Alrededor de un mes había transcurrido desde que Hermione había visitado la casa de sus padres y por consiguiente el descubrimiento del departamento que sería su nuevo hogar.
Las últimas semanas Ron y Hermione con ayuda de Ginny y Harry se habían dedicado a hacer del departamento un lugar habitable ya que con los años se había deteriorado y necesitaba mejoras tales como pintura, limpieza y los servicios básicos.
La verdad es que estuvieron varios días poniendo el lugar decente pero se divirtieron en el proceso ya que casi siempre terminaban en guerra de pintura o con agua dependiendo del caso, como unos niños pequeños ya que desde hacía mucho tiempo que no se divertían de esa manera ni disfrutaban de su juventud por estar preocupados con cosas de adultos tales como la Guerra y en el caso de Ron y Hermione, la paternidad.
Cuando por fin aquel lugar quedó impecable y pulcro solo restaba acomodar sus pertenencias, las cuales no eran muchas. En cuestión de muebles los chicos decidieron poner la cuna y las cosas de Rose en la habitación más pequeña, dejando así la más grande para compartirla, como apenas tenían dinero para lo necesario decidieron cada uno llevarse sus propias camas de sus respectivas casas y algunas de sus pertenencias tales como ropa, libros en el caso de Hermione, la escoba de Ron y fotos familiares. Lograron conseguir un refrigerador y un pequeño y antiguo sofá para la sala y también una mesa con cuatro sillas para el comedor. No poseían mucho, sin embargo, estaba bien para ellos.
Junto con estar listo el departamento no dudaron en mudarse, fue algo doloroso y triste sobre todo para Molly al ver que su hijo menor se iría de casa con apenas 18 años, sin embargo, estaba feliz de que él y Hermione estuvieran saliendo adelante. Con lágrimas en los ojos logró despedirlos y desearles suerte, aunque ya se había acostumbrado a la compañía de Hermione y a la de Rose quienes estaban todo el día en casa, pero era momento de continuar.
Octubre estaba en pleno apogeo y las cosas se estaban llevando bastante bien últimamente. Harry había ingresado hace poco a la escuela de Aurores al mismo tiempo que Ginny había vuelto a la reconstruida Hogwarts para cursar su último año, tanto Ron como Hermione estaban felices de que sus amigos estuvieran saliendo adelante, aunque ellos lo hicieran también pero a su propia manera.
Ron seguía trabajando junto a George en Sortilegios Weasley mientras Hermione se quedaba en el departamento cuidando a Rose, sin embargo, cada mañana no dudaba en salir a comprar periódico muggle y ver los clasificados, ya tenía la necesidad de trabajar y ayudar a Ron a mantener a Rose. El pelirrojo aún no estaba muy convencido de que la chica buscara trabajo pero ya lo había aceptado un poco más ya que a medida que Rose crecía necesitaba más cosas.
Desde que Hermione había estado en casa de sus padres, el deseo de ir a Australia a por ellos se había incrementado mucho más, sin embargo, se debía controlar a sí misma y no echarse a llorar ya que sabía que aún no sucedería. Aquellas cosas la hacían sentirse triste pero luego veía a su pequeña hija de 6 meses feliz y creciendo y eso la hacía sentirse la persona más feliz del mundo.
Una noche como cualquier otra desde que se habían mudado Hermione se encontraba dándole de comer a Rose, pero con cierta preocupación ya que Ron aún no había regresado de Sortilegios, llegó a pensar que tal vez decidió pasar la tarde en la Madriguera o algo así, sin embargo, se estaba haciendo tarde y aquello la tenía bastante inquieta.
Junto con terminar de darle de comer a Rose se dispuso a cambiarla para ponerle la pijama y llevarla a su cuna para dormirla, al cabo de media hora logró su cometido y aún angustiada por Ron decidió ir a sentarse en la sala a leer un libro y a esperarlo.
Sin embargo, era muy difícil concentrarse en la lectura sabiendo que él aún no estaba, desde que la Guerra había terminado se habían vuelto más unidos y aunque no habían aclarado sus sentimientos las muestras de cariños a veces se pasaban de los límites como amigos, pero no habían estado juntos otra vez.
Hermione pensaba en todas las posibilidades, tantos las que se trataban de Mortífagos sueltos que habían quedado tras la Guerra hasta las probabilidades de que Ron tal vez estuviera en una cita con alguien, aquello último siempre la ponía realmente mal ya que ella no había tenido el valor suficiente de decirle lo mucho que lo amaba y por lo tanto aunque tuviera una hija él era libre de salir con quien quisiera, al fin y al cabo solo eran amigos.
