Nota de autor: Frozen le pertenece a Disney y HTTYD es propiedad de Dreamworks


Ya de día en Berk:

Ese día era, sin duda, el peor en la historia. Un ladrón había robado la corona de la victoria de Berk, el valioso objeto que había sido resguardado durante siglos ahora estaba desaparecido. El jefe tribal Hipo estaba en el Gran Salón acompañado por Bocón y Valka esperando noticias, había formado equipos de búsqueda alrededor de otras aldeas e islas deshabitadas. Ese sujeto no podía desaparecer de la nada ¿o sí? Oyó llegar a sus amigos, rezaba a los dioses que hubieran capturado al ladrón o al menos tener información acerca de él.

-Ya buscamos en el Nido de dragones y en las islas del noroeste y no hay nada- informaron Astrid y Patapez.

-Yo busqué en la Isla de los marginados y en las islas del suroeste tampoco nada- dijo Patán.

-Y nosotros fuimos al norte y descubrimos algo- notificaron los gemelos.

Todos se sorprendieron y fijaron la mirada en ellos.

-¡¿Qué?!

-Que si llegas a meter una parte del cuerpo en agua fría se queda inmóvil por una hora- respondió Brutacio. Todos frustraron molestos.

-¿Y con respecto al ladrón?- preguntó molesta Astrid

-Ahh...Nop, no encontramos nada- contestó Brutilda.

Hipo se molestó ante las respuestas de sus amigos. Pero no se podía dar por vencido.

-Bien, descansen un momento, después seguirán buscando. Mientras esperaré a las tropas de mar por si llegan a saber algo-. Realmente estaba molesto, ¿cómo puede un extraño desaparecer de la nada? -¿Donde puede estar?- exclamó molestó

-No puede haber ido muy lejos- aseguró su madre- es imposible que haya escapado nadando sin que una persona o dragón lo encuentre.

-¿Qué tal si se escondió en la boca de un dragón?- formuló Brutilda. Esto hizo que todos rechazarán ilógica idea. -¿Qué? Podría ser.

Olvidando la ridícula teoría, el jefe empezó a pensar en el lugar de procedencia del ladrón. A juzgar por su aspecto y sus ropas, posiblemente era de tierras desconocidas.

-¿De donde será ese sujeto? Jamás había visto a alguien así.

-Ni idea. ¿Será de una isla que no sabíamos que existía?

-No lo creo. Tenemos registros de cada aldea que hay en el archipiélago, tanto las pobladas como las deshabitadas- contesta Bocón a la pregunta de Astrid.

-Sí pero de algún lugar salió. ¿Pero saben lo que más me sorprendió de él? Que hizo aparecer hielo; porque no hace tanto frío como para que se congelara la cueva- Hipo se detuvo un momento, pero luego se sobresaltó al considerar algo imposible: -¿Y si eso fue magia?

-Por favor no me hables de magia que esas cosas me asustan- le pedía temeroso Patapez

-¿Y que me dices de Gothi? ¿Ella no te asusta?- le pregunta Patán burlándose de él.

-¡Hey! Con ella es diferente, me espanta, pero ya estoy acostumbrado- le responde tratando de justificarse.

-Como sea- interrumpió el líder- no podría haber otra explicación. Creo que tendre que consultar a Gothi- tal vez ella podría saber las respuestas a sus preguntas.


En Arendelle:

En los pasillos del castillo, Anna caminaba de camino a los establos para reunirse con Kristoff. Ella le había informado antes de dormir que irían a ver el viejo estadio. Mientras iba de salida, apretaba los labios tratando de probar algo. Cuando llega con su novio él la mira extrañado.

-¿Qué haces?

-Trato de averiguar si puedo hacer que mi labial tenga sabor. Antes de salir me embarré un pedazo de fresa en los labios y trato de averiguar si hago que mis labios sepan y huelan a fresa- lo mira seductivamente-. ¿Quisieras probar?

Él no se esperaba eso, se pone nervioso pero ni duda-

-¡Sí!

La princesa se quita un poco de su labial y se lo embarra a su novio en los labios.

-Y...¿Qué te pareció?

-Eso fue trampa.

-Perdón, quise hacerte una pequeña broma- le da un beso fugaz pero tierno en las labios. -¿Me disculpas?

-Mmm... de acuerdo-. Ella le da otro beso aunque más largo. -Por cierto, tus labios si saben a fresa-.

Ambos ríen y se suben a Sven. Llegan a las puertas exteriores pero al momento de salir oyen llegar a Olaf.

-Hola Anna. Hola Kristoff. Hola Sven. ¿A donde van?

-Vamos a ir a ver un lugar

-¿Puedo ir?

-Claro que si Olaf.

-¡Yeihh!- y ante la respuesta de la princesa, el muñeco de nieve subió a Sven rápidamente con ellos. Al estar montado empezó a oler algo en el aire.

-Oye Kristoff, ¿comiste fresas?

A lo que Anna trató de esconder su risa con la mano. Después de decirle a su amigo que luego le explica, los tres (cuatro si se cuenta al reno) se ponen en marcha hacia su destino.


En Berk:

Era mediodía. En la cabaña de Gothi, en el punto más alto de la aldea, el joven jefe esperaba encontrar respuestas a sus preguntas ¿Quién era ese ladrón? ¿De donde provenía? ¿Porque robaría la corona y para qué la quería? Pero lo más importante: ¿Donde está? Finalmente llega la anciana.

-Gothi, dime por favor que viste algo.

Ella empieza a dibujar en la tierra tratando de explicar lo que había percibido. Bocón estaba a su lado para dar a entender lo que trataba de decir.

