La semana en realidad había pasado bastante rápido para todos entretanto ajetreo con el trabajo y los preparativos para el tan esperado viaje a Australia.
George había entendido la situación de Ron en aquel momento y no dudó en darle esos días libres sin ningún problema, además ya contaba con la ayuda de otros trabajadores en Sortilegios además de su hermano.
Pero, sin duda la parte más difícil para los chicos fue la de dejar a Rose en la Madriguera.
Ron y Hermione se encontraban en el hogar Weasley dos horas antes de su vuelo a Australia para dejar a su pequeña, bajo ningún concepto habían aceptado dejarla la noche antes ya que aún no se hacían la idea de estar tanto tiempo sin ella.
Los chicos trataban de retrasar lo inevitable diciéndole a Molly todo lo necesario sobre la pequeña. La mujer los miraba cómicamente al verlos tan nerviosos y solo escuchaba las indicaciones que les daban.
-Molly por favor recuerda que le gusta su biberón tibio – dijo Hermione.
-Mamá y también recuerda que no puede dormir si no tiene a su oso de peluche, y no la dejes sola hasta que se duerma – agregó Ron.
-Y ten mucho cuidado porque ya sabe gatear y está algo traviesa y me preocupan las escaleras.
-Empacamos suficientes juguetes para que no se aburra.
-Y también suficiente ropa para mucho tiempo, las ordené por colores Molly.
-Mamá justo al fondo del bolso están los pañales.
-Sí y puse también unas medicinas por si tiene fiebre o algo por el estilo.
-Y mamá recuerda que si esa endemoniada cuna rechina mucho entonces ni se te ocurra dormirla ahí.
-Ronald no maldigas – dijeron ambas mujeres al chico.
-Lo siento – respondió apenado.
-Molly y como buena Weasley que es, Rose se enoja mucho cuando tiene hambre, tal como lo hace Ron.
-Yo no me enojo cuando tengo hambre, es solo que no soporto el hecho de tener el estómago vacío – respondió el pelirrojo con el ceño fruncido.
-Ron si lo haces – dijo ella con cara de sabelotodo.
-Pues ella por lo menos no se enoja cada vez que intento ser gracioso, tal como tú lo haces.
-Yo no me enojo cuando intentas ser gracioso, es solo que a veces no tomas nada en serio.
-¿Yo no tomo nada en serio? Entonces fui yo el que se fue la otra noche por… - pero antes de sacar a relucir los sucesos de aquella ocasión en la que Hermione lo dejo en el sofá, Molly interrumpió llamando la atención de ambos.
-¡Chicos! ¡Ya basta de pelear!
Ambos se callaron y se sonrojaron al ver que su pelea había hecho enojar a Molly.
-Lo siento – dijeron al mismo tiempo, bastante apenados.
-Yo sé que están nerviosos por el viaje y porque tienen que dejar a Rose por un tiempo, pero deben evitar las peleas para que todo salga bien y así podrán encontrar a los padres de Hermione y volver lo antes posible – decía ella mientras los miraba seriamente – Como padres primerizos que son sé que les cuesta dejar a Rose, pero recuerden que yo soy madre y ahora abuela y sé mucho sobre bebés, ella va a estar bien.
Hermione miró a Rose que estaba en sus brazos y luego miró a la mujer frente a ella – Gracias Molly, de verdad que eres genial.
-Mamá siempre sabes que decir – agregó Ron.
-Saben que pueden contar conmigo para todo – respondió ella sonriendo – Chicos no quiero sacarlos tan rápido de aquí pero ya deben irse para que lleguen temprano a su vuelo.
Los chicos ni siquiera dijeron algo, Hermione abrazó a Rose y Ron no dudó en acercarse a ellas dos y abrazarlas con fuerza. El pelirrojo fue quien habló dirigiéndose a su hija – Pórtate bien Rose.
-Hazle caso a tu abuela – dijo Hermione – Nosotros volveremos pronto.
Los chicos cortaron el abrazo y la castaña le pasó a su hija a Molly y luego no dudó en abrazarla a ella también. La mujer correspondió el abrazo y habló – Buena suerte querida, sé que los vas a encontrar y que volverán a ser una familia.
-Gracias Molly.
