¡Disfruta de la lectura!
.:Capítulo 5:.
Ganas de intentarlo
.
— ¿Y contra quién peleara? — cuestionó Tenten preocupada.
Karui, alzó la mano con mueca indiferente, provocando expresiones de asombro por parte de algunos miembros del clan.
— Ya sabes, queremos hacer esto lo más justo posible, por eso tiene que ser mujer contra mujer — se adelantó a decir Karin, al tiempo en que la otra pelirroja se colocaba frente a Hinata.
Karui miraba a Hinata con inferioridad, esta permanecía encogida de hombros sin siquiera mantenerle la mirada. Luego, la gente comenzó a hacer espacio yéndose a los fondos del pasillo, dejando el largo tramo despejado para la pelea, sólo Lee se quedo en el medio, entre las dos mujeres.
— Bien, todo empezara a puño limpio. Pasado diez minutos lanzaremos una katana al centro, ya sea para que la cojas tú —, apuntó Lee a Hinata— O ella.
Tenten desde el fondo del pasillo, observaba la escena sumamente inquieta; Karin parecía aburrida, con ánimos de que eso terminara pronto, puesto que sabía cual serían los resultados; Omoi, destapaba una paleta para metérsela en la boca, igualmente muy despreocupado y reflexivo; Sai, Killer Bee y Naruto eran los más serios del grupo.
— Escucha, pequeña, no creas que seré compasiva contigo. Si tengo la oportunidad, no dudaré en matarte ¿Estamos? — aclaró Karui, tomando una pose de superioridad. A la Hyūga le temblaba el labio inferior, cosa que a la pelirroja le irrito, provocando que frunciera el ceño— ¡Deja de actuar como una cobarde y tomate esto más en serio! Es tu vida después de todo.
Por una u otra razón, Hinata no podía dejar de temblar, tenía bastante miedo, y más porque ya se había hecho la idea a que perdería. Era obvio que alguien como ella no era rival para esa monumental mujer que tenía justo frente a sus narices.
Además, si se lo pensaba mejor, morir no estaría mal. Realmente dudaba que alguien extrañaría sus ausencia, su padre la repudiaba, su clan la repudiaba, no tenía a nadie y además era una débil y fracasada. Si, morir sería lo mejor…Pero entonces, había algo que todavía le hacían desistir de esa idea ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de todo aquello, tenía esas pequeñas ganas de vivir? No conservaba ningún objetivo en la vida o algo por que luchar o seguir con ella…¿Entonces, por qué? Quizá, tal vez el simple hecho de morir le aterraba, como muchas cosas lo hacían; quizá esa sensación que tiene la gente de querer solamente sobrevivir o quizás había algo más, algo que ella todavía no lograba responderse a sí misma. Como sea, de todos modos ya no tendría más tiempo para pensar en ello.
— Muy bien, comiencen. — anunció Lee bajando la mano, como señal de que iniciarán, en una actitud un tanto formal.
No paso ni un segundo, cuando la pelirroja corrió hacia la Hyūga, propinándole un cabezazo, haciéndola retroceder de dolor. Estando a pocos pasos de distancia, Karui tomó empuje, ahora dándole una fuerte patada en las costillas.
Hinata se estampo de lateral, contra la pared, soltando un fuerte quejido.
— ¡Vamos defiéndete! — voceó la pelirroja rabiosa. La pelinegra se intentó sobar las costillas para con ello disminuir el dolor. Karui se desespero de lo frágil que era aquella mujer, así que sin pensarlo dos veces, la tomo por los cabellos con suma fuerza, despegándola de la pared, para que con su propio peso y el de la gravedad, tirarla al suelo con demasiada brusquedad.
Hinata se quedó tendida en el suelo, sopesando el dolor de los anteriores golpes. Ya no quería ponerse de pie y que con ello los maltratos continuaran, preferiría que allí de una vez y por todas, terminaran con su miseria…Su miseria, su eterna miseria. Deseo al menos una vez, poder acabar con ello, aunque sea sólo una vez, solamente una maldita vez, no sentirse una débil o cobarde, ser más fuerte y valiente. Ser reconocida por su padre y por su clan…Y sobre todo, ser feliz. Pero tal vez eso no pasaría nunca, porque en primer lugar, ni siquiera era capaz de intentar salvar su pellejo en esos momentos.
No supo ni porque, pero en esos instantes, recordó las palabras que Naruto le había dicho horas atrás:
"Aunque sea sólo inténtalo"
— ¿Qué es lo que debería hacer? ¿Qué hacer? —Hinata contrajo los puños, todavía tirada boca abajo…
— ¡Vamos, levántate mujer, pelea por tú vida!
