Dos semanas habían pasado desde que los viajeros habían llegado de la Mansión Malfoy, dos semanas desde que la muerte del valiente elfo doméstico Dobby, y dos semanas desde que la vida de Ron y Hermione había dado un giro extremo al convertirse en padres.
El mismo día de su llegada Harry tuvo una visión en la cual revelaba que Voldemort había descubierto que la varita de Dumbledore era la legendaria Varita de Saúco, y la estaba robando. Compartió aquello con Ron de inmediato y éste dijo que debían ir a por él para impedir que lo hiciera, sin embargo, Harry dijo que no, pues llegarían tarde, y además no serviría de nada, ya que sabía de antemano que Dumbledore no quería que él tuviera la varita. La misma visión de Harry le confirma que Voldemort había conseguido robar la varita de la tumba de Dumbledore.
Alrededor de una semana después de su llegada tanto Luna como Dean abandonaron el lugar agradeciendo por salvarlos de la Mansión Malfoy, pero ya era momento para ellos de regresar a Hogwarts y prometieron mantenerlos informados acerca de cualquier suceso. Sin embargo, quienes aún permanecían ahí eran el duende Griphook y el Señor Ollivander, esto era beneficiante para Harry ya que desde hace días venía pensando en que tal vez podrían serles de gran ayuda para encontrar el siguiente horrocrux.
Habían resultado días agitados para todos los habitantes que quedaban en el Refugio ya que tanto Bill, Fleur y Harry trataban de ayudar en lo que podían a los padres primerizos, Ron y Hermione. Desde que Rose había nacido aquel lugar era un manojo de pañales y biberones por todas partes, y sin mencionar los llantos. Sin duda, los que se veían más afectados eran los padres ya que ambos dormían en la misma habitación que la pequeña para poder atenderla por las noches.
No se sabría diferenciar quien tenía más ojeras, si Ron o Hermione ya que ambos cada noche se turnaban para darle de comer a Rose o para cambiarle el pañal, aquello era agotador para ambos. Desde su primera noche en el Refugio Ron había optado por dormir con Hermione así la cama fuese pequeña ya que solo quería estar cerca de ella y su hija.
Los días habían sido cansados pero, sin embargo, no podían descuidar su misión de conseguir los horrocruxes para destruirlos y con ello a Voldemort, por lo tanto luego de esas semanas de descanso y recuperación de la Mansión Malfoy decidieron continuar su cometido.
Harry, Ron y Hermione decidieron hablar con Griphook, y le preguntaron si podría ayudarlos a infiltrarse en Gringotts para ir a la cámara de los Lestrange. Griphook les aseguró que la espada que estaba en la cámara de Bellatrix es la espada falsa y él por ser duende les daba completa seguridad de que la que ellos poseían era la auténtica espada de Godric Gryffindor. Sin embargo, Harry quería que él los ayudara a entrar ahí porque tenía la leve sospecha de que esa cámara era el paradero de uno de los Horrocruxes por la actitud que tomó Bellatrix al pensar que ellos habían ido a su cámara anteriormente.
Más tarde, Ollivander les confirmó la existencia de la Varita de Saúco, lo cual despertó más el interés de Harry en las reliquias de la muerte, el hombre les dijo que una varita puede transferir su lealtad si su dueño muere o es desarmado. Además de esto, les añade una advertencia que los chicos escucharon con cuidado, aunque la Varita de Saúco es invencible, su amo siempre debe protegerse contra los ataques sorpresa.
Estaba decidido, aquella misma tarde se infiltrarían en Gringotts, a la bóveda de Bellatrix Lestrange con la esperanza de encontrar un horrocrux en ese lugar.
