Aclaraciones & advertencias (este capítulo): Capítulo más pinche largo que el anterior. Aprox. 24,300 palabras (versos, si me excedí xD) FIN del flash back.
¡Disfruta de la lectura!
.:Capítulo 14:.
Juventud dorada
.
.
.
Parte III: Soy un Yakuza.
Todo mundo podía ver las clases de artes marciales a través de esa enorme ventanilla de cristal. Ciertas personas, a veces se detenían a ver como los alumnos practicaban los unos con los otros, más por curiosidad o por no tener mucho que hacer. Pero había uno en especial, un muchacho que Naruto siempre veía, sin falta, asomando las narices, pegando las sucias manos en el vitral, observando con entusiasmo y pasión las lecciones del viejo profesor Watanabe.
No lo había notado pasados unos meses desde que inicio a entrenar allí; a ese chico flacucho, de cabello negro, de corte para la época y quizá futuras generaciones como ridícula; ojos de insecto, redondos y oscuros, ¡y vaya que cejas tan espesas y pobladas poseía! Se dijo Naruto al primer vistazo que le había dado, a quien sin conocerlo o hablarle siquiera le bautizó como "el cejotas". Sus ropas viejas, mugrientas y desgastadas le decían que sólo era un sencillo indigente de los muchos que rondaban por la zona. Iba a la pollería, a veces por desperdicios que el vendedor tiraba y a veces y con suerte, le compraba lo más barato que el señor poseía; esto Naruto lo notó cuando miraba distraído por la ventana y el profesor daba los sermones del día, sermones que él nunca escuchaba pues no les encontraba el provecho al ser lo mismo que repetía una y otra vez en cada clase (era de comprenderse debido a su avanzada edad). Le nacía predilecta curiosidad por aquel chico vagabundo, que sin falta era el espectador número uno de las clases del maestro.
Un día, sin mucho por hacer y ser horas anticipadas después del ejercicio, se decidió a hacerle una breve conversación a "el cejotas", conversación que nació a raíz de que unos sujetos molestarán al pobre por su apariencia y clase social. Naruto fue a defender al muchacho que sólo mantenía la cabeza baja con expresión seria y contenida de rabia. Bastó con que enseñara los tatuajes que apenas Inoue terminó en sus pectorales, para que los mocosos brabucones salieran despavoridos cual pajaritos que salen volando cuando se acercan poco y nada a ellos. Era irónico que después de buscar por tanto tiempo alejarse de los yakuza, que era el impedimento de conocer a gente normal, ahora fuera parte de ellos y lo utilizará como medio para hacer lo que por años intentó evitar: Asustar personas.
—Hey, Cejotas, ¿Por qué no te has defendido de esos estúpidos? —inquirió Naruto, acercándose a el joven, que en un principio pareció asustado, primero por los tatuajes que vio, y luego por el tono tan confiando del rubio.
—No le incumbe, señor—respondió, guardando compostura y mostrándose un poco digno. Naruto arrugó el ceño, ¿señor? Ésa forma de referirse a su persona en absoluto le agradó.
—Vamos, ¿Qué significa esa forma de hablar tan educada conmigo? Parece ser que tenemos casi la misma edad y me tratas como un vejete de treinta—increpó disgustado, suspiró y alivió su modulación de voz al ver como el chico se encogía. Suavizó la situación dirigiendo la plática por otro lado, por lo que comentó—: Veo que siempre observas las clases del viejo Watanabe, ¿eh?
Esto tuvo otro resultado, sin duda mucho mejor por parte del "cejotas". Al segundo había levantado la mirada y dicho con exaltación:
— ¡Sí, me gustan mucho las artes marciales! No importa de qué disciplina se trate.
—Entonces este no debe ser el único dōjō que vienes a fisgonear.
—No. También observo uno de Karate, hay otro a tres cuadras que también enseña Kung fu, mi favorito.
—Con que sí, te vas a ver a la competencia. Muy mal. Muy mal.
—Perdón.
— ¿De qué te disculpas? Sólo bromeaba—rió Naruto al ver sumamente arrepentido al de cejas pobladas. Luego notó que no traía su bolsa muy característica del pollo— ¿Hoy no alcanzaste nada de la pollería?
El muchacho negó con la cabeza. A Naruto le dio cierta pena escuchar eso pues, se veía era de las pocas cosas que llegaba a comer aquel menudo indigente. Para suerte del cejotas, el rubio cargaba con dinero y con un corazón a veces muy noble (algo que en ocasiones era un defecto o beneficio, dependiendo la situación). Aunque, esta vez parecía más virtud que imperfección.
—Bueno, ¿Por qué no me acompañas entonces por unos panes de curry? Tiene días que no pruebo uno.
—No puedo, lo siento mucho.
—Venga, sí es por el dinero, yo invito—insistió Naruto, dándole un golpe juguetón en el hombro. El muchacho se llevó la mano en la parte golpeada y miró a los suelos dificultoso.
—No, no puedo aceptar eso. Además, no tengo mucha hambre, el pollo era para mi amiga—excusó el joven.
Segundos más tarde y luego de aquella mentira, su panza hizo un ruido muy singular, esa fricción que hace el estómago cuando anda vacío . Naruto enarcó las cejas y una sonrisa se le dibujó en los finos labios.
—Bueno, tu tripa no dice lo mismo.
—De todos modos, me sabe mal aceptar cosas de desconocidos.
— ¿Desconocidos?—bufó— Pero si siempre me ves por el vitral, soy un conocido de vista, y eso no puede ser considerado como un completo extraño, ¿O sí?
—Supongo que no. Pero…
—Vamos, cejotas, no te hagas del rogar.
dio una palmada en su espalda para alentarlo a caminar junto a él. El chico un poco inseguro al inicio, desistió y lo siguió, pues era cierto que no había comido en dos días y moría por al menos una hogaza pequeñita, tomaría el riesgo.
—De acuerdo, pero le pagaré los panes que me coma…Algún día, claro, ahora no tengo mucha plata conmigo.
—Sí, sí, ni te fijes, hombre.
Terminaron sentándose en una banqueta, allí en una vía, aunque pública, no muy transitada. Compraron los panes en un puesto de muchos tantos, baratos y cuantiosos; en esa ocasión aplicaba más el término cantidad a calidad, por eso las dos bolsas de panes que se habían currado eran más masa que buena degustación. Comían sin prisas, de mordisco a mordisco. Siendo que el cejotas no había probado bocado desde un rato, mordía con calma y gozo, pues de lejos se admiraba que quería disfrutar cada pedazo. Al mismo tiempo, a su vez, conversaban:
— Eres un Yakuza, ¿Verdad?
—Así es. Veo que no me tienes mucho miedo como otros—esclareció, buscando con ello una explicación por parte de su compañero. El chico, todavía con bocado en boca, se encogió de hombros.
—Suelo verlos a menudo, seguido van a reclutar gente cuando les hace falta. Eso, o nosotros los terminamos buscando.
—Cierto, olvidaba que se suele hacer aquello. ¿Tú no estás interesado en unirte?
—No, trato de evitarlo. Muchos problemas. Puede que pudiera obtener mejor vida de la que tengo ahora si me anexo a ellos, pero…No lo sé, no sé con qué tipo de gente me metería y no quiero arriesgarme, ni tampoco quiero arriesgar a Tenten.
—Bueno, sí te unieras a mi clan, te unirás a gente como yo—ratificó con una sonrisa llena de pan de curry. El joven vagabundo soltó una efímera carcajada. Naruto le había causado tan buena impresión que no dudo más en desconfiar de él.
—De ser así, tal vez reconsidere la idea. Tendría personas que me inviten panes de curry, eso es tentador, lo admito. Soy Rock Lee, por cierto.
—Naruto Uzumaki.
—Eres joven, ¿acabas de iniciar a la mafia?
—Algo así. Mi madre es una jefa.
—Vaya, que cosas.
— ¿Qué hay de ti?
—Pues, como ya sabrás, soy un indigente. No es fácil pero sobrevivo junto con mi amiga, Tenten.
— ¿Y tus padres?
—Mi padre falleció y a mi madre no la conocí.
—Que contradictorios nuestros casos, yo no conocí a mi padre. Lamento lo del tuyo, por cierto.
—Sí…—musitó, más allá de estar afligido. Naruto mascó y tragó para luego hablar de otra cosa, odiaba sacar a flote temas que incomodaran a la gente.
—Oye, ¿Y por qué no te defendiste hace rato de esos sujetos? ¿Sabes artes marciales, no? Las ves a diario.
—Bueno, no es lo mismo ver a practicarlo.
—Pero supongo debes emplear lo que ves en las clases.
—Eso sí, todo lo que veo trato de memorizarlo y luego en el parque lo pongo a prueba.
—Allí esta, entonces, ¿Por qué te dejaste molestar?
—No valía la pena, no es como si fuera que de verdad me estuvieran haciendo daño. Estoy acostumbrado a este tipo de cosas.
—Aún así, un buen día deberías defenderte.
—Tal vez. Oye, eres una buena persona para ser un yakuza—quiso hacerle saber, con una sincera y pequeña sonrisa amigable.
—Y tú muy limpio para ser un indigente—regresó el rubio con el mismo gesto. Ambos rieron.
Después de horas de una amena conversación, el joven Lee se retiró con su bolsa sobrante de pan (irrefutablemente para Tenten), pues Naruto pensó en la amiga de su nuevo camarada, igualmente. Era obvio que después de eso se formara una amistad que duraría años y años de allí en adelante. Aunque por ahora, el rubio sólo le ofreció unirse a su clan cuando el quisiese; le prometió panes de curry por sí a caso, a lo que el joven Lee respondió que lo meditaría muy seriamente. En todo caso, Naruto comprendió que tenía un lado muy blando e indudablemente humanitario, justo como su madre:
—Tú cuerpo es tu templo—decía Kushina en una postura muy sapiencia. Naruto observaba sentado desde una silla como regañaba a uno de sus hombres, cuya cara de espanto y nerviosismo eran graciosas a la vista—.Tienes que cuidarlo. Y sí te veo drogándote y autodestruyéndote a ti mismo, ruégale a Buda que te salvé, porque antes de que te mates tú solito, te mato yo, ¿Oíste?
—Pero jefa, es un simple cigarrito—excusó el sujeto con su angustiada risita, hasta podía estar sudando frío. Sabían perfectamente que Kushina enojada, era otro rollo. De más decir que el resto se divertía con ver al par parlamentar, unos apoyando a su jefa y otros…No, todos apoyaban a su patrona, aunque en diferentes escalas.
—Cigarrito de marihuana.
—Es menos dañina que la nicotina, ¿Sabía?
—Me vale el grado de "dañocidad", tú sabes.
— ¿Existe esa palabra?
— ¡Cállate y no me cambies el tema! Apaga esa cosa y ponte a hacer algo de ejercicio, estás muy gordo.
—La jefa habla de cuidar el cuerpo y la salud, pero ella no para de comer ramen—susurró uno en la lejanía, creyendo que dicho comentario estaría salvo de los oídos de Kushina. Fue una lástima que esta tuviera orejas de gato, pues escuchó cada palabra y giró en dirección de donde provinieron tan osados vocablos.
—Hay una enorme diferencia entre drogas y unos simples fideos.
—Pero en exceso esos fideos son malos, debería comer más saludable, jefa—dijo el de cigarro, queriendo suavizar su riña o en todo caso, hacerle ver a su jefa que también no era exenta de "pecar". Grave error de su parte, ya que sí algo debía recordar el gordo amigo, era nunca llevarle la contraria a Uzumaki Kushina.
— ¡Todo en exceso es malo! No importa—exclamó la mujer moldeando unos duros puños frente a la cara del hombre—. La situación es que no los saqué de las calles para que se vengan a desmoronar aquí. Les he dado ropa, comida y un refugio a cambio de que me sirvan bien y no me salgan con éstas tonterías.
—Y lo hacemos, querida jefa—aseguró el señor, tomando cierta distancia de la inestable pelirroja—. Haríamos lo que fuera por usted. Pero, debe admitir que siendo yakuza, uno cae en muchas tentaciones.
Kushina suspiró, sabiendo de antemano que lo mencionado era completamente cierto. Probablemente era la edad, pero en esa ocasión se calmó (sólo un poco, claro está). Ser Yakuza no era algo de que vanagloriarse mucho, siendo honestos. se hacían muchas cosas crueles y viles, sucias y tramposas, además de los infinitos embaucamientos. La mujer se ablandaría ínfimamente por esa ocasión, pero igualmente mantendría su filosofía en pie.
—Puede ser, pero creo son lo suficientemente sensatos y maduros como para evitarlos o al menos no ser consumidos por ellos. Escúchenme bien, que no los sorprenda más chuecos de lo que deben en esos ámbitos ¡Porque los parto a la mitad!
— ¡Sí, nuestra señora Kushina!
Se apreció el rugido de todo el clan. Naruto quedó admirado por el poder, presencia y autoridad que destilaba su madre entre cientos de hombres, de todas las edades, todos a su servicio y disposición. Algún día el llegaría a ser jefe del clan, y se preguntaba sí transmitiría esa presencia tan poderosa y respetada como su joven madre. Se preguntaba cual era el secreto y sí había algo para que aquello fuera así, un truco o algo así para ser así tan grande como ella. De ser las cosas de ese modo, más que dispuesto estaba a obtener tan valioso dato. Por lo que cuando le preguntó a Kushina como le hacía para ser tan querida por su gente, honrada y obedecida, esta solamente le dijo:
— Son tú familia. Para mí, estos hombres, estos muchachos, este clan es también mi familia. Muchos grandes jefes tratan a sus subordinados como meras herramientas, meros objetos que usan sólo para obtener un fin específico. Y si bien puede que mi camino no sea tan distinto al de aquellos patrones, yo veo en estos muchachos más que sólo gente a mi servicio; veo personas con sentimientos, sueños, metas, miedos, deseos, personas que son como tú y yo. No sólo me dedico a dar órdenes sin tomarme la molestia y el interés de conocer a esta gente que me entregan su vida sin reproche. Un día sencillamente estreché tanto lazos con ellos, que me fue imposible dejarlos a su suerte. Muchos no tiene a donde ir, ni a quién acudir… Quizá tú lo entiendas o lo llegues a entender.
Y Naruto recordó al chico vagabundo, al menudo Lee que sin advertirlo se convirtió en un buen camarada. ¿Y, por qué no? La gente del clan Uzumaki eran a pesar de todo, gente con mucha humanidad y valores. Bee era claro ejemplo de aquello.
— Sí, creo que sí comprendo de lo que me hablas.
Pero, todavía siendo una confirmación positiva del rubio, por el semblante de Kushina se asomó una sombra pesada, triste y arrepentida.
— Pero, mi hijo…A veces puede que eso no sea algo tan bueno, porque de no ser por ellos, ahora mismo habría dejado esto de los yakuza hace mucho tiempo y haberme dedicado sólo a ti. A darte una educación y vida normal, como yo sé que por mucho tiempo deseaste. Verte como un ginecólogo en vez de portar pistolas y katanas, hubiera sido más mi deseo. De no ser por esto, ahora mismo tendrías a tú padre y madre juntos. Mi niño, hemos cometido tantos errores como padres, yo como madre. Naruto, perdóname por eso…Mi amor, en verdad lo siento, soy un fracaso.
Y esa fue, sin tan mala memoria no le fallaba, la primera vez que la veía llorar. Y Naruto sintió estremecer y encoger su pecho y corazón. Sus ojos también se nublaron y el impulso de abrazar a su mamá fue algo indudablemente inevitable. Naruto sintió el suave y cálido cuerpo de su progenitora, así como Kushina el cariño más sincero que su hijo le daba y profesaba con tan acogedor gesto.
— Vamos, jefa. Sí me permite decirlo, creo que es la más maravillosa, fuerte, hermosa y bondadosa persona que he conocido jamás y, sí me permite también decirlo, la mejor madre del mundo. Quien me ha dado todo el amor y calor que una mamá le puede ofrecer a su hijo, todos los cuidados y buenos valores infundidos, la enorme y curiosa familia con la que convivo: Bee, Karin, Kazuru, Ryu, Nanami, Kato…No sé tú, mamá, pero yo estoy más que feliz que mi madre seas tú, de veras.
Kushina sonreía como nunca, y teniendo a Naruto en brazos, estrechó con más fuerza y se balanceó suavemente con él, derramando lágrimas, humedeciendo el cabello de su hijo con ellas.
— Mi niño…Mi querido hijo.
— Basta, las lágrimas no le quedan, jefa.
— Naruto, te amo mucho. ¿Lo sabes, verdad?
— Sí, lo sé. Así como sé que también te amo mucho, mamá.
En esos instantes la radio estaba encendida, y de fondo se escuchaba una melodía con letra de un cantante poco conocido por allá, llamado Jim Croce:
Si pudiera guardar el tiempo en una botella, lo primero que me gustaría hacer es guardar cada día, hasta que la eternidad desaparezca…Solamente para pasarlos contigo.
O0O0O
Naruto estaba recargado en el pupitre de su butaca; menuda cara aburrida poseía, tenía a la profesora explicando ecuaciones de tercer grado que poco y nada entendía ( si no había podido razonar las de primer grado, mucho menos y bastante lejos andaba de las de tercero). No, ni aunque las comprendiera les hubiera puesto el más mínimo de su atención…La butaca a un lado de él estaba vacía. Era raro, jamás lo estaba, Sasuke jamás faltaba a la escuela ni un pobre día. Una semana, una semana sin verle el pelo a ese "desubicado social". A esas alturas Naruto podía sentir el cambio tan drástico; ese asiento vacío no sólo estaba presente de forma física en el lugar de Sasuke, sino en la actitud del mismo Naruto.
Y sí él andaba raro por la ausencia del Uchiha, ni hablar de Sakura que tenía la cara larga y pesarosa todo el día. Naruto no sabía que le pesaba más: Si la ausencia de su amigo o la aflicción de "su chica".
—Anímate, Sakura. Seguro Sasuke viene el lunes. Debe tener una buena razón para haber faltado tantos días.
Sentada en un borde de una de las jardineras de la escuela, Sakura reprimía unos puños sobre sus rodillas, seguía con la misma cara de aflicción y Naruto sólo intentaba pintarle una sonrisa, aunque fuera pequeña.
— ¡Pero toda la semana, Naruto! ¡Toda la semana! —Exclamó, haciendo un lado las palabras optimistas de su amigo; pues aunque se las quisiera creer, algo le decía que las cosas no andaban bien.—Me preocupa mucho. ¿Y si algo malo le paso? Tú sabes a lo que me refiero… No hemos sabido nada de él, ni noticias, ni avisos, algún mensaje, nada.
