Otra maravillosa mañana en la que despertaban enredados, despeinados y perfectamente felices. Aún Emma no se explicaba cómo podía sentirse tan cómoda y simplemente feliz en brazos de este hombre. Una persona en la que quizás no debería confiar tanto, tan rápido. Ha pasado poco tiempo desde que lo conoció, y la primera impresión que tuvo fue la de un hombre mujeriego y arrogante, pero Killian supo recuperarse de esa mala impresión y desde entonces no ha hecho más que mostrarse amable y adorable. Ayer voló a Vancouver sin planes previos solo para escapar de Boston, de la realidad que había entrado en su vida con solo ver a Neal, necesitaba aferrarse a la fantasía que era estar cerca de Killian, en otro país, otra ciudad, lejos de la oscuridad que Neal invocaba en su vida. Killian era como un buen sueño, un cuento de hadas, ella sabía que tarde o temprano terminaría, pero se había dispuesto disfrutarlo mientras duraba.

"¿Estás segura que no quieres ir conmigo al trabajo?" preguntó Killian saliendo del baño con el cabello húmedo, solo con una toalla envuelta por su cintura, sacándola de sus pensamientos. Emma aún estaba en la cama, no pudo evitar mirarlo de arriba abajo.

"Estoy segura. Me gustaría ver a Mary Margaret" respondió haciendo un gran esfuerzo por dejar de ver sus abdominales para mirar sus ojos.

"Bien, como desees. No tenemos comida, así que te voy a llevar a desayunar a un lugar cercano que me gusta mucho y luego iremos al supermercado. Así puedes comprar lo que desees tener a la mano"

"Me vas a consentir estos días ¿cierto?" preguntó Emma con una sonrisa.

"No te empiezas a imaginar cuanto" dijo sentándose en la cama para darle un tierno beso en la boca "Hoy tengo prueba de vestuario y una entrevista con alguna revista. Así que desayuno-supermercado, te traigo a casa porque no quieres pasar el día conmigo y me iré a trabajar" dijo haciendo un puchero, Emma le torció los ojos con una sonrisa "No me gustaría apresurarte y me encantaría seguir admirándote ahí acostada en la cama, pero tenemos cosas que hacer…El baño es tuyo" dijo finalmente dándole otro corto beso.

Luego de un desayuno delicioso en un pequeño café llamado "Granny's" , Killian y Emma entraron tomados de la mano a un gran supermercado. Killian tomó un carrito de compras y volvió a sostener la mano de Emma, llevándola hasta su boca y dándole un suave beso.

"¿Qué se te antoja?" preguntó Killian mirando alrededor y Emma soltó una fuerte risa.

"Honestamente no puedo saber que se me va a antojar comer los próximos días. Pero podemos ir de pasillo en pasillo revisando"

"Cualquier cosa que quieras solo ponla en el carrito" explicó Killian.

"¿Cómo es que te quedas sin comida?" pregunto Emma.

"Compro muy poca comida. Y paso mucho tiempo fuera de casa, así que hago muchas de mis comidas en la calle"

"Es decir, voy a pasar mucho tiempo sola" dijo Emma dando su atención a los productos que tenía más cerca. Killian dejó de caminar y la haló por la mano hacia él, con la otra mano tomó la quijada de Emma para obligarla a mirarlo a los ojos.

"No tenía ninguna razón para volver a una casa vacía. Contigo ahí se me va a ir el día pensando en cuanto tiempo falta para poder volver a casa contigo" le explicó a un centímetro de distancia, casi en un susurro. Cerró la poca distancia que los separaba y le dio un corto pero tierno beso en la boca. Fue quizás la combinación entre su confesión y el beso lo que la dejo sin aliento.