La pelinegra abrió los ojos como platos…Esa era la voz de Naruto, lo escuchó gritar desde lo lejos ¿La estaba apoyando, por qué?
Por otra parte, Karin le dio un pisotón a su primo, provocando que este se quejara y callara.
— ¿Qué crees que estás haciendo, Naruto? ¡Se supone que ella es la enemiga, no deberías estar apoyándola! En todo caso, apoya a Karui que es tu gente. ¿De qué lado estas, hombre? — regañó la pelirroja estérica.
— Pues estoy de lado de nosotros, de veras. Pero ya te lo dije, a esa chica no la considero ni una enemiga ni una amenaza…— respondió el rubio con tono un tanto adusto; Karin entrecerró los ojos enviándole una miradita recelosa.
Karui, bufó ante tan débil oponente que le había tocado, estaba dispuesta a terminar en un dos por tres si eso continuaba así.
— ¡Karui, nena deja aunque sea una oportunidad a esa pequeña! — le cantó Bee a su hermana desde lo lejos, ahora era él el que se ganaba la mirada acusadora de Karin y otras tantas extrañadas.
La piel morena alargó el labio inferior encaprichada, pues siempre hacia caso a lo que Bee o Naruto le decían, y esta vez no sería la excepción.
— De a cuerdo, dejare que ella me ataque…¡Pero más vale que se apresure a hacerlo, si no tendré que continuar!
— ¡Vamos Hinata, levántate! — ahora era Tenten la que gritaba, ya no podía contenerse más, y es que, de verdad que la chica que yacía tirada en el suelo no le parecía mala persona, le era muy injusta y lamentable su situación.
Hinata aún miraba el suelo…Todavía preguntándose qué hacer… ¿Vivir o morir? Pasajes de su vida pasaron como flash frente a sus ojos. La mayoría tal vez no tan agradables, pero en definitiva, también había buenos momentos.
— No… Yo todavía quiero seguir con vida…No quiero que mi vida termine de esta manera, como la persona que soy ahora…Quiero hacer más cosas por mí misma, quiero aunque sea solamente una vez, ser mucho más fuerte y valiente…Quiero ser feliz, aunque sea sólo una vez…— Hinata, poco a poco se ponía de pie, apoyando la rodilla en el suelo y tomando impulso. — Yo…Por primera vez intentare hacer algo por mí misma. Al menos por esta ocasión, aunque pierda, no importa, lo intentare…
Karui sonrió de lado al ver a su contrincante finalmente de pie.
A la pelinegra todavía le dolían las costillas y la cabeza, pero intento lo más que pudo ignorar eso. Por primera vez en varios años, volvería a poner en práctica las artes marciales que había aprendido, aunque ya se hubiera olvidado de la mayoría y que desde años no hubiera practicado, aún con todo, se esforzaría.
La pelirroja volvió a correr hacia su dirección, con puño listo para atinárselo en la parte derecha del rostro de la Hyūga, a centímetros ya de su rostro, Hinata puso los brazos a los costados, bloqueando el puño de Karui; ocasionado que esta frunciera el entrecejo.
Karui ahora, intentó darle un rodillazo en el estomago, ataque que fue igualmente bloqueado por la pelinegra.
La pelirroja fastidiada, comenzó a soltar varios golpes al azar, siendo bloqueados con sumo esfuerzo por la Hyūga. Hinata se sorprendió al ver cómo era capaz, al menos bloquear los golpes de Karui. Pero sabía que eso no duraría mucho, puesto que ya se estaba cansando y los brazos y piernas empezaban a dolerle de tanto estar inmovilizando los fuertes puños y patadas de la pelirroja.
Hubo un momento de flaqueo por parte de la pelinegra, en donde Karui no desaprovecho la oportunidad, para finalmente darle un puñetazo en la quijada.
Dolía y dolía bastante, pero la Hyūga se valió de aquel golpe, para por fin hallar a su contraria con al guardia baja. No dudó más y le regreso el mismo golpe en la mejilla, con todas las fuerzas que pudo sacar al momento. La pelirroja retrocedió dos pasos con ademán adolorido.
Hinata volvió a ponerse en guardia, esperando el próximo ataque de la mujer. En esos momentos, no sabía si sentirse feliz, ya que finalmente estaba logrando algo. Aquel pequeño pero satisfactorio regocijo, se esfumó al ver el rostro colérico de la pelirroja.
— He sido ya bastante buena contigo…Pero eso se acabo, terminaré contigo de una vez…— amenazó la piel morena, pasándose el dorso de la mano por su boca, limpiando un pequeño hilito de sangre apenas visible.
