Era una noche fría digna de ese terrible invierno y de aquel bosque en el que actualmente se encontraban acampando Harry y Hermione a mediados de Diciembre.
Eran pasada de las 12:00 a.m. a lo cual el azabache dormía mientras que cierta chica estaba despierta, esto ya se había hecho costumbre desde hace varias semanas ya que a esas horas los pensamientos acerca de cierto pelirrojo siempre se arremolinaban en su mente, en ciertas ocasiones terminaba llorando, cosa que para Harry no pasa desapercibido pero prefería dejarla desahogarse y que ella no supiera que él la escuchaba.
Hermione mientras miraba el techo se tocaba su vientre el cual ya se encontraba algo abultado, para su suerte las náuseas habían desaparecido pero su apetito aumentaba cada día más lo cual no era algo muy ameno por las condiciones en las que se encontraban, ya que su situación no había mejorado por más que lo intentaran.
Harry siempre trataba de servirle un poco más de comida por el bien del bebé así él se estuviese muriendo de hambre, solo pensaba en el bienestar de su mejor amiga. Sin embargo, Hermione se daba cuenta de aquello y en ocasiones se negaba a que él no comiera casi lo cual hacía que entraran en disputas que terminaban siendo él el ganador.
La castaña sonrió ante esos momentos en los que Harry podía llegar a ser la mejor persona del mundo aunque tuviera cosas más importantes en las cuales preocuparse, como por ejemplo la búsqueda de Horrocruxes que no había avanzado nada y además la destrucción del guardapelo de Slytherin que aún los atormentaba cada día.
Cuando Hermione recordaba el guardapelo no podía evitar imaginar la imagen de Ron con esa cosa puesta y diciéndole que el bebé no era de él sino de Harry, habían pasado semanas desde aquello y aún dolía muchísimo.
La chica no pudo evitar soltar un par de lágrimas silenciosas y seguir tocando su vientre –Es extraño esto… Desde niña desee ser madre, desde que jugaba con mis muñecas, sin embargo, siempre me imaginé que primero trabajaría, luego me casaría y ahí vendrían los hijos, todo un cuento de hadas… Pero esto es totalmente distinto a un cuento, aunque no es una pesadilla – la chica desde que estaba sola había tomado mucho tiempo para pensar las cosas –No sé ni siquiera donde voy a vivir cuando el bebé nazca o como lo mantendré pero estoy segura de que algo se me ocurrirá… Será difícil criarlo yo sola, pero no creo que sea imposible – Para estas alturas de la vida ya se había resignado a que Ron volviera y formaran una familia, aquello era cuestión de cuentos.
-Sin duda esto no es cuento, pero puedo hacer que la situación sea tan feliz como en un cuento de hadas así tenga que vivir bajo un puente – De repente se imaginó a sí misma en esa situación con un pequeño bebé pelirrojo y descartó la idea –Vale lo del puente no, pero haré todo lo posible para salir adelante pese la ausencia de mis padres y Ron – una vaga imagen del Señor y la Señora Granger golpeó contra ella haciéndola suspirar ya que ellos se encontraban con un pequeño bebé pelirrojo, su madre le daba besos mientras su padre hacía morisquetas para hacerlo reír –Si no salgo de esta ellos nunca sabrán que tendrán un nieto, debo hacerlo por ellos y el bebé –.
Pero había algo en que solo había pensado vagamente y no logró retenerlo en su pensamientos hasta ese momento –Lo más probable es que sea pelirrojo como él y tal vez tenga pecas… siento que se parecerán mucho – pensaba ella sonriendo sin darse cuenta mientras aún algunas lágrimas adornaban su rostro.
Mientras tanto esa misma noche en una casa cercana a una playa, se encontraba un chico recostado en su cama en lo que miraba el techo de aquella habitación en la casa de su hermano mayor, no tenía pensamientos muy distintos a los de cierta chica castaña a kilómetros de distancia.
