Capitulo 18: Los legendarios demonios de colas

Ya llevaban algunos minutos caminando aparentemente sin rumbo fijo, una vez atravesaron la gruta era una complicada red de túneles subterráneos, aun así y pese a la escasa luz del lugar el enmascarado caminaba con presteza a través de los mismos como si hubiera hecho aquel recorrido miles de veces, lo único que les decía a todos los demás era que estaban en el camino indicado, a cada minuto que avanzaban estos sentían con mayor claridad la aplastante sensación de que un poder antiguo y maligno los envolvía, algunos incluso habían empezado a sudar ligeramente por el nerviosismo, pero se apoyaban en la seguridad que irradiaba encapuchado, en cierto punto del camino entraron en una especie de antecámara en la que este se bifurcaba en dos senderos, esto ya había sucedido en muchas ocasiones pero esta vez el ojiazul se detuvo en lugar de avanzar.

-¿Qué sucede? –Preguntó la Hokage al notar la pausa del amekage, cuando se acerco a este pudo ver que parecía pensativo, por un instante pensó que se habían perdido pero antes de poder preguntarlo una nube de humo acompañado de un pequeño estallido la tomo por sorpresa- ¡¿Qué demo…

Frente a ella se encontraban dos encapuchados idénticos, sin molestarse en explicar nada uno de estos se retiro la sortija que llevaba en el pulgar izquierdo y se la entrego a su clon.

-Ya sabes que hacer –fue todo lo que dijo antes de continuar tomado el camino de la derecha, este no dijo nada antes de retirarse por el camino opuesto.

Al resto del grupo le tomo unos segundos retomar el camino detrás del Mizukage debido al desconcierto, sin embargo solo su pupila se atrevió a preguntar lo que pasaba por la cabeza de todos.

-¿Qué fue aquello Ottokage-sama? –Inquirió con serenidad la Uchiha.

-Madara resguardo algo en un escondite dentro de esta guardia que podría sernos de ayuda en nuestra tarea –le contestó con una sonrisa amable enmascarado mientras seguían con el trayecto, esto llamó la atención cada shinobi en el lugar.

-¿Y qué sería eso exactamente? –Preguntó la Hokage interviniendo en la conversación.

-Un kunai –contestó con sencillez, todos sin excepción se detuvieron con el desconcierto marcado en sus rostros, el ojiazul ni les presto atención, solo continuo avanzando hasta detenerse en lo que parecía ser la entrada de otra antecámara.

-¡¿Qué se supone que hará con un… -le estaba preguntando la sannin casi indignada por aquella respuesta, pero el rubio la detuvo haciendo una señal con la palma de su mano diciéndole que guardará silencio y se acercara, esta cambió su gesto de enojo por uno de precaución y avanzó hasta estar a la altura del kage del sonido.

Una enorme cueva se alzaba ante los ojos de ambos kages, casi diez veces más grande que el estadio de Konoha en el que se realizaba el tercer examen chuunin, con muchas antorchas ya fueran de piso o en las paredes, ambos rubios se adentraron en ella con cautela seguidos de cerca por sus respectivos hombres y los shinobis de suna. Al llegar al centro de la cueva se encontraba una no menos impresionante estatua, con ambas manos extendidas y nueve gigantescos ojos, todos ellos… cerrados, lo cual significaba solo una cosa.

-Ya iba siendo hora de que llegaras –comentó una voz con acento burlón.

Todos se pusieron en guardia de inmediato y alzaron la vista hacia el lugar de donde provenía, no el sonido, si no el poder demoníaco que de pronto se volvió apabullante. Sobre una enorme roca una figura descansaba tranquilamente, un hombre de cabello rojo oscuro que le llegaba casi a los hombros cubriéndole la mitad del rostro, un rostro cadavérico con una sonrisa confiada, casi cínica en realidad, en su ojo izquierdo se delataba el rinnegan, vestía las típicas indumentarias akatsuki pero la túnica se notaba desgastada y raída en varios lugares, también estaba semi-abierta por lo que se podía aprecia un poco el esquelético cuerpo del autoproclamado "Dios" de los akatsuki.

-¿Acaso me echabas de menos? –Contestó con una sonrisa y tono igual de cínico el actual Amekage- debo admitir que yo también, es muy difícil descuartizarte cuando no estás presente –el pelirrojo guardo silencio unos momentos ante el comentario del rubio y luego…

-JAJAJAJAJAJAJAJA –su risa resonó por toda la cueva, tan escalofriante como una noche sin luna en medio de la nada- casi voy a echar de menos ese particular sentido del humor tuyo… hermano.

El suelo se desquebrajo bajo sus pies justo en el instante en que los asentó, pero eso no impidió que diera un salto para eludir la nueva trampa que se interponía en su camino.

-Maldita sea –se quejó el clon en voz alta- ya es la vigésima trampa que debo sortear, ese miserable de Madara no tenía nada en sus recuerdos acerca de esto –interiormente llegó a pensar que todo aquello pudo ser solo una farsa para llevarlo a una trampa y que Pein lo matara, eso lo tranquilizaría enormemente comparado a la alternativa a la que tenía que enfrentar de ser realidad lo que le había enseñado en sus recuerdos, pero el mismo Kyuubi confirmo sus sospechas al respecto lo mejor que pudo y eso sumado a la muerte del Uchiha solo podía significar que decía la verdad.

Finalmente llegó al lugar que buscaba, el final del camino. Otro cualquiera se abría desanimado enormemente ante tal visión luego de haber pasado por lo que él para llegar hasta allí, pero el enmascarado solo empezó a palpar la roca sólida del muro hasta dar con el pequeño orificio circular al extremo derecho del mismo, con cuidado introdujo la sortija que le fue entregada por su original en el y al momento la pared se puso a temblar mientras se dividía permitiendo el acceso a una pequeña cámara subterránea.

El lugar no era más espacioso que el piso que el mismo poseía en Konoha, pero lucía incluso más pequeño que este último debido a la enorme cantidad de cosas que lo abarrotaban, nada demasiado llamativo en realidad, pergaminos sumamente antiguos más que otra cosa pero ninguno de ellos, según podía recordar, contenían técnicas ninjas o información acerca de clanes, territorios o planes para apoderarse de estos, en realidad aquellas paginas contenían algo más siniestro, contenían toda la información que Madara fue capaz de reunir durante su longeva existencia acerca de una amenaza que yacía latente sobre sus cabezas como espada de Damocles. No necesitaba leerlos, tal como Madara, él conocía ya de memoria cada página de cada tomo, cada pergamino de cada estante, algunos habían sido incluso plasmados en papel por el propio Uchiha. El encapuchado camino sin más por la habitación hasta llegar a la única sección de pared que no estaba cubierta por estanterías, esta era solo un cuadrado vació con espacio como para colocar un cuadro, pero con un pequeño altar, sobre el cual residía una pequeña caja encima de una secuencias de kanjis escritos en la base de dicho altar.

Con lentitud dirigió su mano hasta la tapa y la levanto, un ligero resplandor verde se reflejo en su máscara al tiempo que en su mirada aparecía un ligero brillo de asombro por lo que allí residía. A simple vista lo único que se podía aprecia era un viejo kunai ensangrentado, y ni siquiera este hecho era relevante considerando la naturaleza del arma, sin embargo si había algo, por así decirlo, sospechoso. La sangre que cubría el arma aun se encontraba fresca, a pesar de que la caja que lo contenía y el altar donde esta descansaba eran cubiertos por una densa capa de polvo, prueba de que esta no había sido tocada en mucho tiempo. El rubio pareció notar este hecho aunque no lucia sorprendido

-Los sellos de preservación funcionaron muy bien –observó mientras levantada el arma, normalmente esa técnica era usada por ninjas para recolectar y transportar algunos tipos de plantas para medicinas especiales que solo servían si se utilizaban frescas, pero nunca había sabido de una que durara por tanto tiempo, sin embargo… - sin embargo no se mantendrá así por mucho tiempo –dijo para si mismo antes de guardar el articulo en una bolsa sellada y volver rápidamente sobre sus pasos.

-¿Hermano? –Repitieron confundidos varios de los shinobis a su lado, el rubio solo sonrió, pero no fue una de sus sonrisas comunes llenas de vida, aquella fue una sonrisa fría y despectiva.

-¿Te crees con el derecho de llamarme así solo porque llevas contigo a algunos bijuu? –Le preguntó divertido el Amekage, pero cuando Pein estuvo a punto de contestarle se tensó de inmediato.

-¿Por qué no? Después de todo ahora somos…

-¡Basta! –Le cortó el enmascarado antes de que terminara la frase- no vine hasta aquí para hablar contigo si no para acabar de sellar lo que nunca debió ser liberado.

Al termino de estas palabras su chakra empezó a brotar de su cuerpo sin control, intenso e implacable como el fuego, dorado como el sol e incontenible como la voluntad humana, los que estaban a su lado tuvieron que hacerle espacio para que pudiera soltar su poder con libertad, Pein únicamente se quedo mirándolo sin perder su sonrisa, pero mientras su "hermano" se preparaba para la batalla no pudo evitar reparar en los que lo acompañaban, más específicamente en una mujer de corta cabellera azul que lo observaba como tratando de descifrar en sus ojos algo de su antiguo camarada. El pelirrojo solo cambio su sonrisa cínica por una burlona y cruel.

-Si querías incrementar el número de cadáveres que mancharan el suelo durante nuestra lucha, por mi no hay problema, pero… -comentó el portador del rinnegan con indiferencia- no pudiste al menos escoger algo digno de ser el primer sacrificio hacia un dios.

La antigua akatsuki bajo la mirada, sin saber que sentía más en esos momentos: decepción, dolor o tristeza. Cuando volvió a levantar la vista, algo había cambiado en ella, el dolor aun persistía pero un brillo de determinación ardía con fervor en sus ojos como hacia años no lo hacía mientras empezaba a reunir la energía necesaria para empezar la batalla. El rubio por su parte solo torció los labios en una sonrisa muy parecida a la de su contraparte antes de contestarle.

-Te aseguro que solo un cadáver manchara esta cueva –le dijo calmadamente- y no será de ninguno de ellos –esto último lo dijo casi en forma de amenaza, para ambos lados.

-Entonces veamos si eres capaz de protegerlos a todos –comentó suavemente el pelirrojo.

Lo siguiente desubico casi a todos los presentes, la cueva entera empezó a temblar, algunas rocas de gran tamaño se desprendieron de la parte superior de la cueva forzando a los shinobis a dispersarse, al tiempo que se colocaban en posición para atacar. Solo el enmascarado se mantuvo en su sitio, sosteniendo la mirada sobre la de su contrincante que hacía exactamente lo mismo mientras una aterradora cantidad de chakra de diferentes tonalidades y siniestras presencias se desprendía de su demacrado cuerpo. Aun cuando un enorme pedrusco cayó directamente su cabeza, al estar a escasos diez centímetros lo único que hizo fue levantar el brazo sin retirar sus ojos del enemigo y dar un leve golpe con el cual lo despedazo.

Todo su entorno continúo sacudiéndose hasta que el suelo se partió en dos con una colosal grieta paralela a la posición que hasta el momento había ocupado Pein. Al terminar, seis cuerpos emergieron de dicha gruta, al principio ninguno tenía una forma definida, solo parecían ocultos por la oscuridad de la caverna, pero a medida que el chakra salía del cuerpo de Pein para internarse en el de estos fueron tomando la forma de guerreros en armaduras antiguas.

El primero era de gran tamaño, con la cabeza calva y penetrantes ojos con una extraña pupila que era dorada y negra, además de unos curiosos tatuajes color púrpura alrededor de su rostro, portaba una armadura con picos en las hombreras y un hacha de color beige, al instante su mirada se poso sobre Gaara y sus hermanos que se pusieron alerta mientras este sonreía siniestramente. La segunda imagen era la de una mujer joven, alta, de cabello negro largo recogido en un moño, ojos rasgados completamente amarillos salvo por dos rendijas negras que hacían la labor de pupilas y mirada siniestra, una armadura sencilla de hombros descubiertos y totalmente negra protegía su hermoso cuerpo, en su cinto un látigo brillaba en un tono azul oscuro casi negro, al entrar en escena dirigió una mirada al amekage que variaba entre lasciva y cruel. El tercer guerrero era alto de cabello azul verdoso largo llevaba una armadura metálica y un caco con un cuerno en su frente y una espada de gran tamaño apoyada en su hombro, en cuanto apareció sus ojos se centraron en el Ottokage con ferocidad. El cuarto era un tanto diferente a los anteriores, no era muy alto y era mucho más delgado que sus compañeros, su armadura era simple de color púrpura igual que su cabello el cual llevaba corto y desordenado, solo llevaba un cuchillo colgando de su cinto y se paraba un tanto encorvado, en general miraba a los que se les enfrentaban con burla. El quinto era por demás el más imponente de las seis figuras, no por su talla, pese a ser tan alto como el primero, si no por el poder que emanaba, con una nívea túnica con broches dorados, cabello largo totalmente blanco y ojos marrones que parecían observar con fiereza a todos los presentes, al aparecer lo primero que hizo fue dirigir una mirada algo incrédula a su compañera de cabello oscuro, la cual le regreso la mirada un tanto divertida por su reacción y luego su atención se centro completamente en el enmascarado de túnica negra, por un instante sus ojos se tornaron más feroces pero luego solo le dirigió una mirada desafiante. Finalmente la sexta figura era la de un hombre corpulento de cabello corto en punta color azul eléctrico con leves pintas blancas en forma de relámpagos, ojos blancos que parecían destellar en impaciencia y un traje de artes marciales azul oscuro, al igual que la mayoría de sus camaradas parecía estar ignorando al resto de los presentes para concentrar toda su atención en el encapuchado.

Una vez todos estos terminaron de emerger y se colocaron frente al único de sus adversarios que no se había movido ni intimidado por su presencia y lo miraron fijamente por unos segundos, entonces el Mizukage se decidió a romper el silencio luego de haber analizado cada una de las reacciones de sus adversarios, con una mirada algo decepcionada se dirigió al antiguo líder de la lluvia. Naruto fue capaz de ver el problema, el rinnegan le había permitido a RikoduSennin absorber una cantidad incluso mayor de poder, pero con una sola consciencia, Pein tal vez lidiaba con menos poder pero con ocho conciencias individuales tratando de tomar el control constantemente, hasta no sellar los nueve, el Juubi no volvería a la vida.