De inmediato la mujer volvió a atacarla, esta vez más rápida que antes, Hinata apenas y tuvo tiempo de esquivarla. La pelirroja había quedado a sus espaldas; en un veloz acto, Karui soltó una patada dándole justo en el dorso de la pelinegra, acción que causó que la Hyūga chillara de daño y cayera de rodillas al suelo.
— ¡Ya pasaron diez minutos! — exclamó Lee, que ahora se hallaba en un extremo del cuarto. — ¡Katana! — volvió a gritar, al mismo instante en que lanzaba el arma hacia el par de mujeres.
Hinata tuvo que levantar un poco la vista, para darse cuenta que la katana iba hacia su dirección, dando giros en el aire, hecho que le pareció lento ante sus perlados ojos. Y así, antes de ponerse de pie para poder cogerla, observo como la pelirroja saltó sobre ella y aún en el aire, tomo la delgada y larga espada con firmeza; al momento en que Karui volvió a tocar el suelo, dio media vuelta para volver a encararla. Una sonrisa confiada surcaba sus labios.
La pelinegra advertía que tenía que moverse cuanto antes, ya estaba de cuclillas, instante que Karui dirigía la espada hacia ella. Hinata logro hacerse a un lado, para sólo ser rosada en el brazo por la espada, desgarrándole su delgada chamarra café claro y haciéndole una cortada, cuya sangre salpico parte del piso. La chica se llevó la mano al brazo para parar el sangrado, perdiendo el equilibrio, cayendo de nalgas al suelo.
Levantó la cara para toparse con Karui, la cual levantaba la katana sobre su cabeza, mirándola con tanta indiferencia, dispuesta a darle el golpe de gracia. Hinata cerró los ojos fuertemente, ya no podía moverse, sus piernas ya no le respondía…Todo su cuerpo ya no le respondía. Así que espero lo que suponía tenía que pasar.
— ¡Alto, ya es suficiente!
Reconoció el grito de Naruto, para después escuchar la espada incrustarse en algo…Sonaba como si la hubiese encajado en el piso, fijamente.
Hinata abrió los ojos lentamente. Primero divisó el rostro serio de Karui, luego, giró la cabeza levemente hacia la izquierda, topándose con el sable incrustado en el suelo de madera, a unos cuantos centímetros de ella.
¿Seguía viva? Todavía no se lo podía creer...Seguía viva y eso era lo que importaba. La impresión de haberse sentido en brazos de la muerte por milésimas de segundos y de la nada seguir viviendo; más los golpes que había recibido, su sobre esfuerzo al intentar defenderse y el cansancio, fueron suficientes como para que su visión empezara a nublarse y distorsionarse, concluyendo en un desmayo.
Karui, la observó caer de seco sobre el suelo. Los otros yakuza hicieron lo mismo, algunos pocos estupefactos ante el espectáculo montado; mientras que otros, como Karin, Sai, Omoi y Bee, serios e imparciales. La mayoría, ya acostumbrados a ese tipo de exhibiciones.
Naruto, avanzó unos cuantos pasos adelante de la bolita de gente. Miró a Karin por sobre su hombro, no parecía estar contento.
— Espero, que eso haya sido suficiente prueba para ti. Está más que claro que ella no es ninguna amenaza.
Karin frunció el ceño. Le molestaba que Naruto le hablará de ese modo, y no era del todo, porque siempre gustaba tener la razón, si no porque, verdaderamente apreciaba a su primo y ponerlo serio no era lo que buscaba. Pero eso no importaba, con tal de mantenerlo seguro a él y al clan, estaba dispuesta a tener que soportar verlo enojado y tener que seguir dudando de aquella Hyūga "debilucha".
— Amenaza o no, como acordamos, ella se seguirá quedando aquí encerrada. Hasta que no estemos cien porcientos seguros de que su padre no vendrá y no podamos utilizarla. Además, tú sabes que si la liberamos, puede que vaya de soplona con alguien. Es un peligro que no vamos a correr.
Naruto volvió a colocar la mirada al frente y rascó su nuca en un ademán un tanto resignado. Igualmente, aunque en ocasiones no le agradara las actitudes de Karin, le era necesario escucharla. Ya que, ella era la segunda al mando, asimismo de ser también una mujer de lo más inteligente y perspicaz.
Pero gracias a él y a su condición de no matar a la rehén, fue que se dio cuenta de muchas cosas. Entre ellas, que Hinata era la persona que aparentaba ser, no fingía, para nada.
— Como sea, esto ya se terminó.
Naruto se encaminó directo hacia donde estaban Karui y Hinata desmayada. Siendo seguido por Bee y Tenten. La bolita de gente comenzó a desintegrarse, algunos siendo mandados por Karin, a seguir con las labores que les correspondían; mientras que otros se acercaban un poco para ver a la chica lesionada y a Karui, limpiándose una pocas gotas de sudor como si nada.
