Aclaraciones & advertencias (este capítulo): No sé, las mismas cosas que vengo repitiendo. Capítulo de 13,000 palabras, aprox.
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.:Capítulo 15:.
Miedo & Confusión
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Horas después del incidente en el edificio:
Esperaba sentada. Su brazo vendado y atado a un cabestrillo. Ida, con los ojos clavados a ningún sitio. Los recuerdos nítidos se volvían a recrear en su mente; disparando, ese destello perecedero y luminoso, un hombre caído, acompañado de unas insignificantes gotas de sangre salpicar el piso y las paredes. Las mandíbulas y caninos de un perro arremeter contra ella, con brusquedad, escuchando los gruñidos con fuerza en sus oídos. Otro disparo, otro caído. Pobre animal, que yacía inerte delante de sus pies.
Ni siquiera se percató cuando los muchachos llegaron, ni cuando Tenten le habló, o cuando todos, desesperados, preguntaban por Naruto y lo que había ocurrido. Tampoco notó cuando miembros del clan Uchiha también hacían presencia; que Sasuke y Sakura habían llegado, aunque de diferentes formas de expresar, ambos se veían preocupados, intranquilos, pensativos…
Les contó lo ocurrido, del como habían parado a aquel edifico abandonado; de los dos hombres, de un perro enorme y blanco; de las heridas de Naruto...De ella disparándole a esas personas para poder salvarlo. Omitió la parte donde su primo había interferido, con ello salvándole la vida a ella y a Naruto; suponía que así era mejor, por ahora.
— ¿Y el jefe, entonces cómo está él? — preguntó un muy intranquilo Rock Lee.
— Lo han logrado estabilizar— respondió Sasuke—. Lo están preparando para operar y sacar las balas de su cuerpo.
— ¿Operarlo? — Repitió Karui— ¿Y eso cuando será, cuánto tardara?
— No lo sabemos— contestó ahora Sakura—. Pero quien estará a cargo de esta operación será la doctora Tsunade Senju.
— ¿Y quién es esa? — inquirió Omoi perspicaz.
— Una de las mejores cirujanas del estado— replicó nuevamente Sakura.
— ¿Y usted cómo sabe eso? — dijo Karui no confiando de antemano en la mujer.
— Yo pedí por ella—intervino Sasuke—. Ten por seguro que ella es la mejor, y si ella no puede salvar a Naruto, nadie lo hará.
— Vaya…Muchas gracias, se nota cuanto aprecio le tiene a nuestro jefe— fue Tenten quien habló por todos los miembros del clan Uzumaki presente.
— Le debo mucho— contestó Sasuke finalmente. La mueca de nostalgia y culpabilidad apareció en su rostro.
— Aún así, todavía faltan cosas a resolver; como quiénes eran esos sujetos que intentaron matarlos y cuáles eran sus motivos— recordó Lee a los presentes en general.
— Eso déjenlos a nosotros. — Sasuke dijo otra vez—, somos buenos investigando.
Los Uzumaki no estuvieron del todo de acuerdo con dejarles ése trabajo solamente a los Uchiha, sus caras perspicaces y no seguras los delataban. Aún así, su inconformidad la hicieron notar con palabras.
— Si gustan, de cualquier forma iniciaremos otra investigación por nuestra cuenta, de esa forma será más sencillo unir las piezas del rompecabezas— sugirió Lee. Y para ahorrarse de más problemas ambos clanes estuvieron de acuerdo.
Luego de ello cada quien se fue a hablar de sus propios asuntos y Sasuke y Sakura quedaron solos en el pasillo. La mujer se veía decaída, y preocupada sería poco decir que se hallaba.
— Naruto…— musitó con pesar. Su esposo le posó una mano en su hombro.
—Estará bien, se salvará…— intentó consolar sin dejar su rígida forma de expresarse—. Ese sujeto nunca se rinde.
Y sabía que era cierto, Naruto Uzumaki jamás se rendía. Nunca.
Sexta semana:
Daba un duro inicio. Con Naruto en el hospital, Hinata iba a diario a ese lugar, a pesar de que no pudiera verlo, debido a que sus hombres, su clan y amigos tenían cierta prioridad ante ella. No importaba, se conformaba; por lo que, allí estaba, sentada en la sala de espera, aguardando por noticias…Buenas noticias.
Después de la operación, la cual fue todo un éxito gracias en gran parte porque quien operó fue toda una profesional en su labor. Ya se veían a los chicos, a Tenten, Lee, Omoi y Karui, incluso al mismo Sasuke y Sakura, dándole las gracias a aquella mujer rubia, de aspecto lozano y austero. Y, por supuesto, Hinata también le quedó muy agradecida por salvarle la vida a alguien tan preciado para ella. Por desgracia, Naruto había entrado en un coma, del cual no se sabría hasta cuando despertaría.
— Hinata, tenemos que irnos. Ya es tarde, mañana tienes que trabajar — le decía Tenten con suave voz, despertando a la dormitada chica.
Su rendimiento se deterioro notablemente. No sólo por traer aquella cosa en su brazo, su estado de ánimo era pésimo. Se notaba cansada, decaída, triste; y todo aquello, se veía reflejado en sus trabajos, en sus clases de Krav (que por obvios motivos, no encontraba la suficiente fuerza para hacer las cosas bien).
Aún no lograba olvidar aquellos traumas. Mató, quitó la vida; pesadillas le atormentaban, le carcomían la conciencia. Y, pareciera que todo estuviera a cada segundo recordándole ese día. Pudo ser coincidencia, el destino o quizás su cruel karma, porque, el mismo día que le dispararon a Naruto, fue el día en que un hombre, en Akibahara, se volvió loco y asesinó e hirió a más de diez personas.
"Esto es una tragedia, ¿Lo sabías? La masacre que ocurrió en Akibahara el domingo. El atacante era un hombre de veinticinco años, apuñaló a dieciocho personas" murmuraba Marumi a sus dos compañeras, Reiko y Hinata. "Lo sé, lo sé, no dejan de pasarlo en las noticias, es todo un fenómeno, ¿Qué me cuentas, Marumi?, todo Japón sabe sobre esa masacre, hay un montón de flores en la avenida donde ocurrió, ¿Cómo no saberlo?" respondió la mujer, al parecer hastiada del asunto. "Es que, quería sacar el tema a flote y saber su opinión". Reiko bufó "¿Mí opinión? ¡Pues que miedo! La gente que mata así no son más que monstruos". Lo había dicho de manera tan despectiva. Hinata se encogió, un temblor de labios se presentó.
¿Monstruos?
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La muerte, últimamente le hacía buena compañía, el tema rondaba por sus alrededores. Incluso en su otro trabajo, también le acosaba sin tregua.
"¿Te enteraste?" Le inquirió un compañero de trabajo. "¿D-De qué?, ¿lo de la masacre de Akibahara?" replicó sosegada. "No, de eso no…Del hombre que solía frecuentar el café; ese hombre solitario al que los gatos casi no se acercaban" "Ah, ése… ¿Qué pasa con él?, ahora que lo mencionas, no lo he visto desde que regresé de mi descanso" mencionó Hinata afable, pero la respuesta la sacó de su corta tranquilidad: "¡Estranguló a un gato!" exclamó todavía con ese afán sorprendido. "¿Q-Qué has dicho?" el chico asintió. "Sí, fue el domingo, justo el día de la masacre en Akibahara. ¿Qué coincidencia, no? El hombre vino aquí por la mañana, todo parecía normal, pero luego, escuchamos el fuerte quejido de un gato, cuando fuimos a ver, el sujeto lo estaba ahogando. Tuvimos entre tres que calmarlo y sacarlo de aquí" explicaba el muchacho, con aires serios. Un mareo peculiar hizo presencia en la mujer. "Pero… ¿Por qué lo hizo? ¿Qué sucedió con él? ¿Y el gato?" Su compañero negó con la cabeza. "Mató al pobre animalito. Llamamos a la policía y se lo han llevado, aunque, el señor se veía bastante ido y ciertamente bastante lastimero, al final me dio pena. Creímos que el tema quedó zanjado allí…Pero luego, ayer en el periódico…Mira" Sacó el papel que al parecer tenía en la mano. Leyó en voz alta:
"Otro suicido; un hombre salto a las vías del metro, en la estación Chiyoda"
Una pequeña fotografía en blanco y negro de unos policías, paramédicos y bomberos estando en las vías de la estación; se lograba distinguir el cuerpo inerte de alguna persona en una camilla cubierta por un manto blanco.
"Es él, es su nombre, ¿Lo ves?" Señaló con el dedo. Hinata seguía incrédula. "No puede ser…Pero, ¿Por qué lo habrá hecho? No se veía fuera un mal hombre" aseguraba la chica, llevándose unos finos dedos hasta su boca. Su compañero se encogió de hombros. "Quién sabe…Pero fue monstruoso, realmente inhumano"
¿Monstruoso?
¿Inhumano?
O0O0O
— Ya investigamos, los hombres eran Shino Aburame y Kiba Inuzuka— apuntó Omoi, tirando un par de documentos sobre la mesa. Karui estaba a sus espaldas, cruzada de brazos; los demás, Lee, Tenten y Hinata permanecían en los alrededores del cuarto, se acercaron para ojear mejor aquellos papeles—. Este último es ex policía, fue despedido debido a que estaba lidiado con la mafia, traficando con drogas y ser en pocas palabras un policía corrupto. Se dedicaba a hacer trabajos bajos como asesinar personas que se le eran encomendados, junto a este otro sujeto, ese tal Shino — colocó su dedo índice sobre la fotografía de la persona. Tenten cogió la imagen y la levantó para divisarla. Hinata podía verla igualmente estando detrás de la mujer. Ladeó la cabeza; ver esas caras, de nuevo, no la ponía en las mejores circunstancias.
— ¿Qué hay con él? — preguntó Lee. Omoi se sacó la paleta de la boca.
— De Shino no se sabe mucho, salvó que estaba junto a este sujeto y además trabajaba de vez en cuando en una línea de transportes; tenía, al parecer, una esposa e hijo— esto último, provocó una punzada fría y agonizante en el pecho de la Hyūga, Tenten fue incapaz de no notarlo teniéndola tan cerca. Omoi se rascó la cabeza, se volvió a ingerir el caramelo—; aunque, después de esto, todavía no damos quien les encomendó el trabajo de asesinar al jefe, tenemos sospechosos, pero necesitaremos otro poco de tiempo para llegar al fondo de esto.
