Aclaraciones & advertencias: En este capítulo, tambiénOoC y un poco de vocabulario soez. Nada más a resaltar. 4,800 palabras, aproximadamente.

Editado: 30/07/15


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3

Confianza

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-O-

Allí, justo allí, frente a ella, estaba su oportunidad para escapar. La ventana era lo suficientemente grande como para que ella cupiera a la perfección.

No, contrajo los puños. De nuevo el miedo la invadió. ¿Y si al intentar escapar la atrapaban? Las consecuencias serían peores… Pero, ¿y si no lo hiciera, se arrepentiría de ello más tarde, como siempre? Los labios le temblaron ante el dilema que estaba experimentando.

«¿Escapo o no escapo? Si escapo, puede que me atrapen y me vaya peor… Pero, ¿y si no? Puede que si me quedo pase lo mismo…Pero, ellos dijeron que mientras hiciera lo que me pidieran, no me harían nada…Entonces, e-entonces… » Sus piernas desnudas temblaban por la angustia. « ¿Y si escapara, a dónde iría?...Nadie me espera en casa, nadie.» Recordó afligida.

Hinata vivía sola en un departamento que su padre había comprado hace tiempo. Era una vergüenza, era tan "incapaz", que su padre había decidido botarla allí, sola. Tan sólo se limitaba a estudiar, trabajar en una librería de medio tiempo y mantener en orden su pequeño cuarto…Sí, ésa era su monótona vida desde hace tres años. Una vida tan solitaria y rutinaria. Aunque, aún guardaba una diminuta esperanza de que su padre estuviera, aunque sea un poco, preocupado por ella…De ser así, tal vez tomara un poco de valor para salir de ese lugar.

Así estuvo por largos minutos. Finalmente, después de pensárselo mucho, paró de oscilar. Le bajó al retrete y paulatinamente se fue subiendo los calzones. «Después de todo soy una cobarde…Ni siquiera me atrevo a intentarlo…Soy una inútil…» Se decía decepcionada. Cerró los ojos y boca con fuerza. « Soy una inútil…Una cobarde, una débil.» Ya estaba por subirse su pescador. Paró, cuando la puerta se abrió bruscamente.

O.O.O

Naruto repiqueteó con el pie, en un obvio gesto de impaciencia. Esa mujer estaba tardando demasiado y se preguntaba, ¿Qué rayos estaría haciendo, a caso le habría dado diarrea, o qué? Fue entonces cuando se le fue el color y sintió un pánico terrible; pues había recordado que estaban en el segundo piso y que, en ese mismo cuarto de baño, había una ventana y también, que afuera, justo al lado de la ventana, estaba una escalerilla en caso de incendio, donde bien la chica pudo haber escapado.

Empezó a sudar frío y sin esperar más, abrió la puerta rezando que la Hyūga no hubiera hecho lo que él se estaba imaginado. Y Cuando la abrió, prefirió mil veces que la chica hubiera huido. Pues sí, ella aún seguía allí, sólo que tenía los pescadores abajo, dejando ver sus bragas blancas. Naruto se paralizó. Hinata, al momento se puso roja cual tomate maduro, pegando un sonoro gritillo, Naruto se sobresaltó y rápido cerró la puerta. La respiración del hombre era agitada, su pecho ascendía y descendía por la imagen que acabó de presenciar.

¡Pero qué mierda! ¿Cómo se le había ocurrido haber abierto la puerta de tal manera? Sólo a él, seguro. Luego se le ocurrió que pudo haber llamado a la puerta; pero no, como de costumbre tenía que ser tan impulsivo. Se rascó la mejilla con el dedo índice, una vez que ya estaba más calmado.

— Pues, para ser joven, usa calzones de abuelita— pensó Naruto en voz alta, acordándose de lo que miró— ¡Pero qué digo! Ahora lo que debería preocuparme es no dejarla más tiempo sola en esa habitación— reaccionó el rubio. Para su suerte, en ese momento pasó una de las tres chicas del clan— ¡Eh, Karui! — llamó Naruto, con un notable tono aliviado.

Por el pasillo, se acercó una mujer de piel oscura; su cabello era largo y pelirrojo, algo enmarañado. Su mirada color ámbar destilaba un notable fastidio— ¿Qué? —Pronunció seca.

