SENTIMIENTOS...

CAPÍTULO TRES: ...NEGADOS?

Unos días después del regreso a casa, Yuuki y sus subalternos continúan con sus actividades en el Concejo de la escuela Hanadera. Las actividades concernientes al festival cultural los mantiene a todos absortos en ello, sin embargo, Yukichi no deja de pensar en el beso que Arisugawa le dio en Osaka. Mas sin embargo, el secretario actúa como si no hubiese pasado nada en especial. En un momento dado, el mencionado sale del recinto y los demás se congregan junto al presidente para hacerle ciertas preguntas…

-¡Che, dale, contanos! –Inquiere Takada. -¿Qué pasó en Osaka entre Arisu y vos?.

-Sí, dale, decí algo. –Insiste Kobayashi. –Desde que volvieron ustedes dos se llevan mejor, incluso a Arisugawa se lo ve más contento.

-Yo diría que hasta se comporta como… ¡una chica enamorada!. –Remata Takada.

-¡Dejensé de decir estupideces!. –Exclama Fukuzawa. –Entre él y yo no pasó nada de nada, y nada raro por si es necesario que se los aclare.

-¡Bah, que aburridos!. –Suelta Kobayashi. -Yo estaba seguro de que te lo habías co…

-¡Dije que no pasó nada!. –Lo interrumpe Yuuki. –No sé por qué insisten con esas cosas.

-Es que por la forma en que ustedes se comportan… pareciera que algo pasó… -Añade el vicepresidente.

-Y si nosotros no supiéramos que Arisugawa es varón… podría pasar por una chica… -Agrega el tesorero. –Y cualquiera que duerma junto a una chica como esa… seguramente caería en la tentación…

-Entonces andá y caete vos. –Le espeta el presidente.

-Ganas no me faltan… -Admite Kobayashi. –El problema es que vos no te definís con Arisugawa y… hay muchos que están interesados en él, sólo que se mantienen al margen porque suponen que es tu pareja.

-No es mi pareja. –Masculla Yuuki. -Y no tengo nada que definir… Arisugawa es mi secretario aquí en el Concejo Estudiantil y nada más, así que no digan estupideces porque después todo el mundo anda diciendo cualquier cosa.

-Está bien… -Aceptan sus compañeros al momento en que el mencionado vuelve al recinto.

-¡Yukichin! Mirá, te traje unas galletitas hechas por mí. –Dice el secretario. –Me acordé de ellas y las traje después de ir a preguntarle a los del otro segundo que van a hacer… todavía no presentaron las actividades. ¡Ah!. ¿Querés que te las de en la boca?. –Pregunta mientras le acerca unas galletitas a la boca y le sonríe amorosamente.

Fukuzawa no dice nada. Sus compañeros observan expectantes la situación, al ver que Arisugawa no afloja, sonrojado da vuelta la cara y le dice que no haga esas cosas ya que se presta a confusiones y habladurías. El secretario acepta y deja las galletitas sobre la mesa sin dejar de sonreír. En ese momento, recuerda que tiene que ir a ver a un profesor para acordar la distribución de las aulas en el festival, por lo cual vuelve a salir del salón de reuniones…

-¡Aaaah!. –Chilla el tesorero. –Como me gustaría tener una novia como Arisugawa…

-¿Qué querés decir con eso?. –Plantea el vicepresidente. -¿A que sea igual de linda y cariñosa, o a que venga con "sorpresa"?.

-Lo… lo primero… lo primero… -Tartamudea Kobayashi. –Arisugawa me simpatiza por su ternura. –Añade sonrojado.

-Yo no creo que haya gente a la que le interese relacionarse de esa forma con Arisugawa. –Disiente Fukuzawa. -Teniendo al Lilian al lado, pueden conseguirse chicas de verdad.

-Si… eso es verdad, pero hay muchos a los que les gustan los chicos. –Manifiesta el tesorero.