-¿Qué tal si una chica en la tienda le pidió una cita? – Pensaba ella celosamente – Vale yo sé que no puedo reclamarle, pero ¡demonios vivimos juntos y tenemos una hija! Eso debería ser suficiente para que cualquier chica no trate de meterse con él – Entonces los recuerdos del sexto curso en Hogwarts golpearon contra ella – Lavander no dudaba en hacer espectáculos públicos ¿Qué tal si ella va a la tienda y trata de volver con él? ¿Qué tal si se casan? ¿Qué tal si trata de quitarme a Rose? ¡Ah! – Pensaba la chica frustrada tratando de apartar aquello de su mente – Te escuchas ridícula y paranoica Granger, debes tener control, nadie te va a quitar a Rose porque eres su madre… Aunque tal vez si te guardas lo de Ron más tiempo alguien se va a adelantar –
Estaba triste y furiosa consigo misma por el hecho de no poder ser una valiente Gryffindor y decirle todo a Ron –Debo ser clara con él… Los besos ocasionales no le van a decir nada si yo no digo algo, además siento que los besos y la muestras de cariño que nos damos a veces solo complican y entorpecen más las cosas, sobre todo cuando peleamos… Por suerte no nos hemos vuelto a acostar por lo que las cosas están bien por ese lado –
Entonces al pensar eso último una fuerte preocupación la invadió – ¿Y si está teniendo relaciones con alguien? Digo él es hombre y hace un año que no lo hacemos, debe tener necesidades o algo así… Demonios no quiero pensar que eso es cierto porque así no podré decirle lo que siento, no tendré el valor sabiendo que se está viendo con alguien más – pensó ella aún más preocupada.
Por suerte, fue sacada de sus pensamientos al escuchar la puerta del departamento abrirse revelando a Ron. Hermione se levantó de inmediato para acercarse a él mientras cerraba la puerta.
-Hola – dijo el pelirrojo.
-Hola – respondió ella aliviada pero aún con algo de angustia por lo pensamientos que tuvo anteriormente.
-¿Te pasa algo? – Preguntó él – Te noto algo tensa.
-Solo es cansancio – dijo la chica restándole importancia y cambiando el tema – ¿Por qué tardaste tanto? Estaba preocupada.
-Ehm – dijo él algo nervioso y tratando de no mirarla – Tuve que hacer unas cosas luego de salir de Sortilegios.
Hermione notó aquello y de inmediato solo pensó en todo las posibilidades que consideró minutos atrás, sin embargo, decidió no seguir con ese tema para no enterarse de algo que tal vez la hiciera llorar toda la noche – Entonces supongo que ya hiciste todo lo que tenías que hacer y mi preocupación fueron solo ideas mías.
-No hables así, entiendo que te preocuparas, llegué más tarde de lo usual, discúlpame por haberte preocupado y que te quedaras despierta hasta esta hora, sé que estás cansada. Además, también quería ver a Rose pero imagino que está dormida.
-Sí lo está desde hace un rato – dijo ella con la cabeza abajo – Creo que me iré a la cama si no te importa – y al decir esto se dio la vuelta para dirigirse al dormitorio.
-Espera – dijo Ron de inmediato haciendo que se volteara – ¿Te molestaría hacerme compañía mientras me como mi cena? Hace días que no hablamos mucho.
-Está bien – dijo ella sin mucho ánimo sentándose junto a él en la mesa de la cocina.
Ron cenaba mientras Hermione guardaba silencio y miraba sus manos distraídamente tratando de no pensar en que tal vez la posibilidades de que Ron estuviese con otra chica fueran ciertas, sin embargo, fue inútil – ¿Por qué más llegaría esta hora y no me diría lo que estuvo haciendo? Obviamente no quiere decirme que se está viendo con otra chica porque yo solo le doy besos ocasionales… Quizás ella es más bonita y evidentemente tendrá un cuerpo genial ya que no habrá tenido de que dar a luz aún… Creo que he perdido mi oportunidad –
Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que Ron había terminado de comer hace bastante rato y se encontraba mirándola preocupado, no pudo contenerlo más y le habló.
-Hermione – dijo él captando su atención – No me mientas, sé que te pasa algo.
-No es nada Ron – dijo ella volteando su cara para que él no notara que estaba a punto de llorar.
-Sí es algo, y quiero que lo hablemos.