-Ya veo –empezó con media sonrisa de superioridad y los ojos cerrados- ni siquiera eres capaz de controlarlos, solo actúas como un conducto de su chakra hacia esos cuerpos para no tener que contener todo el peso de sus distintas voluntades y poder luchando al mismo tiempo –resumió con una marcada decepción en sus palabras- bueno supongo que eso te facilita las cosas, después de todo te falta mucho para llegar a ser como tu antecesor. Pero ya que conservan su conciencia por completo me pregunto cómo es que piensas que podrás contenerlos cuando se cansen de ti.

-¡Silencio! –Reclamó el Akatsuki furioso- tu opinión me da lo mismo, dentro de poco no serás nada –le aseguró mientras saltaba al frente de la línea de batalla con agilidad y se colocaba frente a frente con su contrincante, el ojiazul lo observo confiado mientras sus propios compañeros se colocaban a su lado para respaldarlo, pese a que les tomo por sorpresa el hecho de que se enfrentarían directamente con los legendarios demonios de colas esto no aminoro su deseo de luchar, sin embargo antes de que nadie más hiciera un movimientos uno de los "guerreros" tras el Akatsuki intervino.

-Me importa muy poco sus asuntos humanos inmundos –reclamo el de cabello azul y armadura- tengo una querella con ese –agregó señalando al ottokage con su enrome espada- así que voy a despedazarlo, el resto puede hacer lo que se le dé la gana –finalizó empezando a dirigirse hacia el mencionado que no se inmuto en lo más mínimo, sin embargo fue detenido por el brazo del otro peliazul.

-Yo también tengo un asunto pendiente con él Isonade, y por lo que parece tú no tienes ni idea de a quien realmente te estás enfrentando así que no te entrometas –intervino con calma, antes de que este pudiera intervenir al peliblanco alzo su voz por encima de la suya.

-Entonces lo mejor será que hagan fila detrás de mi –dijo claramente adelantándose a sus compañeros sin perder de vista al ojiazul enmascarado, olfateo el aire frunciendo la nariz, como si oliera algo desagradable y su expresión se volvió aun más feroz- sin importar cuán diluido este, reconocería esta peste a zorro donde sea ¡A MI NO ME PUEDES ENGAÑAR KYUUBI! –le gritó al enmascarado que pareció paralizado por un instante ante sus palabras, ciertamente no había contado con el olfato del perro bijuu y además Dios de la ilusión, a pesar de eso su semblante volvió a ser impasible con tal rapidez que solo alguien que hubiera estado al pendiente se hubiera percatado del cambio.

Sin embargo, el shock que sintió por un instante no fue nada comparado al estado de en que se quedaron sus acompañantes, para la mayoría fue como si les hubieran echado un cubo de agua helada, algunos miraron incrédulos en dirección del ottokage y otros se limitaron a mirar al peliblanco como si creyeran que había dicho una broma. Los pocos realmente consientes de la verdad apretaron los dientes, no esperaban que el Jinchuuriki fuera descubierto de esa manera, pero su reacción fue más porque sabían que este no quería ser expuesto todavía, sin embargo les sorprendió que el aludido no tuviera mayor reacción. Incluso algunos de los adversarios emergentes fueron sorprendidos por esta declaración.

-¿De qué estás hablando Houko? –Preguntó de inmediato el peliazul confundido.

-Este olor –contestó este a su vez volviendo a olfatear- esta mezclando su esencia en forma parcial con su contenedor para borrar su rastro original –explicó- pero jamás podría confundir el olor del bastardo que por poco me mata –declaró con firmeza sin quitarle los ojos de encima al mencionado ni un momento.

-Yo también lo había visto antes –agregó el otro peliazul- en el país de la tierra él fue el responsable de sellarme, en aquella batalla lucho tanto con el chakra demoníaco como con esa extraña mezcla que está usando ahora, tengan cuidado es incluso más fuerte que el mismo poder del zorro –les avisó.

-Así que por eso su aura me parecía familiar –intervino la única mujer del grupo- aun así no me esperaba esto, parece que será más interesante de lo que pensaba en un inicio –agregó mientras sacaba su látigo y lo tensaba para la batalla.

-No –advirtió con frialdad Pein llamando la atención de todos- yo seré el que se encargue de él, ustedes hagan lo que quieran con el resto pero a él lo acabare yo –les advirtió directamente, los ahora descubiertos bijuu lo miraron con furia.

-Humano impertinente –murmuro Isonade con cólera- ¿Quién demonios te crees para…

Antes de terminar su amenaza sintió como la debilidad lo invadía y caía de rodillas, al mismo tiempo el resto de sus camaradas sentían lo mismo.

-Recuerda tu lugar Bijuu –le aconsejó el Akatsuki con severidad.

-Y tu recuerda que esto no durara para siempre humano –le recomendó a su vez Houko mientras lo acuchillaba con la mirada- pero por ahora seguiremos con tu plan –finalizó mientras se incorporaba.

Por su parte los shinobis aun estaba tratando de asimilar las palabras del bijuu, claramente la primera en darse cuenta de su posible significado fue la Hokage, pero aun no podía creerlo, por lo que no despegaba su vista del encapuchado, el rostro de este sin embargo no decía nada, fueron las palabras de su alumna las que la sacaron de su enmudecimiento.

-Tsunade-sama –le llamó con cuidado- ¿De qué están hablando? –Preguntó refiriéndose a sus adversarios- ¿Qué es eso de que el Kyuubi está aquí?

Todos, los que lo aun no tenían claro esto, los que sospechaban lo mismo que la Hokage y los que ya sabían la verdad, fijaron sus ojos en la ojimiel, la cual solo les devolvió la mirada con cierto desconcierto marcado en cada una de sus facciones, antes de contestarles, su expresión se volvió un tanto triste.

-Se están refiriendo a él –contestó finalmente señalando con un movimiento de su cabeza al enmascarado de pie junto a ella que se mantenía impasible.

Por un momento nadie dijo nada, por un lado lo que les acababan de decir era absurdo, pero la seriedad que exhibía la hokage les decía claramente que eso no era ninguna broma, aun así su alumna más joven parecía reacia a aceptar lo que sus oídos le decían.

-Pe-pero Tsunade-sama –empezó algo contrariada- eso no es posible, todos sabemos que el contenedor del Kyuubi es, es… -no se atrevía a completar la frese porque sabía que revelar dicha información podía poner en peligro a su amigo, pero no fue necesario.

Antes de que la pelirosa pudiera terminar de formular su argumento el ojiazul le pidió silencio levantando su mano frente a ella, luego con lentitud fue llevándola hacia su máscara y ante la cada vez más afectada expresión de sus espectadores se la quitó mientras bajaba la parte superior de su capucha dejando sus facciones completamente expuestas. Aun los que fueron capaces de prever lo que revelaría el rostro del Amekage una vez que fuera expuesto quedaron anonadados ante la imagen del compañero shinobi que consideraron su amigo por tanto tiempo tras aquella máscara, contra todo pronóstico alguien fue todavía capaz de hablar.

-¡¿Pero qué significa todo esto? –casi exigió la pelirosa del equipo siete con cierta desesperación, era como si pensara que alguien le estaba jugando un broma muy pesada, sin embargo antes de que continuara la voz del rubio la detuvo.

-Cálmate –no fue una petición, fue un comando, uno directo y frió como el filo de un kunai- este no es el momento para que pierdas el control –le recordó con voz monocorde- si acaso quieres obtener alguna respuesta será mejor que sobrevivas a esta batalla, lo mismo va para todos –agregó dirigiéndose a cada uno de los presentes y dando el asunto por terminado, quisieran ellos o no. El Ottokage tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no inmutarse ante las miradas, a veces incrédulas, a veces dolidas de sus colaboradores.

-Pese a lo conmovedora que resulta este "encuentro", me parece que ya fue suficiente de tonterías –intervino Pein con desprecio.

-Tal vez tengas razón para variar –opinó el ojiazul impertérrito, sin que nada pudiera delatar cuanto le había afectado la situación fue devolviendo su antifaz de regreso a su rostro- Gaara –el aludido regreso a verlo a medias- tal vez tú y tus hermanos preferirían hacerse cargo del Shukaku, pero estarían en desventaja así que será mejor que se encarguen de aquel que tiene la armadura púrpura, sus mejores técnicas son con base de veneno –explicó y comandó brevemente, por toda respuesta este asintió sin mediar palabra- muy bien, Saya, tú ocúpate del calvo, cuando acabes con el ayudaras a Hinata –la aludida sintió- hasta entonces, Hinata –llamó- tú te encargaras de la mujer de armadura negra, recuerda que puede reanimar cadáveres, ten cuidado es muy astuta –esta solo asintió con seriedad, algunos le dirigieron miradas incrédulas ante lo que acababa de hacer pero la hokage intervino.

-¡Un momento! No puedes enviar a uno de mis chuunin sola contra un…

-Hokage –le cortó con seriedad mirándola fijamente- tal vez usted conozca a sus shinobis, pero le aseguro que yo conozco mejor a mis aprendices –le informó con tranquilidad- ellas lo lograrán.

-¿Aprendices? –Repitió entornando los ojos en dirección de la Hyuuga, esta solo desvió la mirada un tanto avergonzada por un momento, sin embargo una mirada de aliento de la Uchiha le dio el valor para responder.

-Yo se lo de Naruto-kun y Saya-chan desde hace seis años –les dijo con claridad- he estado con ellos desde entonces.

-Eso deja el asunto en claro, el sandaime estaba enterado por lo que no hay traición de su parte por guardar el secreto –se adelantó a responder el Ottokage antes de que la sannin de las babosas hiciera algún comentario- Sasame, Suigetsu, Jugo, Karin y Tayuya os encargareis del tipo con la armadura que tiene un cuerno en el casco recuerden que su especialidad son los justos de agua –los nombrados asintieron con resolución- Jiraiya, Sasuke y Konan háganse cargo del de cabello blanco, tengan cuidado maneja los cinco elementos y los genjutsus son inútiles en su contra, Jiraiya antes de que protestes te recuerdo que este no es el momento para hacerlo –el aludido simplemente se guardo sus comentarios antes de que salieran de su boca, en lo referente a Sasuke todos se quedaron observando su reacción, pero la falta de esta solo les informó, y a algunos les confirmó, que él ya estaba enterado de la verdadera identidad del ottokage sin embargo salvo por algunas miradas de reproche no se dijo nada al respecto, Naruto tenía razón al decir que no era el momento- En cuanto al resto –hablo dirigiéndose a los shinobis de Konoha- deben responder ahora si están dispuestos a luchar junto a mi o no –Inquirió directamente con la mirada fija en cada uno y en ninguno a la vez.

Nadie era capaz de decir nada, la idea de seguir a alguien que los había estado engañando desde hacía años parecía sencillamente risible, pero tampoco tenían otra opción, además algunos aun se debatían internamente en encontrarle sentido a lo que estaba pasando, finalmente la representante de la aldea de la hoja tomo la palabra.

-Por ahora no tenemos más alternativa que confiar en ti una vez más Naruto –dijo secamente- pero cuando esto termine tendremos una larga charla tú y yo –le advirtió con una frialdad que superaba a la de su interlocutor, este solo la miro directamente antes de dar por toda respuesta una sola palabra.

-Entendido.

-¿Entonces cuál es el plan? –Intervino Shikamaru con el mismo ánimo de siempre aunque se notaba bastante serio.

-Ese será tu trabajo –le contesto el rubio llamando su atención- tú, Ino, Gai, Lee, Sai, Sakura y Kakashi se enfrentaran al sujeto del cabello azul en punta, maneja jutsus eléctricos como nadie –les advirtió únicamente- Tsunade, te unirás al grupo que enfrentara a Houko junto con Jiraiya, eso lo tendrá más tranquilo –agregó a sin siquiera mirar a la ojimiel que solo asintió- y yo me haré cargo de Pein –finalizó sin mutar su expresión ni una sola vez mientras hablaba.

-¿Y qué te hace pensar que estarás a la altura? –Preguntó con calma el autoproclamado Dios, que había escuchado sin dificultad las, a su parecer, inútiles previsiones que su contraparte estaba tomando en su contra.

-¡ESTO! –Contestó una voz desde la entrada, todos centraron la vista en el clon del rubio que acababa de regresar.

En ese momento el sonido de un filo cortando el viento alerto momentáneamente a algunos, pero el Jinchuurikiojiazul simplemente levanto su mano y atrapo el objeto corto punzante en pleno vuelo, al hacerlo su clon desapareció en una nube de humo, entonces fue visible el kunai en la diestra del encapuchado en el mango del cual se hallaba asegurado el anillo que él mismo Naruto le diera poco antes, por un momento se mantuvo el silencio hasta que el ex-Akatsuki empezó a reír.

-¿Planeas matarme con un kunai? –Preguntó tratando lo mejor posible de contener sus carcajadas.

-Claro que no –contestó con clama el ottokage- esto es para mi –agregó mientras cerraba su otra mano alrededor del filo del arma y con un movimiento rápido se la cortaba dejando el filo del kunai completamente limpio de la sangre anterior, sus enemigos y la mayoría de sus aliados lo miraban con confusión.

-¿Qué tratas de…? –Pein no logró terminar su pregunta antas de que el suelo empezara a sacudirse.

El chakra brotaba de cada uno de los poros del Uzumaki mientras era levantado del suelo un par de centímetros por su propio poder, un dolor increíble envolvía sus globos oculares como nunca antes, el zorro le había advertido que eso sucedería dada la cantidad de poder que ahora se acumulaba en ellos, pero aun así lo soporto sin mostrar expresión alguna de sufrimiento, después de un par de agonizantes minutos todo quedo en calma de nuevo. En medio de la cueva el Jinchuuriki del Kyuubi se encontraba de rodillas respirando agitadamente mientras se alzaba en toda su altura con la mirada al tope de la cueva, como si pudiera ver el cielo a través de está sin dificultad alguna, al bajar nuevamente su mirada contra la de su enemigo esté perdió por completo el sentido del habla al sentir a sus mismos ojos observándole con displicencia.

-Empecemos –fue todo lo que el pelirrojo escuchó antes de sentir su quijada siendo impactada por una patada directa de su adversario.

Su cuerpo impactó en una de las paredes de la cueva destrozando parte del granito que la formaba, sin embargo, allí empotrado en la roca una sonrisa atravesaba su rostro en una mueca de perversión, el motivo; el golpe, el impacto y la sacudida no lograron infringirle el más mínimo dolor a su cuerpo, más aún simplemente lograron incrementar sus ansias de lucha y su deseo de destruir a su adversario, tanto el suyo propio como el de los demonios que ahora compartían su carne.

