Aclaraciones & advertencias (este capítulo): ¿Qué decir? Malas palabras, e insinuaciones yaoi ( ¿?) Broma, que no trabajo con ese genero -aún xD-. En fin, fuera de eso, nada más que resaltar. La letra está en cursiva debido a que estamos hablando de un "flash back".
¡Disfruta de la lectura!
.:Capítulo 12:.
Juventud dorada
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Parte I: No quiero ser un Yakuza.
Era un hermoso y largo, muy largo cabello rojo. Lo tenía siempre suelto; y, cuando se sentaba, este era tan extenso, que inclusive tocaba el suelo. Naruto recordaba ir paso a pasito, con aquellos regordetes pies, torpes y lentos, tras esa prolongada cabellera. Lo jalaba con la poca fuerza que un niño de dos años poseía a esa edad. Su madre hacía la cabeza para atrás, se giraba para dejar de darle la espalda a su hijo. Lo levantaba entre sus brazos; tatuados, cuyos dos dragones con espirales rojas y verdes, se enrollaban en toda su fina piel. Naruto seguía teniendo el fino cabello rojizo entrelazado entre sus dedos, despedía un olor limpio y perfumado; dulce y fresco…A mamá, olía a mamá. La mujer le miraba con aquellos grises ojos. Le decía algo, movía la boca, pero él nunca ponía mucha atención a lo que decía. Lo abrazó contra su pecho, le dio un beso sobre la cabeza.
"Naruto, cuanto te quiero."
Eso sí que lo había escuchado. Cerraba los ojos, se dejaba arrullar por su voz, por su olor y comodidad. Esos eran, los primeros recuerdos con su madre.
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Kushina no siempre era cariñosa; solía darle buenas nalgadas, regaños y sermones; no era de sorprender, siendo una madre mucho muy joven –al menos, dado que a los quince había concebido a su primer y único hijo–, era por demás inexperta, torpe y con poco tacto con los niños. Su temperamento tampoco le ayudaba de nada, ser la jefa de su propia "empresa", de su propio clan y ser, una matona un tanto marimacha, tampoco. A causa del trabajo y responsabilidades que cargaba, el tiempo que pasaba con su hijo era bastante perecedero. Por eso, las veces que ella le demostraba afecto maternal a su amado hijo, era lo que él más atesoraba en la vida.
— ¿Mamá, por qué tienes esos tatuajes? — Había preguntado algunas vez, cuando estaba sentado en el regazo de su madre y esta le leía un cuento.
Alzó la mirada, y sus enormes ojos azules destellaban ingenua curiosidad. Kushina cerró el libro, rodeó a su hijo con los brazos, sonrió por lo bajo.
— Porque tú madre es una yakuza.
— ¿Yakuza? ¿Qué es eso?
— Es el trabajo que hago. Más que eso, es lo que soy.
Naruto torció la boca.
— ¿Y necesitas de esos dibujos para serlo?
Ahora fue Kushina la que hizo el mismo mohín.
— Bueno, es como un sello especial. Cuando seas un poco más grande te lo explicaré mejor.
se volvió a acomodar, aún teniendo a su hijo sobre sus piernas. Naruto paso la mano a lo largo del brazo de su madre; mostraba huroneo y admiración ante los artísticos dibujos marcados en su piel. La pelirroja agachó la cabeza.
— ¿Te gustan?
Naruto sonrió y al instante se pegó al pecho de su madre. Asintió.
— Sí, son bonitos. Quiero tener unos como los tuyos también.
Kushina ladeó la cabeza, inspiró pesadamente.
— Sí eso es lo que quieres, cuando crezcas podrás hacerte los tuyos propios.
— ¿En serio? — cuestionó, con notable emoción.
— Sí
— Pero…Entonces, ¿eso significa que seré un yakuza, como tú?
— Bueno, teóricamente eso es correcto.
El rubio entrecerró los ojos.
— ¿Y si no quiero?
Su madre dio un par de palmadas a la cabeza de su hijo; siendo lo bastante sutil, al menos no como para lastimarlo.
— Pues no y ya. A decir verdad, me gustaría más que fueras un abogado o un doctor, empresario, contador, ingeniero o quizá arquitecto, lo que sea, no importa.
— ¿No importa?
Kushina sonrió. Una sonrisa calma y mimosa. Después, le dijo aquello, esas palabras que tuvo presente hasta sus días en la actualidad. Naruto la miró a los ojos, ponía mucha atención:
— No, porque tú tienes todo el derecho de escoger y decidir qué es lo que quieres en la vida, y para qué…Sea cual sea el camino que elijas, recuerda que no importa, porque siempre te querré.
Inmediatamente después de eso, Kushina le hizo cosquillas en su pequeña barriga. Naruto soltaba fuertes carcajadas.
