Aclaro que este capitulo contiene varios cortes y muchas cosas queda un poco a su imaginación ^^ pero espero de todo corazón que se entienda, como siempre cualquier duda me los envían en MP! *corazón corazón*

Disclaimer: Los personajes no me Pertenecen, son de Hajime Isayama


Suspiro. No sabía cuántas veces lo había hecho esa noche, pero si estaba seguro de algo, se moriría de un ataque si el pelinegro no despertaba pronto. Todavía tenía miedo de que algo les pasase si los dejaba por unos minutos o incluso unos segundos solos, por lo que después de que lograron controlar tanto a Levi como a los bebes, los que se habían agitado y eran causante del desmayo de Levi, no se volvió a separar del pelinegro y no lo haría hasta que despertase. Por obvias razones ni cuando estuviesen en el departamento lo alejarían de Levi.

Se había asustado a muerte cuando el pelinegro se desmayó, las enfermeras habían tenido que a la fuerza ponerle un tranquilizante cuando una crisis de pánico lo ataco. No fue hasta hace unos minutos que despertó, a base de amenazas se controló y no hizo otro escándalo, solo se tranquilizó cuando vio a Levi durmiendo y pudo escuchar tanto el latido de la persona que amaba como la de sus bebes.

Si "sus".

Joder, todavía no podía creerlo, no era uno sino DOS. Su felicidad se desbordo cuando se lo confirmaron pero aun así un cierto dejo de temor lo embargo al darse cuenta de lo que eso acarreaba. Primero estaba el hecho que le explico el doctor, Levi era hombre y un bebe ya era un riego, dos era una sentencia de todas las semanas en el hospital. Lo otro era que su diminuta pareja era eso. Diminuta. No solo en tamaño si no que sus caderas eran demasiado estrechas por lo que a los 6 meses cuando su vientre comenzara a crecer tendría que ser hospitalizado, eso para que no corriera ningún riesgo tanto Levi como los bebes. Y por último estaría el hecho de que Levi le sacaría las bolas y se las haría tragar con una sádica sonrisa cuando se enterase de que su puntería era tan buena como para dejarlo en cinta y de gemelos a la primera. Si no moría con la última opción sería el jodido hombre más feliz del mundo.

Claro está, cuando Levi y Ancel despertasen.

O (≧∇≦) O

No, No, NO. esto no podía estar pasándole, no a él. ¿Cuándo el mundo se había puesto en su contra? ¿Cuándo este le dio la espalda? ¿Cuándo? O ¿porque? ¿Qué hizo mal? ¿Enamorarse muy rápido de Ancel? ¿Enamorarse de un hombre? O ¿simplemente él era el problema? Si lo era no sabría qué hacer, pero si no lo era y todo esto solamente era una forma de hacerle ver que estaba cometiendo un error… él… él simplemente pelearía con garras y dientes por Ancel, nadie en esta puta vida lo arrancaría de su lado, así tuviese que despertarlo a golpes o se quedase toda la vida con él en este horripilante hospital.

No lo dejaría, Ancel era SUYO. Y ni la puta muerte se quedaría con el hombre que tenía su propia vida conectada a la de Armin. Porque de una cosa estaba seguro en ese momento. Si Ancel no despertase y le sucediese lo peor, él se iría con él. Aunque no lo dejasen o lo amarrasen el encontraría la maldita forma de irse con él.

¿Qué sentido tendría quedarse en este mundo cuando no podía sentir su amor? ¿No podía sentir sus carias, escuchar sus amorosas palabras, gritar su amor por él, besar sus labios solo para hacerlo sonreír, tomar su mano por el simple hecho de quererlo sentir cerca, suspirar su nombre cuando hiciesen el amor? Se moriría… simplemente eso, la mitad de su alma moría con Ancel y sabía muy en el fondo que cuando eso sucediese los dos estarían juntos. Sea acá o en el otro mundo, pero nunca separados.

NUNCA.