Al mismo tiempo las diferentes batallas dieron inicio en toda la caverna.

Desde que él la designo para su batalla le había quedado claro que no sería algo fácil, sin embargo tenía también la seguridad de que su maestro confiaba en ella para ganar esa lucha por su cuenta, o de lo contrario no le habría pedido auxiliar a la Hyuuga una vez ganara su combate, en estos momentos se encontraba eludiendo las arremetidas del grandulón calvo, él cual arremetía diestramente a pesar de su tamaño con su gigantesca hacha, cuyo filo parecía deshacerse a ratos para tomar formas diferentes, a veces simplemente alargarse y a veces formar picos para desgarrar lo que estuviera a su alcance.

-No te escabullirlas por siempre pequeña –le advirtió divertido el Shukaku mientras incrementaba la velocidad de sus ataques.

En ese instante el bijuu dio un golpe brutal contra la joven del cual parecía no podría escapar, pero cuando el polvo levantado por el hachazo se disipo lo suficiente en aquel lugar no había nadie.

-No planeaba hacerlo –contestó casi aburrida la morena justo a su espalda, el brillo escarlata de sus ojos reflejaba también un brillo azulado de la técnica que cargaba en su brazo- ¡OdamaRasengan! –Gritó al tiempo que la técnica impactaba en su blanco, el cual salió disparado a gran velocidad contra una de las enormes estalagmitas destruyéndola en el acto, la joven se quedo observando su obra impávida sin perder de vista el lugar de donde aún brotaban inmensas cantidades de chakra, el no adelantarse a celebrar resultó ser un acierto cuando una siniestras carcajadas empezaron a salir del lugar de impacto.

-JAJAJAJAJAJAJA ¿se supone que eso deba dolerme? –Se burló con confianza el gigante saliendo de entre las piedras, sin embargo su expresión dudo al ver la sutil sonrisa en los labios de su atacante.

-No –contestó llanamente sin perder su sonrisa- no se supone que deba dolerte en absoluto, después de todo ese no es tu cuerpo, es solo un contenedor auxiliar que estas siendo forzado a manipular llevando a el tanto chakra como te sea posible, es por eso que no sientes los ataques que recibes –explicó con tranquilidad apabullante- sin embargo, eso no quiere decir que no estés recibiendo daño –objetó- al fin y al cabo sigue siendo un cuerpo humano –agregó de último señalando en su dirección con un vago gesto de su mano.

El bijuu dirigió sus doradas orbes al lugar que señalaba la ojiroja, dichas orbes se abrieron con sorpresa al percatarse de que grandes cantidades de sangre brotaban de su costado y mayores aún se derramaban desde su espalda, aún en su vago conocimiento acerca de la fragilidad de la fisionomía humana sabía que ese cuerpo estaba gravemente lastimado a pesar de que él no lo sentía, lo cual hacía más difícil conocer la gravedad de su estado, al momento se percató de lo que resultaría si las cosas seguían así.

-Te has dado cuenta ¿o no? –Inquirió de nueva cuenta la Uchiha- no puedo lastimarte pero si destruyo ese cuerpo no tendrás forma de luchar y eso significara un enemigo menos con quien lidiar –por un momento el calvo no dijo nada, pero entonces una siniestra sonrisa se apareció en su rostro.

-Pero su haces eso regresare al contenedor original, lo que significa que incrementare el poder del que está peleando con tu líder –le advirtió- ¿cuánto crees que él pueda resistir si aumentamos la dificultad de su lucha? –Preguntó con cierto aire de expectación, como si en realidad le produjera curiosidad la respuesta, y así era en el fondo.

-Más que todos ustedes juntos sin duda –contestó la ojiroja sin compartir la emoción de su contraparte, el cual le regreso una mirada cargada de incredulidad y furia.

-Creo que primero te aplastare a ti por menospreciar nuestro poder y luego iré a por tu maestro –decidió mientras una gruesa capa de arena lo cubría por completo tomando su forma y protegiéndolo como una segunda piel.

-La armadura de arena –reconoció sin emoción alguna Saya- ¿también usaras la defensa automática de arena? –Preguntó con cierta burla por aquellas técnicas que ya conocía tan bien, el aludido solo esbozó una sonrisa ante el comentario.

-No lo necesito –contestó- esto –dijo señalando su segunda piel con un gesto- es solo para evitar que esté cuerpo sufra más daños de lo necesario, para atacar prefiero esto…

Rápidamente su puño bajo hasta su estomago golpeándolo igual que si de un tambor se tratase, una ráfaga de aire comprimido rebosante de chakrasalio de su boca e impacto en dirección de la Uchiha sin clemencia alguna mandando algunos escombros a volar, pero cuando la vista se despejó un poco, dejo ver que no había nadie allí, con una mirada de furiosa incredulidad el Shukaku empezó a peinar el lugar con la mirada hasta que una voz suave lo llamó desde debajo de sus pies.

-Aquí abajo –fue todo lo que se escucho antes de que un haz de luz azulada destrozara el suelo y atravesará a desde el pecho hasta salir por la espalda.

Desde el suelo emergió la grácil figura de la morena con su brazo aún centelleando y una sonrisa de superioridad en sus finos labios ante la expresión de sorpresa en la cara de su adversario, esa sonrisa se fue desvaneciendo al ver como el bijuu se disolvía en una enorme masa de arena que fue envolviéndola desde todas direcciones.

-Un bunshin –reconoció antes de ser cubierta completamente por la arena.

-Bingo –contestó una fornida figura que emergía del suelo de entre una duna- esperaba que me entretuvieras un poco más –comentó decepcionado al ver como el último palmo de la joven era cubierto por arena.

-Entonces no te decepcionare –dijo una voz a sus espaldas, al voltear a ver observo con desconcierto como la morena ojiroja se hallaba sentada en una de las rocas formando un sello en una de sus manos- KAI –dijo simplemente.

¡BBBOOOOOMMM!

La figura cubierta de arena estallo en una llamarada que arrojo al imponente sujeto que se hallaba a su lado con gran fuerza y velocidad. Aún en el aire el bijuu, pese a su tamaño, fue capaz de voltear a tiempo para bloquear un golpe directo de la morena, pero antes de poder sonreír por esto la joven se acomodó en el aire y le asestó una patada desde arriba, su cuerpo salió disparada hacia abajo como una pelota y haciendo un pequeño cráter al aterrizar, pese a lo poco que podía sentir ese golpe lo sintió fue como si hubiera venido de una barra de acero o algo similar, al levantar la mirada se percató de que los puños de la joven, que todavía se encontraba suspendida en el aire, y lo que se podía ver de sus pies reflejaban levemente el brillo de las antorchas como si su piel estuviera hecha de diamante. No tuvo mucho tiempo para detallar esto antes de que una ráfaga de fuego cayera sobre el cómo lluvia.

Desde el aire la Uchiha arrojaba inclemente las llamas con la intención de calcinar el cuerpo de su oponente, la fuerza de la técnica le dio un impulso extra que la alejo unos pocos metros hasta donde pudo aterrizar suavemente luego de terminar su jutsu, una columna de humo restos de la anterior hoguera empezaba a disiparse dejando ver una cúpula de cristal rodeada por roca carbonizada, la expresión de la ojiroja no cambio en absoluto ante dicha visión, simplemente se quedó observando mientras unas grietas aparecían en el cristalino, poco antes de que se destruyera por completo arrojando los fragmentos en todas direcciones dando paso a la furiosa encarnación del Shukaku.

-¿Continuamos? –Preguntó Saya con sorna.

-¡¿Con quién crees que estas tratando mocosa? –Le espetó con voz gutural y profunda que incluso logró sacudir un poco el suelo, pero no a la morena- ¡Yo soy el Dios del viento! ¡Una chiquilla impertinente como tú no puede desafiarme!

Ni bien terminó está declaración sus manos se extendieron y aplanaron formando dos inmensos abanicos de arena que agitó con fuerza provocando un poderoso huracán pese a las escasas corrientes de aire que los rodeaban, la Uchiha logró mantenerse en su sitio gracias al chakra que aplico a sus pies mientras se cubría con las manos para no perder su rango visual, sin embargo antes de poder enfocar bien al frente de la nada un gigantesco puño de arena más grande que su propio cuerpo la golpeo por un costado arrojándola hasta una pared, donde la aprisiono por completo, de inmediato al frente suyo apareció su calvo oponente, con dos mazos de arena compactada en lugar de puños, antes de que pudiera reaccionar del todo el gigante empezó a arremeter con toda su fuerza contra la morena, desgravando la roca del muro con cada golpe, cuando se sintió satisfecho con su obra y los cada vez mas claros gritos ahogados de la joven Uchiha, el exceso de arena cayó de sus manos mientras se acercaba al cuerpo inmóvil y todavía aprisionado de la kunoichi. Una vez frente a está agarró su cabello con rudeza para levantar su cabeza y poder verla a la cara, apenas allí pudo percatarse de su error.

Solo alcanzó a vislumbrar unas orbes escarlatas, y que de una de estás brotaba una única lagrima de sangre, la cual acompañaba la sangre que brotaba de su boca, antes de que las lóbregas llamas del amaterasu lo abrasaran por completo, tan pronto como pudo puso distancia entre ambos, dejando a la morena caer sobre sus rodillas una vez la arena que la aprisionaba dejo de ejercer presión, pero ya era tarde para evitar quemarse, la armadura de arena se desprendió con rapidez inusitada en un intento del demonio del viento para prolongar la subsistencia de su actual contenedor hasta que pudiera destruir de la manera más dolorosa posible a aquella mocosuela pretenciosa. Sin embargo al retirar por completo su protección logró percatarse de que en realidad ella estaba más cerca de ganar aquella lucha, su cuerpo estaba completamente cubierto de heridas quemaduras y golpes, pese a su armadura, estos habían conseguido alcanzarlo, esto solo consiguió enfadarlo aún más, con una mirada centellante de ira concentró una inmensa cantidad de poder a su alrededor antes de comenzar y terminar una complicada secuencia de sellos en menos de un segundo.

-¡AAAAAAHHHH!

Una ola de energía pareció explotar desde el cuerpo del gigante, Saya apenas fue consciente de aquel poder hasta que paso por su posición mientras ella trataba de recuperar el aliento, sin embargo cuando levanto la mirada se encontró con una corriente de aire que incrementaba cada vez más su poder y velocidad hasta formar un tornado, en cuyo ojo se encontraban ella y su contrincante, esté debía de tener unos veinte metros de diámetro y cubría por completo el alto de la cueva desde la base hasta el techo, frente a ella logró divisar al calvo que le dirigía una mirada de suficiencia, un tanto molesta por dicho gesto se dispuso a borrárselo con una de sus bolas de fuego, en menos de lo que tarda un pensamiento trazó los signos y junto sus dedos frente a sus labios.

-KatonGōkakyū no jutsu–gritó con fuerza mientras canalizaba el chakra necesario para su ataque.

Sin embargo esté no se dirigió hacia su oponente, sino que apenas avanzó un metro antes de regresar en su contra, gracias a sus reflejos lo evitó apenas a tiempo, el fuego de la técnica fue absorbido por el huracán provocando que las paredes del mismo ahora fueran de fuego, al principio los ojos de la muchacha se agrandaron por la sorpresa, sin embargo se ensancharon casi de inmediato con un brillo de comprensión en ellos.

-Ya veo –dijo simplemente irguiéndose para encarar al Shukaku- está técnica absorbe los ataques para hacerse una prisión más eficaz con cada intento de derrumbarla ¿cierto?

-En parte –contestó el bijuu complacido de haber atrapado a su presa- puede alimentarse de cualquier técnica excepto las de viento, pero para que esas sean eficaces debes conocer la dirección de las corrientes en el interior del huracán, y esas las controlo yo –explicó con aquella siniestra sonrisa de nuevo en su cara- así que ahora eres mía –concluyó mientas arrojaba centenares de cuchillas de viento en dirección de la chica, la cual se hallaba estática con la mirada baja.

-De hecho –contestó está sumamente calma- tu eres mío –concluyó levantando su mirada la cual ahora exhibía un par de orbes con irises blancas mientras una fantasmagórica figura se materializaba alrededor de la joven.

-Tus trucos no te salvaran de esté jutsu mocosa –le advirtió mientras su chakra formaba cientos de cuchillas de viento a su alrededor, las cuales fueron formando un tornado, el chakra tenía una concentración que sería imposible de manifestar para un humano, al cabo de unos segundos estás desaparecieron al decidirse su objetivo al llevar una velocidad mayor a la que el ojo pudiera seguir.

Sin embargo era diferente para ambos oponentes, los cuales contaban los segundos como si fueran horas, horas durante las cuales sus confiadas expresiones respectivas se mantuvieron hasta que el ataque del bijuu impactó en su blanco… y rebotó contra él, pese a la sorpresa inicial un muro de arena se levantó en frente suyo para protegerlo, fue entonces cuando el demonio reconoció el artefacto que portaba el guardián de su adversaria en su mano.

-El espejo Yata –murmuró con entendimiento mientras su protección se disolvía en el suelo- impresionante que un humano sea capaz de convocarlo –admitió apenas entusiasmado realmente- pero ¿Qué planeas? ¿Quedarte allí de pie y derrotarme solo devolviendo mis ataques? –Inquirió con sorna- una técnica así consume grandes cantidades de chakra ¿cuánto durara antes de caigas completamente vulnerable?

-¿Quién dijo nada, acerca de quedarme aquí solo devolviéndote tus ataques? –Preguntó de forma retórica con una expresión petulante propia únicamente de un Uchiha la ojiblanca.

Al momento y con velocidad incluso mayor que las cuchillas la hoja de la espada del espectro arremetió contra el gigante de ojos dorados, otra mole de arena se irguió para defenderlo, pero fue cosa de milésimas de segundo para que esté se percatara de que la espada no lo estaba enfrentando, sino atravesando, guiado más por sus instintos se apartó antes de que la hoja terminara de traspasar su, aparentemente inútil, defensa y lo alcanzará a él. Sin embargo el filo de la espada continuaba buscándolo a donde se escabullera, hasta que finalmente, harto de estar escapando sin sentido aparente el demonio trazo brevemente unos sellos y la arena de su cuerpo se separó en todas direcciones al tiempo que el mismo se movía para evitar otra arremetida de la incorpórea arma, lo que en un momento no fueron más que unas sombras borrosas dentro de aquel pequeño huracán se transformaron en decenas de gigantes de ojos dorados y negros acaparando todo el lugar, con un movimiento simultaneo quedó patente que todos eran capaces de producir sus propios ataques, todos tan poderosos como los primeros que vinieron de parte del original, los cuales se enfocaron en la Uchiha.