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"Odio ser hijo de una yakuza" " ¿Por qué me tocó nacer en esta familia?" "Me siento muy solo"
Era lo que constantemente se repetía. Siempre, cuando en los recesos de la escuela, se la pasaba solo, en algún rincón del salón; observando a los demás niños jugar en las canchas, por la ventana del segundo piso. Él también quería jugar con ellos, pero siempre le decían: "No, no debemos juntarnos contigo, nuestras mamás dicen no eres buena influencia" o "Lo siento mucho, pero no podemos ser amigos" " ¿Por qué?" preguntaba ingenuamente dolido, "Porque tú familia es de los malos, tú eres malo"
Una profunda tristeza lo embargaba; sin verdaderos amigos, y siendo aislado por sus compañeros; agregando que en su casa no tenía mucha atención, dado que todos trabajaban; su madre, Bee— a este casi ni se le veían las narices por la casa, un vago total, como solía describirlo Kushina—, su prima, vivía junto con su padre, Nagato, en otra parte de Osaka, administrando parte del clan Uzumaki, al ser en aquellos tiempos tan grande; con suerte, la llegaba a ver una vez cada tres meses.
Era insoportable aquel vació, por tanto, Naruto se volvía el payaso de la clase, el problemático, el gamberro; todo, para obtener un poco de atención. Así fue toda la primaria y secundaria. Siendo eludido, siendo ignorado, rechazado y herido.
—Porqué mierda son yakuza—le daba su queja aquel niño a su enorme y moreno acompañante — . Yo no quiero serlo, odio que mi madre lo sea, odio que tú lo seas.
Bee le daba un par de palmadas en la espalda.
— Hijo, tú madre es una luchadora; no sólo es una yakuza, es una guerrera y heroína. ¡Salva a vagos y niños sin propósitos en la vida, justo como yo! Manda al diablo a esos mocos, además ¿Qué nosotros no nos consideras tus amigos?
— Sí, lo son, pero es diferente. Primera porque casi no les veo el pelo por aquí. Y aunque les tenga aprecio así como ustedes a mí, no puedo evitar sentirme solo. Necesito socializar con gente de mi edad, ¿sabes?
— Perdona, hijo…Si pudiera, te llevaría conmigo a donde fuera, pero no puedo. Kushina me mataría, se me pondría arpía y me pulverizaría…
Naruto tronó los labios, entorno los ojos, hastiado.
— No le encuentro sentido a su oficio, sinceramente— confesó, dándose un aire indiferente—. En cuanto tenga la mayoría de edad me largo de aquí, no quiero nada que ver con esta maldita mafia.
Bee movía la cabeza con ritmo, parecía no prestar mucha escucha a lo que el pequeño rubio decía.
— ¿Oye, qué tal mis rimas? ¿Ya mejoraron, verdad?
— ¡Ni me pones atención…Al diablo! — chistó encabronado, para al instante ponerse de pie y alejarse—. ¡Me largo a comer ramen!
— Espera, chico, te acompaño — detuvo el gran hombre. Naruto se zafó del agarre de Bee.
— ¡Ni loco, no pienso invitarte el tazón otra vez!
El moreno frunció el entrecejo, espetó:
— ¡Tacaño, mal educado, avaro…, niño endemoniado!
Naruto anduvo sin importarle que Bee lo viniera siguiendo perseverante. Venía tan metido en sus cavilaciones que poco le importó. "No le veo sentido a esto de ser yakuza" pensaba un tanto cabreado, adicionó al instante, una vez Bee empezó a hacer rimas en el trayecto "¡Ni a las malditas rimas de Bee!"
Llegó a la conclusión de que, entre menos metido estuviera con su madre y su familia, menos estaría relacionado con ellos y así, obtendría aunque sea un poco de vida normal de cualquier adolescente japonés promedio tendría. Por tal motivo, había desconocido toda su niñez y gran parte de su pubertad en todo lo que andaba metida su madre y su clan; quizá se enterara de una que otra cosa superficial, pero jamás se adentraba más allá de esa línea. No fue hasta entrar a la preparatoria, que su vida tuvo un cambio verdaderamente radical, al conocer al que en un futuro odiaría y también apreciaría.
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Inició esperanzado de poder tener otra vida, ahora en ese nivel de educación como lo era la preparatoria. Todo marchaba perfecto; al inicio, mantenía oculta muy bien su verdadera identidad, sus verdaderas raíces. En las presentaciones de los alumnos al salón, le fue bastante bien; se ganó por supuesto el título de payaso de la clase, eso le salía para su desgracia muy natural.
Fue entonces cuando él se presentó, aquel sujeto que Naruto catalogó a la primera ojeada como: " Capullo, imbécil el cual quiere ser muy "cool" pero no lo es…Ni tantito" : Sasuke Uchiha.