O (≧∇≦) O

Se removió entre las sabanas buscando el calor de su amante, tanteo en el lado opuesto de la cama y sonrió cuando un suave suspiro más el calor del cuerpo contrario le demostró donde estaba. Como un gusano se acercó a Erwin que dormía sobre su vientre, se encaramó sobre su espalda ahogándolo con su peso. Contrariado, el ojiazul se giro en la cama quedando de espaldas e intento apartarlo para poder seguir durmiendo, se rio suavemente para acercarse de nuevo. Suavemente levanto la pierna derecha de Erwin para acomodarse bien sobre el cuerpo de su amante, con un suspiro satisfecho el ojiazul abrió sus piernas dejando más espacio.

Sonrió para sí mientras sacaba el tubo de lubricante de debajo de la almohada, rápidamente lo abrió vertiendo una generosa cantidad en su mano para después cerrarlo y dejarlo en algún lado de la cama. Lubrico su miembro, se inclinó para acomodar la pierna de su pareja en su hombro y presiono lentamente su miembro en la entrada estirada por la noche anterior de Erwin, sabiendo que no le hacía daño cuando escucho un suspiro quedo salir de la boca del otro. Cualquiera que lo viera tomaría esto como abuso, pero él no lo hacía ¿por qué? Si Erwin estaba despierto y en ese mismo momento estaba comenzando a arañar su espalda.

– ¡Mike! – gimió el ojiazul cuando Mike envistió perezosamente, levanto la mirada encontrándose con los líquidos ojos azules cielo que amaba. Este era el hombre que lo traía loco desde hace muchos años, amaba cuando se reía, hablaba eh incluso… cuando caminaba y tenía la oportunidad de ver en movimiento ese cuerpo que lo hacía desear tirarlo sobre cualquier superficie plana y amarlo hasta que los dos se desmayasen – ¡Jódeme más rápido! – rogo el rubio mientras lo acercaba del cabello para un beso. Abrió su boca aceptando a su pareja para un beso y se perdió en la ambrosia de la que era adicto. La ambrosia que era el cuerpo y sabor de Erwin.

O (≧∇≦) O

–No puedo creer que me asaltaras así por la mañana– sonrió maliciosamente mientras secaba su cuerpo con la toalla, no diría nada pero bien que Erwin había respondido a sus caricias –Mas cuando ahora mismo deberíamos estar preocupados por saber dónde está Levi– sabía que tenía que estar preocupado por Levi, lo sabía y lo estaba pero simplemente no podía pensar en nadie más cuando tenía a Erwin en sus brazos, sobre todo cuando la única forma de hacer olvidar a su pareja de todo era casi dejándolo inconsciente en la cama. Desnudo como estaba busco en la habitación su celular, lo encontró sobre la mesita de noche.

Apagado.

Maldiciendo busco el cable, conectándolo y encendiéndolo lo más rápido que pudo. Basto que la pantalla mostrara la foto de Erwin para que los mensajes y llamadas comenzaran a mostrarse. Jodida mierda. Si Erwin no lo mataba ahora, su madre seguramente lo haría por no contestar el celular. Iba a marcar a su madre cuando el celular comenzó a sonar.

– ¿Mamá? ¿Qué paso porque me llama…? –

–Mike– sollozo la mujer al otro lado de la línea –Hijo… T-tu hermano–

–Mamá, tranquilízate. Respira hondo– intento sonar lo más suave que pudo aun cuando el miedo se disparó por su cuerpo.

–Mike, Tienes que venir al hospital, tu hermano fue operado de emergencia anoche– su mundo se fue al suelo, su hermano, su pequeño cachorro –Mike, Ancel no ha despertado, los doctores no saben si despertara… te necesito a mi lado cariño– el celular callo de sus manos y supuso que rodo por el piso, aunque realmente no podía importarle menos. Un nudo se formó en su garganta cuando intento contener el llanto, más las lágrimas cayeron por su rostro hasta sus desnudos muslos. Colocándose de pie se acercó al armario del cual comenzó a buscar ropa y tirarla al suelo sin realmente verla, no podía sus lágrimas no lo dejaban.

