Capitulo 17: Listos para la batalla

Los primeros rayos de luz del amanecer hicieron acto de presencia en el momentáneo refugio de los shinobis, un rebelde rayo de luz cayó casualmente sobre los parpados cerrados de cierta pelirosa, esta frunció un poco el seño ante esto con disgusto pero se levanto y desperezó antes de empezar a despertar al resto de sus compañeros, en ese momento se percato de que faltaban algunas personas, en primera Sasuke, aunque el Uchiha no le preocupaba, hasta donde recordaba este tenía el sueño ligero y solía despertarse antes que todos para entrenar un poco, pero tampoco logro ver a su maestra o a Jiraiya, así que decidió bajar ya que seguramente se habrían quedado "revisando estrategias" con el Ottokage hasta muy tarde. Mientras bajaba tranquilamente por uno de los pasillos de la casa escucho algo que llamó su atención, parecía una charla en la que intervenían su compañero de equipo extraviado y el ottokage, al parecer, demasiado ensimismados en sus reflexiones como para notarla.

-¿Cuándo piensas decirles? –Le preguntó inexpresivo el Uchiha.

-Cuando sea el momento apropiado –le contestó este con la misma expresión- para eso están los lechos de muerte –agregó en forma de broma, aunque la idea no le parecía tan mala.

-¡Esto no es un juego! –le espetó el moreno con seriedad.

-Claro que no lo es –admitió secamente el rubio- pero de la última persona que espero oír un consejo del "comportamiento apropiado" es de ti Sasuke –le avisó mirándolo con intensidad- ¿o acaso ya olvidaste quien fue el que tuvo que golpearte y cargarte a cuestas en dirección del camino correcto para que pudieras elegirlo?

El Uchiha simplemente guardo silencio.

-Con la situación actual, este no es el mejor momento para decirles –expuso claramente el enmascarado- pero una vez termine esta batalla lo será –le aseguró, el ojinegro regreso a verlo con cuidado para cerciorarse de la veracidad de sus palabras.

-¿Y si no sobrevives? –le preguntó directamente con el mismo semblante calmado.

-Entonces de todas formas se enteraran –contestó con simplicidad- de cualquier manera esa "información" les será revelada una vez la batalla contra Pein llegue a su fin. Seguramente Saya se adelantara al resto –comentó luego de una pausa- en cuanto llegue empezaran con el estudio de la técnica de sellado.

-¿Ella también vendrá? –Inquirió intrigado el moreno, el rubio asintió.

-Su presencia no revelará nada que no deba ser dicho desde ahora –explicó el kage impasible.

-¿Y qué hay de la otra?

-Ella tendrá permiso de usar todo su poder –contestó con sencillez- durante la batalla dudo que alguien se ponga a preguntarle.

-¿En verdad es fuerte? –Cuestionó dudoso Sasuke.

-Casi tanto como Saya –le aseguró con seriedad el rubio- aun quedan cosas por hacer así que mejor empezamos –agregó tras un momento, antes de empezar a retirarse, el Uchiha lo emulo pero en otra dirección.

La pelirosa se quedo pensativa por un momento, sea quien sea ese Ottokage era claro que Sasuke lo conocía con anterioridad, pero ¿de donde? Él había formado parte de la aldea del sonido, pero hasta donde sabía esa aldea ya no tenía nada que ver con Orochimaru, que era el nexo de Sasuke, luego, eso de que fue el enmascarado él que prácticamente lo obligo a elegir el camino correcto, había demasiado que no entendía y dudaba seriamente que Sasuke le resolviera aquellas dudas. Lo único que la ayudaba un poco a tranquilizarse era el hecho de que aun parecía que el misterioso líder de aldea estaba de su lado y contaba con la confianza tanto de los sannin como la del kage de la arena, y si lo que había escuchado era verdad, ya los había salvado en un par de ocasiones. Debía reflexionar sobre lo que ocurría pero esperaría a que terminara la batalla contra Pein para eso, si lo que decía era verdad el mismo se descubriría para entonces, de lo contrario empezaría a buscar respuestas.

-Tsunade-Tai… -empezó a decir la pelirosa para llamar la atención de sus sensei una vez ingresó en el piso inferior de la casa, pero este fue cortada de golpe por unos vigorosos brazos que la sujetaron y bloquearon su boca para evitar que gritara.

-Ssshhhh –escuchó mientras regresaba a ver tanto como podía a su captor, solo para toparse con unos fríos ojos azules que ocultaban perfectamente lo que fuera que estuviera pensando en esos momentos- no querrás interrumpirlos en este momento –le aseguró con solemnidad el líder de la niebla, mientras hacia un gesto para ordenarle que mirara al frente.

Lo que vio, la dejo absolutamente sin habla, por lo que el enmascarado opino que ya no era necesario seguir sujetándola, este se encontraba con un repuesto de sus ropas de capa y capucha negras normales que parecía haber recogido de la aldea del sonido antes de partir, se limitó a separarse de ella para observar, no sin cierta gracia, la singular escena. Ambos sannin se hallaban completamente idos de lo ebrios que se encontraban, esta era claro una escena ya conocida para ambos espectadores en lo referente a cada uno de sus respectivos maestros, lo particular era que se estaban también apoyados "durmiendo" la una sobre el otro, más específicamente, la legendaria perdedora estaba apoyada sobre el pecho del ermitaño de la montaña de los sapos y ligera aunque posesivamente abrazada al mismo.

-Si la despierta en este momento, posiblemente noqueará a Jiraiya por la posición en la que esta y a nosotros por ser testigos –consideró reposadamente el ottokage con el tono digno de alguien que comenta el clima de la mañana- mientras que si nos retiramos solo noqueará a Jiraiya –opinó de manera lógica mientras optaba por esta última resolución y se dirigía a la salida, para ser detenido por la expresión de reproche de la pelirosa.

-¿No se supone que Jiraiya-sama es un amigo suyo? –Le reprochó con dureza.

-Un amigo que me debe muchas –dijo de manera directa, luego solo suspiró con resignación- pero supongo que después de todo no podría dejarlo terminar de una manera tan cruel –supuso el rubio antes de llenar sus pulmones de oxigeno y dirigir una pequeña cantidad de chakra a sus cuerdas bucales, con un propósito que no paso desapercibido para la ojijade que en vano trato de detenerlo antes de que…- ¡HORA DE LEVANTARSE TORTOLOS!

La reacción de los mencionados fue inmediata, claro que más que todo por reflejo, al principio solo se levantaron de golpe y se colocaron espalda con espalda, listos para hacer frente a cualquier peligro. De hecho esta reacción les impidió al resto de sus sentidos el percatarse de al comprometedora posición en la que se encontraban, la cual era claro la intención del rubio.