—Uy, que humor — se quejó, parando la trompa. Karui se cruzó de brazos con notable molestia.

— Y bien, ¿para qué me quiere, jefe?

— Ya, no te apures. El caso es éste…— decía el hombre yendo al grano, Karui frunció los labios, escuchando con atención—… La Hyūga está en ese baño, sola, hay una ventana abierta y pues…— Naruto fue interrumpido por un grito airado de la pelirroja.

— ¿Y cómo se le ocurrió dejarla allí adentro sola? — Regañó la mujer señalando con la mano. Naruto se encogió de hombros.

— Pero todavía sigue allí, sólo quiero que no esté más tiempo a solas e intente escapar. Intenté ir yo por ella, pero estaba en ropa interior, así que… — abogó, con vocecita de niño regañado.

— ¡Voy a creer!— Karui se llevó la mano a la cara— Muy bien, yo me encargo.

Karui estaba a punto de entrar al cuarto de baño, pero la puerta se abrió antes de que ésta tan siquiera la tocara. Hinata salió con la cabeza baja, retraída. Karui se quedó quieta, observándola salir.

— Y-yo— profirió débilmente —… L-lo siento…No quería causar p-problemas.

Tanto el rubio como la pelirroja se sorprendieron. Sorprendidos, de que, aun teniendo la oportunidad de escapar, no lo hiciera. Karui miró de pieza a cabeza a la mujer que tenía en frente, con curiosidad. No parecía pasar de los veintiún años. Era la primera vez que veía a una persona tan retraída como ella. Es más, el solo hecho de salir por su propia cuenta y encima disculparse por "causar problemas" ya era para mantener a la pelirroja admirada y, a la vez, asustada.

— ¿Por qué no te has ido, cuando has tenido la oportunidad? —Preguntó Karui, queriéndose sacar de duda.

Hinata no supo que contestar, se preguntó si haberse quedado fue lo correcto, de todos modos, ya era tarde para arrepentirse. Por otro lado, Naruto estaba atento a la respuesta de la Hyūga, igualmente quería saber el porqué no lo había hecho—. Sólo…No lo hice…No importa si me voy de aquí o no, e-es lo mismo.

Karui enarcó una de sus finas cejas, Naruto se rascó la cabeza. Seguían sin comprender.

— ¡Pero mujer, tú sí que eres rara! — Dijo Naruto, pasado un rato — ¿Cómo que es lo mismo? ¡Claro que no es lo mismo! ¿Qué acaso te gusta ser un rehén? Qué forma de pensar tienes, deberías confiar un poco más en ti misma, de veras.

Hinata entre abrió la boca, escuchando anonada las palabras del hombre. Karui le plantó un fuerte golpe en la cabeza al rubio, callándolo al momento. Naruto soltó un gran berrido, llevándose las manos a la parte posterior de su coca, sobándose con expresión adolorida.

— ¡Pero que es tonto, o qué! No le de ideas, fue un milagro que esta Hyūga no huyera ¡Y usted le va diciendo esas cosas! — Reprendió la pelirroja encolerizada —. De verdad, que en usted no se puede uno fiar, cuánta razón le doy a Karin en ese aspecto.

Naruto hizo la boca de lado, a veces se preguntaba si realmente él era el jefe o eran aquellas dos impetuosas pelirrojas.

— De aquí en adelante tendré que ir con usted y la chica hasta el cuarto de interrogatorio. No vaya a ser que en otro descuido suyo, ésta vez sí se anime a irse.

Naruto paró de tocarse la nuca al oír lo que Karui había comentado—. Hablando de eso, estaba pensado en dejar a Hinata con ustedes, chicas — dijo el rubio como si nada. Karui abrió la boca indignada: ¿Acaso había escuchado bien? ¿Se refería al rehén por su nombre, Hinata? ¿Dejarla con ellas? ¿Compartir cuarto con una Hyūga? Ahora sí que Naruto se había vuelto loco. Sonaba a una broma y de muy mal gusto.

Karui soltó una carcajada— ¡Basta de bromas, hombre! — Rió sin parar. Naruto se quedó mirándola con semblante serio, la pelirroja se detuvo y arrugó la cara.