-Adiós mamá, otra vez gracias – dijo Ron abrazando a la mujer.
-Oh mi pequeño Ron, buena suerte para ti también – le susurró Molly en el oído dejando un poco confundido al chico ya que no sabía a qué se refería exactamente – Cuídense mucho.
Los chicos para no perder más tiempo tomaron sus equipaje y vieron a Molly y a Rose por última vez antes de que de un momento a otro desaparecieran.
Sin duda había sido un día agotador para Ron y Hermione.
Desde que llegaron al Aeropuerto tuvieron problemas ya que el vuelo se retrasó unas dos horas por una interminable tormenta, el viaje fue de aproximadament horas sin escala y además tuvieron que pasar por inmigración al venir de otro país.
En el Aeropuerto de Australia tuvieron un gran problema al encontrar taxi y además encontrando el hotel que Kingsley les había recomendado ya que estaba cerca del Ministerio de Magia de Australia y por lo tanto cerca de las personas que los ayudarían con el caso de los padres de Hermione. Sin embargo, debido al tráfico estuvieron una hora tratando de llegar al hotel.
Cuando por fin llegaron a su destino fueron notificados en la recepción de que solo les quedaba una habitación libre. Los chicos estaban bastante aliviados hasta que la mujer de la recepción mencionó que era una habitación matrimonial, por lo tanto solo contaba con una cama.
Para este momento ambos se aterraron ante la idea ya que desde hacía mucho tiempo que no compartían una cama, y eso les preocupaba bastante, sobre todo a Hermione ya que apenas podía hablar con Ron sin sentirse culpable por no responderle cuando éste le dijo que la amaba. La chica le pidió un minuto a la recepcionista y fue a un rincón a hablar con Ron a solas.
-¿No te incomoda compartir la cama?
-En lo absoluto, ya he dormido contigo antes – dijo él haciendo que ese comentario les incomodara a los dos a tal punto de ponerse muy rojos – Digo, cuando nació Rose dormíamos juntos todo el tiempo, perdimos ese hábito cuando nos mudamos pero no me molestaría dormir contigo mientras estamos aquí.
-Entonces está bien, podemos dormir los dos ahí y turnarnos con el baño.
-Está bien – finalizó él un poco nervioso.
Ambos volvieron a la recepción y tomaron la llave para dirigirse a la habitación por el ascensor, apenas llegaron al lugar vieron que en efecto solo tenía una cama matrimonial, y además contaba con un televisor, dos mesas de noche, dos muebles individuales, un closet y el baño. Un lugar acogedor.
Hermione se dispuso a desempacar sus cosas mientras que Ron optaba por enviarle Patronus a su madre para que supiera que habían llegado bien, y además a Kingsley quien se comunicaría lo antes posible con el Ministro de Australia y empezar de inmediato con los trámites para devolverles a los padres de Hermione la memoria lo antes posible.
Al cabo de media hora ambos habían finalizado con su tarea y Hermione le habló a Ron quien estaba desempacando sus cosas.
-Ron voy tomar una ducha, me vestiré en el baño para que tú sigas desempacando.
-Ya casi termino en realidad, y voy a salir un rato para tomar aire fresco, puedes cambiarte aquí tranquilamente y prometo tocar la puerta antes de entrar.
-¿Seguro?
-Sí, no hay problema.
-Gracias Ron – dijo ella tomando sus cosas para el aseo personal y entrando al baño.
Ron no la perdió de vista hasta que entró al tocador, en ese momento se encontraba hecha un desastre por todas las horas vuelo, su cabello estaba más esponjado que nunca y su cara demostraba cansancio, pero de igual forma de veía hermosa para él.
El chico terminó de desempacar y justo como dijo salió de la habitación y bajó con destino al jardín y la piscina ya que eran al aire libre y aquello era justo lo que necesitaba. Él caminaba mientras pensaba en la chica del cabello castaño –Extraño tanto hablar con ella como antes, la tuve que cagar con mis sentimiento y ahora ella solo me habla para las cosas necesarias, quisiera recuperar su confianza y volver a ser amigos – se decía a él mismo mientras llegaba a las puertas traseras, pero pudo notar que estaba lloviendo fuerte así que su salida al aire libre no ocurriría.