Siguieron caminando, mirando productos, echando cosas en el carrito, bromeando y riendo. Emma escogió una gran variedad de verduras y frutas, se daban tiernos besos cada vez que podían, eran por mucho la pareja más adorable que alguien podría haber visto, y Emma lo sabía, lo sentía. Ella se había vuelto parte de una de esas parejas que había visto en algún supermercado y que nunca entendió como podía lucir tan enamorados comprando alimentos, ahora ella estaba del otro lado, y todo lucía más divertido y brillante. Volvieron a casa, compraron muchas cosas, y a pesar de las quejas de Killian, Emma lo ayudo a meter las bolsas dentro de la casa. Killian tomó un durazno y lo lavó antes de meterle un mordisco, Emma revisaba las bolsas y trataba de decidir por dónde empezar a poner todo en su lugar.

"Tengo que irme ¿Estás segura que no quieres venir conmigo?" preguntó Killian poniéndose serio. Emma lo miró pensativa frunciendo el ceño.

"¿Temes que cuando vuelvas no esté aquí?" preguntó. Él no respondió, solo la miró fijo "¿Y crees que te hice comprar todo esto para desaparecer?" preguntó nuevamente, esta vez con una sonrisa. Killian encogió los hombros como respuesta. Emma cruzó la distancia que los separaba y lo besó apasionadamente enrollando sus brazos en su cuello, él la apretó por la cintura contra su cuerpo "Ve a trabajar, te estaré esperando con la cena…Me gustaría contarte algo"

"¿Sobre?" preguntó con preocupación en la mirada.

"Sobre mí, un poco de mi historia ¿Está bien?" Killian la miró fijo y asintió en silencio.

"Swan, estás en tu casa" la soltó con uno de sus brazos y metió la mano en el bolsillo de su pantalón sacando una llave "Esta llave es tuya, no espero que me la devuelvas cuando tengas que volver a Boston ¿Entendido?" Emma no supo que responder, él tomó uno de sus brazos de donde lo tenía en su cuello y puso la llave en su mano. Le dio otro beso en la boca "De verdad me tengo que ir. Nos vemos esta noche, amor. Te llamo más tarde" dio un corto beso en su boca y la soltó. Emma asintió en silencio y lo miró caminar hacia la puerta, antes de salir se volteó para verla y le guiñó un ojo.

Y ahí se encontró Emma en medio de esta casa solitaria. Miró a su alrededor y toda la decoración gritaba Killian a donde mirara, eso la hizo sentirse mejor. De pronto su mirada se posó en una fotografía en uno de los estantes de libros junto a la gran televisión, caminó hacia ella. La fotografía estaba posicionada de manera central, era imposible pararse en esta sala y no mirarla. Era la foto de Killian y ella entrando a la fiesta de cumpleaños de Elsa, en la que se miraban a los ojos con toda la ternura del mundo, tenía que admitirlo, a ella le había gustado mucho esa foto. Tomó el portarretratos y notó que era una fotografía, no era la revista recortada y montada allí. Sintió el peso del mundo en sus hombros, se sentó en el sillón más cercano aún con la fotografía en sus manos. Killian no solo la había hecho parte de su decoración, también le había dado ya una llave, no solo para los próximos días, una llave para ella. Sintió la necesidad de tomar sus cosas y huir lo más pronto posible de todo esto, era más fácil que asumirlo. Sacó su teléfono del bolsillo y marcó.

"¿Emma? ¿Cómo estás?" se escuchó la dulce voz de Mary Margaret.

"¿Puedes venir a casa de Killian?" preguntó.

"¿Estás en casa de Killian?" preguntó Mary Margaret confundida. Y Emma recordó que aún no le había dicho que estaba en Vancouver.

"Sí. Y necesito que vengas y me digas porqué es que no debo agarrar mis cosas en este momento e irme a Boston"

"No entiendo nada. Pero dame 5 minutos o menos y estoy ahí"

Mary Margaret tocó el timbre aproximadamente 3 minutos después. Emma aún estaba en shock mirando la foto fijamente. Se puso de pie sin soltarla y camino hasta la puerta. Tan pronto la abrió se dio media vuelta y camino al sillón nuevamente. Mary Margaret entró detrás de ella, cerró la puerta y la siguió sin decir nada, se sentó frente a ella.