— Por cierto, ¿Alguien ya le dijo a Karin lo que ocurrió? — rememoró Lee a sus camaradas.
— Todavía no— contestó Karui—. Pero, sugiero que esperemos un poco antes de hacerlo. Sí lo hacemos ahora, de nada serviría, sólo la podríamos estérica y vendría directo a Tokio dejando el negocio de allá a un lado.
— Eso es verdad…Pero, es su primo al fin y al cabo, ¿Qué le diremos cuando llamé? — reanudó el mismo muchacho.
— Lo mantendremos oculto un par de semanas más, de ser necesario. Porque estoy seguro que el jefe despertara en cualquier momento— afirmó Omoi, cogiendo de nueva cuenta los documentos.
— Es más obvio que fue Hiashi quién lo mando a matar, es lógico, ¿no? — agregó Lee, una vez pasado un breve silencio. Todos callaron, unos dieron un suspiro. Hinata se mordió la lengua. Ella lo sabía, pero no podía decir nada, delataría a su primo y no podía hacerlo después de que les salvará el cuello.
— Sí, es lo más obvio, pero no nos cuesta nada asegurarnos. Así nos dará otra buena razón para destazarle el cuello al hijo de puta de Hiashi— repuso Omoi, encogiéndose de hombros—. Yo les diré si sabemos más respecto al tema.
— Y… ¿Esta información también se la darás a los Uchiha? — cuestionó Tenten.
— Sólo a Sasuke, el lo pidió y está contribuyendo con esto— contestó el moreno.
— Ya veo…Bueno, entonces no hay más— dijo la castaña para luego ponerse de pie. Todos se retiraron, dejando solos a Karui y Omoi.
La pelirroja se acercó al moreno, y casi susurrándole al oído, había dicho:
— ¿Por qué no les dijiste que estamos investigando también a Neji Hyūga?
Omoi parecía indiferente; encaró a la chica, clavándole una mirada más seria.
— Porque eso ya es más una venganza personal, ese hombre y este otro— el muchacho sacó otra hoja de papel, con otra fotografía, casi restregándole aquello en la cara. La pelirroja lo tomó, contuvo un gran aliento.
— ¿Lo encontraste?
Omoi asintió.
— Sí. Zabuza Momochi.
O0O0O
Le tenía la mirada fija a ese cuerpo recostado sobre la camilla. Pálido, conectado a varias máquinas; el suero en su vena, siendo que el líquido se introducía gota a gota dentro de su organismo, esas gazas, esa bata azul…Los labios un tanto secos y partidos; siendo cubiertos por una mascarilla de oxígeno, un apenas perceptible respirar; los cabellos rubios, ahora opacos y un tanto sucios. Sasuke tomó una silla y se sentó a su lado.
— Imbécil…— masculló después de un rato—, anda, hazme enojar y despiértate.
Por supuesto, no hubo respuesta, Naruto seguía dormido. A pesar de continuar en coma, mostraba una expresión realmente serena. Raro, a los ojos de Sasuke. El moreno cruzó las manos, entrelazando sus dedos, colocándoselos frente a su boca y nariz; las subió después a su frente.
— Oye…— le habló, viéndole de reojo—, ¿Todavía recuerdas lo que te dije esa vez? Que la vida me había dado un nuevo hermano…Naruto, tienes que despertar, no me jodas de ésta manera, ya he perdido a Itachi y no estoy dispuesto a pasar por el mismo dolor otra vez, así que, abre tus estúpidos ojos…
Pero de nuevo no hubo respuesta y Sasuke suspiró y cerró los puños con fuerza. Antes de que perdiera toda ilusión, Sakura entró a la habitación extendiéndole un celular.
— Sasuke, es Suigetsu, dice es urgente.
El hombre no tardó en reaccionar y cogerlo. Salió de la habitación dejando a Sakura y Naruto solos. Una vez en el pasillo atendió la llamada con más tranquilidad:
"¿Qué sucede?"
"Es Juugo, está muerto"
"¿Qué? ¿Cómo paso?"
"Fui está mañana a verlo a su habitación, iba a preguntarle respecto al número que me dio ese día que atacaron a Naruto Uzumaki, como me dijiste Izuna y tú que hiciera…Y por bebidas…Pero al entrar el estaba tendido en su silla…Muerto. Creo que fue una sobredosis, hay jeringas y mucha heroína"
"¿Pero de dónde diablos la habrá conseguido?"
"No lo sé…Pero le juro no es nuestra mercancía"
"Eso no importa…"
"Y, entonces, ¿Ahora qué hacemos?"
"…Llama a la funeraria, yo iré enseguida"
"Muy bien."
Terminada la llamada fue de nueva cuenta con Sakura, a quien encontró a sentada en su lugar admirando a Naruto con un sentimiento que no supo discernir si era nostalgia, culpabilidad, amor, preocupación o todas a la vez.
— ¿Pasó algo malo? — preguntó la mujer una vez advirtió la presencia de Sasuke de nueva cuenta.
— Juugo murió de una sobredosis… —informó sin rodeos. Obviamente la noticia le causó cierta perplejidad a la joven mujer.
— ¡Pero…De dónde sacó tanta droga!
— No estoy seguro…Pero todo este asunto no me da buena espina. Iré a investigar. Quédate con Naruto, en lo que llegan los de su clan.
— De acuerdo—asintió con aire sumiso y dócil; no tanto por la orden de Sasuke sino por el cansancio de haber estado en vela por un par de noches atendiendo todo lo relacionado con Naruto. Agregó antes de que el Uchiha desapareciera—: Ten cuidado.
No hubo más y partió. Sakura dio un suspiro profundo y siguió al cuidado de su amigo.
O0O0O
Se hallaban sentados todos en el pasillo de espera del hospital. Los cuatro en rueda, conversando entre ellos.
— Chicos, pasó algo curioso—dijo Lee quién se volvía a reintegrar al círculo. Los demás le abrieron espacio y escucharon—, ¿Recuerdan a Juugo?
— ¿Qué con él? — inquirió Omoi, jugando con su paleta en la boca.
— Murió de sobredosis.
Ni se inmutaron, ni reaccionaron, siguieron con las mismas expresiones y actividades. Dicha noticia no pareció ni afectarles ni importarles en absoluto, más porque, al menos la mitad de ellos ni se acordaban quien era ese.
— Oh, qué mal… ¿Algo más? — interpeló Karui con cara cansada.
Lee pareció enfurruñarse.
— Eso no es lo curioso, lo curioso es que me contaron que lo andaban investigando pues se tiene la sospecha que el pudo ser el señuelo para atraer al jefe a aquel edificio— soltó con la esperanza de obtener una reacción diferente en sus compañeros; lo que funcionó, pues todos abrieron los ojos de golpe y dispusieron más de su atención.
— ¿Quién te contó eso? — cuestionó Tenten escéptica.
— Sakura.
— ¿Y quién se lo contó a Sakura? — ahora fue Karui.
— El mismo Sasuke e Izuna Uchiha—esclareció, ahora con la intención de relatar los sucesos más a fondo—. Al parecer Izuna le iba a entregar unos paquetes de "harina" al jefe, por ello lo citó en algún lugar por medio de uno de sus trabajadores; uno de ellos le dio otra dirección…Y los principales sospechosos son Suigetsu y Juugo.
— Suigestu, ¿Por qué no me sorprende? — recalcó Omoi con burla.
— Fue ese cabrón albino, vamos a matarlo— demandó la pelirroja, comprimiendo un puño.
— Aún no— contuvo Tenten reposando su fina mano sobre el hombro de la piel morena—. Todavía no es seguro si es él…Además, está la muerte del tal Juugo, puede que eso tenga cola que le pisen.
— Pero bueno…Al fin y al cabo todavía no descubrimos quién fue la mente maestra que organizo todo en primer lugar— recordó Omoi, llevándose los dedos a la barbilla—, ustedes saben, el responsable de enviar a matar a el jefe.
Hinata dejó de respirar unos segundos. Hasta ahora, sólo se mantenía escuchando. Ella sabía quién fue el que mandó a matar a Naruto, y lo sabía perfectamente, podría decirlo fácilmente y así poder aportar algo sumamente importante a la investigación. El problema erradicaba, en que le preguntarían como sabía tan sustancial acusación; y, por supuesto tendría que mencionar a su primo, primo el cual Karui y Omoi odiaban a muerte; sí ella lo mencionaba, estaba segura que su odio se incrementaría y era lo que menos quería. Después de todo, él les salvó la vida.
— Disculpen, tengo que ir al baño— se excusó la chica.
Parecieron atender a lo dicho por la joven. Ella se levantó y caminó despacio hasta el cuarto destino. Tenten la contempló de espaldas, frunció ligeramente el ceño; preocupada, se dispuso a seguirla.
— Ahora vengo— dijo igualmente la castaña.
— Claro— respondió Lee, para luego continuar hablando— Y cambiando de tema, ¿Quién será está vez el que se quede con el jefe?
— No lo sé…Creo que ya todos pasamos a verlo y cuidarlo— mencionó Omoi dándoles un vistazo a sus compañeros. Respiró agobiado—…Supongo seré yo, otra vez.
— ¡Espera! —Atajó Lee a Omoi. El moreno le levantó una ceja confundido—. Sí que falta alguien…Y alguien importante a quien no le hemos dado mucha atención estos últimos días, y a fin de cuentas fue ella quien salvó a Naruto.
O0O0O
Hinata se mojaba la cara, ocupaba una mano dado que la otra la tenía incapacitada. Suerte que sólo sería por un día más y luego, se desharía de aquel molesto cabestrillo. Admiró su pálida cara en el espejo, las ojeras bajo sus perlados ojos; había adelgazado al menos unos tres kilogramos, seguro.
Otro muerto, un tal Juugo por sobredosis; lo sorprendente a todo esto, era que…Ya no le sorprendía, poco a poco perdía aquella sensibilidad, aquella empatía tan distintiva que tuvo desde que era pequeña. Lo sabía, ese mundo estaba rodeado de muerte, pero jamás imaginó lo duro que sería vivirlo en carne propia; verlo, escucharlo, sentirlo, parparlo, olerlo. Lo más raro a todo eso, era que le resultaba familiar. Le daba mucho miedo. Se cubrió la cara con las manos, respiró paulatinamente.