— Perdón, creo que me pase con la chica. Pero no tuve opción, ustedes me dijeron que tenía que hacerlo lo más realista posible — justificó Karui, sacando con robustez la katanadel suelo. Se fijó como Tenten corría hacia la Hyūga y se agachaba para revisar sus heridas. Naruto, igualmente se colocó a un lado de la pelinegra con expresión un tanto culpable. Casi se sintió mal por la chica que acababa de apalear, verdaderamente tampoco quería haberla lastimado tanto. Fue cuando sintió la mano de Bee sobre su hombro—.¿Bee?
— No te preocupes baby, la falla no fue tuya, tú sólo hacías lo que te demandaban—, Karui le sonrió a su hermano mayor y asintió. Si, su hermano siempre le daba ánimos.
Por otro lado, Tenten le terminó de romper la chamarra ya desgarrada de la Hyūga, para que con un pedazo de la misma, pudiera cubrir la herida hecha por la espada y parar el sangrado.
— Jefe… ¿Por qué no permitió que mataran a Hinata? — quiso saber la castaña, quién terminaba de cubrir el corte de la pelinegra inconsciente.
— Creo que eso ya lo has de saber…¿Esta chica te parece una mala persona? —, inquirió Naruto, con una leve sonrisa. Tenten, bajo la mirada para ver a la chica que permanecía desfallecida, negó con la cabeza gacha. Naruto sonrió con más gana—. ¡Pues claro que no, de veras!
El rubio estaba a punto de cargar a Hinata para llevarla nuevamente al cuarto de las chicas, lo detuvo una fuerte mano negra.
— Chico, deja y yo lo hago—era Bee, quién mostraba una sonrisa ufana.
— Gracias, viejo.
Bee tomó y cargó con mucha facilidad a la Hyūga, quién parecía una muñeca de trapo sin vida alguna, sucia y maltratada. La llevaron al sitio y Tenten colocó un futón, para poder recostarla.
Una vez allí, Naruto observo las heridas de la chica. Las marcas rojas, en su cara, brazos y piernas, que seguro se convertirían en moretones debido a los golpes recibidos; mientras que parte de su quijada y boca se hinchaban, al igual que el corte de su brazo. No le hecho la culpa a Karui o a su prima por lo que a Hinata le había sucedido, a fin de cuentas, el también había sido parte de aquello. No dejaba de sentir ese sentimiento de culpa, tristeza y compasión por la mujer allí recostada.
— Jefe, entonces ¿Ahora qué haremos? —interrumpió Lee, entrando a la habitación.
— ¿Ah? — articuló el hombre confundido, al ser pillado por sorpresa.
— Con Hiashi Hyūga.
— ¡Ah, sí! Pues eso…Iremos directo por él— anunció con una sonrisa sumamente confiada, ocasionando el asombro de los presentes.
De la nada, salió Karin quedando en el umbral de la puerta, con la boca abierta. Era obvio que esta se mantenía oculta, estando fuera del cuarto escuchando la conversación. Tuvo que aparecer al oír semejante notificación.
— ¡¿Qué?! ¡Tú estás loco, o qué diablos! —imputó la de lentes, señalando con el dedo al rubio. Naruto colocó cara de no entender a lo que la pelirroja se refería.
— ¿Por qué loco? Si él no viene a nosotros, entonces nosotros iremos por él ¿Es lógico, no?
— ¡Claro que no! ¿Cómo crees que iremos directo por alguien como Hyūga Hiashi? —cuestionó Karin, colocando ambas manos sobre sus caderas. — Simplemente no podemos, no tenemos los recursos para ello. El clan Hyūga es por ahora, uno de los clanes más grandes y fuertes de Osaka. La idea de utilizar a la hija de Hiashi era una buena forma de hacer sucumbir al viejo ese…Pero ahora que sabemos que ella no nos es de mucha, si no es que nada de utilidad— apuntó la pelirroja con la cabeza y cierto desdén a Hinata—, no nos queda más que esperar y planear otra cosa más efectiva.
Naruto entrecerró los ojos y paro la boca. Karin, ignoró indignada los gestos de su primo, cruzándose de brazos y apartando la vista para otro lado.
— ¿Qué? ¡No me mires así! Tengo razón y lo sabes…— agregó la chica ante los gestos insistentes del rubio. — No dejaré que por tus actitudes impulsivas tú o el clan salgan lastimados, he dicho.