"Encontré esto ahí" dijo apuntando hacia el lugar de donde había tomado la foto. Mary Margaret la miraba preocupada.

"¿Y qué es eso?" Emma dejó de mirar la foto y miró a su amiga pestañeando varias veces, comprendió que no le había enseñado a Mary Margaret la fotografía. Y la volteó para que pudiese verla. Mary Margaret la miró y se sonrió.

"Es una fotografía muy bonita de ustedes dos"

"¿Sabes que solo tengo 15 días conociéndolo? Y ya me dio una llave de su casa, pero no solo para que la use mientras esté aquí, para que la lleve conmigo a todas partes cómo si esta fuera mi casa. Y ahora me consigo aquí como parte de la decoración" explicaba Emma de forma atropellada, Mary Margaret trataba de dar forma a la información que recibía.

"¿Sientes que todo va muy rápido?"

"Por supuesto que va muy rápido" respondió Emma exasperada. Mary Margaret asintió para sí misma comprendiendo.

"¿Cuándo llegaste?" preguntó con curiosidad.

"Anoche. Lo decidí de último minuto, tuve que esperar unos veinte minutos a que Killian llegara a casa"

"Mmmm… ¿Y no crees que quizás el quiere que tengas la llave para que la próxima vez no tengas que esperar en la calle? Lo cual está de más decir que fue innecesario cuando mi casa esta a pocas casas de esta" Emma la miró pensativa "Me da mucho gusto que me llamarás antes de agarrar tus cosas e irte sin ninguna explicación impulsada por todos tus temores Emma"

"Lo consideré por un segundo. Pero me dio remordimiento irme cuando acabo de hacerlo comprar medio supermercado" dijo apuntando hacia la cocina, se podían ver en el mesón muchas bolsas. Mary Margaret se sonrió y la miró con dulzura.

"Emma … No busques cualquier excusa para huir de algo simplemente porque es muy bueno"

"Demasiado bueno para ser verdad. Mañana puede aburrirse de mí y será la foto de otra chica en ese estante"

"Emma. He estado aquí muchas veces y nunca he visto ninguna foto en ningún lugar de esta sala…Eres importante para él. Disfruta este momento de tu vida, nadie lo merece más que tú. Yo no te puedo decir que las cosas serán perfectas, ninguna relación lo es. Pero a veces vale la pena esforzarse un poco, dar un poquito más de uno…confiar" Emma la miró y luego miró la fotografía nuevamente "Esas paredes que pones alrededor de tu corazón puede que mantengan el dolor afuera, pero también mantienen afuera el amor… ¿Quieres ayuda con las compras?" preguntó Mary Margaret con una sonrisa, Emma asintió, se puso de pie y colocó la fotografía en donde estaba "¿Te puedo preguntar algo?" le escuchó a Mary Margaret preguntar a su espalda, Emma asintió sin dejar de mirar la fotografía. "¿Quieres ser parte de su vida?" Emma escuchó la pregunta y cerró los ojos pensativa, no podía imaginarse a sí misma sin él, sin poder llamarlo, sin poder escribirle, sin poder besarlo. Se volteó, miró a Mary Margaret y asintió "Ahí está tu respuesta. Entonces sé parte de su vida, él te quiere ver cada vez que entre a su casa, así sea en una fotografía. Siéntete feliz por ello"

Cuando ya la mitad de las compras estaban guardadas, el teléfono de Emma comenzó a sonar y vio el nombre de Ruby en la pantalla "Ruby" dijo Emma al atender la llamada.

"Srta. Swan" respondió alegre. La podía imaginar sonriendo "Dime algo Emma querida ¿Killian ha desarrollado un gusto particular por mujeres muy parecidas a ti o estás en Vancouver y no me has dicho nada?"

