Bueno aquí el siguiente capitulo que gracias a dios está vez ha salido bien y sin problemas. Como ya dije este capitulo era para Anya y espero que os gusté.
Ya en el próximo seguiré con Jack así que despedíos de Anya porque después de esto no saldrá en bastantes capítulos XDXD
Y por supuesto en esta ya se dice quienes son los compañeros de Anya así que a alegrarse! Ya tendréis respuestas (y más preguntas XDXD)
Capitulo 16
Una semana después. Lugar y Hora desconocidos
Tal vez, pensó Anya, esto era alguna clase de castigo. A lo mejor ella había matado Jack cuando lo había tirado al río aquel día. Habían pasado semanas o incluso mas, o puede que menos tiempo, o a saber. Pero lo que si sabía era que ella seguía allí, encadenada a la pared como si fuera un animal siendo alimentada hogazas de pan y un vaso de agua. Si tenia suerte más de dos veces al día.
Sus compañeros de celda no hablaban mucho, sobre todo porque uno solo gruñía y el otro o era mudo o le faltaba la lengua. No, esto de verdad tenía que ser algún tipo de castigo.
Anya no sabría decir cuando comenzó a perder totalmente la esperanza de que alguien la sacara de allí, pero sabía que ya casi no le quedaban fuerzas para engancharse a ese deseo de escapar. Suspirando dejó caer la cabeza y hundió los hombros.
Era uno de esos días donde todo le parecía negro...más negro aun, puesto que la celda siempre estaba a oscuras.
Justo entonces algo ocurrió. Algo que nunca había pasado hasta ese momento. La puerta de su habitación se abrió dando paso a un destello de luz que consiguió cegarla. Con fuerza cerró los ojos pero aun ni con esas era capaz de escapar de la luz que le pinchaba los ojos sin piedad. Entonces una sombra se puso en medio tapando la luz y Anya pudo escuchar el inequívoco sonido de los grilletes siendo abiertos.
-Vamos, al jefe no le gusta esperar -La rubia sintió como el hombre la agarraba por los brazos para tirarla hacía arriba pero sus piernas carecían de la fuerza para mantenerla de pie por lo que prácticamente el segundo en el cual aquel hombre la soltó se estrelló contra el suelo con fuerza.
Así siguieron con dos intentos más hasta que el hombre ya cansado la levantó entre sus brazos para llevársela. Allí en la jaula de la que acababa de salir Anya dejó atrás un insistente golpeteo en el cristal y gruñidos.
Podían haber pasado minutos o solo segundos durante el corto trayecto de su celda a la habitación donde la dejaron pero es que Anya sentía que el tiempo ya no pasaba igual. Estaba perdida en las horas del día y ser incapaz de abrir los ojos solo estaba empeorando esa sensación.
No pasó mucho tiempo, o eso pensaba ella, hasta que las puertas de la habitación en la que estaban se abrieron con un siseó e inmediatamente los pasos acelerados de alguien corriendo a algun sitio. Lo que sintió después fue un dulce respiro en sus ojos debido a la desaparición de las luces.
-Idiotas! ¿Qué habría pasado si le hubierais dañado los ojos? Panda de inútiles
-L-Lo sentimos señor. Creíamos que...
-Largo de aqui -Pasos acelerados y otra vez el siseo de la puerta. Anya se había quedado sola con ese otro hombre. Con cuidado tanteó un poco sus ojos abriéndolos ligeramente, pero al ver que estos no sufrían daño alguno se relajó para mirarse alrededor.
La sala no era tan oscura como la celda en la que había estado pero era imposible que viera algo alejado más de un metro de ella. Lo cual incluía al hombre que había apagado la luz pues parecía estar escondido al fondo de la habitación.
Mirando hacía abajo Anya examinó la mesa en la cual estaba sentada. Era de metal, fría y la verdad, bastante incomoda. Una mesa de laboratorio, si debía elegir un tipo.
-¿Te importaría tumbarte?