-¡Cambiemos de tema!. –Chilla el presidente. -¿Qué es lo que tenemos preparado para el festival?.

-¡No seas aburrido Yukichi!. –Protestan los demás.

A pesar de los reclamos, la reunión prosigue con el temario del día. Arisugawa regresa y se integra a las conversaciones como lo hace habitualmente. Al finalizar, Yuuki permanece en el lugar un rato más, siendo acompañado por su fiel secretario, que decidió quedarse para acompañar al presidente ordenando la papelería que requieren sus funciones. Rato más tarde, ambos deciden finalizar sus actividades por el día, por lo que cierran el recinto y se dirigen hacia los casilleros de los zapatos. Al llegar allí, Fukuzawa abre su caja, momento en el que escucha un grito de parte de Arisugawa, por lo que se acerca hasta su sector para comprobar lo que le sucede…

-¿¡Qué te pasó Arisu!?.

-Ah, te asuste… disculpame, no fue nada malo, es que… -Vacila mientras mira hacia un lado sonrojado. –Es que… -Agrega mientras le muestra un sobre. –Me dejaron esto en el casillero y… grité de la emoción… estoy tan contenta… es la primera vez que me dejan un sobre así.

-¿Un sobre de qué?.

-¡Ay Yukichin!. –Explica mientras abre el sobre. –Una carta de amor… seguro que le gusto a un chico y me dejó esta carta para que nos encontremos en algún lado y se me declare…

-¡Sos bastante iluso Kintaro!. –Le reprocha el presidente. –En tu situación podría ser alguno que quiere hacerte una joda o algo así.

-¡No me llamés con ese nombre!. -Le espeta ofuscado. –Sabés que me tenés que decir "Arisu" o llamarme por el apellido.

-Si, como quieras… pero igual tené cuidado con eso.

-¡Ay, sos un negativo total!. Siempre mala onda vos… ¿acaso un muchacho de esta escuela no puede enamorarse de una chica linda como yo?.

-Hay gente para todo. –Murmura Yuuki. –Igual prefiero que no vayás solo a ver al que sea que te dejó esa carta. Si querés te acompaño.

-¡Ni se te ocurra!. A lo mejor se cree que sos mi novio y no se anime a declararse.

-¿Tu… tu novio?. –Masculla.

-¿Y por qué no?. Vos sos muy lindo, cualquiera puede enamorarse de vos. –Le dice sonriéndole. –Hasta yo podría ser tu princesa y vos mi maravilloso príncipe.

Yuuki no responde, carraspea y mira hacia otro lado. Ruborizado le dice a su secretario que no diga más estupideces y sale del lugar. Arisugawa no contesta y sale corriendo hacia él tomándolo del brazo. Yukichi no dice nada y lo deja estar, hasta que llegan a la salida de la escuela, en donde lo suelta, allí ambos se despiden y van hacia sus respectivos hogares.

Esa noche, Fukuzawa tiene otro de esos sueños en los que se le aparece su secretario ligero de ropas, situación que hace que en la mañana se despierte "boca arriba" y de mal humor. En el desayuno, su hermana nota el malestar de su hermano, por lo que mientras se dirigen a sus correspondientes escuelas, lo acompaña en el camino hasta que este se decide a hablar…

-Hermana, ¿Me viniste acompañando por algo en particular?.

-Ah sí… es que te vi medio raro en el desayuno, ¿Tuviste algún problema en la escuela o con lo del Concejo estudiantil?.

-No, nada de eso… aunque a veces es complicado…

-Sí, lo sé. Desde que se fueron las rosas mayores y las de tercero están con sus exámenes la mayor parte de las tareas cae en nosotras.

-¿Cómo te llevás con tus compañeras del Yamayurikai?.

-Ah bueno… -Trata de responder Yumi ante la imprevista pregunta. –Me llevo bien con todas, no tengo problemas con ellas… ¿Es que alguno de tus compañeros del Concejo te molesta?.