"Estoy en Vancouver, junto a Mary Margaret y habíamos decidido llamarte tan pronto termináramos de hacer algo. Me da miedo preguntar como sabes que estoy aquí"

"Entre las redes sociales y el cielo no hay nada oculto" respondió la chica y Emma torció los ojos.

"¿Y ahora donde fuimos fotografiados?" preguntó con fastidio.

"Pues he visto unas tres fotos donde están todos adorables y empalagosos en un supermercado"

"¿Voy a verme en la portada de alguna revista esta vez?"

"No lo creo. Este tipo de fotografías no suelen superar las redes sociales, no tienen la suficiente calidad para una portada" dijo y comenzó a reír.

"Me agrada escuchar eso"

"¿Estás en donde Mary Margaret? Voy para allá. No me voy a quedar sin verte"

"Estamos en casa de Killian"

"wooaw … las cosas van en serio entonces" Emma se sonrojó "Llegaré en unos minutos"

Ruby llegó al rato. Ya habían guardado todos los alimentos. Comenzaron a cocinar un almuerzo para las tres. Ruby no había dejado pasar un comentario sobre la fotografía en la sala. Cocinaron juntas un delicioso almuerzo, Ruby se fue luego de almorzar y Mary Margaret se quedó un rato más. Killian llamó a media tarde diciéndole que estaría en casa alrededor de las 7p.m. Casi todo estaba listo, Emma subió a darse un baño. Lavó su cabello, encontró un secador de cabello y comenzó a soplarlo para secar. Mientras lo hacía comenzó a llenarse de ansiedad, lo que planeaba conversar con Killian era importante, iba a decirle a su novio que había tenido un hijo y lo había dado en adopción. No conocía aún lo suficiente a Killian como para estar segura de cuál sería su reacción, pero para bien o para mal, era algo que tenía que decirle. Era un pedazo de su vida muy importante, algo que la había definido como persona hace 10 años atrás. Él tenía derecho a saberlo, él tenía derecho a saber que él imbécil que la había dejado embarazada se cruzó en su camino nuevamente y eso la había empujado a correr a sus brazos.

Se vistió con un leggins negro, una franela cómoda y un sweater gris, se colocó unas medias sin zapatos. Necesitaba estar cómoda para esta conversación. Bajó y se sentó en el sofá, recordó las fotos que le había comentado Ruby y abrió el twitter. No acostumbraba utilizarlo, pero tenía redes sociales porque a veces le ayudaban a conseguir criminales. Puso en búsqueda y escribió 'Killian Jones', apareció la larga lista de tweets que lo nombraban, no leyó ninguno, hasta que consiguió la fotografía que estaba buscando, evidentemente había sido tomada con un teléfono celular, Killian sostenía su quijada con una mano y con la otra sostenía su mano. Otro momento privado robado, lo reconoció, cuando le decía que antes no tenía razones para volver a casa, guardo la fotografía. Encontró un par más, siendo adorables sonriendo y dándose un corto beso. Escuchó la puerta y vio a Killian entrar, ella se puso de pie con una sonrisa.

"Bienvenido a casa" le dijo con una amplia sonrisa. Él la miró sonriente y caminó hacia ella y le dio un beso en la mejilla

"Podría acostumbrarme a esto" dijo y dio un corto beso en su boca.

"¿Cómo estuvo la entrevista?" preguntó ella abrazándolo.

"Entretenida. Seguida por una sesión de fotos larga y aburrida, quizás no fue realmente aburrida pero quería llegar a casa para estar contigo" dijo separándose del abrazo lo suficiente para mirarla a los ojos "¿Cómo estuvo tu día?"

"Vinieron Mary Margaret y Ruby y almorzamos juntas. Espero que no haya problemas por eso"

"¿Por qué problemas? ¿Hundieron mi barco?" preguntó bromeando. Emma no pudo evitar soltar una risita.

