- le amenazó con una voz que no parecía suya, en un intenso gruñido que a las claras dejaba notar su furia visceral.
–Theodore, ayúdame a llevarlo a la enfermería- pidió una desesperada serpiente rubia, que había decidido ignorar el momento de posesividad de la pelirroja, el castaño asintió, ambos ayudaron a Draco a pararse.
–Yo me encargaré de él- chilló Pansy en un arrebato, en que empujó a la Greengrass menor y se abrazó al muchacho, el rubio se sacudió bruscamente echándola al suelo, sentía que el toque de esa chica le quemaba y le producía arcadas ¿Pero qué era eso? No sabía qué sucedía, menos entendía por qué no podía tocar a su nueva novia, la Slytherin lo miró con ojos entornados y obnubilados en pánico ¿Qué había salido mal? ¡Se suponía que el efecto duraría veinticuatro horas, pero no habían pasado ni catorse! La situación se le estaba saliendo de las manos, el rey de las serpientes amenazó en un tambaleo con desmayarse, Theodore lo sostuvo a penas conteniendo su peso.
– ¡Malfoy!- el grito ahogado de Hermione precedió a su arranque de pánico, la leona se colocó frente a él y llevó una de sus pequeñas manos al pecho de la serpiente, la otra la puso sobre la del rubio y la retiró del cuello masculino, empalideció estrepitosamente.
–Merlín…- susurró quedamente, aterrorizada por aquella atroz visión:
En su enrojecida piel de alabastro había marcado un perfecto círculo, así como el de su muñeca, pero en borgoña y ámbar amarillento, y del mismo, por sus bordes, comenzaba a desprender sangre como si fuera sudor, pudo ver en su propia mano izquierda un rastro rojo, entonces notó que el anillo en su muñeca estaba en iguales condiciones que el del cuello del joven Malfoy.
Astoria se mantenía paralizada, Merlín ¿Qué hacía? No tenía la más mínima noción de cómo actuar, ella era una de las herederas Greengrass, una heredera de las antiguas fatas, su trabajo era conocer los designios de Dezthio, interpretarlos y saber qué hacer en casos extremos, y ese era un caso extremo ¡Pero es que desde hacía tres generaciones que los integrantes de su familia no tomaban su iniciación en ese camino! Kenina, que se mantenía junto a ella, repentinamente salió de su transe de inmovilidad absoluta y la empujó suavemente hacia ellos, vio como Pansy se ponía de pie y la criatura saltó frente a ella para impedir que se acercara otra vez, la rubia observó el comportamiento del animal ¡Eso era!
–Theo suelta a Draco- ordenó con voz autoritaria la princesa de Slytherin.
–Pero si lo hago va a desplomarse- exclamó en rebatimiento.
– ¡Hazlo de una vez, Nott!- soltó en un grito, los estudiantes se conglomeraban espantados en un círculo para rodearlos en un intento de ver qué sucedía sin atreverse a tomar acción, pero ninguno de ellos les prestaba atención, el cuerpo de Draco se hizo hacia adelante a causa de la inercia ejercida por la fuerza de la gravedad, Hermione atinó a atajarlo y dejarse caer lo más suavemente que pudo, con él recostado en su pecho.
–Granger, si aprecias tu vida, te comprometerás ahora mismo con mi hermano- exclamó sin acercarse, no podía, no debía.
– ¡No!- el grito de Pansy la alteró todavía más, esa zorra era una desvergonzada, tenía suerte de que Hermione tuviera que encargarse del rubio primero.
– ¡Estás loca Greengrass!- exclamó una desesperada leona, Harry, Ginny y Ron, junto con Luna y Neville trataban de hacerse espacio entre la conglomeración de gente.
– ¿Entonces prefieres morir desangrada? Mira lo que está pasando, por Morgana, esto va a acabar con ustedes y Draco ni siquiera ha formalizado nada con Parkinson ¿Pretendes morir y llevártelo a él también? - inquirió nerviosa y con voz trémula, estaba desesperada hasta sus límites, sus ojos comenzaban a empañarse de lágrimas de miedoe impotencia.
–Hermione, sé que no quieres, pero ambos podrían morir si dejas que ese círculo se rompa, si sigue así, va a convertirse en una maldición asesina y ninguno de los dos podrá librarse de ello- le exclamó Theodore, ya no podía controlar más sus nervios, él que se mantenía siempre tan calmo, estaba aterrado ante el cuadro que presenciaba.
– ¡Hermione, no lo hagas!- gritó un desesperado Ron – ¡Seguro es un engaño, esas cosas en realidad ni siquiera han de existir!- exclamó tratando de abrirse paso.
