Hermione seguía mirando el palito con el signo positivo mientras derramaba silenciosas lágrimas –Metiste la pata Granger, esta vez si la metiste – Se decía a si misma lamentándose al verse embarazada en tal situación.
-Demonios ¿cómo no pude percatarme esa noche que no había protección? Soy una tonta – entonces una imagen de cierto pelirrojo apareció en su cabeza y esto la hizo llorar aún más – ¿Cómo se supone que se lo diré a Ron? Ya tenemos suficientes problemas como para ahora meternos en esto… Además él y yo solo somos amigos – Este último pensamiento fue como si la apuñalaran. Evidentemente ya no eran solo eso, pero sin embargo, seguían sin ser nada, aunque por el momento solo tenían una cosa en común y era ese bebé.
Hermione posó una de sus manos en su plano vientre y empezó a acariciarlo mientras entre tantas lágrimas sonreía –Tal vez no fuiste planeado y llegaste en un momento difícil pero no es motivo para que no seas bienvenido – pensaba ella mientras se masajeaba la parte baja del vientre imaginando como sería su vida a partir de ahora.
–No tengo idea de cómo ser madre, bueno sé que mamá me ayudará en…- pero entonces una imagen del Señor y la Señora Granger apareció en su cabeza –Ellos ni siquiera sabrán que tendrán un nieto… Estoy segura que quisieran matarme pero sé que al final lo aceptarían y lo amarían mucho – esto hizo que llorara más al recordar lo mucho que extrañaba y necesitaba a sus padres en ese momento.
Pero entonces pensó que ahora solo tenía un problema en mente, y era cómo y cuándo se lo diría a Ron. Tal vez solo fuesen amigos en una extraña y seria situación pero debía decirle aquello antes de que se empezara a notar. No podría ir a un médico así que tendría que cuidar de sí misma en todo el embarazo, a pesar de la falta de alimento tendrá que mantener al bebé sano.
Desde hacía rato estaba tratando de sacar cuentas por lo menos para saber cuántos meses tenía –Sólo hemos estado juntos dos veces, y la última vez fue hace poco así que es imposible que me haya embarazado ahí… según lo que tengo entendido estos síntomas se hacen notar en el segundo o tercer mes, y si estuve con Ron en agosto entonces debería tener tres meses o algo así – se llevó la mano a la boca para taparla de la impresión.
En cualquier momento aquello se notaría, ella debía decírselo a Ron pronto y ver qué harán. Sin embargo, aquella noche decidió que ya era suficiente y se fue a dormir, o por lo menos intentarlo luego de enterarse que estaba embarazada.
Al cerrar la puerta del baño detrás de sí fue hasta la litera, antes de subir a su cama vio en la parte inferior como Ron dormía plácidamente. La chica no pudo evitar sonreír con un poco de tristeza y luego tocar su vientre, acarició con una de sus manos la mejilla del chico raspándose un poco con la barba de tres días que tenía el chico. Luego de aquello subió a su cama y se tapó con las sábanas, sin embargo, le fue difícil conciliar el sueño.
Varios días habían pasado desde que la chica se enteró de su nuevo estado, varios días en los cuales aún no había tenido el valor de decírselo a Ron.
La verdad es que no habían tenido mucho tiempo a solas o cuando los tenían ella entraba en pánico y prefería no contarle nada aún. Sin embargo, los chicos la habían notado extraña pero ella no decía nada, solo trataba de actuar natural; a pesar de sus náuseas estaba comiendo un poco más por el bien del bebé, aunque la comida tal vez no fuese de lo mejor.
Un día a mediados de Noviembre Harry y Hermione habían decidido investigar más a fondo en el bosque, pero aquello se vio nulo al momento que la chica fue a vomitar y luego de eso tropezó con unas ramas cayendo sobre lodo. El azabache rio ante lo bobo que fue aquello y luego ayudó a su amiga a levantarse para que volvieran a la carpa donde Ron hacía la guardia.
Al verlos acercarse y al notar como estaba su amiga tampoco pudo evitar reírse y luego soltar una pregunta – ¿Qué demonios te pasó?
