Nota de autor: Frozen es propiedad de Disney y Cómo entrenar a tu dragón le pertenece a Dreamworks-

Mientras tanto, más allá lejos de Arendelle, de las altas montañas y cruzando un vasto océano; se encontraba una pequeña isla: la Isla de Berk, hogar de una civilización oculta para el mundo: vikingos. Durante trescientos años, desde que llegaron, combatieron con los temibles dragones, era un lugar en el que tenías que matar para sobrevivir.

No fue hasta que un joven vikingo llamado Hipo hizo lo que nadie hubiera imaginado: forjó una amistad con uno de ellos; con un Furia Nocturna, el más extraño de todos los dragones. Les demostró a todos en su pueblo que no eran bestias sanguinarias como siempre lo habían creído; sino nobles criaturas con las que podían convivir. Logró que la guerra acabara e hizo la vida mucho mejor.

Ahora el pueblo de Berk estaba preparándose para una gran fiesta: su fundación, que sería en cuatro días. La historia cuenta que los vikingos habían estado viajando desde hace tiempo buscando cuál sería su hogar, tratando de resguardar su valioso tesoro; éste era una base de una corona hecha de metal que le robaron a un peligroso dragón después de derrotarlo. Diferentes grupos se esparcieron hacia el norte, se establecieron en las bajas montañas y en diferentes islas; uno de ellos se asentó en donde ahora es Berk.

El jefe de la tribu de Berk, Harald, por haber sido quién acabó con la bestia, se quedó con la diadema metálica. Se creó la tradición de que en el festival, cuando hubiera un nuevo líder, esté la usara durante la celebración como señal de fortaleza y orgullo. Conforme fue pasando el tiempo, la tiara fue perdiendo su brillo; pero no con la misma velocidad que los metales comunes, como si se negara a perderlo. Durante los siglos, otros pueblos habían intentado robarlo, pero siempre fracasaban: ya sea por los fuertes guerreros que ahí residían o por nunca encontrarla. La corona estaba oculta, solo los patriarcas y los dignos de confianza tenían el derecho de saber donde estaba oculta (N/A: lo sé, no soy original).

Ahora, todo el pueblo, tanto vikingos como dragones, estaban preparándose lo que sería una gran celebración. El nuevo jefe de Berk: Hipo, debía llevar puesta la diadema todo el tiempo que durará la celebración. Hace ocho meses que él se convirtió en el nuevo líder de Berk, después de enfrentarse a Drago Manodura y salvar a los dragones. Pero su puesto tuvo un precio muy alto: su padre sacrifico su vida para salvarlo. En su funeral, Hipo confesó que temía no llegar a ser como su padre:

"¿Cómo te conviertes en alguien tan grande, tan valiente, tan entregado?, creo que sólo hay que intentarlo".

Jamás olvidaría ese momento, en el que comprendió que un líder siempre protege a los suyos y que no importa lo que pase o a quienes se enfrenten, siempre contarán con sus dragones.

-Hipo...-fue interrumpido de sus pensamientos por una voz dulce: era Valka, su madre -¿En que estabas pensando?

-Oh, en nada en especial, sólo en las cosas que tengo que hacer hoy. Ya sabes: solucionar peleas, arreglar cosas, fabricar monturas... ah, y evitar que los gemelos destruyan todo. Es demasiado agotador.

Ella sabía que estaba mintiendo, veía en la mirada de su hijo un sentimiento de tristeza y nostalgia; pero sabia que él no se lo contaría, así que decidió no insistirle.

-Sí, ya lo creo -continuando con la conversación- se que es difícil tener que soportar tanta presión, pero sé que tu podrás-. Hipo no quería seguir hablando del tema y rápidamente creo una excusa.

-Gracias...oye voy a dar un vistazo por la isla para saber que todo está bien ¿Sí? Ya vuelvo-. Con rapidez salió de su casa y fue a buscar a su fiel amigo Chimuelo. ¡Hey amigo!-llamó al dragón negro- ¿Quieres ir a dar un paseo?- El lagarto gigante se movió emocionado y dio unos pequeños brincos. Hipo se sube a él, el dragón abre sus alas y despega hacia el cielo.