"Por supuesto que no. Pero invité gente a tu casa mientras no estabas, en ese momento no lo noté pero luego me di cuenta que no te dije que lo haría"

"Emma, te dije que estás en tu casa. Y puedes invitar tus amigas a está que es tu casa las veces que quieras. Además que tus amigas son mis amigas, así que todo queda en familia"

"Bien. La cena está lista. Sube a bañarte, te espero aquí" dijo dándole otro beso en la boca antes de empujarlo en dirección a la escalera, él sonriente siguió las instrucciones que ella le daba.

Mientras Killian tomaba un baño. Emma comenzó a arreglar los platos y cubiertos en la mesa de afuera. Cuando Killian llegó nuevamente recién bañado y vestido igual de cómodo que ella intentó ayudarla, pero ella le ordenó que fuera a sentarse a la mesa y sirviera dos copas de vino. Emma había cocinado un pollo horneado acompañado de vegetales al vapor, sirvió los dos platos y salió con ellos hasta la mesa donde Killian la esperaba. Comieron teniendo una conversación ligera, Emma estaba ansiosa, no era algo que podía simplemente decir en media cena. Tenía que ser después. Terminaron de comer y esta vez Killian fue el que prohibió a Emma moverse de su lugar, recogió los platos y los llevó hasta el lavaplatos. Cuando terminó de recoger se sentó junto a Emma que lo esperaba en el sofá con su copa de vino.

"Vi la foto de nosotros que colocaste ahí" dijo señalando con la mirada.

"Me gusto mucho esa foto"

"¿Cómo la conseguiste?" preguntó Emma mirándolo con curiosidad, él miraba fijamente la foto.

"El Sr. Smith me hizo el gran favor de conseguirla para mí"

"Ummm…Killian….quiero hablarte sobre las razones por las que aparecí anoche en la puerta de tu casa" dijo nerviosa, Killian la miró con intensidad "Pero para que lo entiendas bien, tengo que contarte algo que pasó hace 10 años"

"Está bien" le aseguró cuando notó que Emma esperaba una respuesta.

"Hace 11 años conocí a Neal Cassidy"

"El hombre del que te enamoraste y te rompió el corazón" agregó Killian, ella asintió.

"Yo tenía 17 años y robaba para comer. En un callejón vi un carro que se veía fácil de robar, sin mucho esfuerzo pude entrar. Y ahí en el asiento trasero estaba Neal. Él había robado el auto antes que yo y estaba viviendo en él" Killian la miraba con el ceño fruncido, pero prestaba mucha atención "Así nos conocimos, y permanecimos juntos por varios meses, nuestra relación rápidamente se volvió romántica, comenzamos a robar juntos, viajando de un ciudad a otra" Emma se detuvo unos segundos, respiró profundo y luego continuó "Neal me había contado sobre unos relojes muy costosos que había robado, pero estaban guardados en un casillero en la estación de trenes. Él no podía ir a buscarlos porque las autoridades estaban esperando que lo hiciera para atraparlo. Yo me ofrecí a hacerlo, él me prometió que venderíamos esos relojes y con ese dinero nos estableceríamos en un lugar y viviríamos una vida normal, sin más robos" Killian se acomodó en su asiento, y empezó a entender como la había enviado a la cárcel el muy imbécil "Sin problemas logré sacar los relojes y se los entregué. Él se ofreció a llevarlos a un comprador, prometiéndome volver pronto, colocó uno de los relojes en mi muñeca como una promesa de que pronto estaría de vuelta….Me citó en un lugar para encontrarnos y huir de la ciudad" Emma dejó de hablar de nuevo. Era muy doloroso recordar todo esto, estaba tensa, con el ceño fruncido, miró a Killian por un segundo y él lucía tan molesto como ella por lo que sabía que venía continuación, él entrelazó sus dedos con los de ella y le apretó la mano ligeramente, motivándola a continuar su historia "Él nunca llegó. Pero si llego la policía, me había entregado con uno de los relojes y había huido con los demás" Killian comenzó a negar con la cabeza.

