Woooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooow! Anzu es la HIJA de Gozaburo Kaiba! Y por lo tanto… La HERMANA menor de Seto! WoOoOoOo! XD Algunos ya sospechaban ciertos lazos familiares que tenían estos, pero en fin, vayamos al capítulo que, según yo, se vendrán muchos problemas y dramas que los dejarán como O.O

Ok, VAYAMOS AL CAPÍTULO DE UNA BUENA VEEEZ!

Capítulo 9: Juntos, en el otro lado.

-A-n-t-e-r-i-o-r-m-e-n-t-e-

¿Por qué lo dices?

Porque Atem Muto está siendo protegido por una mujer. Y no una cualquiera.

—… ¿Quién? ¿Acaso una mujer detiene el trabajo? — Preguntó un poco confundido Jonouchi. Vio de reojo a Seto y se confundió de verlo tan tenso. Tenma sonrió, viendo a su compañero de esa forma.

La mujer que está protegiendo a Atem Muto es la hija de nuestro jefe, la señorita Anzu Kaiba. — El rubio con peluca abrió enormemente los ojos. No, eso no podía ser cierto…

—… ¿Hija?

Sí, su hija. Es la única mujer que puede proteger a Atem Muto de nuestro jefe. Y como ves…— Se rió al ver a Seto tragar saliva. — Es la hermanita de este imbécil.

—… Pero… No entiendo esta situación. ¿Por qué esa mujer estaría protegiéndolo?

Eso es lo que no entiendo. Seto abandonó su carrera de empresario para unirse a esta organización con el fin de proteger a su mujer Kisara y a su hermana. — Bebió un poco de alcohol. — Pues ya había perdido a dos anteriormente. — Seto le dirigió una mirada asesina. Recordarlas muertes de Noah y Mokuba le desgarraban el alma al igual que su hermana. — Pero desde ese accidente, la señorita Anzu comenzó a seguir los pasos de su padre y lo descubrió. No entiendo qué gana con protegerlo. La considero una chica muy ingenua si trata de jugar a ser la heroína.

Jonouchi vio a Seto levantarse rápidamente y se fue del burdel.

-E-n-d-s-

—… N-No… No puede ser, Jonouchi… No puede ser. — Se acarició las sienes. El dolor de cabeza que sentía era insoportable. — ¿Estás seguro? Yo he visto a ese sujeto de lejos, ¡no se parecen en nada! ¡Y Seto tampoco!

— ¿No has notado que Seto y Anzu son igualísimos? — Se cruzó de brazos. Atem tragó saliva, y aunque odiara admitirlo, era verdad. Esos dos se parecían muchísimo. — Seto me había mostrado una foto de su madre difunta. Tiene el mismo rostro que Anzu. — Negó con al cabeza. — Incluso Tenma me lo confirmó. Ella es la hija de Gozaburo Kaiba. Su hija, es decir, su única debilidad.

— No, no, no. Esto no puede ser…— Caminó alrededor del lugar en el que se encontraban. —… Anzu es una buena persona, Jonouchi… No puede ser… ¡Ella me salvó, Jou!

— Lo sé.

—… Además…— Se paralizó. —… Ella dijo que los hombres de Kaiba mataron a sus hermanos menores…— Dios santo… Anzu…

Anzu había pasado por ese horror.

Ella era hija de un asesino peligroso que lideraba una organización mafiosa.

Y su propio padre… Fue capaz de quitarle la vida a sus dos hijos…

Y por esa razón, Seto decidió protegerla.

Porque pensaba que era probable de que Gozaburo podría… Matarla.

—… Dios…— Se dejó caer sentado en la silla. — Jou… Su propio padre asesinó…-

— Lo sé, le pregunté a Seto y me dijo que no quería hablar de eso. Que era un tema… Muy delicado.

—… Mmph. — Sonrió con tristeza. —… Por unos segundos creí que Anzu me había mentido y traicionado cuando en realidad…

—… Siento que Seto y Anzu son las únicas víctimas aquí, no nosotros, amigo. — Musitó. —… Nosotros somos solamente factores externos. — Posó una mano en el hombro de su amigo. — Oí que Anzu está muy distanciada de Kaiba, que de hecho lo desconoce como su padre, que por eso decidió ponerse el apellido de su madre. Quiere olvidarse de quién es, en resumen.

