Killian estaba aún petrificado en el sillón, Emma había subido a la habitación a recoger sus cosas. Por supuesto que en apenas 6 días no podría convencerla de dejar su vida y hacer una vida nueva con él, no es como que 15 días sean exactamente mucho tiempo, pero cuando menos esperaba convertirse en una persona importante para ella en ese tiempo, y por más grandiosos que hayan sido los últimos tres días no eran suficientes para conseguir ese cometido. Ella ya se había convertido en el mundo para él, de eso no tenía dudas, pero era demasiado pronto como para esperar lo mismo de ella.
La mente de Killian trabajaba a mil por tratando de descifrar su agenda, cuando serían sus próximos días libres, los suficientes como para viajar a Boston. No estaba seguro cuando terminaba la filmación de la serie, pero era alrededor de dos meses. Había ido a Los Angeles cuando conoció a Emma para firmar un contrato de una película, el rodaje comenzaba en algún momento durante sus vacaciones, tendría que llamar al Sr. Smith y chequear fechas con él, seguramente podría conseguir unos días para ir a verla. También esperaba convencerla de ir a donde sea que él se encontrase cuando tuviese unos días libres, sería difícil pero no imposible. Pero por sobre todo no podía evitar sentir como la frustración se volvía ira, no hacia ella sino hacia la vida que seguía arrancándole personas de las manos.
"Usé una de las bolsas de la ropa nueva para poner mi vestido y mis zapatos" dijo Emma bajando la escalera, interrumpiendo sus pensamientos, él se volteó para mirarla.
"¿Cabe todo ahí?" preguntó mirando la única bolsa que Emma traía.
"Mi vestido y mis zapatos de tacón" respondió ella con suavidad mirándolo a los ojos.
"Lo demás también es tuyo" dijo serio, Emma iba a abrir la boca para protestar pero Killian la interrumpió "Por favor sube y busca tus cosas" Emma lo miró por varios segundos pero al final decidió no llevarle la contraria y se dio media vuelta. Killian se puso de pie y la siguió, se detuvo en el marco de la puerta y se recostó de él, la miraba guardar todo en una sola bolsa.
"Pensé que íbamos a dejar algunas cosas aquí" agregó Emma sin voltearse, aunque no le había dado ni una mirada definitivamente sabía que él estaba ahí mirándola.
"¿Vas a volver?" preguntó aún serio, ella se volteó y lo miró directo a los ojos con el ceño fruncido pero no dijo nada.
"Lo imaginé. Entonces llévatelo, es un regalo"
"¿Del Sr. Smith?" preguntó ella sentándose en la cama.
"Puede que él haya tenido que pedirle a alguna chica en una tienda que armara varios atuendos. Pero los pagué yo" respondió dando pequeños pasos adentro. Se sentó en la cama junto a ella en silencio y tomó su mano, ella miraba cada uno de sus movimientos. Killian miraba fijamente la mano que sostenía "No es así como imaginé que terminaría este día... Dime que este no es el final de esto"
"Killian…" dijo casi en un susurro.
"No es el fin del mundo Emma, podría ir a Boston cada fin de semana libre que tenga. Y te compraría boletos para que vueles aquí cada vez que puedas…Podríamos arreglar algo como eso ¿No crees?" preguntó y buscó su mirada con la suya. Ella lo miró fijo y asintió en silencio dándole una sonrisa débil, no se sintió lo suficientemente fuerte como para llevarle la contraria a sus ojos tristes. Él llevaba la misma pesadez en la mirada, sin embargo le dio una media sonrisa y asintió de vuelta. Luego la rodeó con un brazo por los hombros y la atrajo hacia él, dio un suave beso en su cabeza.
"Deberíamos ir donde Mary Margaret y David para darles la noticia" agregó Emma de repente, rompiendo el cómodo silencio, él asintió.
"¿Entiendes que no te voy a dejar dormir allá esta noche?" preguntó con una sonrisa que no llegó a su mirada, Emma soltó una risita.
"Está bien Capitán, no esperaba menos de ti" respondió ella con una sonrisa, el adjetivo era debido a su tarde en el Jolly Roger.