Aparte de ser popular con todas las chicas del salón, que va, de todo el maldito instituto; era un genio por naturaleza. Envidiado y odiado por muchos, incluyéndose él mismo, aunque le costará admitir lo de "envidia"; y amado y admirado por muchos otros. Sí, fue su dolor de cabeza al menos por algunos largos y cansinos meses.
Luego, estaba Sakura Haruno. La niña -a criterio de Naruto-, más hermosa que jamás haya pisado el planeta tierra. En cuanto paso a presentarse y mostró esa blanca y hermosa sonrisa, él, cayó completa y perdidamente enamorado de ella. Por desgracia, la chica también era víctima de los "encantos" de Sasuke. Siempre que este le intentaba hacer conversación a la joven de llamativo cabello rosado, lo eludía e incluso solía soltar uno que otro comentario despectivo para con Naruto. Era una chica difícil, algo presumida y arrogante ¿Pero eso hacía desistir al joven de sus intentos de galán? No. De hecho, lo motivaba para no perder ante Sasuke y aparte, era divertido. En esos momentos no se había dado cuenta, pero Sakura compartía cierto carácter con su madre, Kushina. Su madre le había dicho alguna vez: "búscate a alguien como yo", quizá por ello se había fijado en ella, específica e inconscientemente.
Sin quererlo, se había formado una pequeña rivalidad entre Sasuke y él. Más por parte del hiperactivo rubio que del tranquilo e indiferente moreno. Le estresaba no poderle vencer en nada; ni en las notas, en popularidad con las chicas —que por cierto, a ninguna le hacía caso, lo cual hacía pensar, a veces a el Uzumaki, que Sasuke era gay de closet —; el ser querido por los profesores, y diablos, incluso en deportes le superaba…¡Deportes! Lo que mejor se le daba a él y ni siquiera en eso podía traspasar a el Uchiha.
Cansado de tanta petulancia por parte del moreno, se decidió en ganarle en al menos una sola maldita cosa, lo que fuera, no importaba. Por lo que, estudiaba, algo realmente raro para él; hacía ejercicio, así estaría mejor para deportes; les lamía, figurativamente, los pies a los profesores para ver si con eso se ganaba a alguno…E incluso intentaba su conquista más arduamente con Sakura. Lo intentó, persevero y esforzó tanto que descuidaba a los pocos amigos que había hecho; con todo, no era que fueran sus amigos en el estricto sentido de la palabra, pero al menos podía formar parte de sus juegos de beisbol, baloncesto, futbol e incluso en las estúpidas cartas para otakus. No tenia con quién compartir secretos, con quién discutir y luego alegrarse, irse después de un largo día de clase a tomar una bebida, ir al karaoke o incluso irse a algún pequeño puesto de ramen. Pero sin duda, su situación social era mucho mejor que cuando iba en secundaria o primaria, al menos no le temían, al menos no lo excluían. Eso para él, ya era una ganancia.
Se fue todo al traste al querer superar a aquel cretino de Sasuke; y ni así, fue capaz de igualarlo. Eso hacía que se deprimiera y mucho. ¿Qué tenía ese sujeto? ¿Por qué le costaba tanto ganarle en algo? ¿Por qué eran tan diferentes? ¿Era acaso Sasuke un ser omnipotente, destinado a que le saliera todo bien? Lo odiaba, lo odiaba y mucho…Pero, era extraño, porque también lo admiraba; siendo que jamás lo admitiera, pero lo hacía secretamente siendo incluso un misterio para él mismo. Y no sólo eso, después de un tiempo, se dio cuenta que no eran tan distintos: Porque Sasuke, también era un solitario. No tenía amigos. Ni de perdida una novia, que muy fácilmente la podría conseguir. ¿Por qué razones Sasuke siempre estaba solo? ¿Así lo prefería o, había algo más?
Ocurrió entonces:
— Es un trabajo en equipo, lo entregarán al final del semestre. Vale el setenta por ciento de su calificación, tienen que esforzarse— aclaraba la profesora; todos los presentes mantenían completa atención, inclusive Naruto, quién casi todo el tiempo estaba distraído mirando hasta el vuelo sin sentido de una mosca. La maestra tomó unas hojas del escritorio —. Bien, serán tres personas por cada grupo, yo personalmente los forme basándome en sus habilidades y debilidades, para con ello balancear las cosas. Entonces, el grupo uno serán…
Naruto cruzaba los dedos de las manos, suplicaba que le tocará en el mismo equipo que Sakura Haruno y al mismo tiempo, rogaba por no estar con el imbécil de Sasuke.
"Sakura sí, Sasuke no, Sakura sí, Sasuke no… ¡Al diablo, me conformo con que ese marica de closet no esté conmigo!".
— El equipo siete lo conformarán: Naruto Uzumaki, Sakura Haruno…— Naruto pegó un grito de alegría. Sakura por el contrario parecía desdichada—, señor Uzumaki, cállese y déjame terminar…Y por último, Sasuke Uchiha.
