Capitulo 10: El Amekage

El viaje fue calmado, demasiado calmado en opinión de cierta morena que no dejaba de repetirle a su maestro que algo le deba mala espina de todo esto, a lo que él seguía respondiendo que no se preocupara, pese a sentirse igual de intranquilo por dentro, hasta el peor ninja sabia que de lo que más tenias que cuidarte era de la tranquilidad en territorio enemigo. Afortunadamente una semana de comer el ramen especial de Naruto para recuperar chakra dejo a los ninjas en excelente estado, por lo que iban a muy buena velocidad el único inconveniente era que llamaban demasiado la atención por ser un grupo tan numeroso, lo cual también evitaba que alguien se les acercara o intentara darles problemas.

Finalmente, luego de dos días de viaje, estaban en el territorio de la lluvia. La entrada a la aldea fue silenciosa, esto estaba acabando con los nervios de la Uchiha que ya tenia un tic en el ojo por la impaciencia, el rubio mantenía la expresión neutra, como si paseara por su jardín, aunque en su interior le inquietaba esta situación, fue sacado de sus cavilaciones por un anciano de baja estatura y calvo vestido con una túnica azul, que parecía estar esperándolo, su expresión demostraba pesar hasta antes de ver al grupo acercarse, pero ahora era sorpresa absoluta.

-Usted… cumplió… co-con su palabra –logró articular.

-Siempre lo hago –le contestó con calma- sus ninjas están aquí, ¿les causo alguna dificultad grave su ausencia? –le preguntó con sincera preocupación que acabo de desenfocar al anciano mientras negaba con la cabeza- me alegro, ahora si no le molesta tengo un asunto pendiente con su kage –hizo ademán de adelantarse pero el anciano levanto una mano para que esperara.

-Por favor –le detuvo, Naruto espero, Saya se tenso para la batalla pero…- yo mismo lo llevare a la torre del Amekage –dijo formalmente mientras se daba vuelta y avanzaba, Saya se quedo estupefacta pero al ver avanzar a su maestro lo siguió.

El rubio mantuvo su paso firme y su semblante impávido mientras caminaba por las calles de la avanzada aldea, era realmente impresionante el desarrollo tecnológico que tenían pero evito mostrar cualquier reacción, apenas y regreso a ver a los ninjas que había derrotado días atrás que lo miraban alejarse con una expresión de ¿Esperanza? Se encontraba en desconcierto total.

-¿Su gente esta escondida? –Preguntó al anciano, este se sobresalto un poco cuando le dirigió la palabra pero asintió en respuesta- supongo que creen que los destruiré cuando acabe con Pein –dedujo para si mismo- no deben preocuparse por eso –le dijo- como les repetí varias veces mi asunto es con Pein, si no se entrometen no les haré nada –le aseguró.

-El asunto ahora –le dijo el anciano de manera respetuosa- no es lo que usted hará sino lo que ya hizo –le explicó con el tono más amable del que era capaz.

-No estoy seguro de entender –argumentó el jinchuuriki- si se refiere a su ejército, se los acabo de devolver –le dijo con pasividad- usted mismo dijo que no hubo dificultades por su ausencia.

-Lo entenderá mejor cuando lleguemos –le explicó con media sonrisa, mientras avanzaba por las desoladas calles.

Llegaron a una imponente torre decorada gárgolas de forma de animales míticos en el centro exacto de la aldea, al ingresar todo estaba a oscuras, ni siquiera habían guardias o luz, nada, todo estaba desolado, pero al entrar se percato de que habían presencias en el interior de la misma, pero ninguna que pudiera compararse a Pein, finalmente se detuvieron al llegar a la entrada de una sala que parecía para reuniones importantes. Al entrar vio una sala circular con varias ventanas y una especie de podio que cubría la mitad de la sala en el cual estaban sentadas varias personas, el anciano que lo acompaño se alejo de él y tomo asiento en uno de los lugares.

El ojiazul dirigió su mirada a cada persona en la sala, que parecían un tanto amilanados por su presencia, hasta que se topo con Konan, él apenas reparo en ella para ver el lugar a cuya derecha se encontraba de pie, justo en el centro del podio, en aquel asiento estaba…, estaba… ¡VACIO!

-¿Dónde esta Pein? –cuando habló lo hizo con frialdad, tanta que a la mayoría de los presentes se les erizaron los bellos de la piel.

-Se fue –fue la seca respuesta de Konan, de inmediato una poderosa aura azul cubrió al rubio antes de que los presentes tuvieran tiempo de algo más que moverse en su sitio incómodos el enmascarado ya no estaba en la entrada sino parado en frente de Konan, que apenas si parpadeó en reacción ante tal velocidad.

-¿Podrías… repetir… eso? –le pidió el encapuchado amablemente pero con una ira contenida que casi la hace temblar.

-Se marcho poco después de que yo llegará –le repitió.

-¿Y por qué no estas con él? –le preguntó fríamente.

-Me dejo de lado –contestó tras una pausa, en la que pese a verse imperturbable se notaba una mirada completamente muerta en sus ojos, no era la típica indolencia que era normal en ella sino más bien como si hubiera perdido su propósito.

