Capitulo 12: Batalla definitiva

-Otro desenlace que no fui capaz de prever –dijo para si mismo una sombra detrás de su escritorio con cierto aire de interés, refiriéndose al resultado de la lucha de espadachines que tuvo lugar frente a su torre- interesante, el único factor en común de todos estos eventos fue un mismo hombre.

-¿Y eso te hace dudar de los eventos que seguirán? –Preguntó con apatía otra figura que sin siquiera hacer notar su presencia entro en la habitación.

-Para ser sincero si –admitió el líder de akatsuki a su "invitado" sin el menor rastro de preocupación- pero no de la manera en que tú imaginas eh… -dudó por un momento- ¿Cómo debería llamarte, Ottokage, Amekage, Uzumaki, Namikaze o simplemente Naruto?

-El denominativo para nombrarme debería ser lo que menos te preocupara en estos momentos Madara –dijo con sosiego la segunda figura que ahora entraba a la leve luz lunar que iluminaba la habitación, inundada en su mayor parte por la penumbra de la noche que finalmente alcanzo la batalla.

El joven ojiazul enmascarado observaba meticulosamente a su contraparte a través de su máscara, mirada que este le devolvía, ambos impasibles como las dos estatuas que hasta hace poco se alzaban en el valle del fin.

-Al contrario –le contradijo este con amabilidad- eres el más claro ejemplo de un adversario admirable, el primero desde que me enfrente a Shodaime Hokage de hecho, y por tanto como guerrero debo mostrarte mis respetos –añadió haciendo una casi imperceptible inclinación con su cabeza- aunque supongo que es verdad que para alguien con tantas identidades el calificativo sea lo de menos.

-Es posible –admitió el rubio con cierta indiferencia.

Pese a ambas máscaras, la exterior y la de sus emociones, Naruto no podía evitar sentir cierta confusión ante su actual situación, se encontraba conversando con toda tranquilidad contra el que probablemente era el mayor monstruo que habría de enfrentar en su vida hasta ahora como si fuera una amigable reunión concertada con un viejo amigo.

-Como decía –continuó el Uchiha al dejar por sentado que no podría dar con un calificativo para el ojiazul- es la incertidumbre de ciertos acontecimientos futuros lo que me hace dudar de mi siguiente paso, pero nada relacionado con el resultado de esta batalla, de la cual ya se el resultado, te lo aseguro.

-Como ya dijiste, te has equivocado anteriormente –le recordó el de la máscara negra.

-No sobre esto –le aseguró el de la máscara anaranjada.

-Veremos –dijo secamente el rubio antes de activar su Mangekyou Sharingan, solo para toparse con la sorpresa de que su adversario ya lo había activado con anticipación.

Los dos se quedaron observando firmemente mientras una furiosa batalla se libraba en sus mentes para, una en la cual mientras uno trataba de abrirse paso en las memorias de su adversario el otro lentamente lo repelía hacia fuera de sus dominios mentales. El ambiente en la realidad era sumamente denso, debido al poder que aquellos dos titanes emanaban, la presión de sus energías respectivas chocando hacia trisar los cristales del lugar y agrietar las paredes hasta que finalmente, tan súbito como empezó, se detuvo. El Ottokage solo cayó sobre su rodilla un instante en el mismo sitio donde se encontraba antes de levantarse con parsimonia luego de exhalar profundamente y regresar a ver a su contrincante con el kekke genkai activo en su nivel regular. El Mizukage por su parte sacudió levemente su cabeza para despejar el estrés mental del reciente enfrentamiento, reconociendo mentalmente que dicho estrés lo habría hecho caer en su silla de no encontrarse ya sentado en ella, sus ojos estaban en el mismo estado que los de su contraparte.

-Interesante –dijo con sinceridad el Uchiha- veo que has tenido un largo viaje para llegar hasta aquí, uno que decidiste en primera instancia recorrer en solitario, pero las cosas se dieron de una manera diferente –observó- es curioso, con tu poder y las malas experiencias iníciales de tu vida deberías haberte convertido en alguien… como yo, no en alguien mucho peor –concluyó analíticamente.

-Es probable –admitió con frialdad el aludido- ¿Cuál es tú punto? –preguntó con cierta agresividad pero sin perder el control mientras entornaba los ojos tratando de entender a donde quería llegar.

-Ese exactamente es el punto –explicó como si su punto ya hubiera sido probado- no lo hiciste, no te dejaste llevar por el odio que recibías constantemente, en mi vida eh entrado en la mente de miles –explicó tranquilamente- y todos ellos poseían heridas mentales abiertas de algún tipo por el resentimiento, pero tú –añadió señalándolo como la prueba irrefutable de su teoría- eres muy diferente, la mayoría de tus peores memorias son solo cicatrices ya sanadas hace tiempo, es algo que nunca había visto –admitió claramente impresionado- y las heridas que aun están abiertas son de cosas que lamentas pero que has sabido sobrellevar, aun así no relacionado contigo sino con cosas que simplemente no pudiste evitar –agregó con tono analista.

-¿Y eso por qué te interesa? –Inquirió un tanto molesto pero a la vez intrigado.

-Oh por nada –dijo en un tono que sonó casi a una disculpa- solo me pareció curioso, podrías haber obtenido el poder de las líneas sucesorias de todos los clanes de Konoha y otros, pero solo obtuviste poder para dárselo a otros y porque te lo obsequiaron, pudiste apoderarte de Konoha y hacer pagar a los que te humillaron pero elegiste protegerlos desde las sombras, pudiste aplastar a aquellos que eran tus enemigos pero hiciste más que lo imposible para que ellos también sobrevivieran tanto en Amegakure como aquí y por último lo que realmente lamentas de tu vida es aquel ridículo tormento de que no has sido capaz de salvarlos a todos –resumió.

-¿Sabes una cosa? –Le preguntó tranquilamente el rubio con una media sonrisa tras su máscara y los ojos cerrados- hablas demasiado.

¡BOOM!

Desde el exterior se pudo ver a la distancia una enorme explosión que derrumbo por completo la parte superior de la torre del Mizukage, una figura escapo vertiginosamente de la explosión hacia uno de los techos adyacentes, una vez aterrizo dirigió su mirada hacia lo que hasta hace un momento había sido su oficina.