-Me alegra ver que tus reflejos aun siguen intactos Jiraiya –comentó el amekage como si tal cosa- tu sentido del peligro por otra parte deja mucho que desear –agregó divertido mientras abandonaba el lugar dejando a un confundido ermitaño y una molesta rubia, que no entendía el porque no pudo despertarlos por un método que no acabara de empeorar su recientemente desarrollada jaqueca.

-Tsunade-sama –llamó un tanto dubitativa su alumna.

-¡Baja la voz! –suplicó lastimeramente la sannin de las babosas mientras arrugaba el entrecejo y se frotaba las sienes, la pelirosa solo suspiro un poco aliviada. Ambos sannin dejaron la habitación para encontrar al sonriente rubio en el corredor esperándolos.

-Tienen un excelente aguante para su edad –les dijo divertido, recibiendo miradas asesinas de parte de ambos- tranquilos, solo fue una broma –dijo en tono conciliador mientras levantaba sus palmas en forma de escudo.

-¿Cómo puedes estar de pie? –Le preguntó asombrada la rubia- bebiste más que los dos juntos –argumentó señalándose a si misma y a Jiraiya.

-¡JA! No sabes ni la mitad –le dijo una tanto divertido el chico mientras salía de al casa y se paraba al frente de la misma con la mirada fija en un punto indefinido del bosque, el resto de los habitantes del refugio se unieron al grupo, principalmente molestos por el despertar del que fueron victimas. Luego de pasar un rato en el mismo lugar, una pequeña sonrisa apareció en rostro del mizukage, su felicidad no era precisamente compartida por el resto de sus acompañantes, los cuales ya estaban cansados de la peculiar actitud del joven.

-¡¿Qué es lo qué…? –La sannin nunca pudo terminar su reclamo cuando una poderosa presencia paso entre ellos a una velocidad que la mayoría de ellos jamás habían visto o siquiera creído posible, dejando tras de si una leve estela dorada.

La "presencia" se detuvo exactamente detrás del rubio dándole la espalda y encarando al resto del grupo, lo que se podía apreciar era apenas una figura envuelta en una pesada capa de viaje negra con la capucha alzada y una máscara negra de dragón, tras la cual se podía distinguir aunque casi imperceptiblemente un leve destello escarlata, aunque claro esta el resto de sus rasgos quedaban en el anonimato. Sin embargo el poder que emanaba en esos momentos, seguramente en algún punto medio de su capacidad debido a que solo lo estaba utilizando para desplazarse, había puesto en guardia a varios de los presentes, a otros solo los dejó demasiado impresionados como para moverse, producto del agresiva aura que emanaba del recién llegado. Las palabras del rubio sacaron a todos de sus reflexiones.

-¿Qué te había dicho acerca de usar esa técnica para desplazarte? –Le preguntó de manera casual el rubio, al instante la silueta bajo la capa se tenso, acto que no paso desapercibido para los presentes, los cuales se asombraron un poco de que la simple voz del enmascarado fuera capaz de detener la hostilidad en aquella figura.

-Bu-bueno –empezó atropelladamente la normalmente férrea voz de la joven con un tono mucho más sutil del acostumbrado- usted dijo que debía usarlo solo en tramos cortos y si lo usaba para desplazarme largas distancias debía cerciórame de no agotarme más de lo necesario –contestó con un poco más de determinación a medida que progresaba en su explicación. El rubio solo suspiró con resignación.

-Puedes retirarte la máscara Saya-chan, estamos entre amigos –le aseguró con seriedad mientras se volteaba para encararla. La ojiroja regreso a verlo, no sin cierta sorpresa, la cual no podía ser percibida debido a su máscara, pero obedeció casi de inmediato, sin embargo antes de retirarse la capucha fue detenida por su maestro que le susurró un "déjalo activo" provocándole todavía mayor desconcierto antes de hacer lo que se le pidió, dejando ver sus atractivos rasgos faciales, pero principalmente los de su herencia de sangre.

Decir que ver el Sharingan en aquella desconocida les causo sorpresa a la mayoría de los presentes sería quedarse corto, demasiado corto, estupefacción sería una forma más apropiada de describir las expresiones de los presentes que casi por reflejo posaron su vista sobre el Uchiha de su propio grupo, solo para toparse con la sorpresa de que este no había tenido al más leve reacción ante la revelación de conservar un pariente con vida.

-Les presento a Uchiha Saya –dijo con toda la naturalidad del mundo el ojiazul- mi aprendiz, mi amiga… y mi familia –resumió con la misma tranquilidad provocando todavía mayor sorpresa por esta declaración, a parte de un sonrojo por parte de la aludida.

-Eso explica por que es tan terca –opinó animado el sannin de los sapos acercándose a la joven- tiempo sin vernos pequeña –le dijo alegremente antes de que la chica se arrojara sobre el para darle un fraternal abrazo y soltando unas pequeñas lágrimas de felicidad.

-¡¿Tú sabias de esto? –Le preguntó incrédula la hokage ante la cantidad de información que se le había ocultado.

-Bueno… yo… este… jejejeje –balbuceó incoherentemente el peliblanco pero fue salvado, como ya se le estaba haciendo costumbre desde hace poco, por su pupilo.

-Era necesario –dijo con resolución- es una larga historia por el momento pero le prometo que contestaremos a todas sus preguntas una vez Pein haya sido derrotado.

-¿Y si no estamos para entonces? –Le preguntó en tono sombrío la ojimiel.

-"Ustedes" estarán, se los aseguro –dijo de forma definitiva el enmascarado tomándose el tiempo necesario para ver a cada uno de los presentes, lo cual llamó la atención, y preocupación, de algunos de los más perceptivos.

-¿Y tú? –Volvió a preguntar Tsunade entendiendo el posible significado de sus palabras.

-Eso espero, pero como le dije antes, nuestra actual situación es mala –le recordó- eso me recuerda –agregó mientras sacaba un pergamino de su capa y liberaba una enorme bolsa de dinero- esto es por el juego de cartas de anoche, seguro que todavía lo recuerda –le dijo mientras le pasaba el dinero a la muy consternada sannin.

-¿De qué…? –Estuvo a punto de preguntar la hokage cuando los últimos recuerdos de la pasada noche llegaron a su mente.

Flash Back

El rubio se había interpuesto entre la rubia y su presa, el cual ya se encontraba bastante cansado de correr, pero todavía no se cansaba de respirar por lo que aun estaba de pie atento a cualquier movimiento de la rubia para empezar de nuevo con su escape.

-Tsunade, se razonable –negociaba el rubio por su parte- no podemos darnos el lujo de perder fuerza de ataque a dos días del asalto.

