Capitulo 15: El Encuentro
Llevaban ya un par de semanas dando vueltas por aquel bosque sin hallar ni tan siquiera la más pequeña pista de donde se encontraba la guardia de los Akatsuki, era de noche así que se encontraban acampando alrededor de una fogata, los jounin más experimentados platicaban entre ellos dentro de una de las tiendas sobre planes para que su búsqueda pudiera ser más fructífera, luego de haber pasado el día registrando el terreno, una tarea verdaderamente frustrante, y pese a que esta idea pasaba por la mente de todos los miembros del grupo de exploración solo algunos del mismo lo expresaban abiertamente.
-Esto es el colmo –murmuró la especialista en armas- hemos recorrido este bosque por completo al menos dos veces en las últimas dos semanas y no hay rastro de nada, ni siquiera Neji o Hinata han encontrado algo inusual.
-Hay obstáculos que ni siquiera el Byakugan puede sortear –le explicó calmadamente el castaño mientras avivaba el fuego con una vara, pese a sentirse tanto si no es que más frustrado por que su técnica no fuera de utilidad.
-Talvez los informes estaban errados –se aventuró a opinar la Yamanaka- podrían haber confundido a unos viajeros comunes con akatsuki o talvez solo estaban de paso.
-Es probable –opinó Sai- pero Hokage-sama parecía muy segura al enviarnos, aun no hemos agotado el tiempo de misión que se nos asigno, aun tenemos tiempo de revisar una tercera vez para estar seguros de que este lugar no tiene nada que ocultar para poder retirarnos, además la tercera es la vencida –argumentó con una de sus típicas sonrisas.
-Déjame adivinar es algo que leíste en un libro ¿verdad? –le preguntó un tanto aburrida la pelirosa, esté solo asintió sin perder su sonrisa.
-Talvez en realidad aquí no hay nada –argumentó Kiba que se encontraba sobre la rama de un árbol- piénsenlo, si estuviera bajo tierra Hinata o Neji ya lo habrían visto, y si estuviera cubierto por un genjutsu, ¡por dios! tenemos dos expertas en el tema que no han visto nada aparte del Sharingan de Kakashi-sensei y Sasuke –razonó con desgano.
-¿Eso debería ser prueba suficiente para probar que aquí no esta esa dichosa base no creen? –opinó Chouji mientras comía un bolsa de papas con menos entusiasmo del acostumbrado, eso era prueba suficiente para saber cuan decepcionado estaba de que no hubieran hallado nada.
-No del todo –argumentó el Uchiha por primera vez interviniendo en las conversaciones del grupo y llamando la atención total del mismo- hay genjutsu especiales que ni nuestros doujutsus podrían descubrir.
-¿Y quienes serían capaces de realizar uno de ese estilo? –Pregunto la voz de Shikamaru mientras salía de la tienda acompañado del resto de los sensei, que a juzgar por su expresión no habían logrado dar con ningún plan de acción satisfactorio.
-Solo una persona –respondió finalmente- el que derroto a Jiraiya, Pein.
-¿Lo conociste? –Preguntó su ex-sensei un tanto sorprendido.
-Me tope con él –contestó lacónicamente.
-Ahora que los mencionas –argumentó Kurenai- cuando la lluvia intento atacar Konoha estaban ocultos tras un genjutsu que no pude detectar, ¿Crees que esta aquí? –Inquirió un tanto preocupada aunque curiosa.
-El no ver algo no es prueba suficiente para afirmar eso –opinó el controlador de insectos.
-Es verdad –admitió el Uchiha- solo porque no pueda verlo no significa que realmente este aquí.
-Pero es una alternativa –argumentó el ninja copia un tanto ausente- ¿Hay alguna forma de verificar si ese genjutsu fue arrojado sobre la zona? –Le pregunto a su viejo alumno. Este solo negó con la cabeza ante lo que la mayoría bajo la suya resignados, a excepción claro esta de dos de ellos.
-¡No permitan que este pequeño obstáculo nuble la llama de su juventud camaradas! –Les dijo efusivamente Gai mientras se ponía en su típica pose con le pulgar levantado y la sonrisa estilo flash de cámara.
-¡Gai-sensei tiene razón! –apuntó Lee respaldando a sus sensei- no podemos dejar que algo así nos derrote.
-¿Cómo harán los akatsuki para encontrar su base? –Se preguntó un tanto fastidiado Kiba ignorando a los fanáticos del verde.
-Por que ellos saben exactamente donde buscar –contestó una voz ajena al grupo desde las sombras. Al momento todos se pusieron en guardia, Hinata y Neji activaron su byakugan, Sasuke su sharingan incluso Kakashi destapo el suyo como precaución.
Sin que se percataran del como, en medio de todos ellos, frente a la fogata apareció una figura envuelta en una túnica negra con nubes rojas estampadas, una mascara-antifaz negra de zorro que ocultaba su identidad, se distinguía un alborotado cabello rubio y un intenso chakra de tonalidad dorado que hizo a la mayoría paralizarse, en especial a los que lo sentían de cerca por primera vez. Solo Hinata y Sasuke lo identificaron pero disimularon su expresión, una de las primeras cosas que se les explico a ambos es que si se lo encontraban en ese tipo de circunstancias debían fingir en todo sentido que él no era él, y eso incluía pelear de ser necesario.
-¿Quién eres? –Preguntó casi al instante la pelirosa con precaución, ella se encontraba detrás del enmascarado, los del equipo ocho lo habían reconocido y se mantenían en guardia, pero antes de que estos le contestarán el mismo respondió la pregunta en una manera muy particular.
-¿Quién? –Repitió pausadamente- quien es solo una altera forma de la función qué, y ¿qué soy? Un hombre con una mascara –contestó finalmente desubicando a todos los presentes que lo miraban intrigados, Sasuke estaba un poco extrañado y la Hyuuga sonreía internamente mientras mantenía su fingido semblante receloso.
-¿Estas burlándote? –Le preguntó con mayor agresividad la ojijade, un tanto molesta por su extraña respuesta.
-En absoluto –le contestó con sosiego- solo le señalo lo paradójico que es preguntarle a un hombre enmascarado ¿Quién es? –se explicó con desenfado. Todos se quedaron viendo entre con la confusión marcada en su semblantes, sin embargo el rubio prosiguió- pero eso no es lo que realmente quieres preguntarme –afirmó con seguridad mientras se giraba para verla de frente, la pelirosa lo miro intrigada un instante.
-¿A qué se refiere? –preguntó finalmente.
-A que las preguntas que realmente cruzan por tú mente son: ¿Será un aliado o enemigo? Y de ser un enemigo ¿Qué tan fuerte será? ¿Podré hacer algo para derrotarlo? ¿Les hará daño a mis compañeros? Esas son las dudas que realmente tienes –enumeró con tranquilidad ignorando la expresión de sorpresa que puso esta, ante el hecho de que prácticamente le hubiera leído la mente- te darás cuenta de que la primera pregunta que hiciste, pese a ser la más pertinente, es también la menos relevante –aclaró con clama, la medicó ninja lo miro con intriga por un momento hasta que otra persona intervino en la conversación.
-Es el Ottokage –contestó finalmente la especialista en genjutsu sin despegar la vista del mismo, la mirada de todos los que no lo conocían expreso asombro, aunque cobro sentido una vez recodaron aquel chakra que sintieron en la aldea el día que la lluvia intento invadirlos.
-Bueno –dijo de manera tranquila el rubio- eso contesta dos de tus dudas, al menos debes tener una idea de que tan fuerte soy y de que no podrías hacer nada para derrotarme –esta última declaración la molesto visiblemente, pero por lo que había escuchado de él, sabía que lo que estaba diciendo no era ningún alarde.
-Pero aun quedan dos preguntas, y se pueden resolver al mismo tiempo respondiendo a una sola pregunta –intervino el perezoso del grupo, mientras repasaba el atuendo que llevaba el enmascarado- ¿Eres un Akatsuki?
Esta última interrogante coloco a todos en alerta, ya que finalmente parecieron reparar en la particular forma de vestir del Ottokage y lo que eso significaba, el rubio solo regreso a ver a su interlocutor con total serenidad.
-¿Y si lo fuera? –Preguntó sin variar su expresión. Sin embargo las expresiones de la mayoría se tensaron.
-Entonces tendríamos que matarte –contestó con su típica sonrisa falsa Sai- porque de ser un Akatsuki estarías poniendo en peligro la vida de un amigo nuestro –explicó sin variar su expresión, estas palabras tuvieron efecto en todos, era verdad, estaban allí por su amigo y se este personaje lo amenazaba debía vérselas primero con ellos.
-Interesante resolución –opinó con el rubio con media sonrisa- pero creía que ya había quedado claro que no pueden derrotarme, pero si quieren intentarlo adelante –le dijo con total naturalidad, provocando que más de uno lo viera con furia.
-Ya deja de burlarte –le exigió el Inuzuka, el Ottokage solo regreso a verlo por un instante ates de poner su atención en el compañero controlador de insectos de esté.
-Oye –le llamó tranquilamente- ¿Por qué le quitaron la mordaza?
