Durante un buen rato, Alfred estuvo llamando como un loco a la puerta y es que no estaba para tonterías. Su siempre correcto padre Arthur, que vestía con anticuados chalecos y corbatas, el que siempre le prohibía hacer burbujas en el chocolate o hacer ruidos mientras comía. El que se indignaba porque Alfred tenía un ciclomotor o estaba saliendo con un chico… ¡Le había metido mano justo delante de sus padres, o sea de sus abuelos! Y eso no era lo peor, porque su padre llevaba el pelo teñido de verde, varios pendientes e incluso le pareció haber visto un tatuaje… ¡Un tatuaje! Y eso que cuando Alfred se tatuó temporalmente un águila con la bandera americana se quedó castigado. Encima fumaba y no le extrañaría nada que cosas por las que ahora pondría el grito en el cielo… bueno, no porque ahora estaba en 1985 y era ese y… Alfred estaba muy confuso, ya no sabía si tenía pasado, futuro, o que…

-¡Por favor, Doc, ábreme! –dijo mientras podía escuchar unos ruidos dentro.

En ese momento la puerta de abrió, dejando ver a un joven de poco más de 20 años. Era rubio como el sol y llevaba sobre su cabeza un aparato que parecía una antena parabólica con unas placas solares.

-¡Por fin! –Alfred no tuvo mucho más tiempo de hablar, pues el joven científico le cogió del brazo y le arrastró al interior de la vivienda.

-¡Calla!

-¡Pero Doc!

-¡Ni una palabra! ¡No quiero saber quién eres ni que haces aquí! –Doc en ese momento le puso a Alfred unos pequeños electrones en la frente y unos extraños conectores en las orejas.

-¿Pero qué..? –se preguntó Alfred para sí mismo.

En ese momento, Eduard le agarró de los hombros y le miró fijamente.

-Ahora, cállate. Voy a leerte la mente… -dijo mientras ponía cara de intentar concentrarse- a ver… vienes de un sitio muy lejano…

-¡Exacto!

-¡Ni una palabra! A ver… vienes a pedir donaciones para… para la gente muy delgada y que no tiene dinero para cinturones… -para Alfred, que le dijeran una vez o dos sobre sus pantalones caídos podía ser hasta normal, pero ya tantas veces… ¿No había raperos en 1985?

-Doc –dijo seriamente mientras se quitaba los cacharros –me llamo Alfred y vengo desde el 2015 en una máquina del tiempo que tu inventaste.

-¿Sabes lo que significa entonces esto? –se miró su extraño artefacto -¡Que este maldito chisme no funciona! Maldición, el dinero de una beca en un fracaso… ¡Es decepcionante!

-Doc, pero escúchame ¡Por favor!

Siguió al joven por toda la casa.

-¡No! –dijo mientras recogía numerosos planos y cables- cuatro meses invirtiendo y gastando toda la fortuna de mi familia y este maldito cacharro no hace nada…

-¡Pero escúchame! ¡Necesito tu ayuda para volver a 2015! -en ese momento, Eduard empezó a empujar a Alfred fuera de la casa.

-Pues dime, chico del futuro, ¿Quién es el presidente en 2015?

-Barack Obama…

-¡Ja! Un negro en la Casa Blanca, que juego de palabras tan gracioso. Se han reído mucho de mí durante años pero nunca me han dicho tonterías de estas, buenas noches chico del futuro… -dijo dándole un portazo en la cara.

-¡Espera! Por favor, Eduard, ábreme –Alfred gritó mientras aporreaba la puerta. No notó respuesta alguna -¡Escúchame! Sé cómo te hiciste ese golpe en la cabeza, estabas montándole una tubería a un ruso y te diste un golpe. –esperó su respuesta pero no notó que nada cambiara detrás de la puerta, pero un minuto más tarde, cuando estaba yéndose, oyó el ruido de los cerrojos moverse y Eduard abrió la puerta.

A Alfred se le iluminó la mirada y corrió a abrazarle, realmente estaba muy asustado y tener a alguien que le podría escuchar y a quien le podría contar todo.

-Bueno pero no te pegues… -dijo Eduard mientras le apartaba.

Alfred pasó a la casa. Era tan diferente… había cientos de cacharros, herramientas, piezas y cables. Todo eso a él le mareaba bastante. Había un perrito que se paseaba de un lado a otro moviendo a cola alegremente y que se acercó cuando le vio. Alfred siempre había sido amigo de los animales y este era diferente al que Ed tenía en 2015.

Eduard preparó unas tazas de chocolate caliente con unos bollos de una extraña marca que Alfred nunca había visto. Después de bebérselo de una sentada y dejar impresionado a Eduard. Le miró con los labios manchados de chocolate.

-Vamos, Doc, no es la primera vez que lo hago… siempre me invitas a uno cuando voy a tu casa…

-Técnicamente para mí es la primera vez…

-Oh, mira… -dijo Alfred mientras sacaba su móvil de su pantalón. Encendió la pantalla pero no pudo tocar nada más porque Ed prácticamente le arrancó el móvil de las manos.

-¡Es una televisión portátil!

-En realidad es un teléfono… -dijo Alfred quitándoselo de nuevo con cierto resentimiento.