— ¿Hinata?
La joven se sobresaltó, se quitó rápidamente las palmas del rostro y desvió la mirada a la persona que la llamó. Era Tenten quien la miraba desde la puerta del sanitario, con expresión preocupada.
— ¿Te encuentras bien?
Iba a mentir, por supuesto que lo iba a hacer; de no ser porque una lagrima traicionera se le escapó. Se mordió los labios, negó con la cabeza. Tenten fue hasta ella, la abrazó, le acarició la cabeza, le peinó los cortos cabellos. Hinata sollozaba en silencio, Tenten siseaba con cautela, con el intento de calmar a la chica.
— ¿Por qué lloras?
— Tenten, ¿Me voy a convertir en un monstruo? — cuestionó finalmente aquella duda que le carcomía desde muy dentro. La castaña frunció el entrecejo y separó un poco el cuerpo de Hinata del suyo para verle a la cara.
— ¿Por qué dices eso? ¿Es por esos dos hombres que mataste el otro día?
— Fue sólo uno, y un perro—aclaró y confesó la muchacha. Tenten izó una ceja.
— ¿Y el otro?
— Mi primo Neji lo hizo, el nos salvó la vida, a Naruto y a mí.
Tenten exhaló un pesaroso suspiro, algo así como si sus sospechas fueran confirmadas. De ante mano hubiera preferido fueran solamente meras imaginaciones suyas, dejó que aquella idea cruzara por su mente. Pero ya que la Hyūga confesaba todo, era hora de aclarar las cosas —: Entonces, sí fue tú padre después de todo.
Hinata asintió, volviendo a hundir su cara en el hombro de la mujer. Tenten volvió a acariciarle los cabellos.
— ¿Por qué no lo dijiste antes?
Negó con la cara oculta—. Toda esta semana he tenido mucho miedo, no he sabido que hacer. No he sabido actuar con prudencia—justificaba con un hilo de voz.
— Está bien, calma. ¿A qué le tienes tanto miedo?
Hinata apretó los labios—: A la muerte, al odio, en convertirme en el hombre de Akibahara, en el hombre suicida del café…
Tenten no entendía mucho a lo que se refería exactamente la chica, pero con el hombre de Akibahara se daba una idea bastante vaga y aunque no lo sabía, era la más correcta.
— El hecho de que hayas matado a ese hombre y a ese perro, no te hacen mala persona, Hinata.
— Lo sé—dijo para la sorpresa de la castaña—, ya lo había platicado alguna vez con Omoi… Lo hacía para proteger a Naruto, lo hice para salvarlo a él y a mí.
— ¿Entonces? ¿Por qué tanto drama?
— Es que… Shino, tenía una familia, ¿No es cierto? Dejé a una mujer sin esposo y aun niño sin padre; he matado a un perro, un animal sin culpa, un ser vivo que obedecía a su amo… Siempre se empieza por algo, ¿Y sí yo termino igual? Puede que tuviera una buena razón para haber jalado del gatillo, ¿pero, y si después jalo de él sin tenerlo?
Hinata se expresaba con claridad, con miedo. Tenten interpretaba sus palabras, una a una, escuchaba con atención. Le secó una lágrima con su pulgar y luego habló—: No lo harás. Tú nunca serás un monstruo, ¿sabes por qué? Porque a ti lo que ahora te mueve es sino un sentimiento noble y honesto…Por suerte no es el odio, la venganza, el rencor o algún otro sentimiento negativo. Eso es lo que te diferencia de aquellos hombres, incluso de nosotros.
Fue como si a la Hyuga le cállese un balde de agua, muy helada. Pues abría los ojos a algo que había ignorado y ahora lamentaba sus palabras.
— No…ustedes.
— Sí, no intentes defendernos…— pero Tenten la detuvo con más palabras y sonaba seria y bastante directa—. Gente como nosotros no está muy lejos de ser llamados monstruos. Está bien, somos seres humanos al fin y al cabo. Pero tú, Hinata, yo sé que no eres como nosotros, tu eres de ésas personas que son amables y de corazón bondadoso y sensible…Sí, a veces eres muy llorica, insegura y algo cobarde, pero, personalmente me gustaría hubiera más gente como tú en el mundo.
Aquellas palabras reconfortaron a la Hinata de una extraña y agradable manera. Sonrió compungida y abrazo a Tenten, está le regresó el abrazo estrujándola de igual forma, luego, aún abrazadas la castaña le recordó—: Sabes, ahora que lo pienso, no has visto al jefe… ¡Que injusticia! Si has sido tú quien le ha salvado...Y deja eso, con lo que amas a Naruto, seguro tú más que nadie quiere verlo.
Hinata se separó rápidamente y demás decir que ya estaba roja, negó con la cabeza y Tenten torció los labios, le dio una leve palmada en el hombro.
— Venga, no te hagas la desentendida, eres bastante obvia— aseguró, lo que provocó el desconsuelo de la chica. Y la verdad, a esas alturas era imposible negar lo que era evidente. En el transcurso de la sexta semana lo pensó igualmente mucho y por fin lo había aceptado… ¿Aceptar qué?, que se había enamorado de Naruto Uzumaki.
Tenten sonrió y quiso entrar en confianza a Hinata nuevamente, le dio un consejo—: Sabes, cuando despierte deberías decirle que lo quieres, el jefe es la clase de despistado que si no se lo dices directa y claramente, jamás lo pilla…
Bueno, aceptar sus sentimientos era una cosa, decirlos…Era otra. Y si con arduo trabajo admitió su amor, era por seguro sería toda una odisea confesarlos.
— No, no puedo. No me atrevo— replicó para su sorpresa, con seguridad. Tenten negó con la cabeza.
— Algún día te tendrás que atrever. Es mejor que recibas un rechazo por habérselo dicho, a quedarte con la duda toda la vida del que habría respondido por no haberlo hecho. ¿Qué podrías perder por haberlo al menos intentado? Si lo que temes es la respuesta, ten en cuenta que es Naruto con el que tratas…El jamás sería grosero o sería capaz de herir tus sentimientos inclusive si no te correspondiera. No sé, piénsalo.
Tenten le guiñó el ojo, después se encaminó hacia la puerta dispuesta a reunirse con los otros. Hinata se quedó pensando unos segundos para luego reaccionar y hacerle una última pregunta de inquietud a la castaña.
—T-TenTen ¿V-Vas a decirles lo de mi primo Neji?
— Sí— dijo girándose a verla. Agregó para justificar —: Tenemos qué. No te preocupes por Omoi y Karui, ellos ya han tomado una decisión y digan lo que digan no les hará ceder de opinión. Y no te preocupes si te recriminan, yo abogaré por ti.
Cuando salieron y volvieron con los demás, absolutamente todos miraban a la Hyūga sin ninguna discreción. La chica temió que ya lo supieran todo respecto a su primo Neji y su padre, ¿cómo? ¿Cuándo? ¿A qué hora? Lo desconocía. Pero eso pensó y eso concluyó al tener las miradas de los Uzumaki encima de ella.
— ¿Q-Qué sucede, por qué me miran todos, hice algo malo?
— Nada de eso, tonta— contestó Karui de brazos cruzados—. Es solo que, mientras ustedes dos andaban en el baño, discutíamos a quién le tocaba hacerle compañía al jefe.
— Y, haciendo el recuento ya todos hemos ido al menos una vez a verlo— agregaba Lee con más tacto que Karui—. Todos, menos…
— Menos tú— finalizó Omoi señalándola con su caramelo.
— Ah— interrumpió Tenten antes siquiera dejar ver con claridad la expresión de Hinata ante la notificación—, qué bueno que lo dicen ya se los iba a mencionar yo.
Los miembros se encogieron de hombros restándole importancia, algo como "Sí, bien, que importa, ya le hacemos la propuesta ahora". Tenten entrecerró los ojos e hizo un puchero con la boca; después recordó a Hinata y giró a ver cuál sería su respuesta, aunque de ante mano ya la podía oler.
— ¿Está bien que yo pase a ver a Naruto? — Repitió queriendo asegurarse de que sus oídos no le jugaran una mala pasada—. ¿No les molesta?
— ¿Molestarnos? — reincidió Lee— ¿Y eso por qué?
— Tú le has salvado la vida en gran parte, por lo que es más que justo. Además de que como te gusta…— dijo Omoi de lo más vagante. Hubo una racha de silencio y la atención se posó otra vez en Hinata quien nuevamente estaba más roja que una nariz de payaso. Omoi sacudió la mano —. Ah, ni te preocupes, todo mundo lo sabe.
— Todos menos el mismo Naruto— se burló Lee.
— ¿Y qué tiene de sorprendente eso? — Arguyó Karui con mismo semblante divertido—; bien sabemos que el jefe es un despistado y cateto para esos temas.
— Cierto— apoyó Tenten y prácticamente todos (con excepción de Hinata que se delimitaba a estar roja y callada de vergüenza).
— ¿Sigues aquí? — Interpeló Karui alzando una ceja— Anda, que se acaba el tiempo de las visitas… A menos claro que te quieras quedar a cuidarlo toda una noche.
— No me m-molestaría— confesó sin quererlo realmente y sin ir con "esas" intenciones. Por supuesto recibió más miraditas indecorosas y burlonas.
— Y sabemos que no— le rebatieron todos.
Fue que la chica los dejó en su plática y con cierta inseguridad se dirigió a la habitación donde yacía Naruto. Entró. Allí estaba acostado en la camilla de hospital. Se veía bastante estático, sin color y extrañamente apacible. Hinata se acercó y tomó lugar a un lado suyo. Lo miró, lo admiró mientras aún dormía y una pequeña sonrisa se pintó en sus finos labios. Hinata había sentido por toda una semana un pesar enorme y horrible en su alma y corazón; pero luego de ésa platica con Tenten y ahora viendo a Naruto, todas sus dudas y miedos fueron justificados y sintió la tranquilidad de nuevo inundarla. Por él es que había jalado del gatillo, para protegerlo y salvarle la vida. Y se dijo a sí misma, que por proteger a aquellos que amaba, estaba dispuesta incluso a volver a hacerlo. ¿Qué tan lejos era capaz de llegar por aquellos a los que quería más que nada en ese mundo? Mucho y todo, caviló.
