Disclaimer: Los personajes no me Pertenecen, son de Hajime Isayama.

Cualquier falta de ortografía o mala redacción, es mi culpa… no tengo beta XD


Eren…

¡No! quería gritar a la voz que lo llamaba.

Eren despierta…

¿Para qué? Levi estaba entre la vida y la muerte… junto a los bebes. Dios, si solo el dolor no fuera tan grande al despertar.

Mocoso de mierda despierta.

Sus ojos se abrieron de golpe al escuchar la voz de Levi, parpadeo rápidamente buscando al dueño de la voz pero simplemente vio la habitación vacía. Una risa irónica salió de labios cuando entendió que su mente le jugaba nuevamente una broma ya que seguramente su madre o alguien entraría en un momento por la puerta y le diría que lo habían sedado, nuevamente, para mantenerlo tranquilo. Dejo caer la cabeza derrotado cuando sintió sus lágrimas caer por un camino que llevaban días recorriendo, apretó entre sus manos las sabanas de la cama cuando lo volvió a escuchar…

– ¿Y ahora porque mierda lloras?– las lágrimas se detuvieron un segundo y su cabeza subió lentamente hasta que entre lágrimas sus ojos enfocaron al más hermoso hombre que él conocía, su Levi. –Espero que no estés pensando en cursilerías porque te golpeare si dices alguna– su característico ceño se acentuó entre sus cejas mientras una suave sonrisa tiraba de una de las esquinas de su boca.

– ¿Levi…?– no sabía si esto era real u otro de sus dolorosos sueños. El pelinegro se acercó lentamente a la cama con una mano suavemente apoyada sobre su distendido estómago, sus cuatro meses ya eran notorios al ser hombre y cargar con los gemelos verlo de pie frente a sus ojos era la cosa más hermosa que Eren había visto en su vida.

– ¿ves a alguien más aquí? – Ironizo el pelinegro mientras subía incómodamente a la cama, se apresuró a ayudarlo y acomodar las almohadas tras su espalda para después buscar los verde-mercurio ojos que lo miraban suavemente – ¿pasa algo? –

–Solo que estoy feliz de verte– le respondió rápidamente para acercarse y tocas la suave piel de la mejilla del pelinegro, este lo miro confundido antes de soltar un suspiro.

–No eh ido a ningún lado, ¿Por qué el drama? –

–…– sin decir nada atrajo al pelinegro entre sus brazos, oculto el rostro del otro en su pecho mientras el levantaba su rostro con los ojos cerrados evitando que las lágrimas volviesen a caer, cosa que fue rotundamente imposible.

– ¿Eren? – lo llamo Levi intentando separarse, lo apretó más fuerte contra él tratando de fundir sus cuerpos en el calor de ellos dos, pero…

–Si tienes alguna conexión con él– susurro con voz débil por el dolor –Dile que lo amo, que lo necesito como al aire y que estoy esperando porque me vuelva a observar con sus hermosos ojos– lo último fue un susurro entre cortado por las lágrimas que seguían cayendo cual cascada de sus ojos.

– ¿Qué te dije sobre las cursilerías? – susurro el pelinegro contra su pecho, ya no luchaba por separase sino que simplemente apoyaba su frente y manos en su pecho, como si él igual necesitase de ese calor compartido.

–Sé que las odia, pero hacédselas saber de igual manera, sé que le darán las fuerzas de por lo menos volver a solo golpearme por ellas– aun con los ojos cerrados sintió como el hombre en sus brazos se separaba de su pecho.

–Las escuche en el mismo momento en que las dijiste…– susurro contra sus labios –…Mocoso– abrió los ojos para encontrar esa luz única en los ojos verdes que le decían que era su Levi, pero solo fue un efímero segundo antes de que todo se volviese oscuro y despertase nuevamente en la cama con su madre acariciando sus cabellos mientras tristes lagrimas caían por su hermoso rostro.

Nuevamente todo había sido un sueño. Su Levi seguía sin despertar.

O (≧∇≦) O

– ¿Cómo que no te recuerda? – la incredibilidad marcada en cada silaba que salió de su boca. Sus ojos no pudieron apartarse del rostro ceniciento y sin expresión de su mejor amigo que se encontraba sentado frente a él.