-...No sabría decir. Tal vez si me explica algo
-No estas en condiciones de pedir nada. Túmbate o tendré que obligarte -Anya bufó ligeramente. ¿Para que se lo pedía si lo iba a hacer de todas formas? Con cuidado se fue a tumbar boca arriba pero el hombre le indicó inmediatamente que lo hiciera hacía abajo cosa que la chica obedeció. No dudaba ni un instante que aquel hombre fuera capaz de hacerlo. Después de todo ese era nada más y nada menos que el mismísimo Manny. Veterano entre veteranos.
-Entonces señor Manny, traidor de la orden
-Oh, me has reconocido
-Hmm, la voz es bastante reconocible sobre todo cuando prácticamente uno es todo voz y poca cara -Los pasos de Manny se fueron acercando entonces notó una ligera presión sobre su espalda. Manny susurró un "relájate" pero Anya estaba tentada en soltarle un "vete a la mierda" a cambio. Unas palabras amables ahora mismo no le iban a hacer nada, mucho menos relajarla.
-Si no te importa te quitaré la camisa, tengo que ver tu espalda
-Para que me lo dices, aun si me fuera a importar lo harías de todas formas
-Muy cierto -Dicho eso Manny se puso a trabajar y en un santiamén Anya se encontró con la espalda al aire libre y su camisa cortada por la mitad. Con sus manos el, por ahora digamos, "doctor", pensó Anya, comenzó a presionar sobre sus hombros para luego recorrer su columna, casi como si estuviera buscando algo que debería estar allí -Interesante -La joven mantuvo la boca cerrada presionando sus dientes contra su brazo. No era amante del dolor pero este siempre la ayudaba a controlarse y concentrarse un poco en las situaciones más incomodas o peligrosas y además mantener la boca ocupada siempre venía bien no fuera que se le escapara algo y terminara aun peor -No hay indicio alguno y eso que esta vez pensé que teníamos la adecuada. Entonces de verdad debe haber sido Jack -¿Qué narices andaba murmurando ese chiflado? ¿Y qué tenia que ver ahora Jack con todo eso? Al pensar en eso Anya no pudo evitar sentirse aliviada. Nunca se había alegrado tanto como en ese momento de haber tirado a Jack por el puente.
Ni si quiera cuando horas después de haberlo echo su propria furgoneta Windy la había arrinconado para casi hacerla volar por los aires antes de que los vampiros la atraparan. Eso no había sido para nada divertido pero por supuesto había podido sonreír al haberle ahorrado algo así a su compañero.
Jack había estado a salvo, eso era lo que más la había preocupado al momento. Luego ya cuando se había visto atada y conducida a su traidora furgo la historia había cambiado un poco. Además seguía sin saber si todas sus sospechas habían sido acertadas. Claro, Manny de verdad estaba trabajando contra ellos, pero ¿y todos los demás? ¿Los guardianes? ¿Su maestro? ¿Sus compañeros? Quien había estado metido en la traición y por...
De repente sus pensamientos fueron interrumpidos por un profundo dolor en su espalda. Manny le estaba inyectado algo directamente sobre el hueso de su espalda y lo que fuera que le estaba metiendo ardía por dentro como si del mismo infierno se tratase.
-¿Q-Qué es eso?
-Tu relájate, tal vez duela menos
-Grrr, dame la jeringuilla y ya veremos que tal se te da relajarte a ti
-Oh vamos Titania, creía que serias más tranquila
-¿Qué es eso?
-Ya lo irás descubriendo -Dicho eso Manny sacó la jeringa de un tirón sacando un pequeño gruñido de Anya la cual volvió a morder su brazo para evitar hacer más ruido. Otra vez sintió las manos del hombre sobre su espalda pero ahora gracias al suero que le había inyectado cada sitio que tocaba escocía. Sea lo que fuera lo que estaba buscando no parecía encontrarlo pues presionó con más fuerza.