-No quiero hablarlo Ron – dijo la chica levantándose de la silla y derramando unas pequeñas lágrimas.
Él no dudó en seguirla y tomarla de los brazos para girarla y que quedaran de frente – ¿Qué es lo que pasa?
-No me pasa nada.
-¿Y por nada estás llorando?
-Sabes que soy muy delicada y cualquier cosa me afecta.
-Pero si me lo explicaras podría entenderte.
-No me vas a entender Ron.
-Sólo tenemos que sentarnos y hablar – dijo él llevándola a sofá, sin embargo ella se zafó de él y lo encaró.
-¡No quiero hablar contigo sobre tus citas!
Aquello descolocó mucho a Ron y puso una cara de enorme asombro – Hermione ¿de qué hablas? ¿Cuáles citas?
-¡Las que tienes luego de salir de Sortilegios! Entiendo que yo no sea tu novia ni nada por el estilo pero ¿al menos podrías pensar en Rose?
-Hermione ¡calmate!
-¡No me digas que me calme cuando vienes de acostarte con cualquier chica y yo aquí preocupada por ti como una idiota!
-Hermione… - decía Ron inútilmente ya que ella seguía hablando.
-Y pensar que me la paso aquí todo el día cuidando y educando a Rose, pero a ti no te importa porque sólo vas y te acuestas con la primera que se te insinúe.
-¡HERMIONE BASTA!
Para este momento la chica no tuvo de otra que callarse y mirar al chico mientras era él quien hablaba ahora – No sé en qué has estado pensando últimamente pero te puedo jurar por Merlín que no me he estado viendo con ninguna chica, y mucho menos me he estado acostando con alguien.
-¿Qué? – dijo ella asombrada y realmente apenada.
-Lo que escuchaste – dijo él seriamente – Hermione respeto mucho a Rose, respeto la casa que tú misma conseguiste y sobre todo te respeto a ti aunque no seas mi novia, jamás podría estar con otra chica sabiendo que estamos en esto juntos… Me refiero a criar a Rose.
Hermione se puso realmente roja de la vergüenza y primero se tapó la cara para luego empezar a hablarle al chico – Ron, demonios soy una idiota, lo siento mucho.
El chico al principio solo pudo reírse a lo cual ella frunció el ceño – Oye solo me estoy riendo porque dijiste una maldición.
Hermione se relajó un poco más y luego habló – ¿Me perdonas por comportarme como una loca?
-Entiendo que te preocuparas, lo que no sé es porque pensaste esas cosas precisamente.
-Me siento de lo más apenada por eso y de verdad lo siento, no quise decir que eres un mujeriego o algo así, en realidad eres un chico genial.
-Sé que es difícil que tú estés aquí todo el día y yo trabajando, imagino que piensas mucho… Igual te perdono, sé que no lo hiciste con malas intenciones.
-Sólo fueron posibilidades que vinieron a mi cabeza, no quise reclamarte ya que eres libre de estar con quien quieras – dijo ella forzadamente.
-En este momento creo que la persona con quien quiero estar aún no me corresponde totalmente. Pero ya dejemos el tema – dijo él cortándolo.
Hermione sintió una vaga indirecta por parte de él, sin embargo, no se quiso hacer falsas esperanzas y solo sonrió antes de hablar – Creo que ya es hora de irnos a dormir.
-De hecho hay una cosa que quiero mostrarte.
La castaña lo miró extrañada – ¿De qué trata?
Ron no dijo nada, solo se acercó a la mochila que llevaba consigo al trabajo de vez en cuando y aquel día lo había hecho, luego de rebuscar entre sus cosas Hermione no pudo ver qué fue lo que sacó de ahí, solo se fijó como Ron se acercaba a ella con una de sus manos escondiendo algo detrás de su espalda.
-¿Por qué tanto misterio Ron? ¿Qué tienes ahí?
-El día de la boda, en Grimmauld Place te prometí que saldríamos juntos de la Guerra y así fue.
-Ron no entiendo.
-Desde ese entonces tienes deseos de ver a tus padres y recobrarles la memoria, tal vez no me lo has vuelto a decir pero yo sé que es así, sé que los extrañas y lo que más deseas es estar con ellos de nuevo y ponerlos al tanto de tu vida.
-Ron yo tengo ganas de verlos desde que los dejé ir, pero en este momento tenemos prioridades y ya me hice la idea de que el hecho de verlos tendrá que esperar más tiempo.
-Creo que te equivocas.
-¿De qué hablas?
-Creo que los verás antes de lo que piensas.