Naruto también lo sabía, hacía del papel del joven positivo; pero hasta él percibía algo raro en el asunto. No sólo el también le había llamado y enviado mensajes (todos sin respuesta), sino que hasta había ido a su casa y jamás hubo nadie, ni un alma. Más sin embargo no quiso alarmarse; guardar la calma y tener un poco de paciencia fue lo que le sugirió Bee y su madre a los que preguntó sobre el tema; el mismo consejo, ahora, le daba a Sakura:
—Seguro está bien, ten calma.
—Lo iría a ver a su casa, de no ser porque no sé dónde vive.
—Yo sí sé.
— ¡¿En serio?! ¿Y lo has ido a ver?
—Pues el martes pase por allí, pero no había nadie o más bien, nadie me abrió. No quería sacar conclusiones apresuradas, después de todo, este tipo de situaciones suelen pasar. Pero si te preocupa mucho, podríamos ir los dos hoy otra vez.
La cara de Sakura tomó una luz esperanzadora, y asintió frenéticamente. El rubio sonrió tenuemente; de todas formas él había decidido hacerle otra visita entre ese día o el siguiente. Ese tipo de casos eran algo comunes entre los yakuza, desaparecer por un tiempo; la cuestión era, que tan grave era el problema para hacerlo y cuanto tiempo duraría.
Después de la escuela, ambos se fueron directamente a la casa de los Uchiha. Para Sakura que era la primera vez que iba, se impresionó bastante con semejante fachada; era una casa grande, que parecía más con tintes históricos que hogareños. Llamaron a la puerta y para su sorpresa les abrieron la puerta; no era Sasuke o algún otro conocido por Naruto o Sakura, era uno de los miembros del clan, que al parecer este sí los reconoció y luego de un educado saludo se fue en busca por aquel a que vinieron a preguntar. Esperaron cinco minutos, antes de que Sasuke se presentara delante de ellos.
Estaba más delgado a como recordaban, la palidez de su piel no era la habitual, no era la sana tez clara que siempre presentaba, sino que, era un pálido fantasmagórico, demacrado…Las pesadas ojeras debajo de sus oscuros ojos resaltaban como lóbregas sombras. Les envió una mirada severa, cansada, apagada…Naruto estaba sobrecogido ante la apariencia de su amigo, Sakura estaba mucho peor, pues nada más que pura y sincera preocupación y pesar asomaron a su rostro.
— ¿Qué quieren?—cuestionó árido. Naruto frunció el ceño, molesto por la tan arisca respuesta del moreno.
— ¿Cómo que qué queremos? ¡Hemos vendió a verte! Haz faltado toda una semana a clases. Sakura está preocupada y es por eso que hemos venido para cerciorarnos de que nada malo te ha ocurrido.
El Uchiha entrecerró los ojos y desprecio dejó ver en su mueca.
—Estoy bien, como pueden ver. Son asuntos de mi clan y míos del porqué no he ido a clases. Sí es todo, entonces ya váyanse. —contestó sin escrúpulos, importándole menos que esas palabras lastimaran a Sakura; quien bajo la cabeza triste, y a Naruto cuyo enfado y decepción se hicieron notar.
Sakura tuvo el valor de volver a levantar la cara y con el mismo semblante dócil, levantó una mano para llevarla a uno de los brazos de Sasuke:
—S-Sasuke, ¿seguro que estás bien?, no te ves bien…Si hay algo que podamos hacer, Naruto y yo…
— ¡Te dije que estoy bien! —espetó, deteniendo el agarrare de Sakura con su propia mano, sujetando la muñeca de la chica con rudeza. La joven abrió los ojos sorprendida y asustada, por el firme agarre del Uchiha y además, como este se dirigía tan gélido en todos los sentidos. Naruto intervino rápidamente e hizo que Sasuke soltara la muñeca de Sakura, sosteniendo ahora la mano de Sasuke en la suya con entereza.
— ¡Oye, cabrón! No seas grosero con Sakura, ella sólo teme por tu bienestar, ¡mal agradecido!
Sasuke se zafó robusto de la mano del rubio y burdo proclamó:
—No necesito la lástima o los cuidados de nadie. Ahora, váyanse de aquí.
Se sostuvieron una dura mirada entre ambos, Sakura no hacía más que observarlos intranquila, muy temerosa a una pelea física entre ambos en cualquier segundo. Naruto rompió el contacto visual.
— ¡Bien, nos largamos! Sasuke, imbécil.— y cogiendo a Sakura de la muñeca, se retiró de allí junto con ella.
Naruto caminó con presteza al menos una cuadra completa, arrastrando a Sakura tras de sí. Se tuvo que detener cuando la chica trastrabilló y casi cae.
— ¡Perdóname, Sakura! No me he fijado.
— Está bien, Naruto…Entiendo.
La chica estaba tan triste y afligida, que ni siquiera se inmutó a regañar o golpear a Naruto como acostumbraba a hacer en esos casos; ni siquiera cuando la jalaba andando tan rápido se quejó. No hizo más que evocar a la desasosiego del rubio por ella. Y antes de que este le preguntara por su estado de ánimo respecto a Sasuke, los ojos de la chica se humedecieron y su voz se quería quebrar conforme hablaba.
—Naruto…Sasuke no está bien, algo realmente muy malo le ha ocurrido, lo sé y sé que tu también lo sabes.
—Sí. Pero él no quiere decirnos qué es.
— ¡Estoy muy preocupada, temo por él…!
El rubio le dirigió una calma sonrisa, buscando de nuevo la tranquilidad de la chica. En esos momentos Naruto estaba más enojado que preocupado con Sasuke, pero pasando esa etapa de euforia, sólo queda el pendiente por su amigo al que muy bien sabía le pasaba algo más que malo. Por muy grosero, áspero, rudo, frío o cortante que fuera Sasuke, era su amigo a fin de cuentas y definitivamente, solo, en las buenas y en las malas, jamás lo iba a dejar.
—Tranquila, Sakura. Me encargaré de averiguar qué es lo que le pasa; pues él dijo "que es algo que incumbían a su clan y a él" y si es respecto a eso, mi clan y su clan son aliados, seguro mi gente sabe o sabrá que ocurre. No te preocupes, todo se resolverá, ya verás…
Sakura respiró profundo y asintió con la cabeza. La cálida sonrisa de Naruto le inspiró nuevamente confort y seguridad.
O0O0O
Llegó a su casa. Todo el camino anduvo pensado en Sasuke y una posible explicación de su comportamiento y apariencia. Las cosas en su hogar estaban un poco más movidas a lo que recordaba, pues los hombres iban y venían, por ese instante no le dio tanta importancia y fue directo con su madre; se encontró con Bee en el camino antes de llegar directamente con ella.
—Chico, ¿a dónde vas?
—A ver a la jefa, tengo que preguntarle algo.
—Ahora no es un buen momento, andamos muy atareados con algunos asuntos. ¿Qué es lo que quieres preguntar, es urgente?
—Es respecto al clan Uchiha.
Bee guardó silencio y una expresión particularmente seria se asomó por la cara del gran hombre.
—Sobre eso, chico, nos hemos acabado de enterar de algo. A Kushina, Fugaku le ha llamado pidiendo un poco de ayuda. Al parecer un clan les anda echando bronca a los Uchiha, desconocemos los motivos…Pero debe ser un pleito bastante fuerte, pues han asesinado a uno de los hijos de Fugaku.
Naruto no ocultó su asombro, los ojos se le abrieron de par en par y sólo vino a él el recuerdo que tenía de Sasuke y su hermano juntos, la sonrisa del Uchiha junto a éste, y luego de visualizar a ése Sasuke alegre, lozano y calmo, otra imagen le sustituía, era el Sasuke que vio esa tarde con Sakura: Uno flaco, pálido y demacrado.
—Itachi Uchiha. Al parecer fue este fin de semana, lo encontraron dentro de una caja descuartizado enfrente de su casa. ¿Chico, te sucede algo?
—No, nada — mintió—, ¿Y qué le dijo mi madre a Fugaku, le ayudará?
—Como te dije, andamos ajetreados nosotros también. A los clanes enemigos se les dio por atacarnos al mismo tiempo, estas semanas se han vuelto un tanto caóticas, jo. Los Uchiha tienen problemas con los Jyugo y a nosotros nos están molestando los Hyūga.
— ¿Los Hyūga? ¿De dónde salieron esos? —preguntó levantando una ceja.
—Es un clan que no llegó hace mucho, al parecer quieren quitarnos el puesto de los líderes de Osaka.
— ¿Qué es lo que están haciendo con exactitud?
—Fastidiarnos, su oyabu, Hiashi Hyūga, constantemente se mete en nuestros asuntos…Primero en términos financieros y luego políticos. Por eso Kushina y el clan anda tan ocupado. Por tal motivo, Kushina no puede ayudar, al menos no de lleno, al clan Uchiha.
— Ya veo…Esto no anda bien. ¿Qué es lo que hará mamá para ayudar a Fugaku?
— Por ahora, los Uchiha andan en la búsqueda de los ejecutores o ejecutor de Itachi Uchiha. Kushina le envió a una docena de nuestros mejores hombres e investigadores. — El hombre hizo una breve pausa, analizando el interés de Naruto respecto a sus aliados— ¿Por qué te interesa tanto? Es por tu amigo, Sasuke, ¿verdad?
— Sí—respondió sincero y sin más. Lo que temía Killer Bee—. Ahora que se esto, quiero ayudar.
—No hay nada que este a tu alcance y puedas hacer, hijo. Será mejor que nos dejes todo a nosotros y al clan de tu amigo, ¿okey?
— ¿Y qué hago yo, entonces? ¿Quedarme parado mirando sin hacer nada? No, para algo me he metido en esto, no seré sólo un inútil, de veras.
— Idiota, tarado…Observando se puede aprender mejor. Ya te lo dije, por ahora serás más un estorbo que una ayuda. Tú momento de meter la cuchara llegara, por ahora déjanos los problemas a nosotros y mientras tu sigue entrenando y tatuando, ¿de acuerdo? —Killer dejó callado a un inconforme Naruto, que no pudo más que cerrar sus puños con fuerza ante la impotencia. El moreno sintió algo de compasión por su querido y pequeño amigo. Queriéndolo animar un poco, dijo—: Por cierto ¿Inoue ya casi termina?
— Sí—contestó, seco y sin brío.
— Vaya, ese es todo un logro, chico. No cualquiera termina ese proceso en tan corto tiempo…Eres en verdad uno de los hombres más fuertes que tengo el placer de conocer; oh sí, así es.
El buen gesto de Bee, una consoladora sonrisa y honestas palabras, bastaron para hacer al Uzumaki nuevamente sonreír.
— Ese soy yo, Naruto Uzumaki, el más fuerte.
O0O0O
El lunes por la mañana, Sasuke fue a darse de baja a la escuela. Fue en un horario donde casi ni un alma asomaba por los pasillos, las chanchas o los corredores; los alumnos estaban dentro de las aulas tomando sus clases. Así lo había planeado, no quería toparse con Naruto o con Sakura, pues quería que su despedida fuera en silencio y en el anonimato. Su padre estaba tan inmiscuido en sus asuntos y su propia venganza, que eso que hacía Sasuke era lo último en sus prioridades, lo que el moreno en parte agradecía, pues lo que menos quería era se interpusieran en su propio camino.
Terminado todo el papeleo, las charlas y los motivos, el Uchiha decidió marcharse lo más rápidamente posible de allí. Decidió salir por la parte trasera de la escuela, así estaba menos propenso a ser visto por el Uzumaki que se sentaba cerca de las ventanas de los edificios. Miró por última vez hacia atrás, el patio trasero donde usualmente se juntaba con ellos dos; ésas conversaciones, esa bromas, esas peleas, los juegos, los almuerzos, las risas, los gritos; los quejidos y berreos de Naruto, las atenciones y sonrojos de Sakura; todo, sin excepción, lo dejaba atrás. Se volvió otra vez hacia el frente y notó una figura salir tras el gran árbol de cerezo (cuyas hojas aún eran verdes), salir a una chica que por supuesto conocía perfectamente. Aquello le cayó de sorpresa, pero eso no lo hizo notar o saber. Se dirigió cortante e indiferente con ella.
— Sakura, ¿Qué haces aquí? Deberías estar en clase.
La joven bajó la cabeza y con tono apagado respondió:
—Fui al sanitario y a preguntar algo en asesoría; fue cuando te vi, te seguí y oí que te dabas de baja.
—Ve a clase, ya has estado fuera mucho tiempo—dijo, pasando de largo a un lado de ella sin siquiera dirigirle la mirada.
Sakura se quedó inmóvil, casi inanimada, para luego dejar caer una gélida lágrima y que ésta recorriera su mejilla perdiéndose en su fino mentón. Se giró en dirección al moreno.
— ¿Por qué? ¿Por qué nunca me dices nada?
— ¿Por qué tendría que decirte algo? —Replicó Sasuke duro, deteniendo su paso y todavía dándole la espalda a la joven—. No tengo porqué, deja de meterte en mis asuntos.
— Me meto porque me preocupas, porque temo por tu bienestar… ¿A caso eso te molesta?
—Sí. Deja de hacerlo, no ganas ni ganarás nada con ello.
Sakura sintió como sí una daga le atravesara el pecho, tan frío, tan cruel, tan doloroso era. Las lágrimas continuaban fluyendo, y con una afligida sonrisa continuó:
—Como quisiera poder hacerlo, sonará bastante fácil…Pero no puedo y tontamente no quiero. Tienes razón, no gano yo nada con esto; pero lo hago porque te quiero, porque me gustas mucho, Sasuke. Al principio sólo me gustabas por ser el chico guapo, serio e inteligente de la escuela…Pero ahora, después de todo este tiempo conviviendo juntos, Naruto y tú se han vuelto las personas más especiales en mi vida. Y no quiero perderlos, no quiero perderte.
Por un momento la joven pensó que Sasuke no respondería, pues su silencio era tan profundo e incomodo, que por un segundo creyó seguiría su camino y la dejaría allí, sola e ignorada. Pero sorprendentemente, Sasuke habló.
—Te dije ese día que no era buena idea fraternizar con gente como yo. Ahora ya sabes el porqué. De ahora en adelante cada quien tomará su camino, no te interpongas en el mío.
Dicho esto, Sasuke prosiguió andando y la desesperación se apoderó de Sakura.
— ¡Por favor, Sasuke, no te vayas! Sí es que acaso tienes algún problema, yo podría ayudarte, haría lo que sea por ti, en serio ¡Por favor!
Sasuke paró nuevamente y se viró para encarar a Sakura. La chica quedó consternada, pues el Uchiha le sonreía de manera orgullosa y hasta quizá un poco divertido.
—Eres, muy molesta.
Le dio la espalda y apunto de continuar, Sakura corrió detrás de él, gritando y suplicando.
— ¡No te vayas, si te vas, gritare y…!
Sakura ya estaba a unos centímetros del joven, apunto de detenerlo por el brazo y, antes siquiera de poder tocarlo, Sasuke la encaró, la tomó por la nuca y le plantó un sutil beso en los labios. Esto fue suficiente para hacer callar a la chica, dejarla consternada y aturdida. El contacto de labios no duró mucho, pues el joven se separo y fijando sus oscuros ojos en los de ella; serio, pero que a la vez su expresión delataba una tenue tristeza, le dedicó unas últimas palabras de despedida:
—Sakura…Gracias por todo.
Y dicho esto se marchó en silencio. Sakura ya no fue capaz de decir o hacer nada al respecto, pues entendió que hiciera lo que hiciera no podría detenerlo. Nunca se sintió tan impotente como en esos momentos y sólo pudo sentarse en una de las bancas y llorar con sentimiento hasta quedar sin una lágrima más que derramar.
O0O0O
Naruto por otra parte, se dedicó a buscar a Sakura por la escuela, pues desde que salió de clase no había regresado; se suponía solamente iba al sanitario y al menos las siguientes tres clases no le vio el pelo. En el receso uno de su compañeros le avisó que Sakura se hallaba en el patio trasero y que además no lucía para nada bien. El Uzumaki se preocupó y yendo a su encuentro con diligencia, se topó con la joven sentada aún en una butaca, con los ojos rojos, hinchados y cabizbaja.
— ¡Pero Sakura! ¿Qué te ha ocurrido?
La joven se abrazó a sí misma, y habló con voz débil y rota.
—Naruto…Sasuke se ha ido. Lo escuché, lo vi cuando fue a dirección y se dio de baja de la escuela. Quise detenerlo, razonar con él, saber sus motivos, pero no pude…No pude hacer nada.
Naruto no habló, sólo se quedó contemplando la triste figura de la chica; el pesar también lo invadió a él y fue cuando notó que la gente los miraba. Se sentó a su lado y la rodeó protector con el brazo, casi susurrándole en el oído le propuso:
—Venga, vamos a otro sitio más tranquilo…
Sakura no tuvo objeción alguna, se levantó junto con él y lo siguió a donde este la guiará. Fueron por sus cosas y se retiraron del instituto. Marcharon hasta parar a el centro de la ciudad; Naruto la llevó a un puesto de ramen, le dijo que él invitaba y aunque la joven dijo no tener apetito, el rubio le insistió argumentando que "las penas con pan son menos".
—Este ramen en especial es muy bueno, suelo venir aquí con Killer Bee. —decía Naruto en cuanto los platos fueron puestos frente a ellos. Pero a lo que decía el rubio, a Sakura parecía no afectarle; seguía absorta en sus propias cavilaciones. Naruto suspiró—. Escucha, Sakura, se lo que le ocurre a Sasuke. Te dije que investigaría con mi clan y eso hice…
Sakura prestó atención a lo que Naruto le informaba. Le relató todo en cuanto a lo que sabía y había averiguado por Killer Bee. La cara de Sakura cambió radicalmente, estaba horrorizada, entristecida y sumamente acongojada por el mismo. Terminando de hablar, los dos guardaron omisión y comieron un poco del ramen servido. Luego Sakura dejó los palillos a un lado y empezó a hablar, Naruto dejó de comer para poder escucharla.