-¿¡Por qué no está!? ¿Por qué? -Manny apartó bruscamente su mesa de herramientas tirándolas por el suelo y comenzó a dar vueltas por la habitación mientras que Anya se retorcía ligeramente ahora que el ardor se convertía en dolor. ¿Qué narices les había inyectado? -Te juro que como no funcione iré a por Jack, esté él preparado o no
-Ni siquiera sé que es lo que...busca. Como se lo voy a dar! -Otra vez las manos en su espalda presionando, buscando, haciendo a saber que sobre su piel. Finalmente Manny tuvo que rendirse porque ató los brazos de Anya a la mesa y salió de la habitación abandonándola allí.
La joven cazadora dejó caer su cara ahora sudada contra la fría superficie de la mesa intentando olvidar el dolor que ahora parecía querer comerse su espalda o quemarla, o todo a la vez.
Por fin Manny volvió a la habitación acompañado por los mismos hombres de antes, o eso supuso Anya, los cuales la cogieron para volver a llevársela a su celda.
En cuanto la volvieron a meter allí la encadenaron y la volvieron a dejar en la total oscuridad. No era su lugar favorito pero si que le gustaba más que la fría mesa de antes. Además, se dijo, el oir los golpes de su vecino la reconfortaba de una manera extraña.
-Estoy bien -Dos golpes, un no -Te aseguro que si -Otra vez dos golpes -Solo quería intentar algo, ni si quiera se el qué -Varios golpecitos, su vecino pedía más información.
La verdad es que Anya no sabía cuando habían empezado a acostumbrarse a entenderse de esa forma. Pero ahora después de una semana entera solo con sus vecinos los gruñidos y los golpes se habían vuelto algo comprensible. Eso o se estaba volviendo loca y tenia amigos imaginarios.
Una semana después
Otra semana más, o tal vez ya era un mes, o solo un par de días. Manny no había vuelto a visitarla a ella pero si que se había llevado a su vecino, el de los golpes. Y dios mio como había sentido su falta en todo ese tiempo que no había estado.
Sentía que no podría vivir sin esos dos allí y cuando por fin lo había devuelto no había parado de hacer preguntas hasta haber recibido al menos varios golpes para asegurarse de que esté pudiera moverse bien como para golpear el cristal.
Lo que había conseguido descubrir era que Manny solo le había echo algunas preguntas pero nada más. A él no le había inyectado nada ni echo un masaje de espalda.
Se había alegrado, pero a la vez eso la había confundido aun más. ¿Qué estaba buscando Manny en ella? ¿Por qué solo ella? O peor ¿Por qué también Jack? No, nada se todo eso tenia sentido, pero tal vez era mejor así. Mejor no entender lo que le pasaba por la cabeza a ese psicópata. No quería ser capaz de pensar como él.
La verdad es que Anya no esperaba nada de ese día. Solo más horas en la oscuridad "charlando" pero Manny parecía tener otros planes porque otra vez su puerta se abrió para dar paso a un hombre. Por lo ruidos a los lados supuso que sus vecinos también tenían visita.
En esta ocasión los hombres parecieron tener cuidado porque la luz estaba casi totalmente apaga lo que hacía que sus ojos se pudieran acostumbrar poco a poco a la nueva luminosidad.
-Nos vamos -Anya estiró sus brazos para llevarle cerca sus ataduras, un segundo después libre de ella se intentó levantar usando como apoyo al guardia. Salió de la habitación por su pie, vacilante, pero capaz. Estaba cansada de ser llevada como un saco y además tenia miedo de perder su movibilidad por seguir tanto tiempo sentada sin hacer nada.
Cuando salió de su celda miró por el rabillo del ojo a su vecino y se alegró de verle salir a él también. Debido a la oscuridad no era capaz de reconocer rasgos pero al menos pudo observar de que tenia forma humanoide. Un espíritu pero de forma humana, había tantas opciones.
