-¿Qué rayos les pasa a ustedes dos? – preguntó Harry mirando a sus mejores amigos.
Habían pasado dos días desde su encuentro la noche de la tormenta y esto dos apenas se habían hablado en presencia de Harry para lo necesario, sin embargo, el ojiverde no era tonto, conocía demasiado bien a sus amigos como para tener la certeza de decir que pasaba algo.
Esa mañana se encontraban desayunando en la cocina y para la opinión del chico la tensión podía cortarse con un cuchillo.
Ante la pregunta fue Hermione quien decidió responderle con toda la naturalidad que pudiese – No pasa nada Harry.
-Ella tiene razón – admitió Ron – ¿Por qué habría de pasar algo?
-Pues los últimos días apenas y se dirigen la palabra – dijo él mirándolos misteriosamente – Por Merlín, ni siquiera los he escuchado pelear.
-Creo que son cosas tuyas – dijo el pelirrojo restándole importancia.
-Es cierto Harry, nosotros estamos bien. Digo no hemos peleado más porque no hay motivos para hacerlo – dijo Hermione.
-Nunca tienen motivos para pelearse, solo lo hacen y ya – acotó Harry.
-¡Oye! – dijeron ambos chicos.
-Vamos chicos, siento que me están ocultando algo y eso no me gusta.
-Harry no estamos ocultando nada – dijo Hermione – Además deberías estar preocupado por otras cosas y no por si Ron y yo nos peleamos o no.
El ojiverde dio un suspiro de derrota – Confiaré en que no pasa nada entre ustedes.
-Si pasara algo entre nosotros te lo diríamos compañero – dijo Ron – Pero creo que ahora debemos preocuparnos más por ti ya que hoy es tu primera guardia en el Ministerio.
-Él tiene razón Harry – añadió Hermione – Creo que ya es hora de que vayas.
Los tres amigos se levantaron y fueron hasta el salón donde Harry tomó la capa de invisibilidad y su varita – No salgan de la casa y estén atentos.
-Tú está atento en ese lugar – dijo Ron seriamente.
-Cuídate mucho Harry, nos vemos más tarde – habló la castaña despidiéndose.
-Los veo más tarde chicos – y al decir esto se escuchó un "crack" y el chico de ojos verdes desapareció dejando a sus amigos solos en el salón.
Un silencio incómodo se creó entre ellos. A decir verdad solo habían hablado un poco desde la noche en que estuvieron juntos, pero era sobretodo porque Hermione evitaba a Ron, aún no estaba lista para hablar de aquello que pasó a pesar de que sea el chico quien inicie las conversaciones.
El pelirrojo vio el momento perfecto para intentarlo una vez más aprovechando que se encontraban solos en la casa ya que Harry estaba en el Ministerio y Kreacher había dicho que iría al Callejón Diagon.
Hermione iba a tomar rumbo hacía su habitación hasta que Ron la tomó del brazo y le habló – Tú y yo tenemos una conversación pendiente.
-Sabes que quiero olvidar lo que pasó. Gracias a eso tenemos que mentirle a Harry y odio hacerlo.
-También odio mentirle pero no puedo pensar bien las cosas sabiendo que tú no me hablas.
-Sí te hablo Ronald.
-Sólo para lo necesario, y si quieres olvidar lo que pasó por mi está bien pero por lo menos ¿podemos hablarlo como adultos?
Hermione dio un suspiro derrotada, debía admitir que Ron tenía razón y que se estaba comportando como una niña pequeña – Está bien.
Ambos se sentaron en los muebles del salón y fue el chico quien empezó aquello – Lamento lo que te dije, no fue la forma correcta porque lo malinterpretaste y no quise decir eso. No estoy arrepentido por lo que pasó, aunque sé que estuvo mal.
-Yo… lamento haberme comportado así estos días, sé que tú querías arreglar las cosas y yo no te dejaba.
-Entenderé si sigues enojada conmigo pero dime que vamos a hacer con Harry.
-Ron no estoy enojada contigo, por lo menos ya no, fue solo esa noche cuando malinterpreté las cosas.
-¿Entonces ya me perdonaste?
-Fue un mal entendido, así que calmate.
El chico sonrió ante esto pero el tema sobre su mejor amigo salió a relucir – No quiero mentirle más a Harry.
-Yo tampoco, pero si le contamos lo que pasó las cosas van a cambiar mucho ¿no crees?
-Creo que eso se sumaría a muchas de sus preocupaciones.
-Hay que tratar de evitar el tema toda costa y así no habría que mentirle – dijo ella algo insegura.