— ¿E-está usted…Hablando en serio? —Naruto asintió llano. Karui frunció el ceño, obviamente jamás estaría de acuerdo con ello— ¡Nunca! ¡Jamás haría algo así! Además, estoy segura que Karin también se opondrá— objetó con lógica —. En serio, ¿por qué la quiere dejar con nosotras? ¿Qué no simplemente basta con encerrarla en alguno de los dos cuartos que tenemos "desocupados"? — Agregó a un intentando persuadir al hombre.

— Si con los dos cuartos te refieres al cuarto de interrogatorio y al cuarto donde vemos la televisión y partidos de béisbol grupal ¡No, nunca! Además, Hinata me parece buena chica, no me desagrada. Y sabes que eso del secuestro no se me da muy bien, no es nuestra área, eso déjaselo al clan Kamizuru*. Por eso pienso que no hay ningún problema en dejarla con ustedes. También míralo por este lado, la tendrán más y mejor vigilada, y ella se sentirá más a gusto entre mujeres, todos salen ganando, ¿no te parece? —Replicó el hombre, haciendo que la pelirroja se lo pensará nuevamente.

— Sí, ¡pero Karin no va…! — Quiso hacer su último intento para hacer cambiar de opinión al rubio; y fue fallido, pues Naruto rápidamente la interrumpió.

— Con Karin, hablo luego…No se te olvide que yo soy el jefe aquí.

La morena suspiró, resignada. Era cierto, por más que ambos se conocieran desde hace tiempo atrás, y se trataran con tal confianza, igualmente seguía siendo su oyabu y, como tal, tenía que obedecerlo.

— De acuerdo…— aceptó de mala gana.

Hinata, mientras tanto se había limitado a escuchar la conversación. «Que tenga más confianza en mí misma, dijo». Pensó la chica para sus adentros, recordando aquellas palabras que desde hace mucho tiempo no oía.

— Vamos, sígueme — llamó Naruto a la Hyūga con un ademán amable.

Hinata levantó la cara, acatando a lo que le indicó. Notó cuando Karui se colocó detrás de ella, dejándola en medio, supuso que para que no intentara nada. No quiso ni voltear, pues creyó que la pelirroja no tendría buena cara, después de que al principio se negara tanto en aceptarla con ella. Los tres subieron nuevamente por las escaleras por las que, anteriormente, habían bajado corriendo ella y Naruto.

Ahora mismo veía la espalda del rubio. Su gabardina negra, tenía estampada una espiral, muy parecidas a las que llevaba tatuadas en sus brazos, era más que obvio que ese era el emblema de su clan, pues ya lo había visto tatuados en otros miembros del mismo; Tenten, Karin, aquel chico que el ofreció papas e incluso, llegó a percatarse de los tatuajes de la morena que tenía detrás, todos llevaban aunque sea una espiral tatuada.

No le sorprendió tanto, igualmente los de su clan, portaban su símbolo, sólo que en vez de una espiral era el símbolo del ying y el yang, inconscientemente se llevó la mano al hombro. Colocó expresión afligida. Deseó poder ser más fuerte y tener un poco más de confianza. Observó de nuevo el dorso del hombre. Fuerza, confianza y probablemente más, eran cualidades que él poseía.

«Naruto». Dijo su nombre en su mente con cierta admiración. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al llegar a otro piso, el mismo en donde la habían traído desde un principio, justo allí pudo distinguir algunas habitaciones. Eran varios pasillos con unas cuantas puertas, algunas normales y otras corredizas, de hecho, ahora que lo veía bien y a detalle, el diseño era bastante extraño, una combinación de "oficinas, casa moderna y casa tradicional japonesa".

Miró a unos cuantos hombres ir y venir, saludando con respeto a Naruto y echándole un vistazo curioso a Karui y a Hinata, en especial a ésta última. Porque, ¿qué hacía una supuesta rehén paseando con el jefe y la agresiva de Karui, como si nada en el edificio?