Se iba a empezar a mover cuando de su otro lado comenzó a oír gruñidos. Alarmada se giró y vio como varios hombres intentaban tirar de algo para que saliera de la habitación. No había podido verlo la otra vez que la habían sacado pero la puerta de su otro vecino era bastante más grande que la suya.
-Dejadle en paz! -Con cuidado se intentó dirigir hacía los hombres pero su guardia la detuvo de inmediato -Suéltame, le están haciendo daño
-No le harán nada. Ahora vamos -Dicho eso el guardia tiró de ella para que comenzara a andar por donde el otro guardia se había llevado a su amigo. Incapaz de apartar la mirada Anya siguió observando lo que los hombres hacía pero cuando tuvieron que girar los perdió de vista sin saber si llegarían a conseguir sacar a su compañero. Solo esperaba que no le hicieran más daño.
Por fin el guardia paró ante una sala y la metió dentro antes de cerrar la puerta e irse. Anya se quedó allí apoyándose totalmente en la pared para no caerse mientras se miraba alrededor para ver si encontraba a alguien. Un movimiento entre las sombras la alertó pero justo entonces sonó un golpecito.
-¿Eres tu? -Los pasos de la persona se escucharon cada vez más cerca y cuando estuvieron uno delante del otro Anya no supo como reaccionar. Ese joven se parecía a Jack. No era él por supuesto, pero si compartía grandes rasgos como la piel pálida, el pelo blanco, aun si este lo llevaba mejor peinado excepto por un mechón rebelde. Una altura media pero una constitución delgada de esas que inspiraban a las cocineras de cebarle hasta que su estomago explotara. Era Jack en casi todos los sentidos.
El joven peli-blanco levantó su mano y saludo con una pequeña sonrisa. Anya sonrió como respuesta antes de tirarse a abrazarle.
-Me alegro de que estés bien -El joven le acarició la espalda. Allí tan cerca de él pudo ver un destello de color verde en sus ojos. El único rasgo que parecía diferenciarlo de Jack totalmente -Je, de llegar a tener los ojos azules te juro que diría que eres el gemelo de un amigo mio -Al mirarle la cara Anya pudo ver como el pálido joven la observaba sorprendido pera luego sonrió aun más casi como si estuviera contento de tener esa similitud.
-...La verdad no se como cambia esto nada -Susurro la joven mientras se miraba alrededor. Ahora estaban juntos si, pero seguían sin poder hablar y casi con el mismo nivel de oscuridad ver seguía siendo dificil. ¿Para qué los habían metido allí juntos? -Oye, tu me dijiste que sabían quien era nuestro vecino no? -El joven asintió ahora serio -¿Sabes donde se lo podrían llevar? -Una sacudida de cabeza, un no. Pero claro que la respuesta era un no. Él llevaba también atrapado en esas celdas durante semanas. Sería un milagro si alguien supiera lo que estaba pasando.
-Oye, me dijiste que no eras humano. ¿Puedo preguntarte que eres? No se, dame una pista -El peliblanco asintió otra vez sonriendo. Con cuidado la ayudó a sentarse en el suelo y se arrodilló frente a ella juntando sus manos. Después de unos segundos algo comenzó a brillar entre ellas y cuando las separó sus palmas se habían encendido como si fueran luces -¿Un mago de luz? Los libros decían que ya no existía ninguno -El joven sacudió la cabeza y levantó tres dedos -¿Quedan tres? -Un asentimiento -Imagino que si Manny te tiene aquí es porque busca a los otros dos no? -Otro asentimiento.
Justo cuando Anya fue a hacer otra pregunta la puerta volvió a abrirse y algo grande fue empujado dentro de la sala. El sonido de cadenas le llamó la atención a Anya puesto que a ellos dos les habían soltado. ¿Sería este su otro vecino?
El siseó de la puerta indicó que está se había cerrado y sin dudarlo el joven pálido corrió hacía el recién llegado. Anya maldiciendo la inutilidad de sus piernas gateó hasta ellos. Al acercarse no pudo evitar soltar un pequeño grito.
