Unos pocos días habían pasado desde las fiestas navideñas, era una noche tranquila como cualquier otra en la que Ron se encontraba como de costumbre en la oscuridad de su habitación mirando el techo inmerso en sus pensamientos, hasta hace poco se encontraba con Bill y Fleur cenando pero se excusó como siempre con que no tenía hambre, el matrimonio decidió respetar aquello y se quedaron en la cocina mientras él iba a su cuarto.
Ron se sentía particularmente extraño ese día, había comido menos que cualquier otro y tampoco había dormido mucho, un sentimiento de nerviosismo azotaba contra él desde la tarde pero no podía explicarlo muy bien.
Entonces entre tanta oscuridad y tanto silencio se escuchó algo, una voz femenina que hizo que Ron diera un brinco de su cama por la familiaridad del tono de aquella melodiosa voz, era la de Hermione.
El pelirrojo empezó a recorrer su cuarto buscando de donde provenía eso, se escuchaba tan cerca pero entre tanta conmoción no podía ubicar su origen. Entonces fue cuando decidió pararse en medio de su habitación y escuchar detenidamente. Aquello se oía cortado pero podía jurar que era la voz de la chica, no podía equivocarse.
-Demonios, su voz se escucha muy cerca, siento que estuviese aquí conmigo… Espero no estar imaginando esto – Y como si algo lo hubiese golpeado en la cabeza pudo descubrir de dónde se originaba aquello.
Introdujo la mano en el bolsillo derecho de sus pantalones sacando de él un artefacto que hasta ese momento había considerado inútil, el desiluminador que heredó de Dumbledore.
Cuando lo vio pudo escuchar con más claridad la voz de Hermione aunque lo que trataba de decir estaba un poco cortado –"Ron…Recuerda…Varita…Segundo año…Sauce boxeador "- El chico no sabía qué hacer ante este descubrimiento, entonces fue cuando decidió apretarlo como si fuese a encender o apagar las luces y entonces fue cuando una bola de luz salió de él donde aún se escuchaba la voz de Hermione.
"A Ronald Billius Weasley le dejo mi desiluminador, con la finalidad de que cuando todo parezca más oscuro éste le muestre la luz".
Ron recordaba las palabras del testamento de Dumbledore que hace unos meses no habían tenido ningún significado para él, pero ahora era todo lo que necesitaba para estar seguro que debía ir hacía esa luz, no podía ser de otra manera.
Él contrajo la luz aun escuchando la voz de la chica, recogió rápidamente sus cosas para luego salir disparado hacia la cocina donde aún estaban Bill y Fleur sentados hablando. Se quedaron sorprendidos al ver al chico tan sobresaltado y con su mochila pero no tuvieron tiempo para preguntarle porque éste habló inmediatamente.
-Me voy.
-¿Qué? – Preguntó Fleur.
-¿A dónde? – Dijo Bill.
-Con Harry y Hermione – dijo él acercándose para abrazar a su hermano mayor y a su cuñada – Gracias por todo, son los mejores. Espero verlos pronto.
-Ron pero qué demonios…- dijo Bill aún sin poder creerlo.
Pero la respuesta nunca llegó porque el chico salió de la casa dejando a Bill y a Fleur más que perplejos.
Ron se alejó de la casa y sacó de nuevo el desiluminador, lo apretó y la bola de luz salió de él nuevamente. El pelirrojo respiraba con dificultad y sentía como si su corazón fuese a salirse de su pecho en cualquier momento por lo rápido que latía.
Dio un suspiro profundo y cuando iba a acercarse más a la bola de luz no tuvo necesidad de hacerlo ya que ésta fue hacía él y lo atravesó de lleno en el pecho haciendo que desapareciera de aquella playa de un momento a otro.
Ron llevaba varias horas caminando en aquel oscuro bosque que se encontraba cubierto de nieve en su totalidad. El desiluminador lo había transportado a aquel lugar tan solitario y desde que llegó la voz de Hermione que salía de él había desaparecido, pero eso no impedía que el pelirrojo empezara a inspeccionar el bosque adentrándose cada vez más.
No tenía la menor idea de la hora que podía ser pero quizás ya sería de madrugada por todo el tiempo que llevaba vagando entre los árboles, aún no tenía señales de Harry o Hermione por aquel lugar. Incluso pensó en darse por vencido hasta que amaneciera pero luego de pensarlo mejor, decidió que no podía retrasar aquello ni un minuto más.
Estaba cansado así que se tomó la libertad de sentarse en una roca mientras pensaba en que no podía darse por vencido a esas alturas, si tan solo supiera por donde ir en aquel enorme bosque.
