El día del funeral de los caídos sin duda fue uno de esos días tristemente inolvidables, la mañana fue nublada y realmente silenciosa, solo se escuchaban algunos susurros de aquellos que daban el pésame a los respectivos familiares y de las personas que lloraban las pérdidas que dejó la Segunda Guerra Mágica.
Era un ambiente trágico que pocos soportaban sin derramar una sola lágrima, sobre todo si uno de los fallecidos era algún conocido bien sea miembro de la Orden del Fénix, estudiante o ex estudiante de Hogwarts o simplemente algún mago involucrado en tan fatídica Guerra.
Sin embargo, quienes se encontraban más afectados era la familia Weasley ante la pérdida de Fred y de todos los miembros de la Orden del Fénix a quienes consideraron parte de la familia. Molly no había parado de llorar en el hombro de Arthur, mientras que todos los hermanos se abrazaban y trataban de calmar a George que aún no asimilaba la muerte de su hermano gemelo, sin duda ya no volvería a ser el mismo. Harry no había dejado sola a Ginny ni por un minuto ya que ella aún estaba afectada por la muerte de su hermano y además por la de todos sus amigos que lucharon, y sin duda por la de su querida amiga Tonks.
A pesar de que todos los miembros de la Familia Weasley se encontraban juntos, Ron era la excepción. Él se encontraba alejado, cerca de un pequeño lago lanzando algunas piedras solo para distraer su mente, no había llorado por su hermano desde la noche en que éste había muerto pero sin duda le había afectado mucho al verlo fallecer frente a sus ojos, sin embargo, trataba de ser fuerte. Por su mente solo divagaban todas las cosas que quedó por decirle a su hermano antes de que partiera.
-Es increíble como nunca le conté sobre que el libro estaba dando resultado… Ni siquiera le conté acerca de mis sentimientos por Hermione, simplemente lo negaba por no estar seguro de lo que sentía en ese momento. Quisiera por lo menos verlo una última vez y decirle que su libro fue un éxito y que además ahora era tío, aunque me cueste admitirlo quisiera saber todas las bromas que me hubiese hecho al respecto – todo esto lo pensaba sin dejar de sentirse realmente triste, pero sin derramar una lágrima, solo con la presión en el pecho.
Estaba tan absorto en sus pensamientos y su labor de tirar piedras al lago que no se dio cuenta de la presencia de alguien más detrás de él.
-Hey – dijo una voz femenina.
Al voltearse pudo darse cuenta que se trataba de Hermione quien vestía un sencillo vestido color negro poco más abajo de las rodillas, mientras llevaba a la pequeña Rose en sus brazos, ella se acercaba a él.
-Hola – respondió él.
-Quería saber si querías compañía.
-La verdad es que vine aquí porque todos allá están muy tristes y ya no puedo ver a mamá llorando tanto, me duele mucho.
-Oh entiendo – dijo ella con un tono de decepción – Es evidente que quieres estar solo, mejor me voy – finalizó mientras se daba la vuelta.
-No, espera – dijo él nervioso – Lo siento, es solo que no quiero estar con mucha gente, pero tú compañía y la de Rose no me vendría nada mal.
Hermione sonrió y se acercó de nuevo al chico para que se sentaran en las rocas mirando el lago y sintiendo la ligera brisa tocando sus rostros.
Ninguno hablaba hasta el momento en que Rose se puso algo inquieta y empezó a lloriquear un poco atrayendo la atención de sus padres. Hermione de inmediato se dispuso a mecerla entre sus brazos para dormirla pero se le estaba complicando aquella tarea.
-Oh vamos Rose, no llores por favor – dijo la chica angustiada.
-¿Necesitas ayuda?
-Me vendría bastante bien.
Ron no dudó en tomar a su hija y ponerla entre sus brazos, la niña aún lloraba pero entonces fue cuando el chico la meció y hacía algunos sonidos para que ella se durmiera. Hermione estaba encantada ante tal escena y no pudo más que mirar en silencio hasta que el pelirrojo concluyó con su tarea sin dejar de mirar a su hija.
-Tienes un don para dormirla – dijo ella susurrando atrayendo la atención de él.
-No soy tan bueno. Ella es una buena Weasley y como tal debe dormir mucho, y nada la despertara al menos que tenga hambre.
Ella rio y luego habló – Ron si eres bueno, te he visto en las noches cuando la duermes, es como si ella te viera y dijera "ahí viene papá, es hora de dormir", yo aún tengo dificultades en eso.