-"Ese forajido no es de arriba..."- la anciana lo golpea con su bastón -"del norte" perdón. "No pertenece al archipiélago, es de tierras desconocidas. Pero vi cosas extrañas".

-¿A qué te refieres?

-Ella dice que hay un espantapájaros...- lo vuelve a golpear-perdón, una mujer rodeada de nieve, una fuerte tormenta y ¿una trampa?-le pega- ¿un hocico?- otro golpazo- ah, una flor.

-Pero eso no tiene sentido ¿Qué significa todo eso?- Hipo estaba confundido, todas esas cosas que le había dicho Gothi no lograba entenderlas ¿Qué relación tenían entre ellas y con la corona?

-Dice que no puede explicarlas, hasta ella está desconcertada por eso- concluye el vikingo.

El joven agradece sus esfuerzos y sale de la cabaña. Ya sabe que el sujeto es de lugares nunca antes vistos, pero ¿donde podría estar? ¿Qué planea? ¿Qué estará haciendo ahora?


En Arendelle:

El día era cálido y acogedor. Habían pasado dos horas desde que Anna, junto con Kristoff y Olaf había llegado al estadio y al verlo no tenía buen aspecto. Las polvorientas puertas de la entrada se cayeron al abrirlas. El césped del campo estaba largo y frondoso, algo que el muñeco de nieve aprovecho para rodar en él y hace "ángeles de pasto". Mientras, los chicos probaban las gradas. Estas eran pedazos de madera que por el paso del tiempo estaban húmedas y frágiles; tanto que Anna al dar brincos desde su asiento casi cae si no hubiera sido por el montañés que la tomo del brazo a tiempo. Al inspeccionarlas detenidamente, unas estaban infestadas de insectos y otras de musgo.

Después de recorrer todos los asientos se sentían cansados y un tanto mareados. A la princesa se le ocurrió que para descansar fueran al palco donde se sientan la realeza y otros miembros importantes. Le avisaron a su amiguito de nieve por si no los encontraba, quién ahora se encontraba jugando con algunos bichos. Al llegar ahí se podía vislumbrar todo el lugar y daba una excelente vista al cielo, que ahora estaba azul y claro. Ambos aprovecharon el espacio que había sin los tronos o sillas para recostarse en el barandal. Anna pensó en lo mucho que tenía que informarle a Elsa.

-Vaya, si que este lugar necesita un arreglo.

-¿Un arreglo? Creo que es mejor demolerlo y construir otro -bromeó su novio.

-No lo creo. No hay suficiente tiempo y además Elsa no lo aprobaría -se había reído con la broma pero luego pensó en la posible razón del rechazo a la destrucción del estadio-. Mi padre estuvo aquí alguna vez.

-Oh. Lo siento no debí haber dicho eso.

-Esta bien. ¿Sabes? Se que con ayuda y esfuerzo, este lugar quedará increíble.

Así estuvieron dando sugerencias sobre la remodelación y unos posibles cambios e hicieron bromas sobre lo horrible que estaba el lugar. Anna siempre sonreía cuando estaba con Kristoff, junto a él sentía que su vida estaba brillante y completa. Pero se puso mal al saber que su hermana no sabía lo que era sentirse así. El montañés vio como su novia se entristeció de repente.

-¿Qué sucede? ¿Fue por algo que dije?

-No, no es eso. Es que me puse a pensar en lo felices que tu y yo somos juntos y me gustaría que Elsa también lo sintiera.

-Creí que a ella no le interesaba tener a alguien.

-Y no le interesa, pero no quiero que pase sola el resto de su vida.

-Si no está sola. Te tiene a ti.

-Si lo sé. Nunca la dejaré sola y siempre la acompañare, incluso cuando muera estaré ahí en espíritu. Pero si eso llega a pasar quiero que alguien este con ella para que llegue a completar su vida.

-Es lindo que quieras que Elsa tenga novio pero no puedes obligar a alguien a amar a otra persona -no es que él fuera pesimista, pero le preocupaba el pensar que Anna podía hacer algo que molestara a Elsa -¿Qué piensas hacer? ¿Hacer una lista de pretendientes para Elsa?

Inmediatamente Anna se emociono -¡Que gran idea!

-No espera. No me refería a...- pero la atolondrada princesa no lo dejó hablar.

-¡Eso podría ayudarla! Gracias, por eso te amo- y le da un beso fugaz. -Ahora vayamos por Olaf para irnos que se hace tarde-. Y antes de que se diera cuenta su novio, salió disparada por su amigo.

El chico dio un suspiro de frustración. Le gustaba aconsejar a Anna pero eso no fue una idea, ni siquiera una sugerencia. Solo esperaba que ella no hiciera algo que acabaría en desastre. Se apresuro para alcanzarla a ella y al hombrecito de nieve e ir de nuevo al castillo.


Y aquí esta otro capítulo. Gracias por los reviews, me emociona que les este gustando la historia.

La escena de los labios de fresa la saque de iCarly aunque la modifique un poco porque originalmente ella estaba probando mezclar un labio de piña y otro de coco para que supiera a piña colada y no sabía cuando crearon los labiales de sabor.

Además también cambie la parte en donde le embarra el labial a su amigo y este le dice que le lastimó el diente porque no creo que Anna sea lo suficientemente fuerte para lastimar a Kristoff.

Bien, pasando a otro tema. Planeo poner un opening y tal vez un ending para la historia. Me inspire en un fanfiction que me encontré aunque no recuerdo su nombre. En el siguiente capítulo les diré cuál es la canción.

Dejen reviews.

Gracias. Les escribe Loto de hielo.