—…— Se levantó y agarró su chaqueta. — Dijiste que querías decirme algo importante.

—… Ah, eso. Nos asignaron algo muy interesante. — Sonrió. — Y es ir por mi hija al hospital.

Atem se giró rápidamente para mirar a su amigo. Jonouchi le sonrió, asintiendo. Entonces… Habían encontrado a su sobrina. A Esmeralda. Él sonrió, pero no de forma completamente honesta.

No quería pensar en Anzu.

Le dolía demasiado hacerlo.

Se subieron al auto y Jonouchi comenzó a manejar en silencio.

—… Pedimos una avioneta para volver al pueblo. — Atem lo miró. — Nos iremos a casa.

A casa…

Atem no pudo evitar sentir como su corazón de destrozaba nuevamente. ¿Por qué? ¿Por qué le tenía que pasar esto? Mataron sin ninguna compasión a Esmeralda, de la peor manera posible, la persona que él considero lo más vital para su vida. Y ahora que creía que podría volver a encontrar su felicidad, la vida era cruel y despiadada con él, arrebatándole a esa nueva persona porque la sangre que corría por sus venas era las de una asesina.

Claro, ella nunca había matado a alguien, o al menos eso esperaba.

Pero aun así dolía. Porque Anzu le había hecho sentir cosas que hacía tanto que no sentía. Había renunciado tener un corazón en aquellos tiempos porque la gente que los perseguía solo deseaba verlos muertos. Por eso sepultó sus sentimientos y prefirió matar, eliminarlos a todos. Y al parecer, aquí no había otra opción.

Iría a su hogar para olvidarse de toda ese amorío que ocurrió aquí en la ciudad. Volvería al llano y trataría de olvidar.

Era lo mejor.

. . .

—… ¿Sabes cómo sacaremos a Esmeralda del hospital? ¿Y por qué está allí?

— Porque estuvo enferma. Seto está encargado de cuidarla y llevarla a salvo.

—… ¿Hay alguien más acompañándolo?

— Solo una mujer. No conozco su nombre, así que ni preguntes. Fue la encargada de ocuparse de Esmeralda. Han aumentado la vigilancia desde entonces porque oí que alguien trató de robársela, aunque no sé quién.

—… ¿Robársela? Pero solo tú, yo y Seto queremos salvarla, Jou.

—… Estuve pensando muchas cosas, Atem… ¿Anzu no estuvo herida? ¿Por casualidad?

—… Pues, sí. Llegó a casa con unas heridas en la cabeza, dijo que había sido un accidente y que debíamos irnos. — Jonouchi le lanzó una mirada de advertencia. Entonces comprendió. —… ¿Tú crees que…?

— Es posible. Que la razón de sus heridas fue por haber tratado de llevársela, nos mintió para no preocuparnos.

—…— Cerró los ojos con fuerza. Anzu había salido herida por su culpa. —… Reforzaron la guardia… De seguro Kaiba sabe que me acercaré.

—… También pensé eso.

Cuando llegaron, Jonouchi le extendió una bolsa, la cual contenía unos delantales médicos. Eran disfraces. Se quitó la peluca y se desordenó un poco su cabello rubio, ya estaba harto se usarla. Esta vez huirían e irían al pueblo para buscar a su mujer. Mientras se cambiaban, el rubio pensaba en las palabras de Seto.

-L-a—N-o-c-h-e—A-n-t-e-r-i-o-r-

¡Seto! — El castaño se detuvo. —… ¿Entonces es cierto? ¿Anzu es tu hermana?

—…— Se volteó. — Sí.

—… ¡¿Por qué no me lo dijiste?! ¡Maldita sea, Seto! ¡¿Y si está trabajando para tu padre…?!