-E-E-E-Eso es un dra... -El joven la interrumpió poniéndole un dedo en la boca para pedirle silencio. Anya asintió y se puso a examinar a la criatura. Ahora entendía porque el joven la había detenido. El pobre dragón parecía estar bastante dolorido y puede que gritarle justo al lado de la oreja no fuera la mejor opción. Con mucho cuidado y algo vacilante Anya comenzó a acariciarle el costado -Shhh, tranquilo, estamos aquí ¿Me reconoces? Soy tu vecina, la que no para de hablar, y él es el de los golpecitos -Mirando a su compañero le indicó las cadenas -¿Puedes hacer algo con ellas? -El joven asintió y se puso a trabajar mientras le indicaba con su mano que siguiera distrayendo al dragón -No...no se muy bien como tratar a un dragón. Debo reconocerlo hay criaturas que me han llamado más la atención y no e investigado tanto sobre vosotros -La criatura abrió sus grandes ojos verdes para mirarla, casi parecía ofendido -Ya bueno lo siento. Los libros decían que la orden había matado a todos los dragones hacía un siglo o algo así. No pensé que fuera necesario estudiaros...aunque en el ritmo en el que vamos toda cosa extinta parece ser que no lo está -El dragón soltó algo parecido a un bufo mientras estiraba el cuello para apoyar la cabeza en el regazo de la joven la cual se encargó de acariciarle el morro. El otro tiró un poco de las cadenas para ver si había forma de soltarlas un poco pero el movimiento hizo que estas rozaran las heridas del dragón el cual gimoteó ligeramente -Shhh, todo está bien. Solo está intentando liberarte. ¿Puedes de verdad con ellas? -Un asentimiento decidido. Él estaba convencido en que podría.
Al cabo de lo que parecía media hora el dragón estaba libre de toda atadura y los tres se encontraban sentados contra la pared.
Las luces de la habitación se habían ido encendiendo poco a poco a la vez que sus ojos se acostumbraban a las nuevas luces y ahora Anya se encontraba capaz de distinguir todos los colores.
-...Ahora que lo pienso. No me sé vuestros nombres -El joven pálido sonrió mientras le indicaba que fijara sus ojos en él. Luego con mucho cuidado fue diciendo letra a letra. Anya levanto una ceja y simplemente le tendió su mano -Escribelo en mi palma, es más fácil -La cara que puso el joven era como si a un niño le hubieras quitado un caramelo. Ahora si que le recordaba a Jack -En serio, eres su hermano, me da igual si no teneis nada en que ver, os pondré como hermanos en todos mis archivos -Con cuidado mientras Anya estaba hablando el joven comenzó a trazar las letras de su nombre. Cuando terminó Anya se pensó que le estaba tomando el pelo.
-Nightlight? Te llamas Nightlight?...Dime por favor que es tu apodo -Nightlight sonrió ampliamente mientras sacudía la cabeza -...¿Tus padres te tenían que odiar mucho no? -Él sacudió la cabeza mientras señalaba a Anya para luego poner la mano como si estuviera marcando una altura -Una niña te puso el nombre? -Nightlight asintió pero luego siguió señalándola -¿Se parecía a mi? -Con la mano Nightlight hizo una señal de más o menos -Hmm, mentalmente? -Un asentimiento pero luego otro más o menos -Bueno, una niña te puso el nombre y en algo se parecía a mi -Un asentimiento y está vez era completo -¿Te gusta marearme verdad? -Nighlight asintió sonriendo pero luego borro la sonrisa y sacudió la cabeza como diciendo que no, que no le gustaba pero al rato de tener a Anya mirándole fijamente estalló en una carcajada silenciosa.
El dragón al notar el movimiento del joven se giró para mirarlos curioso.
-Que gracioso. Pareces como un gatito -Los dos se quedaron aun más rato allí sentado. El dragón con Anya ocupada dándole mimitos a los cual él no le tenia nada en contra. Nightlight mientras tanto se levanto para darse una vuelta por la ahora iluminada habitación examinando lo que tenían.