-Ya veo –dijo en voz calmada- ¿Y supongo que no sabrás a donde se fue? –Le preguntó de forma casual, cuando la mujer negó con la cabeza aquella aura azul se empezó a tornar roja junto con sus ojos en los cuales aparecieron tres aspas, mientras un inmenso instinto asesino inundaba el ambiente asfixiando a los presentes, pero solo por un momento antes de que todo regresara a la normalidad y el rubio se dirigiera a paso tranquilo hacia la salida.

-¡Espere por favor! –Dijo un hombre de unos treinta, con cabello negro y túnica verde.

-¿Por qué debería? –Preguntó de espaldas sin inmutarse- mí asunto aquí era con Pein, si no esta iré a buscarlo, sus ninjas ya están de regreso y en una pieza así que ya no tengo nada pendiente con esta aldea.

Ante estas palabras todos salvo Konan posaron sus ojos sobre el anciano que lo había recibido, él cual simplemente asintió, asombrando a todos los presentes.

-Hay leyes en Amegakure no sato –habló finalmente Konan dirigiéndose al enmascarado.

Este ni siquiera se movió de su sitio para verla de frente- que impresionante –dijo con sarcasmo- según se, las hay en todas partes.

-Según estas leyes –continúo ignorando el comentario del ojiazul- tú has conquistado la aldea y puesto en fuga a su gobernante –le explicó.

-¿Esperan una disculpa acaso? –Le preguntó regresando a verla directamente aunque empezaba a sospechar de que iba la cosa y no le agradaba ni un poco.

-¡Tú eres ahora el Amekage de Amegakure no sato! –le dijo directamente. A estas palabras les siguió un silencio sepulcral, que se prolongo por varios minutos.

-No me interesa –dijo fríamente tras la dramática pausa- no tengo nada contra esta aldea pero tampoco tengo ningún compromiso con ella –dijo sin mutar su expresión mientras se retiraba.

-¿Ni siquiera con Jiraiya-sensei? –preguntó con sorna la peliazul, una pequeña explosión de chakra fue lo único que se sintió antes de que el rubio estuviera levantando a Konan por el cuello con una mano, estrangulándola.

-No te atrevas siquiera a mencionar su nombre –le dijo con una voz suave pero que parecía acido en los oídos de la akatsuki. Mientras esta observaba el ahora escarlata mirar del joven sus garras se ajustaban sobre su garganta.

-E-él si-sigue vivo –le dijo mientras trataba de tomar aire.

Lo que siguió a esas palabras inmediatamente, fue el afloje del agarre mientras la mujer caía de espaldas tosiendo para respirar, al levantar sus ojos para enfrentar la mirada del rubio se topó con una mirada que expresaba furia absoluta mientras un chakra dorado empezaba a rodearlo y el Mangekyou Sharingan estaba activo en sus ojos.

-¡NO DIGAS TONTERIAS! –Le gritó furioso- ¡PEIN LO MATO!

-No, el casi lo mato –le corrigió- pero lo conservamos con vida para que Pein aprovechara su cuerpo como una herramienta en el futuro –le explicó brevemente.

-¡¿QUÉ HICIERON QUÉ?! –le volvió a gritar furioso todos los presentes hubieran escapado tirándose por alguna de las ventanas de no ser por que el miedo los tenia pegados a sus asientos.

El ojirojo la levanto de nuevo del suelo pero esta vez de su solapa e irrumpió en sus recuerdos violentamente, tras una cuantas imágenes logro dar con los momentos luego de la batalla con Jiraiya, ¡era verdad! Lo mantuvieron en un sótano con arreglos de hospital para conservarlo hasta que les fuera útil, en ese momento la soltó, pero esta vez cayo con mayor suavidad, incluso de pie, la mirada del jinchuuriki tenía un brillo particular mientras una lagrima recorría su mejilla, cosa que asombro a todos los presentes, tras un momento de asimilación se volvió hacia la peliazul.

-¿Dónde? –fue todo lo que preguntó casi en un susurro mientras asimilaba lo que acababa de descubrir, ella solo le hizo un gesto para que lo siguiera.

-Terminaremos esta reunión luego –les dijo la akatsuki a las personas que quedaron en la habitación antes de salir.

-¿Por qué quieren que sea su kage? –preguntó tras un largo rato de caminar por los pasillos de la torre. La peliazul lo miro como si la pregunta hubiera sido una broma- si, derrote a su ejercito –afirmó en respuesta a la mirada- el que sea más fuerte que ustedes no es un motivo para elegirme como su líder, si de verdad se consideraran guerreros pelearían contra quien tratara de tomar su aldea en vez de rendirse a él –concluyó, ante esto la kunoichi comprendió que la duda que tenía realmente era más profunda de lo que parecía.

-Derrotaste al ejército tu solo y sin dañar a nadie –le explicó como si fuera algo obvio (Aunque realmente lo era)- si lo hubieras hecho con ayuda sería un conquista, hacerlo de ese modo lo convierte en un milagro –le explicó- ni siquiera Pein hubiera hecho algo parecido.

-Pein nunca consideraría dejar vivos a sus oponentes aunque pudiera hacerlo –dijo con frialdad.

-Ese es exactamente el punto –explicó la akatsuki- cuando tomo el control de Amegakure elimino a Hanzo, a su familia y a todos los que le tuvieran alguna lealtad y lo hizo sin misericordia alguna. Aun así la gente lo considero un milagro, un acto digno de un Dios y lo que tú hiciste fue todavía más impresionante.