Entonces como si de un ángel se tratara pudo divisar entre los árboles una luz plateada, él no dudó en acercarse para poder ver su forma, cuando empezó a seguir aquella figura pudo reconocerla como una cierva –Se parece tanto al patronus de Harry- recordó el chico.
Y fue ahí cuando se dio cuenta de algo que tal vez era la clave de sus problemas –Es el patronus de Harry – pensó emocionado sin quitarle la vista y empezó a seguirlo con más ganas, apenas y podía respirar bien y sus piernas temblaban más por el miedo y la excitación que por el frío.
Luego de un rato siguiendo a la cierva plateada ésta lo llevó al interior del bosque entre unos árboles donde más adelante se divisaba un río totalmente congelado. El patronus desapareció dejándolo frente a ese río, Ron no entendía nada pero si la cierva se había ido entonces en ese lugar debía haber algo importante.
Él se acercó hasta quedar sobre el río y fue cuando se fijó que más adelante había unas ropas junto a un charco, eso era bastante curioso porque si había un charco es porque estaba recién hecho. Fue hasta que quedó parado frente al agua y justo cuando miró adentro pudo ver una luz en el fondo que cuando logró encontrarle forma se dio cuenta que era nada más y nada menos que una espada.
No lo pensó dos veces para dejar su mochila y sumergirse al charco en busca de la que podría ser la Espada De Godric Gryffindor, al fin y al cabo antes de que él se fuera hubiesen hecho lo que sea por tenerla.
Ron empezó a nadar hasta el fondo de ese helado río pero justo antes de llegar al fondo pudo ver otra figura en el agua –Debe ser la persona que desvaneció el hielo, quizás también quiera la espada – pensaba él. Entonces fue cuando se fijó que esa persona no estaba solo nadando, había algo en su cuello que pareciera que lo estuviese ahorcando.
Cuando por fin logró ver bien entre tanta oscuridad supo que aquella figura pertenecía nada más y nada menos que a Harry y que la cosa que tenía en el cuello era el guardapelo de Slytherin.
Aquello le provocó gritarle a su mejor amigo que aguantara porque ya iría por él –Maldición debo darme prisa – y con este último pensamiento terminó de ir hasta el fondo del río donde tomó rápido la espada y luego nadó como nunca hasta donde estaba su mejor amigo luchando por su vida. Lo primero que hizo fue sacarle esa maldita cosa de su cuello y luego tomándolo con cuidado y al mismo tiempo la espada y el horrocrux usó todas sus fuerzas y el poco aire que le quedaba para ir hasta la superficie poniéndolos a salvo.
Ron empezó a darle golpes en la espalda a Harry para que saliera toda el agua que tragó del río, el azabache tosía aún si saber quién habría salvado su vida. Cuando se puso sus lentes que estaban junto con su ropa y levantó la mirada pudo ver al pelirrojo empapado y con la espada y el horrocrux en la mano.
-Ron – dijo él mientras reobraba la respiración y se vestía velozmente por el frío que hacía – Fuiste tú, creí que era Hermione… ¿Cómo me encontraste?
-Estaba en medio del bosque y vi tu patronus, la cierva plateada.
-¿La cierva? También la vi pero mi patronus no es una cierva, el mío tiene astas.
-No sé quién demonios lo conjuró pero gracias él encontré el río y vi la espada.
-El guardapelo intentó ahorcarme, no me dejó llegar a la espada – dijo Harry pasando su mano por el cabello mojado.
-Lo vi, al principio no te conocía pero luego sí y fui lo más rápido por ti pero sin abandonar la espada.
-Te lo agradezco en serio.
-Para eso son los amigos ¿no?... Bueno si aún lo somos – dijo Ron algo avergonzado recordando el día que se fue y todo lo que se dijeron.
-Por supuesto que lo somos, hermano – respondió Harry sonriendo.
-Perdóname por ser un idiota.
-Entiendo lo que sentías, no eras tú. Estoy feliz de que volvieras.
-Estoy feliz de estar de vuelta.
-Entonces ya que por fin tenemos la espada ¿Te parece deshacernos de ese maldito horrocrux de una vez por todas?
-No veo porque retrasarlo, nos has causado muchos problemas – dijo Ron tendiéndole la espada y el guardapelo a su mejor amigo.
Entonces Harry movió la cabeza negativamente sin tomar ninguna de las dos cosas. Ante la expresión confusa de Ron decidió hablarle – Creo que tú deberías hacerlo.