"Imbécil"

"Esa es una palabra muy amable" dijo Emma con una pequeña sonrisa "Fui juzgada como menor, aún tenía 17 años. Fui sentenciada a 11 meses de prisión…a las pocas semanas de estar ahí comencé a sentirme mal, y descubrí la razón…Estaba embarazada" lo último lo dijo con un hilo de voz, pero Killian había entendido perfectamente.

"¿Te envió a la cárcel embarazada?" preguntó sorprendido, Emma asintió.

"Tenía 17 años, estaba asustada, sola, presa y embarazada"

"¿Lo perdiste?" preguntó Killian casi en un susurro, Emma negó sin mirarlo.

"Cuando el bebé nació lo di en adopción" dijo luego de un largo silencio, su voz se quebró un poco y el corazón de Killian se rompió en mil pedazos por ella, y no sabía cómo confortarla, qué decirle "El doctor quería que lo viera, que lo cargara" comenzó a decir y lágrimas salían de sus ojos una detrás de la otra "No pude, nunca vi su cara. Di a luz esposada a una cama. Aún me quedaban meses de condena por cumplir….Solo era una chiquilla tonta que no tenía nada que ofrecerle" explicó lo mejor que pudo con la poca voz que le salía, no miró a Killian ni una vez. Él la rodeó con sus brazos y la abrazo fuerte. Emma se deshizo en sus brazos, lloró como si había sido ayer que todo eso había pasado, Killian la apretaba fuerte contra su cuerpo con uno de sus brazos, con la otra mano acariciaba su cabello. Emma se fue calmando de a poco, sintió como Killian daba un beso en su cabeza "Empapé tu camisa" dijo con una sonrisa, Killian sonrió antes de dar oro beso a su cabeza.

"No te preocupes por eso"

"Lo vi, en Boston…a Neal" dijo y Killian se separó un poco de ella para ver sus ojos.

"¿Por eso estás aquí? ¿Estás huyendo de él?" preguntó serio.

"Estoy aquí porque estuve casi una semana viéndolo a diario. En su apartamento estaba viviendo el criminal que atrapé. Todo mi tiempo libre se volvió un hueco oscuro, excepto esos momentos en los que hablaba contigo, o miraba las rosas que me regalaste….Quería estar contigo, no allá sola, llenándome de odio" Killian la miró con ternura y le dio un corto beso.

"Gracias por confiar en mí" dijo antes de besarla nuevamente. Ella recostó la cabeza de su hombro nuevamente "Gracias por permitirme ser quién te conforte, significa mucho para mí"

"Entré a su departamento, el de Neal. Cuando no estaba, tenía todas las revistas en las que hemos aparecido" dijo Emma aún recostada en su hombro luego de un largo silencio.

"¿Esta persona es peligrosa? Emma" preguntó Killian frunciendo el ceño.

"No lo creo….Solo es un ladrón"

"Quédate aquí todo el tiempo que consideres necesario. No me agrada la idea de que estés sola en Boston con esta persona obsesionándose contigo" Emma se separó lo suficiente para mirarlo a los ojos.

"¿Crees que esté obsesionado? Esas revistas están por todas partes"

"Pues bien pudo haber comprado una sola o ninguna, no todas" respondió Killian con preocupación en la mirada. Emma lo pensó nuevamente, la revista más reciente estaba junto a la cama ¿Por qué Neal estaba tan interesado en ella? Killian tenía razón, si ella lo hubiese visto en varias revistas, hubiese escogido quizás una para comprarla y saber que decía, aunque probablemente la hubiese leído en el lugar sin comprarla. Por dios que ha visto revistas con Killian en la portada y no ha pensado en comprarlas "¿Quieres que lo mande a investigar?" Emma volvió a mirarlo a los ojos sorprendida.