—Me siento muy inútil, Naruto. Nunca puedo hacer nada por ustedes y sin embargo siento que ustedes han hecho de todo por mí. Jamás pude entender a Sasuke del todo; a decir verdad, siempre he sentido celos de ti, porque a diferencia de mí, tú pareces comprenderlo mejor…Su relación es más cercana y por ello sentía envidia, perdona. Creí que podría hacer algo, pero está claro que eso no será. —terminó haciendo una breve pausa, pues sus labios comenzaron a tiritar y arrugó el ceño y entrecerró los ojos, intentando detener un pronto llanto—…Sasuke es alguien importante para mí y sí algo malo le pasara, me volvería loca de tristeza. Por eso en este punto, Naruto, quiero pedirte un único favor importante en la vida…Trae de vuelta a Sasuke, por favor, no permitas que algo malo le ocurra…Por favor, Naruto, por favor.
Naruto observaba el sufrimiento de Sakura; tiritando y suplicando. El chico comprendió que Sakura en verdad quería mucho a Sasuke y eso le dolió demasiado, porque el también era sincero y puro con sus sentimientos con ella…Aún así, y por el amor que le tenía, haría que la sonrisa de Sakura volviera le costase lo que le costase. Sonrió, al inicio un poco dolido.
—Vaya, Sakura…a ti en verdad parece importarte Sasuke—musitó taciturno. Luego, poco a poco una enorme sonrisa se le pintó en la cara y levantó un erguido y seguro pulgar—. No te preocupes por nada ¡Yo traeré a Sasuke sano y salvo! Nada malo le pasará a ese cabrón mientras yo esté tras su sombra… ¡Te lo juro por mi vida, Sakura!
Sakura sonrió aún estando afligida, pero era una que igualmente estaba plagada de ilusión y optimismo.
—Naruto, Naruto... ¡Muchas gracias!
Terminaron sus platos; en esos momentos Naruto no tenía ganas de repetir, así que su estadía en el establecimiento fue corta. El rubio acompañó a la chica a la parada de auto bus.
—Naruto, nunca te lo dije, pero tú más que nadie siempre me entendiste, siempre estuviste allí cuando necesitaba ayuda. Y yo al principio no era más que una pesada contigo, perdóname por eso.
—No hay nada que perdonar, Sakura, yo siempre estaré allí para ti.
La chica se sonrió cálidamente y levantándose de puntas le plantó un fugaz beso en la mejilla; Naruto se sonrojó y se quedó mudo, la chica bajó la mirada igualmente un poco apenada, pero era su forma de decirle gracias sin usar palabras y Naruto lo comprendió pues después la rodeó con el brazo, la atrajo hacia sí y río con ella.
O0O0O
Naruto ya lo tenía todo decidido y planeado. Después de que Sakura se fue, el chico fue nuevamente a la casa de Sasuke. No le sorprendió no encontrarlo y que nadie le abriera las puertas. Por ende y después de esa visita tuvo claro que tendría que meterse en aquel asunto a profundidad; para ello, estaba más que claro dejaría la escuela igualmente, eso no sería problema, el problema erradicaría en su madre en cuanto se lo anunciase o enterase.
Cuando llegó a casa a contarle sus planes a Bee para que lo encubriera por un tiempo, se topó con una no muy grata conmoción en casa. Todo era un caos, había gritos, discusiones y lamentaciones y, lo que más le llamó la atención y maravilló, fue ver a su prima, Karin, parada junto a Kushina con los ojos rojos e hinchados, con la cabeza baja y la mirada perdida.
— ¿Qué pasa aquí, madre? ¿Por qué está Karin aquí? ¿Pasó algo malo?—inquirió el muchacho cuando se acercó a ambas mujeres. Kushina rodeaba a Karin con un brazo, y Naruto notó como ésta sujeto con más fuerza, pues Karin crispaba los puños y cerraba los ojos con dolor. Kushina no estaba mejor, tenía cara decaída y bastante seria.
—…Naruto, han asesinado a tu tío Nagato.
— ¿Qué?—soltó desconcertado. Apenas y podía formular palabras debido a la impresión —… ¿Pero, cómo…?
—No lo sé, ha sucedido todo hoy por la mañana, temprano. Karin llegó hace poco. Naruto, yo y la mayoría del clan vamos a ir a Hirano a investigar lo que ha pasado…Tú te quedaras a cuidar de Karin, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
Kushina le dio un beso en la cabeza a su sobrina y partió con su gente, dejando a su hijo a solas con ella. Naruto se aproximó a la pelirroja y ésta desvió la mirada un rincón.
—Karin, ¿Qué fue lo que sucedió exactamente?
—No lo sé, yo estaba en la escuela cuando sucedió todo—explicó con voz ronca—. Sólo recibí la llamada de que mi padre estaba muerto…Y cuando llegue a casa la policía, los bomberos y las ambulancias ya estaban fuera de casa…Fue una masacre, acabaron con todos…Mi padre recibió diez descargas de bala.
Hubo un breve silencio y antes de que Naruto digiera algo más, la joven se adelantó:
—Ya sé cuál es tu próxima pregunta, pero no, no sé quién pudo ser el responsable…Todo estaba tan tranquilo, no teníamos problemas con nadie hasta donde sabía, solamente paso, así como si nada. —El rubio estaba a punto de envolverla en sus brazos, pues a pesar de todo, la chica se veía frágil y lastimada; pero Karin retrocedió y lo detuvo con una mano—. No, no me abraces, Naruto…Ya lloré lo suficiente, no necesito estarme lamentando más. Tal vez pienses que estoy destrozada y que caeré en una profunda depresión. Pero no, ésa etapa pasó hace veinte minutos. Ahora lo único que me queda es odio y…Venganza.
Su voz había tomado fuerza, fijo sus ojos en los de él, y era una mirada frígida y dolida.
—No estás sola, Karin.
—Ya sé que no. Te tengo a ti y a mí tía.
Y dicho esto, la chica se alejó por los pasillos en soledad. Naruto respeto que eligiera vagar sola por la casa en esos momentos y solamente espero lo que fuera que siguiese. Aún tenía el tema de Sasuke en la cabeza, pero por ahora, eso tendría que esperar un poco más.
Pasaron las horas, y entrando casi la media noche su madre y los suyos aparecieron. Naruto se acercó a ella, esperando obtener respuestas respecto a lo de su recién fallecido tío.
— ¿Dónde está Karin?
—La dejé en tu habitación, durmiendo.
—Bien. Naruto, tenemos que hablar.
— ¿Qué pasa?
Kushina lo guió a un lugar de la casa más apartado y aislado para poder hablarle con más claridad. Colocó una mano en el hombro de su hijo.
—Aún no se esclarece bien que fue lo que paso. Por tanto, yo me iré a Hirano por un tiempo, yo y algunos del clan. Necesitamos investigar esto a fondo, además de buscar una nueva administración para esa área; con tu tío fallecido se ha armado todo un revuelo en aquel barrio y necesito poner las cosas en orden, ¿entiendes?
Era apenas mucho para procesar y Naruto sintió confusión y también algo de miedo, justificando esos temores en preguntas—: ¿Y qué pasará aquí? ¿Quién se quedará a cargo en tu ausencia? ¿Bee?
—No. Bee irá conmigo. Tú y Karin cuidarán de este puesto, entre comillas. Por supuesto no lo harán solos, he llamado a un viejo amigo mío para que los asesore y aparte también tenga el mando, es de confianza, no te preocupes.
— ¿Viejo amigo? ¿Quién?
—No lo conoces, pero ya lo harás. Aprenderás mucho con él, ya lo verás.
— ¿Y te irás ya, ahora mismo?
—No, antes tenemos que hacer el funeral de tu tío y bueno, trasladar a Karin aquí. Te la encargo, por cierto—pidió afable. Miró a lo largo de un corredor, como si viera más allá de la ventana que terminaba al final del pasillo—. Es una chica fuerte y sabe cuidarse sola, pero de todos modos va a necesitar apoyo, hazle compañía siempre que puedas. No te entristezcas, no me iré para siempre, tan sólo unas semanas. Mientras tanto cuídate mucho. No dudes en llamarme sí algo malo llegase a ocurrir.
Naruto sonrió quedamente, seguía sin gustarle la idea de quedarse "solo" con todo aquello. Eso solamente hacía que sus planes tuvieran que sufrir drásticos cambios, seguramente. Pero ante todo, haría caso a lo que le pedía su madre en esos instantes.
—Ten por seguro que mantendré una excelente administración. Cuidaré bien del clan en tu ausencia, de veras.
—No lo dudo. Confió en ti, tú sabes.
Ahora fue Naruto quién posó su mano en el esbelto hombro de su progenitora.
—Te extrañaré.
—Y yo a ti.
Después de semana y media, luego del funeral y de que Karin se terminara de mudar por completo a la casa; Kushina y el resto estaban listos para partir. En aquel tiempo Naruto todavía asistía a la escuela, tiempo suficiente para explicarle a Sakura lo que tenía planeado hacer. El día en que Kushina marchó, Naruto también se dio de baja en el instituto y eso lo mantuvo en secreto.
El rubio corría del colegio a su casa para alcanzar a su madre a tiempo. Quería despedirla a ella y al resto del clan. En el camino casi choca con un hombre; que él por la prisa y el hombre por estar caminando a media calle leyendo una revista, el roce brusco pudo haberse evitado.
— ¡Hey, anciano! ¡Deje de acaparar toda la acera!
El rubio estaba dispuesto a continuar su camino una vez había recobrado el equilibrio, de no ser porque el extraño le contestó de vuelta en tono claro y bien audible.
—Deberías tener más respeto a tus mayores, muchacho. Más si hablas con un sabio de la montaña.
Naruto arrugó la nariz y entrecerró levemente un ojo, un guiño sin duda que reflejaba lo confundido y sacado de cabales que se puso. Por supuesto que dicho comentario merecía algo del tiempo del muchacho; además, la apariencia del hombre atrajo su atención: Sesenta años, seguramente; cabello largo, rebelde por terminar en puntiagudas puntas cada mechón y totalmente blanco; vestía algo tradicional, alguna especie de yukata-camisa de color verde pálido que hacían juego con unos pantaloncillos del mismo color, un chaleco rojo y unas geta* de madera como calzado. Curioso hombrecillo, pensó Naruto. En especial y ahora que se fijaba en la revista que leía y sostenía; era para varones, una revista pornográfica, el rubio sabía identificarlas con facilidad.
— ¿Sabio de la montaña?—interpeló realmente curioso, pero a la vez muy perspicaz—. Viejo, estamos en los noventas: Ciudades, urbanización; dejó su montaña a miles de kilómetros, ¿eh?
— ¿Y qué tiene eso que ver? ¿A caso no es éste un país libre? ¿A caso yo por ser de la montaña no puedo bajar a conocer otras tierras? ¿He de quedarme por siempre en la montaña?
El anciano hablaba en un tono algo poeta y eso sólo provocó que Naruto frunciera la boca y lo tomara por loco.
—Puede andar por donde le plazca, para lo que me interesa, ¡sólo no estorbe, viejo ridículo!
Y echó de nuevo la andada, importándole menos la reacción o replica del señor.
Llego a casa a buen tiempo; pues su madre ya estaba a minutos de partir y esperaba por su hijo para despedirse.
— ¡Por poco, por poco no la alcanzo, jefa!...Mamá.
El rubio se inclinó frente a Kushina, agotado y jadeante; la mujer sonrió al verlo.
—Por poco, aún así hubiera esperado otro rato por ti y el viejo amigo del que te hablé.
— ¿Aún no llega?—dijo extrañado—, ¡Qué impuntual!
—Tú tampoco eres precisamente puntual, Naruto.
—No, pero yo soy un chico, es pasable mi situación. Por otro lado, tu amigo debe ser ya un adulto.
—Sí que lo es…—contestó con aires nostálgicos—. Uno mayor y muy buena gente, por cierto. Más vale que le prestes atención a todo lo que te diga.
—Bien. Pero todavía no me dices ni su nombre, ¿quién es?
En ese preciso momento apareció a sus espaldas e hizo notar su presencia con un cordial saludo: —Jiraiya, a su servicio.
Naruto se giró y puso los ojos en blanco y realmente que quedó consternado, sus gritos lo hicieron saber.
— ¡¿Qué?! ¡Pero sí es el viejo de la porno!
—Reconocí a tu hijo al instante, Kushina—dijo Jiraiya ignorando al muchacho y aproximándose a la mujer que le deba la bienvenida con una sonrisa—. Veo que sacó toda tu personalidad, ¡pobre chico!, ¡hubiera sido mejo tu belleza y no tu actitud!
Kushina dejó de sonreír y en su lugar una mueca de disgusto fue lo que apareció en su rostro.
—Te la paso porque recién llegas y me harás éste favor—sentenció sin más. Luego se cruzó de brazos y una risa de lado se dibujó en sus labios—. ¿Porno? ¿Por qué no me sorprende?
—Tú hijo alucina, no era más que material de investigación para mis novelas, como bien sabrás también soy novelista—se justificó sacando un libro del bolsillo de su saco.
"Icha, Icha paraíso" alcanzó a leer Naruto. Jamás había visto ése ejemplar en su vida. Y portada curiosa, una mujer de buenas proporciones siendo perseguida por un hombre joven.
—Claro, pero por supuesto que me acuerdo, tus novelas son imposibles de olvidar…—aludió la pelirroja con simpática mueca—. Una de ellas fue inspiración para darle nombre a mi hijo, entre otras cosas.
— ¿Mi nombre viene de una de sus novelas?—interrumpió Naruto sorprendido. Ésa sí que no se la veía venir—. ¿Por qué nunca me dijiste?
—Nunca me preguntaste.
—No, porque siempre creí que me pusiste ése nombre por tú idolatría hacia el ramen.
—Yo no idolatro el ramen.
—Lo haces, lo amas.
— ¡Pero no lo idolatro, tú sabes!—exclamó eufórica—. Además, Naruto me pareció un nombre hermoso fuera del tema del ramen.
—Vale, ¿Y qué novela fue si se puede saber?
—Es sobre ninjas—respondió su madre, levantando la vista, como recordando el escrito—, el protagonista se llamaba Naruto, y era un personaje fuerte, de grandes ideales y gran nobleza.
Los ojos se le iluminaron a Naruto, ahora y definitivamente tenía que leer ése libro.
— ¡Oh, que genial! Quiero leerlo.
—Por allí tengo la copia, si no, Jiraiya debe tener alguna.
—La tengo—confirmó el hombre—, por cien mil yenes.
Kushina le envió una mirada fulminante al igual que su primogénito. Jiraiya rió un tanto nervioso. —Sólo bromeaba, para ustedes es gratis.
Y luego de unos minutos más de charla y despedidas, su madre partió dejando a su amigo e hijo a solas. El silencio era palpable, nadie se atrevía a decir nada y fue Naruto el único y más interesado en romper aquel raro e incomodo momento.
—Y bien, ¿de dónde dices conoces a mi madre?
—Nunca lo dije.
—Ah, entonces mayor razón para decirme, ¿De dónde se conocen, cuánto tiempo se llevan conociendo, por qué nunca me dijo nada sobre usted, a qué se dedica aparte de hacer novelas…?
Jiraiya llevó su mano a la boca del muchacho haciendo que esa boca parlante dejara de moverse.
—Niño, cállate, haces muchas preguntas—ordenó, y Naruto retiró la mano del hombre de sus labios con un simple manotazo y con ello continuar hablando.
—Bueno, alguna me tendrá que constar si quiere que confíe y lo obedezca.
—No estoy obligado a contestar ni una sola de tus preguntas. Mi único deber aquí es administrar las cosas, enseñarte a ti administrar y eso es todo. Un favor que le hago a tu madre.
—Vamos, viejo pervertido…
— ¡No me llames así!—espetó el señor cuyos blancos cabellos incluso se le erizaron.
—Pero sí eso es lo que eres, un viejo pervertido, te gusta la porno—afirmó Naruto como si nada, señalando la revista que Jiraiya tenía oculta en su saco.
— ¡Ya dije que son para mis investigaciones!
—entonces escribes porno, ya comprendo…Igual eso te sigue haciendo un pervertido, ¿sabes?
—Te crees un sabelotodo, ¿no, niño? Y bien—dijo, queriendo cambiar el tema—, ¿dónde está tu prima?
—Aún no regresa de la escuela.
— ¿Y tú no deberías estar allí también?
—Mi grupo salió temprano porque la profesora se sintió mal y aproveché para despedir a mi madre y al clan.
—No te creo. Me estás mintiendo.
— ¡Claro que no!
—Claro que sí, tu lenguaje corporal te delata. Me miras muy fijamente, más de lo que se considera normal, giras levemente el cuello; tus pupilas se dilatan, hablaste demasiado rápido y sin dudar, seguramente ya tenías practicada la respuesta en caso de que tu madre u otro te interpelara; demasiado fijas tus manos y pupilas, te justificas innecesariamente pues no te he pedido explicación alguna, ¿continuo?
El rubio se quedó sin habla por breves segundos, impactado por tales observaciones y más que consternado que todo aquello le ayudó a saber que él no estaba diciendo la verdad.
— ¡Vaya, viejo! Me ha dejado sorprendido…–vociferaba emocionado, como un niño que ve un truco de magia— ¡Enséñeme a hacer eso!
—No es cosa del otro mundo, muchacho—se jactó el hombre lustrando sus uñas en su pecho—. Sólo hay que ser observador y saber el lenguaje corporal de la gente. Pero bueno, mentías con respecto de haber salido temprano.
—Bueno, parcialmente no he mentido, he ido a la escuela, aunque sea las dos primeras horas—confesó el Uzumaki.
— ¿Qué paso con el resto?
—Ah, no, ni crea viejo pervertido que le diré algo—se apresuró a decir muy indignado—. Usted no respondió a mis preguntas, ¿Por qué debería yo contestar a las suyas?
—Soy tu mayor y tu madre creí haberla oído que te dijo me obedecieras.
—Sí, es cierto, pero mi madre no está aquí y yo jamás fui muy considerado con mis mayores, como se habrá dado cuenta.
—Pequeño mocoso enclenque—masculló—. Eres bueno, lo admito. Bien, hagamos un trato, una pregunta y respuesta a la vez; será un intercambio de información, ¿te parece?
El rubio no tuvo que pensarlo mucho, pues bien quería saber algunas cosas sobre aquel señor y no tenía problema con contarle algunas verdades sobre sus líos.
—Me parece bien. Entonces, yo empiezo porque yo fui el primero en preguntar.
—De acuerdo, me parece justo; utiliza bien tu pregunta porque yo no tengo muchas respecto a ti.
— ¿A qué más te dedicas aparte de ser novelista?