-Ron explícate, es imposible apenas tenemos dinero para comer, los pasajes son caros y el dinero no nos alcanza para eso, además no tenemos permiso para aparecer en otro país, algo podría salir mal.
-¿Quién dice que no tenemos dinero para los pasajes?
Hermione lo miró sorprendida – Ronald ¿Qué estás tramando?
Ron ni siquiera se enfadó porque ella lo llamó por su nombre completo, simplemente reveló aquello que escondía detrás de su espalda mostrando a Hermione unos boletos de avión con destino a Australia.
Ella no podía creer lo que estaba viendo – Ron tiene que ser una broma, estás pasando mucho tiempo con George en la tienda.
-No lo es, nunca haría una broma con algo así.
-Pero ¿Cómo?
-Sabes me dan buenas propinas en Sortilegios de vez en cuando, además nunca rechazo un trabajo extra cuando me lo ofrecen.
-¿Qué hay de los ahorros que dejamos para los boletos?
-Están justo dónde tus los guardaste, no fueron necesarios.
-¿Esto es real Ron? – dijo ella aún sin poder creerlo.
-Sí Hermione, tú mereces esto después de todo lo que has pasado desde que tus padres no están. Yo sé que ellos te hicieron mucha falta durante el embarazo y en estos primeros seis meses de vida de Rose, no quiero que se pierdan más cosas y tampoco quiero verte triste por su ausencia nunca más.
-Ron, este es sin duda el mejor regalo del mundo – dijo ella con lágrimas en los ojos mientras se acercaba a él para abrazarlo con fuerza – Me siento una tonta.
-¿Por qué? – dijo él sin separase.
-¿Compraste los boletos hoy?
-Sí pero ¿qué tiene que ver eso?
-Yo te acusé de estar viéndote con otra chica y tú solo estabas comprando los boletos con el dinero que reuniste, me siento fatal.
-Oye era parte de la sorpresa y no quise decirte nada para no decepcionarte si no lograba conseguir el dinero.
-De cualquier manera me hubieses sorprendido, nadie ha hecho esto por mí nunca y estoy muy agradecida.
-También estamos en esto juntos, recuérdalo siempre.
-Gracias Ron – dijo ella dándole un sonoro beso en la mejilla y separándose para mirarlo a los ojos un poco roja, y pudo ver como él también estaba sonrojado.
Para cortar un poco la tensión, él le tendió los boletos y ella los examinó, pero se dio cuenta de algo de inmediato y habló – Hay solo dos boletos.
-De hecho quería hablarte de ello – dijo él seriamente – El dinero no alcanzaba para un tercer boleto y además Rose está muy pequeña para hacer un viaje tan largo.
-Ron pero tiene seis meses, no sabemos cuánto tiempo estaremos en Australia y además no creo poder dejarla tanto tiempo, podemos usar los ahorros.
-Pero Hermione piénsalo un minuto, ella solo tiene seis meses por lo tanto el vuelo será horriblemente fastidioso para ella y para nosotros, no está lo suficientemente grande para aguantarlo, ella puede quedarse con mamá en la Madriguera y sabes que no molestara, y así nosotros nos concentraremos en hallar a tus padres y puede que sea más rápido.
-Ron creo que mi problema está en que no la he dejado sola desde la noche de la Guerra, me he acostumbrado a ella.
-¿Crees que yo no? Tal vez me pase todo el día en Sortilegios pero me he acostumbrado a ella de la misma manera que tú, y también me pesa mucho dejarla por tiempo indefinido.
-Y yo que creí que más bien ella era la que sufría con eso de despegarse de sus padres, pero a nosotros también nos duele.
-Ella va a estar bien, es momento de que tú tengas tu propio encuentro con tus padres.
-Es lo que más quiero Ron.
-En ese caso, partimos en una semana.
-Creo que será la semana más larga – dijo ella antes de percatarse de una cosa muy importante – Ron sé que solo hablé de ir a Australia pero ¿cómo voy a encontrar a mis padres? Digo Australia es enorme y hay millones de muggles, solo recuerdo que los envié a la ciudad, tengo que idearme un plan lo más pronto posible.
-Sabes que ya resolví eso ¿cierto?
-Aguarda ¿Qué? – Dijo ella confundida.
-Kingsley es un gran hombre y a pesar de que está con todo eso del Ministro de Magia logré hablar con él y después de un largo proceso contactó con el Ministro Muggle y el Mágico de Australia localizando así a tus padres.
