La noche cayó en la playa donde se encontraba "El Refugio". Para las 11:00 p.m. ya todos los presentes se encontraban durmiendo después de tan largo día lleno de emociones y sucesos transcendentales.
Debido a que Bill y Fleur no contaban con muchas habitaciones decidieron dejarle la de invitados a Hermione y su pequeña, mientras que Harry, Ron, Luna, Dean, Ollivander y Griphook se alojaron como pudieron en la sala, todos se encontraban recostados en los muebles o en el suelo con solo una almohada y una manta, sin embargo, nadie se quejaba porque aquello era cien veces mejor que estar en una mazmorra en la horrible Mansión Malfoy.
Hermione se encontraba en la habitación de invitados, para esas horas de la noche aún no lograba conciliar el sueño, y no era para menos sabiendo que en una pequeña cuna que le había conseguido Bill estaba durmiendo su pequeña pelirroja. Ella sonrió al darse cuenta que sus suposiciones eran ciertas, ella se parecía mucho a Ron.
Aquel día sin duda había sido uno de los más largos de su vida, y no solo por el hecho de que tenía más de un día sin dormir, sino por el hecho de que tuvo que dar a luz y soportar una maldición imperdonable en un mismo día, aún tenía un sentimiento de miedo ante esto último y por ello no había logrado dormir, todavía podía sentir el dolor de la maldición inundándola y los gritos de Ron desde las mazmorras, un miedo y un dolor inexplicable.
Entonces Hermione decidió levantarse un momento de su cama con cuidado y se acercó a la cuna donde dormía plácidamente la niña –Mi hija con Ron- se decía mentalmente sin poder creerlo aún. La chica aún no tenía la menor idea de lo que iba a pasar en cuanto a cómo mantendría a su hija en lo que la Guerra terminaba, no sabía dónde viviría o cómo la alimentaría. Fleur había sido muy amable en salir a comprar pañales, leche y ropa para la bebé ya que sabía la posición en la que se encontraba Hermione, ella se lo agradeció pero, sin embargo, no podría depender de ello todo el tiempo, tenía que salir adelante con su pequeña.
A pesar de todas las cosas que le esperaba no podía dejar de sentirse feliz cada vez que veía a su hija, parecía mentira lo rápido que había pasado el tiempo ya que aún recordaba cuando se enteró que estaba embarazada y también la noche en que fue concebida. Al pensar esto último no pudo evitar sonrojarse mucho y sentir cosquillas en el estómago al tener en mente a cierto pelirrojo.
Ella fue sacada de sus recuerdos al escuchar cómo se abría la puerta de su cuarto de a poco revelando a la persona en quien justamente estaba pensando.
Ron entró a la habitación encontrado sorpresivamente a Hermione levantada frente a la cuna de la bebé. Desde hacía muchas horas que se encontraba dando vueltas en el suelo de la sala tratando de dormir, pero no había podido con tal solo pensar en todo lo que había pasado ese día. Después de millones de intentos fallidos decidió ir al cuarto de huéspedes para asegurarse de que tanto Hermione como su hija se encontraran bien.
Cuando él cerró la puerta se quedaron mirando unos momentos antes de que ella hablara adivinando la razón de su visita.
-Tampoco puedes dormir ¿cierto?
-¿Por qué siempre lo sabes todo? – dijo él divertido.
Ella río al ver que logro su cometido y le respondió – Siempre el tono de sorpresa.
Él sonrió al escuchar esa frase que tenía tanto tiempo sin oír, de verdad que esa frase les quedaba bien a ellos dos – Acertaste, no puedo dormir, no fue un día normal.
-Nada normal… Hoy nos volvimos padres por primera vez – dijo ella mirando a su hija.
Ron decidió acercarse a donde estaba ella y ambos observaban con anhelo a su pequeña. Ron decidió hablar de nuevo – Lo hicimos bien ¿no crees?
La castaña lo miró confundida – ¿De qué hablas?
-A ella – dijo él refiriéndose a la bebé – Digo es muy bonita y a pesar de que se adelantó está muy sana, supongo que algo hicimos bien.