Se acercaron un trío de hombres. Un alto y musculoso moreno, el chico de cejas pobladas; y por último, un hombre que Hinata veía por primera vez; de piel oscura, de cabello corto y puntiagudo, color blanco lo cual hacía un perfecto contraste con su piel; aparentaba ser joven, quizá y tendría la edad de Naruto; mostraba una expresión pensativa y llevaba en la boca lo que parecía un palito de paleta.

— ¿Qué hay, jefe? — Saludó Lee al rubio, Naruto mostró una espontanea sonrisa.

— Nada en especial, sólo guío a Hinata a su nuevo cuarto— explicó el hombre tan habitual.

Los tres muchachos (aunque uno, tal vez no tan muchacho), enarcaron una ceja sin ocultar la gran interrogante ante tal respuesta.

— ¿Nuevo cuarto…?— Preguntó nuevamente Lee.

— Sí, se quedará con las chicas— confirmó Naruto. Al instante, los tres hombres abrieron la boca, descompuestos.

— ¿Está de broma, no? — Profirió el moreno de cabello blanco — Vamos, que es algo ilógico. Se supone que "ella" es una "rehén" a los rehenes no se les trata como si fueran "huéspedes o invitados" — apuntó el mismo chico con voz ligeramente altanera.

— ¡Ba! ¿Tú también, Omoi? Ya se lo dije a Karui hace unos momentos, me da pereza tener que volver a decirlo. Así que, dile a ella que te lo explique si quieres… ¡Además, yo soy el jefe aquí! Y si yo quiero que ustedes se corten un dedo, lo van a hacer; y si quiero, también, que Karui se tiña el cabello de rubio neón, igual lo va hacer; y si quiero que Hinata se quede con las chicas, también se va hacer, fin de la discusión. Y si no les gusta…Bueno, ya saben cuál es el proceso…—levantó un meñique y luego lo ocultó. Los muchachos, sabiendo lo que eso significaba, tragaron un litro de saliva; todos, menos el más grandulón, Killer Bee.

Pues éste se cruzó de brazos, de manera autoritaria y retadora. Naruto se puso un poco nervioso, se aclaró la garganta antes de volver a hablar—: Con excepción de Bee, claro está…El tiene "derecho de antigüedad" sí, eso— agregó rápidamente. Bee, replicó con una sonrisa ladina.

Después de ello, todos quedaron callados, nadie más se atrevió a objetar algo. Karui se cepilló el cabello con los dedos, después de ese comentario de Naruto sobre la pigmentación de su pelo. En definitiva, estaba molesta: ¡Antes prefería mutilarse todos los dedos de las manos y pies que teñirse el cabello de ese color!

Hinata, mientras tanto, permaneció en silencio, escuchando como siempre encogida y cohibida.

— Muy bien, llevaré a Hinata al cuarto de las chicas— soltó de nuevo Naruto, ya más alegre.

— Lo acompañamos, yo quiero ver cuando Karin comience a gritar— dijo el moreno de la paleta.

— Chico, estoy de acuerdo con mi brother* Omoi, también quiero ver cuando esa mujer vaya a arder— rimó divertido el grandote de Killer Bee.

Naruto apretó los puños irritado, y cual señorita ofendida subió las escaleras que conducían a un cuarto piso. Cuando llegaron, lo primero que Hinata se había percatado, era de lo diferente que era aquel estrato de los dos anteriores. El suelo era de madera y, mirase por donde mirase, habían muchas puertas corredizas, una tras otra; se lograba filtrar la luz por algunas ventanas y puertas abiertas. El lugar apestaba a humedad, suciedad y sobre todo a hombre; que hablando de ellos, unos pocos salían de aquellos cuartos caminando tranquilamente.

Al fondo del lugar, se escuchaba la peculiar voz de Karin, la cual mantenía conversación con dos chicos del clan, al parecer como muy costumbre suya, daba órdenes y regaños. Naruto tragó en seco, antes de encaminarse hasta donde estaba su querida prima, los demás le siguieron con una sonrisa burlona.

— ¿Cómo que no consiguieron el trato con el señor Matsuda? — Recriminaba la mujer, con aquel tic tan peculiar de acomodarse sus anteojos de marco negro.

— Intentamos convencerlo, de verdad…Incluso lo amenazamos, un poco…Pero aun así se negó, dijo que no le hacía falta un convenio con el clan Uzumaki…Creemos que otro clan se nos habrá adelantado — explicó uno de los chicos que Karin reprendía.

