N/a: Muchas gracias por los reviews, la verdad este fic era una idea que tenía desde hace mucho tiempo. Y desde que comencé a escribir tomó vida propia. Se ha ido en direcciones que inicialmente no había planificado, pero que han funcionado bastante bien. Acá los dejo con el Capítulo 9.
Emma esperaba acercarse lo suficiente sin ser vista para comenzar con la persecución, así que con paso rápido pero firme caminó detrás del hombre. Cuando estaba aproximadamente a unos diez pasos comenzó a estudiar cómo podría usar los alrededores a su favor, esto era algo que había aprendido a hacer hace mucho tiempo, estudiar cada posible escape que podría utilizar el criminal, y lo había aprendido muy joven, cuando era ella misma la que tenía que huir luego de robar algo. Está era una zona que le era muy familiar a Emma, vivió por este vecindario hace muchos años, en la otra calle estaba el primer apartamento en el que vivió en Bostón, eso tenía que funcionarle a su favor. Se acercó un poco más, y en ese momento en el que tenía la mirada fija en el hombre, el volteó y la miró fijo y comenzó a caminar más rápido, fue solo una cuestión de segundos cuando comenzó a correr. Y Emma emprendió la carrera al mismo tiempo, ella era una ágil corredora, era de hecho el único entrenamiento físico que hacía, pero Will Scarlet era delgado y ágil. Sería una gran carrera, tendría que usar su entorno para alcanzarle.
El tipo no estaba familiarizado con el vecindario, al fin y al cabo donde había estado viviendo era más como un escondite. El hombre cruzó en la siguiente esquina a la derecha y Emma realmente había estado deseando que hiciera eso. Unos metros antes había un pasillo largo en ese edificio que estaba en la esquina, un pasillo lleno de tiendas que cruzaba hasta el otro lado, y también hasta media calle por donde él estaba corriendo en este momento. Ella sabía que él sería ligeramente retrasado por una tienda de frutas que a esta hora descargaba el camión su mercancía ocupando toda la acera, podría pasar pero no sería tan fácil, eso le daría a tiempo a ella de cruzar el pasillo hasta donde el pasaría. Y Emma corrió más rápido, esta era su oportunidad de sorprenderlo. Cuando estaba a pocos centímetros de salir del pasillo a la calle, lo vio y se le abalanzó encima. Ambos rodaron por el piso, pero Emma sostuvo con firmeza el sweater del hombre, no se le escaparía en la caída.
"¿Qué haces, loca?" preguntó Scarlet en un grito tan pronto cayeron. Emma apenas pudo encontrar equilibrio en la posición en la que había caído sobre él le dio un fuerte puñetazo en la cara.
"No me llames loca" dijo con amargura, con un rápido movimiento volteó al hombre al tomar uno de sus brazos torciéndolo de una forma que era bastante dolorosa, se sentó sobre él en el piso y tan pronto como pudo sacó de su chaqueta unas esposas, la colocó en la muñeca del brazo que tenía torcido. Cuando el hombre sintió lo que estaba haciendo a su espalda comenzó a retorcerse y Emma haló su cabello fuertemente hacia atrás y acercó su cara "Deja de moverte o estrello tu cara contra el piso"
"Inténtalo" dijo y fue suficiente invitación para Emma, lo hizo. Colocó la esposa en la otra muñeca del hombre. Cuando ya lo tenía asegurado y desmayado, sintió de pronto un agudo dolor en la frente. Se tocó ligeramente y vio como su dedo se cubrió de rojo, en la caída había golpeado con algo.
Will Scarlet había comenzado a despertar y Emma lo ayudo a ponerse de pie. Lo llevó esposado hasta su auto y en el camino a la estación de policía el tipo comenzó a hablar "Te reconocí enseguida ¿sabes?"
"¿Ah sí?, te felicito tienes buena memoria. Esto ya lo hicimos antes" respondió Emma sin dejar de mirar el camino.
"No me refiero a hoy, me refiero en la televisión y los kioscos de periódicos. Cuando te vi hoy supe que me perseguirías" Emma torció los ojos irritada y le dio una rápida mirada.
"No sé de que hablas" respondió con amargura, Will Scarlet comenzó a reír.
"No me vas a decir ahora que tienes una hermana gemela idéntica a ti que anda con estrellas de cine" dijo el hombre riendo, Emma lo ignoró y decidió indagar sobre su amigo.
"¿Qué hay del tipo con el que has estado viviendo?"
