Las semanas pasaban rápidamente para los chicos, tanto así que el invierno había quedado atrás hace tiempo y ya se encontraban a finales de marzo. En aquellos meses desde que Ron había vuelto las cosas se habían tornado más o menos normales, aunque no tanto.

Ron había traído consigo varias cosas de la casa de Bill y Fleur tales como comida y algunas ropas, los alimentos decidieron multiplicarlos con el hechizo duplicador y así tendrían más sustento. El pelirrojo no solo había traído cosas materiales sino también una advertencia que le dio Bill unos días antes de su partida y era que al nombre de Voldemort le habían puesto un tabú, si alguien lo pronunciaba entonces serían rastreados inmediatamente por Mortífagos sin importar que tan sofisticados y fuertes fuesen sus hechizos de protección.

Harry y Hermione decidieron acatar esa advertencia por su propio bien, al fin y al cabo a penas y se enteraban de lo que pasaba en el mundo mágico desde que estaban vagando por Inglaterra en busca de los Horrocruxes.

Y hablando de Horrocruxes desgraciadamente los chicos no habían tenido la oportunidad de encontrar alguno otro o tener algún indicio, solo tenía la espada que por los momentos era inútil.

Cuando el pelirrojo volvió fue Harry quien se dedicó a contarle por todo lo que pasaron esas semanas, incluido la visita al Valle de Godric y el ataque de la serpiente, esto a Ron le causó impotencia ya que sabía que se enfrentarían a peligros sin él estar presente. Harry le restó importancia subiéndole un poco el ánimo, sin embargo, Ron no estaría feliz hasta que Hermione lo perdonase y volvieran a ser los mismos de antes… Bueno los mismos de antes pero con la condición de ahora serían padres.

Ahora, en cuanto a la relación de cierta pareja se podría decir que las cosas estaban bastantes cómicas para Harry siendo el árbitro de aquellos dos desde que el pelirrojo había vuelto. Tal como dijo Hermione no se lo puso fácil a Ron eso de perdonarlo ya que a esas alturas a penas y le hablaba para lo necesario, ni siquiera hablaban mucho sobre el embarazo, solo las cosas básicas.

Pero lo que a Harry le causaba tanta gracia es que desde que Ron volvió había hecho hasta lo imposible para que Hermione lo perdonase y ella no daba su brazo a torcer. Aquello iba desde que no le discutía nada hasta que siempre la apoyaba en todo a pesar de que no estuviera totalmente de acuerdo con ella. Aquellas situaciones a Harry le causaban tanta diversión como sus tiempos en el colegio, sin embargo, nunca había visto a una Hermione tan dura y a un Ron tan complacedor.

Pero aquel día de Marzo los tres amigos se encontraban en las afueras de tienda discutiendo acerca de algo que recién había descubierto Hermione en la biografía que tuvo la oportunidad de tomar de la casa de Bathilda Bagshot en el Valle de Godric, sin embargo, al parecer a Harry aquello que ella les proponía no le parecía la mejor idea.

-Simplemente creo que es una coincidencia – dijo Harry.

-No me parece una coincidencia que en esa carta a Xenophilius Lovegood salga exactamente la misma marca que en la de "los cuentos del Beedle el Bardo" – dijo ella pasándole la biografía – Míralo tú mismo, la letra A del nombre de Dumbledore tiene esa marca.

-¿Y? – dijo el azabache restándole importancia.

-Podría significar algo – dijo ella empezando a enojarse – Tú no sabes lo que será el siguiente horrocrux y yo tampoco pero créeme cuando te digo que esta marca significa algo.

Harry suspiró resignado – Está bien, vale supongamos que significa algo ¿para qué quieres preguntarle exactamente a Xenophilius Lovegood?

-Porque para él va dirigida la carta – dijo ella con cara de sabelotodo – Además, si Dumbledore puso esa marca en una carta para él entonces debe saber lo que significa y nos puede explicar, tal vez las cosas sean más fáciles.

-Podría ser peligroso ir con ese hombre, vive muy cerca de la Madriguera ¿Qué tal si nos rastrean o algo así?

-Hemos estado en situaciones peores.

-Pero en esas situaciones tú no has estado tan embarazada – recalcó Harry al darse cuenta que para ese momento la chica ya tenía 7 meses de gestación, por lo que debía tener más cuidado.

-Yo sé cuidarme sola aun estando embarazada, ya lo he hecho por 7 meses. Creo que va a valer la pena el peligro, podemos enterarnos de cosas importantes yendo con Xenophilius Lovegood.

-Sigues sin convencerme – Entonces Harry se giró para ver a Ron quien no había dicho una palabra desde que empezaron a pelearse – ¿Tú qué opinas?