-No, no pasa nada, es que… Arisugawa… -Murmura confundido. –Él me preocupa, ayer le dejaron una carta de amor en su casillero y…

-¿Y te preocupa o estás celoso?.

-¡Me preocupa!. Teniendo en cuenta lo que es, a lo mejor le quieren hacer una joda.

-Ah… si es eso quedate tranquilo. Arisugawa no parece ser de los que se depriman por una cosa así. –Y añade mientras se ríe por lo bajo. –Y si de verdad te gusta, declarale tu amor antes de que alguien te quite a Arisu.

-¡No digás esas cosas hermana!. –Le espeta avergonzado mientras le lanza un misil. -¡Vos deberías hacer lo mismo con Sachiko sama!.

-Ah… pe… pero que decís… Yuuki… -Tartamudea sonrojada.

Luego de las peleítas típicas de los mellizos, ambos toman el transporte que los deja en sendas escuelas. Al llegar a Hanadera, el menor de los Fukuzawa se encuentra a su secretario, quien llega muy sonriente y perfumado, como si de una gran ocasión se tratara. Al preguntarle, Yuuki obtiene como respuesta que quiere estar presentable para responderle a quien le envió la carta el día anterior. El presidente no contesta, aunque a los pocos segundos le pide a Arisugawa que esté atento ya que puede ser víctima de alguna broma pesada por parte de los otros estudiantes. Ambos quedan en silencio al encontrarse con sus compañeros de curso yendo hacia las aulas.

El día pasa sin mayores sobresaltos para los muchachos, Yuuki pensando en la misteriosa cita de su secretario y este sin mayores preocupaciones. Cerca ya de la hora del encuentro, Fukuzawa insiste en acompañar al secretario obteniendo nuevamente una negativa. Lejos de insistir, el presidente deja ir solo a Arisugawa, pero va por su cuenta al sitio del encuentro, escondiéndose muy cerca para ver lo que sucede. Una vez allí, Yukichi llega a ver a un lindo muchacho de uno de los cursos superiores, el rostro del mismo le es familiar pero no logra recordar el nombre de la persona. Instantes después llega Arisugawa quien se pone a conversar con su senpai. El presidente no llega a escuchar la conversación pero se imagina las peores situaciones posibles. Unos minutos después, el joven sale apresurado del lugar mientras que Arisugawa permanece cabizbajo. Yukichi se acerca hacia el secretario para enterarse de lo sucedido…

-Es un buen chico, y muy lindo. –Dice Arisu al ver llegar a su superior.

-¿Qué pasó Arisu?.

-Su propuesta es seria, él realmente está enamorado de mí, es una persona muy buena pero...

-¿Qué le respondiste?. –Contesta el presidente impaciente.

-¡Ay Yukichi!. –Exclama el secretario. –Estás ansioso por algo que querés saber lo que le respondí.

-No, nada que ver… -Trata de corregirse.

-La verdad… lo que le respondí… es un secreto. –Contesta sonriente el secretario mientras se aleja de Yuuki.

Al no obtener respuesta alguna, Fukuzawa se resigna y parte hacia su casa. Luego de la cena, va al dormitorio de su hermana para conversar un poco con ella. Yumi nota algo preocupado a su hermano menor, pero Yuuki no suelta palabra al respecto, por lo cual la rosa roja se queda con la intriga.

Al otro día en la tarde, en el concejo estudiantil de Hanadera, las actividades se desarrollan con total normalidad. Sin embargo, a Fukuzawa le intriga el comportamiento de Arisu, este se muestra muy alegre y animado, cosa que hace preocupar aún más al presidente. Cuando llega la hora de la salida, todos los alumnos salen de la institución y se retiran hacia sus casas, pero, en la entrada permanece uno de ellos. Al ver llegar a Arisugawa se le acerca y le dice unas palabras, Yuuki presencia esto a la distancia, siente como si estuviera a punto de perderse algo importante por lo que decide avanzar hasta donde se encuentran reunidos. No obstante, cuando ya se encuentra próximo al par, el muchacho abandona presuroso el lugar dejando solo al secretario. Yuuki apresura su andar para hablar con su subalterno…

-¿Qué pasó, qué te dijo el chabón ese?.