Esto acabo con la casi inexistente paciencia del ninja can, tanto que estuvo apunto de lanzarse contra el enmascarado pero se contuvo en el último momento cuando su compañero le bloqueo el camino con un brazo, el Inuzuka lo observo por un momento antes de tranquilizarse, sabia que ese no era el momento para perder la cabeza.
-Parece que estas aprendiendo a mantener la calma –opinó el Ottokage- permíteme felicitarte por eso y disculparme por el incidente de aquel día –agregó amablemente mientras hacia una leve inclinación de cabeza.
-Aun no has contestado mi pregunta –intervino Shikamaru- ¿Eres un akatsuki?
El enmascarado observo sus propias ropas y las sortijas en sus manos un momento con expresión reflexiva.
-Supongo –contestó finalmente llamando la atención de la Hyuuga y el Uchiha que no entendían para nada a donde quería llegar el jinchuuriki, pero principalmente poniendo a todos en guardia, a excepción del Nara que tenía una media sonrisa.
-Eso era todo lo que necesitaba saber –dijo calmadamente- ¡Ahora Chouji!
Ante esto el robusto del grupo levanto su puño sobre su cabeza al tiempo que este se volvía del triple de su tamaño con intención de aplastar al rubio. Este observo atentamente como el puño descendía, en cámara lenta a su parecer, se disponía a detenerlo cuando noto una extraña indisposición departe de sus propios brazos, sin que nadie se percatara sus ojos se volvieron momentáneamente platinados, ahí lo vio, su sombra estaba conectada con la de Shikamaru, era impresionante que lograra la técnica sin que se hubiera dado cuenta pero no era momento para elogiarlo por ello.
¡PLAZ!
Se escucho el crujido del suelo bajo el peso del puño de Chouji y una cortina de polvo se levanto levemente pero al disiparse se vio algo que dejo casi a todos con los ojos abiertos como platos de la impresión. El rubio estaba sujetando el puño de chouji con una sola mano levantándolo sobre su cabeza, y como si no hubieran estado ya bastante impresionados con esto lo que siguió los dejo sin habla.
-¡¿Qué demonios?! –Exclamó el Nara entre impresionado y confundido, cuando su compañeros lo regresaron a ver se toparon con que estaba en la misma posición del enmascarado.
-¿Qué sucede Shikamaru? –preguntó contrariada Ino.
-Use la atadura de sombra para detenerlo –explicó brevemente- pero soy yo el que no puede moverse, no entiendo como me regreso mi técnica.
-No lo hice –contestó simplemente el enmascarado ganándose la atención de todos- la atadura de sombra une a ambos implicados dándole al que la realiza mayor control, como una palanca, pero eso no significa que del otro lado no puedas empujar también si aplicas una fuerza cien veces mayor –explicó un tanto aburrido mientras recogía uno de sus dedos de la mando que sostenía el puño del Akimichi y, de forma muy parecida a la que lo haría la misma Tsunade pero con mayor fuerza, dio un simple golpe con ese dedo al puño que sostenía, la reacción, el puño regreso en dirección de parábola por donde vino forzando a Chouji a caer de espaldas y aplastando varios de los árboles que estaban tras él.
-¡Entones líbrate de esto! –le dijo el perezoso con un poco más de agresividad mientras se concertaba en su sombra, la cual se separo en corma de látigos y se dirigió a su adversario con intención de atravesarlo como cuchillas pero…
-Con gusto –fue todo lo que dijo mientras el chakra que lo rodeaba intensifico su presencia, al contacto con este las los látigos se desintegraron ante la incrédula mirada de los presentes- chakra en forma de luz –explico con simpleza- se contrarresta perfectamente con tus sombras pero ya que el mió es más fuerte perdura sobre tu técnica y también repele por completo tu atadura –concluyo mientras se cruzaba de brazos- como parece que eres el que más problemas puede dar supongo que lo mejor será retirarte de la ecuación a ti primero –dedujo sin variar su expresión.
Antes de que cualquiera terminara de asimilar sus palabras, el enmascarado había desaparecido y reaparecido enfrente del Nara el cual cayó pesadamente al suelo al luego de recibir el impacto del golpe de paz del ottokage, era ya bastante difícil evitar ese ataque para alguien con la capacidad de hacerlo en plenas facultades que lo estuviera esperando, pero por sorpresa era prácticamente imposible y más en las condiciones en que se encontraba Shikamaru luego de gastar su chakra en tratar inútilmente de retenerlo. El resto se había mantenido al margen tratando de pensar en una forma de luchar, ya que de lo poco que sabían de aquel enmascarado era que no debían tomarlo para nada a la ligera, a la vez varios de ellos se miraron y asintieron, luego de eso se lanzaron contra él en perfecta sincronía, los primeros en llegar sobre él fueron claro esta las bestias verdes de konoha.
-Konoha Senpū –gritaron a la vez ambos cejudos, dirigiendo su doble patada en dirección del enmascarado, pero no pasaron de la primera puesto que atrapo ambas patadas con la palma de sus manos, las aferro y con un medio giro mando a ambos especialistas en taijutsu contra los árboles.
Gracias a su agilidad dieron una voltereta en el aire para al impactar contra al árbol lo hicieran con los pies, darse impulso y volver al ataque pero este ya había sido retomado por el Inuzuka y su canino compañero con un doble gatsuga, el cual fue detenido por el rubio solo con sus manos, el poderoso colmillo destructor impacto de lleno en sus palmas y la fuerza del mismo hizo que los pies del ottokage se enterraran un poco en el suelo bajo la presión, pero no lo movieron mucho del lugar, sin embargo lo detuvieron allí lo necesario para que las colonias de kikais del Aburame hicieran de las suyas. Al sentir a los problemáticos, como Shikamaru seguramente les diría, insectos sobre su espalda intentando drenar sus reservas de chakra, cerró sus manos asegurando el agarre sobre los puños en forma de garras del Inuzuka y su perro forzándolos a detener el giro una vez lo logro, levanto ambas manos para darse impulso y los estrello en el suelo con tanta fuerza que dejaron un cráter de por lo menos medio metro de profundidad y metro y medio de diámetro. En cuanto lo hizo se aparto de donde estaba para evitar un golpe de Juken del genio de los Hyuuga, luego volvió su atención al manipulador de insectos que lo observaba con cierta ansiedad.
-Creo que tus amigos ya terminaron de comer –le dijo de manera casual mientras de un movimiento se quito su túnica y la sacudió dejando caer a los cientos de kikais que se encontraban en ella, dichos insectos no volvieron a levantarse pero algunos aun se movían- parece que mordieron más de lo que podían masticar, literalmente –opinó divertido mientras veía la sorpresa reflejada en la momentánea parálisis en que quedo el Aburame.
No tuvo tiempo para apreciar dicha "expresión", por así llamarla, puesto que seguían en combate, para secundar a los especialistas en taijutsu se les unió el ninja copia, el capitán Yamato y Sai en una batalla en la que predominaba el taijutsu, Ino y Sakura se habían acercado a ver, recoger a sus compañeros caídos y para sanar sus heridas, aparentemente el golpe le había causado muchas fracturas a Kiba pera nada irreparable. El resto observaba la batalla sin pestañear esperando una buena oportunidad, la velocidad a la que luchaban, en especial por parte de Lee, Gai, Kakashi y el Ottokage era abrumadora, en especial la de este último que no parecía estar haciendo mayor esfuerzo para esquivar a tres de los ninjas más veloces de konoha, sin mencionar a las bestias de tinta Sai que se habían unido a la batalla a la vez. En una oportunidad desapareció de entre estos cuando lo tenían rodeado, al reaparecer estaba detrás de cada uno de los mismos, ayudado por un grupo de clones, los de konoha apenas tuvieron oportunidad de darse cuenta de la treta cuando sintieron una potente patada en su espalda enviándolos de frente y chocando entre si.
Ni bien termino de hacer esto dio un salto a evadiendo un centenar de armas que arremetieron del cielo hacia él solo para encontrarse cara a cara con el puño de una pelirosa verdaderamente temible, parecía que esta lo tenía acorralado así que arremetió con toda su fuerza inhumana sobre el ottokage, este por extraño que pareciera tenía una leve sonrisa maliciosa. La pelirosa sintió como su puño impacto directamente sobre el objetivo enviándolo a volar varios metros y destrozando algunos árboles en el camino hasta quedar semi-enterrado en el suelo debido a la trayectoria que siguió, la ojijade parecía bastante satisfecha hasta que escucho un leve aplauso detrás suyo al girarse se encontró con el mismo enmascarado que se suponía había golpeado y que tenia una leve sonrisa satisfecha.
-Excelente golpe –la felicitó dejando de aplaudir pero sin dejar de sonreír.
-¿Pe-pero como, si yo… -era claro que estaba confundida y no era la única, todos habían visto a la chica impactar en el blanco.
-Kawarimi (técnica de reemplazo) –explicó simplemente- solo espere a que no pudieras regresar ni percatarte y me cambie de lugar con algo de casi el mismo tamaño y peso.
-¿Algo? –preguntó dudosa.
Por respuesta este solo señalo el lugar donde ese "algo" había quedado enterrado solo para ver como Sasuke se acercaba para sacar a un maltratado, aporreado e inconciente Kakashi, al parecer estaba tratando de recuperarse del golpe anterior abriendo lentamente los ojos solo para toparse con un puño en frete de los mismos, debido a la situación sus reflejos no reaccionaron adecuadamente provocando que terminara de quedar inconciente, al grito ahogado de sorpresa que dio la medicó ninja le siguió algo que molesto bastante a todos los presentes.