Pese al poder defensivo de su técnica, incluso el usuario del Susano podía resentir un ataque de semejante magnitud, no los sentía directamente claro está, de otro modo hasta ella hubiera sucumbido, sin embargo estos golpes estaban logrando lo que se suponía era imposible, su técnica estaba siendo reducida poco a poco, las descomunales cantidades de chakra contenidas en las ráfagas estaban minando paulatinamente su jutsu, el cual de por si era difícil de mantener debido al costo que conllevaba en el cuerpo de su usuario, aún con el MangekyouSharingan eterno. Otro problema era que el Shukaku estaba ocultando su contenedor principal, al estar todos hechos con la misma arena que él usaba de escudo todos tenían el mismo color de chakra y con su nivel de poder no le costaba darle a todos una cantidad igual, por lo que hasta para sus ojos era imposible distinguir al original. Finalmente la joven alumna del jinchuuriki se decidió a poner fin a la batalla de una manera muy propia de un aprendiz del Uzumaki.

-Si no puedes identificar al original… -evocó un consejo que le diera su maestro hace tiempo mientras trazaba un sello para enviar una mayor concentración de chakra a su jutsu- entonces acaba con todos.

WWPPHHHSSSHHHHHHHHHH

La hoja de la implacable espada Totsuka se ramificó en docenas de hojas que atravesaron a los infames guerreros que trataban de aniquilarla con tal vertiginosidad que esté no fue capaz de eludirlas en tan reducido espacio en el que el mismo Shukaku se había encerrado junto con su adversaria.

-Bien –dijo una de las figuras, identificándose como el verdadero bijuu- ya me diste, ¿Ahora qué…? –Intentó burlarse pero apenas logró decir estas palabras antes de sentir como la conciencia lo abandonaba, en realidad nunca tuvo mayor oportunidad, antes de que sus ojos se nublaran victimas del invencible genjutsu murmuró dos palabras- la… Totsuka…

Las decenas de clones de arena se desintegraron en cuanto el original dejo de enviarles chakra para mantenerse, casi de inmediato el tornado comenzó a disolverse hasta desaparecer por completo dejando a la pelinegra en libertad al fin, está deshizo el susano mientras sus ojos volvían a ser de su acostumbrado tono escarlata y tres aspas en lugar de pupila, apenas se vio libre dejo escapar un jadeo de entre sus labios en señal de agotamiento mientras sus parpados caían sobre sus ojos, a parte de recuperar el aire también estaba rastreando los niveles de chakra de sus camaradas en batalla, de improviso sus ojos se abrieron a más no poder al percatarse de que uno en particular se encontraba al borde de la extinción.

-Hinata –fue todo lo que salió de sus labios en tono de preocupación antes de dirigirse inmediatamente en dirección de su más cercana amiga.

Aquella mujer era fuerte, no sin razón era la representación del nibi, y su velocidad no se parecía a nada que hubiera tenido que enfrentar antes, a excepción del mismo Naruto claro está, por suerte la Bijuu había estado subestimándola desde el principio de la contienda lo cual le dio tiempo de hacerle algunos daños significativos al cuerpo que está estaba utilizando, ventajosamente se había percatado de que nekomata no parecía sentirlos y gracias a los efectos del juken tampoco podía verlos en la superficie de su piel, pero su cuerpo solo esperaba recibir el golpe decisivo y colapsaría los sistemas que le permitían utilizar chakra. Sin embargo Nekomata había terminado por cansarse de jugar, o esa fue la excusa que le dio a la Hyuuga cuando entro con mayor ahínco al combate, puesto que luego de diversos ataques que habían resultado inútiles en contra de la ojiblanca, pero que hubieran eliminado a cualquier shinobi experimentado de inmediato, decidió que su oponente era diga de que por lo menos le prestara atención.

-Eres hábil para ser humana niña –reconoció con un leve dejo de entusiasmo ante la idea de eliminar a alguien que le concediera un poco de lucha, no había tenido una oportunidad así desde su última contienda en contra de sus hermanos- sin embargo… no tienes posibilidades de sobrevivir a esto –le advirtió de último antes de que una gran cantidad de chakra oscuro se desprendiera de su cuerpo alimentando el suelo, el cual comenzó a sacudirse y agrietarse permitiendo que nubes de gases tóxicos emergieran de esté antes de que manos y dedos arremetieran de su interior, las figuras de docenas de guerreros, muchos de ellos mutilados, otros simplemente cuyos ojos en blanco delataban su falta de humanidad o de vida natural dentro de ellos, se alzaban contra Hinata.

Está no parecía impresionada, pero una gota de sudor nervioso recorrió su mejilla ante la grotesca visión que sus privilegiados ojos le permitían ver desde todos los ángulos, en medio de la aterradora escena se permitió una sonrisa burlesca hacía su oponente, aunque no tenía la misma facilidad para provocar con dichas expresiones como su congénere del clan de ojos rojos, aún así fue suficiente para molestar al bijuu fantasma, la cual se encontraba sentada en una trono de hueso coronado con un cráneo que emergió junto con sus súbditos putrefactos.

-Ingenioso –dijo sin que su tono demostrara nada en absoluto- ¿pero cuánto crees que está barrera humana logre defenderte? –Aquella pregunta fue el detonante, la pelinegra se irguió con lentitud de su trono sin perder de vista a la insolente que se atrevió a hablarle.

-¿Acaso crees que necesito protección? –Siseó peligrosamente acercándose paso a paso a su futura victima entre el ejército de muertos que se abrían para permitirle el paso. Está no se inmuto ante el inhumano instinto asesino que emanaba de aquella hermosa figura, el cual hubiera hecho correr incluso a un kage. La peliazul se limitó a observarla acercarse con ecuanimidad, incluso relajó su postura hasta quedar simplemente erguida para encararla.

-No lo sé –contestó con simplicidad y voz monocorde- ¿Desde un principio pensabas enfrentarme tú o dejárselo a tus marionetas? –Inquirió con sorna ladeando levemente la cabeza con mirada crítica.

-Lo que pensaba… -comenzó con suavidad- era evitarte la humillación de una batalla frontal pero ya que insistes…

Sin mediar más su látigo ya se encontraba en su diestra la cual se hallaba retrasada lista para el lance, el golpe de la punta del mismo sobre el terreno inicio un camino de fuego de color verde que rodeó por completo a la joven ojiblanca en un reducido ring circular de no más de cinco metros de diámetro, una vez esté se cerró por completo se levanto en un muro de casi tres metros. Las paredes de fuego se abrieron en cuanto Nekomata se aproximó a ellas para dejarla ingresar, una vez dentro simplemente arrojo su arma al aire, al alcanzar está el punto donde terminaban las paredes se tejió en forma de red y se encendió en llamas para finalizar el cerrado completo del lugar.

Pese al elemento que se suponía componía su peculiar prisión, dentro de esta no se sentía mayor elevación en la temperatura de la que se podía experimentar en el resto de la cueva, la cual también era muy húmeda, por lo que la Hyuuga suponía que el peligro que envolvía a dicho fuego era de una naturaleza diferente, lo que si podía apreciarse era sin embargo era el incremento en la iluminación por el reflejo de las llamas en todas direcciones. Aunque claro que esto último no tenía la más mínima importancia en ninguna de las adversarias, puesto que sus propias singularidades las volvían inmunes a dichas desventajas en el ambiente.

Una mirada confiada y una sonrisa cruel adornaban el bello rostro de la contenedor temporáneo del nibi, en contraste una expresión de concentración absoluta se reflejaba en el hermoso perfil de la heredera Hyuuga, misma que no perdía detalle alguno de los ademanes en la pelinegra en busca del aviso de que se arrojaría al combate, aviso que no tardo en llegar cuando los músculos del cuerpo de la mujer se contrajeron medio segundo antes de que está se abalanzará contra la peliazul, la fuerza y velocidad del ataque era suficiente para pulverizar con un solo impacto, afortunadamente la flexibilidad de la ojiperla le permitía escapar sin dificultad de las arremetidas en medio de una grácil danza de giros y poses. Sin embargo la heredera Hyuuga no se dedicó solo a esquivar, su propio jutsu se manifestó con los imparables látigos que su flexible chakra le permitía crear tomando por sorpresa a la pelinegra al provocarle varias profundas cortadas tanto en su torso como en su rostro, está palpo su cara solo para mirar con incrédula furia como el vital liquido teñía sus dedos, al levantar su mirada una sonrisa sádica apareció en ella con Hinata como su objetivo.

-Felicidades –dijo con naturalidad, casi con candidez- has logrado acabar con mi paciencia.

Tras estas palabras junto sus manos en un sello antes de golpear con fuerza el suelo con ambas manos, lo siguiente ocurrió tan de improviso que la ojiperla no fue capaz de detenerlo, del muro de fuegos varios látigos emergieron atrapando las extremidades y cuello de Hinata levantándola levemente del suelo.

-¡Huh! –Exhalo ahogadamente la joven, las flamas, tal como había supuesto, no ardían, por el contrario parecían hielo.

También podía sentir como si todo el oxigeno de sus pulmones le estuviera siendo extirpado con rapidez… no, no era el oxigeno lo que estaba perdiendo, tardo un instante pero se percato de lo que verdaderamente atacaba aquel fuego era directamente la vida. Era de esperarse del bijuu fantasma guardián de la muerte, por un instante parecía que la batalla terminaría allí, incluso la morena puso su más siniestra mueca de satisfacción ante la torturada expresión de la ojiperla, sin embargo está no duro demasiado antes de sentir una ráfaga pasar a su lado un segundo antes de que alguna especie de fuerza desconocida la apartara sin que se percatara de cuál fue su origen. La pelinegra choco de espaldas contra el muro de fugo esmeralda, sin embargo esté no le provocó el más mínimo daño, lo que ella pudo aprovechar para observar la actual situación. Lo primero que destaco en la escena fue claro está el orificio por el que había entrado aquella intrusa de ojos perlados, bastante diferentes a los de la joven con la que luchaba antes, pero similares en un extraño sentido. El sitio por el que esta había perpetrado su ingreso era ahora un agujero de casi dos metros de diámetro bordeado por llamas negras, al volver a enfocar a la nueva molestia noto que se encontraba bordeada por un aura definida con la forma de un guerrero.

La mencionada se hallaba parada en frente de la peliazul con preocupación, había tomado cada precaución que pudo antes de penetrar aquella desconocida barrera, consumió una sección del muro con su Amaterasu antes de atravesar las mismas llamas protegida con el susano, aún así no estaba segura de cómo liberaría a su amiga, al parecer aquellas llamas se sostenían de manera independiente a las flamas que las rodeaban, se dio cuenta de eso cuando ataco el muro y solo una parte fue consumida, las llamas no se expandieron, pero si intentaba consumirlas todas las llamas terminaría lastimando permanentemente o matando a Hinata pero entre más pasaba pensándolo más se le escapaba la vida a la ojiperla.

-Otra molestia más aparece –comentó don desdén nekomata saliendo de entre las llamas, al percatarse de que la morena no despegaba su vista de la peliazul agregó- no te molestes, nadie ha sobrevivido a esas llamas por más de tres minutos –la morena la observó furiosa luchando contra el instinto de arrojarse y destruirla in embargo un sonido la saco de su fuero interno.

-Gracias… -susurró una voz ahogada llamando la atención de las guerreras presentes que regresaron a ver a la Hyuuga que ahora lucía mucho más pálida que antes- ahora se cuanto tiempo tengo para soltarme.

Sin decir más empezó a liberar grandes cantidades de chakra por todo su cuerpo, pero este no se liberaba simplemente sino que lo hacía en forma de remolinos cada vez más veloces los cuales iban apartando las flamígeras ataduras esmeraldas.

-RASENTEN (Espiral celestial) –gritó la ojiperla al tiempo que todo el chakra liberado tomaba forma de esfera alrededor de su grácil figura liberándola por completo de sus restricciones, lo cual ocasiono su caída al suelo de manera pesada, al instante su compañera de cabello negro corrió para ayudarla pero se detuvo al ver como su amiga levantaba la mano para decirle que se abstuviera de acercarse más- agradezco… tu preocupación… Saya-chan… -dijo entre jadeos mientras recuperaba el aliento antes de inspirar profundamente y regularizar por completo su respiración- pero esta es mi batalla –concluyó determinadamente.

La Uchiha la miro con un poco de sobresalto por su petición pero asintió y se apartó de su camino pero sin dejar el perímetro de lucha, la Hyuuga se incorporó sin despegar su prodigiosa vista acompasada por su herencia sanguínea de los orbes amarillos de su antagonista que tampoco le despegaba los ojos de encima con una clara expresión de superioridad.

-Deberías aceptar la ayuda que te ofrece tu amiga –le recomendó con indiferencia- ese tipo de arrogancia te costara la vida –declaró con la misma frialdad.

-No antes que a ti –le aseguró con rotundidad Hinata antes de desaparecer para recomenzar su asedio.

La pelinegra de ojos felinos hizo lo mismo y continuo la estética lucha que habían dejado inconclusa anteriormente solo que ahora los golpes eran más feroces que nunca, parecía que cada uno iba con la firme disposición de arrancarle la cabeza a su oponente de un tajo, inclusive los de la ojiperla. La amiga de esta por su parte se limitó a hace de observadora pero sus ojos de color escarlata no perdían detalle de los movimientos y sus músculos permanecían tensos ante la perspectiva de saltar en cualquier momento. Pese a que tenía plena confianza en las capacidades de la peliazul y de su palabra de no intervenir en la contienda si era necesario nada de eso le impediría entrometerse para salvar la vida de su más vieja amiga y rival, sonrió para sus adentros, aún teniendo esas prevenciones tenía la certeza de que al final no serían necesarias. Bestia legendaria o no, esa mujer de ojos rasgados no tenía lo que se necesitaba para derribar a la Hyuuga.

La tenacidad de la ojiperla quedo patente con cada paso que forzaba a la pelinegra a retroceder y defenderse en lugar de atacar, finalmente pareció que Hinata logró acorralarla pero al intentar darle el golpe de gracia su palma chocó con algo intermedio, al percatarse se retiro casi dos metros con un salto mientras un cuerpo caía al frente entre ella y su adversaria, un golpe normal no hubiera afectado al cadáver en absoluto pero el impacto de la peliazul tuvo tal carga de chakra cortante que deshizo por completo el interior del cuerpo. Al momento otros dos ocuparon su lugar frente, los perlados ojos de Hinata se abrieron momentáneamente sorprendidos por la impresión en tanto la pelinegra se incorporaba limpiando los remanentes de sangre que brotaban por su boca debido a los daños internos, con una mezcla de furia y crueldad en su mirada volvió a centrar su atención en la ojiblanca.

