El primer día, solos en el bosque se dedicaron a la recolección de algunas provisiones que sirvieran de alimento y junto con ello revisar los alrededores para asegurarse de que no hubiese peligro y que los hechizos protectores estuvieran funcionando perfectamente, a lo cual le dieron el visto bueno. Sin embargo, con la comida no podían decir lo mismo, ya que escasamente consiguieron unas bayas silvestres y algunos hongos.

Eso era en cuanto a Harry y Hermione, en cuanto a Ron solo se podría decir que debía guardar reposo por unos días y levantarse para lo necesario en lo que sus heridas se cerraban, sin embargo, estaba bajo el cuidado riguroso de la castaña.

Alrededor del mediodía Harry los convocó a las afueras de la tienda para averiguar cómo destruir el guardapelo de Slytherin. Desgraciadamente ninguno de los hechizos que los chicos conocían servía ya que no dañaban el horrocrux en lo más mínimo, lo único que causó fue que Harry se diera por vencido alrededor de un rato y optara por llevarlo en el cuello hasta encontrar la solución a ese asunto mientras sobrevivían en el bosque.

Para su mala suerte, Hermione fue quien se dio cuenta lo mucho que el relicario afectaba a la persona que lo tenía puesto ya que Harry con el paso de las horas se volvía odioso y despiadado, todo por efecto del horrocrux que llevaba en su pecho. A causa de estos estragos decidió que lo mejor sería que se turnaran para que ninguno sufriera mucho, sin embargo, esta decisión le costó una pelea con su amigo quien se fue hecho una furia directo al bosque a caminar.

Hermione prefirió dejarlo solo ya que sabía que era producto del horrocrux, pasó el relicario por encima de su cabeza y se lo puso como si de un collar se tratara. De esta forma se dirigió al interior de la tienda donde Ron se encontraba recostado en la parte inferior de la litera escuchando un canal de la radio que apenas podía sintonizarse. La castaña se acercó a él y lo primero que tocó fue su frente para verificar su temperatura.

-No tienes fiebre – dijo ella retirando su mano y sentándose en una esquina de la cama.

Él se acomodó un poco para quedar sentado – Sabes me he sentido mucho mejor, creo que incluso ya puedo hacer mi guardia.

-Ni soñando – dijo la chica autoritariamente, a Ron le recordó tanto a su madre – Sufriste una despartición ayer y ya quieres hacer tu guardia como si nada.

-Tú dijiste que no tengo fiebre.

-Lo cual es bueno pero aun así tus heridas no han sanado y tardarán, bajo ningún concepto te dejaré hacer tu guardia por lo menos hasta dentro de una semana.

-No es justo para ti y para Harry.

-Él y yo estaremos bien, tú solo recupérate.

-Hermione ¿por qué tienes eso puesto? – dijo él señalando el relicario de Slytherin.

-Oh eso – dijo ella tocando la prenda – Verás, hace unos minutos estaba hablando con Harry y pues no parecía él, fue como si solo hubiera odio dentro de él, lo podía ver en sus ojos.

-¿Te habló mal? – dijo Ron amenazante.

-Solo me hablo un poco odioso pero estoy segura que es por influencia del relicario y se lo dije inmediatamente, sin embargo, cuando se lo quitó aún estaba enojado y se fue al bosque.

-¿Crees que sea bueno que esté por ahí solo, enojado y con su varita?

-Estará bien, solo necesita esperar que se le pase el efecto del horrocrux. Aunque llegué a la conclusión que los tres debemos usarlo.

-¿El relicario? ¿Por qué?

-Para que no nos haga tanto efecto o si no terminaremos matándonos unos a otros.

-Entonces ¿en unas horas usaré esa cosa? – dijo él mirando el relicario en el pecho de la chica.

-Por desgracia si – dijo ella mientras veía como Ron seguía mirando esa zona, inmediatamente se sintió avergonzada y se tapó con las manos – ¡Deja de mirarme los senos, idiota!