La pelirroja formó un pucherito con la boca—. Hmph, nada, no quieran justificar su mediocridad ante el asunto… ¡Yo luego hablare con ese viejo estúpido! — Profirió la mujer cruzándose de brazos, para luego correr al par de hombres con la mano, justo como espantando un par de moscas.

El dúo de jóvenes saludó a Naruto y a los otros al pasar a su lado, igualmente echándole una mirada curiosa y nada discreta a la Hyūga. Karin, por otra parte, se giró al escuchar la voz de su primo.

— Hmph — soltó al instante la pelirroja, volteando la cabeza a dirección contraria, muy digna. El joven rubio se acercó a ella con una singular sonrisa nerviosa, el hombre podía escuchar las pequeñas risitas de sus subordinados ante el probable escándalo que se haría.

— ¡Karin! Mi querida y buena prima, te he estado buscando todo este rato, sabes.

La pelirroja volvió a verlo a la cara, su mirada y expresiones mostraban cierto recelo, ya que, el hombre no solía hablarle lindo; a menos de que hubiera hecho alguna estupidez, quisiera algún consejo o que lo ayudara en algún apuro.

— ¿Qué pasa ahora? —Dijo la chica sin más rodeos, arqueando una ceja.

Naruto juntó ambas manos, de tal manera que produjo un leve chasquido. Mostró su mejor y más persuasiva sonrisa—. Pues verás, así está el asunto… Es con respecto a la Hyūga, bueno, Hinata…Estaba pensando, que estaría mejor si…

Karin al principio ponía atención a lo que le decía el rubio, de no ser porque unas risitas la distrajeron, provocando que mirara más allá de su primo, percatándose de la bolita que Naruto tenía detrás. Hubiera continuado prestándole interés a lo que le decía su primo, pero sus ojos notaron la presencia de Hinata, entre aquella bolita burlona. Soltó un grito. Naruto se encogió de hombros, para después suspirar abatido…Karin ya se había dado cuenta.

— ¡Naruto, pero que hace esa Hyūga merodeando por el edificio! ¡Se supone que debería estar encerrada en algún cuarto! — Señalaba tan demandante la mujer. Naruto se rascó la cabeza.

— Eso es lo que te estoy tratando de decir, mujer.

— ¡Pues anda, explícamelo ahora! — Demandó prepotente— Aunque sea lo que sea, estoy segura que la respuesta será no— agregó, al tiempo en que se llevaba una de sus delgadas manos a sus caderas.

— Vamos, no seas tan dura conmigo— pidió acongojado —. Sólo quiero que Hinata se quede en el cuarto de ustedes, pues, porque…

— ¡¿Qué?! ¡¿Estás hablando en serio?! —Gritó la pelirroja sin siquiera dejar de terminar de hablar a Naruto — ¿Cómo crees que se va a quedar con nosotras? Eso es algo ilógico y estúpido de tu parte. ¿Qué es esto? ¿Uno hotel cuatro estrellas? ¡No!

El rubio colocó carita de perrito regañado. Por otra parte, las risas de sus "subordinados" no paraban. Sólo Killer Bee y Hinata permanecían mesurados.

— No digas eso, Karin. Sé que suena tonto, pero si se queda con ustedes, estará mejor vigilada — siguió argumentando.

— ¡Pero tú te ofreciste para el puesto de vigilarla! No quieras librarte dejándonos el trabajo que tú solo te has impuesto — respondió Karin, siendo lo más congruente posible.

— Yo no estoy diciendo que porque se quede en su cuarto, ustedes tengan que hacer mi trabajo. Claro que seguiré haciéndome cargo de ella; lo de ustedes, tan sólo sería un "refuerzo". Yo siempre soy fiel a mi palabra y lo sabes.

Karin desvió la mirada a un rincón. De algo que ella o alguien de su clan nunca dudaban, era de su palabra, porque él era Naruto Uzumaki. Tan sólo con eso se tenía la garantía que si una promesa salía de su boca, ésta sería cumplida.