-Umh, realmente interesante –murmuró para si mismo antes de ver al encapuchado salir de entre los escombros a una velocidad que hubiera sido imposible de seguir para los ojos normales.

Pero los suyos estaban demasiado lejos de ser normales, el golpe que iba directamente a su rostro, pudo haberlo eludido con facilidad, pero en lugar de eso lo detuvo con la palma abierta al tiempo que atrapaba su puño en un eficaz agarre.

-Aun te falta mucho –le dijo el Uchiha simplemente.

-¿Tú crees? –Le preguntó de vuelta con suspicacia el rubio que ahora tenía los mismos ojos que los Hyuuga- ¡Kaiten!

El giro del torbellino fue tan repentino que Madara apenas tuvo tiempo de apartarse antes de que la expulsión de chakra lo mandara a volar junto con el resto de escombros sobre el techo donde se encontraban. El Uchiha debía admitir que aquella era un versión mucho más poderosa del torbellino celestial de la que jamás hubiera creído que llegaría a ver en un portador del byakugan, de hecho, por el instante en que se formo tomo las proporciones de un tornado real, de no ser por su jutsu tiempo espacio seguramente su velocidad regular no le hubiera bastado para alejarse a tiempo.

Pese a estar relativamente a salvo sintió el peligro a su alrededor.

-¡Mierda! –Murmuró por lo bajo, lo había perdido de vista, o eso creyó hasta que escucho un "me buscabas" detrás de él.

Solo pudo ver como el gigantesco Odama rasengan se estrellaba contra su cuerpo, pero no le hizo daño, ni tan si quiera lo toco, como los ataques antes que ese, igual que en el bosque cuando se dirigían a encontrar a Sasuke mientras peleaba con Itachi, solo lo atravesó como si nunca hubiera estado allí. Naruto derrapo un poco debido a la velocidad con que atravesó el cuerpo del Uchiha, observo como este no se movió ni un milímetro de su lugar, desvaneció su técnica, que todavía se encontraba en su mano, y se dirigió a su discrepante.

-Dime ¿Acaso eres un fantasma? –Le preguntó con desgana.

-¿Tú dime? –le contestó, antes de que se diera cuenta el Uchiha había desaparecido y aparecido frente a él con el puño retrasado, el cual sin que el rubio pudiera evitarlo se estrello contra su rostro mandándolo a volar y haciéndolo atravesar cuatro construcciones en el proceso, cuando finalmente toco tierra, dejando un cráter de leve profundidad en el sitio donde se detuvo, Madara ya lo esperaba a unos metros de distancia.

El Jinchuuriki se levanto sin ningún tipo de fanfarria, casi de la forma con que alguien con el sueño pesado, como curiosamente también era su caso, se levanta por las mañanas, observo a Madara con inexpresividad y limpio un poco de sangre que broto de su labio por debajo de su máscara a causa del golpe, observo dicha sangre por un instante con calma antes de hablar.

-Parece que no –opinó finalmente en respuesta a su incógnita inicial- eso significa… que puedes morir –dedujo con simplicidad.

Inmediatamente sus ojos se volvieron de un gris platinado y antes de que el Uchiha pudiera hacer más que notar el color de sus ojos y la poderosa aura azulada que lo rodeaba golpeo el aire en dirección al mismo mandando una considerable cantidad de chakra a su posición la cual lo golpeo con intensidad arrojándolo hacia atrás hasta estrellarse y derrumbar el primer edificio que se topo un su camino. Cuando el ojirojo se vio en capacidad, se levanto, sintiendo algo que hace tiempo no experimentaba… dolor, un dolor que era delicioso considerando la apatía que como guerrero había experimentado en más de cincuenta años al no encontrar a nadie capaz de herirlo, alguien capaz de hacer peligrar su existencia, alguien capaz de hacerle sentir la ansiedad de la batalla, que todos los que, como él, tuvieran la guerra en la sangre necesitaban sentir para considerarse libres. Pese a lo impresionante del golpe y lo ajeno de la sensación que lo tomo en un principio por sorpresa, en realidad no sufrió un daño real, pero el simple hecho de sentir dolor, lo consideraba un punto a favor del jinchuuriki del zorro.

-Al parecer se necesita un chakra muy concentrado para burlar tu barrera –opinó el rubio con media sonrisa tras su máscara.

-Es verdad –admitió el Uchiha.

Si este sintió alguna sorpresa por el descubrimiento del rubio acerca de su protección extra no lo demostró en absoluto. Era verdad que llevaba una barrera que disipaba el chakra en las técnicas que iban dirigidas hacia él, técnicas de hasta nivel "A" si no lo tomaban por sorpresa de hecho, y para evitar los ataques físicos utilizaba una aplicación de su jutsu tiempo-espacio para evitarlos, la velocidad era tal que ni siquiera los doujutsus eran capaces de seguirlo, quien lo viera creería que los ataques simplemente lo atravesaban, debido a que ese era el efecto óptico que se podía apreciar a causa de la velocidad, la luz no podía refractar apropiadamente la imagen real ante los ojos comunes o incluso ante un doujutsu.

-Es curioso, eres el primero que conozco capaz de burlar la verdad de un ataque directo ante mis ojos, pese a que tú clan basaba su ataque en engañar psicológica y visualmente a sus adversarios –comentó con cierta diversión ante la ironía el ojiperla.

-En algún momento –explicó el mayor de los Uchiha- más específicamente cuando envié al zorro a atacar tú aldea –ante este comentario las mandíbulas de contenedor y demonio se tensaron inconscientemente- decidí cambiar un poco mi manera de actuar, era claro que no me fue de utilidad contra Shodaime y aun utilizando al más poderoso demonio no me fue de utilidad contra el cuarto, así que cambie un poco a un estilo más directo.

-Aun sigues actuando desde las sombras –le recordó el encapuchado.

-Resulta útil en ocasiones –admitió con indiferencia el enmascarado- pero no en batallas definitivas, no en batallas con guerreros excepcionales como lo eran el primero o tú padre o, como debo admitirlo, lo eres tú mismo, en estos casos una batalla directa es la mejor opción.

