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.:Capítulo 6:.
Libertad e inspiración
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El corazón le comenzó a palpitar a prisa, el color se le había subido a la cara, el tartamudeo empezó sin más remedio. Naruto entraba por la puerta tan campante y exuberante como de costumbre. Cargaba consigo una bolsa, como el otra vez, casi parecía algún tipo de "deja vú". No tardó en tomar lugar, justo donde Tenten se había sentado momentos atrás.
— ¿Qué tal, Hinata? ¿Cómo te encuentras? —exclamó el rubio radiante. La pelinegra agacho la cabeza, apenada.
—Bien…Muchas gracias.
— ¡Ten! —extendió el hombre la bolsa. Hinata tardó en tomarla, con cuidado y lentamente.
— Tenía planeado traerte algo del ramen que sobro, pero Tenten me sugirió darte mejor fruta y agua.
Comentaba el hombre jovial. Hinata abrió el paquete despacio, y efectivamente, dentro había un zumo, dos manzanas y una pera. La pelinegra abrió la boca sorprendida.
— Adelante, como y bebe. Seguro debes tener hambre y sed.
Hinata asintió aún gacha. Sacó primeramente el zumo. Debía admitir, que antes que hambre, su sed era insoportable. Abrió la botella y luego, sintió el fresco liquido mojar sus labios, boca y garganta. Casi se termina la botella; volvió a cerrarla. Agradeció nuevamente, esta vez por las cosas traídas.
— No es nada, mujer —respondió Naruto. Luego se paso una mano por la parte posterior de su cabeza—.Sabes, vengo a disculparme…Karui fue muy ruda contigo, no era la intención que acabaras así como estás, pero bueno…
Hinata escuchaba atentamente, luego una diminuta sonrisa se dibujo en sus labios, interrumpió al rubio.
—No…E-está bien. Tenten me ha dicho porque fue así…La verdad, es que estoy agradecida de que no me mataran—expresó la chica serena, seguía sin mirar a los ojos al rubio; pauso un momento y luego agrego: —S-siendo sincera…Yo quería darte las gracias.
Naruto quedó confundido, no comprendía el porqué estar agradecida con él.
— ¿Gracias? ¿Gracias de qué?
Hinata tragó un poco de saliva.
—Por tus palabras.
Naruto ladeo la cabeza y repitió:
— ¿Mis palabras?
Hyūga empezó a jugar con sus dedos.
— S-si, cuando yo estaba en el suelo…De no ser por lo que dijiste…Y eso de intentarlo…Yo no…
El rubio sonrió de oreja a oreja.
— ¡Entiendo! Pero, ¿Sabes? No creo que todo sea debido a mí. La verdad me has sorprendido en la forma en la que te defendiste…
— ¡N-no yo…! —paró abrupta la chica, pasmando un poco a el Uzumaki—Si no hubieras dicho lo que has dicho…Yo ni siquiera hubiera sido capaz de ponerme de pie…De tomar la decisión que tome…Por eso…Gracias.
El rubio se quedó callado unos segundos.
—Entiendo.
Naruto esbozó una leve sonrisa, al tiempo en que Hinata le miraba de soslayo; la mujer se tensó y sonrojó, desviando la vista veloz para en frente. Saco una fruta y la mordisqueó, para así mantenerse lo más distraída posible.
El rubio, ya seguro que la mujer no tenía problemas, se incorporó dispuesto a retomar sus actividades. Hinata le detuvo cuando ya estaba en la puerta.
— ¡E…Espera…!—Narutó giró a verla, parando la trompa—, yo…Me gustaría…preguntarte algo.
— ¿Ah?...Sí, claro ¿Qué es?
Hinata no estaba muy segura si tenía que preguntarle, pero la curiosidad le fue más fuerte desde que Tenten le dijo que fue Naruto quién ordenó que no la matarán. Quería saber si eran las razones que Tenten comentó, sólo confirmar nada más.
— Pues veras…
Afuera se comenzó a escuchar una música, que cada vez se iba haciendo más y más fuerte, tanto como para interrumpir la plática de ambos.
Por la puerta, Hinata alcanzó a divisar a Bee, el cual cargaba una enorme radio sobre su hombro, objeto donde provenía la música que habían escuchado momentos atrás. No solamente era el gran hombre moreno, sino que también lo acompañaban Lee y Sai.
—Jefe, ya es tarde. Tenemos que irnos ya—dijo Lee con tono un tanto apresurado.
—Sí, sí, lo sé…Ya iba en camino—confirmó el rubio, luego volteo la cabeza para Killer Bee—. ¡Demonios, viejo! ¿Es que quieres dejarnos sordos con ese volumen?
Bee se mostró serio.
—Chico, es Nujabes*—respondió igualmente adusto, dándole a entender a el rubio que no le bajaría.
—Pero eso ni siquiera es rap… ¿Es Hipo-hopo, no?
— ¿Qué no quiso decir "Hip-hop"? —corrigió Lee. Naruto le fulminó con la mirada.
— ¡Lo que sea, es lo mismo!...
Hinata les observó discutir, lo cual le hiso sacar una sonrisa ante tal revoloteo. La sonrisa se fue al sentir "esa" sensación. Deseo no haber querido tomar tanta agua, lamentablemente era de digestión rápida. Por sobre las sábanas se vio claramente como apretaba las piernas.
— ¡Ya, venga se hace tarde, hay que irnos! —proclamó Naruto, deteniendo la pequeña pelea y que el trío de hombres se retiraran por la puerta. Sólo Sai, se quedo, viendo atentamente a la Hyūga, cosa que a la chica le atemorizo un poco.
—Dime… ¿Quieres hacer tus necesidades, cierto?
Fácil, Hinata hubiera sido confundida con un tomate, más por la forma en que el chico lo había dicho, tan neutral y como si nada.
— ¡Jefe, la Hyūga tiene que hacer pipi…Quizá popo también! ¿Qué hago, la dejó aquí?
La pelinegra estaba a sólo una palabra más de llorar de la vergüenza.
Los chicos escucharon y de inmediato regresaron a asomar la cabeza.
— ¿Qué hacemos, jefe? Tenemos prisa, no podemos estar subiendo y bajando para que la chica vaya—recordó Lee. Naruto se llevó una mano al mentón.
—Bee ¿Tenemos esposas?
—Yeah.
—Muy bien, entonces ya está…Sai, trae a Hinata.
¿Esposas? A la chica no le daba tan buena espina aquello.
El joven obedeció. Mientras el chico ayudaba a la Hyūga a colocarse los zapatos; ya que, esta era más lenta al tener un brazo herido, Naruto y los demás adelantaban recorrido.
Hinata buscó su chamarra, pero fue inútil, no la veía por ningún lado.