-Jajajajajajaja –era una risa leve pero únicamente por que el líder del sonido se sostenía las costillas debido a la risa- lo-lo lamento –se disculpó un tanto avergonzado, aunque su disculpa hubiera resultado mucho más creíble si no hubiera seguido riéndose.
Antes de que la pelirosa se abalanzara sobre el rubio fue adelantada por el Uchiha que había dejado a Kakashi cerca de un árbol y ahora arremetía con un destello azulado de descargas en su mano derecha y el sharingan activo.
-Chidori –gritó al tiempo que impactaba sobre el rubio con toda la fuerza que pudo.
¡BOOM!
Levanto una gruesa capa de polvo el impacto que cubrió a ambos contendientes, dándoles la oportunidad de cruzar un par de palabras.
-¿Eso no fue un poco exagerado? –le preguntó un tanto divertido el jinchuuriki mientras mantenía el puño del moreno en la tierra, en el último momento sujeto la muñeca del ojirojo y lo forzó a golpear el suelo con su técnica.
-Me habías dicho que fuera convincente –le contestó este con su típica sonrisa de superioridad.
-Entonces yo también debería esforzarme –se escuchó una tercera voz femenina ambos se miraron confundidos por un instante antes de ver como una figura irrumpía entre ambos a una velocidad indescriptible con un fulgor azulado en su puño, pese a ser una variación del Juken esa forma de golpear que ella había desarrollado junto a él era mucho más potente.
-Eso me va a doler –opinó de manera simple el ojiazul, ya que estaba seguro de que no podría eludir ese puño en su posición mientras sujetaba el brazo de Sasuke.
Desde el exterior se habían mantenido expectantes mientras observaban el sitio impacto, algunos sintieron un poco de preocupación cuando vieron a Hinata entrar en el lugar pero no demasiada, sabían que la chica era capaz de protegerse pese a no ser una de los más fuertes del grupo (Si supieran), aun así esto no duro mucho puesto que de inmediato se vio a una figura salir despedido a vertiginosa velocidad y estrellarse contra uno de los árboles, el cual crujió tras por el impacto, al percatarse de que efectivamente se trataba de su adversario los shinobis arremetieron en su contra. Este se encontraba un tanto aturdido debido al golpe pero se percato de la situación, solo que al intentar moverse se vio a si mismo sujeto por las ramas del árbol.
-Genjutsu –murmuró por lo bajo- no caeré en algo como esto Kurenai-san –dijo en tono calmado a la nada antes de concentrar un poco de su chakra para liberarlo de golpe- KAI –de inmediato las ramas desaparecieron, estaba a punto de enderezarse para seguir la lucha cuando noto que sus pies se sus pies se hundían, al regresar a verlos noto que estaban derritiéndose en un charco de sangre.
-Suponíamos eso –dijo una voz lejana que reconoció como la de la ojiroja- por eso preparamos esto para usted.
-Genjutsu infinito –murmuró para sorpresa de las kunoichis- si intento liberarme se alimenta del chakra que uso para romperlo haciendo que salga de ese pero alimentando y creando otro al mismo tiempo en un ciclo sin fin, solo ustedes, la maestra y la prodigia del genjutsu de Konoha juntas podrían crear algo así, felicidades –elogió sinceramente para confusión y un preocupación de ambas ninjas.
En el exterior se observaba al rubio inmóvil mientras Kurenai y Yakumo lo tenían en la mira de un sello de carnero sosteniendo el genjutsu, al mismo tiempo Yamato y Sai que ya habían recuperado la conciencia arremetían contra el trazando sellos y formando varias lanzas de tinta y madera para estocarlo, detrás de ellos Neji concentraba su chakra para darles mayor impulso, cuando estos terminaron Neji soltó de golpe su energía otorgando a los proyectiles tal velocidad que se volvieron invisibles al ojo normal. Sasuke y Hinata por su parte veían como las aguzadas astas se dirigían a su amigo, pero no podían hacer algo al respecto, aunque no tuvieran que mantener su cubierta, cosa que obviamente en ese momento les valía gorro, ninguno de ellos tenía la velocidad necesaria para socorrerlo, Hinata incluso desvió la mirada con horror por reflejo, Sasuke apretó la mandíbula por la tensión, pero justo cuando parecía que el jinchuuriki iba a quedar como brocheta este dio un salto dejando que las estacas destrozaran el árbol tras él.
No fue un movimiento muy ágil pero lo libro, las kunoichis, y por que no decirlo el resto del grupo no tenían idea de cómo había salido del genjutsu pero dos de ellos estaban aliviados por que lo hubiera hecho. El resto de shinobis por su parte estaban todo menos aliviados se quedaron observando al enmascarado expectantes pero este no se movió por un casi un minuto, uno que Chouji hizo un ademán de acercarse para atacar pero de improviso el Ottokage sacudió la cabeza con gesto de estar tratando de despejarse, como alguien que acaba de despertar de un sueño pesado. Observo a las figuras frente a él por un momento antes de suspirar de alivio.
-Eso estuvo muy cerca –opinó con media sonrisa mientras hacia como que se secaba el sudor de su frente, aun pese a no haber sudado en absoluto, ni siquiera de nerviosismo.
-¿Cómo salio de nuestro genjutsu? –se preguntó en voz alta la alumna de Kurenai.
-De hecho no lo hice –contestó el enmascarado- ustedes me sacaron de el cuando dejaron de aplicar la técnica luego de que salte –al ver que no entendían agregó- verán cuando salte aun estaba dentro de su ilusión, pero ni el mejor genjutsu puede atrapar toda las funciones de la mente, el cerebro humano es muy complejo, la parte que atrapa el genjutsu es solo la conciencia superficial de la victima, pero al dirigir las funciones a la parte primitiva del cerebro, la de instintos para ser más preciso, mi cuerpo actuó como un reflejo de supervivencia, claro que en ese modo es casi como un animal y solo tengo acceso a una fracción de mi velocidad y agilidad pero tengo toda mi fuerza bruta –terminó de explicar con indiferencia.
-Si es así –dijo tratando de sonar calmada la pelirosa- ¿Por qué no nos ataco en ese estado? Lo estábamos rodeando.
-Pues verán… -empezó tratando de encontrar la forma menos ofensiva de explicarles, pero alguien más contesto por él, alguien que había quedado de lado en la lucha casi desde el inicio.
-Por que no representamos una amenaza para él –dijo con tono monocorde aunque un tanto sombrío Shikamaru haciendo un esfuerzo para mantenerse en pie y apoyándose contra un árbol, desde que lo habían incapacitado Ino le había transferido un poco de su chakra y del de Chouji para que pudiera moverse con mayor facilidad pero se había mantenido al margen, observando la situación y esperando una oportunidad de volver a ser útil pero solo había dado con esa conclusión- solo piénsalo, en toda la batalla no se ha esforzado, no ha utilizado un solo ninjutsu y siempre esta sonriendo como si le divirtiera lo que hacemos.
La declaración del domador de sombras le cayó como un balde de agua fría a todos los presentes, en especial por la expresión del enmascarado que sustentaba la especulación del Nara, pero ninguno lo tomo de buen grado precisamente, en particular cierta ojijade.
-Eso no importa –dijo clara y agresivamente- si no nos considera una amenaza solo nos subestima y lo lamentara, porque no vamos a dejar que alguien lastime a nuestro amigo si podemos evitarlo –nuevamente esto pareció darles animo de continuar, solo que esta vez la pelirosa estaba decidida a hacer que el akatsuki que trataba de lastimar a su amigo lo pagara, y no habría reemplazo que lo salvara esta vez.
Se lanzo directamente contra el rubio, sin perderlo un segundo de vista cargo con todo lo que tenía pero notaba como este se quedaba quieto cruzado de brazos esperándola, al principio temía que volviera a hacer lo de antes y colocara a uno de sus compañeros en la trayectoria de su golpe pero ahora ya estaba prevenida, si legaba a notar un cambio por mínimo que fuera redirigiría el golpe al suelo, aun así ese no fue el caso, confiadamente impacto su puño sobre el enmascarado preparada para molerlo con su fuerza, pero este únicamente descruzo sus brazos y recibió el golpe con la palma de su mano. El suelo bajo sus pies se desquebrajo aun más que cuando detuvo el mega puño de Chouji pero él no se movió de su postura en absoluto.
-En verdad un excelente golpe –admitió con tranquilidad mientras aferraba el puño de la kunoichi- pero no creo que puedas repetirlo si no tienes energía –dedujo mientras una leve expulsión de chakra emano de rubio dando lugar a un clon con ojos blancos, que fueron lo último que vio con claridad la pelirosa antes de que este golpeara el centro de su sistema de chakra dejándola tan indefensa como un gatito, estaba a punto de caer de frente al suelo pero el rubio la detuvo para que no se golpeara antes de dejarla suavemente en ese mismo sitio.