¡NO TE ATREVAS A SIQUIERA PENSAR ESO! — Le interrumpió con un grito, callando rápidamente al rubio, que estaba muy confundido. — Anzu no es así. Ella no es como yo. Ella ejerce justicia, es noble y buena. Pero por eso paga un destino tan cruel. Es hija de un asesino, también soy un asesino. ¡Ja! ¡Mira el buen ejemplo de hermano que soy! — Ironizó con una sonrisa triste. Jonouchi nunca había visto a su amigo así. —… Yo prometí cuidar a Anzu cuando nuestra madre se suicidó, pero todo se me escapó de las manos cuando a Noah y a Mokuba los…— Apretó los puños. —… Solo me quedaba Kisara. Porque… Es cierto que Anzu saldría herida, pero Gozaburo sería incapaz de eliminarla.

—… ¿Cómo puedes estar tan seguro?

—… Porque Anzu es igual a nuestra madre. Tienen el mismo rostro, los mismos ojos, el mismo poder que ejercen en la gente para que la amen. Dime, ¿acaso no has notado como tu amigo mira a mi hermana? — Vociferó molesto. Y Jonouchi no lo podía negar, él notaba ese brillo en los ojos de su mejor amigo. —… Por eso Gozaburo no puede tocarla. Por más asesino que sea, a mí no me quiere, tampoco nunca quiso a Mokuba ni a Noah. Pero a Anzu sí, es la única de todos nosotros que quiere porque tiene los ojos de mamá.

—…

—… Nuestra madre se quitó la vida por culpa de Gozaburo. Ella se enteró de las atrocidades que él hacía y no pudo soportarlo, así que se mató. Por suerte, Anzu fue más fuerte y decidió enfrentarse a ellos, pero sola. Nunca me lo dijo. Si no me hubiera unido a ti, lo más probable es que nunca lo hubiera sabido. — Pausó. —… Nunca duden de Anzu y su lealtad, porque si hay alguien en este mundo que conoce la traición, es ella.

-E-n-d-s-

Jonouchi suspiró cuando terminaron de vestirse. Caminaron por los pasillos y localizaron a Seto caminar en los pasillos seguido de Gozaburo y Tenma. El ojiazul tenía una niña durmiendo en sus brazos. Tenía los cabellos dorados y sus mejillas eran rosaditas. Jonouchi casi grita al verla, pero Atem le tapó la boca con las manos.

— Cálmate, Jou. Sé que quieres abrazarla tanto como a Mai, pero debes calmarte. — Le pidió. Y aunque odiara admitirlo, se le había pegado lo precavido de Anzu. Porque anteriormente era ella quien solía frenar sus ataques impulsivos.

Al estar en el estacionamiento, no había nadie. Seto estaba a punto de montarse al vehículo en la parte de atrás, cuando rápidamente Atem no lo soportó más y agarró a Gozaburo del cuello y presionó el revólver que tenía en su nuca.

— Devuélveme a la niña, miserable.

—…— Se rio. — Atem Muto. Qué bueno verte.

— ¡Dame a mi hija, maldito! — Jonouchi apareció con otra arma y apuntó a Seto, necesitaban fingir. No quería poner en peligro a su amigo.

— ¡No se la des, maldito estúpido! — Grito Kaiba a Seto, quien solo se quedó viendo fijamente al rubio. Tenma también sacó un arma y apuntó a Jonouchi.

— ¡Eres tú! ¡Tú eras Joey Wheeler! ¡Te escondiste en frente de nosotros, maldito hijo de puta!

— Mmph, no es mi culpa que esté rodeado de imbéciles como tú. — Escupió furioso el rubio.

Seto estaba entre la espada y la pared. Si no entregaba a la niña, seguiría manteniendo a salvo a Kisara, pero traicionaría a su amigo. Y si lo hacía, condenaría a la mujer que amaba.

—… Lo siento, Jou. — Se puso al lado de Gozaburo.

Atem y Jonouchi palidecieron.

—… Pero no puedo permitir que Kisara muera por mi culpa. — Sentenció. Tenma se rio y Gozaburo sonrió victorioso.

— Entreguen el arma, y les daré una muerte rápida y sin dolor. Suban al auto, ahora. — Ordenó el jefe.

— Ni hablar. — Atem se puso en frente de Jonouchi. — Si vas a matarme, hazlo ya.

—…— Sonrió. — Perfecto. Como quieras.

—…— Tragó saliva.

— Tenma. — El aludido le quitó el seguro al arma.

.

.

.

