Hermione se encontraba lavando sus dientes en el diminuto baño que compartían en la carpa. Ya había perdido la cuenta de las vomitadas que tuvo por ese día y a decir verdad se sentía cada vez peor, había deseado tanto ir a un doctor pero no podía retrasar más la búsqueda de Horrocruxes, de por sí ya se habían tardado de más gracias a que ella se cansaba demasiado rápido, se sentía totalmente inútil.

Al terminar su cometido se lavó la cara y salió del baño para encontrarse a Ron en una silla tratando de sintonizar la radio. A penas se dio cuenta de su presencia le habló.

-¿Te sientes mejor? – dijo él.

-Si te soy sincera creo que estoy peor.

-Ven aquí – dijo él mientras se acercaba a ella y ponía una mano en su frente tal como hacía ella cuando él estaba recuperándose de la despartición – No tienes fiebre, y eso de las náuseas te ha durado demasiado, no creo que sea un resfriado.

-Yo tampoco, pero aun así no me explico qué es lo que tengo.

-Sé que te vas a mejorar pronto.

-Siempre tan optimista.

-Tienes que buscarle el lado bueno a las cosas, por más malas que sean.

Ella sonrió en agradecimiento y luego volvió a hablar – ¿Dónde está Harry?

-Salió a vigilar en la parte norte del lago, sería bueno que encontrara un poco de comida – dijo él bromeando.

-Sí, sería bueno comer como antes.

-Sobre todo tú – dijo severamente.

-¿Por qué lo dices?

-Sé que nunca has sido de comer mucho pero las últimas semanas prácticamente comes solo un bocado y de además te la pasas vomitando, me preocupa lo delgada que estás.

-Sé que no hemos tenido la mejor alimentación, pero sea lo que sea que tenga me está limitando porque todo lo que pasa lo devuelvo.

-Tendremos que arreglar eso – dijo él levantando una ceja.

-¿Cómo?

-Tenía pensado parar en el próximo pueblo muggle, ir a una tienda y comprar algunas cosas, las necesitamos.

-¿Con qué dinero?

-Antes de la boda los gemelos me dieron dinero, sabían que nosotros teníamos nuestros propios planes y me apoyaban.

-¿En serio ellos hicieron eso?

-Sí, pueden ser bastante buenos cuando se lo proponen.

-Ya veo – dijo ella un poco desanimada.

Al ver su estado Ron sabía lo que venía, tal vez se pondría a llorar sin razón alguna y no se lo permitiría – Oye, detesto cuando te pone depresiva solo porque sí.

-¿A qué te refieres?

-Últimamente tienes un cambio de humor muy extraño, sólo lloras, y a decir verdad Harry y yo extrañamos que nos reprendas.

Ella rio ante esto y él volvió a hablar – ¡Ves! ¡Te ríes porque es verdad! Sé que tú también lo extrañas.

-En realidad extraño muchas cosas, Hogwarts por ejemplo.

-Te entiendo, es raro no estar allá.

-Sí, a veces siento que todo esto es un sueño y que cuando despierte iré a clases con ustedes, hablaré con Ginny y con Luna, Harry entrenará para el Quidditch y tú y yo pelearemos para después de un rato hablarnos de nuevo, todo de vuelta a normalidad.

Ron la miró con ternura y luego tomó una de sus manos entre la suya – También echo de menos todo eso, pero sé que estamos haciendo algo importante que nos beneficiara.

-Lo sé – dijo ella mirando sus manos agarradas y luego centrar su mirada en el chico – Prometo comer un poco más y no llorar tanto.

-¿En serio? ¿Puedes hacerlo por nosotros?

-Lo puedo intentar.

-Gracias.

-No, gracias a ti, sabes que siempre me animas.

-Para eso están los amigos – dijo él sin apartar la mirada de esos ojos marrones.

-Sí… amigos – respondió ella perdida en esa mirada azul como el mismo océano.

El contacto entre azul y café era acompañado por el silencio de aquella tarde, parecía como si solo existieran ellos dos en ese momento, ellos con la mirada perdida en el otro y con las manos entrelazadas.