Caminaron tomados de la mano y en silencio, más lento de lo que normalmente habían caminado esta distancia anteriormente. Emma sacó su llave y abrió la puerta de la casa de los Nolan y entraron tomados de la mano, Mary Margaret los recibió con una sonrisa, pero pronto notó que algo no andaba bien. David se les unió y preguntó que ocurría, Emma soltó la noticia. Ella no estaba lista para dejarlos ir a ellos tampoco, había pasado dos años sin verlos, y tendría que irse a tan solo 6 días de haberse reencontrado con ellos. David miró a Killian inmediatamente tan pronto escuchó la noticia y su mirada se llenó de compasión. Mary Margaret los invitó a cenar con ellos, y ahora se encontraban ambas chicas en la cocina, y David aprovechó el momento para hablar con Killian. Lo arrastró hasta el jardín.
"¿Qué vas a hacer?" preguntó David tan pronto le pareció que no los escucharían.
"La pregunta es ¿Qué puedo hacer?" respondió Killian derrotado encogiendo los hombros
"¿La vas a dejar ir?" dijo David con suavidad y Killian lo miró levantando una ceja.
"No, no la voy a dejar irse de mi vida. La voy a dejar tomar ese maldito avión porque no tengo otra opción, no en este momento"
"Ella lleva una vida muy solitaria en Boston. Quizás pasar estos días entre sus amigos y tú, le haga reconsiderar estar cerca" agregó David pensativo.
"Ojalá compañero, no tengo tu optimismo pero me gusta escucharlo" dijo Killian con una evidente pesadez en la voz y David le dio una palmada en la espalda. De pronto escucharon la voz de Emma.
"Logré cambiar mi vuelo para mañana a las 12p.m." anunció la chica, ambos hombres voltearon a verla. David asintió y caminó hacia ella.
"De haber sabido que te ibas tan pronto no te dejaba pasar tanto tiempo con este pirata" dijo David cuando estaba frente a ella con una sonrisa y la abrazó. Emma miró con una pregunta en la mirada a Killian.
"Capitán Hook…pirata…broma de trabajo" respondió con una sonrisa a la pregunta silente. En ese momento David dejó de abrazar a Emma.
"Voy a chequear como le va a Mary Margaret con la cena" agregó David y se perdió dentro de la casa.
"¿Le explicaste a tus padres que dormirás en mi casa nuevamente?" preguntó Killian con una sonrisa y Emma asintió.
"Le dije a Mary Margaret y se quejó de que pasé la mitad del tiempo en tu casa"
"Para mi fortuna"
Emma le pidió a Killian que la acompañase a empacar, mientras la miraba sentado en la cama, conversando con ella, sonó su teléfono anunciándole un mensaje de texto, que probablemente contenía la respuesta que había estado esperando los últimos 30 minutos "El Sr. Smith nos aprueba 3 días para dentro de dos semanas" anunció Killian sin emoción, dos semanas era demasiado tiempo.
"¿Y luego de eso? ¿Cuánto tiempo? ¿Un mes? ¿Dos?" preguntó Emma con tranquilidad sin mirarlo a los ojos, poniendo atención a la ropa que doblaba.
"No lo sé aún. Pero pronto tendré vacaciones del show antes de que comencemos a filmar la próxima temporada, tendré varios meses libres, haré algunos trabajos pero dispondré mejor de mi tiempo" explicó Killian.
"¿Y luego vuelves a Vancouver varios meses más? No tiene sentido" agregó frustrada aún sin mirarlo a los ojos.
"Mírame" le ordenó y ella lo hizo "No hagas esto Swan, no seas fatalista. Vamos a intentarlo ¿Si?" ella asintió.
"Bien, está casi listo. Mañana en la mañana cuando vuelva aquí termino de guardar lo que falta" dijo y Killian se puso de pie y la abrazó.
A la cena se les unió Ruby, quién al enterarse que Emma se iba dejó todo lo que estaba haciendo. Mantuvieron una conversación alegre aunque era evidente la pesadez en el ambiente, contando anécdotas divertidas durante aquellos años felices en los que siempre estaban juntos. Killian escuchaba fascinado y lamentaba no haber conocido a toda esta gente antes. Al final de la noche decidieron hacer el desayuno todos juntos y quedaron en encontrarse nuevamente en el mismo lugar, ya que les habían robado 9 días, aprovecharían las últimas horas. Killian caminó de vuelta a su casa con Emma tomada de la mano.