-Menudo Dios –opinó el rubio sarcástico- abandonar a su gente cuando ni siquiera tiene ejército ¿Qué hubiera pasado si no les hubiera regresado a sus ninjas y hubiera decidió destruir esta aldea?

-Eso cruzo por la mente de todos, créeme –le dijo directamente- es lo que creyeron que pasaría cuando acabaran los diez días, yo cumplí con mi parte de decirles a los que estaban aquí tus palabras, y estoy segura de que ahora te creen –afirmó con certeza- habían perdido toda esperanza cuando Pein los abandono.

-Si él ya no esta aquí ¿por qué te quedaste? –le preguntó impasible la Uchiha que hasta el momento se había mantenido callada.

-Aun no lo se –contestó tras considerarlo un momento- pero espero poder obtener esa respuesta de ti –concluyó dirigiéndose al rubio que no se molesto en mostrar alguna expresión ante esto.

Finalmente, luego de atravesar varios pasillos y algunos pasadizos secretos, llegaron a una especie de laboratorio que tenía una gran esfera de cristal llena de algún fluido extraño de color verdoso y brillante, y dentro de esta estaba…

-Ero-sennin –murmuró el rubio tras quedarse estático por un instante, luego se dirigió a la kunoichi que por tanto tiempo considero su enemiga- ¿Cómo esta realmente? –le preguntó con un tono de preocupación que no fue capaz de reprimir del todo.

-Su cuerpo se recupero por completo hace algunas semanas –le explicó- pero tras la batalla contigo, Pein le hizo algo para entrar en su mente, y ahora esta tratando de recuperarse del daño mental. Aun con los recursos de aquí solo podemos mantenerlo estable –le explicó.

-¿Qué quería con su mente? –Preguntó una extrañada Uchiha.

-Dudo que fuera saber el final de su próxima novela –comentó el rubio mientras caminaba alrededor del recipiente que contenía el cuerpo de su maestro sin perder al mismo de vista.

-Quería encontrar una forma para derrotarte –le contestó tras un momento la akatsuki- casi destroza su mente buscando, cuando termino de buscar, y la verdad no se si encontró algo, se fue diciéndome que era demasiado débil y que solo sería un estorbo si intentará seguirlo –continuó, su monocorde tono no pudo evitar un deje de resentimiento en esta parte.

-Estoy seguro de que no lo mantuviste vivo después de eso solo por caridad –comentó el Uzumaki en tono invariable.

-Nosotros no podemos ayudarlo –le dijo directamente- pero tú sabes quien si puede -en un principio el rubio se extrañó un poco por dicha decaración, pero un segundo después entendió a lo que se refería la peliazul.

-Tsunade obaachan –murmuró.

-Si… ella –dijo la peliazul un tanto sorprendida por la peculiar forma con la que se refería a los legendarios sannin, pese a ser más fuerte que ellos se suponía que eran allegados suyos y no esperaba que les llamara de una manera tan irrespetuosa- de todos modos, aun tú, solo no podrías llevarlo a salvo hasta Konoha, ni siquiera con tus clones puedes sustentar el conocimiento médico y equipo necesario.

-Pero si fuera el Amekage solo tendría que pedirlo y obtendría un equipo médico especializado a mi disposición para transportarlo, ese es el punto al que quieres llegar no es cierto –afirmó con certeza en un tono un tanto aburrido, aun pese al cual sabía que era verdad que no tenía tantos conocimientos médicos como para llevarlo hasta la aldea sin correr riesgos, y pese a que no le gustaba la idea tampoco es que estuviera abasto de opciones. Finalmente solo suspiro resignado antes de contestarle, mirando fijamente a su antes enemiga.

-Tomare el titulo de Amekage y me encargare del bienestar de Amegakure no sato –le contestó- pero no me quedare en ella –agregó- aun tengo asuntos pendientes, Saya se encargara de las cosas aquí hasta que regrese y arreglemos este lió.

-¿La chiquilla? –Preguntó la mujer un tanto divertida ante la idea.

Esta solo la miro con algo de rabia y luego poso la vista en su maestro como queriéndole decir algo pero no fue necesario ya que este la estaba mirando y asintiendo en señal de consentimiento a lo que suponía su pupila le estaba solicitando, la cual solo sonrió satisfecha y redirigió su mirada ahora con el Mangekyou Sharingan activo sobre la peliazul que apenas tuvo un segundo para inmutarse antes de caer victima del Tsukuyomi, un segundo después cayó sobre una de sus rodillas respirando entrecortadamente, ciertamente tenía resistencia o demasiado orgullo, por que otros hubieran estado llorando en posición fetal luego de recibir ese ataque.

-Esta "chiquilla" –aclaró el enmascarado- es tan poderosa y menos vulnerable que Itachi –concluyó ante al asombrada mirada de la kunoichi- así que no la subestimes, dile a los sujetos que supongo eran el consejo de esta aldea que ya tienen un kage, al menos hasta que piense en algo para solucionar su problema –le dijo antes de dirigirse hacia la salida- y que preparen un grupo especial por que partimos de inmediato para konoha.