-No debes angustiarte, no tiene ni un mes, es cuestión de que te acostumbres y aún no hemos disfrutado el ser padres como tal, supongo que por eso nos está costando.
Los chicos se vieron interrumpidos cuando alguien carraspeó haciendo que ambos se voltearan y encontraran a Harry y Ginny.
-Lamentamos interrumpir chicos – dijo el azabache.
-No hay problema amigo – dijo Ron – ¿Sucedió algo?
-No – respondió su mejor amigo – Sólo queríamos saber dónde estaban.
-Y les quería pedir algo – Dijo la pelirroja algo nerviosa.
-¿De qué se trata? – preguntó Hermione.
-Ehm – tartamudeó un poco Ginny – Es que quería saber si podría tener a Rose un rato y así ayudarte a que no estés todo el tiempo cansada, y es que me encanta la idea de ser tía y aún no he estado casi con ella.
Hermione sonrió a su mejor amiga y tomó a Rose de los brazos de Ron para levantarse y dársela con cuidado a Ginny – Cuando quieras estar con Rose solo dímelo, además quiero que ella se acostumbre a toda su familia.
-Gracias – dijo la pelirroja sonriendo.
-Acaba de dormirse – Agregó Ron.
-No hay problema, puedo cuidarla un rato y así ustedes hablaran sin tener que susurrar. Los veo por ahí.
-Adiós chicos – dijo Harry mientras se iba con su novia y su sobrina.
-Es increíble como Rose puede animarnos en un momento tan triste – soltó Ron.
-Y que lo digas, es como si a pesar de todo lo malo que ocurrió ella fuese un buen motivo para alegrarnos – dijo la castaña.
Hermione volvió a sentarse al lado de Ron en total silencio y así fue como se mantuvieron un rato, solo apreciando el horizonte y sintiendo el viento en su cara mientras cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos. Entonces de repente sin medir sus palabras Ron soltó algo.
-Aún quisiera verlo y hablarle una última vez.
Hermione volteó hacía él y se pudo fijar que él solo miraba el paisaje intensamente mientras hablaba – No puedo creer que sus últimas palabras fueran para reírse de una broma de Percy o que simplemente él no esté aquí para consentir a Rose.
-Ron… - comenzó a decir ella mientras se acercaba para entrelazar sus dedos con los de él.
-Él y George me dieron algo que por más inútil que pareciera al principio me ha servido de mucho y nunca tendré la oportunidad de darle las gracias, tampoco volveré a escucharlo mientras ríe o cuando mamá los reprendía a él y a George por meterse con Ginny, Percy o conmigo. Y a pesar de que por Fred les tema a las arañas nunca olvidaré cuando convirtió mi oso de peluche en una de esas cosas. Me habría gustado que viviera más.
Y al finalizar de decir aquello no pudo evitar empezar a soltar una lágrimas a lo cual Hermione se dio cuenta de inmediato y no dudó en abrazarla mientras él le hablaba – Odio que me vean llorando, pero sin duda tú conoces las facetas de mí que pocos han visto.
-Ron puedes llorar frente a mi todo lo que quieras, no te voy a juzgar – susurró ella – Quiero que sepas que no estás solo en esto, Fred no está y a mí también me duele que se haya ido de esa manera pero debemos seguir adelante a como dé lugar, así lo habría querido él... Y me duele tanto como a ti que Rose no vaya a conocer a uno de sus tíos, pero estoy segura de que donde sea que esté Fred él está feliz y haciendo bromas sobre nosotros como siempre.
Él se rio ante esto último y luego la miró a esos ojos marrones que tanto le gustaban y le habló – Gracias por estar conmigo, de verdad que eres la mejor y te quiero por eso – y al decir esto no pudo evitar acercarse a su rostro y darle un suave beso en la mejilla.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
-Y por eso necesito contarte algo – dijo él tomándola por sorpresa.
-¿De qué se trata?
-Esta mañana George me ofreció trabajar con él en Sortilegios Weasley, me dijo que necesitaría ayuda ya que se ausentó por mucho tiempo.
-Ron – dijo ella abrazándolo – Es una noticia maravillosa.
-¿De verdad te parece bien que trabaje en Sortilegios?
-¿Bromeas? Adoro la idea, ahora solo me toca a mí conseguir un empleo de medio tiempo y podremos salir adelante con Rose.