—Si buscas tu chamarra, la han tirado. Estaba rota—informó Sai, adivinando lo que la muchacha estaba pensando.
Ni hablar, Hinata no podía hacer nada por ella. Una vez de pie, se dio un vistazo rápido de sus pies hasta su pecho. Una blusa de manga corta, azul marino; un pescador beige y unas sandalias estilo griegas café oscuras. Agradeció que su ropa no estuviera tan sucia; aunque sin su chamarra, se sentía desnuda.
Se apresuraron a salir de la habitación e intentaron alcanzar a los muchachos que ya llevaban camino recorrido. Bajaron sólo un piso, y de inmediato la chica identifico uno de los baños, no era al que había ido el otra vez, pero sí recordaba que la primera vez estaba ocupado y por supuesto que recordaba la planta del edificio; el lugar en donde despertó en su primer día de haber sido secuestrada.
—No tardes—ordenó Sai, empujando a la muchacha dentro del sanitario.
Un poco más alejados, Naruto y Lee mantenían conversación con otro grupito de hombres.
—Pero jefe ¿Nos quedaremos solos montado guardia?
Naruto agitó la mano, bastante despreocupado.
—No se preocupen, chicos. Lo harán bien, de veras. Además, ya saben que si algo ocurre me llaman a mí o a Karin por el celular.
—¿Y qué hay de la rehén, por qué la lleva con usted, no pude simplemente dejarla a cargo a alguno de nosotros?
Naruto, entrecerró los ojos, desconfiado.
—Ni hablar. ¿Ya olvidaron lo que paso la última vez que una chica se quedó sola por aquí?
Los muchachos rieron entre tonta y maliciosamente. El rubio negó con la cabeza.
—No, a menos de que sean mujeres…O en todo caso, muchachos más educados, no les dejaré a cargo a ninguna chica…—sentenció, ganándose unos resoplidos o pequeños lamentos por parte de sus hombres— .¡Y las chicas del clan no cuentan! —agregó rápidamente, antes de que alguno digiera un comentario de esa calaña.
La conversación se vio interrumpida, por Bee, el cual se acercaba a espaldas de Naruto. Este se giró para toparse con el gran hombre.
— ¿Traes las esposas?
Killer Bee, mostró una sonrisa ladina, haciendo sonar los metales.
— ¿Y la llave?
El hombre, mostro una pequeña llave en la otra mano. Esta vez, fue el turno del rubio para sonreír.
— ¡Excelente, ya sólo falta que…!
Y aquella oración se vio interrumpida al salir Hinata del baño, secándose el agua de las manos. Se dio cuenta de las miradas acosadoras y el silencio incomodo que se cargaba el ambiente, aquello no le hizo sentir precisamente bien.
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¿Cuándo fue? Su mente aún no lo procesaba completamente. Cuando fue que Naruto tomó su muñeca, y la esposo a la suya.
—Lo siento, Hinata. Tú entiendes, vamos a salir a la calle…Y bueno, es por seguridad—había dicho Naruto, como si hablara de cualquier cosa normal que pasara a diario.
Ahora bajaba las escaleras caminando lado a lado. Naruto parecía tan campante, como si sólo estuviera él y nadie más; pero Hinata, el color se le había subido de nuevo a la cara. Sus manos se rosaban de vez en cuando y eso, sólo ocasionaba que Hinata quisiera llorar de los nervios. Su mente se aclaró un poco, al llegar a la primera planta. Era la primera vez que bajaba hasta allí. Parecía una oficina cualquiera, con escritorios, archiveros, una que otra computadora y mobiliario. Incluso, había una pequeña recepción. La primera impresión no fue la mejor, puesto que el lugar estaba medio desorganizado y la mayoría de las cosas un tanto amontonadas al ser un espacio no tan amplio.
Había gente, poca ralamente, todos hombres, trabajando o platicando en el sitio; algunos tenían vendajes, la chica supuso que serían las personas del incidente del otra vez. Pero, lo que atrajo meramente su atención, fue que por primera vez en varios días, veía la calle, a través de la puerta de cristal del edificio. De inmediato, los hombres se dirigieron hasta allá, saliendo a la luz del día.
Hinata tuvo que entrecerrar los ojos ante la luz del sol que caía de seco sobre el lugar. Una vez que se acostumbro a ello, miro el sitio en donde se encontraba con más cuidado; La calle era un tanto estrecha, habían varios edificios de pequeño y mediano tamaño; tiendas, paradas de autobús, las personas eran escasas, la mayoría hombres de traje y alguno que otro estudiante o joven pasando por el lugar. Se fijo a sus espaldas, el edificio del clan Uzumaki. Igualmente, era un edificio de mediano tamaño, al parecer, era el más alto de aquella zona, y no lo era por mucho. Se veía bastante modesto, tuvo que levantar la vista para alcanzar a distinguir el letrero principal del bloque: "Agencia Uzumaki" y en letras más pequeñas: "La mejor seguridad privada, sólo aquí". La pelinegra entreabrió la boca, no podía negar que se sentía sorprendida ante el asunto.
—Esperen, Bee se adelantó por el auto—dijo el rubio. Hinata se volvió a erguir cual soldado.
No pasaron ni dos minutos, cuando el hombre moreno se estacionó frente a ellos. Si Hinata no hubiera tenido la cara cubierta, el día que fue secuestrada, habría advertido que era el mismo coche en donde fue transportada.
Subieron, primero Naruto, seguido obligatoriamente por Hinata y finalmente, por Sai; Lee se fue a sentar de copiloto. El espacio era lo suficientemente cómodo para cinco pasajeros, no iban amontonados, para suerte de la pelinegra. Al principio la Hyūga iba más tensa que un tronco, en especial, porque Naruto había colocado su mano junto a la de ella, un fricción tal vez insignificante, pero lo suficiente como para ponerla de aquel modo.
El automóvil arrancó. En el transcurso del camino, la Hyūga no podía mirar otro lugar que no fuera su mano sobre sus piernas, pero, poco a poco fue apreciando la calle por donde transitaban. Era un barriobastante sencillo, igualmente se veía bastante tranquilo, a pesar de todo. La gentecaminabatranquila, disfrutando del sol de las dos de la tarde. Haciendo sus compras, yendo a sus trabajos, a citas…
Hinata respingó cuando Killer Bee le subió el volumen a la radio a una escala nada modosa. Era una canción del género rap la que los hombres comenzaban a cantar a todo pulmón: incluso Sai, que parecía el más mesurado, hacia el intento de integrase a la bolita, muy a su modo. A la chica dicha canción se le hizo familiar:
Oigo la voz desde alguien muy lejos
Tooku de kikoeru koe wo hinto ni
Uno tras otros, los guerreros son derrotados
Hitori mata hitori tachiagaru doushi
En una calle que sólo vuelve hacia atrás
Kurikaesu dake no fudan doori
¿Cuándo estarás listo? ¿Estás preparado?