Inmediatamente luego de que la dejara en el suelo una barrera de madera se interpuso entre ambos en forma de cuarto de esfera, cuando regreso su mirada vio una gigantesca bola de fuego venir en su dirección, el choque de esta provoco estruendo, Yamato y Sasuke tenían una ligera expresión satisfecha, pero al disiparse el humo que levanto la técnica se vio una gruesa barrera de piedra protegiendo al ottokage, mientras esto pasaba del otro lado de la barrera de madera Neji se había acercado a sacar a Sakura del rango de ataque.
-El Byakugan –murmuró con dificultad la pelirosa una vez estuvieron apartados del bullicio de la batalla.
-Lo se, soy yo, Neji –le dijo el ojiblanco creyendo que estaba en shock o algo parecido por el golpe no le presto demasiado atención al inicio.
-No, no los tuyos Neji –le explicó despacio- en los de él –ante esto el Hyuuga se detuvo de golpe regresándola a ver sorprendido.
-¿Cómo?
-Sus ojos –repitió con lentitud- eran blancos cuando me ataco.
-No es posible –dijo el shinobi indignado de que su oponente sea alguien de su propio clan, pero analizando aquel golpe parecía bastante preciso, y la forma en que lo aplicaba sobre la red de chakra se basaba demasiado en el estilo de lucha del clan Hyuuga como para ser una simple coincidencia- debo verificarlo.
-Ten cuidado, en verdad es muy fuerte –le advirtió de último la pelirosa antes de que se marchara, este solo asintió y se retiro.
En el lugar de la batalla el rígido muro se hundía en el suelo dejando ver al líder del sonido con la misma expresión de calma y diversión, de repente volvieron a aparecer cientos de kunais y shurikens en su dirección, antes de que impactaran el rubio ya había terminado una secuencia de sellos y bordeado su boca con las palmas de sus manos.
-Fūton: Atsugai –murmuró concentrando la menor cantidad de chakra posible en el ataque antes de desviar todas las armas con un tornado sin dificultad alguna, al mismo tiempo el tornado arranco algunos de los árboles del lugar sacando a Tenten de su escondite.
La castaña de inmediato se coloco en guardia con una guadaña y una katana, al momento el rubio apareció frente a ella solo con un kunai, la combinación de golpes de la kunoichi eran precisos pero siempre eran desviados por la defensa del ottokage, este empezaba a ganar terreno cuando el compañero ojiblanco de la chica apareció para reforzar el ataque, con le juken logro darle a la chica una oportunidad abierta, la castaña libero uno de su pergaminos de armas y le arrojo docenas de cuchillas a un metro de distancia, por un momento pareció que iban a herirlo, pero en ese momento el brazo de él se movió a tal velocidad que era casi invisible mientras todas las armas caían a sus pies.
-Rayos –dijo con frustración la ojicafé luego de tomar distancia- si tan solo se quedará quieto por lo menos un segundo…
-Si lo hiciera ¿Qué crees que pasaría? –interrumpió interesado el ojiazul
-Podría acabar con esto –le contestó con seguridad.
-Muy bien –aceptó el kage tranquilamente- en ese caso, les daré dos minutos, no voy a atacarlos ni siquiera me moveré de aquí –agregó cruzándose de brazos.
-¡Deja de burlarte! –le espetó molesta la especialista en armas.
-No es ninguna burla –le aseguró este de vuelta- y ya solo les queda un minuto con cuarenta segundos, pero cuando terminen empezare a pelear en serió –les advirtió sin cambiar ni su postura ni su expresión.
Por un momento ninguno se movió, pero en un arrebato, y pese a que no le agradaba la idea de atacar a alguien que dice que no se defenderá, la especialista en armas libero dos pergaminos de armas, dio un salto de casi cinco metros y descargo todo su inventario de armas sobre el akatsuki, una gruesa capa de polvo se levanto por el impacto de las armas, al caer, Tenten observo impactada como el polvo se disipaba dejando ver la una figura, al aclararse casi se le salen los ojos de sus orbitas cuando vio a un hombre de pie rodeado por cientos de armas clavadas en el suelo, pero con varias decenas en sus piernas, torso y la mayoría en sus brazos, pero ninguna en su cabeza, al parecer recibió todas de frente pero uso sus brazos para recibir los impactos que se dirigían a los puntos más vulnerables, sin ninguna ceremonia y de un solo movimiento arranco todos los kunais de su brazo derecho con la mano izquierda y viceversa, luego volvió a cruzarse de brazos para quedar en la misma postura que al inicio pero con su sangre escurriendo de sus brazos y aun con varios kunais aún enterrados en el resto de su cuerpo.
-Un minuto –les aviso sin variar en absoluto su expresión o su tono.
Todos parecieron reaccionar ante esto, nadie quería atacar a alguien que no se iba a defender, Tenten lo había hecho solo por que creyó que el sujeto se estaba pasando de listo y que se iba a mover, nunca creyó que estuviera hablando en serio.
-Si queda un minuto –habló de repente Lee, finalmente se había recuperado, el y Gai-sensei se habían golpeado la cabeza simultáneamente uno contra otro, por lo que fueron los que más tardaron en reponerse, sus palabras llamaron al atención del grupo- vamos a esperar que pase –acabó con resolución- no nos aprovecharemos de una manera tan vil, Naruto-kun no lo haría, no podríamos extinguir la llama de nuestra juventud haciendo algo tan bajo, así no podría decirse que ganamos esta lucha –declaró con firmeza mientras se formaba un atardecer tras él con Gai-sensei llorando a mares por el discurso de su alumno, hasta sus compañeros estaban de acuerdo con el, no con todo lo que dijo pero si con lo esencial, Naruto no lucharía de una manera tan vil y ellos tampoco.
-Jejejejeje –rió levemente el enmascarado, no con burla solo con satisfacción- no esperaba menos de ustedes –les alabó- pero no deben preocuparse por esto –dijo alzando sus brazos, los cuales se rodearon por una capa de chakra dorado que se asemejaban mucho a unas llamas y casi al instante cerraron todas las heridas que tenía y la sangre se detuvo, luego ese chakra lo rodeo por completo y en una pequeña expulsión de poder todas las armas que estaban incrustadas en su cuerpo salieron volando en diferentes direcciones a gran velocidad, los de la hoja apenas tuvieron oportunidad de esquivarlas, al terminar esto regresaron a ver al rubio con clara preocupación- es claro que no quieren seguir atacando así que empezaré yo.
De inmediato todos se colocaron en guardia pero no esperaban que el rubio empezara lanzando el primer golpe al suelo, el cual se agrieto en todas direcciones las cuales, dichas grietas se ensancharon dejando el suelo dividido en varias secciones separadas por estrechos aunque profundos abismos, al despejarse el lugar gruesas ramas salieron del suelo en que estaba el enmascarado tratando de atraparlo, este las destruyo a base de golpes abriéndose paso al lugar donde sintió al presencia que las enviaba, golpeo nuevamente el suelo pero con menor fuerza, al hacerlo de este salio el anbu controlador de madera, antes de que terminara de alejarse del polvo que se levanto por el golpe de este salio un kunai, solo le rozo el rostro dejándole un pequeño corte con algo de sangre, pero mientras se concentro en el sitio de donde salio el kunai no se percato de que el oponente estaba tras el hasta que sintió una potente patada en su espalda que lo arrojo por donde vino casi al borde del abismo.
El anbu estaba muy adolorido por el golpe por lo que se levanto pesadamente, solo para ver como el enmascarado levantaba en su mano un kunai ensangrentado, estaba preparándose para volver a luchar cuando lo vio hacer algo sumamente extraño, levanto el kunai y se corto a si mismo la palma de su mano, pero limpiando la sangre que llevaba este al principio, entonces aquel manto de chakra volvió a cubrirlo, formo canales en dirección a sus manos, tras unos segundos se detuvo y el rubio empezó a caminar en su dirección, de inmediato trazo varios sellos, y vio como el rubio los imitaba, aunque no entendía el porque, al concluir dos dragones de madera salieron del suelo y colisionaron ante la estupefacción del anbu por el hecho de encontrar un usuario del elemento madera, la cual no duro mucho puesto que se vio levantado de su chaleco por el enmascarado, de cerca pudo distinguir unos característicos ojos escarlata con tres aspas en el centro, por un instante sintió como si algo irrumpiera en su mente pero se detuvo tras un segundo por lo que no pudo identificarlo bien antes de que las orbes del enmascarado se tornaran blancas y recibiera un potente impacto en el estomago que lo dejo sin energía.
Apenas el ex-anbu termino de caer varias figuras emergieron de entre el polvo, entre ellas Kurenai, Hinata, Lee, Gai, Sasuke, Neji, Shino, Chouji, Sai, Tenten y por extraño que le pareciera también a Kakashi, aunque se movía con menos agilidad que de costumbre se había recuperado bastante rápido de la brutal fuerza de su ex-alumna. Como ya iba siendo tiempo de acabar con el juego creo varios clones para igualar el número de adversarios, cada uno se enfrasco en una violenta batalla en sus diferentes estilos.
El genio de los Hyuuga se encontraba atacando desde todas las direcciones que podía intentando encontrar un punto sin cubrir en la defensa del rubio, pero no lo hallaba, en un punto logro acercarse lo suficiente pero su golpe fue detenido por el ottokage, al hacerlo pudo reparar en los ojos de su oponente, platinadas orbes que parecían penetrar en el alma de quien se posicionaran, al notar esto ya no había duda al respecto sobre lo que Sakura le había dicho. Salto poniendo distancia entre ambos antes de verlo con intensidad.