Fue cuando los fuertes brazos de Erwin lo rodearon desde la espalda que vio el desastre de ropa que estaba en el suelo, el nudo en la garganta lo estaba sofocando y antes de que pudiese pensar en algo el desgarrador dolor de su alma salió en forma de grito por su boca. Se dejó caer gritando en el piso aun en los brazos de su pareja cuando la información comenzó a hacerse realidad en su mente, no quería creerlo, no quería, no podía.

–Mike– lo llamo Erwin mientras se arrastraba hasta que sus rostros quedaron uno frente al otro –Mike habla conmigo ¿Qué esta pasando? –

–Ancel– susurro mirando desesperado en los ojos azules de su pareja –Mi cachorro está hospitalizado– solo Erwin podía entender cuanto amaba a su hermano, solo él había visto y vivido con Mike todo lo que hizo por su cachorro cuando sus padres no habían podido cuidar de un niño de 4 y otro de 15 años. Solo el rubio presencio todo lo que Mike tubo que sacrificar por la felicidad y comodidad de su cachorro. Y ahora saber que esa persona que tanto había cuidado y protegido se encontraba en una cama sin despertar lo tenía casi al borde de la locura.

–Mike, tienes que tranquilizarte– hablo fuerte el ojiazul limpiando su rostro de las lágrimas –tienes que tranquilizarte, vestirte y después correremos al hospital ¿sí?– asintió lentamente con la cabeza intentando entender lo que le decía el otro. Parpadeo rápidamente cuando las palabras se hicieron paso a través de su dolor, se levantó buscando ropa y rápidamente se vistió –Vamos–

En minutos estaban corriendo por el departamento tomando solo lo que necesitaban. Erwin razonablemente no lo dejo conducir y no podría haber estado más de acuerdo en ello, su mente no estaba en condiciones de conducir, no a menos que quisiesen sus muertes. Su madre ya tenía demasiado con lo ocurrido con Ancel si algo le pasara a él… simplemente ella colapsaría. Miraba desesperadamente el semáforo en rojo cuando el Celular de Erwin comenzó a sonar.

–Erwin Smith– contesto su compañero dejando el celular en altavoz.

–Oh cariño, soy Elizabeth la madre de Levi– la dulce voz de la mujer sonaba un poco ronca, Erwin le dio una corta mirada antes de poner el auto en movimiento nuevamente.

–Señora Elizabeth– dijo como siempre educadamente el rubio – ¿ah sabido algo de Levi? ¿Lo encontraron? –

–Por eso te llamaba cariño, anoche lo encontraron y se encuentra en el hospital ya que tuvo otra recaída por estrés– a pesar del dolor que transmitían sus palabras el alivio era claro en ellas igual.

– ¿Es muy grabe? – a pesar de que sabía que era sola amistad por la que Erwin preguntaba… los celos seguían allí. Conspirando lentamente en su contra.

–No lo sabemos, por ahora los latidos de los bebes están bien pero estamos preocupados porque Levi no despierta– "¿Los?" pensó.

– ¿Los? A que se refiere con ¿Los? – pregunto el ojiazul lanzándole una mirada impactada, era obvio lo que eso quería decir pero…

–Sí, Levi está esperando gemelos, los doctores no lo habían visto pero anoche con todo el ajetreo y estrés descubrieron que los latidos eran poco desiguales– una pequeña risa la interrumpió –los doctores estaban impresionados cuando hicieron una nueva ecografía y justo detrás del primer bebe estaba uno más pequeño escondido– ambos fueron impresionados ¿Cuántas veces un hombre quedaba embarazado de Gemelos? 1 de un millón. Bueno aunque Levi siempre había sido el 1 de un millón. Demasiado único.

–Dios. No sé qué decir, es…– y realmente se notaba que se quedó sin habla, incluso él lo estaba.

–Impresionante– termino ella –lo sé, igual yo quede impresionada. Solo espero que Levi tome a bien la noticia y no mate a Eren, el chico ha dado tanto por Levi que de una forma estoy agradecida de que él sea su pareja. Que allá traído de vuelta a Levi es la última prueba que necesitaba para saber que él lo ama verdaderamente–

–Sí, señora Elizabeth nosotros ahora mismo estamos yendo al hospital ya que al hermano de Mike está hospitalizado– comento Erwin.