–Ron deja de interferir- le gruñó una consternada Ginny, que halaba a su hermano para evitar que avanzara.
Harry solamente se abría paso mientras miraba a su casi hermana rodeada por un pequeño charco de sangre que comenzaba a formarse a su lado, fruto de la mezcla del cáliz de vida de ambos jóvenes, que caía y se acumulaba en el pétreo suelo, el alma se había escapado de su Elegido cuerpo de héroe de guerra, y bajó al inframundo cuando la ambarina lo miró como preguntándole qué debía hacer y retiró la mirada dos segundos después.
–Malfoy… Mantente despierto…- musitó al rubio recostado en su pecho –Si te mueres ahora no podrás ir al cielo de los hurones, y posiblemente tampoco te quieran recibir en el infierno, vamos…- sus ojos escocían con tanta fuerza que parecía que iban a derretírsele, unas cuantas lágrimas escaparon ante el descomunal abatimiento que la embargó, los ojos todavía rosa-amarillento del Slytherin la observaron sin verla, entrecerrados, el rubio casi no respirada, en un momento de desesperación y desquicio absoluto se abrazó con más fuerza a él ante la mirada de los aterrados e incrédulos estudiantes.
– ¡Déjalo sangre-sucia!- se escuchó el grito de una enloquecida Pansy, una mano se posó en el hombro de la chica antes que Kenina se le lanzara encima y esta volteó a ver con el ceño fruncido, empalideció pero le sostuvo la mirada.
–Váyase ahora mismo a su sala común, luego me encargaré de usted señorita Parkinson- espetó secamente Snape, quien había podido llegar a donde ella estada, el profesor fijó sus ojos en el resto de los estudiantes.
–Si no se retiran ahora, descontaré trescientos cincuenta puntos a cada casa y estarán todos castigados por lo que quede del año escolar…- advirtió, los jóvenes se quedaron inmóviles por unos segundos sin emitir sonido, dejando como único ruido el frágil llanto de Astoria, hasta que sus cerebros parecieron procesar la orden y se dispersaron en desbandada con mortal rapidez, solo quedando cuatro leones y una Ravenclaw, además de Theodore y Astoria, como espectadores, a quienes Severus no les dedicó atención.
– ¡Profesor Snape!- gritó una desesperada Astoria mientras Pansy se iba escabullendo a paso lento, maldiciendo y jurando por lo bajo una enorme venganza en vista de los patéticos resultados de su maltrecho plan.
– Explíqueme qué sucede y porqué hay tanta sangre en este lugar y usted señor Nott, ayude a Granger a llevar al señor Malfoy a la enfermería y que Pomfrey los atienda a ambos- ordenó con calma.
–No puede moverlo, podría morir si lo hace, y la única que puede tocarlo directamente es Granger- los ocho pares de ojos se posaron en ella, la aludida miró a la rubia serpiente y a Snape.
–Vamos Hermione, esto no es solo por él…- dijo con voz suplicante dejando salir gruesas lágrimas, la ambarina observó a sus amigos, todos allí parados, expectantes, la sangre fluía de sus venas y de las de Draco sin parar y comenzaba a sentirse cansada, realmente cansada, la lucidez comenzó a perderse de su mente y por un momento, las palabras de la princesa de las serpientes sonaron como una profecía, como la irrefutable verdad, observó al rubio semi-inconsciente sin verlo y acarició la mejilla del muchacho, dejando un rastro sanguinolento en su impoluto rostro, se le acercó despacio, dispuesta a hablar a través de su último resquicio de razón.
–Malfoy…- susurró para el rubio, que apenas lograba hacer un esfuerzo casi inútil por enfocarla, la expresión melancólica del Slytherin la hizo recordar el día en que se habían quedado dormidos en el estudio privado de Malfoy's Manor y sintió que se transportaba a ese momento.
–Draco…- susurró quedamente, se le acercó otro poco, el rubio con la poca fuerza que sentía que trataba de huir de su cuerpo, se abrazó a ella, como si se aferrara a su propia vida, y es que de alguna manera así era, ella le hizo apartar un poco el rostro y lo miró como si fuera lo único importante en el mundo.
–Más te vale ser un buen prometido, sino voy a castrarte sin magia y sin anestesia…- murmuró recordando el momento en que él había amenazado a Greyback pensando que era Zabini, le sonrió en una mueca que la hacía parecer ebria y acabó con la distancia entre ellos, besándolo castamente, con un muy delicado roce de labios.
Sintió algo cálido presionando delicadamente su boca y no pudo sino sentirse aliviado, el dolor se estaba yendo, ya podía ceder a la inconsciencia y vivir para contarlo, lo sabía, algo en lo más profundo de su ser se lo decía, así que se aferró con toda la fuerza que pudo a ese cuerpo cálido que lo rodeaba tan suave y dulcemente, no sabía quién era, pero sabía que era una mujer, y esa mujer tenía que ser suya, sino, más le valdría morirse allí mismo, en ese preciso instante.
