Nota de autor: Frozen le pertenece a Disney y HTTYD es propiedad de Dreamworks


Días después en Berk:

Ya había pasado un tiempo y todavía no había información del ladrón. Hipo estaba agotado física y mentalmente. En los últimos días había ido en grupos de búsqueda alrededor del archipiélago y no encontraron ni un solo rastro del bandido. Ya fueron las tierras del norte a las del sur. Ahora él estaba en la habitación de su casa revisando su mapa. Reflexionaba en los lugares posibles que él y sus amigos pudieron haber olvidado inspeccionar. Sabía que no debían ir al extremo norte por el riesgo de encontrarse con Drago y sus seguidores, aunque ya nadie supo de él desde el ataque de Berk pero aún así debían ser precavidos. Y con respecto al sur, lo más lejos que habían llegado es a la antigua fortaleza de Eret, no habían ido más allá de esas montañas, nadie se arriesgaba a ir ¿Porque será?

-¡Aaaghh!- el joven sintió una punzada en la cabeza. Se sentía presionado por la situación por la que pasaba y confundido por las preguntas que no podía responder. Chimuelo, quién antes estaba dormido, despertó de sobresalto al escuchar a su jinete quejarse. Se levantó y fue hasta él.

-Tranquilo amigo, estoy bien. Anda, vuelve a descansar-. Le rascó la cabeza tranquilizándolo, el dragón ya más relajado volvió a su lugar para adormecerse.

Decidió que era mejor seguir el consejo que le había dado su madre y dormir. Tal vez en la mañana su mente se aclare y piense mejor en lo que va a a hacer. Se acostó en su cama, apagó las velas y finalmente se quedó dormido.


Hipo volaba con Chimuelo, el cielo tenía varias nubes. No sabía porque, pero iban más rápido de lo normal. Pasaron por la antigua fortaleza y sin pensarlo ni detenerse atravesaron las montañas. Siguieron avanzando hasta llegar a un hermoso campo que junto a él se encontraba un mar azul y cristalino. De repente, el clima cambio: la temperatura comenzó a descender y el cielo se nubló y en un parpadear de ojos una tormenta de nieve los atrapó. El joven jefe trató de ver a través de las ráfagas de viento, con dificultad logró ver algo que brillaba, era la corona; llegó hasta ella y trató de obtenerla pero con solo tocarla esta se desvaneció.

Vio a su alrededor mientras trataba de encontrar a su dragón o un refugio. Con esfuerzo Hipo dio unos cuantos pasos hacia delante mientras trataba de impedir que la nieve lo cubriera por completo. A través de la ventisca, él pudo observar algo que ondeaba, una bandera. Era extraña: una mitad era verde y la otra morada, pero lo hacía destacar era que en el centro tenía un flor amarilla, casi dorada ¿Será la que vio Gothi? Pero su reflexión fue interrumpida por el espantoso clima.

El joven se movió rápido en busca del origen de aquella tempestad y se vio sorprendido por un brillo diferente al que había mirado antes, este era azul e irradiaba con intensidad. Se dirigió hacia ella y lo que encontró lo impactó: era una mujer que estaba de espaldas, su cabello era rubio, atado en una trenza y usaba un vestido que se confundía con el hielo. Pero lo más insólito era que de sus manos brotaba nevisca, usaba magia para crearla. La tormenta se calmó, ahora caían tranquilamente los copos de nieve. La dama se quedó quieta, aún sin darle la cara. Hipo se acercó lentamente hacia ella. Cuando ya estaba a pocos metros de ella sintió que estaba hundiéndose en la nevada, trató de salir pero le fue imposible. Fue enterrándose más y más hasta que todo se volvió oscuro.

Hipo se despertó sobresaltado. Estaba impactado por el sueño, pero su mente ya se había aclarado. En la oscuridad de la noche, el jefe ya tenía una respuesta.