Sakura cambió de un segundo a otro, a tener la cara más antipática a ser la más radiante de la clase; fue ella quien pegó, ahora, ese gritillo ahogado de emoción. El Uzumaki se quedó helado.
— ¡Se va por un tubo profesora! ¡No pienso hacer equipo con ese energúmeno, de veras! — apuntó el rubio al chico sentado, justamente a lado suyo.
Sasuke ni pareció inmutarse o importarle lo que Naruto o cualquiera, digiera. La profesora dio una manotazo al escritorio, puso cara de pocos amigos. Naruto se encogió repentinamente.
— ¡Ya le dije que se siente y guarde silencio, señor Uzumaki! No me importa si le parece o no, los grupos ya están formados y no pienso volver a hacerlos por un berrinche suyo.
— ¿Pero por qué con ese tonto? Sakura está bien…Pero Sasuke — colocó cara de asco.
— Ya se lo dije, busqué un balance en los equipos. Por lo que, junté al mejor estudiante de la clase…Con el peor— los otros alumnos empezaron a reír, Naruto seguía indignado—. No se lo tome personal, señor Uzumaki. Pero quien sabe, puede que con el tiempo hasta terminen siendo amigos…Y si no, bueno, piensen que si no se llevan bien al menos para este trabajo, estarán reprobados.
"Ah, maldita vieja…Siempre conspirando en mi contra" Pensó milésimas de segundos antes de volver a tomar asiento más que cabreado, pero con todo, resignado. Se cruzó de brazos, enfurruñado. Giró la cabeza a quién sería su compañero de equipo. Entrecerró los ojos con cargada suspicacia.
— Idiota— escuchó decir al Uchiha. Naruto arrugó el ceño y le enseñó el dedo medio.
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— Y, ¿A qué casa iremos para hacer el trabajo? — preguntó Sakura, la cual estaba sentada al lado de Sasuke, haciendo una voz dulce y afable. Cerrando y juntando sus manos como señorita bien portada.
— ¿Por qué no tú casa, don perfecto? — se burló Naruto, que para malas de la Haruno también estaba allí, parado frente a el Uchiha.
— ¿Y por qué no la tuya, tarado? — respondió Sasuke a la defensiva; observando al Uzumaki con penetrantes y fríos ojos ónix. Ambos se mantuvieron la vista, retadores y con el latente odio desbordando por la atmósfera.
— Mi casa no está disponible…No creo sea un lugar para trabajar a gusto, menos sería el lugar adecuado para una señorita tan linda como Sakura— aludió Naruto. Sakura torció los labios y dirigió cierta antipatía al comentario del Uzumaki.
— Tú casa por obvias razones queda descartada—dijo la chica con cierto alivio. Se giró al Uchiha, esperanzada de, por otro lado, tener una respuesta positiva de su parte.
— Tendría que pedir permiso, no me dejan traer desconocidos a casa— explicó el moreno sin más. Sakura pareció decepcionada, aunque Naruto se le pintó una enorme sonrisa guasona.
— Ya. Para no hacer más largo y cansino el asunto, hagámoslo en mi casa. Mis padres son un poco más accesibles. ¿Qué les parece?
— ¡Magnifico, Sakura! — aplaudió Naruto emocionado—, ¿Cuándo comenzaremos?
Sakura pasó del comentario del Uzmaki y esperó respuesta del moreno.
— Bien por mí. No tengo problema.
— ¡Excelente! — expresó la chica entusiasmada— ¿Qué les parece si iniciamos desde mañana después de clase?
— Claro. Pero, ¿Por dónde dijiste que vivías? — inquirió Naruto, empezando a sonrojarse un poco.
— No lo he dicho— replicó Sakura a secas—. Pero no queda muy lejos, está pasando el enorme canal de agua de la ciudad.
— Muy bien, entonces, hasta mañana— se despidió el Uchiha, queriendo cortar conversación cuanto antes.
— ¡Espera, Sasuke! — detuvo la Haruno, captando a medias el escucha del moreno. A la chica se le tiñeron las mejillas de rosado y parecía un poco nerviosa —…Me preguntaba si podría pasar el almuerzo contigo.
— No, tengo cosas que hacer— respondió indiferente.
— Oh, entiendo— la desilusión se asomaba obvia por su rostro—. Otro día será.
— ¡Pero qué grosero hijo de puta! — Bramó Naruto una vez que Sasuke ya había partido —…No te preocupes, Sakura. Yo puedo acompañarte en el almuerzo.
La chica resopló por la nariz.
— No gracias, de repente se me quito el hambre.
