Buenos días a todo el mundo! ¿Qué tal vamos? Yo por aquí ahora mismo ahogada con exámenes y aprovechando cada segundo de tiempo libre para escribir y relajarme.
Aviso! Esta capitulo va a romper con lo que llevábamos y nos vamos a parar durante unos segundos para hablar sobre ciertas cosas, pero no os preocupéis en el siguiente volveremos con el presente y seguiremos con el grupo.
Si no habíais echado de menos los "flashback" JA! os aguantáis XDXD
Y por cierto, no va a ser el último "flashback" ni el más extenso, el que vendrás mas tarde en la historia será peor y será un verdadero flashback XD
Patatata: Espero que me sigas amando después de esto porque va a ser un poco tipo "Toma este informe con toda la información que necesitas" pero a los dos segundos te lo quito sin que puedas leer más que la introducción XDXD
LaRojas09: Ralph y Vanellope son aliados de Dracula y al enterarse de los problemas por Pitch decidieron echar una mano puesto que después de los ataque de los cazadores al hotel los escuadrones no pudieron ir al ataque. En el próximo capitulo saldrán más igual que los OC y me alegra que te gustara como e echo aparecer a los OC.
Nephilim es el OC que Corazón de Nephilim me pidió y ya contaré como ha llegado hasta allí así que calma ;)
Corazón de Nephilim: Este será un buen momento para que me ahogues con tus preguntas pues necesito saber muy bien que puntos explicar en los próximos capitulos porque aqui yo tengo una lista en mi cuaderno pero claramente no se que dudas os pueden haber quedado a vosotros. Si ves que se está haciendo muy lio dímelo y la mitad las resuelvo en el próximo capitulo XD que no quiero perderos
Los otros pelos multicolores vienen de que mola XD A ver, Anya lo tiene así de nacimiento y en este capitulo se explica un poco porque. Halle lo tiene así porque es el OC de LaRojas09 y me pidió que lo tuviera así. Y yo, pues cumplo
Pd: Me han encantado Heart of Fire y la de In the End y los combates los estoy practicando escuchando esas canciones ;)
Capitulo 26
Lo primero que vio Anya al abrir los ojos fueron las paredes que la rodeaban formando una esfera a su alrededor. Mirando hacía abajo pudo ver sus pies suspendidos en el aire pero como si estuvieran apoyados en algo.
Las paredes parecían estar echas con algo plateado que al acercarse pudo reconocer que eran los polvos que recorrían sus alas pero al tocarlo estos no cedían, se sentían tan duros como una verdadera pared.
No sabía donde estaba pero al momento no sabía si le llegaba a importar. La calma que sentía allí era extraordinaria, llevaba mucho tiempo queriendo estar así de tranquila. De relajarse aunque fuera un segundo. Pero al pensar en eso enseguida pensó en Nightlight, en Toothless, y en la pobre Emma.
-Los verás pronto y estarán bien, fuera de aquí al momento no está pasando el tiempo -Anya se giró enseguida encontrándose con el mismo hombre de antes. Este seguia con la misma capa pero esta vez esta dejaba ver lo que llevaba debajo lo cual era como una armadura ligera plateada y en su cintura colgaba un estoque que parecía estar echo de cristal.
-¿Qué hago aquí? ¿Cómo e llegado aquí? ¿Quién eres tu?
-Cada cosa a su momento. Primero me presentaré -El hombre rubio hizo una inclinación y después le sonrió ligeramente -Me conocían como Aeolus. Señor de los vientos, y protector de los magos de luz
-¿Protector?
-Mi...deber, con la señora de los sobrenaturales pero, a la vez, también de los humanos -Anya caminó hacía él, aun algo incomoda por ver sus pies flotando en la nada pero finalmente aceptando que donde fuera que estuviera estaba a salvo.
-¿Señora?
-Así como una madre, de todo -Aeolus se llevó sus manos a la espalda y sus alas las cuales pasaban a través de unos agujero en la capa que llevaba revolotearon. Eran verdaderamente hermosas, pensó Anya, más que las suyas que parecían débiles y delgadas. Aeolus parecía poder volar con ellas, las suyas parecían estar listas para caerse.
-¿Y esa madre? ¿Dónde está cuando sus hijos se matan entre ellos?