Desde que Ron había llegado Bill decidió darle la habitación de invitados hasta que recobrara fuerzas para seguir su camino, sin embargo, para preocupación de Bill y Fleur, Ron no estaba comiendo mucho y solo dormía cuando mucho unas 5 horas, solo se la pasaba caminando en la playa viendo el horizonte hasta que se hacía tarde o se encerraba en su cuarto a pensar. Desde que había llegado al Refugio no parecía el mismo de siempre. Ellos decidieron darle su espacio y no mencionar lo del embarazo de Hermione para evitar que el chico se deprimiera de nuevo.
Ron ya ni siquiera intentaba conciliar el sueño, simplemente se perdía entre sus pensamientos mientras miraba cualquier punto del techo –Han pasado tantas semanas que quizás su barriga ya esté creciendo, daría lo que fuera por verla en este momento y saber cómo está así ella no quiera verme ni en pintura –
Entonces el chico no pudo evitar pensar en una imagen de Hermione embarazada mientras acariciaba su vientre y sonriéndole –Menos mal que soñar no cuesta nada – pensó él sin apartar esta imagen de su mente –Se supone que cuando te enteras que vas a ser padre por primera vez te pones feliz y empiezas a consentir a tu chica, pero yo en cambio solo le grité y la dejé, ahora ni siquiera sé si algún día la veré embarazada o si quiera si veré al bebé – Un sentimiento de miedo se apoderó de él tras ese último pensamiento.
-Me niego rotundamente a ser de esos padres que no ven crecer a sus hijos… ¡Demonios sé que fui un idiota con Hermione y que cometí el peor error dejándola! Pero no puedo dejarle todo el trabajo de la paternidad a ella sola o nunca me lo perdonaría – el chico se preocupó bastante por esto y luego tragó grueso al darse cuenta que uso la palabra "paternidad" – Por Merlín, nunca me he visto como sería de padre, ni siquiera sé cambiar un pañal o hacer un biberón, a penas y puedo cuidarme a mí mismo… Tengo tanto miedo – aquellos pensamientos lo estaban atormentando y empeoraban su insomnio así que decidió salir de su cama y bajar a la cocina para tomar algo.
Al llegar ahí tomó un vaso y lo llenó de leche para luego sentarse en la mesa a mirar un punto lejano en la pared mientras seguía pensando en todo lo que lo atemorizaba en ese momento. Entonces fue cuando se dio cuenta que alguien más entró a la cocina.
-Supuse que estarías despierto – dijo Bill.
-Disculpa el ruido.
-En realidad también vine por algo de leche.
Bill se acercó al refrigerador, sacó la leche y la puso en un vaso para sentarse junto a Ron. Ambos estuvieron unos minutos en silencio hasta que el mayor de los Weasley habló.
-Sigues pensando en ella.
Ron sabía que no podía engañar a su hermano mayor, lo conocía demasiado bien – En cada minuto del día solo pienso en que tal vez ella y Harry puedan estar en peligro y yo no podré hacer nada… Si al bebé o a uno de ellos dos le pasa algo no me lo perdonaré nunca.
-Ellos están bien – Dijo Bill seguro – Hermione podrá estar embarazada pero sigue siendo la bruja más inteligente de su edad, y Harry no dejará que les pase nada malo.
-No sé cómo pude pensar que ellos estaban juntos.
-Es algo que imaginas producto del mismo sentimiento que tienes por Hermione, el miedo de perderla – dijo Bill tomando a Ron por sorpresa.
-No sé lo que siento por ella, pero el pensar que tal vez ellos dos estuvieran juntos hizo que me hirviera la sangre.
-Creo que está más que claro lo que sientes por ella… Ustedes dos tienen un vínculo especial, y no es solo el bebé, siempre han tenido algo especial.