-Pero yo trabajaré en Sortilegios, no ganaré mucho pero será suficiente para los tres, y tal vez en unos meses o tal vez un año reúna lo suficiente para mudarnos de la Madriguera.
-Ron no te dejaré que me mantengas, entiendo que Rose es tu hija y quieres darle lo mejor pero yo también quiero ayudar en esto, y si ambos trabajamos podemos mudarnos más rápido y además comprar los pasajes de avión para Australia.
-Pero Rose está muy pequeña, no quiero que no nos reconozca porque pasaremos todo el tiempo trabajando.
-Pero necesitamos el dinero.
-Y lo obtendremos poco a poco – dijo él tranquilizándola – George conoce nuestra situación y prometió pagarme lo suficiente, sin embargo, me esforzaré mucho para ganar todo lo posible. Pero quiero que tú estés con Rose al menos los primeros meses.
-Ron no puedo quedarme en la Madriguera con Rose mientras tú estás trabajando, me sentiría inútil.
-No serás inútil, vas a criar a Rose y más adelante cuando ella se acostumbre a no estar con nosotros todo el tiempo entonces podrás trabajar tranquila.
-No me convence la idea.
-Anda, solo unos meses ¿sí? – Dijo él tratando de convencerla – Yo trabajo y tú la crías mientras ella crece y se acostumbra a mi familia, y al mismo tiempo ahorraremos para los pasajes de avión y para un lugar.
Hermione suspiró resignada – Está bien, esperaré unos meses para trabajar.
-Siempre tomas buenas decisiones, ya verás que todo resultará bien.
-Confío en ti como siempre Ron.
Los meses transcurrían, el mundo mágico y Hogwarts se restauraban de todo el caos que la Guerra había dejado en el mes de Mayo aunque aún dolieran las muertes de todos aquellos valientes que lucharon con furor en aquella catástrofe.
La familia Weasley aún sufría por el fallecimiento de Fred, pero sin embargo, los últimos meses había tratado de volver a sus labores diarias y así no revivir tanto dolor. Por suerte la presencia de la pequeña Rose a medida que crecía les daba mucho que hacer tanto a sus padres, como a sus abuelos y tíos; Molly se la pasaba todo el día ayudando a Hermione en lo que podía al igual que Ginny quien no había podido dejar de estar presente en la maternidad de su mejor amiga. Ron se pasaba gran parte del día en Sortilegios Weasley con George, pero sin embargo, le quedaba tiempo para estar con su hija al llegar a la Madriguera.
Por otra parte, Harry se encontraba haciendo el papeleo para ingresar a la Academia de Aurores para la cual le habían notificado tendría una plaza y no habría necesidad de que terminara su educación en Hogwarts, tanto a Ron como a Hermione les habían ofrecido esa misma oportunidad, sin embargo, tuvieron que rechazarla así como también el ingreso a Hogwarts para poder cursar 7mo año.
Aquello los había desanimado, en especial a Ron quien siempre había soñado con ser Auror, pero ante eso expresó que lo más importante para él en ese momento era darle lo mejor a Rose, por lo cual necesitaba seguir trabajando en Sortilegios Weasley.
Un día a mediados de Julio Hermione y Ginny se encontraban charlando en el cuarto de la pelirroja mientras veían a Rose ya con tres meses jugar con algunas cosas muggle que su abuelo Arthur le había regalado, aunque aquello a veces fuese inútil ya que Ginny no podía evitar tomar a su sobrina entre sus brazos y empezar a jugar con ella.
La castaña veía a su mejor amiga y le sonreía – Ginny no es bueno que Rose se sienta consentida todo el tiempo.
-Hermione ella es mi primera sobrina, déjame consentirla por lo menos un poco – dijo la pelirroja haciéndole caras graciosas a la niña a lo cual ella se reía – Rose es muy linda como para que tengan tanto genes de Ron.
-Ginny ella es igual a Ron.
-No del todo, podrá tener el cabello, los ojos y las pecas pero hay algo en su cara que me recuerda mucho a ti – Ginny le dirigió la mirada a su amiga y le guiñó el ojo – Hicieron buen trabajo.
Hermione entendiendo su intención se puso muy roja y gritó escandalizada – ¡Ginny!
-¡Oh vamos! Fue así como Rose vino al mundo, es algo natural.
-¡Ginny! Ya hablamos de este tema y dijimos que lo dejaríamos en el pasado.