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— ¡Naruto, bájate de allí! — reprendió Sakura, mientras los tres se encaminaban a la casa de la Haruno. Transitaban por una apacible calle por horas un poco alejadas del mediodía. Naruto caminaba por sobre una delgada barda la cual daba por un lado a sus compañeros y, por el otro, a un profundo y largo canal de agua, cuyos fluidos eran algo precipitados —. Si te caes al agua no pensamos saltar allí a rescatarte, idiota.
— Tranquila Sakura, tengo todo bajo control — le sonrió el Uzumaki, andando como si nada—. Soy un experto en equilibrio.
— Apenas en gimnasia te has caído de la viga— recordó Sasuke, siendo la primera vez que hablara en el trayecto recorrido.
— Cierra el pico, Uchiha, eso es porque alguien me llamó y perdí el control.
— Te caíste por estúpido. Volverá a pasar.
— Mira donde me meto tú comentario.
— ¡Naruto, eres un puerco!
— Perdona, Sakura. Olvidaba que estabas aquí — río apenado, para luego bajar de la barda en un limpió y sagaz brinco, reintegrándose así con los chicos.
— Y, bueno ¿Qué han dicho tus padres respecto a que vayas a una casa ajena? ¿Son estrictos? — cuestionó la joven al moreno que tenía de junto.
— Mi padre lo es. Pero mi hermano es más accesible.
— ¿Le pides permiso a tu hermano, qué no tienes madre? — interrogó ahora Naruto; cierto que con algo de curiosidad, más sin embargo manteniendo ese tono altanero con el Uchiha.
— No te incumbe.
— No sabía que tenías un hermano, Sasuke —comentó Sakura con una dulce sonrisa—. Supongo que es mayor que tú ¿Te llevas bien con él?
— Cinco años mayor. Es la persona con quién más convivo de mi familia.
— Lo has de apreciar mucho en ese caso —conjeturó la joven. Sasuke se quedó serio al menos un minuto.
— Sí.
Naruto ladeó la cabeza, estaba hartó de escuchar sólo de Sasuke, por lo que, se animó a desviar un poco la conversación.
— ¿Qué hay de ti, Sakura? ¿Tus padres son extranjeros?
— ¿Yo? — Se señaló a sí misma. Se encogió de hombros —. Pues yo no tengo hermanos y sí, mis padres son extranjeros que se vinieron a Japón por trabajo y por azares del destino se conocieron, se casaron y me tuvieron. Fuera de eso son accesibles, más mi padre que mi madre. Que digo, supongo que mi vida es bastante normal, no hay mucho que contar…¿Y tú? ¿Tus papás también son extranjeros?
Sakura inclinó un poco la cabeza para ver a Naruto, una sutil sonrisa se asomó por esos delgados y rosados labios. No pudo evitar sentirse un poco nervioso por ese gesto que Sakura raras veces le regalaba. Se delimitó a responder rápido.
—Madre mestiza y por lo que me contó, mi padre es o era un Italiano…Vivo con ella y unos cuantos conocidos.
— ¿Conocidos? — repitió Sakura confundida. Naruto se mordió la lengua, se rascó la nariz.
— Digámosles tíos. Aunque, la mayor parte del tiempo me la paso solo debido al trabajo de mi madre.
— ¿Ah, sí? ¿Y de qué trabaja? — volvió a preguntar Sakura. Naruto se arrepintió de esa charla. Lo último que quería hablar era de su madre y sus negocios. Sasuke por otro lado, puso leve interés en la conversación.
— Umh…, Cómo explicarlo. Algo así como "transacciones".
— ¿Transacciones? ¿De qué o qué?
— No lo sé…
—¿Cómo que no sabes de lo que trabaja tu propia madre? — regañó Sakura, posando ambas manos a sus caderas.
— Ya ves, soy un poco despistado en esos ámbitos.
— Te creo— dio la razón con aires enojosos.
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Los días empezaban a ser rutinas. En cuanto salían de la escuela, los tres se dirigían a casa de la chica a armar su trabajo. Pareciera extraño, pues entre los tres se formaba una rara convivencia que bien, podría rayar a la amistad y compañerismo. Pasado unas semanas, ya no sólo se juntaban en las salidas, sino que también en los recesos. Al principio el tema de conversación era la ostentosa tarea, pero de a poco iban metiendo temas triviales que nada tenían que ver con los deberes. Mientras que, entre Naruto y Sasuke todavía existían esos continuos roces y rivalidad que en ocasiones terminaban en peleas un tanto serias. Era más frustrante para el Uzumaki, pues hasta en el trabajo de equipo, era el Uchiha quién más aportaba. ¿Hasta en eso también le ganaría? ¿No había algo en lo cual él le superara?
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— Sasuke, ¿Hoy no podrás? — interpeló la chica con un deje de desanimo.
— No— contestó austero—, pospongámoslo para mañana.
Se alejó del lugar. Naruto iba llegando apenas donde la chica, notó partir a el Uchiha sin ellos.
— ¿Qué dijo el cabrón ese? — indagó curioso. Sakura suspiró pesada.