El plan iba de que Harry y el duende irían debajo de la capa de invisibilidad mientras Ron se transformaría en un mago extranjero y Hermione utilizaría poción Multijugos y un cabello que cayó en su ropa cuando fue torturada por Bellatrix Lestrange para hacerse pasar por ésta. Aquella parte del plan no tenía nada tranquilo a Ron y una hora antes de irse mientras Hermione cambiaba a Rose, ellos dos discutían sobre ese tema.
-No tienes por qué hacer esto – decía él preocupado mientras la miraba vistiendo a Rose.
-Quiero y tengo que hacerlo – respondió ella con firmeza.
-No estás obligada a nada, te recuerdo que hace apenas dos semanas te torturaron y además diste a luz, creo que necesitas más reposo.
-No estamos en tiempos para reposos Ron – dijo ella seriamente – Además me necesitan para hacerme pasar por Bellatrix Lestrange.
-Podemos hacer una excepción, yo podría hacerme pasar por ella y así tú te quedarías aquí con Rose a salvo.
-No me quedaré tranquila sabiendo que ustedes dos están allá y yo aquí, simplemente no lo soportaré. Además sabes que solo yo puedo hacerme pasar por Bellatrix por la voz de mujer.
-Podemos decirle a Fleur.
-Ronald – regañó ella – Esta en nuestra misión, no la de ella y no es bueno que se entrometa en esto o se podrán en riesgo.
-Todos estamos en riesgo, estamos en tiempos de guerra.
-Sí pero sobretodo estamos en riesgos nosotros, lo que haremos es una misión suicida pero igual nos vamos a arriesgar por buscar ese Horrocrux.
-Es demasiado peligroso que te hagas pasar por esa bruja.
-Es igual de peligroso como el que tú te vas a hacer pasar por ese mago extranjero. Tengo fe en que todo saldrá bien y que para la cena estaremos de vuelta con Rose.
-Es duro que apenas tenga dos semanas de nacida y ya tengamos que dejarla porque seguiremos con esta misión.
-Ya hablamos de que todo esto es para darle a ella un mundo mejor.
-Sí, pero no me quita el miedo de que tú vayas.
-Me sé cuidar sola ¿recuerdas?
-No es suficiente para mí, quisiera que solo te quedaras con Rose y dejaras que yo continúe la misión con Harry, pero es obvio que no me lo permitirás.
-Es bueno que estés claro, además tengo una fuerte corazonada.
-¿De qué? – miró el confundido.
-De que pasarán cosas feas pero que gracias ello todo acabará, como me lo dijiste hace dos semanas.
Él sonrió ante esto y luego fue sorprendido al ver como ella dejaba a Rose en la cuna y se acercaba a él para abrazarlo y susurrarle algo – Vamos a salir de esta juntos.
-Confío en ello – dijo él correspondiendo su abrazo.
Estuvieron así un rato hasta que sintieron como alguien abrió la puerta y los encontró en aquella situación, se trataba de Harry quien lucía bastante incómodo.
-Ehm, lamento interrumpirlos chicos – dijo él carraspeando – Pero ya es momento de que Hermione tomes la poción Multijugos y de que Ron hagas la transformación, además se tienen que cambiar.
Ellos se separaron un poco sonrojados por lo que acababa de suceder, sin embargo, siguieron hablando con total naturalidad.
-De acuerdo amigo – dijo el pelirrojo.
-Ron ¿puedes llevar a Rose con Fleur? No quiero que me vea siendo Bellatrix – dijo la chica.
-Claro – respondió él mientras con cuidado cargaba a su hija y se dirigía a la puerta con su mejor amigo.
Harry se acercó a Hermione para darle un frasco que traía con él – Aquí está la poción, tú tienes el cabello y la ropa, ya sabes que hacer. Te esperaremos abajo y nos iremos.
-Está bien, los veo en un rato – dijo ella tomando el frasco entre sus manos.
-Espero no te veas tan horrorosa como esa bruja – dijo Ron divertido mientras le guiñaba el ojo.
Hermione sonrió mientras veía como se cerraba la puerta para disponerse a tomar la poción Multijugos y seguir con misión que Dumbledore les encomendó.