-Podríamos arreglárnoslas sin él –argumentó la sannin que intentaba encontrar un vació en la defensa del rubio para seguir con su caza.

-No dirías eso si supieras cuan grave es en realidad la situación –le advirtió inusitadamente serio el ojiazul, llamando la atención de ambos sannin.

-¿A qué te refieres? –Le preguntó al rubia con cierto reparo.

-Déjame demostrártelo –dijo con sencillez mientras sacaba una baraja de entre sus ropas- ¿A cuánto ascienden tus deudas de juego actuales? –Le preguntó de manera casual ganándose una mirada desconfiada de parte de la rubia- solo contéstame.

-Como diez mil millones de ryus –contestó finalmente, ambos hombres regresaron a verla impresionándoos, pero disimularon su expresión al toparse con la mirada asesina de la hokage- ¿Algún problema? –Preguntó con bastante agresividad.

-¡Ninguno!

-¡Ninguno!

Pero por la mente de ambos cruzó un "GUAU".

-Poker –habló finalmente el rubio mientras barajaba- una mano, sin recambios, abierto, el que tenga la mejor mano gana. La apuesta de mi parte serán diez mil millones de ryus –explicó mientras colocaba la baraja en el suelo y se sentaba.

-¡No puedo apostar eso! –exclamó indignada la rubia.

-No tendrás que –le aseguró el rubio- en tu caso pagaras prenda o castigo la verdad es irrelevante, pero ya lo entenderás.

-¿Qué clase de castigo? –Preguntó recelosa la rubia.

-No lo se –contestó el rubio indiferente ante la pregunta- digamos… podrías besar a Jiraiya –dijo finalmente sin darle ninguna importancia.

-¡NANI! –Contestaron ambos sannin.

-¡Primero muerta! –declaró firmemente, talvez demasiado para gusto del ojigris.

-Está bien –dijo empezando a perder la paciencia el rubio mientras se frotaba la sien- ¿Y qué tal yo? –sugirió tratando de terminar con esa inútil discusión.

-¡NANI! –está vez fue solo el peliblanco el que objetó.

-De acuerdo –aceptó la sannin, a su manera de ver era mucho menos problemático de lo que sería si tuviera que besar Jiraiya y al fin de cuentas no siempre se le presentaba una oportunidad así para intentar ganar semejante suma en una apuesta.

-¡¿PERO QUÉ RAYOS LES PASA? –Preguntó molesto le peliblanco mirando incrédulo a ambos jugadores.

-No te preocupes Jiraiya –le intentó calmar el rubio.

-¡¿Qué no me preocupe? –Le espetó incrédulo- ¡pero si no te eh visto perder una partida de cartas en tu vida!

-¡¿NANI? –Esta vez fue la rubia la que exclamó su preocupación mientras el ojiazul repartía las cartas con serenidad, estas quedaron en frente de ambos cara abajo.

-Yo primero –dijo el enmascarado mientras empezaba a voltear uno a uno varios ases, ante la asombrada y no tan asombrada aunque preocupada mirada de cada uno de los respectivos shinobis- Poker de ases –dijo tras destapar un rey de diamantes al final, por un momento pudo sentir el instinto asesino de su maestro brotar de cado uno de sus poros, aunque eso logró ponerlo nervioso mantuvo un semblante tranquilo mientras le pedía a la hokage que destapara sus cartas con una leve señal de su mano.

Esta solo empezó a voltear sus cartas son expresión resignada, solo para que esta se tornara en una de total desconcierto y hasta cierto punto de temor.

-Flor corrida –anunció el rubio sin demostrarse sorprendido en absoluto.

-Es imposible, Tsunade nunca… -empezó el gama-sennin pero fue interrumpido por el amekage.

-Ella gana de vez en cuando Jiraiya –le informó despreocupado- pero cuando lo hace, significa…

-Que algo verdaderamente malo esta por suceder –completó la sannin de las babosas en tono lúgubre.

-¿Aun crees… qué podemos prescindir de cualquier tipo de ayuda? –Le preguntó de forma casual el rubio- además, ambos sabemos que no quieres matar a Jiraiya, solo te pusiste celosa.

-¡¿YO?

-¡SI TÚ! –Le contestó el rubio, con tanta agresividad que la sannin instintivamente retrocedió un paso ante la furia del usualmente sereno personaje- ¡Ustedes dos ya me tiene aburrido! –Declaró entre molesto y cansado- Tú –dijo señalando a la sannin- creía que ya habías entendido el mensaje cuando pensamos que Jiraiya había muerto, pero aparentemente o eres demasiado terca o Jiraiya no significa tanto para ti como pensaba –le espetó directamente, esta se enfureció ante este último comentario pero no dijo nada puesto que el rubio continuo con su reprimenda- ¡y en cuanto a ti! –Continuó dirigiéndose al peliblanco- ¡No puedes seguir acostándote con cuanta mujer de buena figura te topas solo porque le encuentras el más leve parecido con Tsunade! ¡Pasar las noches sacándote de algún cabaret no es precisamente divertido Jiraiya! –le espetó directamente, si el ermitaño planeaba decir algo en su defensa antes de escucharlo, en ese momento no pudo articular nada. Su contraparte se encontraba igual de impresionada por lo que acababa de escuchar, pero no terminó ahí- Los dos ya están bastante creciditos como para seguir con esta tontería por más tiempo, así que o arreglan lo que sienten el uno por el otro ¡o los arreglo yo a ustedes! –Les advirtió de último antes de salir del lugar a paso tranquilo, dejando atrás a una pareja que necesitaba de una larga charla a solas.

Fin del Flash Back

Luego de eso solo recordaba que ambos se sinceraron respecto a lo que sentían, pero como siguieron bebiendo un poco más ya no se entero de nada, por un instante casi creyó que ambos… pero descartó la idea puesto que aunque parecía que habían dormido juntos ambos aun conservaban sus ropas. Aun así ese pensamiento logro que un poco de color subiera a sus mejillas.

-Ve, le dije que se iba a acordar –le dijo con tranquilidad el ojiazul mientras sonreía medio divertido, medio complacido, al notar los leves cambios en la expresión de la hokage mientras esta recordaba lo sucedido- pero volviendo al problema inicial –agregó regresando a su expresión seria- ustedes deben empezar a estudiar su parte en el jutsu de sellado, y en cuanto a los demás empezaremos a planear el ataque –ordenó diligentemente observándolos con detenimiento.

-¡HAI!