Hermione lo miró como si quisiera asesinarlo – Estaba vomitando y al terminar me tropecé con unas ramas y caí en el lodo.
-No te ves tan mal – agregó el pelirrojo divertido.
Ella volvió a lanzarle una mirada asesina y luego él se retractó – Pero creo que deberías tomar un baño.
-Si no les molesta iré al lago, quiero darme un buen baño de pies a cabeza – dijo ella mientras sacaba unas hojas de su cabello lleno de lodo seco.
-Tranquila, vigilaremos a los alrededores, tómate tu tiempo – Dijo Harry.
-Gracias – dijo ella mientras iba adentro de la carpa a buscar sus cosas.
De inmediato Ron le habló a su mejor amigo – Yo puedo vigilar los alrededores del lago y así tu puedes descansar un rato mientras haces la guardia de la tienda.
Harry alzó una ceja sugestivamente – ¿Seguro que es solo para que yo descanse?
-Sí ¿por qué habría otra razón? – dijo él imaginando las intenciones de su amigo.
-¿El hecho de que Hermione vaya a estar bañándose cerca de ti no tiene nada que ver? – dijo él con una sonrisa pícara.
-Que pervertido Potter.
-Tú eres el que quiere hacer la vigilancia.
-¡Pero no para eso que dijiste!
-Espero que no sea así, o si no te saca los ojos – dijo el azabache refiriéndose a su amiga.
-No te preocupes, ni me acercaré.
Al terminar de decir esto la chica salió de la carpa con varias cosas de aseo personal en la mano y además ropa limpia y empezó a caminar hacía el lago, pero no sin antes voltearse para darle una advertencia a sus amigos.
-Si se atreven a mirar así sea un poco los mataré.
Aquella mirada asesina que les dio iba en serio y los chicos se limitaron a solo asentir nerviosamente mientras veían como la chica se alejaba.
Luego de unos minutos Ron dejó a su mejor amigo haciendo la guardia en la tienda mientras él se internaba en el bosque. Decidió seguir más o menos la advertencia que le dio Hermione ya que de por si se encontraba rara últimamente, no la quería poner peor metiendo la pata. El lago quedaba algo retirado de donde se encontraban acampando esos días así que le tocó caminar un rato antes de llegar a su destino, sin embargo, tenía la suerte de que los hechizos protectores fuesen puestos incluso en esa área.
Y justo cuando llegó ahí se escondió por unos árboles donde era imposible ser visto, aunque su vista era la mejor. Podía ver a Hermione dentro del lago, en ese momento estaba de espaldas a él y tenía acceso a la vista de su blanquecina espalda, ella se encontraba lavando su cabello el cual estaba repleto de lodo seco y al mismo tiempo lavaba sus brazos y pasaba sus manos por todo su pecho.
Estaba tan absorto a aquella vista que no se fijó cuando una diminuta araña se posaba en su hombro hasta que sintió como ésta caminaba dirigiéndose a su oreja, al darse cuenta de aquello casi muere de un infarto provocando que gritara y saliera de los árboles mientras sacudía su cuerpo.
-¡Demonios! – Dijo él gritando – ¡Malditas arañas!
Al terminar de agitarse se dio cuenta que la había embarrado ya que Hermione se encontraba mirándolo tapando sus pechos con sus brazos y su rostro reflejaba una expresión bastante furiosa.
-¡¿Qué demonios haces aquí?!
-Vigilándote – dijo él como si fuese lo más normal del mundo aquella situación – Hasta que una maldita araña apareció.
-¡Estabas mirándome mientras me bañaba!
-Corrección: te estaba vigilando.
-¡Eres un maldito pervertido Ronald!
-Eres una mal agradecida… ¡Además no es la primera vez que te veo sin ropa!
-Cierra la boca – dijo ella aun tapando su desnudez – Sal de aquí, no necesito tu vigilancia.
-Si la necesitas – dijo él acercándose más al lago.
-Sé cuidarme sola – respondió ella desafiante.
-Y no discuto ello, sin embargo, no puedes echarme de aquí, es un área libre.