—Soy un consejero. Doy consejos a la mafia, a políticos…Viene siendo casi lo mismo, pero eso que importa. Problemas financieros, sociales o de estrategia estoy allí para el servicio. Fuera de eso, también me considero un ermitaño de la montaña—finalizó con una confiada sonrisa—. Mi turno, ¿Por qué abandonaste la escuela tan pronto?
—Me he dado de baja—dijo nada más. Sí bien no había sido tan extenso como Jiraiya, había sido correcta su respuesta; ante todo Naruto no era tan tonto y tenía que ser breve y cauteloso si quería averiguar más sobre aquel hombre—. Mi turno, ¿cómo conoció a mi madre?
—Difícil pregunta…Hace aproximadamente casi dieciocho años aconsejaba a un mafioso italiano que vino a hacer negocioso aquí a Japón, entre sus potenciales socios se hallaban los Uzumaki, he allí el cómo fue que conocí a tu madre; no apenas una mocosa, muy hiperactiva, parlanchina y odiosa como tú me comprenderás. —Naruto no dijo nada, sólo unas cosas se le habían quedado grabado en la cabeza después de tanto parloteo y fueron: "hace casi dieciocho años" y "mafioso italiano". Y es que, desde la vez que su madre le confesó que su padre era italiano, cada que alguien mencionaba ese país o coterráneo del mismo, automáticamente su desconocido padre abordaba su mente y estaba de más decir que lo que le contó Jiraiya era bastante sospechoso—. Mi turno, ¿Por qué te haz dado de baja?
—Tengo un asunto importante que solucionar y la escuela sólo me quitaría tiempo para ello. Mi turno, ¿Quién era ése hombre Italiano?
—Ya te lo dije, un mafioso.
—No, quiero su nombre–demandó el rubio, casi desesperado.
—No lo sé, jamás lo vi en persona, me comunicaba con él a través de dispositivos móviles u ordenador, se mantenía en el anonimato y usaba alias por lo que nunca supe su verdadero nombre. Mi turno, ¿Qué es ése asunto tan importante que te ha hecho dar de baja del instituto?
Naruto no sabía identificar sí el señor decía la verdad o no, pero ni aunque esmerándose en ponerle atención en su lenguaje corporal pudo descifrar nada. No tuvo más remedio que quedarse con la idea de que lo que decía era cierto. Se apresuró a responder lo otro.
—Salvar, encontrar u ayudar a un amigo, lo que sea o las tres al mismo tiempo. Tengo que evitar que algo malo le ocurra, en todo caso. Mi turno.
—No, se terminaron las preguntas, por ahora.
El muchacho maldijo en su mente, aún tenía más preguntas y creyó que su respuesta dejaría intrigado a Jiraiya. Pero éste, siendo un hombre ya viejo y sabio supo que no le convenía más aquella treta.
— ¿Por qué, acaso no quieres saber más al respecto?—inquirió Naruto curioso.
—No, con lo que me has dado será suficiente para que investigue por mi cuenta.
—Ya veo. Bueno ¿Y qué me vas a enseñar?
Jiraiya sonrió y dio una palmada en el hombro del muchacho—: De todo.
O0O0O
Por suerte para Naruto, Jiraiya no le recriminó nada sobre darse de baja de la escuela, es más, al parecer fue mejor de ese modo, pues avanzaban a paso más acelerado de lo que el viejo había previsto.
¿En qué consistían las enseñanzas de Jiraiya? Básicamente como ser un jefe de su clan. Lo que debía hacer, considerar y actuar frente a sus subordinados, competencia, otros clanes; rivales, enemigos, aliados…La administración tampoco caía mal, ciencias sociales,(entre ellas historia nacional y mundial, filosofía, economía, sociología) y lo que más disfrutaba el rubio: Lectura del lenguaje corporal. Pésimo en ello, por cierto, pero al menos lo intentaba.
Karin se solía unir a sus lecciones, a veces, pues perdía rápidamente el interés alardeando como justificación que todo eso o al menos la mayoría ya lo sabía; pasaba más tiempo ocupada en sus propios asuntos y eso hasta cierto punto Naruto lo ignoró.
Jiraiya también le enseñó uno que otros movimientos de pelea; y a veces iban a los bares, a los casinos a apostar y hasta burdeles. A Jiraiya le encantaba pasar y gastar su plata en bebida y putas; Naruto lo desaprobaba y no hacía más que hacerle compañía de cuando en cuando y decirle todo el rato: "Viejo cochino" ó "Viejo pervertido". En más de una ocasión el Uzumaki le hizo perder uno que otro ligue, cosa que cabreaba y entristecía al viejo. Por fin y un día el señor logró convencer a Naruto de acostarse con una, con ello intentando que lo dejará un paz con sus chicas, al menos un tiempo. Y así fue, Naruto perdió la virginidad con "Yuko" una prostituta joven pero muy experimentada que casualmente se parecía mucho a Sakura, al menos en cara. Quizá por eso el rubio se ánimo a hacerlo y vaya que lo disfrutó. Ahora entendía porque al viejo le encantaba estar con ésas mujeres; pero no se volvió un adicto al sexo y sólo fue con Yuko un par de veces más, pues cuando veía a Sakura (ahora rara vez desde su baja) se sentía sumamente culpable; una por dejar el tema de Sasuke un poco de lado y dos, porque se sentía sucio el pensar en ella con una chica cualquiera.
Por otro lado, su relación con Jiraiya se fue estrechando y era correcto decir que casi el señor se comportaba como una figura paterna para el muchacho; sólo a veces, como por ejemplo cuando el hombre compró un par de paletas heladas y disfrutaron de ellas una tarde en algún parque bajo la sombra de un árbol, hablando de temas triviales. Aunque, con todo y mejor relación, Jiraiya se negaba a decirle nada más respecto al hombre italiano. Un día Naruto lo cansó con la misma pregunta y le espetó:
—No me corresponde a mí decírtelo, Naruto. Tú madre lo hará a su tiempo.
Y con ésa fuerte respuesta el muchacho dejó el tema de lado. Las semanas pasaban, y teniendo más tiempo para entrenar y asistir a sus sesiones de tatuajes, que por cierto ya estaba por terminar el señor Inoue. El trabajo era estupendo, verdaderamente que sí, era un cuadro de arte humano; cada detalle era insólito y bien trabajado, contorneado, coloreado. Eran muchas figuras con muchos significados, pero sus favoritos, sin duda alguna eran los dragones en sus brazos, muy parecidos a los de su madre (Inoue dijo que veía mucho de ella en él, por esa razón le hizo los mismos patrones, pues decía que tanto su madre como él eran parecidos a esas bestias); y por último pero no menos importante estaba el zorro de nueve colas, una bestia imponente y extraordinariamente sorprendente, el muchacho quedó fascinado con el trabajo final.
— ¿Y por qué el zorro, abuelo?—preguntó finalmente Naruto, pues era el único tatuaje del que no recibió explicación y apenas ahora se le ocurrió cuestionar.
El hombre sonrió y unas simpáticas arrugas contornearon los laterales de sus ojos.
—Sólo a nueve personas, incluyéndote, he colado un tatuaje de bestias mitológicas con colas, y son personas que en verdad me han parecido gente con extraordinaria fortaleza, en muchos sentidos.
Claro que eso solamente aumento el ego y autoestima del muchacho, sonrió más que halagado, orgulloso sería más sensato decir.
—Ya veo, es todo un cumplido, viejo. —bajó la cabeza ésta vez más humilde. Ya sentía la tristeza de la despedida, aquella era su última sesión con el hombre y fue un largo tiempo en que lo vio y trató, y siendo que era un joven que les daba con facilidad su cariño a las personas, era difícil decir adiós. Le miró a los ojos y después con una profunda reverencia expresó—.Gracias por todo.
—No hay de que, es mi trabajo al fin y al cabo. —dijo amablemente. Después volvió con una afable sonrisa—. Suerte, espero volverte a ver en otra ocasión.
—Espero y así sea, de todos modos, no es fácil deshacerse de mí, de veras.
—No lo dudo, Naruto.
O0O0O
Cerca de la cuarta semana, se percató de que algo no andaba bien con su prima. Había descubierto que se escabullía de acá para allá y además, que faltaba a la escuela. Se enteró por Sakura, a quién le pidió de favor echarle el ojo de cuando en cuando.
—No, Naruto. Tú prima no ha asistido a clases, al menos ya no la he visto toda esta semana—dijo Sakura, cogiendo un mecho de cabello y posicionándolo tras su oreja. El muchacho torció la boca, extrañado.
—Ya veo…Tendré que investigar aquello, últimamente ha andado más rara a lo usual.
—Espero que no resulte nada grave…—respondió la joven, más por educación que por nada, pues otro tema tenía ocupada su cabeza y se lo hizo saber segundos después—. Por cierto, ¿has sabido algo de Sasuke?
—Nada aún, perdona.
—Ya…
Y Naruto se sintió más culpable todavía, verla gacha con expresión afligida; y el todavía no había tomado cartas en el asunto, al menos no de lleno. Investigó, claro que lo que había hecho, pero nunca lo llevaba a ningún punto, terminaba siempre donde comenzaba. Y ahora estaba el problema de su prima, todo se le juntaba y eso lo terminaría por frustrar.
Así que torció su cuello y decidió a solucionar sus problemas, fue con Jiraiya a avisarle que las clases se habían terminado oficialmente.
—Es por Sasuke Uchiha, ¿Verdad?—dijo el señor tecleando frente a un ordenador sin siquiera prestarle atención al rubio. Naruto parpadeó un par de veces, sorprendido, ya que nada más había dicho al respecto referente a Sasuke.
— ¿Pero cómo?
—Tratas conmigo, Naruto ¿a caso no te enseñé a investigar?—respondió deteniéndose unos segundos y girando a verlo con expresión "obvia".
—Sí, pero apenas se me quedó poco.
—Lástima que esa cabezota tuya no dé para mucho—suspiró negando con la cabeza y volviendo a teclear—. Pero bueno, a diferencia de ti yo si sé investigar y te dije que averiguaría tu tan famoso caso; no fue difícil, de hecho. Sí quieres una sincera opinión, deja el tema de los Uchiha a un lado, olvida a ese amigo tuyo. Los Uchiha son gente muy voluble, apasionados, fáciles de manipular, y tú amigo siendo tan joven no me sorprendería que ahora mismo se haya convertido en un adicto a la heroína, con suerte y una droga menos fuerte.—se detuvo otra vez, y miro fijamente al joven que por si fuera poco ya se había puesto serio por sus comentarios—. Escucha, una vez yo también tuve un amigo, nuestros casos son parecidos. Era mi mejor amigo, y un día se fue por el muy mal camino, por más que trate de ayudarlo de sacarlo e intentar que volviera a ser el mismo de antes, fue imposible. Hazme caso, te ahorraras un par de penas y dolores. Tendrías que ser idiota para continuar con la idea de "salvar" a ese amigo tuyo.
—Entonces los soy, soy un idiota y uno grande—contestó firme. Frunció el entrecejo y crispó ambos puños.
Jiraiya río por lo bajo y otra vez negó con la cabeza—: Bueno, esos son tus problemas al fin y al cabo. Me das cierta simpatía, muy bien, te daré un empujoncito y más que nada porque también me preocupa tu prima.
— ¡Lo sabes!—exclamó y apuntó Naruto con el dedo—. Pero, ¿qué tiene que ver ella con mi otro problema?
—Más de lo que piensas—sonrió de lado, muy cómplice—. Y sí fuera tú, comenzaría con ella, eso te llevara a desenvolver los otros casos que tienes pendientes.
—Pero sí sabes en que anda metida ella, ¿por qué no haces nada?
—Me encargaron cuidar de ti y la administración del clan, nada más. Además te estoy ayudando con ella y lo hago porque a fin de cuentas la chica también me preocupa. Pero no tengo el tiempo para hacer nada al respecto y por ello te lo dejo, te he enseñado bien. Confío sabrás que hacer, al menos en relación con tu prima. Con tu amigo es otro asunto. Pero eres terco, por desgracia, y la única forma de hacer entender a un terco es cuando la verdad y la realidad le dan una patada en las bolas, y bien dura.
—Gracias por los buenos deseos, viejo—dijo con sarcasmo.
—Soy sincero y te comparto algo de mi sabiduría, nada más.
—Bien, lo tomaré en cuenta.
—Algo más, no tienes mucho tiempo—advirtió Jiraiya antes de que el joven partiera—. Tú madre y el clan regresaran pronto, ¿cuándo? Eso no lo sé con exactitud, pero me daría prisa de ser tú.
Naruto asintió y luego reflexionó.
—Eso quiere decir que tú también te irás pronto—resolvió finalmente. Jiraiya no dijo nada y Naruto supo que lo que dijo era verdad—… ¿Te volveré a ver?
El viejo lo encaró y con una sonrisa de oreja a oreja respondió —: Cuando menos te lo imagines.
O0O0O
Naruto siguió el consejo de Jiraiya, se dio prisa. Y fue en busca de su prima, no le maravilló no encontrarla en casa, así que preguntó con los muchachos del clan con los que mejor se llevaba.
—No, jefe— ¿Jefe? Le agradaba como sonaba eso, pero ahora no había momento para deleitarse con su nuevo título provisional—. En todo el día no le he visto el pelo, ahora que lo menciona. Quizá salió a comer ramen, suele hacerlo.
Y terminada la oración el joven salió a las calles, directamente al puesto de ramen donde la familia Uzmaki frecuentaba a menudo. Al parecer comer caldo de fideos estaba en sus venas.
— ¿Tú prima? Sí, vino a comer aquí a medio día—evocó el señor que preparaba un platillo en esos segundos. Naruto cayó en la tentación de pedir uno, pero no lo hizo dado que tenía cosas importantes por hacer.
— ¿Venía sola?
— ¿Sola? No que yo recuerde, unos hombres la acompañaban. ¿Quiénes? No lo sé, supuse eran de su clan. Aunque sabes, creí oí decirles irían rumbo al centro, al parque central.
—Ya, muchas gracias por la información, viejo.
Naruto analizó los datos por unos instantes. Aún no tenía mucho para conjeturar nada confiable. Últimamente Karin había estado bastante extraña, comportamiento sospechoso como escabullirse en las noches, faltar a clases, ser más callada y reservada, apenas y se le veía el pelo y parecía metida en sus propios asuntos. Ahora parecía estarse lidiando con "amigos nuevos" y lo más lógico que llegó a discurrir fue que Karin se había convertido en una callejera, alguna drogadicta con amigos de las misma índole; la idea le aterró bastante, pues ciertamente sus razones estaban justificadas. Venganza y odio, fue lo que la muchacha le había dicho.
Cada segundo importaba, casi corriendo se dirigió al centro de la ciudad, tuvo que tomar un taxi en vez del afamado bus. Buscaría en el parque, esperaba hallarla allí; pero no escondida en algún árbol fumando, inyectándose o inhalando alguna sustancia nociva, deseaba y pedía.
Nada fuera de lo normal, el parque estaba apacible, poca gente rondaba a ésas horas y sólo para dar paseos con sus perros o hacer algo de ejercicio vespertino. No encontró nada que lo guiará a otra pista del paradero de su prima, y se sentó a la sombra de un gran árbol a pensar dónde más se podría encontrar Karin.
— ¿Naruto, eres tú? —inquirió una voz que Naruto desconoció al inicio. Pero levantando el rostro se topó con un joven vagabundo parado enfrente de él. Seguía con las mismas raídas ropas y en la mano izquierda cargaba una bolsa con restos de pan y otras cosas que Naruto no pudo identificar.
— ¡Cejotas! ¿Qué haces aquí?
El aludido sonrió brevemente y luego tomó lugar a lado del rubio quien gustoso le dio algo de espacio importándole menos que el chico estuviera sudado y no oliera como a la fresca mañana con rocío de rosas.
—Vine a entrenar un poco, ¿recuerdas que te dije solía venir al parque a hacerlo?
—Sí, sí, vaya que lo recuerdo.
—Hace un par de días que no te veo, ¿cómo has estado?
—Me gustaría decir que bien, pero la verdad ahora mismo tengo problemas.
—Oh, ya veo, que mal ¿Algo en lo que te pueda ayudar?
—No lo creo. A menos que hayas visto a alguna chica pelirroja por estos lares.
— ¿Chica pelirroja? —repitió pensativo—. He estado aquí varias horas, y sólo he visto a dos chicas con cabello pelirrojo.
— ¿Y cómo eran? — interpeló ansioso y esperanzado.
—Bueno, la primera era una mujer madura, quizá unos treinta años…
—No, ésa no puede ser… Descríbeme entonces a la segunda.
—La segunda era joven, venía acompañada por algunos hombres. Era pelirroja y usaba lentes.
— ¿Tenía el cabello rebelde de un lado y liso del otro? —agregó el Uzumaki más que excitado por la descripción tan acertada.
—Ajá, eso creo.
— ¡Debe ser ella!
— ¿Tú novia?
—No, mi prima, Karin—aclaró Naruto—. Estoy preocupado por ella, temo se ha vuelto una callejera drogadicta, la busco para saber en qué anda metida y traerla de vuelta a casa.
—Ya veo. Espero tengas suerte con tu búsqueda y con tu prima—dijo Lee, después añadió—: En todo caso, yo y Tenten solemos frecuentar este sitio, si la volvemos a ver te diremos de inmediato.
— ¿En serio? ¡Gracias en serio, menudo favor me harían!
—Para nada, yo te debo algunos favores, me gustaría mucho pagarte todo lo que has hecho por Tenten y por mí.
—Gracias, Lee.
Platicaron otro momento, en especial de que por esas horas se volverían a encontrar los siguientes días por si había alguna novedad referente a su prima.
O0O0O
Ésa noche Karin no llegó a dormir. Naruto esperó por largas horas su llegada, pero la espera fue en vano pues jamás ésa noche apareció. Y sólo sentía la preocupación y la angustia apoderándose de su mente a cada hora. No concilió el sueño, fueron breves minutos los que perdía la conciencia y luego despertaba alarmado, mirando la puerta, expectante. Marcó innumerables veces al celular de su prima, pero nunca le contestó. No fue sino hasta entrada la mañana, cuando las luces matutinas asomaban por las puertas y los ventanales, que la pelirroja hizo aparición.
Vestía con ropas civiles, un short negro y una blusa purpura. Tenía ojeras bajo los ojos y aspecto cansado y al mismo tiempo duro. Se sobresaltó cuando advirtió a Naruto detrás de ella.
— ¿Dónde has estado? —le preguntó a la chica. Karin bajó la mirada y esquivó los ojos inquisitivos e intranquilos de su primo—. He pasado en vela toda la noche esperando por ti.