Karin infló los cachetes, encaprichada. Naruto suspiró, nuevamente resignado. Esa mujer, casi siempre terminaba ganándole en cuanto a ese tipo de cosas. El no solía resignarse con tanta facilidad, pero discusiones con ella, sencillamente eran difícil ganarlas, además de que tenía bastantes puntos a su favor.
— Ya, tú ganas. Te haré caso por esta vez… Pero será mejor ir preparando una estrategia para acabar con ese cabrón de Hiashi. — anunció Naruto yendo a la salida del cuarto.
Antes de salir, metió las manos a los bolsillos de su gabardina, sintiendo una botellita dentro en una de ellas. Abrió los ojos y saco el frasco del bolsillo. Era el yodo que Hinata le había dado momentos atrás.
Volvió a entrar a la habitación, ahora dirigiéndose a Tenten, quién estaba a un lado de la Hyūga, sentada y observando con extrañeza al rubio.
Naruto se colocó de cuclillas, para estar a la altura de la castaña y tener a Hinata justó enfrente.
— Toma— extendió Naruto la mano, donde tenía el frasco, dándoselo a Tenten. — Cura todas sus heridas y estate al pendiente de ella mientras yo no esté por aquí ¿De acuerdo?
La castaña asintió. Naruto le echo el último vistazo fugaz a la pelinegra inconsciente, para luego volverse a poner de pie y nuevamente ir hacia la salida.
— ¿Qué piensa hacer con ella, jefe? — preguntó Lee, que iba siguiendo al rubio, juntó con Bee, el cual había estado bastante callado, más de lo usual.
— Que más, mantenerla aquí por ahora.
— Naruto— llamó Karin, antes de que el trío de hombres partieran—, ¿Estás consciente de que esa Hyūga es sólo una carga para ti y para el clan, verdad? ¿Realmente te harás responsable de esa chica? Después de todo, tú pusiste la condición de no asesinarla.
Naruto sonrió de oreja a oreja.
— Lo haré, yo me encargare de ella ¡De veras!
Y así, el trío de hombres partió, dejando a una Karin vacilante, quién al instante giró a ver a las otras dos chicas que tenía a la espalda. Dirigió su atención especialmente a la pelinegra desmayada.
— No me creo que esto esté pasando— refunfuñó entre dientes.
Porque también, lo último que quería, era tener otra "compañera" de habitación, ya suficiente tenía que compartirla con otras dos mujeres — las cuales no odiaba, pero que necesitaba de vez en cuando su espacio personal— para ahora, tener que lidiar con una más.
Tenten le mostró una sonrisita incómoda.
— Vamos, Karin…No te enojes, seguro sólo será temporal. Ya verás que las cosas mejorarán.
La pelirroja aspiró aire fuertemente.
— ojala sea así…¡Si no tendré que cortar un par de cabezas, comenzando con una rubia y escandalosa!
.
.
.
Yacía boca abajo sobre un suelo de madera, mantenía los ojos y manos cerrados firmemente, estaba desnuda de la parte dorsal de su cuerpo.
— Este es el arte del tebori*, Hinata. Es una prueba de lo fuerte y resistente que eres y puedes llegar a ser— escuchó la voz de su padre hablarle.
Entonces, un hombre alto y gordo se acercó a ella con lo que parecía tinta, agujas y "pinceles".
Sintió la fría punta de la aguja sobre su piel, para luego, esta ser incrustada poco a poco. El dolor penetraba y se esparcía hasta el último rincón de su cuerpo; con cada cincelada, era como sentir su piel arder y ser desgarrada por fuego. Escuchaba sus quejidos, sus sollozos, las saladas lágrimas pasar por su boca…Lo aguantó, lo aguantó todo lo que pudo. Pero siempre era el mismo resultado, ese comentario y expresión.
Una negación con la cabeza y la palabra "débil" salir de la boca de su progenitor.
Lloró con más ahínco.
.
La escena se hiso borrosa, y el escenario parecía cambiar. Lentamente, ahora se hallaba dentro de una casa desconocida, apuntando con una pistola hacia la nada.
Su respiración era agitada, las manos le sudaban, la frente le sudaba frío.
— ¡Vamos, dispara!
Ella se encogía, no era capaz de hacerlo, no tenía el valor suficiente para ello. Nuevamente, volvía a escuchar esa palabra, que tanto la torturaba: débil.
— ¡No, yo…Yo puedo…! — se repetía una y otra vez. — ¡Yo puedo ser más fuerte…Yo quiero ser más fuerte!..Lo que realmente quiero es…
.
Abrió los ojos de golpe, su pecho ascendía y descendía intranquilo. Su visión era nula, sólo distinguía una cegadora luz blanca, al mismo tiempo en que alcanzaba a oír un par de voces, conversando; parecían ser la conversación de un hombre y una mujer.
