Capitulo 11: Invasión, El choque de dos espadas
El trayecto hacia el país de la ola podía tomar casi tres días llevando mucha prisa, pero ya que el rubio quería darle a Suigetsu suficiente tiempo para prepararse para su enfrentamiento contra un oponente de la talla de Kisame, estuvo frente al puente con la misma denominación que él en dos días... realmente no quería dejar a Suigetsu en un lugar poblado de aldeanos demasiado tiempo, pese a lo que le había ordenado, sabía que pasar desapercibido no era precisamente su fuerte, no si estaba impaciente por lo menos. Se ajusto su capucha mientras recorría el lugar hacia el puerto, miraba hacia diferentes direcciones con agrado al ver lo bien que se había desarrollado el pueblo que una vez vio roído y casi en ruinas por culpa de la ambición de Gato, ciertamente era otro, incluso fue un agradable sorpresa ver al viejo constructor de puentes junto a su inquieto nieto que ahora parecía tener la misma edad que Naruto cuando este llego a su supuesta primera misión de rango C, como fuera solo los observó por un segundo antes de continuar su camino al muelle, pero antes de llegar a este se detuvo en un correo y contrató a un mensajero ninja para enviar otro mensaje a Konoha, no le preocupaba que rastrearan este, los mensajeros eran conocidos por ceñirse a su labor de entregar los encargos, el resto les era indiferente, .
Los atracaderos era extensos, habían cerca de cien naves dispuestas a partir, buscar y preguntar no era la intención del rubio para hallar al espadachín, solo necesitaba expandir su energía para localizarlo, el nivel del peliazul era suficiente para sentirlo fácilmente si estaban en el mismo pueblo. Estaba a punto de hacer esto cuando un repentino bullicio llamo su atención, dudo por un momento pero decidió que talvez era mejor cerciorarse así que se acerco al lugar donde encontró justo lo que temía.
Cerca de una docena de hombres, de los cuales algunos resaltaban como ninjas provenientes de la aldea de la niebla que seguramente se dirigían al país del agua, tenían rodeado y luchaban a la par contra un solo adversario, con un espadachín que en ese momento llevaba dos espadas de color verde, el encapuchado solo suspiro resignado por la definición que el alumno de Zabuza tenía de "desapercibido", reflexionando en la batalla, el peliazul no lo hacia nada mal, de hecho estaba utilizando las katanas de Raiga con gran destreza, según pudo observar varios de sus oponentes utilizaban jutsus de tipo raiton, por la composición liquida del chico eso hubiera representado un serio riesgo, pero usaba las espadas con las que Raiga atrapaba relámpagos para absorber la electricidad de las técnicas y devolvérselas a sus respectivos agresores en forma de un relámpago directo.
-Al parecer el muchacho hizo su tarea –pensó el ojiazul mientras observaba como el impaciente espadachín acababa uno por uno con todos sus agresores sin mayor esfuerzo, cambio de espadas un par de veces más cuando enfrento jutsus de tipo fuego y tierra pero la batalla no se prolongo demasiado, hasta que los que quedaban huyeron.
-Y no vuelvan a decir que el kenjutsu no califica como técnica ninja –les advirtió mientras los veía correr hacia uno de los barcos.
-Con que eso fue lo que paso –dijo una voz tras él.
-Hasta que decidiste aparecer –dijo el peliazul animadamente, si bien la repentina aparición del rubio lo tomaba un poco por sorpresa también significaba que se marcharían pronto- ¿Qué te entretuvo tanto, acaso Pein resulto demasiado para ti? –Preguntó tratando de picar al rubio, que permaneció impasible aunque la mención del viejo alumno de Jiraiya, que por poco y mata a su maestro, hizo que su mirada reflejara un brillo de furia.
-Pein se marcho de la lluvia antes de que yo llegara –dijo lacónicamente- pero encontré algo más importante que a él.
-¿Y eso qué sería? –Preguntó Suigetsu sin prestarle mucha importancia.
-A Jiraiya –contestó el enmascarado, esto si se gano la atención del peliazul, pese a no haberle conocido bien, sabía que se suponía estaba muerto y estas palabras le intrigaron- al parecer Pein quería usarlo como herramienta pero parece que cambio de planes. Tuve que llevarlo de regreso a Konoha antes de dirigirme hacía aquí.
-Supongo que el que le patearas el trasero a las afueras de Konoha debió desenfocar mucho su percepción de la realidad –opinó divertido Suigetsu antes de empezar a caminar en dirección de donde, el rubio supuso, se encontraba su barco.
Al llegar a un amarradero el rubio se quedo gratamente impresionado con lo que vio, era un barco que ciertamente no era pobre pero tampoco ostentoso, debía de tener unos ochenta pies de largo por treinta de ancho, buena madera y un buen detalle, definitivamente sus viejas experiencias como tallador y carpintero le perseguirían hasta el día de su muerte.
-Parece que le diste un buen uso al dinero que te di –comentó el rubio a un Suigetsu que parecía bastante satisfecho con su transporte- ¿Dónde esta el capitán?, debemos partir de inmediato –preguntó con seriedad.
-Lo estas viendo –dijo orgulloso. Al rubio le tomo unos segundos procesar esta nueva información.
-¿Compraste el barco? –Preguntó despacio, cuando el peliazul asintió con una sonrisa de satisfacción empezó a sentir un aura asesina peligrosa rodeándolo
-Oye tranquilo –dijo en tono conciliador.
-¡Te dije que rentaras un barco, no que lo compraras! –le dijo con los dientes apretados.
-Me dijiste que "consiguiera" un barco –le corrigió.
-¡Y SE PUEDE SABER QUE PLANEAS HACER CON EL LUEGO DE QUE LLEGEMOS A KIRI! –le dijo furioso mientras reducía la distancia entre ambos a dos centímetros provocando que el espadachín sudara frío.
-Bueno es que era una muy buena oferta y con el dinero que me diste pues… jejeje –decía nervioso Suigetsu mientras ponía las palmas de sus manos al frente en gesto defensivo.
-Aparentemente hice mal mis cálculos –dijo el rubio un poco más tranquilo con los ojos cerrados y una leve expresión de resignación.
-¿Me diste más dinero del que debías? –Preguntó un poco más calmado el peliazul por la repentina tranquilidad del jinchuuriki.
-No, calcule que eras menos estúpido de lo que Karin decía –contestó impertérrito mientras subía a la nave, en una situación normal el espadachín se hubiera enfadado por este comentario, pero esta no era una situación normal. Pocos podían presumir de haber hecho enojar al rubio, bueno en realidad nadie podía presumir de esto por que los que habían sido tan estúpidos para conseguir tal hazaña ya no existían. Eso era suficiente para sentirse demasiado afortunado como para decir algo fuera de lugar y hacer cambiar de opinión al ojiazul.
Afortunadamente al ser un ninja del país del agua Suigetsu sabía bastante de navegación y con los clones de Naruto no necesitaron de nadie más para navegar, "por lo menos se aseguro de conseguir todas las provisiones necesarias" pensó el contenedor del kyuubi al ver las galeras con más que suficientes alimentos y ¿cajas de sake?, prefirió no hacer comentarios con su ahora compañero de aventura, ya que probablemente terminaría matándolo antes de llegar a kiri si intentaba entender como razonaba, luego de considerarlo reviso las botellas de sake y se percato de que eran de muy buena calidad, "seguro la vieja mataría por una de estas" pensó divertido mientras tomaba una de las botellas para revisarla y tras un momento la colocaba de nuevo en su lugar. Pese a que él no acostumbraba beber, estar tanto tiempo con Jiraiya y con la vieja le hizo aprender de ese tipo de cosas más de lo que hubiera querido. Al poco tiempo considero buena idea llevar algunas botellas a los Sannin una vez regresara a la aldea.
-¡Oye jefe! –Le llamó Suigetsu desde el timón cuando volvió a aparecer en la cubierta- aun no entiendo porque nos acercamos con tanto secretismo, el Uchiha ya debe saber que vas por él.