La sensación de aquel beso era mágica, cálida, tierna, era simplemente todo y nada a la vez, podía percibir como su muñeca ya no goteaba persistentemente y como Draco se aferraba a ella con todavía más fuerza que anteriormente, aquello le parecía sencillamente perfecto, pero eso no podía ser más que una ilusión, un sueño muy realista, en que los besos de ese hombre en particular, le hacían sentir que no había nada más maravilloso en todo el universo, entonces la realidad comenzó a chocar contra los rincones de su mente y a hacerse eco ¡Estaba besando a Malfoy! Y vaya que se sentía muy bien ¡Pero es que eso estaba mal! Y le encantaba aunque fuera una aberración, así que no le importaba tener que pisar el inferno a cambio de guardar ese momento en sus memorias eternamente, se separó lentamente de él y pudo percibir que sus fuerzas terminaban de extinguirse, lo último que pudo ver fueron aquellos ojos helados como témpanos, pasar de rosa-amarillento a gris glacial de nuevo, sonrió ligeramente con satisfacción sobrehumana y cedió ante el mundo de Morfeo, yéndose de espaldas, ambos yacieron desmayados en el suelo, Draco sobre Hermione, respirando rítmicamente, con sus corazones latiendo a un mismo compás.
Había despertado hacía apenas algunos minutos y sentía que le dolía el cuerpo, no recordaba nada, pero entre Astoria, Luna y Ginny se habían dedicado a contarle detalle a detalle lo sucedido el día anterior, mientras Harry y Ron esperaban fuera de la enfermería, ya que como eran pacientes delicados, Draco y ella no podían ajetrearse demasiado, la cabeza le daba vueltas ¡Había pasado todo el día y toda la noche en la enfermería! ¡Se había comprometido con Malfoy! O algo así ¡De nuevo! ¡Lo había besado! Santísima Circe, no podía creerlo, todo debía ser una broma de muy mal gusto, lo único que podía creer era que había terminado por pelear con Pansy y que la había puesto en su lugar, es que la muy arpía ya llevaba tiempo colmándole la paciencia hasta límites sobrenaturales, pero de allí a lo demás… Era simplemente una locura.
–Estamos hablándote muy enserio Hermione- decía Luna tratando de convencerla –Parece que los wrackpurts no dejan de susurrarte al oído para que no confíes en nosotras, pero no te preocupes, enseguida traeré algo para ahuyentarlos- le sonrió cálidamente.
–Por ahora solo trata de creernos ¿Sí?- pidió tranquilamente, Ginny y Astoria la veían expectantes.
–Pero es que simplemente es ilógico todo lo que me dicen- musitó incrédula y con voz extrañamente aguda.
–No todo debe tener lógica o sentido en la vida Herms… Lo sabes muy bien…- le dijo suavemente Ginny.
–Escucha Hermione… ¿Puedo llamarte así?- la aludida asintió –Bien… Nosotras- se señaló y también señaló a las otras dos chicas –Estamos dándote los detalles de lo ocurrido, pero es tu decisión creernos o no, sin embargo, tarde o temprano te darás cuenta de que hablamos con la verdad, pero por ahora… Gracias…- sonrió cándidamente.
–Si ni lo hubieras hecho, probablemente Draco estaría muerto… Salvaste la vida de ambos actuando ilógicamente ¿Sabes? Y creo que a pesar de que eso no tenga sentido, ha sido lo mejor…- palmeó suavemente su rodilla y se paró.
–Veré si ya el bello-hurón-durmiente se ha dignado a honrarnos con su presencia- musitó sarcásticamente y se encaminó al fondo de la enfermería, al llegar allí vio a Theodore sentado en una silla junto a la cama de Draco, leyendo un libro, se sintió decepcionada al ver que su hermano aun no despertaba.
–No debes preocuparte…- murmuró el castaño sin abandonar su lectura –Es un orgulloso Malfoy, y los Malfoy no mueren tan fácilmente- la miró y le sonrió con condescendencia, como cuando un hermano mayor consuela a su pequeña hermanita que se ha raspado una rodilla, Astoria le sonrió tristemente y se sentó al borde de la cama, se sentía culpable por no haber podido hacer nada.*
–Harry, esto no puede estar pasando… ¡Merlín! ¡Hermione comprometida con Draco Malfoy! ¡El elitista, prepotente, vil, despiadado, exmortífago, descerebrado y oxigenado Draco Malfoy!- musitaba por lo bajo un azorado Ron.