-¿Qué hay con nosotros? – preguntó el intrigado.
Hermione se sonrojó un poco ya que no sabía exactamente a lo que se refería – ¿Nosotros?
-Sí ¿Quieres que evitemos el tema entre nosotros?
Inmediatamente la chica entendió lo que quería decir – Oh eso… Bueno, fue algo que pasó y te seré sincera. Fue mi primera vez y no se me va a olvidar.
-Ehm, sabes que también fue la mía y tampoco se me va a olvidar. Sin embargo sigues sin responder mi pregunta.
-Pues no me incomoda que el tema salga, pero creo que debemos limitarnos con eso. Si llega a salir algún día entonces creo que lo podemos hablar con naturalidad ¿no?
-Creo que sí, estamos tratando de actuar como adultos y eso sería lo propio.
-Entonces ¿todo bien entre nosotros?
-Sí, todo bien Hermione.
Los chicos sellaron la paz por aquel día y decidieron pasar el tiempo mientras esperaban a que Harry volviera. Limpiaron un poco la casa para que fuese más habitable, hicieron el almuerzo e incluso acomodaron todos los libros y las cosas que Hermione había llevado en el bolso de cuentas.
Al cabo de dos horas se encontraban sentados en el sillón del salón acomodando algunos libros y hablando.
-En serio Ron, deberías ser más ordenado con los libros.
-Hermione igual irán en tu bolso y se volverán a desordenar, no tiene caso que seamos tan precisos.
-Sabes que odio el desorden.
-Pero es inevitable que tu bolso no lo sea con todas las cosas que llevas ahí.
-Todas esas cosas son necesarias, no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí y debemos estar preparados para lo que sea.
-Lo sé, pero basta con un Accio para conseguir lo que sea en tu bolso así esté desordenado.
-Eres un caso perdido – dijo ella desaprobatoriamente.
-Soy del tipo práctico.
-Y yo del tipo ordenado.
-Eres una maniática del orden.
-Y tu un desordenado.
-Hermione – dijo él suplicante – ¿En serio?
-¿De qué hablas ahora Ronald?
-Demonios no me digas Ronald, y sabes de lo que hablo.
-No maldigas, ese es tu nombre. Y no sé de lo que hablas.
-¿En serio vamos a empezar a pelear por eso?
-Tú dímelo, si no fueras tan desordenado entonces…- pero no pudo terminar su frase porque el chico le aventó un cojín en la cara dejándola muda unos momentos.
-¡Oye! – dijo indignada al ver como el chico se reía.
-Lo siento, tenía que acabar la pelea de alguna manera.
-Oh no la acabaste, esto apenas empieza – esto lo dijo mientras tomaba otro cojín y se lo tiraba en la cara de la misma forma como lo hizo con ella.
Empezaron a pegarse con los cojines y a reírse como si fueran un par de niños pequeños. Hermione incluso llegó a ponerse a horcadas sobre él para atinarle en la cabeza dejándolo fuera del alcance de los otros cojines.
-Ni te creas que me vas a ganar – dijo él mirándola con malicia.
-Olvídalo, estás indefenso – dijo ella con seguridad.
-No por mucho tiempo – Gracias a sus reflejos como guardián y su fuerza logró tomar a la chica de los brazos e inclinarse para quedar encima de ella.
-¿Quién está indefensa ahora? – dijo él con aires de grandeza.
-Yo sólo estoy debajo de ti, técnicamente sigo siendo la ganadora.
-Eso crees.
Y luego de decir esto el chico empezó a hacerle cosquillas en todo el cuerpo haciendo que ella se retorciera de la risa y suplicara que aquello terminara – ¡Para Ron! ¡Basta! – decía entre risas.
Las cosquillas cesaron por parte del chico. Ambos estaban jadeantes por los movimientos de los minutos antes y se miraban aún recostados en el sillón.
La sonrisa de ambos se fue desvaneciendo poco a poco mientras no apartaban la mirada del otro y sin poderlo resistir más juntaron sus labios en un arrebato desesperado. El beso era apasionado y nada delicado, las manos de cada uno viajaban por el cuerpo del otro provocando múltiples reacciones. Sus lenguas se tocaban con fervor y mientras sus labios iban a un ritmo brusco y rápido. Ron se movía encima de ella aprovechando la posición y también debido a esto Hermione podía sentir la naciente erección que tenía el chico ya que chocaba contra ella.