-Por varias razones –le contestó escuetamente- primero él no sabe por donde vamos así que no puede emboscarnos, segundo gaste bastante energía para llegar hasta aquí y necesito reponerla y tercero el viaje así tomara al menos unos cuatro días, cosa que me dará tiempo de revisar tus avances y ayudarte un poco en tú preparación –agregó observando con seriedad al peliazul que ahora estaba avizor- no es mucho tiempo pero algo es algo –comentó mientras creaba unos clones para dirigir la nave y se posicionaba en el centro de la cubierta- ataca –le ordenó- veremos que tanto daño puedes hacer y asegurémonos de que puedas causar más.
En unas tierras alejadas encontradas entre el país de la tierra y el país del viento se encontraban un considerable grupo de shinobis, los que antes eran conocidos como los nueve novatos entre ellos salvo por su más hiperactivo miembro que ahora brillaba por su ausencia, un equipo del que destacaban dos genios del taijutsu, un prodigio del clan Hyuuga y una experta en armas, el reconocido ninja copia junto a un antiguo integrante de la, ahora extinta, división raíz de anbu, un anbu manipulador del elemento madera y dos bellas especialistas en genjutsu tanto maestra como alumna.
-¿Seguro qué es por aquí? –Preguntó por quincuagésima sexta vez un mosqueado Kiba.
-Eso se supone –contestó por quincuagésima sexta vez un ahora igual de mosqueado Kakashi, que ya estaba harto de la constante pregunta del ninja perro- no tenemos la ubicación especifica, por eso estamos nosotros aquí –volvió a explicar, pese a haberle repetido lo mismo cincuenta veces el muchacho era renuente a escuchar, el ninja sharingan solo pudo sentir un poco de lastima por su compañera que tuvo que entrenarlo desde la época en la que era todavía más impaciente.
-Este es un territorio muy grande que cubrir –dijo de reflexivamente Shino- es mejor ser pacientes ya que seguro estaremos una temporada.
-Los informes del escuadrón anbu que recopilo la información decía que ninjas con la descripción de akatsuki se internaban en este sector con cierta regularidad –recordó el capitán Yamato- nuestra tarea es asegurar cual es el punto exacto.
-Envidio a Naruto –dijo ausentemente el Inuzuka- al menos ahora debe estar relajándose en algún lugar tranquilo.
-¡MUEVE EL CULO SUIGETSU! –le gritaba el rubio a su desesperante aprendiz de espada que se había desmayado por unas simples doce horas de lucha extrema.
-Mamá no quiero ir hoy a la academia –murmuraba ausente el peliazul que parecía estar dormido o desmayado por el cansancio.
Si, definitivamente estaba relajándose… al borde de un colapso nervioso por su obtuso nuevo alumno. Se disponía a despertarlo cuando una sacudida hizo temblar el barco y por poco pierde lo hace perder el equilibrio, dirigió su vista hacia un barco cerca que los atacaba con jutsus de fuego, aplico un jutsu de agua para apagar el pequeño fuego que se inicio, cerca de este venían otros tres pero estos todavía no estaban tan cerca como para empezar a atacar, por un momento pensó que pese a sus precauciones Madara los estaba emboscando, pero bien visto esos barcos no parecían de la niebla, no tuvo mucho tiempo para pensarlo puesto que algunos shinobis saltaron al barco y empezaron a atacarlo.
-¿Puedo saber qué se les ofrece? –Preguntó amablemente mientras evitaba sus ataques sin ninguna dificultad.
Como no parecían dispuestos a responder, solo negó levemente con la cabeza en señal de resignación y, ante la atónita mirada de los shinobis, desapareció lo siguiente que todos estos sintieron fue un tremendo dolor y algunos de sus huesos romperse mientras eran golpeados por una fuerza invisible a increíble velocidad, cuando todos quedaron inmovilizados se acerco a uno que todavía parecía poder hablar, al hacerlo se percato por su protector de que era un ninja de la aldea de la nube.
-Preguntare de nuevo –le dijo claramente- ¿Qué se les ofrece?
-No te saldrás con la tuya –le retó desafiante, el rubio sol lo miro confundido- nadie le roba al Raikage y queda impune, y mucho menos unos miserables traficantes de licor –agregó con rabia antes de desmayarse debido al dolor. El rubio parpadeo un par de veces intentando asimilar la información obtenida mientras discernía el significado completo de aquellas palabras, decidió que lo mejor sería preguntarle a su "camarada" algunas cosas.
El peliazul se encontraba descansando muy tranquilamente sobe la cubierta del barco, ni siquiera lo despertó el leve tirón que sintió mientras "alguien" lo arrastraba por la cubierta o cuando ese mismo alguien lo aseguro con una cuerda alrededor de su torso, pero cuando ese alguien lo arrojo por la borda al mar si que se despertó.
-¡PERO QUE RAYOS… GLUP! –gritó mientras trataba de mantenerse a flote, ya que debido a la sorpresa y el estar siendo arrastrado por el barco no se podía mantener en pie sobre el agua. Esto no duro mucho puesto que de un solo tirón el rubio lo volvió a subir al bote, una vez arriba el ojiazul lo levanto por la solapa de su ropa para que quedaran de frente.
-¿A quien le compraste el bote? –Le preguntó despacio, pero por el tono era claro que estaba conteniendo mucha cólera, el peliazul solo lo observo nervioso por un instante antes de contestar.
-Bueno –dijo reflexivo- tenían el rostro cubierto –dijo recordando- parecía que se iban de viaje lejos de la Ola, así que ya no necesitaban el barco por eso me lo vendieron en lugar de rentármelo, ya te dije que me dieron un buen precio –el rubio comprendió de golpe lo que había pasado y soltó su agarre sobre el espadachín.
-Suigetsu –le llamo con calma- solo por curiosidad ¿Tú compraste el sake que esta en la galera?
-¿Qué sake? –preguntó este a su vez desconcertado- yo no bebo cuando tengo una batalla cerca, limita mis reflejos –le explicó, esta información acabo de ubicar las piezas.
-Traficantes de licor –murmuró finalmente.
-¿Cómo? –preguntó el peliazul ya que el rubio no hablo suficientemente alto para escucharlo.
-¡TRAFICANTES DE LICOR IDIOTA! –le dijo a voz de grito casi rompiéndole los tímpanos- no te vendieron el barco estaban trataban de deshacerse de el porque se dieron cuenta de que el sake que se robaron estaba destinado para el Raikage –le explicó bastante molesto mientras se dirigía a la popa del barco para revisar el avance de sus perseguidores, cerca de diez botes más se habían sumado a la persecución, una enrome gota de sudor se formo en la nuca del rubio- este se toma más en serio lo del sake que Tsunade obaachan –opinó de manera casual al ver todo el alboroto que se formo por unas cuantas cajas de licor.
Activo su byakugan para cerciorarse de algo, como esperaba el Raikage estaba en una de las naves, se encamino hacia los ninjas que habían lanzado el ataque inicial, los levanto con ayuda de sus clones y antes de que el Suigetsu preguntara se los llevo hacia dicha nave dejando tras de si una estela dorada. A bordo del barco se encontró con el mismísimo kage de la nube, un hombre musculoso, de edad media y bastante alto, parecía molesto pero asombrado por la aparición del encapuchado llevando a sus hombres inconcientes.
-Usted debe ser el Raikage –dijo calmadamente con una leve reverencia mientras desvanecía sus clones.
-No se ni me importa quien demonios seas chico pero vas a lamentar lo que has hecho por el resto de tu vida –le amenazó con disgusto pero manteniéndose en sus sitio líder de la nube.