–Como escuchas, Ancel no me recuerda, no sabe quién soy, ni las cosas que hicimos– su voz triste comenzó lentamente a subir de volumen – ¡No me recuerda Eren! ¡Nada de mi lo hace! – termino gritando mientras nuevas lagrimas caían por sus ahora enrojecida mejillas.

–Shh, Armin– levantándose de su asiento rodeo la mesa del comedor que el hospital tenia para abrazar a su amigo, no podía comparar su dolor con el de Armin ya que él no sabía lo que era presenciar que la persona que amaras no te reconociese, pero si ese dolor era igual al que el sentía en estos momentos por no saber nada de Levi… sabia claramente por lo que el rubio estaba pasando.

–Lo perdí eren, lo perdí y no hay nada que pueda hacer. Todos y cada uno de nuestros momentos juntos fueron arrancados de su mente, esa persona que está en esa habitación no es el hombre del que me enamore, no es la pareja a la que me entregue Eren. Esa persona…– Armin rompió el abrazo para mirarlo –Ah esa persona no la conozco Eren– dejándose caer en su asiento Armin seco con fuerza sus mejillas apartando la mirada y volcándola en un lugar cualquiera del comedor.

–Sabes que eso no es verdad Armin– tomándolo del mentón obligo al rubio a encontrarse con su mirada – ¿Es eso todo lo que vas a hacer? ¿Es ese todo el amor que dices sentías? ¿Crees…?– soltándolo intento contener su rabia por lo que su amigo no podía ver que tenía – ¿Crees que si esto hubiese sido de otra forma Ancel se hubiese rendido? –los enormes ojos de Armin se abrieron incluso más y parecieron abarcar todo su rostro.

–L-Lo si-siento–tartamudeo antes de que nuevos sollozos se enredaran con sus disculpas.

–Debes valorar lo que tienes amigo– susurro abrazándolo nuevamente – tienes a Ancel bien, está fuera de peligro y el hecho de que no te recuerde no quiere decir que no puedas crear nuevos recuerdos con él, gánatelo nuevamente. Sé que muy en el fondo Ancel todavía te ama, el Ancel que compartió su tiempo contigo estará luchando por volver, y tú– murmuro firmemente –debes estar allí en el momento que el vuelva, no puedes rendirte– Esta vez sus ojos mostraron su determinación, su miedo lentamente yéndose de sus claros ojos azules.

–Tienes razón– dijo levándose decidido –Gracias por hacerme entrar en razón, me iré a verlo si no te molesta – sonriendo le mostro con una mano el camino a la salida. Antes de irse Armin se acercó y le dio un suave beso en la mejilla, lo vio irse con una determinación que Eren admiraba. Podía haber subido el ánimo y la confianza de su amigo pero, ¿Quién lo ayudaba a él?

Nadie le había dicho que pasaba con Rivaille, su amante ahora estaba en cuidados intensivos y tenía prohibida las visitas, aun así Christa dejaba que el entrase por unos minutos a verlo. Ella le había dicho que cada vez que Eren entraba Levi parecía relajarse, no solo el pelinegro si no que igual los bebes a los cuales habían logrado estabilizar y…

–Eren– lo llamaron arrancándolo de sus pensamientos. Levanto la mirada buscando el rostro de la persona que lo nombro, no se sorprendió al encontrar a la mamá de Levi.

–Señora Elizabeth– de un salto se levantó para saludar a la mujer.

– ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Solo Elizabeth o mejor Liz– se rio ella suavemente instándolo a sentarse nuevamente– ¿has comido ya? – negó con la cabeza para después bajarla cuando ella lo miro en desacuerdo.

–No tengo mucha hambre Se… Liz– ella negó con la cabeza mientras se levantaba e iba a la barra donde se pedía comida, sonrió cuando después de unos minutos la vio volver con una bandeja llena de comida. Pan, huevos estrellados, galletas, jugo de naranja y un café. Un desayuno esplendido, para alguien quien tuviese hambre –Gracias pero…–

–Nada de peros, necesitas comer y no me moveré de aquí hasta que termines de comértelo todo– no pudo evitar soltar un suspiro cuando la vio allí dispuesta a estar todo el día si era necesario para que el comiese. Sin saber que más hacer comenzó a comer, no pudo evitar sonreír cuando la mujer se sonrió así misma orgullosa de su logro.