-Ah, ¿Estas enfadada por haber estado equivocada todo este tiempo?
-...Tal vez, hace unos meses no hubiera dudado si alguien me hubiera dicho que Nightlight era un peligro para los humanos
-¿Eso te molesta?
-PUES CLARO! Como no va a molestarme cuando... -Anya se tapo la boca y sus mejillas se tornaron del color del tomate. Aeolus simplemente sonrió divertido al ver tal reacción, incluso las alas de la joven comenzaron a moverse ligeramente como si reaccionaran a la vergüenza que sentía.
Pero entonces la cara del hombre se torno sería.
-No puedo mantenerte aqui para siempre, debo enseñartelo ahora
-¿El qué?
-Todo -Y entonces el hombre movió su mano horizontalmente y una de las paredes de la esfera que los rodeaba se abrió dejando a Anya ver lo que había fuera del espacio.
Era una llanura verde y allí en lo alto de una pequeña colina un pueblo, era pequeño, como de unas 20 casa como mucho pero había algo en la zona que a Anya le sonaba de algo.
Girándose para preguntárselo a Aeolus se encontró con que el hombre ya no estaba allí por lo que volvió a mirar el pueblo. La esfera como obedeciendo sus ordenes de acercarse comenzó a moverse para acercarla al lugar y entonces pudo ver a la gente caminando por el campo pero estos no eran humanos.
Faes, Hadas y magos se encontraban haciendo como un picnic en la colina observando todo el lugar mientras este florecía dándole la bienvenida a la primavera.
Entre ellos había uno que destacó. Un joven de rubios cabellos con un mechón rojo. Aeolus, pero no él que había conocido, este era más joven, más joven que ella seguro, pero no de mucho.
El joven acompañaba a tres mujeres al picnic cargando con una cesta bajo su brazo pero lo que le sorprendió a Anya fue que las tres mujeres eran iguales, eran copias exactas de sus acompañantes. Las alas de las mujeres también coincidían y por lo que podía ver estas se parecían a las del joven y por lo tanto de alguna forma tenia que estar emparentado con ellas.
Cuando todo el pueblo se colocó en la colina y comenzó a comer algo ocurrió. Allí al pie de la colina una mujer apareció de la nada siendo inmediatamente rodeada por hojas, flores y la mismísima luz parecía ser atraída hacía ella.
La mujer de verdes cabellos y piel marrón avanzó hacía donde el joven Aeolus seguía comiendo con sus..."madres"? y cuando él levantó la mirada hacía ella se puso de pie e hizo una inclinación.
Por esa reacción Anya pudo suponer que esa era la madre de la cual le había hablado ante. Esa tal Gaia.
La esfera que la rodeaba se acercó más a la escena y esta vez Anya pudo oír a la perfección lo que se decía.
-Tu tendrás ese encargo
-¿Pero por qué yo?
-Tu mente, y tu corazón, joven fae están donde tienen que estar
-Pero hay otros en este pueblo que han estado esperando años a ser elegidos
-No son ellos los que eligen, soy yo -El joven Aeolus miró a las tres mujeres que lo acompañaban para ver que le decían ellas. Al ver como sonreían y como en sus ojos brillaba el orgullo no pudo evitar asentir aun si un poco vacilante. Él nunca había pensado que sería elegido aquel día y no podía asegurar que le gustara.
Anya quería ver más, quería saber más pero las paredes volvieron a cerrarse y el Aeolus adulto volvió a aparecer allí a su lado.
-¿No querías ese honor?
-No me sentía preparado, ni dispuesto. Ser un protector bajo las ordenes de Gaia era un encargo...pesado -El fae sacudió la cabeza -Un idiota lo aceptaría a la ligera pero yo no soy idiota
-¿Pero lo cumpliste?
-Durante años si. Pero entonces me negué a dejar las cosas seguir como estaban -Anya volvió su mirada hacía otra zona de la esfera en donde la pared daba paso a otra ventana. Al acercarse no pudo evitar taparse la boca con las manos.
Allí podía ver a Aeolus, mayor que antes pero aun más joven de lo que veía. Bañado en sangre, viendo en el suelo cuerpo tras cuerpo de humano y sobrenatural, y allí en lo alto de una colina un hombre mayor en cuya mano resplandecía una luz blanca pero no pura.