Al salir se dirigió directamente a la salida de la torre, no estaba seguro de que rayos haría ahora con otra aldea si apenas si visitaba Ottogakure para asegurarse de que las cosas estuvieran bien y dudaba que Amegakure se lo consentiría igual, decidió pensar en eso más tarde, por ahora la prioridad era su maestro, debía asegurarse de que se pusiera bien y la única que podía lograrlo era Tsunade, así que tendría que entrar a su aldea a la vista de todos los que lo conocían, esto no iba a ser nada fácil.

-"Pero bien visto, nunca lo es" –pensó mientras la morena se acercaba a él con mirada interrogante- lo se, es arriesgado, pero si yo no asisto como el nuevo amekage aun con Jiraiya sería riesgoso enviar a solo los ninjas médicos, posiblemente los atacarían.

-Pero ellos aun no confían en usted –opinó la morena- podrían atacarlo también.

-Tienen dudas de mi, pero tienen la seguridad de que Pein es su enemigo así que es un punto a mi favor –comentó este tratando de calmar a su acompañante- usare mi chakra dorado todo el tiempo para evitar sospechas.

-¿Cuánto tiempo podrá sostenerlo? –Preguntó algo preocupada.

-Lo suficiente –dijo secamente pero era algo que también le preocupaba, pese al entrenamiento que realizo para dominar mejor aquella energía aun había cosas que no estaban del todo claras- en cantidades pequeñas se puede mantener por un periodo prolongado así que no debería darme problemas –añadió mientras aceleraba el paso hacia la salida para esperar al grupo.

Una hora después estaba listo el equipo médico con una litera de transporte bastante bien equipada en la que llevaban a Jiraiya y todo el equipo necesario para el viaje. También estaba el consejo y los ninjas que lo acompañaron desde konoha, aparentemente ya se habían enterado de que acepto ser su kage aunque fuera por poco tiempo, pensando en eso se dio cuenta por que habían estado actuando tan tranquilos, ellos ya intuían lo que pasaría.

-¡Escuchen todos! –Dijo en un tono bastante audible- ella es Saya Uchiha –dijo presentando a su discípula- en tanto yo no este ella me representará –les explicó- si alguien desafía su autoridad desafiara la mía y tendrá que enfrentarse directamente con ella, y les advierto que no es tan calmada o paciente como yo –les advirtió con seriedad, ya que entre los escuhas ya estaban enterados de lo sucedido en Konoha esto los puso muy atentos a las palabras de su nuevo líder- para que todo este en orden y como no conocemos demasiado de esta aldea –continuó- Konan-san será su asesora –concluyó, la mirada de la pelinegra era de asombro al ver a su maestro pero este le devolvió un mirada comprensiva así que agrego en un susurro para que solo ella lo escuchara- necesito que alguien la vigile, has lo que puedas por esta gente, tienes experiencia con todo lo que pasamos para reconstruir Otto pero no sabemos de esta tierra así que deberás aprovechar lo que ella sepa –terminó de explicarle a su alumna mientras colocaba un kunai muy particular de tres puntas en sus manos.

Esta explicación no tranquilizo del todo a la Uchiha pero le alivio un poco el conocer los motivos de su sensei, asintió en complacencia y se retiro con los miembros del consejo mientras el rubio se retiraba junto a su nuevo grupo de viaje en dirección a konoha, solo que antes de empezarlo, este fue detenido por uno de los miembros del consejo, el mismo anciano que lo recibió cuando llegó a la aldea de hecho.

-Lamento molestarlo Amekage-sama –se disculpó formalmente- pero con todo lo ocurrido recientemente hay muchas cosas pendientes en Amegakure, cosas que requerirán de su presencia –explicó el anciano con prudencia, aun no conocía bien al rubio así que media muy bien sus palabras al dirigirse a él.

-Les preocupa cuanto voy a demorar –era una afirmación de parte del rubio a la que el anciano solo asintió- no estoy muy seguro –declaró con sinceridad- pero les informare de mi posición –les aseguró- cuando sea necesaria mi presencia envíen a un grupo para hacérmelo saber y regresare con ellos –les propuso, el anciano y los demás miembros del consejo asintieron en complacencia- Casi lo olvido –recordó antes de partir mientras sacaba unos pergaminos y se los entregaba a Saya- envía una a Konoha ahora y otro en tres días, asegúrate de que puedan relacionar el mensaje con el lugar del que dice proceder –le explicó, la Uchiha asintió, luego de esto se volvió hacia los ninjas que lo acompañarían, y con gesto para indicar que lo siguieran empezar el viaje a konoha, pero antes de avanzar fue detenido nuevamente, esta vez por la akatsuki del cabello azul.

-Ahora debes llevarlo tú –le dijo simplemente mientras le pasaba un protector con la insignia de la lluvia.

El rubio solo observo cuidadosamente la insignia en el protector antes de colocarlo justo debajo de la del sonido que llevaba en el brazo derecho y emprender el viaje a su aldea natal.

Pasaron otros tres días antes de poder ver el portón principal de konoha ya que en esta ocasión llevaban un paciente y una cantidad generosa de equipo para evitar toda clase de inconvenientes, aun pese a esto el tiempo fue relativamente bueno ya que el enmascarado ojiazul estaba realmente ansioso por llegar. Aun así no paso por alto que no serían precisamente bien recibidos apenas los vieran, pero era un riesgo que debía correr. Al estar a vista de los guardias estos de inmediato dieron alerta para llamar refuerzos que no tardaron en hacerse presentes, por lo menos había diez chuunin y tres jounin en la entrada cuando los inesperados visitantes de la lluvia se detuvieron frente a la entrada. De inmediato Naruto, que ya había disfrazado su chakra con una leve capa dorada, la cual hacia que su poder fuera bastante perceptible, se acerco a los guardias que se pusieron en guardia al momento.