Al chico inmediatamente se le encendieron las orejas y empezó a hablar nerviosamente – ¡No! ¡No te estoy mirando los senos! ¡Sólo me quedé mirando el relicario!

-¡Mentira!

-¡Oh vamos Hermione! ¡No quiero pelear como en Grimmauld Place!

-¡Siempre terminamos peleando!

-¡Lo sé y no creo que sea lo más inteligente en esta situación! ¡¿No crees?!

En este momento a Hermione se le acabaron los argumentos y solo se limitó a bajar la cabeza al darse cuenta que él tenía razón.

Ron se dio cuenta por el silencio de la chica que había admitido su derrota, sin embargo, no podía sentirse satisfecho de ello, ya que sabía que su pelea de la otra noche había sido fuerte.

-Lamento lo que te dije en Grimmauld Place, no fue correcto tratarte así – soltó ella de repente cortando el silencio.

-No Hermione, yo lamento no haber sido claro, además dije que lo que hacíamos era insignificante para mí y no lo es – dijo él con la cabeza abajo imitando a su amiga.

Ella levantó la cabeza para mirarlo – También fue en parte mi culpa, no te dejé hablar.

-No era cierto que no me buscaras cuando tuvieses problemas. Sabes que siempre me gusta ayudarte, sea cual sea la situación.

-Yo fui grosera, en serio aprecio mucho tu ayuda cada vez que me das consejos y me gusta sacarte de tus problemas, por más gordos que sean.

El pelirrojo alzó la vista y se encontró con esos ojos marrones que tanto le gustaban con un semblante arrepentido – Oye ¿Te parece olvidar aquello?

-¿La pelea? – Él asintió – Creo que acepto, además lo que menos necesita Harry en este momento es que estemos peleados por una tontería.

-Las cosas se pusieron serias ahora ¿no crees? Estamos solos, por nuestra cuenta.

-Sí, desde que te vi herido y me di cuenta que nosotros debíamos curarte supe que ahora dependemos de nosotros mismos queramos o no. Lo que menos necesitamos ahora es estar separados. Aunque no sabes lo culpable que me siento por la despartición.

-¿Por qué dices eso?

-¿Hablas en serio? – Dijo ella pestañeando velozmente como si fuese a llorar – Yo hice la aparición conjunta, por mi desconcentración tú estás herido y no pudimos volver a Grimmauld Place – para este momento unas pequeñas lágrimas asomaron por sus ojos.

Inmediatamente Ron le tomó la mano y la chica lo miró entre lágrimas sorprendida, fue él quien habló – Ni por un momento te eches la culpa de lo que pasó. Fue culpa del maldito de Yaxley que hizo que te desconcentraras, además eres tú la que me está cuidando y la que sanó mis heridas.

-Pero ni siquiera pudimos volver a nuestro escondite, a cambio de eso nos transporté a un solitario bosque.

-Sabíamos que no duraríamos mucho tiempo ahí, en cualquier momento abandonaríamos Grimmauld Place. Sé que no es como esperábamos pero tarde o temprano nos iba a tocar pasar por algo así.

Ella secó las lágrima y habló – Lo siento, es que de verdad me asusté mucho cuando vi tu brazo y tu pecho ensangrentado, no sé ni cómo se me ocurrió lo de la Esencia de Díctamo.

-Supiste manejar bien las cosas, si hubiese sido al revés hubiese muerto tan solo al verte así.

-Sé que tú también harías algo, jamás te quedarías de brazos cruzados, nunca lo haces.

Ron sonrió en agradecimiento y luego decidió hablarle mientras aún acariciaba su mano entre la suya – Entonces ¿amigos de nuevo?

-Dalo por hecho – dijo ella devolviéndole la sonrisa.

-Gracias por cuidarme, eres una gran enfermera, incluso mejor que Madame Pomfrey – dijo el pelirrojo haciendo reír a la chica.

-Si esa mujer llega a escucharte no dudaría en hacerte tomar una poción con sabor muy feo.

-Desde que te petrificaron y a veces no me dejaba pasar a verte empezó a parecerme una bruja poco agradable.