Un mago de la luz, y toda esta muerte a su alrededor. ¿Acaso era esto lo que le esperaba a Nightlight? ¿Acaso todas esas historias sobre los amables y bondadosos magos eran mentira?
El mago estaba haciendo algo pues delante de él había un niño, un pequeño de no más de 10 años temblando y entonces de repente el mago anciano canalizó su magia hacía el niño y en un destello de luz ambos cuerpos cayeron al suelo inconscientes.
En una forma acelerada el tiempo continuó pasando delante de los ojos de Anya y lo que serían tres días después el niño se despertó. Pero sus ojos...ese ya no era el niño, era el anciano.
La ventana volvió a cerrarse y Anya tomó aire intentando aclarar su mente.
-Muerte. Muerte y renacimiento. Un mago de la luz que elige matar para seguir vivo...otros, otros eligen dar vida -Otra ventana pero en esta todo era distinto. Estaban en una tienda de campaña y allí en una cama echa con paja una mujer anciana que acariciaba a la que parecía ser su nieta a su lado. La joven niña le limpiaba con un paño mojado la cara y le susurraba palabras alentadoras al oído.
Aeolus estaba allí en la puerta observando la escena con unos ojos tristes pero a la vez felices.
-¿Entonces te has decidido? -La anciana siguió mirando a su nieta mientras asentía con una amplia sonrisa en su cara.
-Nunca podría haber echo otra cosa al igual que mi marido no pudo antes que yo -Aeolus asintió y se levantó para ponerse al lado de la niña la cual contuvo sus lagrimas mientras cogía las manos de su anciana abuela.
-No dolerá pequeña -Y entonces la luz, blanca pero está vez pura pasó de las manos de la anciana maga a su nieta llenando el cuerpo de la pequeña de amor y calor haciendo que de esa forma la niña nunca estuviera sola y siempre cargara con el recuerdo de su abuela con ella. Aeolus justo antes de que la anciana cerrara los ojos para siempre le prometió cuidar y enseñarle todo lo que sabía a la niña.
La ex-maga de la luz solo susurro un "Ya lo sabía" antes de espirar por última vez. La niña se echó a llorar en brazos del fae el cual sonrió intentando grabar este recuerdo por encima del que le enseñaba lo que otros magos de luz hacían para evitar morir. Prefería esta luz, blanca y pura a la otra blanca e hiriente.
Anya siguió mirando en donde la ventaba había quedado con una sonrisa pintada en su cara. La sensación de los dos recuerdos había sido totalmente contraría pero había venido de lo mismo. El ritual del paso de la magia de la luz de un contenedor a otro.
-No podía intervenir, no podía obligar a su poseedor de hacer una cosa u otra. Mi único cometido era defenderles
-Incluso si lo que hacía era dañar a la gente -Aeolus asintió con unos ojos fríos y una mueca de asco.
-Al final, me cansé, y empezando por esa niña, la nieta de Alvaldi el cual pasó su magia a su mujer antes de morir la cual decidió que su nieta estaba más preparada que su hijo. Cuando salimos de esa tienda el hijo y padre de la pequeña, Thiazi se negó a aceptarlo e intentó obligarla a que le diera ese poder. Thiazi quería ser inmortal y sabía que la magia de la luz sería la única manera
-¿Qué le pasó a la niña?
-Skadi se defendió y entonces huimos. Era la primera vez que pasaba tanto tiempo seguido con uno de mis magos, pero fue lo que me hizo al fin abrir los ojos del todo. Iba a cuidar de ellos como debería haberlo echo siempre, desde niños, enseñándoles a diferenciar lo malo de lo bueno...iba a ser su guia y no su protector. Decidido me marché y busqué a Ares, el hombre que viste antes, tenia que acabar con lo que estaba haciendo, debía de terminar con las guerras que causaba y lo hice...fue la primera vez que volví mi espada contra los que había jurado defender -Dicho eso bajo nuestros pies el polvo plateado se abrió dejándonos ver un campo de batalla en donde solo quedaban dos combatientes. Aeolus con una espada plateada y Ares con escudo y espada.
Las espadas entrechocaban de tal forma que saltaban chispas, los ojos de los dos guerreros no se apartaban unos de otros, el fuego que crecían en su interior por la cruenta batalla seguía brillante y comiendo sus energías.