Dicho esto se desvaneció, el rubio empezó a sentir violentos ataques sobre su cuerpo sin poder detenerlos, cada golpe era capaz de fracturarle, aunque fuera levemente, un hueso por más que se esforzaba en enfocar el terreno no podía ubicar a su oponente, finalmente…

-¡KAITEN! –Gritó al tiempo que el pequeño tornado de chakra destruía los restos de edificaciones a su alrededor. Una vez se detuvo trato de enfocar en donde se ubico su adversario pero, de nuevo antes de que pudiera percatarse, volvió a sentir los golpes con mayor fuerza que antes. Estos eran sumamente molestos ya que a la velocidad a la que los recibía no le permitían el tiempo para sanar antes de que una nueva fractura se hiciera presente.

Cambio sus ojos al Sharingan para poder prever los movimientos de Madara, pero estos seguían siendo imperceptibles, al percatarse de sus intenciones este se detuvo un momento para mirarlo con burla a través de su único ojo visible.

-No te esfuerces –le recomendó- ni siquiera el sharingan puede seguir los movimientos de esta técnica cuando se utiliza en combate, y toma tiempo desarrollar apropiadamente los reflejos para aprender a aplicarla así –vio como el rubio lo miraba con intensidad a través de su máscara- talvez me equivoque contigo después de todo –murmuró más para si mismo con cierta decepción.

El Uchiha arremetió nuevamente contra el encapuchado con un golpe directo a su rostro que hizo pedazos la máscara negra del jinchuuriki antes de mandarlo a volar y atravesar un cuarta parte de la aldea y cada edificio en su camino de una manera muy aparatosa. Este se levanto pesadamente con una hilera de sangre brotando desde su frente, el moreno acorto la distancia entre ambos con la misma velocidad pero esta vez empuñando un kunai, listo para cortarle el cuello, sin embargo al llegar con el rubio y cuando la filosa hoja del arma estaba a punto de teñir de rojo el suelo bajo sus pies, esta fue detenida por dos dedos, el pulgar y el índice, de la mano del jinchuuriki la cual era bordeada por un resplandor azul, el akatsuki solo observo esto fascinado por un instante antes de sentir un intenso dolor en su estomago, producto de la patada que el ojiazul le propino sin que siquiera pudiera verla, haciéndolo retroceder la mitad de la distancia que este había recorrido para acercarse hasta el Ottokage.

El Uchiha se enderezo con rapidez pese a la magnitud del golpe pero se topo frente a la, ahora roja, mirada del contenedor del Kyuubi, el rubio lanzo un golpe directo hacia el enmascarado, este lo bloqueo con su brazo, o más bien dicho lo intento ya que al recibir el impacto este lo hizo retroceder varios metros destrozando el suelo en el que se encontraban. El Mizukage solo observo su brazo fracturado un instante antes de redirigir una mirada evaluadora a su oponente.

-Si alguien tiene una oportunidad, es este muchacho –pensó para si mismo antes de disponerse a cerciorarse de que así fuera.

El rubio observo expectante al enmascarado pero solo tuvo un momento ya que al instante tuvo que usar su hiraishin no jutsu para dejar el lugar en que estaba antes de que una oleada de llamas negras devorara el lugar por completo, entonces advirtió el Mangekyou Sharingan en el ojo derecho del patriarca Uchiha, opto por hacerle frente en su mismo campo y activo el suyo también. Tras trazar unos sellos rápidamente unas gigantescas manos de roca salieron del suelo y atraparon al moreno con la intención de aplastarlo, objetivo en el que no tuvieron mucho éxito. Al principio parecía que las pétreas extremidades lograrían su cometido pero al cerrarse alrededor del cuerpo del Akatsuki fueron destruidas en cientos de rocas que volaron por el lugar mientras un aura blanca con cierto tono amarillento con la forma de un fantasmagórico guardián rodeaba al Uchiha.

-El "Susano" –murmuró el Uzumaki al reconocer la técnica final de defensa y ataque del Mangekyou Sharingan.

-Esta barrera no sucumbirá a ataques de alto nivel tampoco –le advirtió impávido el Mizukage.

Era verdad, él conocía muy bien esa técnica y sabía que un ataque directo era como lanzarse de cabeza contra roca sólida, no… esto era mucho peor, no sabía de un jutsu usado contra esa barrera que hubiera sido capaz de atravesarla pero…

-Pero olvidas algo importante –le recordó el Amekage- energías iguales se nulifican simultáneamente.

Con estas palabras una nívea aura recubrió al rubio de forma protectora mientras las irises de sus ojos se tornaban de color blanco hasta llegar a sus pupilas que conservaron el azabache acostumbrado. Una vez completa la técnica arremetió contra el líder de los akatsuki al chocar ambas técnicas se podía observar como los guardianes de ambos, que eran idénticos salvo que el de Naruto tenía un brillo perlado, peleaban el uno contra el otro en una batalla de fuerza con las manos entrelazadas intentando hacer retroceder al otro, pero en su base eran uno mismo, tras un momento de expectación en la misma el contenedor del Kyuubi había logrado penetrar la hermética guardia del Uchiha y empezaba una batalla en la que ambos combinaban tanto taijutsu como el hiraishin no jutsu por lo que era imposible seguir el ritmo de ambos contendientes que ahora luchaban a la velocidad del propio Dios del rayo.

Ciertamente el Uchiha estaba impresionado de que el rubio diera con la respuesta de cómo atacar tan pronto, a la vez que aprendía como combinar la técnica de espacio tiempo en una batalla cuerpo a cuerpo, le estaba costando demasiado trabajo mantenerlo a raya, y cada segundo que pasaba le costaba cada vez más, era claro que pese a su poder, él no contaba con la vasta cantidad de energía que el Ottokage, y la combinación de técnicas junto con el Susano que le impedía usar las otras habilidades de sus ojos al mismo tiempo le estaba cobrando un gasto insondable de energía, además esta defensa ya carecía de efectividad puesto que el rubio la había atravesado y ahora el seguir usándola le beneficiaba más al jinchuuriki que a él. Con un esfuerzo extra y unos sellos trazados vertiginosamente el moreno creó una barrera de fuego entre ambos y uso el tiempo ganado, apenas unos segundos pero para ellos en ese tiempo se podía definir el resultado de una batalla fácilmente, para tomar una distancia antes de desvanecer su técnica y recuperar un poco su energía.