Lentamente recobró la vista, pudiendo discernir a la morena pelirroja y a otro moreno peliblanco con paleta, mirándola con curiosidad, sentados sobre el suelo, no muy lejos de donde estaba ella. La pelinegra no conseguía comprender nada aún, todavía su mente estaba confusa.
— Vaya, hasta que despertó— comentó Omoi, pasándose su caramelo al otro lado del cachete.
Su otra acompañante, Karui, limpiaba su katana sin mantener el mismo interés que el otro muchacho.
Hinata, no fue capaz de evitar sentir un miedo al ver a aquella pelirroja. Los recuerdos de su pelea con ella le llegaban a su memoria, frescos y a detalle. Ya recobraba conciencia de su situación.
— Tranquila, no te pienso golpear…Al menos no por ahora— quiso bromear Karui, al percatarse del temor que la Hyūga mostraba al verla.
Omoi, enarcó una leve sonrisa.
— No seas tan mala ¿No ves que la pobre está muy confundida?
La pelirroja tronó la boca, restándole importancia a lo que dijo su acompañante, continuando puliendo su arma.
— ¿Qué? Es la verdad, no lo haré a menos de que no me lo vuelvan a ordenar— afirmó, sin parar de hacer su actividad.
— Esto…P-puedo preguntar ¿Qué…Qué fue lo que ha pasado? — Hinata se aventuró y con mucho trabajo, a cuestionar.
Los otros dos muchachos se miraron entre sí, como si con ello, decidieran quien respondería.
— Nada de mucha importancia—habló Omoi—, después de que el jefe parara la pelea, te desmayaste y te han traído aquí, donde permaneciste inconsciente casi dos días.
¿Casi dos días? Hinata abrió los ojos sorprendida ¿Tanto había sido el impacto recibido? La pelinegra tenía parte de las manos y antebrazos sobre su regazo, por lo que se fijo en los hematomas que se extendían por ellos; eran de un color azul y violáceo, provocados por haber bloqueado las fuertes patadas y puños de Karui. Supuso que no sería el único lugar de su cuerpo con aquellos daños. Reparó también, en el vendaje colocado alrededor de su brazo, rememorando igualmente, el corte que la pelirroja le hizo con la katana, seguramente esa katana que ahora mismo ella se encontraba puliendo con esmero. Aunque tal vez eso, ya no importará tanto.
Pensó qué, más allá de sus heridas y moretones, estaba el hecho presente de que no la habían matado. Y que además, por primera vez en muchos años, había pretendido luchar y hacer algo más por si misma.
— ¡Vamos, levántate mujer, pelea por tú vida!
Las palabras de ese hombre rubio, venían a su cabeza con toda y tanta claridad. Era un hecho, que ese joven influyó bastante en ella, de manera que no se lo esperaba. Creyó que, en gran parte, gracias a él, pudo luchar y ponerse de pie.
Contrajo las sábanas entre sus manos, no sabía a ciencia cierta qué cosas sentía en esos instantes. Pero era uno que la invadía de fortaleza.
Por otra parte, los otros dos, permanecían conversando tranquilamente ya no tomándole tanta importancia a la recién levantada.
— Como sea, me retiró— informó Omoi al mismo tiempo en que se levantaba del suelo—. Hay trabajo en el centro de Konohana*. Tú también deberías venir, al fin y al cabo a ti te encanta ir por esos lares— terminó de decir el joven con tono pillo.
Karui frunció el entrecejo, marcándosele una vena en la frente. Estando sentada, pudo alzar el pie para darle una patada en una de las piernas del muchacho. Este soltó una risa burlona, para después salir del cuarto de lo más campante.
La pelirroja suspiró. Luego de unos momentos de incomodo silencio, se coloco de pie y le dio un vistazo a la Hyūga que permanecía con la cabeza baja, dándole alusión a la pose de una niña regañada.
— Le diré a Tenten que has despertado…Ella es la que ha estado cuidando de ti en este tiempo…Así que, no estará de más avisarle — dijo Karui, manteniendo una posición y tono neutrales.
Hinata no respondió nada, seguía en silencio, asintiendo levemente con la cabeza. La pelirroja torció la boca, ya no segura de que más agregar…Aunque bueno, tampoco tenía un verdadero interés por mantener conversación con aquella mujer, por lo que, sin más salió del cuarto, llevándose la katana consigo y cerrando la puerta tras sí.
Pasaron unos pocos minutos, antes de que Tenten se precipitará a entrar. La pelinegra alzó la vista y divisó a la castaña dirigirse hacia ella.
— Que bueno que ya has despertado— se alegró Tenten, tomando lugar a un lado del futón de la Hyūga— ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo?