Anya no había visto nunca algo tan bello pero tan horrible. Y entonces Aeolus dio un golpe de gracia justo atravesando el corazón de Ares el cual cayo al suelo riéndose. Riéndose y clamando al cielo que se vengaría.
El hombre rubio observó a lo que quedaba de lo que había defendido durante años y no pudo evitar escupirle encima. Batiendo sus alas un par de veces el fae alzó el vuelo acompañado por el viento que se llevó todo el olor a muerte y sangre lejos de él.
-Me lavé durante días quitándome capa tras capa de sangre, limpiando mi mente, mis recuerdos y una vez limpio volví con Skadi, en mis manos la magia de luz de Ares se removía intentando buscar un nuevo contenedor, y lo encontré en un hombre sabio, un mago de una tribu bendecida por las ninfas, los llamaban los moradores de Atlantis. La luz era compatible y la aceptó -Otra vez delante de ellos se abrió una ventana y allí Anya pudo ver a un joven adolescente sentado en un sofá mirando a Aeolus el cual se encontraba de pié.
Entre las manos del fae había una luz blanca en forma de esfera pero eso no fue lo que más le llamó la atención a Anya pues allí sentada al lado de Aeolus estaba Skadi pero distinta.
Lo que antes había sido una joven de pelo rojo y ojos oscuros ahora era una especie de elfa pálida de cabellos blancos y ojos azules como el hielo. Vestida con una armadura ligera y una lanza a su lado la joven parecía de todo menos humana. La magia de luz la había cambiado pero Anya no alcanzaba a entender porque.
-Lo hice yo
-¿Como?
-Soy, ante todo, un fae, tengo magia por ser lo que soy y esa magia puedo usarla para dar forma a algunas cosas. Bendecí la luz con inmortalidad, los trasformé en algo más
-¿Algo más?
-Los sobrenaturales y los humanos son extraños cuando chocan. A veces luchan -comenzó a explicar el fae mientras cerraba todo a su alrededor dejando como único punto de interés él mismo. Anya pensó que no se debería haber molestado, al momento no había nada más interesante, ni si quiera las ventanas al pasado -a veces se aman, y en otras ocasiones se ayudan. Las bendiciones de las razas sobrenaturales funcionan de formas extrañas pero hermosas
-¿Hermosas?
-Eres joven y acabas de descubrir tus poderes pero cuando puedas hacer algo bueno por alguien lo verás -Y entonces algo llenó la cara de Aeolus, una emoción que parecía brotar de la nada y llenarlo de energía para empujarlo a hablar de las cosas bellas que había visto en su vida, de como los sobrenaturales aun sin dejar constancia de su paso al mismo nivel que los humanos habían llenado el aire con vida -Las hadas tienen la facilidad de sus rituales y con una simple canción dan forma a sus compañeros. Los hombres bestias que recorren el mundo no son más que amigos y protectores de las hadas. Ombric, el hombre de Atlantis, una sociedad entera bendecida por las ninfas capaces de vivir bajo el agua como si nada con magias muy poderosas y diversas
-Los cazadores solo sabíamos sobre las bendiciones de las hadas. ¿Como es que no se sabe nada más? -Y de repente con esa simple pregunta toda esa energía se detuvo y los hombros de Aeolus se hundieron. Parecía estar cargando un gran peso sobre sus hombros pero en ningún momento a Anya le dio la sensación de que eso podría con él.
No sabía porque Aeolus le daba una sensación de fuerza y sentía dentro de ella que era una persona que no se rendía.
-Cada cosa -Dijo el fae con una sonrisa triste -a su momento...Puedo seguir con lo de antes
-No...háblame un poco más sobre la...belleza de los sobrenaturales
-Como quieras -Dijo encantado Aeolus -Las salamandras no pueden bendecir, no son capaces de hacerlo pero un dragón. Pueden llegar a ser criaturas magnificas si les das la oportunidad
-Fury ya por ser lo que es es magnifico
-Y si llegaras a demostrar tu valía ante él, incluso siendo una fae podría darte su bendición. Los dragones son muy difíciles de impresionar pero si lo consigues cubren tu corazón en el fuego del volcán. Te dan magia de fuego, muy rara, muy poderosa e incluso puede llegar a más. Existía cuando yo vivía una tribu, los caballeros del fuego los cuales cuidaban de los huevos o de las salamandras más jóvenes cuando los padres no podían. Eran una de las tribus más fuertes que llegué a conocer, no se lo que habrá podido ocurrirles ahora en el presente -Al oír esa última parte Anya no pudo evitar ponerse a pensar en lo que estaba ocurriendo. Como podía Aeolos estar hablando con ella al momento? ¿Cómo compartía sus memorias?