-¡Ay Yukichi!... ni que fueras mi novio. Ese era el chico que se me declaró, sólo quería decirme algo.

-¿Y qué te dijo?. -Pregunta inquieto.

-¿Estás celoso?. –Plantea Arisu mientras observa sonriente el ruborizado rostro del presidente. –Lamento decirte que lo que me dijo… -Manifiesta mientras avanza unos pasos, dándose vuelta seductoramente le responde guiñándole un ojo. -…es un secreto. –Contesta mientras continua caminando hacia la calle.

Fukuzawa no dice nada, simplemente observa el sensual andar del secretario. Mientras lo ve alejarse de la escuela su pulso se acelera… por lo que cree que debe de admitir aquello que comienza a sentir…

A la mañana del día siguiente, Yuuki llega a la escuela como si nada, pero se sorprende cuando observa que un reducido grupo de alumnos se encuentra reunido en la entrada de la institución. Como más nada le llama la atención, continúa caminando hacia el sector donde se guarda el calzado. Sin embargo, al llegar al sitio, escucha unos gritos provenientes de la entrada…

-Parece que ya se corrió el rumor… -Le comenta Takada mientras se acomoda sus zapatillas.

-¿Qué rumor?.

-¡Ah, no sabías nada!. –Le espeta su segundo. –Un chabón de tercero o de segundo, no sé bien, se le declaró a Arisu, y por lo que escuché no le dio una respuesta definitiva, así que ahora muchos de los que lo admiraron siempre, quieren tener la oportunidad de declararle su amor antes de que se ponga de novio de verdad.

-Están todos locos… -Masculla Yuuki tratando de fingir indiferencia al tiempo en que se descalza.

-No estarás diciendo eso de resentido. –Escucha Yukichi que le dicen, levantando la vista para ver al tesorero que prosigue con su oración. –Si tuviste oportunidad de levantártelo en Osaka y no lo hiciste, ahora jodete. –Le lanza mientras rumbea hacia su aula. –O andá y decile lo que sentís por él… mejor dicho, por ella.

-No tengo nada que decirle a nadie… -Replica el presidente sin verlo.

-Yukichi… ¿Por qué no le preguntás a Kashiwagi senpai acerca de lo que te pasa?. –Intercede Takada.

-¡No me vengás con boludeces!. –Chilla sonrojado. –No me pasa nada, y apurate que se nos hace tarde.

-¡Buenos días!. –Se escucha decir a Arisu. -¿Qué pasa muchachos, por qué discuten?.

-Nada, no pasa nada. –Afirma Fukuzawa. –Nos vemos luego en el Concejo.

Las palabras del tesorero y su segundo, resuenan en la mente de Yuuki, sin embargo, mientras camina hacia su salón de clases no puede comprender cómo es que su secretario atraiga tanto a los muchachos de Hanadera.

Ya en la sala del concejo estudiantil, los muchachos desarrollan sus tareas empeñosamente, sin embargo, al ver que el tiempo los apremia, creen necesario completar el resto fuera del horario escolar…

-¡Mierda!. Nos queda un montón por hacer. –Se queja Takada.

-A este paso no vamos a llegar a tiempo para el festival cultural… -Acepta el tesorero.

-¿Y que podríamos hacer?. –Plantea Arisugawa. –Todavía nos faltan designar las aulas para las actividades de los de primero, armar los turnos para el uso del escenario del gimnasio y muchas más cosas…

-Podríamos reunirnos en alguna parte el domingo para armar lo que queda. –Propone el presidente.

-¡Magnifica idea Yukichin! –Acepta su secretario.

-Nah… si hacemos eso nos la vamos a pasar boludeando en vez de hacer las cosas… -Disiente Kobayashi.