O (≧∇≦) O

Una semana después…

Era la semana más larga y lenta de su vida, ningún cambia había sido efectuado para con Levi seguía en cuidados intensivos y solo podían ir a verlo por momentos ya que no querían que se alterase ya que uno de los bebes seguía débil y en posible riesgo de aborto. Solo sabrían que estaba fuera de peligro cuando Levi despertase, aunque eso no significaba que saldría del hospital. Nooo, el pelinegro tenía una estadía bastante larga en el lugar.

Estaba por tomar su bolso para ir a trabajar cuando sonó su celular. Descolgándolo al ver que era su padre lo acerco a su oído.

– ¿Padre? ¿Paso algo? – Pregunto rápidamente pensando en que algo podría haberle pasado a su madre.

–Eren, Levi despertó. Ven rápidamente para que puedas pasarlo a ver, estoy haciendo todo lo que pueda para dejarte entrar– no necesito más palabras por que en menos de un segundo estaba corriendo por el departamento. En su mente solo se repetía el "Despertó" su Levi estaba despierto.

O (≧∇≦) O

En ese momento no existía nada más que volver a ver a Levi, quería verlo, sentirlo, acariciarlo y todo, quería todo de él. Pero el camino a la habitación del pelinegro parecía hacerse eterna. Los nervios se apoderaron de él cuándo al doblar la esquina del pasillo vio a su familia, a los padres de Levi y los doctores fuera de la habitación. Dios que nada malo vuelva a pasar. Rogo internamente cuando se detuvo a unos pasos del grupo de gente.

– ¿Cómo esta Levi? ¿Puedo entrar a verlo? – no se dirigió a nadie en especial, solo estaba esperando que alguien le diese la autorización de poder entrar ya que no quería ser echado del hospital nuevamente por causar un altercado.

–Él es el otro padre de los bebes y pareja de Rivaille– Dijo su padre hablando con el doctor que estaba en medio del círculo.

–Tú tienes que ser Eren ¿No?– asintió rápidamente pensando que esa sería la única forma de que lo dejasen entrar más rápido –Adelante puedes entrar, Rivaille no se ha dejado sedar para que siguiese descansando. Te ha estado llamando desde que despertó– sin saber que más decir solo inclino un poco la cabeza para después caminar hacia la puerta.

Se detuvo por unos segundos y armándose de valor abrió la puerta.

El nudo en su pecho y garganta se apretó cuando lo primero que vio fue a su amante en la cama tendido con los ojos cerrados, entrando en la habitación se giró solo un segundo para cerrar la puerta. Vacilante se acercó a la cama, si Levi estaba durmiendo no quería despertarlo aun cuando sus deseos de que este lo mirase y hablasen fueses gigantesca, lo primero es que el pelinegro se recuperase y…

– ¿Dónde estabas? ¿Llevo media hora esperándote? – los hermosos ojos verde-oliva se abrieron para mirarlo y estuvo a punto de caerse allí mismo por la debilidad que de pronto se apodero de sus rodillas. Se acercó para sentarse en la orilla de la cama y temblando tomo la mano del pelinegro entre las suyas. Besos sus nudillos para después apoyar la palma contra su mejilla –abrázame– el susurro fue suave, casi inaudible pero sabiendo que era algo ambos necesitaban se acercó y envolvió a su pareja entre sus brazos. Las lágrimas se desataron y sin permiso de nadie cayeron por su rostro mientras apretaba un poco más al pelinegro contra su pecho.

–No permitas que esto sea otro sueño– sollozo contra el cuello de Levi, dando suaves besos en su cuello subió por su mandíbula hasta que alcanzo los labios de este, solo una mirada vasto para que el cerrase sus labios sobre los de Rivaille. Cualquier duda se fue cuando los cálidos brazos de su amante lo atrajeron más a su cuerpo buscando más contacto. Su Levi estaba de vuelta, su pareja… se separaron pero sus rostros nunca se alejaron, sus labios seguían rosándose mientras que sus miradas no dejan los ojos del otro, un nuevo sollozo pero esta vez de alegría y alivio se escapó de su garganta. Dios, cuanto había extrañado a este hombre. Lo beso nuevamente intentando hacerle creer a su mente que esto no era otro sueño que su Levi realmente lo estaba besando. Minutos se fueron entre besos y sollozos, quizás fueron horas o solo segundos pero fueron los más grandes para Eren que llevaba una eternidad por ver esos hermosos ojos nuevamente, solo fue cuando gemido salió de su pareja que se separó.