Le había molestado al principio pero hasta el momento se le había olvidado. Y ahora quería saber exactamente como estaba ocurriendo.
-¿Cómo puedes estar aquí?
-Tus alas. Cuando supe que mi...muerte iba a ser inevitable tuve que pasarle el peso de mi misión a otro. Para que lo entiendas, un fae no es nada sin sus alas, las alas son casi todo lo que un fae, o un hada, es
-¿Por qué son tan importantes y qué es lo que busca Manny con ellas?
-Manny...busca una solución -Y por mucho que Anya deseara que el hombre se extendiera este sacudió la cabeza y continuó hablando evitando el tema -Y en cuanto a lo que son...Son poder, son magia, son recuerdos, son capacidades. No es como si una fae no pudiera hacer nada sin ellas pero es incompleta y además es un vinculo entre familia -Un silencio extraño envolvió a Anya después de esas palabras. Era casi como si Aeolus estuviera indicando hacía algo pero no llegara a entender el que. Era incomodo pero no la irritaba, era solo...como una calma rota, esperando a que una idea una revelación la terminara por liberar.
-Una fae -Siguió Aeolus como si nada, pero Anya no pudo evitar pensar que lo que vendría a continuación solo haría el punto aun más evidente -comparte alas con la familia. Por eso tenemos cuatro, dos de ellas se pasan de padres a hijos
-...Lo que...estas...soy... -Aeolus sonrió y se acercó a Anya con lentitud dejando que la pobre joven pudiera aclarar su mente y entonces una vez que estuvo a un paso de distancia llevó sus manos a las mejillas de la fae.
-Es una bendición poder ver que algo que e echo en algún momento no ha salido del todo mal
-...Eres mi...segundo padre? -Aeolus no pudo evitar reir ante esa extraña forma de ponerlo pero no podía decirle que no. El cuerpo de Anya previo a las alas tenia un padre así que lo de segundo no le quedaba mal.
-Algo así. Mis alas, la energía de mis alas tuvo que considerarte digna, a ti y a tu familia humana por lo cual se escondió en tu cuerpo hasta que Manny las despertó
-¿Todos los faes pueden hablar con sus padres muertos?
-Solo si así las dos partes lo desean. Lo que ves ahora soy el yo que murió con ellas. Los otros fae verían a sus padre en el momento en el cual estos les cedieron las alas. Una especie de conexión con el pasado para ver a los padres justo antes de ser tus padres, para ver la alegría que estos vivieron nada más salir del cuerpo de la madre
-Es...extraño pensar en que poder los sobrenaturales tienen y como los humanos hemos podido enfrentarnos a ellos
-Los humanos tienen sus cosas buenas. Puede que te tarde en aparecer puesto que acabas de despertar tus alas pero llegará un momento en que el estar cerca del acero te queme y eso es un gran punto débil
-Eso va a ser incomodo. ¿Como lo hacía tu? E visto como llevabas armas en tus recuerdos
-Plata, eran siempre plata. Algo que daña a otros seres a nosotros no nos hace nada. Y los humanos pueden usarlo todo, y además tienen una gran habilidad de reproducirse que muchos sobrenaturales no tienen
-...¿Tienes algo más que enseñarme?
-Si
-Podré hablar contigo otra vez
-Puede -Dicho eso Aeolus le dio un beso en la frente y abrió una última ventana en la cual le mostraría todo.
Volveremos en el siguiente capitulo al presente y entonces ya no faltara mucho. Ya vamos teniendo poco a poco detalles de la historia y no os preocupéis, os aseguro que la explicare entera y no os dejare con cara de WTF mucho tiempo XD En el siguiente capitulo será la resolución de la batalla del almacén y el encuentro entre Anya y Manny.
No quedarán más de cuatro capítulos sin contar este y espero que os gusten.
Aquí DevilShila se despide
Aaaaaadios!