-No lo creo, esa maldita cosa me afecta más a mí que a ti – Dijo él negándose a hacerlo.
-¿Para eso volviste? – Preguntó Harry levantándose del suelo y mirándolo seriamente – ¿Para ser un cobarde en momentos como éste?
Las palabras del ojiverde hicieron mucho efecto en él, por supuesto que su mejor amigo tenía razón, si volvió fue para enfrentarse incluso a sus peores miedos.
-Lo haré, voy a destruir esa maldita cosa para que al fin salga de nuestras vidas – dijo decidido.
Harry lo miró sin decir una palabra y tomó el horrocrux para ponerlo en una piedra – Debo hablarle para que se abra, cuando lo haga atácalo de inmediato con la espada. No sé qué hay dentro de esa cosa pero por todo lo que nos hizo pasar debe ser algo malo, no tengas piedad.
Ron asintió con la cabeza silenciosamente. Sentía su corazón en la garganta y un inmenso miedo al saber que tendría que enfrentarse al horrocrux, aquello le aterraba como ninguna otra cosa pero debía ser fuerte, se lo debía a sus amigos.
Harry empezó a hablar pársel mientras Ron se encontraba en posición de ataque con la espada, al terminar fue como si una explosión los envolviera ya que del guardapelo salió una voz acompañada de una oleada de figuras oscuras.
Harry y Ron se habían alejado gracias al impacto de cuando se abrió pero el pelirrojo se acercó un poco más, sin embargo, la voz fría y tenebrosa se dirigía a él.
"Ronald Weasley, yo he visto tu corazón y me pertenece…He visto tus miedos" – al decirle eso unas pequeñas arañas se acercaban a él haciéndolo espantar, sin embargo aquello no se comparaba con las palabras que salían del guardapelo –"El menos amado por una madre que deseaba una hija luego de tener tantos varones, y el menos amado por una chica con la que te acostaste y aun así prefiere a tu mejor amigo"—
Era como si las palabras de aquella cosa se le clavaran en el pecho haciendo que tuviera una presión enorme y un sentimiento de miedo cada vez más grande.
Harry a lo lejos gritaba para que su mejor amigo no se dejara llevar por el horrocrux – ¡Ron clávale la espada!
Pero parecía que Ron fuese sordo a eso ya que solo se fijaba en como del guardapelo salían dos figura, una de Harry y otra de Hermione y ellos le hablaban mientras unas sonrisas burlonas y malvadas adornaban sus rostros entre la niebla.
-No sé para qué volviste – decía Harry – Estábamos mejor los dos solos.
-Aún debes pensar que el bebé es tuyo – decía Hermione – Pues estás equivocado. Harry y yo estamos juntos y muy felices, tú no pintas aquí.
-¡Ron no le creas! – decía el Harry verdadero que se encontraba a unos metros del pelirrojo viendo aquella escena.
-Es tan tonto, de verdad creyó que lo querías solo porque tuvieron sexo un par de veces.
-Pude estar contigo un par de veces pero no significaron nada, al igual que tú, no eres nada – Decía Hermione con maldad – Ninguna mujer podría elegirte a ti.
Ron estaba perplejo ante esto sin poder moverse ni un centímetro. Entonces fue cuando de repente ambas figuras se dispusieron a besarse con mucha pasión, ambos se encontraban desnudos de la cintura para arriba y se tocaban mientras se reían de él.
Aquello fue la gota que derramó el vaso y fue cuando Ron gritó – ¡NO! ¡ME NIEGO A CREERLO! – y así corrió con todas sus fuerzas entre la niebla y las figuras hasta el horrocrux y lo destruyó con la espada.
El bosque quedó en paz nuevamente, solo se escuchaban las respiraciones entrecortadas de Ron mientras se tumbaba en el suelo para cobrar la postura. Harry se sentó junto a él en silencio hasta que decidió hablarle.
-Fuiste muy valiente – fue lo primero que dijo – Estoy orgulloso de ti.
Ron aún respiraba con dificultad – El guardapelo me hizo creer que ustedes estaban juntos, como la noche que los abandoné – dijo él mirando a su mejor amigo realmente preocupado.
-Ron – dijo Harry entendiendo aquella situación – El horrocrux haría cualquier cosa por hacerte ver lo peor… Amo a Ginny con toda mi vida y sé lo que tú sientes por Hermione desde hace mucho tiempo, nunca me interpondría entre ustedes.
-Eres el mejor amigo del mundo, yo fui un idiota al pensar que ustedes dos estaban juntos. Espero que me perdones.