La mano de Naruto estaba cerca del borde de la cama, sin mucho color y a la vista parecía gélida. Hinata la tomó con la suya y se maravilló al sentirla grande y tibia. Una temblorosa sonrisa, un amenazante llanto y una desesperada suplica por querer volverlo a ver despierto, sonriendo y con aquella mirada tan azul mirándole de nuevo, le surgieron incontrolables. Antes de percatarse, el cansancio y las preocupaciones de todos los días acumulados le cobraron cuenta, dejándola completamente dormida, todavía cogiendo su mano y durmiendo a su lado.
O0O0O
Las caricias al dorso de sus dedos la hicieron despertar, sintió que la cogida de manos aumentaba en presión y no de su parte, advirtió. Abrió los ojos con pereza y levantó de la misma manera el rostro. Despabiló al segundo al encontrarse con ésos ojos azules mirándola; el blanco del cuarto y el sol filtrándose por la ventana, hacían el efecto de que ése azul casi brillara y Hinata quedó estupefacta.
—N-Naruto, has despertado…
El hombre le sonrió adolorido.
—Me alegra verte, Hinata, de veras.
La chica no supo que decir, estaba tan en estado de shock por el repentino despertar de Naruto que apenas fue consciente de que aún se hallaban agarrados de las manos. Hinata lo notó y la retiró tan rápido como un rayo. Naruto dejó de sonreír y se fijó en su palma ahora vacía, se extrañó del porqué la mujer se apenó tanto por un gesto que el encontró más que acogedor y atento de su parte.
—Perdona mi atrevimiento, Naruto…No debí hacer eso, es sólo que yo…
—No te preocupes, no encuentro el problema del porqué no seguir tomados de la mano. A decir verdad, eso fue lo que me ha hecho reaccionar en gran parte, creo yo.
Hinata sonrió por inercia y el hombre le regresó el gesto, se dedicaron entre ambos aquellos dulces gestos de agradecimiento y convivencia. Naruto fue entonces que cayó en cuenta del cabestrillo que portaba la joven y la seriedad y preocupación hicieron presencia en él.
—Tu brazo—señaló— ¿Estás bien?
La chica asintió poniendo afable cara y restando importancia—. No es nada, mañana me lo quitan.
—Ah, qué bueno, en verdad me alegro, porque siendo franco, no sé que hubiera hecho si algo más malo te hubiera pasado, Hinata—contó Naruto con una sincera sonrisa y mirándola a la cara.
La muchacha no supo en qué sentido tomar ésas palabras, pero si supo que le llegaron de lleno y que la hicieron sentir tan feliz que casi olvidaba avisar a los otros respecto al despertar de Naruto; casi pega un salto al recordarlo.
— ¡Que tonta soy!, debo avisar a los otro de que has despertado, si no…
—Espera, aguarda…Con calma—detuvo Naruto, haciendo volver a sentar a la joven—. Ahora no tengo ganas de ver a nadie más, acabo de despertar y la verdad, me gustaría aclararan mis dudas con tranquilidad y nadie mejor que tú para hacerlo. Así que, toma asiento y cuéntame exactamente que ha pasado después de que perdiera el conocimiento en el edificio.
Hinata agachó la cabeza y creyó más que correcto y conveniente contarle todo lo sucedido (y eso incluía a su primo y padre, temió con pesar). Naruto la escuchó atento lo que se le decía.
—Así qué—interrumpió en la parte de Neji—, él fue quién nos salvó. Aunque, prácticamente solamente lo hiso por ti, no tanto por mí. Bien, no sé como tomar esto…Pero, continúa.
La Hyūga prosiguió con lo ocurrido hasta llegar al punto donde ahora se hallaban. No omitió nada, ni las investigaciones de los Uchiha y Uzumaki y que ella guardó el secreto por miedo a las reacciones de los del clan. Naruto no la regañó, ni mucho menos parecía enfadado, aunque tampoco contento o conformado.
—Ya, con que eso fue todo lo que ha pasado—profirió finalmente—. Bueno, por ahora no puedo tomar cartas en el asunto, tengo que recuperarme y luego…Luego veremos que hacemos. Sí quieres ya puedes decirle a los otros que he despabilado.
La chica asintió y se puso de pie, se dirigió a la puerta y antes de abrirla Naruto la detuvo llamándola por su nombre; ella se entornó para verlo nuevamente, tenía un poco de duda en su rostro—. Por cierto, en gran parte gracias a ti es que sigo a aquí y por ello quiero darte las gracias de corazón, Hinata.
La chica se delimitó a sonreír con ternura, asentir cohibida y salir rápidamente de allí. Naruto se divirtió un poco con ella, ciertamente no reaccionaba como regularmente la gente haría. Pensó que era una rarita al fin y al cabo, pero igualmente la opacaba el ser alguien linda y alguien muy amable. Hinata, exhaló. A decir verdad era la primera vez que se daba cuenta que su compañía le hacía sentir una tremenda calidez en el pecho, sí era la primera vez que lo notaba, porque ya lo había sentido y no le había dado verdadera importancia. No supo bien la razón o el motivo de aquella sensación de plenitud, tranquilidad y bienaventuranza, tampoco ahora estaba muy interesado en averiguarlo, solamente pasó, lo sintió y luego otros temas ocuparon su cabeza.
Aunque, lo que no sabía era que ése sentir había llegado para quedarse.
O0O0O
Cuando llegó con los otros a darles las buenas nuevas, se topó con la sorpresa de hallarse en medio de unas miradas acusadoras y furiosas.
—Lo siento, Hinata, les he dicho—dijo Tenten aclarando las dudas de Hinata del porqué tan mala vibra para su persona.
— ¿Por qué no nos dijiste antes? —espetó Karui— ¡Hemos estado investigando como locos el caso del jefe, nos has visto y aún así no te has dignado en decir nada al respecto solamente porque tenías miedo!
— Les dije que no fueran duros con ella—se interpuso Tenten frente a Karui. Hinata no se encogió, tampoco estaba asustada, solamente sorprendida y sin habla.
—No, Tenten, deja de defenderla…—intervino ahora Omoi y luego apuntó— Lo que ha hecho no tiene justificación alguna.
—Vale, quizá no hizo bien al haberlo ocultado tanto tiempo—aceptó la castaña con prudencia, pero luego volvió a levantar la mirada decidida—, pero está en todo su derecho de querer callar o hablar, además, de no ser en gran parte por Hinata, el jefe ni siquiera estaría vivo…
—Sí, ¡Pero…!—objetó ahora Lee.
—Pero nada—calló otra vez Tenten—, les he dicho esto para darle fin a esta investigación, no para que le recriminen nada a Hinata por el simple hecho de no haber contado la verdad desde el inicio.
—Está bien, Tenten, debí haber hablado desde un principio…—profirió finalmente la Hyūga tomando a la chica sutilmente del brazo—. Comprendo si están enojados conmigo, tiene razón de. En verdad lo lamento, chicos. Los aseguro que esto no se repetirá.
La joven dio una arrepentida reverencia dejando en claro que lamentaba el hecho de no haber sido sincera desde un comienzo. Y con ello y las palabras de Tenten bajaron los humos a los chicos.
—Está bien—declaró Lee encogiéndose de hombros—, supongo que no es para tanto, ha sido la emoción del momento. ¿Verdad?
—Ajá—soltó Karui no muy convencida, todavía andaba algo molesta.
— ¿Y qué haces aquí? —inquirió Tenten cayendo en cuenta de la repentina presencia de la Hyūga — ¿No deberías estar cuidando a Naruto?
—Ah, sobre eso—recordó la mujer, cuya cara se iluminó de alegría—…Sólo vine a avisarles que él ya ha despertado.
— ¡Y hasta ahora lo dices, mujer, tú no tienes remedio! —exclamó Omoi haciendo a un lado a medio mundo para ir al cuarto de Naruto, lo mismo hicieron los demás.
—Pero…—protestó y no protestó Hinata, para ser silenciada por Karui quien le acarició la cabeza cual cachorrito, por un par segundos.
—Ya, luego te quejas…
Ciertamente tal noticia había cambiando de humor a los miembros del clan de un momento a otro. Al inició no dejaron entrar a todos a la vez; pero, ya hablando con las enfermeras llegaron a un común acuerdo, por lo que, todos los miembros del clan Uzumaki entraron a ver al recién levantado Naruto por unos breves minutos.
— ¡Jefe Naruto!
— ¿Cómo se encuentra?
— ¡Que gusto verlo despierto!
— ¡Nos ha dado un susto!
Les escuchó decir Naruto a todos casi al unísono. Río, haciendo un poco de esfuerzo por las heridas que todavía poseía y no estaban en condiciones de dejarlo hacer nada sin algo de dolor. Igualmente le inundó la alegría y la dicha de ver a su gente, aunque ésta felicidad fuera ciertamente diferente a la que sintió con Hinata (de nueva cuenta no se fijó en ello). Tener a los muchachos a su lado le hacía sentir querido y en muy grata compañía.
Todos le atosigaron con preguntas, como: que era lo último que recordaba, como se sentía, y de todo lo que habían hecho en el transcurso de la semana con investigaciones para saber quiénes fueron los responsables de su ataque; dejaron al último la confesión de Hinata respecto a su primo y la riña que le pusieron por habérselos ocultado, a lo que Naruto salió en su defensa abogando que ella fue sincera desde el comienzo con él y que en todo caso, fue la mujer del "justo a tiempo", en todo ámbito, dejando a sus hombres callados y por ende dejando en paz a Hinata en ese tema; si el jefe decía confiar en ella y pedir que no le recriminaran nada, no les quedaba más por obedecer y tragarse sus palabras de protesta. Finalmente concluyeron que su falta no fue tan grave y se dejó aquel tema de lado. Después de las aclaraciones Naruto preguntó por alguien a quien consideraba importante: — ¿Dónde está Sasuke?
—Oh, cierto, no le hemos dicho nada a los Uchiha—afirmó Omoi.
—Habrá que notificarles—sugirió Tenten.
—Yo lo haré—se ofreció Lee saliendo del cuarto.
—Mientras tanto, ¿ya le han dicho a Karin sobre esto? —cuestionó Naruto.
Negaron con la cabeza y otra pequeña discusión surgió.