-Requiero la presencia de su Hokage para tratar un herido de gravedad –dijo directamente, las expresiones de sorpresa no se hicieron esperar pero uno de los jounin, al cual reconoció como Ebisu-sensei, se adelanto para hablar.

-Solo se pueden atender heridos de la aldea o aldeas aliadas –dijo tajante- la suya no lo es –dijo dirigiéndose a los ninjas médicos que traían un protector de la lluvia.

-Pero el herido si que lo es –argumentó calmadamente mientras le daba paso para que lo constatara por si mismo.

Al ver a Jiraiya las expresiones de todos los de konoha fueron de asombro y un poco de miedo, hace solo unos días que habían lamentado el aniversario de su deceso y ahora estaba frente a ellos aparentemente inconciente pero vivo, se podía ver, aunque casi imperceptiblemente, su respiración. El ninja de gafas oscuras, dio varios pasos atrás claramente impresionado.

-¿Qué clase de truco es este? –Dijo entre asustado y molesto por que alguien les jugara una broma respecto a algo tan serio.

-Le puedo asegurar que no es ningún truco –le dijo calmadamente el encapuchado- ahora, una situación de esta índole –argumentó con la misma tranquilidad- sin contar con la presencia de un líder de aldea frente a sus puertas solicitando una audiencia, no son respondidas con una negación ya que supondría un severo conflicto diplomático, no le parece –opinó reposadamente.

-¿Lí-líder de aldea? –Repitió confundido Ebisu, por lo que sabía la aldea de la lluvia era Pein, por motivo de confidencialidad aun no se distribuía el asunto de la guerra oculta entre los demás ninjas.

-Actualmente soy el Ottokage de la aldea del sonido –explicó ante lo cual los ninjas fueron tomados por sorpresa, esa aldea era de Orochimaru hasta donde ellos sabían- y también el Amekage de la aldea de la lluvia –agregó- explicare todo con más detalle cuando vea a su hokage la cual seguramente no estaría complacida de saber que la han dejado de lado en esta importante conversación –concluyó con énfasis en las últimas palabras.

Ebisu trago nerviosamente, era verdad que algo de esta naturaleza era demasiado para ellos, debía ser tratado por su kage en persona, así que hizo señas a uno de los chuunin de la entrada y este se dirigió hacia la torre unos minutos después estaba frente al enmascarado un rubia de ojos miel con curvas bastante pronunciadas y una expresión de sorpresa, pese a que lo único que se le había dicho era que el ottokage y amekage la solicitaban en la entrada.

-Así que tú fuiste él que derroto a Pein –dijo tratando de parecer lo menos impresionada posible, ya que ciertamente aquel hombre le parecía demasiado joven para poder llevar la reputación de los logros que había escuchado sobre él, por un momento se volvió a preguntar si usaría un henge como ella pero se olvido de eso, había cosas más importantes que tratar.

-Aparentemente se han olvidado de decirle el porque de mi presencia aquí –comentó mientras dirigía su mirada al chuunin que la había llamado, esto descoloco un poco a al sannin de las babosas que empezó a perforarlo con la mirada intentando descifrar sus palabras- ya que de saberlo lo primero que hubiera hecho al llegar sería verificar el estado del paciente.

-¿Qué paciente? –Preguntó algo descolocada, regresando a ver a sus subordinados que parecieron quedar mudos de repente, ninguno sabía como explicarle la situación.

-Un viejo amigo suyo si no estoy mal informado –interrumpió el encapuchado mostrándole la litera en la cual reposaba el susodicho, al ver a Jiraiya sus ojos por poco se salen de sus orbitas por la impresión, luego de un momento se dirigió furiosa al encapuchado y lo sujeto por la solapa de su capa, levantándolo levemente del suelo- le aseguro que esto no es ningún engaño –se adelantó a responder a lo que seguramente pasaba por la mente de la hokage, un tanto molesto por tener que repetir las cosas pero comprensivo de la gravedad de la situación- de hecho puede comprobarlo usted misma –le dijo tranquilamente mientras, para el asombro de todos, sin ninguna dificultad retiraba el recio agarre de la rubia con una mano.

Dejando de lado su sorpresa por este hecho, la ojimiel se dedico a revisar cada aspecto que podía del hombre postrado sobre aquella litera, no había genjutsu, henge, o muestra de que le practicaran algún jutsu y los restos de chakra que se podían sentir en él era reconocibles como los de Jiraiya. Todo esto la descoloco, observo atentamente las heridas, ahora sanas, que tenía en forma de cicatrices, las más pronunciadas en el brazo y la garganta. Sabía por el relato del sage sapo que esas cicatrices estaban en el lugar donde fue herido Jiraiya durante la batalla, aun así le costaba creer lo que veía.

-¿Cómo es esto posible? –Preguntó finalmente.