–Ayúdame a tenderme, no puedo estar mucho sentado– comprendiendo se levantó de la cama mientras acomodaba algunos de los cojines que le habían traído para su comodidad, semi sentado el pelinegro se corrió para dejarle un lugar a su lado –aquí, conmigo– sin hacerse de rogar tiro lejos sus zapatillas para después acurrucarse junto a Levi.

¿Cuándo había sido la última vez que habían estado así? ¿Por qué se sentía como si hubiese sido hace milenios? No lo sabía pero ahora lo único que tenía en cuenta era el calor de sus cuerpos fusionándose. Acomodándose mejor, beso la sien de Levi mientras su mano desocupada acariciaba suavemente el vientre distendido de su pareja. Su Levi y sus bebes estaban bien, nuevamente estaban completos ahora solo quedaba mandar a la hija de puta a prisión. Pero eso sería algo que harían cuando Levi estuviese fuera del hospital, ahora solo quería disfrutar de su tiempo juntos.

O (≧∇≦) O

¿Quién era? Era lo que se preguntaba desde hace una semana. El pequeño rubio siempre, siempre estaba allí cuando lo necesitaba y eso alegraba de alguna forma algo en lo profundo de su alma, aun así… porque sentía que algo faltaba, algo no cuadraba en el hecho de que todos digieran que Armin era su amigo. Amigo no era exactamente lo que quería pero…

Su madre insistía que nada se le estaba ocultando sin embargo, no le creía, Armin siempre parecía más triste cuando se reafirmaba que solo eran eso, amigos. Volvió a fijar su mirada en el pequeño cuerpo que dormía en el sofá que habían traído para comodidad de las visitas, allí estaba Armin. Sus ojos cerrados, su cremosa piel parecía más pálida que de costumbre, habían pequeñas bolsas oscuras bajos sus ojos y sus labios parecían agrietados pero aun así, a sus ojos parecía hermoso, un pequeño ángel que velaba por su bienestar. Tuvo el ferviente deseo de acomodarlo en la cama junto a él, el irresistible anhelo de acurrucarse desnudos, piel contra piel bajo las blancas sabanas que estaba seguro solo harían ver más blanca la ya pálida piel de Armin. Si solo el pequeño ángel le dijese que eran más que amigos.

Sonrió cuando los somnolientos ojos azules se abrieron perdidos, solo cuando sus miradas se encontraron Armin sonrió, su rostro se sonrojo y sus ojos mostraron algo ¿Amor? Pero tan rápido como esa chispa apareció, desapareció. El suave tono rosa de su rostro se volvió un blanco fantasmal y sus ojos se apartaron llenos de tristeza. Cuando iba a decir algo al respecto solo se quedó con las palabras en la boca, Armin se había levantado tan rápido que solo fue un borrón para sus ojos cuando ente corrió hacia el baño que tenían en la habitación.

Levantándose rápidamente corrió tras el rubio y no se sorprendió al verlo con la cabeza casi dentro del escusado, esto venia pasando desde hace dos días y aun que el primer día pensó en que simplemente era algo que había comido… algo le decía que no era eso. Embarazado. Le susurro su mente. Lo que significaba que el pequeño ángel tenía pareja.

Ya le pertenece a alguien.

Tragando el nudo en su garganta ayudo al hombre más pequeño a lavarse la cara y la boca antes de volver a la habitación acomodándolo nuevamente en el sofá. Sin decirse nada volvieron actuar. Armin volvió a ser el amigo preocupado de Ancel y Ancel… Ancel volvió a ser el hombre que se supone no estaba enamorado de su mejor amigo. Así es como todo tenía que ser ¿Verdad?

O (≧∇≦) O

–Te digo que están bien– Gruño Levi alejando las manos de Eren de su vientre. Haciendo un puchero trato de volver a tocar el redondo vientre – ¡Eren! – le grito. Suspirando se alejó de la cama para sentarse en la silla que estaba a un lado de la misma. El solo estaba preocupado, llevaban cuatro días en el hospital y Levi estaba actuando como un animal encerrado. No quería que lo tocaran, lo miraran y mucho menos le hablaran cuando le daban sus arranques de bipolaridad. Cosa que venía ocurriendo cada vez más seguido.