"¿Neal? Oh…el también te reconoció querida" respondió Will y comenzó a reír nuevamente.
"No me refiero a eso ¿Anda en los mismos pasos que tú? ¿Tengo que pensar en atraparlo también?" preguntó Emma sin atreverse a mirarlo.
"Lo único que te voy a decir es que le estaba cobrando un favor. Pero si quieres saber algo de él, tendrás que hablar con él" le dijo guiñándole un ojo cuando Emma le dio una rápida mirada.
La recompensa por Will Scarlet era sustanciosa, eso hizo sonreír a Emma con satisfacción. Cuando volvió a su auto luego de salir de la estación de policías, se miró en el espejo. La sangre había comenzado a secarse en su frente y en su ceja derecha. Pero no era nada que unos primeros auxilios caseros no pudieran solucionar. Se le fue el resto del día en papeleo en lo que a ella le gustaba llamar cariñosamente como 'la oficina de cazarecompensas'. Le pidieron que se tomara un día para descansar antes de tomar otro caso, y volvió a casa.
Ahora, que haría con respecto a Neal. Sabía donde vivía, y con los días que había pasado frente a su edificio ya sabía a qué hora entraba y salía. Quizás era absurdo perseguirlo sin ninguna razón, tendría que investigarlo más a fondo. Porque si estaba metido actualmente en alguna clase de problemas, sería la primera en entregarlo, y si no conseguía nada sucio sobre él tendría que encontrar la manera de entregarlo por el crimen que le hizo pagar a ella. Will Scarlet había dicho que Neal la había reconocido por las fotos con Killian. Sí algo bueno había en eso, es que seguramente él piensa que ella se encuentra en Vancouver y no que pasó cuatro días vigilando su edificio.
Tan pronto llegó a casa y vio el ramo de rosas en su mesa, no pudo evitar la sonrisa tonta que se posó en su rostro y marcó para llamarlo. Repicó varias veces pero no atendió, decidió ir a tomarse un baño, seguramente estaba trabajando, cuando viera la llamada se la devolvería. Se detuvo en la puerta del baño, consciente de que nunca había tenido la fe suficiente en un hombre como para tener la seguridad que la llamaría de vuelta, este hombre la estaba cambiando, y no estaba segura todavía como se sentía con respecto a eso. Habían intercambiado mensajes cuando él llegó a Vancouver, pero no habían hablado el resto del día. Luego de tomar un baño, mientras se preparaba una taza de té, decidió llamar a Mary Margaret.
"Emma. Que gusto escucharte"
"Hola mamá" dijo bromeando.
"Leí sobre tu y Killian…Y hay unas nuevas fotos acompañando esta nueva noticia" Mary Margaret hablaba como una madre orgullosa, seguramente tenía ya una colección de todas las revistas en las que había aparecido
"¿En serio? ¿Cuáles fotos?" preguntó Emma con un poco de preocupación y fastidio en la voz "¿Puedes describirme la foto? Le prometí a Killian que no revisaría esas noticias y la verdad aunque no se lo hubiese prometido tampoco quisiera hacerlo"
"Una foto en la fiesta de Elsa donde tú y Killian se ven perfectamente enamorados el uno del otro" Emma había tomado el primer sorbo de té y casi lo escupe de la sorpresa, Mary Margaret comenzó a reír "Estoy bromeando Emma, es muy pronto para eso. Pero si se ven adorables ¿ya son oficialmente novios?"
"No…" respondió demasiado rápido Emma "Bueno no lo sé, supongo ¿Es extraño que tenga 13 días conociéndolo y ya lo siento como eso? ¿Cómo un novio? Es que cuando lo digo en voz alta me hace sentir como una loca" preguntó con una evidente confusión en la voz.
"Emma, hay parejas que se conoce por años y no logran tener esa conexión que ustedes dos tienen. No hay una regla que estipule en cuanto tiempo debes o no tener un novio"
"No te voy a negar que me siento racional cuando no lo tengo cerca y todo esto me parece una locura. Entonces se me para en frente, me mira a los ojos y no me importa nada" agregó pensativa.
"Supongo que tenías mucho tiempo sin que alguien te gustara realmente. Eso es lo que pasa, dejamos de pensar con la cabeza" Emma soltó un suspiro "¿Cómo está el trabajo?" preguntó Mary Margaret cambiando el tema, sabía muy bien cuando no presionarla, esa era la diferencia entre Ruby y ella. Ruby era más cruda, la obligaba a pensar a sentir, Mary Margaret la dejaba analizar las cosas a su propio tiempo.