"¿Quieres beber algo?" le preguntó él tan pronto estuvieron dentro de la casa. Ella negó con la cabeza.
"¿Es extraño que me sienta más cómoda en tu casa que en la de ellos?" preguntó ella pensativa sentándose en el sofá.
"Eso me da gusto escucharlo. Quizás la próxima vez traes tu maleta a mi casa" agregó Killian sentándose junto a ella. Emma recostó la cabeza de su hombro.
"Pensé que en los próximos días podríamos conocernos mejor. Pero no hay tiempo para eso" dijo ella mirando al frente.
"Aún tenemos esta noche" Emma levantó la cabeza de su hombro y lo miró a los ojos y para su sorpresa se puso de pie y se sentó en el sillón frente a él, Killian la miró confundido.
"Si vamos a hacer esto no puedo estar tan cerca de ti. Necesito mi propio espacio para hablar de mi vida" explicó Emma. Killian le dio una sonrisa, a veces olvidaba lo cerrada y hermosamente complicada que esta mujer era.
"¿Puedo preguntar lo que quiera?" preguntó recostándose del espaldar del sofá mirándola fijo, ella asintió.
"El día que te conocí traías atada en la muñeca una trenza de zapato…"
"Graham" dijo ella interrumpiéndolo "Era un buen amigo, comenzamos a salir juntos y murió al poco tiempo"
"Lo siento mucho" agregó Killian, sintiendo una punzada de celos dentro de él. Sabía que era absurdo, pero no podía controlarlo "¿Es de él de quién te habías enamorado?" preguntó sin siquiera poder detener sus palabras, ella lo miró fijo y negó con la cabeza.
"Neal"
"¿Y qué pasó con él?" preguntó nuevamente sin poder contenerse
"Me engañó, me robó, me envió a la cárcel y me rompió el corazón" respondió con amargura "Es una historia muy larga, hay cosas que no estoy lista para compartir"
"Algún día me contarás toda la historia" agregó él con una sonrisa.
"Cuéntame algo de tu vida" dijo ella tratando de desviar la atención de ella, haría su mayor esfuerzo por compartir, eso no significaba que fuera fácil.
"Nací en Londres. Mi madre murió cuando yo era apenas un muchacho. Mi padre era una figura ausente. Solo tenía en mi vida a Liam, mi hermano mayor. Él era parte de la Marina Real Británica, pasé algunas semanas solo, robando para comer, hasta que él volvió y me consiguió, entonces se encargó de mi" dijo mirándola fijo.
"¿Y dónde está él ahora?" preguntó ella casi en un susurro.
"Murió hace algo más de una década…Soy huérfano, sin familia" dijo lo último dándole una media sonrisa, pero con una expresión triste.
"Yo también" añadió ella y él la miró confundido "Yo también soy huérfana, sin familia" Emma lo miraba fijamente, en pocos segundos este hombre se había vuelto para ella aún más fascinante, por eso se sentía tan cómoda con él, Killian era alguien que sabía lo que era estar solo, sabía lo que era robar para comer "Mis padres me dejaron abandonada a orillas de una carretera, ni siquiera tuvieron la decencia de dejarme en un lugar seguro" dijo lo último con amargura "Estuve de una casa de acogida a otra hasta los 16 años. Cuando decidí escaparme y hacer mi propia vida"
"Sin embargo me siento en ventaja, Swan. Tuve a mi hermano gran parte de mi vida" agregó él con tristeza, no podía entender cómo alguien podía no querer a esta mujer tan hermosa que seguramente fue un bebé adorable. Ella le regaló una hermosa sonrisa, se miraron por varios segundos.
"¿Cómo terminaste siendo un actor famoso?" preguntó con curiosidad.
"Luego de que mi hermano murió me volví un rebelde sin causa. Un día un agente se me acercó y me ofreció empleo en una campaña publicitaria, necesitaba el dinero así que lo acepté. Una cosa llevó a la otra, ahora me encuentro aquí. Cuando empecé a actuar, encontré fascinante cómo podía por unas horas ser otra persona con otra vida"
"Debí ser actriz" bromeó Emma.
"Aún estás a tiempo" bromeó el de vuelta, ella negó con la cabeza torciéndole los ojos. Killian se puso de pie, se paró frente a ella y le extendió su mano, ella la tomó y él la dirigió a la habitación.