-Ahora que estas enterado no tiene caso seguir reprimiéndome –dijo con naturalidad mientras se colocaba en su típica postura relajada con los brazos cruzados.
-No tengo idea de quien seas pero si sigues subestimándonos terminaras por lamentarlo –le advirtió con frialdad el ojiblanco mientras se lanzaba contra él.
-De eso no me cabe duda –murmuró ausente mientras observaba al castaño acercarse, sin ningún tipo de ceremonia levanto dos dedos en un medio sello de liberar con una expresión de remordimiento por lo que estaba a punto de hacer.
-AAAAARRRRGGGGGGHHHH –gritó el Hyuuga mientras caía pesadamente al suelo sujetando su cabeza, que parecía querer estallar sus vista se nublo por el dolor, pero este desapareció tan repentinamente como había empezado, al hacerlo vio al rubio acercarse a él, ni siquiera podía moverse pero su mente pudo dar con una sola explicación- el sello –murmuró con cansancio- tu eres…
-La sangre de la casa principal de los Hyuuga corre por mis venas si eso es lo que crees pero no soy un Hyuuga –se explicó, parecía sumamente avergonzado- lamento haber usado el sello pero necesitaba que te mantuvieras quieto por un instante.
-Basura –le dijo claramente el ojiblanco aun luchando para mantener la conciencia.
-Tienes razón –admitió con remordimiento el rubio- tanto los que usan ese sello como los que lo hicieron no podrían merecerse un calificativo mejor, por eso voy a hacer algo que debí haber hecho hace mucho.
Las palabras del enmascarado no tenían el más mínimo significado para Neji que solo se limitaba a encararlo con una mirada desafiante, sin más el ottokage sujeto con fuerza la frente del Hyuuga con una mano y empezó a aplicar una gran cantidad de chakra sobre esta, los gritos del portador del byakugan resonaron en todo el bosque por un momento antes de que cayera pesadamente sobre el suelo perdiendo el conocimiento, al hacerlo su protector cayo de su frente en la cual el sello que marcaba a la rama secundaria de su clan brilló en un intenso color dorado por un instante antes de desaparecer, y junto con este el clon también lo hizo en una nube de humo, no sin antes permitirse una pequeña sonrisa, una que compartieron todos los clones y el original al recibir los recuerdos de dicha batalla.
En otro parte de lo que quedaba del demolido bosque una chica de ojos y cabello castaño interrumpía su batalla con uno de los enmascarados al escuchar los gritos de uno de sus compañeros de equipo, este sonido la descoloco bastante, en especial porque difícilmente había escuchado a su compañero de ojos blancos emitir algún quejido de dolor en todos los años que lo conocía, sin embargo fue sacada de su ensimismamiento por las palabras de su contendiente.
-No te preocupes por él, estará bien –le aseguró.
-¿Y se supone que te crea? –le preguntó con incredulidad mientras le arrojaba varios shurikens.
-Supongo que no –aceptó con un suspiro resignado mientras bloqueaba las filosas armas con un kunai- pero si no te concentras en esta pelea no podrás reunirte con él pronto –le advirtió.
-Supongo que en eso debo darte la razón –aceptó un tanto preocupada la castaña mientras sacaba su último pergamino de armas, dio un leve gruñido de frustración, hasta el momento lo había atacado con todo lo que tenía, desde shuriken hasta sellos explosivos y lo que se encontrara en medio de esos pero nada parecía alcanzarlo, siempre eludía sus armas o las bloqueaba y si por suerte lograba encajarle alguna este las retiraba de su cuerpo con toda la naturalidad del caso y la herida sanaba segundos después, ante la atónita mirada de los ojos color chocolate de la kunoichi, con un brillo dorado sin sangrar o dejar ni tan siquiera una cicatriz, en el caso de sus armas de corto alcance las destruía con un golpe seco ya fueran varas de hierro, guadañas o katanas.
Sin duda era la batalla más frustrante que jamás hubiera tenido y no solo por el hecho de no estar logrando nada sino por que era claro que su oponente solo estaba jugando con ella y eso la ponía furiosa, incluso dejo de sentirse culpable por ser la única que lo ataco cuando dimitió de oponer resistencia, de hecho una parte de ella empezaba a lamentar no haberle arrojado más kunais cuando tuvo la oportunidad pese a saber que no hubiera servido de mucho, sus cavilaciones fueron cortadas por la voz del enmascarado.
-Se te acabaron las armas –dijo en un leve tono de resignación que hizo que la chica lo mirara furibunda, por un instante sus costumbres lo llevaron a ponerse nervioso ante esa mirada pero lo controlo antes de que fuera visible- supongo que nuestra pelea termina aquí –dedujo con calma.
-¿Qué te hace pensar eso? –le espetó desafiante, pero el enmascarado ya no se encontraba delante de ella sino detrás, quitándole su pergamino.
-Esto –dijo con simpleza y antes de que la kunoichi se percatara de cómo el rubio ya había trazado unos sellos de manos- Mokuton: Shinchuurou –unas gruesas barrotes de madera salieron del suelo y antes de que la especialista en armas pudiera hacer algo estos la aprisionaron en una resistente celda- nos veremos más tarde –se despidió dejando a la furiosa kunoichi tras él descargando su rabia con un golpe seco contra los barrotes de su celda, esta no sabía que la molestaba más el hecho de perder de esa manera, que la subestimaran o que realmente no pudiera hacer nada para evitarlo, sin embargo las últimas palabras del enmascarado la sacaron de sus pensamientos- Por cierto, felicidades, eres bastante fuerte –ante esto ella solo bufo molesta creyendo que se estaba burlando- pero recuerda que sin importar que tan fuerte seas siempre encontraras a alguien más fuerte, es una regla que se aplica a todos, el saberlo te ayuda a seguir progresando.
-Eso también se aplica a ti –Le recordó Tenten entre desafiante y molesta, aunque realmente lo dijo tratando de convencerse a si misma de que así era, puesto que una parte de ella creía que aquel rubio sería la excepción a dicha regla.
-En especial a mí –le contestó de manera contundente y directa, provocando que esta le mirara con asombro antes de que desapareciera en una estela de luz.
En una parte algo apartada acontecía otro de los combates, pese a que Kurenai no podía utilizar su genjutsu, puesto que no le servirían, eso no la hacía para nada una oponente menos difícil, su taijutsu estaba a la par de cualquier jounin y de vez en cuando utilizaba algún ninjutsu de tipo agua, sin embargo sus ataques tampoco lograban un gran avance frente a su adversario, en ese momento sostenían una batalla mano a mano apoyados solo con un kunai, golpes y eventuales patadas, sin embargo Kurenai parecía empezar a resentir el ritmo de la pelea, era esperado puesto que apenas llevaba un mes desde que volvió al servicio activo, sus capacidades aun no estaban al tope en el campo de resistencia, pero aun así lograba mantener una batalla sin demostrar su agotamiento, únicamente el rubio que luchaba contra ella parecía haberse percatado de que sus movimientos eran menos ágiles a cada minuto, bueno él y la kunoichi que llevaba un rato observándolos desde la rama de un árbol. Según las ordenes de su maestra debía mantenerse al margen puesto que su mejor genjutsu no era efectivo tendrían que pasar al uso de los de ella, los genjutsus que se volvían reales, eran inestables, requerían de gran control de su parte y lo más importante era que ella no debía ser atacada antes de realizarlo puesto que era sumamente vulnerable.
-¿Esperando la oportunidad? –Le preguntó de manera casual una voz a sus espaldas.
La muchacha se sobresalto de inmediato al escucharlo, ni siquiera había sentido cuando se acerco, pero recupero la compostura casi al momento par enfrentar al rubio.
-¿No vas a lanzar tu genjutsu? –Preguntó sonando un tanto decepcionado.
-¿Quieres que lo utilice? –Le preguntó esta de vuelta con incredulidad- ¿sabes lo qué sucederá una vez que estés dentro de él? –Volvió a interrogar con mayor agresividad.
-El mundo que me rodea estará bajo tú control –contestó sin rastro de preocupación- pero si no te sientes motivada para realizarlo en este momento tendré que darte un incentivo.
Sin más dio un salto en dirección de la batalla donde la ojiroja se encontraba tan concentrada en el adversario que tenía al frente que no reparo en el que se acercaba, en especial porque este no dejaba sentir presencia, chakra o algún tipo de emoción agresiva. Solo hasta que el rubio empezó a concentrar chakra en la palma de su mano Kurenai pudo percatarse de su presencia, solo para regresar a ver como un golpe directo en su estomago la despojaba de su energía restante, hubiera caído de frente al suelo pero el enmascarado la sostuvo y la recostó suavemente sobre la tierra. En ese mismo momento el suelo bajo sus pies se diluyo, como en arenas movedizas evitando que se moviera y a la vez alejando a Kurenai de su alcance, sin previo aviso sus manos empezaron a desvanecerse, el rubio las miró con curiosidad, como quien estudia una interesante artesanía, la causante de todo esto se encontraba formando un sello de mano en la dirección del Ottokage.
-¿Aun te sientes igual de confiado? –Le preguntó desafiante, la kunoichi.
