Emma despertó a mitad de la noche, abrió los ojos lentamente, la había despertado la familiar presión en su vientre que le pedía ir al baño, sintió un brazo apretado que iba desde su cintura hasta su hombro, manteniéndola firme contra un cálido pecho, y una suave respiración cerca de su oído. Nunca alguien la había abrazado de esa forma mientras dormía, nunca pensó que sería tan cómodo y tan reconfortante. Ahora el único problema era que necesitaba ir al baño y no quería despertarlo. Solo había una forma, hacerlo con velocidad y firmeza y esperar que estuviera profundamente dormido, sostuvo su brazo firmemente y lo levantó lo suficiente para comenzar a moverse, tan rápido como pudo sin hacer movimientos bruscos, logró zafarse del abrazo y se sentó en la cama, estaba completamente desnuda, pero tampoco tenía ganas de caminar así hasta el baño, vio en el piso la camisa de Killian, se la colocó y caminó hasta el baño, no encendió la luz hasta estar del lado de adentro con la puerta cerrada. Se miró en el espejo, su cabello estaba desordenado y alborotado, eso le hizo sonreír, una de las tantas evidencias de lo que había pasado hace pocas horas, la segunda evidencia la notó enseguida y bajó un poco la camisa en su hombro ¿En qué momento le hizo esta marca?
La había llevado hasta su habitación tomada de la mano, cuando estuvieron allí le dio una mirada que honestamente la había asustado un poco, no fue lujuria lo que vio, eso no la habría asustado, lo que vio fue algo más parecido a la adoración ¿cómo alguien que conoces hace menos de una semana puede mirarte de esa forma? La besó, la besó con lentitud, con afecto, poco a poco el beso se fue volviendo más y más apasionado. Besó su mejilla, hizo un camino de besos por su quijada, cuando besaba su cuello sintió que bajaba el cierre de su vestido, todo su cuerpo completo se volvió sensible, las manos de Killian viajaban por todo su cuerpo con suaves caricias, todo este cariño que estaba desbordando en ella se había vuelto erótico, cada beso, cada caricia se sentía como fuego en su piel. Él tomó el vestido de los hombros de Emma y lo arrastró hacia abajo, el vestido cayó por la gravedad al no tener ningún tipo de resistencia.
Al sentirse claramente en desventaja, Emma comenzó a desabotonarle el chaleco y luego la camisa. Killian la obligó a dar pasos hacia atrás, hasta que el reverso de sus rodillas se encontró con la cama, él la sostuvo firmemente por la espalda mientras la empujaba aún más para que no cayera de golpe en la cama. Cuando ya Emma estaba acostada en su cama removió la camisa y el chaleco que ya Emma había desabotonado, y removió su pantalón. Quedando solo en su ropa interior como ella. Killian se subió a la cama, se colocó de rodillas entre sus piernas y la miró con una sonrisa. "Eres hermosa" dijo, Emma sonrió tímidamente, ella misma estaba admirando a Killian que solo usaba unos bóxers pegados color negro, su abdomen perfectamente definido, sus brazos tonificados, este tenía que ser el hombre más atractivo con el que se haya acostado en toda su vida. Él se acercó a ella y comenzó a dar besos a su estomago, su cintura, su ombligo, siguió subiendo hasta llegar a sus pechos, los besaba por encima del brasiere, aunque una de sus manos la metió entre el colchón y la espalda de Emma para desabrochar la indumentaria, cuando lo había logrado la quitó suavemente y la tiró al piso, su boca se encontró con uno de sus pezones y comenzó a besarlo, mientras su otra mano acariciaba el otro. Emma por su parte, estaba disfrutando cada caricia, y sus manos tocaban todo lo que alcanzaban en Killian, no podía siquiera prestar mucha atención a eso, estaba perdida en las sensaciones. Hacía mucho tiempo que no hacía esto y las últimas veces que lo hizo no recuerda que se hayan tomado tanto tiempo con ella, todo había terminado tan rápido como había comenzado.
