Ron y Hermione parecieron no entender las palabras que acababa de pronunciar Fleur. Ambos querían hablar pero la chica solo podía quejarse del dolor así que fue el pelirrojo quien se dirigió a su cuñada.
-¡¿Cómo dices Fleur?! ¡¿Ahora?!
-Sí – dijo ella nerviosa – Ya gompió fuentes y está teniegdo congtragciones muy fuegtes.
-Es imposible – dijo el pelirrojo sin creerlo – Apenas tiene 8 meses.
-Pues ¡ya viene! – dijo la rubia.
-Ron entiéndelo – dijo Bill interviniendo – El bebé se adelantó, esas cosas a veces pasan y justamente está pasando. Andando, tenemos que llevar a Hermione a la casa.
-¡Ah! – se quejaba ella apenas pudiendo mantenerse de pie.
Bill y Ron tomaron a Hermione y la trasladaron lo más rápido que podían tratando de que ella no sintiera mucho dolor, sin embargo, era difícil ya que de igual forma las contracciones la superaban. Fleur anunció a los demás presentes que Hermione estaba en trabajo de parto y que necesitaría ayuda sobretodo de Luna, a lo cual ella la siguió detrás de los chicos mientras Harry aún se encontraba en la playa con el cuerpo sin vida de Dobby, aún estaba dolido y enojado ante aquello que estaba ajeno a todo lo que había dicho Bill.
Al llegar a la casa subieron de inmediato a Hermione y entraron a la primera habitación que vieron, que dada la casualidad fue la que ocupó Ron durante su estancia hace unos meses, pasaron directamente y la pusieron con cuidado sobre la cama, ella aún gritaba de dolor al sentir cada contracción.
-¡Ah! ¡Demonios me duele!
Ron se acercó a ella para calmarla un poco – Resiste, creo que debes respirar un poco.
-Gon tiene gazon Hegmione, debes gespigag muy progfundo.
-Pero es que no son solo las contracciones – dijo ella causando sorpresa en los presentes.
El pelirrojo la miró de inmediato preocupado y habló – ¿De qué hablas?
-Mi brazo me…- pero otra contracción la atacó – ¡Ah!
-¿Tu brazo? – dijo él tratando de ver algo, pero sus brazos estaban tapados por las mangas del jersey que tenía puesto.
Hermione alzó su brazo izquierdo haciendo énfasis de que se refería a eso y Ron no tardó en subir su manga para revelar algo que posiblemente fuese de las cosas más fea y dolorosas que haya visto.
En el brazo de la castaña podían verse unas marcas tatuadas en su piel, eran letras algo torcidas y estaban ensangrentadas, sin embargo, en ellas se podía leer perfectamente "sangre sucia".
Ron no podía creer lo que estaba viendo – Maldita Bellatrix – escupió con rabia.
-Ron ¿Qué fue lo que sucedió? – dijo Bill mirando la marca en el brazo de la chica.
-Bellatrix Lestrange le practicó una maldición Cruciatus – dijo finalmente el chico.
-Eso es hoggible – saltó Fleur asombrada – Voy a cugagle la hegida ahoga mismo.
-¡Ah! – Volvió a gritar Hermione – Siento que las contracciones se hacen más fuertes.
Bill miró preocupado a su esposa y luego a su hermano – Es inevitable, el bebé ya viene y no lo podemos detener. Fleur tú tienes conocimientos básicos de medimagia.
-Bill pego no paga tgaer al mundo a un niño – Dijo la rubia asustada ante la idea.
-No llegaremos a San Mungo, además es demasiado arriesgado para ellos tres aparecerse en un lugar así – dijo Bill – Sé que tú puedes hacerlo, además estamos nosotros y Luna, podemos ayudarte.
Ron se preocupaba conforme escuchaba los gritos de Hermione y miró a su cuñada suplicante – Por favor Fleur.
La rubia aún nerviosa no pudo negarse ante aquello – Necesito mucha agua y toallas, Bil ¿podgrias?
-Claro amor – dijo él saliendo apresuradamente de la habitación.
-Luna – dijo ella dirigiéndose a la chica quien los había acompañado hasta la casa - ¿Podrgias ayudarme a quitagle esos pantalones a Hegmione? Y ponegle una sábana.
-Claro – dijo la chica poniéndose manos a la obra.
Sin embargo, antes de que Fleur se dispusiera a ayudar a Luna se dirigió al pelirrojo quien se encontraba al borde de los nervios – Gon, necesito que trates de calmar a Hegmione, háblale.
-Fleur estoy que me muero.