-¡¿Ya te cansaste?! –Le preguntó de manera retórica el jinchuuriki.

-No –mintió en parte el Akatsuki- solo me di cuenta de que no tenía caso seguir el ataque por ese camino.

-En ese caso supongo que lo que me conviene es que siga como va –opinó el rubio mientras repetía la técnica favorita de su padre y eliminaba la distancia que lo separaba de su oponente para darle un golpe directo pero este solo lo eludió y coloco distancia de por medio con el mismo jutsu.

-No me alcanzaras con esa velocidad –le informó con cierta burla el ojirojo mientras se posicionaba sobre uno de los edificios.

El rubio debía reconocer que era verdad, pese a sus inmensas reservas de energía también tenía un límite y al combinar el Susano con el jutsu de tele transportación las desgastaba rápidamente, además el Susano funcionaba más como una defensa si no lograba alcanzarlo no servía de mucho. Desactivo la barrera mientras sus ojos regresaban a su tono escarlata. Se percato de que el Uchiha estaba usando cada medio que tenía a su alcance para darse cualquier tipo de ventaja, tal como un ninja experto debe hacer pero el lo lograba a otro nivel, parecía evitar el confrontación directo desde hace unos momentos por algo más que el Susano por lo que dedujo que le iría mejor en un lucha mano a mano así que decidió forzar al Uchiha a este tipo de combate. Ante la sorpresa del Uchiha reactivo el Susano y arremetió en su contra con la velocidad del rayo, pero este seguía evadiéndolo sin mayor dificultad hasta que la persecución los llevo a ambos no solo fuera sino lejos de la aldea, por lo menos a un par de Km. Al llegar a un claro el rubio se percato de que ya había gastado una significativa parte de su chakra en esa bizarra versión del gato y el ratón y cayó sobre sus rodillas mientras sus ojos regresaban a su tonalidad granate.

-Eres muy terco muchacho –le dijo Madara con reprobación desde la rama de un árbol- te dije que con esa velocidad no me alcanzarías –le recordó- con todo esto solo lograste disminuir tus ya de por si reducidas oportunidades de vencerme.

-De hecho logre algo más –le contradijo el ojiazul entre respiraciones- Doton: Yomi Numa –gritó mientras colocaba sus manos en el suelo, al instante un temblor sacudió brevemente una porción del bosque antes de que los árboles empezaran a hundirse en un inmenso pantano.

Antes de que el Uchiha pudiera percatarse del motivo del Uzumaki para enterrar una sección del bosque en un pantano este ya había dado un salto impresionante en el aire y observaba el escenario desde veinte metros por encima de su cabeza.

-Katon: Hōsenka no jutsu –cientos de bolas de fuego tan grandes como un Akimichi (Con eso ya tienen una idea de la magnitud del ataque) salieron disparadas desde el rubio en dirección al bosque y al Uchiha que solo las observo impactado mientras se estrellaban acabando con todo.

El bosque ardió por completo un instante en una escalofriante visión de destrucción antes de detenerse cuando las llamas alcanzaron el suelo y se extinguieron al contacto con el pantano que por acción simultánea se seco en una superficie casi lisa y sólida. En medio del, ahora desierto, paraje se encontraba el Uchiha nuevamente protegido por el Susano, al darse cuenta de que no tendría oportunidad de escapar del ataque a tiempo opto por la idea de cubrirse hasta que terminara.

-No estuvo mal –admitió el enmascarado mientras deshacía su escudo para encarar a su adversario que había aterrizado frente a él- lástima por esta parte del bosque.

-Los árboles volverán a crecer –dijo este de manera casual- y los animales de esta zona huyeron desde el momento en que empezamos nuestro combate así que no hay nada que lamentar realmente.

-No creíste que ese ataque me lastimaría realmente –esa no fue una burla ni una pregunta, sino una afirmación de parte del mayor de los Uchiha- ¿Por qué te tomaste tantas molestias? –Preguntó despacio.

-Por nada en particular –contestó este sin variar su expresión- solo me di cuenta de que la aldea, en la que tus ninjas y mi colega continúan inmóviles, no sería un buen lugar para pelear a gusto –opinó el rubio en tono monocorde- así que nos desplace aquí y altere un poco el lugar para hacerlo más cómodo para la lucha.

-Ya veo –dijo con voz inexpresiva el moreno, pero se percato de la intención del rubio- tienes una táctica interesante, lo admito –opinó para desconcierto del rubio- forzar un ataque directo hasta que uno de los dos caiga, pero ten presente que esto no funcionara cuando te topes con alguien que tenga todavía más resistencia que tú –le advirtió.

-Este no es el caso –dijo tras un momento, en el que considero las palabras de su contraparte.

-Tienes razón, este no lo es –aceptó con indiferencia Madara.

Ambos se quedaron observando apenas un segundo, uno tratando de descifrar las palabras de su contrario mientras el otro solo evaluaba su actual situación y como responder, antes de que ambos volvieran sus ojos en tres aspas y lanzaran mutuamente un oleaje de llamas negras contra el otro, llamas que se consumían mutuamente sin expandirse más allá de donde chocaban, Naruto se percato, y estaba seguro de que el Uchiha también lo hizo, de que esto seguía sin conducirlos a nada, por lo que forjo una tangente en la lucha, mientras concentraba su chakra en el amaterasu condenso una pequeña parte de su poder aparte y formo un trío de clones, estos empezaron a formar un rasen shuriken con premura, y al terminarlo él que lo sujetaba salto por encima de la cabeza del rubio y lo lanzo en forma de tornado contra su técnica reforzando todavía más el ya de por si poderoso jutsu, al instante su amaterasu duplico su tamaño engullendo tanto a la técnica contraria como a quien la controlaba.

Una pequeña sonrisa de triunfo se trazo en las facciones del Uzumaki mientras observaba como la figura del Uchiha era consumida por efecto de una de sus propias técnicas, pero esta se desvaneció de inmediato al ver como esa misma figura se deshacía en una columna de humo.