A Hermione se le colorearon las mejillas al entender el significado de sus palabras y ésta lo regaño susurrando para no despertar a la niña – ¡Ronald! ¡No digas esas cosas frente a ella!
-¡Está dormida! ¡Y no se va a acordar!
-Igual – dijo ella severamente con los brazos en el pecho.
-Vale, lo siento – dijo él apenado – Pero concuerdo contigo, hoy nos volvimos padres, debería ser un día especial para nosotros.
-Lo es – recalcó ella – Aunque también sea el día que quedó muy claro de que soy una sangre sucia – dijo ella bajando la mirada.
Ron la miró preocupado ante esto y la tomó de la mano – Ven, vamos a sentarnos.
Y de esta manera la llevó hasta la cama para que se sentaran. En este punto Hermione solo miraba su brazo izquierdo que se encontraba vendando, aunque sabía lo que estaba ahí y aquello dolía, y no solo físicamente.
Ron apretaba más fuerte su mano entre la de ella y con la otra tomó su barbilla para obligarla a mirarlo, pudo fijarse que tenía unas pequeñas lágrimas en los ojos.
-Tú no eres eso que dice ahí – dijo firmemente sin dejar de mirarla.
-Si lo soy Ron, hoy quedó claro.
-Lo que te haya hecho esa maldita bruja no debería afectarte. No dejas que nada te afecte nunca y no quiero pensar que justo ahora optarás por eso.
-Ron, mis padres son muggles… Bueno antes de que dejaran de serlo – dijo ella recordando que ellos se encontraban en alguna parte de Australia con una nueva vida, sin saber que tenía una hija, y ahora una nieta.
-Ellos siempre van a ser tus padres, y aunque no lo recuerden siempre te van a amar mucho – dijo él seriamente – Esa cosa que tienes en el brazo es solo una cicatriz de lo que estamos pasando, no significa nada, es solo una cicatriz como la que Harry tiene en la frente o como la que me dejaron a mí los cerebros en quinto curso cuando fuimos al Ministerio de Magia.
-Es distinto Ron.
-No lo es. Esta Guerra que estamos viviendo desde hace años ha sido fuerte, y no podemos terminarla sin algún recordatorio de todo lo que pasamos, aún no ha terminado pero cuando lo haga esa cicatriz solo te va a recordar lo fuerte que eres al resistir una maldición imperdonable hecha por una de las más crueles brujas del mundo.
-Solo quisiera que todo acabará de una vez por todas – dijo ella llorando – No quiero que mi hija viva en un mundo gobernado por uno de los magos más horribles de la historia, y que no tenga una vida normal porque sus padres son una de las personas más buscadas del mundo.
-Ella no va a vivir en un mundo gobernado por ya sabes quién. Estamos cerca del final y vamos a triunfar, y entonces ella va a vivir en un mundo muy feliz y tú también, porque después de todo lo que pasaste lo mereces.
-Tú también lo mereces.
-Yo las abandoné apenas me enteré que ella iba a venir al mundo.
-Pero lo hiciste por influencia del horrocrux – dijo ella mirándolo intensamente – Y sé que me costó entenderlo y perdonarte, pero tú volviste y además de todo me salvaste de Bellatrix Lestrange, quien sabe si no la hubieses podido desarmar, pero tú te arriesgaste por mí, por nosotras.
-Hice lo que tenía que hacer para proteger a quienes me importan, lo haría otra vez sin pensarlo dos veces.
-Y no lo dudo… Serás un gran padre Ron.
-No sé cómo serlo aún, lo único que puedo hacer por mi hija en este momento es mantenerla a salvo aquí y terminar con esta guerra a como dé lugar.
-Y eso te hace un gran padre, quieres lo mejor para ella.
-Y también para ti – dijo él mirándola profundamente.
-Yo tengo que ayudarte a terminar con esta guerra para darle a ella lo mejor.
-Ni soñando te dejaré seguir interviniendo, casi mueres hoy – dijo severamente.
-Es parte de esta guerra estar a punto de morir ¿qué sentido tiene que me quede de brazos cruzados sin hacer nada?
-¿Qué sentido? El sentido que te dice que debes cuidar a nuestra hija en el dado caso de que yo no lo logre.