– ¿Su hermano? – pregunto ella confundida.

–Sí. Su nombre es Ancel y fue ingresado…–

–Anoche– termino ella confundiéndolos a ambos.

– ¿Cómo…?– preguntaron al mismo tiempo.

–Entonces no fue idea mía ver a la madre de Mike en el hospital– susurro ella –Anoche junto a mi hijo fue hospitalizado un joven llamado Ancel, no tuve la oportunidad de verlo además de que fue llevado directamente a la sala de operaciones –comenzó a relatar, Mike intento contener la lagrimas que volvieron a agolparse en sus ojos –Por lo que Eren me conto, el joven recibió un disparo en su hombro izquierdo además de que cuando callo inconsciente se golpeó duramente la cabeza contra el suelo, hasta hace poco llego Hanji la que me comento que el joven estaba estable pero que al igual que Levi no ha despertado–

Después de eso no escucho nada más, su mirada se perdió en el camino al hospital y aun que sabía que estaba preocupando de sobre manera a Erwin no había nada que el pudiese hacer para mitigar la preocupación que se apoderaba con cada segundo más de su cuerpo.

O (≧∇≦) O

–No creo que esto sea lo más sensato– comento tironeando de la mano de Ruru. Los amatistas ojos se encontraron con los suyos cuando la rubia se giró.

–Sabes que es lo único que podemos hacer, además es solo mi padre… confió en él– le sonrió Ruru apretando sus manos unidas intentando trasmitirle confianza –él no es tan malo– y era por eso que no confiaba. Por más que Hanji se hacía a la idea de que en algún momento tendría que conocer al padre de Ruru nunca pensó que el hombre justo en estas fechas pasaría por la ciudad e incluso con el poco tiempo que llevaba con la rubia mujer a esta se le ocurriría presentaros.

–Sigue siendo muy apresurado– murmuro para sí. Por la triste mirada que apareció en el rostro de Ruru supo que la había escuchado. Su pecho se apretó con lo dolido que se van los hermosos ojos amatistas, sabía que podía estar cometiendo un error pero ¿no era mejor arriesgarse que lamentarlo? Suspiro votando todos sus miedos. Se acercó a Ruru, levanto entre sus manos el suave rostro de la joven y sonrió. Sin verbalizar nada su novia entendió, la cariñosa sonrisa de Ruru termino de alejar sus temores, se abrazaron unos minutos antes de que la rubia emprendiera el camino de nuevo. Cerró los ojos rezando por que todo saliese bien.

Arrastro los pies por el pasillo, se sentía como caminar a la horca pero si esto era necesario por seguir viendo la hermosa sonrisa tanto en los labios como en los ojos de Ruru ella… ella simplemente podría caminar hasta por fuego, por vidrio o por cualquier desafío que el destino le pusiese enfrente.

Pero…

Un escalofrió la recorrió, las dobles puertas de roble la intimidaron notoriamente, el tallado en ella era hermoso, sofisticado y de mucha clase. No había duda de porque la rubia tenía tan buenos modales. Ruru se giró a darle una sonrisa antes de soltar su mano y abrir ambas puertas.

– ¡Papá! –Grito Ruru cuando un hombre mayor que se encontraba de pie ante un gigante ventanal se giró a mirarlas. Si no fuera que estaba totalmente enamorada de Ruru definitivamente podría haber caído por el hombre frente a ellas, por lo menos ya sabía de donde venía la hermosura de la joven.

–Sharuru– si no lo hubiese visto no lo creería pero… ¡El hombre había saltado el escritorio! Salto el jodido escritorio para abrazar a Ruru y después girar con ella en la oficina. Su boca estaba casi en el suelo por la sorpresa e incredibilidad –oh mi pequeña bebe, no sabía si lograría verte esta vez. Siempre que estamos en un mismo país unos de los dos tiene que salir de él– definitivamente eran una familia con dinero.