-Desearía saber dónde están – dijo Ron frustrado – Se acerca navidad y no puedo creer que por mi culpa tú y Fleur no la pasarán en la Madriguera.
-Oye tranquilo, prometimos esconderte a como dé lugar y además no decirle a nadie lo del embarazo de Hermione – dijo Bill consolando a su hermano – Fleur y yo estaremos felices de pasarla contigo y de todas formas sabes que Fleur no soporta a la cantante favorita de mamá.
Ambos pelirrojos rieron ante esto. Entonces Ron recordó las navidades pasadas y su ánimo volvió a decaer – La navidad pasada tampoco estuve con Hermione.
-¿Por qué?
-Fue todo el rollo de Lavander ¿recuerdas?
-Ah cierto – dijo Bill desanimado – Animo, al menos ya no estás con esa chica fastidiosa.
-Y tampoco con Hermione, lo cual es diez veces peor.
-Piensa más bien que en las próximas fiestas navideñas tal vez todo esté en paz. Me refiero a que ya no habrá guerra.
-En el dado caso de que ganemos, aunque las cosas cada día están peor – dijo Ron desanimado.
-Vamos Ron – dijo Bill dándole unas palmadas en la espalda a su hermano – No perdamos las esperanzas aún, además primero debes regresar con Harry y Hermione, esta batalla no está completa si no están ustedes tres juntos.
-Lo sé, los extraño mucho.
-No lo dudo hermano – respondió Bill mientras le daba un abrazo a su hermano menor dándole apoyo en aquella situación.
Al separarse se quedaron sentados mirando al horizonte hasta que Ron habló de nuevo – ¿Crees que mamá se enoje?
-¿De qué hablas?
-Del embarazo de Hermione.
-Sabes que a ella siempre le han emocionado los niños, imagínate cuando se entere de que va a ser abuela por primera vez.
Ron suspiró aún desanimado – Ella en estos momentos espera ser abuela de tus hijos, no de los míos, tú estás casado y tienes un gran trabajo, yo apenas voy a cumplir 18, soy un fugitivo y ni siquiera terminé el colegio. Soy un fraude.
-No lo eres Ron.
-Claro que lo soy – dijo él enojado consigo mismo – Escapé en un viaje peligroso con mis amigos, somos los más buscados del mundo mágico, no terminamos el colegio, solo nos escondemos y escapamos y además dejé embarazada a mi mejor amiga y luego la abandoné. Soy de lo peor.
-Tomaste malas decisiones y el miedo te atacó Ron… Sabes he oído que los padres primerizos siempre se asustan cuando sus novias o esposas le dicen que están embarazadas, la mayoría de ellos casi siempre terminan peleándose con sus parejas y al final lo asimilan y pues es cuando se emocionan mucho ¿no estás feliz o emocionado?
-Sinceramente estoy emocionado, también estoy muy asustado, es como una mezcla que incluso puede llegar a ser excitante, y supongo que si viera como crece el estómago de Hermione puede que me emocione más.
-Espero que los encuentres pronto hermano – dijo Bill dándole ánimos.
-Tengo un fuerte presentimiento de que la volveré a ver aunque no sé si será pronto… Espero que sea lo suficientemente pronto para acompañarla en el embarazo y ver nacer a mi hijo… En el caso de que ella me perdone.
-Estoy seguro que lo hará – finalizó Bill antes de bostezar – Fue una buena charla pero es hora de dormir Ron.
-Sí, intentaré dormir un poco más… Gracias por animarme.
-Siempre estaré para lo que necesites hermano – dijo Bill sonriéndole antes de salir de la cocina y dirigirse a la planta de arriba.
Ron se tardó un poco más en subir hasta que le empezó a pegar el sueño. Fue hasta su cuarto, se recostó en su cama y se dispuso a dormir tratando de no pensar en nada, sin embargo, el último vago pensamiento que tuvo fue el de cierta castaña sosteniendo en sus brazos a un bebé pelirrojo, ella sonreía y eso era más que suficiente para que él pudiera dormir en paz lo que quedaba de aquella noche.