— Qué hoy no vendría a mi casa. Al parecer su hermano vendrá por él, me supongo tendrá otras cosas más importantes que hacer.
Narutó sonrió pilló. Frotó las manos malicioso; claro, la oportunidad perfecta para estar a solas con Sakura.
— Ah, bueno…Entonces, nosotros dos…
— ¡Silencio! — Hizo callar abruptamente. Apuntó con el dedo —: ¡Mira! Ese el de allá debe ser su hermano.
Naruto divisó un auto negro estacionarse no muy lejos de la entrada principal del colegio. Un hombre alto de traje oscuro, cabello largo de igual tonalidad que la de Sasuke y con cara de misántropo, bajaba de aquel carro, que por cierto, nada económico se veía.
— Vaya, creo que es de familia esa cara de amargados con la vida — glosó entornando los ojos. Sakura por el contrario, no pareció pensar lo mismo, quedó embobada con aquel sujeto.
— Vaya, que guapo es…
El rubio paso por alto aquel comentario de la joven, pensando que necesitaría lentes porque lo guapo no lo veía por ningún lado. Se quedó con ella mirando un rato. Sasuke se mostraba respetuoso y, lo más sorprendente, era que sonreía más abiertamente. No esas pequeñitas sonrisas que rara vez soltaba cuando estaba junto a ellos. No, era un gesto más sensato, más confiado y más afectuoso. Se veía que ambos se llevaban bien, el hombre le dio un golpe cariñoso a la frente, este pareció molestarse un poco, para luego seguirle la broma. Pero, con todo, había algo raro o más bien, algo familiar en las vestimentas de ese sujeto, en aquel carro, en aquel porte.
— ¿De qué trabajara el hermano de Sasuke? — soltó Sakura como pregunta al aire.
Eso, eso fue justamente lo que Naruto se preguntó en esos instantes.
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— Ten, Sasuke…Te guardé una manzana, hoy noté que no llevabas almuerzo, así que te dejé una de el mío.
Sakura le extendía la fruta, Sasuke la miró entre extrañado y sorprendido. La tomó de buena gana, despacio y amable; sus dedos se tocaron, Sakura se ruborizó mientras que el Uchiha se llevaba aquella manzana al bolsillo distraído.
— Gracias.
Sakura sonrió tierna. Naruto observó la escena, ocultando aquel punzante dolor en su pecho; intentó por otro lado, concentrarse por donde caminaba pues, andaba sobre aquella barda a un lado del canal de agua.
— Por cierto— dijo Sakura, mirando al cielo despreocupada —; el otra vez por accidente te vimos con tu hermano y bueno, al verlo de traje y con buen carro, me entró curiosidad de que trabajaba.
— Mi hermano es…— musitó pensativo. El rubio giró a verlo, eso era algo que sin duda ameritaba su atención. Sasuke repuso— : No, mi familia es, lo mismo que la familia de Naruto.
El moreno dirigió esa mirada penetrante a la figura del Uzumaki. Naruto se pasmó; esa mirada que le lanzaba Sasuke, era una afilada y estridente.
"¿Lo mismo, dijo?"
Naruto entre abrió los labios, queriendo pronunciar una sencilla palabra:
"Yakuza"
Naruto perdió el equilibrio, cayó al canal…Lo último que recordó, fue el sonido de su cuerpo chocar contra la superficie; la fría agua abrazarlo hasta las profundidades, el ruido del líquido arrástralo, un fuerte golpe en el dorso; las ganas de salir a respirar algo de aire, el agua pasar por su garganta, las burbujas de oxígeno que de ella emanaban, los reflejos del sol bajo el cristalino fluido…Nada, todo oscuro.
Recuperó la conciencia, lo primero que esclareció fue la silueta de un joven. No de uno cualquiera, sino de -a palabras del Uzumaki-, ese imbécil, ese marica de closet. Sasuke estaba empapado de pieza a cabeza, justo como él, respiraba con dificultad y, por si fuera poco, mostraba una mueca de repugnancia. Lo siguiente, fueron los gritos de Sakura clamar su nombre.
— ¡Naruto, Naruto…Estás vivo! — se había sentado a su costado, derramaba unas cuantas lágrimas. De repente, sintió una bofetada de su parte— ¡Idiota, casi mueres! ¡Por eso te dije que no caminaras por el borde! ¡Tonto, tonto, tonto!
El rubio la contempló aún confundido. Miró a sus alrededores, estaban a orillas del canal, muy lejos de donde había caído.
— ¿Qué sucedió? ¿Dónde estamos?
— ¡Y todavía preguntas! — recriminó la chica con enjundia —, ¡Ya te dije que te caíste al agua! Sasuke saltó a rescatarte…
Naruto se desconcertó, se dirigió al Uchiha que estaba cerca del borde de la zanja, recuperando aliento…Y también algo de dignidad.