-Créeme después que me contaste todo eso es difícil olvidar que tú y mi hermano tuvieron sexo varias veces mientras estuvieron de viaje.
-¡Ginny no digas eso frente a Rose! ¡Y solo fueron tres veces!
-Ella no lo entiende – respondió la pelirroja con simplicidad – Además, cuando esté grande le tienes que explicar de dónde vino ella y sus futuros hermanitos.
-¿Cuáles hermanitos?
-Los que les darás a Rose.
-Ginny – regañó Hermione.
-Ya vale, lo siento – se disculpó la chica – Aunque no estaría mal la idea de que me des más sobrinos.
-Sabes que Ron y yo no hemos vuelto a estar juntos desde hace un año, en este momento solo somos amigos.
-Porque tú se lo pediste así – dijo ella recordando lo que le había contado Hermione – No entiendo porque simplemente no le dices lo que sientes y así las cosas serían más fáciles.
-Aún no estoy segura de lo que siento.
-¿No estás segura de lo que sientes después de haberlo hecho con él varias veces y de tener una hija juntos? Sin mencionar todo lo que han pasado.
-Si lo dices así suena muy insensible – dijo la castaña.
-Porque lo es – dijo Ginny poniéndose seria – Tú sientes algo por Ron desde hace mucho tiempo y sé que a pesar de que te doliera que te abandonara y lo idiota que a veces es, tú igual lo quieres y estoy segura de que lo que más te gustaría es que las cosas estuvieran bien entre ustedes.
-Las cosas entre nosotros están bien.
-Excepto por la parte de su vida sentimental, creo que ya es hora de que tú y él tengan esa conversación.
-No puedo aún.
-¿Qué caso tiene posponerlo más?
-Tenemos muchas responsabilidades con Rose en este momento, no quiero que nuestra vida sentimental sea un problema ahora.
-¿Sabes que algún día vas a tener que enfrentarlo?
-Lo sé, creo que Ron ha tenido mucha paciencia pero sé que eso se acabará y él querrá hablar, sin embargo, aún debo aclararme un poco.
-Espero que no sea tarde para cuando lo hagas – dijo su mejor amiga tratando de no sonar tan cruel – Porque no quiero verte sufrir a ti, ni a él y mucho menos a Rose.
-Prometo que se resolverá pronto.
-Por el bien de ustedes.
-Gracias por entenderme Ginny.
-Eres mi mejor amiga, sería un delito si no lo hago.
Y luego de abrazarse siguieron hablando de temas triviales el resto de la tarde, tales como que Ginny volvería a Hogwarts en Septiembre para cursa el 7mo curso, aunque aquello lo dejaron sin profundizar ya que Ginny conocía la situación de la chica en ese momento. Y aunque Hermione no lo expresara en voz alta, daría lo que fuera por volver a Hogwarts y cursar el último año, por desgracia no podría ser así.
Hermione se encontraba en el porche de la Madriguera alrededor de las 11:30 de la noche, solo miraba el paisaje y sentía la brisa sobre su cara mientras pensaba en diversas cosas, por ello aprovechó que Ron se quedó con Rose y así ella podría descansar un poco, pero a decir verdad solo quería pensar en la oferta que le había hecho George aquella tarde, y era la de trabajar en Sortilegios Weasley.
Esa fue una oferta algo inesperada para la chica, sin embargo, la estaba considerando. Aunque tenía un problema mayor, y era Ron. Éste no le había expresado aún su opinión pero cuando George les dijo él se había puesto algo serio y pudo ver poco convencimiento por las miradas que le lanzaba.
A decir verdad la chica tenía muchas cosas encima en ese momento y no estaba segura de casi nada; en su mente cosas como el trabajo, el deseo de regresar a Hogwarts, ver a sus padres, criar a su hija y además sus sentimientos hacia Ron la hacían llenarse de frustración a tal punto de soltar unas lágrimas de rabia al no tener idea de que hacer.
Sin embargo, fue interrumpida de sus pensamientos cuando escuchó una voz conocida detrás de ella.
-Rose ya se durmió, estaba bastante activa pero por fin lo logré – dijo Ron parándose junto a ella.
-Gracias por dormirla – dijo ella tratando de no mirarlo para que no se diera cuenta de que estaba llorando, pero fue inútil ya no pasó desapercibido para él.
Ron tomó su cara y la giró para mirarla mejor – ¿Por qué estás llorando?