Un disparo de oyó por todo el estacionamiento, algunos en los alrededores salieron corriendo asustados de recibir algún tiro y fueron a refugiarse. No contaban que se estaba desatando una guerra en el estacionamiento subterráneo

. . .

Tenma soltó el arma sorprendido, pues le había rozado un balazo en el brazo. Gozaburo no podía creerlo, sentía que estaba en una de sus peores pesadillas, al igual que Seto. Porque honestamente, jamás se imaginó ver una escena tan aterradora como esa.

Anzu Mazaki, la doctora más joven del país reconocida nacionalmente, estaba entre ambos bandos, apuntando con un revolver a su familia. Le había logrado dar a Tenma antes de dispararle a Atem. Se le veía agitada, traía una blusa blanca, unos jeans y unas zapatillas simples. Pero lo que más desconcertó a todos fue la mirada que le dirigía a su propia familia. Y el hecho de que haya disparado, los sorprendió aún más.

Atem Muto no cabía de su asombro. Nuevamente Anzu le había salvado la vida, había vuelto y lo salvó, pero sintió cierto temor de sus ojos que estaban incendiados de odio e ira. Nunca la había visto así.

— Seto, dale la niña a Atem. — Ordenó con una voz que no reconoció. — ¡DÁSELA! — Gritó.

—… No. — Tragó saliva al verla caminar hacia ellos y se colocó delante de Atem, sin dejar de apuntarle a su propio hermano. — No lo haré. Tú sabes por qué hago esto.

— Ya no necesitas hacerlo. — Musitó. —… Dale la niña a Atem. — Repitió, pero esta vez con la voz más suave.

—… ¡¿Qué crees que haces con esa arma, Anzu?! — Preguntó Gozaburo, aún anonado por la aparición repentina de su hija. Anzu le dirigió una mirada herida.

—… Estoy tratándote de la forma que siempre has usado en tus sucios negocios. ¿No es esa la forma en que impones tus órdenes?

— ¡Pero soy tu padre…!

— ¡Y YO SOY TU HIJA, MALDITO INFELIZ! — Le interrumpió al apuntarle esta vez al jefe de la organización. Atem se estremeció, sentía como si los papeles se hubieran invertido. Antes, el impulsivo era él, quien solo quería arreglarlo todo mediante la matanza y ya. Ahora era Anzu, quien venía armada dispuesta a enfrentarse a su propio padre.

— Anzu…— Susurró. —… Baja el arma, no tienes que hacer esto…

—… No, Atem. — Negó con la cabeza, sin mirarle. — Estoy harta. Gozaburo Kaiba me lo ha quitado todo… Y yo… Te prometí que… No permitiría que te hicieran daño. Y que jamás te traicionaría. — Susurró y sus ojos se llenaron de lágrimas.

— ¡Anzu, no comprendes lo que sucede…!

— ¡Claro que sí, Kaiba! — Le interrumpió. — Matas por dinero, por ambición… Así como quieres la hacienda de Atem, también quieres su petróleo, las ganancias. ¡TODO! — Sollozó.

— ¡¿Y tú le crees?! ¡Es un desconocido!

— Pues, ¿sabes? Este hombre ha sido honesto conmigo, llevo tan poco conociéndolo y siento que lo conozco desde siempre… En cambio… contigo…— Su voz se quebró. —… He compartido una vida junto a ti… Y no sé quién rayos eres… Tuve que enterarme de otras personas sobre tu identidad.

— Debería importarte que soy tu padre, y que el que está a mi lado es tu hermano. No tienes por qué apuntarnos a nosotros, a tu familia.

Seto y Anzu sintieron repugnancia ante su hipocresía. Ese hombre odiaba a sus hijos, excepto a la castaña, no tenía por qué venirle con discursos como esos.

—… ¿Y para qué? ¿Para permitir que destruyas la vida de alguien más?

—… Anzu…-

— ¡¿ASÍ COMO LO HICISTE CON NOAH Y MOKUBA?!

—… Anzu…— Insistió el ojivioleta.

— ¡¿QUÉ HAY DE LOS OTROS?! ¡¿DE ESMERALDA DE LA LUZ?! — Atem se paralizó y Jonouchi tragó saliva.

Mierda. No le había contado a tiempo a Atem acerca de eso.