— ¿Tú?
— Sí, y te ha dado primeros auxilios de respiración boca a boca — aclaró Sakura, reteniendo unos puños conturbados. Naruto abrió los ojos como plato, Sasuke tosió fuertemente de sólo haber sido mencionado aquel suceso tan pusilánime nuevamente; que va, un poco más de tos y hubiera vomitado.
— ¡¿Qué?! — gritó colérico y trastornado. Apuntó al Uchiha con el índice — ¡La mierda que te parió!
— ¡¿Crees que lo disfruté, maldito bodrio?! — repeló el moreno igualmente indignado— ¡No tuve opción, Sakura no sabía nada de primeros auxilios!
— Lo cual lamento mucho… — se encogió sumamente arrepentida, pues, prefería ser ella quien besara a Naruto y no Sasuke—. De cualquier forma, deberías estarle agradecido, ¡Te ha salvado la vida!
— Hubiera preferido haber muerto antes de ser besado por ese imbécil— escupió literalmente. Chilló de asco e impresión—… ¡Mi primer beso! ¡Te vas al carajo, Sasuke! Esto es para suicidarse…
— Hazlo, adelante, nos harías un favor — alentó el Uchiha frunciendo las sienes—. La próxima vez te dejo morir como perro…
— ¡Basta ustedes dos! — detuvo Sakura con un grito, ambos callaron—. Naruto, ya cierra el pico y estate agradecido…
El Uzumaki negó con la cabeza e ignoró por esa vez a Sakura.
—Oye, en primer lugar, esto fue tú culpa…— dijo el rubio al Uchiha que se mantenía al marguen. Entre los dos se enviaron miradas severas.
— ¿Qué, pero de que estás hablando? ¿Qué Sasuke tuvo la culpa? ¿Por qué iba a tener el la culpa de un descuido tuyo? — riñó la chica un tanto confundida por la situación.
Sasuke continuaba de espaldas; se quedó callado, sosteniendo firmemente los puños. Se puso de pie; se retiró la camisa mojada, mostrando así su desnudo dorso. Sakura quedó maravillada, se llevó un par de manos a la boca, su sorpresa se convirtió en temor. Naruto le observaba adusto.
El alumbrar del sol en aquellas horas del día le hacían un buen fondo a aquel enorme tatuaje en su blanca espalda. Era una pantera y un tigre, una en cada costado, cara contra cara, rugiendo ferozmente, mostrando las garras, los colmillos y aquella postura felina amenazadora y a la vez agraciada. Sobre las cabeza de ambas fieras, había un abanico; dividido en dos franjas horizontales, siendo la superior roja y la inferior blanca.
—Sasuke… ¿Acaso tú? Tú eres…— susurró Sakura aturdida.
—Un yakuza — a completó Naruto.
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Fueron a casa de Sakura a cercarse, a pesar de todo, la chica tuvo tiempo de asimilar las cosas, apenas un poco. Fue amable y solidaria al ofrecerles un baño caliente, toallas y el deshumedecer sus ropas en la secadora, aprovechando que sus padres no estaban en casa.
— Que amable fue Sakura al dejarnos venir aún después de saber lo que eres...
— Lo que somos… — corrigió el Uchiha estando en la tina de baño. Naruto se seguía tallando la cabeza. Por un lado estaba agradecido de que el ofurō* de Sakura fuera lo suficientemente grande para capacidad de dos personas, mientras que por el contrario, compartirlo con Sasuke era una sucia y horrible broma.
— No lo soy— negó, sin dejar de tallar sus rubios cabellos— , sólo vengo de una familia yakuza, es todo…
— ¿No piensas unirte?
— No está en mis planes— declaró. Tomó aquella manguerita para enjugarse—. ¿Tú por qué decidiste seguir los pasos de tú familia? ¿Fuiste obligado o fue por gusto?
— Ambas.
— ¿Cómo que ambas?
Sasuke exhaló un poco hastiado.
— Mi padre quería que yo también estuviera dentro del negocio junto con mi hermano. Al inicio no estaba seguro, pero luego, supongo le cogí maña.
— ¿Cómo que le tomaste maña? — dijo el Uzumaki torciendo la boca— , ¿Qué hay de bueno en ser un delincuente? No hacen más que crímenes, no son gente honorable ni respetable.
— Retira lo dicho— demandó —. Es obvio que no conoces a fondo a los yakuza, ¿Cómo demonios es posible eso, siendo hijo directo de una oyabu?
— Así que sabes sobre mi madre — sonrió arrogante.
— Hmph. El clan Uzumaki es muy grande y también poderoso. Claro que lo conocemos. A tú clan y a jefa a la cual apodan "el habanero sangriento"
— ¿Es en serio? No sabía que llamarán a mi madre de ese modo.
— Se ve que no te inmiscuyes en sus asuntos.