-No –contestó secamente este- solo decepcionado.
-¿Qué?
-Creía que cuando por fin enfrentara al orgullo del clan Kurama y a su prodigia del genjutsu, sería algo más desafiante –comentó tranquilamente- pero hay por lo menos seis formas en las que podría librarme de esta ilusión –le explicó el rubio con un tono invariable.
-¿Y por qué no lo haces? –Le retó la muchacha.
-Estoy tratando de decidirme por cual de esas formas voy a utilizar –le contesto con la misma calma- creó que ya se cual –concluyó finalmente, ahora con la mitad de su cuerpo desvanecido, regresando a ver a la chica directamente a los ojos.
En ese momento la chica pudo apreciar unas intimidantes orbes bermellón sobre ella, como si la estuvieran observando desde todas las direcciones, cuando se dio cuenta, se encontraba atrapada por las ramas de un árbol a pocos metros de su maestra, esta no aprecia lastimada pero estaba inmóvil, lo único de ella que delataba que estaba conciente eran sus ojos los cuales permanecían abiertos observando atentamente al enmascarado, la prodigia del genjutsu trato de librarse de lo que parecía una de las técnicas de su sensei, pero por alguna razón esta no se disolvía.
-No es un genjutsu –le explicó con tono monocorde el rubio- es una técnica de elemento madera.
-¿Pero cómo…?
-El genjutsu que utilice contigo es muy poco común, no crea una ilusión, más bien distorsiona tu percepción del tiempo a tu alrededor provocando que tu mente se, por decirlo de alguna forma, desconecte por un par de minutos, una vez que te atrape en el pude deshacer tu jutsu sin intervención y atraparte –explicó con claridad- aunque debo admitir que no había encontrado a nadie tan hábil en este campo desde que me enfrente contra los usuarios del Mangekyou Sharingan, ahora si me permites, aun tengo algunas cosas pendientes en este lugar.
Sin más se retiro del lugar dejando aun par de kunoichis que no podían saber si sentirse menospreciadas por haber sido derrotadas con tanta facilidad o impresionadas por el comentario del kage del sonido acerca de que eran tan hábiles como quienes manipulaban el tsukuyomi. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una fuerte onda de choque proveniente del lugar donde la gran bestia verde de konoha y su fiel pupilo se encontraban.
Este había sido sin duda el lugar más devastado del bosque hasta ahora, pese a solo haber estado utilizando taijutsu, y era también el único lugar donde la batalla no parecía estar del lado del enmascarado, si bien en un inicio los dos clones parecían tener cierta ventaja puesto que ni siquiera se dejaban alcanzar por los golpes de sus adversarios de enormes cejas, esta desapareció cuando los mismos se retiraron las pesas de entrenamiento que levaban en sus piernas de inmediato las cosas pasaron a un plano en que los clones empezaron a recibir golpes y tratar de bloquearlos en lugar de evadirlos. Una vez empezaron a atacar seriamente la lucha estaba empatada pero con una leve inclinación a favor de los clones del Ottokage, así que los expertos del taijutsu decidieron recurrir a su último as, empezaron a abrir las ocho puertas, una vez llegaron a la quinta una gran explosión resonó en su sector del bosque.
-¡ES HORA DE MOSTRARLE EL PODER DE LA JUVENTUD! –Gritaron al unísono maestro y alumno, ambos con la piel de color rojo y los ojos en blanco, mientras arremetían contra sus respectivos adversarios.
Si antes aquellos dos eran tan veloces que era difícil verlos, ahora era prácticamente imposible, los clones no pudieron hacer mayor cosa que recibir los ataques que parecían venir desde todos los ángulos posibles antes de desaparecer en una nube de humo, al terminar ambos morenos estaban exhaustos pero parecían satisfechos con su logro, por lo menos Lee lo parecía, Gai por otro lado al ser más experimentado sabía que el derrotar a unos clones no era motivo para celebrar, por el contrario el hecho de que unos clones le hayan dado semejante lucha solo podía significar que sus oportunidades de derrotar al original eran prácticamente nulas, estaban en sus respectivas cavilaciones hasta que un sonido llamó su atención, unos leves aplausos de una figura que se encontraba apoyada placidamente contra uno de los pocos árboles que quedaban a corta distancia del sitio de la batalla.
-Extraordinario, son los primeros que logran deshacer alguno de mis clones –les alabó con sinceridad- ni siquiera Neji lo logró, aunque él lucho en clara desventaja, aun así no resta merito a su logro, sin embargo esos solo eran clones, ahora se enfrentaran conmigo –les advirtió de último antes de colocarse en guardia.
Tanto Lee como su maestro se encontraban preocupados por al situación, era cierto que trataban de no dejarse llevar por el pesimismo, pero habían gastado casi todo su chakra en la batalla contra los clones al abrir cinco de las ocho puertas celestiales, pese a que ese no era su límite ahora ya no podrían repetir la técnica y si todo lo que hicieron apenas fue suficiente para acabar con unos clones no la tendrían precisamente fácil contra el original, sin embargo…
-¡Yosh! Vamos por el Gai-sensei –animó Lee a su maestro antes de volver a su clásica posición de batalla, devolviéndole el entusiasmo.
-¡Si Lee, demostrémosle de lo que somos capaces cuando hacemos estallar la llama de la juventud! –Anunció mucho más animado el fanático de mallas.
El rubio debía admitir que estaba impresionado, era claro para él que ambos ninjas estaban en su límite y aún así seguían exigiéndose más y lo estaban consiguiendo, parecían incluso más determinados que en las memorias que recibió de la batalla que tuvieron contra los clones de sombra, sus ataques aún eran certeros y veloces, apenas podía bloquearlos y de vez en cuando recibía algunos golpes directos, el ojiazul no se quedó atrás y devolvió varios de los golpes que le asestaron, finalmente tras varios minutos de lucha se volvió claro que las nobles bestias de konoha no contaban con las resistencia necesaria para seguir. Sus energías, que ni por mucho eran ilimitadas, no se comparaban con la de él por lo que sus movimientos se volvían más lentos, oportunidad que el enmascarado aprovecho para noquear a ambos, desapareció de su vista un instante gracias a su velocidad y reapareció en medio de ambos parado de cabeza apoyado sobre sus manos, en un rápido movimiento dio una patada de helicóptero, golpeando a Gai en la nuca y a Lee en la cara, ambos salieron disparados en distintas direcciones y cayeron inconcientes luego de chocar de espaldas y destrozar un árbol con sus cuerpos. El Ottokage volvió a ponerse de pie y se tomo un momento para observar a sus oponentes satisfecho, no solo por su batalla sino por los adversarios que tuvo, con una media sonrisa abandonó el lugar en dirección de sus siguiente batalla.
La sección libre más grande del campo de batalla se encontraba a varios clones luchando contra una horda de bestias de tina, dos usuarios del sharingan, una del byakugan, un shinobi de "huesos bastante grandes" y un manipulador de insectos el cual de momento solo podía defenderse con taijutsu, el cual a pesar de no contar con sus mejores técnicas logro hacer retroceder a su adversario al mismo tiempo que todos los demás lo lograban con el suyo, salvo por Hinata que en una oportunidad abierta logro aplicar su técnica especial de látigos de chakra contra uno de los rubios y hacerlo desaparecer, claro que no lo hizo de manera tan impresiónate como pudo haberlo hecho para no llamar la atención pero lo hizo, el resto de clones llegaron a chocar espalda con espalda en el centro del bosque a un mismo tiempo, los usuarios del sharingan los acorralaron de direcciones opuestas, trazaron tres sellos antes de que estos se percataran de ello y gritaron.
-Katon Gōkakyū no jutsu –al momento dos gigantescas bolas de fuego tomaron trayectoria a los rubios, por el tercer flanco unos tigres de tinta les cerraban el paso así que dieron un salto a todo lo que pudieron solo para toparse con una gigantesca palma que los forzó a regresar al suelo para ser impactados y desaparecer en una nube de humo al impacto de las tres técnicas.
Pese al momentáneo lapso de triunfo el grupo se veía alerta, por lo menos los más experimentados sabían que ese no era momento para celebrar por derrotar a unas cuantas copias, que se supone debía haber desaparecido con el primer golpe, sin embargo una voz los saco de su meditaciones.
-Debo admitir que en konoha hay personas con habilidad –comentó lacónicamente el lóbrego shinobi desde la rama de un árbol parecía descansar mientras observaba un entretenido espectáculo, sin que se enteraran de cómo, el rubio ya se encontraba a un metro de ellos, Kakashi y el resto de ninjas reaccionaron al momento poniendo distancia y tratando de idear algún plan- solo ustedes han acabado con ocho de mis clones, se necesitaron al menos ochenta jounin de la aldea de la lluvia o de la niebla para lograr lo que han hecho ustedes seis y sus dos compañeros con aquel particular estilo de la moda –los felicitó amablemente, estos solo lo miraban algo extrañados por su peculiar actitud, pero el ninja copia noto algo más preocupante en sus palabras.
-¿Qué les paso a Gai y Lee? –Dijo ocultando su preocupación en la interrogante, se notaba que le costaba hablar, seguramente por al mandíbula rota que había sido arreglada precaria aunque eficazmente por Ino pero no de manera definitiva.