— Vamos rojita, no seas tan enojoncita. ¿Qué acaso no vas a creer en el jefecito? Mira que su palabra tiene mucho mérito — dijo Killer Bee, metiéndose a la conversación.

Karin le mandó una afilada mirada al moreno, intentando con ello, que se callara y no se metiera.

— Sé lo que hago— prosiguió Naruto—… No por nada mi mamá me confió su puesto, de veras.

Karin relajó el semblante al escuchar aquello. Por su rostro parecían haber pasado miles de recuerdos. Cerró los ojos, no queriendo aceptar su derrota; exhaló—. Muy bien…Tú ganas…Sólo por Kushina.

« ¿Kushina?» Se preguntó Hinata. ¿Quién sería ella?

La cara de Naruto se había iluminado, al igual que la de Bee. Los demás se quedaron callados, sorprendidos.

— ¡Pero hay de ti si empiezas a haraganear y nos terminas dejando tú trabajo a nostras! — Dio como una última advertencia. El rubio asintió confiado.

— ¡Yeah! — Exclamó Bee, dándole un puñetazo amistoso al hombro del joven rubio — ¡Lo has conseguido, chico! Conseguido de que esta rojita no te comiera vivo…

Naruto soltó una risa socarrona al tiempo en que chocaba los puños con su compañero. Aunque Karin se estaba pensando seriamente, en verdad comerse a ambos de un mordisco, escupir sus restos y caminar encima de ellos.

— ¡Oye, oye, chico! ¡Escucha esta canción que acabo de hacer! — Expresó muy vivaracho el musculoso moreno. Con un ademán, indicó a Omoi que se acercara. Éste, que fue tomado por sorpresa, se señaló así mismo no muy seguro si le hablaban a él. Killer Bee, confirmó moviendo la cabeza en un "Sí, tú". Omoi se acercó a ellos, con las manos metidas en los bolsillos.

— Como lo ensayamos — dijo Bee al chico recién integrado. Omoi se llevó la mano al cuello, para luego encogerse de hombros y comenzar a hacer sonidos con la boca o como popularmente se le decía, hacer: beat box man*. El ritmo era constante y bueno. Los tres chicos empezaron a mover la cabeza al compás del sonido improvisado…

— ¡Aquí estoy! — Inició Bee con una gran exclamación — ¿Estás al loro, sabes quién soy? ¡Ocho colas, rapea Killer Bee! Llevo una bestia bajo mi pellejo. Hago rimas y rapeo al espejo…

El grandote movía de muchas formas y maneras las manos y brazos, siempre intentando seguir el ritmo que se marcaba. A pesar de que sus rimas no eran buenas, los chicos se movían y lo seguían. Al poco tiempo, Lee se les unió. Karui se había quedado a lado de Hinata, cuidando de que ésta no fuera a ningún lugar, aunque, dudaba que eso pasara; si no lo había hecho en el baño, mucho menos intentaría huir allí. Karin, mientras aquél relajo se hacía, tomó lugar junto a las dos chicas, sin dejar de mirar como bichos raros al cuarteto de hombres allí reunidos. Le dedicó una pequeña mirada de desdén a la Hyūga, antes de dirigirle la palabra a su otra compañera, la morena pelirroja.

— Otra vez haciendo el tonto...Las rimas de Bee siguen sin tener sentido — comentó Karin con cierto aburrimiento. Karui enarcó una sonrisita torcida.

— ¡Ja! Agradece que el que está rapenado sea el maestro Bee y no el jefe Naruto, él es mil veces peor que mi hermano mayor. Además, el sonido no tiene mal ritmo— respondió Karui entre el bullicio. Karin frunció los labios, mirando de nuevo a los chicos.

— Supongo que en eso tienes algo de razón…

Hinata se encontró, de nuevo, invisible. Las dos mujeres hacían caso omiso a su pequeña existencia…Bueno, no era que la hiciera sentir mal, angustiada o preocupada. Ya estaba más que a acostumbrada. Tan sólo se limitó a observar el espectáculo que los hombres se montaban. Le parecía divertido todo aquello; más aparte, a su criterio, aquella música no le desagradaba en absoluto, al contrario, le pareció que tenía muy buena tonada. Dio un pequeño respingo al sentir que alguien le daba un pequeño toquecito en la espalda. Volteó para ver de quién se trataba, topándose con una castaña que acababa de llegar.