"¿Investigarlo?" repitió con un hilo de voz, él asintió "¿Cómo?"

"Yo también tengo mis métodos. Uno en el qué no tienes que acercarte al peligro como ya evidentemente lo hiciste"

"¿Tienes un investigador privado de confianza?" preguntó Emma con diversión en la voz

"Ha sido útil. Yo también tengo una historia turbia en mi pasado Emma, y te prometo que la conocerás. Pero no esta noche, esto que me estás diciendo es muy importante y aún tengo preguntas… De verdad quiero que averigüemos todo sobre el imbécil, en especial si colecciona fotos tuyas"

"De nosotros" lo corrigió ella.

"Estoy seguro que yo no le intereso ni un poco, amor….Si yo te viera en la portada de una revista con un idiota, probablemente taparía su cara con un marcador" bromeó y logró sacarle una sonrisa a Emma.

"Está bien, hazlo. Eso podría ayudarme a llevarlo a la justicia"

"Emma…no sé como preguntar esto ¿Quieres saber sobre tu hijo?" preguntó y el corazón de Emma se saltó un latido y lo miró fijo sin hacer ni decir nada "¿Podríamos pedir que lo encuentre?"

"Fue una adopción cerrada. He intentado averiguar si está bien, si esta con una familia que lo amé. Pero no logro conseguir nada, no me dan información" dijo casi en un susurro.

"Quizás otra persona tenga más suerte investigando su paradero" agregó Killian acariciando su mejilla con el pulgar.

"No….No mientras Neal esté presente de alguna forma, él no sabe que existe y prefiero que siga así" respondió con determinación luego de pensarlo por varios segundos. Killian asintió de vuelta y volvió a abrazarla.

Ahí en el sofá permanecieron por lo que parecieron horas, Killian acariciaba la espalda y el cabello de Emma, ella no dijo más nada y él respetó su silencio. Hasta que sintió como la respiración de Emma se volvió suave y notó que se había quedado dormida, cuando intentó moverse para mudarla a la cama, ella se despertó, se puso de pie y le ofreció su mano. Mientras subían a la habitación Emma dijo "Solo quiero que me abraces esta noche ¿puedes hacer eso por mí?" preguntó, Killian le dio una sonrisa y asintió. Se acurrucaron en la cama y pronto se durmieron. A mitad de la noche Killian se despertó y se encontró solo en la cama, se sentó y miró a su alrededor en el cuarto oscuro. Emma no estaba en la habitación, la luz del baño estaba apagada, se puso de pie y por instinto abrió el closet, no podía controlar el constante temor de que ella se fuera sin avisar, todas las cosas de Emma estaban ahí. Salió de la habitación y al bajar la pudo ver caminando en el patio con una taza en una mano, y con su otro brazo se abrigaba con una manta.

"¿No puedes dormir?" le preguntó tan pronto abrió la puerta. Ella dirigió su mirada hacia él y le dio una sonrisa suave y negó con la cabeza.

"¿Te desperté? Traté de no hacer ruido"

"No. Me desperté porque no te sentí en la cama… ¿Estás bien?"

"Voy a estarlo… ¿Quiere chocolate con canela?" dijo ofreciéndole su taza. Él se acercó y la tomó de sus manos, y saboreó la deliciosa bebida caliente.

"Mmmm…está delicioso"

"Mi favorito" dijo ella y rodeó uno de sus brazos por la cintura de Killian.

"¿El chocolate o yo?" preguntó él levantando una ceja.

"Ambos" respondió mientras recostaba su cabeza del hombro de Killian, él la rodeo con su brazo y le ofreció la taza de vuelta. Compartieron la taza de chocolate y volvieron a la cama juntos. Cuando estuvieron enrollados nuevamente en la cama, Emma volvió a hablar "¿Alguna vez pasaremos una noche juntos en la que no hagamos el amor?" Killian se sonrió y bajo la mirada para verla.