Hermione quedó sin habla por un momento ante aquella confesión y sin pensarlo una mano se estampó en la mejilla del chico mientras ella soltaba una lágrimas – ¿Cómo se te ocurre insinuarme de que puede que mueras?
-Estoy siendo realista.
-Hace un minuto dijiste que querías darle lo mejor a ella y terminar la guerra.
-Pero la guerra traerá muchas muertes, no creo que lo logre.
-¿Qué paso con eso de no dejarme sola más nunca? ¿Eran solo palabras?
-No es eso Hermione, es solo que…- pero ella lo interrumpió.
-Es solo que nada, si pretendes dejarme sola porque tienes esa loca idea de morir es mejor que ni siquiera trates de encariñarte con la niña porque no sé cómo podría explicarle que su padre tuvo la idea de morir en la guerra incluso antes que ocurriera, y sin duda es algo que no te perdonaría jamás.
Ron se quedó mirándola un momento y luego como si todo el control de su cuerpo se perdiera puso su cara en el cuello de ella aspirando su olor y luego lloró como nunca. Hermione se encontraba anonadada ante esto y aunque aún le dolía todo lo que dijo acerca de morir decidió abrazarlo y al mismo tiempo soltaba algunas lágrimas.
Entre todo aquello él decidió hablar – Lo siento, de verdad tengo mucho miedo y solo puedo pensar en proteger a ti y a ella, ni siquiera pienso en mí mismo con tal y ustedes estén bien, pero por lo visto no lo estarán si yo muero tan fácilmente.
-Odio cuando no te aprecias a ti mismo, es tu mayor defecto ya que no ves lo valioso que eres, y no sabes cuánto te quiero y cuánto odiaría que murieras de esa manera, por favor no me hagas pasar por eso y por favor no me hagas ser madre y padre para ella, te necesito en esto.
-¿Tú me necesitas? – dijo él sacando su cara de su cuello para mirarla a los ojos.
-Te necesito y quiero que esto lo vivamos juntos y compartamos todo como lo hemos venido haciendo desde los 11 años.
-¿Sabes que te quiero mucho verdad? Eres de las personas más importantes en mi vida y de las más especiales.
-Tú también lo eres, no me dejes sola otra vez o me sentiré como en la Mansión Malfoy, desprotegida y frágil.
-Jamás te dejaré pasar por eso de nuevo, ni siquiera te dejaré soñarlo.
-Lamento haberte dado una cachetada – dijo ella dándole un abrazo aún con unas pocas lágrimas en los ojos – No debí hacerlo.
-La merecía, tranquila. Si vuelvo a decir algo así de estúpido por favor lánzame un maleficio muy feo.
-Solo no vuelvas a decirme que morirás de esa manera – dijo ella mientras se abrazaban con más fuerza – Además ¿quién espantará a los novios de la niña cuando esté más grande? Siempre se necesita un papá celoso.
-¿Novios? – Dijo él cortando el abrazo y mirando a Hermione celosamente – Ella no va a tener novios.
-Algún día lo hará Ron – dijo ella conteniendo la risa.
-¡Hermione apenas va naciendo hoy! Déjame disfrutarlo… Además no va a tener novio y mucho menos si van a ser como Vicky o el idiota de Cormac.
-Ronald ellos no fueron mis novios – dijo ella severamente.
-Pero saliste con ellos y además Vicky te besó – dijo él aún dolido.
-No significó nada para mí y lo sabes.
-En fin, no quiero hablar de esos idiotas – dijo él restándoles importancia.
-Eres tan celoso – masculló ella entre dientes.
-¿Dijiste algo? – preguntó él creyendo escuchar algunas palabras de su amiga.
-Yo nada – dijo la chica para luego sonreír al ver que aquella era una típica conversación de ellos, como en los viejos tiempos.
-Hermione – habló él captando su atención – Justo ahora vengo a caer en cuenta de que ella no tiene un nombre – dijo refiriéndose a la niña – y es bastante incómodo solo decirle "ella" o "la bebé" o "la niña", necesita un nombre.
-Merlín, tienes razón – respondió ella asombrada al ver como se les pudo pasar aquel detalle por todas las emociones de ese día.