—… ¿Qué…?

—… Esta organización, Atem…— Susurró, sin dejar de mirar a su padre. —… Todo este tiempo, trataron de matar a Esmeralda. Porque ella era la futura heredera de la hacienda "El Reino", la que está al lado de la tuya. — Respiró agitada. — Encontré esos papeles en tu oficina, Gozaburo. Que los responsables de su muerte fueron Vivian Wong y Bakura-kun…— Musitó.

—…

Jonouchi no quería que se empeoraran las cosas. Seto estaba tenso, nervioso, tenía a un bebé en sus brazos que podría pasarle algo muy malo, Gozaburo estaba provocando con su cinismo a Anzu y a Atem, porque ambos sentían la ira incrementar en sus corazones. La traición, la sed de sangre y el dolor era lo que más habían influenciado sus vidas.

Y no estaban dispuestos a tolerarlo más.

—… Seto…— Susurró Anzu y el castaño la miró. —… Ya basta. — Suplicó. —… Entrega a la niña. Dásela a Atem. — Pidió.

—… Anzu, yo…

—… Seto. — Le interrumpió y sollozó. Miró con odio a su padre y luego volvió a mirarlo. —… Este hombre al que llamamos por un tiempo padre… Te ha engañado.

—… ¿Qué estás diciendo?

—…— Más lágrimas escaparon de sus orbes azules. —… Lo lamento, Seto.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

Anzu apenas abrió la puerta soltó un grito ahogado del espanto.

No, no otra vez.

Su corazón se había trizado con la despedida de Atem y terminó por romperse ante esa escena.

Su mejor amiga, Kisara, yacía sin vida en el suelo rodeada de un charco de sangre con las venas abiertas.

Se dejó caer de rodillas mientras comenzaba a revivir los recuerdos. Su madre, Noah, Bakura, todos las víctimas…

Y lo peor era que, conocía al responsable.

-E-n-d-s-

—… Perdóname, Seto…— Repitió las disculpas. —… Y créeme que esto me duele tanto como te dolerá a ti…

—…— Comprendió el mensaje que le dirigió con los ojos. Siempre tuvieron la habilidad de decirse todo a través de ese horrible silencio. —… No.

. . .

Seto avanzó lentamente hacia Atem, sorprendiendo a Gozaburo. El castaño le entregó a la niña y el tricolor al sostuvo en sus brazos, confundido. Miró a Seto, quien se giró para también sacar su arma y ponerse al lado de Anzu para apuntarle a Tenma y a Gozaburo.

— Dijiste que no la matarías.

—… Fue necesario. — Dijo sin culpa alguna el jefe.

— ¡LA MATASTE! — Gritaron ambos hermanos.

— ¿Y qué? Su muerte pudo haber sido rápida si hubiera hablado, pero no lo hizo.

—… Sabías muy bien que la única razón por la cual trabajaba para ti era por ella, porque mataste a Mokuba y a Noah.

— Nunca los quise.

— Eso lo sé. — Seto quitó el seguro. — Pude notarlo desde el principio.

— ¡Eres un traidor! — Gozaburo caminó hacia ellos.

— ¡No avances! — Le detuvo su hija. —… No avances, Kaiba. De lo contrario, dispararé.

—… Tú no eres una asesina, Anzu. — Gozaburo sonrió. — Tú no serías capaz de dispararle a tu propio padre.

Atem respiraba agitado, tenía miedo. No quería que Anzu se convirtiera en una asesina. Ella era demasiado buena, no merecía aquello.

— Pues lamento decirte que soy una Kaiba. — Sollozó. — Lo llevó en la sangre, Gozaburo.

Atem silenciosamente le entregó a Esmeralda al rubio. Se acercó a Anzu y a Seto.

—… Anzu, sé cómo te sientes. — Dijo en voz baja. Podía comprender el dolor de la traición, de las mentiras, de las muertes de las personas que ama. — Y a ti también te entiendo, Seto. — Obviamente comprendía el odio que crecía en el corazón del castaño, que le mataran a la mujer que amaba, era algo que era casi imposible de perdonar.

Con mucha agilidad, le quitó el revólver a Anzu y se abalanzó contra Tenma. El tricolor terminó encima de él y le apuntó.