—Por allí, pasando el rato. —respondió cortante, paso de largo y a punto de dejar su bolso en la mesilla, Naruto lo interceptó y comenzó a rebuscar en el; la pelirroja por supuesto se molesto por el atrevimiento e invasión a su privacidad— ¿Qué, pero que haces?
—busco drogas o algo por el estilo.
Suspiró—. Naruto, no me drogo.
— ¿Ah, no? ¡Entonces dime qué haces cuando no estás aquí!
—Ya te lo dije, soy joven y me divierto. Voy a fiestas, salgo con amigos, distraigo mi mente…Tú no eres el que ha perdido un padre, no puedes entender el porqué mis acciones.
Naruto dejó la bolsa a un lado a no encontrar nada extraordinario ni delatador. Se dirigió para encarar a la pelirroja.
—Tienes razón, no lo comprendo. Pero si me explicarás, quizá podría ayudar en algo.
—No, no puedes—contestó más taciturna que segura de su respuesta—. Ésta vez no.
—Claro que sí, si me dejarás lo intentaría, sabes que lo haría.
—Aunque quisiera no podría decirte.
— ¿Por qué no?
La chica observó un rincón y frunció la nariz y torció los labios.
—Es, complicado…
— ¿Cómo que complicado? Sí me explicaras…
—No. No diré más. —cortó a las suplicas de Naruto. Luego volvió a tomar su bolso y dispuesta a volver a salir fue detenida por la muñeca, su primo la sostuvo y cuando se giro para exigirle la liberara, vio unos azules ojos cristalinos y atribulados. Karin sintió un poco de lástima y se sintió con la obligación de decirle algo para que éste se sintiera mejor—. No estoy metida en drogas si es lo que tanto te preocupa, sólo me hago cargo de mis problemas, es todo. Así que por favor, no te metas y déjame en paz.
Se liberó de su agarre y volvió a salir. Naruto se quedó tieso y sin saber exactamente qué hacer. Nada, la seguiría en todo caso sólo para cerciorarse se encontrara realmente bien. Ante todo, era un testarudo y ni siquiera la petición de su prima de "déjame en paz" le iba a funcionar.
Karin era o bastante rápida o bastante lista (aunque francamente, el rubio pensaba la chica era ambas), pues cuando Naruto quiso seguirla ya no la pudo hallar. Por suerte, ésta vez uno de sus hombres le informó que Karin se había ido en un carro de algún hombre que no identificó. El muchacho tuvo que hacer otro recorrido de investigación.
Ése día fue curioso en especial, pues Karin hizo al parecer un recorrido muy similar al de ayer, aunque con una pequeña diferencia, en todos los lugares se hablaba de un auto negro y un sujeto sospechoso que la acompañaba, el sujeto jamás identificado; pues vestía una gabardina, un gorro de lana y un cubre bocas, dejando oculta su identidad. Aquellos datos le dio bastante curiosidad al rubio, ¿qué hombre sería? ¿Qué relación guardaba con su prima?
Fue al parque con perspectivas altas, ilusionado de ver a Lee y este supiera algo. Se sentó en el árbol del día anterior y como habían quedado, el muchacho apareció.
—Hoy la vi también, a tú prima—informó el muchacho—. Sólo que esta vez venía en compañía de un solo hombre.
—No me digas—se adelantó a las descripciones ya sabiendo quién sería ése sospechoso sujeto y dejando a un sorprendido Lee—, de gabardina, con cubre bocas y gorro negro de lana.
—Sí, así es, ¿Pero cómo…?
—Eso no importa, ¿algo más?
—Por desgracia, no. Pero Tenten decidió seguirlos y pronto vendrá a decir si ha descubierto algo.
— ¿Hace cuánto se fue?
—Tendrá hora y media, no tardará.
Y así dadas las condiciones aguardaron sentados en aquel árbol. Naruto aún no conocía a Tenten en persona, siempre escuchaba hablar de ella pero jamás hubo oportunidad de verla frente a frente y ciertamente le daba curiosidad hacerlo. Por otro lado se puso a discutir con Lee con la propuesta que hace meses le hizo al joven vagabundo. Todavía no hubo algo concreto, para desilusión del rubio. Pero estaba seguro de que Lee se veía más convencido de entrar al clan, cosa que deseaba en verdad.
Aproximadamente veinte minutos después hizo presencia una chica de cabello castaño, suelto y enmarañado, con gorro de orejeras, un enorme suéter, viejo y gastado; pantaloncillos también en las mismas condiciones y unos tenis negros que antes eran blancos. A pesar de todos esos harapos y de que la chica estaba algo sucia, Naruto pudo ver una linda cara. Tenten era alguien linda, de rasgos finos y hermosos ojos tan castaños como su cabello, haciendo excelente juego y armonía con ello. Naruto fue testigo de cómo la chica lo observó atentamente, con curiosidad; y era cierto que, Lee también le habló mucho de Naruto a ella. El rubio la saludó y se presentó, Tenten regresó el saludo cortésmente, no hubo más pues Lee comenzó con el interrogatorio.
— ¿Y qué paso, Ten? ¿Qué averiguaste?
—Pues sí, efectivamente es Karin Uzumaki—anunció tranquila—. Los seguí hasta un templo en dónde se sentaron a conversar en una banca, tuve que sentarme a sus espaldas, bastante cerca para poder oír parte de su conversación, por suerte chicas como yo pasan desapercibidas casi siempre y no fue problema escuchar uno que otro dato interesante. Karin trabaja para ése muchacho con el que andaba, daba información respecto a unas personas que al parecer son "blancos a eliminar". No estoy segura, pero creo que Karin le llamó "Sasuke" en una ocasión.
La mente de Naruto se puso en blanco al oír ése nombre. Fue cuando las palabras de Jiraiya se reprodujeron dentro de su cabeza: "¿Pero qué tiene que ver Karin con su otro problema (Sasuke)?" había dicho, "Más de lo que piensas" le había respondido el viejo.
Ahora todo cobraba sentido y de inmediato reaccionó: — ¿Sasuke? ¡Has dicho Sasuke! ¿Sasuke, qué?
—No lo sé, sólo dijo Sasuke a secas—contestó Tenten algo intimidada por la exaltación del rubio. Naruto respiró para calmarse un poco una vez viendo que asustaba a la joven. Se analizó las cosas con cuidado.
Hasta dónde sabía, podría ser cualquier otro que compartiera tal nombre. Pero Sasuke no era un nombre muy común y una vez haciendo la relación entre Karin y su amigo, la cosa cobraba más congruencia. Karin buscaba venganza, y Sasuke al haber perdido a su hermano en manos de otros yakuza, posiblemente también; al menos hasta allí habría cierta conexión, mínima e insignificante. Por tanto, debería haber otra razón, mucho más fuerte, para que éstos dos se decidieran a compartir camino. Tanto Lee como Tenten preguntaron por el recién aludido, extrañados por el silencio del Uzumaki. Naruto les contó todo cuánto pudo del caso de Sasuke, tuvo que hilvanar bien los hechos y datos para que ambos chicos comprendieran su punto y a dónde quería llegar con tanto parloteo.
—Ósea que—dijo Lee, una vez Naruto terminó de hablar—, crees que el Sasuke con el que se lidio tu prima es el mismo Sasuke que tú conoces, y que tanto Karin como él buscan venganza a quienes asesinaron a sus seres queridos.
Naruto asintió y luego Tenten agregó: —Suena lógico hasta cierto punto. En todo caso, hay muchas maneras del cómo pudieron conocerse, ambos están dentro de la mafia y sus clanes son aliados, sin mencionar el pequeño pero no menos importante dato de que asistieron a la misma escuela. No pude ver bien al Sasuke que fui a seguir dado el cubre bocas y el gorro, pero sí puedo afirmar que tenía ojos oscuros y su piel era pálida, estás características coinciden con el Sasuke que tú conoces como me has hecho saber.
—No es mucha información, pero sirve y es útil—dijo finalmente después de haber asentido—. Ahora sólo tengo que confirmar que éste Sasuke sea el Sasuke que también ando buscando. Muchas gracias por su ayuda, muchachos. Pero me temo aún los seguiré molestando con que me ayuden a investigar esto, les pagaré por ello en todo caso.
—No es necesario, ya te dije te debíamos algunos favores—recordó Lee.
—Sí, pero eran favores sencillos—replicó Naruto—. Esto es más arriesgado y lo saben, lo veo en sus rostros que no están muy seguros. Así que sí, pienso pagarles por su ayuda.
Lee y Tenten se mandaron miradas mutuas, comunicándose a través de ellas; después Tenten se encogió de hombros y dejó la decisión final a Lee.
—De acuerdo, como gustes… ¿Y qué quieres qué hagamos exactamente?
—Lo mismo que hasta ahora, seguir a Karin y ante todo tratar de descubrir la identidad de ése sujeto que hoy la acompañó. Les daré mi número de celular y también algo de dinero (en especial monedas) para que me llamen por cualquier teléfono público si hay alguna novedad.
Dicho esto y una vez dándoles todo el dinero que traía en los bolsillos (un extra para que ambos vagabundos fueran, además, a comer) dio media vuelta y partió apresurado. Ya tenía la mente fresca y cómo una revelación supo lo que debía hacer, y era algo que debió hacer desde un inicio. Jiraiya era un buen maestro, le enseñó bien, pero igualmente al muchacho se le llegaban a escapar uno que otro dato muy importante respecto a sus lecciones.
— ¿Y a dónde vas? —exclamó Lee antes de que el rubio no pudiera oírlo. Y es que todo sucedió muy rápido (Naruto dándoles el dinero y luego irse).
—A mi casa—vociferó como respuesta, girándose levemente—, me he dado cuenta que he sido un completo imbécil, nunca empiezo por dónde debo. Sí hay información respecto a lo que busco ése debe ser el cuarto de mi prima.
O0O0O
Fue al cuarto de la mujer, era todo un desastre, la pelirroja tenía descuidada su alcoba; ropa tirada por doquier, zapatos regados de igual manera y ni hablar del trauma que se llevó al ver ropa interior sobre la cama distendida. Ciertamente, Karin era tan desordenada como Kushina y él. Naruto observó el cuarto con cuidado.
"Bien, si yo fuera Karin, ¿Dónde ocultaría papeles y cosas importantes?" caviló el muchacho. Sabía que ésa mujer era muy astuta, descifrar dónde guardaba cosas que revelaran en que andaba metida, era bastante complicado. Era obvio que en lugares patentes no, por lo que descartó el pequeño buro con cajones. Luego pensó en sus cajones de ropa, pero igualmente los eliminó siendo que ése sería otro lugar evidente. Fijó su atención en el futón, pero no halló nada. Buscó dentro de los zapatos e inclusive en sus bolsos de mano…Pero vacío, limpio (en el sentido de nada de información relevante, porque aquellos andaban bastante sucios y montones de cosas que Naruto no sabía que eran con exactitud). Casi cae en la desesperación hasta advertir el cuadro de amapolas rojas que colgaba en una de sus paredes. Era el único marco, grande y…Hueco. Sí, mantenía la pintura, pero siendo aquel tipo de marco que tiene un respaldo algo cóncavo, era lo bajó con cuidado y lo contempló minuciosamente, notó que una de las orillas estaba despegada y levemente alzada. Precavido, levantó poco a poco la imagen que fue cediendo sin esfuerzo y como no, pues las orillas estaban forradas de "velcro adhesivo" fácil de poner, fácil de quitar y así cuantas veces uno lo desease. "Bingo" fue todo lo que Naruto formuló dentro de su mentecita. Se vanaglorió por su hallazgo, por supuesto.
Dentro se hallaban un montículo de papeles. La mayoría impresos con nombres y fotografías de personas que Naruto desconocía. Los checo uno por uno hasta encontrar la hoja definitiva que esclarecía a todas sus dudas. Se quedó callado y serio, procesando todo y conjeturando. Después de eso sonó su celular. Era Lee por un teléfono público, notificándole que encontró a su prima en un bar, acompañada de otros sujetos. Naruto apuntó la dirección con todas las intenciones de ir hacia allá y confrontar a su prima de una vez por todas.
Terminó llegando a una calle bastante concurrida, cerca del karaoke donde había ido con Sasuke y Sakura la otra vez, hace algo pero no tanto tiempo. Quedó de verse con Lee enfrente de aquel bar y luego éste lo guío a un callejón que daba la puerta trasera y de emergencia del establecimiento.
—Han estado saliendo y entrando seguido por aquí, tal vez si esperas ella llegue a salir por éste lado—señalo Lee.
—Muy bien, Thank you, cejotas. Sí quieres ya puedes irte, de aquí en adelante me puedo hacer cargo yo. No te preocupes por mí, anda.
El joven vagabundo no estaba muy seguro de dejar solo al rubio, pero a fin de cuentas, pareció ceder; dio media vuelta y volvió por donde había venido.
La noche era fresca, ninguna estrella colmaba el cielo, como en casi todas las noches de ésa pequeña ciudad. Había una que otra nube gris oscuro desplazándose paulatinamente por el viento sobre su cabeza. Escuchaba las lejanas voces de la gente, todo el barbullo dentro del bar y sobre las calles. Esperó a su prima, oyendo además los carros y los claxon de los automóviles, los gritos de los vendedores e igualmente la música de la temporada. Oyó entonces la de "trust" de Ayumi Hamasaki y automáticamente pensó en Sakura. "Ah, Sakura" suspiró, ¿qué estaría haciendo? Últimamente ya no la rememoraba tanto como antes; su dulce sonrisa, sus gratas facciones, su melodiosa risa, su hermoso cabello exótico y sobre todo, sus brillantes y preciosos ojos verde manzana. Una chica tan bella como ella no merecía ser desgraciada; siempre pensó que una sonrisa le quedaba mejor en su rostro, que una cara afligida y triste.
"Yo voy a proteger ésa sonrisa, Sakura."
Fue cuando la puerta trasera del bar se abrió y tanto como la persona que salió como el mismo Naruto quedaron petrificados.
— ¡Karin!—gritó Naruto, yendo hacia ella rápidamente.
La mujer chistó, se le oyó un "diablos" salir de su boca y luego dar la vuelta en dirección contraria para huir de su primo. Pero Naruto fue ésta vez más rápido y logró cogerla por el brazo, la acorraló en una pared.
— ¡Karin! ¿Qué estás haciendo aquí?
—Lo mismo te podría preguntar—contestó la mujer forcejeando para liberarse de sus muñecas—. ¿Es qué no me puedes dejar en paz? Sólo me divierto con conocidos, es todo.
—Ah, no. Ni creas que me voy a tragar ése cuento de nuevo, lo sé todo, Karin, descubrí los papeles en tu cuadro de amapolas.
— ¡¿Qué?! ¡Cabrón, qué hacías en mi habitación hurgando y metiendo las narices dónde no te incumbe! ¡Diablos, Naruto, y con un carajo!
—Deja de maldecir y empieza hablar si no tendré que…
— ¿Hacer qué, muchacho?—irrumpió un gigantesco hombre, musculoso, de cabellos grises y lentes oscuros. Naruto se quedó tieso por semejante ejemplar—. Nadie se mete con ésta chica. Vas a pagar caro por haberla tocado.
El hombre tomó firme y fuerte a Naruto por el hombro, el simple contacto hizo al rubio quejarse un poco por la presión. Karin intervino velozmente antes de que le destrozaran la cara a su familiar.
— ¡No, no, Batou! Está bien, este zoquete es mi primo, déjalo, yo lo arreglo.
— ¿Segura?
— ¿Y con quién crees qué hablas? Puedo manejarlo, largo.
—Muy bien, como quieras— dijo el fortachón. Se retiró dejando al par nuevamente a solas.
Naruto una vez seguro de que el sujeto había desaparecido, encaró a su prima con una mirada enojada y penetrante.
— ¿Por qué no me dijiste nada al respecto?
—Escucha, Naruto, ya te lo dije, yo no quería meterte en esto, eran problemas personales sólo míos. No quería meterlos a ustedes, tenían sus propios problemas y asuntos a resolver. Tú con Jiraiya y Kushina con el mismo clan que ha estado en grave crisis.
—Y luego lo contactaste a él.
Hubo un prologando silencio, Karin desvió la mirada, manteniendo mueca reservada. Por fin habló: —Necesitaba ayuda para poder llevar a cabo mis planes. Me enteré que los Uchiha pasaban una situación parecida, nuestro clan aliado. Fue quizá coincidencia que lo conocería justamente a él, pero ambos estábamos detrás del mismo objetivo y ambos necesitábamos las habilidades y destrezas del otro. Él sabía quién era y de donde era, por eso me pidió suma discreción al respecto, al parecer tú y él se conocen…No sé qué sea él de ti, pero me pidió específicamente mantenerte al margen de todo esto.
Naruto respiró hondo.
—Él…Sasuke.
—Karin. — Y cómo una invocación alguien llamó, desde la puerta de emergencia, a la pelirroja. Al parecer Batou había informado a alguien más respecto a la no tan esperada aparición de Naruto. La chica volvió maldecir por lo bajo y el Uzmaki reconoció de lejos aquella voz.
Allí estaba, Uchiha Sasuke, con la gabardina y el gorro de lana negro, ahora el cubre bocas yacía en su cuello y su cara estaba al descubierto. Afilada, pálida y ojerosa, con una mirada tan gélida y punzante, crispada por el palpitante odio y dolor.
—Creí haberte dicho, Karin, que dejaras a tu primo fuera de esto—dijo el joven aún en el marco de la puerta. Karin hizo a un lado a Naruto con su hombro y con cara fastidiada tuvo que responder.
—Y así fue, pero él logró descubrirme.
—Oye—habló finalmente Naruto—, imbécil, no me ignores como si no existiera, como si no me conocieras.
— ¿Qué quieres que te diga, Naruto? No tengo nada que resolver contigo. Lo que tengas que hablar con tu prima, hazlo y luego vete. Molestas.
—Hijo de perra. Tanto Sakura como yo estuvimos preocupados hasta la médula por ti. Sakura no hace más que estar deprimida por tu ausencia y ciertamente no ha habido día en el cual no piense si seguías con vida al desaparecer así como si nada.
—Bien, como puedes comprobar y ver, sigo vivo. Ya les había dicho, a ti y a Sakura que me dejaran tranquilo.
—Cosa que no pienso hacer. Sé lo de tu hermano, Sasuke, sé porque están haciendo lo que hacen tú y Karin…
Sasuke no contestó raudo. Entrecerró los ojos y pareció que el recelo se apoderaba de todos sus gestos.