-Lo hice hace mucho viejo – dijo Harry sonriendo – ¿Sabes que quiero mucho a Hermione como a una hermana cierto?
-Sí.
-¿Por qué pensaste que estábamos juntos? Excluyendo la influencia de horrocrux.
-Es que ella pasaba mucho tiempo contigo, de alguna forma es más cariñosa contigo. Te vi como a un rival.
-Nunca hubo competencia porque ella es mi hermana y nada más.
-Ahora lo sé – dijo él aún arrepentido por su comportamiento aquella noche – No sé cómo pude creer que ustedes dos estaban juntos.
-Y que además el bebé sea mío, eres tan ilógico a veces – dijo Harry con simplicidad.
Esto a Ron lo tomó por sorpresa, no había hablado del embarazo de Hermione con Harry – Ya lo sabes ¿cierto?
-Bueno el horrocrux lo dijo hace rato… Pero me enteré la misma noche que te fuiste, Hermione estaba destrozada y yo no entendía nada, ella me lo contó todo – dijo él mirándolo severamente.
-Sé que fui un maldito idiota dejándola aun estando embarazada, pero me espanté cuando me lo dijo, fue difícil para mí asimilarlo.
-Fue más difícil para mí asimilar que mis dos mejores amigos se habían estado acostando desde hace meses y que vayan a ser padres en medio de la guerra.
-¡Harry! – Dijo él poniéndose algo rojo – No fue nuestra intención que ella quedara embarazada.
-Pero si fue su intención tener sexo ¿no?
-¡Demonios! ¿Por qué tienes que ser así?
-Que seas mi mejor amigo no quita el hecho de que ella sea como mi hermana y de que yo tenga muchas ganas de patearte en los testículos ahora mismo, pero creo que ya sufriste mucho estas semanas estando solo y además esta noche con el horrocrux.
-Tú no imaginas lo que me ha dolido separarme de ustedes. Fui un tonto.
-Oye ya quedó en el pasado – dijo Harry dándole unas palmadas en la espalda mientras veían como el sol empezaba a asomarse en el horizonte – Ya está amaneciendo, será mejor volver al campamento, tienes mucho que contarnos y creo que debes ver a alguien que se encuentra de hecho muy embarazada.
-Ella va a querer matarme, pero no sabes las ganas que tengo de verla así me vaya a golpear y a gritar, lo soportaré solo por verla.
Harry se rio ante esto – No puedes tener más razón, andando.
Al decir esto ambos se levantaron del río congelado y empezaron a caminar en dirección al campamento con la espada y un horrocrux destruido.
Luego de un buen rato caminando entre los árboles mientras veían como se hacía de día, lograron entrar a los límites de los hechizos y junto con eso divisar la carpa, a Ron se le aceleró el corazón al darse cuenta que estaba a minutos de verla.
Al llegar Harry le habló – Iré por ella, debe estar dormida. Espérame aquí. – Ron asintió con la cabeza mientras veía como su mejor amigos se internaba a la tienda.
Harry apenas entró fue hasta la cama donde cierta castaña dormía, él no dudó en despertarla – Hermione, despierta.
La chica de inmediato se removió y se despertó asustada – ¿Qué pasó? ¿Por qué estás con la ropa húmeda? ¡Vas a resfriarte! – dijo ella al ver el estado de su amigo.
-Tienes que salir ahora, vamos.
-Pero…- sin embargo, Harry volvió a hablar.
-Vamos, ya te darás cuenta.
Hermione algo extrañada por la actitud misteriosa de su mejor amigo decidió seguirlo hacía las afueras de la carpa. Cuando salió pudo ver frente a ella nada más y nada menos que a Ron, se encontraba ahí con la ropa también húmeda, con su mochila en la espalda y en cada mano tenía el horrocrux y la espada de Godric Gryffindor. No sabía cómo reaccionar ante eso.
Ron quedó asombrado al verla, tenía puesto un pantalón largo de pijamas acompañado con un sweater que marcaba su pequeño vientre de embarazada, llevaba su cabello tan alborotado como siempre pero para Ron se veía sencillamente bella, aunque por su expresión podría jurar que quería matarlo.
Él decidió hablar tímidamente mirándola – Hola.
De inmediato de arrepintió ya que tal vez fue lo peor que pudo hacer, porque ella puso una expresión bastante seria y se acercó a él pero no precisamente para abrazarlo, empezó a golpearlo en el pecho con todas sus fuerzas mientras le hablaba enojada.