Tan pronto estuvieron dentro de la habitación, él abrió la puerta del baño y puso a llenar la bañera, concentrándose en nivelar la temperatura del agua. Ella lo miraba en silencio, su cuerpo comenzaba a reaccionar a la expectativa de lo que evidentemente él estaba haciendo, él ya familiar calor en su vientre comenzó a formarse y ella mordió su labio inferior. Killian volvió su atención a ella y luego comenzó a desvestirla, con delicadeza, concentración y lentitud fue removiendo cada prenda, ella se movía solo para ayudarle con su tarea, y miraba fijamente sus ojos, él por su parte miraba con atención cada parte del cuerpo que iba desvistiendo, dando pequeñas caricias con sus manos cada vez que podía donde le fuera posible "Eres hermosa" dijo cuando la tuvo finalmente desnuda frente a él. Emma comenzó a hacer lo que él acababa de hacer por ella, con la misma lentitud y concentración lo fue desvistiendo.
El agua en la bañera ya estaba más arriba de la mitad, Killian chequeó la temperatura del agua, echó un pequeño chorro de gel de baño y la espuma comenzó a formarse casi de inmediato. Luego tomó la mano de Emma y la ayudó a entrar. Todo este tiempo dentro del baño no habían cruzado una sola palabra, pero no era necesario. Se entendían muy bien, y se sentían cómodos en esta conversación silente. Emma se sentó y cerró los ojos ante lo delicioso que se sentía el agua cálida en su cuerpo, y el aroma de la espuma, era envolvente. Volvió su atención a su alrededor cuando sintió a Killian entrar en la bañera frente a ella, y se sentó, se miraban fijamente.
"Sabes cómo consentir a una chica" dijo Emma finalmente recostando su espalda de la bañera y antes de cerrar los ojos miró como él solo sonrió complacido. Él comenzó a acariciar sus piernas. Luego tomó uno de sus pies y masajeaba suavemente sus dedos. Ella no se pudo contener más, abrió los ojos, removió el pie de entre sus manos y con cuidado se volteó en la bañera sentándose de espaldas frente a él recostando la espalda de su pecho. Él no dijo nada, solo se sonrió satisfecho de que no tuvo que pedirle hacer eso, y estaba a punto de hacerlo. Ella exploraban cada una de sus piernas con sus manos. Esta nueva posición le ayudaba a él a alcanzar lugares más placenteros para ambos, tomó una esponja que tenía cerca, la sumergió en el agua y justo antes de que pudiera usarla, ella lo interrumpió "¿En cuántas mujeres has pasado es esponja?" preguntó con aprehensión.
"Ninguna, aunque te cueste creerlo. Hay cosas que solo he hecho contigo" respondió el con sinceridad.
"¿Cómo qué?" preguntó ella, él comenzó a pasar la esponja por sus brazos.
"Cómo compartir un postre, posar frente a fotógrafos, tres noches en una misma semana, tomar un baño de burbujas, hacerlo sin condón…Con el tiempo seguramente pueda seguir agregando cosas a esa lista" dijo con una voz seductora que combinaba más con la forma en la que la acariciaba con la esponja que con lo que decía. Con la mano libre removió el cabello del cuello de Emma y comenzó a dar pequeños besos, mientras la esponja viajaba de su estomago a sus pechos. El baño de esponja rápidamente se estaba volviendo en algo más erótico y no le molesto a Emma ni un poco, ella tenía los ojos cerrados disfrutando las caricias y los besos, y sonrió con satisfacción cuando sintió en su espalda que no era ella sola la que estaba afectada por este poco inocente baño de burbujas. Killian soltó la esponja y su mano viajo lentamente al centro de Emma, el pequeño nudo de nervios entre sus piernas y comenzó a acariciarla suavemente. Pronto Emma estaba moviendo sus caderas ligeramente, creando un ligero pero constante roce de su espalda que lo hizo gemir suavemente en su oído. La presión de la mano de Killian se volvió un poco más fuerte y sus movimientos un poco más rápidos, logrando que Emma comenzara a gemir entre jadeos. De pronto la mano de Emma se posó sobre la de Killian y la alejó de ella. Killian frunció el ceño confundido, ya la tenía, un poco más solo unos segundos más y explotaría en su mano. Ella respiró profundo y se volteó para enfrentarlo, de