O0O0O
Sasuke observaba el cuarto de Juugo, la cocaína tirada por todos lados, el desastre de la habitación; la ropa tirada, el futon distendido, el cuarto oscuro y con un olor a humedad penetrante y desagradable (en parte por la putrefacción que el cuerpo había dejado). Suigetsu entró con los dedos haciendo presión en su nariz.
—Apesta a rata aquí.
—Dímelo nuevamente—dijo Sasuke no tomando en cuenta el comentario de Suigetsu—, fue Juugo el que te entregó la nota que supuestamente Izuna le mandó a darte. Todo apunta a que fue él quien alteró los datos y ha borrado perfectamente toda evidencia para probarlo. Pero ahora, no me cabe la menor duda. Aunque, con todo, seguimos sin saber si esos hombres, Kiba y Shino, estaban trabajando para alguien más…Pero eso lo sabremos pronto en cuanto los otros regresen de haber saqueado el departamento del tal Kiba.
— ¿Ves? Te dije que no fui yo el señuelo…—patentizó el hombre encogiéndose de hombros—. Aunque la verdad, me sorprende que hubiera sido Juugo. De todos tus empleados, él te era el más fiel.
—Las drogas pueden cambiar a la gente, lo sé mejor que nadie—aseguró Sasuke, recordando su vieja imagen de él mismo hundido en los narcóticos—. Juugo era una persona amable y tranquila, amaba a los animales más que a las personas. Reservado y aislado…Sí, hasta una persona como él puede ser corrompida. Era propenso a la adicción y por más que intentó resistirla, al final no pudo con ella.
—Hombre, jefe, que es la primera vez en un largo tiempo que lo veo con cara tan nostálgica.
Y era cierto, Sasuke tenía cara pesarosa. Al ver el final de Juugo, pudo ver algún espejo, uno donde le mostraba cual pudo haber sido su paradero, no muy distinto al de aquel hombre que incluso alguna vez pudo llamar fiel camarada.
—Es sólo que, por un momento, me he visto reflejado en Juugo. Quizá éste hubiera sido también mi destino sino hubiera escuchado a Naruto y haberme internado en esa institución.
— ¿Y por qué no lo hizo con Juugo? Era su jefe al fin y al cabo.
Negó con la cabeza.
—El ya ha estado en esos lugares anteriormente, pero al parecer no surtieron efecto. Por más que fuera su jefe, jamás sería capaz de obligar a alguien de hacer algo que no quería, y Juugo ya no quería regresar más a esos sitios. Yo tuve suerte, al parecer…Pero él, es otro caso.
—Bueno, ¿y ahora qué? —cuestionó con sutil desinterés. Suigetsu era de aquellos hombres que gustaba tomar las cosas a la ligera y al cual era difícil de sorprender o ablandar. Sasuke volvió a su expresión mesurada.
—Nada, sólo lo que hay que hacer, un funeral, esperar la información y luego regresar al hospital con Naruto.
O0O0O
Sasuke acobijó a su esposa que descansaba sobre un sofá, acababa de llegar del hospital dejando a Naruto en manos de su clan. Acarició su frente y retiró un mechón de cabello rosa. En ese lapso de tiempo uno de sus hombres asomó por la puerta y le avisó que ya tenían información respecto a los que contrataron a Kiba Inuzuka y Shino Aburame. Tal como era obvio y todo señalaba, el responsable fue Hiashi Hyūga, un historial telefónico y unos cuantos fax y E-mails lo confirmaron. Sasuke estaba a punto de tomar cartas en el asunto cuando su celular sonó y tuvo que atender. Casi se le cae el teléfono de la mano al enterarse que Naruto había despertado; no hubo tiempo de nada más, cogió su abrigo y salió directo al hospital, dejó a Sakura descansar pues no creyó prudente despertarla por ahora, en su momento la haría y ya tendría el tiempo de ver a Naruto. Sabía que su mujer le reprocharía, pero estaba preocupado por sus salud tanto de ella como el de su bebé.
Una vez en el hospital fue directo al cuarto del Uzumaki, ya todos los de su clan estaban fuera (corridos por las enfermeras y seguridad) y tuvo al menos la suerte de estar aún en hora de visita y poder entrar personalmente a hablar con su amigo. Un gran suspiro de alivio el cual comprimió en su pecho, paso al ver a su amigo incorporado en la cama viéndole directamente con una pálida y cansada sonrisa.
—Ah, que cabrón, justo a ti te quería ver…—expresó Naruto negando felizmente con la cabeza. Sasuke frunció el ceño, pero al mismo tiempo sonreía aliviado.
—Eres un desgraciado, por poco he creído que de esta no te levantas.
— ¡Bah! ¿Con quién crees que hablas, imbécil?
—Tienes razón, se me olvida que hierva mala nunca muere.
—Serás hijo de puta.
Ambos rieron y bromearon para su comodidad. El Uchiha tomo lugar a un lado de la camilla del Uzumaki para charlar con más paciencia y holgura.
—Me alegro tenerte otra vez con nosotros, mi amigo—dijo Sasuke mirando a Naruto. Éste sonrió tenuemente e inclinando un poco la cabeza en forma de agradecimiento.
—Y a mí, mi amigo.
Hablaron unos quince minutos sobre temas triviales antes de que Sasuke le mencionara que había descubierto que fue Hiashi quien le mandó a los matones y del cómo paso todo, la trampa, Juugo, la llamada…
—Venga, eso ya es cuento viejo—bufó Naruto sin darle mucha importancia a semejantes noticias, lo que en cierto modo dejó extrañado a Sasuke—, ya lo sabía, menos lo de tu hombre, el tal Juugo, una lástima…Pero, fuera de eso, estás medio atrasado, Sasuke.
— ¿Ya lo sabías? ¿Cómo?
—Hinata me lo ha dicho.
El Uchiha entrecerró los ojos, escéptico —…La Hyūga. Vaya momento escogió para hacerlo, hubiera ayudado el haber abierto la boca antes. ¿Por qué habrá decidido hablar justo ahora?
—Quien sabe—se encogió de hombros—, pero lo ha hecho justo a tiempo. No pongas ésa cara, Hinata es de confianza.
— ¿Cómo puedes saber eso? —Interpeló inseguro — Tú confías hasta en los vagabundos.
—Oye, no menosprecies mi sentido común, que tan jodido no está. Hinata es de confianza y punto final, dije—dictaminó, con tono que comenzaba a calentarse. Sasuke se relajó y dio una exhalación; discutir con Naruto era discutir con una piedra, más terco hombre en ese planeta dudaba conocer.
—Como quieras, igual yo seguiré con mis investigaciones. Y ahora, ¿qué harás?
Naruto se quedó por segundos callado, mirando más allá de sus pies.
—Lo estuve pensando todo este rato que anduve despierto, y después de lo que me han contado mis muchachos…He decidió regresar a Osaka.
— ¿Osaka? ¿Tan pronto? ¿Por qué? —interrogó dada la inesperada decisión del rubio. Naruto quiso rascarse la nuca, pero no pudo a causa del suero y de lo todavía débil y dolido que andaba.
—Bueno, vinimos inicialmente aquí para esperar que las aguas allá apaciguaran—empezó a explicar—. Y ya dejamos pasar bastante tiempo y creo yo la marea ya anda estable otra vez. Tendría que hablarlo bien con mi prima y ver cuánto tiempo tendré el culo pegado a esta camilla antes de establecer una fecha exacta. Tenía pensado iniciar un negocio aquí en Tokio o en todo caso, traspasarlo allá a Osaka, tu tío Izuna quizá te lo comentó.
—Sobre la venta de la cocaína.
—Así es. Pero, nunca estuve muy seguro con ello, ya sabes ninguno de los dos tiene buenas experiencias con ésas porquerías, y sólo era para tener un dinero extra, a fin e cuentas en estas semanas mi gente y yo hemos recaudado el suficiente dinero para levantar planes y comenzar nuevos proyectos…Pero ya lo he decidido, ese negocio de traficar drogas, al demonio…Ya encontraré otra cosa que me dé algo de plata extra. Además, no les quiero deber tanto a ustedes.
—Tonterías, ya dije que no es nada, a fin de cuentas soy yo el que siempre te termina debiendo a ti—mencionó Sasuke y ambos hombres sabían de que hablaban. Naruto torció la boca y rechistó.
—Como sea, igualmente me largare.
—Bien, es tu decisión; tú sabrás que será lo mejor para ti y tu clan. En todo caso, yo te seguiré apoyando, hay algo en todo este embrollo de Hiashi Hyūga que no me termina por convencer, me inquieta, para ser precisos.
—Vaya, es raro escucharte decir que algo te inquieta. Pero como gustes, eso ya sería más tu metida de cuchara que otra cosa. De todos modos, dejemos claro que Hiashi Hyūga es mío, yo me encargaré de hacerle pagar a ése cabrón y con creces. Y qué mejor que en nuestros propios territorios, frente a frente, cara a cara…Eso de la distancia y mandar matones a sueldo es de maricas, voy a resolver esto como los hombres y para ello, ya lo dije, tengo que regresar a Osaka.
—Pues que así sea.
O0O0O
Después de hablar con los médicos, se les notificó que Naruto sería dado de alta dentro de tres semanas, pues aún tendrían que hacérsele algunos estudios y tendría que rehabilitarse allí mismo; después ya serían cosas sencillas que tendría que hacer en casa para continuar con su sanación. Así pues, una vez que Naruto estuvo al tanto de ello, pidió a los suyos preparase para marcharse y notificarle a Karin de todo lo ocurrido y con ello dar marcha al levantamiento del clan nuevamente en Osaka.
Todos parecieron conformes y felices en gran parte por regresar. Tokio era un gran lugar, pero no eran sus terrenos. La mayoría de antemano fue organizando sus cosas para el regreso y muchos fueron dejando sus trabajos o avisando de que pronto dejarían el lugar.
Entre tanto, los Uchiha seguían con sus actividades cotidianas agregando las investigaciones que Sasuke ordenaba. Definitivamente el Uchiha no iba a dejar el hilo tan fácilmente, como había mencionado, había algo que no le terminaba por cuadrar, un mal presentimiento atormentaba su cabeza, que no lo tenía tranquilo.