Kutsugaesu junbi iize, ARE YOU READY?
Hinata empezó a tartamudear, incomoda por tanto ruido y mangoneo. El mangoneo fue precisamente lo que la turbó más. Aunque Naruto, todavía mantenía la mano que tenía esposada inmóvil, con todo, no dejaba de moverse de un lado a otro sobre el asiento, al igual que los demás muchachos.
— ¡Oye, pequeña! ¿Acaso no te gusta este grupo? —gritó Killer Bee, al notar a la susodicha tan "callada". Hinata giró el rostro hacia su dirección, levemente confundida.
—Son Nobody Knows* es la de "Hero's Come Back" ¿No la conoces o los conoces?
Ahora era Lee el que doblaba el cuerpo para preguntarle a la muchacha.
—Yo…N-no sé…Creo que si los he escuchado.
— ¡¿Ah?! ¡No entendí, habla más fuerte!
Fue Naruto quien habló, acercando el oído a la chica. Hinata cerró los ojos fuertemente, e intentando hablar más alto repitió:
— ¡Q-que…Creo que si los conozco!
— ¡Yeah! Entonces le subo más—exclamó Bee, girándole a la pequeña perilla del volumen. El sonido era tan fuerte, que hacía vibrar los asientos y los vidrios; justo en ese momento, los hombres levantaron ambas manos; con excepción de Killer Bee que sólo levanto una, al estar en el volante, moviéndose tan animadamente.
¡Todo mundo manos arriba! Nuestros héroes volverán mañana
EVERYBODY HANDS UP! Mata shita na HERO'S COME BACK!
Cuenta regresiva de los días que faltan
Zujou kazoe yubi oriru COUNTDOWN
Vamos, tres, dos, uno ¡Hagamos algo de ruido!
Iku ze three-two-one MAKE SOME NOISE!
La pelinegra tenía por indiscutible, un brazo involuntario por sobre su cabeza, moviéndose al compas de la mano de Naruto. Izquierda, derecha, arriba, abajo, izquierda, derecha…Así, por ese orden. El rubio parecía a ver olvidado que estaba atado a la Hyūga, era más la emoción del momento que nada. Hinata en sus inicios creyó flaquear, después, se dejó llevar y al poco rato, una sonrisa divertida se dibujó en sus labios. Por un momento, había olvidado que era una rehén y no un chica cualquiera pasando un grato instante junto a unos amigos.
Naruto notó al mirar de soslayo, por accidente, el gesto de Hinata. Era la primera vez que la veía sonreír así desde que había llegado; provocó que el rubio ampliara más la risa que ya tenía, le fue grato ver a la chica divertirse de aquel modo. Bee, observó aquello por el retrovisor y una nada indiscreta sonrisa de lado, se mostró en su rostro.
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Cada vez se acercaban más al centro de la ciudad, las calles eran más amplias, el tráfico y las personas más cuantiosas. Ni hablar de los edificios, tan altos y abundantes.
Después de mucho relajo, los chicos iban más tranquilos. Naruto miraba su celular, parecía leer un mensaje. Hinata miró como apretaba botones, para luego mirar al frente.
—Vamos directo al parque. Karin ya soluciono todo en Konohana
—Vaya, Karin es impresionante, pudo ella sola—aduló Sai, aunque por su expresión, pareciese más un simple comentario cualquiera. Naruto soltó una pequeña risa jactanciosa.
—Eso fue cosa de nada, igualmente yo hubiera solucionando todo en un dos por tres, no es necesaria tanta alabanza.
Las personas presentes callaron, como negando aquello con el silencio. Al rubio se le marco una vena.
— ¡Serán idiotas! ¿No me creen capaz, verdad? ¡Claro que soy capaz de eso y más, de veras!
— Sólo era una broma, jefe. No se enoje — sosegó Lee, colocando rostro afable.
Naruto torció los labios, ya no seguro de las palabras de sus subordinados. Dirigió la vista indignado hacia la ventanilla, fingiendo ver las calles. Hinata lo observaba de reojo, sonrió levemente.
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Pasaron de los grandes edificios a de nuevo, construcciones más pequeñas y modestas. Hinata se percató cuando llegaron a un parque. No era el parque principal del barrio, este parecía más pequeño, tranquilo y más solitario. Igualmente, parecía bastante relajador, desde dentro del auto podía ver de lejos un pequeño templo japonés. Los chicos bajaron del automóvil, en tanto Bee aparcaba el coche en algún lugar.
Se adentraron al lugar. A simple vista, era un parque bastante sencillo. Habían arboles de Sakura por todos lados, aún con sus hojas verdes, la temporada de los cerezos floreciendo les faltaban varios meses más. Pequeños caminitos de tierra se mostraban en el suelo, bancas colocadas bajo los árboles, flores de la región abundaban en los alrededores, el pequeño templo, las estatuas y un pequeño río con un puentecito atravesándole.
La gente, aunque no era mucha y en su mayoría, haciendo ejercicio; otros practicaban algún arte marcial en pequeños grupos; algunos paseando su perro; mientras que algunos se limitaban a sentarse en las bancas o el suelo a disfrutar de la tarde.
Los muchachos se encontraron con unos cuantos de los suyos, haciendo justamente ejercicio o practicando un arte marcial, era fácil identificarlos por sus tatuajes. Estaban un poco aislados de la gente, de todas maneras, las personas les evitaban al ver sus grabados en la piel.
La pelinegra identificó a Tenten a lo lejos, cosa que le alegro, pero no paso rato cuando su dicha se transformo a temor y nerviosismo al identificar a Karin y Karui también. Caminó un poco más lento quedando atrás del rubio. Naruto dejó que se atrasara, pues el también, temía lidiar con los alaridos de su prima.
Si, los gritos no se hicieron esperar. En cuanto Karin vio a la Hyūga escondida tras el rubio pegó un enorme bramido de disgusto y sorpresa.
— ¡Naruto! ¡¿Pero qué carajo significa esto?!
El hombre mostró una enorme sonrisa un tanto desvergonzada.
—Verás…No tenía opción, Hinata necesitaba ir al baño y no la podíamos dejar allí con las ganas, y dejarla a cargo de los otros chicos, tampoco se podía, tú sabes porque—relataba Naruto, haciendo un par de ademanes con las manos, haciendo que Hinata moviera su mano cual trapo. Cerraba los ojos para apaciguar sus nervios y no caer allí mismo. Karin, por otro lado entrecerraba los ojos—. Sólo la traje por hoy y por un rato ¿Qué tiene de malo?