-Soy el Amekage de la aldea de la aldea lluvia –se presentó formalmente, no dijo que también era el Ottokage porque lo de la aldea del sonido aun era un rumor y quería mantenerlo en secreto mientras fuera posible ante otras aldeas que no fueran konoha- y temo decirle que no soy a quien busca –le explico calmadamente- solo compre aquel barco, los traficantes que busca aparentemente se escaparon en cuanto supieron que el sake era de usted, aun así a bordo del barco se encuentra dicho sake y se lo devolveré de inmediato si tan solo me da un momento para…
-Eso me tiene sin cuidado –le cortó abruptamente- esto no es solo por el sake que se atrevieron a robarme sino por la osadía de haberlo hecho.
-Como le acabo de explicar –reiteró- yo no soy a quien busca.
-Eso tampoco me importa, alguien debe pagar por la ofensa –dijo despectivo.
-Entiendo –dijo impasible el Ottokage- Castigaría a alguien inocente solo para descargar su frustración –resumió con aburrimiento- ¿No cambiara de opinión? –Preguntó amable.
-¡Basta de tonterías! –Se hartó el gigante- arréstenlo –ordenó a sus hombres estos se disponían a obedecer pero estos se detuvieron al sentir el poderoso chakra del rubio emanar de este sin mesura, era tal el poder que se sentía que el mismo kage se quedo estático, puesto que era mucho mayor que el que alguna vez llego a sentir de su hermano menor transformado en su forma final de hachibi.
-Seré claro –habló con calma el ojiazul- tengo un asunto pendiente en kiri así que no puedo quedarme a perder el tiempo aquí con usted –dijo fríamente- retírese y retire a sus hombres o lo haré yo.
-¡¿Te atreves a darme ordenes?! –Le espetó furioso- ¡acaben con él! –Les ordeno a sus hombres, pero en cuanto estos intentaron arremeter contra el kage de la lluvia este desapareció por un instante, al reaparecer todos los ninjas de la nube cayeron inconcientes.
-Entonces supongo que seré yo el que retire a sus hombres –opinó casualmente, mientras se encaminaba al borde del bote y antes de que el Raikage saliera de su asombro trazaba unos sellos de manos – Suiton Suisoha –gritó, al instante una ola de veinte metros se levanto contra el resto de los barcos de cazadores hundiéndolos sin remedio y enviando en diferentes direcciones a sus ocupantes- estarán bien –le aseguró, refiriéndose a los ninjas- pero les tomara al menos una semana para reagruparse –acabó de explicar mientras regresaba al centro de la cubierta y se paraba frente al Raikage con postura relajada.
-¿Quién rayos eres? –Logró preguntar tras salir de su sorpresa.
-¿Creía no le importaba quien era? –le preguntó de manera retórica- y me parece que ya me había presentado.
-¿Qué es lo que quieres?
-¿Yo? –Le preguntó suspicaz- "Usted" me ataco, solo me eh defendido –explicó con énfasis en la primera palabra- no quiero que tome esto a mal, ya le he explicado lo que sucedió con su sake y el motivo por el que estaba en ese barco, solo deseo que me permita continuar mi camino –el musculoso kage lo observo un momento antes de decidirse.
-Muy bien –dijo finalmente, el rubio se sintió aliviado por un momento pero eso se acabo cuando su interlocutor agrego- si logras derrotarme en una pelea.
-¿Disculpe? –Preguntó, creyendo… no más bien esperando haber escuchado mal.
-Escuchaste perfectamente –le contestó, casi como si hubiera sabido lo que estaba pensando- Quiero saber que tan fuerte es el hombre que derroto a Salamandra Hanzo.
-De hecho él que hizo eso fue el antiguo Amekage, Pein –le corrigió el jinchuuriki cortésmente- yo derrote a Pein.
-Mejor todavía –dijo animadamente, mientras se quitaba la nívea túnica de kage- si logras derrotarme significa que me dices la verdad y te dejaré continuar, incluso puedes quedarte con el sake especial que reserve como un regalo de felicitación por tu nombramiento, pero si no lo logras pues… por lo menos ya no tendrás que preocuparte por tu visita a kiri –acabó con una sonrisa cínica mientras se colocaba en posición de batalla.
-No encuentro error alguno en su lógica –dijo finalmente el rubio con tono de circunstancias sin cambiar su expresión ni su postura- pero si en su actitud, siempre es un error subestimar al oponente –le insinúo.
-¿Qué te hace pensar que te estoy subestimando? –Le preguntó un tanto desubicado el Raikage- te estoy tomando muy en serio –le aseguró.
-No entiende –le explicó un tanto divertido con la cabeza baja y los ojos levemente cerrados- sin importar cuan poderoso estime que soy, me seguirá subestimando –fue lo último que le dijo antes de reabrir sus ojos, que ahora eran de un color platinado, y desaparecer.
Lo siguiente que el kage de la nube sintió fue un fuerte golpe en el estomago y como gran parte de su monumental fuerza se desvanecía y la debilidad lo forzaba a caer sobre sus rodillas, pero como kage de su aldea que era no iba a dejarse vencer de un solo golpe, por reflejo dio un salto alejándose del ojiperla.
-Con su nivel este golpe no funciona igual –le explicó tranquilamente- debería drenar todas sus reservas de chakra, pero en su caso solo dreno la mitad, aún así como pierde de golpe la mitad de su energía se siente como si hubiera sido más –concluyó como si estuviera dando una cátedra.
-Eso quiere decir que todavía te puedo dar una paliza –dedujo el grandullón.
-Talvez –opinó con calma el ojiperla- si no siguieras subestimándome –agregó mientras en sus ojos aparecían nuevamente la iris, pero sin que la pupila dejara de ser blanca- Susano –dijo simplemente mientras una nívea aura tomaba forma de un etéreo guardián y sujetaba a su oponente inmovilizándolo, luego trazo unos sellos y empezó a desprender relámpagos de su cuerpo, lo siguiente fue dirigir su mano abierta en dirección a su oponente de la cual salio un tigre de casi dos metros de alto que desapareció de la vista apenas empezó a moverse y prácticamente al mismo tiempo impacto de lleno en el Raikage.
Este solo pudo sentir los espasmos, impotente mientras se sacudía violentamente victima de las descargas antes de caer sobre su espalda, aun con las peligrosas quemaduras internas que sufrió, se levanto nuevamente para encarar al Amekage.
-Ese jutsu se realiza con tres veces más chakra –le explicó claramente.
-¡¿Estas diciéndome que solo estas jugando conmigo?! –Le preguntó entre molesto, indignado y sorprendido.
-No, solo que no tengo intención de matarlo, pero si quiere verlo de esa forma –le dijo con calma antes de desaparecer y reaparecer frente al kage nuevamente con los ojos perlados- fin del juego –le dijo de último antes de impactarlo con un último golpe de paz forzándolo a caer totalmente debilitado, antes de tocar el suelo lo sujeto y se coloco el brazo del mismo sobre su hombro para servirle de apoyo, luego lo llevo hasta su camarote para que reposara- se recuperara en un par de días –le explicó antes de retirarse.
-Oye muchacho –le llamo el Raikage, el rubio regreso a verlo- espero volver a luchar contigo en otra ocasión –le dijo con media sonrisa, el ver a alguien fuerte siempre inspiraba al líder de la nube a progresa sin importar que nivel tuviera, pero si no había con quien luchar perdía su deseo de superarse.
-Yo también –le dijo escuetamente.
-Una cosa más –dijo antes de que el muchacho se retirara- ¿Cómo se llama el hombre que me derroto con tanta facilidad?
-El que lo derrotara con rapidez no significa que fuera fácil –le aseguró con convicción, tanta que el Raikage lo observo atentamente- y respecto a mi nombre, le aseguro que lo sabrá pronto –fue lo último que le dijo antes de desaparecer dejando al musculoso kage pensativo.