Al mediodía, la aldea estaba reunida para recibir una noticia del jefe. Algunos decían que tal vez ya encontraron la corona, otros que ya capturaron al ladrón e iban a castigarlo con una sangrienta pero divertida tortura. Los murmullos se podían oír con claridad a pesar del intento de ser discretos. Finalmente cuando Hipo aparece, el silencio llega.

-Gente de Berk. Los he mandado a reunir porque tengo algo importante que decirles. Es con respecto al forajido que robó nuestra valiosa corona-. Todos empezaron a especular hasta que se les pidió que se callarán. -Sé que en estos últimos días hemos buscado alrededor de todo el archipiélago y no hallamos nada. Y por eso he decidido...- el joven estaba nervioso por lo que estaba a punto de decir -ir más allá de las montañas del sur-.

Y al momento de decirlo se desato el escándalo. ¿Cómo se atreve a ir hasta fuera de los límites? ¿Qué no estaba prohibido? ¿Qué espantosas cosas podrían vivir ahí? Hipo trató de tranquilizar al pueblo pero no fue hasta que Chimuelo lanzó un potente rugido que hizo que todos se silenciarán.

-Gracias amigo- acaricia a su dragón en el hocico. -Como les decía, iré más lejos de lo que había explorado anteriormente. Sé que es territorio que nadie ha visto y no sé que cosas voy a encontrar ahí. Pero tengo el presentimiento que ahí podré encontrar nuestro tesoro y al sujeto que se la llevó-. Se detuvo un momento para ver los rostros de los demás vikingos.

-Les seré honestos, no se cuanto tiempo vaya a tardar. Si no vuelvo para la celebración, festejen sin mí. No dejaré que mis errores arruinen su diversión. Muchos van a decir que no deberían viajar, pero fue mi culpa que nos hayan robado un pedazo de nuestra historia. Pero les prometo que lo voy a arreglar. Nadie se mete con nuestra aldea-. Al terminar de hablar, se oyeron los vitoreos y gritos de felicidad, el orgullo es sin duda muy importante para ellos.

-Bien, ¿a que hora salimos jefe?- preguntó Patán.

-Si ¿cuando? -siguió Patapez-

-¿Disculpen? No. Yo voy a ir solo, los necesito aquí- Hipo contesta con severidad.

-Ah, no es justo. Tu vas a encontrar y cosas que tal vez te dejen marcas de por vida y nosotros no- replica Brutacio enojado con su hermana.

-Siempre hemos hecho esto juntos. No nos puedes apartar -. Astrid estaba en lo cierto, desde hace tiempo que los seis trabajaban y viajaban juntos en cualquier situación que se presentaba y no quería que esa fuera la excepción.

Al ver la insistencia de sus amigos, Hipo decidió cambiar de estrategia.

-Bien. Si no temen que los congelen, los maten, los hechicen entre otras cosas, esta bien-. Vio en las caras de sus amigos orgullo y muy poco miedo (a excepción de Patapez). Supuso que no caerían ante eso y concluyo que era mejor hablar con la verdad. -Lo digo en serio, no van a ir.

-Hijo, seguro que quieres hacer esto-. Valka estaba preocupada por su hijo. Después de veinte años de no estar con él, temía perderlo si él iba a ese viaje.

-Si mamá. Fue mi falla y voy a solucionarlo. No te preocupes voy a estar bien-. Le un último abrazo antes de partir, sabía que no la volvería a ver por un tiempo. Por eso quería que esa muestra de cariño fuera inolvidable. Después de hacerlo, revisa su bolsa una vez más, ya había preparado provisiones suficientes para el viaje, pero quería estar seguro. Sube con decisión en la montura de su dragón. Ve al pueblo y se despide:

-Adiós todo el mundo-, Chimuelo se prepara y despega. Su jinete da un último vistazo hacia atrás para ver por última vez a su hogar, el cual no vería en un tiempo.