Emma comenzó a gemir ligeramente y la mano que tenía en la cabeza de Killian lo mantenía sobre su pecho, Killian comenzó a mover su cadera rozando su erección contra el centro caliente y húmedo de Emma, consiguiendo un gemido más fuerte de parte de Emma, y necesitó besar su boca nuevamente, la besó apoderándose de cada espacio dentro de su boca, una lucha apasionante entre sus lenguas, Emma no se contuvo más y comenzó a mover sus caderas al mismo ritmo que él, consiguiendo que un gemido gutural resonara en el pecho de Killian. Él dejó de besarla y cerró los ojos por un segundo disfrutando, envolviéndose por unos segundos en las sensaciones, en la pasión, en la locura. Se puso de rodillas nuevamente y tomó la panty de Emma a cada lado de su cadera y la comenzó a bajar lentamente, liberó primero una pierna y luego la otra del pequeño trozo de tela y finalmente la tuvo totalmente desnuda frente a él. Acercó su cara a la rodilla derecha de Emma y comenzó dar pequeño besos, bajando lentamente por su pierna, hasta que llegó a su centro, la miró a los ojos antes de besar su parte más intima, Emma lo miraba de vuelta con lujuría y expectativa. Killian dio primero un pequeño beso, pero pronto estaba lamiendo, besando, chupando, atacándola con pasión. Ella posicionó una de sus manos instintivamente en el cabello de él, la otra la había entrelazado con una de las manos que Killian había colocado sobre su estomago, ahora él apretaba con fuerza su mano.
Emma comenzó a gemir con violencia, la electricidad que tenía desde hace rato su piel sensible había erizado cada uno de sus vellos. Sintió venir la contracción en su vientre, sus manos se apretaron fuertemente en el cabello y la mano de Killian, comenzó a mover su cadera al ritmo de la boca que la estaba llevando al éxtasis, y sintió la explosión en todo su cuerpo, no estaba segura si había gritado, si había gemido, solo sentía que los movimientos de él se volvieron más gentiles y más lentos, todavía tenía su mano firme en el cabello de Killian, hasta que sintió una de sus manos tomarla gentilmente y llevarla hasta su boca mientras se arrodillaba nuevamente, dio un tierno beso en sus nudillos antes de soltarla. Emma abrió los ojos cuando sintió que él soltaba su otra mano y miró como removía su ropa interior. Este hombre definitivamente no tenía nada imperfecto en su cuerpo, su erección firme y grande saltó de su bóxer. Sus miradas se encontraron nuevamente cuando el tiró a un lado su bóxer "Y yo pensé que no podías ser más hermosa" dijo Killian mirándola con una sonrisa haciendo un gesto con su mano, ella sólo le sonrió de vuelta "Aunque creo que aún puedo volverte incluso más bella" dijo recostándose sobre ella, besándola en la boca, Emma pudo saborearse a sí misma en su boca, y sintió de nuevo el calor en su vientre, este hombre le daría más de un orgasmo esta noche y a eso se refería con su comentario.
Pronto sus besos se volvieron demasiado, Killian escuchó la voz de Emma en un susurro en su oído mientras el besaba su cuello "Killian" él instintivamente posicionó su cadera colocándose en su entrada, estaba tan húmeda, dejo de besarla porque necesitaba mirar sus ojos, necesitaba verla mientras la hacía suya por primera vez. Ella lo miraba fijamente, Killian la tomó lentamente disfrutando la sensación, casi al mismo tiempo los dos cerraron los ojos envolviéndose en el momento. El tomó un ritmo constante mientras besaba los pechos de Emma tratando de dar la misma atención a ambos. De pronto Emma enredó sus piernas en sus caderas permitiéndole llegar incluso más profundo, Killian comenzó a succionar un punto en el hombro de ella, Emma estaba tan perdida entre tantas sensaciones que no notó lo que él hacía. Cuando él estuvo satisfecho con la marca que había hecho le dijo al oído "Mía".
"Tuya" respondió Emma de vuelta en la pasión del momento. No le tomó mucho a Killian llevarla al climax nuevamente, Emma tuvo otro violento orgasmo, y él al sentirla apretada alrededor de él, sumándole la visión que era ella desarmándose frente a sus ojos, sonrojada, despeinada, gimiendo y susurrando su nombre, se vino, sus movimientos de hicieron erráticos y explotó dentro de ella, gimiendo su nombre. Con cuidado se acostó sobre ella aún conectados en sus partes más intimas, no tenía ninguna intención de salirse de ella tanto como pudiese permanecer ahí. Ella acariciaba la parte trasera de su cuello dibujando pequeños círculos. De pronto sintió que se dormía y decidió acostarse junto a ella, lamentando tener que perder la conexión física, había sido una vez y ya se había vuelto codicioso, no quería dejar de estar dentro de ella nunca. Se acostó a su lado, la rodeo con uno de sus brazos y la atrajo hacia su pecho "Emma…nunca nunca hago esto sin protección. No estoy seguro si lo olvide o decidí olvidarlo" dijo casi en un susurro lo suficientemente fuerte para que ella escuchara.
"Lo noté" respondió ella contra su pecho "Yo lo tengo cubierto" él sonrió dando un beso en el tope de la cabeza de la chica.