A la pelirroja le dio un ligero tic en el ojo, reacción provocada por tales aclaraciones. Jadeo de la rabia por unos segundos, luego respiro profundamente, sacó la gran bocanada de aire por la boca.
— ¿Sabes qué? Olvídalo ¡Haz lo que te plazca! Estoy cansada de razonar contigo.
Naruto mostró una sonrisa triunfante. Por primera vez en días, volvía a hacer sucumbir a su prima.
—Por cierto—dijo el rubio, cambiando de tema—, ¿Arreglaste el asunto con el señor Kurono?
Karin le volvió a encarar.
—Si…Tuvimos suerte, si las cosas siguen así de bien, pronto podremos volver a ser grandes de nuevo. Tenemos cosas que hablar respecto a lo de nuestro negocio y…También discutir sobre otras cosas—insumió la pelirroja, desviando la vista a Hinata que permanecía a espaldas de su primo, mirando al suelo—Pero tiene que ser una conversación más privada…Si sabes a lo que me refiero.
Naruto arqueó una ceja, tardó un poco en pillar la mirada acusadora de Karin hacia la Hyūga.
— ¡Ya, ahora mismo me suelto de Hinata! —divulgó el rubio, para luego llamar a Bee, el cual para su suerte, ya había llegado e incluso ya se encontraba calentando con otros muchachos.
El moreno le entrego la llave, y Naruto a su vez, abrió las esposas para así quedar ambos libres.
—Tenten, tú encárgate de ella por lo mientras—apuntó Karin con la cabeza. Tenten fue hasta donde Hinata y se la llevo consigo. Mientras que Naruto y Karin se alejaban, conversando.
—Vaya, jamás creí que nos veríamos aquí—comentó la castaña, sosteniendo a la Hyūga por su brazo sano. La chica caminaba al paso de Tenten, cabizbaja.
Se fueron a unas bancas, no muy lejos de los demás. Las chicas podían ver como los muchachos comenzaban a correr, trotar, estirarse, en pocas palabras, a ejercitarse. Hinata tenía varias dudas, pero decidió guardárselas, esperó mejor a que la castaña digiera algo.
—Venimos a este lugar a entrenar…Ya sabes, para este trabajo, si estas en forma es mucho mejor. Supongo que tú lo comprenderás.
Hinata asintió.
—S-si…Cuando estaba dentro mi clan, mi p-padre ponía a entrenar a sus hombres, a mi hermana y a mí también... —contó la chica, ahora viendo con cierta nostalgia como los chicos con los que se había ido en el auto, hacían abdominales—, Dime… ¿Hacen esto muy seguido?
—Pues, sólo cuando hay tiempo. Al menos de esta forma, venir en grupos al parque a hacer ejercicio o practicar algún arte marcial…No, no es muy seguido. Muchos entrenan o practican por su cuenta, individualmente. Pero si se presenta la oportunidad, entonces venimos aquí juntos.
—P-perdona…Por mi culpa tienes que estar aquí, cuidando de mí…Seguro te gustaría estar entrenando.
Tenten le sonrió y negó afable con la mano.
—No te preocupes por ello. Si te soy sincera, el día de hoy estoy muy cansada como para estar haciendo ejercicio. Créeme, me has salvado al llegar aquí con el jefe.
Hinata mordió su labio inferior, empezó a jugar con sus manos, con ese usual tic nervioso e inconsciente que tenía. Si, la sola mención de Naruto, ya le hacía sentir extraña. Y pensar que pudo aguantar todo un viaje en auto, esposada a él. Alzó la cara y como reflejo, buscó al rubio con la mirada. Todavía se encontraba discutiendo con Karin, pasaron un par de minutos antes de que ambos terminaran de charlar y se integraran al grupo, para comenzar a estirarse de la misma forma que ellos habían hecho antes.
Hyūga no aparto la vista del panorama que tenía. Ver a la gente convivir, reír, estrechar lazos…Le resultaba tan fascinante, que es más, le daba un poco de envidia no ser parte de ello.
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—Oye chico… ¿Por qué no traes a la pequeña Hyūga a que mueva los músculos?
Naruto que calentaba, paró y dirigió su atención a Bee, con la boca levemente abierta. No fue el único que hiso esa reacción, Karui que estaba a un lado del moreno, pareció reaccionar igual.
— ¿Para qué?
Bee sonrió de lado.
— ¡Hijo, necesita mover ese brazo dañado!
Naruto le regresó el gesto.
— ¡Tienes razón! Ahora mismo las llamo—el rubio rodeo su boca con sus manos, simulando un megáfono —, ¡Hey, Tenten trae a Hinata aquí!
Las chicas a los lejos parecieron captar lo dicho. La Hyūga pareció oponerse un poco para ponerse de pie, pero Tenten le jalaba para que se levantara. Entre que venían y no, Karui miraba a Bee con recelo luego desviaba la vista para las chicas que se aproximaban, específicamente a Hinata.
— ¿Qué sucede, jefe? ¿Por qué nos ha llamado?
Naruto limpio su nariz, pasándose el pulgar. Tenía una pose bastante confiada.
— ¿No es obvio? ¡A que se muevan!
Tenten se enfurruñó.
—Pero Hinata está herida del brazo—excusó la castaña.
—Por eso mismo, el brazo herido necesita del movimiento para aliviarse más rápido—se metió Killer Bee. Tenten ladeo la cabeza, insegura a lo dicho.
— ¿Estás seguro?
— ¡Pero claro que si, de veras! —secundó Naruto, dándole una palmada en la espalda a Tenten; ni brusco ni suave tal golpe, igual la castaña frunció los labios.
—Tenten, tú también deberías entrenar—ahora fue la vocecilla de Rocke Lee, quién había detenido una de sus lagartijas con una mano para hablarle a la mujer. Tenten le clavó una miradita acusadora, en un intento claro de callarlo.
—Sólo decía—repuso el muchacho cohibido, continuando con sus lagartijas. La castaña suspiró.
—Muy bien, entrenare con ustedes.
Killer Bee llamó la atención de la Hyūga, tocando su hombro. La chica dio un pequeño respingó de sorpresa.
— Hey niña, intenta mover el brazo así.
El gran hombre movió su brazo musculoso, imitando el aleteo de un ave.
Hinata le miró atenta y luego trato de imitarlo. Su mover era mucho más lento, pero era igual al que Bee le mostraba.
— ¡Oh! ¿Hacen ejercicios de recuperación? Yo también se unos—se integró Lee, al parecer ya había terminado sus lagartijas. Hinata creyó que a juzgar por el sudor del joven, este debió haber hecho bastantes.