– ¡No digas eso! – lo reprendió la rubia separándose del abrazo –no quiero enojarme contigo además hoy venía a presentarte a alguien – oh dios su corazón comenzó a acelerarse sobre todo cuando Ruru se acercó a su lado y la tomo de la mano para acercarse al hombre.

Ahora que lo veía de cerca el hombre era bastante guapo. Era alto, más alto que ella y eso ya era mucho decir sus rasgos eran finos pero masculinos, compartía los mismo ojos que su hija solo que los de él mostraban más madures y no tanta inocencia como los de la joven, su cabello era rubio casi blanco el cual tenía rigurosamente peinado hacia atrás, además tenía una que otra arruga pero eso no arruinaba en nada su belleza, el hombre era jodidamente hermoso con arrugas, canas y todo.

– ¿Oh? ¿Vienes con una amiga? Soy…– el alcanzo a estirar su brazo antes de que Ruru lo interrumpiera y dijera lo que realmente eran. Por un segundo creyó que el hombre se puso incluso más pálido de lo que ya era – ¿eh? – pregunto mientras las miraba de una a la otra.

–Lo que escuchaste papá ella es Hanji mi novia– y así fue como se conocieron con el padre de Ruru, o así fue después de que el hombre se recompusiera del desmayo.

O (≧∇≦) O

– ¿Dónde está? – pregunto no más entrar en el hospital y divisar a su madre, la mujer se levantó y con nuevas lagrimas corrió a abrazarse a su pecho llorando desconsoladamente. Intento contener las lágrimas ser fuerte por su madre pero si su madre lloraba significa que nada bueno estaba pasando. La abrazo con fuerza intentando sostenerse a ella como cuando era un niño y si primera mascota murió solo que esta vez no había tal mascota ahora en este momento lo que estaba en peligro era la vida de su hermano, nada se comparaba al dolor que sentía al solo pensar en perderlo.

–Los doctores me dijeron que lograron sacar la bala de su hombro y que milagrosamente el disparo pasó solo cerca de su corazón, pero el golpe en su cabeza es el que no saben que problemas podría traer– a pesar de su altura se inclinó un poco y deposito un suave beso en la cabeza de su madre, esperaba que eso pudiese tranquilizarla por lo menos un poco. El mismo se tranquilizó cuando ella suspiro y su cuerpo tenso se relajó en sus brazos. La insto a caminar a las sillas que estaban disponibles, se sentaron y dejo que ella recostara su cabeza en su hombro.

Miro a la silla al otro lado donde encontró los ojos de su pareja, Erwin lo miro y sin decir nada simplemente tomo su otra mano apretándola en señal de apoyo. Sintiendo un poco menos de presión por estar en el hospital y no lejos de su hermano tomo atención del lugar. Lo primero que noto fue que el lugar no estaba muy lleno pero las personas que estaban la mayoría se encontraba llorando o nerviosamente caminado de un lado para otro, eran pocas las personas que se encontraban sentadas y en calma aun que si las mirabas bien te dabas cuenta que no estaba sentadas tranquilamente.

Lo noto cuando miro a un joven rubio y delgado, su rostro era cubierto por su cabello ya que su cabeza se encontraba inclinada hacia abajo sus manos unidas sobre su regazo mostraban lo nervioso o ansioso que estaba ya que sus pulgares jugaban moviéndose en círculos. Por un momento le recordó a Ancel cuando era más niño el rubio de sus cabellos era similar.

–Él es Armin– dijo de repente su madre, la miro notando como ella miraba al joven, una suave sonrisa se posaba en sus labios resecos –Es el novio de Ancel– comento –Es un buen muchacho y estoy segura que esta incluso más asustado y dolido que nosotros– nuevamente las lágrimas volvieron a caer por su rostro.

– ¿Desde cuándo Ancel tiene novio? – no era novedad para el que su hermano compartiera la misma preferencia sexual que él, al contrario Mike fue el primero en saberlo ya que el mismo Ancel se lo había contado una noche, el mocoso había tenido cojones para decírselo sin siquiera parpadear o bajar la mirada. Esa era una de las cosas por las que siempre estaría orgulloso de Ancel, cuando se proponía algo no se rendía fácilmente.