Esto lo tomó por sorpresa ya que había estado ajeno a aquella conversación. Él quería darle la razón a Harry ya que Hermione no estaba midiendo las consecuencias que podría traer aquel riesgo a su embarazo. Intentó ser más o menos parcial pero también quería apoyar a Hermione en todo para lograr conseguir su perdón.

-Creo que Xenophilius Lovegood nos diría cosas importantes para encontrar los otros Horrocruxes – dijo el pelirrojo.

-Te lo dije – dijo Hermione con aires de triunfo.

-Pero…- empezó a decir Harry antes de ser interrumpido por su mejor amigo.

-Sin embargo, no quiero que te pongas en peligro a ti y al bebé Hermione – dijo él mirándola directamente a los ojos.

Ella lo miró indiferente – Tú no me dirás que hacer.

-También es mi hijo ¿vale? Me moriría si le pasa algo a él o a ti.

-Sé cuidarme sola Ronald – dijo ella desafiante – Pude hacerlo mientras no estuviste y puedo hacerlo ahora.

-Pues yo no te voy a dejar sola nunca más – dijo él decidido – Te apoyo en la idea de ir con Xenophilius Lovegood pero no te perderé de vista ni por un momento, tengo un plan.

-¿De qué trata? – preguntó Harry intrigado.

-Podemos ir con Xenophilius Lovegood como si fuese una visita común y corriente, haremos nuestras preguntas rápido sin meternos mucho en el terreno profundo, en cuestión de media hora estaremos fuera de ese lugar sin ser vistos, Hermione podrás sentarte y hacer lo que quieras pero estaré junto a ti ¿está bien?

Harry meditó un momento el plan y luego accedió a la idea – Está bien, si es algo rápido entonces acepto – luego dirigió su mirada a la castaña quien se encontraba no muy feliz – Hermione ¿qué dices?

-Acepto el plan – Dijo ella no muy animada y así se acercó a Ron – Pero que quede claro, puede ser una visita rápida o no, sin embargo, no necesitaría de tu protección – Y al decir esto entró a la carpa dejando a los chicos afuera.

A Ron aquella actitud con él ya no le sorprendía, sin embargo, si le frustraba. Por otro lado Harry decidió hablar para bajar un poco la tensión acumulada – Otro intento fallido.

-Cada día se me hace más difícil que ella me perdone, de verdad no creí que llegaría a estos extremos.

-Ya sabes cómo son las mujeres, digo tu libro debió enseñarte como tenerles paciencia o algo así.

-Ojalá tuviera un manual pero no para entender a las mujeres, sino para entenderla a ella específicamente.

-Ya se le pasará el enojo, está más sensible que nunca – dijo Harry.

-Siempre ha sido sensible, pero el embarazo la tiene el doble – Dijo Ron.

-Y que lo digas – finalizó Harry antes de mirar al interior de bosque – Creo que iré a dar una vuelta y recolectaré algunas bayas para acompañar la cena de esta noche.

-Está bien, me quedaré haciendo la guardia aquí.

Al ver como Harry se alejaba entre los árboles se sentó en el suelo mirando a los alrededores. Entonces decidió buscar su varita entre sus bolsillos para tenerla a la mano en caso de una emergencia, pero se dio cuenta que no la tenía.

-Demonios, la dejé sobre mi almohada esta mañana, buena esa Weasley – pensó él antes de levantarse y entrar a la tienda en busca de ella.

Sin embargo, lo primero que vio al entrar no fue su varita, sino la imagen de Hermione con sus pantalones, un brassier color blanco y su vientre de embarazada en todo su esplendor.

Hermione al darse cuenta de la presencia de él no pudo evitar pasar sus manos sobre su pecho para taparlos inútilmente – ¡Ronald!

-Lo siento – dijo él ruborizado – Eh, vine a buscar mi varita.

-¿No puedes anunciarme que vas a entrar?

-Qué demonios iba a saber yo que estabas cambiándote de ropa… Además, no es la primera vez que te veo así, de hecho te he visto con menos ropa que eso.

-¡Ronald! – dijo ella poniéndose roja.

-Por Merlín mujer si estás embarazada es porque tuve que verte sin nada de ropa – dijo él nada cohibido mirándola y notando algo diferente en su cuerpo además de su vientre – Hermione ¿Te crecieron los pechos?

-¡Ronald! – Gritó ella – ¡Deja de mirar!

Él no hacía caso a sus regaños, solo se dedicaba a mirar su abultado vientre de 7 meses, tan rápido había pasado el tiempo y ellos a penas se hablaban, ahora que lo pensaba nunca lo había tocado y tampoco le había dado una muestra de cariño estando embarazada.