-No seas así, además muchas veces sus pociones eran las que nos sacaban de apuros.

-Sigo diciendo que tú eres mejor.

Ella volvió a sonreír y luego se levantó de la cama. El chico preguntó – ¿A dónde vas?

-Voy a vigilar en lo que Harry vuelve, sólo vine a ver como estabas y la conversación se extendió como siempre.

-Oh – dijo él un poco triste al saber que se quedaría solo – Ten cuidado.

-Tranquilo, los hechizos funcionan bien, y en el caso que no se activaría el Chivatoscopio.

-Igual recuerda lo que siempre decía Ojoloco.

Luego de pensarlo unos segundos la chica cayó en cuenta y ambos respondieron al mismo tiempo – Alerta permanente.

Se sonrojaron un poco al notar la sincronía, ante esto Ron le picó un ojo a la chica haciendo que su rubor aumentara. Hermione decidió acercarse a él y plantarle un corto beso en la mejilla antes de salir apresuradamente de la tienda por sentirse más avergonzada.

Por otra parte Ron solo se tocaba la mejilla mientras sonreía como un bobo mirando por donde había salido la chica hace unos momentos. Podían haber vuelto a ser amigos, pero estaba seguro que siempre habría algo más entre ellos, algo que tendría que ir forzando un poco más para obtener lo que quería.

Los días pasaban y con ello las semanas, los tres jóvenes magos se movían de un lugar a otro acampando por distintos lugares de Inglaterra. Con el paso del tiempo seguían investigando como podrían destruir aquella cosa o simplemente pensaban en donde conseguir algún otro horrocrux, por desgracia ambas cosas eran inútiles.

Todo parecía malo para los chicos porque apenas comían y dormían hasta que cierto día a finales de Octubre se encontraban acampando en un bosque y escucharon unas voces conocidas a las afueras, aquellas voces pertenecían nada más y nada menos que a su amigo Dean Thomas y a un duende llamado Griphook.

Tenían una conversación en aquel lugar sin saber que las personas más buscadas del mundo mágico se encontraban tan cerca de ellos bajo la protección de millones de hechizos. La discusión sacó un tema bastante importante, se trataba de la espada de Godric Gryffindor, al parecer el duende la había robado del Ministerio de Magia pero ésta era falsa, por lo cual nadie sabía dónde podía estar la verdadera.

Entonces deseosos por saber más acerca de lo que ocurría en Hogwarts Hermione sacó de su bolso de cuentas el retrato de Phineas Nigellus Black para interrogarlo. Phineas les dice que Ginny, Neville y Luna fueron atrapados en el despacho del director tratando de robar la espada de Gryffindor de la urna en la que se encontraba, por lo cual fueron enviados al Bosque Prohibido como castigo, esto hizo enojar mucho a los chicos sobre todo a Harry ya que sentía culpable de que su novia y sus amigos estuvieran haciendo eso por él. Sin embargo, Phineas reveló algo nuevo y fue que Dumbledore usó la espada para destruir el anillo de la familia Peverell. Hermione se da cuenta de que la espada, al ser usada para matar al basilisco de la Cámara de los Secretos por Harry, obtuvo las propiedades del veneno de basilisco, siendo de las pocas sustancias en el mundo que puede destruir Horrocruxes.

Hasta que los chicos no consiguieran aquella espada el horrocrux seguiría torturándolos a diario.

Una nueva ambición se creó en el grupo, pero más que una ambición era una necesidad, no podían dejar que ese relicario siguiera haciendo estragos en el grupo y se sumara a sus inquietudes de cada día, como eran las de escapar por el país y sufrir por comida, lo cual de vez en cuando causaba discusiones entre ellos. Sin embargo, hasta ahora habían sabido sobrellevar aquello con la mayor paciencia posible.

Por otro lado estaba Hermione, los chicos cada vez estaban más preocupados por ella, cada mañana vomitaba y se veía más delgada de lo normal, además la falta de alimento estaba haciendo que su humor cambiara de vez en cuando provocándole desde llantos sin sentidos hasta mucho estrés. Incluso habían tenido que acortar las caminatas ya que últimamente se cansaba muy rápido o la invadían las náuseas.