— Lo sabes—manifestó—, ¿y?
— ¡Y!—repitió Naruto colérico—, Realmente eres un bastardo. Lo que hacen no es más que suicidio. Vete tú, ve a mi prima, cada vez se ven más acabados y demacrados…Y no pienso permitir que eso pase. No voy a permitir que se dañen y se hundan ustedes mismos.
—Hagas lo que hagas no nos detendrás.
Naruto se mesuró y tuvo que demostrar verdadera tranquilidad para probar que lo que iba decir era verdad—: Lo sé, y por eso les ayudaré.
— ¿Ayudar? ¿En que podrías "ayudar"?—se burló el Uchiha con una sonrisa de lado, luego de a ver permanecido serio ante la afirmación de Naruto.
—No lo sé, algo podré hacer.
—Haz lo que quieras—replicó finalmente; al mismo tiempo le daba la espalda—, mientras no me estorbes.
Naruto sonrió triunfante: "Claro que lo haré" se aventuró a pensar. Se volvió a girar hacia su prima con el ceño fruncido y ésta ni se inmutó.
—Genial, Naruto, bravo…Ahora los dos terminaremos muertos—vituperó nada contenta. El rubio dejó que la muchacha pasara de él echando chispas y centellas. Estaba seguro de lo que había hecho, desde ya había estado formando planes, aunque ver a su prima así de desesperada le intimidaba un poco.
—Eso no va a pasar—consoló sin más—. Ahora, cuéntame que es lo que han estado haciendo con exactitud y a quiénes más planean cargarse.
Karin dio un tremendo suspiró, lleno de agotamiento y resignación.
—Bien. Te lo diré todo, de nada sirve que te siga guardando la historia completa si ya sabes al menos la mitad. Como sabrás, espero, el clan Jyugo fue quién mató al hermano de Sasuke y…También a mi padre y parte del clan.
— ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? —preguntó sorprendido ante la noticia.
—Yo lo investigué por mi cuenta, soy buena en eso.
—Pero, ¿con qué fin? ¿Y por qué no se lo dijiste a mi madre?
—No lo sabía en ése entonces, además, quería resolver esto por cuenta propia dado que los Uzumaki también tenemos problemas con los Hyūga, no quería complicar las cosas. El jefe del clan Jyugo quería ser el amo y señor de Osaka, controlar su venta de drogas por todo el estado y para ello debía deshacerse primero de los reyes que ahora están, esos son los Uzumaki y al parecer los Uchiha al ser aliados. Fueron muy discretos y supieron tapar las huellas queriendo inculpar a otros. Kushina y la mayoría cree que le clan Hyūga fue el responsable de la muerte de mi padre, pero no es así…Apenas ése clan, el Hyūga, toma fuerza, por ahora nada de qué preocuparse. Como decía, Sasuke y yo queremos llegar a la cabeza del clan Jyugo, el oyabu que se hace llamar "Gato" él es el pez gordo y además, aquel mercenario yakuza que contrato para asesinar a mi padre y al hermano de Sasuke: Zabuza Momochi, entre otros de sus compinches que tuvieron que ver con las masacres. Justo ayer atrapamos a uno de ellos y nos ha revelado información valiosa, una que nos podrá infiltrar a la casa de Gato y matarlo en sus propios dominios, pero aún necesitamos más piezas para poder completar el rompecabezas.
Naruto quedó pensativo.— Pero, ¿Y qué hay de Fugaku Uchiha, él no hará nada al respecto? ¿Lo sabe, en primer lugar?
Karin negó con la cabeza, lamentable y desaprobatoria.
—Está más hundido en el alcohol que nada, la pérdida de su hijo le ha afectado sobremanera, al inicio tomó cartas en el asunto, pero luego, bueno que te cuento…Es Sasuke quién tiene el control del clan por ahora. Aunque sus familiares de Tokio ya le han dicho que se vayan a mudar allá. Sasuke no tiene mucho tiempo antes de eso y por tal motivo debe asesinar a los responsables de la muerte de su hermano lo más rápido posible.
—Entiendo. ¿Y ahora, qué se supone harán?
La pelirroja arqueó una ceja, todavía no creyendo lo rápido que iba su primo con todo ello y aún lo más diligente que iba con los planes—.Yo, ahora, iba directo a casa descansar antes de...
Hizo una breve pausa, no segura si seguir con el relato, Naruto tuvo que seguir animando a que prosiguiera.
— ¿De qué?
—Mañana secuestraremos a una empleada que trabaja en la casa de Gato. Le sacaremos información respecto a los planos de la casa y seguridad. Primero aniquilaremos al pez más gordo. Ése es el principal e inicial de todo.
—Bien, ya me informarás de todo a detalle más tarde—dijo dando una media vuelta, lo que dejó confundida a la chica dado que un momento Naruto estaba atento a todo y al otro cortaba la conversación casi con tijeras.
— ¿Más tarde? ¿Por qué no ahora?
—Voy ver y hablar con Sasuke, lo he estado buscando desde hace meses atrás.
Karin contuvo aliento antes de hablarle de nuevo a su primo, el desencantó apareció en su rostro—. Naruto…Puede que el Sasuke que solías conocer ya no exista más.
— ¿A qué te refieres con exactitud? —inquirió.
—Sólo que, en el transcurso de nuestro camino, el fue cambiando bastante. Ahora mismo, no es el que yo conocí, del que me enamoré—confesó tristemente—. Es alguien peligroso, y si sigo con él es sólo porque quiero ver la cabeza de Gato empalada en el rascacielos más alto de Japón.
Por unos instantes el rubio quedó mudo y después de oír lo que le dijo su prima, pareció ignorarlo todo y contestar con la cosa más trivial y menos importante del todo el problema: —Vaya, ¿Por qué toda mujer se enamora de ése cabrón? Que fastidio, no solamente Sakura, sino también mi propia prima.
Karin frunció el ceño.
— ¿Oíste lo demás que te dije, idiota?
—Sí—dijo mesurado. Claro que lo escuchó y lo tenía más que presente—. Y hasta no ver no creeré, por eso hablaré con él ahora mismo. Y aunque fuera así, sí el ya no es el Sasuke con el que trate, con el compartí muchas aventuras y peleas, entonces yo lo traería de vuelta. ¿Cómo? No lo sé. Pero es mi mejor amigo, el primero, y no tengo planeado perderlo ni a él, ni a ti. Porque voy a proteger a aquellos que me importan, lo más que pueda. Que terminen muertos no es mi opción.
Y dicho esto marchó. Karin le miró con pesadez pero a la vez con respeto y afecto, combinado con otro poco de arrepentimiento.
Cuando entró al bar de inmediato le halló. Estaba rodeado de otros hombres, tomando y platicando. Sasuke lucía en extremo serio y perdido en sus propias cavilaciones. El moreno observó acercarse al rubio y una cara de pocos amigos se cruzó en su expresión. Los hombres que le hacían compañía se levantaron a la defensiva, pero Sasuke los calmó con una sencilla señal de mano, los muchachos tomaron asiento y esperaron a que Naruto lo hiciera igualmente; lo hizo, a un lado del Uchiha.
Había mucho ruido en el lugar, pero no el suficiente como para hogar las conversaciones. Naruto observó a los individuos a su alrededor con cuidado, en silencio y muy marcada cautela. Bebían y hablaban de cosas triviales de sus vidas; pero después de unos minutos algunos empezaron a sacar cocaína y la inhalaban como si su vida dependiera de ello. Miró cuando le pasaban un poco a Sasuke y éste no tardó en inhalar discreta y fugazmente.
Cerró los ojos, como si le hubieran golpeado muy duro y como si lo que acabará de ver no fuera más que algo realmente espantoso. Lo que temía se había vuelto realidad y fue desdicha comprobar que su amigo consumía drogas.
— ¿Y bien, no dirás nada? — dijo Sasuke, una vez terminó su rápida inhalación, tenía a pesar de todo la cara seria y la voz cortante. Naruto no respondió al instante.
— ¿Desde hace cuanto te drogas?
—Un par de meses, quizá. ¿Sólo eso me vienes a preguntar?
Naruto tenía las manos cruzadas frente a su regazo, con las piernas abiertas viendo hacia los suelos. Mesurado volvió a hablar: —Te ayudaré a matar a Gato. Pero sí lo hago, Sasuke, prométeme que dejarás de drogarte, es lo único que te pido, es el único pago que te he de pedir.
Sasuke soltó una leve mofa.
—No me hagas reír. Tú te contrataste solo, fue tu libre albedrío seguirme. Yo no te debo ni te pienso pagar con nada.
—No sé cuan inmenso es tu dolor, no lo comprendo y me gustaría hacerlo. Pero, ¿eso justifica el destrozarte pieza por pieza? No conocí a fondo a tu hermano, pero estoy seguro, por lo poco que vi, que te amaba mucho…Y cuando amas a alguien con sinceridad, por ningún motivo te gustaría ver a ser amado auto destruyéndose.
Las palabras lograron surtir efecto en el Uchiha, aunque no de manera positiva. El muchacho inhaló con más fuerza, su euforia aumentaba tanto por lo dicho como por la sustancia consumida anteriormente.
—Ve a joder con tu cursilería a otro sitio, me interesa nada de lo que digas—espetó con fuerza. Naruto lo encaró y con pose erguida y autoritaria respondió:
— ¿Te gustaría ver a Itachi en tu situación?
Fue la gota que derramó el vaso, Sasuke se puso de pie al momento e igualmente lo hizo Naruto. El Uchiha le miraba directamente a los ojos con el ceño profundamente fruncido, y luego de la nada le asestó un duro golpe en la quijada. El impacto fue tan fuerte que Naruto cayó de nalgas y un hilo de sangre resbaló por la comisura de sus labios. Escupió un poco de sangre y de nuevo posó una mirada llena de enojo a su agresor quien estaba peor en cuanto estado de ánimo que el. La gente miraba curiosa alrededor, incluidos los hombres de Sasuke quienes sólo se dedicaron a observar.
— ¡No me hables así de mi hermano! Créeme cuando te digo que daría lo que fuera, lo que fuera por haber cambiado de lugar con él…Aún tengo su putrefacto cuerpo descuartizado grabado, a detalle, dentro de mi mente. Lo veo despierto, cuando cierro los ojos, cuando los abro, en el día, en la noche, a todas horas, en todo lugar su imagen me atormenta y no siento más que un miserable dolor, uno que carcome hasta la última célula del cuerpo. Y si tengo que matar a medio mundo o matarme a mí mismo para acabar con este martirio en vida, bien, estoy dispuesto a hacerlo. Así que, no vengas con tu mierda de palabrería. "¿Te gustaría ver a Itachi en tu situación?" Últimas noticias, genio, el hubiera no existe. Mi hermano está muerto y yo estoy vivo…Y es una mierda. Largo.
Dijo en voz baja esto último. Naruto respiró profundo y por primera vez en mucho tiempo hizo lo que se le pidió. A pesar de recibir semejante trompada, le daba mucha pena y pesar su amigo. Ahora no tenía ganas de regresarle los golpes, ése día no. Así que se levantó y se dirigió a la salida, no miro atrás y no quería hacerlo. Cuando salió sintió el frío de la noche golpearlo en la cara, miró al cielo y casi se maravilla al ver una solitaria estrella, apenas perceptible en el oscuro firmamento. Siempre escuchaba que los hombres no lloraban, porque eran hombres y eso no se veía bien, llorar sólo era cosa de mujeres. Pero mandó a la mierda todo, ¿No era acaso un ser humano? Hombre o no, mujer o no, niño, niña, anciano o anciana, todos sin excepción sentían y todos tenían el derecho de llorar. El rubio derramó una lágrima ésa noche. Una pena enorme le embargaba, ver a su primer y único mejor amigo tan deplorable era en verdad algo que le causaba pesar.
—Sasuke, ¿en qué te has convertido? —susurró.
O0O0O
Antes de darse cuenta estaba fuera de la casa de Sakura. Miró a la ventana de su habitación por encima de la barda, la luces estaban apagadas, cosa que no le sorprendió al ser tan altas horas de la noche. Pero tenía tantas ganas de verla, no sabía exactamente por qué, sólo quería verla y ver su sonrisa, estar entre sus brazos, finos y blancos. Así que no lo pensó mucho, saltó la barda y cogió una piedrita y la lanzó directo al cristal de su ventana, bastaron otros dos guijarros para que la muchacha se asomara. Pareció consternada, enojada y sorprendida al ver al rubio fuera de su casa. Rápidamente el celular de Naruto vibró, era Sakura quien le hablaba aún observándolo por la ventana.
— Naruto, ¿qué haces aquí? — oyó decirle por el auricular y al mismo tiempo la veía mover los labios allá arriba, en su cuarto.
— ¿Puedo pasar?
— No, despertarás a mis padres y no quiero que eso pase.
— Entonces déjame entrar por la ventana.
— ¿Por qué? ¿Qué es tan urgente?
— Por favor, te lo pido…No sé a quién acudir— sonó en un tono más allá de la suplica y la chica sucumbió rápidamente.
— Muy bien, pero no hagas mucho ruido.
Sakura le indicó por dónde agarrarse y poder trepar hasta su alcoba. Naruto al ser muy ágil pudo estar con ella en un dos por tres. Una vez dentro el chico cayó en sus brazos y la chica lo cogió al principio con duda, pero luego de sentir sus fríos ropajes y su gélida piel, sus brazos lo rodearon y lo guió a su cama donde lo rodeó con su colcha.
Sakura traía una bata de dormir, la cual se colocó antes de que Naruto entrara. Estaba con los cabellos hechos un revuelo y tenía el semblante un poco somnoliento. Sakura se sentó a lado del muchacho y posando una mano sobre su espalda le miró con preocupación.
— ¿Qué pasa Naruto, qué tienes?
Naruto tenía miedo de responder. En serio temía darle las malas noticias a aquella persona que tanto quería y sabía que sus palabras no le traerían más que tristeza. Pero tenía que ser honesto, al menos con ella; así que tomó todo el valor que pudo y habló: — he hallado a Sasuke, sabes…Está peor de lo que me esperaba, se droga; pero creo que eso no es precisamente lo peor, no es el mismo, ha cambiando en muchos aspectos y no para bien. La muerte de su hermano realmente le ha trastornado. No sé qué hacer, Sakura, no lo sé. Me siento bastante perdido y me siento muy mal en muchos sentidos.
La joven no dijo nada, bajó la vista y se afligió, como temía Naruto hiciera. Pero más que aflicción, había arrepentimiento y culpa en sus pensamientos.
— Naruto, esto es mi culpa, sino te hubiera hecho prometer traer de vuelta a Sasuke, ahora mismo no estarías pasando por esto. Soy una egoísta, sólo pensaba en mí y en mis deseos. No he reparado en ti y en lo mucho que esto te está afectando—respondió dándole cara a su amigo. Buscó una de sus manos y la sostuvo entre las suyas, volvió a mirarle a los ojos—. Naruto, olvida ésa promesa si quieres, no tienes que hacerlo…
El muchacho retiró su mano del agarre de Sakura y esto a ella le desconcertó.
— No, no lo entiendes, Sakura—replicó—. Puede que esto lo hubiera hecho inicialmente por ti, pero lo hago también por Sasuke, promesa o no andaría en las mismas. Sasuke es el primer amigo que he tenido; bien has dicho que a mi manera lo entendía mejor que nadie y él hacía lo mismo conmigo. Pareciera que lo odiase, y al inicio lo hacía, pero poco a poco lo fui acogiendo como a alguien de mi familia, ¿entiendes?
— Sí, pero…
— Además, ¿serías capaz tú de abandonarlo así como se encuentra? ¿Qué pensabas hacer si yo renunciaba a tu promesa? ¿Ir tu sola por tu cuenta tras él? Porque, yo sé que lo amas y lo amas profundamente y sinceramente…
Sakura negó con la cabeza.
— Yo, no lo sé…Han pasado muchas cosas, pero siempre…Estarán mis seres queridos antes que nada. Así que sí, yo hubiera ido tras él por mi cuenta— contestó. El joven sonrió tenuemente y con su índice levantó la barbilla de Sakura, delicada y gentilmente. La joven mostró una sutil sonrisa igualmente—. Sabes Naruto, en momentos como estos, en verdad me hubiera gustado haberme enamorado de ti y no de Sasuke. Pero…
Naruto la silencio con el dedo y la atrajo para sí, la envolvió en el cobertor junto a él. Ya no sentía frío y el tibio y confortable menudo cuerpo de la chica le hizo entrar en calor.
— Está bien, no digas más. Yo sólo viene aquí por un poco de tu compañía, me hacía mucha falta.
Sakura se había sonrojado por la cercanía, la cual no negó. Cerró los ojos y aspiró el varonil y fuerte aroma del rubio.
— Lo que más deseo ahora mismo, en esta vida, es vernos de nuevo a los tres juntos, bien y felices. Te daré mi compañía, tanto como la necesites, en este momento.
Silencio y luego: — Sakura, ¿Puedo darte un beso?
La chica se tensó y alzó la mirada para toparse con los azules y profundos ojos de Naruto, no pudo decir sí o no cuando el Uzumaki atrapó sus labios en un casto y apenas palpable beso de labios. La joven cerró los ojos y los abrió al separarse, estaba totalmente roja y Naruto también estaba sonrojado. Parecían dos críos de secundaria dando su primer beso, aunque para nada era el caso.
— Idiota—dijo Sakura después de un rato.
El muchacho soltó una pequeña risa y abrazó de nueva cuenta a la joven, tumbándose ambos en la cama, compartiendo cobertor y calor. No hicieron nada más, no hubo más besos o caricias, solamente dos personas acostados en el mismo lecho, bajo las mismas mantas, mirando al techo y no intentando dormir, solamente pensar.
— Naruto—pronunció la joven de la nada, el muchacho giró el cuello para verle de perfil—,tengo algo que decirte…Pero no sé si sea este un buen momento.
— Ahora mismo, me siento capaz de soportar todo, sea lo que sea, no importa— dijo confiando, más que de buen humor.
— Me mudaré a Tokio.
— Excepto eso— su sonrisa desapareció—. ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo?
— A mis padres los han transferido de su trabajo. Probablemente en un par de meses ya no esté aquí…No quería decirlo, pero no sé cuando te vuelva a ver y me parece justo hacértelo saber, otra oportunidad dudo haberla tenido.