-¿Tienes algo en mente?
-Ni siquiera sabíamos el sexo hasta que nació, no he pensado en nada.
-Entonces nos tocará escogerlo ahora. Debe ser algo acorde a ella.
-¿Acorde a ella? – Dijo Hermione confundida – Ron tiene un día de nacida, básicamente lo único que tenemos es que es pelirroja y pecosa como tú, y aún no hemos visto sus ojos.
-Bueno es pelirroja como todo Weasley, hace justicia a su familia ¿no crees?
Ella sonrió ante el comentario – No podría ser de otra forma, tiene la marca Weasley… Me parece tan delicada y cuando nació tenía las mejillas rosadas.
-Rosadas, rosa… Rose – susurró Ron.
Hermione lo miró confundida y le habló – ¿Qué es lo que dices Ron?
-Rose Weasley – dijo él mirándole – ¿Te gusta?
Ella sonrió al ver que parecía un buen nombre – Me gusta mucho pero ¿qué nombre combina con Rose?
-De hecho me hubiese gustado el de mamá, pero no combina… ¿Qué tal Jean?
-¿Mi segundo nombre?
-Rose Jean Weasley Granger – dijo él – Dicho completo suena bastante bien ¿no crees?
-De hecho me gusta mucho para mi pequeña.
-Entonces está decidido, mi princesa Rose.
-Sabes Ron – dijo ella captando su atención – Siempre tuve la vaga idea de que los padrinos de mis hijos serían mis mejores amigos.
-¿Ya estamos hablando de padrinos? – dijo el impresionado.
-Sí, pero si tú quieres escogerlos por mi está bien.
-Escucho tus ideas – dijo él.
-Bueno pues como padrino creo que Harry es el indicado, estuvo conmigo todo el embarazo y siempre me apoyó.
-Sabes que él es mi mejor amigo, no dudaría en ponerlo como padrino – dijo Ron sonriendo – ¿Qué hay de la madrina?
-Bueno será algo raro porque ella ni siquiera sabe que tengo una hija o que todo este tiempo estuve embarazada – el pelirrojo la miró confundida y ella decidió ser más específica – Hablo de Ginny.
-Cuando la enana se entere que es tía y además madrina de nuestra hija va a saltar de felicidad, y más sabiendo que su novio es el padrino.
-Entonces ¿te parece bien la idea de los padrinos?
-Es perfecta, aunque creo que tendremos que esperar a que pase la guerra para que ellos sean sus padrinos oficialmente.
-Ron estoy preocupada – dijo ella tragando grueso.
-¿Por qué?
-Por tu familia, nosotros escapamos hace meses y ellos ni siquiera saben que tú y yo ahora tenemos una hija, siento que no les va a caer muy bien la noticia en plena guerra y dada nuestras condiciones.
-Demonios no pienses así – dijo él abrazándola – Ellos van a amar a Rose tanto como nosotros, se van a llevar una enorme sorpresa cuando les digamos de ella pero te puedo asegurar que se van a alegrar, después de todo luego de cada Guerra hace falta algo de felicidad.
-Ron promete algo.
-¿De qué trata?
-No les vamos a decir hasta que todos los horrocruxes estén destruidos, al igual que tú sabes quién. No quiero preocuparlos, lo mantendremos entre nosotros en lo que estamos aquí en el Refugio.
-Creo que es lo correcto, sé que Bill y Fleur no dirán nada, no lo hicieron mientras estuve aquí y estoy seguro que esperarán a que nosotros demos la noticia.
-Gracias, aunque eso no me quita la preocupación de lo que vamos a hacer.
-¿Lo que vamos a hacer?
-No puedo vivir con Rose aquí por siempre y depender de las cosas que me compre Fleur, tengo que salir adelante.
-¿Por qué de repente hablas en singular? Te recuerdo que ambos somos padres de Rose, ella es cuestión de los dos y los dos tenemos que salir adelante para darle lo mejor así sea difícil al comienzo.
-Pero ¿cómo?