"Juro que estoy limpio y sano" agregó y Emma soltó una risa.
"Estoy contando con eso" dijo ella con una sonrisa. Él comenzó a acariciar su espalda, y Emma pronto se durmió.
Ahora estaba a punto de salir del baño y no estaba segura si quería vestirse e irse a su cama en casa de Mary Margaret ó si volver a la cama de Killian. Apagó la luz antes de abrir la puerta con cuidado, cuando iba a agacharse a recoger su vestido del piso escuchó la voz de Killian "¿Emma?" ella subió la mirada y vio como el tocaba el lado donde ella había estado acostada y al no encontrarla se sentó y abrió los ojos para buscarla en la oscuridad de la habitación, sus miradas se encontraron "Ahí estas" dijo mientras frotaba uno de sus ojos con flojera.
"Hola" respondió ella con una sonrisa.
"Te queda mejor que a mí esa camisa…. ¿A dónde vas?" preguntó frunciendo el ceño.
"Vengo del baño" dijo y decidió olvidarse del vestido, de las consecuencias, de la vida fuera de esta habitación y camino de vuelta a su lado de la cama. Cuando se iba a acostar él le explicó que no tenía ninguna intención de abrazar ropa mientras dormía con ella, eso le hizo sonreír, se quitó la camisa y se acostó junto a él nuevamente. Ella se puso de espalda y él la apretó contra su pecho, ella lo hizo adrede, le había gustado mucho despertar en esta posición.
"No te vayas" le susurró el antes de dormirse nuevamente, ella pensó que se refería a esta noche. Pero lo que él realmente le pedía era que no se fuera de Vancouver y de su vida.
Emma fue despertada por pequeños besos que Killian estaba dando a su cuello y hombro. Mientras exploraba tanto como podía con su mano "Buenos días" dijo la chica con una sonrisa.
"Buenos días" le susurro él en el oído, mientras su mano viajaba hasta su seno y lo apretaba con gentileza, al saber que ya Emma estaba despierta la exploración de la mano de Killian se volvió más osada. Ella podía sentir apretada contra sus nalgas su erección. Volteó su cara cuanto pudo y le dio un corto beso en la boca, él la besó de nuevo pero con más intensidad, cuando la tuvo gimiendo en su boca, su mano se fue hasta su clítoris y la acarició "Estás tan húmeda, tan lista para mí" le susurró al oído.
Volvieron a hacerlo, él le regalo otro poderoso orgasmo, y Emma se preguntó si era posible que no lograra desarmarla de esa manera alguna vez, no que desee que eso suceda. Emma había terminado acostada sobre el pecho de Killian y mientras nivelaban sus respiraciones lo recordó "Me marcaste" dijo en tono acusador, el lució confundido y ella se levantó ligeramente para mostrarle el hombro, el se sonrió complacido.
"Para que todos sepan que eres de alguien" dijo con una risita. Emma lo miró seria y levantó una ceja.
"¿Todos ó August?"
"Todos lo incluye a él" respondió como si no fuera gran cosa.
"Yo no soy de nadie" agregó Emma torciéndole los ojos.
"Eso no fue lo que dijiste anoche, lo recuerdo muy bien" respondió Killian con una sonrisa de satisfacción.
"No creo que nadie logré verlo de cualquier forma" agregó ella recostando su cabeza del pecho de Killian nuevamente.
"Pero yo sé que está ahí" agregó él y luego dio un beso en su cabeza.
"Tenemos que volver a la realidad" dijo Emma de pronto.
"¿Y cuál es la realidad?" preguntó con curiosidad Killian.
"Para empezar ¿Qué le voy a decir a David y Mary Margaret?"
"David me va a matar porque no llegaste anoche, pero ese es un riesgo que estoy dispuesto a tomar" agregó Killian preocupado.
"Debería revisar mi teléfono ¿Dónde está?"
"Los teléfonos se quedaron abajo anoche. Déjame ir a buscarlos" dijo dando otro beso en la cabeza de Emma antes de apretarla firmemente en su pecho, se giró acostándola en la cama. Antes de dejar la cama dio un corto beso en la boca de la chica. Se puso de pie y caminó hasta una gavetero, de una de las gavetas sacó un mono negro. Emma observaba como sus músculos se movían y contraían con cada uno de sus movimientos. El mono le caía muy sensualmente en la cadera, y lo miró salir de la habitación. Pronto estuvo de vuelta y dio otro beso en la boca de Emma antes de entregarle el teléfono, luego se metió en el baño. Tenía varios mensajes de Ruby que no leería aún, y un mensaje de Mary Margaret, cuando lo estaba terminando de leer Killian salía del baño.