-Mierda –fue todo lo que pudo murmurar antes de que una de las inmensas estalagmitas que brotaron del suelo atravesaran su hombro, aun con su velocidad fue tomado demasiado desprevenido y no pudo evitar esa única herida, pero de haber tardado una centésima de segundo más en reaccionar seguramente ahora estaría hecho brocheta entre los picos que brotaron del suelo.

-Deberías tener más cuidado –le recomendó su adversario mientras salía elegantemente del suelo- el resultado de una batalla puede definirse por una pequeña herida, y la tuya es bastante significativa –opinó el enmascarado.

-No para mi –le aseguró con calma el rubio mientras se quitaba la capa, que ahora estaba manchada de sangre, dejando ver como a través del chaleco que llevaba la herida se cerraba a tal velocidad que en un instante ya no estaba ahí- además –agregó una vez terminada su demostración- aun al borde de la muerte un guerrero puede salir airoso de un batalla mientras tenga un motivo para seguir adelante.

El Mizukage solo examino al que kage de la lluvia y el sonido por un instante analizando sus palabras antes de tomar una decisión final, con una sonrisa tras su máscara hablo.

-Continuemos.

Fue todo lo que dijo antes que una inmensa aura de tono blanco amarillento lo rodeara pero del doble del tamaño que era en un inicio, al mismo tiempo sus manos fueron rodeadas con las sombrías flamas del infierno pero sin que sus puños fueran consumidos por las mismas. El rubio observo con una sorpresa que no paso a expresarse en su rostro la escena pero puso toda su atención en los movimientos del enmascarado incluso distendió su chakra en el ambiente como precaución extra, todas estas precauciones no fueron suficientes para lo que siguió. El Akatsuki estaba frente a él, apenas había podido sentir el momento en que se movió pero no cuando llego frente e él, solo pudo bloquear el puño un instante antes de tener que separarse luego de sentir el agonizante dolor, por el cual solo emitió un leve gruñido de agonía, que le produjo el contacto. Al instante creó una horda de clones entre ambos para darle tiempo, rápidamente neutralizo las llamas sobre su mano antes de que la consumieran hasta los huesos, aun él necesitaba tiempo para sanar de este tipo de heridas, pero ese era un lujo del que no disponía en este momento.

Las memorias de sus clones llegaron casi tan rápido como si él mismo hubiera decidido desaparecerlos a todos a la vez, de hecho todos habían desaparecido casi al mismo tiempo mientras Madara solo pasaba a través de ellos, al momento cambio sus ojos al tono platino del susano y distendió la barrera a su alrededor, pero esto solo le permitió un avance más lento dentro de ambas energías, y solo en un inicio, un momento después el kage de la lluvia estaba esquivando los golpes de su oponente con el hiraishin no jutsu, combinando la percepción de movimientos que obtenía de sentir el chakra, con su sharingan para ser capaz solo de esquivar. Sin embargo eludir por centímetros los golpes directos no impedía ser dañado por la estela de los mismo, de un momento a otro estaba lleno de quemaduras y llagas, varias de las cuales sangraban profusamente mientras su fuerza y conciencia se iban junto con el vital liquido.

-Si deseas derrotarme –le dijo el kage de la niebla- debes hacer algo más que esconderte –le aseguró mientras lanzaba un golpe que debido a la premura el rubio no iba a poder eludir.

El ojiblanco solo pudo observar como el ígneo puño se acercaba a el en cámara lenta, por reflejo sus ojos se cerraron, no por miedo solo como una reacción, al instante los vio, los aldeanos en Otto, sus camaradas en Konoha, sus discípulos, desde el más reciente espadachín que le había dado severos dolores de cabeza, los guerreros, la agresiva pelirroja, hasta aquellas dos muchachas por las que logro sanar las heridas que el rencor dejo en él y que pudieron haberlo destruido. Aquellas muchachas ni siquiera sabían que pese a todo lo que ellas decían deberle, era él quien se sentía en mayor deuda por haberle salvado de convertirse en el monstruo que desde niño le habían asegurado que sería, y en el que él mismo llegó a creer que se convertiría sin duda alguna, hasta que conoció a Saya y más tarde a Hinata, en ese instante pudo sentir cada una de las emociones que despertaban en él aquellas personas que lo habían rescatado y que sin duda representaban los más valioso en su vida… una vida que estaba a punto de encontrar un abrupto final…

-¡No me deje sola!

-¿Eh? –Pensó mientras abría los ojos en un lugar completamente oscuro- ¿Eh vuelto a morir? –Se preguntó a si mismo, al instante aquella voz volvió a resonar dentro de su mente.

-¡Me prometió que nunca estaría sola!

-Yo… se… se lo prometí –repitió para si mismo como si aquellas palabras que recordaba de su pupila fueran la respuesta a sus preguntas, como si ella estuviera a su lado para darle apoyo, pero ¿Cómo estar seguro? De inmediato se le sumo otra voz que él conocía perfectamente.

-Nada es seguro nunca Naruto-kun, tú mismo me lo enseñaste –se escuchó la dulce voz de la ojiperla desde aquella misteriosa oscuridad- solo podemos…

-Esperar lo mejor –completo al tiempo que todo desaparecía, o mejor dicho que él desaparecía del enigmático "lugar".

Al abrir sus ojos nuevamente estos eran de color escarlata con las características aspas del Mangekyou Sharingan observando a su agresor al tiempo que su barrera desaparecía, pero en el segundo que tomo que este hecho se completara, una inmensa llamarada tan oscura como la obsidiana choco con el puño del patriarca Uchiha. El choque de ambos detuvo un instante el avance del moreno, instante en que la ausencia del Susano del Ottokage provoco que el del Uchiha lo arrojara fuera de su rango de alcance a varios metros de distancia.

-¿Aun intentando escapar? –Preguntó un tanto decepcionado el moreno- te había dicho que así no me derrotaras –le recordó mientras se acercaba a donde el rubio había caído, pero se detuvo de golpe al sentir como el chakra del jinchuuriki empezaba a emanar del cuerpo de este en cantidades abrumadoras- ¡¿Qué?!