Hermione fue quien no resistió más aquello mandando todo al demonio y acercándose al chico para plantarle un beso en los labios que lo dejó aturdido al principio pero sin poder negarse más empezó a corresponderle con la misma fuerza.

Acercaron sus cuerpos hasta quedar pegados al otro mientras sus manos recorrían sus cuerpos. La chica pasó sus manos abrazando al chico por el cuello mientras él no pudo contenerse a poner sus manos en el trasero de ella, ante esto la castaña no pudo evitar dar un salto y enrollar sus piernas alrededor de la cintura de él haciendo aquello más intenso. Ron la tomaba con fuerza hasta que decidió caminar así hasta la parte inferior de la litera y acostarse ambos en ella.

Él cortó el beso un momento mientras sacaba su camiseta y la tiraba al suelo, ella no tardó en imitarlo dejando a la vista un brassier color rosa pastel y poniendo su camiseta junto a la del chico. Éste no tardo en empezar a besar la clavícula de ella y desde ahí ir bajando hasta sus pechos, sin embargo la chica volvió a buscar sus labios para plantarle un beso igual de apasionado, sus manos viajaban por su espalda arañándolo un poco.

El sudor empezaba a emanar sus cuerpos junto con el calor de la tarde y sin poderlo evitar más tiempo se deshicieron de sus respectivos pantalones y así mismo la ropa interior. Ron no tardó en posicionarse en sus piernas y empezar a besarla mientras entraba y salía, Hermione gemía en su boca al sentir aquello, sus pieles ardían ante el contacto y solo podían pedir más al otro.

La castaña mordía los labios de él haciéndolo gemir más y aumentando el movimiento de vaivén. Ron de vez en cuando dejaba sus labios para besarle el cuello en lo que también se hacían más intensas las caricias provocando que ella arqueara la espalda y gimiera su nombre.

Él volvió a posar sus labios en los de ella rozándolos mientras se miraban intensamente, sus respiraciones y gemidos se mezclaban, sus cuerpos estaban ardiendo y mojados de sudor. En un último movimiento Hermione echó su cabeza para atrás mientras Ron le daba un último beso en el cuello, la chica dio un último gemido ahogado en lo que terminaba aquel orgasmo.

La tienda había sido testigo del segundo encuentro de estos dos amantes, estaba calurosa y en ella solo se escuchaban respiraciones ahogadas de dos personas en la litera. Toda la tensión sexual acumulada desde que estuvieron juntos por primera vez fue liberada aquella tarde.

Ron estaba recostado al lado de ella y ninguno hablaba, la verdad no había explicación del porqué lo habían hecho, Hermione se sentó en la cama sin tapar sus pechos ya que nunca se quitó el brassier, inmediatamente posó su mirada en el chico que se encontraba totalmente desnudo a su lado. Sin embargo, fue él quien habló primero mirándola intensamente.

-Con que… ¿Amigos?

-¿Te parecería guardar otro secreto de amigos?

-Para ti puedo guardar todos los secretos que quieras, por más sucios que sean.

-¡Oye! – dijo ella escandalizada.

Él rio ante esto – Sabes que bromeo con eso último… Pero puedo guardar cualquier secreto, incluso cuando el secreto soy yo.

-Si tú eres mi secreto ¿Quiere decir que yo soy el tuyo?

-Así parece.

-En cierto modo este es un lindo secreto. Uno que no se volverá a repetir ¿cierto? – dijo ella levantando su ceja sugestivamente.

-Sólo si tú quieres que no se repita… Así dijimos la última vez y aquí estamos guardando otro secreto.

Hermione lo pensó detenidamente y solo se limitó a levantar los hombros y apartar las sábanas para empezar a vestirse antes de que Harry volviera. Ron la imitó y sin decir una sola palabra más decidieron escuchar la radio hasta que su amigo volvió al cabo de media hora más.

Era complicado lo que tenían hasta para hablarlo civilizadamente. Simplemente decidieron callarse y dejarlo como otro de los tantos secretos que tenían juntos.

Un día a comienzos de Noviembre los chicos estaban de paso en un pueblo muggle, tal como había dicho Ron decidieron comprar algunas cosas con el dinero que le dieron los gemelos.