Los siguientes dos días pasaron de una manera muy peculiar, los "desconocidos" que según la hokage eran shinobis de la hoja, o lo habían sido, evitaban el encontrarse directamente con quien fuera de los de konoha, exceptuando a los sannin, y ocasionalmente se dirigían a Gaara pero no mantenían conversaciones o perecían ansiosos por hacerlo con nadie fuera de ellos mismos, si tenían que tratar con cualquiera lo hacían de una manera que hacía ver a Sasuke como alguien parlanchín y animado, con cortas y neutrales respuestas monosílabas. La mayor impresión que dejaron los mencionados fue en la primera mañana luego de la llegada de Saya, cuando un potente estruendo los levanto a todos de su descanso a las cuatro de la mañana, solo para ver la particular forma de entrenar de los misteriosos shinobis.

Ante ellos se realizaba lo que parecería una batalla a muerte entre dos enemigos declarados, por casi dos horas sin descanso, hasta que los primeros rayos de luz del amanecer anunciaron lo que parecía ser el fin de su enfrentamiento, parecía porque esto fue solo el preludio de algo mucho mayor cuando el encapuchado soltó sin ningún tipo de reparo las siguientes palabras.

-Fin del calentamiento

-Hai –contestó su pupila mientras sus ojos se volvían escarlatas y ambos desaparecían en estelas doradas.

Por un momento nadie pudo ver nada, los portadores de doujutsu activaron sus líneas sanguíneas para tratar de percibir el movimiento de los luchadores pero fue en vano hasta que un potente onda de choque resonó en el bosque cuando la pelinegra logró asestar una patada de revés en la quejada de su sensei, la cual lo arrojo cerca de cien metros en dirección vertical a un ángulo de perfectos 90º, y a una muy buena velocidad.

-Se ha vuelto mucho más fuerte –comentó el sannin impresionado llamando la atención de todos- según recuerdo empezó a practicar el método de lucha de Tsunade, hace lo que deberían ser ahora unos dos años, porque requería más control que chakra, sus reservas son abundantes gracias a su entrenamiento pero su maestro se empeño en que buscara métodos para siempre continuar mejorando en los diferentes campos y además sin tener que recurrir a demasiado chakra para así siempre tener un buen respaldo –explicó en respuesta a las mudas interrogantes de los presentes- pero… si esto es solo su mejora para el Taijutsu… aunque supongo que es natural.

-¿A qué te refieres Jiraiya? –Preguntó Tsunade, está también estaba impresionada, la chica sin duda superaba el nivel de fuerza de su alumna de ojos verdes, es más fácilmente podría igualarse al de ella y si lo que decía Jiraiya era cierto, no le había tomado más de un par de años hacer lo que a ella le tomo décadas.

-El Ottokage es la clase de persona que siempre veras tratando de superarse, y su alumna… mejor dicho, todos sus alumnos, siempre han tratado de emularlo en esté aspecto –les explicó- es por eso que sin importar que tan fuerte sean siempre estarán intentando superar su estatus actual, pero solo lo harán por sus propios métodos.

-¿Qué métodos? –Intervino curioso el ninja copia.

-Ellos no son como Orochimaru, no lastimaran a otros para conseguir sus objetivos, no son tan egoístas.

El grupo volvió a centrar su atención en la batalla cuando el Ottokage empezó a descender a gran velocidad, parecía que se estrellaría contra el suelo pero en el último tramo de caída…

-Futon: Atsugai –dijo claramente mientras bordeaba su boca con las manos y con una potente ventisca reducía la fuerza de su descenso hasta un punto de daño nulo, al aterrizar frotó levemente su quijada como lo había hecho cuando Tsunade lo golpeó- Buen golpe –elogió sinceramente, pero luego desapareció y reapareció e frente de la morena encajándole un rodillazo en el estomago y sacándole todo el aire en el proceso, en el cual ella solo respondió con gemido ahogado- ¡pero no dejes de atacar! –Le recriminó mientras daba un giro para tener impulso y asestarle una patada que la arrojo varios metros lejos de él.

Pese a que la fuerza de aquellos impactos parecían suficientes como para matar a un buey, individualmente, la ojiroja solo dio una media voltereta antes de caer sobre sus pies y volver al ataque a media carrera dio un pequeño brinco y colocó sus manos sobre el suelo como impulso antes de elevarse por sobre la cabeza del encapuchado hasta el lado contrario. Este la siguió con la mirada tratando de descifrar que planeaba cuando sintió como sus pies se hundían, al regresar a ver encontró que estaba en medio de un pantano, cuando redirigió su mirada hacia su pupila ya era muy tarde como para evitar el inminente impacto del puño de esta sobre si mismo, un puño que parecía reflejar la luz del sol como un cristal cabe decir.

¡CRASH!

Fue posiblemente el sonido que produjeron algunas de sus costillas al romperse cuando el puño, que de por si tenía la fuerza de Tsunade y fue reforzado por una técnica de tipo tierra como la de Kakuzu que reforzaba su cuerpo haciéndolo más duro que una piedra, impactó en su estomago forzándolo a atravesar un tramo del bosque y a llevarse a varios árboles del mismo en el camino. Como si eso no hubiese sido suficiente ni bien se detuvo pudo ver un potente resplandor, producto de una de las técnicas de tipo Katon de su pupila.

Por su parte los de la hoja no podían creer lo que acababan de ver mientras la ojiroja descargaba lo que parecía más un gigantesco lanzallamas que una bola de fuego sobre el rubio, pese a esto alguien fue capas de opinar, o mejor dicho de expresar su confusión.

-¿En que momento utilizó el Yomi Numa (Pantano del más allá)? –preguntó confundido Yamato.

-Cuando puso sus manos en el suelo para darse impulso –contestó el Uchiha, cuando regresaron a verlo notaron que tenía la vista fija en la lucha con su sharingan activo.

-¿Pero en qué momento trazó los sellos? –Preguntó confundida Sakura.

-Cuando recibió aquella patada –volvió a contestar Sasuke- al dar aquella pirueta para aterriza sobre sus pies aprovecho que sus cuerpo la escudaba de la vista del ottokage para trazar los sellos, luego solo retuvo la técnica unos segundos mientras se acercaba, al dar el salto sobre su cabeza lo distrajo un segundo para que no se percatara del pantano a tiempo –explicó con neutralidad, aunque también quedó impresionado por la habilidad de su prima- parece que también hizo una técnica de tipo tierra para fortalecer el último golpe que le dio.

-Impresionante –murmuró el ninja copia.