Los Uzumaki se turnaban para hacerle las visitas a su jefe, agregando además las visitas de Sasuke y Sakura (aquella última era la que más tiempo pasaba con Naruto, junto con Hinata) por obvias razones, los Uzumaki acordaron dejar a Hinata ser la que más veces fuera a cuidar de Naruto, la muchacha por su parte no estuvo en desacuerdo, todo lo contrario, encantada de pasar el rato con aquel rubio hiperactivo que día a día se esforzaba en hacer sus ejercicios de cama para su recuperación. La Hyūga tuvo que dejar el trabajo de maid y solamente quedarse con el de entregar folletos en la cafetería de los gatos. De todos modos tarde o temprano dejaría ambos y ya que su partida estaba próxima, no le pareció mala idea irse desligando de ellos poco a poco; aunque aún se las arreglaba para seguir yendo a sus clases de krav maga que de igual manera dejaría en su última semana en Tokio. Se sentía un poco nostálgica, pues había hecho amigos en su estancia en aquella ciudad, habían pasado muchas cosas y conocer Tokio le fue bastante grato y una de las mejores cosas (a pesar de todo) que le pudo haber pasado, otro gran paso para la maduración y cambio que tanto anhelaba. Pero era hora de regresar y lo sabía, no tanto por los Uzumaki, sino por su mismo clan y por lo que le había dicho a su primo Neji, incluso ahora lo recordaba: Regresaré, tengo que… . Al igual que Naruto, tenía muchos cabos sueltos que cerrar en Osaka. Tendría que enfrentar a su padre frente a frente y darle fin a aquel tema que casi toda su vida le atormentó, y así, poder seguir adelante.
O0O0O
El olor de las gardenias llegaban hasta sus fosas nasales, el dulce y fresco olor le hacían sentirse de buen humor; más que nada, estaba inquietantemente feliz y nerviosa. Hinata, había comprado flores para colocarlas en la habitación de Naruto, pues en su segunda visita éste le confesó su afición por la jardinería y las flores. Así que, al día siguiente, Hinata compró inocentemente unas gardenias, ¿Por qué gardenias? Al inicio le parecieron muy bonitas en cuanto entró a ésa florería, fueron las primeras en acaparar su atención y además, el florista le dijo que aquellas flores tenían un significado muy común.
—Sí, señorita, incluso las flores hablan…—decía el florista afable y Hinata no hacía más que prestarle su atención—Tienen su significado, es curiosos que eligiera las gardenias, ¿sabe lo que significan? Pues, representan pureza y dulzura, además, simbolizan un amor secreto…Perfectas para regalar a aquel que ha llamado su atención pero aún no le ha dicho sus verdaderos sentimientos.
Hinata sintió que dejaba de respirar unos segundos por tan acertada descripción. El vendedor supo entonces que había dado en el blanco cuando la miró enrojecer, sonrió cómplice. Pero Hinata se aclaró la garganta y sin decir nada pasó a las siguientes flores, unas margaritas blancas.
—Y bien, ¿No te convencen las gardenias? De no ser así, tengo otras, veo que te gusta el blanco, normalmente el blanco representa la pureza e inocencia, las margaritas también representan un amor leal, un amor inocente y puro.
Hinata negó nuevamente, nerviosa, y mejor decidió fijarse en otra flor y de preferencia de otro color… ¿Rosas? Eran flores preciosas, pero muy comunes, pensó cuando vio ramos de ellas. ¿Tulipanes? Dudó, no creía fueran las indicadas, y luego se fijó en los girasoles.
— ¿El girasol? — Señaló el florista que seguía el paso de la joven al ser, por ahora, su única cliente presente— Es una flor muy alegre, que representa admiración, fidelidad y "sólo tengo ojos para ti".
Hinata suspiró. Al parecer ése día tenía bastante "buen tino" en la elección de flores y sus precisos significados relacionados con sus estados de ánimo. Ya estaba, un día le llevaría gardenias, otro margarita y otro girasol. Así sería variado y además, Naruto no debería saber el significado de todas ellas, ¿o sí? Sería un secreteo entre ella y las flores.
— ¿Cuál se lleva? —Preguntó ansioso el florista. Sonrió cuando Hinata le señaló las flores— Oh gardenias, buena elección…Que tenga suerte.
—Gracias—fue todo lo que pudo formular al estar tan avergonzada.
Sí, las gardenias eran una buena elección para empezar, se repetía mientras caminaba a la habitación del rubio. En cuanto entró, Naruto la recibió con una cálida sonrisa y sus ojos parecieron brillarle al ver a la joven visitarle nuevamente y en esa ocasión con unas preciosas flores en mano.
—Hinata, no te hubieras molestado.
—No es nada. Haz dicho que te gustan las flores, así que te he traído estas para animar un poco el ambiente y así te recuperes pronto—excusó la chica siendo lo más simpática y amable. Aún no se sentaba, puso su bolso en la silla y de él sacó un pequeño florero de porcelana azul marino (que compró en un bazar que le quedaba de paso).
—Eres una chica muy atenta, gracias, de veras—comentó el Uzumaki al ver que tan bien preparada iba Hinata—. Ah, gardenias, que hermosas. ¿Sabías que las flores tienen significados?
Le recorrió una clase de electricidad por todo su cuerpo, se paralizó de tan solamente imaginar que su pequeño secreto quedaría al descubierto; sus manos comenzaron a titilar y su habla entorpeció.
—Ah…Esto…Sí, bueno, no realmente.
—La verdad es que, jamás me aprendí que significan todas y cada una de ellas... —aclaró Naruto. Al mismo tiempo el miedo y nervios de Hinata se apaciguaron—. Es más, suena un poco ridículo, pero no importa mucho, porque para serte sincero todas me parecen muy bellas y todas me transmiten lo mismo: Paz, vida, tranquilidad, frescura…Son maravillosas las plantas y flores, inclusive los árboles. Es raro ¿no? Un hombre con afición a la jardinería.
Hinata giró a verlo. Había terminado de colocar las flores y vérteles el agua proveniente de una botella que igualmente compró. Sonrió amigable y negó con la cabeza, tomó lugar a un lado del rubio.
—Para nada, creo que es muy respetable y admirable la gente que le tiene aprecio y amor a la naturaleza.
Naruto sintió algo vibrar en su interior, las gentiles palabras de Hinata más su lozano y contagioso gesto casi le hacen quedarse sin palabras. Pero resistió y de mismo modo le replicó: —Tú si sabes de lo que hablo, por eso me caes tan bien.
—Puedo traerte flores siempre que quieras y en todo el rato que estés internado aquí.
— ¿De verdad? Si no te es problema…
—No me es ningún problema.
—Gracias. Te lo agradezco en serio.
Naruto ya sentía un calor recorrerle el pecho e inesperadamente se sintió más que a gusto con la joven chica quien no dejaba de serle agradable y hasta apreciable. Era la primera vez que alguien tenía esa clase de detalles con él y eso no era cosa que fácilmente pasaba por alto. Hubo breve silencio, no incomodo; Naruto miró sus flores en la mesita y la luz del sol atravesaba los tallos y los pétalos, era como si las flores tuvieran una hermosa aura solar alrededor de ellas. Le dieron muchas ganas de aspirar y probar si podía sentir el fresco olor que emanaban.
— Hasta acá puedo olerlas…—le hizo saber Naruto a Hinata a quien tomó desprevenida. Ahora que lo pensaba y lo veía (pues la Hyūga tenía atrás las flores dando el engaño visual de tenerlas a un lado de su cara), si las personas fueran flores, entonces Hinata sería una gardenia, porque eran dulces, frescas, elegantemente sencillas; flores cuyo botón se abre tímidamente, pero al hacerlo, revelan un hermoso brote. Y de inmediato se lo comentó a la joven, su nueva conjetura.
—Sabes, Hinata, creo que no hay flor más precisa para ti que una gardenia. Es que, acabo de pensar que si las personas fueran flores, entonces tú deberías ser una gardenia.
— ¿eh? Esto…—la chica pensó en una buena respuesta—.En ese caso, creo que tú serías un girasol. P-Porque son grandes, alegres y se levantan con el sol…
—Ahora que lo pienso, Hinata significa lugar soleado ¿verdad?… ¡Pero qué coincidencia! Tal parece que tú y yo fuimos hechos para conocernos y ser amigos—dijo con elocuencia. Seguramente sí era destino, imaginó ingenuamente—. Un girasol siempre necesitará del sol para poder ser lo que es, grande y hermoso...Se complementan perfectamente.
Por supuesto, Naruto no se enteró de la magnitud de sus palabras hasta ver a Hinata sonrojarse y por ende tener que razonar nuevamente sus palabras y para su sorpresa se sintió avergonzado, sus mejillas se pintaron de un rosa claro.
—Perdona—corrigió al segundo—, creo que eso sonó muy en doble sentido…Pero no lo digo con malas intenciones, en verdad creo que eres genial, Hinata.
—…G-Gracias—musitó Hinata aún con los mofletes encendidos. Hubo otro lapso de silencio y está vez fue un poco incomodo. Naruto miraba a la joven por el rabillo de su ojo y le entró curiosidad por preguntarle algo que desde hace días le picaba de curiosidad.
— ¿Te quedarás con nosotros, verdad?
Hinata ya sabía referente a lo que le preguntaba, se acarició el dorso de su mano con la otra y bajó la mirada.
—Iré con ustedes a Osaka, sí.
— ¿Y luego, continuarás con nosotros, o…?
—Aún tengo muchas cosas que resolver—comentó con seguridad—. Pero si el tiempo y la situación me lo permiten, entonces, me gustaría quedarme otro tiempo con ustedes…Si lo apruebas, claro está.
—Eso ni se pregunta, sabes bien que eres libre de estar con nosotros el tiempo que quieras, yo te lo permitiré si ese es tu deseo.
—Eres muy amable conmigo, muchas gracias, Naruto.
El hombre contempló a la chica por unos minutos y Hinata pensó que debería tener algo en el rostro por él como la veía tan fijamente, aunque era la primera vez que el la veía así, notaba como novedad. Y sí, Naruto la miraba con atención y advertía cambios que no observó hasta ahora.
—Has cambiado mucho desde la primera vez que te conocí—dijo Naruto para esclarecer a su tan misteriosa mirada—. No sólo físicamente, tu cabello a crecido un poco, ahora que lo presto más atención…Sino que, lo veo en tus ojos, te veo más segura de ti misma, inclusive ya no te trabas mucho en las palabras.