En un momento podían estarse besando acaramelada mente y al siguiente Eren era la peor de las mierdas por querer propasarse sabiendo que estaba "delicado". Él lo sabía y nunca se había propasado, el único avance que había hecho fue tocar un poco más debajo de su vientre, pero el señorito hormonas todo se lo tomaba a mal. Sobre todo después de que se enterase del "Dúo". Estuvo casi seguro que sus bolas subieron hasta su garganta y hubiesen salido por su boca si no fuera por las delgadas manos de su pareja que se encontraban en la misma apretando firmemente tratando de ahogarlo. Su reacción había sido predecible hasta ese momento, el llanto y desprecio contra su persona después no lo estaba.

Porque sí, Eren era el hijo de puta insensible que no pensaba que el pequeño Levi no podría con dos bebe, Eren era la bestia que se había aprovechado de la inocencia trasera de Rivaille, oh y la mejor, Eren era el degenerado con putos genes de conejo. En definitiva, todo era culpa de Eren.

–Voy por algo para beber, ¿Deseas algo? – le pregunto levantándose de la silla, camino sin mirar a su pareja hasta la puerta. Cuando no recibió respuesta se giró a mirarlo pero Levi simplemente no lo estaba mirando. Genial "Día de ignoremos a Eren". Salió del cuarto saludando a las enfermeras que ya lo reconocían por el tiempo que llevaba aquí metido.

– ¡Eren! – Levanto la mirada notando a Armin venir hasta él, lo saludo normalmente hasta cuando noto lo delgado y pálido que se encontraba en verdad su amigo ¿Cuándo había sido la última vez que había comido el rubio? Parecía que hace años por su delgadez –Me tome un poco de tiempo en venir a saludarte y ver como estaba recuperándose Levi ¿Va todo bien?– la sonrisa fácil en su rostro era tan falsa como el hecho de que todo parecía ir bien en la vida de su amigo.

–Sí, Levi se está recuperando bien. Aun así los doctores dicen que no podrá salir hasta dentro de dos semanas más, no quieren correr ningún riesgo– explico aun sin quitar sus ojos de Armin, su amigo estaba ocultando algo y no se quedaría tranquilo hasta que se lo contase.

–Gracias a dios que está bien, nos tenía a todos muy preocupados– aunque su rostro sonrió esta nunca llego a sus ojos. Tratando de ganar tiempo lo invito a la cafetería, sin preguntarle si quería algo, compro dos pasteles y dos malteadas de vainilla. Se sentaron en una de las mesas desocupadas y aun que Armin se negó a comer en primera instancia, cuando lo acepto comenzó a comer terminando primero, por lo que Eren le dio la mitad del suyo ya que el rubio parecía no quitar los ojos de su plato. Sorprendentemente un poco de color subió a su rostro mientras bebía de su malteada.

– ¿Cómo esta Ancel? – habían estado evitando el tema en todo momento e irse por las ramas no funcionaba por lo que era mejor dejar caer la bomba sin anestesia. La rigidez en el cuerpo de su amigo le dio las respuestas que necesitaba incluso antes de que este abriese la boca.

–Está bien, hace unos días le dieron el alta pero esta con reposo en casa por lo del disparo– bebió un poco de su malteada observando todo los movimientos de Armin, el rubio parecía entretenido jugando con la pajilla de la malteada.

–Aún sigue sin recordar…– se guardó el "Te" de la palabra cuando noto la agitada respiración del otro.

–P-Parece que soy al único al que no recuerda– su voz bajo varias octavas haciendo que él tuviese que apoyarse lo más cerca del rubio para escucharlo –Incluso te recuerda a ti Eren– su risa fue todo menos alegría, parecía una risa a un paso del llanto.

–No te preocupes, ya verás que con el tiempo sus memorias regresaran y todo volverá a ser como antes– rogaba a dios porque sus palabras fuesen escuchadas, porque si no era así, Armin…

–Espero lo mismo– bajando el rostro lo vio secarse los ojos. Si solo pudiese hacer algo por él… parpadeo sorprendido cuando el rubio se levantó de repente –Bueno, tengo que irme. Tengo unos asuntos que hacer aquí y se me hará tarde si me quedo mucho aquí– levantando su bolso el rubio se lo colgó al hombro –Dale mis saludos a Levi, que espero que todo salga bien y pueda salir pronto de aquí– con una risa suave Armin se giró para irse.