-Escucha – dijo él tomándola de las manos – Tengo un fuerte presentimiento de que las cosas pronto se pondrán feas pero gracias a ello todo esto acabará y nosotros podremos criar a nuestra hija en paz. Pero, mientras tanto necesito que te mantengas aquí con ella y luego yo prometo conseguir un trabajo donde sea y un lugar donde vivir.
-Ni creas que lo harás tu solo, yo te voy a ayudar.
-Tú la debes cuidar a ella.
-Es cuestión de los dos ¿recuerdas?
Pero ellos no pudieron continuar su conversación ya que desde la cuna escucharon un leve llanto de su hija. Hermione de inmediato se levantó para tomarla en sus brazos y empezar a calmarla.
-¿Qué sucede? – Preguntó Ron preocupado – ¿Hablamos muy fuerte?
-No es eso – dijo ella mientras se acercaba con Rose a la cama para sentarse de nuevo – Tiene hambre, recuerda que los recién nacidos comen cada 3 horas.
-Ah – Dijo él al ver que no sabía nada de bebés – Pero ¿qué le vas a dar de comer?
Hermione se sonrojó un poco y luego masculló algo – Debo darle pecho Ron.
Ese pequeño comentario hizo que el chico se pusiera tan rojo como su cabello, pero, sin embargo, no pudo dejar de ver a Hermione y a su hija.
La castaña muerta de la pena y bajo la mirada del chico desabrochó un poco su pijama para sacar uno de sus senos y empezar a alimentar a Rose.
La verdad no sabía cuál de los dos se encontraba más avergonzado así que decidió hablarle – Ron esto es muy incómodo, no me mires fijamente.
-Lo siento – dijo él apartando la vista apresuradamente – Es solo que yo no me acordaba de que ahora le debes dar pecho a Rose, y es raro.
-Es más raro para mí tener leche en los senos.
-Ya veo porque estaban tan grandes cuando te vi en la tienda sin el jersey – dijo él sin ningún disimulo.
-¡Ronald!
-Vale ya, sólo bromeo – dijo mirando de reojo lo que Hermione hacía.
La castaña luego de unos minutos de silencio acabó su labor y volvió a abrochar su pijamas para poner a la bebé recostada en su pecho y empezar a darle palmadas en la espalda.
-¿Ahora qué haces? – preguntó curioso.
-Le saco los gases, siempre se debe hacer para que no vomite – dijo ella – Sabes todo esto me lo enseñó Fleur hoy, parece una experta en maternidad.
-No me sorprendería que pronto nos dijera que ella también será mamá – dijo él sin quitar la vista de sus chicas.
-Ni a mí, tiene ese instinto maternal – respondió Hermione centrando su mirada en Ron quien se encontraba bastante atento a lo que ella hacía – ¿Quieres intentarlo?
Esto tomó por sorpresa a Ron – ¿Yo? ¿Sacarle los gases? ¿Y si fallo?
-Solo debes ponerla así en tu pecho – dijo Hermione pasándole a su hija – Y darle pequeñas palmadas en la espalda – él lo hizo aún tembloroso – Te dije que podrías.
Él sonrió emocionado al ver de lo que era capaz con ayuda de Hermione, y decidió disfrutar de aquel momento. Hermione por su lado observaba la escena encantada de ver a su hija con su padre, en ese momento la invadía la ternura y la felicidad.
Luego de un rato sacándole los gases pudieron notar que ya era suficiente y que era hora de que la niña durmiera de nuevo, entonces Ron le dijo algo a Hermione – ¿Puedo hablarle a Rose un poco antes de volverla a dormir?
-Oh claro – dijo ella un poco confundida – ¿Puedo escuchar o prefieres que los deje solos?
-Claro que puedes escuchar.
-Está bien – respondió ella aún un confundida.
Entonces Ron tomó a la bebé entre sus brazos y empezó a susurrarle – Hola Rose, espero que aún te acuerdes de mi voz y de la conversación que tuvimos hace unos días. Bueno verás, quería decirte que como siempre nos sorprendiste al llegar antes pero igual estamos muy felices y emocionados, nos estás enseñando a ser padres. Sin embargo, estamos en un momento difícil pero haremos hasta lo imposible por salir adelante y así darte lo mejor, tú mamá y yo te lo aseguramos. A penas todo esto termine te juro que dejarás de ser un secreto y los tres viviremos muy felices juntos. Te amamos pequeña – y al decir esto Ron no pudo evitar en darle un beso en su cabeza a lo cual la niña abrió los ojos mostrando dos esferas color azul como el mar.