La Hyūga, ahora trataba de imitar a Lee.
— Bien, Hinata. A este paso te recuperaras rápido— comentó Naruto, sonriéndole a la chica.
Hinata detuvo por unos instantes sus ejercicios y se puso roja. Karin, que corría por los alrededores con otros muchachos, se detuvo al divisar dicha escena. Arrugó levemente el entrecejo.
— ¡Karin, te quedas atrás!
La chica salió de su trance y continúo moviéndose. Mientras alcanzaba a los otros, no pudo evitar girar levemente la cabeza a donde estaban Naruto y Hinata.
—Esa chica…Acaso ella—dirigió nuevamente la vista al frente—…No, debe ser mi imaginación.
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Hinata se detuvo…Su herida le comenzaba a punzar otra vez, el dolor volvía y además, ya se estaba cansando. De nuevo, sintió una mano por el hombro.
—Chica, no te detengas. Para alcanzar el objetivo hay que pasar primero por muchos líos.
El hombre le enseñó una enorme sonrisa blanca. Hinata se encogió de hombros, sonrió tenuemente y asintió. Karui, por otro lado no dejaba de observar cada movimiento de Bee, sus ojos se llenaron de duda ante el comportamiento del hombre con la Hyūga.
— ¡Oye Lee! Hay que practicar juntos—dijo Naruto, deteniendo las sentadillas del otro joven.
— ¡Muy bien, Jefe! —aceptó el hombre, cambiando de semblante, poniéndose más vigoroso y haciendo una pose muy a lo Bruce lee.
Naruto rio confiado. Igualmente adoptó una pose, distanciando las piernas y flexionándolas un poco, poniendo sus manos semi-extendidas frente a su pecho.
Los yakuza hicieron espacio para la demostración. Dejando el suficiente para los dos que estaban en el medio. Hinata observó con sumo cuidado la pelea que en unos segundos se iba a desarrollar.
— ¡Que el poder de la juventud explote! —chilló Lee para que de inmediato, Naruto corriera hacia él con un puño recto y rápido.
Lee desvió el golpe haciendo que el hombre se desequilibrara, cayendo y apoyando las manos sobre el suelo. Naruto tomó impulsó desde allí, para intentar darle una patada a Rock Lee en el rostro, cosa que el otro joven igualmente esquivó con éxito.
Ni siquiera Hinata fue capaz de distinguir cuando fue que Lee se había agachado, dando una rápida patada giratoria con el propósito de quitar el único soporte de Naruto que tenía en el momento en el suelo, las manos. Aquel movimiento parecía un remolino, había levantado la tierra del suelo. El rubio ante el ataque recibido, rodo unos metros lejos.
Hinata mostró un gesto de alarma. Naruto estaba en el suelo, y Lee permanecía de pie como si nada.
—Lee es bueno. Es uno de los más fuertes y rápidos del clan…Pero—comentó Tenten con una ligera sonrisa, al ver la expresión entre alarmada y asombrada de la Hyūga.
—Pero si algo debes saber de Uzumaki Naruto…Es que no importa cuántas veces caiga, siempre se levantará—a completó Killer Bee, esta vez hablando normal, sin ritmo o rimas; cosa que maravilló a los que estaban a su alrededor.
Hinata volvió a dirigir la vista hacia Naruto, seguía en la tierra. De la nada, este movió una mano, luego comenzó a incorporarse poco a poco.
Estaba sucio, tanto de la ropa como de la cara. El hombre sonreía bastante confiado, como si aquello que acabara de recibir no hubiera sido nada. La Hyūga estaba más que admirada.
— Muy bien, cejotas, es mi turno.
La velocidad con la que corrió Naruto hacia Lee era de sorprender. El rubio comenzó a dar varios puños, patadas, eludíos a su oponente. Hinata creyó estar viendo una película de acción, algo así como Bruce Lee contra Chuck Norris, de aquella película vieja que alguna vez vio "Way of the dragon*". Aunque claro, aquello era otro rollo…Pero los movimientos le parecieron similares.
El ajetreo duró largos minutos. Ambos hombres parecían ya exhaustos, parecía que iban empatados. Por el momento estaban separados, mirándose el uno al otro, jadeantes.
—Jefe…Sigue siendo bastante bueno. Pero eso no importa…Y no importa tampoco que sea mi Jefe, no pienso perder.
— ¡He!...Pues estamos igual, porque yo tampoco pienso perder.
Se mantuvieron la mirada otro par de segundos, ambos sonriendo patentemente.
— ¡Bien! Acabemos con esto de una buena vez—profirió Naruto, para enseguida ir corriendo de frente contra Lee. Este le esperó con una sonrisa confianzuda en pose de pelea.
Todos estaban atentos de lo que ocurriría a continuación. Hinata, sintió que el corazón se le salía del pecho. Naruto, a unos pasos de chocar contra Lee, tomó empuje dando un salto Lee tuvo que agacharse para que el rubio no le pasará a traer.
Fue rápido, antes de que Lee, desconcertado, pudiera darse la vuelta completa para volver a encarar a Naruto, este le asestó un fuerte puñetazo en el estómago. Lee se fue hacia atrás, cayendo de nalgas fuertemente sobre el suelo. El golpe había sido lo suficientemente duro como para dejarlo fuera. Se dejo caer pesadamente sobre la tierra, sin más.
Hubo silencio unos minutos, luego aclamaciones y aplausos. Naruto, sudado y sucio, se pasó el dorso de la muñeca por la boca, tan triunfante. Ayudó a Lee a ponerse de pie. El muchacho estaba triste por su derrota, aún así, felicitó a el rubio por su victoria.
—Nada mal, cejotas. Un poco más y el victorioso hubieras sido tú.
Lee se rascó la parte posterior de la cabeza.
—Sí, un poco más. No importa, igual eres un oponente de temer, Naruto. Pero seguro, la próxima vez no te dejare ganar.
Era la primera vez que Hinata escuchaba que uno de ellos, además de Karin, le decían por su nombre. Le pasmó mucho, ya que, si hubiera sido su padre, de inmediato hubiera hecho que ese hombre se cortara el meñique por querer igualarse a él. Pero no fue el caso de Naruto, este en su lugar, hiso un gesto alegre y le rodeo con el brazo, como un buen amigo. Se le unieron otros muchachos, entre ellos Bee y Sai.
Si, Hinata estaba tan maravillada con ese clan.
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Volvieron a entrenar por un par de horas más. La Hyūga, Observando como todos hacían diferentes artes marciales. Unos karate, otros aikido, budo, judo, Kempo, shotokan y demás artes marciales de todo tipo que no lograba a la mayoría identificar.