-Bueno supongo que lo deje para mañana – pensó mientras se daba la vuelta y volvía al ascensor – Demonios incluso extraño pelear como antes, ya no es lo mismo porque por lo menos me perdonaba y volvíamos a hablarnos pero ahora solo peleamos y luego no volvemos a hablarnos más que para algo de Rose, no es así como quiero estar con ella, simplemente no puedo después de todo lo que hemos pasado juntos –
El ascensor se abrió y él salió caminando por inercia hasta llegar a su habitación, seguía tan inmerso en sus pensamientos que no tocó, por suerte Hermione seguía en el baño, así que solo entró y se dispuso a sacarse los zapatos, la camiseta y los pantalones para luego buscar una toalla antes de que saliera la chica y lo viera en ropa interior, pero todo esto lo hacía aun pensando en ella.
-No puedo evitar la idea de que tal vez no pueda controlarme más tarde y la abrace mientras duerme, recuerdo que cuando nació Rose y dormíamos juntos siempre lo hacía, pero en aquel entonces ella no conocía mis sentimientos y la situación no era tan incómoda como ahora, debo controlarme para que ella no se aleje de mí, o bueno más de lo que ya se ha alejado por mi gran boca –.
Al finalizar aquel pensamiento encontró una toalla, pero antes de tener tiempo de ponérsela se abrió la puerta del baño y salió de ella Hermione luciendo una fina bata de seda para baño la cual llevaba abierta, dejando a la vista que llevaba unas bragas de encaje color lila y un brassier que hacía juego. Ron olvidó que él mismo estaba también en ropa interior al mirar el cuerpo de la chica tan expuesto, ya que desde hace muchos meses no la veía sin tan poca ropa. Sin embargo, ese contacto no duró mucho porque Hermione de inmediato le gritó mientras cerraba la bata rápidamente.
-¡¿Ronald no se suponía que estabas afuera?! – dijo ella apenada y además impresionada al encontrar al chico solo con unos bóxers color negro.
Él le respondió mientras envolvía su cintura con la toalla – Disculpa, si salí y está lloviendo, entonces volví aquí.
-¿Y por qué estás desnudo si se puede saber?
-Me estaba desvistiendo para meterme de una vez a bañarme, pero no encontraba una toalla y además estaba distraído pensando.
-¿No pudiste siquiera avisarme que habías vuelto? ¡Así me pude haber tapado!
-¡Estaba distraído!
-¡Tenías ganas de verme desnuda!
-¡No es cierto! ¡Además no es la primera vez que te veo desnuda!
-¡Pero igual es incómodo!
-¡Pues no debería serlo si tuvimos sexo tres veces!
-¡Eso fue hace un año! ¡Mi cuerpo ha cambiado y por eso no me gusta que me veas sin ropa!
-¡Pues me disculpo de nuevo por estar distraído! ¡Pero no quería verte desnuda, te respeto mucho y no te vería desnuda si tú no quieres que lo haga!
Hermione bajó la vista y también la voz ya que era tarde y no quería causar molestias en el hotel. Y luego habló con voz entrecortada – ¿Cómo puedes seguir siendo así?
-¿De qué hablas? – respondió él confundido.
-¿Cómo puedes seguir siendo tan genial conmigo cuando me dijiste que me amabas y yo hui de la sala?
Ron no esperaba aquella pregunta tan directa, pero lo visto era el momento de hablar sobre la noche en que le dijo lo que sentía, aunque estaba nervioso por eso – Lo que te dije esa noche es cierto, te amo Hermione y aunque tú no me respondieras nada lo sigo haciendo y por eso no veo razones para dejar de ser genial contigo, además mereces todo esto.
Ella se sentó en la cama tratando de aguantar las lágrimas que luchaban por salir. Ron no dudó en sentarse junto a ella y hablarle – Hermione yo voy a estar bien, yo puedo soportar que no me respondas y que sigamos todo como va, pero no entiendo ¿Qué es lo que te preocupa tanto?
-Me preocupa que no seamos los mismos de siempre, sabes que no he parado de darle vueltas al asunto desde que me lo dijiste.
-No te angusties con eso – dijo tomándole la mano – Escucha, sé que la embarré con mis sentimientos pero te pido que no te estanques por eso, yo sólo quiero tenerte en mi vida y verte feliz, así no quieras estar conmigo.