"Hoy atrapé al criminal que me hizo recortar mis vacaciones" dijo con orgullo.
"Felicitaciones, sabía que lo atraparías pronto ¿Ya tienes otro caso?"
"Se negaron a darme uno hasta dentro de un par de días, descanso obligatorio. La verdad me estoy cansando de hacer este trabajo" confesó al final.
"Habíamos hablado de esto antes, Emma. Has estado ahorrando para dejarlo, quizás ahora que tienes a alguien en Vancouver además de tus amigos, deberías considerar establecerte aquí" dijo Mary Margaret con cuidado, sabía que Emma podría tomar la idea como una invasión a su privacidad, pero era lo más lógico. Se sorprendió cuando Emma en lugar de molestarse soltó una risa.
"El hecho de que pienses que la primera razón por la que me iría a Vancouver es un hombre me parece muy chistosa…Pero ya veremos, esto de perseguir criminales se hace cada vez menos divertido. Aún tengo que ocuparme de algo aquí en Boston antes de pensar en ese tipo de cosas"
Cuando terminaron la llamada, Emma se quedó pensativa bebiendo su té mientras miraba sus rosas. Le encantaría poder tener este tipo de conversaciones con Mary Margaret, bebiendo esta misma taza de té sentada una junto a la otra. Pero algo le aterraba sobre tomar una decisión como ir a Vancouver, evidentemente a Killian no solo no le molestaría la idea, sino que incentivaría que las cosas fueran demasiado rápido, y se lo imaginaba pidiéndole vivir con él, dándole todas las razones por las que debería hacerlo. Lo que más le perturbaba era que ella no estaba segura si lo haría o no. Eso era aterrador. De pronto su teléfono comenzó a sonar, le llamó la atención que cuando vio la pantalla lucía diferente de cómo lucía cuando alguien la llamaba, aunque podía leer el nombre de Killian igualmente. Cuando atendió el rostro de Killian apareció en la pantalla.
"¿Swan? No te veo" Emma levantó el teléfono y lo colocó frente a su cara, lo tenía en la mesa frente a ella porque pensaba tomar la llamada con altavoz "Ahí estas"
"¿Killian?" realmente al que veía en su pantalla no era a Killian, era al Capitán Garfio, en vestuario y maquillaje.
"Por tu cara veo que no estás familiarizada con las video llamadas. Un avance maravilloso de la tecnología, porque puedo verte así sea de este modo"
"No, no acostumbro hacer video llamadas" respondió con una sonrisa "¿Cómo estás?"
"¿Qué es eso en tu frente?" preguntó frunciendo el ceño con preocupación "Esta mañana te deje sin ningún rasguño" Emma le torció los ojos pero una sonrisa permanecía en su rostro.
"Estoy bien, aunque me alegra anunciarte que he atrapado al imbécil" dijo con orgullo y satisfacción.
"¿Y él te hizo eso?" preguntó poniéndose aún más serio, estaba segura que vio una llama de ira cruzar su mirada.
"No, cuando le brinque encima y lo tiré al piso con todo el peso de mi cuerpo me hice esto" dijo apuntando al punto adhesivo que se había colocado y los otros pocos rasguños que se le veían. Killian soltó una risa, y la miró con orgullo.
"¿Pateaste su trasero?" preguntó con curiosidad.
"Le di un puñetazo en la cara y luego estrellé su cara contra el piso porque no se quedaba quieto"
"Esa es mi chica….Disculpa que no te haya llamado antes, tan pronto llegué tuve una reunión poco agradable con Regina, y luego vine a trabajar, ahorita fue que logré ver tu llamada"
"Está bien, imaginé que trabajabas. Ruby me dijo que Regina quería llamarme esta mañana"
"Eso ya lo discutí con ella. Tú estás fuera de alcance para cualquier persona de esta industria, el que quiera hablar algo contigo tendrá que hablarlo conmigo primero y yo pasaré el mensaje" dijo con seriedad, era evidente que recordar esa reunión con Regina le robaba el buen humor. Vio como levantó la mirada porque alguien le hablaba y asintió en silencio, luego volvió su atención a ella "Emma me temó que debo volver al trabajo. Pero me gusto mucho verte, debemos hacer esto más seguido, aún nos quedan 12 largos días para vernos de nuevo. Aunque por favor, si antes de eso tienes un par de días libres házmelo saber y te consigo un boleto aéreo" Agregó con una sonrisa contagiosa que Emma no pudo evitar imitar.