—Es así…Aquí todos saben algo diferente. Como dije, la mayoría de las veces cada quien entrena por su cuenta y cada quién se va a aprender el arte marcial que desean. Lo divertido es cuando nos unimos, así intercambiamos técnicas y movimientos—aclaró Tenten, que no se había separado de la chica ni un segundo—.Nos esforzamos al máximo, siempre. Con esos hombres aprendes a perseverar y a no rendirte ¿Eh? —señaló la chica con la cabeza al grupito donde se hallaban Naruto, Lee y Bee.
Hinata les admiró un par de minutos. Naruto entrenaba arduamente junto con los otros. La chica recordó de como este se levantó, con una sonrisa confiada y más fuerte que cuando empezó.
Con esas imágenes en su rostro, la chica colocó gesto más serio y decidida, retomó a hacer sus ejercicios para el brazo.
—Si…Inspiran mucho.
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— ¡Chicos ya es hora! ¡Hay que irnos! — vociferaba Karin a lo lejos.
Eran quince personas en total las que se juntaron.
—Bien, muchachos. Antes de irnos al edificio tenemos planeado ir a los baños comunales. ¡Es obligatorio ir el día de hoy para todos los que estuvieron sudando y revolcándose en la tierra! —dictaminó la pelirroja, mirando indiscretamente a su primo que al parecer no le prestaba mucha atención.
—¿Pero qué pasa con los que aún tienen que atender el trabajo del edificio o del "otro negocio"?
Karin se subió las gafas.
—Pues vayan a atenderlos primero. Pero después de eso ¡a bañarse! De otra forma al que llegue apestando al edificio, lo saco a patadas y ni de coña dejo que entre hasta que no se me asee ¿Me oyeron?
Los hombres afirmaron al unisonó entre fastidiados y cansados.
— ¡Bien! Entonces, los que vayan ya a los baños, hay que irnos de una vez.
Unos se marcharon, otros se quedaron. De quince, el grupo se redujo a nueve.
— ¡No vamos a caber todos en el auto! —dijo uno de los nueve.
—Pues va, hay que sortearnos quien se va a ir en auto y quien en bus.
Hinata se acercó con Tenten, que la tenía sujeta de la muñeca, para ver como quedaban los sorteos.
—Nada, En total en el auto hay espacio para cinco. Yo, como soy segunda al mando, tengo y puedo irme en coche. —anunció Karin autoritaria.
— ¿Qué? ¡Ah, eso no es justo!
—Te callas, Botan. Como dije…Un lugar ya está para mí, el otro obviamente es para el jefe— apuntó la mujer indiferente al rubio, este como siempre no prestándole atención, puesto que a hora parecía estar buscando algo —, y saben que nuestro chofer oficial es Bee. Por lo que, ya sólo hay dos espacios disponibles, se los sortean.
Hinata atenta al discurso no notó cuando Naruto se acercó a ella. No fue hasta que sintió una gran mano masculina levantarle la muñeca, esposándola nuevamente con él. Hinata al ver el burlón rostro del Uzumaki, se quedó petrificada.
— ¡Listo, Hinata! Tú eres mi responsabilidad, así que vienes conmigo.
La Hyūga seguía sin reaccionar.
— ¡Muchachos rectificó, ya sólo hay un lugar disponible! El que llegue primero al auto se queda con el—tentó Naruto malicioso.
La gente se miró entre si, después, se vio a seis gentes correr a toda velocidad. Empujándose unos contra otros, maldiciendo y no parando hasta llegar a la "meta".
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El atardecer se podía ver entre los edificios, los rayos solares que daban esa hermosa tonalidad al cielo, anaranjados, rosas fuertes, y azules. Las luces ya se encendían, reafirmando que la noche no estaba lejos.
Lo que distinga a la cuidad eran los cientos y variados caminos que poseía. Tantos caminos que se conectaban unos entre otros. Y muy cerca, los canales de agua, el lago…El mar.
Hinata no supo exactamente a donde fue a parar, pues entre Naruto y Karui, la situación no era nada cómoda.
Sólo se limito a bajar del vehículo cuandohabían llegado y frente a ella estaba un viejo y pequeño edifico. Desde afuera era obvio saber que estaban en los baños públicos. Hinata sabía que los Yakuza no eran fácilmente admitidos en aquellos lugares, ya que, los discriminaban bastante por sus tatuajes al ligarlos de inmediato a la mafia y delincuencia.
En cuanto entraron, un viejo hombre, de unos cincuenta y tantos, al parecer el propietario, les dio una cálida bienvenida.
— ¡Naruto, vaya, que milagro!
— ¡Señor abuelo! ¿Qué hay? ¡Semanas sin verlo!
—Sí, me supongo que esas semanas serán las que no has tocado el agua ¿Verdad? —el rubio rio entre apenado y guasón—¡No ha habido mucho, hijo! Lo mismo de siempre.
Dijo el señor, luego se fijó en Hinata y las esposas que los unía.
— ¿Es tú nueva novia, Naruto? ¡Pues vaya que esta vez sí que no dejarás que se te escape como la otra! —exclamó el señor encargado con una risa picarona, señalando las esposas. El rubio estaba a punto de negar la situación con aires divertidos, pero el señor agregó inmediatamente:—¿Y cómo se llama está linda chica? La otra si no mal recuerdo, era "Sakura" ¿Verdad? ¿Qué me habías dicho que paso con ella?
A Naruto hasta las orejas se le pusieron rojas, tanto de la vergüenza como de la rabia.
— ¡Viejo, cállese ya! ¡Deje de andar contando mis cosas personales en público!
El viejo hombre río a todo pulmón.
—Bueno, bueno, vamos relájate. Sabes que sólo bromeaba…Está chica es igual de linda que la otra. Tienes buen gusto, igual que tú madre.
Naruto se avergonzó e irritó más, pero se aliviano al escuchar la palabra "madre". Hinata por otro lado, no sabía ni en donde meterse por la pena extrema que experimentaba.
— ¡Como sea, a lo que venimos, abuelo!
— ¡Claro, claro! Adelante, están como en su casa.
Minutos más tarde, entro Karin y Karui, que igualmente fueron bien recibidas por el señor. Naruto y Bee ya se adentraban a los baños.
—Oye, muchacho ¿Es que acaso también te piensas dar la ducha junto a la chica? —indicó Bee. La pelinegra casi se desmaya de solamente habérselo imaginado. Naruto paró en seco.
—Ah, cierto… ¡Perdona Hinata, casi te mando a ver cosasraras! Tú te bañaras con las chicas.
Volvió a abrir el candado, para así quedar liberados. Detrás de ellos venía Karin y Karui, inevitable, Hinata tuvo que ir con ellas.
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No era la primera vez que había ido a los baños públicos. Había ido Cientos de veces ya, por lo que, ya sabía la rutina de allí.