-Ron ¿eso si es una broma verdad?
-No estoy haciendo ninguna broma hoy.
-Ron eso debió ser demasiado difícil.
-En realidad no, Kingsley sabe tratar con los muggles y en definitiva con los Ministros, me consiguió toda la información que necesitamos.
-Es decir, que solo tenemos que ir a Australia ¿y ya?
-Pues Kingsley me dijo que le avisara por un patronus cuando estuviese allá, así el Ministro Mágico de Australia convocaría a los magos encargados para deshacer tu Obliviate.
-¿No tendré que hacerlo yo?
-Kingsley y yo estamos seguros de que tú lo harías sin problema, pero por medidas de seguridad el Ministro de Australia prefiere que lo lleven a cabo los expertos, será un plan fácil y nosotros participaremos así que… - pero no pudo terminar de hablar porque Hermione se acercó y lo besó con fuerza.
La castaña puso sus brazos alrededor de su cuello acercándolo mucho más y él no dudó en corresponder a aquel beso. De vez en cuando ellos se besaban pero castamente y tendían a no hablar de ello, pero esta vez el contacto estaba siendo más intenso a tal punto de tumbarse sobre el pequeño sillón de la sala quedando ella encima de él.
Hermione estaba sentada a horcada sobre él mientras lo besaba apasionadamente, Ron pasaba sus manos desde los muslos de ella hasta su cintura haciéndola estremecer. Sus lenguas jugueteaban y gemidos salían de sus bocas tornando el momento más sofocante y abrumador para ambos. Sin embargo, la chica separó sus labios de los de él y aún en aquella posición y con las respiraciones agitadas lo miraba mientras se mordía el labio.
-Ron, yo lo siento, no quería complicar las cosas – dijo ella apenada.
Aunque la respuesta que le dio el chico fue otra de las sorpresas de aquella noche – Hermione para mí no se complican más las cosas porque es esto lo que me hace sentir bien, tú me haces sentir bien. Bajo ningún concepto estaría con otra chica porque tú eres la única que amo.
Aquellos sin duda dejó muda a Hermione y por lo tanto fue él quien siguió hablando – No podía guardármelo más tiempo, vale me gustas desde hace varios años y me siento como un tonto por haber tenido que pasar por tantas cosas como una guerra, maldiciones, novias psicópatas y todo eso para tener que decírtelo... Me di cuenta lo mucho que te amaba cuando te abandoné de esa manera porque sufrí mucho, y nunca fui tan feliz como cuando me dijiste que estabas embarazada y cuando vimos a Rose por primera vez, y sin embargo, así no tuve el valor de decírtelo hasta hoy.
Hermione lo miraba pero esta vez con preocupación y además en su interior solo sentía miedo y no podía hablar. Así que él siguió – Y no sé si sientes lo mismo que yo, pero independientemente de eso solo quería que supieras que yo te amo y que lo que más deseo en el mundo es verte feliz, espero que no me odies por eso.
Ella lo miró a los ojos con unas pequeñas lágrimas y le habló débilmente – Jamás te odiaría, pero no puedo decir nada ahora, lo siento Ron. Buenas noches.
Y junto con decir esto se bajó de él y prácticamente corrió hasta la habitación que ellos compartían y se derrumbó en su cama bajo sus sábanas para llorar, ahora solo estaba enojada consigo misma por perder una oportunidad como esa, sin duda era la mayor idiota del planeta.
Por otro lado, Ron aún se encontraba tumbado sobre el sillón asimilando lo que acababa de suceder, estaba frustrado pero a la vez aliviado, aunque no tenía ni idea de lo que pasaría a partir de ese momento, solo podía esperar a que las cosas siguieran su rumbo y así se daría cuenta si en realidad su destino era estar con Hermione o sólo eran cosas de su cabeza.
Esa noche decidió dormir en el sofá y con un último pensamiento solo recordaba los mejores momentos de su vida junto a la chica que amaba mientras se decía a sí mismo –Lo intenté –.
N/A: Primero que todo, no me maten por dejarlo así! Yo sé que es de las cosas más crueles que he hecho pero tenía que hacerlo y espero lo entiendan y no quieran lanzarme un Cruciatus o algo así muy feo. Bueno a pesar de haber sido de lo más cruel con ustedes, pueden ver que al fin Ron le ha dicho a Hermione que la ama ya que no puede guardárselo más tiempo y espero que eso les haya gustado. Nos leemos mañana sin falta y espero que no me odien, cuídense mucho, besos mi queridos lectores!