Tal como se había planeado los chicos partieron a Gringotts mediante aparición. Primeramente Hermione y Ron distrajeron a los duendes mientras le daban tiempo a Harry de utilizar un hechizo Confundus y luego la maldición Imperius para poder pasar a la cámara, los cuatro lograron iniciar la bajada a la cámara de Bellatrix, pero un fuerte hechizo utilizado como medida de seguridad hizo que tanto Hermione como Ron volvieran a su imagen original, lo cual les indicó que debían darse prisa o serías descubiertos. Una vez abajo, logran ahuyentar al dragón que vigila la cámara y la abrieron adentrándose en ella.
Sin embargo, los problemas no cesaron una vez dentro de la cámara de Bellatrix, ya que los encantamientos que habían en el interior de dicha cámara les causaron inconvenientes a los chicos, pero a pesar de todo Harry logró sentir la presencia de un horrocrux en aquel lugar, tal y como lo había sospechado y sin importar los problemas causados por los hechizos logró obtener la copa de Helga Hufflepuff. Desgraciadamente en ese momento, Griphook los traicionó, llevándose la espada de Godric Gryffindor y avisando a los magos y duendes de su presencia. Sin otra alternativa, el trío de magos se subió al dragón y lo liberaron, escapando con él de Gringotts.
Una vez fuera, los tres se cambiaron y trataron de curar sus heridas mientras llegaban al Refugio, pero entonces Harry tuvo una visión: Voldemort había descubierto que la copa de Hufflepuff había sido robada, lo cual ocasionó que el mago oscuro empezara a buscar los demás Horrocruxes para asegurarse de que estuviesen donde deberían. Y como si fuese cosa de un milagro Harry descubre entonces dónde está el último Horrocrux que desconocen: en Hogwarts, y además tenía algo que ver con la casa de Ravenclaw.
Con esta nueva y valiosa información los chicos aparecieron de inmediato en El Refugio para contarles todo a Bill y Fleur. Harry al finalizar expresó que esa misma noche necesitaba entrar en Hogwarts para ir en busca del último horrocrux. Sin embargo, con Voldemort buscando sus horrocruxes pronto se daría cuenta que varios ya habían sido destruidos, poniendo la situación más peligrosa y arriesgada, por ello Harry pidió ayuda a Bill ya que estaba seguro que necesitaría apoyo de la Orden del Fénix y de sus amigos y compañeros que se encontraban en Hogwarts, sería una noche larga y lo más probable, peligrosa.
Bill y Fleur inmediatamente contactaron a los miembros de la Orden, tales como los Weasley, Kingsley Shacklebolt y Remus y Tonks, éstos últimos hace apenas un mes se habían vuelto padres a lo cual Fleur informó que Remus iría mientras Tonks no muy convencida se quedaba con el pequeño Teddy en casa de su madre, Andrómeda Black.
Se sentía la tensión en el ambiente y las horas de aquella tarde pasaban velozmente, a lo cual Harry le pidió a Ron y Hermione que se prepararan para salir y aparecer en Hogsmade esa misma noche. Sin embargo, el pelirrojo centró de inmediato su mirada en su mejor amiga y no pudo evitar hablarle.
-No puedes ir – dijo él preocupado.
-¿Disculpa? – respondió ella sorprendida ante su actitud.
-Ahora si se van a poner las cosas feas y peligrosas. Debes quedarte con Rose.
-Quedamos en que los iba a ayudar a terminar esta misión de cualquier manera, la empezamos juntos y así la terminaremos.
-Pero Rose no puede quedarse sola.
-Fleur me dijo que Tonks y la Señora Andrómeda no tendrán problema en cuidarla mientras nosotros vamos a Hogwarts, conocen nuestra situación y creemos que es lo mejor.
-¡No lo es para mí Hermione!