La navidad llegó y junto con ella la oportunidad de Harry y Hermione de ir al Valle Godric para investigar acerca de la Espada de Gryffindor o de algún horrocrux escondido en aquel lugar, sin embargo, se toparon con cosas muy diferentes a eso.
Harry y Hermione bajo los efectos de la poción Multijugos primero visitaron el cementerio del pueblo, donde sorpresivamente encontraron las tumbas de Kendra y Ariana Dumbledore, la madre y la hermana de Albus Dumbledore, dejando claro que el Valle de Godric fue parte importante de la vida del gran mago.
Caminando en aquel lugar también lograron divisar la tumba de Ignotus Peverell, que dada la casualidad tenía una marca igual a la del libro de cuentos que Dumbledore le dejó a Hermione en la herencia, los cuentos de Beedle el bardo, causando una nueva incertidumbre a los jóvenes magos. Sin embargo, nada fue tan épico como cuando Hermione logró divisar la tumba de los padres de su mejor amigo, James y Lily Potter, delante de la cual Harry se derrumbó. La castaña como muestra de respeto decide conjurar una corona de flores para ellos y consolar al chico que consideraba su hermano.
Cuando salieron del cementerio, se encontraron con una extraña mujer llamada Bathilda Bagshot, que dada la casualidad era amiga de la familia de Dumbledore, ésta les hizo una especie de señas para que la siguieran. Los chicos de inmediato sospecharon que tal vez la anciana tenía la espada y le hicieron caso yendo detrás de ella, cuando llegaron a la casa de aquella extraña mujer, ésta les señala que quiere hablar con Harry a solas.
Hermione dudosa de aquello decidió dejarlo a los dos a solas pero sin alejarse mucho, Bathilda señala a Harry un lugar de la habitación y aprovecha la distracción de él para atacarlo sorpresivamente, sin embargo, la mayor sorpresa para los chico fue saber que Bathilda llevaba muerta varios días y el cuerpo estaba siendo usado por la serpiente de Voldemort, Nagini.
Todo era una trampa en la que la serpiente bajo las órdenes de Voldemort debía retener a Harry mientras él llega al Valle de Godric para matarlo. Por suerte Hermione logró liberar a Harry y llevárselo de ese lugar mediante aparición conjunta sin pensar en las consecuencias que podría traerle a su embarazo. Desgraciadamente en la huida Hermione rompe accidentalmente la varita de Harry.
Hermione los transportó a un lugar llamado "El bosque de Dean" donde montaron nuevamente el campamento y pusieron los hechizos de protección. Mientras se recuperaban del reciente ataque de la serpiente, Harry tiene una visión de lo que ocurrió el día que Voldemort mató a sus padres y trató de matarlo a él también provocándole un fuerte dolor en la cicatriz. Hermione lo calma un poco y decide que será ella quien lleve el relicario de Slytherin por las siguientes horas mientras Harry dormía un poco, luego de una discusión ante aquello él accedió mientras ella montaba la guardia afuera.
La castaña miraba a su alrededor en aquella mañana cubierta por la nieve. Aquel lugar era tan conocido para ella ya que estuvo ahí con sus padres hace algunos años, los recordó con la misma emoción y felicidad de cómo si estuviese ahí por primera vez con ellos. Sin embargo, entre tantos pensamientos no podía dejar de tener una corazonada de que algo bueno pasaría pronto, algo positivo, y luego de eso no sabía porque la imagen de Ron apareció brevemente en su cabeza haciéndola suspirar –Cuanto te extraño –.
N/A: Y bueno por acá les dejo el nuevo capítulo, por poco no lo subo hoy por cuestiones de tiempo pero hice un espacio y aquí está, espero que lo disfruten. Nos leemos en el siguiente, un beso enorme a todos mi lectores!:)