-¿Necesitas recurrir a algo tan bajo para pelear? –Le preguntó Hinata una vez estuvo de pie, Nibi simplemente la observó con desprecio antes de cambiar su expresión a una que pretendía ser de inocencia.

-Simplemente pensé que te gustaría ver rostros eh… ¿familiares?

Entre ambas se encontraban dos personas, un hombre y una mujer, la mujer tenía el cabello largo y negro pero conciertos reflejos que en la escasa luz lo hacían ver azul oscuro y vestía con un kimono algo desgastado de color crudo. El hombre tenía el cabello largo y negro vestía ropa tradicional de combate y llevaba un protector con el emblema de konoha en la frente, ambos tenía ojos blancos vacíos de emociones. Eran la madre de Hinata y su tío Hizashi, el padre de Neji.

-Si quieres avanzar solo tienes que acabar primero con tu familia –le indicó con simpleza y una voz cargada de cinismo mientras el hombre activaba su byakugan y arremetía en contra de su sobrina, está relajó su postura mientras cerraba sus ojos en espera del golpe, sin embargo cuando la sonrisa de satisfacción en el rostro de la morena fue mayor está desapareció abruptamente al ver como el cuerpo del otrora líder del bouke se despedazaba a menos de un metro de alcanzar su objetivo, y como está se hallaba en una pose recta con una mano al frente y otra arriba con el brazo rígido.

-Perdóname Neji-nisan –murmuró por lo bajo con una notable tristeza aún con los parpados cerrados, al abrirlos una mirada feroz enfrentó los ambarinos ojos de la diosa de la muerte que le devolvía la mirada con una cargada de incredulidad.

-¿Cómo… cómo pudiste?

-A quienes considero mi familia –interrumpió Hinata como si nada viendo de soslayo a la Uchiha en el perímetro del ring que le devolvía la mirada con una media sonrisa de orgullo- no puedes usarlos como tus marionetas porque aún continúan con vida –declaró sin atisbo de arrepentimiento- en cuanto a mi antigua familia –continuó mientras avanzaba hacía su próximo objetivo- sería un insulto para ellos que me dejara influenciar por burdas sombras de lo que una vez fueron.

Y con esa simple declaración aumento su velocidad de arremetida hasta desaparecer del ojo tanto humano como demoníaco ni medio segundo más tarde el brutal golpe con sus látigos de chakra había asestado en su blanco… pasando a través del cuerpo de su fallecida madre. El cuerpo de la ojiperla se dividió desde la base de su cuello casi hasta su cintura, mientras que el cuerpo provisional de demonio de dos colas, que se hallaba tras la antes matrona Hyuuga, se fraccionó en dos mitades exactas desde la cabeza hasta la cintura. Cuando ambas partes cayeron y se consumieron en llamas escarlatas se pudo ver a la Hyuuga menor detrás de estas con su mano aún arriba, temblando imperceptiblemente, pese a sus palabras la muchacha tuvo que mantener los ojos cerrados y su técnica neutralizada durante su ataque para poder completarlo sin dudar, sin embargo una vez realizada la acción y que su mente terminara de asimilar lo que acababa de hacer la impresión fue demasiada, unas pequeñas lágrimas caían desde sus ojos mientras los estremecimientos aumentaban de nivel acompasados de leves sollozos. Una mano se coloco en su hombro, sobresaltada se apartó solo para ver a su vieja amiga mirándola comprensivamente y con gran ternura.

-Ya pasó Hinata-chan –le dijo suavemente, casi por reflejo la peliazul se arrojo sobre la pelinegra y la abrazó con fuerza, aferrándose a ella como un salvavidas mientras recuperaba la calma.

La batalla había sido exhaustiva para todos ellos, el enorme espacio de la caverna permitía que los jutsus más destructivos que el sanbi, o de cualquier otro de los bijuu, pudiere usar no comprometieran la integridad de la estructura pero eso solo significaba que estos no tenían restricciones en el uso de su poder, contra todo pronóstico inicial Isonade opto por una técnica menos llamativa para hacer frente a sus oponentes, luego de una breve batalla en la que se ganó algunos huesos rotos pero muchas más heridas para sus contendientes, creó una docena de clones de agua, pero estos eran diferentes a los que los shinobis podían crear, estos clones tenían conciencia igual que los clones de sombra y un poder abrumador, además de que no se disolvían fácilmente, de hecho era como si fueran iguales que Suigetsu, cuando los atacaban era como golpear agua pero no eran tan susceptibles como el espadachín. Podían transformar su cuerpo para usarlo como arma pero también podían hacer ninjutsus sin ningún problema. El campo de batalla se vio dividido de manera un tanto desigual, Sasame, Tayuya, Jugo y Suigetsu se enfrentaban a tres clones al mismo tiempo, que tendrían fácilmente el poder de un jounin cada uno, Karin por su parte los respaldaba en el aspecto médico y peleaba junto con Sasame, en caso de que alguien quedara mal herido ella lo sentiría y acudiría a socorrerlo. La batalla avanzó sin percances para los dos guerreros del grupo una vez activaron su sello maldito en fase 2, ya que hasta el momento la batalla se había mantenido en equidad, sin embargo se las arreglaron para acabar con por lo menos un clon antes de liberar su sello, Sasame y Karin también se las habían ingeniado para acabar con un clon sin gastar demasiada energía y ahora luchaban en uno a uno con los que sobraban.

Suigetsu por su parte ya había eliminado a 2 con una maniobra combinada de sus espadas de viento y trueno, que había hecho reparar en kiri antes de partir. Pero tuvo un leve descuido al hacer dicha combinación que lo dejo expuesto a un ataque frontal de un vortex de agua, cortesía del tercer clon, sin embargo cuando parecía que ya estaba acorralada la técnica fue absorbida por la que debería de ser su víctima, el cual se hallaba de rodillas con una enorme espada, ahora liberada de sus vendajes luego de haber absorbido tal magnitud de chakra, las escamas de Samehada se erizaron y la gigantesca y colmilluda boca parecía sonreír, como anticipando el suculento bocado que estaba por probar.

-Eso estuvo cerca –murmuró para sí el espadachín soltando un suspiro aliviado, sin embargo su alivio fue pasajero al notar la expresión de sorpresa y codicia que embargaba el rostro de su adversario- "demonios lo olvide" –pensó molesto consigo mismo, Naruto le había advertido que no usara a Samehada puesto que se convertiría en un problema si Isonade recuperaba a su subordinado antediluviano, puesto que este lo proveería de cantidades masivas de chakra que eran capaces de competir con las del Kyuubi.

-Esa es…

El clon del bijuu nunca tuvo oportunidad de terminar su exclamación antes de ser cercenado por la espada que estaba próximo a nombrar, cortesía de un violento y vertiginoso mandoble del peliazul, y que la vital energía que lo mantenía existiendo le fuera substraída para alimentar a dicha arma.

-Eso estuvo todavía más cerca –murmuró ahora casi con alarma Suigetsu mientras se enjugaba el sudor de su rostro con el dorso de su mano.

-No tienes ni idea niño –se escuchó una voz ronce a sus espaldas, el espadachín levantó la mirada con una sombra de temor en sus ojos- por cierto no sirve de nada que destruyas mis clones puesto que están enlazados conmigo, su información pasa a ser mía una vez que desaparecen como los que ustedes llaman clones de sombra –explicó al tiempo que se aparecía frente a Suigetsu con la mirada fija en el arma de este.

-Así que tú eras el amo original de Samehada –comentó el aludido forzando una sonrisa cínica que disimulara su nerviosismo al tiempo que se colocaba en posición de ataque. El enorme sujeto no le contestó sino que siguió viendo la espada que parecía estar siguiendo el "olor" de su chakra para saber en qué dirección atacar.

-Entrégamela –ordenó repentinamente- no eres digno de llevarla –comentó dirigiéndole una mirada desdeñosa mientras hacía un ademan de tomarla, sin embargo la parte superior de la espada hizo un ademan similar de morderlo si se acercaba más.

-Parece ser que ella no opina lo mismo –dedujo con una sonrisa confiada el espadachín.

Antes de que su adversario le contestara cualquier cosa Suigetsu ya había tomado su distancia mientras trazaba unos sellos y una pesada niebla los envolvía. El bijuu bufó con fastidio antes de arremeter con enorme velocidad en una dirección específica y atrapar la garganta de Suigetsu con la fuerza de unas pinzas de acero.

-¿En serio eres tan ingenuo para creer que tu patético jutsu podría engañar a mis sentidos? –Le preguntó de manera retórica el peliazul mayor apretando con mayor fuerza, para su sorpresa su prisionero solo esbozó una sonrisa aserrada.

-Claro que no –contestó ahogadamente pero sin dejar su sonrisa- contaba con que vinieras aquí.

En ese momento ambos guerreros dirigieron su vista al suelo, solo para que el más alto descubriera que se encontraba en el interior de una estrella de 9 puntas con varios grabados envuelta en una circunferencia y con dos espadas de hoja esmeralda incrustadas en dos de los picos, antes de que el tres colas terminara de levantar su mirada para encarar nuevamente al joven que tenía atrapado, esté elevó un poco a Samehada y la incrustó con toda su fuerza en el suelo en el pico que completaba la trinidad de espadas, el sello se ilumino y entonces…

-¡GGGGGGGGRRRRRRRRHHHHHHHHHHH!

Una intensa descarga azotó el cuerpo del peliazul con fuerza, parte del ataque también afectó a Suigetsu pero el lo resistió hasta que su captor lo soltó, puesto que era Isonade quien estaba parado directamente sobre el circulo el ataque se condujo con mayor fuerza sobre él, en ese momento aflojó un poco su agarre sobre su arma pero sin soltarla mientras su oponente caía de rodillas al no ser su cuerpo capaz de sostenerlo por más tiempo. Suigetsu aprovecho el momentáneo receso para sellar las espadas de trueno y liberar las katanas de viento en el mismo lugar que ocupaban las anteriores antes de salir del perímetro del sello y volver a ejercer presión sobre su espada con el fin de continuar administrando chakra para que el sello lo transformara en un elemento de ataque. Esta forma de ataque se basaba en un sello que transformaba el chakra en un elemento dependiendo de las espadas que se colocara en el y la cantidad de chakra que se le administrara, Naruto mismo lo había creado para Suigetsu con el fin de que pudiera incrementar su arsenal y utilizar la afinidad elemental de sus nuevas armas de ataque aún con la desventaja de no poseer la misma afinidad él también. La única desventaja era la cantidad de chakra que se debía administrar al sello para hacerlo un jutsu eficaz, sin embargo eso dejo de ser un problema al obtener una fuente tan basta de energía como lo era Samehada, puesto que al completar la trinidad con ella, está no solo alimentaba el jutsu sino que también absorbía el chakra de su adversario para alimentarlo simultáneamente formando un ciclo prácticamente imposible de romper.

El segundo ataque fue un torbellino de cuchillas de viento, estas produjeron grandes daños pero la primera y mayor parte fue absorbida por la armadura del bijuu, dándole tiempo a este para crear un contraataque juntando sus dos manos golpeo el suelo sobrecargando el flujo de energía en este, provocando una fisura en el sello y disolviendo la técnica. Normalmente el sello hubiera soportado esto, pero solo con la cantidad de chakra máxima que es capaz de proporcionar un shinobi, un bijuu por otra parte tenía cientos de veces esa cantidad. Apenas vio que su jutsu empezaba a fallar el espadachín dio un gran hacía atrás llevándose su espada con él a unos diez metros de su oponente, él cual se levanto pesadamente con partes de su armadura cayéndose luego de haber sido cortados limpiamente, ahora con el torso descubierto, dejando ver profundas heridas que parecían no afectarle, desenvaino su espada, una que había mantenido en su cinto desde que comenzó su lucha, era del tipo medieval y parecía muy pesada, aún más grande que Samehada, justo cuando Suigetsu se puso nuevamente en posición de defensa el dios del agua comenzó a reír.

-JAJAJAJAJAJAJA –carcajeaba sin reparo mientras apoyaba el peso de su arma contra su hombro- hace mucho que no me divertía así –admitió con gracia antes de por primera vez poner un semblante serio- pero se acabó.

Ni bien terminó dicha afirmación desapareció, Suigetsu apenas pudo colocar su espada como escudo antes de salir despedido contra una roca da gran tamaño que se agrieto ante el impacto, el golpe fue tal que forzó al peliazul a escupir sangre, ni siquiera lo vio venir, colocar su arma como defensa fue solo un reflejo, parte de la intuición que todo espadachín o guerrero experimentado desarrolla y que en muchas ocasiones, como la presente, termina por salvarles la vida. Pero un tuvo tiempo para recuperarse porque frente a el ya se encontraba nuevamente su oponente dispuesto a eliminarlo con su próxima arremetida desde lo alto, Suigetsu pudo verlo casi en cámara lenta, el filo de la hoja cayendo en su dirección.

¡CCCRRRAAASSSHHH!

Los restos de piedra saltaron por doquier junto a una nube de polvo que se levantó envolviendo a ambos espadachines, está no duro demasiado antes de despejarse dejando ver al peliazul más alto con su arma terminando el golpe y el cráter que este había provocado en el suelo, la expresión del sanbi era inescrutable, simplemente observaba el lugar donde su ataque impactó, al principio solo era visible el polvo, poco después unos ojos violáceos aparecieron viéndolo con dificultad y un segundo más tarde la imagen total de Suigetsu, los brazos de este, ahora tres veces su grosor original gracias a su jutsu, sostenían al Samehada con determinación, pero temblaban bajo el esfuerzo al que estaban siendo sometidos, en especial su mano izquierda que sostenía el extremo opuesto al mano del arma y de la cual brotaban delgadas pero constante hileras escarlatas, gruesas gotas de sudor resbalaban por su rostro hasta caer en el suelo pero no se veía dispuesto a renunciar pese a la dificultad, sus músculos estaban ahora desgarrados y sus huesos rotos sin embargo se negaba a cederle el combate.

-¿Por qué? –Preguntó con suavidad el dios- ¿por qué simplemente no te ahorras el sufrimiento? –Completó aumentando la fuerza de su presión, logrando así incrusta todavía más al de cabello celeste, Suigetsu soltó un gruñido debido al dolor pero sostuvo su postura.