Luego de este "incidente" transcurrieron el viaje sin percances por los siguientes tres días de… "tortura" como lo llamaba Suigetsu, al cabo de los cuales lograron divisar el puerto, cosa que no pudo hacer más feliz a ambos ninjas, honestamente ninguno lo había pasado muy bien, el rubio era sacado cada dos minutos de sus casillas y el otro, pese a haber sido entrenado por el demonio de la neblina, debía reconocer que su entrenamiento con Zabuza habrían sido unas lindas vacaciones para recuperarse del sistema de enseñanza del jinchuuriki. Al ver cerca el termino del viaje ambos remplazaron sus ropas ya que las del jinchuuriki estaban bastante desgastadas y las de Suigetsu eran un desastre, el rubio se vistió con un repuesto de sus ropas de siempre con una capa y una mascara que le cubría el rostro por completo, Suigetsu tenia unos pantalones de mezclilla negros y un buzo de color azul con mangas blancas, además la siempre confiable espada de Zabuza a su espalda.
Aun así Naruto le permitió las últimas horas del viaje para que descansara, no le serviría de nada las pocas técnicas que aprendió si no tenía fuerzas para sostener la espada. Al desembarcar decidieron dejar el barco para su regreso en los atracaderos pero el jinchuuriki se aseguro de hacer invocación a dos sapos bastante intimidadores para que lo cuidaran hasta que regresaran, uno rojo con armadura y dos katanas y el otro azul con un hacha enorme. Luego de decirles que en el interior había comida y licor estos aceptaron con todavía más agrado la encomienda.
El viaje fue relativamente tranquilo, salvo cuando se vieron rodados por niebla, seña inequívoca de que se aproximaban a la aldea natal de Zabuza y de que pronto se encontrarían con ninjas de la misma encargados de resguardar el perímetro, y no se equivocaron por que un momento después aparecieron como si los hubieran invocado algunos ninjas que los encontraron sospechosos por deambular en dirección a su aldea y decidieron averiguar a la mala quienes eran y que querían.
-¿Cuál es su asunto en kirigakure? –Preguntó directamente uno de ellos que tenia el cabello verde y los ojos color ocre. Naruto solo reparo en los seis ninjas que los rodeaban antes de hablar.
-¿Alguno maneja la espada? –Preguntó como si iniciaran una amena charla.
-¿Intentas burlarte? –preguntó molesto uno de ellos de contextura musculosa y calvo que llevaba una katana en su espalda y un uniforme jounin.
-Por supuesto que no –contestó amablemente el encapuchado- pero parece que ya respondió a mi pregunta –dijo mientras señalaba su katana- ¿Alguno más? –Ante esto las miradas asesinas no se hicieron esperar, incluso Suigetsu parecía algo confundido por su actitud pero aprendió que el rubio hacia demasiadas locuras y era mejor no intentar entender el motivo hasta que terminara y lo explicar el mismo- bueno entonces solo él –dijo un tanto decepcionado, luego se dirigió a Suigetsu- tú practica con él, así podremos cerciorarnos de que tan efectivo fue lo que aprendiste. Yo me encargo de que el resto no moleste.
-¡PERO CON QUIENES TE CREES QUE… -empezó a gritar uno furioso pero no alcanzo a terminar la frase ya que tenía la cabeza estampada contra el suelo, cortesía del ahora amekage, el golpe no lo mato pero a causa de haberlo recibido sin prepararse de ningún modo para resistirlo quedo inconciente.
De inmediato y en cuanto se recuperaron de la sorpresa inicial por la velocidad del enmascarado el resto de ninjas se coloco en guardia rodeándolo, sin darse cuenta de que tras cada uno ya había un clon de sombra preparándose para golpearlos, el ojiazul original solo dio un salto de unos tres metros el cual fue seguido por los que lo "rodeaban" antes de que estos recibieran una potente patada, podía parecer un patada de tipo normal salvo por la fuerza con que fue dada, los huesos de los ninjas crujieron sonoramente antes de impactarse entre ellos, ya que por el impulso fueron expulsados al frente y ya que estaban en circulo tratando de rodear al jinchuuriki se estrellaron entre si.
El ninja de la espada quedo impresionado por la fuerza del encapuchado, había derrotado a todo su escuadrón con demasiada facilidad, y eran todos jounin, pero el era el capitán y el mejor espadachín que kirigakure haya visto desde los siete shinobis gatana así que no le sería tan fácil, se coloco en posición de defensa con su espada desenfundada pero la hoja de una espada, de una considerable espada se coloco frente a él impidiéndole el paso.
-Disculpa, pero tú pelearas conmigo –dijo con una sonrisa cínica el peliazul.
-No molestes mocoso –le espetó, pero entonces reparo en la espada que llevaba y no pudo decir nada más antes de que el chico frente a él desapareciera y con un golpe que apenas logro bloquear lo hiciera retroceder un par de metros- kubikiri hochô –murmuró al reconocer la hoja de la espada del legendario demonio de la niebla.
Suigetsu solo sonrió complacido al ver como reconocía su espada pero a partir de ahora se encargaría de que esas espadas encontraran todavía más fama en sus manos de la que alguna vez hallaron en las manos de sus propietarios originales. Cargo contra su oponente con la misma velocidad pero esta vez el calvo estaba preparado para recibirlo y bloqueo el golpe resistiendo en su lugar son una sonrisa satisfecha, que no duro mucho por que apenas recibió el golpe este cambio de dirección, con una velocidad increíble el peliazul regreso su ataque y lo repitió desde la dirección contraria. El ninja de kiri pensó que al hacer esto la fuerza del golpe disminuiría al no tener impulso y se equivoco. El golpe de hecho fue tan fuerte que lo aun bloqueándolo fue lanzado varios metros más que la última vez, entonces comprendió que el muchacho se estaba conteniendo desde el principio y por la expresión relajada de su rostro aun lo estaba haciendo, no era la expresión de seriedad o inexpresividad de un guerrero experimentado, era una expresión de diversión, como si estuviera jugando, lo estaba utilizando como muñeco de practica.
Antes de que siguiera con sus especulaciones vio como el peliazul hacia una rápida secuencia de sellos y gritaba.
-¡Suiton: suigadan!
Al instante del suelo y del ambiente mismo surgieron torbellinos de agua comprimida que rotaban a muy alta velocidad y que atravesaron el cuerpo del espadachín que un instante después dejo de moverse.
-Vamonos –fue lo único que dijo el contenedor del zorro antes de proseguir su marcha.
-¿Estas seguro de lo que dices Zetsu? –Inquirió una persona desde las sombras en una oscura habitación que parecía una oficina.
-Completamente –contestó una persona de apariencia bastante extraña, tenía la cara entre las fauces de una planta carnívora y de dos diferentes colores cada mitad de color blanco y negro respectivamente- estoy seguro que era el contenedor del kyuubi, como ya le dije derroto a las copias de Pein e hizo un trato con Sasuke para que regresara a konoha. Después de eso no eh sabido nada más de él.
El personaje salio de la sombra dejando ver únicamente a un hombre que llevaba una mascara de relieve en espiral anaranjada con el centro de la espiral directamente sobre su ojo derecho. Toda esta situación no tenía sentido para él, conocía al muchacho, o al menos eso pensaba y el imaginar que pudiera burlar del conocimiento de todos semejante poder era impensable, además según su mejor espía había constatado el chico zorro no solo contaba con una cantidad inconmensurable de chakra, eso era lo de menos, sino que usaba las técnicas del byakugan y por si fuera poco del sharingan y Mangekyou Sharingan. Por primera vez en demasiados años su mirada expreso sorpresa y preocupación, ¿sería posible que el muchacho fuera…? No eso era imposible y él lo sabía, el como pudo obtener los doujutsus seguro tendría algo que ver con el zorro, pero era interesante ver su forma de operar incluso ante los ojos de sus más allegados. Pero aun así, el que él mismo no se hubiera enterado de dicha situación era sin duda una hazaña. Todo esto había dado un giro que el mismo Mizukage no fue capaz de prever, pero que sin duda podría serle de utilidad, en lo más recóndito de su ser sintió una extraña paz, paz por la existencia de este enemigo que tenía la capacidad de superar con creces a cualquiera de sus adversarios pasados, excepto a uno, al recordar esto último se levanto de su asiento y empezó a reflexionar sobre lo que sería mejor hacer para este caso, decidió que necesitaba unas piezas más para ajustarlo todo.