-Pues ella está peog – Dijo al rubia severamente – Necesito que tú tragtes de que ella se calme y así las cosas segan más gapidas paga todos.
Él suspiró – Está bien – y al decir esto se acercó hasta donde estaba la chica, sin embargo, antes de poderle hablar Luna concluyó con su tarea y Fleur se dedicó a examinar la dilatación de Hermione.
-Hegmione – dijo la francesa – Cgeo que aún necesitas dilatag más… Mientgas tanto cugagé tu hegida del brazo ¿Sí?
-Está bien Fleur – dijo ella mientras respiraba profundamente para controlar las contracciones.
-Igé pog todo lo que necesito, Luna pog favog ayúdame.
Ambas rubias salieron por la puerta dejando a Ron y a Hermione solos en aquella habitación. La chica aún se quejaba por las contracciones las cuales se hacían cada vez más fuertes, sin embargo, el pelirrojo la tomaba de la mano y no paraba de mirarla.
-Tienes que ser fuerte, ya has pasado por muchas cosas estos meses y esto no es más que tu prueba final – decía él animándola.
-¿Cómo puedes ver estas situación como un examen? – preguntó ella confundida.
-Porque tu apruebas todos los exámenes y siempre con la mejor nota, por eso sé que lo harás genial.
-Ron – dijo ella preocupada mientras respiraba profundamente – Tengo mucho miedo.
-También estoy asustado, pero debemos ser fuertes por el bebé.
-Sí pero… ¡Ah! – Dijo ella gritando – Demonios, cada vez se hacen más fuertes.
-Pero según Fleur aún no estás lista, debes esperar.
-¡¿Esperar a qué?! – Explotó ella – ¡Tú no eres el que está sintiendo las contracciones! ¡Tú no pasaste por todos los síntomas del embarazo mientras tratabas de sobrevivir vagando por Inglaterra!
-Hermione calmate – trataba él de ser paciente.
-¡¿Calmarme?! ¡No sabes lo que estoy sintiendo porque eres hombre!
-¡Pero estoy tan nervioso como tú y no por eso estoy gritando!
-¡Ahora si lo haces!
-¡Porque me hiciste enojar!
-¡Tú siempre lo haces conmigo, idiota!
-¡Demonios! – entonces cuando dijo esto último se escuchó la puerta abrirse revelando a Bill, Fleur y Luna quienes se encontraban preocupados por los gritos.
-¿Por qué están gritando? – Preguntó Bill.
-¡Él es un idiota!
-¡Y ella no se calma!
-¡No sabes por lo que estoy pasando!
-¡Pero no tienes porque….- pero sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando Fleur interrumpió.
-¡Basta! – Gritó la rubia – Bill ¿podgrias hablar un poco con Gon afuega mientras le sano las heridas a Hegmione y la prepago?
Bill asintió y le hizo señas a su hermano con la mano para que salieran de la habitación dejando a las chicas solas.
Fueron hasta la habitación que compartían él y Fleur y ahí empezó a hablar con su hermano menor – No quiero saber porque estaban peleando esta vez pero no creo que sea el momento adecuado.
-Bill ella no se calma y me pone los nervios de punta – dijo Ron exaltado – ¡Yo también estoy asustado!
-Pero ella es la que está embarazada.
-Ya vienes tú con eso – dijo él con fastidio.
-Ron si lo peor que puedes hacer es discutirle a una mujer estando embarazada, imagina la gravedad del asunto cuando le discutes estando en trabajo de parto. Es normal que ella te gritara.
El pelirrojo se sentó a la orilla de la cama de su hermano y se pasó las manos por la cabeza en señal de preocupación. Entonces Bill se sentó a su lado para darle unas palmadas en la espalda.
-No sé qué tan nervioso estás porque no tengo hijos aún, pero sé que más que nervioso por el bebé estás nervioso por ella.
-Bill sigo sin borrar de mi mente lo de la Mansión Malfoy.
-¿De ahí vienen? ¿Por qué?
-Es una historia muy larga, solo te diré que terminamos allá y Bellatrix Lestrange la torturó con la maldición Cruciatus y le hizo esa cosa en su brazo y yo no pude hacer nada para detenerla ¡Soy un inútil!
-No lo eres porque lograste sacarla de ahí.
-Con ayuda de Dobby – dijo él recordando con dolor al elfo – Lo único bueno que hice fue desarmar a Bellatrix.
-Aguarda – dijo Bill sin crees aquello – ¿Desarmaste a Bellatrix Lestrange?