Hermione se sintió cohibida a que la mirara tanto y decidió hablar – ¿Qué tanto me miras Ron? Te dije que no lo hicieras.

-Sólo miro tu vientre – dijo él con un tono obvio – Y estaba pensando en que nunca me has dejado tocarlo.

-No me vas a tocar – dijo ella seriamente.

-Hermione sé que sigues enojada conmigo pero ya me he disculpado unas diez mil veces desde que volví, han pasado meses y todavía no me perdonas, ya no sé qué hacer – dijo él desesperadamente – Quiero tocar tu vientre y hablarle al bebé como he visto que hacen los padres.

Ella suspiro – Ron…- pero se vio interrumpida por el chico.

-No Hermione, es en serio esto. Digo el bebé debe reconocer tu voz porque bueno ya sabes tú lo llevas contigo todo el tiempo, pero yo ni siquiera le hablo y soy su padre, tal vez no me creas pero en serio quiero formar parte de la vida del bebé desde antes que nazca.

-No parecía así cuando te dije que estaba embarazada – soltó ella evidentemente dolida.

-¡Estaba asustado! ¡Cómo tú!

-¡Y por eso me insinuaste que el bebé no era tuyo!

-¡Fue el maldito guardapelo! ¡Con más ganas lo destruí la noche en que volví!

-¡Sin embargo, me enfrenté a los primeros meses sola! ¡No sabes todo lo que lloré por ti en las noches!

-¿Y crees que yo no sufrí al pensar que tú y mi hijo estaban quien sabe dónde y pasando por quién sabe qué peligros? ¡Créeme la pasé bastante mal sabiendo que no podía hacer nada! – Ella se quedó sin habla ante esto – Sin embargo, volví y aunque me duela que no me hables estoy feliz de saber que tú y el bebé están bien y que estoy aquí con ustedes.

Hermione seguía sin habla, solo se limitaba mirar al suelo mientras tocaba su vientre. Tenía ganas de llorar ya que hacía tanto tiempo que no peleaba así con Ron, ella estaba feliz de que volviera, sin embargo, estaba siendo difícil llevar bien aquella situación.

Ron no apartaba su mirada azul de ella y sin poderlo evitar llevó su mano derecha hasta el vientre de la chica para empezar a acariciarlo sin su previo aviso. Hermione en otro momento pudo gritarle por su atrevimiento, pero al sentir el contacto de sus dedos en su vientre la hicieron reavivar millones de sentimientos, por lo tanto no cortó el contacto pero seguía sin mirarlo.

Los chicos se encontraban en silencio y sin dirigirse una sola mirada hasta que en un momento Hermione sintió una pequeña patada a lo cual hizo que mirara inmediatamente al pelirrojo quien se encontraba entre emocionado y nervioso ya que también había sentido aquello.

-¡Pateó! ¡Ron ha pateado! – dijo ella sonriendo.

-¿Nunca lo había hecho? – preguntó él asombrado.

-No, a decir verdad me estaba preocupando – dijo ella sin dejar de mirarlo con un brillo en los ojos – Qué feliz estoy – dijo ella antes de tocar su vientre y sintiendo como su manos quedaba junto a la de Ron.

-¿Crees que conoce a su papá? – dijo él bromeando.

-Pues eso creo – respondió ella nerviosa mientras se mordía el labio en señal de eso.

Ron estaba algo ruborizado por lo que estaba a punto de hacer, sin embargo, no pudo evitarlo. Él dejó de mirar a Hermione para ponerse de rodillas y que su cara quedase de frente a su vientre. Ella se encontraba perpleja ante aquello, pero se limitó a escuchar lo que Ron decía.

-Hola ahí dentro – decía gracioso – Oye yo sé que no te había hablado antes pero las cosas estaban un poco difíciles, espero que me perdones… Pero, no sabes lo feliz que nos has hecho al patear hoy, creo que serías un buen guardián o guardiana del equipo de Quidditch para mandar esas bludgers bien lejos.

Hermione se rio ante esto y seguía escuchando – Sé que al principio no estuve muy presente pero quiero que sepas que ahora no me alejaré nunca más, porque soy tu papá y te amo mucho ¿está bien? Estoy asustado pero me han dicho que es normal, no sabes todas las emociones que nos has causado a tu mamá y a mí – dijo él mirándola de reojo – Estás creciendo muy rápido ahí adentro y no lo puedo creer ya que cuando menos lo espere estarás aquí y eso me emociona mucho... Sé que llegaste en un momento difícil, pero aun así no imaginas lo especial que eres para nosotros. Espero que cuando te vea aún recuerdes mi voz, por eso quise hablarte hoy y trataré de hacerlo más seguido… Te veo cuando estés listo para alegrarnos la vida en este momento tan difícil… Te amo – y al decir esto no pudo evitar darle un beso al vientre de Hermione – Oh y pórtate bien con tu madre, está bajo mucho estrés aunque ella es así siempre, igual es la mejor.