Eso fue todo lo que atino a decir el confundido el Mizukage mientras observaba como el contenedor del Kyuubi no Youko se levantaba y alzaba la mirada para encararlo, una mirada tan roja como la sangre y tan profunda como la noche con las pupilas rasgadas de aspecto salvaje y las características marcas en sus mejillas mucho más pronunciadas de lo normal al tiempo que sus heridas desaparecían.

-¡Segundo Round!–Fueron las únicas palabras que dijo el jinchuuriki con un tono de voz sepulcral, antes de que una ráfaga de chakra color sangre fuera expulsado de su cuerpo forzando a Madara a cubrirse y a aferrar sus pies a la tierra para no salir volando.

Cuando la vista se despejo lo suficiente y el enmascarado pudo enfocar a su adversario, sus ojos se abrieron por la sorpresa al observar como el hasta hace poco casi derrotado Amekage era rodeado por el manto demoníaco del zorro mientras sus nueve colas ondeaban furiosamente causando que el suelo bajo los pies del kitsune se desquebrajara y las nubes de tormenta se arremolinaran sobre el deserto paraje. Al observar cuidadosamente a su oponente pudo ver como los dedos de sus manos se habían convertido en garras, sus pupilas, dos rajaduras en el centro de sus carmines ojos, reflejaban frialdad y serenidad y todo su cuerpo brillaba con una leve aunque perceptible capa de chakra de color rojizo debajo del manto demoníaco. Solo pudo terminar de detallar la nueva presencia del kitsune antes de sentir como los huesos de su rostro eran sometidos a la más inhumana presión al ser golpeado de frente por el contenedor del zorro y salir despedido casi mil metros hasta el borde de su campo de batalla y chocar contra varios árboles destrozándolos por completo.

-Creo que ahora estamos a mano –opinó el rubio de manera casual cuando vio a Madara salir de entre las astillas que hasta hace poco eran media docena de árboles con su máscara destrozaba cayendo a pedazos y ya sin ninguna de sus técnicas activas salvo el sharingan en su ojo derecho, puesto que el izquierdo era cubierto por una mata de cabellera negra que caía elegantemente sobre el mismo dejando al descubierto las serenas y elegantes facciones del Uchiha- Como shinobis, debemos aprender no solo a usar cuanto recurso tengamos a nuestra disposición –explicó con claridad- sino a usarlo cuando sea necesario.

-¿Estuviste atacándome solamente con tus reservas normales? –Cuestionó el Uchiha sin saber bien si estaba más sorprendido que intrigado.

-Mis reservas de chakra no son lo que se diga normales–argumentó el ojirojo con naturalidad- pero si, se podría decir que solo eh utilizado mi chakra normal, por lo menos hasta ahora –agregó tranquilamente.

-En ese caso supongo que debemos proseguir –opinó el Uchiha con una calma fría pese a saber que tal vez nunca se encontró en peor situación frente a una batalla. De cierta manera era saber eso precisamente lo que le daba esa tranquilidad.

Volvió a activar tanto su Susano como a encender sus puños en las llamas del amaterasu. Atacó nuevamente al kitsune, pero en esta ocasión su incandescente puño fue detenido en seco por la mano del jinchuuriki, ante la expresión de sorpresa que apenas era perceptible en los ojos del patriarca Uchiha por el rubio que solo sonrió con cierto descaro antes de hablar.

-No olvides que ahora estoy cubierto por el manto del zorro –le recomendó el ojirojo- este ya esta acostumbrado a atravesar las sempiternas llamas de infierno y a los demonios que rondan en el mismo, por eso tu ataque ya no puede lastimarme o repelerme –explicó al sorprendido moreno.

Antes de que el akatsuki terminara de digerir la explicación de su antagonista, este comenzó a cerrar con mayor fuerza su mano extinguiendo las llamas del puño del Uchiha, de las que emanaba un humo tan negro como una noche sin estrellas mientras las flamas desaparecían, al mismo tiempo que los huesos de la mano de este se desquebrajaban bajo la rígida presión ejercida sobre ellos. Madara no pudo reprimir un ligero gemido de agonía al sentir como sus huesos eran destrozados mientras el dolor lo obligaba a caer sobre su rodilla, pero mantuvo su concentración mientras trazaba rápidamente unos sellos con su mano izquierda al terminar la secuencia golpeo el suelo con su puño, provocando una grieta que rápidamente se separó en un profundo abismo precipitándolos a ambos hacia su interior. La confusión inicial del ataque tomo a Naruto por sorpresa, le tomo menos de un segundo retomar conciencia de la situación pero en ese tiempo soltó a Madara, la oscuridad del abismo no le permitía ver nada, solo sentir como caía, formo vertiginosamente unos sellos y dirigió su rostro en la dirección hacia donde caía e inflaba su pecho mientras llenaba sus pulmones con todo el aire que era capaz de reunir.

-Fūton: Atsugai–murmuró mientras bordeaba su boca con las palmas de sus manos para enfocar mejor la dirección de la ráfaga de viento que salía la misma.

Esta ventisca no solo detuvo su caída de inmediato sino que lo impulso de regreso a la superficie a una velocidad impresionante, mientras subía empezó a sentir una sensación de opresión, solo desvió su mirada en dirección a donde supuso estaban las paredes del abismo, en ese momento noto como estas se cerraban, apenas un instante antes de que el abismo se cerrara por completo aplastándolo, el rubio hizo su aparición en la superficie elevándose por lo menos treinta metros sobre el suelo. Tras un breve registro de la zona de batalla, la cual se veía mucho peor que el claro donde se enfrento con dos mil ninjas y las copias de Pein, localizó al Uchiha, la vista del jinchuuriki, como el resto de sus sentidos, era suficientemente aguda como para saber lo que hacia Madara aun a esa distancia, un chakra púrpura rodeaba su miembro lastimado al tiempo que sus huesos se recuperaban y su mano volvía a tomar una forma normal, tras aquel "amistoso" apretón de manos, todos los dedos de esta estaban apuntando en direcciones diferentes y en ángulos extraños.