Ron asintió extrañado ante la actitud de su hermano y este volvió a hablar – Ron sabía que eras valiente y buen mago pero esto te superó hermano, lo que hiciste es admirable incluso para aurores experimentados.
-¿Eso crees?
-Eso creo – dijo él mirándolo seriamente – Y también creo que así como sacaste a Hermione de la Mansión Malfoy puedes acompañarla en el parto sin gritarle.
Ron suspiró – Tienes razón, es solo que perdí el control por un momento, además sabes que ella y yo no podemos resistirnos a una pelea.
-Lo sé pero en este momento ella te necesita y si te grita simplemente déjala hacerlo porque es producto del mismo dolor que siente por el parto.
-Demonios, tendré que aguantarlo pero valdrá la pena – dijo él levantándose de la cama.
-Valdrá la pena – dijo Bill imitándolo.
Ellos salieron de la habitación y se dirigieron a dónde estaban las chicas otra vez. Hermione seguía recostada en la cama respirando profundo pero esta vez tenía una venda alrededor de su brazo izquierdo, el lugar donde se encontraba la marca.
-Veo que todo está en orden por aquí – Dijo Bill – ¿Le falta mucho?
-En gealidad cgeo que casi esta lista – dijo Fleur.
-¿Me necesitarás para hacer algo? – preguntó a su esposa.
-No, más bien cgeo que debegias ig con Haggy y los demás – Sugirió la rubia.
-Estaba pensando lo mismo – dijo él besando a su esposa en la frente – Llámame si necesitan algo – entonces antes de irse miró a su hermano y a Hermione y les habló – Suerte chicos.
Los dos aludidos sonrieron a Bill antes de que desapareciera por detrás de la puerta para auxiliar a Harry a los demás que se encontraban en la playa.
-Está bien Hegmione y Gon – dijo Fleur mirándolo – Como ya escuchagon es hoga. Gon necesito que estés con Hegmione, Luna te necesito aquí conmigo paga que seas mi asistente.
-Tranquila Fleur – dijo la chica rubia – Lo harás bien.
La francesa le dio una sonrisa de confianza y luego Luna se dirigió a sus amigos – Ron, Hermione, todo va a salir bien, su hijo nacerá con una buena alineación de los planetas.
Ambos sonrieron antes las excentricidades que podía sacar su amiga y agradecieron su gesto.
Ron se acercó a Hermione y tomó su mano de nuevo, pero esta vez ella se encontraba un poco temblorosa. Tenía su piel pálida y sudorosa, sus hermosos ojos marrones estaban rodeados por marcadas ojeras, su ropa estaba hecha un desastre con todo el sucio y la sangre y su cabello castaño se encontraba recogido en una coleta, sin embargo, para Ron se veía preciosa.
-Oye estoy aquí y no me iré – le dijo él en susurro mientras apretaba su mano.
-No me sueltes la mano Ron, necesitaré apoyo.
-Me tienes a mí, recuerda que no te volveré a dejar ni que estuviera loco.
-Ron…- dijo ella respirando – Sabes que ya te ganaste mi perdón ¿verdad?
-¿Lo hice? – Ella asintió – Pero ¿cómo?
-Tú desarmaste a Bellatrix y me sacaste con vida de ese lugar.
-Sabes que haría cualquier cosa por ti, así tuviese que entregarme a esa malvada bruja, no me importa si estabas enojada conmigo o no, simplemente lo hice porque me importas mucho – dijo él mirándola intensamente.
-Gracias – dijo ella susurrándole antes de que tuviera otra fuerte contracción haciéndola recordar la situación en la que estaba – ¡Ah!
-Hegmione necesito que pujes con mucha fuegza cuando yo te diga ¿está bien?
La castaña asintió nerviosa mientras respiraba con dificultad y miraba a Fleur examinándola. Ron se fijó de que su nerviosismo aumentaba más y decidió hablarle.
-Sólo mírame a mí – Dijo él captando su atención – No mires lo que hace Fleur o te pondrás más nerviosa, solo mírame a mí o grítame si quieres, solo para que pase más rápido.
-Está bien – dijo ella antes de sentir una fuerte contracción de nuevo – ¡Ah!
-¡Hegmione ahoga! ¡Puja! – gritó Fleur.
La castaña apretó fuerte la mano de Ron mientras pujaba con todo el esfuerzo sobrehumano. Ella sudaba y gritaba como nunca.
-Necesito que lo hagas con más fuegza – pidió Fleur.
Hermione hizo caso a la rubia poniéndole más empeño a aquello. Sentía como si todo dentro de ella se rompiera haciéndola más débil con cada contracción, para ese momento no podía describir que había sido más fuerte, si la maldición Cruciatus o el parto.