— ¡QUIETO! ¡O te vuelo la cabeza!

Gozaburo quiso sacar el arma escondida en el auto, pero la voz de su hijo lo detuvo.

— ¡Si llegas a moverte un solo milímetro más, Gozaburo Kaiba, TE JURO QUE TE MATARÉ! — Bramó furioso el castaño.

El mayor miró con desprecio a su hijo y con más decepción a su hija, que le miraba con su rostro bañado de lágrimas mientras estrechaba el arma y sus brazos temblaban con fuerza.

— Anzu. — Atem la miró de reojo. — Vete con la niña y con Jou. — La castaña obedeció sin chistar para el gran desagrado de su padre y Anzu se colocó al lado del rubio. — Jou, vete. — Le ordenó. El rubio tardó en reaccionar, mientras que el ojivioleta se levantaba lentamente sin dejar de apuntar a Tenma. Miró de reojo a Gozaburo. —… Nos volveremos a encontrar, Kaiba. Y lo pagarás caro. Todo… Por mi madre, por mi hermana, por Jonouchi, mi sobrina y el resto de mi familia…— Tensó el dedo índice. — Pero por sobre todas las cosas… Pagarás muy caro… Lo que le hiciste a Esmeralda.

El hombre con bigote solo tendió a sonreír con cinismo.

— Estaré esperándote.

Atem lentamente bajó el arma y tendió a huir con su amigo y el par de castaños. Pero no contaron con que Tenma tuviera un arma en su bolsillo interior de su chaqueta negra. Gozaburo soltó una sonora carcajada, congelando a los cuatro en su sitio.

— ¡INGENUOS!

Tenma apuntó a Atem en el sector de la cabeza. El tricolor se giró lentamente, enfrentando su destino y se tensó de pies a cabeza. Su corazón se detuvo por unos lagos segundos y en tan solo instantes, su vida pasó por sus ojos.

"¡Sí! ¡Desde ahora seremos los mejores amigos!"

Jonouchi.

"Tú sabrás hacer lo correcto, cariño. Por eso dejo la hacienda en tus manos."

Su madre.

"Debes ser fuerte."

Mai.

"¡Te quiero mucho, hermano! ¡Te prometo ser mucho más fuerte… Y lucharé a tu lado!"

Yugi.

"Debes saber que sin ti, nosotros no somos nada aquí, en estas tierras."

Rebecca.

"Debes ser una persona maravillosa. Desde que mi hermano te conoció, nunca más volví a verlo triste."

Shizuka.

"Estamos juntos en TODO, amigo. En TODO. Siempre estaremos a tu lado."

Honda.

. . .

"Quiero que si uno de nosotros muere… Eso no impedirá que el que quede vivo sea feliz."

. . .

Esmeralda…

.

.

.

"Yo no te voy a traicionar."

Anzu.

.

.

.

El disparo logró que algunas sirenas se escucharan por el lugar, pero ninguno se movía del shock.

.

.

.

— "Siempre me metes en problemas, ¿lo sabías? Pero no me arrepiento de protegerte. Eres mi hermana, Anzu. Desde que no pude proteger a Mokuba y a Noah, juré que tú serías la única de la familia a quién yo protegería a costa de mi vida. Dices ser débil, cuando has sido la más fuerte de todos nosotros. Te enfrentaste a Gozaburo, huiste de sus hombres, salvaste a su enemigo, que por cierto… He notado que sientes algo por él… Y por eso, el que este sujeto muera, terminaría por destruirte. No puedo permitir que sigas siendo tan infeliz por nuestro apellido. Por ser… Una Kaiba. Maldita sea, Anzu. No lo digo a menudo, incluso ahora, no puedo decírtelo… Pero quiero que sepas que te quiero."

. . .

Sangre caía al suelo junto con un cuerpo inerte. Anzu gritaba y lloraba con todas sus fuerzas, siendo abrazada por detrás por el joven que se negaba a permitir que la castaña terminara por quebrarse.

. . .