–Hace un mes, pero solo conocimos a Armin hace un par de semanas– en un momento ella se levantó y se acercó al muchacho, fue cuando este levanto la mirada que comprendió porque ella decía que el pequeño rubio era el que sufría mas. Sus ojos, eran hermosas gemas azules pero se veían tan apagados y sin vida. Tenía el desagradable presentimiento de que si su hermano no despertaba nunca, cosa que Mike no quería que pasase, el muchacho no saldría nunca más del hospital o de donde sea que llevasen a Ancel. Supo que no fue el único con ese pensamiento cuando su mano, la que estaba entrelazada con Erwin, fue apretada. Su pareja tenía la misma mirada de miedo y dolor por el pequeño hombre.

–Mucho gusto– por primera vez en su vida Mike se sintió empático, la tristeza del hombre era casi palpable y estaba seguro de que su cuerpo estaba recibiéndolo porque su poco estado de ánimo callo en la tristeza del rubio. Tubo el deseo de abrazarlo tan fuerte y decirle que todo saldría bien aun cuando existía la posibilidad de que no fuese así –Mi nombre es Armin Arlert– le sonrió forzosamente tratando de nuevo el contener las lágrimas, aun así el nudo en su garganta aumento con el sonido casi muerto en la que seguramente fue una voz suave y cantarina.

–El gusto es mío soy el hermano mayor de Ancel mi nombre Mike Zakarius– tuvo que carraspear dos o tres veces en medio de la frase ya que su voz no cooperaba –Lamento mucho la forma en que tuvimos que conocernos– tuvo el ferviente deseo de golpearse contra el piso cuando los hombros del muchacho comenzaron a agitarse, los rojos ojos azules se desviaron no sin antes de que Mike notara las lágrimas agrupadas nuevamente allí. Después de lo que perecieron horas pero solo fueron segundos o quizás minutos el muchacho respiro hondo y con su sonrisa falsa volvió a mirarlos.

–Veo un poco el parecido– comento mientras sus manos se retorcían frente a su cuerpo –pero ¿cómo es que no tienen el mismo apellido? – noto como el muchachito estaba tratando de cambiar de tema. Le concedió eso ya que el tampoco deseaba seguir cayendo en la desesperación por saber algo de información.

–Oh eso es porque mi padre no es el mismo que el de Ancel– comenzó mientras le señalaba al pequeño hombre que se sentara a su lado, miro a su madre la cual movió la boca formulando "¿Café?" por lo que el asintió, sonriendo débil ella fue por el pasillo no sin antes de que Erwin saliese tras ella. Con una sola mirada le agradeció el gesto a su pareja –Mi madre se divorció cuando tenía diez y al año siguiente se casó con el padre de Ancel, es un gran hombre, siempre estaré agradecido por hacer feliz a mi madre y por darle la vida a mi hermano– todavía recordaba cuando el pequeño como un cachorro Ancel había nacido, dios ese día lloro como si le hubiesen dado el mundo entero aun ahora que lo pensaba solo le habían dado la mitad ya que la otra mitad se completó cuando Erwin le dijo que si quería ser su pareja.

–Si cuando fui a su casa lo conocí, un hombre muy amable igual que tu madre– comento Armin sonriendo un poco.

–yo diría que muy trabajador, aunque solo entre tú y yo, sé que el hombre se está comiendo las uñas y no está haciendo su trabajo por querer estar aquí, pero es tan testarudo que prefiere estar en su oficina que mostrarse incluso más débil y llorando acá– y era cierto, el padre de Ancel era un llorón innato por más que el hombre quisiese hacerse el fuerte si veía a un doctor acá y este le respondía que su hijo estaba en recuperaciones, el hombre lloraría por horas por lo que tanto su madre como el sabían que aun que lo quisiesen acá era mejor tenerlo en su oficina.

Su corazón se tranquilizó un poco cuando escucho la suave risa venir de Armin, ahora solo rogaba no solo por el… si no por su madre y el pequeño hombrecito que su hermano despertase.