"Estaré atenta"
"Es en serio, Emma" dijo mirándola con intensidad.
"Lo sé" respondió con timidez. Cómo podía hacerle sentir así con una mirada a través de una pantalla.
"Tengo que irme… Sueña conmigo" dijo guiñándole un ojo antes de terminar la llamada, y se sintió decepcionada al pensar todos los días que tendría que esperar para dormir nuevamente con él. Soltó un suspiro y se dijo a sí misma una vez más que tenía que tener cuidado, esto era demasiado bueno para ser verdad.
Emma se pasó el resto de la noche buscando en internet cuanta información le fuera posible sobre Neal Cassidy. Sin embargo, todo su esfuerzo y tiempo fue en vano. No lograba conseguir nada sobre él en los últimos 10 años, eso solo indicaba una cosa, había estado usando otra identidad. Y conseguir su nombre actual quizás era más fácil de lo que parecía, ya ella sabía donde vivía, solo necesitaba ver su correspondencia y esperar conseguir algo. Los cuatro días que pasó vigilando su edificio logró ver un patrón en su rutina, salía todos los días temprano en la mañana y volvía al final del día.
Al día siguiente, paró su carro a varias calles de distancia, caminó hasta el edificio de Neal, esperó con paciencia que saliera en la mañana, posiblemente a trabajar. Espero unos diez minutos de inactividad, y cruzó la calle directo a la entrada del edificio. La puerta estaba cerrada, miró la lista de botones del intercomunicador hasta que leyó en uno "NC", si había cambiado su nombre estaba siendo descuidado al poner sus iníciales de esa forma, pero al final solo le hizo a ella la vida más fácil. No tuvo que esperar mucho, una anciana con un pequeño perro abrió la puerta principal para salir, Emma usó su sonrisa más dulce, le deseó los buenos días y entró como si pertenecía a ese lugar. Subió al cuarto piso y se dirigió hacia la puerta enumerada de la misma forma que en el intercomunicador. Sacó dos ganchos de su bolsillo, y comenzó a trabajar en la cerradura. El edificio estaba solitario y silencioso, pronto logró abrir el cerrojo y sin dudar dio un paso dentro del apartamento y cerró la puerta.
El edificio en general era sencillo y simple. El apartamento era pequeño, tipo estudio, donde la cocina, la sala y la habitación compartían el mismo espacio. Había una mesa de recibo frente a un sofá, algo desorganizado con papeles, sobres, periódicos y revistas. Se acercó y lo primero que notó fue su rostro y el de Killian mirándose en la portada de una revista, y luego en otra, y otra. Emma frunció el ceño y tuvo que contener las ganas de tirar en la basura las revistas. Tomó la pequeña pila de sobres y puso su atención en el nombre "Neal Cooper" eso explicaba lo de las iníciales. Dejó los sobres donde los consiguió, y se acercó a la mesita junto a la cama y volvió a encontrar su cara junto a la de Killian en la portada de otra revista. Pero esta foto no la había visto antes, esta seguramente era una de las revistas que acababan de salir con la confirmación de su relación con Killian, y la foto de la fiesta de Elsa. Neal estaba coleccionando las revistas en las que aparecía, y eso le molestaba aún más, no entendía la razón, pero esto solo le acrecentaba el deseo de ponerlo tras las rejas y alejarlo de su vida, y de una forma muy extraña se sintió más protectora con respecto a Killian que por ella misma.
Dejó el departamento con más preguntas que respuestas, y la sensación perturbadora de que este hombre sabía con quién estaba saliendo y monitoreaba como el resto del mundo su relación. Y se volvió a preguntar por qué exactamente era que había aceptado a continuar con esta relación entre ella, Killian y el resto del mundo. Caminó hasta su auto y antes de entrar en él vio a una mujer joven como de su edad caminar de la mano de un niño de aproximadamente 10 años, y no pudo evitar detenerse a observar.
"Mami, gracias por mi regalo de cumpleaños. Es el mejor del mundo" dijo el niño a su madre, ella sonrió orgullosa seguramente al sentirse tan popular con su hijo.
"Eres la cosa más importante de mi vida. Y te mereces lo mejor" le respondió su madre deteniéndose para darle un beso en la cabeza. El niño y su madre siguieron caminando, pero Emma los miraba con anhelo, una lágrima recorrió su mejilla. Y recordó a Neal, no lo culpaba por la decisión que ella había tomado aquel día, lo culpaba por ponerla en esa situación, si tan solo ella no hubiese estado presa, si simplemente la hubiese dejado embarazada, ella hubiese luchado por su hijo, y por eso lo culpaba, por eso tenía que pagar.