Hermione sonrió entre lágrimas al ver sus ojos – Ron tiene tus ojos.
-Sí – dijo él sin poder creerlo – Es preciosa.
Hermione se acercó para darle también un beso a su hija – Te amamos Rose.
Ron empezó a mecerla poco a poco en sus brazos hasta que la niña se quedó dormida. El pelirrojo se levantó y con cuidado la depositó en su cuna arropándola, se quedó unos segundos mirándola y dando gracias a Merlín por su pequeño milagro, y luego de eso volvió a sentarse en la cama con Hermione.
A penas se sentó a su lado nuevamente la castaña fijó su mirada marrón en el él intensamente – Fueron hermosas las palabras que le dijiste a Rose.
-Creo que solo soy así de sincero con ella y contigo. No puedo mentirles.
-Ron – dijo ella en susurro – Te quiero muchísimo, nunca lo olvides.
-Nunca olvides que también te quiero y que eres de las personas más especiales de mi vida, no sé qué haría sin ti.
Hermione no pudo resistirse más y sin pensarlo dos veces se acercó a Ron y posó sus labios en los de él como nunca lo había hecho. Él ni siquiera dudó en responderle aquel beso que anhelaba desde hace tanto tiempo pero que por respeto a ella no había tenido la oportunidad de experimentar.
El beso cada vez se hacía más intenso y sofocante a tal punto que tuvieron que recostarse en la cama quedando él encima de ella, sus lenguas se rozaban haciendo que de vez en cuando alguno gimiera. Hermione tenía sus manos rodeando su cuello mientras él la tomaba por la cintura con una mano y con la otra acariciaba su barbilla. Aquellas sensaciones ocasionadas por el beso eran inexplicables a tal punto que estuvieron así, solo besándose hasta que se vieron en la necesidad que separarse para tomar aire y mirarse a los ojos intensamente.
Ron decidió hablarle entre jadeos aún encima de ella – Hermione, sobre nosotros… - pero ella puso su dedo índice en la boca de él callándolo.
-No digas nada por ahora, solo déjate llevar y prometo que cuando sea el momento lo hablaremos, cuando salgamos de todo este rollo de la Guerra ¿sí?
-Si es lo que quieres entonces por mi está bien – dijo él aun mirándola.
-¿Me haces un favor?
-Lo que quieras.
-¿Podrías dormir conmigo esta noche? Han pasado muchas cosas hoy y a decir verdad aún me siento tan asustada como en la Mansión Malfoy.
-Claro que dormiré contigo, y si te soy sincero también tengo esos momentos en mi mente, en especial tus gritos de dolor.
-Ambos necesitamos compañía esta noche.
-Pues no se diga más.
Y al decir esto se acostó a su lado en la pequeña cama quedando bastante pegados el uno del otro, ninguno se quejaba ante esto, de esta forma pasó unas cobijas por encima de ellos. Ron no pudo evitar abrazarla por la cintura atrayéndola más a él a lo cual Hermione no se negó y sonrió. Y sin demorarlo más se desearon las buenas noches y se quedaron dormidos juntos en su primera noche como los padres de Rose, aquello no podía hacerlos más felices.
N/A: Hola chicos y chicas, primeramente muchísimas gracias a todos por sus palabras de apoyo, de verdad me hacen sentir mejor y fuerte en este momento tan difícil de mi vida, los quiero muchísimo por eso son mis queridos lectores!
Estoy feliz de que el capítulo anterior les gustara tanto y espero lo mismo con éste, no olviden de comentar ya que me inspiran mucho.
Quiero disculparme con una lectora, Jimena15 ya que sin querer eliminé tu comentario del capítulo anterior, y no pude darte las gracias por tu apoyo querida lectora, eres excelente dando buenos ánimos como el resto de los lectores y espero que te encuentres bien.
Sin más que decir les deseo una buena semana y nos leemos en el siguiente. Un beso enorme!