Otra vez nadie dijo nada. Era increíble en la montaña rusa que se había metido, pensó Naruto. De la depresión a la máxima felicidad, y de la alta cima al duro declive nuevamente. Bueno, era hora de otro ascenso, caviló. Quizá no tan alta como la primera, pero al menos no se dejaría estar por los suelos. ¿Qué haría sin Sakura? No sabía, y ni quería pensar el ya no poder verla más. Presente, el ahora, lo iba a disfrutar, el mañana ya le daría la cara, luego.
— Sakura, ¿me harías un favor?
— ¿Qué?
— Abrázame.
Y abrazados cayeron en un profundo sueño, donde ninguno pensó más nada y durmieron tranquilamente sin preocupaciones al menos por unas cuantas horas.
Muy temprano, antes siquiera de que el sol asomara por el horizonte, todavía con el cielo oscuro y las estrellas ocultas tras las nubes negras y grises, y las luces de la siempre despierta ciudad; Naruto se levantó de la cama de Sakura, se despidió de ella dándole un suave y profundo beso en la frente, aún cuando creyó seguía dormida (pero no lo hacía, sólo fingía, ya que no quería despedirse pues sabría no lo soportaría) bajó por la ventana y como vino se fue.
Directamente se encontró con su prima, quien le contó el plan a detalle de secuestrar a la empleada de la casa. Se prepararon y juntos partieron a reunirse con el resto de las personas que también estaban inmiscuidas. Allí entre ellas estaba Sasuke, de nuevo, quien ignoró por completo la presencia del rubio. Por aquella ocasión el joven no tuvo mucha participación en el acto debido a que todo ya estaba calculado, sólo brindo apoyo cuando unos hombres entraron con una mujer a quien le cubrieron la cara con un saco de tela y la tenían atada de manos; Naruto la ató de piernas y fue cuando notó que sería una señora mayor al ser sus pantorrillas de piel delgada y arrugada. La pobre mujer lloraba, y Naruto se sentía muy mal por hacerle aquello a tan pobre señora.
La llevaron a una casa abandonada y mientras unos hacían custodia afuera, adentro Sasuke y otros (incluidos Karin y Naruto) interrogaban a la dama atada fuerte y vilmente a una silla metálica. La señora lloraba y lloraba, tenía tanto miedo que inclusive en el camino se había hecho pipi en la ropa interior. Y no fue capaz de responder a ni una sola de las preguntas que se le hacían, sólo sollozaba, berreaba y balbuceaba cosas como: "Por favor, no me maten, no me hagan daño…Se los ruego, no he hecho nada".
Tal fue el caso que Sasuke, estando drogado (Naruto lo notó desde que lo vio) y ya bastante exasperado por los lamentos de la mujer que comenzó a golpearla violentamente en la cara y el estómago; la señora sacaba bolas de saliva (para después convertirse en sangre), y la cara le quedó roja e hinchada y con cortaduras en ceja y boca. Al inicio, Naruto quedó tan consternado y sorprendido de lo que estaba presenciando, de la brutalidad de Sasuke y de lo monstruoso que era observar aquello que no hizo nada; hasta que la mujer dejó de llorar y solamente veía las lágrimas escurrirle por los ojos y casi caer inconsciente. Reaccionó y se abalanzó a tomar a Sasuke por la espalda y detenerlo por la fuerza.
— ¡Sasuke, basta, la vas a matar! — bramó, forcejeando duramente ya que el Uchiha a pesar de todo era bastante fuerte.
— ¡Me importa una mierda, la imbécil no deja de llorar y no me dice lo que quiero! ¡Suéltame hijo de perra!
Por fin el moreno pudo zafarse y antes de proseguir con su locura, Karin se interpuso en su camino y le miró con ojos más que sumisos por el miedo, pero su lenguaje corporal decía que no retrocedería.
—Naruto tiene razón, Sasuke…—habló, intentando hacer entrar en cordura al joven desbocado; que desde que la mujer se metió en su camino, algo en sus nervios se tranquilizaron un poco—. Sí la matas ya no podremos hacer nada, la necesitamos con vida…Déjame encargarme a mí de hacerla hablar.
—Más vale que lo hagas, Karin—dictaminó apuntándole con el dedo antes de salir de la habitación, no sin darle, aparte, un golpe en el hombro a Naruto con el suyo propio.
El rubio sólo miró a la dirección contraría. Naruto fue con su prima y con su ayuda incorporaron a la señora que ya estaba desmayada. Le limpiaron la sangre y le vendaron y curaron las heridas; le quitaron los amarres y la acostaron en unas mantas viejas y olorosas que traían consigo al no haber nada más. Antes de que la mujer volviera a despertar y cobrar conciencia, le volvieron a atar, ésta vez con más gentileza, lo suficiente para que la mujer no saliera corriendo, lo cual dudaban.
Otros muchachos los acompañaban, pero estos solamente miraban y no hacían nada, todo el trabajo lo hacían ambos primos, no de muy buen humor a decir verdad. La mujer por fin abrió los ojos y otra vez estaba llorando. Naruto le colocó un trapo frío en su frente moreteada y le tocó la cabeza con gentileza.
—Calma, señora, no le pienso hacer nada. Tranquila.
Tomo un rato que la anciana dejará de sollozar después de darse cuenta que tanto como Naruto y Karin no le harían ningún daño. Eran tan amables y pacientes que la mujer dejó de sentir el acongojante miedo de hace momentos atrás.
—Señora, ¿Sabe usted por qué está aquí? —preguntó Karin.
Negó con la cabeza como respuesta.
—No le haremos ningún mal si usted coopera. Sólo queremos información respecto a la casa donde trabaja y sobre su patrón, Gato. Si usted nos dice lo que queremos la dejaremos ir, ¿eh, qué le parece? —propuso la pelirroja intentando dar una aliviadora sonrisa, aunque algo forzada debido a que su escucha estaba todavía algo consternada.
Los labios le temblaban y con ganas de volver a lagrimear asintió. Así pues, la señora les contestó a todas sus preguntas. Los horarios en los que se aparecía Gato, el personal que trabajaba en la casa, la seguridad e incluso les dibujó un plano de la residencia.
—Vale, señora Hirano, es todo en cuanto queríamos saber…Ahora, la dejaremos ir tal y como prometimos y además...
Pero antes siquiera de que Naruto terminara la frase y ver a la mujer sonreír de alegría, sosiego y esperanza, un balazo le perforó el cráneo y la mujer cayó de bruces al suelo, muerta al momento. Un charco de sangre se conglomeró alrededor de la cabeza y los cabellos blancos se teñían de rojo. Naruto tenía gotas de sangre que le llegaron a salpicar en la cara y sus pupilas temblaban de la impresión, Karin había gritado de horror.
— ¿Por qué hiciste eso? —preguntó aún ido el rubio al hombre que había jalado del gatillo; era uno de los tres que los acompañaban y no habían hecho nada.
—Ordenes de Sasuke, dijo no querer testigos—replicó cortante. Como si lo que acabará de hacer no hubiera sido la gran cosa. Naruto perdió los cabales, jamás fue testigo de semejante crueldad en lo que llevaba de ser un yakuza, pero con Sasuke...Ya la comenzaba a tratar, cruda y lacerante.
— ¿Dónde está él? —inquirió con toda tranquilidad. Pero más allá de esa apacible y serena voz, se hallaba un tono oscuro y muy colérico.
—En el otro cuarto, seguramente.
—Ya, gracias. —Se encaminó a la puerta y pasó a un lado del hombre, se giró a verlo sin expresión aparente—. Por cierto, tienes algo en el cuello, de veras.
El muchacho enarcó una ceja, confundido, y fue lo último que habrá hecho en vida, pues Naruto tomó firmemente su cabeza con ambas manos y con una brutalidad inhumana le torció el cuello dislocándoselo en milésimas de segundos. Los otros dos sacaron sus armas y el rubio les echó una gélida y penetrante mirada que los hombres sintieron un escalofrío recorrerles el cuello.
—No se atrevan a hacer nada, que les irá peor—advirtió. Bajaron sus armas e hicieron como si nada pasara; Karin tragó saliva, tanto por el llanto contenido como por el miedo que sintió al ver a su primo tan fuera de sí.
— ¿Naruto, adónde vas?
—A hablar con Sasuke, no tardo.
O0O0O
¿A caso habrá perdido a su amigo para siempre? ¿Ya era a caso un monstruo sin salvación? En aquellos instantes, estaba tan absorto en sus propias preguntas que poco le interesó haber dislocado el cuello de un sujeto (que no era, por cierto, cosa que lo mortificara mucho, aún).
Estaba muy confundido. No entendía muchas cosas, no comprendía a Sasuke y cuando lo viera, cuando lo viera...Lo estrangularía hasta que perdiera el sentido, pensó. Pero eso no sucedió, porque cuando lo encontró en la otra habitación, el muchacho estaba sentado en un rincón; parecía muerto, pirado y decaído. Todo al mismo tiempo. Naruto fue hasta él y fue que se percató que el Uchiha estaba hasta el tope de sustancia. Negó con la cabeza y suspiró. Lo intentó incorporar y al inicio el moreno se puso necio, batalló para que Naruto lo dejara tranquilo.
— Sí te dejo aquí te vas a ahogar con tu propia saliva, imbécil…— dijo hastiado, chistó—. Que bueno, con lo hijo de perra que has sido, la verdad, hasta ganas me dan de que así sea.
Lo acomodó para que al menos pudiera sentarse por sí solo. A pesar de estar ido parecía estable, por lo que Naruto no entró en pánico de que le diera una sobredosis o algo por el estilo. De repente y sin previo aviso, el Uchiha comenzó a llorar. Las lágrimas se derramaban por sus pálidas mejillas y apretaba los labios de cuando en cuando. Fue cuando Naruto lo entendió, no supo cómo o porqué, pero algo le decía que era la primera vez que Sasuke lloraba desde la muerte de su hermano.
— Naruto, duele, duele mucho…
— Pues sóbate—expresó serio. Miró de reojo y su amigo aún sollozaba. Bajó la mirada, convaleciente—. Sólo bromeaba…— suspiró—. Ya te había dicho que no entiendo con exactitud tu sentir, pero aquí estoy dándote mi hombro. Entonces, venga, sácalo todo.
Así pasó una media hora, aproximadamente, tiempo suficiente para que el Uchiha recobrara un poco más de sentido y para que su llanto secara. Después de unos diez minutos hubo más silencio, Sasuke cabizbajo y rumiante habló: — ¿Por qué? ¿Por qué llegas tan lejos por mí? — preguntó. Naruto sonrió sincero.
— Porque eres mi primer y gran mejor amigo.
Sasuke levantó la cara y miró a Naruto, volvió a desviarla y una sutil y fina sonrisa pintó sus finos labios. Callaron otro rato y después Naruto fue quien dijo algo.
— ¿Por qué ordenaste matar a la anciana? No era una mala persona, no se lo merecía.
Sasuke frunció el entrecejo, confundido. Aclaró: — Yo no ordené nada.
Naruto comenzó a reír y Sasuke lo tomó como a un loco. Pero la verdad era que detrás de ésa risa el rubio se encontraba muy feliz de oír aquello, lo esclareció de inmediato.
— Ah, ya sabía que tan hijo de puta no eras, de veras. Aún hay esperanza para ti.
Uchiha suspiró cansado. No quería preguntar ahora porque Naruto decía tanta bobería que él no lograba captar del todo; que tan difícil de pillar no era, pero tenía la mente algo atrofiada por la droga, por lo que al inicio no lo hizo. Hubo otra racha sin palabras ni ruidos, exceptuando el respirar del uno y del otro.
— ¿Crees que vuelva a ver a mi hermano? — preguntó finalmente Sasuke, con la cara triste y ojos que reflejaban el mismo sentir. Naruto se encogió de hombros.
— Quién sabe…Pero yo creo que así será, al fin y al cabo me gusta pensar de manera positiva. Algún día, en algún lugar. Sí, yo creo que sí.
Le dio unas palmadas en la espalda y le dedicó una risa muy consoladora, que por muy raro que fuese le llegó a levantar el ánimo al Uchiha. Después Naruto volvió con temas actuales, más (al menos para él) importantes y de interés.
— Ya tenemos todo para atacar a Gato, dime, Sasuke, ¿has pensado lo que te dije respecto a que dejaras las drogas?
— No hay vuelta atrás, ya soy un adicto.
— Adicto mis bolas—replicó cabreado—, eres Sasuke Uchiha, no me vengas con estupideces de "no hay vuelta atrás" que de ti no me la creo.
—Hmph.
—Además—agregó—, le prometí a Sakura que nada malo te pasaría. Te tengo que mantener en buenas condiciones, no me dejes mal parado frente a mi chica, ¿quieres?
Sasuke resopló, algo divertido. Dejó escapar una breve exhalación. Definitivamente Sasuke recordó algo, y tendría que ver con ella. Una mueca afligida y nostálgica se apoderó de él, Naruto podía leerlo muy bien, no le extrañó tener tales habilidades a tales alturas.
— Y, ¿Cómo está ella? ¿Bien?
— Ella está bien, aunque se mudará a Tokio.
— Ya.
— Te extraña mucho.
— Nh.
— No te desea más que bien.
— Lo sé.
— ¿Tú la amas? —se ánimo a cuestionar, con curiosidad pero a la vez temor por la respuesta a su pregunta. Sasuke miraba a los suelos.
— Ella era la única que llenaba, a veces, mi vacía existencia.
— Entonces es un sí.
— No sé.
— Decide, carajo.
— Sólo sé con seguridad que fue la primera mujer que llegue a apreciar y de verdad.
— Bueno, lo tomo como sí de todas maneras.
— Como quieras. Oye.
— ¿Qué?
— Llévame al hospital a desintoxicar. Necesito estar bien para planear.
— Cuenta con ello—sonrió de lado, triunfante.
Naruto lo llevó al hospital, dónde Sasuke estuvo con suero intravenoso por al menos unas tres horas. Claro que el médico y la enfermera dijeron que eso no bastaría para eliminar todo al cien por ciento, pero sería lo suficiente para levantarlo y reanimarlo. En tales casos, aconsejaron que Sasuke fuera internado en alguna institución especial para el control de drogas, a lo que el Uchiha no respondió nada y Naruto colocó gesto solvente. Por otro lado, Karin y los otros miembros se encargaron del resto, los cuerpos y los planes que estaban por terminar. Al parecer dentro de media semana atacarían a Gato en su propia casa. Así quedo todo una vez Sasuke agregó los detalles finales:
Sería quince minutos antes de la media noche, cuando se hacía cambio de seguridad y cuando las alarmas se desconectaban para el pase de camiones y personal a la mansión. Dónde Gato yacía normalmente en su oficina, haciendo trabajo, comiendo, drogándose o cogiendo con alguna puta en turno. Sería sencillo, se harían pasar por los camioneros y por servidumbre (tendrían que amenazar a algunos a punta de pistola para que le cedieran el uniforme y llaves); tendrían exactamente quince minutos para asesinarlo y después echarse a la fuga, antes de que las docenas de guardaespaldas y yakuza del clan se percataran y además, antes de que llegara la policía, ambulancias y otros. Con los planos de la casa, nada podría salir mal. Habían cuidado meticulosamente los detalles, a su parecer.
Horas antes del ataque, Naruto fue a ver a Jiraiya, (al cual no había visto ya muy seguido) quería hablar con él y pedirle algunos consejos; pero ya no pudo alcanzarlo, pues al parecer el ya había marchado sin que él se percatará; así, sólo desapareció y nada más que una sencilla nota junto con un libro le dejó sobre su futon distendido. Primero leyó la carta:
"Muchacho, perdón por no despedirme apropiadamente, algo de urgencia me ha surgido en paraderos muy, muy lejanos; que conociéndote no sería prudente decirte. Tu madre llegará en el transcurso de esta o la otra semana, por cierto. No soy bueno en esto de los "adiós", ni verbal ni por escrito (Y eso que escribo novelas, vaya ironía). Pero, más que un adiós, espero sea un "hasta luego". Me agradó conocer al hijo de Kushina Uzumaki. Eres y serás un gran hombre, muchacho. Sigues siendo idiota, pero eso se puede curar siempre y cuando pongas más atención y dejes de ser tan testarudo. Suerte con todo…Y cuando digo todo, es todo.
Atte.: Jiraiya.
P.D: Te dejo una copia de mi primera novela, aquella cuyo protagonista está inspirado tu nombre. Me debes diez mil yenes por él. Algún día vendré a cobrártelos. Mientras tanto, disfruta de la lectura."
—Ése viejo ermitaño— sonrió de lado para guardar la nota dentro del libro. Libro, que planeaba leer una vez regresará de la misión.
O0O0O
Después de haber suplantado al camionero de ésa noche y Sasuke al copiloto, y otros miembros más como seguridad y de servidumbre, en pequeñitos grupos para disimular; Naruto condujo hasta la entrada de la mansión con una carga completa de marihuana, opio y cocaína.
— ¿Y Chinihiro? — preguntó el guardia de la entrada, mirando con curiosidad por el interior del vehículo—, ¿eres nuevo?
—Chinihiro enfermó, soy su reemplazo—respondió Naruto con una sonrisa confiada. Lozano y con energía fue la facha suficiente para despistar y ablandar al hombre.
—Ah, ya veo, pobre. Ojalá mejore. Bien, solamente la identificación.
Naruto la cedió y no hubo problema hasta allí. Pasaron con gran alivio, pues a pesar de mostrar caras tranquilas y hasta aburridas, en el interior estaban que ardían de emoción y temor. En especial Sasuke, cuya sangre hervía por rebanar el cráneo de Gato.
Una vez entrando y descargando la mercancía al interior de la casa, Naruto y Sasuke fueron encubiertos y sustituidos por otros miembros infiltrados en la casa, cambiando puestos. Se escabulleron al segundo piso y del segundo al tercero, donde recorrieron los grandes pasillos y se dirigieron directamente a la puerta de la oficina de Gato. Cada uno se colocó a los laterales, se dirigieron miradas de aprobación y entraron derribando la puerta.
Sentado, detrás de un gran escritorio de caoba negra, estaba un pequeño señor, de traje negro y gafas negras, contando yenes y apilándolos enfrente de él. Su cara fue de estupefacción al ver a dos jóvenes entrar con armas a su bien resguardada oficina.
— ¡Pero qué demonios…! ¡¿Quién mierda son ustedes?!
Naruto ya estaba a punto de disparar, tenía las intenciones de acabar con aquello rápido, pues sabía que sería cuestión de tiempo antes de que alguien se diera cuenta y llamara a la policía; pero Sasuke le detuvo bajándole el arma con la mano. Sin quitar vista de su objetivo, Sasuke se acercó cual pantera, sigiloso, de paso pausado y elegante; con ojos profundos y oscuros en todo sentido, llenos de odio que incluso hicieron erizar los vellos a Gato.