Emma regresó a casa, su buen humor por el piso. Fue directo a su laptop y comenzó a investigar a Neal Cooper, lo cual sonaba más sencillo de lo que realmente era. Demasiada negatividad comenzó a apoderarse de ella, no lograba formar un pensamiento positivo en su mente, se sentía fuera de control, quería llorar de la rabia, por la forma en la que solo el pensar en Neal la hacía sentir, haber encontrado fotos de ella misma en su apartamento solo había empeorado las cosas. Cerró con demasiada fuerza la laptop y se contuvo de tirarla contra la pared. Entonces aquel ramo de rosas rojas que aún perfumaban su apartamento la miraban desde la mesa, las miró fijamente, imágenes de Killian sonriente, Killian tomando su mano, Killian besándola, Killian mirándola con admiración entraron en su mente, y soltó un largo suspiro ¿Qué estaba haciendo? Nunca se había sentido mejor en su vida, y aunque este poco tiempo con Killian aún le parecía demasiado bueno para ser cierto, era lo más real que tenía, y lo necesitaba. Quizás nunca lograría confiar en él del todo y siempre estaría esperando ese día en el que todo termine de la peor forma posible, porque en su experiencia es así como siempre termina. Pero ella no se merecía esto, sentarse aquí sabiendo donde estaba Neal, sin saber qué hacer, sola, llenándose de odio. Abrió su laptop nuevamente e hizo la cosa más irracional e impulsiva que alguna vez se le haya ocurrido hacer, compró un boleto aéreo. Necesitaba salir de Boston, porque sabía que se arrastraría cada día a ver a Neal salir a su trabajo y solo se hundiría más en este abismo que ahora miraba de cerca, y un día llena de odio podría cometer un error.
Esa misma tarde Emma tomó un avión de vuelta a Vancouver, haciendo escala en Chicago. No sabía cómo preguntarle a Killian si trabajaría durante la noche, y para su fortuna no tuvo que hacerlo, el siempre tan comunicativo e informativo le había contado que filmarían en locación y aunque seguramente terminaría de trabajar al final de la tarde, llegaría tarde a casa porque la locación estaba algo alejada. Emma llegó a Vancouver a las 11p.m. Tomó un taxi y llamó a Killian.
"¿Emma? Hola, amor. Te estuve llamando y me salía la contestadora directamente"
"Espero no hayas tomado un vuelo a Boston por eso. No necesito la ira de tu manager sobre mí en este momento" bromeó ella.
"No, lo que necesitas sobre ti en este momento solo te lo puedo dar yo" le respondió él con demasiada sensualidad, Emma sintió crecer el calor en su vientre. Juraba que nunca había estado con alguien que con una oración le hiciera eso a su cuerpo.
"¿Ya estás en casa?" preguntó Emma algo avergonzada cambiando el tema.
"Aún no, pero ya voy de vuelta. Me separan unos 45 mins. de mi cama, el día estuvo agotador"
"¿Y hablas mientras conduces?" preguntó ella con curiosidad.
"No. No llevé auto hoy, un chofer me lleva de vuelta… ¿Cómo sigue la herida de tu frente?"
"Mucho mejor, gracias…. ¿Crees que pueda devolverte la llamada como en una hora?" preguntó ella, Killian hizo un corto silencio antes de responder.
"Si claro, amor ¿Todo bien?" preguntó y lo imagino frunciendo el ceño con preocupación.
"Sí, solo…tengo que ocuparme de algo aquí. Te prometo que te devuelvo la llamada"
"Bien, estaré esperando" fue lo último que le escucho decir antes de colgar. Decirle por teléfono que estaba en Vancouver aunque le pareció tentador, no encontró las palabras. Así que hizo una rápida decisión de simplemente aparecérsele en casa. Había considerado ir donde Mary Margaret primero, pero a quien quería engañar, ella no estaba en esta ciudad por sus amigos, ya tendría tiempo para compartir con ella mañana, además que no quería imponerse sin previo aviso.