-Un área libre que yo estoy utilizando Ronald.
-Pues es un área libre que yo también utilizaré – dijo él mientras se quitaba la camiseta y empezaba a desabrochar sus pantalones.
-¡¿Qué haces?!
Él bajó sus pantalones dejando a la vista sus bóxers color negro – Me desvisto para bañarme.
-¿Vas a bañarte? ¡¿Aquí?! ¡¿Ahora?!
-Si no te molesta.
-Claro que me molesta Ronald – dijo ella mirándolo desaprobatoriamente.
-Pero es un área libre – respondió él mientras bajaba la última prenda que le quedaba de un solo tirón, juntando su ropa con la de la castaña y entrando al agua.
Hermione al ver eso se volteó dándole la espalda y siguió hablando – Ronald ponte tu ropa y sal de aquí.
-No me digas Ronald, sabes que lo detesto.
-Ese es tu nombre.
Entonces la chica sintió como el chico ponía sus manos en los hombros de ella haciéndola girar para quedar en frente de él.
Hermione seguía con los brazos en sus pechos y su cabello goteaba, al ver al chico así parado frente a ella casi la dejo sin habla, sin embargo logró decir algo – Ron esto no está bien.
-Nunca lo ha estado – dijo él antes de estampar su boca en la de ella.
Vale ella había deseado que él hiciera eso desde que lo vio desvistiéndose, sin embargo estaba mal, estaban a la intemperie, si no fuese por los hechizos protectores cualquiera podría verlos, pero aquello no parecía importarle mucho a Ron.
Ella correspondía el beso mientras abrazaba al chico por el cuello pegando sus pechos a él. La castaña enterraba sus dedos en su cabello mientras él acariciaba su cintura y toda la parte de su vientre, entonces en ese momento varios pensamientos vinieron a la mente de Hermione – ¡Debes decirle que estás embarazada ahora mismo! ¡Es ahora o nunca! ¡Están solos y además a punto de tener sexo cuando se supone que no deberían hacerlo! – las cavilaciones de la chica la hacían ponerse nerviosa y por ende no la dejaban decir aquello, además sus labios estaban ocupados en otra cosa.
Ron decidió ponerse algo juguetón y justo en esa posición los aventó a los dos al agua haciendo que sumergieran, no dudo en besarla bajo el lago mientras acariciaba su piel. Al llegar a la superficie ambos se tocaban mutuamente haciendo gemir al otro sin apartar los labios.
Hermione no pudo resistir más aquello y enrolló sus piernas alrededor de la cintura del chico para sentir su erección chocando contra ella. Él se posicionó y empezó a moverse dentro de ella mientras besaba su cuello lamiendo de vez en cuando las gotas que quedaron ahí. Ella enterraba sus uñas en la espalda de él y gemía su nombre mientras se pegaba más buscando cercanía. Aquello culminó cuando ella alcanzó el orgasmo al mismo tiempo que él lo hacía.
Luego de eso se quedaron mirando intensamente unos momentos mientras recobraban la respiración, hasta que decidieron salir del agua para secarse y vestirse.
Mientras Hermione se vestía solo pensaba en una cosa y era en decirle a Ron –Debo decirle ahora, por más miedo que tenga debo enfrentarlo ahora que estamos solos – estaba muriendo de angustia y un nudo se le formó en la garganta poniéndose tensa a lo cual no pasó desapercibido por el pelirrojo.
-¿Qué tienes? – soltó él al notarla así.
Ella se sobresaltó ante la pregunta y decidió que era el momento, ahora o nunca. Ella habló con voz temblorosa – Ron tengo que decirte algo importante.
-¿Es el motivo por el que actúas tan rara estos días?
-Quizás – Dijo ella mordiéndose el labio en señal de nerviosismo.
-Te noto tensa, solo suéltalo.
Ella respiró profundo y lo miró a los ojos seriamente – Necesito que me mires y que por favor me entiendas.
-Me estas asustando – dijo él mientras se acercaba y la tomaba de las manos para posar su mirada azul y profunda en ella.