El ambiente se estaba tornando cada vez más caliente para los dos ya que estaban en camino de empezar a quitarse sus ropas hasta que escucharon un "crack" que vino desde la entrada y una voz muy conocida por ambos.
-Chicos ya llegué – decía Harry desde la entrada y se podía escuchar sus pasos acercándose al salón.
Lo primero que hicieron fue separar sus labios para mirarse asustados y avergonzados por aquello, entonces Hermione empujó a Ron hasta dejarlo en el suelo mientras ella se sentaba y arreglaba su ropa y cabello.
-¡¿Por qué hiciste eso?! – susurró Ron.
-¡Tú no hacías nada! – dijo ella en el mismo tono. Entonces cuando el chico se levantó ella pudo ver el bulto que había en su entrepierna y le aventó un cojín – ¡Tápate!
-¡Demonios! ¿Por qué tienes que ser tan brusca?
-Sólo siéntate y tápate antes de que tu amiguito nos delate.
Ron en el fondo supo que ella tenía la razón y de inmediato se sentó junto a ella tapando su erección con el cojín.
Unos segundos más tarde Harry apareció en el salón mirando a sus amigos que estaban sentados juntos esperándolo. Sin embargo, algo no le daba buena espina de aquello, en cierto modo el ambiente estaba tenso, pero decidió no preguntar acerca de ello.
-Que hay chicos – saludó mientras se sentaba en el suelo del salón.
-Harry – dijo Hermione aún sobresaltada por toda la acción de hace algunos minutos – ¿Cómo estuvo la guardia?
-Tranquila, no vi a nadie conocido, ya sé cuál es la entrada de los empleados pero aún no logré quitarle el cabello a dos magos y una bruja.
-Tranquilo compañero, aún quedan varias guardias, mañana yo lo intentaré – dijo Ron.
-Si les digo la verdad no pude recorrer mucho porque había demasiada gente y no podía caminar bien, además debía estar pendiente de que la capa no se cayera.
-Relájate, en una guardia no puedes hacer todo. Cuando me toque a mí intentaré pasar entre la gente, tal vez por ser más delgada y pequeña sea más sencillo. Quizás logre conseguir ir a la oficina de Umbridge.
-No creo que sea seguro que llegues hasta allá bajo la capa de invisibilidad – dijo el pelirrojo.
-Ron es fácil, solo debo evitar a las personas, no entraré a oficina porque será imposible salir, pero al menos quisiera saber la ubicación.
-Hermione creo que Ron tiene razón. ¿Qué pasaría si tropiezas con alguien y la capa se cae? Ahora más que nunca buscan hijos de muggles y además de todo eso tú eres fugitiva como nosotros. Es muy arriesgado que vayas tu sola a la oficina de Umbridge.
-¿Hablan en serio? – dijo ella indignada mirándolos a los dos.
-Lo hacemos por tu seguridad – dijo Ron seriamente – Tú harías lo mismo si fuese nuestro caso.
-Son injustos conmigo, solo porque soy hija de muggles no quieren que me arriesgue como ustedes.
-No somos injustos – siguió Ron – Debes entender que es peligroso para ti, no imaginas las ganas que tengo en este momento de que fuese yo el nacido de muggles y no tú.
-De igual forma los tres estamos en peligro, el que yo vaya a ver dónde está la oficina de Umbridge no cambia nada. Nos buscan a los tres.
-Hermione escúchanos – Dijo Harry – Ese lugar es horrible en todos los sentidos desde que quien tú sabes lo tomó, debemos tener el mayor cuidado posible, si metemos la pata se acabó.
-No te comportes como una niña Hermione – dijo Ron mirándola fijamente – Creí que habíamos acordado ser adultos en esto – La castaña de inmediato supo que el chico le dijo eso con doble intención por lo que habían hablado unas horas antes.
Ella suspiró resignada – Ustedes ganan, no intentaré ir a la oficina de Umbridge y solo haré la guardia en la entrada de los empleados ¿Felices?
Luego de decir aquello abandonó el salón dejando a sus amigos ahí mirándola desaprobatoriamente.
-Es una cabeza dura – dijo Ron.
Harry no pudo evitar reírse con todas sus fuerzas ante este comentario.
Al pelirrojo no le hizo mucha gracia y habló – ¿De qué demonios te ríes?
-"Es una cabeza dura" – dijo él imitando la voz de su mejor amigo – Eso viniendo de ti es una ironía porque tú también lo eres, tanto como ella.
-¿Soy un cabeza dura?
-Pues sí, siempre lo digo cada vez que pelean por una tontería.