Ron se levantó del suelo para volver a mirar a la castaña quien se encontraba con lágrimas en los ojos. Él de inmediato con las manos se dispuso a limpiarlas con sus dedos y a hablarle en susurro – Todo va a estar bien ¿sí?

Ella asintió posando sus ojos marrones en los de él. Se creó una tensión en el ambiente y ambos empezaron a sentir mucho calor, sus corazones latían con fuerza como si se fuesen a salir por el pecho en cualquier momento.

Ron no resistió más aquello y de inmediato estampó sus labios con los de ella liberando todos los sentimientos contenidos desde hace meses. Hermione estaba teniendo una batalla consigo misma al momento de corresponderle, sin embargo, no pudo resistirse y empezó a hacerlo, era realmente complicado resistir aquello cuando en ese aspecto se trataba de Ron.

Ambos pegaron sus cuerpos, él podía sentir el vientre de ella en su propio estómago y aquello le emocionaba tanto que le daba más intensidad al beso. Ella seguía solo con un brassier puesto, a lo cual Ron acariciaba todo su pecho. La pareja gemía al sentir el movimiento de las lenguas y el compás al que iban sus labios.

El pelirrojo no podía evitar pasar desde sus pechos a su vientre y luego partiendo de ahí empezó a acariciar los muslos de ella por encima del pantalón haciendo que aumentara el deseo que tenían reprimido desde hace tantos meses.

Sin embargo, por la mente de Hermione pasaron muchas cosas como por ejemplo el hecho de que aún no lo había perdonado porque todavía le dolía el que se hubiese ido, no podía darse el lujo de acostarse con él por más ganas que tuviera, no caería de nuevo en eso.

Ella cortó el beso abruptamente y él intentaba buscar su boca aun tocándola pero ella se negó – No Ron – dijo ella separándose de él.

-¿Qué demonios pasó?

-El hecho de que me vieras en un momento de debilidad emocional por el embarazo no quiere decir que vaya acostarme contigo de nuevo, no te he perdonado aún.

-Sólo quería animarte un poco y liberarte del estrés por el que estás pasando… Además yo no te pedí que lloraras – dijo él notoriamente dolido.

-Y yo no te pedí que me besarás y me tocarás.

-En el fondo querías que lo hiciera.

-Ni soñando Ronald.

Ambos se miraban con los ojos echando chispa. Él cortó aquello en lo que se acercó a la cama para tomar su varita que era su cometido antes de terminar casi enrollándose con Hermione otra vez luego de tantos meses. Se dirigió a la salida de la tienda pero no sin antes mirarla y hablarle por última vez.

-Que conste que no le dije todo eso al bebé solo porque quería tener sexo contigo ¿vale? Le dije todo eso al bebé en serio porque me importa tanto como a ti.

Ella lo miró con una expresión realmente seria mientras aguantaba las lágrimas de rabia – Vete Ronald.

Él no dijo una palabra más y salió de la tienda para hacer la guardia y olvidarse de lo que pasó con la castaña ahí dentro. Por otro lado, Hermione simplemente se recostó en su cama mientras tocaba su vientre y unas lágrimas de rabia la invadían - ¿Por qué todo es tan complicado? ¿Por qué no deja de dolerme el hecho de que se fuera? Quisiera que todo fuese como antes – pensó ella antes de ponerse una camiseta y disponerse a seguir leyendo la biografía de Dumbledore, tratando convencerse a sí misma que todo aquello con Ron no le afectaba, lo cual era una total mentira.

Suspiró resignada a que tal vez las cosas en vez de mejorar empeorarían, aquello realmente la desanimaba. Sin embargo, decidió ponerle atención a su lectura y olvidar aquel tema por los momentos, hasta que una especie de milagro arreglara las cosas, lo cual veía improbable.

N/A: Hola queridos lectores, primero quiero disculparme por mi ausencia, ahora estoy pasando por un momento difícil y se me había hecho imposible actualizar, pero aquí estoy con un nuevo capítulo para ustedes, espero que les guste y les agradezco los comentarios como no tienen idea, sigan así ya que ustedes me inspiran. Un beso enorme para todos, hasta el próximo capítulo.