Cuando entro a los baños, ya desnuda y cargando su ropa-con intención de poder lavarla allí-,le asombro que a pesar de ser baños pequeños, eran bastantes lindos e higiénicos. A excepción de una señora que se bañaba junto a su hija, el baño estaba solo.
Karin y Karui pasaron exactamente junto a la pelinegra. Hinata se quedo con la boca abierta al ver los tatuajes de las chicas. Ambas, tenían, literal, un traje de tatuajes sobre sus cuerpos.
Se fijo primero en Karin. Su traje, de las piernas, le llegaban por arriba de la rodilla. Sus brazos, del hombro hasta el codo,tapizados igualmente de dibujos. Sólo una pequeña franja vertical de piel virgen, atravesaba desde sus clavículas hasta el inicio de su vello púbico, lo demás, incluyendo pechos, espalda y hasta nalgas, no se salvaban. Era esbelta, busto pequeñoy tenía curvas de admirar. Luego, se fijo en la otra chica, tenía casi los mismo patrones, a diferencia de Karin, la otra pelirroja los brazos estaban cubiertos desde los hombros hasta las muñecas.
Tenía el cuerpo más marcado y musculoso. A pesar de eso, la mujer no se veía mal, igualmente era delgada y poseía una pequeña cintura y largas piernas bien torneadas, sus pechos también eran pequeños.
Hinata se sintió tan pequeñita a lado de semejantes mujeronas. No era que fuera gorda, sólo que, tenía más carne en los muslos, era centímetros más alta y sus pechos, que eran todo lo contrario a lo de las otras dos mujeres, le hacían sentirse "gordita". Con exclusión de la parte trasera de su hombro, toda su piel era blanca y "virgen".
Las dos mujeres ya se habían sentando en los bancos de las regaderas y comenzado a tallar. Karin le ordenó a Hinata que hiciera lo mismo y se apresurara. La Hyūga camino rápido y tomó lugar a un lado de Karin, que no pareció importarle su compañía.
Hinata tomó el jabón y primero lavo su cabello. No le tardo mucho, al tenerlo corto, el trabajo era más sencillo. Nada que ver con las otras chicas cuyas melenas si eran más largas y seguían tallando las puntas. Continuó con el estropajo a tallarse bien el cuerpo. Terminada de asearse, le tocó el turno a su ropa de ser lavada, sólo lavo su ropa interior y blusa, pues eran prendas más fáciles de secarse. No era la única quellevó sus prendas, tanto Karin como Karui habían traído consigo algunas.
Al terminar, la Hyūga se dispuso a entrar junto con las otras dos a las tinas. Dio un enorme suspiro. Su cuerpo se relajo y destenso cuando toco agua calientita. Karin y Karui parecían disfrutarlo igualmente. Hubo silencio por un rato, lo que Hinata aprovecho para meditar unos momentos.
Rato atrás, el señor encargado había dicho algo sobre una "Sakura", en esos instantes Hinata estaba tan nerviosa que apenas y le prestó atención a aquello, pero ahora ya más despejada, se preguntaba quién sería aquella chica, que al parecer tuvo que ver con el Uzumaki.
"¿Es tú nueva novia, Naruto? ¡Pues vaya que esta vez sí que no dejarás que se te escape como la otra!"
Había dicho el viejo hombre. ¿Escapar? ¿Acaso esa Sakura habría escapado de Naruto? ¿Por qué razón? ¿Habría sido un mal amorío?...Después, no se sintió bien al estar pensando en asuntos personales ajenos. No era de su incumbencia, pensaba que se comportaba como toda una mujer chismosa y metiche.
—Oye Hyūga—nombró Karin. Hinata salió de su trance y respondió con cierto temor—, ese tatuaje que tienes en el hombro, es el símbolo de tu clan ¿Cierto? ¿Te lo hiciste de manera tradicional o fue con la "tecnología de hoy en día" para tatuajes?
—S-si…Yo, quiero decir….Que sí es el símbolo del clan Hyūga…Y-y…Fue hecho a manera tradicional.
Tanto Karui como Karin abrieron los ojos sorprendidas y le miraron maravilladas.
— ¿De verdad? ¡Dios! ¿No te dolió demasiado?
Hinata asintió, tocándose allí donde estaba la marca, tenía expresión afligida.
—Qué valor el tuyo—dijo Karui—Esos tatuajes son sumamente dolorosos, yo intente hacerme uno con esa técnica, pero no lo aguante.
—además de que el tebori es una técnica más peligrosa y toxica que los tatuajes que se hacen hoy en día—agregó Karin dándose aires de sabiduría.
—Los únicos que han soportado tatuajes de ese tipo han sido Naruto y Bee—Karui sonrió orgullosa—. Aunque claro, ellos han tolerado más que un simple símbolo. Ellos han tolerado que les tatúen toda una bestia.
Hinata quedó confusa ¿Una bestia? ¿Qué significaba aquello?
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Los chicos ya estaban dentro de las tinas, recargados en las orillas, relajándose, conversando.
—Oye, Bee. Dime ¿Te agrada Hinata?
— ¿Por qué preguntas? ¿A ti te agrada?
— ¡No me respondas con más preguntas, rayos! —se quejó, luego más calmado, añadió—:Pues a mí sí me agrada ¿Y a ti?
— ¿Por qué estás interesado en lo que yo pienso?
— ¡Joder, que dejes de responderme con preguntas! —repitió medio cabreado—. Pues tu sabes, desde que mis padres murieron, tú has sido mi figura paternal. Tú opinión me interesa, además de que no has dicho ni pío al respecto sobre el asunto.
—Serás idiota, distraído… ¡Si ya he dicho todo sobre el asuntillo!
Naruto puso gesto desconcertado.
— ¿Ah, en serio? ¡A qué hora que ni me he enterado!
—Y dime ¿Qué hay con la pequeña Sakura?
—¡Mierda no me cambies el tema y menos si es sobre ese otro asunto!
Bee río.
—Veo que ya reaccionas mejor cuando te la recuerdan.
Naruto se calmó y miró el agua bajo su pecho. Sonrío levemente.
—Sí, supongo.
— Karui también me pregunto sobre la Hyūga—Naruto le prestó nuevamente atención —, esa pequeña Hyūga…Es una buena chica, excelente para chicos con…Umh, al demonio, no encuentro una buena rima para ello.
Naruto no entendió ni "fa,fu" de lo querido decir por el hombre.
—Lo que sea…Ahora debería preocuparme más si el viejo de Hiashi vendrá o no a atacarnos. Ese cabrón, me hace pensar en muchas cosas…
—No te alteres, chico. Ese man vendrá cuando tenga que llegar.