Hinata sintió una incomodes, pero una agradable, al tener a alguien que le preguntara su estado. Un diminuto sonrojo se tornó en sus mejillas.
— N-no realmente.
Claro, en cuanto no moviera mucho el brazo, todo estaba perfecto, lo demás solamente eran uno que otro moretón sin relativa importancia.
La castaña enseñó una pequeña sonrisa, pareciendo relajar los hombros, ante la respuesta.
— Me alegro…Permaneciste un buen rato inconsciente y dormida…Eso hiso que nos preocupáramos un poco.
¿Nos preocupáramos? Pensó Hinata desconcertada. Estaba a punto de preguntarle a la mujer porque razón hablaba en plural, pero la castaña se le adelantó.
— Supongo que debes tener hambre…Y también sed.
La pelinegra negó con la cabeza, provocando desorientar a la otra mujer por tal ademán.
— No, no g-gracias…No tengo hambre.
— Ya veo, entonces debes tener sed…Iré por algo de agua, en cuanto cambie tu vendaje.
Tomó desprevenida a Hinata, cuando Tenten agarró su brazo herido, retirándole con cuidado la venda y la gaza con merthiolate* y sangre ya seca; dejando al descubierto una cortadura cerrada, inflamada y roja, en proceso de cicatrización. Todo parecía perfecto, salvó que la pelinegra se percató de las cuatro puntadas que tenía su cortada. Hinata se pasmó ¿En qué momento la habían suturado, que ni fue capaz de sentir nada? O tal vez, si lo hizo, y por ahora lo ignoraba.
— Tuvimos que coserla— explicó Tenten, captando la sorpresa de la Hyūga—, de no ser así, hubiera tardado mucho más en cerrarse…Además, de que parecía que no eres de las personas que se recuperan rápido. Estaba segura de que despertarías mientras te cocían, ya que sólo dormimos tu brazo con hielo y cremas…Lo lamentó, no hubo suficiente para anestesia especial, ni persona que te la pudiera aplicar…Pero eso es otro tema, el asunto increíble aquí, es que no despertaste por ningún motivo ¿Acaso no sentiste nada?
Hinata meditó un momento…Los sueños que tuvo; en especial el primero, el dolor tan real y vivido de aquel tatuaje. Tan real como aquella vez. Tenía sentido que ese dolor hubiera sido tan auténtico.
Tenten la observó breves instantes, para después volver a mojar una gaza con el mismo antiséptico, pasarla por la herida de la joven y volvérselo a vendar con un vendaje nuevo; mientras hacía el trabajo, Hinata reflexionaba que sería de ella ahora en adelante. Tenía bastantes dudas, que posiblemente la castaña le podría ayudar a responder.
— D-dime… ¿Qué será de mí?... ¿P-por qué no me mataron?
— Hasta donde sé, nunca tuvieron verdadera intención por asesinarte, en gran parte es por el jefe, el puso esa condición.
Hinata contrajo las manos… ¿Naruto? ¿El había condicionado eso? Algo cálido se apodero del pecho de la pelinegra. Cuanta gratitud sintió.
— Aún así, tenían que ver si realmente decías la verdad o no, y esa fue la forma más efectiva que encontraron de hacerlo…Por cierto, no le guardes rencor a Karui, ella solamente hacía lo que le ordenaban. Puede ser una chica ruda y de carácter muy fuerte, pero créeme, también es muy sentimental. Quizás con el tiempo, puede que no se lleven tan mal.
¿Tiempo? ¿Cuánto tiempo permanecería allí, en ese caso? Caviló Hinata.
— Sinceramente…Yo también estaba en contra de que te mataran. Seré una yakuza, haré cosas de las que no me sienta tan orgullosa, habré matado gente…Y seguramente lo seguiré haciendo...Pero aún con todo, sigo siendo humana, todavía prevalece ese sentimiento de remordimiento de hacerle daño a la gente que es como tú…Amable y de buenos sentimientos…Estoy segura que la mayoría de los que estamos aquí, estará de acuerdo conmigo. Incluso Karin, que fue la que más insistió con deshacernos de ti. Pero ella lo hace por el clan y por Naruto, supongo que esa es su justificación…Aunque, también estoy convencida de que ella, de no ser porque quiere mantener a salvo a toda costa al clan y al jefe, te dejaría ir.
Tenten amarró la venda con firmeza, siendo igualmente meticulosa de no lastimar a la pelinegra.
— Entonces… ¿Permaneceré aquí por largo tiempo? — inquirió con curiosidad y ahora, tal vez con cierto pesar.
— No lo sé…Eso dependerá de tú padre.