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¡Padre! – grito una voz infante. Intento con todas sus fuerzas abrir sus ojos, algo en su interior le decía que esa voz la conocía –Jo, como puede ser tan flojo– su corazón se hincho de ternura cuando al poder abrir sus ojos logro ver a la pequeña niña pelinegra de coletas las cuales caían en perfectas ondas hasta sus hombros, pero lo que lo hizo sonreír fueron los pequeños brazos cruzados sobre su diminuto pecho y el puchero en sus labios junto al brillo fastidiado en esa gemas esmeraldas. ¿Cómo podía ser tan tierna y a la vez tan cascarrabias? el infierno si lo sabía pero estaba seguro que con un solo puchero de esos la niña lo tendría en la palma de su mano. En la palma porque quien rodaría en su dedo meñique seria Eren.

Eres Hermosa– le dijo acariciando la redonda, sonrojada y suave mejilla de la niña, la cual al escuchar el cumplido lo miro un poco desconfiada y después como si olvidara el enojo descruzaba sus brazos y se arrojaba sobre su cuerpo apretando su cuello en un abrazo asfixiante, con una sonrisa radiante en su acorazonada boca – ¿has venido a avisarme de algo verdad cariño? – supo que adivino cuando la tristeza se posó en sus hermoso ojos.

Puede que no lo recuerdes cuando despiertes, pero tío Armin… – su corazón se apretó al ver la lágrimas en sus ojos –dile a papá que cuide a tío Armin, que no lo deje solo y a tío Armin que tenga fe, sobre todo mucha fe y desbordante amor por tío Ancel, él lo necesitara– algo malo pasaría de nuevo y fue en ese momento que también se percató de otra cosa.

¿Aimee dónde está Davet? – pregunto al no notar al niño cerca. No sabía porque recordaba los nombres de ambos pero de alguna forma eso lo hacía sentirse seguro. Era tranquilizador y aterrador al mismo tiempo.

¿Davet? ¿Quién es Davet padre? – la niña lo miro tan seriamente que un miedo lo recorrió al pensar en el hermoso niño que ella parecía no recordar.

Davet, hermosa. Tu hermano– cuando la niña arrugo el ceño supo que definitivamente algo andaba mal, muy mal.

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– ¡Enfermera! – Grito al ver como el corazón de Levi como el de los bebes comenzaba agitarse rápidamente, corrió a la puerta la cual abrió de un tirón y siguió gritando para que estos aparecieran. Por tercera vez en su vida se sentía inútil, no podía hacer nada más que traerle problemas a la gente que amaba, primero fueron su padre después Mikasa y ahora era Levi y por quien más lloraba su corazón era por el último, no es que fuese desconsiderado, pero ¿Qué haría sin Levi? ¿Qué haría sin sus hijos? Seguramente se moriría. El dolor era tan grande que el solo hecho de respirar era doloroso, cada maldito segundo su alma se sentía más pesada.

Vio a muchas personas entrar en la habitación, sus ojos se dispararon y siguieron el movimiento de todos, no supo en que momento comenzó a llorar y gritar pero por la forma en que uno de los doctores le hablo a una enfermera supo que molestaba. Cuando una enfermera se acercó con una jeringa y la mirada compasiva se resignó, sin querer causar más molestias estiro el brazo. La tristeza en el rostro de la mujer le hizo saber que era un desastre. Segundos después de que le inyectaran seguramente un calmante, deseo de todo corazón, no despertarse hasta cuando todo esto pasase y Levi estuviese despierto y los niños estuviesen bien. Solo quería dormir y despertar cuando fuese necesario, su alma no soportaba más de esto no cuando escucho un "uno de los bebe no se mueve" y después la oscuridad se hizo cargo de hacerlo olvidar todo. Pero no de hacerlo sentir la angustia que lo siguió, hasta en sueños.

O (≧∇≦) O

– ¿Familiares de Ancel Koenig? –el doctor llamo saliendo de la habitación en la cual el rubio llevaba dos días internado.