Continuaron observando el lugar en el que se agolpaba el fuego de la técnica de Saya un instante más hasta que de este una especie de rayo de color azul salio disparado en dirección de la Uchiha, a tal velocidad que esta no pudo evitar que este atravesara su hombro derecho, deteniendo el ígneo ataque con un leve quejido de dolor, una vez se disipó el humo del sitio del que salio este pudo verse un pequeño muro de roca que estaba casi derretido en lava, y en medio de este, el lugar del que salía aquel rayo de luz azul que parecía la hoja de una espada. Lo que quedaba del muro se deshizo como grava, dejando ver al amekage de cuya mano emergía el mencionado filo añil brillante. La ojiroja se entumió por un instante al recibir el golpe pero se recupero con suficiente rapidez para reaccionar, ante el asombro de los presentes, en su mano izquierda formo un rasengan y lo impacto en la técnica de su maestro provocando una interrupción en esta permitiéndole escapar a una prudente distancia, sujetándose su lesionado hombro, aun así no parecía dar muestras de cansancio, ni se diga el enmascarado, ese estaba tan fresco como una lechuga a pesar de haber estado en un pequeño infierno hace unos minutos gracias a la bola de fuego de su pupila.

Un poco de sangre brotaba del entumido hombro de Saya mientras esta lo sujetaba firmemente, pero esto no la detuvo en su lugar por más tiempo, por el contrario arremetió contra el encapuchado y continuó su ataque solo con taijutsu, solo con patadas de hecho, pero con el doble de velocidad que al principio, Cosa que no paso desapercibida para sus espectadores, en particular para dos de ellos, el ojiazul no podía repeler todos los golpes que iban hacía él, la morena parecía estar acorralándolo.

-Imposible –logró articular Gai, tras comprender la razón de la nueva velocidad de la muchacha.

-¿Qué sucede Gai? –Preguntó el ninja copia, para variar prestándole atención a lo que su "eterno rival" decía, si embargo fue el discípulo de este él que se adelanto a responderle.

-Ella acaba de abrir la primera puerta.

Al momento Kakashi centro su sharingan en la chica, era verdad, su chakra se incremento golpe, señal indiscutible de que esta libero uno de los limitantes. En ese momento se percato de algo más, la joven estaba usando un estilo de taijutsu casi idéntico al de Lee, pero con algunas variaciones, aunque este también dependía de fuerza y velocidad las complementaba con flexibilidad y agilidad, como cuando Lee utilizaba su Suiken, solo que ella no necesitaba estar ebria. Para terminar de sorprenderlos a todos, incluido el mizukage, impacto la clásica patada desde debajo de Lee en la quijada del rubio levantándolo del suelo, solo para volver a golpearlo repetidas veces hasta estar casi diez metros sobre el suelo, en ese momento dejo de sujetar su hombro como había estado haciéndolo desde que se hirió y amarro al rubio con cable especial atado a una shuriken, lo sujeto con firmeza y se precipito a toda velocidad hacía abajo.

-¡Omote Renge! –Gritó mientras, literalmente, enterraba a su maestro de cabeza en el suelo.

Luego del impacto la morena se alejo del cráter en que ahora residía su maestro volviendo sujetar su hombro, por un momento respiro pesadamente antes de inhalar profundamente y normalizar su pulso y demás signos vitales para volver a incorporarse. Apenas estuvo sobre sus pies dirigió una mirada al lugar donde unos escombros salían volando desde un cráter, en ese mismo lugar se alzaba con lentitud la figura del encapuchado, al estar completamente de pie este le devolvió impasible la mirada a su alumna.

-¿Lista para continuar? –Le preguntó con total naturalidad. Los que observaban regresaron a verlo casi con miedo, pero la morena solo retiro la mano de su hombro, el cual había dejado de sangrar, y empezó a mover tanto la mano como el hombro derechos para revisar su movilidad.

-Más que lista –contestó con tranquilidad antes de trazar unos sellos y formar un chidori en su mano de derecha.

-¿Cómo es que pudo volver a mover su brazo? –Preguntó la Yamanaka confundida, la sannin médico lo reflexiono por un momento antes de responderle, ciertamente eso era algo que a ella también le sorprendió bastante.

-Ella misma la curó –contestó finalmente- era lo que hacía mientras sujetaba su hombro, no solo detenía la hemorragia sino que estaba curándose.

-Pero eso se hubiera visto, el chakra de curación es bastante notorio –objetó su alumna pelirosa.

-No si tienen suficiente control –le respondió la sannin- en ese caso es cubierto solo en la palma de la mano y al contacto con la zona afectada está lo cubre, normalmente tratamos de expandir el campo de curación para cubrir una mayor área, pero ella lo concentro para evitar ser detectada mientras trabajaba –resumió claramente impresionada.

-Increíble –opinó la pelirosa.

-No –intervino el jounin fanático de mallas verdes llamando la atención de todos- no es increíble, si no imposible, olvidan que además hizo todo eso mientras abría una de las puertas celestiales y utilizaba el loto primario –les recordó impactado- técnicas médicas, el loto, velocidad y eso sin contar con la batalla previa y los ninjutsus que a estado utilizando hasta ahora sin mencionar su sharingan. Aun con el máximo nivel de control en estos momentos debería haber gastado más chakra del que tenemos Kakashi y yo juntos –afirmó con cierta preocupación, algunos regresaron a ver a Kakashi que simplemente asintió en concordancia con lo que acababa de decir su camarada, el peligris no expresaba tanta sorpresa como el cejudo pero uno podía notar como unas pocas gotas de sudor resbalaban por su frente- y lo que es más impresionante, es que ni siquiera esta dando muestras de agotamiento.

Era verdad, la pelinegra ni siquiera respiraba agitada tras aquel impresionante despliegue de habilidades. En ese momento estaba compactando la energía del chidori, el cual tras un momento tomo la forma de una hoja de katana que salía de sus dedos, parecía como si su brazo se hubiera convertido en una espada, la cual la chica coloco en frente suyo antes de volver al ataque, dio un golpe directo al rubio de frente, pero este atrapo la hoja de la peculiar espada con sus manos desnudas, las cuales emanaban chakra de viento en un protector invisible para defenderse por lo que sus dedos se detenían a pocos milímetros de tocar la descarga de la técnica, en ese momento pudo ver una pequeña sonrisa triunfante en los labios de la ojiroja, "mierda" pensó con cierta resignación cuando notó el rasengan retrasado en la mano izquierda de la chica antes de que esta lo estrellara en su abdomen. Un leve "BOOM", bueno en realidad no tan leve, pudo sentirse en todo el lugar pero el encapuchado no se movió ni un centímetro del lugar en el que estaba, aunque parecía estar emanado humo de su cuerpo, un segundo después el mismo estaba impactando un Kage Buyo (Así se llama la patada que utilizan para levantarlos del suelo de Lee) en la quijada de su alumna, devolviéndole el golpe anterior arrojándola casi treinta metros en el aire.