— Tenten…— murmuró la Hyūga. La chica le sonrió a manera de respuesta.

— Cuéntame, ¿qué está pasando aquí? ¿Ya fuiste al baño? — Preguntó la chica en tono amable. A Hinata se le trabó varias veces la lengua antes de contestarle.

— Si…Ya fui. Esto, no lo sé con seguridad…Y-yo, no sé como explicártelo.

— Yo te lo digo— interrumpió Karin, que había estado escuchando la conversación junto con la otra pelirroja. Hinata se encogió, llevándose las manos al pecho y apartándose un poco. La castaña pestañó varias veces. No pensó que en su ausencia hubiera ocurrido algo tan importante.

— ¡Oye tú! ¡La que tartamudea! —Se escuchó la voz de Bee, las chicas se giraron a ver de qué se trataba— ¡Si, tú! Ven acá — Llamó el musculoso a la Hyūga. Hinata abrió la boca con miedo. ¿Ahora que había hecho para que aquel hombre la mandara a llamar? Hinata no respondía, su inseguridad la mantenía indecisa.

Fue cuando sintió una mano jalar de su muñeca. Era Karui, la cual al desesperarse de que Hinata hiciera o digiera nada, la arrastró de mala gana hasta los hombres. La pelinegra se opuso un poco, antes de resignarse a que la llevaran con ellos. Una vez frente a los muchachos, la chica agachó la cabeza, evitando a toda costa hacer contacto visual.

— Listo, aquí está. ¿Qué quieres que haga? — Dijo Karui tranquila. Killer Bee se llevó una mano a la barbilla. Mirando de pieza a cabeza a la Hyūga de manera analítica, después de hacer aquello por un rato, sonrió sagaz.

— ¡Oye chica, rima!

Fue como un shock para todo el mundo, incluso para Hinata que había levantado la vista conmocionada. ¿Estaba hablando en serio? ¿Ella, rimando? ¡Apenas y podía decir una oración sin trabarse o decirlo muy despacio!

— ¡Vamos, hazlo! ¡Quiero oírte! — Insistió el hombre entusiasmado.

— Bee ¿Estás seguro? ¿Por qué quieres que rime? — Dijo Omoi, desconociendo por completo las intenciones de su hermano mayor y maestro.

— Por supuesto—asintió Bee—. Qué mejor que destrabando la lengua rimando. Vamos, chica, sin miedo. Di algo, lo que sea.

A Hinata le temblaron las piernas, no sabía qué decir, no se le ocurría nada, estaba en blanco…Más que en blanco, transparente. El tiempo que pasaba, se le hacía cada vez más largo e incómodo. Todos estaban callados, esperando a que la mujer se animara a hablar. Naruto, que había notado el grave aturdimiento de la Hyūga, al ser un hombre que gustaba de ayudar a las personas en apuros, decidió acercarse hasta ella y socorrerla un poco.

— Sólo una palabra—dijo Naruto. Hinata, ni se había percatado en qué instante se colocó a su lado. Ahora su enrome nudo en la garganta, se había hecho aún más grande, si es que se podía —. Yo te ayudaré con lo demás… Aunque sea sólo inténtalo.

«Aunque sea sólo inténtalo», se dijo la mujer « inténtalo». Tragó en seco, pretendió calmarse lo más que pudo.

Confianza— logró articular a duras penas. Naruto sonrió abiertamente.

— ¡Confianza es lo que se necesita para tener muchas ventajas, que para no terminar como un enfermo, whee! — Cantó el hombre rubio, quedándose en un dos por tres sin más ideas. Los allí presentes, con excepción de Bee y Hinata, suspiraron extenuados. Naruto había rimado como un niño de cinco años, sus palabras no tenían coherencia ni cadencia, incluso las manos las movió con oscilación.

Karin se había llevado dos pares de dedos a las sienes…En definitiva, su primo rimando era terriblemente malo. El rubio se quedó en silencio, al no recibir respuesta alguna de nadie. Esperó algo nervioso.

— Hombre, me sigue gustando tu estilo— dijo finalmente Bee.