-¡¿Por qué no puedes confiar en que nada va a pasarme?!
-¡Porque es muy peligroso! ¡Me preocupo por ti y por Rose!
-¡Yo también me preocupo por ella y por ti! ¿Cómo crees que voy a sentirme si todos están allá enfrentándose a ya sabes quién mientras yo estoy sin poder hacer nada?
-¡De la misma manera en que me sentiría yo sabiendo que tú estás ahí en peligro!
-¡Sabes que sé cuidarme sola!
-¡Nunca sabes lo que puede pasar! ¡Me moriría si te pasa algo!
-¡También me moriría si te pasa algo a ti por defenderme a mí!
-¡Tú vales más que yo! ¡Sabes que es mejor que Rose crezca con una madre a su lado!
-¡Te he dicho que dejes de menospreciarte! ¡No te perdonaría que me dejaras sola otra vez y a Rose sin padre!
-¡No lo entiendes Hermione!
-¡Pues explícame! – dijo ella al borde de las lágrimas.
-¡Haría lo que fuera por protegerte así yo tuviese que morir! ¡No quiero perderte de la forma más cruel!
-¡Tampoco quiero perderte! ¡Quiero que todo esto termine y que volvamos a nuestras vidas!
-¡Sabes que nada volverá a ser igual que antes!
-¿Por qué dices eso?
-¡Porque ya no eres solo mi amiga! ¡Me importas más de lo que crees y no puedo dejarte ir a Hogwarts y que te arriesgues así! ¡Entiéndeme!
Hermione quedó sin habla ante esto y solo se limitó a tomarlo de la mano y mirarlo fijamente a los ojos mientras bajaba el tono de voz – Nada te convencerá de que yo los acompañe a Hogwarts esta noche ¿cierto?
Ron le devolvió la mirada – Solo quiero protegerte. No quiero que pienses que no significas nada para nosotros en esta misión, pero creo que ya has hecho suficiente y ya has sufrido bastante estos meses.
La castaña miró al suelo pensando muy bien las cosas, a decir verdad quería ir a Hogwarts y ayudarlo a terminar la misión, pero por otro lado no se sentía cómoda dejando a su hija recién nacida mientras ella iba a ese lugar, era una decisión difícil. Finalmente decidió hablar.
-Voy a quedarme con Tonks y Andrómeda.
-¿En serio? – dijo él aliviado.
-Pero apenas escuche algo de lo que está ocurriendo no dudes en que estaré allá contigo.
-Las cosas van a terminar antes de lo que puedas imaginar, hay un plan.
-Los planes tienen sus fallas y lo sabes.
-Confío en que éste no las tendrá.
-Solo una cosa más – dijo ella seriamente.
-¿Qué cosa?
-Yo me quedaré con Tonks y Andrómeda, pero tú debes prometernos a Rose y a mí que vas a volver con vida a como dé lugar.
-Hermione yo…- pero ella lo interrumpió.
-Promételo Ron – dijo la chica sin dejar de mirarlo intensamente.
Él sabía que aquella no era una promesa cualquiera, se la estaba haciendo a su hija y la chica más especial de su vida, no podía defraudarlas de ninguna manera. Sin dejar de mirar aquellos ojos marrones soltó firmemente – Lo prometo, volveré con ustedes.
Apenas anocheció, Hermione se despidió con todo el dolor de su alma de sus dos mejores amigos antes de aparecerse en la casa de Andrómeda Black dejando a sus amigos solos en el resto de la misión. Bill y Fleur prometieron ir a Hogwarts en cuanto contactaran con toda la Orden del Fénix y así aparecerían allá.