Hermione tragó seco y al borde de las lágrimas decidió soltar aquello – Estoy embarazada.
Ron pareció no entender lo que ella acababa de decirle hasta unos momentos después. Él la miraba sin decir una sola palabra y tragó seco y se puso más pálido de lo normal. Finalmente luego de unos minutos logró decir algo.
-¿Vamos a tener un bebé? – Esto lo dijo con voz temblorosa – ¿Justo en medio de la guerra mágica?
-Lo siento Ron, de verdad lo siento – dijo ella empezando a derramar unas lágrimas.
-¿Cuándo fue?
-¿A qué te refieres? – preguntó ella confundida.
-Digo ¿De cuánto estás?
-Sacando cuentas creo que tengo tres meses.
-O sea que…- dijo él recordando – La noche en Grimmauld Place fue cuando sucedió.
-Sí – respondió ella con la mirada abajo.
-¿Cuándo y cómo te enteraste? No has ido a un médico como para saberlo.
-Empecé a tener síntomas como las náuseas y además no volví a tener mi periodo, el día que fuimos a ese mercado muggle compré una prueba casera y esa misma noche la hice.
-Lo sabes desde hace varios días entonces y no me lo habías dicho – respondió él evidentemente dolido.
-Tenía miedo Ron, no fue fácil para mí enterarme de esto – dijo ella molesta.
-Pero fue fácil ocultarlo ¿no?
-Sabes que así no son las cosas. Tenía miedo y no sabía cómo decírtelo.
-¿Por eso esperaste hasta que tuviéramos sexo en el lago?
Esto sin duda fue la gota que derramó el vaso haciendo que la mano de Hermione se estampara en la mejilla de él dejándola roja del impacto. Ella lo miraba con furia y con lágrimas en los ojos – ¡Eres un maldito idiota! ¡Fuiste tú quien se metió ahí conmigo!
-¡No fue justo que me ocultaras que estás embarazada!
-¡Fueron solo unos días!
-¡Debiste decirme inmediatamente!
-¡Tenía miedo de tu reacción! ¡Sabía que sería esta!
-¡Sabelotodo insufrible!
-¡Idiota insensible!
Después de esto se quedaron mirándose fijamente como si de una competencia a muerte se tratara. Ron fijó sus ojos en el relicario de Slytherin que estaba junto a las cosas de la chica, sin decir una sola palabra lo tomó y se lo puso para luego trazar su camino hasta el bosque dejando a Hermione sola en medio del lago.
La chica lloró fuertemente un rato –Sabía que lo tomaría mal pero no así… Quisiera tanto que Ginny estuviera aquí, necesito hablarle de esto, sé que ella me entendería a la perfección, pero a cambio de eso estoy aquí sola en medio del bosque… Maldición –
Estuvo inmersa en sus pensamientos hasta que vio como las nubes grises de tormenta se acercaban así que decidió volver a la tienda. Luego de caminar un rato se fijó que Harry seguía ahí haciendo su guardia, ella entró a la carpa evitando mirarlo para que no la viera llorando.
Harry no pasó esto por alto así que prometió que más tarde hablaría con ella acerca de eso. La noche cayó ante ellos y junto con ella una gran tormenta que los tenía concentrados en la carpa, bueno menos a Ron, él había desaparecido desde la tarde y según lo que le dijo Hermione a Harry el pelirrojo había tomado el guardapelo.
El azabache decidió que era momento de abordar a Hermione, ya que por su estado de ánimo podía jurar que Ron tuvo algo que ver.
La lluvia empezó a azotar afuera y Hermione se encontraba preocupada por Ron por más idiota que haya sido con ella cuando le dijo la gran noticia.
-¿Está todo bien? – preguntó Harry tomándola por sorpresa.
-Sí ¿Por qué lo dices? – dijo ella tratando de sonar casual.
-Te noté algo extraña cuando volviste del lago, incluso me dio la impresión de que estabas llorando.
-Oh eso… Es que pelee con Ron – dijo ella, en parte era cierto aunque no podía decirle la razón.
-¿Fue tan fuerte?