En la pared del fondo había dos camas pequeñas y una especie de nido. En el centro una mesa con varias sillas alrededor. Debajo de la mesa había un cuenco como el que se le daba a los perros para comer pero más grande. Seguramente para el dragón supuso el joven. En la sala no había mucho más que eso excepto por un sofá y una pequeña televisión que a pesar de todos sus intentos no funcionaba.
-¿Qué Nightlight, algo interesante? -El chico asintió señalando el sofá en el cual se tiró para ponerse bien cómodo. Anya rodó los ojos y ayudada por el dragón se levantó para caminar hasta allí y tomar un sitio. Nightlight esperó un momento y después apoyo sus pies en las piernas de su vecina -Antes el dragón y ahora tu, no soy un cojín!
-Me gusta que os lo estéis pasando así de bien a pesar de la situación -Los tres se pusieron enseguida a la defensiva pero Manny no hizo presencia en la habitación. El hombre solo estaba hablando a través de los altavoces.
-Me gustaría decir que se me ha olvidado pero va a ser que no. ¿Qué narices es esto? -Nightlight asintió aun si no parecía saber muy bien hacía donde dirigir la mirada. El dragón por otro lado al oír la voz de ese hombre pareció pelearse consigo mismo para ver como reaccionar. Si huir o gruñir a la amenaza.
-Esto es una simple acomodación. Pensé que estando los tres juntos seríais más fáciles de tratar
-Si quiere que hagamos algo dígalo directamente! No se ande dando rodeos -Pero Manny ya había cortado la comunicación dejándolos solos otra vez. Aya se dejó caer en el sofá suspirando. Nightlight pateó la mesa con la televisión casi tirándola si no fuera porque el dragón agarró la tele con su cola. Al hacerlo el joven pálido se fijó en que esta parecía estar incompleta como si le faltara un trozo. Acercándose con cuidado le rozó la aleta con la mano y el dragón la apartó de golpe inseguro. Anya los miró y simplemente le acarició la cabeza a la criatura para ver si así se relajaba.
-¿Que ocurre Nightlight? -Él señaló la cola y Anya pudo ver lo mismo. Parecía estar herida -¿Te han echo eso ellos? -El dragón sacudió la cabeza, sus ojos tornándose tristes mientras su cabeza presionaba contra la mano de Anya buscando más caricias. Nightlight aprovechó eso para agarrar la cola y observar el daño. Parecía una herida muy antigua pero la gravedad de esta no le dejaría volar. La falta de una aleta para un dragón era como una muerte segura, el grandullón había tenido suerte de sobrevivir hasta entonces con algo así.
-Nightlight ¿qué hacemos? -El joven se encogió de hombros antes de volver al sofá. Los dos juntos siguieron acariciando al dragón que poco a poco terminó por dormirse. Los dos jóvenes se miraron y sin pensárselo mucho se pusieron cómodos en el sofá terminando por dormirse.
Unos días después
Anya entró en la habitación que llevaba compartiendo con sus dos amigos aquellos tres días, aun caminando apoyandose en la pared. La espalda la estaba matando y fuera lo que fuera lo que Manny estaba buscando seguia sin encontrarlo haciendo que se volviera aun más insistente. A Nightlight también le llamaba de vez en cuando pero el joven casi nunca quería hablar sobre el tema que trataban. Casi siempre parecía deprimido cuando volvía de esos encuentros.
Nada más verla el dragón al cual por ahora le habían Fury como nombre se acercó hacía ella para ayudarla a avanzar hacía la mesa donde Nightlight estaba poniendo la comida. El nombre venia de, según decía Nightlight, la raza a la que correspondía que eran los Night Fury, por supuesto Anya había opinado que tener dos Night iba a ser un mareo por lo que al final el dragón había terminado llamándose Fury. A él parecía gustarle o al menos no le disgustaba.