-Es verdad. –Acepta el vicepresidente. –La última vez que hicimos algo así terminamos en el karaoke… creo que lo mejor será repartirnos las tareas y hacerlas cada uno en su casa.

-Tenés razón Takada-Kun. –Afirma Yuuki. –Bueno, veamos… ¿Cómo las repartimos?.

-¡Yo me encargo!. –Exclama Arisugawa.

Arisu, apropiadamente reparte todas las actividades de manera que cada uno de los integrantes del plantel del Concejo reciba una carga similar de tareas. Al terminar, manifiesta que está dispuesto a ayudar a quien lo necesite, ya que considera que puede terminar lo suyo a la brevedad. Todos aceptan el deber asignado y tienen en cuenta las palabras del secretario. A pesar de todo, se quedan en la escuela hasta más allá del horario normal para poder adelantar todo lo que puedan. Al salir del instituto, los muchachos se dispersan, excepto Yuuki y Arisugawa que se demoran un poco más de lo previsto…

-¡Ah mierda!. –Protesta Yuuki mientras observa su reloj. –Mi hermana ya se debe haber ido a casa.

-¿Vos siempre volvés acompañado por tu hermana?. –Pregunta Arisu.

-A veces… algunos días ella se demora con lo del Yamayu-no-se-qué… y otras veces el que se demora soy yo.

-No te gustaría que yo te acompañe…

-No sé en que viajás vos hasta tu casa, ni sé si tomas el tren o… -Se detiene al darse cuenta de lo poco que conoce acerca de alguien que trabaja a su lado y con el cual compartió habitación unos días atrás.

-Tomo el mismo colectivo que vos… -Suspira el secretario. –Lo que pasa es que en donde bajo, cualquiera de los que pasan por acá me dejan cerca de casa, por eso tomo cualquiera, aunque me gusta tomar el mismo en que vos viajás.

-Ah… -Dice sin más el presidente. –Bueno, justo ahí viene uno, ¿Vamos?.

Ambos suben al transporte. En el mismo van conversando de diferentes temas, hasta que llegan a la parada en que Arisu desciende. Una vez allí, se despide de su superior y al ver que la puerta de descenso está abierta y que muchos pasajeros aún continúan bajando, este aprovecha para darle un fugaz beso en el rostro a Yuuki. Una vez consumado el beso, le sonríe y desciende presuroso del vehículo. Yuuki queda confundido, por la ventanilla ve a Arisu sonriente mientras lo saluda con la mano a medida que se aleja del lugar.

Al llegar a su casa, su familia lo recibe como todos los días. Su madre le indica que el baño está preparado así que puede aprovecharlo mientras prepara la cena y su hermana termina con sus tareas. El muchacho sube las escaleras, pero en vez de ir al baño, rumbea hacia la habitación de su hermana en donde entra sin previo aviso…

-¡Ah, hermano!. Ya llegaste. –Dice Yumi al verlo desde su escritorio. -¿Qué te pasa que estás tan raro?. –Interroga con seguridad, la ventaja de conocerse desde el vientre materno.

-Hermana… yo…

-¿Te pasó algo malo en la escuela?. ¿Hay algún problema o algo en que pueda ayudarte?.

-Escuchame… yo… creo que… estoy enamorado de Arisugawa… -Masculla.

La rosa roja no dice nada, simplemente se levanta de su asiento y se dirige a reconfortar a su hermano con un fuerte abrazo.

Continuará.

¡Por fin!. Después de un laaaaaaargo tiempo pude actualizar este fic, es que ya terminé mi postgrado universitario, de ahí el cambio en mi nick… JEJE!. Ojalá pueda poner pronto en línea otro capítulo, saludos a todos!

Lic. Julian Manes.

Sentimientos… Diciembre 2013. Los personaje son me pertenecen, son propiedad de Oyuki Konno, Reine Hibiki y demás autores y/o productores de TV y editores.