-Tú debes ser el famoso ninja copia, Hatake Kakashi –opinó con desgana el enmascarado- una vez concluyeron su lucha me vi forzado a intervenir, no te preocupes Kakashi, solo se encuentran inconcientes –le informó con tono neutral.
El ninja copia lo miraba con desconfianza pero no podía hacer nada más que tomar la palabra del rubio de momento, además seguía tratando de fraguar un plan para sacar a su equipo de ese lugar, era claro que no podían derrotar a un adversario así, pero le llamaba la atención que este no parecía interesado en dañarlos sino más bien en pelear contra ellos.
-¿Qué es lo que quieres? –Preguntó finalmente el ninja copia ante la sorpresa de la mayoría de sus acompañantes.
-De haber empezado por ahí talvez nos hubiéramos ahorrado este pequeño altercado, aunque por otro lado me parece que a sido benéfico para ambos lados –opinó de manera casi ausente, como si hablara consigo mismo, el kage de la lluvia.
-Los Akatsuki buscan a los bijuu –afirmó el ninja copia, retomando la palabra- pero también son asesinos despiadados y tú no has demostrado serlo –resumió tratando de hallarle sentido a la situación- si buscas algo diferente que los otros akatsuki talvez podemos hablar, pero si tú propósito es atrapar a Naruto –dijo mientras su sharingan avanzaba a la fase de mangekyou sharingan- entonces te aseguro que no dejare que salgas vivo de aquí.
-Valientes palabras –aceptó el ottokage impávido, aunque en el fondo se sentía conmovido por las palabras de su sensei- pero yo se, y estoy seguro de que tú también lo sabes Kakashi, que si continuamos él único que no saldrá vivo de aquí serás tú –le advirtió antes de que un aura blanca empezara a rodearlo y tomara la forma de un custodio espectral.
El rubio se lanzo contra el hijo del colmillo blanco, si bien no a toda la velocidad de la que era capaz si a la suficiente como para poner en guardia al ojigris, este por su parte no dudo un momento más y concentro toda la energía que le quedaba en su ojo para su última técnica, pero su alumno se percató de su intención y lo detuvo llamando su atención.
-Si lo intentas ahora lo esquivara –le avisó- yo lo detendré en un lugar, aprovecha esa oportunidad –el Hatake observó a su antiguo alumno con sorpresa, estaba a punto de preguntarle como pretendía hacer eso cuando la respuesta llegó con solo verlo, en sus ojos escarlatas la iris empezó a tomar una forma muy particular, una estrella, pero luego cambió nuevamente, su pupila se torno blanca y el moreno fue rodeado por un guardián similar al del rubio pero menos imponente- ¡Susano!
Dicho esto el Uchiha avanzo contra el enmascarado, al llegar a él atravesó la protección del mismo y lanzo un golpe directo a su rostro, mismo que fue detenido sin mayor dificultad por el amekage, al mismo tiempo este le regreso un golpe similar que de la misma forma fue detenido por el Uchiha, al hacerlo ambos quedaron a suficiente distancia como para que el moreno pudiera hablar sin ser escuchado por nadie más.
-Kakashi esta intentando mandarte a otra dimensión –le advirtió de manera directa.
-Estoy contando con eso –le avisó el rubio con calma guiñándole un ojo con complicidad, el moreno ojiblanco lo miró sorprendido por un momento antes de darle una de sus típicas medias sonrisas.
Sin decir más el moreno le asesto una potente patada de reversa al rubio mientras saltaba hacia atrás forzándolo a soltarlo para luego dar un salto de casi ocho metros mientras sus ojos volvían a su habitual tono escarlata con estrellas negras en lugar de irises.
-Amaterasu –murmuró arrojando una oleada de llamas negras sobre el líder del sonido.
La mayor parte de estas se disolvieron al contacto con la nívea aura que emanaba del enmascarado pero el resto formo un perímetro alrededor del mismo.
-¡AHORA! –Gritó el Uchiha para dar avisó a su sensei.
-¡KAMUI! –dijo el peligris sin despegar su vista del enmascarado, pero paso algo para lo que no estaba preparado.
-Kamui –murmuró el rubio con la mirada fija en al peligris.
¡BBBOOOOOOMMM!
Ambas distorsiones dimensionales chocaron en un punto medio provocando un mini agujero negro que absorbió todo lo que estaba en un radio de metro y medio antes de desaparecer junto con una pequeña implosión que seguramente se escucho en todo el bosque. Si antes de esto quedaba algún árbol en un radio de cien metros ahora ya no quedaba ninguno, incluso los shinobis que estaban cerca fueron arrojados lejos del lugar, hasta Chouji en su mega tamaño salio volando algunos cientos de metros antes de caer y volver a su tamaño normal inconciente por el desgaste de energía y ser el que mayor impacto recibió debido a su tamaño. El único que no se movió ni siquiera un milímetro de su lugar fue el enmascarado que parecía, y de hecho así era, estar pegado al suelo, en pose tranquila con los brazos cruzados en gesto aburrido.
Por otro lado los de konoha estaban esparcidos por distintas partes tratando de levantarse, Kakashi se encontraba inconciente entre un montón de escombros, finalmente había llegado a su límite, Sasuke se levantaba pesadamente, aun no había terminado de caer de su primer salto cuando aquella implosión lo arrojo otros cuarenta metros en dirección vertical, afortunadamente sabía caer y había aprendido de Kabuto como acumular chakra para empezar a curarse antes de ser herido, pero no lo hacía con la misma efectividad y de todas formas una caída de cuarenta y cinco metros no era un juego ya era asombroso que no se hubiera roto por lo menos un par de huesos al aterrizar provocando un cráter en el suelo, Hinata logró aterrizar sin percances en una sección apartada del paraje en cuclillas luego de hacer un Kaiten en el aire para eludir cualquier cosa que pudiera herirla antes de tocar tierra, pero decidió que ya había tenido suficiente participación en la lucha por lo que se recostó en el lugar donde estaba, fingiendo inconciencia. Sai fue algo parecido, logró mantenerse conciente pero no aterrizó con mucha elegancia sino que se llevo consigo algunos árboles del perímetro del campo de batalla, con dificultad se levantó y avanzó de regreso a la pelea.
El resto de ninjas que ya hace un rato habían dejado de participar en al batalla tampoco inmunes al efecto de aquel impacto, salvo por Tenten que se encontraba fija en su sitio gracias a la técnica mokuton del rubio y Kurenai y Yakumo que se encontraban a prudente distancia del lugar donde se desarrollo esa parte de la batalla. El resto de los ninjas que se encontraban ya fuera inconcientes o inmovilizados salieron volando hasta el borde del perímetro del campo de batalla, en una sección en particular una rubia de ojos verde-azules se encontraba ayudando a moverse a su compañero manipulador de sombras a un lugar donde pudiera tratar de recobrar sus fuerzas, pero fue interrumpida por el rubio enmascarado, al instante esta tomo una posición de defensa aunque con algo de dificultad debido a que llevaba acuestas a Shikamaru tomo un kunai y lo sostuvo firmemente.
-Me impresionas –le dijo sinceramente- has estado curando a la mayoría de tus compañeros y por consecuencia has utilizado casi todo tu chakra, pero sin embargo aun tratas de colaborar con algo y pese a que sabes que no tendrías oportunidad de derrotarme estas dispuesta a luchar para proteger a tu amigo.
-Así es como se hacen las cosas en la hoja –Le dijo claramente sin perderlo de vista, a la espera de un ataque pero lo que llegó no se lo esperaba.
Una poderosa ráfaga de viento golpeó al enmascarado por el flanco, pero este logró mantenerse en su sitio aferrando sus pies al suelo con chakra, aunque tuvo que cubrirse con sus brazos, cuando todo terminó, Ino ya no se encontraba frente a él pero lo que le llamó más la atención fue que de la nada salió una prisión de madera atrapándolo. Desde el exterior de la misma varias lanzas se clavaron en la prisión, dándole la forma de una marioneta de combate shinobi.
Ino aun trataba de asimilar lo que ocurrió, momentos después de que empezara la ventisca sintió como alguien la sujetaba y la alejaba del lugar, al detenerse pudo observar a una chica de cabello corto castaño, una kunoichi de la aldea de la arena que si no mal recordaba se llamaba Matsuri.
-¿Cómo te sientes? –Le preguntó la castaña con cierta preocupación.
-Bien gracias –le contestó un tanto aliviada, entonces recordó algo- ¡Deben tener cuidado con aquel sujeto! –le avisó de inmediato, pero para su sorpresa vio a la castaña sonreír de manera tranquilizadora.
-No te preocupes, Kankuro-san ya se encargo de él –dijo mientras le señalaba el lugar donde se encontraba la marioneta empalada de lanzas. Ino se tranquilizo por un instante antes de recordar lo que había sucedido con las armas de Tenten.
-¡No, no entiendes él…
¡BBOOOOMM!