-Gracias por arreglar la mesa -La verdad es que desde que los habían metido allí la situación había mejorado en casi un 100%. La comida se la servían tres veces al día y en abundancia. Las luces estaban casi siempre encendidas excepto por la noche lo que hacía que sus ojos funcionaran siempre sin problemas y por supuesto al no estar encadenados las rozaduras y la debilidad muscular había desaparecido del todo.
Nightlight la ayudó a sentarse y con cuidado le masajeó la espalda.
-¿Sabes que intenta conseguir? -Una señal de más o menos fue su respuesta y después con la cuchara mojada en salsa intentó escribir un poco en la servilleta. No les daban bolígrafos ni nada que pudiera tener punta por lo que no tenían ni tenedores ni cuchillos a mano. Nightlight al parecer se había acostumbrado bien a usar la cuchara pero por supuesto los mensajes no siempre se podían leer bien y para conversaciones largas era inútil.
"Trasformación" La chica miró la palabra y luego a su amigo sin llegar a entender exactamente lo que quería decir. Nightlight volvió a cubrir la cuchara y escribió "Trasformarte".
-¿A mi? ¿En qué? -Nightlight sacudió la cabeza encogiéndose de hombros.
Suspirando Anya iba a comenzar a comer cuando la puerta se abrió y entraron dos guardias acompañados por alguien. Cuando la rubia vio quien era se lanzó hacía los guardias golpeando a uno con el plato para luego coger a la persona y apartarla.
El otro guardia sacó su arma y apunto a Anya disparando un tiro de aviso que le pasó rozando la cara.
-Titania -la voz de Manny resonó por la habitación -Creía que ya habrías dejado de intentar pelear con los guardias
-¿¡Qué hace ella aquí!?
-Es por seguridad. Han vuelto a atacar otro de mis laboratorios y temía que se acercarán. Aquí estará más segura -Dicho eso Manny ordenó a sus guardias que salieran de allí dejando a Anya aun abrazada a la recién llegada.
La pequeña niña dirigió sus castaños ojos hacía Anya, estos parecían brillar debido a las lagrimas que luchaban por escaparse y rodas por las mejillas, para impedir eso Anya los secó. Nightlight se mantuvo al lado de Fury para impedir que se acercara a la niña y la asustara. El dragón podía ser tan manso como un gatito pero la niña no sabía eso.
-Emma, no llores, todo está bien -Anya siguió acariciando la cabeza de la pequeña la cual comenzó a llorar. Con cuidado se levantó cargando a la pequeña mientras en su cabeza pensaba en la situación. ¿Qué narices hacía la niña allí?
¿Os ha gustado? ¿No os ha gustado?
Bueno yo espero que si y por supuesto vuestros comentarios son siempre bien recibidos ^.^
Para que quede claro el tiempo que ha pasado desde la misión de Jack y el final de este capitulo han sido dos semanas y media. Y ahora como siempre empecemos con los personajes.
Personajes
Nightlight: Mudo de nacimiento Nightlight se ha preparado para poder expresarse de muchas formas distintas. Le gusta mucho hacer amigos y además de eso poder tener gente a la cual gastar bromas. Desde pequeño siempre a sabido que era especial pero hasta que comenzó a desarrollar sus poderes al cumplir los 18 no sabía como. Sus poderes de luz están poco entrenados pero le vienen naturales la mayoría del tiempo. Sabe muchas cosas pero su incapacidad para expresarlas le irritan bastante.
Fury: Es un dragón bastante anciano a pesar de que le gusta comportarse como si fuera una cría. Suele ser muy alegre pero todo el tiempo que ha pasado allí atrapado en el laboratorio de Manny lo ha echo dudar en las buenas intenciones de la gente de su alrededor. Anya y Nightlight son las primeras personas en mucho tiempo que lo han tratado bien y siente un fuerte deseo de defenderles. No recuerda mucho de su pasado antes del laboratorio pero sabe que tiene a alguien fuera que le espera.