Y Hinata se inclinó un poco apenada por los elogios recibidos, una sonrisa modesta se dibujó en sus labios y le dedicó un gesto gratificante al rubio. Cierto era que su cabello creció al menos unos tres centímetros más, ya le rozaban en los hombros…Pero que le hiciera ver que de igual manera su actitud tenía una metamorfosis y todo indicaba que para bien, le hizo sentir bien consigo misma.
—Creo que tu padre es un imbécil al no ver a la maravillosa persona que eres y en la que te has convertido.
Aquellas palabras fueron todo para Hinata, le dieron un vuelco al corazón y los ojos se le humedecieron. Pero no lloro.
O0O0O
En la semana que dieron de alta a Naruto, los Uchiha (en especial todo idea de Sakura) organizaron una fiesta de despedida para los Uzumaki. No fue un evento muy grande, en la misma casa de los Uchiha en el cuarto más grande de la casa, colocaron un karaoke, juegos de apostar, bebida, unos cuantos adornos como globos y serpentina e inclusive una tarta, suficiente para las treinta personas que se juntaron.
—No era necesario una fiesta de despedida, Sakura—decía Naruto a su amiga que le servía un vaso de jugo de manzana natural. La mujer frunció el ceño, casi ofendida.
—Mi mejor amigo se va ¿y no le haré nada por haber sido tan fuerte en soportar tres balas en su organismo? Sin mencionar que, esto te ayudara a levantar más los ánimos.
—Pero yo no estoy deprimido, sólo un poco jodido por no hacer, ni comer, ni beber todo lo que gusto y quiero…Y de hecho, tú me tientas con toda ésta bebida y comida.
—De que te quejas, si para ti te he preparado un menú especial, te sirvo jugo en lugar de alcohol…No tienes que beber o comer lo que los demás. Por si fuera poco, me gustaría que con esta fiesta sepas el aprecio que te tengo, mira que para que yo organice un evento es difícil, aprécialo o te golpeo.
Sakura ya tenía la mano levantada y Naruto la detuvo con un ademán amigable y temeroso.
—Pues vale, si lo pones desde ésa perspectiva, ¡a beber!
—Jefe, por cierto, ya hablamos con Karin, dice que todo está listo…Nos espera mañana por la tarde—informó Omoi a lo lejos, pues iba de paso con un vaso de sake en mano. Naruto asintió sentado en la mesilla donde Sakura le asignó.
—Ah, que bien, eso mismo les iba a preguntar.
—Diga que fue un milagro que no tomó un autobús directo a Tokio para verlo después de que se le dijo que había sido herido de bala—argumentó Lee que seguía los pasos de Omoi. Naruto rió pillo.
—Por suerte le he dado dos semanas para que se tranquilizara y pusiera los pies sobre la tierra—evidenció el rubio con aire plácido—. En cuanto lleguemos a Osaka, habrá mucho trabajo por hacer.
—Aunque, no olvide que tiene que descansar, jefe—agregó Lee señalándolo con el dedo—, es por su salud y su rehabilitación.
Lee puso un pulgar en alto y Naruto le respondió con la misma seña.
—Hombre, ni te preocupes, ya verás que en un mes estaré igual que antes. Por cierto, Karin si reclutó a más gente, como le dije, ¿verdad?
—Ha dicho que reclutó un buen puñado de gente, pero quiere su aprobación para cuando llegue, quienes sirven y quiénes no—gritó Omoi a lo lejos porque ya iba adelantado en su camino y después de ello dio la espalda y se unió al barullo de gente.
—Bah, más trabajo por hacer…—dijo en voz baja, más para sí mismo que para nadie más.
Sasuke se acercó y tendió una baraja en las narices del Uzumaki, sacándolo de sus cavilaciones. Aquello era un evidente reto y Naruto sonrió de lado, ladino.
—Te advierto que soy muy bueno, hago morder el polvo, ya que tuve a dos excelentes maestros en el área ¿quieres arriesgarte?—advirtió Naruto cuando el Uchiha se sentó enfrente suyo. Y claro, después de tener a Killer Bee y Jiraiya como sus maestros de la baraja, era todo un reto poder derrotar a Naruto Uzumaki en el área…Aunque solamente Sasuke Uchiha le era verdadera competencia.
—Ya veremos que tan bravo eres, veremos si muerdes más de lo que ladras.
—Oh, hijo, no tienes ni idea.
Naruto torció su cuello e hizo tronar sus dedos.
Tenten se acercó a Hinata quien estaba apartada en un rincón del cuarto, observando la fiestecilla en su usual introversión. La castaña le ofreció un poco de sake que la Hyūga al inicio negó.
—No, muchas gracias, no sé tomar.
—Un trago no te pondrá ebria, te lo aseguro. ¿Por qué no te unes a nosotros?
Hinata torció los labios, bebió el trago ofrecido. Honestamente, la chica no estaba muy acostumbrada a las fiestas y no sabía cómo convivir en aquel ambiente. Prefería ver desde lejos y disfrutar para sus adentros.
—Sabes, si estás en un fiesta, deberías ser parte de ella…—aconsejó la castaña—Igualmente, esta podría ser una buena oportunidad para acercarte más al jefe; ahora que lo has visitado estas tres semanas al hospital los dos se han vuelto más cercanos, todos lo hemos notado y comentado…Anda, no pierdas oportunidades como esta.
Los codazos a su brazo y el guiño de ojo de Tenten fueron suficientes para poner roja a la Hyūga. Sí, había pensando en la posibilidad de pasarla junto a Naruto, pero al verlo jugando tan concentrado las cartas (pues Sasuke se le había adelantado) decidió mejor quedarse donde estaba. Así que se delimitó a darle casi la misma excusa a Tenten.
—Muy bien, pero esperare otro poco, ahora se ve muy concentrado.
—Como gustes—se encogió de hombros.
Tenten se alejó dejando nuevamente a la muchacha a solas. Pero Tenten ya tenía un plan entre manos, así que fue con Lee, Karui y Omoi a sugerirles algo, a lo que los tres jóvenes no se opusieron y en todo caso, encontraron divertida la ocurrencia.
—Ver a Hinata borracha, ¿cómo sería?—comentó Tenten, aparentemente inocente.
—Ni idea, cada persona es diferente cuando anda pasado de copas—afirmó Lee.
— ¿Y por qué quieres emborracharla?—Inquirió Karui oliéndose algo raro.
—Para darle un poco de valor—confesó la castaña—, el alcohol al menos en ese aspecto no es tan malo, y la verdad, a Hinata le hace falta soltarse un poco.
—En eso tienes razón—consintió Omoi.
—Pero sean moderados, tampoco queremos que se termine vomitando o que ni sea capaz de mantenerse en pie…—agregó Tenten viendo que todos iban a cooperar.
—Claro, claro, no te preocupes por ello, seremos cuidadosos con la princesa—aseguró Omoi.
— ¿Princesa?—repitió Karui, levantando una delgada ceja.
—Es que a veces me da ésa impresión al ser tan delicada y llorona—explicó el moreno.
—Ser princesa no es necesariamente ser una debilucha, llorona o mimada—replicó Tenten, colocando sus manos en la cintura.
—Eso es cierto—apoyó Karui—, si no, fíjate en la princesa Mononoke*, ahórrate tus machistas y estúpidos comentarios, Omoi.
—Bah, mujeres. No fue machista, sólo dije la verdad. Aunque, la princesa Mononoke, ésa sí que es una mujer de verdad.
—Cállate y se tu el primero, anda—empujó Tenten.
El hombre entonces tomó otra copa de sake (aparte de la que poseía) y fue con la Hyūga que todavía seguía apartada en su rincón. Los muchachos vieron como a duras penas le aceptaba la bebida y como a duras penas la bebía. Omoi regresó triunfante.
—Ha sido un poco difícil convencerla, pero he triunfado, ¿quién sigue? ¿Qué tal tú, Karui? a que no puedes darle otra bebida, te la he dejado muy difícil.
La mujer gruñó y le dio un puñetazo en el brazo, no tan fuerte, siendo esta su señal de "mira y aprende". Karui fue lista, cogió un vaso y puso un poco menos de la mitad algo de bebida alcohólica y el resto lo llenó con un dulce jugo de manzana, cuyo fuerte olor ocultaba el olor del alcohol. La vieron acercarse a Hinata y ofrecerle la bebida, sorprendidos, divisaron como Hinata tomaba del vaso sin ningún problema ni objeción, casi como agua se la bebió y Karui regresó con la cara en alto y exultante.
— ¿Qué decías, idiota?—evidenció la pelirroja con una sonrisa socarrona. Omoi resopló.
—Vaya, admito que eres buena…
—Yo soy la maestra, ¿Qué les dije? Muy bien, Lee, eres el último…Por cierto, creo que el alcohol finalmente le está haciendo efecto, una vez que terminó mi bebida sus mofletes estaban encendidos y hablaba arrastrando la lengua. Ya ha caído.
—Entonces ya es suficiente—dijo Tenten, deteniendo a Lee que ya iba hacia la Hyūga.
—No, no, falta Rock Lee, todos o nada, tú has sido la de la idea—insistió Omoi.
—Sí, pero…
—No te preocupes, Tenten, solamente le daré como toque final: Unos chocolates rellenos de licor, esos no embriagan ni a una mosca—tranquilizó Lee, mostrándole los dulces. La castaña dudó breves segundos pero finalmente declinó ante la tozudez de sus amigos.
—Bueno, está bien, si solamente son chocolates de licor, no veo el problema.
El piso se le empezó a mover después de aquella bebida que le había dado Omoi. Antes, Tenten le dio algo de sake y al no estar acostumbrada al alcohol, fue suficiente para hacerla sentirse de repente con algo de sueño y la cabeza algo y un poquito mareada. Uno tras otro llegaban; después de Omoi, fue Karui quien le ofreció jugo y, creyendo sería un santo remedio para sus mareos, lo tomó sin chistar ni dudar…La cosa empeoró y no mejoró. La cara le ardía y las personas a su alrededor se tambaleaban (aunque la tambaleante fuera ella). Llegó Rock Lee a ofrecerle un par de chocolates y Hinata ni se fijó que eran aquellos dulces, solamente oyó decir quién sabe qué y extenderle la mano con los chocolates, ella asintió y se los llevó a la boca, masticó y luego tragó.
—Esstán muy buenos, Lee—siseó con el habla involuntariamente torpe. Lee se burló un poco y siendo discreto, viendo ya borracha a la pobre Hinata.