-Pero esta vez no peleamos por una tontería, y se enojó con los dos porque nos preocupamos por su seguridad.
-Ya sabes cómo es ella, tiene un orgullo demasiado grande como para admitirlo.
-¿Crees que dure mucho enojada? – dijo el pelirrojo dirigiendo su mirada a las escaleras.
-Intentemos hablarle en la cena, creo que solo necesita estar sola un rato.
-Mujeres, sigo sin entenderlas del todo.
-Creo que deberías seguir ojeando tu libro para que aprendas a tenerles paciencia.
-Hablando de ese libro no lo he vuelto a leer desde que escapamos de la Madriguera.
-Eso quiere decir que no has avanzado nada con Hermione.
-Viejo ya te dije que solo leo para entender más a las mujeres.
Harry rodó los ojos ante la excusa más gastada que tenía su mejor amigo – Como digas compañero… Ron quiero saber algo.
-Dime viejo.
-¿Por qué demonios desde que llegué tienes ese cojín ahí? – dijo Harry intrigado.
-Oh esto – Ron no tenía la menor idea que decirle así que optó por lo más bobo que se le ocurrió – Ehm, me oriné encima y no quería que Hermione viera.
-Sabes que no te creo ni una palabra – y entonces Harry tomándolo por sorpresa quitó el cojín de ahí y vio perfectamente el bulto que su amigo quería esconder.
El ojiverde alzó una ceja y dijo – ¿Hay algo que quieras decirme?
-Está bien, me descubriste – dijo Ron tratando de inventarse una excusa mejor aunque algo riesgosa – Me quedé dormido aquí y tuve un sueño de esos que tú sabes, calientes, y cuando desperté Hermione venía y no quería que me viera así, por eso me tapaba.
-¿Tanto te costaba decirme eso?
Ron suspiró aliviado ya que su amigo le había creído esta vez aunque odiaba mentirle – Es que tú sabes, esas cosas ya no nos pasan como desde los 14 años, y me avergüenza que a veces no lo controle.
-En fin, deberías darte un baño si no quieres que Hermione te vea así.
-Lo iba a hacer hasta que llegaste tú – el pelirrojo se puso de pie – Te veo en la cena viejo.
Y así partió camino hasta la planta alta de la casa para tomar una ducha de agua fría y bajar aquello. Se sintió raro al decir que no quería que Hermione viera su estado cuando fue ella la que ocasionó eso. Rio ante este último pensamiento antes de entrar al baño.
La hora de la cena llegó y los chicos ya se encontraban en la mesa esperando a su amiga quien no les había dirigido la palabra aún desde esa tarde en el salón. Al cabo de unos minutos la chica hizo aparición en la cocina y se sentó en silencio bajo la mirada de sus amigos.
Harta de sentirse observada soltó – ¿Se les perdió algo?
-Uh que ruda – dijo Ron con una sonrisa.
-¿Por qué te ríes? – preguntó ella indignada.
-A Harry y a mí nos causa gracia que te enojes con nosotros porque queremos protegerte.
-No me enojé por eso – dijo ella.
-¿Y entonces por qué? – preguntó Harry.
-Porque me hicieron sentir inútil – dijo la chica seriamente.
Sus amigos se miraron extrañados y Harry fue el primero en soltar algo – No eres inútil.
-Sí lo soy, apesta ser hija de muggles en este momento.
-Sabes que tú eres la más inteligente de los tres y la que siempre nos hace hacer lo correcto – Añadió Ron – Jamás te diríamos que eres inútil y ni por un momento pienses que eres menos importante por ser hija de muggles.
-Chicos, discúlpenme por comportarme así, no sé qué me pasó, solo me sentí vulnerable y actué como una niña pequeña.
-Tal vez – dijo Ron ocasionando que ella abriera la boca de la impresión – Pero al menos estás consciente de ello, sabes que te disculpamos.
-Él tiene razón, además necesitamos estar los tres juntos en esto, si no la misión fracasará – Dijo Harry.
-Gracias chicos, son los mejores.
Los tres amigos sonrieron y luego se dispusieron a comer la cena que Kreacher preparó para ellos. A decir verdad venían cosas difíciles para todos, y para que las cosas resultaran debían enfrentarlas juntos o estarían perdidos.
N/A: Hola lectores, acá les traigo éste nuevo capítulo y espero que les guste tanto como a mí, a decir verdad cuando lo imaginé me causó mucha gracia las escenas y no podía dejarlas por fuera. Díganme que tal les está pareciendo el fic. Cuídense y nos leemos en el siguiente. Un beso enorme!