— ¿Mi p-padre?
— Si nos llegará a atacar o no, depende de eso...También depende si viene sólo por venganza por habernos infiltrarnos en sus territorios, como lo habías dicho. Por ahora, todo está un poco confuso. No obstante, en todo caso de que no atacara, entonces nosotros atacaremos— expresó la castaña, haciendo un puño eufórico.
— P-puedo… ¿Puedo preguntar qué problema es el que tienen con mi p-padre?
Tenten ladeó la cabeza, no muy segura si responder o no. Dudó un momento, antes de decidirse a contestar.
— Pues verás, es una pequeña disputa que se generó hace unos meses atrás— empezó a relatar la mujer, con un tono bastante tranquilo—.Te contaré más o menos desde el inicio, así podrás entender mejor a lo que me refiero. Verás, el clan Uzumaki, anteriormente era también uno de los grandes, pero después de la muerte de nuestro anterior jefe, la cual no llegue a conocer, puesto que en ese tiempo todavía no me unía al clan. Como decía, después de la muerte del anterior jefe, a pesar de que Naruto tomó lugar como la nueva cabecilla del clan, este se vio en un gran declive. El clan perdió muchos miembros, perdimos negocios y territorios, sin mencionar la crisis económica que sufrió. Como sea, poco a poco nos volvimos a levantar. Empezaron a reclutar a gente nueva, de lo poco que le quedo a Naruto, supo sacarle provecho. En cierta forma, nuestro comercio es "legal" hasta cierto punto, ya que, trabajamos como guardaespaldas, de cualquier tipo de personas; políticos, ricos, burócratas, empresarios, mercaderes, etcétera. Lo cual, nos hace relacionarnos con gente importante y con ello tener más contactos y dinero en el medio…Y no hace mucho, abrimos un pequeño prostíbulo por el centro de Konohama. Pero como dije, lo nuestro es legal hasta cierto punto. Las mujeres que trabajan allí están por su voluntad, les damos una paga y todo el asunto que conllevaría a sobrellevar un negocionormal. A decir verdad, ese prostíbulo iba de maravilla, lentamente se hacía más popular. El problema surgió cuando el clan Hyūga intervino, queriéndonos echar el negocio abajo, ya que, según ellos les robábamos clientes y dinero. Además de que por su culpa, metieron a la cárcel a uno de los nuestros, sin mencionar que tú padre nos ve como un clan inferior y pordiosero, nos subestima bastante, para ser precisos, y eso es algo que le enfurece bastante al jefe…En resumidas cuentas, al final se convirtió en una lucha por territorio, orgullo y efectivo, como siempre. ¿A caso tú no estabas enterada de algo?
Hinata movió negativamente la cabeza.
— No…Hace tiempo, que permanezco alejada del clan Hyūga, mi p-padre lo prefiere así...Pero está bien, supongo. Por ese motivo, desconozco muchas cosas de lo que se hace o no dentro del clan.
Tenten se le quedó viendo de forma metódica. Y antes de poder decirle nada, su celular sonó. Parecía solamente un mensaje, porque la castaña únicamente abrió el dispositivo, leyó y lo volvió a guardar.
— Perdona, me tengo que ir…Pero no te preocupes, en un par de horas volveré. Me asegurare de traerte algo de agua y comida cuando vuelva. Ahora puedes descansar otro rato más. Lo necesitas.
Tenten cerró la puerta una vez que salió de la habitación, dejando a la mujer nuevamente sola. Hinata miró a su alrededor, no tenía más que hacer, así que se dedicó a observar a detalle la habitación. Una vez cansada la vista, se volvió a recostar y cerró sus ojos, pensando en lo curiosa e incierta que podría ser la vida.
Pasaron quince minutos, antes de que la puerta de la habitación se volviera abrir. Hinata abrió los ojos, se imaginó que Tenten habría regresado más rápido de lo esperado. Se incorporó para poder recibir a la castaña.
Sin saberlo o detenerlo, sus mejillas se pintaron de un rojo rosado, cuando vio a un hombre rubio asomar la cabeza, fisgón. Al verla, este sonrió abiertamente, bastante amigable.
— ¡Que bien, ya has despertado, Hinata!
.
.
.
Konohana*: Uno de los 24 barrios de Osaka, Japón.
Merthiolate*: Es un compuesto orgánico mercurial de actividad bacteriostática. Desinfectante local.
Tebori*: Tebori o "tatuaje hecho a mano" requiere técnicas especiales. Se debe hacer perforando la piel suavemente con las agujas, dándole la fuerza necesaria con las manos. La piel de los humanos es muy suave y elástica, lo que hace que se escuché el sonido de las agujas perforando la piel.