"¿Me puede hacer un favor?" preguntó Emma y él asintió "Mary Margaret dejó un bolso en la entrada de tu casa con cosas para mí".
"¿En serio?" preguntó Killian sorprendido.
"Ella es la persona más considerada del mundo. Aparentemente lo dejó hace un rato cuando salió a correr" le explicó Emma. Killian salió de la habitación en busca del bolso y Emma escribió una respuesta a Mary Margaret.
"Gracias. Sé que no debería pero me preocupa lo que piense David" escribió y le dio enviar. Casi en seguida recibió una respuesta.
"No te preocupes por él. Le daría mucha vergüenza decirte algo al respecto. No puedo decir que tenga la misma consideración con Killian" leyó la respuesta de Mary Margaret.
Killian entró a la habitación con un pequeño bolso y lo colocó en la cama. Emma revisó con fascinación lo que había dentro, lo más preciado en este momento era el cepillo de dientes y la ropa interior limpia. Aunque también le gustaban los zapatos y la muda de ropa. Killian dio un tierno beso en su boca y le dijo que la esperaba abajo haciendo el desayuno mientras ella se daba un baño. Mientras se bañaba comenzó a pensar en las consecuencias de todo lo ocurrido durante la noche y hace pocos minutos ¿Cuántas mujeres habían estado en esa cama? ¿Cuántas en este mismo baño? Se regañó mentalmente, eso no importa, ella se iría en unos días y esto sería solo una muy buena experiencia. Cuando salió del baño recogió toda la ropa de la noche anterior y la metió en el bolso que había dejado Mary Margaret. Luego bajó al salón y guardo los zapatos de tacón que había dejado olvidados anoche allí. Dejó el bolso en el piso cerca de la puerta y caminó hacia la cocina, donde Killian estaba ya sirviendo unos Omelettes en los platos. Se sentó en el mesón y notó que Killian no volteó a mirarla, lucía concentrado en lo que hacía, aunque realmente le parecía que no estaba de buen humor.
"Buen provecho" dijo Killian poniendo frente a ella uno de los platos, le dio una sonrisa que no llegó a su mirada. Se sentó junto a ella en uno de los bancos altos del mesón.
"Gracias" tomó los cubiertos y cuando iba a comenzar a comer lo miró nuevamente "¿Ocurre algo?"
"¿Qué va a pasar cuando salgas por esa puerta?" preguntó señalando en dirección a la puerta principal, Emma siguió con la mirada lo que apuntaba y comprendió en seguida la seriedad de su pregunta, abrió la boca para responder pero no tenía ninguna idea clara y volvió a cerrarla, él espero paciente y cuando vio que no obtendría una respuesta agregó "Tengo que pretender que nada de esto pasó ¿cierto?" Emma que lo había estado mirando fijamente a los ojos, dejó de mirarlo, su mirada era acusatoria pero triste, igual que su tono de voz.
"Sólo estaré unos días más en Vancouver" dijo aún sin mirarlo, pero pronto necesitó mirar en sus ojos y lo hizo "No tiene sentido pensarlo mucho. Sólo pasó y fue maravilloso…La mejor cita que he tenido en mucho tiempo" dijo lo último con una sonrisa, pero no consiguió que Killian mejorara su ánimo. Él comenzó a comer y ella hizo lo mismo, delicioso por supuesto ¿Había algo que este hombre hiciera mal?
"La peor parte es que sé que debería aprovechar hasta el último segundo de tenerte aquí, todavía dentro de la fantasía y no puedo…No puedo dejar de pensar que saldrás por esa puerta y la próxima vez que te vea querré besar tu boca y no podré hacerlo" dijo haciendo a un lado sus cubiertos, y alejando su plato. Había comido cuando mucho la mitad y al parecer no tenía intención de seguir comiendo. Emma no supo que decir, no podía dejar de mirarlo, entendía lo que él decía, seguramente le pasaría a ella lo mismo, incluso cuando es ella la que está imponiendo las reglas "El karma es un perra" dijo para sí mismo, pero Emma lo escuchó con claridad. No se contuvo más, él estaba ahí frente a ella sufriendo y no lo soportaba, se puso de pie, hizo girar el banco en el que él se encontraba lo suficiente para pararse entre sus piernas, él rodeo su cintura enseguida con sus brazos y la apretó contra él, enterró su cara en el cabello de Emma que caía sobre su cuello, ella lo abrazó fuerte de vuelta, rodeando sus hombros con uno de sus brazos, su otra mano acariciaba su cabello.