Cruzar la entrada a la pequeña urbanización no fue problema, tan pronto el vigilante miró su cara la dejó pasar con una sonrisa y un cariñoso saludo, y no estaba segura sí tenía más que ver con las revistas o con que la haya visto con Killian o Mary Margaret hace pocos días. El auto de Killian estaba estacionado en su lugar, la casa estaba oscura, desde que habló con Killian habían pasado unos 30 minutos. Puso su maleta a un lado y se sentó en el escalón de la puerta de entrada a esperar. Veinte largos minutos después (durante los cuales se cuestiono el estar esperándolo aquí en la oscuridad, irse a casa de Mary Margaret, llamarlo y decirle que lo estaba esperando, volver al aeropuerto y tomar un vuelo a casa) una camioneta negra se detuvo frente a la casa. Ella que estaba sentada envolviendo sus piernas con sus brazos, dándose un poco de calor, subió la mirada. Killian se despidió del chofer, cerró la puerta y comenzó a caminar hacia la casa buscando en su bolsillo posiblemente la llave. Cuando subió la mirada se detuvo en seco y Emma se puso de pie lentamente.
"Hola" dijo ella con suavidad.
"¿Emma?" preguntó pestañeando varias veces como enfocando la mirada, ella le dio una pequeña sonrisa y una sonrisa amplia y hermosa se dibujo en su cara. Con pasos largos recortó la distancia entre ellos, colocó una de sus manos detrás de la cabeza de Emma y la atrajo hacia él dándole un apasionado beso.
"Sorpresa" dijo Emma casi en un susurro cuando finalmente dejaron de besarse.
"La mejor sorpresa del mundo" dijo acariciándole el rostro "Y no me malinterpretes, porque no puedo estar más feliz de que estés aquí, pero ¿Qué haces aquí?"
"Dijiste que cuando tuviera un par de días libres" respondió ella con una sonrisa, reafirmando lo bien que le hacía sentir Killian, esto era lo que necesitaba.
"¿Entonces te tendré un par de días aquí? ¿Tengo que compartirte con tus amigos?" preguntó con una sonrisa, aún sosteniéndola firmemente por la cintura muy cerca de él.
"En algún momento tendrás que ir a trabajar, y tienes que aceptar que siempre tendrás que compartirme con ellos" le respondió ella acariciando su rostro "La verdad… No estoy segura aún cuanto tiempo voy a estar aquí, pueden ser dos días, puede ser una semana. Sí está bien para ti"
"Puedo tolerar dos días o una semana. Pero estaría totalmente de acuerdo con algo como 'indefinidamente', con la condición de qué tu maleta y tu cuerpo entren por esa puerta y duermas en mi cama cada noche" dijo y luego le dio un tierno beso en la mejilla.
"Pues estas de buena suerte, mi maleta esta justo aquí"
Killian miró la maleta y cómo si estuviera preocupado que ella cambiase de parecer demasiado pronto dejo de abrazarla, puso sus manos en la maleta, abrió la puerta y entró haciendo un gesto a Emma para que lo siguiera, ella le sonrió ampliamente y lo siguió. Mientras lo miraba sonriente ofrecerle agua, se preguntó si debía hablarle sobre Neal, sobre lo que le hizo, sobre la decisión que había tomado con respecto a su hijo. Pero no quiso borrar la sonrisa de su rostro, era contagiosa y con el día que acababa de tener, esa sonrisa era justo lo que necesitaba.
"Has regresado en el momento indicado. Mis almohadas han perdido el olor a ti y lo necesito de vuelta" dijo el ofreciéndole el vaso de agua.
"¿Entonces no se trata de mí? Todo esto es por mi olor" dijo Emma fingiendo decepción.
"Swan, si comienzo a decirte todas las razones por las que te necesito aquí se nos puede ir toda la noche" confesó Killian a modo de broma, pero sonó demasiado en serio en los oídos de Emma. Y ella sabía muy bien que él bromeaba siendo honesto. Esperó la punzada de terror que un comentario como ese le habría causado, y nada. Killian se sentó en un taburete de la cocina y la haló por un brazo atrayéndola hacia él, colocándola entre sus piernas, envolvió su cintura con sus brazos y le dio un tierno beso en la boca "Voy a subir tu maleta antes de que cambies de parecer" dijo juntando su frente con la de Emma, y a pesar de lo que acababa de decir no hizo ningún movimiento para llevar a cabo la acción que acababa de describir.
"Es casi medianoche y más nadie sabe que estoy en Vancouver. Así que no me queda otra opción"
"Perfecto"
Ahí abrazando a Killian, en medio de la noche, sin más palabras, sin gestos innecesarios, simplemente disfrutando el hecho de que estaban en la misma ciudad al mismo tiempo, Emma decidió que mañana hablarían de Neal, no ahora que todo era perfecto.