Ahora sí, Karin se quería dar una fuerte palmada en la cara. Para ese entonces, los chicos continuaron con sus improvisaciones, haciendo que tanto la Hyūga como Karui, digieran palabras al azar y poder rimarlas. Sí, incluso la morena pelirroja había sido convencida de participar. Además, ella era igualmente buena haciendo beat box e inclusive sacando una que otra improvisación.

Hinata, poco a poco tomaba más confianza, al decir las primeras palabras que se le cruzaban por la mente. Era la primera vez, en mucho tiempo, que se sentía ser parte de algo. Por fin, su presencia no era sólo ignorada. Una pequeña y tímida sonrisa surcó sus labios.

Mientras que, aquel grupo se dedicaba a rimar, moverse y hacer ruiditos raros por la boca, Karin y Tenten se mantenían al margen, tan sólo mirando y escuchando. La pelirroja aprovechó para contarle sobre "compartir" habitación con aquella Hyūga; también para decirle que, como era la que tenía más acercamiento con ella, Tenten sería la encargada de sacarle toda la información relevante que pudiese. La castaña asintió, seria, a todo lo que Karin le mandaba y decía.

Ambas actividades se vieron en la necesidad de ser interrumpidas. Pues uno de los hombres del clan, llegó corriendo y gritando.

— ¡Jefe, Jefe! — Vociferaba el muchacho con la respiración agitada. Naruto dejó de reír sustituyendo su risa por un gesto más serio.

— ¿Qué sucede, Botan? — Inquirió Karin, igualmente tomando postura ante la situación.

— ¡Es el clan Kaguya! ¡Está…Está atacando a uno de los puestos que custodiamos!

Naruto frunció el entrecejo—. Bee, Lee, Omoi, Karui…Vamos. Karin, ya sabes qué hacer — dijo el rubio con semblante serio. Karin asintió, ordenó a Tenten encargarse del rehén, para después bajar con el resto de ellos, que ya habían emprendido su rápida partida.

Hinata había quedado sumamente desconcertada y por razones evidentes, sintió escalofríos. Aquella situación, le traía muy malas memorias.

O.O.O

Hiashi limpiaba su Katana* con un pequeño trapo especial para la labor. El coraje y enojo que había pasado tiempo atrás, fue sustituido por un semblante más sereno y concentrado.

— Señor, ¿cuándo atacaremos? — Había preguntado uno de sus subordinados. Hiashi paró, repentinamente, de hacer lo que estaba haciendo.

— Paciencia. Atacaremos al clan Uzumaki en su momento — dijo el hombre con voz ronca —. Quiero que gocen de sus últimas semanas como el clan tan vivaz que son…

-O-


Clan Kamizuru & clan Kaguya*: Son dos clanes, que verdaderamente salen en el anime y manga de Naruto. El clan Kamizuru, para recordar, es el clan que también se especializaba en insectos, apareciendo en un relleno, cuando Naruto y el equipo ocho, van en busca de un insecto rastreador.

En cuanto al clan Kaguya, tiene su aparición tanto en el maga como en el anime. Este clan, es descrito como uno de los más temibles, al ser tan salvajes. Kimimmaro, fue mimbro de este clan ya extinto.

brother*: Palabra en inglés que significa "hermano". Es una palabra, usualmente utilizada por la abeja asesina (Killer Bee)

Beat box man*: Es hacer ritmos y sonidos por la boca. Muy popular hoy en día y desde hace tiempo atrás.

Killer rap*: El Killer Bee rap que use en este capítulo, en parte, fue sacado realmente de un videojuego oficial del anime de Naruto. Si gustan, pueden buscar en youtube "Killer Bee Rap, sub. Español" para ver más o menos como es el ritmo de la canción.

Naruto rap*: Al igual que como hice con Killer Bee, el rap de Naruto es inspirado en el capítulo, cuando Naruto intenta rimar, para con ello, lograr agradar a Bee, para que lo entrene.

Katana*: La katana es un sable japonés (daitō), aunque en Occidente esta palabra es usada genéricamente para englobar a todos los sables japoneses. Se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis. Su tamaño más frecuente ronda el metro de longitud y el kilo de peso.