El Uzumaki tomo lo que le quedaba de aire y lo uso como impulso para adelantar su descenso en dirección al Uchiha mientras concentraba una considerable cantidad del chakra de Kyuubi en su puño, el moreno noto la intención de su adversario y se retiro del sitio de impacto justo a tiempo de evitar ser aplastado bajo el peso del puño del jinchuuriki, el cual formo un cráter de cuatro metros de diámetro y por lo menos dos de profundidad, y solo con fuerza bruta.

Al levantarse clavo sus escarlatas orbes en su adversario. Aquel era el que había estado detrás de muchos de los más nefastos sucesos que jamás haya presenciado, sucesos por las cuales miles sufrieron, y sin embargo se percato, de que en cierta forma, era a él a quien le debía todo lo que era. Fue el ataque que lanzo con el Kyuubi sobre konoha lo que lo transformo en un jinchuuriki, su apoyo hizo posible que ocurriera la masacre de los Uchiha, lo que le permitió conocer a Saya quien, junto con Hinata, lo salvo de convertirse en un monstruo similar a los que enfrentaba, y el poder que obtuvo gracias a todo esto fue el que le permitió ayudar a las personas de la actual villa del sonido y a muchas otras. Sonrió ante lo irónico de estos pensamientos mientras caminaba fuera del cráter en dirección a Madara que solo lo observaba con cautela mientras abría y cerraba los dedos de su mano para verificar que estuvieran en buen estado.

-¿Qué es tan divertido? –Le preguntó el mizukage con tranquilidad y un poco de curiosidad, Naruto debía aceptar que la sangre fría del Uchiha era algo admirable.

-Nada, solo pensaba en lo irónico que es cuando una persona crea su propia destrucción –contestó con parquedad- pero eso no es importante ahora, ¿Verdad?

-Te equivocas Naruto-kun –le contradijo con calma el Uchiha mirándolo con intensidad- yo no cree mi propia destrucción –ante esto Naruto solo bufo levemente con incredulidad- lo que cree –aclaró el Uchiha- fue la salvación de todos los demás. Tal vez no como lo había planeado o sin ser siquiera consciente de ello pero siempre supe que ante una amenaza semejante el camino que se siguiera era lo de menos, lo importante era la finalidad.

-¿De qué estas hablando? –Cuestionó confundido el rubio.

-Lo sabrás dentro de poco –le aseguró el Uchiha en tono misterioso- pero por ahora es mejor que terminemos con este combate de una vez por todas.

Dicho esto empezó a concentrar una inmensa cantidad de chakra en todo su cuerpo, tanta que Naruto se sorprendió de que fuera capaz de retenerla toda aun después de la batalla que ya habían librado. Una secuencia de sellos que el rubio ni siquiera pudo identificar fue lo que siguió mientras el suelo bajo ambos temblaba como un esclavo bajo el látigo de su amo mientras las nubes de tormenta que desde antes ya cubrían el lugar resonaban con poderosos relámpagos, y tan pronto como empezó todo se detuvo. Por un instante Naruto no estuvo seguro de que era lo que el Uchiha pretendía pero sabía que no sería nada bueno, incluso el mismo Kyuubi en su interior se comportaba cauto ante la situación, pero toda esta expectativa duro apenas un, aunque pareciera interminable, instante.

¡BOOM!

El estruendo resonó hasta la aldea, en la que los inmóviles ninjas y asustados aldeanos solo pudieron temblar en respuesta a tan escalofriante sonido. El suelo nuevamente se sacudió en el sitio de la batalla, pero solo por un momento mientras del mismo se abría paso un dragón formado enteramente de agua a la diestra de Madara, mientras que a su izquierda hacia lo mismo otro pero este estaba hecho de roca sólida, apenas identifico a estos cuando un estruendo resonó en el cielo forzándolo a dirigir su vista hacía la cumulonimbos de las cuales descendió un relámpago hasta el Uchiha, la energía del mismo lo rodeo por un instante antes de formar un tercer dragón rodeándolo y colocando su cabeza sobre el hombro derecho del mizukage, a la vez una acumulación de vientos se arremolino a su alrededor y dio nacimiento al cuarto dragón que al igual que el del rayo se enrosco alrededor de Madara antes de colocar su cabeza sobre el hombro izquierdo de este, por último el Uchiha abrió la boca dejando escapar al quinto dragón formado enteramente por incandescentes llamas y que se coloco frente a él en forma protectora.

-Como dije antes, terminemos con esto –citó nuevamente el moreno con tranquilidad.

-Por primera vez estoy de acuerdo contigo Uchiha –aceptó el Uzumaki mientras todas las colas del manto juntaban sus crestas en un mismo punto en el que concentraban el chakra del zorro listo para ser liberado de golpe.

Desgraciadamente esto llevaba un tiempo, unos segundos de hecho pero ese era tiempo de sobra para que su oponente hiciera un movimiento. Un torbellino de agua lo golpeo directamente, el ataque fue tan repentino que apenas le dio tiempo a percibirlo pese a estar protegido por el manto, este era del dios del fuego por lo que, con la potencia de este ataque, agua lograba penetrar aunque pudo sentir como su cuerpo se sacudía contra su voluntad mientras corrientes eléctricas lo recorrían con gran intensidad. Al cabo de unos segundos, cuando las descargas alcanzaron su máximo, el rubio dejo escapar un grito de dolor mientras una explosión generada por la técnica lo arrojaba varios metros en retirada, se levanto con prontitud pero postura algo desgarbada por el golpe al momento enfoco como el segundo dragón abría sus fauces y de ellas eran disparadas rocas a gran velocidad en su dirección, esquivo como pudo la mayoría pero no pudo evitar que una u dos se destruyeran contra su cuerpo, de paso también destrozándole uno que otro hueso. Cuando el macizo ataque se detuvo y pudo enfocar a Madara se percato de que este tenía los ojos cerrados y parecía estar en profunda armonía parado en posición firme con las manos formando el sello del carnero frente a él, solo esto pudo detallar ya que se vio asaltado nuevamente por los ataques elementales de su adversario, esta vez una combinación tanto del dragón de viento como del de fuego oleada de llamas reforzadas que apenas pudo detener con rayo de chakra concentrado en sus palmas.