-Porque… -comenzó con dificultad- mi último sensei era un tonto –declaró sin el más mínimo arrepentimiento, cosa que sorprendió un poco más al otro peliazul- que no me enseño cuando retirarme –explicó- no cuando hay tanto de por medio.

-¿Tu orgullo significa tanto para ti? –Cuestionó con burla, el espadachín negó respirando pesadamente.

-Esto… esto no es solo por mí o por la espada –dijo con determinación, su escucha lo miro interrogante luego de dicha declaración- si la obtienes lo primero que harás tras matarme será ir por ellos, yo nunca debí revelar que poseía esta arma ante ti –afirmó con cierto arrepentimiento por su descuido- pero ahora que lo sabes no puedo dejar que la recuperes –añadió levantándose dificultosamente, forzando al otro a retroceder al mismo tiempo, Isonade se veía incrédulo ante lo que acontecía- ¡MUERETEEE!

Con todo lo que le quedaba de energía Suigetsu arrojo al legendario demonio lejos de sí hasta estrellarlo contra una enorme estalagmita que se vino abajo junto a él, apoyando su espada como ayuda para levantarse, sin embargo no terminó de erguirse cuando miles de agujas liquidas, algunas de estas de color rojo, le perforaron el cuerpo, con su velocidad alcanzó a escapar del punto de impacto tras los primeros golpes pero las que siguieron lo seguían e incrementaban su velocidad, además de que las que se incrustaron no solo hicieron una herida inicial, ahora se movían en su interior como parásitos cortando por donde pasaran, lo cual le hizo darse cuenta de que las otras agujas no incrementaron su velocidad, él reducía la suya sin poder evitarlo cuando una de las hileras atravesó los tendones de su tobillo el fue imposible evitar caer aparatosamente un segundo antes de que otros mil proyectiles terminaran con él, con lo último de su conciencia alcanzó a divisar a su agresor. El peliazul estaba apoyado sobre una rodilla a varios metros de distancia, respiraba agitadamente pero ya no sudaba, ni siquiera sangraba, entonces fue cuando el Sanbi se dio cuenta, el shinobi de la niebla podía manipular a placer el agua de su cuerpo, una habilidad que venía junto con la particular estructura de su cuerpo, lo que le permitía manejar esos proyectiles aún a la distancia, pero al parecer para realizarlo debía estar en plena condición y su batalla lo había dejado seco por lo que ahora era cuestión de minutos para que el heredero de los espadachines gatana de la niebla colapsara también, con una sonrisa torcida y una inmensa humillación interna cerró los ojos para separarse de su ahora inútil contenedor.

Tal como había predicho Naruto los hermanos Sabaku trabajaban como uno en contra del bijuu que no podía haber tenido peor suerte al ser escogido por sus adversarios, su estilo de ataque era fácilmente advertido por el marionetista que manejaba los mismos tipos de ataque y sabía cuando y como los intentaría, sus mejores ataques de largo rango eran bloqueados o devueltos por la hembra del grupo que manipulaba el conducto de estos, el viento, pero el peor sin duda era el antiguo contenedor de su hermano, al no poder utilizar su veneno se vio forzado a atacar de frente pero era constantemente bloqueado por el pelirrojo y sus mejores técnicas del tipo tierra no surtían efecto contra la arena del kazekage, peor aún desde que en un descuido esté le había triturado un brazo por completo, pese a haber sido el último de sus hermanos en la última guerra de los dioses el yonbi seguía siendo uno de los legendarios bijuu y no permitiría que unos patéticos mocosos ni nadie más lo menospreciara de ninguna forma. Está demás decir que el éxito del trió les había costado mucho esfuerzo y se encontraban casi en el límite de sus reservas de energía por lo que estaban muy atentos a cualquier movimiento que hiciera su oponente.

-¡Esto se acaba aquí! –Dijo simplemente antes de desenfundar su cuchillo, el cual había mantenido a resguardo durante toda la lucha, los shinobis de suna se pusieron alerta pese a que la batalla parecía a su favor tenían la suficiente experiencia para saber que eso podía cambiar en un segundo y que nunca se debe subestimar a tus oponentes en especial tratándose de un bijuu, sin embargo lo que hizo los desconcertó momentáneamente.

Sokou incrustó la filosa arma en el suelo, por un momento nada sucedió, luego el suelo se sacudió unos segundos y se detuvo, los shinobis de suna no tenían idea de que era lo que tramaba el bijuu hasta que fue muy tarde para reaccionar, el suelo se dividió a partir del partir del punto que toco el cuchillo hasta el punto en que se hallaban los hermanos del desierto, rodeándolos por todos lados, y liberó una nube venenosa concentrada, todo en menos de un parpadeo, Kankuro apenas llegó a ser conciente de lo que sucedía pero no tenía tiempo para moverse, Temari trataba de abanicar para replegar el veneno pero sabía que no lo lograría a tiempo y Gaara estaba en la misma situación tratando de colocar una barrera de arena alrededor de él y sus hermanos pero también podía vislumbrar que no lo lograría a tiempo, si solo se defendiera a si mismo sería diferente pero jamás volvería a elegir algo así, jamás volvería a elegir estar solo, por un instante los tres hermanos cerraron los ojos por reflejo al verse sorprendidos, esperando su final.

Pero este no llego, en lugar de eso solo escucharon el breve crepitar de unas llamas, al abrir sus ojos pudieron ver como la nube venenosa se replegaba al ser consumida por una barrera de fuego oscuro que se había levantado frente a ellos, casi al unisonó los tres hermanos regresaron a ver sobre su hombro aún con la sorpresa dibujada en su rostros para encontrarse con una joven de pie a unos quince metros de distancia trazando un sello con sus manos y una lágrima de sangre brotando de su ojo derecho el cual refulgía de escarlata, el ninjutsu de la Uchiha avanzó precipitadamente en dirección del adversario que sin embargo las capacidades propias de este le daban la habilidad de hacer lo que un humano no podría, escapar de las llamas del dios sol antes de que lo hirieran, simplemente dio un salto que alcanzó el techo de la cueva, alrededor de unos ciento veinte metros, pero justo cuando se sentía más confiado no se percató de que ya había alguien parada en el techo esperándolo, la segunda figura intrusa dio un salto al encuentro del guerrero de armadura púrpura con la palma retrasada para golpear, esté hizo el intento de defenderse y aún en el aire arremetió con gran habilidad, sin embargo la adolescente de ojos perlados era mucho más ágil y veloz, esquivó con facilidad los golpes de su contrincante y lo golpeo con fuerza en el estomago con su palma que refulgía de una energía azulada, el impacto arrojó al cuatro colas justo en medio de un mar de llamas negras, al intentar evitarlo descubrió con una mezcla de sorpresa e incredulidad con que el golpe de la chiquilla de cabello azul oscuro lo había despojado de todo su chakra, por lo menos de todo el que poseía su contenedor en ese momento y no podría recuperarlo a tiempo para evitar su fatal destino por lo cual fue devoraron sin compasión por la mortal técnica. Poco después Hinata aterriza elegantemente junto a Saya frente a la un tanto incrédula mirada de los hermanos del Kazekage que aún estaban procesando como es que aquellas dos terminaron en menos de un minuto lo que ellos llevaban casi una hora de lucha, y de una manera aparentemente sencilla, sin decir nada las aprendices principales del rubio se retiraron del lugar hacía la siguiente batalla.

-Lo que sucedió es que ese sujeto ya estaba acabado luego de pelear con nosotros –dijo el marionetista muy seguro de sí mismo antes de recibir un abanicazo cortesía de su hermana que parecía de mal humor- ¡AUCH! ¡¿Eso por qué fue? –Preguntó indignado a lo que Temari solo bufó molesta y se retiro siguiendo a Gaara que no demostró expresión alguna que delatara como se sentía en ese momento.

Las rocas caían por doquier a causa de los impactos de los relámpagos, el seis colas simplemente estaba de pie en el centro rodeado por una inmensa cantidad de electricidad que dirigía a cualquiera que se moviera dentro de su rango de visión, la luz que producía volvía inútil las técnicas de sombras de Shikamaru por lo que este se mantuvo al margen dándoles instrucciones que hasta ahora les habían permitido herir al contenedor del bijuu, esperaban producirle suficiente daño para que su cuerpo no pudiera mantenerlo, sin embargo ahora era prácticamente imposible acercársele, otra arremetida de las bestias de tinta de Sai estaba siendo eliminada en ese momento, sin previo aviso una descarga aparte salió del cuerpo del bijuu hacia sus espaldas destruyendo parte del suelo de la que emergió el ninja copia con un salto hacia atrás y un punto de frustración en su mirada tras haber sido descubierto, pero aún así arremetió contra el peliazul con una esfera de chakra girando a gran velocidad en su mano. Con una mirada burlesca el rokubi lo enfrentó arrojándole decenas de relámpagos, los agudos reflejos y visión de Kakashi apenas eran suficientes para esquivarlos mientras se acercaba, sin embargo cuando estuvo en el rango de alcance necesario para asestar el golpe fue golpeado por la electricidad innata que emanaba el sujeto a causa de sus jutsus.

-Humanos –bufó con decepción el dios del rayo observando al peliplateado atrapado- siempre tan ingenuos, que no se dan cuenta de su propia insignificancia –comentó casi divertido por la clara agonía de la que era víctima el shinobi frente a él.

-Ta-tal vez –murmuró con dificultad entre gruñidos su presa, la expresión de Raijuu cambio a una de intriga ante tales palabras pero antes de que pudiera expresarlo alguien lo tomo por sorpresa.

-KonohaSenpu–gritaron a la par dos voces provenientes de su punto ciego.

Su defensa sufrió una abertura cuando gran parte de su electricidad se concentró en el ninja copión, lo cual era claramente su intención al atacarlo de frente dejando un oportunidad a los dos sujetos, con la piel ahora roja, para atacarlo, un ataque con apenas la fuerza necesaria para acabar con el mayor de las dos bestias verdes fue lo que pudo concentrar el bijuu en el último momento, MaitoGai sufrió un espasmo pero no se detuvo hasta sentir que pudo completar su golpe, sin embargo esto le costó salir volando con diversas quemaduras internas, dejando a su alumno solo.

Lee arremetió con todo el poder de las seis puertas de la vida, debido a la velocidad de su ataque el bijuu no era capaz de seguirlo o defenderse, no le daba suficiente tiempo para invocar una barrera, mientras era arrojado de un lado a otro por la inhumana fuerza y velocidad de aquel pelinegro, una idea cruzo finalmente la cabeza del aparentemente acorralado demonio, inmediatamente luego de recibir un golpe hizo estallar tanto como pudo de su chakra en una explosión lumínica, por su situación no fu mucha energía pero la suficiente como para iluminar toda la cueva y distraer a todos de sus respetivas luchas un segundo, los que estaban más cerca, en este caso Lee, por desgracia quedaron completamente ciegos al impacto.

RRRRRRRSSSSSSHHHHHHH

El chuunin apenas notó cuando un golpe seguido de una descarga lo arrojó contra el duro suelo de granito, sus parpados se sentían de plomo pero con dificultad los abrió lo suficiente para ver al peliazul acercársele a paso lento con un campo electrificado a su alrededor, cuando aún faltaban algunos metros para asestar el golpe…

¡PPPUUUMMM!

De la nada una gigantesca piedra aterrizó sobre él bijuu del rayo, casi al mismo tiempo ShikamaruIno y Sai estuvieron a ambos lados del experto en taijutsu con expresión seria y la mirada fija en el lugar que ocupaba la enorme roca, un segundo después Sakura apareció frente a todos, claramente habiendo sido ella quien arrojo la roca, todos con sus ropajes en distinto grado de deterioro y señas de la batalla previa además del claro grado de extenuación producto del combate, con premura Ino revisaba el estado de Lee para saber si podía moverlo sin riesgo a hacer un daño mayor, sin embargo no tuvo tiempo para asegurarse.

CRASH

Una grieta se extendía desde la base de aquella mole y seguía creciendo y extendiéndose hasta que…

¡BOOM!

Los shinobis de la hoja tuvieron que cubrirse los ojos ante la explosión donde aquella gran roca quedo reducida a cientos de guijarros, una nube de polvo se levantaba en el centro de las mismas que ahora llovían por todas partes, antes de que está se disolviera tres ases de luz se dispararon a los ninjas que aún estaban de pie, los cuales salieron disparados en diferentes direcciones y cayeron con múltiples quemaduras, tanto la rubia como los morenos eran ya incapaces de levantarse en este punto, les estaba constando mucho simplemente respirar. Sakura estaba aun peor que sus compañeros puesto que los antes mencionados habían pasado el combate luchando o curando, pero no ambas cosas, aún así intentaba sin mucho éxito levantarse para continuar ayudando en la batalla, solo había conseguido cambiar de posición a estar boca abajo y empezar a arrastrase en dirección de sus otros amigos. Aún así no podía acercarse lo suficiente no tenía la fuerza para hacer algo más que observar como aquel imponente ser, portador de la fuerza de la naturaleza se acercaba imparable hasta Lee. En su brazo se empezó a formar una versión del chidori pero tan concentrada que las leves descargas que emitía agrietaban el suelo, al llegar con su víctima solo retrasó el puño con obvias intenciones, lo subsiguiente ocurrió demasiado rápido para que los espectadores lograran verlo, solo fueron consientes del quejido de dolor proveniente del seis colas cuando un kunai atravesó su mano, anulando la técnica al instante, como si de mantequilla se tratase, mismo kunai que siguió su trayectoria hasta atravesar una roca en su camino y enterrarse en el suelo hasta perderse de vista por completo antes de que con un pequeño estallido creara un cráter a su alrededor, delatando que aquel ataque tenía mucho más de lo que se vio a primera vista.

La vista de los presentes se centro entonces en la dirección de la que provino dicha arma, allí con la mano adelantada estaba una joven e cabello largo azul oscuro brillante, vestimenta holgada y ojos perlados con venas pronunciadas rodeándolos, en su mano los restos del chakra que acababa de aplicar en su herramienta desaparecían, con toda la conmoción todos, incluido el Raijuu, se olvidaron momentáneamente del ninja herido, pero cuando regresaron su vista al lugar en el que estaba descubrieron que había desaparecido. Él seis colas no le prestó atención a esto último, a diferencia de los compañeros de este que se preguntaban internamente por su paradero, el demonio solo observaba su mano, ahora inerte y oscurecida.