"Esta noche no lo hemos hecho, amor" respondió Killian divertido.

"Aún" fue la respuesta de Emma y se levantó poniendo su peso en uno de sus codos para poder verlo a los ojos. Se acercó los pocos centímetros que los separaban y lo besó con pasión. Podía saborear el chocolate y la canela en su boca, eso lo hacía aún más irresistible, no quería dejar de besarlo nunca. Killian sintió la desesperación con la que lo besaba, como sus manos llenas de determinación tomaban su franela y comenzaba a removerla, y comprendió que ella quería que la hiciera olvidar todas las razones por las que no podía dormir, y aunque en otras circunstancias se habría sentido usado porque la razón para hacerlo no era exactamente sobre ellos, en estas circunstancias, con esta mujer hermosa y rota, se sentía halagado de que le permitiese conocer sus cicatrices y que le estuviese pidiendo a gritos con sus acciones que la hiciera olvidar. Así que esta vez hizo a un lado el tiempo que normalmente se tomaría con ella, los dos estaban tensos con la conversación de la noche y los dos merecían este desahogo.

Killian dejó de besarla solo para quitarle la camisa que traía puesta, sus pechos quedaron desnudos y expuestos y el llevó su boca instintivamente a uno de ellos. Emma luchaba con su franela y se separó para permitirle quitársela. Se miraron a los ojos y ambos vieron en la mirada del otro justo lo que querían ver, deseo y determinación. Emma lo empujo suavemente indicándole que se acostara, ella se sentó sobre él y comenzó a mover sus caderas a un ritmo constante, consiguiendo ese gruñido gutural que le encantaba escuchar, reprimido por los besos que no dejaba de darle. Killian comenzó a bajar el pantalon de Emma, logrando que ella se detuviera un momento para ayudarlo. Tan pronto estuvo desnuda sentada sobre él, volvió a besarlo con locura, introdujo una de sus manos en su pantalón y tomó su erección en sus manos y sin perder tiempo comenzó a mover su mano. Killian acariciaba el centro de Emma, Ella en la desesperación con la que se movía, apenas y sacó de la pijama de Killian la erección la posicionó en su entrada, lo miró a los ojos y lentamente se sentó sobre él. Cerró sus ojos cuando estuvieron perfectamente conectados, los volvió a abrir y lo miró "Te necesito" dijo y él solo asintió y colocó sus manos en las caderas de Emma, ella comenzó a moverse y el mantenía con sus manos un firme y constante ritmo. Tenía la mejor vista del mundo, Emma sonrojada, con la piel erizada, moviéndose sobre él, gimiendo con los ojos cerrados y su larga cabellera rubia como un halo alrededor de todo su cuerpo.

Killian pronto sintió el cuerpo de Emma apretándolo y tomó una de sus manos, la otra mano la llevó hasta su clítoris y comenzó a masajearlo suavemente. De alguna forma se sintió aliviado que no durara mucho, porque no estaba seguro que él podría durar un minuto más con este ataque de Emma. Ella comenzó a gemir descontroladamente y al sentir la presión en su cuerpo no pudo aguantarse más y explotaron juntos. Emma cayó sobre su pecho respirando entrecortadamente, él la envolvió con sus brazos. Pero de pronto sintió algo más, Emma estaba llorando, podía sentir los sollozos en su espalda y escucharlo en su oído. David tenía razón, Emma no era cualquier chica, toda su actitud fuerte era solo una cubierta, estaba rota por dentro, y eso partía su corazón, porque él también estaba roto, y aunque no sabía cómo dos personas rotas podían ayudarse, él haría su mayor esfuerzo por ser su muro. Acarició su espalda y su cabeza hasta que se quedó dormida.