-Sabes que a veces se pasa de idiota y no puedo evitar ponerme así. Descuida ya mañana estará todo bien – respondió ella restándole importancia al asunto.
Entonces antes de continuar su conversación entró a la carpa cierto pelirrojo mencionado anteriormente, estaba empapado y traía mala cara. Los chicos de inmediato supieron que era a causa del guardapelo.
-¿Hay algo de comer? –preguntó de mala gana.
-De hecho solo tenemos hongos y algunas bayas como siempre – dijo Harry en el mismo tono.
-Demonios – maldijo él mientras miraba a sus amigos – ¿Cuándo tendremos comida decente y buen lugar para dormir?
Hermione iba a hablar pero Harry se le adelantó – Sabes que hacemos lo mejor que podemos con lo poco que hay y deberías apreciarlo. Además sabías a lo que nos enfrentaríamos cuando escapáramos a la búsqueda de horrocruxes.
-De hecho no, ha sido de las peores decisiones que he tomado.
Entonces antes de que Harry dijera algo más, Hermione fue quien intervino – Ron quítate el guardapelo.
-¿Sólo porque tú lo dices?
-Solo dices eso porque lo has llevado puesto toda la tarde.
-No me digas que hacer.
-No le hables así – dijo Harry poniéndose entre ellos dos.
-Con que de eso se trata ¿no? – dijo Ron mirándolos a los dos acusadoramente.
-¿De qué demonios hablas? – preguntó Harry confundido.
-Están juntos ¿no?
-¡Ron deja de decir tonterías! – dijo el azabache perdiendo la paciencia.
-Pero es cierto ¿no? – dijo él mirándolo desafiante. Pero luego centró su mirada en Hermione y le habló – Te puedo asegurar que es de él.
La chica inmediatamente entendió a lo que se refería y explotó – ¡¿Cómo te atreves a decir eso?!
-¿De qué hablan? – Preguntó Harry frustrado de confusión.
Para este momento Hermione se puso frente a él mirándolo desafiante – ¿Con qué cara me dices eso?
-Chicos no entiendo de qué hablan – dijo el azabache.
-Demonios Harry no te hagas el desentendido – soltó el pelirrojo.
-No lo hago Ron. Tú estás fuera de control, quítate esa cosa del cuello ¡ahora! – exigió Harry.
Y entonces fue cuando Ron no pudo evitarlo más y se lanzó encima de Harry para empezar a golpearlo, el chico devolvía los golpes sin importarle nada. Sin embargo, fueron separados por una barrera protectora que puso Hermione.
-¡Paren los dos!
-Está bien, pararé y me quitaré esta cosa – dijo Ron sacando el relicario pero luego de esto se acercó a la litera y tomó su mochila – Me voy de aquí.
-No estarás hablando en serio – preguntó ella.
-Pues si lo hago… ¿Vienes conmigo?
-¡Prometimos ayudar a Harry!
Entonces Ron posó su mirada en el azabache que no le dirigía una sola palabra y luego volvió a mirar a la castaña – En ese caso ya has elegido. Adiós.
Y al decir esto salió de la carpa. Hermione fue tras él pero fue detenida por el hechizo que ella misma había puesto, así que lo deshizo y fue siguiéndole el paso bajo la lluvia.
-¡Ron vuelve!
-Tú ya lo elegiste a él – dijo notoriamente enojado y a la vez dolido.
-¡No me dejes sola! ¡No nos dejes! – dijo Hermione tocándose el vientre para darle a entender que se refería a ella y al bebé.
Ron la miró indeciso por un momento pero aún cegado por el efecto del horrocrux se dio la vuelta y salió de los límites que habían puesto con los hechizos y desapareció dejando a Hermione parada en medio de lluvia hecha un mar de lágrimas.
-No te vayas – dijo ella antes de llorar con más fuerza bajo la tormenta de aquella noche.
N/A: Hola lectores, pues aquí les traigo uno de los capítulos más intensos que escribí y de los que más me gustó, esperó que no quieran matarme por haberlo dejado ahí. Ojalá les guste y espero que me comenten;)… Un beso enorme, nos leemos mañana!