-Muy astuto –murmuró ensimismado- utilizar chakra de viento para atravesar tanto mi jutsu como mi mano, más aún lograr manipularlo de tal forma que el viento creara micro espinas que cortaran la red de chakra de este cuerpo inutilizando por completo la parte afectada –elogió desviando su atención de su, ahora inservible, apéndice para detallar a su agresora, aún así parecía estar viendo más allá de está- en toda mi existencia solo he conocido a uno con la capacidad de manipular el viento de esta forma… ¡¿CUÁL ES TU RELACIÓN CON ÉL? –Exigió saber el furioso ser.

-Fue mi maestro –contestó la joven sin intimidarse o amilanarse en absoluto por la furia de aquella entidad que hacía temblar incluso al suelo bajo sus pies, la reacción del individuo en cuestión fue una sonrisa complacida y demencial.

-Entonces voy a disfrutar esto mucho más –dijo llanamente mientras desaparecía y reaparecía frente a Hinata y le asestaba una patada en el abdomen, la ojiblanca apenas había alcanzado a colocar sus palmas de apoyo, o eso pareció a primera vista.

El rokubi era consciente de que el aura que lo envolvía hacía inútil cualquier jutsu en su contra, el daño que recibió fue por un descuido en su defensa al no percatarse de que había más oponentes en su cercanía, sin embargo también sabía de la debilidad de la que su elemento era víctima si aquella se utilizaba a conciencia, cosa en la que su adversaria parecía ser muy diestra, en el último momento concentro una barrera de viento que la empujo lejos del ataque como un resorte y sin un solo daño, sin perder tiempo Raijuu volvió al ataque con mayor ímpetu que antes, y a tan solo unos centímetros de alcanzar su objetivo…

-¡Kaiten!

Un mini tornado de chakra puso al bijuu contra la pared, literalmente puesto que se incrusto en un muro a casi cien metros de distancia. Con algo de dificultad, aunque no lo pareciera, el peliazul se levanto y reemprendió la marcha inconsciente de lo que sucedía con el resto de sus ahora olvidados adversarios. Lo cual era exactamente la intención de la Hyuuga que sonreía complacida que el plan estuviera saliendo a la perfección.

Tanto Sakura como el resto de los shinobis de konoha estaban impactados por las sublimes habilidades que estaba demostrando la heredera del byakugan, en ella no se distinguía nada de aquella retraída jovencita que creían conocer muy bien y que ahora veían enfrentar de igual a igual al Dios del Trueno con aparente facilidad, eludiendo sus mortales golpes y atacando justo en el momento preciso, provocándole más daños de los que todos ellos juntos fueron capaces de infringirle, su atención fue robada por una voz a su costado.

-¿Te encuentras bien?

A su lado una hermosa joven de su misma edad con ojos color negro brillante igual que su cabello sujeto en una coleta la miraba con escrutinio al tiempo que aplicaba un jutsu médico sobre algunas de sus heridas más pertinentes, la pelirosa asintió un poco perdida puesto que era la primera vez que la Uchiha le dirigía la palabra, entonces recordó.

-¡Tenemos que encontrar a Lee! –Dijo mientras se levantaba, sin embargo la morena la retuvo de un brazo.

-El se encuentra mejor que tú, sígueme –le informo con voz monótona dirigiéndose a un sitio algo apartado de la batalla pero que permitía observarla con claridad. Allí se encontraban todos sus camaradas, algunos recostados como era el caso de Lee, Gai y Kakashi, el resto estaban sentados observando fijamente el encuentro, Sakura se acerco a los que parecían estar peor, que estaba siendo atendido por Ino.

-¿Cómo están?

-Gai y Kakashi-sensei tienen muchas heridas internas que son imposibles de tratar al completo aquí, eso sin contar con que su nivel de chakra es casi nulo, pero no corren peligro inmediato, Lee está cansado pero se encuentra perfectamente, cosa rara considerando como estaba cuando intentamos salvarlo –comentó sorprendida y aliviada, por acto reflejo la ojiverde regresó a ver a Saya que observaba el combate de su amiga sin dejar de prestar atención a la charla que sostenían ambas ninjas médico.

-Gracias –musitó Sakura en su dirección- fuiste tú quien los atendió ¿No es verdad? –La interpelada solo asintió sin demostrar ninguna emoción al respecto, de repente sin previo aviso su cuerpo se tenso y su mirada se desvió en dirección contraria a la que estaba- ¿Qué sucede? –Preguntó alarmada.

-Nos necesitan en otro combate –contestó llanamente mientras sacaba un pergamino de entre sus ropas- debemos irnos.

-¿Cómo? –Inquirieron los que podían hacerlo confundidos.

-Descuiden –les tranquilizó- tienen lo que necesitan para acabar con Raijuu justo aquí –dijo señalando al durmiente Lee.

-¡Esas bromeando! –Le reclamó la ojiverde molesta- Lee utilizó un jutsu muy peligroso hace casi nada, necesita descansar.

-Lo que necesita es que confíes en las capacidades de tus compañeros de equipo –le dijo Saya sin molestarse en verla mientras liberaba algo sellado en el pergamino y lo sujetaba con cuidado, como si manipulara nitroglicerina o algo peor.

-Eso es… -empezó a decir confundida la rubia.

-Ya lo entenderán –les aseguró la Uchiha confiadamente mientras se arrodillaba junto al joven de mallas verdes- que dios me perdone por lo que voy a hacer.

Luego de murmurar aquella enigmática frase y con la confusión de los presentes sobre sus hombros, levanto la cabeza del moreno que ya estaba más despierto y le embutió el contenido completo de la botella que su sensei le había confiado para dicha labor en caso de una emergencia.

Pese a lo sobrio de su expresión, Hinata estaba sintiendo la presión del combate cada vez más, había enfrentado y derrotado al demonio de dos colas ella sola, hizo pareja con Saya para eliminar al de cuatro colas y ahora estaba teniendo un combate todavía más feroz con el de seis colas, su chakra estaba casi al límite, requirió del Kaiten combinado con chakra de viento varias veces solo para desviar los relámpagos que le arrojaba su adversario, en este momento se hallaba midiendo su distancia para su próximo ataque cuando sintió uno de los chakras de sus camaradas casi desaparecer, aquello la distrajo lo suficiente para que el Raijuu lo aprovechara.

¡FFLLLISSSHHH! ¡CRASH!

Su distracción no duro ni medio segundo, pero fue suficiente para que el de cabello azul estuviera frente a ella, la electrocutara y la estampara de un puñetazo en el suelo, la fuerza fue tal que la ojiperla estaba segura de haberse fracturado por lo menos seis huesos, incluidas algunas costillas, con dificultad intento levantarse apoyando sus manos en el suelo

-¡Argh! –Escupió un poco de sangre cuando un pie en su espalda la llevó nuevamente al piso.

-Ese es tu lugar –le dijo el demonio con crueldad y suficiencia mientras cargaba su chakra en la mano dispuesto para darle el golpe de gracia- con esto nunca lo olvidaras.

-¡Eso no se hace!

¡CRAK!

Antes de que el de seis colas se diera vuelta para ver quien le había gritado, una pierna cubierta por un protector anaranjado apareció de la nada frente a sus ojos antes de sentir como su mandíbula se partía, no vio nada más mientras atravesaba la cueva aparatosamente golpeando con el suelo, cuando todo se detuvo y logró ponerse de pie casi no daba crédito a sus ojos.

-¡TU! –gritó con furia e incredulidad.

-¡YO! –Devolvió el gritó un joven de enormes cejas vestido completamente de verde con peinado de casco y muy colorado mientras se señalaba a sí mismo- ¡YOSH! No pedmitiré que hagas algo tan innnnnndigno –advirtió como pudo el chico puesto que su dicción dejaba mucho que desear en ese momento- ¿cómo te atdeves a levantarle el pie a una mujer? –Le reclamó claramente molesto, sin embargo el peliazul solo lo observaba sin entender por completo de que le hablaba.

-Creía que ya había acabado contigo mocoso –comentó levantándose por completo y sin dejar de lado su mirada despectiva, el pelinegro negó enérgicamente con la cabeza, pero se detuvo de inmediato tratando de evitar el mareo se presentó.

El bijuu aprovechó su oportunidad igual que lo hizo con la Hyuuga y recorrió el tramo entre ambos mientras Lee daba un paso al frente a velocidad normal, sin embargo pareció que el mareo fue mayor de lo esperado porque falló al pisar cayendo de cara al suelo, justo al mismo tiempo que Raijuu llegaba con su puño dispuesto a arrancarle la cabeza de un golpe, debido al impulso el peliazul solo pasó de largo, en ese instante Lee aprovecho para levantarse impulsándose con sus manos, al hacerlo le asestó también una patada en la cara al Rokubi tirándolo al suelo.

Hinata aún trataba de recomponerse lo suficiente para ponerse de pie una vez sintió que el peso de su oponente había sido retirado de su espalda cuando unos brazos la ayudaron a incorporarse, al levantar la mirada se encontró con dos ojos rojos como la sangre en expresión seria.

-También lo sentiste –no fue una pregunta, Hinata simplemente asintió- debemos darnos prisa.

-¿Qué pasará con ellos? –Preguntó sin poder evitar la preocupación en su voz, la respuesta de la pelinegra fue una sonrisa torcida.

-Si vas a preocuparte por alguien mejor que sea por él –le contestó señalando el punto donde su antes oponente estaba siendo vapuleado por un Lee completamente rojo, de inmediato se puso nerviosa.

-¿Tu lo…?

-Fue una orden del sensei –explicó escuetamente- en caso de que la situación lo ameritara dependeríamos del suiken de Lee para acabar con uno de ellos –le explicó, sin embargo la angustia de la peliazul aún no la dejaba por completo- lo revise yo misma, estoy segura de que sobrevivirá a esto y de que se recuperara por completo –afirmó con seguridad, cosa que logró calmar a su amiga de ojos blancos.

-Entonces vamos –dijo Hinata resueltamente mientras con un pequeño esfuerzo se incorporaba sola y emprendía la marcha.

-¡ARGH! –Con una violenta arcada vomitó una gran cantidad de sangre en el suelo, una vez hecho esto levantó la mirada para encarar al sujeto cuya "aura", parecida al manto del zorro de Naruto solo que con cinco colas, arremetía nuevamente con un vortex de agua que parecía materializarse del aire, esté al igual que los ataques precederos impactaban sin efecto en la espectral defensa que el descendiente Uchiha proyectaba entre el bijuu y ellos.

-Jiraiya-chan no debiste entrar al modo ermitaño, tu cuerpo aún no se ha recuperado lo suficiente para soportar la presión del todo –le recriminó el viejo Fukasaku en su hombro.

-¿¡Es qué finalmente has perdido por completo los papales viejo pervertido! –le reclamó con mayor fuerza la esposa de el último alzando la voz.

-No es momento para sermones –les cortó el mencionado mientras se incorporaba a duras penas- esa barrera no resistirá mucho más.

Pese a lo invulnerable del Susano su invocador era humano y tenía límites, eso quedaba más que patente al ver cómo debido a la velocidad de las embestidas y cambios en la dirección de la que provenían, evitando que pudiera regresar algún golpe, se notaba al pelinegro cada vez más y más exhausto, cada vez que intentaba atrapar a su oponente con las garras de su espectro esté desaparecía solo aumentando la frustración y el dolor en el cuerpo de Sasuke, hasta que una barrera hecha de papel pero tan resistente como el acero, bloqueó momentáneamente el escape del peliblanco dejándolo expuesto ante el brutal golpe que lo aplastaría, sin embargo el demonio solo se disolvió en un charco de barro una vez Sasuke retiró el puño. Casi al mismo tiempo el muro de origami ardió en llamas guiándose hasta la manga de la peliazul de la cual salía. Konan cortó el vínculo de papel antes de saltar para evitar ser abrasada por las llamas, sin embargo solo cayó dentro del alcance del monstruo que apareció detrás suyo, en un fluido movimiento dejando ver unas afiladas garras en sus dedos la rasguñó, provocando que un sinfín de papeles volara a la deriva por la cueva, o eso parecía ya que en realidad el los fragmentos solo se acumulaban en torno al bijuu, inmovilizándole y atrapándolo… momentáneamente. Konan aprovecho el intermedio para acercarse al sannin y ayudarlo a incorporarse pero esté le respondió con un manotazo sin siquiera regresar a verla, justo en ese momento la hokage apareció a su lado con la misma intención de la peliazul.

-No es momento para niñerías Jiraiya –le reprendió la hokage al ver la escena- hay que sacarte de aquí.

-Puedo moverme yo solo –murmuró algo sentido mientras ambas mujeres lo ayudaban a trasladarse, Sasuke los siguió luego de desactivar su jutsu, su respiración era agitada y sus ojos, ambos ojos, sangraban.

-¿Estás bien chico? –Le preguntó Tsunade al ver su estado una vez estuvieron a cubierto, Jiraiya ya se encontraba fuera de su modo ermitaño acostado contra una roca y Sasuke solo se dejo caer pesadamente apoyando la espalda contra otra mientras sus ojos volvían a ser negros, un segundo antes de que el bijuu se liberara provocando otra tremenda sacudida en el lugar. El Uchiha estaba por asentir cuando otra voz intervino sorpresivamente en la escena.

-No, no está bien –los presentes regresaron a ver a las jóvenes con doujutsus que acababan de aparecer de la nada sin que apenas las notaran, estaba trazando una complicada secuencia de sellos, pero solo le tomo unos segundos terminarla, al hacerlo una especie de esfera apareció por entre sus dedos y creció conteniéndolos a todos en su interior- esto debe bastar por ahora, pero será mejor que lo vigiles por si acaso –le dijo a su compañera, la cual solo contestó con un "Hai" mientras su byakugan se hacía presente, la Uchiha volvió a centrar su atención en su primo- su chakra está casi al límite y ha prolongado su uso del MangekyouSharingan mucho más de lo que sería sensato –informó con sequedad, casi con indiferencia pero con un poco de irritación mientras se inclinaba frente a su familiar para revisar con más detalle los ojos de esté, luego de unos segundos bufó- dime ¿Quieres simplemente quedarte ciego o estás planeando morir antes? –Le preguntó con tono aburrido.

-No fastidies –contestó molesto desviando la cara para no tener que ver a su odiosa prima.