-¿Qué sabes de Pein? –preguntó directamente pero con aplomo.
-Se dirige hacia la estatua –dijo la mitad negra del hombre-planta con un gesto indiferente- y al parecer también hay ninjas de konoha por ese mismo lugar que de seguro buscan la guarida –concluyó su mitad blanca un tanto más serio.
-Así que por fin decidió traicionarnos –comentó calmadamente el enmascarado- con su rinnegan podría incluso contener a seis al mismo tiempo dentro de si, contener más de eso se saldría de control hasta para él –dijo reflexivamente- sin embargo debido al nuevo giro de acontecimientos la captura de los demonios de colas ya carece de importancia.
-¡¿Cómo?! –preguntaron contrariadas ambas mitades al mismo tiempo.
-Te daré mi última orden Zetsu –dijo el enmascarado y sin darle mucha importancia a la sorpresa de este se dirigió a su escritorio y empezó a escribir algo en un pergamino, lo sello y se lo entrego al dos caras- mantente al margen de lo que suceda a partir de ahora en la aldea pero observando atentamente todo, una vez termine todo ábrelo y has lo que dice según el resultado final de los acontecimientos.
-¿Usted que hará Madara-sama? –preguntó su interlocutor con curiosidad por la actitud del Uchiha mientras este se volvía a sentar, tomaba otro pergamino y se ponía a escribir de nuevo.
-Prepararme para lo que seguro será una entrevista interesante –dijo con tranquilidad. El akatsuki vegetal no espero más palabras de su superior y desapareció del lugar siendo absorbido por el suelo.
-Esto si parece una incursión en territorio enemigo –dijo para si mismo el ojiazul enmascarado mientras se alejaba de un derrotado equipo, de un considerable número, de ninjas inconcientes, o muertos dependiendo de quien los hubiera enfrentado- enemigos apareciendo tras cada árbol cada dos minutos con intención de matarte –agregó en forma resumida lo que estaban pasando y con una aire satisfecho.
-¿Y como más podría ser? –Preguntó el peliazul confundido- acaso esperabas un camino libre de aquí a kiri.
-No –contestó tranquilamente- eso sería absurdo e irritante, sin mencionar incomodo –agregó recordando como fue su incursión en Amegakure, Suigetsu simplemente parpadeo aun sin comprender a lo que se refería.
El resto del camino fue similar hasta divisar la aldea de la niebla, según pudieron percatarse ya habían derrotado a todos los vigías encargados de resguardar los alrededores de la aldea, como estos no tenían oportunidad de avisar a la aldea de la situación solo derrotaron a unos cien ninjas que se encargaban específicamente de esta misión, aun así este era un número mayor a lo esperado, Naruto dedujo que Madara debió dar orden de reforzar la vigilancia. Sin más acabaron en la entrada en la cual fueron recibidos por un centenar más de ninjas.
-Aparentemente nos están esperando jefe –comentó Suigetsu palpablemente emocionado por la situación.
-¿Tú crees? –Dijo sarcástico el encapuchado.
-¡Ustedes dos! –Dijo un ninja a la cabeza del pequeño ejército, era delgado pero su rostro y sus rasgos eran claramente los de un veterano en la guerra- ¡considérense prisioneros de kirigakure no sato desde este momento!
-¡¿Y si nos rehusamos?! –Preguntó con una sonrisa burlona el espadachín.
-¡Morirán! –fue la seca respuesta del ninja.
-Esto empieza a aburrirme así que seré directo –habló de repente el enmascarado con severidad- tengo un asunto a tratar con el Mizukage –dijo con calma mientras se acercaba a la entrada y empezaba a expulsar un poderoso chakra azulado de impresionante fortaleza y vitalidad que hizo a los ninjas que pudieron moverse tras sentirlo tomar posiciones de defensa- cualquiera que interfiera, caerá ante mi y no se levantara –advirtió con frialdad una vez estuvo a solo unos metros de la entrada y fijo su mirada que ahora reflejaba un par de platinados e inexpresivos ojos.
Por un momento parecía que los aludidos, en especial los que parecían carecer de mayor experiencia, consideraran el escapar, pero eso fue antes de que el líder del grupo hablara con un temple y convicción que no dejaron lugar a dudas de su decisión.
-¡Somos ninjas de Kirigakure! –Dijo con un toque de hierro en su voz- leales al Mizukage y a nuestra aldea por igual –afirmó- ¡Y DAREMOS LA VIDA POR DEFENDERLOS! –Estas palabras tuvieron su efecto para borrar cualquier temor o duda en los guerreros tras él que parecieron tomar una nueva y renovada confianza, el rubio no se inmuto en lo más mínimo por las palabras de sus antagonistas, solo tras un momento se permitió sonreír placidamente bajo su mascara y carcajear un poco ante la atónita y un tanto molesta mirada de sus observadores.
-No esperaba menos de los ninjas de la niebla –dijo con cierto deleite por sus adversarios, que lo miraron sorprendidos ante tal afirmación y el modo en que la dijo- pero eso no cambia el hecho de que aun están en mi camino.
Con estas palabras y antes de que cualquiera reaccionara una nube de humo se expandió por el lugar con un estallido y antes de que los ninjas se terminaran de analizar la situación en la que estaban, solo fueron capaces de ver un par de ojos del color de la luna acompañados de un destello azulado antes de sentir como su energía parecía desvanecerse en el aire. Luego caían pesadamente en el suelo sin poder mover más que sus ojos para ubicar al causante de su estado, un enmascarado con un capa y capucha de color negro y de perlados ojos, eso fue lo que todos vieron y sintieron en apenas un momento y al mismo tiempo, tras disiparse la nube de humo se pudo ver a un número igual de encapuchados al número inicial de ninjas de la niebla cada uno parado frente a un adversario completamente incapacitado y con la sorpresa claramente reflejada en su rostro.
-¡Por kami que adoro esta técnica! –Dijo complacido el rubio- todo un batallón reducido en un instante y sin sacrificar una sola vida.
-¿Y eso que tiene de interesante? –Preguntó el espadachín mientras pasaba por entre los derrotados adversarios teniendo mucho cuidado de pisar alguno de vez en cuando, pero dejo de hacerlo al ver la mirada que le dirigió el kage del sonido.
-Si fueras capaz de entender algo como eso te habría tomado como aprendiz hace mucho –le dijo con cierta decepción- pero no se puede todo en la vida –agregó con tono resignado- ahora continuemos, según lo que puedo ver aún están colocando a salvo a los civiles, seguro este grupo era solo para retrasarnos, pero eso es lo de menos ya que no tengo ningún interés en matar a los aldeanos, ja, sin saberlo me están facilitando las cosas, continuemos.
Con esta última orden el ojiazul desapareció todos los clones y empezó a correr a la torre del mizukage, que se encontraba un poco hacia el Este del centro de la aldea. Según parecía, los demás ninjas ya habían terminado de refugiar a los civiles por lo que empezaron a hacer acto de presencia miles de ninjas rodeándolos, el rubio repitió su técnica tal como lo hizo en la batalla contra la lluvia y Suigetsu solo acababa con cualquiera que se cruzara o que intentara atacarlo, ocasionalmente se veía frustrado en su intento de acabar con su oponente cuando alguno de los clones se le adelantaba con la obvia intención de evitar que él matara más de lo necesario. Su previa experiencia con el ejército de la lluvia le sirvió de para saber como acabar eficientemente con el ejercito de la niebla, de hecho le estaba resultando más sencillo, incluso se las estaba arreglando con solo cien clones para inhabilitar a cerca de cinco mil ninjas de niveles desde genin hasta anbu. Dedujo que esto era en parte a que podía aprovechar las distintas estructuras del lugar para emboscar a los que intentaran atacarlo. Cada vez que se topaba con un ninja médico en el campo de batalla lo noqueaba con un golpe seco para que se recuperara en un día máximo, ya que él se iría al terminar ese tiempo y la aldea necesitaría a los médicos en activo de inmediato no en una semana.