Mientras va surcando el cielo, ve a la distancia a Berk, jamás se cansaría de verlo, pero ahora solo quería aislarse por un breve momento para descansar y reflexionar. Se sentía libre, se olvidaba de todos los problemas que tenía y solo disfrutaba del aire en su cara. Finalmente, después de un momento, llega al lugar que había descubierto hace tiempo.

-Bien Chimuelo, bienvenido otra vez a "Axila Lamida" -este hizo un gruñido de gusto y cayó rendido al suelo. -Se siente raro volver aquí, ¿no lo crees?-le pregunta el jinete a su dragón, quién solo le responde con un resoplido. Ahora que estaba solo (bueno, casi solo), sentía que podría aclarar algunas dudas que invadían su mente. ¿Podría llevar sobre su espalda a toda una aldea con vikingos y dragones? ¿Lograría que las demás tribus aceptarán a las bestias aladas como criaturas amigables y nobles? Pero sobretodo quería saber la respuesta a una pregunta: ¿Que había más allá de las montañas? Tenía el deseo de saber que tierras lejanas le faltaba por descubrir, lugares que ningún libro ha descrito ¿Será que podrá hallar nuevos dragones? ¿O solo encontrará nuevas formas de arriesgar su vida?

Mientras pensaba, oyó por detrás un rugido de dragón, lo conocía perfectamente: era de un nadder. Se voltea y ver que no es nadie más que Astrid, su novia, montada en su compañera dragón Torméntula. -Ja, sabía que te iba a encontrar aquí-dice gustosa la chica.

-Buenas tardes milady, ¿acaso me he vuelto tan predecible?

-Un poco, la verdad, sí- bromeando un poco con él- Deberías ir a Berk, un Gronckle se comió toda un cesta de pescado y el pescador empezó a discutir con el dueño, además que los gemelos prendieron en llamas a dos barcos.

Hipo dio un suspiro de frustración y se dejó caer al suelo quedando boca arriba. Después de unos segundo de silencio, le hace una pregunta a Astrid.

-¿Crees que hago un buen trabajo? Como jefe quiero decir.

-Claro que sí, haces tu mejor esfuerzo y todos estamos bien, eso es importante.

-Sí, lo sé, pero en ocasiones, siento que no tengo idea de lo que hago o lo que debo hacer. Desearía que alguien me aconsejará o entendiera lo que es cuidar de una aldea. Ojalá mi padre estuviera aquí- al pensar en eso, el sentimiento de tristeza lo estaba invadiendo profundamente; si lo hubiera salvado, le diría que hacer y cómo dirigir a su gente. Una lágrima estaba a punto de salir de sus ojos, pero se las limpió rápidamente.

-Oye-dijo su novia tranquilamente. Lo hace levantarse y verla de frente, - tú no tienes la culpa de nada, nadie sabía lo que iba a pasar. Estoico estaría orgulloso de ti por lo que has hecho, por Berk y por los dragones. Tal vez no encuentres a alguien inexperto como tú, pero tienes a tu madre y a Bocón, ellos son podrían ser tus consejeros y guiarte. Recuerda: no estás sólo-. Le da una tierna sonrisa y un beso en la mejilla.

Él le devuelve la sonrisa- tienes razón, gracias- dice ahora más tranquilo. Se incorpora hasta quedar de pie -bueno, es hora de volver amigo-dirigiéndose a Chimuelo. Se sube a su dragón y despegan nuevamente a su hogar con Astrid siguiéndolos. Ella tenía razón, solo tiene que intentarlo y dar su mayor esfuerzo en lo que haga, por el bien de su pueblo, aunque tenga que olvidar su sueño de conocer nuevos lugares.

Lo que no sabía era que después de todo, ese sueño pronto se haría realidad.


Perdón, ya lo sé, dos meses sin actualizar, no tengo perdón de dios. La universidad me ha mantenido demasiado ocupada, pero ahora que ya empezaron las vacaciones, trataré de actualizar lo más pronto posible.

Pasando a otro tema, tal vez incluya algunas canciones a través de la historia. Haré que algunos personajes canten, pero no todos porque sería un poco raro. No todos los episodios tendrán canciones, solo cuando el momento de inspiración me llegué.

Gracias por sus reviews, me siento bien al ver que a muchas personas les gusta. Dejen comentarios con sus opiniones y sugerencias.

Gracias. Les escribe Loto de hielo