-Hasta donde se, Pein lo mantuvo con vida para usar su cuerpo como herramienta en el futuro –le explicó- ¿Sus ninjas le contaron de nuestro encuentro verdad? –La rubia asintió- entonces, como sabe yo me dirigí a Amegakure a saldar un asunto con Pein, cuando llegue me tope con la sorpresa que él se había ido antes de mi llegada y uno de sus subordinados me dijo que estuvo tratando de sacar algo de la mente de uno de sus prisioneros antes de irse. Ese prisionero era Jiraiya-sama –relató calmadamente pero un experto hubiera podido percibir la cólera tras sus palabras, aun así nadie hubiera detectado que lo que decía era una verdad a medias al menos que conociera toda la historia con anterioridad- según sus leyes, yo conquiste Amegakure y me convirtieron en su kage por eso.

-No es que no se lo agradezca pero ¿Por qué lo trajo de vuelta? –Inquirió la rubia.

-Como habrá constatado, sus heridas físicas ya han sanado por completo, incluso su brazo fue reimplantado en su sitio –le dijo- pero lo que le haya hecho Pein para escarbar en sus recuerdos fue demasiado para su mente, mis ninjas médicos no pueden hacer nada más que mantenerlo estable, aun con todo su equipo y experiencia –explicó brevemente en tono uniforme- usted es la única que pensé tendría alguna posibilidad de ayudarlo.

-Lo llevaremos al hospital –dijo resueltamente- pero estará bajo vigilancia continua –advirtió- si hay alguna trampa en todo esto lo sabré.

-¡Ya la escucharon! –Dijo a sus hombres el ojiazul para que se dirigieran al hospital pero fue detenido por la mano de la Hokage.

-Mis ninjas lo escoltaran –le dijo tajante- ustedes no pueden entrar, les agradezco lo que han hecho pero la actual situación entre nuestras aldeas no a sido aclarada aun.

-Mis ninjas lo han estado tratando –le contestó calmado pero decidido- saben el estado en el que esta y la operación del equipo con que se mantiene, le darán los informes pertinentes y luego se retiraran –le aseguró.

La rubia no se movió de su sitio, aun no sabía nada de este personaje y aunque le inspirara confianza no iba a correr riesgo alguno con su aldea de por medio.

-Comprendo su situación –le dijo amistosamente el enmascarado- pero no me moveré a ningún lado hasta escuchar de sus propios labios si Jiraiya se pondrá bien o no –concluyó con una mirada que no dejaba lugar a dudas de su resolución- no me importa si tengo que entrar en ese hospital amarado, encadenado y esposado con una guardia de cien asesinos anbu a mi alrededor –agregó con resolusión ante el asombro de la rubia que veía claramente la decisión en sus ojos. Luego de un momento en el que todos, incluyendo a los ninjas de la lluvia que lo seguían, asimilaron lo que acabada de decir, la sannin le dio paso y de inmediato este se adelanto con sus hombres tras él y la hokage a su lado guiándolos al hospital.

El enmascarado se encontraba apoyado contra una pared del hospital de konoha con un escuadrón anbu que no perdía detalle de sus inexistentes movimientos, ya que apenas se podía notar que respiraba mientras su vista estaba fija en la puerta de una recamara, esperando a que sus hombres y la hokage terminaran su entrevista y la instalación del sannin de los sapos en el hospital, luego de algunas horas en las cuales las enfermeras y médicos del lugar no dejaban de regresar a verlo, cosa que él ignoraba olímpicamente, la rubia salio del lugar acompañada de los ninjas médicos de Amegakure.

-Estoy segura de que se pondrá bien –dijo en respuesta a la muda pregunta del enmascarado, sin poder contener una pequeña sonrisa y una lagrima de felicidad que recorrió descaradamente su mejilla.

El rubio solo suspiro con alivio antes de enderezarse y dirigirse a la hokage- ¿Le han dado todos los datos necesarios? –Preguntó volviendo a su semblante impávido.

-Toda la información esta aquí –contestó mientras revisaba brevemente los informes que le habían entregado los ninjas de la lluvia.

-¿Puedo verlo? –Preguntó.

Tsunade regreso a verlo de inmediato, esa era una pregunta que obviamente había escuchado miles de veces en su profesión como médico. En el tono, aunque disimulado, para una experta como ella no pasaba desapercibida la preocupación que llevaba, instintivamente se hizo a un lado y le dejo pasar siguiéndole de cerca.

En el interior de una impecable habitación de hospital se encontraba un hombre de edad media con larga cabellera blanca y conectado a varios equipos que revisaban constantemente su estado, al entrar el ojiazul solo se quedo observándolo mientras parecía dormir pero ahora lo notaba extrañamente relajado, detrás suyo la rubia de voluptuosa figura lo miraba de manera interrogante pero sin decir una palabra.

-En unos baños termales –dijo repentinamente haciendo sobresaltar a la mujer.

-¿Eh? –dijo confundida.

-Lo conocí en unos baños termales –aclaró, esta vez regresando a ver a al hokage con un leve sonrisa- eso era lo que quería preguntarme ¿Verdad? –la mujer solo se quedo mirándolo intrigada- creó que ya supondrá lo que él estaba haciendo cuando lo sorprendí –dijo divertido, aunque la rubia, que ya se daba una idea de lo que Jiraiya habría estado haciendo, no parecía nada feliz si no que por el contrario se veía molesta con una enorme vena palpitando en su cien- Es curioso –agregó sacando a la hokage de su interna lucha por no golpear a su actual paciente- recuerdo que logro conquistar a muchas mujeres durante sus viajes –comentó como quien no quiere la cosa y haciendo caso omiso del instinto asesino que brotaba del interior de la sannin- pero cuando todo acababa y nos sentábamos a recordar siempre las comparaba con alguien más, como si ninguna de ellas fuera algo a lado de esa mujer.