Claro que Suigetsu no se quedaba atrás, él solo ya había acabado con cerca de doscientos ninjas, alternando constantemente su arma, su manejo de las espadas era impresionante, según podía calificar Naruto, que de vez en cuando observaba como se encontraba, lo calificaría con un nueve de diez, si el diez fuera la habilidad del espadachín gatana original que poseyó la espada. Entre ambos se abrieron camino hasta sus respectivos destinos, Naruto hacia su enfrentamiento con el fundador del clan Uchiha y Suigetsu contra el último de los espadachines gatana de la niebla, pese al poder que ambos ostentaban el avance era claramente lento frente a la superioridad numérica de sus adversarios. Finalmente tras varias horas, de las cuales el sol era fiel prueba de que habían pasado pues se mostraba bastante más bajo que cuando llegaron a la entrada, el último de los agresores callo frente a uno de los clones, que desapareció en una nube de humo tras ver realizada su labor.
Luego de registrar que evidentemente ya no quedaran más enemigos los clones desaparecieron dejando solo a un rubio cuyos ojos volvían a su acostumbrado azul cielo, tras el excesivo esfuerzo el rubio se tambaleo en su sitio por un momento antes de dejarse caer sentado sobre uno de los escombros, una vez hecho esto reviso el estado general de las cosas. La aldea en general no había quedado tan destruida, algunos jutsus elementales tanto suyos como del enemigo destruyeron varias casas y algunos edificios pero nada de gravedad, para su sorpresa y alegría solo había unos pocos muertos, parecía que Suigetsu también había tenido cuidado de no matar si no era necesario. Finalmente el estado tanto de él como del alumno de Zabuza era en general insólito dada la magnitud de la batalla, apenas habían recibido heridas menores, pero sus reservas de chakra se vieron reducidas peligrosamente, aun en el caso del jinchuuriki esto era un problema, necesitaba de todo su potencial si quería hacerle frente a Madara, en todo caso con unos minutos podría restablecerse, el problema era el peliazul, él si necesitaba de todo a su favor y aun así sus posibilidades eran dudosas frente a un enemigo de la talla de Kisame. Naruto se quedo viendo al espadachín, que trataba de recuperar fuerzas sentado sobre unos escombros tratando de que no se notara su agitación o cansancio, reflexiono sobre lo que podría hacer, hasta que la respuesta le llego como algo sumamente obvio y sencillo.
El jinchuuriki saco de entre sus ropas un pequeño pergamino, de no más de vente centímetros de largo, lo desenrollo mostrando una secuencia continua del mismo sello de invocación repetido una y otra vez, coloco su mano en dos de ellos y al instante un pequeño estallido dio paso a un par de frascos hechos de cerámica con la forma de vasos pero de un tamaño tres veces mayor y sellados, los destapo ante la liada mirada de su compañero que se puso de pie trabajosamente y se acerco para ver algo que le pareció sumamente extraño.
-¿Ramen? –Preguntó incrédulo ante el contenido de los frascos, efectivamente parecía ramen instantáneo pero en un envase muy poco común, al instante se le formo una vena palpitante en la frente- ¡ESTE NO ES EL MOMENTO PARA… -empezó bastante molesto pero fue cortado por el encapuchado.
-De hecho es el momento más oportuno, este no es ramen ordinario, es una versión instantánea del ramen que les prepare a los refugiados de amegakure para que se recuperaran de nuestra batalla, de hecho este lo prepare con lo que sobro de aquel y como recordaras ayuda a reponer unas tres a cinco veces más rápido que las píldoras de soldado el chakra perdido en batalla –explicó brevemente mientras formaba un sellos con sus manos y un poco de agua se arremolinaba sobre los recipientes, que había colocado sobre una roca frente a él, antes de caer limpiamente sobre estos, luego activo su sharingan y miro fijamente los recipientes por un instante antes de que estos empezaran burbujear mostrando que el agua ya había hervido- come –le dijo calmadamente mientras le pasaba uno de los recipientes junto a unos palillos.
El peliazul miro el envase por un momento antes de que el apetitoso olor le hiciera decidirse a tomarlo, ciertamente si iba a morir esa no era una mala última comida, de hecho puede que la hubiera pedido de haber tenido oportunidad. Una vez terminaron de reponer fuerzas, lo que dado el tamaño de la porción, inspirada sin duda por la afición del rubio al platillo, les tomo un rato, se dirigieron hacia la que sería su última batalla en esa pequeña guerra, el rubio con sus fuerzas totalmente recuperadas y el espadachín sintiendo como un poder mayor al que recordaba tener cuando llegaron circulaba por su cuerpo.
La torre era lo típico una estructura similar a la que ostentaban la mayoría de aldeas y que solo variaba un tanto en su terminado exterior que representaba al lugar geográfico proveniente del país, en la base de esta se encontraba esperando un sujeto de complexión gruesa, piel azul, dientes puntiagudos, ojos pequeños y una enorme espada a sus espaldas, al verlos no tuvo mayor reacción que ponerse de pie y encararlos con una sonrisa burlona.
-¿Cuál será el primero? –Preguntó confiado- ¿O prefieren que los acabe a los dos al mismo tiempo? Por mi no hay problema –el peliazul lo miro con un enojo palpable ante el hecho de ser subestimado, el jinchuuriki simplemente lo miro inexpresivo.
-Has lo que quieras con él –le dijo fríamente al espadachín antes de avanzar en dirección a la entrada de la torre pasando olímpicamente por alto al akatsuki que cuando pudo digerir las palabras del rubio y el significado implícito en las mismas levanto su espada con la firme intención de despedazarlo de un golpe.
Solo que el golpe nunca llego, si no que se topo con otra espada en su camino, la kubikiri hocho sujeta firmemente por Suigetsu, que sostenía el peso de ambas espadas y el empuje del akatsuki sin mucha dificultad. Kisame se sorprendió ante este hecho pero no lo demostró, solo le dirigió una mirada despectiva al muchacho de cabello azul que este le devolvió con mucho mayor desprecio y un toque de burla en sus ojos.
-Yo soy tu oponente –le dijo el joven espadachín sin cambiar su expresión.
-¿Y crees tener lo necesario para llamarte mi oponente? –le pregunto mordaz Kisame antes de incrementar el empuje obligando al muchacho a dar un salto en retirada para tomar distancia de unos metros.
-Averigüémoslo, te parece –le dijo calmadamente mientras se colocaba en posición y hacia un corte de mangas dejando al descubierto cinco tatuajes de sellado para invocación en sus antebrazos.
Mientras estos se dedicaban a estudiarse mutuamente el rubio siguió su camino en el interior de la torre sin siquiera regresar a ver en dirección del lugar del combate.
Tras perder la paciencia por completo, asombrosamente Kisame fue el primero en atacar, lazo un sablazo horizontal a una velocidad muy superior a lo que hubiera mostrado antes, solo para encontrarse a si mismo cortando el aire con samehada, rápidamente dirigió su mirada hacia arriba donde encontró a su contrincante de inmediato trazo varios sellos
-Suiton, Goshoku-zame –gritó y cinco tiburones de agua fueron lanzados contra Suigetsu, mientras este se encontraba en el aire- ¡Te tengo! –Dijo en tono triunfal al ver a los tiburones arremeter contra el muchacho, pero al alcanzarlo este se desintegro como si fuera un charco- ¡¿NANI?!
-Sorpresa –dijo una voz conocida tras el akatsuki mientras este se volteaba a toda velocidad para frenar el golpe de espada que se dirigía a el desde atrás, Kisame apenas logro detenerlo.