— No, me mantengo al margen— confesó sin rodeos.
— ¿Por qué?
— Así estoy bien. Ser reconocido como hijo de una yakuza o estar asociados a ellos solamente me traen problemas, por eso intento evitarlos.
— Ya veo. Pero con todo, sigues estando solo ¿No?
— ¿Cómo lo sabes? — Naruto detuvo su enjabonado, se quedó fijo, pensativo. Encaró al moreno— ¿Tú por qué estás solo? Si quisieras, podrías tener miles de amigos.
— Es mi elección. No quiero meter a nadie en mi camino, no saldría nada bueno que alguien normal se junte con alguien como yo.
— ¿Qué hay de mí? ¿Cómo supiste quién era?
— Ya te lo dije, tu apellido te delata— obvió — Además, ese hombre que raras veces te vine a visitar, uno alto de piel morena.
— Ah, Bee…— expuso con alusión—; Sí, ese sujeto es como mi hermano mayor, un tío…Quizá hasta, lo más cercano a un padre que he tenido.
Sasuke inclinó un poco la cabeza.
— Bueno, ese sujeto, no es muy discreto que digamos.
— Ni me lo digas, ya le he dicho que no venga a verme. Por poco hace que me descubran. Pero eso fue a principios del semestre, dudo que alguien se diera cuenta— conjeturó de lo más tranquilo, volviéndose a tallar la espalda.
— Pues que pobre tonto ingenuo eres— soltó Sasuke con un leve deje de burla— , porque los alumnos ya sospechan, y desde hace mucho realmente.
Naruto se detuvo en seco.
— ¿Qué? ¿Cómo es posible eso? — vociferó incrédulo.
— Los rumores se extienden rápido…Aunque tienes suerte, muchos no se la creen.
— Con razón los chicos evitaban tratar más a fondo conmigo… ¡Maldito Killer Bee, lo mataré ahora que lo vea! ¡Y pensar que le he dicho padre! ¡Un tonto grandulón, eso es lo que es! — expresó furibundo.
— Bien, enigma resuelto— dijo Sasuke sin emoción aparente.
—Pero, todavía no me respondes de donde le cogiste gusto a eso de ser yakuza — reanudó el Uzumaki, ahora pasando el estropajo por la axila.
— Es algo complejo—dijo mirando al techo — , pero tengo un objetivo y es ser jefe de mi propio clan.
Naruto escuchaba con atención, eso era algo que definitivamente podría serle de utilidad.
— Vaya, interesante… ¿Y el tatuaje? ¿Te dolió? ¿A los cuantos te lo hiciste?
— inicie a hacérmelo a los catorce, tardó un par de años, pero está completo. Y dolió, mucho…Fue hecho a tebori, después de todo.
— Nunca entendí, ese afán de hacerse dibujitos en la piel.
— Yo no lo llamaría dibujitos, es arte viéndolo desde otra perspectiva. Más que eso, es una prueba de la fortaleza y resitencia de uno mismo — sostuvo el Uchiha con un toque de orgullo.
— Con que fortaleza y resistencia de uno mismo, ¿eh?
Quizá y sólo quizá, hubiera encontrado algo en lo cual él pudiera superar a Sasuke. Se enjuagó una vez más antes de entrar a la tina, aprovechando que el moreno ya salía de ella.
— ¡Chicos, sus ropas ya están listas, las dejo sobre la cama! — se oyó la voz de Sakura por afuera del cuarto.
— ¡Sí, gracias! —exclamó Naruto, ya dentro del agua caliente. Dejó escapar un suspiro sosegado—. Insisto, Sakura es un amor de mujer, ¿No crees?
Sasuke se enrolló una toalla a las caderas, estaba mirando al suelo. Una manzana, una roja y jugosa manzana, unos dedos tibios, una sonrisa cálida, especialmente para él. Pestañeó recordando aquello.
— Sí.
Naruto jugó un poco con el agua, salpicando grandes gotas con sus manos y lo hacía, debido a que no estaba tan seguro de decir lo que en esos minutos pensaba, el orgullo para su desgracia, era muy fuerte.
— Por cierto— se ánimo a decir finalmente. Sasuke viró un poco el cuello para verlo. Naruto hacía un mohín de niño regañado y encaprichado—...Gracias por salvarme la vida…Te debo una, para mi desgracia.
Una media sonrisa vencedora se apoderó de los labios del Uchiha.
— Ya me pagarás.
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Ofuro o Furo*: es un baño japonés de agua caliente.1 En su origen, de madera y modernamente de plástico o acero inoxidable. El ofuro difiere de la bañera convencional por ser más profundo (60 cm.) y de laterales menos inclinados, casi rectangulares. El modelo tradicional en forma de tina de madera o hierro fundido se calentaba con una estufa de leña integrada en la parte baja de su estructura.