Sin embargo una vez esta estaba en el aire agito su brazo derecho en dirección de su maestro, la hoja de su "espada" se expandió hasta alcanzar la distancia que los separaba atravesando el hombro del enmascarado, pero no acabó allí, la Uchiha envió mucho más chakra a su brazo una vez sintió que este había acertado en el blanco, al instante una fuerte descarga recorrió cada poro del mizukage que apenas reprimió un gruñido de agonía, pero no pudo mantenerse sobre sus pies por más tiempo, cayó sobre su rodilla, tras unos segundos para recuperarse comenzó a trazar varios sellos y dirigió su mano en la dirección de la que provenía el filo eléctrico que seguía atravesándole el hombro.

-¡Kirin!

Un tigre formado de electricidad del tamaño de uno real se levantó frente al enmascarado un instante y luego desapareció, al mismo tiempo el filo Chidori Eisô se desintegró y un pequeño alarido de dolor se escucho sobre sus cabezas en el sitio donde la descarga había alcanzado a su presa, un momento después el cuerpo de la morena descendía como un peso muerto en su dirección, justo antes de que impactara fue atrapada por el ottokage, que de no llevar puesta una máscara hubiera exhibido una expresión de terrible preocupación, sin embargo esta máscara no oculto el tono de su voz.

-¡Saya-chan! –Le llamó con clara preocupación, la joven no se movía y tenía los ojos cerrados- Sa…

El rubio aproximo más su rostro para verla con claridad, pero…

¡BOOM!

Fue como un gong en su cabeza cuando la morena lo golpeó de improvisó con un cabezazo y se alejo algunos pasos con un par de piruetas mientras este se frotaba la frente, antes de lanzar una mirada incrédula sobre su aprendiz. El golpe no le había afectado pero la sorpresa si.

-No puedo creer que hayas recurrido a un truco tan sucio, ¡Soy tu maestro! –le recriminó.

-Por eso sabía que funcionaría –le dijo con una sonrisa inocente mientras se encogía de hombros- es el único que habría caído en ese señuelo –el rubio pareció querer reclamar pero un gesto de entendimiento cruzó por su rostro mientras reflexionaba en lo que le acababa de decir su alumna, entonces largo a reír abiertamente aun en el suelo.

-JAJAJAJAJA, si, supongo que tienes razón –admitió tras un momento con cierta resignación y una media sonrisa- dejémoslo hasta aquí por ahora, fue suficiente para un entrenamiento ligero –la morena asintió con una leve reverencia mientras el ojiazul se levantaba y se dirigía a la casa, en la cual hizo un gesto de sorpresa al ver al grupo. No por que estuvieran allí, eso ya lo había sentido cuando llegaron a ver su entrenamiento, sino por las expresiones que portaban- ¿Sucede algo? –Preguntó un tanto confundido por como muchos tenían su quijada por el suelo, otros solo lo miraban en shock, unos pocos con una sombra de preocupación o miedo y solo unos cuantos con una media sonrisa de resignación.

-Nunca cambiara –comentó el sannin de los sapos en voz baja regresando a la casa sin ningún tipo de ceremonia.

Poco después el resto lo emuló pero antes de que se retiraran por completo el rubio llamó a uno de ellos.

-¡Oye tú, el del clan Nara! –Dijo en voz alta provocando que el aludido se volteara para encontrarse con el rubio a solo un paso de distancia.

El moreno controlo sus reflejos lo suficiente como para evitar dar un pasa hacia atrás con cautela y se limitó a observarlo con curiosidad. El Ottokage miro a Shikamaru un instante antes de rascar su mentón en gesto reflexivo con su mano izquierda, sabía que para Shikamaru no pasaría desapercibido el gesto ni la sortija que llevaba en su dedo índice, y así fue. Por un momento la comúnmente aburrida expresión del Nara se torno en una mirada de intriga que se incremento un poco cuando el rubio volvió a dirigirle la palabra.

-Tengo un mensaje para ti –comentó con naturalidad, esperó a que el moreno terminara de asimilar sus palabras antes de continuar, cuando este regresó a su semblante aburrido citó- Quiero que le digas al mal nacido que me puso aquí, que la venganza de Jashin-sama contra los herejes se acerca y que él estará entre los que serán castigados, esas fueron las palabras exactas de Hidan –terminó de decirle mientras se adentraba en la casa.

-Espera –lo llamó el chico antes de que se alejara más- ¿No lo sacaste de donde estaba, cierto? –Preguntó con cautela.

-Desde luego que no –contestó impasible el encapuchado- pero tuve que hacerle una visita mientras recuperaba las sortijas y aproveche para hacer de mensajero, por cierto, quería felicitarte –dijo de repente tomando por sorpresa al perezoso genio, así que decidió explicarse- no hubiera pensado en una mejor condena que la que le impusiste –concluyó mientras ingresaba a su momentáneo refugió.

-Espe… -iba a llamarlo el Nara pero nuevamente el ojiazul se le adelanto.

-¿Juegas Shougi? –Preguntó con naturalidad, el brusco cambio de tema confundió un poco al perezoso joven pero decidió que esa podría ser una forma de obtener respuestas, así que asintió- perfecto, sería muy aburrido pasar los próximos dos días sin nada que hacer mientras ustedes aprenden el sello.

Dado que Shikamaru sabía que su misión tomaría una temporada, había llevado consigo un juego de piezas de su juego favorito en caso de aburrirse demasiado en el bosque, las colocaron sobre un tablero que tallaron sobre el suelo del dojo para empezar el juego, como no todos los presentes tenían que aprender a realizar el sello optaron por ver el juego, les daría algo en que entretenerse por un rato, y aunque desconocieran el dominio que el kage de la lluvia tuviere en este dudaban que podría equiparar al de Shikamaru, una vez listos el Ottokage hizo el primer movimiento y en cuanto Shikamaru hizo el suyo este se quedo observando el tablero por un largo rato que empezó a desesperar a todos los presentes, casi cinco minutos después resopló pesadamente y murmuró para si mismo.

-Siete mil quinientos tres…

-Disculpa –dijo distraídamente el Nara algo confundido por la particular actitud del líder de aldea.

-Nada, olvídalo –le recomendó mientras hacia su movimiento.

A partir de allí la partida continuó sin que ninguno de los dos dijera nada más que algún comentario ocasional e hiciera jugadas casi subsecuentes, sin embargo el juego se prolongo por varias horas mientras el sol ascendía… y descendía de nuevo, hasta que a alguien le pareció que realmente eso había tomado demasiado.

-¡Acaben con eso de una vez! –les espetó Ino, había estado viendo la partida en la mañana se había retirado luego de dos horas a realizar las tareas del día y ahora que regresaba seguían jugando- ¡deben de haber movido esas piezas unas mil veces ya!