Después de un rato, mientras cruzaba el océano, el joven se preguntaba si estaba preparado para lo que venía, ¿qué clase de cosas le esperaría allá? ¿Encontraría esa rara flor? O lo más extraño: ¿Se encontraría con esa mujer? Se vio interrumpido con un ligero gruñido, su querido Furia Nocturna parecía triste, Hipo presintió que tal vez estaba su dragón así porque esta vez viajaban hacia algo importante solos. Así que trato de reconfortarlo.

-Hey amigo, no estés triste. Sé que es duro que los chicos no vengan con nosotros, pero es lo mejor. Fue mi culpa que robarán la corona y no quiero que ellos paguen por mis errores. Y no sé que nos esta esperando detrás de esas montañas, pero no quiero que les pase nada, son mis amigos y los apreció mucho.

-Awww, ¿tanto así nos quieres? -se escucha de una voz conocida

-Sí..., espera ¿qué?- Hipo buscaba la procedencia de esa persona y para su sorpresa eran los gemelos. -Aghh, ¿qué hacen ustedes aquí?

-¿Qué? ¿Creíste que te irías sin nosotros? Nos perderíamos la diversión -contesta por atrás Patán.

-Les dije que se quedaran. Necesito que alguien cuide de Berk.

-No te preocupes por eso. Tu madre y Bocón pueden hacerse cargo. Te dije que no te íbamos a abandonar -dijo apareciendo Astrid.

-Sí, siempre nos has dicho que siempre hay que hacer las cosas juntos -finaliza Patapez.

-La próxima vez que diga eso denme un golpe en la cabeza -claro que el joven jefe estaba enfadado, sus amigos lo habían desobedecido. Sabía que en ocasiones no lo escuchaban, pero él creyó que al convertirse en su líder al menos cumplirían sus órdenes. Es obvio que eso no fue así. Pero ahora que lo pensaba bien, sería bueno tener apoyo en los obstáculos que tienen por delante. -De acuerdo, acepto que vengan conmigo. Gracias por ayudarme en esto-.

Ya era tarde cuando todos cruzaron por algunas islas hasta llegar a Axila lamida. Se acercaban a la fortaleza de Eret, la que estaba cubierta por picos gigantes hielo. Hipo recordó el momento que lo encontraron, cuanto tiempo había pasado. Pero ahora las cosas eran diferentes, él y sus amigos irían a donde ningún vikingo ha ido.

-Bien, escuchen. Nadie sabe que hay en esas montañas. Nosotros seremos los primeros en ir más allá de lo conocido. Sé que es una locura, pero tal vez el ladrón esté por ahí. Tengo el presentimiento que lo encontraremos. ¿Están listos? -todos asintieron con la cabeza, aunque trataban de disimularlo, estaban un poco nerviosos pero también emocionados. Finalmente llegó el momento: al dejar atrás la fortaleza, se adentraron en las cuevas de las cordilleras. Estaba oscuro, pero gracias al sonar de Chimuelo lograron atravesarlas y salir hacia la luz. Al emerger, se encontraron con un bosque y más allá se podían apreciar unos verdes campos. Siguieron con su destino, volando hacia nuevas tierras por descubrir.


Y aquí está otro episodio. Ya casi se acerca el momento en que dos mundos se encuentran, yeiihhh. Sean pacientes, ya llegará.

Como verán no puse nada de Arendelle, pero en el próximo episodio volveré a agregarlo.

También quiero avisar que tal vez ya no suba tantos episodios en los próximos meses por el asunto de la escuela. Para que no se desesperen.

Y con el asunto del opening, ya decidí que canción será: Aquí y ahora de Kiké Jímenez. La cortaría hasta el minuto 1:35. Esta bien si no les gusta, no pido que la oigan en todos los capítulos. Aunque sería bueno que la escucharán al menos una vez.

Olvide mencionar que en el capítulo anterior, cuando Anna dice que cuidará de Elsa en espíritu, es una línea casi similar a lo que dijo en Once Upon a Time. Fue para aclarar, me gustó tanto que decidí incluirla. Quiero agregar que pondré algunos elementos de la serie en futuros trabajos.

Eso es todo, dejen reviews.

Gracias. Les escribe Loto de hielo.