-¡¿Qué?! ¿Tenéis llamadas en persona? ¿O son hologramas? ¿Podéis tele transportaros?

-Has visto demasiadas películas de ciencia ficción, Doc… -dijo Alfred mientras encendía el móvil –maldición, no tengo wifi…

-¿Fifi?

-No, wifi… cosas del futuro… -en ese momento, trató de conectar a la televisión de Eduard un video, pero al no poder ser, decidió enseñárselo desde la pantalla.

-Asombroso… ¿Qué modelo es?

-Oh, el Xperia M-2, uno bastante normal… es de Sony…

-¿Esto no es especial? ¿Pero hablas en serio?

-De veras… tendrías que ver los iPhone de Apple…

En ese momento, Eduard vio el video en el que se le veía con unos añitos encima, se rio y quedó bastante impresionado, ya que no podía evitar pensar que se había conservado demasiado bien.

En un trozo del video, Eduard habló sobre 1,22 gigavatios, a lo que el jovencientifico saltó como una exhalación.

-¿Qué? ¿No, pero como se puede generar tal cantidad de energía? ¡Es imposible!

-¿Qué? No, no Doc. ¡Necesito que me devuelvas a 2015!

-Lo siento mucho Alfred, pero me temo que estas atrapado…

-¡No! No puedo estar atrapado en 1985, tengo una vida, a mis padres, y un novio…

-¿Un novio? –dijo con un gesto extrañado Eduard.

-Si…

-¿Eres gay?

-¿Pero es que importa? –Alfred no estaba como para pensar en su condición sexual, prefería pensar en que se iba a quedar atrapado en 1985 y que la próxima vez que vería a su Kiku sería un viejo.

-¡Nada, nada! ¡Si yo soy muy liberal!

-Por favor, tienes que ayudarme… -mientras le rogaba a Eduard, el estonio pasaba alucinado las diferentes fotos que tenía en el móvil. Parecía un niño pequeño viendo lo alucinante que era la tecnología táctil…

-¿Es este? –le enseño al americano un selfie que se había hecho con su chico un par de días atrás.

-Sí, ese…

Eduard siguió pasando las fotos, notando que el reloj que siempre aparecía en el fondo estaba a la misma hora.

-¿Tantas fotos os podéis hacer al mismo tiempo?

-Oh, no… es que le cayó un rayo y se quedó parado… -Alfred sacó el folleto que le habían dado esa misma tarde en la plaza del ayuntamiento.

-¡Ya está! –dijo Eduard mientras se levantaba del sillón efusivamente –un rayo tiene la energía suficiente como para generar la energía que necesitas… ¡Y caerá dentro de una semana! ¿Sabes cuantos experimentos podría realizar sabiendo donde va a caer un rayo? ¡No se sabe cuándo va a caer uno!

-¡Es genial! –dijo abrazándole – podré vivir una semana tranquilamente en 1985, disfrutar de esta época tan hortera y vergonzosa para la peluquería… relajarme un poco y dar una vuelta…

-¿Qué? ¡Ni se te ocurra salir! Cualquier mínima alteración ahora puede causar una realidad alternativa completamente diferente en 2015. ¿Te has encontrado con alguien?

-Bueno… puede que haya interferido ahora que lo dices en el primer encuentro entre mis padres… Y de hecho, yo creo que eso me dejara secuelas... mi padre al que yo creía el hombre más ligón del mundo es un pagafantas y mi "madre"... me ha parecido el hijo epiléptico de un mortífago...

-Oh, dios… -Eduard cogió el móvil de Alfred, le estaba cogiendo gustillo a esa cosa y no parecía muy difícil de usar a primera vista… -mira…

Alfred vio que la foto en la que sale con sus hermanos estaba distinta, a su hermana la faltaba la mitad del cuerpo.

-¿Qué le pasa? –Alfred estaba aterrorizado.

-Has interferido en el primer encuentro de tus padres, eso significa que puede que nunca se conozcan y no tengan hijos…

-Oh, Dios, que fuerte… ¡Un momento! Mi hermana es adoptada… ¡Ella nacerá!

-Puede que por la Teoría del Caos sus padres tampoco lleguen a conocerse o no se den las condiciones, y aun así, ellos jamás la habrían adoptado y su existencia seria completamente diferente a la que es ahora…

-¿Y qué puedo hacer?

-Tienes que juntar a tus padres antes de que el rayo caiga y vuelvas a tu tiempo… a un tiempo en el que no existirás y no seas ni un recuerdo…

Conforme terminó de decir esto, Alfred cayó desmayado por suerte en el sofá.

-Madre mía, que flojos son en el futuro… -Eduard cogió al joven del futuro de los pies y se los colocó. Le puso una manta por encima y le dejó dormir.

En ese momento rebuscó en su armario ropa para prestarle al viajero el día siguiente. Sacó sobre todo ropa de chandal y sport, que era la típica que no solía llevar él. Y cuando terminó de recoger toda la ropa que no usaba pensó algo de suma importancia:

-¿Qué demonios es un mortífago?


Bueno, aqui un nuevo cap! He estado un poco ocupada pero aqui traigo el siguiente cap! y ya ha conocido el joven Doc! La proxima semana ya empieza la historia divertida asi que no os la perdais! Sois totalmente libres de dejar las revies que querais!