–Lo sé, pero no podemos hacer nada, Herms debe decidir por su cuenta, en ese instante estaba muy mal y nosotros no podíamos interferir, eso solo fue un momento de desesperación y falta de razón por su parte, seguramente ahora que se recupere totalmente y que Malfoy despierte, aclararán todo y será como si no hubiera pasado nada- argumentó tratando de convencerse a sí mismo de que así sería, porque si era sincero, tenía el extraño presentimiento de que ese compromiso realmente iría más allá de las palabras y no se quedaría solo en eso.*
– ¡Draco!- gritó con un chillido una emocionada y totalmente feliz Astoria, por fin había despertado, luego de casi cuarenta horas de inconsciencia, abría sus ojos de nuevo, su semblante era más pálido de lo normal y bajo sus ojos se delineaban ojeras poco profundas, se veía agotado a pesar de todo el tiempo que había estado durmiendo, el rubio miró a todos lados moviéndose perezosamente.
– ¿Dónde…?- balbuceó, sintiéndose desubicado.
–Estás en la enfermería…- la voz de Luna se dejó escuchar a espaldas de Theo, los dos Slytherins le hicieron espacio para dejarla pasar.
–Parece que Pansy Parkinson te dio 'amortentia' y estuviste a punto de firmar la lista del Ministerio para oficializar tu compromiso con ella- Draco frunció el ceño, solo escuchar aquello le había causado tanto coraje que se había olvidado del malestar.
–Esa zorra inútil…- musitó sentándose rápidamente e ignorando el dolor en todo su cuerpo, su garganta se sentía seca y su boca pastosa, tenía sed, algo le hizo darse cuenta del detalle más importante – ¿Pero por qué demonios estoy aquí?- inquirió.
–La 'amortentia' no pudo haberme dejado en este estado- espetó.
–Así que tú tampoco recuerdas nada…- dijo irónicamente Theodore –Hermione está igual…- le mencionó y sonrió pícaramente.
– ¿Quién?- cuestionó escuetamente.
Luna lo notó a pesar de que Theodore y Astoria habían reído un poco con ello, Draco no parecía estar de broma, el rubio simplemente decidió obviar el tema y asegurarse de escuchar con atención la historia detallada, necesitaba recordar, sentía que había un vacio en su pecho que no se llenaba con nada, y no pertenecía a la ausencia de Lucius o de Narcissa, lo había sentido desde que había despertado la mañana anterior al altercado con Pansy, antes que todo se volviera un desastre caótico e infernal.
–Bueno Draco, todo comenzó anteayer por la mañana- empezó a relatar el castaño luego de que Luna carraspeara suavemente –No debes recordarlo, pero buscaste a Pansy y la sentaste contigo en la cabecera de nuestra mesa en el gran comedor…- su relato se extendió por unos cuantos minutos, en que detalló todo incluso con efectos y epítetos, mientras el príncipe de Slytherin se contenía para no interrumpir.
– ¿Ahora qué piensas hacer Draco?- preguntó una suspicaz Ravenclaw al ver la expresión seria del Slytherin.
–Solo tengo una pregunta- dijo – ¿Quién es esa tal Hermione?- preguntó, sus compañeros de casa le vieron con una ceja alzada, sonrió con altivez pensando que era una broma.
–Vamos Draco, no te portes como idiota- le sermoneó Astoria –Sé que estabas molesto con ella, pero tampoco finjas que no sabes quién es Hermione Granger…- musitó.
–Amigo no está bien que seas tan odioso con tu nueva y flamante prometida- secundó Theodore.
–Draco…- el rubio fijó su vista en ella –Tú estás hablando en serio ¿Verdad?- le habló con tono apesadumbrado, él frunció el ceño ¿Pero de quién demonios le hablaban y como es que esperaban que creyera que se había comprometido con una desconocida? Al menos Luna parecía tratar de decir la verdad, por raro que fuera ella estaba siendo más racional.
–Sí Luna, hablo enserio, ahora dime ¿Quién jodidos es esa Hermione Granger y hasta cuando seguirán con esta patética broma?- preguntó con semblante tan duro, que ninguno de ellos fue capaz de responder el momento, ya no había dudas, Draco enserio no podía recordar a la leona.
Bien, por hoy esto es todo, la verdad no es lo suficientemente largo como para compensar un poco mi ausencia, pero creo que es mejor así, temo que alargando mucho este fragmento de la historia pueda echarlo a perder, además, así el cap que viene será más interesante jeje
Ya lo saben pero igual se los digo, si quieren preguntar, comentar, hacer criticas constructivas, sugerencias... Ahí abajito está la opción para comentarios :) Los esperaré con ansias :D