"No voy a lamentar ni negar todos lo que ha ocurrido entre nosotros" comenzó a decir y se separó un poco para mirar sus ojos, él la miraba serio. Emma acarició su rostro "Pero si te sigo viendo todos los días, y seguimos teniendo noches como la de anoche me va doler mucho irme…Quiero evitar eso"
"¿No quieres verme más?" preguntó serio, mirándola con demasiada intensidad. Ella se sonrío ligeramente.
"Creo que no podría no verte. Eso ya no es una opción…Pero podemos seguir siendo amigos, seguir conociéndonos sin las presiones que una relación implican" respondió Emma con suavidad pero tratando de lucir segura. Por un segundo deseo ser ese tipo de mujer que deja todo por un hombre, que confían ciegamente en que una relación puede funcionar y que puede dejar su vida entera para irse a otra ciudad, a otro país por un hombre, pero ella no era esa clase de mujer, ella desconfiaba mucho de la vida cómo para hacer algo así.
"Yo sé que no podría no verte. Y también sé que me costará mucho no sostenerte así en mis brazos" dijo apretándola contra su pecho con más firmeza "Ó besar tu boca cuando quiera" y le dio un pequeño beso en la boca "Y también sé que arruinaste mi cama para siempre. No sé como podré dormir de nuevo ahí sin sostenerte en mis brazos" dijo y dio un beso en su mejilla, luego otro en su frente, en la punta de su nariz. Emma sonrió con los ojos cerrados disfrutando las palabras, los besos. Cuando los abrió de nuevo se encontró con un Killian sonriente "Ayer hablé en serio, estoy dispuesto a pasar la mitad de mi tiempo en un avión solo para estar contigo, si eso es necesario"
"¿Podemos terminar de comer el delicioso desayuno que nos cocinaste antes de que se enfríe?" preguntó cambiando el tema, eso último que él dijo era una promesa y no le gustaban las promesas, las promesas arrastraban decepciones, y no necesitaba más de eso en su vida. Él asintió y dio otro rápido beso a su boca antes de soltarla.
Killian trató de convencerla de que se quedara hasta que él tuviera que irse a trabajar, pero a Emma le dio miedo lo tanto que quería hacer eso. Le inventó que tenía planes con Mary Margaret, quería espacio aunque no lo necesitaba, si era honesta con ella misma lo que necesitaba era quedarse aquí con él el resto del día viendo televisión, haciendo el amor, lo que sea que él quisiese hacer ella lo haría. El sentirse de esa manera le daba miedo. Killian por supuesto que la acompañó hasta la casa de David, la caminó hasta allí tomada de la mano, se lo permitió a él y a sí misma. En el portal la abrazó fuerte, luego le dio un casto y dulce beso en la boca. Al cerrar la puerta notó que Mary Margaret aparecía frente a ella saliendo de la cocina y le sonrió ampliamente.
"Por fin, pensé que iba a tener que ir a visitarte a casa de Killian" bromeó la chica logrando que Emma se sonrojara.
"Sí fuera por él probablemente tendrías que hacerlo" respondió Emma soltando una risita tonta "¿Y David?" preguntó Emma mirando alrededor.
"Salió…De verdad no te preocupes por él. A veces actúas como si fuera realmente tu padre" dijo Mary Margaret riendo.
"Estoy en casa de ambos y me quedé sin aviso en casa de un hombre que apenas acabo de conocer, la verdad me da un poco de vergüenza"
"Nada de eso, cuéntame cómo estuvo tu cita. Evidentemente estuvo muy bien porque duró hasta media mañana, fue una cita muy larga" dijo Mary Margaret riendo tomándola por la mano y arrastrándola hacia el salón. Emma le contó todo, dejando por fuera los momentos más privados. Y le explicó que habían decidido llevar las cosas con más calma, por supuesto que no le dijo que esa decisión la había tomado ella y él no estaba muy feliz al respecto. Le agradeció nuevamente por el detalle del bolso. Ella le explicó que cuando notó que sus llaves no estaban reviso su habitación y al notar su ausencia no dudó en hacerle el pequeño bolso. Salió con el bolso cuando iba a correr asumiendo que estaba en casa de Killian, y cuando vio el auto de él ahí no le quedó duda. Mary Margaret le dijo que subiera a descansar guiñándole un ojo y que más tarde saldrían a almorzar juntas. Emma entró en su habitación, soltó el bolso en el piso y se tiro en la cama, sacó la cuenta, con esté son cinco días conociendo a Killian Jones y ya sentía que le había cambiado la vida, le costaría mucho adaptarse nuevamente a su vida solitaria en Boston.