-Ese es el problema Ron – dijo ella encarándolo.
-¿Cuál?
Hermione sentía que su corazón se saldría de su pecho por lo rápido que latía pero debía decir aquello ahora o nunca – Que yo quiero estar contigo.
Ron quedó impresionado ante tal confesión pero no dijo nada, solo espero a que ella siguiera hablando, lo cual hizo al instante.
-Desde que me dijiste que me amabas he estado enojada conmigo misma por ser una cobarde y no decirte que desde hace tanto tiempo siento lo mismo que tú.
-¿Desde hace mucho tiempo yo te gusto? ¿Pero cómo? Soy un inútil – dijo él divertido.
-Oye eso no es gracioso porque no eres un inútil – respondió ella seriamente – Pero sí, tal vez comenzó como algo de amigos, yo creí que era normal que me gustaras porque te conozco desde los 11 años y estábamos creciendo cuando empezaste a gustarme, pero luego vino lo de Lavander y ahí me di cuenta que no era algo pasajero, de verdad te quería y odiaba que estuvieras con ella.
-Sabes que eso fue un error porque nunca la quise, solo estaba enojado porque besaste a Krum y yo no había besado a nadie aún, bastante infantil de mi parte porque por eso pasamos sin hablarnos casi todo el sexto curso.
-Tú no debiste ponerte así porque él nunca me gustó, me tomó por sorpresa cuando me dio ese beso y me pidió ser su novia, y sin embargo le dije que no porque tú ya me gustabas para cuarto curso y por eso me decepcionó aún más cuando fuiste novio de Lavander, yo creí que nunca volveríamos a hablarnos.
-Pero lo hicimos.
-Exacto, pero luego vino la búsqueda de Horrocruxes y junto con eso la primera vez que estuvimos juntos. De verdad no sabes lo feliz que estaba cuando lo hicimos, y me dolió mucho que esa noche también terminara en una de nuestras peleas, sin embargo, fue una de las mejores de mi vida. Y sin duda, me di cuenta que te amaba más que nunca cuando te fuiste, cuando me salvaste de Bellatrix y cuando te vi cargando por primera vez a Rose.
Ron no podía creer lo que escuchaba e intentó hablar – Hermione… - pero ésta dijo algo más.
-Y quiero que sepas que no te lo había dicho antes porque tenía miedo a que no sintieras lo mismo que yo y que nuestra amistad se arruinara por completo, por eso te dije en el Refugio que te dejaras llevar y luego hablaríamos de esto, pero ya no puedo solo dejarme llevar.
-Nunca me dejé llevar por el momento – dijo Ron mirándola intensamente – Simplemente hacía lo que sentía.
-Te amo Ron – dijo ella sonriendo y con unas pequeñas lágrimas en los ojos.
-Te amo Hermione, tú y Rose son todo para mí – dijo él antes de acercarse a ella y besarla como había deseado desde hace tanto tiempo.
Esta vez no había inhibiciones ni secretos, todo era tan puro y lleno de amor que parecía sacado de una novela romántica. Sus labios se movían al mismo compás lento y sus lenguas jugaban entre sí creando una ola de emociones por parte de ambos, Ron no dudó en desajustar la bata de seda de Hermione dejando a la vista su cuerpo vestido únicamente con la ropa interior de encaje, sin dejar de besarla se deshizo de la bata y de la toalla que él mismo tenía en su cintura quedando con sus bóxers, y de esta manera tomó a Hermione por la cintura y la recostó en la cama debajo de él.
Hermione aprovechó la posición para recorrer con sus manos la espalda de él arañándolo un poco haciéndolo gemir en su boca. Ron apartó sus labios de los de la chica para posarlos en su cuello y empezar a besarlo provocándole risas.
-Me haces cosquillas – dijo la castaña entre gemidos.
-Tú me arañaste la espalda y no me quejé – dijo él mientras besaba desde el cuello hasta la clavícula de ella.