Ese día decidieron usar un poco de poción Multijugos que había sobrado para ir a una tienda, sin embargo, solo había para una toma. A lo cual los chicos decidieron que sería Hermione quien comprara las cosas necesarias mientras ellos la vigilaban debajo de la capa de invisibilidad.

La salud de Hermione había estado mejorando algo, estaba comiendo un poco más tal como lo prometió pero sus náuseas no desaparecían, pero podía decir que habían disminuido un poco. Sin embargo, un nuevo acontecimiento la puso realmente preocupada esa semana, tenía dos meses sin tener su periodo.

Hacía un mes notó la desaparición de éste y culpo de ello al estrés que tenía desde que escaparon, además siempre había sido de tener ciclos irregulares, sin embargo, aquel mes tampoco lo había tenido y eso la ponía nerviosa. No era tonta, y estaba empezando a pensar que tal vez sus náuseas, malestar, y desaparición del periodo no eran coincidencia. Solo esperaba que no fuese eso que ella pensaba, simplemente no podía ser.

Le asustaba la posibilidad de que fuese aquello que tanto temía, pero no quería confirmar nada hasta hacerse una prueba. Como ese día sería ella quien iría a la tienda aprovecharía a comprar uno de esos test muggle y esconderlo de sus amigos para hacerlo luego, necesitaba estar tranquila de alguna manera, pero sentía un nudo en el estómago que no le daba buena espina. Tenía todas las posibilidades del mundo de que aquello pasara, al fin y al cabo había estado con Ron dos veces, ambas sin protección.

Iba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta que los chicos le estaban hablando.

-¡Hermione! – dijo Ron sacándola de su ensueño.

-Disculpa, me quedé pensativa.

-Lo sabemos – dijo Harry – ¿Te encuentras bien? ¿Segura que quieres ir tú?

-Sí, quiero ir yo – no podía desaprovechar aquella oportunidad de comprar el test, sino no saldría de dudas pronto.

-Está bien, aquí está la poción – dijo Harry pasándole un frasco pequeño – Recuerda no tienes mucho tiempo, compra lo necesario y si pasa algo estaremos debajo de la capa.

-Si tienes problemas solo avisa – dijo Ron.

-Estaré bien chicos – dijo ella antes de tomar la poción.

Al cabo de un rato la chica ya se encontraba en un pequeño mercado muggle donde tomó algunas cosas necesarias para su viaje. Cuando ya tenía todo lo necesario caminó hasta el pasillo donde estaban las cosas de una farmacia, entre ellos encontró los test junto a los condones.

Había de muchos tipos y a decir verdad la chica no sabía cuál elegir, así que simplemente cerró los ojos y escogió una caja al azar para ponerla al fondo de su carrito de compras. Pasó directamente a la caja para pagar y antes de salir tomó la caja del test y la puso en su bolso de cuentas, donde los chicos no la encontraran por equivocación.

Al salir trató de encontrar una señal de los chicos que se encontraban bajo la capa pero no veía nada fuera de lo normal. De repente unas náuseas horribles la invadieron haciendo que se viera en la obligación de vomitar en unos arbustos que estaban por ahí. Cuando descargó todo lo que estaba en su estómago sintió una leve molestia ahí mismo, no apartó la mano de ese lugar hasta que se le pasó un poco para que pudiera caminar de regreso al mercado donde deberían estar sus amigos.

Al verse en el reflejo de una ventana se dio cuenta que la poción había pasado ya que era ella nuevamente, maldijo internamente y se apresuró para encontrar a los chicos y salir de ahí lo antes posible. Sin embargo, antes de que pudiera hacer algo sintió como un hechizo le rozó el hombro haciendo que de inmediato sacara su varita.

-¡Hermione cuidado! – Escuchó a sus espaldas la voz de Harry.

Al voltearse veía como el chico era perseguido por dos hombres con mala pinta, sin embargo, cuando estaba apuntando para hacer algo sintió como la tomaban por el cuello y la asfixiaban.

-¡SUÉLTALA! ¡EXPELIARMUS! – dijo la voz de Ron detrás de ella mientras atacaba al hombre.