Esa explosión llamó la atención de ambas, pero principalmente la de el resto de shinobis de suna. Kankuro creyó alucinar por un momento, si bien al principio pensó que había resultado demasiado fácil derrotar al Akatsuki que apaleo a todo un pelotón de ninjas konoha, esto le confirmo que su sospecha estaba demasiado acertada, sus marionetas habían sido destruidas en ocasiones anteriores por adversarios inimaginablemente fuertes, pero nunca de una manera parecida, ni siquiera el mismo Sasori de la arenas rojas habría destruido a su marioneta con solo una expulsión de chakra, pero el titiritero estaba confiado en que este personaje quien quiera que fuera terminaría derrotado. Dicho personaje se encontraba ahora en el centro de un pequeño cráter con varias lanzas clavadas en sus brazos y torso.
-No los había detectado, supongo que me centre demasiado en los oponentes que tenía al frente como para notar a alguien que viniera del exterior –opinó el kage de la niebla de forma casual.
-Eso no está bien –le reprochó Temari apareciendo a lado de su hermano junto a Baki, con su abanico en sus manos lista para la pelea- ahora por descuidarte terminaras muerto.
-¿Crees que estos piquetes de mosquito me mataran? –Le preguntó un tanto suspicaz el ojiazul mirando las lanzas que penetraban su carne.
-Esos "piquetes de mosquito" tienen el mejor veneno de suna –le avisó molesto el marionetista por la burla con que aquel enmascarado se refería a sus armas. Este solo observo el lugar donde las lanzas le dieron, la túnica empezaba a deshacerse por el residuo de veneno que la toco, por un momento Kankuro pareció satisfecho pero eso se acabo cuando el rubio empezó a reír.
-Jejejejejeje –rió con suavidad el líder de Otto mientras se retiraba tanto las lanzas como la túnica, quedando solo en pantalones negros, con el torso descubierto dejando ver las heridas que ahora estaban terminando de sanar y los tres protectores en su brazo derecho, pero por lo ocurrido eso fue lo que menos llamó la atención de los shinobis de suna, Ino y Shikamaru que se habían unido al grupo y observaban como el rubio se mantenía impávido sin parecer resentir en lo más mínimo el veneno- escúchame bien, si el veneno de Akasuna no sasori no me mantuvo muerto el tuyo no me matará –le advirtió el rubio impasible.
Los ninjas apenas estaban digiriendo lo que acababan de escuchar cuando alguien más se acerco a ellos, al regresar a verlo pudieron ver al Uchiha que alguna vez intentaron ayudar a recuperar, llevaba a un muchacho de cabello negro corto con tez pálida y a su compañera de equipo pelirosa a cuestas.
-Les recomiendo que vallan con cuidado –les avisó con desgana.
-Gracias –dijo el Kazekage en persona apareciendo a lado de sus hermanos, le dio una significativa mirada al moreno antes de volver a hablar- parece que Naruto finalmente logro hacerte recapacitar, ¿Eh Uchiha?
-Él… siempre… lo… hace… –dijo entre jadeos la pelirosa, mientras intentaba sostenerse sobre sus pies, tuvo que comerse de golpe media docena de sus píldoras de soldado, y al hacerlo descubrió dos cosas, una: que realmente sabían a rayos y dos: que tardaban unos momentos en lograr su efecto por completo por lo que aun estaba luchando para mantenerse en pie.
Cuando finalmente logró mantenerse en pie volteo a ver desafiante al rubio enmascarado apretó con fuerza sus puños preparándose para volver a la carga, pese a sentir aun el peso de la facilidad con a que había caído poco antes. Con una vertiginosa velocidad se lanzó contra el enmascarado, este volvió a detener su golpe con una mano, esta vez el suelo bajo sus pies ni siquiera crujió.
-¿Cuántas veces caerás antes de darte por vencida? –Le preguntó con curiosidad el rubio sin soltar su puño.
-Sin importar cuantas veces caiga nunca dejare de levantarme –le contestó con agresividad- eso es lo que Naruto me enseño.
-Te enseño bien –opinó con media sonrisa el rubio.
-Y no fue la única –Intervino otra voz desde atrás del rubio antes de asestarle un puñetazo que apenas si pudo bloquear con su brazo, pero de todas formas el puño hizo a un lado dicho brazo e impacto en la quijada del rubio logrando arrojarlo casi cien metros del lugar donde estaba- ¿Estas bien Sakura? –preguntó preocupada la legendaria perdedora a su alumna.
-Si, Tsunade-sama –le contestó esta bastante sorprendida por la presencia de la hokage en aquel lugar, pero también feliz con su presencia, pero esta alegría duro poco al ver como el enmascarado se levantaba sin dificultad alguna en el lugar donde aterrizo.
-Bien –dijo volviendo al lugar donde se encontraba en un principio, sorprendiendo a todos por su velocidad- ese golpe también fue muy bueno –admitió con tranquilidad mientras se limpiaba un hilo de sangre que broto de su labio- casi me dolió, pero ya es hora de terminar con el juego –les explicó casi con decepción por ese hecho.
-¿Y crees que te será tan fa…? –le espetaba la hermana de Gaara al Ottokage pero antes de terminar la frase una nube de humo se esparció en el lugar donde este se encontraba y a una velocidad imposible de ver varias estelas doradas salieron de la misma en dirección de los shinobis que aun se mantenían en pie, los cuales apenas sintieron el impacto antes de caer de bruces al suelo sin tener idea del porque.
Los únicos que fueron capaces de eludir el ataque fueron la Hokage que deshizo al clon que fue contra ella apenas a tiempo y el Kazekage que lo bloqueo con arena también apenas a tiempo, desde que el Shukaku le fue arrebatado su arena ya no lo defendía de manera automática sino que dependía de sus propios reflejos, pero eso no disminuía su habilidad en lo más mínimo. Los tres kages se miraron intensamente antes de que alguno se decidiera a hablar.
-¿Por qué atacó a mis ninjas? –Exigió saber la Hokage con tono autoritario.
-Es un Akatsuki –alcanzó a decir su pupila desde el suelo, ante esto la rubia regreso a ver al enmascarado con sorpresa, al mismo tiempo registraba por completo su aspecto hasta que se topo con sus manos, manos en las cuales eran visibles varias de las características sortijas de los susodichos criminales.
-¿Eso es verdad? –Retó la rubia ojimiel colocándose en guardia, el pelirrojo kazekage se limito a observar atentamente al rubio.
-Como les dije a ellos, supongo –citó el amekage sin entusiasmo, pero esta respuesta solo descoloco a la sannin.
-¿Cómo que supones? –Volvió a inquirir esta perdiendo la paciencia, y no es que tuviera mucha.
-Creo que lo mejor será encargarnos de los heridos antes de empezar con el relato –opinó una voz ronca desde las sombras, llamando la atención de todos los presentes, en particular la del rubio- por que esta tipo de información es del interés de todos y seguro será demasiado larga para que él quiera repetirla varias veces.
El Ottokage se quedo estático, finalmente fue capaz de reconocer el chakra del hombre que estaba a pocos metros detrás de él, los que alcanzaron a verlo de frente pudieron ver un par de lágrimas brotar de sus azules orbes mientras una expresión de estupefacción que ninguno de ellos había visto en él desde su aparición se formo en lo que era posible distinguir de su rostro. Con lentitud volteo para encontrarse con la imagen del ermitaño sapo sonriendo amigablemente, se acerco con lentitud, midiendo cada paso hasta llegar frente a su maestro por un momento se quedo allí observándolo hasta que…
¡PLAZ!
El gran gama-sennin estaba en un cráter en el suelo con su misma silueta y un gran chichón en su cabeza, antes de que los presentes tuvieran tiempo de asombrarse por la extraña reacción del rubio esté levantó bruscamente del suelo al sannin por el chaleco de su traje anbu para tenerlo cara a cara.
-¡MALDITO VIEJO DEGENERADO, TIENES LA MÁS MÍNIMA IDEA DE TODO POR LO QUE PASAMOS DEBIDO A TU ESTUPIDA IDEA DE IR A LA LLUVIA SOLO A ENFRENTAR A PEIN, TE DIJE QUE DEBÍAMOS IR LOS DOS PERO EL SEÑOR "SOY UNO DE LOS SANNIN DE KONOHA" NO NECESITABA EL APOYO DE NADIE ¿CIERTO?! –Le reclamó a voz de grito mientras lo sacudía violentamente con una fuerza y enojo que hizo ponerse pálidos a la mayoría de los presentes, incluida Tsunade, por su parte Jiraiya trataba de recuperarse de la zurra que le estaba dando su siempre impredecible pupilo.
-Pues…
-¡CIERRA LA BOCA! ¡¿CREES QUE ME METI EN TODOS LOS PROBLEMAS EN LOS QUE ESTOY PARA SACAR TU TRACERO DE LA TUMBA SOLO PARA ESCUHCARTE INCORDIAR CONMIGO DE NUEVO?!
-…
-¡CONTESTA!
-¿Lo lamento? –dijo encogiéndose de hombros el peliblanco tratando de que su excusa sonara creíble para si mismo, al instante el rubio lo soltó dejándolo caer, luego se tomo un minuto para respirar profundamente y contar mentalmente hasta diez mientras se sujetaba el puente de su nariz.
-Llevaremos a los heridos a un refugio y les explicare todo allí –dijo secamente antes de que varios clones aparecieran y salieran en direcciones diferentes en busca de los shinobis de konoha que estaban esparcidos por todo el lugar, los que estaban cerca lo observaron con una gota estilo anime en sus nucas.