— "Kisara… Perdóname. Siéntete orgullosa de que te lo diga, nunca me digné a pedirte perdón por todo el daño que te causé. Pero tienes que entender que lo hice para mantenerte a salvo… Fuiste la primera mujer además de mi hermana que pudo amarme por lo que soy y sin juzgarme. Me da un poco de angustia que esté abandonando a mi hermana, pero sé que ese sujeto Atem la protegerá. Es mi consuelo… Y también… Que ahora estaré contigo y ya nada nos va a separar."

.

.

.

.

.

.

El cadáver de Seto yacía en el suelo mientras Anzu trataba de zafarse de los brazos de Atem para abrazar a su hermano. No podía. No podía lidiar con tanto dolor, encontrar a sus hermanos y a su mejor amiga muertos era una cosa.

Pero ver como asesinaban a tu propio hermano…

Y por los hombres de tu familia…

— ¡SEETOOOOOOOO! — Su voz se quebraba cada vez más mientras sus piernas se debilitaban. Vio el agujero de su cabeza donde la sangre había comenzado a salir y sus ojos azules, vacíos, muertos. Sollozó con fuerza, ocasionando un ardor en su garganta y dejó que Atem la cargara en sus brazos.

Jonouchi, con un brazo sostuvo a su hija, y con el otro, sacó un arma y disparó sin chistar a Tenma en el brazo, provocando que su revólver cayera al suelo.

Los ojos del rubio estaban llenos de lágrimas y rencor.

— Jonouchi…— Titubeó el ojivioleta.

— ¡ERES UN JODIDO HIJO DE PUTA! — Bramó. — ¡¿CÓMO PUDISTE?! ¡Y FRENTE DE SU PROPIA HERMANA, MALNACIDO!

Los lamentables gimoteos y sollozos de Anzu no tenían control. Eran tan desgarradores que al mismo tricolor se le inundaron los ojos de lágrimas, sintiéndose impotente al verla en un estado tan miserable como ese. Habían masacrado a toda su familia…

Claro, a excepción del maldito de su padre.

Jonouchi sin decir más, salió corriendo seguido de su amigo a otro lugar más seguro. Por más dolido y frustrados que estuvieran, no podían desistir ahora. Se acercaron al auto y se subieron. Atem se sentó atrás, cargando a su sobrina y también lo hizo por Anzu, que estaba a su lado y no dejaba de llorar descontroladamente.

Jonouchi manejaría, pero al sentarse y cerrar la puerta, el rubio no pudo más. Colpeó con fuerza el volante, siendo precavido de no presionar el claxon.

— ¡MALDITO! — Gritó con fuerza.

El grito provocó que Esmeralda despertara de un respingo y comenzara a llorar también.

.

.

.

Atem giró lentamente la cabeza para ver a la castaña. La pobre se abrazaba a sí misma y se mordía el labio para evitar los sollozos atorados en su garganta., sin embargo las lágrimas seguían cayendo libres y sin pausa. Sus mejillas estaban rojas de tanto llanto, lo más seguro es que tenía fiebre.

Luego vio la espalda de Jonouchi. Sus hombros temblaban ligeramente y escuchaba unos casi inaudibles sollozos.

La hija del rubio ahora solo hipaba con suavidad para calmar su llanto, pero eso no hacía sentir mejor a nadie.

Por más que quisieran dejar de llorar, eso no traería de vuelta a las personas que amaban.

No traerían a la madre de Atem.

Ni a la de Anzu.

A Mokuba y a Noah tampoco.

Y mucho menos…

A Kisara, a Esmeralda,y a Seto.

. . .

Con un brazo libre, atrajo a Anzu contra él y la dejó reposar un momento, viendo que trataba de calmar su respiración.

Atem cerró los ojos con fuerza.

Ya no quería más…

Continuará…

Noooooo! Kisara! Seto! Bueno, ya les dije que algunos de los protagonistas morirían, ya han muerto Esmeralda, Seto y Kisara. Quedan Jonouchi, Mai, Anzu y Atem. ¿Quién más morirá? ¿Quién más apostará la vida ante las personas que aman? Espero que les haya gustado el capítulo y les haya sacado unas lágrimas locas, nah, no es cierto, no puedo ser tan mala XD

En fin, ya saben cómo funciona

Muchos reviews, escritora feliz, actualizaciones frecuentes, aunque ahora no tan frecuentes porque volví a clases DX

Nos leemos!

Rossana's Mind.