Hermione gimió ahogadamente cuando sintió que los labios de Ron llegaron hasta el inicio de sus senos y los besaba con impaciencia mientras con sus manos viajaba por los muslos de ella, al cabo de unos minutos Ron dirigió sus labios de nuevo a la boca de ella haciendo aquello más excitante. La castaña decidió que era su turno y sin aviso alguno empujó a Ron hasta dejarlo a su lado y luego se sentó a horcadas sobre él y empezó a besar su cuello y a morder un poco sus orejas mientras con sus manos recorría su pecho desnudo.
Ron entre gemidos pudo decirle algo – Puedes ser muy salvaje cuando te lo propones ¿lo sabías?
Ella apartó sus labios del cuello del chico y lo miró con una sonrisa traviesa – Sé que adoras que sea salvaje en estos momentos.
-Me encanta cuando te pones salvaje, no pares – dijo él sentándose en la cama y besándola de nuevo en los labios.
Hermione no se resistió a aquello y rodeó el cuello del chico con sus brazos para estar más cerca, Ron sentía como los pechos de ella chocaban con el de él pero con el brassier de por medio, y no podía resistir más no sentirla por completo, así que decidió llevar sus manos hasta el broche y rápidamente abrirlo para quitarle el brassier y que pudiera sentirla contra él.
Ron la recostó de nuevo en la cama quedando él arriba de ella y esta vez trazó un camino de besos que iba desde sus labios, pasando por su cuello, bajando por sus senos y por su estómago hasta llegar a sus bragas de encaje, él estaba algo tembloroso pero de igual forma logró bajar poco a poco esa prenda hasta que dejó a la chica totalmente expuesta.
La castaña no tardó en poner sus manos en la elástica de los bóxers de él y bajarlos de un tirón para dejarlo en el mismo estado que ella. Sus respiraciones estaban entrecortadas y gemidos se escapan de sus bocas por la excitación y el nerviosismo, como si fuera la primera vez que fuese a estar juntos. Sin embargo, antes que hiciera alguna otra cosa Ron recordó algo importante y empezó a rebuscar rápidamente en la gaveta de la mesa de noche que se encontraba en su lado de la cama.
Hermione lo miraba curiosa y luego se fijó que Ron sacó de ella un pequeño paquete color plateado el cual logró reconocer como un condón. No tenía la menor idea de dónde él había conseguido uno de esos pero agradecía enormemente aquello.
Al cabo de un minuto Ron ya estaba listo y volvió a recostarse encima de Hermione mirándola intensamente y con la respiración entrecortada, la castaña acariciaba su mejilla dándole confianza y también con cierto nerviosismo abrió las piernas y él entró en ella lentamente, Ron capturó sus labios ahogando los gemidos que salían de la boca de ambos al sentir aquello nuevamente, el momento era placentero y excitante, el contacto de las pieles ardientes hacían que ansiaran por más del otro.
Ron enterró su cara en el hombro de ella mientras entraba y salía aumentando la intensidad del vaivén, Hermione enterraba con más fuerza sus uñas en la espalda de él mientras gemía y ansiaba por el futuro orgasmo al que llegarían al cabo de un rato, y así fue.
Luego de una larga sesión de gemidos y sudor ambos yacían recostados en la cama y tapados por las sábanas de colores blancos, abrazados y sonrientes mientras de vez en cuando se robaban un beso o se acariciaban de cualquier manera mientras recordaban el momento de gloria que habían tenido.
-No puedo creer que estuvimos un año sin hacer esto – dijo Ron aún con la respiración entrecortada mientras acariciaba la espalda desnuda de Hermione.
-Aunque fue un año de abstinencia que valió la pena – respondió ella también con la respiración cortada y una enorme sonrisa en el rostro.
-No volveremos a estar un año así, extrañaría demasiado esto otra vez.
Ella rio fuertemente – ¿Lo extrañaste?
-Por Merlín Hermione, soy un hombre, y compartimos la cama varias veces, además mis sueños a veces me traicionaban, no me quedaba de otra que hacerlo por el método natural.
-¿Te estuviste masturbando Ron?
-No quería decirlo tan directamente.
-Tuve que suponerlo, sabes nunca te conté que un día un poco después de mudarnos al departamento fui al ginecólogo.
-No puedes decirme que estás embarazada de nuevo porque acabamos de tener sexo después de más de un año – dijo él alarmado.