En cuanto a Harry y Ron, ellos aparecieron en Hogsmeade bajo la capa de invisibilidad del ojiverde, pero para su mala suerte un hechizo alertó de su presencia. Los mortífagos que patrullaban trataron de averiguar si el intruso era el tan buscado Harry Potter, convocando la capa de invisibilidad primero y después enviando a los dementores a hacer lo suyo. Harry se vio en la obligación de a usar su patronus, el cual indicó a los mortífagos que era él. De repente, como si fuese cosa de un milagro una puerta se abrió y una voz desconocida avisó a Harry para que entrara por ella. Ambos muchachos entraron, mientras que la persona que los había ayudado hizo creer a los mortífagos que fue él quien había activado el hechizo y lanzado el patronus, los hombres creyeron aquello y continuaron la vigilancia.
Se trataba nada más y nada menos que de Aberforth, el hermano de Albus Dumbledore. Harry lo reconoció inmediatamente ya que era él al que había visto a través del espejo de Sirius Black. Aberforth insiste a que huyan, creyendo que la guerra es un caso perdido, pero Harry se niega a dejarse vencer tan fácilmente a esas alturas y le dijo a Aberforth que estaba dispuesto a entrar en Hogwarts, ya que tenía que terminar la misión que Dumbledore le encomendó a como dé lugar. Cuando Harry vio un cuadro de una niña pequeña, Aberforth le dijo que era su hermana Ariana, y les contó cómo Ariana perdió el control sobre su magia después de que unos chicos muggles la aterrorizaran, lo cual llevó a su padre a atacarlos y ser enviado a Azkaban, mientras que Ariana tuvo que quedarse en casa para que no se supiera lo que le había pasado. A los catorce años, Ariana mató a su madre accidentalmente, lo cual causó que Albus se tuviera que quedar a cuidar de ella, y en ese verano conoció a Grindelwald. Al final de verano, hubo una pelea entre Aberforth, Albus y Grindelwald que acabó con la vida de Ariana.
Luego de escuchar aquella triste historia del pasado de Albus Dumbledore y de varias insistencias por parte de Harry, finalmente logró convencer al hombre para que les dijera cómo entrar a Hogwarts, a lo cual Aberforth le dijo al cuadro de su hermana que fuese al otro lado. Los chicos miraron confundidos aquello pero esperaron, al cabo de unos minutos ésta vuelve, el cuadro se abrió, y un excitado Neville Longbottom entró en la habitación.
Los tres adolescentes volvieron al pasadizo secreto mientras Neville les contaba lo que había estado pasando en Hogwarts desde que empezó el curso el cual ellos perdieron por la búsqueda de Horrocruxes. Cuando finalmente llegaron a Hogwarts, Harry descubrió que un gran número de estudiantes se está ocultando en la Sala de los Menesteres, escondiéndose de la dictadura de los hermanos Carrow. Harry de inmediato les comentó que estaba buscando algo de Ravenclaw. A lo cual la excéntrica Luna sugirió que podría tratarse de la diadema perdida de Ravenclaw. Harry le pidió a los de Ravenclaw que lo llevaran hasta su torre, para que pudiera ver cómo era la diadema. Cho Chang se ofreció para llevarla hasta allí, pero Ginny no muy convencida con la idea de que Harry fuese acompañado por su ex novia, le pidió a su amiga Luna que lo acompañe, y Luna aceptó.
Al llegar a su destino, Harry vio cómo era la diadema, pero por desgracia Alecto Carrow también estaba allí, y avisó a Voldemort de la presencia de Harry Potter. Luna logró aturdirla para ganar tiempo, y Harry consiguió esconderse debajo de la capa antes de que llegara Amycus Carrow y la profesora McGonagall.
McGonagall sin estar de acuerdo con aquella dictadura impuesta por los Carrow se enfrentó a Amycus por decir que sería capaz de dejar que los niños de Ravenclaw cargaran con la culpa, y en ayuda a su profesora Harry atacó a Amycus cuando éste escupió a la cara a la mujer. Harry advierte a la profesora de la inminente llegada de Voldemort en cualquier momento, y ésta se ofreció a proteger Hogwarts para darle a Harry tiempo de encontrar la diadema. Snape huyó cobardemente cuando se enfrenta a McGonagall, y todos los miembros del Ejército de Dumbledore y de la Orden del Fénix acudieron al llamado de Neville.