rodillas entre sus piernas se abalanzó sobre él y lo comenzó a besar apasionadamente, posó una de sus manos sobre su pene, apretó ligeramente y comenzó a moverla de arriba abajo. Killian gimió en su boca, ella dejo de besarlo y presionó su frente de la de él "Te necesito, ahora" dijo recuperando la respiración. Eso fue una orden y Killian estaba dispuesto a cumplir, la levantó ligeramente, ayudado por la falta de gravedad dentro del agua, cerró sus piernas y Emma colocó las suyas a cada lado de su cadera, no dejaron de mirarse mientras ella se sentaba sobe él, y él con su mano dirigía su erección al lugar correcto. Cuando ya estaban perfectamente conectados Killian la sostuvo por las caderas evitando que se moviera "Déjame sentirte" le dijo en un susurro al oído, luego tomó su cara con ambas manos y la besó con algo que solo podría ser descrito como adoración, eran muchos sentimientos desbordados en un beso, con una mujer que había conocido hacían solo seis días y había cambiado su vida. Emma envolvió su cuello con sus brazos, y Killian no pudo contenerse más, comenzó a moverse ligeramente, tanto como podía en esa posición, entonces Emma tomó la iniciativa y empezó a mover sus caderas, Killian envolvió uno de sus brazos por lo bajo de su espalda y la ayudaba a moverse. Su boca viajo hasta uno de sus pechos, el agua comenzó a salpicar por todas partes, eso no les importó ni un poco.
Al rato estaba Emma recostada nuevamente del pecho de Killian. Luego de lo que había sido fácilmente y por mucho el baño más erótico de su vida, no como que haya tenido de donde comparar, pero de igual forma lo era, Killian había lavado su cabello, y luego ella había lavado el de él. Ahora estaba deliciosamente recostada de su pecho, si no fuera por la mano de Killian que dibujaba pequeños círculos en su estomago hubiese jurado que el dormía. El agua había perdido la calidez de tanto tiempo que tenían dentro del agua. Killian tomó una de sus manos y la llevó a su boca y le dio un dulce beso, luego estudió sus dedos y al ver que estaban arrugados al igual que los de él, decidió que ya era hora de sacarla del agua. Tan pronto estuvieron afuera, Killian la envolvió en la bata de baño, ella tomó otra toalla y comenzó a secar su cabello. El salió del baño y entró en la habitación, volvió con otra bata de baño y se la colocó, Emma se acercó y con el paño secó el cabello de Killian, el cerró los ojos y disfrutaba del pequeño masaje capilar, de pronto sintió un pequeño beso en su mejilla cuando ella dejo de secarle el cabello, él le quito el paño de las manos y comenzó a secar su larga cabellera rubia, con delicadeza secaba las puntas, Emma lo miraba por el espejo sonriente, nunca había tenido este clase de intimidad con nadie.
Tomados de la mano caminaron hasta la cama, cada uno tomó su lado, porque sí, esta era la tercera vez que dormiría en esta cama y ya se había decidido sin palabras que lado le correspondía a cada quien. Se acostaron uno frente al otro, mirándose a los ojos, tomados de la mano "Te voy a extrañar estas dos semanas, amor" dijo Killian con voz ronca.
"Te prometo que patearé especialmente fuerte el trasero del imbécil que tengo que atrapar" respondió ella con una sonrisa.
"Se lo merece"
Ambos despertaron en la mañana con sus cuerpos enredados el uno en el del otro. Luego de un alegre desayuno en casa de Mary Margaret y David, y una emotiva despedida entre David, Ruby y Emma. Mary Margaret y Killian habían llevado a Emma hasta el aeropuerto. Ya boleto en mano, a punto de cruzar la primera línea de seguridad, donde Mary Margaret y Killian no podrían pasar, fue la despedida. Mary Margaret había soltado algunas lágrimas y le había prometido a Emma visitarla pronto así fuera sola y por pocos días, no permitiría que pasen 2 años más sin verse, se dieron un fuerte y largo abrazo, Mary Margaret besó su frente y Emma lució genuinamente afectada, extrañaría tanto a su familia, sí, a su familia. Mary Margaret se alejó algunos pasos para dar espacio a Killian para despedirse. Él se acercó a ella, con una evidente emoción en la mirada.