-Es tu cuello –contestó encogiéndose de hombros y levantándose para ir con el ermitaño sapo, ahora su expresión se volvió un poco ansiosa mientras aplicaba su jutsu sobre él- esto es malo, sus conductos de chakra están inflamados –murmuró para sí misma antes de regresar a verlo de manera reprobatoria.

-Es normal considerando lo que ha estado haciendo –apuntó Tsunade a su lado verificando junto a la Uchiha el estado de su compañero- ¿nunca dejaras de ser un idiota Jiraiya? –Le espetó mientras aplicaba su jutsu- esto no ayudara mucho –comentó para sí misma mientras trabajaba.

-No para que pelee, pero cuando tengan que salir de aquí será de mucha utilidad –opinó Saya llamando la atención de los presentes.

-Salir de aquí, ¿te refieres a huir? –Inquirió incrédulo Jiraiya, sabía que había situaciones en las que era mejor evitar un enfrentamiento, pero está no era una de ellas, tenían que derrotar a Pein.

-Apenas acabemos con este tendrán que irse –explicó sin dejar de aplicar chakra curativo- las demás peleas ya han acabado salvo la del Raijuu, que no durara mucho más, la de ustedes y la de Naruto-sama, pero esa no terminara en tanto ellos sigan conteniéndose.

-¿De qué hablas? –Inquirió Tsunade algo confundida por sus últimas palabras, todos la observaron expectantes, a excepción de Hinata que continuaba vigilando al demonio de cinco colas, el cual solo peinaba el área con la vista y el olfato en busca de sus presas, era cuestión de tiempo para que las hallara.

-¿Acaso ha sentido que pudiera asemejarse al poder de varios bijuu contenidos más el rinnegan o al del hombre que acabó con los ejércitos de dos de las grandes aldeas él solo? –Le preguntó de manera retórica, tardó solo un segundo el que los presentes entendieran de que se trataba- exacto –contestó a la duda no formulada- está prolongando su batalla en bajo nivel contra Pein hasta que nosotros salgamos, a pesar de que cada vez que un bijuu era derrotado su chakra volvía al cuerpo de Pein, ahora es menor de lo que era gracias a nuestros combates previos, sin embargo la lucha que se desarrollara en breve posiblemente tirara esté lugar abajo –explicó con claridad, antes de levantarse y dirigirse hacía su amiga, como no había perdido su concentración tampoco había dejado de curar al sannin mientras le explicaba esto- ¿Cómo lo vez Hinata?

-Es sorprendente que se mantenga en pie –fue la contestación de está acompañada de una media sonrisa mientras revisaba el estado de su adversario, su túnica había quedado reducida a jirones mostraba varias heridas superficiales y otras severas que perforaban desde la piel hasta los órganos internos, pero eso se hubiera notado a simple vista, con el byakugan podía verse claramente derrames internos, múltiples fracturas y órganos destrozados- aun sin sentir sus heridas su cuerpo no debería tener ya la capacidad para sostenerlo –comentó con tranquilidad y algo de asombro.

-Su ego es lo único que lo mantiene en pie –comentó con cierto deje de desprecio la Uchiha- pero eso también nos da la ventaja ¿Cuánto chakra te queda? –Le preguntó con tranquilidad, la Hyuuga le contestó casi con la misma sobriedad sin regresar a verla ni desactivar su byakugan.

-Casi lo mismo que a ti.

-Eso no es mucho –comentó de forma casual.

-¿Alguna idea? –Inquirió con el mismo tono pero ya desactivando su jutsu y regresando a ver a la pelinegra cara a cara.

-Tal vez –murmuró ensimismada sujetando su barbilla con gesto reflexivo- pero si no funciona…

-Podemos darnos por muertas –completó Hinata con seriedad, Saya asintió sin dejar su postura reflexiva, ahora con los ojos cerrados.

-Será mejor evitarlo entonces –concluyó la Uchiha con sencillez- o Naruto-sama jamás nos lo perdonaría.

-¡Esperen un momento! –Les reclamó Tsunade- de ninguna forma nos iremos dejándolas solas contra ese monstruo.

-Ustedes ya hicieron suficiente –le dijo con suavidad Saya- mucho más de lo que esperaba de hecho, Houko era el oponente más poderoso en el campo y no solo han sobrevivido a una lucha de poder contra él sino que podrían haberle vencido –aseguró la Uchiha muy impresionada.

-Pero no hay tiempo para que terminen esta lucha –intervino con su voz delicada y respetuosa la Hyuuga- Naruto-kun no arriesgara una lucha con todo hasta que los sepa a salvo de las consecuencias.

-¿Qué harán ustedes? –Intervino Konan, Jiraiya la observó como si el simple hecho de que hablara denotara una falta pero no dijo nada ya que su pregunta era algo que a él también se le había pasado por la cabeza.

-Terminaremos esta lucha y los alcanzaremos luego –contestó Saya sin titubear pero no la miro directamente- ustedes deben ir hacía allá –dijo señalando el lugar por el que llegaron- encontraran al resto de sus shinobis y los sacarán de aquí, una vez allí den la señal a los que están afuera para que empiecen con el jutsu de sellado –les indicó mientras se encaminaba hacia el límite del escudo para salir con Hinata a su derecha.

-¡Espera…! –La hokage no terminó su reclamó antes de sentir la barrera desaparecer y a las dos chicas desaparecer, estuvo a punto de salir en su busca cuando la mano del ermitaño sapo la detuvo.

-Estarán bien –le aseguró- esto no las detendrá, tienen un incentivo que no son capaces de ignorar.

-¿A qué te refieres? –Le preguntó un poco dudosa, Jiraiya sonrió de medio lado con la vista fija en el lugar donde las kunoichis desaparecieron antes de simplemente contestarle.

-Ellas desean volver a verlo.

Houko estaba destruyendo todo lo que estuviera al alcance de los jutsus elementales que proyectaba a su alrededor, desde hace unos minutos que había perdido la paciencia luego de buscar a aquellos insectos que se atrevieron a incapacitar su movimiento, era consciente de que aquel contenedor no era capaz de moverse pero sus sentidos y sus jutsus le permitían atacar desde una larga distancia, haciendo de su incapacidad una restricción menor, justo cuando estaba considerando derrumbar toda la caverna dos presencias se posicionaron a menos de diez metros a sus espaldas, lentamente se dio vuelta con una sonrisa siniestra en sus labios, sin embargo las humanas a las que se encontró no eran las que estaba buscando, pero se conformaría con ellas por el momento, a pesar de dichos pensamientos se llevo una leve sorpresa al ver como un espectro similar al que lo detuvo con anterioridad se manifestaba a su alrededor protegiéndolas, mientras la de ojos rojos levantaba sus brazos en coordinación con su guardián la de ojos blancos se colocaba frente a ella con una rodilla en el suelo y las manos apoyadas en este. Sin molestarse en intercambiar siquiera una palabra con aquellas nuevas molestias el Gobi adelanto uno de sus dragones de lodo para atraparlas, si aquella protección era igual de efectiva que la anterior no serían suficientes sus técnicas usuales por lo que aquel jutsu de tierra sería solo para bloquear su visión mientras las rodeaba con uno de fuego, sin importar que clase de protección fuera no impediría que se quedaran sin oxigeno o fueran consumidas por la elevada temperatura, ni bien terminó de cubrir el espectro del susano varios dragones de fuego salió de la tierra en espiral convirtiendo aquello en un tornado de fuego con las dos usuarias de doujutsu en el ojo del huracán.

Sin embargo cuando creyó haber acabado con aquellas molestas plagas vio con aturdimiento como los vientos perdían poder, sin que el los hubiera detenido, hasta desaparecer, dejando a las humanas intactas en su lugar, lograba sentir vagamente una enorme acumulación de poder en el cuerpo de la que estaba apoyada en el suelo, y su compañera tenía ahora la su mano izquierda en la espalda de ella y la derecha con la palma abierta hacia arriba juntando una gran acumulación de viento, tras unos segundos de ese vientos empezaron a desprenderse poderosas descargas eléctricas y finalmente una llama los envolvió, una vez terminada esta curiosa orbe elemental el suelo empezó a temblar ligeramente, solo un instante antes de quedarse en silencio, sin más la barrera del Susano fue desactivada también dejando a ambas sumamente expuestas, pero las cosas no se quedaron simplemente tranquilas después de eso. Sin previo aviso dos columnas se irguieron desde el suelo a los costados de las chicas, una de tierra y otra de agua, ambas tomaron la forma de dragones guardianes, inmediatamente después tres dragones más emergieron del orbe sobre sus cabezas en una especie de espiral. Aquella imagen hubiera sido temible por si sola para cualquiera pero no para el demonio que manejaba los cinco elementos como parte de su propia naturaleza.

-JAJAJAJAJAJAJA –se rió descaradamente- humanas impertinentes, ¿en verdad creen que serán capaces de derrotarme con eso? –Ante tal integrante ambas jóvenes solo lo miraron imperturbables, completamente ajenas a sus burlas.

-Sí –fue la firme y directa contestación de la Uchiha.

-Desde luego que podemos –Acotó la Hyuuga con la misma resolución, de inmediato las risas del Dios de la ilusión cesaron, siendo reemplazada su euforia por circunspección.

-Veamos eso –fueron sus últimas palabras antes de elevar sin mayor dificultad cinco dragones de igual forma y tamaño a su alrededor y arrojarlos sobre las jóvenes.

Estás no respondieron inmediatamente ante la amenaza, de hecho no movieron ni siquiera un músculo, hasta que los agresores estuvieron a unos pasos de alcanzarlas, en ese instante la espiral de dragones sobre sus cabezas giro violenta y frontalmente contra los cinco dragones enemigos, mientras lo hacía y antes de impactarlos se fundió en un solo ser superior a los que lo precedieron, sin mayor esfuerzo que el de avanzar hacia delante eliminó a su contrapartes más débiles, Houko no daba crédito a lo que veían sus ojos mientras el imponente jutsu arremetía en su contra, y no venía solo, los elementos recatados formaron una espiral para atacar desde arriba en un solo golpe combinado. Su falta de energía por todas las batallas acumuladas en los últimas horas, pese a ser con humanos hasta el debía admitir que no eran ordinarios en absoluto, lo habían dejado incapacitado para moverse o peor aún escapar de aquel ataque por lo que simplemente se mantuvo plantado en aquel lugar con un gesto de fue mezcla de furia, incredulidad y finalmente impotencia ante su derrota.

¡BBBBBOOOOOOOOMMMMMM!

Cualquier irregularidad en el terreno desapareció junto con el polvo que se elevó tras el impacto de aquel jutsu, como si los furiosos dragones concentraran su poder en puntos específicos para solo crear devastación en un área espacial limitada por alguien más, la descendiente del más importante clan de Konoha finalmente llegó a su límite, sin poder evitarlo su propio peso la llevo a caer de frente al suelo, sin embargo unas manos amigas la detuvieron de los hombros antes de que sucediera, con un poco de dificultad enfocó a su compañera que la observaba con una mezcla de cansancio y satisfacción por el resultado de la batalla, además de un poco de preocupación por su estado, por lo que la Hyuuga le dedico una pequeña sonrisa que demostraba que se encontraba bien, una que le fue devuelta por su contraparte mientras la ayudaba a incorporarse.

-Vamos Hinata, nosotras también tenemos que salir de aquí para que Naruto pueda luchar sin preocupaciones –le animo mientras avanzaba llevándola a cuestas pesadamente, le llamó la atención cierta sorpresa en su rostro que la desconcertó levemente- ¿Qué sucede?

-No, nada –le contestó un tanto apenada- es solo que es la primera vez que escucho que no utilizas el "sama" al referirte a él –le explicó sin estar del todo segura del porque aquello le preocupo, pero dicha preocupación solo se incrementó cuando vio a su amiga sonrojarse, pero no de vergüenza sino más bien como si pareciera incomoda.

-Supongo, que todos debemos dejar los hábitos de niños alguna vez –comentó tratando de desviarse del tema.

-Saya…

Lo que intentara decirle Hinata quedó olvidado cuando una lanza de roca le perforó el hombro a Saya, arrojándola lejos de su amiga hasta caer como una muñeca de trapo varios metros por delante, Hinata cayó sobre sus rodillas apenas evitando colapsar por completo, su mirada se dirigió al lugar de donde provino el ataque encontrándose con lo que quedaba de su último adversario, que la observaba completamente demacrado pero con el brazo, que parecía hecho de roca, en alto y tomando una forma afilada preparándose para un segundo tiro.

-Me… rehusó… a terminar… esta lucha… sin enviar… por lo menos… a uno… de ustedes… al infierno… -declaró con sus últimas energías Houko, la roca que formaba su última lanza empezó a comprimirse mientras la centraba en el corazón de la descendiente Hyuuga.

Hinata intentó incorporarse pero sus músculos habían dejado de responderle desde que cayó al suelo por la falta de energía por aquel ataque conjunto, lo anterior fue apenas un reflejo, ahora solo miraba impotente cómo se acercaba su final cuando el proyectil estuvo listo y salió disparado en su dirección, por un instante se permitió cerrar los ojos con cansancio, había dado su mejor pelea y podría caer luchando, no deseaba morir, pero consideró que esta no era la peor forma de terminar, solo lamentaba no haber tenido la oportunidad de despedirse de sus amigos, en especial de su amor platónico. En esto derivaban los que ella consideraba sus últimas reflexiones cuando el sonido de un ¡FLISH! Llamó su atención. Sus perlados ojos se abrieron de golpe, primero por el desconcierto y luego por la sorpresa, frente a ella estaba el sucesor del Sharingan con su jutsu eléctrico activo, emergiendo un filo de electricidad desde su brazo erguido frente a él, a través del proyectil de granito y hasta la cabeza de un incrédulo demonio de cinco colas. Por un instante la peliazul se permitió respirar tranquila hasta que se percató de que le fortaleza del jutsu que les arrojo aquel demonio no permitió que el rayo de Sasuke lo destruyera por completo, solo separo la lanza en varias lanzas más delgadas pero que conservaron la misma dirección.

La ojiblanca esperaba que el Uchiha pudiera eludirlas pero se dio cuenta de que este estaba en las mismas condiciones que ella, la falta de energía provocada por aquel jutsu lo había incapacitado para escapar, frente a sus ojos, cada vez más aterrados por lo que sucedía frente a ella, el pelinegro era empalado por diferentes lanzas en todo su cuerpo, desde sus muslos, su estomago, sus brazos hombros y su pecho. Tras recibir el último proyectil, que le atravesó la garganta, cayó de rodillas y luego de espaldas, cerrando los ojos y dejándose llevar por la oscuridad.

Continuara…