-Hegmione, solo necesito que lo hagas un poco más fuegte – dijo Fleur nerviosa.
-Ya no puedo Fleur – dijo ella llorando del dolor.
-¡Pog favog! Prgometo que falta poco.
-Hermione – dijo Ron captando su mirada – Vamos a hacerlos juntos ¿sí? Voy a pujar contigo con todas mis fuerzas y tú también lo harás y me superarás.
-Ron pero yo…- sin embargo, antes de terminar la frase él volvió a hablarle.
-Confío en ti, como siempre lo he hecho.
Ella no dijo una palabra ya que con la mirada dijo suficiente. Hermione pujó con fuerza mientras gritaba al mismo tiempo que Ron lo hacía con ella sin que apartara la vista de la chica, pero ésta mantenía los ojos cerrados mientras sentía aquello como si fuese lo último que sentiría en toda su vida. Hasta que se escuchó un llanto que inundó la habitación.
Ron y Hermione abrieron los ojos de par en par mirándose sin poder creer aquello y luego centraron su vista en Fleur y Luna quiénes envolvían al origen de esos llantos en unas toallas.
-Felicidades – dijo Fleur con lágrimas en los ojos mientras se acercaba a ellos – Es una niña.
Y acto seguido de esto puso a la bebé en los brazos de su mamá, Ron no podía parar de mirar aquello y tampoco podía hablar.
Hermione sin embargo, antes de todo lloró con más fuerza al ver a la pequeña niña con piel blanquecina y llena de pecas y que en su cabeza podían verse unos cabellos rojizos –Hola pequeña – dijo ella con un hilo de voz mirándola.
Ron estaba extasiado y sin poderlo evitar se acercó a su hija y empezó a jugar con sus pequeñas manos, la niña enrolló sus pequeñas manos en uno de los dedos de su padre a lo cual a Ron le emocionó haciéndolo hablar – Hola princesa, siempre nos tomas por sorpresa pero sin duda valen la pena – dijo él sonriendo.
La castaña no pudo evitar sonreír entre lágrimas al escuchar esto –Siempre el tono de sorpresa – se repitió mentalmente mientras veía como su hija jugaba con los dedos de Ron.
Él se dio cuenta de que estaba siendo observado por Hermione y decidió mirarla. Había tantas cosas que querían decirse, pero por las emociones de aquel día a Ron solo se le ocurrió acercarse a ella y plantarle un beso en la frente, aquel beso a Hermione le hizo erizar la piel y le dio un sentimiento de tranquilidad por el resto de la tarde.
Luna se acercó a sus amigos para hablarles – Estoy feliz por ustedes, sabían que se gustaban – dijo ella en tono distraído.
Los chicos se ruborizaron ante aquel comentario ya que para esas alturas de la vida ellos aún no habían hablado sobre sus sentimientos, simplemente eran un par de amigos que tenían una hija. Decidieron no decirle nada a Luna sobre eso en aquel momento.
-Gon – llamó Fleur – Luna y yo vamos a bañag a Hegmione y a la bebé ¿Podrgias bajar y dagles a todos la noticia?
-Claro Fleur – dijo él dándole un beso en la cabeza a su hija antes de levantarse del suelo donde había estado arrodillado todo el parto, pero antes de irse no pudo evitar decirle algo a Hermione – Te veré más tarde – y al decirlo le guiño un ojo y le dio una sonrisa.
Ella se ruborizó un poco ante esto y luego volvió a centrar su vista en su hija, aún sin poder creer aquello.
Ron se acercó a Fleur y la abrazó – Muchas gracias, te debo una grande.
-Tranquilo Gon, ahoga somos familia y nos ayudamos – dijo ella devolviéndole el abrazo.
El pelirrojo y la rubia cortaron el abrazo para que cada uno se dirigiera a hacer lo que le correspondía, a lo cual Ron bajó las escaleras para encontrarse en la sala a Bill, Dean, Ollivander y Griphook. Estaba extrañado ante la ausencia de Harry pero antes de preguntar por él su hermano se acercó a hablarle.
-¿Qué pasó? – preguntó preocupado.
Sin embargo, Ron le respondió con una sonrisa – Soy padre Bill, es una niña.
-Oh Ron – dijo Bill acercándose para abrazar a su hermano menor – Felicidades.
-Gracias viejo, aunque sigo espantado.
-Ya se te pasará. Serás un buen padre.