-Por nada – dijo ella volteando la mirada.
-Has estado todo el día rara, me hace que si tienes algo.
-Sólo estoy estresada.
-¿Por Rose?
-Por todo – dijo ella encarándolo seriamente.
-No entiendo.
-Es solo que siento que soy inútil.
-No eres inútil Hermione. Te pasas todo el día aquí cuidando a Rose, haces un excelente trabajo como madre.
-No quiero ser solo madre Ron, quiero trabajar o estudiar para sentirme útil – soltó ella por fin.
Él la miró entendiendo todo – Esto es por la oferta de trabajo en Sortilegios ¿verdad?
-No es solo por eso Ron – contestó preocupada – Siento que no estamos avanzando, yo no trabajo y por lo tanto no ahorramos lo suficiente.
-Sabíamos que esto sería difícil ¿te estás arrepintiendo?
-¡Por supuesto que no! – Dijo ella algo enojada – Sólo quiero sentirme útil, quiero ser algo más que madre. Antes de lo de Rose y de los Horrocruxes yo solo pensaba en graduarme de Hogwarts e ir a la escuela de Leyes Mágicas, y me frustra no haber hecho nada de eso porque mi vida dio un cambio muy inesperado, siempre quise ser independiente y trabajar en lo que me gusta.
-¿De verdad crees que me gusta trabajar en Sortilegios? Digo es algo bueno pero sabes que siempre quise ir a la Escuela de Aurores con Harry, y me frustra saber que él irá en Otoño y yo no lo haré teniendo la oportunidad de hacerlo.
-¿Tú crees que no me siento mal por eso? Sé más que nadie que el deseo de ustedes dos es el de ser aurores, y aunque a mí también me lo ofrecieron me emociono más la idea de volver a Hogwarts y hacer el 7mo curso con Ginny, pero no será posible.
-Yo sé que nada de esto es como lo imaginábamos – dijo él dolido – Pero no sabía que ser los padres de Rose nos iba a impedir hacer tantas cosas.
Ella lo miró con lágrimas en los ojos – ¿Tú estás arrepentido de tener a Rose?
-Hermione no… - Pero ella estaba realmente dolida y siguió hablando.
-Yo querría hacer todas esas cosas pero por nada en el mundo me arrepiento de ser su mamá, yo sé que solo tengo 18 años y este momento no tengo la menor idea de lo que voy a hacer con mi vida, lo único de lo que estoy segura es que trataré de ser el mejor ejemplo para ella.
-Hermione me malinterpretaste, yo… - pero ella seguía hablando.
-Ron ya me lo dijiste, estás arrepentido de haber estado conmigo – dijo ella sintiendo como ardía su garganta – Yo sé que no soy la más linda de las chicas y tal vez lo hicimos solo porque nos dejamos llevar por el momento, pero me duele mucho más que te arrepientas de ser el papá de Rose.
-Hermione ¿qué sucede?
-Todo Ron, todo sucede – dijo ella alejándose de él – Yo creo que no hay oportunidades para mi allá afuera.
-No digas eso – dijo él tratando de tomarla de la mano pero ella se negaba.
-No me digas mentiras, ya me basta con que estés decepcionado por la vida que nos has tocado.
-Hermione no seas así. Sabes que no estoy decepcionado.
-¡Acabas insinuarlo! ¡Eres un cínico!
-¡Te comportas como una niña asustada!
-¡Eres un idiota! – Dijo ella soltando lágrimas de rabia mientras se alejaba un poco más – Quiero estar sola.
-No hasta que dejes de comportarte así.
Ella lo miró desafiante y soltó – Ron simplemente no me busques – y al decir esto último se escuchó un crack y de un momento a otro la chica no estaba.
Ron quedó estático y luego pateó el suelo furioso al ver que ella había desaparecido. Estaba furioso con ella y consigo mismo, y solo pudo quedarse en el porche hasta que ella se dignara a regresar y así podrían hablar – Si quiere estar sola entonces la dejaré – pensaba él frustrado. Sin embargo, no sabía a dónde había ido a esas horas de la noche, y aquello si era realmente preocupante.
N/A: Bueno chicos por acá un capítulo donde se pudieron ver distintos sucesos pero sobretodo una escena bastante intensa entre Ron y Hermione, espero que no quieran matarme por dejarlo así pero prometo actualizar pronto. Nos leemos en el siguiente capítulo, sigan comentando. Besos y cuídense mucho!