-Siete mil cuatrocientos noventa y siete para ser exactos –anunció el rubio mientras hacia el movimiento nombrado.

-¡No pueden haber estado en eso todo el… -empezó a reclamar pero su compañero de equipo la corto.

-Deja de interrumpirnos Ino –le dijo claramente sin siquiera apartar la vista del tablero, no parecía molesto pero si cortante, ese solo cambio en el normalmente apático tono del moreno fue suficiente para silenciar a la Yamanaka, aun en las peores situaciones el Nara se mantenía impávido, pero en esos momentos incluso parecía tenso.

Solo en ese momento la rubia se reparo en su perezoso amigo, sus ojos reflejaban una concentración que solo recordaba haberle visto aquella ocasión en que enfrentaron a Hidan y Kakuzu, luego observo al resto de shinobis en la habitación, de una forma u otra estos se encontraban al pendiente la partida, incluso el mismo Kakashi observaba las jugadas por encima de la portada de su libro. En el tablero continuaban la mitad de las piezas con las que habían empezado, entonces se dio cuenta, nadie que ella conociera había durado más de media hora en un juego con Shikamaru, y tenía que ser verdaderamente bueno para eso, y jamás había visto a Shikamaru tan enfocado en un juego, en realidad cuando jugaba parecía incluso más flemático que de costumbre, centro su mirada en el encapuchado, este no había mutado su expresión desde la mañana, se alejo unos pasos y se sentó a lado de su amiga pelirosa. Pasaron un par de jugadas más y finalmente el Amekage pareció encajonar al Nara con su dama.

-Siete mil quinientos uno –murmuró al terminar su jugada, luego regreso a ver al moreno- Jaque.

-Eso parece –dijo ausentemente mientras observaba la posición de sus fichas, aun a él le tomo un instante percatarse de lo que realmente estaba ocurriendo en ese momento, pero cuando lo hizo sus ojos se abrieron más de lo normal con sorpresa, levantó su mirada para enfrentar a la del ojiazul sin decir nada, sus ojos reflejaban sorpresa total, incluso un poco de escepticismo.

-¿Acaso perdió? –Preguntó la Yamanaka en voz baja a su amiga, esta se encogió de hombros y negó con la cabeza, realmente ella estaba igual de confundida.

-Todavía no –contestó la Hokage acercándose un poco más al lugar donde sus alumnas conversaban, estas la observaron con un poco de sorpresa antes de regresar su atención a los jugadores.

Shikamaru se quedo estático solo un segundo más antes de mover, su expresión no desapareció del todo cuando capturo a la dama enemiga con su caballero, varios de sus amigos suspiraron de alivio al ver como su camarada salía de aquel callejón sin salida, pero sus festejos individuales fueron cortados cuando el ottokage movió un alfil desde el otro lado del tablero para encajonar por completo al rey, aparentemente lo único que mantenía aquella jugada apartada era el caballero que Shikamaru se vio forzado a mover para rescatar a su rey en la primera acometida enemiga con la dama.

-Jaque mate –dijo sencillamente el rubio mientras se levantaba- fue un excelente juego –elogió al tiempo que movía brazos y su cuello para relajar sus articulaciones después de un día entero de estar sentado.

-Siete mil quinientos tres –dijo el moreno finalmente con la mirada fija en el encapuchado.

-Si ese fue el número de movimientos en total –admitió el Mizukage- ¿Acaso tiene alguna importancia? –Le preguntó fingiendo indiferencia.

-La tiene –aseguró el Nara- porque lo dijiste al principio del juego –le recordó con claridad ganándose la atención de todos los presentes.

-Así que lo recuerdas –comentó con tranquilidad el líder del sonido.

-Entonces lo sabias desde que empezamos –dedujo el shinobi- predijiste los siete mil quinientos tres movimientos –pese a que regresó a su semblante apático por dentro estaba realmente impresionado.

-Claro que no –le contradijo el ojiazul con rotundidad- solo determine siete mil quinientos un movimientos por delante –le corrigió con franqueza- es casi imposible determinar tú primer movimiento con todas las variables implicadas, además tu capacidad de estratega te permite ver no solo doscientas posibilidades imaginables si no también doscientos pasos por delante, suficiente para una estrategia que cubra todos los puntos clave de cualquier plan –le explicó- así que tuve que predecir por delante de esos doscientos pasos para forzarte a desarrollar otra estrategia y luego otra y otra y otra, hasta que tú mente se frustro tanto que dejo de trabajar con la misma efectividad, para eso se requería que cada uno de tus planes fracasara, por lo menos unas treinta veces, luego sería solo cuestión de llevarte hasta una posición en la que encajonaría a tu rey lentamente por el frente hasta llevarlo a una trampa en la que en cuanto te defendieras del ataque frontal serías emboscado por el flanco contrario, estarías demasiado tenso como para percatarte de la trampa, que alguien con habilidad y en plenas facultades difícilmente hubiera advertido –terminó de explicar con pereza mientras bostezaba abiertamente y se retiraba para tomar el fresco seguido de su pupila, la cual tampoco se había movido de su lugar desde el inicio del juego.

El tiempo restante para que los refuerzos provenientes de las aldeas, que por situaciones emergentes habían terminado bajo la protección del jinchuuriki, llegaran al punto designado para el encuentro paso sin percances mayores mientras los de konoha se preparaban para la batalla que les esperaba. El día cero podían sentirse las decenas de presencias mientras avanzaban por el bosque, la más notable de todas provenía sin duda de un particular grupo vestido con armaduras anbu de color rojo sangre y negro, junto a estos un grupo de jounin y anbu de la niebla se posesionaron en ordenadas filas a diferencia de los guerreros que se quedaron tal como habían aterrizado y finalmente un grupo de shinobis en cuyos protectores se podía observar la insignia de la aldea de la lluvia, todos se inclinaron respetuosamente al ver a su kage frente a su ojos. Cada uno de los grupos era liderado por una figura que se posiciono frente a ellos y la cual fue reconocible una vez alzaron su vista para ver al rubio con diferentes expresiones, la guerrera pelirroja con una media sonrisa y un gesto de ansiedad por la proximidad de la batalla, el peliazul espadachín con gesto parecido al de la quinta del sonido pero acompañado de una sonrisa claramente cínica en la que exhibía sus aserrados dientes y finalmente frente a los shinobis de Amegakure se encontraba la antigua akatsuki de cabellera azul con el semblante impávido de siempre, aunque este vaciló claramente cuando su antiguo maestro se paro frente a ella con la incredulidad marcada en su rostro.

-¡¿Qué hace ella aquí? –Exigió el ojigris al encapuchado claramente molesto.