Y junto con decirle esto se separaron, a lo cual los otros presentes se acercaron al pelirrojo a felicitarlo por el nacimiento de su pequeña. Sin embargo, Ron seguía preocupado por la ausencia de Harry y volvió a dirigirse a su hermano mayor.
-Bill ¿dónde está Harry?
-Afuera en la playa, enterramos a Dobby y él no ha querido volver.
Ron se sintió mal por no estar con su mejor amigo en ese momento y sin decir una palabra más salió de la casa y camino a la un poco más allá para divisar a lo lejos al chico, se encontraba sentado en la orilla de la playa mirando el horizonte.
Él se acercó y sin previo aviso se sentó junto a él suspirando aquella brisa. Harry se sobresaltó al verlo pero no tuvo tiempo de hablar ya que el pelirrojo lo hizo primero.
-Siento mucho lo de Dobby, todos estamos en deuda eterna con él y estoy triste por no haberlo enterrado.
-Tranquilo viejo – dijo Harry – Además Hermione se puso mal ¿no? Por la maldición Cruciatus ¿Cómo se encuentra?
-Fleur trató de sanar su herida y está vendada ahora mismo.
-Espero que supere lo de la maldición aunque por experiencia propia sé que es lo más doloroso y horrible del mundo – dijo él desanimado recordando el regreso de Voldemort en cuarto año durante la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos.
-Lo pude sentir en sus gritos.
-Sí, también yo – dijo Harry aun mirando al horizonte – Oye si la herida fue en la mano ¿por qué ella no podía caminar a tal punto que la llevaron tú y Bill a la casa?
-Oh no lo sabes – dijo Ron.
-¿Qué cosa?
Ron miró a su mejor amigo con una sonrisa en el rostro – Soy padre Harry.
El ojiverde no podía creer lo que estaba escuchando, todo había sido tan rápido que ni se dio cuenta – Demonios, mientras yo estaba aquí Hermione estaba allá dando a luz. Me siento el peor amigo de la vida.
-Viejo nosotros entendemos que te afectó mucho más lo de Dobby y no queríamos preocuparte.
-¿Ella está bien? ¿Y el bebé?
-Ella está genial, justo ahora la están bañando… Y no es "el bebé", es la bebé.
-¿Es una niña? – dijo Harry sonriendo.
-Sí Harry, y es hermosa.
-Vaya, quien lo diría, mis dos mejores amigos son padres – dijo él suspirando – Felicidades viejo. Quiero conocerla.
-Supongo que cuando la bañen y todo eso… Aunque te admito que estoy muerto de miedo, no sé cómo ser padre.
-Creo que es algo que irás aprendiendo poco a poco, igual que Hermione.
-¿Crees que seremos buenos padres?
-Pienso que serán los mejores, y que además tendrán las agallas necesarias para que se digan todo lo que se aman y sean una familia.
-Harry – regañó Ron.
-Sabes que estás loco por decirle lo que sientes.
-Pero no lo haré ahora, en este momento solo podemos preocuparnos por la bebé como para sacar a la luz nuestra extraña relación. Por ahora solo somos amigos.
-Con una hija – Recalcó Harry.
-Ella es lo único que nos une en este momento – dijo él desanimado.
-Yo sé que no es lo único, porque ella nació de algo que había entre ustedes desde hace tiempo.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque los conozco demasiado bien – dijo Harry con simplicidad – ¿No quieres ir a la casa para ver si ya están listas tus chicas?
-Mis chicas – repitió Ron riendo – Hermione no es mi chica.
-Pues siempre me demuestras lo contrario… Solo vamos, quiero ver a mi sobrina.
-Andando viejo.
Y de esta forma ambos se levantaron de la arena para dirigirse a la casa. Ron por su parte solo se imaginaba como sería su vida a partir de ese momento, una vida totalmente distinta a la que venía llevando desde siempre, le asustaba la idea pero a la vez le emocionaba que aquello de ser padres ya que sea lo que sea que fuese a vivir lo haría al lado de una de sus personas favoritas en el mundo, Hermione.
N/A: Hola lectores y lectoras, primero que todo me disculpo por mi ausencia, tuve unos días horribles con un problema personal y la verdad es que sigo bastante desanimada pero me dije a mi misma que ya les debía este capítulo y no podía dejarlos esperando más tiempo, a pesar de mi estado de ánimo tan fatal ayer logré ver sus comentarios y responderles y eso me emocionó al saber que les gustó el capítulo anterior, espero no decepcionarlos con éste.
Agradecería sus comentarios ya que me inspiran y animan de alguna forma en este momento difícil por el que no había pasado antes, disfruten este capítulo, nos leemos en el siguiente. Un beso enorme para todos.