– ¿Armin?– se levantó rodeando la mesa para acercarse a su amigo – ¿Tus asuntos aquí…?– dejo la pregunta inconclusa sabiendo que su amigo lo comprendería.

–Te lo contare más tarde ¿sí? – su pecho dolió viendo los vacíos ojos azules que le rogaban tiempo –ahora solo quiero terminar con esto y descansar un poco, no me he sentido muy bien estos días– lo podía ver, el cansancio estaba marcado en cada parte de rostro.

–Está bien pero deberás contarme de ese "asunto" más tarde– no aceptaría un no por respuesta por lo que cuando el rubio iba a negar le cubrió la boca con la mano derecha –No. No aceptare una negativa. Te llamare en la noche si no sé nada de ti para entonces– tozudamente obligo a hacerle entender que nada le haría cambiar de opinión.

–Está bien– el pálido rostro de Armin se suavizo antes de levantar la mirada –Gracias, Eren– sin saber que más hacer lo atrajo a sus brazos tratando de hacerle ver que realmente no estaba solo en esto.

–Sabes que pase lo que pase siempre estaré allí para ti, cualquier cosas que necesite, no dudes en pedirla– Y esto no herá solo por el hecho de que ellos, tanto Armin como Ancel arriesgaron su vida por Levi sino más bien porque realmente apreciaba a Armin, era su amigo incluso lo veía como su hermano. Si solo Armin lo viese de la misma manera. Despidiéndose lo vio alejarse por el pasillo contrario a donde se encontraba la de Levi. Camino preocupado por su amigo, si el asunto que Armin tenía que hace hoy era lo que estaba pensando y este era positivo, sabía que el rubio tendría problemas en casa, Eren mejor que nadie conocía a los padres de su amigo y no eran exactamente de mente abierta como los suyos.

– ¿Por qué demoraste tanto? ¿Dónde está mi Jugo?– pregunto Levi no más abrir la puerta, parpadeo confundido antes de que la almohada de su pareja le diese en la cara –Eres un hijo de puta insensible, sales a buscar algo para beber y no vuelves con nada, quizás con quien estas encontrándote...–

Y después preguntaban por qué él estaba tan loco.

O (≧∇≦) O

–…Felicidades– dijo el hombre al otro lado del escritorio mirando los papales en sus manos –tienes casi tres semanas de gestación. Debes cuidarte de ahora en adelante, nada de emociones fuertes, tampoco…– no escucho ninguna palabra más de lo que el doctor dijo, su mente se perdió después de las dos semanas, no era estúpido pero eso significaba que la única que vez que había estado con Ancel, ellos… las lágrimas surcaron su rostro y solo las sintió cuando el doctor rodeo el escritorio y le tendió unos pañuelos –Tu pareja estará contenta– comento el doctor pensando que sus lágrimas eran de felicidad.

En parte lo eran ya que este niño o niña eran una parte del Ancel que parecía nunca recuperaría, eran del amor que el rubio no recordaba había habido entre ellos.

Aceptando el pañuelo seco lo mejor que pudo sus lágrimas antes de levantarse y darle las gracias al doctor. Necesitaba salir de allí, necesitaba los brazos y besos de Ancel, necesitaba tanto del rubio en estos momentos que sin que lo pensara estaba dentro de un taxi dando la dirección a la casa de este. No supo cuánto duro el viaje solo fue consciente de que habían llegado cuando el taxista le hablo, pago el viaje y por unos segundos dudo.

Solo un abrazo, se repitió mentalmente, eso es lo único que necesitaba.

Frente a la puerta toco el timbre, escucho rápidos pasos y después como corrían el cerrojo de la puerta. No pudo evitar sonreír cuando se encontró con los hermosos ojos azules que tanto amaba, por unos segundos juro ver a su amado tras ellos pero tan rápido como los vio… sabía que era solo su mente cuando esa mirada se volvió ajena, una que no conocía.

– ¡Oh! ¡Eres tú! –la sonrisa fácil de Ancel lo saludo. Solo vio por unos segundos el brillo de sus ojos antes de que su vista se nublara por las lágrimas. Dolía, dolía tanto – ¡Hey! ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?– su voz sonaba preocupada pero no era lo mismo, no era la misma preocupación de antes.