—Mira hijo de la gran puta, no sé quien seas, pero se arrepentirán de haber entrado a mí casa—advirtió Gato, queriendo mantener autoridad y dignidad.
Sasuke sacó una Katana y la apuntó directo al cuello del hombre, hizo presión con la punta en su yugular, sin penetrar la carne pero haciendo un molesto y doloroso contacto.
—Tú sabes quién soy…—musitó— Mira bien, ¡Mira bien estos ojos! Porque será lo último que verás, y quiero transmitirte todo por medio de ellos.
Gato observó con terror y un frío sudor resbalaba por su frente, tragó con dificultad saliva. Casi jura que aquellos ojos no eran negros, sino rojos, como los del mismísimo demonio.
Sasuke ordenó a Naruto le trajera una bolsa que él había cargado en el camino, sustancialmente especial para aquel momento. Naruto se descolgó la bolsa del hombro y sacó cinco katanas más, junto con un trapo. Sasuke ordenó a Gato se levantará y se tendiera en el suelo, pero éste se negó. Sin pedírselo una segunda vez, Sasuke tomó al hombre por los cabellos y con fuerza ímproba lo tendió el mismo al piso. Lo golpeó al menos una docena de veces antes de dejar al sujeto hecho añicos. El hombre suplicó por piedad, clemencia, sobornó y maldijo, pero nada de lo que salía de su boca llegaban a oídos del Uchiha.
—Por favor, detente… ¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero? ¡Te lo daré! ¡Te haré rico, no, millonario!
Sasuke se puso de cuclillas y mirándole a la cara con semblante obscuro, siseó con desprecio.
—Lo único que quiero, es venganza…Mi nombre es Sasuke Uchiha—los ojos de Gato se hicieron grandes, quedó pálido y sin habla—. Veo por tu mirada que sabes bien quién soy. ¿Recuerdas a Itachi Uchiha?
— ¡No sé quien mierda eres tú o ese Itachi del que hablas! — replicó con pavor— ¡Yo no sé nada, no tengo nada que ver!
—Yo sé que sí lo sabes. Y una vez que comience me dirás todo, y hasta que no lo admitas no me detendré.
Sasuke tomó una katana y la clavó en la palma derecha de Gato. Éste dio un grito gutural que se ahogó por el trapo que le habían metido en la boca. Naruto tuvo que mirar a otro lado, con el ceño fruncido y nada complacido por lo que Sasuke hacía.
— ¿Ahora lo admitirás? — interpeló el Uchiha, ladeando la cabeza con seriedad. Gato negaba con la cabeza, pero no porque no quisiera hablar, sino como señal de que no quería otro sable atravesándole— ¿Aún no? Bien.
Cogió la segunda katana y fue por la mano izquierda, pero Gato siguió sin querer confesar nada, a pesar de la tortura y de ya estar llorando.
—Sigues renuente.
Sasuke bajó los pantalones del señor y dejó al descubierto sus genitales, agarró la tercera katana y haciendo el gesto claro de querer rebanarle el orgullo a Gato, este lloró y pataleó.
—Ahora, ¿si hablarás?
Gato asintió. Sasuke le quitó el trapo.
—Si…Yo mandé a asesinar a tu hermano, lo hice…Perdón, discúlpame, pero por favor, detente…haré lo que sea, te lo compensaré. Por favor, joven hombre…
Sasuke miró la katana y pasó un dedo sobre el dorso del sable. Una pequeñísima sonrisa, triste apareció en sus labios. Volvió a colocar el trapo en la boca de Gato.
—Es una lástima que las disculpas ni el dinero traigan a los muertos a la vida—dijo finalmente—. En verdad una lástima.
Y dicho esto, Sasuke clavó la tercera directo a los genitales de Gato. Después en los pies y finalmente en la cara.
La sangre se confundía en la alfombra color vino. Naruto hizo gesto de asco y disgusto cuando se acercó a ver el cuerpo de Gato. Negó con la cabeza.
—Sasuke, vámonos ya…Pronto vendrá la policía.
El aludido estaba contemplando el cuerpo de Gato, sin expresión aparente, era como ver alguna estatuilla, una que admiraba lo que yacía bajo sus pies.
En aquellos instantes, Karin llegó y avisó lo que temía Naruto. La policía estaba en camino. Sus hombres estaban enfrentándose a los de Gato y el tiroteo ya había dado inicio desde hacía dos minutos atrás. La pelirroja se percató del cuerpo de Gato, se acercó y luego pateó el cadáver.
—Eso es por mi padre, hijo de puta—escupió con saña.
Ninguno de los hombres la reprendió por su comportamiento, aunque Naruto lo hubiera hecho si Karin hubiera continuado; pero dado que eso no sucedió, se abstuvo y en vez de eso, los tres salieron corriendo a la salida más próxima.
Naruto se sorprendió cuando llegaron al segundo piso, la casa ya era un caos, había muertos ya sea en las esquinas o en medio de los pasillos. Los tres jóvenes sujetaban sus respectivas pistolas e iban con cuidado de no ser sorprendidos por el frente o la retaguardia. En el proceso tuvieron al menos tres enfrentamientos donde ninguno salió herido y solamente el adversario era las que tenía de perder. Las cosas se complicaron ya en la planta baja, donde habían sido rodeados. No estaban solos, todavía quedaban varios del clan Uchiha en pie. Refugiados tras los muebles de la enorme cocina, Naruto admiró la puerta trasera y fue que miró en ella una oportunidad para escapar; el tiempo no esperaba a nadie, y muy a lo lejos ya se oían las sirenas de las patrullas, de los bomberos y seguramente de las ambulancias. Naruto maldijo. No, no espera a nadie, se repitió. Si todos se quedaban allí a pelear, era seguro que a todos los iban a atrapar o asesinar. Se le meditó muy bien para la decisión que a continuación tomó:—Sasuke, toma a Karin y sácala de aquí. Huyan, les daré el tiempo suficiente.
—No te quieras hacer el héroe ahora, Naruto…—recriminó Karin a su lado—.No te vamos a abandonar.
El rubio la encaró cabreado y Sasuke solamente se delimitó a observar y analizar.
—Mierda, entiende…Si nos quedamos todos aquí a todos nos van a atrapar, o peor, matar. Lo hago porque quiero proteger a mi familia…—recalcó dando a entender que no sólo se refería a ella, sino también a Sasuke, el cual no dijo nada ni expresó nada, aún después de que sí había entendido lo que Naruto dijo—. Y no voy a permitir que algo les pase, si me metí a esto fue justamente con este objetivo y ningún otro. Además, a mí no me asesinarán ni cogerán con facilidad, de veras. A esos cabrones no se las pondré fácil…Sasuke, tu entiendes, coge a Karin y vete.
El Uchiha guardó silencio por breves segundos antes de tomarle la palabra al Uzumaki.
—Bien.
Tomó a la mujer por la muñeca y ésta se zafó de inmediato, a lo que Sasuke la volvió a coger de los brazos e intentó llevársela por la fuerza.
— ¡Oye, no! Sasuke, idiota…—chillaba Karin queriendo, de alguna manera, agarrar a Naruto del antebrazo y no dejarlo. En otra situación, la pelirroja hubiera estado más que extasiada por el contacto de Sasuke. Pero ahora no, ahora solamente pensaba en su primo— ¡Suéltame, no dejaré a Naruto solo!
El Uchiha la miró directamente a los ojos y Karin se perdió en ellos, porque había algo en aquellos oscuros ojos que no logró comprender y eso le intimidó y al mismo tiempo le alarmó mucho. Sasuke hizo desmayar a la joven con un movimiento, la pelirroja cayó en sus brazos, inconsciente.
—Está bien, solamente así se irá—dijo el Uzumaki mirando como Sasuke la colocaba cual costal de papas sobre su hombro y espalda—…Cuídala bien.
Sasuke asintió. Los otros se debatían a balazos con los hombres de Gato, y menos de la mitad de los que quedaban acompañaron a Sasuke. Los otros (que tampoco eran muchos), se quedaron con Naruto, por órdenes del mismo Uchiha. Se inhalaba la pólvora y la visión era nublada. Sasuke dirigió un último vistazo al rubio, antes de partir con Karin por la puerta trasera y antes de que Naruto saliera de su escondite y ser la distracción para su escape.
—Naruto, ten cuidado—mencionó el Uchiha. Naruto mostró una sonrisa compungida.
—Yo los alcanzo luego…
—Por cierto…—dijo antes de ponerse en pie y dándole la espalda a Naruto—Puede que haya perdido un hermano, pero al parecer, la vida me ha dado otro.
Naruto no pudo ver qué cara puso Sasuke cuando dijo aquello. Pero ésas palabras quedarían grabadas en su memoria hasta que fuera su último día con vida. Sonrió tenuemente.
—Un hermano, ¿uh? Eso no está nada mal. —Dijo, para luego salir de su refugio con arma en mano y paso temerario.
O0O0O
Como era de esperarse, la policía llegó y justo a tiempo, antes de que una bala le atravesara directamente al corazón. Suerte, destino, quien sabe; pero el Uzumaki ya estaba fuera de combate para cuando le arrestaron. De los hombres de Gato no quedó ninguno, o murieron o huyeron; y de los Uchiha, solamente él y otros cuatro sujetos con vida, los demás yacían tendidos por los suelos o paredes, estaba más que decir que muertos. Al menos Karin y Sasuke huyeron y era todo lo que al Uzumaki por ahora le interesaba.
"Mi madre me va a poner una buena reñida" caviló optimista al entrar a la patrulla esposado. "Sí, seguro y está vez me deja medio muerto…No sé si temerle más a la cárcel o a mi madre…Mi madre."
Tal como supuso, Kushina le puso la reñida de su vida. Y ésta vez no pudo hacer nada para que su hijo no fuera a prisión; al menos Kushina pudo reducir su condena de cinco años a solamente tres. Lo cual le agradeció infinitamente, incluso después de su muerte. Como dolió aquella noticia, y jamás en su vida había llorado tanto. Bee fue quien se lo dijo, fue de visita y se extrañó no fuera su madre. Pero ya se lo olía desde que miró a Bee detrás del vitral de cristal.
"Naruto…Chico, no sé cómo decirte esto, pero tu madre ha fallecido…Fue un accidente de auto…"
Por todo un año se lamentó su perdida, y el no poder haber estado con ella en sus últimos días con vida, ni si quiera poder asistido a su funeral. Pero eran cosas en las que sabía no podría hacer nada, así que solamente lo aceptó. Karin la iba a ver igualmente, le dio la noticia de que los Uchiha habían huido a Tokio; lo cual fue lo más prudente, no le dolió ni vio mal el hecho de que Sasuke se fuera así como así y no le ayudará a salir de prisión o cosas por el estilo. De hecho ya se lo veía venir. Pero si le escribió un par de veces y supo que el también estaba recluido en un lugar especial para tratar su adicción a las drogas.
"¿Así que ambos estamos encerrados, eh?"
Extrañamente fue la manera en que Sasuke le hizo saber que estaba agradecido con él y que aunque no pudiera hacer nada para liberarlo de la cárcel, al menos compartiría la condena. Y así, los tres años pasaron y por medio de Bee y Karin se iba enterando de todo lo que pasaba en el mundo exterior, con su clan y con otros clanes. Hizo buenos amigos estando de recluso, reos y policías por igual…También una que otra reñida con los mismos, pero al final las cosas resultaban bien. La comida era un asco y su celda muy pequeña y su principal pasa tiempo era hacer ejercicio, como a la mayoría. La prisión no fue tan mala como él se imaginaba, si fue en ocasiones un infierno, pero el ya había vivido peores y estaba seguro viviría incluso más y más difíciles aún, si se podía. Ahora, a un año de salir, pensaba en su futuro y que sin más tendría que ser el jefe de un clan. Administrar, ver por su gente, los nuevos y viejos miembros; los negocios, política todo eso que Jiraiya le mostró, le enseñó, lo tendría que poner en práctica. Naruto se limpió una muela con el meñique y una sonrisa bellaca se pintó en su rostro.
Un año después de prisión.
Una lámpara de papel llevaba en la mano, vestía un yukata y una máscara. Fue al sitio donde se hallaba menos gente; más arriba, más al norte que el resto de las personas que se juntaba más debajo de la pequeña empinada. A su lado caminaba Killer Bee, el único de su clan que se percató que este se alejó en silencio.
— ¿Por qué hasta acá? —preguntó el piel morena.
— Porque mamá es especial y quiero que nuestra despedida sea más íntima. La lámpara que compré fue la más grande y espero que ilumine muy bien su camino de vuelta a casa.
Naruto ya tenía la lámpara de papel encendida; era preciosa y como dijo, bastante grande, la titilante luz oscilaba en apagarse y a la vez encenderse con más ímpetu. El rubio miró con nostalgia y colocó el objeto en la superficie del agua. Antes de dejarlo ir, Bee volvió a inquirir.
— ¿La extrañas?
— No ha pasado día el cual no lo haga. Pero está bien, sostengo la esperanza que la volveré a ver.
— Así será, al final.
Naruto le dio un poco de impulso y la lámpara de papel se comenzó a alejar, llevado por una suave corriente. Una pequeña luz en la oscuridad del bosque, a través de los árboles, una luz que se fue haciendo más grande con ayuda de las luces de las estrellas y más abajo, era el espectáculo mismo de cientos y miles de luces más…preciosas y cálidas, representando a todos aquellos que ya habían dejado este mundo atrás.
Ambos hombres admiraron. Luego Bee, sin quitar la vista del frente, dijo:
— ¿Y cómo se siente, jefe? ¿Qué haremos ahora? Le he reclutado nueva gente.
— Jefe…— repitió Naruto, casi suspirando—. No me será difícil acostumbrarme a ése título. Aunque, tú puedes seguir llamándome como siempre, es raro si me hablas con tanto respeto.
— También es raro para mí, chico.
— Has juntado muy buenos miembros en mi ausencia, ésos chicos, Karui y Omoi por ejemplo, no podría esperar menos.
Naruto quedó callado y Bee sintió curiosidad por su repentino silencio y su mirada ausente.
— ¿En qué piensa?
— Sólo en viejos amigos.
— ¿Sasuke?
— Y Sakura.
—Ya, tú la amabas, ¿cierto?
—La amo, sí. Hoy recibí una carta de ella, me ha dicho que ha vuelto a reencontrarse con Sasuke y que llevaban un par de mese saliendo juntos.
— ¿Te duele?
—No realmente. La verdad es que sólo quiero su felicidad de ambos, juntos o individualmente, no importa.
—Quizá Sakura no era la chica con la cual debías estar. Probablemente la mujer con la que compartas tu hilo rojo del destino* siga allá afuera, inclusive podría estar allá abajo, en medio de toda esa gente.
Ahora si que el Uzumaki suspiró.
—Quien sabe. Pero eso por ahora me trae sin cuidado. Ahora tengo otras prioridades y responsabilidades que atender. Ese clan Hyūga, por ejemplo, ha estado muy ostentoso y entrometido, últimamente—expresó con burla. Se colocó su gabardina encima de su yukata. Y con los mismos aires confiados, dijo: — A fin de cuentas, soy un yakuza.
Abajo, donde toda la gente se conglomeró para dejar ir sus lámparas, Hinata encendía la suya, con cuidado y delicadeza, en memoria de (igualmente) su fallecida madre. No supo porqué, que fue exactamente ése impulso de mirar hacia arriba y advertir una enorme lámpara que solitaria se acercaba y juntaba con las otras. Sonrió conmovida por el tamaño y la venida de la misma, y por mero instinto quiso que la suya se uniera aquella. Esperó el momento preciso, la empujó para que su luz se posicionara a lado de la otra. Era un contraste aquella lámpara con la suya, aquella ajena era grande y muy brillante, la suya pequeña y más oscilante, pero inclusive así, Hinata pensó que amabas se veían muy hermosas juntas. Su madre iría en compañía con el ser querido de alguien más y a juzgar por el tamaño y la intensidad de la otra, seguramente era alguien muy querido y grandioso. Admiró como juntas se alejaban, guiadas por la corriente y perdiéndose entre las otras luces.
O0O0O0
Abrió los ojos lentamente. Un foco blanco cegó su vista, lo primero que percibió con el oído fue el "bib" constante de una máquina que a su vez le hizo recobrar poco a poco la conciencia. Después de la blanca luz, le siguió un cuarto blanco inmaculado. Sentía frío el lugar, y sentía como si hubiera despertado de un largo, muy largo sueño, el cual no recordaba, pero que sin importar aquel detalle le provocó una oleada de sentimientos, buenos y malos por igual.
Cayó en cuenta de que su mano derecha estaba cálida y sentía el contacto de otra piel, ajena a la de él, suave y tibia. Giró poco a poco el cuello para toparse con Hinata. Musitó su nombre pero la joven no respondió; yacía dormida, con el rostro y parte del pecho reposando en la cama donde él estaba. Uno de sus brazos estaba extendido y su mano sostenía la suya.
Naruto recordó todo lo que sucedió, del cómo llegó allí. El edificio, los dos hombres, el perro, Hinata cubriéndole con su cuerpo, defendiéndolo de no ser penetrado por una bala y la desesperación que le inundó al no poder hacer nada. Hinata, volvió a decir, ésta vez con tono agradecido pues creía ya nunca más la volvería a ver, y un enorme regocijo le inundó el alma al ser la primera persona a la que viera cuando despertara. Apretó con cuidado y cariño la mano de la chica, le acarició el dorso de los dedos con su pulgar y nuevamente cerró los ojos, feliz de que tanto ella como él se hallaran bien. Y feliz, por el simple hecho de estar con ella.
.
Geta*: Calzado tradicional japonés. Consta de una tabla principal (dai) y dos «dientes» (ha) que soportan todo el peso. Suelen estar construidas en madera y su agarre tiene la típica forma de chancleta. Se dice que las chancletas están inspiradas originalmente en las geta japonesas.
Toro nagashi*: Consiste en hacer barcos de papel, con una vela dentro, que es encendida justo antes de ponerlos a flote sobre la corriente de un río, que se lo lleva lentamente, simbolizando una guía que ayuda a los espíritus a volver al otro mundo, aunque puede celebrarse también en otros momentos del año, por ejemplo, para conmemorar las víctimas de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki.
Hilo rojo del destino*: Es una creencia tradicional en Asia Oriental, presente en la mitología china y en la japonesa, entre otras. Cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.