-¿Ah si? –dijo distraídamente la rubia mientras fingía leer los informes que tenía, aunque el rubio se percato de que estaba sumamente atenta.

-¿Cuánto más cree que tarde en despertar? –Le preguntó, cambiando tan bruscamente el tema que esta se sorprendió y desilusiono un poco por lo falta de información con que la dejo.

-Talvez una semana –contestó tras reflexionar un momento.

-Genial, eso le dará suficiente tiempo para pensar en que decirle –opinó el ojiazul- por que estoy seguro de que ustedes dos tienen mucho de que hablar –comentó casualmente provocando un sonrojo y la ira de la hokage.

-¡¿De qué rayos habla?! –Le preguntó a la defensiva.

-No creo que ninguno de ustedes quiera esperar a perder al otro definitivamente –opinó ahora con una seriedad que dejo fría a la hokage, antes de agregar- estoy seguro de que me matara cuando despierte por decirle esto, pero creo que ya han desperdiciado demasiado tiempo –comentó con una amable sonrisa mientras se dirigía a la salida.

-¿A dónde va? –le preguntó sacada de su ensimismamiento por la retirada del encapuchado.

-¿Creí que sus ninjas ya le habían hablado de nuestra charla? –dijo algo confundido pero espero a que la hokage atara los cabos.

-Kirigakure –dijo luego de hacer memoria un momento, el ojiazul solo asintió- ¿en verdad el Mizukage tiene algo que ver con akatsuki?

-Él es akatsuki –le contestó directamente- Pein es su subordinado, él que esta tras todo esto es Madara Uchiha –le explicó ante la atónita mirada de su interlocutora- debo hacerme cargo de esto y la verdad no esperaba que ocurriera lo de encontrarme a Jiraiya con vida allí, así que como comprenderá ya llevo algún retrazo –dijo dirigiéndose a la salida pero otra pregunta de la rubia lo detuvo.

-¿Se enfrentara también a la niebla solo? –le cuestionó.

-Posiblemente, conociendo a Madara no creo quiera que alguien intervenga a parte de Kisame, pero llevare a alguien para que se encargue de él –le dijo calmadamente- en todo caso si es necesario me haré cargo de los ninjas de kiri, ya se habrá enterado que se me da bien la luchas en desventaja –comentó divertido- solo espero que no tengan reglas parecidas a las de Amegakure –concluyó un poco más serio.

-¿Por qué? –Pregunto un tanto curiosa la sannin. El aludido solo bajo al cabeza derrotado y cuando la levanto tenía dos cascadas de lágrimas cayendo a través de los orificios de su mascara.

-Por que si termino siendo kage de otra aldea tendré que lidiar con el triple de papeleo que antes –dijo auto compasivamente. La rubia iba a decir algo cuando recordó la cantidad de documentos que dejo sin revisar en su oficina y que ahora ya debían se una pila tan alta como para llegar al techo. El solo imaginar "eso" multiplicado por tres hizo que un escalofrío recorriera su espalda y no pudo evitar sentir lastima por él encapuchado.

-¿En verdad cree que conseguirá derrotar a Akatsuki usted solo? –inquirió la rubia antes de que se marchara con cierta preocupación.

-Ellos ya están extintos –declaró algo sombrío- lo están desde el día en que se atrevieron a hacerles daño a mis camaradas, solo que aun no lo saben, pero yo me encargare de hacerles llegar el mensaje a los que faltan. Aun así es algo que prefiero hacer por mi mismo, por eso no permití que mi aprendiz o alguien más aparte de quien enfrentara a Kisame me a acompañara. Arreglar esto es algo que me concierne solo a mi –agregó sin saber bien porque descubría ese tipo de información, concluyó que realmente estaba preocupado y tenía que decirle a alguien lo que sentía.

La rubia asimilaba lo que escuchaba de aquel hombre a una velocidad impresionante, ya que quería saber tanto como pudiera, le parecía de confianza pero eso no bastaba, debía desentrañar lo que lo motivaba a hacer lo que hacia así que necesitaba prolongar la charla a tantas palabras como le fuera posible.

-¿Por qué lleva a alguien aparte si dice que solo le concierne a usted? –Fue lo primero que pensó en preguntar.

-Por que se lo prometí –contestó simplemente- además Madara no interrumpiría batalla entre espadachines y menos creo que Kisame lo permitiría no es de los que permiten que alguien se meta en sus disputas, realmente es una pelea aparte pero en el mismo lugar así que no hay problema –concluyó pero tras un momento añadió- hay algo más que quiera preguntarme para alargar la charla –dijo un tanto divertido mientras veía como la hokage se sobresaltaba.

-¿Sabia que yo…? –comenzó dudosa.

-Intentaba alargar la platica para descubrir algo más de mi –terminó por ella- sin ser descortés pero fue obvio –le dijo con desenfado- me están esperando pero puede hacer una pregunta más –concluyó amablemente con una sonrisa.

-¿Me dirá la verdad? –Pregunto tratando de ser lo menos descortés posible al preguntar.