Ron se encontraba con Neville para recibir a la Orden, él solo pensaba en ver a su familia luego de meses sin saber de ellos, de verdad aquello era algo inexplicable. A penas entraron por la puerta de la sala de los menesteres pudo divisar primero a sus padres y no pudo evitar acercarse para abrazarlos, Molly lloraba mientras Arthur correspondía el abrazo de su hijo. Ron saludó a los gemelos, de verdad los había extrañado, igual que a Ginny y a Charlie quien había venido desde Rumania. Incluso fue capaz de saludar a Percy quien hace poco se había disculpado con su familia por su comportamiento en los últimos años.
De ese mismo modo Ron saludo de nuevo a Bill y Fleur y a todos los miembros faltantes de la Orden del Fénix. Por último se acercó a Remus Lupin para hablarle.
-Felicidades Remus – dijo él refiriéndose a que hace un mes ya era padre de Teddy.
-Gracias Ron – respondió su ex profesor para entonces acercarse a él y hablarle en voz baja – Sería lo correcto felicitarte a ti también, Rose es muy bella.
-Gracias – dijo él sonriendo – Pero por favor no digas nada, ellos aún no lo saben – exclamó refiriéndose a los Weasley.
-Lo sé, Hermione nos contó todo.
-Ella está con Tonks y Andrómeda ¿cierto?
-Sí – dijo el hombre algo triste – Sé que como a mí me costó dejar a Tonks y a Teddy atrás, a ti te costó dejar a Hermione y a Rose.
-No imaginas cuanto, pero aun así necesitaba ponerlas a salvo.
-Todo terminará esta noche Ron – dijo Lupin con firmeza.
-Espero que sea así, ya quiero verlas de nuevo.
Remus estaba sonriendo paternalmente a Ron pero luego fijó su mirada en la puerta de la sala de los menesteres por donde entraban dos personas que eran muy conocidas para él, apenas pudo hablar se dirigió de nuevo a Ron.
-Creo que no tardarás mucho en volverla a ver.
Ron miró confundido a su ex profesor – ¿De qué hablas?
-Voltea y verás.
Ron no dudó en girarse sobre sí mismo para ver cómo se acercaban desde la entrada dos figuras femeninas. Ambas caminaban con impaciencia y firmeza, una de ellas pertenecía a Tonks, sin embargo, el pelirrojo no podía apartar los ojos de la persona que venía a su lado, la cual poseía un abundante cabello castaño y los ojos marrones más hermosos que haya visto jamás.
En aquel momento tenía muchas sensaciones mezcladas ya que ella había ido a Hogwarts cuando le prometió quedarse con Rose, pero no podía solo enojarse ya que esa era la persona que lo hacía volverse un manojo de emociones en cuestión de segundos.
Se trataba de Hermione.
N/A: Hola lectores y lectoras! Wao de verdad que apenas hace un rato he podido responder sus comentarios y quería agradecerles a cada uno por el apoyo que me han dado en este momento, de verdad muchas gracias a todos porque me han levantado el ánimo como no tienen idea, son los mejores. Hoy he terminado de leer por milésima vez "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", les juro que es mi libro favorito y como es el libro dónde salen los dementores y pues varios días me sentía como si estuviera en presencia de ellos y no tenía ningún pensamiento positivo pues me ayudó mucho en mi semana difícil, la Señora Rowling siempre ayudando hasta en las peores situaciones con sus maravillosos libros.
Pues con respecto a este capítulo espero que les guste mucho y pues ahora se viene la Guerra como muchos han esperado, gracias nuevamente por comentarme e inspirarme, por favor sigan así. Los adoro lectores, nos leemos mañana, un beso enorme!