-No es eso tonto – para este momento Ron respiró aliviado – Fui a hacerme un chequeo, tuve un parto fuera de la clínica, además no tuve cuidados prenatales y aún no había tenido mi período, así que el doctor me chequeó y me habló sobre los síntomas del embarazo que tuve y hay uno en particular que me dejó bastante pensativa.
-¿Cuál fue? Dudo que fuesen las náuseas.
-Me dijo que uno de los síntomas más frecuentes en las embarazadas es el aumento del deseo sexual.
Ron rio fuertemente sin poder creer aquello – ¿Tenías ganas de tener sexo conmigo durante el embarazo?
-De hecho tuvimos sexo dos veces mientras estuve embarazada pero no lo sabíamos aún… Fuera de eso, creo que debo admitir que si me hacía mucha falta.
-Dos veces, es cierto – dijo él recordando – En la carpa y en el lago.
-Es increíble que haya pasado más de un año desde eso.
-Y que lo digas – Entonces Ron se percató de algo y decidió hacerlo a modo de broma – Sabes agradezco mucho que hayas estado embarazada.
-¿Por qué lo dices? – Preguntó ella confundida.
-Porque hasta hoy no me había podido fijar en lo mucho que te crecieron los pechos.
-¡Ronald! – Dijo ella escandalizada.
-¿Qué? Sólo estoy agradeciendo a Rose ya que por ella ahora tienes pechos más grandes y una cadera más pronunciada.
-¡Basta Ronald!
-Oye solo quería bromear un rato contigo.
-No fue gracioso – dijo ella fingiendo enojo – Aunque sí, mi cuerpo cambió mucho.
-No me quejo por ello – dijo él pícaramente mientras le robaba un beso en los labios.
Al cortar el beso Hermione recordó algo importante que la tenía con curiosidad desde hace rato – Ron ¿De dónde sacaste un condón?
-Oh eso, pues verás la primera vez que me dieron uno fue papá cuando cumplí 17 y me explicó lo básico, pero con la búsqueda de Horrocruxes se quedó en casa y pues ya sabes lo que pasó – Admitió el bastante apenado, pero no tanto como cuando contó lo siguiente – Entonces George habló conmigo un día en la tienda sobre eso y me regaló varios condones por si algún día los necesitaba ya que para ese entonces pronto nos iríamos a vivir juntos.
-¿Y los tenían en tu maleta?
-Sí, sabes mi padre, Bill, Charlie y George me han enseñado que no salga sin ellos.
-Creo que es una regla de vida para los hombres.
-Algo así, pero es bueno que los trajera, ser padre me encanta pero no estoy preparado para otro bebé tan pronto.
-Créeme yo tampoco – acordó Hermione con él.
Se quedaron callados un momento solo acariciándose y disfrutando de ellos mismo, hasta que la chica volvió a hablar.
-Ron sé que es egoísta, pero por un momento olvidé porque estábamos aquí en Australia.
-Oh mierda – dijo él también cayendo en cuenta – Mi culpa, lo siento.
-No es tu culpa, aunque creo que ya deberíamos dormir, mañana tenemos que ir al Ministerio de Magia o más bien esperar a que Kingsley nos de noticias.
-Buena idea – dijo él apagando las luces y acercándose a ella para rodear su cintura con su brazo.
-Ron ¿no te quieres vestir?
-Si te soy sincero no quiero y estoy muy cansado para hacerlo, prometo no hacer nada raro.
-Tranquilo, confío en ti y también estoy muy cansada como para buscar un pijama – respondió ella acomodándose muy pegada a él.
-Buenas noches, te amo – dijo Ron en susurro.
-Te amo, duerme bien – respondió ella en el mismo tono antes de caer dormida.
Tal vez el día había sido bastante largo y ajetreado para ambos, no habían pensado en lo absoluto que terminaría así, pero sin duda los sorprendió y estaban felices por eso. Al fin y al cabo ellos dos eran una caja de sorpresas.
N/A: Hola chicos! Bueno por acá les traigo la recompensa por haberlos hecho sufrir tanto, imagino que en estos momentos mucho de ustedes deben estar dando brincos de alegría porque al fin estos dos se dijeron lo mucho que se aman. Espero que les haya gustado, nos leemos en el próximo capítulo, un beso enorme para todos!;)