Ya nada era como antes.

Dejándose llevar por sus sentimientos se acercó al rubio abrazándolo fuertemente, respiro su aroma, sintió su calidez, intento encontrar algo del amor que este hombre había sentido por él pero… nada, no había nada. Quería gritar por la injusticia. Nuevas y más fuertes lagrimas cayeron pero se perdían en la camisa del rubio que un poco dudoso lo abrazaba.

– ¿Ancel quien…?– llamo una voz femenina. La reconoció sin despegar su cara del pecho de Ancel, necesitaba tanto de él en estos momentos que no le importaba ser un estorbo para el más antiguo amante – ¿Armin?– un sollozo más fuerte se escapó de su garganta cuando ella pregunto en voz de lastima su nombre – ¡Oh Dios! Ancel hazlo entrar, llévalo al comedor. Iré por un vaso de agua– no la sintió irse pero no permitió que Ancel lo separara de su pecho. No quería dejarlo, sentía que si lo abrazaba más tiempo este volvería y le diría que todo iba a estar bien, que ellos dos se harían cargo del bebe… un pequeño grito escapo de su boca cuando fue elevado del piso. Con los ojos nublados aun por las lágrimas parpadeo rápidamente para poder enfocar el rostro preocupado de Ancel.

–Armin– pronuncio Ancel cuando lo sentó en el sofá –no me iré pero ¿podrías soltarme la camisa para poder sentarme a tu lado? –avergonzado abrió las manos dejando ir al rubio, este se rio suavemente y volvió a sentarse en el sofá. Con miedo a que este se fuera se giró apoyando su frente en el hombro del hombre mientras sus manos volvían a aferrarse al brazo de esté –Bien, sé que algo te pasa y no sé si me lo quieras contar pero, sería mejor si no sufres solo con ello– le susurro acariciando su cabello, el hecho de que hiciese eso solo trajo más lagrimas a sus ojos –si no quieres hablar, no lo hagas– se arrepintió rápidamente Ancel cuando sintió sus nuevas lágrimas.

–N-No es e-eso– trato de decir pero aun así sus palabras sonaron débiles hasta para sus oídos –Es solo que hoy fui al doctor– prosiguió ahora más fuerte, aún así no levanto la mirada, se lo diría ya que no quería guardar secretos aun cuando el padre de su bebe no sabría que él era el progenitor.

–oh, ¿Estas enfermo? ¿Es muy grave? – la preocupación es su voz esta vez casi le hizo pensar que su amante había vuelto.

–No, no es peligroso para mi vida pero…– levanto la mirada buscando la contraría quería ver la reacción a su confesión – dentro de unos meses comenzare a quedar como una pelota– se rio suavemente, el imaginarse con un vientre así como el de Rivaille… solo esperaba verse igual o más tierno que el hombre.

– ¿Cuál es el problema entonces? Pareces bastante feliz con la noticia –comento, inclinando la cabeza hacia un lado.

–…– en silencio miro el rostro de Ancel, no había ninguna reacción a la noticia. Incluso parecía un poco fastidiado por estar aquí consolándolo de algo que a él no le concernía –No, no hay ningún problema– tragándose las lágrimas junto al dolor formo las palabras más difíciles que sabía pronunciaría en su vida –Solo quería compartir la noticia con mi mejor amigo– susurro bajando la mirada. Soltando el brazo del rubio se levantó rápidamente del sofá –Cr-creo que lo mejor es que me valla, ya eh causado muchas molestias y-y… – el nudo en la garganta entorpeció sus palabras mientras sus ojos volvían a humedecerse –Apreciaría que no le contases a nadie de lo que hablamos– susurro débilmente.