—Sí, son muy buenos. Sabes, deberías ir con los otros y divertirte en vez de estar aquí sola en el rincón, ¿por qué no vienes con nosotros?
Hinata se sentía animada y con el valor de poder decir y hacer cualquier cosa en gana, por lo qué fijó su vista en Naruto, que aún jugaba con Sasuke a las cartas.
—Sí, Lee, lo haré, pero antes, tengo que decirle algo a Naruto.
—Ah, claro, con cuidado—consintió Lee, ayudándola un poco a caminar (pues los primeros pasos casi cae de bruces) para observar cómo se encaminaba hasta el jefe; negó con la cabeza y sonrió simpático.
Le costó un poco de trabajo llegar hasta donde el hombre, pero de tropezón en tropezón y ladeo y ladeo, llegó a su destino. Se tumbó a un lado del rubio quien la notó de inmediato.
—Hinata, que sorpresa tenerte aquí—dijo sin siquiera girarla a ver, pues andaba muy concentrado—. Muy bien, tú me traes suerte, así que quédate a mí lado.
—Naruto, sho…—hipeó—Te quiero decir algo muy importante.
— ¿Ahora?—cuestionó algo dificultoso— Claro, espera nada más le parto el trasero a este cabrón.
Era un duelo que ya llevaba varias horas prolongadas y la cosa estaba bastante pareja. Esa era la última partida donde era todo o nada, la decisiva, quien sería el vencedor y quien el perdedor. Ambos ya hasta sudaban y se enviaban miradas penetrantes, inspeccionándose, leyéndose, investigándose de adversario a adversario. Finalmente ambos dejaron ver su juego para ver quién era el ganador.
—Mierda—rechistó Sasuke—…Perdí.
— ¡Ah, en tú cara!—vociferó y apuntó Naruto— Que te dije, el jefe aquí soy yo…
—No tientes tu surte, recuerda estás en mi casa.
—Lo que lo hace peor para ti, te vencí en tus dominios, lo cual solamente me hace un jefazo, ¿o no, Hinata?—giró a verla y está solamente asintió bastante ida— ¿Ves? Ella sabe lo que dice y déjame decirte que Hinata siempre es sincera—presumía sin pudor.
—Ajá, pero no sé si tenga la misma validez si está borracha—señaló Sasuke con una diminuta sonrisa burlona. Naruto dejó de reír y colocó cara seria.
— ¿Borracha? ¿Hinata?
— ¿No lo ves?—arqueó una ceja— Es tan obvio, apenas y puede seguir consciente.
Y era cierto pues la chica cabeceaba y daba pequeños giros sobre sí misma.
—No, no es cierto, no le creas Naruto, estoy muy bien, en serio—se defendió vanamente la mujer pues nuevamente su siseó y hipo la delataron por completo.
—Pues, ahora que lo veo—Naruto torció los labios, ahora ya nada ponía en duda de que Hinata estaba ebria; al rubio le preocupo su estado—, quizá será mejor si te vas a dormir…Ven, te llevo.
Hizo que la chica rodeara su cuello con su brazo y la cogió de su cintura poniéndola de pie.
—Pero, Naruto—se opuso la chica sin soltarse del hombre—, tengo que decirte algo muy importante, además, quería bailar contigo…Aún no quiero irme a dormir.
Y si que andaba muy sensible, pues para sorpresa de todos comenzó a llorar, haciendo una especie de mini berrinche, cual niña pequeña de tres años se le niega un dulce. Naruto se espantó por sus lágrimas y puso cara de estar en graves problemas.
—Muy bien, muy bien…—intentó calmarla—Bailamos un rato, pero no llores.
La mujer dejó de llorar sonrió y aspiró su moco para luego asentir entusiasmada.
Ambos se dirigieron al centro, donde otros igualmente estaban bailando. De Hinata se sabía que era algo torpe en el baile estando sobria, y ebria lo era aún peor. Naruto prácticamente la tuvo entre sus brazos todo el tiempo, su cara estuvo recargada en su hombro, y el sostenía con firmeza sus cintura y espalda para que no cayera al suelo debido a lo inestable que andaba. Era tanta la cercanía, que Naruto pudo oler el perfume de Hinata, de fragancia dulce y sutil, combinado con el alcohol y el humo del lugar.
Si mecerse de un lado a otro sin sentido era bailar, entonces cualquiera habría dicho lo hacían bastante bien. Sólo fue una tonada antes de que el Uzumaki decidiera llevarse de una vez y por todas a la mujer a acostar. De lejos divisó a Karui, Omoi, Lee y Tenten que se reían de ellos y el Uzumaki les envió una mirada asesina que los dejó callados y hacerse los despistados al instante…Ya sabía quiénes eran los responsables de poner a la pobre Hinata en ése estado, ya les daría la regañada de su vida por ello, pero ahora tendría que dejar a la chica, primero, a la cama.
Si tan sólo tuviera la suficiente fuerza y capacidad, la hubiera cargado entre sus brazos y así hacer el trabajo más fácil; pero apenas y sus heridas se curaban y no podía hacer tanto esfuerzo, por lo que, tuvo que hacer que Hinata también ayudara caminando. Y ella, a pesar de todo, no era perezosa y hacía lo posible por no darle tanta batalla ni trabajo al magullado rubio.
Una vez en el cuarto halló los futones, por suerte, listos (obra de las chicas que bien sabían que si se emborrachaban al menos tendrían donde caer rápido y seguro). Distendió uno y con cuidado recostó el cuerpo de Hinata sobre él. Le retiró los zapatos con cuidado y delicadeza, le quitó el abrigo sin darle importancia a sus pechos que se marcaban bajo la blusa lila de manga larga que traía. Enterado estaba del tamaño que tenían, más de una vez los había notado (en el restaurante maid, por ejemplo, con aquel uniforme), pero jamás les tomó ésa importancia por educación y respeto a Hinata; pero ahora que la Hyūga estaba entre dormida y despierta, pudo admirar su figura sin temor, con tranquilidad y atención. No era morbo lo que en sus ojos reflejaban, sino más bien como si viera una pintura, la cual admiraba con cuidado y consideración. Tuvo que continuar con su labor y cubrir a Hinata con la colcha y acomodarle la almohada. Fue entonces que la joven abrió los ojos, desganada.
— ¿Naruto? ¿Dónde estamos?—bisbiseó confundida e intentando mirar a su alrededor; pero fue en vano porque el cuarto andaba a oscuras, y las únicas luces que se filtraban eran la del pasillo y la de la luna que se colaba por la ventana.
—En tu cuarto, shhh, no hables, descansa—silenció el hombre cubriéndola hasta el cuello. Estaba a punto de irse, pero Hinata sacó una mano de la colcha y sostuvo la muñeca del Uzumaki.
—Naruto.
—Dime—dijo el hombre quedándose a escuchar lo que fuera que le digiera la joven somnolienta. De alguna forma, acomodó la mano con la suya para que ambas quedaran estrechadas…Pero Naruto lo hizo con gesto amable y sin tomarle alguna verdadera importancia dado el estado de la Hyūga.
—Aún no te he dicho eso que te quiero decir.
—Ah, cierto, dime, ¿qué es?
—Que me gustas.
Pero Naruto entendió esas palabras como las más comunes y sin algún sentido romántico, a lo que sencillamente el igualmente le respondió: —Tú también me gustas, Hinata.
La chica supo que no la había comprendido, así que negó con la cabeza y apretó su agarre de mano.
—No, no lo entiendes…Me gustas mucho, mucho, y no solamente como mi amigo o como persona, sino hasta como para novio, que va, ¡esposo!—se explayó y esclareció la mujer, sonrió inocente y rió de la misma forma, un poco tonta—. Solamente quería decirte eso, bueno, hasta mañana, que descanses.
Y cayó como tronco dejando de hacer presión con su mano y dejándola reposar sobre la palma del rubio quien, por cierto, se había quedado sin habla; el ratón o el gato le comieron la lengua definitivamente. Estaba procesando de lo que Hinata le había confesado.
— ¿Qué? —fue lo que finalmente pudo formular con palabras.
Jamás ni para nada se esperaba aquello. Hinata, ¿enamorada de él? Se relamió los labios y se quedó con cara de ido por otros minutos. Se dio un golpe bien duro en la frente finalizada su trance. Que estúpido fue al no darse cuenta antes, pensó, siendo algo tan cantado y evidente. Ahora todo cobraba sentido: Su timidez extrema frente a él, sus sonrojos, sus cálidos gestos y cuidados. Suspiró pesaroso. ¿Por qué era un hombre tan despistado? Se preguntó y lamentó. Pero ahora de nada servía aquello, el mero problema erradicaba, ahora mismo en que sentía él por aquella chica que recién arropó. Y es que, en ése preciso momento no lo sabía con seguridad. Bueno, sí que lo sabía, para él, Hinata se había convertido en una buena amiga, alguien en que podía depositar su confianza y pasar un gran rato… ¿Verla como algo más? Eso nunca cruzó por su rubia cabecita.
La admiró bajo el claro de luna que se cernía por la alta ventana y recordó, rememoró y visualizó todos los momentos que pasó con la Hyūga desde que la conoció por primera vez.
Y al final, después de todo aquello no tenía una respuesta clara. Y así, mirando dormir a Hinata, admitió estar confundido.
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La masacre de Akibahara*: La Masacre de Akihabara fue un asesinato en masa cometido por Tomohiro Katō, un hombre de 25 años, en la zona de Akihabara, la cual es famosa por ser el centro de la cultura otaku y por sus tiendas de videojuegos y manga, ubicada en el distrito de Chiyoda en Tokio. El 8 de junio de 2008 a las 12:30, el atacante salió de su camión que dejó en medio del Chuo-dori, calle principal del barrio que estaba cerrada a la circulación de automóviles, y apuñaló a 18 personas al azar, causando la muerte de al menos siete personas. La policía arrestó al sospechoso.
La princesa Mononoke*: Una película bien guay del gran Hayao Miyazaki (amo a ése hombre) cuyas mujeres son bien bad ass.
NOTA: Como dato curioso, la mención de los girasoles ya lo tenía escrito antes de que viera el capítulo 700 del manga de Naruto. Por lo cual, me declaro una vidente oficial xD. Broma, ha sido una bella coincidencia para mí. ¡Viva, somos canon!