Ron y Harry trataban de sobrellevarla pero a veces la falta de alimento era inevitable, y además se le sumaba los efectos del relicario cuando lo tenía puesto lo cual la ponían de un humor negro y a veces tendía si quiera a hablarles para no tratarlos mal.

Una tarde se encontraban en la tienda almorzando unas vallas y hongos que Ron consiguió por la mañana y que la chica había intentado cocinar un poco, sin embargo no podían evitar saber de lo peor.

-¿Cómo va todo con tú estómago Hermione? – Preguntó Harry.

-Creo que esta vez sí estoy mejor. Siento que ya puedo caminar mucho y así avanzaremos – respondió ella.

-¿Estás segura? – Inquirió Ron – Sigues sin comer mucho, yo sé que no hay mucho que comer pero demonios no comes ni la mitad.

-Él tiene razón, deberías comer más.

-Chicos sé que se preocupan por mí pero si les digo la verdad no tengo apetito. Quisiera leer un rato antes de…- pero no pudo terminar la frase ya que sintió unas horribles náuseas y salió disparada al pequeño baño que estaba en la tienda dejando a sus amigos más preocupados.

Harry de inmediato miró a Ron con semblante triste – Es desalentador que ella esté enferma, y ni siquiera sabemos que tiene.

-Le ha durado mucho tiempo como para que solo sea un resfriado o algo así – dijo el pelirrojo.

-Creo que está estresada por todo esto.

-Puede estar estresada pero eso no es excusa para que no coma y esté así de delgada por vomitar a cada hora.

-Concuerdo contigo pero ya ves cómo se pone cuando intenta comer más.

-Lo sé, me preocupa que esté así… ¿Crees que deberíamos llevarla a un médico? ¿Al menos uno muggle? – Sugirió Ron.

-Sería arriesgado pero, de verdad creo que ella necesita ver un doctor, extraño que sea la que siempre nos regaña y todo eso.

-Tienes razón, en ese estado no parece la misma, siempre está deprimida o llorando.

-Debemos tratar de animarla también amigo, opino que no siempre hablemos de esto de la guerra, tratemos de recordar con ella viejos tiempos, tal vez la ayude a animarse.

-Espero que no se ponga de cabezota – dijo Ron.

Harry rio ante esto – Sabes que pienso que tú también lo eres.

-¿Por qué demonios lo dices?

-Tú sabes porque, o me parece que ya olvidaste por quien estabas leyendo "Doce formas a prueba de falla para encantar a tu bruja".

-Ya te dije que no es por…- pero no pudo terminar porque fue interrumpido por su mejor amigo.

-Y yo sé lo que digo – el azabache se levantó, recogió los tres platos y los lavó rápidamente para luego dirigirse a la salida.

-¿A dónde vas?

-Vigilare por la parte norte del lago, volveré más tarde. Asegúrate de que esté bien – dijo el azabache refiriéndose a su amiga.

-Lo haré. Nos vemos viejo.

-Los veo más tarde – y seguido de esto salió de la carpa con su varita en mano.

Ron se quedó un rato pensativo con eso que dijo Harry de "Yo sé lo que digo", sabía que se refería a Hermione pero aún no estaba listo para compartir lo que sentía por ella tan abiertamente. Y a decir verdad, lo hacía sentirse un poco mal ya que Harry es su mejor amigo y le costaba hablar con él, aunque sabía que ni loco diría en lo que estaban él y Hermione desde Grimmauld Place o las cosas se complicarían… Bueno más de lo que ya estaban.

N/A: Hola a todos, espero que estén de maravilla. Por acá les dejó éste capítulo con las primeras semanas en el bosque, ojalá les guste. Un beso enorme y nos leemos en el siguiente.

PD: Ayer vi Sinsajo parte 2 y me ha encantado de verdad, si ya la vieron díganme que opinan. Besos;)