Hermione cayó al suelo al evitar el hechizo de su amigo. Él se acercó de inmediato – ¿Estás bien?

Cuando iba a responder se fijó como otro de los tipos estaba por hechizar a Ron y entonces sin previo aviso empujó al pelirrojo y apuntó al hombre - ¡Desmanius!

El hombre al recibir el impacto quedó tendido en el suelo. Hermione miró inmediatamente a Ron quien se encontraba aún preocupado por ella – ¿No te atacaron otros?

-No – entonces recordó ver a Harry a lo lejos escapando de los otros tipos – Harry está siendo perseguido por dos de ellos ¡Andando!

Los dos salieron de esa parte y fueron corriendo desde el mercado a lo largo de una calle solitaria que parecía no tener fin, hasta que en una esquina divisaron a los dos hombres acorralando a Harry. Inmediatamente lazaron hechizos defensores.

-¡Petrificus totalus! – Dijeron ambos al mismo tiempo apuntando a cada hombre.

Estos quedaron en el suelo petrificados mientras los chicos se acercaban a su mejor amigo. Hermione fue la primera en hablar.

-¿Estás bien?

-Sí, aunque me tomaron por sorpresa.

-Salgamos de aquí ahora mismo – dijo Ron – Hermione ¿compraste todo? – Ella asintió – Perfecto, volvamos al bosque.

Los tres magos se fueron de aquel pueblo muggle lo antes posible y se internaron de nuevo en el bosque. Esta vez decidieron ir más allá de donde estaban antes para evitar ser seguidos por los tipos que los atacaron, quien sabe cuánto tiempo estuvieron vigilándolos así que lo mejor sería que fueran lo más lejos posible. Optaron por la parte norte del lago que Harry había investigado hace unos días.

Para cuando se hizo de noche ya tenían la carpa y todos los hechizos protectores alrededor de ellos. Estaba lloviendo así que ninguno estaba haciendo la guardia, solo se levantaban cada ciertas horas a mirar un poco hacía afuera, por lo tanto los tres se encontraban durmiendo en las literas, bueno menos Hermione.

La chica estaba esperando que sus dos amigos se durmieran para que así tuviera tiempo necesario de ir al baño y hacer el dichoso test que había comprado ese día, para cuando los ronquidos le confirmaron que ambos estaban profundamente dormidos se escabulló de la cama superior de la litera que compartía con Ron y fue hasta el baño.

Hermione primero leyó la instrucciones que traía la caja las cuales eran bastantes sencillas, básicamente solo debía orinar encima de ese palito y eso le daría el resultado, como en las películas muggle que veía. Algo incomoda y temblorosa realizó aquello pero debía esperar 5 minutos para obtener el resultado.

Los nervios la consumían y un nudo en el estómago se volvió a formar. Vale aquello era un estado muy hermoso para las mujeres, pero no para las que estaban vagando por Inglaterra hasta tiempo indefinido y además en medio de una guerra mágica. Y si le sumaba el hecho de que solo tenía 18 años y que Ron y ella eran solo "amigos" ponía las cosas peores.

Se estaba a punto de quedar sin uñas y el naciente nudo en su garganta le provocaba un ardor ahí que la pondría a llorar pronto, sin embargo, debía ser fuerte ante eso. Ella y Ron se habían metido en aquello y si era lo que pensaba entonces debían afrontarlo con madurez a pesar de la situación en la que estaban.

Pasado un rato Hermione se dio cuenta que ya era momento de ver el resultado. Su mano estaba temblorosa y a decir verdad cerró los ojos mientras tomaba el palito entre sus dedos y lo ponía frente a ella. Tenía la respiración acelerada y no quería abrir los ojos, pero tuvo que hacerlo y así fue.

Al abrirlos se encontró con un signo positivo en el palito, confirmándole su mayor miedo en ese momento.

Estaba embarazada.

N/A: Hola lectores, pues acá la confirmación a las sospechas de muchos de ustedes, bueno por los comentarios me di cuenta que algunos no querían mucho esto pero espero que lo acepten en esta historia. Gracias por leer y comentar. Nos vemos en el siguiente, besos.