-Mizu bunshin –murmuró Kisame entendiendo lo que ocurrió- así que te intercambiaste por un clon y luego te acercaste sigilosamente para sorprenderme, no estuvo mal –comentó tranquilamente mientras se separaba bruscamente- "Este muchacho es bueno, creo que por fin podré divertirme un poco" –pensó cínicamente.
-No has visto nada –le aseguró, antes de desaparecer por completo de su vista.
-¿Cómo… -pero no pudo terminar la pregunta, ya que de inmediato se vio forzado a retroceder debido a los constantes ataques que llegaban sin que apenas tuviera tiempo de detenerlos y menos notar de donde venían.
Finalmente se harto de recibir los eventuales cortes que aparecieron en su piel y luego de una breve secuencia de sellos…
-Suiton Suijinheki no jutsu –la barrera de agua se extendió alrededor Kisame protegiéndolo de los ataques y se fue expandiendo en forma de ola al punto de arrojar a Suigetsu a una prudente distancia contra uno de los edificios de la aldea, convirtiéndolo en un montón de piedras.
-No está mal viejo –reconoció el joven espadachín una vez salio de entre los escombros.
-Deberías tener más respeto mocoso –le sugirió el hombre-pez con fastidio- después de todo, soy yo en lo que tú intentas convertirte.
-Te equivocas –le corrigió- no me interesa convertirme en un espadachín gatana de la niebla, yo seré mucho, mucho más que eso –con estas palabras arremetió de nuevo contra su oponente.
Kisame de nuevo apenas tuvo tiempo de reaccionar, era claro que el mocoso era muy veloz, ciertamente mucho más que él, pero eso no le iba a hacer retroceder, ya era tiempo de pasar a la ofensiva de nuevo. Con una rápida secuencia de sellos formo diez clones de agua y arremetió para cortar la ventaja de velocidad de su oponente al reducir su espacio de movilidad cercándolo. Al instante este dejo de correr y se dejo arrinconar por los clones y el akatsuki, quienes de inmediato empezaron a atacar sin restricción alguna.
Pese al número de oponentes Suigetsu no se veía en absoluto intimidado, de hecho tenia la misma sonrisa en el rostro mientras trazaba un solo sello y la antigua espada de Zabuza desaparecía, luego trazaba otro sello parecido y tocaba uno de los tatuajes de su brazo derecho. Kisame observo expectante la acción de su oponente, ciertamente ya lo había calificado como uno digno, le pareció un poco extraño el hecho de que cambiara de arma pero antes de que apareciera el reemplazo ya tenía una muy buena idea de lo que aparecería.
-Las katanas dobles –comentó divertido mientras reconocía las mencionadas armas, posesión de uno de sus antiguos camaradas que manejaba jutsus fuuton, al observar al muchacho blandirlas en posición defensiva, estas parecían un par de katanas normales pero en las manos adecuadas podían formar tornados y ventiscas o incluso partir a los mencionados desastres en dos- de que crees que te servirán puedo ver que no conoces ningún jutsu de viento ¿O me equivoco?
-Ciertamente, esa no es mi afinidad –aceptó sin darle importancia- pero tienen otras aplicaciones –agregó con malicia mientras miraba despectivamente a los once Kisame, este no soporto más la insolencia de peliazul y ataco junto a sus clones al mismo tiempo que sus clones, lamentablemente para él fue sorprendido con el rápido movimiento de defensa que le daba al muchacho una especie de barrera que cortaba a quien se acercara. Cinco de sus clones encontraron ese destino y se convirtieron en nada más que un charco. Al instante los demás se repelieron sin tocar el perímetro de defensa que había formado el joven espadachín.
-Impresionante, usas la velocidad extra que te da la ligereza de esas nuevas armas y el mayor rango de cobertura al manejar las dos para formar una pared… debo admitirlo mocoso me estoy divirtiendo como nunca en años –admitió con una sonora carcajada que hizo a su contrincante fruncir el seño ligeramente, pero este se abstuvo de arremeter en represalia, sabia muy bien que de precipitarse en este momento solo le estaría dando ventaja, ventaja que él necesitaba mucho más- pero todo tiene que llegar a su fin –añadió tras un momento, los cinco clones que faltaban arremetieron contra su oponente y se desvanecieron al contacto con su infranqueable defensa.
-Eso es…-no pudo terminar el darse cuenta de que el previo ataque solo fue un breve distracción para darle tiempo al akatsuki de trazar un larga secuencia de sellos, antes de que pudiera hacer algo más que identificar dicha secuencia y la técnica detrás de los mismo él ya la había concluido y la lanzo contra el peliazul sin darle tiempo a escapar.
-Suiton Suiryūdan no jutsu
El gigantesco dragón esfumo la distancia que lo separaba de su presa en un abrir y cerrar de ojos, golpeando directamente sobre la misma, la enorme bestia continuo su camino con el peliazul en sus fauces en dirección vertical y luego descendió hasta estrellarse estrepitosamente en el suelo causando un ligero estallido que esparció el agua de la que estaba hecho por todo el ese sector de la aldea. Al terminar el devastador espectáculo Kisame se encontraba con una sonrisa, pero ciertamente un poco agitado, pudiera ser que fuera el que tenía más chakra dentro de akatsuki pero no era ilimitado y las técnicas que utilizo no solo eran de alto nivel sino que las había realizado sin ninguna fuente externa de agua de la cual alimentarlas, salvo claro esta la del ambiente, si hubiera tenido que usarlas en un región seca en lugar de su hogar, sabía que seguramente estaría en el suelo esforzándose por recuperar el aliento.
Recorrió el lugar de su obra con la mirada, la cual se detuvo en el sitio exacto de impacto de su última técnica donde esperaba encontrar el cadáver del insolente que se atrevió a retarlo a una batalla, pero…
-¡¿NANI?! –gritó furioso al ver que en dicho lugar no había nada más que un enorme cráter- ¿DÓNDE ESTAS COBARDE?
-¿A quien le dices cobarde sushi ambulante? –Preguntó una voz desde todos lados.
-Insolente –murmuró con rabia- ¡¿En dónde te escondes?!
-Yo no necesito esconderme –le aclaró con descaro- tú ya hiciste eso por mi –aclaro evidentemente divertido por lo irónico de la situación- y no fue lo único –agregó con tono malicioso.
-¿De que rayos…
-Suirō no jutsu –la simple pero efectiva prisión de forma esférica atrapo al akatsuki antes de que pudiera notarlo, saliendo de debajo de sus pies gracias al agua que ahora debido a sus constantes ataques se encontraba en gran parte de su campo de batalla. A su lado sosteniéndola se encontraba, con una sonrisa burlesca propia del mismo Kisame, el espadachín de cabello azul.
-El Suika no jutsu –dijo Kisame reconociendo la técnica con la que se había ocultado su oponente desde un principio- te volviste de agua y con el escenario actual…
-Escenario que tú mismo propiciaste –agregó el antagónico con cinismo.
-Escenario que "yo" mismo propicie –continuó sin inmutarse por la burla el akatsuki- te volviste indetectable, así que era mejor que te dejara atacar para que aparecieras y no gastara energía innecesaria buscándote –agregó con una sonrisa maliciosa.
-¿Eh? –fue todo los que pudo articular Suigetsu con confusión antes de que sus ojos denotaran sorpresa por lo que ocurría dentro de la prisión que había formado.
Kisame hizo un veloz movimiento circular con Samehada en el cual rodeaba todo su cuerpo con la hoja de la misma, mientras lo hacía dicha hoja consumía rápidamente la fuerza de esférica forzándola a soltarlo de su agarre. Suigetsu sabía muy bien que era una perdida inútil de energía alimentar la esfera ya que eso solo le daría más alimento a su contrincante así que deshizo el jutsu de inmediato, lamentablemente Kisame se movió con suficiente rapidez como para asestar un golpe directo en contra suyo. Esperaba esto claro esta, pero lo que no esperaba es que liberara de golpe todo el chakra que la espada había absorbido de su técnica y mucho más que el mismo aporto para hacer de dicho golpe uno absolutamente mortal.