-¿Qué ocurre Jiraiya? –Preguntó la Hokage al ver el alboroto que su compañero estaba armando.

-¡Eso es lo que yo quisiera saber! –dijo sin ocultar para nada su disgusto mientras observaba airadamente al Amekage.

-Tranquilízate por favor Jiraiya –le pidió con aplomo el líder de la lluvia- se lo que debe parecerte esto, pero te aseguró que ella esta de nuestra parte –el peliblanco lo miro con escepticismo por un momento, luego le dirigió una penetrante mirada a la peliazul que no fue capaz de mirarlo a la cara.

-Te confías demasiado de las personas –le dijo finalmente al rubio tras dejar de observar a la ex-akatsuki.

-¿Y de quién crees que aprendí eso? –Le preguntó de manera retórica el ojiazul, el sannin solo bufó molesto pero luego volvió a centrar su vista en la kunoichi de la lluvia.

-Si noto el más leve rastro de duda, yo mismo me encargare de eliminarte –le dijo claramente en tono de advertencia, está asintió antes de contestar.

-De acuerdo Jiraiya-sen…

-¡No te atrevas a llamarme así de nuevo, me oíste! –le advirtió con rotundidad, la mujer se encogió un poco en su sitio debido a la dureza de sus palabras, incluso la sannin de las babosas pareció un poco intimidada por la frialdad con al que el ojigris habló, en especial porque nunca le había visto mostrarse tan frío frente a una hermosa mujer. Antes de que alguien hiciera o dijera algo más el sannin se retiró. El ojiazul estuvo pronto a hacer lo mismo pero fue detenido por la rubia ojimiel.

-¿Qué es lo que esta pasando? –Le preguntó directamente, el ottokage la miro detenidamente antes de contestar.

-Ella –dijo finalmente refiriéndose a la mujer en cuestión- es Konan, era una de aquellos niños que Jiraiya entreno junto con Pein y hasta hace poco también una akatsuki –contestó sin compunción alguna.

-¡¿NANI? –La Hokage hizo uso de todo su autocontrol para no gritar, y de aun más para no acabar con aquella mujer en ese mismo lugar y momento- ¿Cómo puede…

-Yo tomare toda la responsabilidad por ella –le atajó el Mizukage antes de que la Hokage terminara su queja- ahora es una de mis shinobis –declaró contundente, la rubia lo observo intensamente por un largo momento antes de hablar, el rubio no desvió la mirada ni mostró duda en su resolución en ningún momento.

-Esperó que no se equivoque –comentó simplemente antes de retirarse, no sin antes dirigirle una última mirada de advertencia a la peliazul que solo pudo desviar la mirada.

-No le prestes atención –le recomendó el Amekage con amabilidad.

-Tienen razón –admitió en voz baja con sinceridad- no debería haber venido.

-Aquí es donde necesitas estar –le aseguró- te seré sincero Konan, es posible que todo ya fuera bastante complicado sin tener que lidiar con desconfianza dentro de nuestras propias filas –le dijo de la manera más directa que pudo sin llegar a ser brusco en su trato- pero eso no haría que la batalla fuera menos encarnizada, además tú debes estar aquí para poder decidir de manera absoluta cual va a ser tu propósito –le informó- de quedarte en Amegakure nunca lo sabrías y consiguieras seguir viviendo lo harías solo por mera inercia, vivir así es un castigo aun peor que la muerte, aquí podrás definir cual va a ser tu destino –le explicó.

-¿Y si decidiera ayudar a Pein? –Preguntó con suavidad.

-Te asesinaría al instante –le contestó sin dudarlo- pero aun es pronto para saberlo, no es posible asegurar que es lo que harás hasta que el momento llegue.

-¿Por qué continuas confiando en mi? –Le preguntó dudosa.

-Por que soy un tonto –le contestó de manera directa, la akatsuki lo miró sorprendida por dicha respuesta- un tonto que quiere creer en lado bueno de algunas personas, además ¿Vez a esos shinobis? –Le preguntó señalando a los enviados de Konoha, ella solo asintió un poco confundida- Yo les confiaría mi vida –aseguró de forma definitiva- pero aun no he podido confiarles mi identidad, tú por otro lado ya la conoces, así que lo menos que puedo hacer es darte el benefició de la duda –le explicó con desenfado, antes de ponerse más serió y continuar- puesto que aún no has tomado una decisión, si decides estar del lado de Pein en el momento decisivo no lo consideraré una traición, incluso te aseguró una muerte rápida –le prometió con tranquilidad sin retirarle la mirada, esta únicamente mantuvo la mirada con ecuanimidad antes de decir una simple palabra.

-Gracias

Sin más el rubio se retiró a juntar a sus tropas e indicarles en donde debían ubicarse y lo que debían hacer, aparte de los shinobis de cada aldea que realizarían el sellado separo a unos cuantos sobre los diez estimados para la batalla principal, entre estos estaba la quinta del sonido, los antiguos integrantes de Taka, la ex-akatsuki, Sasame y los miembros antes seleccionados de las aldeas de la hoja y la arena. Cuando estos últimos estuvieron reunidos en una sección del bosque el enmascarado comenzó a movilizarlos hasta una sección del bosque que no difería de las demás en absoluto, se detuvo justo en frente de un árbol, un árbol ni más alto ni más bajo que el resto de sus hermanos en el resto del bosque, apartando unas cuantas ramas y hojas en la base del mismo hasta encontrar dos hendiduras en forma de manos con el relieve de una sortija en cada uno de sus dedos, sin ninguna clase de ceremonia el encapuchado colocó su diestra sobre la cerradura respectiva la cual brillo con un resplandor oscuro antes de que la madera crujiera de manera siniestra se deformara en una pequeña gruta, que poco a poco se fue ensanchando hasta alcanzar la talla de una puerta pequeña, más allá de esta no se podía ver nada, solo oscuridad, profunda e insondable oscuridad.

-Estoy seguro de que ya lo saben, pero lo diré de todas formas –habló el enmascarado sin voltearse a ver a nadie en particular con tono frió y temple- estoy seguro de que no todos los que entraremos por aquí podremos salir igual de fácil o siquiera salir –al terminó de esas palabras volteó el rostro ligeramente solo para encontrarse con un cúmulo de miradas confiadas, decididas o en algunos casos tan impertérritas como la suya misma, sonrió a medias con complacencia antes de regresar su atención al camino frente a él- pero… no hay ningún otro grupo en el mundo con quien me gustaría más encarar a la muerte.

Sin más toda la tropa entró a través de la oscura gruta hacía un destino incierto, peligroso y temible pero más importante que todo eso, el único que podía seguir si quería garantizar un futuro para el mundo que conocían.