Al terminar dicho ataque el rubio empezó a moverse en círculos alrededor de Madara mientras lanzaba sus ataques de chakra concentrado, pero con la relativamente poca cantidad de chakra que podía reunir en estos debido al poco tiempo que tenía para lanzarlos eran bloqueados por uno de los dragones en cada ocasión. Finalmente, luego de casi una hora de estar dando vueltas en busca de una oportunidad para debilitar a Madara y que deshiciera esa técnica, había agotado una tercera parte del chakra del zorro pero al mismo tiempo sintió como su propio chakra ya se había regenerado casi por completo. No podía reunir suficiente chakra para un ataque como el que necesitaba con la energía del zorro ya que Madara no le daba suficiente tiempo, y lo peor era que la lucha no parecía estar cansando al Uchiha. Luego de examinarlo tanto con su sharingan como con su byakugan se percato del porque. Chakra del ambiente que los rodeaba estaba siendo absorbido por Madara mientras se concentraba, como había aprendido a usar el chakra natural era algo de lo que Naruto no tenía ni idea, pero esto explicaba como mantenía una técnica elemental de esa magnitud luego de haber gastado tanta energía en su batalla previa. Sin mucho tiempo para pensarlo al rubio solo se le ocurrió una solución posible, puesto que ahora Madara ya había recuperado también su propio chakra esto podía extenderse por largo tiempo, tiempo del que él no disponía precisamente, un ataque rápido no lograría penetrar esta nueva barrera así que su opción era usar algo tan poderoso que la derribara en un momento antes de que Madara tuviera tiempo de defenderse.

-Hora de ver que tan poderosa es esta energía en realidad –se dijo a si mismo y al zorro en su interior que no estaba muy seguro de lo que tenía planeado hacer su contenedor. Al instante Naruto se detuvo en un punto frente a Madara mientras empezaba a emanar y mezclar su chakra con el del demonio, de inmediato una oleada de llamas reforzadas con viento lo rodeo, pero fueron repelidas sin mucha dificultad por una leve expulsión de energía de parte del rubio.

El Uchiha finalmente abrió los ojos, que en este momento habían vuelto a ser de color ónix, y observo con autentico interés la acción del jinchuuriki. Aquella debía ser sin duda energía de la que Zetsu le hablo, aquella que fue capaz de poner en fuga al mismo Pein con solo su presencia, debía admitir que, al presenciarlo personalmente, Zetsu se quedo corto. El rubio todavía parecía estar concentrando energía para su ataque pero era claro que una sola combinación no le haría daño, debía poner todo en el próximo ataque si quería tener una oportunidad de sobrevivir lo suficiente para terminar su labor. A la vez los cinco dragones se posicionaron para atacar el de viento y fuego combinados a su izquierda y los de agua, roca y rayo a su derecha, solo que en esta ocasión no abrieron sus fauces para atacar, los mismos dragones se fusionaron en dos inmensas bestias a la diestra y siniestra del Uchiha antes de arremeter contra el, ahora otra vez, ojiazul.

Este apenas tuvo oportunidad de mezclar a la par su poder con el del zorro antes de ver como las míticas criaturas se abalanzaban sobre él, su nuevo manto de energía se manifestó con la misma intensidad que en su encuentro con Pein, tal vez incluso con mayor fuerza esta vez, en el último momento concentro todo ese inconmensurable poder sus manos, el manto que ahora era claramente defino como un zorro de cinco colas de color dorado brillante alzo sus garras a la vez capturando con cada una a un dragón, pero estos se negaban a retirarse, seguían avanzando, empujando al Amekage contra el suelo con intensión de aplastarlo, y al principio parecía que lo lograrían, pero entre más tiempo pasaban tratando de destruirlo más poderoso se volvía este y poco a poco fue levantándose y haciendo retroceder a los dragones hasta envolverlos con su propia energía. El pelinegro apenas podía creer semejante hazaña, pero ahí estaba, el jinchuuriki le estaba devolviendo su ataque y lo hacia únicamente condensando su chakra, el tipo de chakra que estaba consiguiendo era algo que nunca había visto y eso ya era decir mucho.

-Aun así –dijo forzadamente el Uchiha- no voy a retroceder –aseguró, aunque solo lo hiciera para si mismo- iré hasta el final, ese… ese es mi nindo ¡ESE ES MI CAMINO NINJA! ¡AAAAAAAAHHHHHHHHHH!

Los dragones aumentaron tanto su tamaño como su presión sobre el Uzumaki que ya se había visto bastante limitado por la presión que ejercían desde antes, al sentir el nuevo vigor de las bestias quedo enterrado de golpe un metro en la tierra mientras escuchaba sus propios huesos crujir por la presión y sentía la agonía tanto por el calor de las llamas como por las descargas eléctricas de ambas bestias. Sabía que la energía que estaba usando empezaría a consumir más de lo debido en cualquier momento, así que era hora de dar el todo o nada de una buena vez. El aura dorada empezó a menguar, Madara incluso creyó por un instante que el rubio finalmente había cedido, pero se percato de su error al notar como la presencia de aquel poderoso chakra no disminuía en absoluto. No estaba menguando, se estaba concentrando en un solo punto y eso solo podía significar una cosa.

-Oh mierda –fue todo lo que pudo decir antes de ver el colosal rayo de chakra despedazar a sus dragones con inmensa facilidad mientras se dirigía hacia él, incluso parecía estar viéndolo en cámara lenta pese a estar seguro de que, por primera vez en ochenta años, no tenía su sharingan activo, aunque sabía que eso no lo hubiera salvado de todas formas.

¡BBBBBBBOOOOOOOOOOOOOMMMMMMM!

El mismo jinchuuriki de Kyuubi no Youko no estaba seguro de que fue lo que sucedió después de sentir como aquella explosión lo arrojaba a vertiginosa velocidad en dirección desconocida, solo pudo sentir como el esfuerzo de la batalla y el uso de aquel poder finalmente acabaron con sus grandiosas reservas de energía. Su manto del zorro dorado finalmente desapareció, pero antes de hacerlo pudo sentir claramente como el colosal poder del Uchiha se desvanecía en el aire junto con la explosión.

Continuara...