-La verdad –repitió mientras suspiraba cansadamente- es algo con lo que debemos tener mucho cuidado, y alguien como usted debe saberlo bien –ante el desconcierto de la sannin agregó- por ejemplo solo con ver la mirada en los rostros de los ninjas que me recibieron en su entrada puedo estar seguro de que no muchos han sido informados del "pequeño altercado" que tuve con la aldea de la lluvia hace un par de semanas.

La hokage no tuvo argumento para esto, era verdad que tuvo que mantener todo en secreto ya que causaría pavor en la aldea, se preguntaba si el encapuchado temía lo mismo, pero antes de seguir sus cavilaciones el Amekage continúo.

-Le diré la verdad –le aseguró- en tanto pueda hacerlo, sino no lo diré nada, en todo caso le aseguro que no voy a mentirle, solo escoja cuidadosamente su pregunta y no se preocupe por que en un futuro cercano disipare el resto de sus dudas –con esta enigmática frase dejo pensar a al hokage por un momento quien sopesaba correctamente sus opciones.

-¿Cómo sabia lo que le ocurrió al consejo? –Fue la pregunta a al que llego, podía parecer demasiado obvia la respuesta pero a la vez esto le contestaría muchas dudas tanto si respondía como si no.

-Creí que eso sería obvio –comentó tranquilamente- yo fui él que los asesino –esto dejo helada a la rubia, realmente no se esperaba una respuesta tan directa- no directamente, pero mis manos están tan llenas de su sangre como las manos de aquel que los despojo de la vida –agregó, esto aun no acababa de relajar la expresión de la sannin así que continuó- como ya hizo su pregunta contestare a la que no a hecho todavía –añadió tomando por sorpresa a al sannin- lo hice porque la vida de aquellos que cometieron toda clase de atrocidades en nombre del bienestar de Konoha fue intercambiada por eso mismo, su muerte colaboro en la derrota de la lluvia aquel día y evito muchas futuras tragedias. A su tiempo, yo mismo asumiré la responsabilidad de ese crimen pero no será por ahora –concluyó.

La rubia entendió que con las palabras "evito futuras tragedias" se refería a Danzo y eso le hizo recordar algo más, se dio una patada mentalmente por no recordarlo a tiempo, su enojo consigo misma no paso desapercibido por el rubio que solo la miro comprensivamente por un momento antes de hablar.

-Ya que aquella pregunta era tan obvia le permitiré hacer una más –la sannin se quedo mirando al enmascarado esperando haber escuchado bien y por la lleve sonrisa en su rostro dedujo que así fue.

-Cuando registramos el refugio de Danzo –comenzó, de inmediato el rubio se recrimino por su oferta pero ya era tarde, sabía cual podría ser la pregunta y se puso a pensar en la mejor forma de contestarla si era la que temía- encontramos documentos que verificaban su traición hacia la aldea –le dijo el rubio se relajo por un momento, parecía que le preguntaría acerca de los planes de Danzo- pero también un informe escrito por el tercero acerca de un ninja que no figura en ningún otro lado –estas palabras le helaron la sangre al ojiazul pero su rostro se mantuvo impasible- siendo directos, ¿Es usted ese ninja?

La rubia hokage perforaba con los ojos al enmascarado que le sostuvo la mirada con toda la ecuanimidad del mundo, de hecho a la legendaria perdedora le era imposible leer en esos inmutables rasgos cualquier cosa pero al menos que lo negara directamente ella ya tenía su respuesta, luego de unos tensos minutos el encapuchado se giro y se dirigió hacia la salida, sin decir ni media palabra, pero se detuvo en la entrada antes de salir y sin voltear a ver dijo claramente.

-Cuando llegue el momento de aclarar las cosas te daré el informe completo que estuvo reservado solo para que el sandaime lo leyera, hasta entonces Tsunade –y con eso salio de la habitación dejando a una estupefacta Hokage.

-El ángel protector de konoha, Kage (Sombra) –fue lo único que atino a decir en un susurro ahogado.

En la entrada de la aldea se veía a un grupo de ninjas médicos de la lluvia esperando impacientes a su Kage mientras los guardias de konoha no les despegaban los ojos de encima, esta de mas decir que esto ya los estaba molestando, cuando el rubio llego todas las miradas se centraron en él.

-Es tiempo de partir –dijo secamente.

-¡La hokage aun no da orden de nada! –espetó uno de los jounin.

-Eso me tiene sin cuidado –dijo el enmascarado mientras caminaba tranquilamente hacia la salida haciendo una señal a sus ninjas para que lo siguieran, el jounin de antes intento detenerlo pero al acercarse sintió una inmensa energía emanar del encapuchado y se retiro como si al estar cerca fuera a quemarse con ella, ninguno de los otros ninjas intento detenerlos mientras salían.

-¿Regresamos a la aldea Amekage-sama? –Preguntó uno de sus subordinados ya fuera de la entrada de konoha.

-No –contestó tranquilamente- yo debo ir a kiri, ustedes regresen a la lluvia e informen de lo ocurrido –ordenó al instante estos se dispersaron y el rubio solo regreso a ver en dirección al este, hacia donde se encontraría con su mayor adversario hasta el momento- pronto Madara, pronto –dijo antes de dar un salto impresionante y empezar a recorrer el terreno a inigualable velocidad.

Continuara...