Gracias a su velocidad, Suigetsu pudo bloquear el golpe con ambas katanas, pero la onda de energía que expulso Samehada gracias al chakra aportada en ella fue demasiado para las armas de Suigetsu, al menos demasiado en una situación en la que no contaban con chakra en ellas para respaldarse, ya que el peliazul no poseía chakra de viento para reforzarlas eran simplemente espadas, formidables si, pero, sin su fundamental fuente de energía, comunes al fin y al cabo. El metal de las armas resonó con un crujido mientras las hojas se agrietaban bajo el poder que Samehada descargo sobre ellas. El joven espadachín apenas pudo retroceder lo suficientemente rápido con un salto para evitar que sus preciadas armas fueran totalmente destruidas, y él con ellas de haberse quedado más tiempo en el mismo lugar.
-Lastima –dijo finalmente Kisame tras ver su obra- de haber estado en las manos de Hoshi esas katanas no habrían sufrido un solo rasguño por un ataque como ese.
-¡Pagaras por esto! –Le aseguró el chico-agua con furia luego de observar por un momento el estado de sus preciados tesoros, luego simplemente trazo un sello y las guardo y al igual que la vez pasada saco un reemplazo de su brazo izquierdo y se colocaba en posición ofensiva.
-Las katanas de Raiga –dijo con risa burlona una vez identifico los nuevo reemplazos- no has aprendido nada mocoso, si no tienes el chakra elemental para respaldarlas, tus espadas no son más que baratijas, por eso solo eres capaz de manipular la Kubikiri Hocho de Zabuza, por que hasta un simio podría manejar esa arma.
-Talvez –murmuró tratando de reprimir su furia y redirigirla a su concentración para atacar- talvez no pueda usar el elemento para darles su máximo poder, pero eso no quiere decir que no pueda usarlas apropiadamente.
Dicho esto desapareció nuevamente, pese a que ya podía sentir los estragos de la batallas en su cuerpo, su espíritu se rehusaba a dejar de atacar, logro incrementar el número inicial de heridas que le había hecho al akatsuki desde el inicio de la batalla el cual también mostraba inequívocos signos de fatiga, pese a los cuales lograba detener más de la mitad de los ataques, incluso pese a estar más pesado por la perdida de sangre que las constantes heridas le producían hasta que finalmente decidió contraatacar.
Kisame estaba conciente de su propia velocidad y que debido a su estilo de pelea esta podía ser superada, pero tenía métodos para suplir esta carencia.
-Suiton Suisoha –Una ola gigantesca se alzo en medio de la ciudad arrastrando todo lo que no estuviera sujeto el suelo, Kisame modulo muy bien su chakra para no crear demasiados destrozos ya que eso no solo dificultaría aun más su batalla sino que disminuiría su chakra hasta dejarlo en ceros. Pero consiguió lo que quería al estar moviéndose a tal velocidad Suigetsu no tuvo tiempo de hacer algo para evitar el ataque, el cual lo arrastro unos veinte metros hasta estrellarse contra una de las viviendas del lugar, tirándola abajo.
Le tomo unos instantes ponerse de pie, pero aun estaba demasiado desorientado por la fuerza del golpe y no pudo evitar el acercamiento del hombre-pez, repentinamente sintió un agudo dolor en distintas partes de su cuerpo, fatigosamente abrió los ojos para encontrarse con el motivo de su agonía. Kisame había dado un golpe certero aprisionando a su adversario contra la pared detrás de él con la hoja de su espada, clavando las filosas escamas de la misma en el cuerpo del ex-alumno del demonio de la niebla incluso levantándolo casi medio metro del suelo, clavadas suficientemente fuerte para perforarlo pero no para desgarrarlo sin un poco más de presión. Solo lo tenía firmemente sujeto para asegurarse de ver como se desangraba lentamente con una sonrisa cínica en el rostro, sonrisa que desapareció al ver el rostro de su "victima".
-¿De qué demonios te estas riendo? –Le espetó molesto por su actitud.
-D-de es-esto –le dijo trabajosamente mientras sus manos, que difícilmente sostenían las espadas del rayo las calvaban en el suelo.
-¿Es tu señal de rendición? –Le preguntó con burla.
-N-no –contestó simplemente- es-es la tuya… ¡KAI!
A este grito le siguió inmediatamente otro, pero este era de agonía y no provenía del peliazul sino del akatsuki cuando su cuerpo fue sacudido por poderosas descargas eléctricas las cuales lo forzaron a soltar su espada y salir despedido varios metros hacia atrás. Por su parte Suigetsu cayó pesadamente sobre el suelo con una media sonrisa en el rostro, se levanto trabajosamente pero con toda la rapidez que pudo para aprovechar el momento y volvió a empuñar las antiguas katanas de Raiga.
-Su-su ¡SUIGADAN! –Gritó la técnica tras haber trazado los sellos reuniendo toda la energía y voz que le quedaban, los pequeños torbellinos de agua salieron desde el suelo en el que se encontraba apoyado a través de sus espadas y en dirección al Akatsuki, atravesando su chamuscado cuerpo, mientras este apenas terminaba de ponerse de pie.
-¿Co-cómo? –Fue lo único que era capaz de articular debido al asombro.
-Te lo di-dije –le recordó- estas espadas tiene otras utilidades –le explicó jadeando pesadamente por el esfuerzo- no solo canalizan… los jutsus de rayo… sino que absorben y almacenas los de otros contrincantes… luego puedo liberar de golpe la energía acumulada… cuando lo necesite… como ahora… ¡KAI!
Una segunda descarga mucho más poderosa que la primera se desplegó desde las hojas, a través de los torbellinos hasta el cuerpo del último espadachín gatana de la niebla con el impacto de un relámpago recorriendo todo su sistema destruyéndolo desde el interior. Cuando la energía en las dieléctricas armas se terminó ambos contendientes cayeron sobre sus rodillas, el peliazul antes, mientras soltaba ambas espadas, al caer liberaba otro de los sellos en una pequeña nube de humo, que al disiparse dio vista al legado del denominado demonio de la niebla. Estaba demasiado lastimado para reunir la velocidad necesaria para hacer el ataque, así que reunió todo el chakra que le quedaba en su brazo a través de la hoja.
-Suiton Gōsuiwan no Jutsu –apenas lo murmuró su brazo incremento su volumen al doble de lo normal permitiéndole sostener y mover la gigantesca arma con mayor facilidad- ¡DESAPARECE MALDITO! –fue lo último que dijo antes de liberar de golpe toda la energía acumulada en la Kubikiri Hōcho en forma de una cuchilla de chakra que corto limpiamente la cabeza del akatsuki de la niebla que solo la miro con asombro mientras la observaba acercarse en cámara lenta.
Al enfermizo sonido que hizo la cabeza del espadachín al caer le siguió un sonido seco cuando el resto de su cuerpo hizo lo mismo tiñendo de rojo el suelo bajo él para acompasarlo con el rojizo del atardecer que finalmente los había alcanzado, Suigetsu solo observo la escena con una vista y respiración cansadas, pudo notar a la Samehada a unos pocos metros de distancia, la perdida de sangre hacían que su visión mas exigua cada segundo. Con una dificultad y dolor asombrosos se puso de pie y avanzo con lentitud hasta estar parado frente a la magnifica arma. La observo con minuciosidad tratando de memorizar cada detalle de la misma, se inclino sobre ella y sin poder evitar un leve temblor en sus dedos los envolvió alrededor del mango, que hasta este día no había aceptado a nadie más a parte del mismo akatsuki, al asegurar su agarre sobre el arma las escamas de esta se movieron como las fauces hambrientas de una bestia ansiosa frente a una nueva presa, el joven ex-alumno de Zabuza solo sonrió complacido antes de derrumbarse sobre el barro sin dejar la sonreír.
Continuara...