-Tú…Maldito mezquino…Idiota…Cínico – con cada palabra era un golpe que le daba – Apareces después de semanas ¡¿Y solo dices hola?! – Ella estaba realmente furiosa ya que cada vez le daba con más fuerza – Tú sabías que yo estaba embarazada… y aun así me dejaste ¡IDIOTA! – y al decirle esto le dio un golpe más fuerte antes de buscar su varita entre sus bolsillos, entonces recordó que Harry la tenía por la guardia nocturna.
-Harry dame mi varita – dijo ella con furia en los ojos.
-Ehm no la tengo yo – dijo el azabache tratando de esconderla.
-¡Dámela! ¡Le voy a hacer un hechizo muy feo! – dijo ella tratando de quitársela.
-Hermione ya sufrió mucho para el resto de su vida – dijo Harry teniendo compasión por su mejor amigo.
-¡No lo creo!
-Créeme por favor – habló Ron mirándola seriamente – Te lo puedo explicar.
Ella lo miró con furia y cruzó los brazos en su pecho – Te escucho.
-Fui un idiota, irme fue la peor decisión de mi vida, cuando me fui intenté volver pero los hechizos de protección lo impidieron. Cuando me di cuenta de que sería inútil fui hasta un pueblo muggle, me enfrenté a carroñeros e incluso llegué a dormir en un puente.
-¿Lo pasaste así todo este tiempo? – Preguntó Harry asombrado.
-Un poco antes de navidad recordé la casa a la que se mudaron Bill y Fleur, nadie conoce ese lugar y está a las afueras, estuve ahí hasta anoche, sin embargo, no pase de lo mejor pensando en todo lo que podría pasarles.
-¿Cómo nos encontraste? – Dijo él curioso.
Ron miró inmediatamente a Hermione intensamente, ella estaba enojada pero, sin embargo, tenía muchas ganas de escuchar aquello.
El pelirrojo sacó de su bolsillo el desiluminador – Con esto, aparentemente no solo enciende y apaga luces como supuse al principio.
-¿Cómo lo lograste con el desiluminador? – Preguntó Harry.
-Verás anoche estaba en la habitación que me prestaron Bill y Fleur cuando de repente escuché una voz, tú voz Hermione – Respondió él mirando a la castaña.
La chica intentó disimular un poco su rubor ante esta confesión y siguió escuchando – Decías algo sobre una varita en segundo año… En fin, lo tomé y lo apreté y una bola de luz salió de él, supe que esta cosa me traería de vuelta a ustedes aunque no sabía cómo funcionaba.
-¿Cómo te trajo hasta aquí? – Siguió preguntando Harry.
-A penas me di cuenta que me iría del Refugio tomé mis cosas, me despedí rápidamente de Bill y Fleur y salí a la playa, ahí volví a apretar el desiluminador y la bola de luz se fue acercando hasta que me atravesó el pecho, y aparecí en medio del bosque, estaba oscuro y no tenía idea de lo hacer, entonces camine hasta que encontré la cierva plateada que me llevó hasta Harry.
-¿Qué cierva plateada? – preguntó Hermione mirando a Harry.
-Un patronus lo llevó hasta el río, yo encontré la espada sumergida y cuando estaba dentro del agua el Horrocrux intentó ahogarme, Ron me salvó la vida. Luego destruyó el horrocrux con la espada de Godric Gryffindor.
Hermione no podía creer aquel acto heroico de Ron, sin embargo, no podía ponérsela tan fácil. Se dio la vuelta y antes de dirigirse a la tienda el pelirrojo volvió a hablarle.
-¿Me crees?
Ella se volteó para darle una dura mirada – Te creo, pero no quiere decir que vaya a hablarte.
-Sé que será difícil de que me perdones, pero es lo que más quiero en este momento. Perdóname Hermione, fui un idiota y no debí dejarte.
Ella estuvo a punto de dar su brazo a torcer al ver la expresión en su rostro, pero decidió tenerlo así por varios días. No le dijo nada y siguió su camino hasta la tienda donde se recostó un momento mientras tocaba su vientre –Gracias Merlín por traerlo de vuelta – pensó ella con toda la felicidad del mundo.
Mientras tanto afuera de la cabaña los dos amigos seguían perplejos ante la dureza de Hermione.
-Debes ganarte su perdón – dijo Harry.
-Haré más que eso – respondió Ron – Ya lo verás.
N/A: Y bueno por fin el afamado reencuentro, espero que les haya gustado y que sigan comentando ya que adoro leerlos;). Hasta el próximo capítulo, un beso enorme lectores!