– ¿Estás seguro?– pregunto levantándose, asintió con la cabeza sin atreverse a hablar –Bueno, entonces seré una tumba– carraspeando dijo un inaudible gracias antes de casi correr por el pequeño pasillo. La mirada entre triste e incrédula de la madre de Ancel le dio a entender que ella había escuchado la conversación, solo esperaba que ella no dijese nada. Ya bastante tendría con el hecho de que sus padres seguramente lo corriesen por el "problemita" como seguramente nombrarían a su bebe – ¡Armin!– se detuvo sosteniendo la puerta en su mano izquierda, giro la cabeza rogando porque lo que viese fuese lo que más anhelaba en su corazón. Quería tanto a su Ancel de vuelta –Solo quiero pedirte que no vuelvas a la casa– por un momento no comprendió lo que quiso decir. Inclino el cuello hacia atrás cuando el rubio se posó frente a él ¿lo estaba corriendo? –No es que no me guste tu compañía, pero parece que mi madre nos escuchó y no quiero que crea que tú… tú ¿bebe? Es mío ¿sí?– las lágrimas se secaron, su boca se abrió en consternación y por mucho tiempo no supo si lo que había escuchado era verdad, sus piernas en algún minuto se propusieron caminar alejándose del ser que le hacía daño, corrió ignorando los gritos de Ancel, solo deseaba alejarse. Olvidar, eso es lo que quería, olvidar a Ancel como el otro había hecho con él.

– ¿Armin? ¿Qué haces bajo la lluvia?– levantando el rostro se encontró con los caoba que lo observaban preocupados. Solo en ese momento se permitió procesar todo lo que había pasado. Estaba embarazado de dos semanas, el padre de bebe no lo recordaba, el mismo hombre negaba de alguna forma su paternidad y para terminar sus padres lo correrían de la casa cuando se enterasen. ¿Podía pasar algo peor? –Joder Armin, ¿podrías responderme? ¿Quieres que te lleve a tu casa? Estas empapado– saliendo de sus pensamientos hizo lo único que sentía necesitaba más que el aire. Se abrazó con fuerza al pecho del otro hombre, necesitaba tanto del calor de otra persona…

– ¿P-puedes llevarme a tu casa? – susurro entre lágrimas nuevamente.

–Claro, pero ¿eso no molestara a tu novio?– deseo reírse de esas palabras pero lo único que hizo fue negar.

–No tengo novio– Dolió darse cuenta de cómo estaban las cosas, pero esa era la verdad –Solo vamos a tu casa, Jean– solo quería olvidar… olvidar como él lo había hecho.

O (≧∇≦) O

Sintió el vapor del agua acariciar su cuerpo antes de que se sumergiera en la bañera, su frio cuerpo pareció entrar en calor pero su corazón seguía sin hacerlo. Al contrario parecía solo enfriarse más. Escucho la puerta abrirse pero no necesito girarse a mirar porque ya sabía quién era, así como sabía lo que quería.

–Armin, aquí dejare las toallas para que te seques después, también deje una muda de ropa aunque puede que te queden un poco grandes ya que son mías– se rio nerviosamente Jean.

Levantándose de la bañera salió desnudo ante la atenta mirada del castaño quien pareció saborearlo con una mirada de arriba abajo. Quería olvidarse de todo ya que no había nadie que ahora lo reclamase.

Amo besarte pero no me gusta tener a tanta gente mirándonos…

Ya nadie le diría palabras llenas de sentimientos mezquinos.

No cuando tu cuerpo se amolda tan bien al mío…

Nadie le diría lo perfecto que se amoldaban, ya que solo con una persona podrían formar el puzle perfecto. Ahora solo quería romperse, ver si podía rearmarse y formar el puzle con alguien más, Quizás…

No quiero que crea que tú bebe es mío...

Sin pensar en nada más se acercó al otro hombre, levanto su mano derecha tocando la suave piel de la mejilla morena. Sus dedos se arrastraron hasta que se enredaron en el cabello caoba de Jean. Solo había una forma de olvidar.

–Bésame…– susurro.

Pero aun así su alma grito por otro… ¡Ancel!


¡Hola mi gente querida! ¿Cuánto tiempo sin vernos? Una eternidad para mi DD: espero que mi tiempo alejado de estos rumbos sea perdonado con este capítulo que aun que no trato mucho del Ereri (pido perdón para las que esperaban más u.u) esta llenos de sentimientos respecto a la otra pareja C: Espero como siempre sus amorosos review 3 espero sus tomatazos, lechugazos y toda la frutería y verdulería en mi hermosa cabeza xD

¡Nos vemos en el otro capítulo! Y espero que también me sigan en Sangre Heredera que también tendrá actualización uno de estos días (está casi completo ^^)

¡Las amo! Abrazos con amor para todas.