"No te atrevas a despedirte" le dijo Emma con una sonrisa.
"No habrá un solo día que pase en el que no piense en ti" le dijo con una pequeña sonrisa.
"Bien" respondió mirándolo intensamente con una pequeña sonrisa.
"Llámame tan pronto llegues, por favor" le pidió Killian, ella asintió. Killian cerró los pocos centimetros que los separaban y le dio un corto pero dulce beso en la boca, acarició su mejilla con el pulgar y la dejó ir.
Emma pasó la seguridad y antes de alejarse caminando dio una última mirada a sus amigos, Killian había rodeado el hombro de Mary Margaret para darle apoyo emocional, porque ella seguía soltando lágrimas, aunque el mismo necesitaba de ese apoyo, no estaba listo para dejar de verla tan pronto.
Emma esperaba en su auto en una noche fría, envuelta en sus propios brazos y una pequeña manta que había traído. Estaba vigilando un posible escondite. Había llegado a Boston hace pocas horas y se había puesto a trabajar en seguida. Luego de hacer algunas preguntas por aquí y por allá, había conseguido esta dirección, ahora solo tenía que esperar. De pronto su teléfono sonó anunciándole un mensaje de texto.
"Hola, chica misteriosa" leyó en la pantalla un mensaje de Ruby. Emma frunció el ceño confundida.
"¿Chica misteriosa?" respondió, inmediatamente le llegó un link de una página web, lo abrió y lo primero que se encontró fue una foto de ella y Killian tomados de la mano mirándose a la cara con una ternura que ella misma no sabía que podía tener en su mirada. De las fotos que les tomaron entrando a la fiesta de Elsa. Sus mejillas se pusieron rojas cuando leyó el titular "¿Quién es la chica misteriosa?" Empezó a leer con avidez el artículo, decía que ella era evidentemente la novia del famoso y atractivo Killian Jones, porque había sido vista con él en otras oportunidades, más abajo había una foto más pequeña de ellos saliendo del restaurante la noche de su primera cita. Emma marcó el número de Ruby.
"No me dijiste que eres novia de Killian" dijo Ruby bromeando tan pronto atendió el teléfono.
"No somos novios…somos…aagghh" soltó frustrada y Ruby comenzó a reir.
"Estoy bromeando"
"¿Cómo conseguiste esa página web?" preguntó Emma
"Amiga, está por todas partes. Y según información que logré recabar mañana estarás en la portada de algunas revistas…Creo que vas a necesitar un manager" volvió a bromear Ruby. De pronto Emma que no había dejado de mirar en dirección al edificio que estaba vigilando, vio movimiento y se despidió de Ruby prometiendo llamarla luego.
Un auto se había detenido frente al edificio y varias personas se comenzaban a bajar del mismo. Emma se sentó un poco más bajo en su asiento, pero sin perder de vista a las personas. Ahí estaba el hombre que había estropeado sus vacaciones, una excusa de ser humano llamado Will Scarlet, un ladrón que hace pocos meses había salido de prisión bajo fianza y ya estaba haciendo de las suyas. De pronto otro de los hombres se paró cerca de la luz que daba el poste y reconoció su cara en seguida, se enderezó en su asiento y pegó su cara del vidrio como queriendo mirar de un poco más cerca, así fuera pocos centímetros más cerca, ahí entre ese grupo de hombres estaba Neal Cassidy. El hombre que la había dejado embarazada y en la cárcel 10 años atrás. De pronto Neal miró en su dirección y Emma casi se enterró en su asiento con un rápido movimiento. Los hombres entraron al edificio. Emma no podía moverse, cómo es que se había cruzado nuevamente con este hombre. Una ira incontrolable comenzó a crecer en su pecho, era un grupo de unos 4 hombres, ella sola no podría con ellos, así que sus ganas de ir y patearle la cara a Neal tuvo que contenerlas, en su frustración comenzó a golpear el volante de su auto. Lo que más le molestaba era cómo aún podía afectarla de esta manera. Encendió su auto y manejo directo hasta su apartamento.
No había nada por hacer ahora, nada más allá que ahogarse en su vergüenza y en su rabia. Cuando menos ya sabía donde se escondía Will Scarlet.