– ¡Aquí! – grito Armin levantándose de golpe para en unos segundos estar al lado del doctor. Lentamente se movió más cerca para saber qué es lo que diría el doctor de su hermano. Esperaba que fuesen buenas porque sinceramente no sabía cómo seguirían insistiéndole a Armin que comiese. El chico apenas comía y lloraba demasiado cuando pensaba que nadie lo veía, además de que su hermoso rostro era terriblemente masacrado con esas inmensas ojeras bajo sus apagados ojos.

– ¿Usted es…?– pregunto ¿asqueado? el doctor mirándolo con una ceja alzada en duda.

–Da lo mismo quien sea, usted solo diga lo que tenga que decir– interrumpió él cansado de que miraran por debajo al chico que parecía ser el único que literalmente moriría si algo le pasaba a Ancel. Por suerte a su madre la habían obligado a quedarse en casa, aun así eso no impedía que ella se arrancase del trabajo viniendo todos los días, lo malo… es que se fuese llorando al no recibir ningún cambio –Soy su hermano– declaro al médico cuando este lo miro enojado por su atrevimiento, más cuando dijo su familiaridad con el paciente su mirada cambio, aun cuando parecía no creerle.

–Él está despierto– dijo como si nada. Dando un paso adelante Mike logro alcanzar a sostener al pequeño rubio que con un jadeo y nuevas lágrimas parecía a punto de desmayarse. A pesar de que era su hermano y casi hijo, la nueva persona en la que Ancel confiaba era una buena persona. Armin era el muchachito más adorable que había conocido, realmente deseaba que las cosas salieran bien y el joven sacara más de esas hermosas sonrisas a su hermano.

– ¿Podemos verlo? – dijo ahora un poco más alegre la voz de Armin. Sus hermosos ojos azules brillaron con nuevas esperanzas mientras juntaba sus manos como si rogara al médico por dejarlo ver a Ancel.

–Claro, pero…– antes de que pudiese decir algo más el pequeño rubio corrió dentro de la habitación gritando el nombre de su hermano –El muchacho…– y supo que ese adorable niño sufriría cuando se enterase de lo que la bala y el golpe en la cabeza habían causado en su hermanito. Zakarius por primera vez quiso llorar por alguien, ¿Por qué todo era tan injusto?

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– ¡Ancel! –Grito entrando en la habitación y abalanzándose sobre el rubio para abrazarlo fuertemente –Dios, pensé que te perdería, no saber lo feliz y agradecido que estoy– las lágrimas caían cual cascada por los ahora felices ojos azules de Armin –lo siento, lo siento– la euforia por saber que el rubio más alto estaba bien tenia los nervios de Armin a mil por hora, se separó un poco de Ancel al escucharlo sisear cuando paso a atraer la venda en su hombro –Es solo que… ¿Ancel? – Lo llamo al ver como los azules ojos de Ancel lo miraban con algo parecido a la confusión – ¿pasa algo malo? – por primera vez deseo no haber escuchado la respuesta o mejor dicho haber hecho la pregunta, aun así su alma se rompió en mil pequeños cristales.

– Lo siento, pero ¿Quién eres? –


¡LO SIENTO! *se arrastra como gusano* realmente siento mucho la tardanza, no solo con este fic sino con todos los demás y con todo lo que debo (si también recuerdo el de San Valentin (al cual solo le falta el final… igual e,e)) realmente lo siento mucho pero mi inspiración andaba por los suelos por lo que cada vez que habría el word donde tenía escrito este cap quedaba en blanco y mirando como parpadeaba el señalador ;o;

Espero realmente que me comprendan y me tengan paciencia u.u espero tener el siguiente cap lo antes posible, pondré todo mi esfuerzo en ello os juro! *^*

Como siempre les agradezco a todas las que me leen y obviamente a las que me seguirán leyendo aun cuando me demore una eternidad en escribir *se hace volita en el suelo*

Las amo a todas y espero que nos veamos pronto en cualquiera de los fic que me dé por actualizar o los oneshot que están esperando a que los termine para subirlos cuídense mucho y espero que nadie llore con este fic.

PD: creo que la mayoría me querrá matar por lo de Ancel… *se va corriendo*