—Sí, tienes razón. Pero, todavía no soy capaz de procesar que el tipo no le interese su hija…Quiero pensar que sólo finge y que en realidad si le interesa aunque sea un poco.
—Quien sabe, en este mundo hay de todo tipo de basura.
—Lo sé. Lo que me pone a pensar en Hinata ¿Qué será de ella si nadie viene por ella?...Claro, tenía planeado liberarla uno de estos días…Pero aún así, aún ahora, no sé qué hacer respecto a ella, dependiendo como resulten las cosas.
Bee le dio un par de palmadas en la espalda.
—Chico, el tiempo te dirá que hacer y sabrás que hacer, siempre lo haces.
Naruto recargó la cabeza en la pared, respiró profundo.
—Sí. Gracias, Bee.
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Los días pasaban. Hinata permanecía en el cuarto de las chicas, dormía allí, comía allí y aguardaba allí. Las únicas veces que podía salir, eran cuando: tenía que ir al baño e ir con las chicas a los baños comunales, para mantener algo de higiene, siempre en compañía de alguien; de otro modo, tenía que aguantarse.
Era raro, ya que, a pesar de estar encerrada la mayor parte del día en aquel pequeño sitio, no se sentía exactamente como una prisionera.
Solía tener compañía. Casi siempre estaba y charlaba con Tenten; Karin y Karui, aunque no hablaran mucho con ella, solían llevarle de vez en cuando alguna fruta o algo de agua; Los chicos, Killer Bee, Sai o Lee, iban igualmente para ver si está no necesitaba ir al baño. Bee, algunas veces se quedaba con ella a escuchar "buena música" la mayoría de las veces en compañía de Omoi o Karui. Le fue inevitable comenzar a tener cierto cariño y estima a aquellas personas. Era toda una ironía, puesto que eran las mismas personas que la tenían cautiva, pero al mismo tiempo le hacían sentirse parte de algo. Extraño, ya que ella ya no los veía como sus secuestradores, si no, a juzgar por cómo la trataban, podría decirles con facilidad que se volvían sus amigos o unos buenos conocidos.
Naruto. Naruto era del que más disfrutaba sus visitas, aunque este no se pasará tan seguido. Cada que él asomaba la cabeza, a Hinata le revoloteaba el pecho. Ese hombre la llenaba de una profunda admiración y aliento. Le hacía sentir, especialmente, feliz, tan sencillo como eso.
Fugaces vistitas que se acotaban a sonrojos y tartamudeos por parte de ella; y risas y gestos graciosos por parte de él.
Cuando se hallaba sola, sacudía los futones e intentaba asear su lugar y el cuarto lo más que se pudiera, intentando no tocar las pertenecías de las yakuza; también hacia ejercicios para su brazo herido, justo como Bee, Lee y Naruto le había mostrado. Las veces que ya no había más por hacer, se sentaba en algún rincón del cuarto y se ponía a reflexionar sobre todo, en general.
Se había preguntando qué hubiera ocurrido, si no hubiera conocido al clan Uzumaki; que estaría haciendo su clan, su padre; sobre la perseverancia, la fuerza de voluntad, el de intentar cambiar; sobre su futuro, su persona, las personas que le rodeaban o le llegaron a rodear.
Habían pasado dos semanas y media desde que estaba allí, las cosas seguían iguales; salvo que probablemente hubiera bajado un par de kilos y que sus heridas ya estuvieran sanas. De nuevo, se encontraba sola…Por insólito que le pareciese, seguía sin sentirse prisionera. Pensó que debería estar sintiendo lo contrario, y pensar que era una rehén, encerrada en un cuarto quién sabe por cuánto tiempo. Fue entonces que se preguntó.
— Libertad… ¿Qué es libertad?
Alguna vez, escuchó que era cuando uno podía ir, pensar y hacer lo que quisiese. Pero a ella, eso le parecía algo contradictorio…Puesto que cuando estaba "libre", cuando vivía sola en su departamento, donde podía hacer, pensar, decir, ir a donde ella quisiese…Se sentía presa, ni siquiera sabiendo a qué o quién. Pero ahora mismo, no se sentía presa...Pero tampoco se sentía "libre" ¿Acaso estaría mal de la cabeza? Todo era tan confuso. Quizá, algún día encontraría una respuesta para ello.
Por ahora, no le quedaba otra cosa que esperar y seguir con la rutina que estaba manteniendo, después de tantos días ya se había acostumbrado a ella. Dirigió la vista al techo, sospecho que ya sería de noche. Seguramente, Tenten o algún otro no tardaría en cruzar la puerta, extrañaba algo de compañía. Todo estaba tan callado…Demasiado. Hinata se llevó un puño bajo su pecho, aquello, le inquieto.
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Eran cuatro camionetas y dos autos, los cuales conducían a través de las nocturnas calles de Osaka, con rumbo fijo y no con una moderada velocidad.
En una de las cuatro furgonetas, se hallaban varios hombres, todos -armados, tanto de armas de fuego como arma blanca. Todos, sentados a los laterales del vagón. Entre ellos, solamente una chica de cabello largo y negro, la cual parecía estar inmiscuida en sus propios asuntos.
Y un hombre de cabello largo castaño, se encontraba de pie, recargado en la portezuela trasera, sosteniéndose de un tubo que el vehículo poseía. Tenía expresión seria y a la vez bastante serena.
—Ya saben que tiene que hacer, esto debe ser rápido ¿Entienden?
—Señor Neji ¿Y qué pasa con la señorita Hinata? —se atrevió a preguntar uno de los presentes.
—Eso déjanoslo a la señorita Hanabi y a mí.
—Dijo el jefe también, que ningún sobreviviente ¿Verdad?
Neji, cerró los ojos. Volvió a abrirlos.
—Así es…Ninguno.
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Nobody Knows*: es un grupo de rap, formado en 1999. Su estilo está muy influenciado por el funk, jazz, dance y sobre todo rap. Su canción "Hero's Come Back" es el primeropening de Naruto Shippuuden.
Nujabes*: fue un productor y DJ japonés de hip-hop que grababa bajo el nombre "Nujabes". Nujabes es un anagrama de su primer nombre (Jun) y su apellido (Seba) combinados y escritos en orden inverso.
Way of the dragon*: fue la tercera película deBruce Lee. Desarrollada en 1972 en ella trabaja junto a grandes expertos en artes marciales como Chuck Norris y Robert Wall, en sus antiguas películas, el reparto incluía actores con conocimientos de lucha, Bruce Lee destaca como guionista y director de la película, La película culmina con la llamada "Pelea del Siglo" en el Coliseo Romano entre Bruce Lee y Chuck Norris, karateka estadounidense siete veces campeón del mundo.
